Un grito de victoria resonaba por toda la ciudad, provocando un eco que incluso alcanzaba las profundidades de esta misma, adentrándose en los túneles subterráneos que conectaban por todo Zhalos. En estos túneles, agitando sus peque?as alas, un diminuto diablillo con apariencia rojiza avanzaba hacia lo que parece ser una bóveda oculta en la ciudad, una que fue creada hace no mucho. El diablillo entra en la bóveda, la oscuridad no dejaba ver mucho, pero lograba verse un botón rojo y un texto encima el cual solo se veían las letras "E_p_o_i_o_" debido al polvo que le había caído encima por lo mucho que había sido agitada la ciudad. El diablillo quedo remanente, en frente del botón mientras el tiempo transcurría, esperando...
El fuego que iluminaba la ciudad había cesado, la luz de la luna no era suficiente para ver los alrededores, pero poco a poco esta fue iluminada por unos orbes de luz que se expandían por toda la ciudad proporcionando la iluminación que necesitaban, dichas orbes fueron creadas por Yukiharu. Y a medida que las orbes se esparcían, se podía observar detenidamente la ciudad de Zhalos, una vez tan majestuosa y hoy... reducida a nada más que destrucción y rojo, un color característico de la sangre que derramaron aquellos que pelearon por recuperarla, esta se encontraba en la tierra como un tatuaje, una marca que dejaron como prueba de su valor.
En una plaza enorme que había en medio de la ciudad era donde todos se estaban reuniendo, los ángeles liberados, los miembros de la brigada y los demonios capturados gracias a Yuki. Ella había recibido la orden de monitorear el área para corroborar la inexistencia del enemigo en el área, no podían permitirse un altercado con la guardia baja, aunque ella utilizó todos sus sentidos para ello, no fue capaz de localizar a un solo demonio más, todos habían sido capturados y los que no, habían recibido un final que nadie merece, la muerte... Aunque para su fortuna, logró reconocer el rastro de Lilith alejándose de la ciudad, alegrándose de que ella consiguió salir sin problemas y que no se vio envuelta en todo esto.
Yukiharu después de dar las noticias de que todos los demonios vivos habían sido capturados, se dirige hacia donde se encontraba Pinkeiru quien estaba siendo tratada por los médicos de la brigada, rodeada por todos los heridos incapaces de seguir peleando mientras un grupo grande vigilaban a los demonios.
En cuanto llega, se sienta frente a Pinkeiru mientras uno de los médicos la atiende y le trata las heridas utilizando herramientas convencionales y un poco de magia curativa menor. Yuki estaba muy agradecida con el médico, pero desvía su atención hacia la Subcomandante y con un tono triste le dice. "Lo siento Pinkeiru, arruiné la ropa que me regalaste." Aunque mientras decía esto, ella se sentía aliviada de que su querida bufanda seguía intacta, solo estaba un poco sucia.
Pinkeiru se sorprende que de todas las cosas que podría decirle sea sobre su ropa y con un tono despreocupado le responde. "No te preocupes Yuki-linda, luego te compro otra más resistente."
Yuki se relaja un poco tras escuchar su respuesta para luego hacer gestos de molestia del dolor, Pinkeiru observa esto y le pregunta. "?Te duele?"
"Las heridas empezaron a dolerme hace poco, durante toda la pelea apenas y sentía algo, pero ahora duele." Le comenta a la par que hace gestos de molestia mientras la tratan.
"Es debido a la adrenalina, es un mecanismo del cuerpo que se activa ante el peligro y sirve para mejorar tus capacidades físicas haciendo que no sientas dolor en el momento, pero una vez se pasa el efecto te sentirás cansada y adolorida. Aunque mientras más pura es tu sangre más aguantas el dolor y más resistente eres, puedes estar herida de gravedad y aún así no morir." Le responde con un tono calmado.
Yuki mira a Pinkeiru confundida, ella se encuentra en un estado mucho peor al suyo, pero actúa como si no tuviera nada, así que le pregunta, "?No sientes dolor?"
"Por supuesto que lo siento." Le responde con un tono como si fuera obvio. "Simplemente estoy acostumbrada."
