Capítulo 506
Cira se quedó atónita por un momento, pero más tarde, al darse cuenta de lo que Morgan había dicho,
se enfureció y agarró todo lo que tenía a mano paranzarlo con fuerza. – Morgan!
El hombre no logró esquivarlo porpleto; caja de pa?uelos lo golpeó en el hombro y luego cayó
al suelo. Se inclinó para recoge y sacó una servilleta de e con cual se limpió losbios.
Después de eso, se levantó y se acercó a e, con intención de acariciar su cabello, pero Cira se
apartó. Aun así, a él no pareció importarle; tomó el abrigo que criada le entregó y, mientras se lo
ponía, dijo: -Tranqu, espera por mi en casa.
Cira no dijo nada, simplemente lo miró fríamente.
Morgan se giró y cerró puerta con ve al salir. Al escuchar el sonido del cerrojo electrónico, Cira
cerró los ojos y, decidida, rompió el resto des cosas que quedaban.
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Normalmente, nunca haría algo así, pero rabia había estado oprimiendo, y si no dejaba
desahogar, sentía que tarde o temprano esa misma furia mataría.
Los sirvientes intentaron limpiar el desorden, pero e los detuvo gritando: ?No limpien!
Ellos se miraron entre sí y luego vieron cómo Cira subías escaleras, arrojando todo al suelo a su
paso. Poco después, más impresionante residencia de Ciudad de Sherón se había convertido en
un desastre desde temprano en ma?ana.
Morgan vio todo eso en su celr a través des cámaras de seguridad, pero en lugar de enfadarse,
encontró un cierto atractivo en suportamiento; después de todo, su exsecretaria era persona
más tranqu del mundo.
él sonrió levemente, se subió al coche y le indicó a Helena: -Laida que preparan los sirvientes no
está buena. Pidele a gente del Pcio del Oeste que entregueida puntualmente en casa y
contrata a algunos chefs más.
Helena asintió y respondió: -Sí, lo haré ahora mismo.
Cuando el vehículo llegó a empresa, Luis acababa de llegar también.
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él motocicleta pesada. Sólo existían unas pocas motocicletas de ese modelo y con esa configuración
en todo el mundo, y su precio de venta casi equivalía al de una vi en Ciudad de Sheron.
El cuerpo del vehiculo, de color negro y dorado, tenía líneas fluidas y una presencia imponente,o
un leopardo africano en sabana, que no se quedaba atrás al estacionarse
junto al Rolls–Royce Cullinan de Morgan.
Luis se quitó el casco y sacudió cabeza, con sus cabellos marrones ligeros brindo bajo el sol
como si fueran oro. Vio a Morgan y le gritó su nombre.
Morgan se bajó y echó un vistazo hacia donde salió el sonido. Ese día, Luis llevaba una chaqueta y
pantalones de cuero, que resaltaban susrgas piernas y brazos, y a?adian un toque de
despreocupación a sus rasgos faciales,binando perfectamente con su motocicleta.
Morgan asintió en se?al de saludo y luego caminó hacia el edificio. Luis lo siguió rápidamente,
arrojandos ves de moto al aparcacoches. -Gracias.
Sin embargo, el joven no sabía cómo manejar ese tipo de moto ni podía move solo. Al final, fue un
grupo de personas que logró empuja hasta el estacionamiento, tan cansadas que apenas podían
har.
Luis siguió a Morgan hasta el ascensor, se quitó los guantes y dijo: -Gerardo no ha hecho nada
últimamente, se fue sólo a su barco, que todavía está atracado en el puerto de Singapur y no ha
partido.
Morgan asintió suavemente.
Cuando el ascensor llegó a su piso designado, ambos salieron e ingresaron a oficina de Morgan.
Luis preguntó casualmente: -Por cierto, ?cómo está Cira?
En el momento en que puerta de cristal se cerró detrás de ellos, Morgan se dio vuelta de repente,
lo agarró por el cuello y lo presionó contra pared.
Luis se quedó desprevenido y exmó: -?Morgan!
Aunque Morgan estaba vestido con traje y parecía educado, todavía exudaba una abrumadora aura
frente a Luis, que llevaba su atuendo de motociclista. Lo miró a los ojos y le preguntó fríamente: -
?Sabías que e rompió bandeja y ocultó un pedazo de poa?
Luis se congeló por un momento antes de explicar rápidamente: -Pero de inmediato ordené que lo
limpiaran. ?Escondió un pedazo? No tenía idea. ?Para qué lo usó?
Justo cuando terminó de har, notós vendas ens manos de Morgan y le preguntó: —? Te
lastimó? ?Fue grave? ??Cómo se atrevió a da?arte?!
Unos segundos después, Morgan lo soltó.
Luis era última persona que lo traicionaría. Cuando estuvo al borde de muerte por una golpiza,
fue Morgan quien lo salvó y se encargó de los responsables. Se podía decir que su
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posición actual se debía a él, su benefactor, así que siempre le había obedecido..
Morgan le dio una palmada en el cuello de ropa y respondió: Sólo una herida leve. Pero est realmente
sorprendente que haya ocultado un pedazo de poa tan grande, sin que tú lo
vieras.
Luis frunció el ce?o y dijo: -No estaba mirando. Lo siento, debería haberlo notado.
Morgan regresaba a su escritorio mientras decía: -Te daré una oportunidad para redimirte.
Luis asintió rápidamente y respondió: -?Qué quieres?
-Tú lleva a alguien a casa de los López en el pueblo Fuenteserena y revise, aunque sospecho
que el libro de cuentas no estará allí. Luego ve a casa de su hermana mayor, Ximena, y al
apartamentopartido que tenía antes–dio instriones Morgan mientras se sentaba en su si de
oficina, cruzandos piernas.
Luis dijo:
-De acuerdo.
Morgan apoyó el mentón con una mano y continuó con seriedad: -La familia López tiene tres hijas, y
una de es se ma… supongo que es Xiomara. Hace tres a?os se fugó con alguien. Investiga dónde
está ahora. 1
-Okay, lo haré de inmediato.