《War, Hope In Mayhem》
Pr贸logo, Cap铆tulo 1: Hija De La Luz
En un lugar oscuro y t¨¦trico, lejos de donde nadie los pudiera hallar, se encontraban dos ¨¢ngeles los cuales estaban en completo silencio, inm¨®viles, lo ¨²nico que se escuchaba era el llanto de un beb¨¦, quien lloraba fuertemente mientras mov¨ªa sus peque?os brazos y piernas.
"No... no puedo creerlo." Dice la ¨¢ngel preocupada con una voz desconcertada.
"Lo... lo logramos." Le responde el ¨¢ngel que estaba junto a ella mientras caminaba hasta pararse frente a la bebe.
La ¨¢ngel respira profundo aceptando la situaci¨®n en la que estaban y un tanto curiosa le pregunta. "?Y bien? ?Qu¨¦ nombre le vas a poner? Va a necesitar uno."
El ¨¢ngel, cargando a la bebe entre sus brazos mientras la levantaba hacia los rayos de sol que entraban por un agujero que hab¨ªa encima de ambos, dice mientras la miraba fijamente. "?Un nombre?... ah... ya se, se llamar¨¢..."
"Yukiharu, peque?a, ?d¨®nde est¨¢s?" Preguntaba preocupado mientras caminaba por el bosque, buscando atentamente entre los arboles cuando de repente escucha la voz de la jovencita que buscaba.
"?Abuelito a que no me encuentras!" Ah¨ª estaba ella, una peque?a ¨¢ngel cuyas caracter¨ªsticas f¨ªsicas y personalidad sobresal¨ªan del resto de los ¨¢ngeles en una aldea remota. Unos ojos dorados, largos cabellos, un color peculiar, gris y blancos es lo que le hac¨ªa resaltar. Aunque... no era el color de su cabello o sus dorados ojos lo que la hac¨ªan resaltar.
"?Mmm, donde se habr¨¢ escondido?" Dijo su abuelo, un ¨¢ngel con el mismo color de pelo que su nieta, esa no era la ¨²nica caracter¨ªstica que compart¨ªa con ella, sus ojos eran igual de dorados y hermosos. Pero, el abuelo siempre llevaba una bufanda muy caracter¨ªstica de ¨¦l a la cual estaba utilizando para cubrir su boca la cual no paraba de sonre¨ªr ya que pod¨ªa ver claramente las orejas felinas en la cabeza de su nieta y sus hermosas alas blancas resaltaban detr¨¢s del tronco donde estaba escondida.
Orgullosa de su escondite, la peque?a ¨¢ngel se empez¨® a re¨ªr. "Jijiji, jam¨¢s me encontrar¨¢ aqu-."
"Quien jam¨¢s te encontrar¨¢ aqu¨ª?" Dijo su abuelo con un tono sarc¨¢stico mientras se re¨ªa, tomando desprevenida a la peque?a haciendo que esta saltara del susto, d¨¢ndole la oportunidad perfecta para que su abuelo la agarrara y cargara.
"?NO ES JUSTO, HICISTE TRAMPA SEGURO, MI ESCONDITE ERA PERFECTO!" La peque?a estaba frustrada por lo acontecido, se quejaba con ojos aguados mientras agarraba a su abuelito por la bufanda.
El abuelo no puede con la ternura que le provoca y con voz consoladora le explica el defecto de su escondite. "Hubiera sido perfecto si no fuera porque tus alas y orejas sobresal¨ªan mucho, la pr¨®xima vez elije un escondite donde no seas visible."
"EHK." La peque?a mir¨® detenidamente sus alas mientras sus orejas se ca¨ªan.
"Una vez m¨¢s." Dijo con determinaci¨®n, volteando su mirada hacia su abuelito. "Esta vez no me encontraras." Tras decir eso, procedi¨® a guardar sus alas para que de esa manera no fueran visibles y no la volvieran a delatar. El ver los ¨¢nimos que ten¨ªa al no rendirse llena de orgullo al abuelo.
"Tienes un gran esp¨ªritu y voluntad. ?Con esa mentalidad seguro llegaras lejos cuando crezcas!" Dijo mientras re¨ªa. "Pero lastimosamente tendr¨¢ que ser otro d¨ªa, hoy nos toca ayudar a los dem¨¢s aldeanos." La peque?a se entristece ya que en serio quer¨ªa jugar una vez m¨¢s.
Este gesto hace que el abuelo suspire y con un tono leve le diga. "No estes triste Yuki, jugaremos otro d¨ªa, recuerda que es nuestra responsabilidad ayudar siempre a aquellos que lo necesitan."
Esto consuela y entusiasma un poco a Yuki, haciendo que le responda con una sonrisa. "Est¨¢ bien abuelito, vamos a ayudar a los dem¨¢s."
Tras escuchar esto, su abuelo solo puede devolverle la sonrisa y decirle. "Eres una buena ni?a."
De camino a la aldea, ambos hablaban sobre lo peque?o que es el espacio que dispone la aldea, sobre que, a pesar de eso, tienen todo lo que necesitan. Granjas con animales extra?os las cuales son conocidas como criaturas m¨ªsticas, las criaturas m¨ªsticas son animales los cuales poseen habilidades o poderes que van m¨¢s all¨¢ de lo que pueden conseguir biol¨®gicamente. En el mundo hay todo tipo de criaturas, pero estas espec¨ªficamente les proporcionan comida de alta calidad. Tambi¨¦n ten¨ªan cultivos frescos, con frutas y vegetales, hasta tienen un rio que le da agua limpia a toda la aldea. El aire se sent¨ªa puro, el verde del paisaje estaba lleno de vida. Las mariposas volaban y ah¨ª estaba la peque?a Yukiharu, corriendo alegremente entre toda la magia que proporcionaba el lugar, era una vista hermosa.
Ambos llegaron a la aldea y fueron recibidos c¨¢lidamente por todos los aldeanos. Con confianza y con sonrisas, saludaban a todos los que se encontraban en el camino. La manera en la que todos interactuaban entre si pareciera como si fueran una gran familia que se quieren mucho.
Llegaron a su primer destino, la casa de Aria, una ¨¢ngel conocida por sus incre¨ªbles artes culinarias y por siempre llevar su delantal puesto en todo momento.
"Vaya, llegan justo a tiempo, necesito un poco de ayuda." Dijo Aria quien estaba a punto de salir de su casa con una canasta en su mano.
Yuki muy alegremente le pregunta, "En que te podemos ayudar hoy se?orita Aria." El abuelo queda expectante y observa detenidamente a su nieta para ver qu¨¦ es lo que har¨¢.
" ?En qu¨¦ me puedes ayudar hoy...?" Dijo Aria pensativa pero de inmediato se le ocurre una idea. ?Entonces podr¨ªas recolectar unas manzanas por m¨ª? Si haces un buen trabajo preparar¨¦ una tarta de manzana para ambos. ?Qu¨¦ te parece?" Dijo con una sonrisa mientras se agachaba para estar a la altura de Yukiharu y le gui?aba con un ojo.
"?Por supuesto!" Le respondi¨® exaltada.
"Muchas gracias, Yuki, puedes usar esta canasta para poner las manzanas ah¨ª." Dijo mientras le extend¨ªa la mano para darle la canasta.
Yukiharu toma la canasta con una sonrisa y junto a su abuelo se dirigen a los cultivos de manzanos que se encontraba cerca del rio.
Una vez all¨ª, el abuelo procede a cargar a Yuki en su hombro para que de esa manera pueda alcanzar las manzanas y las ponga en la canasta.
"?Puedes alcanzarlos as¨ª?" Pregunt¨® el abuelo ya que Yuki le obstru¨ªa la vista.
"Si llego, solo no te muevas mucho." Le respondi¨® mientras agarraba una manzana con dificultad, tambale¨¢ndose sobre el hombro de su abuelo.
Logran recolectar unas manzanas y mientras lo hac¨ªa una pregunta cruz¨® por la mente de Yuki. "?Como es que los cultivos se mantienen siempre vivos y frescos?"
A lo que su abuelo le responde. "Es simple mi peque?a, algunos de los aldeanos poseen habilidades para la cosecha, gracias a ellos es que hemos sobrevivido tanto tiempo."
"GRACIAS AGRICULTORES." Grit¨® con emoci¨®n ya que es gracias a ellos que siempre tiene comida deliciosa y fresca todos los d¨ªas.
"?Ya est¨¢ llena?" Pregunta el abuelo ya que pudo notar que hab¨ªa muchas manzanas en la canasta.
"?MHM!" Le responde sonriente. A lo que el abuelo dice. "Muy bien, volvamos con Aria entonces."
El abuelo la baja de su hombro y ambos caminan de vuelta a la aldea. En cuanto llegan, se encuentran con tres ni?os peculiares jugando con palos como si fueran espadas.
"?Mira abuelito!" Dijo Yuki quien apunta con su mano en direcci¨®n a los ni?os. "Son Javier, Helen y C¨®digo. ?Puedo ir a jugar con ellos?" Pregunt¨® con una mirada de gatito perdido. Por muy responsable que sea el abuelo no puede resistirse a una petici¨®n as¨ª de su nieta. "Claro que s¨ª, pero que sea r¨¢pido, recuerda que tenemos que llevarle las manzanas a Aria."
"?Eres el mejor abuelito!" Yukiharu muy entusiasmada fue corriendo con los ni?os para jugar con ellos y a pesar de ser un simple juego de espadas, Yuki los dominaba completamente sin lastimarlos, ella es una prodigio del combate, tanto sus habilidades f¨ªsicas como inteligencia a la hora de pelear eran demasiado para los pobres ni?os.
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"?Como eres tan buena peleando?" Grit¨® Javier en frustraci¨®n. "?Seguro que entrenas en secreto!"
Tras escuchar esto, Yuki apunta con su palo/espada en direcci¨®n a Javier de manera amenazante, pero decide soltarlo. "Es divertido jugar con ustedes, pero no me gusta pelear." Dijo Yuki en un intento de consolarlos.
Helen y C¨®digo no le creen ni un poquito despu¨¦s de la gran humillaci¨®n que recibieron, as¨ª que ambos en coordinaci¨®n dicen. "Claro y nosotros nacimos ayer."
A Yuki realmente no le importo el comentario de ambos, ya hab¨ªa pasado el tiempo que dispon¨ªa para jugar as¨ª vuelve con su abuelo y mientras corre hacia ¨¦l, ella gira su cabeza les dice con una sonrisa. "?Juguemos m¨¢s a la pr¨®xima!"
Los ni?os motivados a mejorar responden a la vez. "?NO PERDEREMOS DE NUEVO!"
El abuelo estaba dichoso de la humildad y el carisma de Yuki, esto hace que cuando ella se pare a su lado le diga. "Tienes unos amigos muy peculiares, escucha, los amigos son de lo m¨¢s importante que tenemos en la vida, haz muchos m¨¢s y cu¨ªdalos."
"?Por supuesto!" Le respondi¨® Yuki con una enorme sonrisa.
"Bien, ahora si vamos con Aria." Tras decir esto el abuelo toma de la mano a Yuki y ambos caminan hacia casa de Aria. En cuanto llegan, Aria estaba al frente de su casa, inmediatamente Yuki le entrega la canasta con las manzanas que ella les hab¨ªa encargado recoger. Aria muy agradecidamente acaricia la cabeza de Yuki haciendo que ella se sienta muy contenta de haberla ayudado.
"Gracias por su ayuda, como promet¨ª preparar¨¦ una tarta de manzana para ambos. Vuelvan al atardecer para comer." Les dijo con una sonrisa.
"?No, gracias a ti, fue muy divertido!" Dijo Yuki sonriendo. "?Nos vemos, esperare con ansias la tarta!"