Este comentario hace le genere a Yuki muchas más preguntas de las que ya tenía, ella necesitaba saber más, pero primero necesita las respuestas de las que ya tenía. "En aquel momento... ?Cómo hiciste para que el ni?o recuperara el brazo? Dijiste que me lo explicarías luego."
Pinkeiru respira profundo y dice "Mi poder consiste en absorber y transferir enfermedades, también puedo curar heridas ajenas a las mías, recuperarle una extremidad a un ni?o no es tan difícil, pero me es imposible hacerlo con un adulto, tampoco puedo con heridas de peligro mortal. Generalmente siempre trato de no curar ya que hacerlo me consume demasiada energía, fue arriesgado recuperarle el brazo al ni?o, pero tenía que hacerlo para calmarte." La respuesta de Pinkeiru aún no termina de saciar la curiosidad de Yuki, había muchas preguntas que tenía sin responder, así que decide indagar un poco más "?Y qué sacrificaste a cambio? ?Hay alguna condición extra? ?Por qué no eres médica si tienes esas habilidades para ayudar a la gente?" De repente cambia el tono de voz a uno preocupado. "?Por qué aquel demonio te llamó Rosa Sangrienta?"
Pinkeiru se ríe de la seriedad y preocupación con lo que le pregunta así que le responde "No seas tan chismosa, te contaré a su debido tiempo." Tras decir esto se levanta y llama a uno de los ángeles que se encontraba cerca del lugar, el cual llevaba un papel, una pluma y un tintero, acto seguido Pinkeiru comienza a escribir algo. "Hay que darles las noticias al Comandante de que cumplimos con la misión." Dice estando de espaldas a Yuki. "Ya debería haber acabado con el ejercito que rodeaba el norte."
Tras sus palabras, habían terminado de atender a Yuki y esta no tardó en levantarse y preguntar. "?A qué te refieres?"
Pinkeiru se gira para estar de frente a Yuki mientras sigue escribiendo y le explica. "?Recuerdas cuando fuimos a verlo en aquella sala en la capital? Habían localizado un ejército enemigo de diez mil soldados movilizándose por el norte para atacar desde arriba y estaba prediciendo su localización actual para acabarlos antes de que llegaran, por eso estaba mirando el mapa del mundo con tanto detenimiento."
"?Diez mil soldados? ?él solo?" Pregunta sorprendida.
"?Por qué te impresionas? Es el más fuerte por una razón, seguramente no duraron ni un segundo." Dijo con un tono indiferente.
Entonces Yuki piensa en retrospectiva de cuando lo conoció en persona "Ciertamente me alarmé en cuanto lo vi, él no era normal, pero... si realmente alguien así de fuerte está del lado de los ángeles... ?por qué aún no han ganado esta guerra?"
Pinkeiru termina de escribir cuando de la nada, en el aire aparece una paloma en la que amarra la carta que acababa de escribir en su pata y luego le mira a los ojos para decirle. "Envíasela a el Comandante Yugo." Tras decir esto, la paloma parte su viaje por el cielo volviéndose invisible, desapareciendo así de la vista de todos.
Mientras observaba la paloma desaparecer ella dice. "Bien, voy a interrogar al sonrisitas y demás para averiguar por qué es que tomaron la ciudad y tenían prisioneros a los habitantes de aquí." Tras decir esto se gira con seriedad pero con cari?o en su voz le dice. "Deberías descansar, Yukiharu."
"Luego, yo también tengo algo que hacer." Le responde con una sonrisa para luego partir caminos.
Yukiharu camina un poco y llega al lugar donde se encontraban los ya liberados prisioneros y oculto entre ellos, se encontraba el ni?o demonio que había quedado bajo su cuidado, llorando, preguntándose. "?Donde están mi mama y mi papa? Quiero ir con ellos." Yuki se acerca al ni?o y le pregunta. "?Puedes describirlos físicamente?" El ni?o asiente con la cabeza y entre lágrimas dice "Las marcas de mi papa son gruesas y tiene dos círculos, tenía su ropa de trabajo puesta. Mi mama también tenía su ropa de trabajo puesta, pero sus marcas son finas y onduladas."
