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Ecos en los Archivos (3)

    Gómez apartó la vista de la pantalla. El resplandor azulado del monitor aún parpadeaba en la habitación oscura, reflejándose en el vaso de whisky a medio consumir sobre la mesa. Exhaló con pesadez y se recostó en la silla, frotándose los ojos. Por fin, después de largas horas, las grabaciones habían terminado.


    Tomó un sorbo de whisky sin apartar la mirada de la pantalla. Su mente seguía atrapada en lo que había visto: sombras moviéndose entre pasillos, estudiantes aterrados, disparos resonando, un ba?o cerrado, luces parpadeantes y el murmullo entrecortado de Thomas Smith en sus últimos momentos como hombre libre.


    Gómez exhaló lentamente, con el ce?o fruncido. Tamborileó los dedos sobre el vaso, dejando que el eco de aquellas imágenes siguiera dando vueltas en su cabeza.


    ?Por qué Jonathan Parker le había dejado este video? ?Qué pretendía mostrarle?


    El archivo dejado por su viejo amigo contenía menos de lo que esperaba encontrar. A simple vista no se podía rescatar más que la historia sin censura de Thomas Smith y su sangrienta transición de docente a rata de laboratorio para la fundación.


    Gómez dejó el vaso de whisky sobre la mesa con un golpe sordo. Sus ojos se clavaron en la pantalla, en la última imagen congelada del video: Thomas Smith en el suelo, sollozando, con un agujero de bala en la pierna. Había creído que aquella grabación sería la pieza clave para comprender algo más grande, algo que había atormentado a Jonathan en su última semana de vida. Pero ahora, tras verlo, comprendía que solo se había aferrado a una ilusión. Aun así, el video era un lastre. Uno que lo obligaba a reevaluar cada detalle del caso St. Patrick.


    El vaso de whisky giró entre los dedos de Gómez, inclinándose lo justo para que el líquido ambarino rozara el borde antes de que él lo llevara nuevamente a sus labios. La quemazón descendió por su garganta, un recordatorio de que seguía ahí, atrapado en aquella habitación en penumbras, rodeado de papeles desordenados de un pasado que ya se sentía ajeno, informes clasificados que no le servían de nada y una verdad que se negaba a salir a la luz.


    Instintivamente, deslizó la mano hacia el bolsillo interior de su pantalón y sacó una tarjeta. La observó en silencio, girándola entre los dedos. No tenía inscripciones, ni logotipos, ni símbolos visibles. Solo una superficie lisa y oscura, carente de cualquier indicio sobre su propósito. Nada, salvo un peque?o botón en uno de los extremos.


    Gómez frunció el ce?o. Parker le había dejado un mensaje de "despedida" antes de su supuesto suicidio. No solo un video. No solo palabras vacías. Tenía que haber un significado oculto, algo cifrado entre sus últimas palabras. Algo que quizás no había querido decir directamente, pero que debía ser interpretado junto al video para llegar a comprenderlo por completo.


    Sin perder más tiempo, tomó la tarjeta y la giró una última vez en su mano antes de dejarla sobre la mesa. Con un leve toque de dedo, presionó el peque?o botón en su borde.


    Un zumbido sutil recorrió la superficie de la mesa. De inmediato, una luz azulada emergió de la tarjeta, proyectándose en la habitación y envolviendo el espacio con un resplandor frío y tenue. Gómez entrecerró los ojos mientras el dispositivo se estabilizaba, sintiendo cómo la presión en su pecho aumentaba.


    <blockquote>


    “Gómez…”


    </blockquote>


    La voz de Jonathan rompió el silencio que hasta entonces lo envolvía. La grabación comenzó a sonar, y aunque ya había escuchado ese mensaje antes, algo en el tono de Jonathan le hizo tensarse. Había una inflexión distinta, una pausa casi imperceptible que le advirtió que estaba a punto de descubrir algo más importante de lo que había imaginado.


    <blockquote>


    “Y luego está lo que ocurrió en St. Patrick…”


    </blockquote>


    El eco de esas palabras le recorrió el cuerpo. St. Patrick. El lugar donde todo comenzó. Gómez apretó los dedos alrededor de la tarjeta, y la luz azul parecía intensificarse mientras Jhonatan continuaba narrando lo que ocurrió en aquella escuela.


    <blockquote>


    “Gómez, hay algo que necesito confesarte.”


    A case of theft: this story is not rightfully on Amazon; if you spot it, report the violation.


    </blockquote>


    Confesión. Esa palabra le gustaba. Había algo en el tono de Jhonatan que ponía su mente a trabajar y le indicaba que lo siguiente era importante.


    <blockquote>


    “En el vestuario te había dicho que había participado en la investigación de esa masacre de forma privada. Sabes que estuve allí, revisando los informes y las pruebas.”