Despu¨¦s de despedirse, Yuki y el abuelo fueron al ganado de la granja para alimentar a las criaturas m¨ªsticas ya que hoy les tocaba a ellos darles comida. Al llegar el abuelo nota que las criaturas sintieron su presencia, que sab¨ªan sobre su llegada. Ambos agarran el alimento y se dirigen hacia ellos para darles de comer.
"Recuerda Yuki, tienes que ser paciente y gentil con las criaturas m¨ªsticas, si eres amable esa amabilidad ser¨¢ devuelta hacia ti." Dijo observando a su nieta e inmediatamente pudo percatarse del inusual comportamiento de las criaturas.
"Lo se abuelito, a ellos les gusta que sea amable, no s¨¦ por qu¨¦, pero puedo sentir lo que ellos sienten y quieren, es como si estuviera conectada con ellos de alguna manera." La peque?a, estaba rodeada de todas las criaturas del lugar. Era extra?o, pareciera que no quer¨ªan la comida que les daban. Pareciera, como si quisieran mucho a Yuki, como si no la hubieran visto desde hace mucho tiempo.
"Puede que s¨ª."Fue lo que pens¨® el abuelo.
El sol se empez¨® a poner y Yukiharu a¨²n ten¨ªa en mente la tarta de manzana que les estaba preparando Aria as¨ª que fueron a su casa para comer.
"?LLEGAMOS!" Grit¨® llena de entusiasmo, aunque su est¨®mago grito m¨¢s fuerte hambre que ten¨ªa haciendo que se sonrojara en el proceso.
Aria se entristece un poco al escuchar su est¨®mago lo que hace que diga. "Uy, pobrecita, debes estar hambrienta, pasen, la tarta est¨¢ lista y servida esperando a ser comida."
"Ser¨ªa un honor ser quienes lo coman." Dijo el abuelo lleno de humildad.
Todos tomaron asiento en la mesa del comedor y compartieron muchas risas. El apetito voraz de Yuki no dejo ni una migaja de la tarta y su rostro lleno de felicidad despu¨¦s de un arduo d¨ªa de trabajo ser recompensado de esa manera era indescriptible. El abuelo estaba orgulloso de ella ya que se lo hab¨ªa ganado. Aria estaba satisfecha al ver la alegr¨ªa de la peque?a ¨¢ngel de la aldea disfrutar tanto de su comida. Sin duda alguna, fue un momento inolvidable para ellos.
"Gracias por la tarta de manzana, Se?orita Aria" Dijo mientras le hac¨ªa reverencia.
"No hay de que, Yuki. Es lo m¨ªnimo que puedo hacer por ustedes. Pueden volver cuando quieran, siempre ser¨¢n recibidos en esta casa." Le respondi¨® Aria.
El abuelo asiente la cabeza y sonr¨ªe "Fue muy divertido, nos veremos la pr¨®xima vez."
"Nos vemos." Dijo Yuki para luego despedirse y partir caminos.
El cielo hab¨ªa oscurecido pero una idea a la peque?a le hab¨ªa surgido. "Vamos al r¨ªo abuelito, las estrellas se ven bien desde ah¨ª y parece que estar¨¢n bonitas hoy, ser¨ªa una l¨¢stima no verlas."
El abuelo estaba de acuerdo con Yuki ya que mir¨® hacia la estrellada noche. "Si, ser¨ªa una l¨¢stima no aprovechar la oportunidad."
"?SIII!" Grit¨® Yuki llena de felicidad.
Ambos se dirigen al r¨ªo que estaba dentro del peque?o bosque. Al llegar utilizan el tronco de un ¨¢rbol ya cortado como asiento y hacen una peque?a fogata para darles calor e iluminaci¨®n. Y para por si acaso, el abuelo saco sus alas como refuerzo contra el calor, sus alas eran muy parecidas a las de Yuki, solo que m¨¢s grandes y no tan blancas.
"Que bonitas son las estrellas." Los ojos dorados de Yuki brillaban con fuerza y reflejaban las estrellas que tan bonitas ve¨ªa en el cielo. "Me pregunto de donde salieron."
"Puede que yo tenga la respuesta a esa pregunta" Dijo el abuelo con un tono leve y confiado.
"??ENSERIO!?" Los ojos de la peque?a brillaron con aun m¨¢s intensidad por la curiosidad y emoci¨®n. El abuelo le sonr¨ªe y con voz de sabio le dice. "Acom¨®date porque voy a contarte la historia del origen de este mundo y sus estrellas."
Toda la atenci¨®n de Yukiharu fue dirigida hacia su abuelo, sus orejas felinas estaban bien en alto para no perderse de ni un solo detalle.
"Hace muchos a?os, incluso antes de que este vejestorio naciera, exist¨ªa una sola entidad en todo el universo conocida como El Dios Original. Nadie sabe de d¨®nde viene, solo sabemos que manten¨ªa el balance de la existencia misma. Dentro de este ser se encontraban las esencias de luz y oscuridad. Un d¨ªa sin ninguna raz¨®n aparente, El Dios Original se dividi¨® en varios fragmentos, creando as¨ª lo que conocemos como nuestro mundo, las lunas, y las estrellas." Dijo el abuelo mientras Yuki se quedaba asombrada al escuchar la historia.
"Pero eso no fue todo, principalmente nacieron dos entidades m¨¢s conocidos como El Dios de la Luz y el Dios de la Oscuridad, dos entidades cuyos flujos de energ¨ªa eran opuestos. Ambos quer¨ªan acabar con el otro, m¨¢s bien, absorberlo para volver a ser uno, pero no pod¨ªan chocar directamente ya que si eso ocurriera destruir¨ªan el mundo, las estrellas y todo lo que lleva consigo. Por eso los Dioses tomaron la decisi¨®n de crear a tres seres con su propia energ¨ªa para que esos seres debilitaran al otro Dios por ellos y cuando este d¨¦bil absorberlo. Estos tres seres de cada Dios son conocidos como los Primordiales de Luz y los Primordiales de Oscuridad, son quienes est¨¢n por encima de su raza, con poderes y habilidades que van m¨¢s all¨¢ de la imaginaci¨®n. Con el tiempo los Primordiales hicieron lo mismo que sus creadores y se reprodujeron, ya que no lograban avanzar en la conquista del otro, creando as¨ª a Los ¨¢ngeles y a los Demonios. Ambos nacieron con caracter¨ªsticas ¨²nicas y distintivas, Los ¨¢ngeles nac¨ªan con alas en la espaldas mientras que los demonios nac¨ªan con marcas en el rostro. Con el tiempo y en la descendencia de ¨¢ngeles y demonios de sangre pura, la sangre iba siendo cada vez m¨¢s d¨¦bil y los hijos igual, a pesar de eso, crec¨ªan en n¨²meros y les daban m¨¢s oportunidad de conquistar al otro. As¨ª fue como empez¨® la guerra de este mundo. Desde que empezaron a reproducirse, los Dioses comenzaron a darles ventajas a sus descendientes, d¨¢ndoles poder a cambio de sacrificios o tratos que les otorgaba habilidades ¨²nicas y poderosas. La batalla no favorec¨ªa a ning¨²n lado, ambos estaban parejos tanto en t¨¢cticas de combate como en poder. Hasta un d¨ªa, hace diez a?os que uno de los ¨¢ngeles Primordiales desapareci¨® sin dejar rastro ninguno, haciendo que se desequilibrase la balanza y d¨¢ndoles oportunidad a los demonios de ganar la guerra."
"?Entonces los demonios ganaron?" Su atenci¨®n se hab¨ªa desviado completamente de las estrellas hacia la guerra, la cual era la fuente de la preocupaci¨®n que le empez¨® a surgir en ese momento.
"No, aun no, el mundo sigue en guerra." Le respondi¨® su abuelo con un rostro deprimido. "Lastimosamente este mundo fue construido con el conflicto y las peleas, si no peleas no podr¨¢s vivir..." De repente este se anima y grita. "?Pero no hay de que preocuparse! Nosotros estamos seguros aqu¨ª en la aldea, hace mucho cre¨¦ una barrera dimensional que nos separa del mundo. Nadie ni nada puede entrar, pero en el momento que alguien ponga un pie fuera de la barrera ya no estaremos seguros. Si no fuera por el trabajo de todos los aldeanos para mantenernos con alimentos y materiales no hubi¨¦ramos sobrevivido tanto tiempo."
Yukiharu se deprime un poco tras escuchar lo contado por su abuelo.
"?Que pasa mi peque?a?" Le pregunta preocupado.
"Alg¨²n d¨ªa me gustar¨ªa salir de la aldea y ver el mundo contigo abuelito." Le responde con una voz triste.
Ese comentario provoca ternura en el abuelo haciendo que le acaricie la cabeza. "Est¨¢ bien, cuando crezcas y seas m¨¢s fuerte, saldremos juntos a ver el mundo."
Esto anima mucho a Yuki provoc¨¢ndole una c¨¢lida sonrisa.
"Bien, ?quieres escuchar otra historia?" Le pregunta su abuelo mientras le devuelve una sonrisa con la misma calidez.
"?SI QUIERO!" Grita Yuki exaltada.
Con el transcurso de la noche, mientras la llama de la fogata segu¨ªa viva, el abuelo cont¨® muchas historias de aventura y sobre el origen de las criaturas m¨ªsticas, de c¨®mo nacieron de la tierra despu¨¦s de la creaci¨®n de los Primordiales. Y mientras contaba una de las historias un evento ¨²nico en la historia del mundo estaba ocurriendo.
"Realmente, eres muy especial, Yuki"Fue lo que pens¨® tras contemplar lo que estaba haciendo su nieta.
A muy temprana edad, la joven ¨¢ngel, sin haber sacrificado nada, sin hacer ning¨²n trato con su respectivo Dios, hab¨ªa despertado sus propios poderes. Un poder ¨²nico que jam¨¢s en la vida del abuelo hab¨ªa visto. Hab¨ªa creado unas mariposas de luz, pero lo m¨¢s impresionante era que estaban vivas.
"Son muy bonitas." Le dijo su abuelito con un tono leve y c¨¢lido. A lo que Yuki le responde mientras la mira con detenimiento. "Si, me gustan mucho y como el fuego estaba apag¨¢ndose cre¨ª que necesitar¨ªamos un poco m¨¢s de luz."
"Que considerada eres, bien, ?quieres escuchar una ¨²ltima historia antes de dormir?" Le pregunta su abuelito.
Yuki asinti¨® con la cabeza.
"Muy bien, hace mucho tiempo un viajero caminaba vagamente por el mundo. El viajero era precavido, la sangre derramada por la guerra llegaba a cada sendero de la tierra as¨ª que caminaba silente, invisible. Hasta que un d¨ªa dicho viajero encontr¨® en medio de todo, pero a la vez en medio de nada, algo que cambiar¨ªa su vida para siempre, el viajero... encontr¨® esperanza. Algo que hab¨ªa perdido hace mucho tiempo fue devuelta a ¨¦l ese d¨ªa. Y como flor, el viajero se la llev¨® para regarla y que florezca en su jard¨ªn. Para cuidarla de todo mal y darle calor en el solitario y frio invierno. El tiempo paso y-"
*THUD*
Con una sonrisa consoladora el abuelo le acaricia la cabeza y dice. "Buenas noches mi peque?a, en mis largos a?os en este mundo, eres lo mejor que ha pasado en mi vida." Tras decir esto el abuelo acuesta a Yuki sobre sus alas para que as¨ª duerma m¨¢s c¨®moda, y con ella acurrucada le da un beso de buenas noches en la frente para luego decirle.
"Descansa... mi peque?a flor."
Fin del cap¨ªtulo.