"Dame un momento." Le responde Yuki quien se gira y utilizando sus ojos empieza a buscar entre la multitud de demonios capturados, tras mirarlos detenidamente no logra encontrarlos, así que decide amplificar todos sus sentidos para buscar nuevamente en toda la ciudad, para su mala fortuna no pasa mucho tiempo antes de que los encontrara muertos entre los escombros cerca de donde estaba escondido el ni?o. Ella abre los ojos bien grandes en shock e inmediatamente se gira y abraza a el ni?o diciéndole un emocional y crudo. "Lo siento."
El ni?o sabe lo que está pasando, pero no quiere admitirlo, más bien asimilarlo, haciendo que solo sus lágrimas y un grito lleno de dolor hable por él. Esto le rompe el corazón a Yuki, haciendo que diga en su mente. "Yo nunca conocí a mis padres, pero lo más cercano que una vez tuve murió cuando era peque?a, ese dolor... lo comprendo." Mientras de sus ojos también brotaban lágrimas brillantes, compartiendo así el dolor del peque?o que, en esa noche, lo había perdido todo.
En cuanto el ni?o se empezó a calmar Yuki deja de abrazarlo para decirle "Se por lo que estas pasando, yo pasé por algo similar, no busques venganza por lo ocurrido, no todos los ángeles son malos, yo y los que te rodean somos la prueba de esto, no tenemos mucho tiempo y sé que es repentino, pero te llevaré a mi aldea para que cuiden de ti, todos son muy amables y te ayudaran con todo lo que necesitas." Tras decir esto Yuki se concentra y con un destello de luz crea una criatura temida por muchos, una que asusta a todos alrededor. "?Una Quimera!" Cuerpo de león, alas gigantes de halcón, cola de escorpión y cuernos de toro.
"No se preocupen, no hará ningún da?o." Dijo mientras que le acariciaba la cabeza para luego dirigir su mirada hacia el ni?o demonio. "Escúchame peque?o, tienes que hacerte más fuerte, solo así podrás proteger a aquellos que amas, solo así nadie más morirá." El ni?o estaba confundido tras el comentario de Yuki, pero esta le da una sonrisa cálida la cual le da conforte y hace que sus dudas se despejen mientras dice. "Una vez consigas suficiente fuerza, sal de la aldea y únete a mí, y juntos acabaremos con esta guerra."
El ni?o aun no asimilaba la situación por completo, pero entiende las palabras de Yuki a lo que asiente con la cabeza mientras aun caían lagrimas por su rostro, así que Yuki lo carga y lo monta encima de la quimera. "Antes de despedirnos quisiera saber tu nombre, el mío es Yukiharu, diles a los aldeanos que yo te envié."
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El ni?o con un tono leve y desanimado le responde. "Diomedes."
"Es un buen nombre, nos veremos pronto, Diomedes." Le dijo con una sonrisa mientras la quimera partía vuelo hacia la aldea.
En cuanto la quimera desaparece de su vista, Yuki les dice a todos energética. "Bien, vamos con los demás." Para luego caminar hasta llegar a la zona de la plaza donde estaban la mayoría de los ángeles reunidos.
Inmediatamente Yuki ve como Pinkeiru se aleja de los demonios capturados mientras que Jafaar estaba mirando aterrorizado a Pinkeiru.
"?Qué fue lo que le hiciste?" Le pregunta Yuki a Pinkeiru.
"El método más efectivo de una interrogación es la tortura, así que le transferí fibromialgia para hacerlo más sensible al dolor y luego lo quemé vivo hasta que estaba a punto de morir para luego curarle y así no muriera, no hubo necesidad de repetir el proceso, habló inmediatamente después de curarlo aunque le avisé que si mintiera le esperaba algo mil veces peor." Dijo con un tono indiferente, aunque se veía un poco de sudor cayendo de su frente debido al fuego que usó en Jafaar.
Yuki la mira preocupada mientras se razonaba en su cabeza. "Espera, estoy segura de que le hizo algo horrible y lo hizo con tranquilidad... espero nunca hacerla enojar..."