    </blockquote>


    No era algo extra?o. Jonathan, como todos los agentes, se había involucrado en incontables casos privados a lo largo de su carrera. Al final, el dinero movía los hilos de esta sociedad, y los clientes privados siempre eran más generosos que la fundación.


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    “Pero no te conté todo. Una de las familias de una de las tantas víctimas se acercó a mí.”


    </blockquote>


    Gómez frunció el ce?o. ?Por qué? ?Qué los habría llevado a buscar a Jonathan en vez de esperar a que la policía o los agentes oficiales hicieran su trabajo? Las preguntas comenzaron a arremolinarse en su cabeza.


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    “Eran unos conocidos de mi infancia, justamente estudiamos juntos en la escuela secundaria St. Patrick.”


    </blockquote>


    Le chocó un poco escuchar eso. La conexión personal de Jhonatan con la familia de las víctimas no parecía algo que pudiera haberse planeado o manipulado. No era una estratagema, sino una casualidad demasiado relevante en esta historia.


    <blockquote>


    “Ellos me ofrecieron una cantidad absurda de dinero para que hiciera algo.”


    </blockquote>


    Gómez alzó una ceja. Dinero. Siempre que el dinero entraba en juego, las cosas se volvían turbias. No dudaba de que Jonathan lo necesitara, de que esa fuera la razón detrás de sus acciones. Pero que insistiera en recalcar su relación con la familia le dejó una sensación incómoda. ?Por qué mencionarlo con tanta anticipación? ?Intentaba evitar que sospechara de ellos? ?Que no los relacionara con “Ellos”?


    Podría ser. Pero algo no encajaba.


    Al parecer la clave no estaba en quién había contratado a Jonathan, sino en la casualidad de que conociera a esta familia. Esa conexión personal les dio el acceso necesario para infiltrarse en la escuela y destruir una prueba crucial. Si no hubieran tenido ese vínculo con él, esa grabación jamás habría desaparecido.


    ?Por qué una de las familias de las víctimas querría deshacerse de ese video? Con el caso expuesto en los medios y convertido en tendencia, de haberse conservado, las víctimas habrían sido arrastradas al morbo de la prensa. Por tanto, los padres solo querían proteger a sus hijos. Además, no necesitaban más pruebas para condenar a Smith; la evidencia en su contra era abrumadora; la policía ya lo había catalogado de culpable por ser el único adulto con un arma de fuego en toda la institución. Todo seguía un curso lógico, sin grietas aparentes, sin motivos para sospechar de algo más.


    Era imposible pensar que alguien estuviera manipulando los hechos desde las sombras… a menos que ya se conociera su existencia de antemano. Y eso era lo más inquietante de este caso.


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    “Quería pensar que lo hacían por justicia, por encontrar un culpable, pero la realidad es más complicada.”


    </blockquote>


    Gómez sabía que Jonathan no era ingenuo. Había algo más en esta historia, algo que iba más allá de la justicia. La mención del dinero dejaba claro qué lo había llevado a actuar. La mera justicia no satisface el corazón de los hombres… y mucho menos los convence de destruir pruebas clave en un caso mediático.


    <blockquote>


    “Todo lo relacionado con Thomas Smith es complicado.”


    </blockquote>


    Ahí estaba, el nombre que había estado dando vueltas en su cabeza durante horas: Thomas Smith. El hombre cuya desgracia parecía desafiar toda lógica. Sin duda, un caso complicado.


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    “Me pidieron que eliminara una grabación. Una grabación de una de las cámaras de seguridad en la escuela, específicamente la que capturó lo que sucedió en el pasillo frente al salón de arte, donde Thomas Smith asesinó a unos ni?os.


    Al principio, pensé que estaban tratando de proteger la imagen de su hijo, que tal vez querían evitar que la prensa filtrara cómo fue su muerte. Pero luego me di cuenta de algo más.


    Esa grabación era única, Gómez. Mostraba toda la secuencia de hechos que sentenciaron a pena de muerte a Thomas Smith. Mostraba que había algo más que simplemente un profesor asustado.”


    </blockquote>


    Eso lo sacudió. ?Qué quería decir con “algo más”? Repasó mentalmente las imágenes del caso, los informes de la masacre. ?Podría ser que ese “algo más” fuera la clave para entender el verdadero motivo por el que se había mandado a borrar el video?


    <blockquote>


    “Hacía dudar de si Thomas Smith estaba siendo poseído.”


    </blockquote>


    La palabra “poseído” flotó en el aire, atragantándose en su garganta. Tamborileó los dedos contra la mesa, su otra mano aferrando el vaso de whisky que apenas se había llevado a los labios. La voz de Jhonatan seguía resonando en la habitación, filtrándose entre la penumbra.
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