Pr贸logo, Cap铆tulo 2: El Peso De Ser Valiente
"Ha pasado un d¨ªa desde que despert¨¦ mis poderes, mi abuelito dice que hoy empezar¨¦ a entrenarlos para aprender c¨®mo utilizarlos. Me pregunto c¨®mo despertaron en primer lugar, seg¨²n ¨¦l algo as¨ª nunca hab¨ªa ocurrido. ?Por qu¨¦ solo yo he podido conseguir poderes sin hacer ning¨²n trato con El Dios de la Luz...? ?NO IMPORTA! Lo que importa es que debo demostrarle a mi abuelito que puedo controlarlos, quiero que este orgulloso de mi." La peque?a Yukiharu se encontraba volando por encima de toda la aldea mientras entusiasmadamente miraba a los alrededores, parec¨ªa que buscaba algo.
"Es extra?o, ahora cuando veo a cada uno de los aldeanos veo una luz brillante dentro de ellos. Por all¨¢ est¨¢n corriendo Javier, C¨®digo y Helen, parece que est¨¢n jugando a las agarradas. Los agricultores est¨¢n trabajando duro en los cultivos como siempre. Y Aria parece estar preparando el almuerzo de todos. ?SEGURO QUE ESTARA DELICIOSO! No no, conc¨¦ntrate Yuki, no es hora de pensar en comida. Tengo que encontrar a mi abuelito, quedamos en entrenar en cuanto despertara. Hmmm... AH-, comparado con los dem¨¢s su luz es muy brillante y bonita. Le preguntar¨¦ sobre eso m¨¢s tarde, ahora... ?ALL¨¢ TE VOYYYYY!"
El abuelo estaba tranquilamente alimentando a las criaturas m¨ªsticas de la granja en lo que esperaba a que su querida nieta se despertara. "Ay~, me pregunto por qu¨¦ se demora tanto en despertar, ella no es de las que duerme mucho en las ma?anas." Mientras pensaba en voz alta, una sombra detr¨¢s de ¨¦l se hac¨ªa cada vez m¨¢s y m¨¢s grande. "Es una buena ni?a, siempre ayudando a los dem¨¢s con una sonrisa. Es muy adorable cuando me llama para preguntarme si hizo un buen trabajo, casi que puedo escucharla llam¨¢ndome ahora mismo."
"???ABUELITOOOOOOOOOOOO!!!" Grit¨® Yuki quien ca¨ªa desde el cielo.
"PERO QUE-" Respondi¨® su abuelo en sorpresa.
A toda velocidad Yuki se estrella contra su abuelito haciendo que ambos cayeran al suelo.
"?Te encontr¨¦!" Le grita Yuki con una sonrisa en su rostro estando tirada encima de ¨¦l. El abuelo no puede evitar re¨ªrse de lo ocurrido. "?Acaso quieres matar a este vejestorio de un infarto mi peque?a?"
Yuki con una risa inocente le responde. "Abuelito es muy fuerte as¨ª que no tengo de que preocuparme."
El abuelo se sonroja y levant¨¢ndose del suelo con su nieta entre sus brazos, tose y le dice. "Bueno, dejemos eso a un lado, ?lista para entrenar?"
"?POR SUPUESTO!" Le responde levantando sus manos al aire llena de entusiasmo.
El entrenamiento es simple, dado a que lo primero que hizo al despertar sus poderes fue crear unas mariposas con luz, el abuelo quer¨ªa ver hasta qu¨¦ punto puede crear criaturas, por eso se encontraba en la granja.
El abuelo la baja de sus brazos y la coloca en el suelo. "Empecemos con algo sencillo, ?recuerdas las mariposas que creaste cuando acampamos? Vuelve a crearlas."
Yuki asiente con la cabeza y se sienta en el suelo. Ella junta sus manos y con un poco de concentraci¨®n, de la nada una esfera de luz se form¨®. En cuanto el intenso brillo de este desaparece, varias mariposas de luz salen volando a su alrededor, pudo conseguirlo sin mucho esfuerzo.
"Bien hecho mi peque?a." Le dice mientras le acaricia la cabeza haciendo que la peque?a se sonroje un poco y baje sus orejas. "Ahora quiero que intentes crear una criatura m¨¢s grande, mira al peque?o lobo que est¨¢ entre aquellas criaturas, trata de crear un lobito como ese."
Esta vez fue un poco m¨¢s dificultoso, los esfuerzos de la peque?a pod¨ªan verse con claridad, las gotas de sudor que ca¨ªan de su frente y como le temblaba el cuerpo eran indicadores de que estaba llegando a su l¨ªmite. Aun as¨ª, lo logr¨®.
"Lo... hice..." Dijo con un tono leve mientras respiraba con mucha intensidad y frecuencia del cansancio. El abuelo estaba impresionado al ver el peque?o lobo que hab¨ªa creado, su lenguaje corporal era el mismo que el lobito que uso para crear a ese. "OOH~, es muy impresionante que hayas podido lograrlo al primer intento, eres muy habilidosa."
En cuanto Yuki recupera el aliento, ve a ese lobito justo en frente de ella moviendo la colita de un lado a otro, inmediatamente ella queda encantada por ¨¦l y le da un fuerte abrazo con mucha felicidad. "?Kyaaa- que bonito! Abuelito, abuelito ?puedo ponerle un nombre?"
"Hmm, lo creaste tu y parece tener vida, no veo por qu¨¦ no, aunque no s¨¦ cu¨¢ndo tiempo pueda estar entre nosotros." Le responde con un tono entre confundido y curioso.
La peque?a Yuki de la emoci¨®n no proces¨® bien lo que le quiso decir el abuelo as¨ª que inmediatamente mira a los ojos al lobito y procede a nombrarlo. "Entonces te llamare... ?Kiran! Significa rayo de luz."
El cachorro estaba contento con su nuevo nombre ya que su cola se mov¨ªa con intensidad de un lado al otro, y para reafirmar esto, con una lamida en el cachete a Yuki le da su aprobaci¨®n.
"Es un nombre bonito." El abuelo vi¨® una oportunidad perfecta para poner a prueba la duda que ten¨ªa. "Escucha mi peque?a, ya que Kiran naci¨® del poder que hay dentro de ti, deber¨ªa ser capaz de volver a ¨¦l y salir de nuevo, ?puedes intentar absorberlo y expulsarlo?"
La peque?a se concentr¨® y mientras lo tocaba, Kiran se convirti¨® en una esfera de luz la cual entr¨® a su cuerpo para poco segundos despu¨¦s salir de ella y materializarse sin ning¨²n problema. Para comprobar si era el mismo cachorro de lobo el abuelo lo llama por su nombre, Kiran inmediatamente reacciona a su llamado y va hacia ¨¦l. El abuelo lleg¨® a la conclusi¨®n de que requiere mucho esfuerzo materializar las criaturas desde cero, pero es simple guardarlos e invocarlos una vez ya fueron creados, siendo estos los mismos y no otras criaturas diferentes. "Bien hecho, dejemos esta parte del entrenamiento aqu¨ª por hoy, pudimos descubrir mucho e hiciste un nuevo amigo, yo considero que fue un ¨¦xito."
Kiran se sube a la cabeza de Yuki ya que parece hallar comodidad estando ah¨ª, esto la pone muy contenta.
El abuelo le sonr¨ªe y mientras camina para salir de la granja, mira hacia atr¨¢s y dice. "Vamos a la pradera, ah¨ª continuaremos el entrenamiento." Yuki con mucho entusiasmo corre detr¨¢s de ¨¦l hasta alcanzarlo ya que se hab¨ªa quedado atr¨¢s entretenida con Kiran.
En el camino Yuki le cuenta sobre c¨®mo fue que lo encontr¨® en la granja en primer lugar, sobre lo brillante que es su luz y sobre c¨®mo es que puede sentir la presencia de todos los ¨¢ngeles de la aldea a trav¨¦s de la luz en su interior. El abuelo se sorprende, pero decide dejar ese aspecto de su poder para m¨¢s tarde ya que ten¨ªa planeado explorar otro aspecto en cuanto lleguen a la pradera. La joven ¨¢ngel, impaciente por llegar, abre sus alas y vuela a toda velocidad hasta llegar a la peque?a pradera. "?Apres¨²rate abuelito!" Grit¨® mientras lo ve¨ªa caminar desde la lejan¨ªa.
"Sabes bien que no tengo energ¨ªas para eso." Dijo con un tono un poco gru?¨®n.
"?Vamos vamos!" La impaciencia de la peque?a pod¨ªa verse a kil¨®metros de distancia.
La raz¨®n por la que el abuelo la trajo a la pradera fue para comprobar si como mismo puede crear criaturas, puede crear objetos. "Conc¨¦ntrate, imagina un objeto en tu cabeza que puedas crear, algo que hayas usado antes, que tengas una imagen clara de este."
A Yuki se le ocurri¨® el objeto perfecto para la ocasi¨®n. Y tras un resplandor lo crea sin mucho problema.
El abuelo se sorprende y con un tono de intriga le dice. "OH~, una elecci¨®n interesante, cre¨ª que no te gustaba pelear."
Yuki hab¨ªa creado una espada de luz, la misma espada que imaginaba usar mientras jugaba con los palos cuando jugaba con los tres ni?os de la aldea.
"No me gusta pelear, pero fue f¨¢cil crearlo porque ya la imagin¨¦ antes." Las orejas felinas de Yuki caen y con un tono de preocupaci¨®n le pregunta. "?Estas molesto abuelito?"
"Para nada, de hecho, me parece una buena oportunidad para ense?arte a combatir apropiadamente." Le responde con un tono tranquilo para quitarle la preocupaci¨®n de encima a su peque?a.
Yuki suspira profundo mientras cerraba los ojos y en cuanto los abre dice. "Entonces crear¨¦ una para ti tambi¨¦n y as¨ª estaremos parejos."
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Con una sonrisa el abuelo le responde. "Que amable de tu parte."
Yuki crea con facilidad otra espada de luz para su abuelito. Luego ambos se alejan un poco para enfrentarse primero antes de ense?arle t¨¦cnicas de combate, ya que el abuelo quiere ver que tan habilidosa es su nieta con la espada y que es lo que le tiene que ense?ar conforme a eso.
El abuelo mira la espada que le dio Yuki e inmediatamente nota que es muy afilada, haciendo que piense. "Y pensar que es capaz de crear algo as¨ª a su edad, tendr¨¦ que ser cuidadoso de no lastimarla."
Kiran se queda en medio de ambos para con su ladrido darle comienzo al combate. Ambos se ve¨ªan calmados... parece que Yuki no tiene nervios ni tenci¨®n sobre el combate... parece estar decidida.
El abuelo levanta la mano y le dice. "Antes de empezar quiero aclarar que no debemos lastimarnos, es un combate inofensivo para comprobar tus habilidades, ?entendido?"
"?Entendido!" Le responde con entusiasmo, aunque por dentro pensaba "No me gusta pelear, pero no puedo perder, ya perd¨ª en las escondidas ayer y no pienso volver a perder."
El abuelo le hace se?a a Kiran para que empiece cuando quiera. Kiran observa detenidamente a los dos, analiza sus movimientos, ambos est¨¢n en posici¨®n de pelea. Y con un "WOOF" empieza el combate.
Yuki se lanza a toda velocidad hacia su abuelo apuntando hacia sus piernas para hacer un corte horizontal. El abuelo se percata de esto y con sus alas se impulsa hacia arriba para esquivar el ataque. Yuki tiene sus sentidos amplificados gracias a sus caracter¨ªsticas de criatura m¨ªstica como sus ojos agudos y orejas felinas, vio las intenciones de su abuelo de esquivarlo y con un tiempo de reacci¨®n muy r¨¢pido, cambia la direcci¨®n del ataque hacia arriba logrando cortarle un pedazo de su t¨²nica blanca.