Pinkeiru suspira y dice "Aunque no sabe mucho de utilidad, los demás hablaron sin mucha complicación, él fue el único que se resistió. Pero si me dijo algo interesante." Luego dice en un tono serio y molesto. "Dijo que lo dejaste vivir luego de derrotarlo, por culpa de tus buenas intenciones habríamos acabado con esto mucho antes y puede que hubiéramos salvado a algunos de los 9 que perecieron." Pinkeiru camina hasta ponerse frente a Yuki, "Mira a tu alrededor, al muerto no se le da vida, te lo dije una vez, el mal es un problema que tenemos que eliminar de raíz antes de que cometan más estragos, que esto te sirva como una lección."
Yuki se queda en silencio pensando en lo que dijo, pero levanta la mirada y con determinación le responde. "Todos merecen una segunda oportunidad, pueden cambiar y ser mejores en el futuro, Jafaar no aprovechó su oportunidad, pero no me arrepiento de habérsela dado, yo también te lo dije una vez Subcomandante, voy a acabar con el odio de ambas razas y traer paz para ambos, podamos coexistir en armonía, y estos son mis primeros pasos para lograrlo, para alcanzar ese futuro."
Jafaar comienza a reírse tras escuchar lo que dijo Yuki, haciendo que Pinkeiru se gire a verlo. "?En un futuro? ?Cuál futuro? Nadie de los que están aquí tienen un futuro."
Pinkeiru camina hacia el preguntándole. "De que estas hablan-." Ni siquiera tuvo tiempo de terminar de hablar ya que fue interrumpida por el repentino silbido de Jafaar. Ese silbido viaja por toda la ciudad, adentrándose en los túneles subterráneos, llegando así a los oídos del diablillo quien inmediatamente después de escucharlo, presiona el botón frente a él.
En ese momento la tierra empezó a temblar y a brillar. Pinkeiru inmediatamente reconoce que está sucediendo y grita. "?TODOS CONMIGO!" Todos los ángeles rodearon a Pinkeiru quien inmediatamente pone sus manos en el suelo y crea una cúpula de cristal que los rodea completamente, dejando afuera a los prisioneros.
Jafaar mientras mira la luna, con su característica sonrisa dice. "Y pensar que acabaría con mi vida de esta manera..."
"?Yukiharu, crea una cúpula con tu poder dentro de la mía, ahora!" Inmediatamente Yuki hace lo que le fue ordenado por Pinkeiru mientras que escucha a Jafaar decirle algo desde afuera de la cúpula.
"Oye blanquita sé que puedes escucharme, retiro lo que te dije antes, no eres una cobarde, te mantienes fiel a tus ideales y no te hechas para atrás ante nada, realmente el único cobarde aquí... soy yo." Tras decir esto, una luz cubre toda la ciudad completamente, explotando y destruyendo todo a su alrededor, desde la lejanía, se podía observar como la explosión engullía la ciudad y su luz iluminaba la noche.
Tras apenas unos minutos, el brillo provocado por la explosión desaparece, dejando así solo el polvo y la brillante luz de luna en todo el terreno. En cuanto se despeja un poco el polvo, se puede ver la cúpula interna de Yuki ya que la externa creada por Pinkeiru recibió la mayoría del impacto dejando así solo un polvo rosado brillante. Yukiharu levanta la cabeza y atreves de su cúpula trata de observar su alrededor, pero... todo estaba desértico, vacío, sin una sola alma fuera de esa barrera, la ciudad había desaparecido por completo y los árboles del bosque habían sido destruidos y quemados, una cadena de fuego danzaba entre las copas de los árboles sobrevivientes mientras que las hojas lentamente caían del cielo, bailando con el viento hasta terminar de perecer y reposar en la tierra.
"No queda... nada." Dijo Yuki en shock.
De repente Pinkeiru cae desplomada al suelo haciendo que todos a su alrededor se preocupen y los médicos inmediatamente la empiecen a atender. Yuki trata de sentir su luz y ve como se empieza a desvanecer, aunque los médicos estaban haciendo todo lo posible para que su luz se mantenga en pie.