"HUH~, nada mal" Fue lo que dijo su abuelo en admiraci¨®n al haberle rozado.
Yuki hace una barricada de estocadas con la espada hacia el abuelo, el cual segu¨ªa a la defensiva analizando cada movimiento de Yuki. Los ataques continuaron, la ni?a era una prodigio del combate, sus reflejos y capacidades f¨ªsicas eran excepcionales, no hab¨ªa ninguna duda sobre eso, pero, no era suficiente para acertarle un golpe a su abuelo.
"Tengo que crear una apertura, si no nunca podr¨¦ ganarle." Fue lo que pens¨® frustrada de no poder ganarle. As¨ª que, tras unos movimientos aer¨®bicos en el aire, Yuki crea unas peque?as espadas voladoras las cuales lanza en direcci¨®n a su abuelo apuntando con su mano. Usando su espada, el abuelo repele todos los ataques con precisi¨®n, pero ese era el plan de la peque?a. R¨¢pidamente ella corri¨® hasta posicionarse a su costado mientras ¨¦l estaba distra¨ªdo con el ataque y dar un golpe decisivo mientras que repel¨ªa las peque?as espadas de luz.
"?TE TENGOOO!" Grit¨® mientras ve¨ªa la victoria al alcance de sus manos, pero... algo estaba mal... su vista se nubl¨® de repente y su cuerpo le empez¨® a pesar. "?Eh~? ?Qu¨¦ pasa~?" Estando tan cerca de ganar, pierde el conocimiento cayendo desplomada al suelo.
Pocos minutos despu¨¦s, Yuki abre sus ojos confundida sobre lo que sucedi¨®. El abuelo inmediatamente la elogia por sus esfuerzos. "Felicidades, sin duda alguna eres excepcional en el uso de la espada y el combate, pero..." El rostro amable del abuelo cambi¨® a uno serio. "Tu exceso de confianza al creer haber ganado antes de tiempo te cost¨® la victoria, mientras que el confiar en tus habilidades sin conocer sus l¨ªmites podr¨ªa haberte costado la vida. Est¨¢ bien ser valiente y pelear de frente, pero habr¨¢n veces donde es mejor guardar la espada y dar un paso atr¨¢s cuando no puedes ganar."
Yuki se levanta y con un tono desanimado con sus orejas ca¨ªdas se disculpa. "Lo siento, abuelito."
El abuelo le acaricia la cabeza y con una sonrisa le dice. "Si conoces a tu enemigo, y te conoces a ti misma, no deber¨ªas temerle al resultado de cien batallas. De momento no conoces bien tus habilidades su l¨ªmite, enf¨®cate en eso y cuando las conozcas, volveremos a enfrentarnos, ?s¨ª?"
Kiran corre hacia Yuki y se sube en su cabeza para confortarla empujando la mano del abuelo. "Vale abuelito, me esforzar¨¦ en mejorar."
El abuelo se levanta y le dice con alegr¨ªa. "Necesitar¨¢s ser m¨¢s fuerte para cuando vayamos a ver el mundo juntos, ?es lo que quer¨ªas no?"
"?Por supuesto, me har¨¦ fuerte y de esa manera iremos juntos a ver el mundo abuelito!" Grita llena de determinaci¨®n. Ambos sonr¨ªen hasta que en sincron¨ªa sonaron sus est¨®magos haciendo que griten a la vez. "?TENGO HAMBRE, VAMOS A ALMORZAR CON ARIA!" Entre risas los dos se burlan los unos a los otros y caminan hacia casa de Aria.
Cuando llegan a la aldea Yuki y el abuelo cruzan caminos con los inseparables tres ni?os de la aldea. Javier y Helen persegu¨ªan a C¨®digo, parece que segu¨ªan jugando a las agarradas. C¨®digo era bastante r¨¢pido y ¨¢gil as¨ª que su mejor opci¨®n de escape era en el bosque donde podr¨ªa maniobrar y evitarlos sin problemas. Esa fue su estrategia, as¨ª que se dirigi¨® hacia all¨¢ mientras lo persegu¨ªan. Lleno de confianza estando ah¨ª, se tropieza d¨¢ndoles la oportunidad a los dem¨¢s de atraparlo.
"?Maldici¨®n! ?Estuve tan cerca de escapar!" Se pod¨ªa escuchar el sufrimiento en su voz.
Helen se r¨ªe de ¨¦l por haberse tropezado mientras que Javier le dice. "Deja de quejarte, no ibas a escapar de nosotros, somos dos y tu uno."
C¨®digo en frustraci¨®n le responde. "?No iban a poder atraparme, comet¨ª un error es todo, ?juguemos otra vez!"
De repente los tres se dieron cuenta del silencio absoluto que hab¨ªa. El bosque estaba quieto. Al mirar a su alrededor notaron que estaban en los l¨ªmites de la aldea, justo al lado de la barrera. Esta barrera era transparente, pero reflejaba el bosque donde se encontraban y a los tres ni?os que estaban delante de esta.
"Oigan chicos, creo que deber¨ªamos volver a la aldea, estamos cerca de la barrera, el abuelo y nuestros padres se enojar¨¢n mucho si nos descubren." Dijo Helen preocupado a lo que Javier responde "?Por qu¨¦?, siempre nos dicen que tenemos prohibido acercarnos a la barrera, nos protege de todo lo de afuera, deber¨ªamos poder salir y entrar cuando queramos, el abuelo siempre dice que no estaremos seguros si salimos, pero debe ser para asustarnos."
"No creo que sea buena idea averiguarlo." Dice C¨®digo con un tono preocupado y temblando un poco del miedo.
"Vamos, no pasa nada si solo miramos un poco, ?verdad? ?Acaso no quieren saber qu¨¦ es lo que hay del otro lado?" Javier estaba decidido a ver qu¨¦ es lo que hay m¨¢s all¨¢ de la barrera.
Y mientras que todo esto ocurria, en el otro lado de la aldea Yuki y el abuelo estaban en la peque?a pradera donde entrenaron anteriormente.
"Fuaaa~, que rico estuvo el almuerzo, ?Aria ES SIN DUDAS LA MEJOR!" Dice Yuki mientras se sobaba la barriga de lo llena que estaba.
El abuelo hace lo mismo mientras que le dice. "Estoy de acuerdo contigo mi peque?a, bien, volvamos con el entrenamiento"
Yuki se sienta mientras su abuelo y Kiran estaban parados frente a ella. "Vamos a enfocarnos esta vez en lo que me contaste sobre sentir la luz de los dem¨¢s. Quiero que te concentres, puedes sentir que est¨¢n ah¨ª, pero no sabes su localizaci¨®n exacta, ?verdad?" Yuki con los ojos cerrados asiente con la cabeza. "Entonces quiero que cre¨¦s un mapa en tu cabeza, un mapa con todos los lugares de la aldea, las casas, la granja, los cultivos de frutas y vegetales, el rio, el bosque, la pradera y cuando lo tengas hecho, ubica la presencia de todos en esos puntos."
En la mente de Yuki ella hab¨ªa seguido las instrucciones de su abuelo y creado el mapa ubic¨¢ndolos a todos ah¨ª. "Est¨¢ funcionando, puedo ver donde est¨¢n todos exactamente, ?ESTO ES GENIAL!" Grita de emoci¨®n. "Aunque sigo pregunt¨¢ndome por que tu brillas m¨¢s que los dem¨¢s."
El abuelo con un tono sarc¨¢stico le responde. "?Puede ser por mi belleza radiante que brilla m¨¢s que el sol?"
"Tsch, claro que s¨ª." Le responde Yuki de manera sarc¨¢stica tambi¨¦n.
"Eres muy buena, pero a veces eres tan cruel conmigo." Dice mientras se le aguan los ojos y con un tono molesto Yuki le responde "Vuelves a evadirme la pregunta."
Mientras tanto, Javier chantajeando a C¨®digo y a Helen sobre contarles a todos los aldeanos sus secretos vergonzosos, consigui¨® que estuvieran de acuerdo con ver que hab¨ªa detr¨¢s de la barrera.
"Vamos a ir, pero uno de nosotros va a salir primero mientras los dem¨¢s esperan atr¨¢s," Sugiri¨® C¨®digo, a lo que a Javier se le ocurre una idea para esto. "Juguemos piedra, papel o tijeras y el ganador ser¨¢ el primero en salir."
Todos estaban de acuerdo con eso as¨ª que empiezan a jugar.
"??PIEDRA, PAPEL O TIJERAS!!" Helen fue eliminado. Sac¨® piedra mientras que Javier y C¨®digo sacaron papel.
"??PIEDRA, PAPEL O TIJERAS!!" Javier fue eliminado. Sac¨® tijeras y C¨®digo sac¨® piedra.
"!?NOOOO, Por qu¨¦ tengo que ser bueno en este juego?! ?Ni siquiera quer¨ªa ganar!" <--- Campe¨®n invicto de la aldea en piedra, papel o tijeras.
"Como acordamos sales tu primero, vamos." Dijo Javier mientras que Helen nervioso se ocultaba detr¨¢s de ¨¦l.
"Si nos atrapan voy a echarles la culpa a ustedes completamente." Fueron las palabras de C¨®digo mientras todos se posicionan delante de la barrera esperando a que C¨®digo la atravesara. Este estaba temblando del miedo, pero con un impulso lleno de valor, da el primer paso y atraviesa la barrera. Lo que ve lo deja sin palabras, metiendo la cabeza devuelta en la barrera les dice a los dem¨¢s. "Vengan a ver esto, chicos."
Javier y Helen atraviesan la barrera y lo que est¨¢ a su alrededor es... nada... No hay agua, arboles, tierra, es todo arena y cenizas, como si todo hubiera sido destruido hace mucho tiempo. El cielo estaba nublado. C¨®digo al ser el primero en salir y sin decir una sola palabra se autoproclama como l¨ªder de la exploraci¨®n del lugar y camina hacia adelante. En silencio Javier y Helen caminan siguiendo sus pasos, pero se detienen al ver que C¨®digo tambi¨¦n lo hace, se gira hacia ellos dos y dice. "Ten¨ªas raz¨®n Javier, el abuelo y los aldeanos son unos exagerados, no hay ning¨²n peligro ac¨¢ fuera, me pregunto por qu¨¦ nos prohibieron salir. Volvamos antes de que se den cuenta que salimos."
De repente, Yuki siente un escalofr¨ªo que le sube por todo su cuerpo. De la nada empez¨® temblar, a gritar en terror y a llorar. El p¨¢nico empez¨® a cundir en el abuelo. Kiran empez¨® a ladrar descontroladamente.
"????YUKI QUE OCURRE??!!" Le pregunta su abuelo estando en p¨¢nico.
"?Abue...lito... es...C¨®digo!" Dijo entre l¨¢grimas.
"?QU¨¦ PASA CON C¨®DIGO, D¨ªME!" Le dice con un rostro p¨¢lido de la preocupaci¨®n mientras la agarra por sus hombros.
"?Ya.... ya... no lo siento!" Dijo Yuki en voz baja.
"??A QUE TE REFIERES?!"
Yuki perdi¨® el brillo de sus ojos... dej¨® de gritar... dej¨® de llorar... acto seguido, Kiran deja de ladrar... Todo queda en silencio... Yuki no pod¨ªa creerlo... as¨ª que mira directamente a su abuelo, y con unos ojos vac¨ªos le dice.
"Est¨¢ muerto."
Fin del cap¨ªtulo.