Yuki hace desaparecer la cúpula y en cuanto lo hace escucha con sus orejas de bestia un temblor en la lejanía, un sonido parecido al de un tambor que se acercaba lentamente. En cuanto mira en su dirección, logra ver a un ejército marchando hacia ellos, todos llevaban máscaras y cargaban un lanzallamas cada uno.
Yuki empieza a analizar la situación, "400... no 500 soldados. Todos los nuestros están mal heridos y la Subcomandante esta fuera de combate, solo yo estoy en condiciones de pelear, ya casi va a amanecer... no creo que vaya a poder ganar contra todos ellos." Fue entonces donde recuerda las palabras de su abuelo. "Está bien ser valiente y pelear de frente, pero requiere más valor guardar la espada y dar un paso atrás cuando no puedes ganar." Aunque inmediatamente se dice a sí misma. "Lo siento abuelito, esta vez no puedo dar un paso atrás, porque si elijo dar la espalda ahora, ?qué será de aquellos que no tienen esa opción? ?Que será de mis compa?eros? Tengo que pelear, tengo que protegerlos a todos."
Yukiharu sale corriendo hacia el frente y se dirige ante ellos, lo que provoca una pausa de ambos y un silencio abrupto en el ambiente.
Uno de los soldados da un paso al frente y en un tono fuerte dice. "?Somos los exterminadores! ?Fuimos enviados para evitar la reconquista de Zhalos!" Tras decir esto mira detrás de Yuki, pero, solo logra observar un desierto y más ángeles en el fondo. "Pero parece que no llegamos a tiempo, procederemos a nuestra segunda orden entonces..." Tras decir esto todos levantan sus armas y la apuntan hacia Yuki.
"Eliminen a los sobrevivientes." Inmediatamente de sus armas sale un fuego abrazador el cual cubre completamente a Yuki, después de unos segundos se detienen dejando solo un humo en su camino, aunque, entre todo ese humo un brillo permanecía.
De repente, ese brillo desaparece y agitando sus alas, Yuki sale del humo creando en el aire sus guantes y botas de luz. Con una cara de angustia se dice a si misma. "No parece que vayan a escucharme, tendré que detenerlos aquí y ahora, para protegerlos a todos." Inmediatamente empieza a noquear a todos los que se encuentran allí. Saltando de un lado al otro para esquivar las llamas y golpeándolos con fuerza suficiente para desmayarlos, poco a poco lograba disminuir sus números. Pero, en cuanto va a patear a uno de los soldados, sus visión se vuelve nublosa haciendo que pierda el equilibrio, sus heridas empezaron a abrirse llenando de sangre las vendas que las cubrían, y dándole oportunidad para quemarle un poco la pierna. "Maldición, no podré seguir así por mucho tiempo." Fue lo que pensó a lo que inmediatamente vuela hacia el cielo para retirarse de allí.
Yuki logra crear bastante distancia entre ellos a lo que baja al suelo a gran velocidad y mientras se desliza por la tierra hace desaparecer sus guantes y botas para crear un arco con el que empieza a atacar a discreción, dándoles en las piernas a los exterminadores para que no puedan moverse. Esto no detenía a todos, y poco a poco se van acercando los exterminadores a donde estaba ella, el 80% de ellos aun seguian en pie.
El sol comenzaba a salir, Yuki en un intento desesperado canaliza una flecha a la cual pone toda su energía y la dispara hacia el medio de todos, creando una gran esfera de luz sobre de ellos, esta luz ciega a todos dejándolos aturdidos temporalmente.
De repente sus manos pierden su fuerza, su arco desaparece, la sangre de sus heridas se esparcía más, su cuerpo empezaba a colapsar, el brillo de sus ojos comenzaba a desaparecer y mientras estos se cerraban, el tiempo se movía lento para ella. "Lo siento chicos, esto es todo lo que puedo hacer, quería ganar más tiempo para ustedes. Lo siento abuelito, sé que me dijiste que me retirara si no podía ganar, pero... hice lo correcto... ?verdad?" Era todo lo que pasaba por su mente.
Antes de que sus ojos se cerraran por completo y su alma tuviese que ver directamente a los ojos de la abismal oscuridad que es la nada, siente como algo la atrapara antes de que cayera al suelo. Usando la única fuerza que le quedaba, abre un poco los ojos y ve el rostro de su abuelo lo que hace que inconscientemente murmure en su mente. "?Abuelito?"