Pr贸logo, Cap铆tulo 3: Prometeme
Una fuerte lluvia comenz¨® a azotar el exterior de la barrera. Javier y Helen estaban petrificados... en shock, no pudieron ni reaccionar a lo sucedido. De la nada, una lanza gigante atraves¨® a su amigo C¨®digo y la mitad de su cuerpo hab¨ªa ca¨ªdo justo delante de sus pies. "Realmente esta muerto." Era lo que ambos pensaban, mirando el cad¨¢ver de su amigo, su sangre empezaba a correr por todo su alrededor mientras sus intestinos se esparc¨ªan por el suelo. Helen sale de su transe e inmediatamente empieza a vomitar tras ver la terror¨ªfica imagen frente a sus pies.
De repente, un sonido distante empez¨® a resonar por toda la zona des¨¦rtica, haciendo temblar la arena misma. El sonido era similar al de unos tambores y con cada estruendo el sonido se hac¨ªa m¨¢s fuerte. Ese fuerte temblor hizo que ambos miraran en direcci¨®n de donde venia el sonido. Un ej¨¦rcito... soldados portando armaduras y armas eran lo que estaba provocando tal conmoci¨®n, marchando hacia ellos de manera violenta.
Javier al verlos marchar se asusta y toma la iniciativa agarrando a Helen de la mano quien a¨²n estaba confundido y disgustado. "Helen corre, tenemos que volver a dentro de la barrera YA." Con todas sus fuerzas Javier corri¨® llev¨¢ndose a Helen consigo hacia dentro de la barrera donde esta mantendr¨ªa afuera a los enemigos. Sus piernas, tan j¨®venes pero energ¨¦ticas no iban a defraudarlos esta vez, y sacando sus alas, estas les proporcionaban a¨²n m¨¢s velocidad.
"Podemos conseguirlo, ya casi llegamos." Fue lo que pens¨® Javier con ojos aguados. "No debimos haber salido, todo esto es mi culpa. Solo un poco m¨¢s..." De repente siente como un peque?o toque en la cabeza "?Ah? ?Por qu¨¦ todo-... se volvi¨®-... tan-... oscur-?"
Ambos caen desplomados al suelo justo al borde de la barrera, fueron atravesados por una flecha, directamente en el medio de la cabeza, d¨¢ndoles a ambos una muerte casi instant¨¢nea. Estaban tan cerca de lo que ellos pensaron que ser¨ªa un lugar seguro, esto no era m¨¢s que una mera ilusi¨®n, la barrera no los proteger¨ªa m¨¢s del exterior.
Entre todos los hombres del ej¨¦rcito sale un soldado con una armadura peculiar y diferente a los dem¨¢s, este soldado se posa en frente de todos y procede a decir unas palabras. "Casi se nos escapan esos mocosos, aunque no hubiera importado mucho, estaban condenados." El misterioso soldado en armadura con extra?as marcas en su rostro levanta su espada y grita. "?SOLDADOS, HEMOS ENCONTRADO LO QUE PARECE SER UNA ALDEA OCULTA POR UNA BARRERA, ATRAVEZADLA, DESTRUYAN TODO, MATAD A QUIENES SE METAN EN SU CAMINO Y COMO HOY ME SIENTO DE BUEN HUMOR, LES DOY LA LIBERTAD DE HACER LO QUE OS PLAZCA CON LAS MUJERES! Yo ir¨¦ a reportar esto con los peces gordos."
Un grito de guerra resuena por todo el valle mientras la lluvia se hac¨ªa m¨¢s intensa convirti¨¦ndose as¨ª en una tormenta. Esta misma lluvia empez¨® a atravesar la barrera que poco a poco perd¨ªa su fuerza, haciendo visible el exterior e interior de esta.
El abuelo nota como la barrera empezaba a desaparecer, no hay tiempo que perder. "?En qu¨¦ direcci¨®n dejaste de sentir a C¨®digo?" Le pregunta bruscamente.
Yuki, aterrada y deca¨ªda, levanta su temblorosa mano y apunta en la direcci¨®n donde dej¨® de sentir a c¨®digo. El abuelo carga a Yuki en su espalda mientras Kiran vuelve al interior de ella, esparce sus alas y vuela hacia la aldea a toda velocidad. En medio del camino Yuki vuelve a entrar en p¨¢nico y grita del terror. "NO PUEDE SER- NO PUEDE SER- NO PUEDE SER-. Javier y Helen... tambi¨¦n est¨¢n muertos"
El abuelo molesto y con un tono serio le pregunta. "?Estas segura que est¨¢n realmente muertos?"
"Estoy segura..." Le responde con una voz temblorosa. "Primero siento un escalofr¨ªo y luego dejo de sentir su luz, es como si sintiera la forma en la que mueren."
El abuelo mientras esquivaba los ¨¢rboles que se encontraba en el camino le dice. "No hay tiempo para indagar en eso, parece que a¨²n no han llegado a la aldea, tenemos que avisarles a todos los aldeanos."
Ambos llegan a la aldea y r¨¢pidamente esparcen la palabra de que los est¨¢n invadiendo. Nadie sab¨ªa que hacer, la barrera se supon¨ªa que iba a protegerlos del exterior. No hab¨ªa nadie que pudiera pelear m¨¢s que el abuelo y Yukiharu. No estaban preparados para algo as¨ª.
El abuelo sabe que es el ¨²nico que puede protegerlos a todos as¨ª que los empieza a comandar. "Todos tomen refugio en la casa m¨¢s lejana de este punto de la aldea, ll¨¦vense a las criaturas m¨ªsticas con ustedes, yo mantendr¨¦ a raya a los invasores."
Yuki a¨²n estaba en shock, confundida, llena de sentimientos ajenos que nunca antes hab¨ªa sentido. No pod¨ªa pelear en ese estado ni mucho menos su abuelo le iba a permitir arriesgar su vida.
El abuelo se agacha para estar a la altura de Yuki y le dice con un tono relajado. "Mi peque?a, necesito que me hagas un favor, s¨¦ que es dif¨ªcil en tu condici¨®n actual, pero necesito que me hagas una espada de luz como la que me hiciste cuando entrenamos, tengo que protegerlos a todos, pero requiero de tu ayuda."
Yuki reacciona a su voz... junta sus manos... se concentra... no parece estar funcionando... espera... se ve una peque?a luz... le est¨¢ costando, pero... no se rinde... y con un estallido de luz logra crear la espada y se la da a su abuelito. "Gracias mi peque?a, ahora... ?ARIA LL¨¦VATE A YUKI CONTIGO Y PROTEGELA NO IMPORTA QUE!"
Aria quien estaba junto a ellos asiente con la cabeza, r¨¢pidamente carga a Yuki llev¨¢ndosela consigo dejando al abuelo atr¨¢s.
"ABUELITO ESPERA!" Grita en miedo extendiendo su mano para intentar alcanzarlo.
"No te preocupes mi peque?a, voy a estar bien." Le responde su abuelito d¨¢ndole una sonrisa reconfortante para que su peque?a nieta no se preocupe. "Ahora..." Gira su cabeza hacia el estruendo que se escuchaba detr¨¢s de ¨¦l. "Estabais tardando en llegar... Demonios."
"JAJAJAJA ?ESTO ES UNA BROMA, CIERTO? ???SOMOS UN EJERCITO DE 200!!! ?Y SOLO UN VEJETE ES QUIEN QUE NOS VA A DETENER? JAAJAJAJ." Grit¨® de manera burlona uno de los soldados a lo que todos se empiezan a re¨ªr al mismo tiempo al ver la ridiculez de la situaci¨®n.
El abuelo se pone en posici¨®n de combate y con confianza les responde "Este vejete ser¨¢ lo ¨²ltimo que ver¨¦is en vuestra vida, debieron pens¨¢rselo dos veces antes de invadir este lugar y matar a tres de nuestros ni?os."
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El soldado se deja de re¨ªr y con un rostro macabro le responde. "No ser¨¢ lo ¨²nico que mataremos hoy, anciano."
Con la ca¨ªda de un rayo que cae entre el abuelo y el ej¨¦rcito, la batalla comienza.
Yuki estaba preocupada, solo pod¨ªa pensar. "?Mi abuelito estar¨¢ bien verdad? Dijo que lo estar¨ªa. Llegamos a la casa con todos los dem¨¢s aldeanos. Todos est¨¢n aterrados, yo tambi¨¦n lo estoy. Se que ser valiente no siempre es lo mejor, pero... son demasiados enemigos y la lluvia es muy fuerte, seguro le estorbar¨¢ a mi abuelito. ¨¦l siempre me cuida y protege, pero tengo que protegerlo ahora."
Tras decir esto Yuki se levanta y dice. "Voy a volver con mi abuelito, tengo que ayudarlo." Yuki se dirige hacia la puerta, pero Aria le detiene. "Le promet¨ª a tu abuelo que te proteger¨ªa, no vas a salir de esta casa hasta que sea seguro."
"?Tengo que ayudarlo, mi abuelito me necesita!" Yuki intenta pasarle por el lado para llegar a la puerta a lo que Aria la cachetea haciendo que se detenga. Confundida, Yuki mira a Aria pregunt¨¢ndose por que lo hizo mientras pon¨ªa su mano en el lugar donde recibi¨® la cachetada.
Aria le grita molesta dici¨¦ndole. "No es momento para que te comportes como una ni?a inmadura Yuki. Tu abuelo dijo que iba a estar bien, conf¨ªa en ¨¦l."
Arrepentida por sus acciones Yuki asiente con la cabeza concordando as¨ª con Aria para luego dirigirse a la ventana de la casa para ver que ocurr¨ªa desde lejos. Sus ojos agudos y especiales le permit¨ªan ver a largas distancias y con sus altos reflejos no hubiera nada que no pod¨ªa ver. Pero ella solo pod¨ªa ver... una lluvia... rayos... fuego... hierro... sangre... No pod¨ªa ver a su abuelito de tantas cosas que estaban ocurriendo, pero, aun pod¨ªa sentir su luz... estaba bien... estaba ganando... No hab¨ªa nada de qu¨¦ preocuparse... pero... esa vista del completo caos que estaba pasando delante de sus ojos, ser¨ªa una que se quedar¨ªa grabada por el resto de su vida.
Pasaron unos minutos. Pasaron unas horas. La batalla no hab¨ªa acabado, la lluvia no hab¨ªa terminado.
Pero... de repente... con el atardecer, un silencio absoluto cundi¨® la aldea. La lluvia se detuvo, lo que fue para el mundo unas horas, para Yuki y los dem¨¢s se sinti¨® como una eternidad, pensaron que esta pesadilla nunca iba a terminar. Inmediatamente Yuki sali¨® corriendo de la casa para ver a su abuelito, pod¨ªa sentir su luz, hab¨ªa ganado.
Mientras corr¨ªa miraba a su alrededor, el rio que tanta agua pura les proporcionaba estaba te?ido de rojo, los ¨¢rboles quemados, las casas destruidas, el verde dominante de la peque?a pradera hab¨ªa desaparecido, todo estaba decorado con armas y armaduras cubiertas de sangre. Pero esto no le importo mucho a la peque?a, solo quer¨ªa ver a su abuelito.
Ella corri¨® y corri¨®, abri¨® sus alas y las utiliz¨® para volar y llegar m¨¢s r¨¢pido. Hasta que por fin lleg¨®, al final del camino... se ve¨ªa una monta?a de cad¨¢veres, en cuanto mira hacia arriba all¨ª estaba su abuelito, parado en la cima de todo mirando el atardecer mientras el resplandor cubr¨ªa su cuerpo. Yuki no puede evitar llorar, se alegra de ver que su abuelito sigue vivo, pero esa alegr¨ªa no dura mucho, algo estaba mal. Su abuelo salt¨® de la monta?a de cad¨¢veres hacia el lado opuesto de donde estaba Yuki.