"Hiciste un buen trabajo, Yukiharu." En cuanto escucha esa voz abre los ojos completamente haciendo que vea con claridad quien estaba frente a ella.
Ignorando completamente a los exterminadores, dicha persona camina hasta donde estaban todos los ángeles reunidos cargando a Yuki entre sus brazos y la acuesta suavemente en frente de Pinkeiru, quien había despertado hace unos segundos.
"Yo me encargo del resto." Fue lo que dijo antes de partir nuevamente hacia el ejército enemigo con confianza.
Los exterminadores recuperan su visión e inmediatamente uno de ellos en miedo dice mientras mira hacia donde estaban los ángeles. "Hay una regla general que todos los demonios seguimos, eviten a este hombre a toda costa, un ángel con un pelo tan negro como la noche, una cicatriz en la cara y una capa roja del mismo color que la sangre. Eviten al comandante del primer batallón de las fuerzas angelicales, ?YUGO!"
Yugo caminaba hacia al frente de donde se encontraban los exterminadores, con un rostro molesto y con un fuego oscuro saliendo de su ojo izquierdo, levanta su mano derecha y con fuerza dice levemente. "Ven."
Del cielo, rompiendo las nubes y como un rayo cae una espada en la mano de Yugo la cual sujeta con fuerza tomando una posición ofensiva, al mismo tiempo su ojo derecho es cubierto por un fuego oscuro, en un instante, desaparece de donde estaba y aparece en medio de todos los exterminadores partiendo a la mitad a todos los que se encontraban en su camino.
A lo lejos, observando en la cima de una monta?a, un misterioso hombre se encontraba escribiendo en su libro mientras fumaba, diciendo con un tono relajado y escribiendo a la vez. "Que interesante... el reloj que una vez dejo de girar para mí acaba de empezar a girar una vez más, y con cada giro, el contador para el fin de los tiempos retoma su curso..." Tras decir esto fuma un poco de su cigarro para continuar. "Si, me parece un buen final para este capítulo... ahora, ?cómo titularé el siguiente? Ah~, ya se, Una Luz Llena De Esperanza." Tras decir esto cierra el libro y mientras mira como Yugo acaba con todos, escupe su cigarro al suelo y lo aplasta con su pie para luego irse caminando y despareciendo con el viento. "Nos veremos pronto." Se escuchaba levemente junto con su partida.
Mientras que esto ocurría, Pinkeiru estaba junto a Yukiharu quien estaba siendo tratada rápidamente por uno de los médicos, la cual le da la energía suficiente para levantarse. "Parece que no interrogué lo suficientemente bien al sonrisitas." Tras decir esto suspira y continua. "Pienso que tenía la orden de si la ciudad llegara a ser retomada que silbara para activar algún mecanismo y volarla en pedazos."
Las orejas de Yuki se decaen tras escuchar lo que dijo Pinkeiru, ya que se siente culpable de lo que ocurrió. Pinkeiru nota esto y le dice. "No te preocupes Yuki-linda, no te sientas culpable, si no hubieras creado esa cúpula no hubiéramos sobrevivido al impacto, las vidas de todos son más importantes, la ciudad puede reconstruirse."
Pinkeiru viendo que no le había subido los ánimos, decide cambiar el tema de conversación y le pregunta. "Tu no tenías apellido, ?cierto?" A lo que Yuki le responde con un seco. "No, no tengo." Pinkeiru le sonríe y tras ver la imagen frente a ella le dice. "Se me ocurrió uno para ti..."
El sol había salido completamente, revelando su brillante forma circular mientras que Yuki se encontraba sentada justo en frente de él, tan majestuosa como el mismo sol que se alzaba detrás de ella.
"Morningstar, significa estrella del amanecer." Dijo Pinkeiru con una sonrisa.
Los ojos de Yuki recobraron su brillo una vez más y con una cálida sonrisa la cual le corresponde a la de Pinkeiru, murmura. "Yukiharu Morningstar... me gusta."
Fin del capítulo.