"ABUELITOOOO!" Grita con todas sus fuerzas para llamar su atenci¨®n mientras vuela por encima de los cuerpos. El abuelo se gira y sonr¨ªe al ver a su peque?a. Yuki se pone muy contenta y a toda velocidad se dirige hacia sus brazos, pero... a mitad del vuelo se percata de algo... se detiene, deja de volar. En cuanto pone sus pies sobre la tierra, mirando a su abuelo, sus l¨¢grimas pasaron de ser de felicidad a terror. El abuelo se gira completamente y.... su cuerpo, estaba destrozado... le faltaba su brazo derecho, ala izquierda, ten¨ªa heridas por todo el cuerpo, huesos rotos, pero, sobre todo, una espada estaba atravesando su pecho.
La peque?a no pod¨ªa creer lo que ve¨ªa, "Es mentira, ?cierto? ?Cierto?" Dijo Yuki con una voz La persona que m¨¢s quer¨ªa en el mundo, quien la cuido toda su vida, estaba a lo que parece ser el borde de la muerte... con una sonrisa en su rostro.
El abuelo cae desplomado al suelo.
"No no no no no no no, abuelito no." Dice Yuki en voz baja, no pod¨ªa asimilar la situaci¨®n, pero de inmediato ella corre entre l¨¢grimas hacia ¨¦l, quiere salvarlo, quiere hacer algo, pero no sabe qu¨¦.
"Hola mi peque?a, ?estas bien?" A pesar de su estado f¨ªsico su ¨²nica preocupaci¨®n era su nieta. El tono suave de su voz era como una herida punzante para Yuki... ella no pod¨ªa hablar, ten¨ªa un nudo en la garganta, su nariz estaba tapada del llanto de sus ojos, las l¨¢grimas no dejaban de caer por su rostro. El abuelo extiende su mano y seca las l¨¢grimas de Yuki. "No llores mi peque?a, sonr¨ªe, te queda mejor una sonrisa."
"Me dijiste que estar¨ªas bien, ?Por qu¨¦? ???POR QUE!?! Por favor abuelito no te mueras, no quiero perderte." La desesperaci¨®n comenzaba a consumir la mente de la peque?a ¨¢ngel mientras solo pod¨ªa agarrar la mano de su abuelo mientras esta acariciaba su rostro.
El abuelo le responde con un rostro despreocupado y lleno de serenidad. "Pude protegerlos a todos... pude protegerte a ti... estoy satisfecho... Pero a¨²n no est¨¢n a salvo, no me queda mucho tiempo, as¨ª que necesito que me escuches atentamente, Yuki. Voy a teletransportarlos a todos hacia un bosque cerca de la Capital de Los ¨¢ngeles, levantar¨¦ otra barrera dimensional para mantenerlos a salvo durante unos 10 a?os m¨¢s. Cuando ese tiempo pase, la barrera caer¨¢ y ser¨¢ cuando debas dirigirte a la capital para detener esta guerra que ha tomado la vida de tantos. Eres fuerte y de buen coraz¨®n mi peque?a, si hay alguien que puede lograrlo, esa eres t¨²."
Yuki no entiende por qu¨¦ le dice esto, llena de frustraci¨®n y l¨¢grimas le pregunta. "?Por- por qu¨¦ lo dices como si no fueras a- a acompa?arme? Me prometiste que ir¨ªamos juntos a explorar el mundo... ?ME LO PROMETISTE!" Grit¨® con todas sus fuerzas.
El abuelo cierra los ojos por un momento y le responde. "Lo siento mi peque?a, no podr¨¦ cumplir esa promesa, as¨ª que hagamos otra. Prom¨¦teme que detendr¨¢s esta violencia absurda y traer¨¢s paz a ambos reinos."
La ni?a aprieta fuertemente la mano de su abuelo mientras frustrada grita. "?TE LO PROMETO, PERO POR FAVOR! Abuelito... no te mueras... no te vayas... no me dejes sola..."
El abuelo vuelve a abrir los ojos y le dice. "No me ir¨¦ a ning¨²n lado mi peque?a, siempre estar¨¦ contigo, observ¨¢ndote y protegi¨¦ndote. Si alguna vez quieres verme solo tienes que recordar los momentos que pasamos juntos y estar¨¦ ah¨ª contigo."
El abuelo se suelta de las manos de Yuki y vuelve a secarle las l¨¢grimas que no paraban de caer de su rostro para luego acariciarle su cabeza para confortarla. De repente su cuerpo empieza a brillar y la luz saliendo de ¨¦l comenzaba a subir hacia el cielo. Estaba desapareciendo...
Aprovechando sus ¨²ltimos alientos, el abuelo mira al cielo mientras dice. "Dios de Luz, si pudieras concederme un deseo... Deseo que mi peque?a crezca feliz." Tras decir eso el abuelo mira a los aguados ojos de Yuki y con cari?o le dedica unas palabras. "Hay mucho que quisiera haber podido ense?arte Yuki, as¨ª que te contar¨¦ todo lo que pueda ahora. No busques venganza porque ya no estoy, la venganza es mala, mata el alma y la corrompe, solo porque unos demonios me mataron no significa que sean malvados, hay demonios buenos tambi¨¦n, buenos como tu y como yo. S¨¦ la luz de aquellos que est¨¢n en la oscuridad. Hazte fuerte para proteger a tus seres queridos. Nunca pierdas la esperanza. Te amo mi peque?a... doy gracias... a la existencia misma... por haberte encontrado.... en mi camino... aquel d¨ªa... me cambiaste... eres lo mejor... que tuve... en mi vida..."
"?YO TAMBIEN TE AMO! Abuelito... no no no te vayas, no me dejes..." En un intento desesperado Yuki abraza por ¨²ltima vez a su abuelo para que no se separe de ella.
El abuelo le sonr¨ªe una ¨²ltima vez mientras da sus ¨²ltimas palabras. "Adi¨®s... mi peque?a flor..."
Desapareciendo completamente entre sus brazos, dejando atr¨¢s su bufanda la cual ahora Yuki abraza fuertemente, dejando atr¨¢s los sue?os aun sin cumplir y el alma destrozada de una peque?a que jam¨¢s nadie podr¨¢ enmendar.
El llanto de la peque?a ¨¢ngel, reson¨® por toda la aldea, por el valle, el horizonte, mientras que con cada gota de inocencia que ca¨ªa desde lo m¨¢s profundo de su ser entendi¨® que... la vida, no siempre es tan blanca y pura... a veces... se ti?e de rojo.
Fin del cap¨ªtulo.
Pr贸logo, Cap铆tulo 4: Diez A?os
"?D¨®nde estoy?" Fueron las palabras que salieron de la boca de Yukiharu tras abrir sus ojos.
"Todo est¨¢ oscuro, no veo nada... tengo miedo..." Dec¨ªa la joven ¨¢ngel mientras en su desconcierto ve¨ªa una luz en la lejan¨ªa... "Ese resplandor... lo conozco... ?ABUELITO! Tengo que ir r¨¢pido con ¨¦l..." La peque?a comenz¨® a correr con todas sus fuerzas. "Ya casi llego..." En cuanto su abuelo qued¨® al alcance de su mano, no pudo evitar abrazarle con fuerza.
"Abuelito tuve mucho miedo, pens¨¦ que nos hab¨ªan atacado, que los ni?os hab¨ªan muerto... que t¨² hab¨ªas muerto..." Dec¨ªa entre l¨¢grimas mientras cada gota rodaba y creaba un brillante camino en su rostro junto con un gran alivio. "Menos mal que estas bien, abuelito." De repente el cuerpo del abuelo se vuelve intangible y transparente, haciendo que Yuki lo atraviese y caiga mientras se iba alejando. "Espera... ?por qu¨¦ te estas alejando...? no abuelito ?Regresa!"
Ella corri¨® y corri¨® detr¨¢s de ¨¦l, pero sus esfuerzos eran en vano. "?NO ME DEJES SOLA... ABUELITO!" Dec¨ªa con desesperaci¨®n mientras trataba a toda costa de alcanzarle.
De pronto, como si de una mala broma del destino se tratase, se tropieza y cae al suelo desplomada, extendiendo su mano hacia la d¨¦bil luz que se alejaba cada vez de ella. "No me dejes..." Dec¨ªa con la voz quebrada. Pero, cuando estaba a punto de hundirse en su tristeza, detr¨¢s de ella, una suave voz familiar susurr¨® a su o¨ªdo diciendo... "Siempre estar¨¦ contigo."
Yuki r¨¢pidamente se gira mientras sorprendida grita. "?¡ªABUE-
-LITO...!" Bruscamente Yukiharu se levanta de su cama, parece que se despert¨® de un mal sue?o. "?Una pesadilla?" Fue lo que se pregunt¨® al abrir los ojos, pero no tuvo mucho tiempo para analizar esa pregunta ya que tras recobrar sus sentidos sali¨® r¨¢pidamente, con desesperaci¨®n en b¨²squeda de su abuelo. La preocupaci¨®n la consum¨ªa... corri¨® y vol¨® cundida en desesperaci¨®n... Miraba a su alrededor, era un lugar desconocido para ella.
Busc¨® entre los aldeanos, las criaturas m¨ªsticas, los ¨¢rboles, la cascada y... No hab¨ªa ning¨²n rastro de el... Subi¨® a la cima de la peque?a monta?a que conectaba con la cascada y ah¨ª fue cuando su preocupaci¨®n se saci¨®, encontr¨® lo que estaba buscando, pero, no era lo que su inocente esperanza anhelaba encontrar, ah¨ª hab¨ªa una tumba adornada con la bufanda caracter¨ªstica de la persona que yac¨ªa ah¨ª.
"No era un sue?o... realmente ya no estas, abuelito..." Dec¨ªa triste y deprimida, inevitablemente las l¨¢grimas se apoderaron una vez m¨¢s de su rostro recordando as¨ª todo lo ocurrido antes de despertar.
La tierra hab¨ªa comenzado a brillar y a temblar, nadie sab¨ªa que estaba sucediendo. Repentinamente, en un abrir y cerrar de ojos todo se calm¨®. "Que acaba de pasar?" Era lo que todos los aldeanos murmuraban anonadados, estaban confundidos por tal acontecimiento y no sab¨ªan exactamente qu¨¦ sucedi¨® o siquiera d¨®nde se encontraban, era un lugar completamente desconocido, m¨¢s lo ¨²nico que a simple vista pudieron notar fue una barrera similar a la de su aldea, una monta?a baja, una cascada, un peque?o lago donde ca¨ªa el agua que sal¨ªa de esta, un bosque y a lo lejos, entre los ¨¢rboles... una peque?a ni?a sosteniendo lo ¨²nico que le quedaba de alguien muy importante para ella, derramando sobre los p¨¦talos de una flor aquellas l¨¢grimas que brillaban como estrellas. Aria, quien se encontraba entre los aldeanos, inmediatamente reconoci¨® a la peque?a y corri¨® lo m¨¢s r¨¢pido que pudo hacia donde ella se encontraba.
"??Yuki estas bien?! ??Qu¨¦ fue lo que sucedi¨®?!" exclam¨® con preocupaci¨®n.
Los ojos de Yuki que alguna vez fueron los m¨¢s brillantes y alegres, estaban inundados, se pod¨ªa ver con claridad lo destrozada que estaba por los acontecimientos recientes; Aria, al ver el estado de la peque?a y la situaci¨®n de la escena, entendi¨® que aquello que con tanto dolor y tristeza abrazaba era ni m¨¢s ni menos que la bufanda de su abuelo, comprendiendo as¨ª que fue lo que sucedi¨®.
Aria, sin mucho que pueda hacer para ayudar a la peque?a, dej¨® brotar de sus ojos un par de l¨¢grimas acompa?ando a Yuki en su dolor. Con un abrazo y tratando de consolar a la peque?a, provoco un grito desgarrador en la peque?a ¨¢ngel que inund¨® el lugar, invadiendo los o¨ªdos y corazones de qui¨¦n le escuchaba a lo lejos... gritos de dolor y sufrimiento... palabras que nadie nunca deber¨ªa decir y sentir... que su abuelo se hab¨ªa ido, que hab¨ªa muerto... deseando as¨ª que nada de esto hubiera pasado. Este cumulo de sentimientos hicieron que quedara inconsciente entre l¨¢grimas y en el abrazo que le daban conforte.
"Siempre estar¨¦ contigo, ?eh?" Fue lo que pregunt¨®, sentada frente a la tumba de su abuelo que, a pesar de no tener un cuerpo para enterrar, los aldeanos hicieron un lugar de descanso en su honor. Kiran hab¨ªa salido para confortar a Yuki y junto con ella, recordarlo. El sonido del agua de la cascada al caer, hicieron que se sintiera como si estuviera en un limbo donde nada ocurr¨ªa, donde el tiempo no se mov¨ªa... "Siento tu luz tan cerca, pero a la vez tan lejos de mi... es... confuso."
De pronto, escuch¨® una voz familiar que ven¨ªa detr¨¢s de ella... "Yuki, no nos asustes as¨ª, te buscamos por todos lados." Sin siquiera mirar hacia atr¨¢s, ya sab¨ªa qui¨¦n era pues pudo sentir su luz.
"?Como supiste que estar¨ªa aqu¨ª? Se?orita Aria" preguntaba Yuki deca¨ªda sin dejar de mirar el recinto de su abuelito.
"Ll¨¢malo instinto." Respondi¨® Aria quien se acercaba a Yuki para sentarse a su lado y junto con ella observar la tumba de su abuelo. "A pesar de no haber encontrado su cuerpo, creo que era lo correcto hacerle una tumba para honrarlo, las tumbas de Javier, Helen y C¨®digo est¨¢n por el lago por si las quieres visitar."
"No te cont¨¦ todo lo que sucedi¨® despu¨¦s de que me fui de la casa, ?cierto?" Pregunta Yuki, desviando el tema de la conversaci¨®n.
"No, pero no tienes que hacerlo si no quieres, despu¨¦s de todo pasaste por algo que nadie nunca deber¨ªa pasar, creo que es mejor no abrir esa herida y dejar que el tiempo se encargue de sanarla."
Yuki, aliviada por su respuesta, encontr¨® conforte en las palabras de Aria, apoyando su cabeza sobre su hombro para descansar. Aria le acaricia su cabeza para hacerla sentir mejor y Kiran se sienta en su regazo intentando hacer lo mismo.
Despu¨¦s de un rato de compartir tiempo juntas, ya iba siendo hora de volver a trabajar. "Yuki, tengo que volver con los dem¨¢s aldeanos para construir nuestras nuevas casas, ganado para las criaturas m¨ªsticas y cultivos, ?puedes ayudarnos?" Pregunt¨® Aria tratando de distraer la desconcertada mente de Yuki, a lo que responde asintiendo con la cabeza.
En cuanto vuelven con los dem¨¢s aldeanos, todos detienen lo que estaban haciendo y van corriendo con Yuki ya que estaban preocupados por todo lo sucedido, trataron de animarla pues se le ve¨ªa deca¨ªda. Ella estaba muy agradecida con todos, pese a que quien la cuido toda su vida ya no estaba, ellos se aseguraran de que nunca le faltara amor.
Pasaron todo el d¨ªa trabajando y construyendo, los agricultores usando sus habilidades para la cosecha, hab¨ªan creado tierra f¨¦rtil para plantar sus alimentos, el primer ¨¢rbol de frutos ya hab¨ªa nacido y crecido, d¨¢ndoles frutas para comer al final del d¨ªa. Los ganados estaban casi completados, su estructura era suficiente para que las criaturas m¨ªsticas pasaran la noche ah¨ª. Todos hicieron un gran trabajo juntos.
Cae la noche y todos se re¨²nen frente a una fogata gigante que hicieron para proporcionarles luz y calor. Celebrando sus esfuerzos y los frutos nacidos de este; celebrando por la vida y brindando por aquellos que ya no est¨¢n entre ellos. Pero, Yuki no parec¨ªa estar de ¨¢nimos para celebrar, estaba sentada, con la mirada deca¨ªda, sosteniendo frente a ella su vaso con jugo de frutas, pero no era el vaso quien robaba su atenci¨®n, era la nada quien ella observaba con la mirada perdida.
Uno de los aldeanos se acerca a ella para ver que le suced¨ªa "?Que pasa Yuki? ?No est¨¢s de ¨¢nimo?" Yuki con sus orejas ca¨ªdas y entristecida, aun mirando su copa, le responde con una pregunta. "?Por qu¨¦ estamos celebrando? ?Si celebramos es porque pas¨® algo bueno no? Nada de lo que ha pasado es bueno... ?Entonces por qu¨¦?"
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El aldeano, le da una sonrisa y con exalto le responde. "Bueno, yo creo que vale la pena celebrar que estamos vivos, celebrar por aquellos que una vez conocimos y por los momentos tan buenos compartimos juntos. ?Dime, crees que tu abuelo hubiera querido que estuvieras triste en vez de feliz? ?Qu¨¦ estuvieras llorando porque ya no est¨¢, en vez de sonre¨ªr porque lo tuviste en tu vida?"
Fue entonces cuando Yuki, tras escuchar esas palabras, recupera lentamente el brillo de sus ojos y record¨® algo que le dijo su abuelo en sus ¨²ltimos momentos. "No llores mi peque?a, sonr¨ªe, te queda mejor una sonrisa." Por primera vez, despu¨¦s de lo que para ella se sinti¨® como una eternidad, sonri¨®, entre las repentinas lagrimas que cayeron de su rostro, ella sonri¨®.
"Tienes raz¨®n, mi abuelito no hubiera querido esto." Respondi¨® con ¨¢nimos, entendiendo con la acci¨®n del aldeano, que, a pesar de la ausencia de su abuelo, ella no est¨¢ sola.
Fue entonces cuando se levanta y con determinaci¨®n llama la atenci¨®n de todos los aldeanos para dirigir unas palabras ante ellos. "?ESCUCHEN, ANTES DE QUE MI ABUELITO SE FUERA DIJO QUE LA BARRERA ESTAR¨ªA PROTEGIENDONOS DURANTE DIEZ A?OS M¨¢S, DESPU¨¦S DE QUE ESE TIEMPO PASARA LA BARRERA CAER¨ªA!" Las palabras de Yuki hacen que la preocupaci¨®n cunda en todos los aldeanos, ?qu¨¦ har¨¢n cuando se acabe el tiempo? Yuki se seca las l¨¢grimas remanentes de su rostro y contin¨²a. "ME HAR¨¦ M¨¢S FUERTE PARA PROTEGERLOS A TODOS, AS¨ª NUNCA PERDEREMOS A NADIE M¨¢S. SALDR¨¦ DE LA ALDEA Y TERMINAR¨¦ CON ESTA GUERRA PARA SIEMPRE."
Despu¨¦s de esta declaraci¨®n, Yuki crea una espada con luz e invoca a Kiran para que los aldeanos conf¨ªen en su palabra y... fue justo lo que sucedi¨®. Todos los aldeanos gritaron en alegr¨ªa al ver la determinaci¨®n de la muchacha y que lo que dec¨ªa, era en serio, fue entonces donde la celebraci¨®n se convirti¨® en una donde Yuki seria la protagonista de esta.
A la ma?ana siguiente, Yukiharu visito la tumba de su abuelo. Donde dej¨® salir todos sus sentimientos.
"Hola abuelito, no s¨¦ si puedes escucharme, pero... voy a cumplir con mi promesa, me har¨¦ m¨¢s fuerte, acabar¨¦ con la guerra y el odio de ambas razas para siempre, voy a hacerte sentir orgulloso." Dijo apretando fuertemente sus pu?os, agarr¨® la bufanda que estaba encima de la tumba de su abuelo y se la puso como recordatorio de su meta y sobre que siempre su abuelito estar¨¢ siempre a su lado.
No pas¨® ni un solo d¨ªa desde que ella empez¨® su entrenamiento, ya que no ten¨ªa mucho conocimiento sobre sus poderes, decidi¨® que lo mejor que pod¨ªa hacer era experimentar con ellos. Su tiempo de descanso lo utilizaba para ayudar a los dem¨¢s aldeanos. Estaba motivada y todos los d¨ªas recordaba las ense?anzas de su abuelo, honraba sus palabras, no pod¨ªa seguir deprimida, ten¨ªa que levantarse y seguir adelante, es lo que su abuelito hubiera querido.
Con el tiempo, terminaron de construir la nueva aldea, se acostumbraron m¨¢s a el nuevo ambiente que les rodeaba y las criaturas m¨ªsticas estaban m¨¢s c¨®modas, los cultivos estaban completados y crecidos completamente. Los aldeanos cuidaban de Yuki como si fuera su propia hija, queri¨¦ndola y ense?¨¢ndole todo lo que sab¨ªan, a cultivar, a leer y escribir, a cuidar las criaturas m¨ªsticas, e incluso le contaron historias sobre estas mismas y sobre la naturaleza del mundo.
Los a?os iban pasando y Yuki cada vez era m¨¢s fuerte, su velocidad, reflejos e incluso poder eran mucho mayores que antes. Se percat¨® de que sus sentidos se amplificaron tambi¨¦n, su olfato le permit¨ªa oler cosas que no pod¨ªa antes y distinguir estos olores desde lejos. Sus ojos pod¨ªan ver a largas distancias como si amplificara la imagen y pod¨ªan reaccionar a movimientos muy r¨¢pidos. Su sistema auditivo se volvi¨® muy bueno y si se concentraba pod¨ªa escuchar todos los sonidos dentro de la barrera. Su cuerpo se iba desarrollando tambi¨¦n, creciendo y mejorando cada atributo f¨ªsico que ten¨ªa.
En alg¨²n momento se di¨® cuenta de que Kiran, a pesar de lo vivo que aparentaba, no crec¨ªa, no fue tan sorprendente ya que t¨¦cnicamente no estaba vivo. Practic¨® su habilidad para crear objetos, averiguando como pod¨ªa usarlos estrat¨¦gicamente en un combate como cuando practic¨® con su abuelo. Uno de los aldeanos le ense?¨® todo tipo de armas para el combate que exist¨ªan y pod¨ªa utilizar. Tras probar cada una de ellas se dio cuenta de que las armas que m¨¢s se adaptaban a ella eran las espadas y los arcos, aunque el conocer tantas armas le daba m¨¢s creatividad y flexibilidad a la hora de combatir, como crear guantes para enfrentamientos cuerpo a cuerpo o hacer que lluevan espadas del cielo sin necesidad de dispararlas con un arco ni nada del estilo, aunque claro, esto la cansaba m¨¢s, as¨ª que ten¨ªa que practicarlo hasta que no le de trabajo.
Algo similar ocurr¨ªa cuando creaba criaturas m¨ªsticas. Ya sab¨ªa que mientras m¨¢s grande la criatura m¨¢s dif¨ªcil era de crearla, pero una vez creada era f¨¢cil de materializar, as¨ª que intent¨® crear varias criaturas m¨ªsticas basadas en las que hab¨ªa en el ganado y las que escuch¨® en las historias de los aldeanos, pudo crear una buena cantidad y variedad, pero a¨²n le faltaba mucho por delante. Todas las criaturas que cre¨® las absorbi¨® de vuelta, ya que, al fin y al cabo, son creadas con su poder de luz. Otra raz¨®n por la que hizo esto es porque solo quer¨ªa conservar a Kiran. Tambi¨¦n descubri¨® que pod¨ªa crear a una persona con luz, la creaba para practicar el combate y as¨ª ganar experiencia. D¨ªa tras d¨ªa su rutina se convirti¨® en entrenar y ayudar a los aldeanos, esperando que cuando llegue el momento, pueda proteger a la aldea e ir a la capital para cumplir su promesa con su abuelito.
10 minutos para que caiga la barrera.
Todos los aldeanos estaban reunidos en el centro, ya casi era la hora. A la edad de 20 a?os, Yukiharu estaba lista para partir y el tiempo casi se hab¨ªa acabado. Estaba vestida por una t¨²nica con capucha que le cubr¨ªa todo el cuerpo y la bufanda de su abuelo.
"Que r¨¢pido has crecido, vamos a extra?arte Yuki." Dijo uno de todos los aldeanos estaban reunidos para su despedida, tristes, llorando porque la peque?a que criaron era toda una mujer y no la ver¨ªan hasta dentro de un buen tiempo.
"Yo tambi¨¦n los extra?ar¨¦ a todos, y como promet¨ª hace diez a?os, los proteger¨¦ antes de irme." Tras esas palabras, junt¨® sus manos y un gran resplandor seg¨® la vista de todos. Cuando se recuperaron, vieron que un lobo gigante de luz apareci¨® frente a ellos.
Su tama?o era atemorizante, era tan grande como la peque?a monta?a dentro de la barrera. "Este es Fafnir, los mantendr¨¢ seguros a todos en mi ausencia." Dijo Yuki mientras acariciaba una pata del lobo, dicho lobo hab¨ªa sido creado basado en Kiran, quien siempre estuvo ah¨ª para ella y quer¨ªa que Fafnir siempre estuviera ah¨ª para ellos.
Todos estaban asombrados, realmente estaba cumpliendo con su palabra de protegerlos. Entre la multitud de aldeanos sale Aria para dedicarle unas palabras. "Yuki, antes de irte quiero que te lleves esto." Ella le entrego una bolsa con comida que prepar¨® para su viaje y un comp¨¢s. "Con esto no pasaras hambre y ese compas es uno muy especial, si piensas en un lugar, en algo o en alguien, este apuntar¨¢ en esa direcci¨®n. Lo usaba para recolectar ingredientes antes de irme con tu abuelo, pero s¨¦ que t¨² le dar¨¢s mejor uso, te llevar¨¢ hasta la capital y a donde quieras."
Yuki le agradece y le pregunta a Aria que es lo que debe hacer una vez llegue a la capital, a lo que ella responde. "En cuanto llegues busca c¨®mo puedes enlistarte en los batallones, ah¨ª es donde podr¨¢s conseguir tu objetivo."
"Eso har¨¦ Aria." Le responde Yuki. "Pero, antes de irme, quisiera agradecerles a todos por haber cuidado de mi durante tanto tiempo. Han sido la mejor familia que pude tener y siempre os querr¨¦. Los visitar¨¦ de vez en cuanto, prometo que les contar¨¦ sobre c¨®mo me ha ido y sobre la aventura que me depara."
Todos los aldeanos lloran y gritan al mismo tiempo. "YUKIIII." Abraz¨¢ndola por una ¨²ltima vez.
Cae la barrera y con un ¨²ltimo adi¨®s, Yuki parte en su viaje hacia la capital yendo en direcci¨®n donde apuntaba la br¨²jula.
Estaba caminando por el bosque ya quer¨ªa ver la naturaleza de cerca. Estaba rodeada de vegetaci¨®n y criaturas m¨ªsticas que nunca hab¨ªa visto, m¨¢s ninguna parec¨ªa ser hostil, aunque bien algunos sent¨ªan curiosidad e inofensivamente se acercaban a ella. De vez en cuando se encontraba con r¨ªos y lagos que le proporcionaban de agua pura para beber. La comida que le dio Aria ser¨ªa suficiente para llevarla todo el camino.
A medida que ca¨ªa la noche, el cielo se iba nublando, se avecinaba una tormenta, necesitaba refugio tanto para la noche como para la lluvia. Despu¨¦s de caminar durante un rato, encontr¨® una cueva a la misma vez que la lluvia empez¨® a caer junto con el anochecer, sin perder el tiempo entr¨® r¨¢pidamente. No ve¨ªa nada, as¨ª que creo una esfera con luz para iluminar la cueva.
En cuanto se ilumin¨®, se dio cuenta de que la cueva no estaba vac¨ªa y era habitada por una criatura que fue la pesadilla de muchos aldeanos, un oso. Pero algo no cuadraba, el oso no era agresivo a pesar de que Yuki estaba invadiendo su territorio. Ella se acerc¨® al oso y lo acaricia dici¨¦ndole. "Lo siento por invadir tu hogar, pero necesito refugio por esta noche, ?te molesta si me quedo?" Al oso no pareci¨® molestarle su presencia y le permiti¨® quedarse. Yuki se recuesta en ¨¦l y observa como cae la lluvia, el sonido de la naturaleza le parec¨ªa reconfortante. A medida que pasaba la noche m¨¢s criaturas m¨ªsticas fueron entrando a la cueva, Yuki no estaba segura si era porque quer¨ªan tomar refugio o era que de alguna manera eran atra¨ªdos por ella. Puede que ambas.
Todos estaban en armon¨ªa, criaturas inofensivas y depredadoras coexistiendo juntas, algo impensable para los aldeanos quienes siempre le contaron como de salvajes y brutales eran estos entre ellos en la naturaleza. Yuki estaba empezando a sentirse cansada y las criaturas a su alrededor estaban qued¨¢ndose dormidas, era hora de que ella durmiera tambi¨¦n. "Si las criaturas m¨ªsticas pueden vivir en paz juntas, entonces los ¨¢ngeles y los demonios pueden tambi¨¦n... cumplir¨¦ mi promesa... abuelito..."
Fin del cap¨ªtulo.
Final del Pr¨®logo
Arco 1, Cap铆tulo 5: La Ciudad En Los Cielos
Inicio del primer arco argumental: "Hija De La Luz."
"Han pasado tres d¨ªas desde que part¨ª en mi viaje hacia la capital... Es asombroso lo grande que es el mundo, hay tantas variedades de plantas y de criaturas m¨ªsticas que ni siquiera los aldeanos conoc¨ªan. Pero me sigo preguntando por qu¨¦ tengo esta extra?a conexi¨®n con ellos, me pregunto si tiene que ver con mis orejas o con mis poderes, aunque no creo que mis poderes est¨¦n relacionados porque no siento que tengan "luz" como los ¨¢ngeles. En cuanto tenga tiempo una vez me asiente en la capital investigar¨¦ sobre eso." Pens¨® la joven ¨¢ngel Yukiharu mientras caminaba por el bosque lleno de criaturas m¨ªsticas y vegetaci¨®n.
"Hasta ahora las noches han pasado sin mucha complicaci¨®n, dado a que no ha vuelto a llover he dormido las noches escondida en los ¨¢rboles, quiz¨¢s no es lo m¨¢s c¨®modo del mundo, pero... es m¨¢s seguro que dormir en el suelo o entre los arbustos. En cuanto al agua y a la comida, no he tenido dificultades tampoco, a¨²n me queda algo de la comida que me dio Aria antes de irme de la aldea y el agua la consigo de los r¨ªos que hay a las cercan¨ªas o a veces de los lagos, he tenido bastante suerte de que el agua era pura." Pens¨® mientras tomaba agua de una cantimplora que vino junto con la comida de Aria.
La noche era v¨ªvida, a¨²n as¨ª Yukiharu segu¨ªa caminando siguiendo las direcciones de la br¨²jula. "La br¨²jula sigue apuntando en la misma direcci¨®n, pero tengo la impresi¨®n de que estoy cerca, en el camino pude sentir la luz de varios ¨¢ngeles que se va haciendo m¨¢s concentrada a cada paso que doy, por eso decid¨ª no dormir esta noche y caminar para as¨ª con suerte llegar al amanecer. Aunque a¨²n est¨¢n lejos, no pens¨¦ que esta habilidad tuviera tanto rango, como viv¨ªa en un espacio limitado nunca tuve la oportunidad de probar desde que tan lejos puedo sentirlos."
Yukiharu se detiene en medio del camino y mira hacia el cielo mientras piensa. "Hmm, no parece que el amanecer est¨¦ pr¨®ximo as¨ª que creo que llegar¨¦ despu¨¦s de los primeros rayos de sol."
Ella retoma su camino y tras andar durante toda la noche, pudo confirmar que su instinto estaba en lo correcto, junto con el amanecer, en la lejan¨ªa se pod¨ªa observar la capital. "?As¨ª que esa es la capital de los ¨¢ngeles, eh~? Ahora entiendo lo que dijo Aria sobre que sabr¨ªa que llegar¨ªa en cuanto la viera y la br¨²jula apunta en esa direcci¨®n. ?Como era que la llamaban los aldeanos en sus historias...? Creo que era... Heaven."
Tres islas flotantes conectadas una con otra, tan gigantescas que cubr¨ªan el cielo con su majestuosidad. Estas islas eran rodeadas por unas hermosas y grandes cascadas. La arquitectura pod¨ªa observarse desde donde Yukiharu se encontraba, tambi¨¦n se pod¨ªa ver como los ¨¢ngeles volaban mientras entraban y sal¨ªan de la capital. Justo debajo de la isla principal se encontraba una peque?a ciudad que parec¨ªa ser mercante con un c¨ªrculo gigante en medio capaz de transportar cualquier cosa desde la tierra hacia arriba en la capital. Sin dudas era una vista espectacular para Yuki cuyos ojos no dejaban de brillar tras ver la belleza de ese lugar.
Yuki presiona con fuerza y determinaci¨®n su br¨²jula para luego volver a mirar hacia la capital en el cielo. "Supongo que entrar¨¦ volando." De repente abre sus alas y con un fuerte aleteo de estas, vuela en direcci¨®n hacia el primer paso a su destino.
"Creo que deber¨ªa taparme las orejas con la capucha, seg¨²n los aldeanos soy la ¨²nica ¨¢ngel que tiene orejas de criatura m¨ªstica en la cabeza, no quisiera formar un esc¨¢ndalo nada m¨¢s al llegar." Fue lo que pens¨®.
Mientras volaba, un repentino dolor de cabeza le sacude por un instante, entre su repentina confusi¨®n se percat¨® de que este dolor lo provocaba el sentir tantas presencias (luces) a la vez a lo que inmediatamente deja de usar esa habilidad. "Eso estuvo cerca, pens¨¦ que podr¨ªa manejar m¨¢s luces a la vez, pero... creo que me equivoqu¨¦, aunque, por un breve momento sent¨ª unas luces tan brillantes y poderosas que parec¨ªan irreales. ?Qu¨¦ clase de ¨¢ngeles habr¨¢ all¨¢ arriba?" Dijo desconcertada mientras segu¨ªa adelante.
Cuando lleg¨® a lo que parec¨ªan ser las puertas principales cuyas proporciones eran colosales, estas serv¨ªan el prop¨®sito de ser una v¨ªa donde muchos ¨¢ngeles flu¨ªan de un lado a otro de la capital. "Supongo que esta es la entrada principal" Dec¨ªa en su interior mientras completamente tapada por sus vestimentas esconde sus alas y entra.
Sus ojos los cuales no estaban para nada familiarizados con el entorno no pod¨ªan creer lo que ve¨ªan, una arquitectura ¨²nica con todo tipo de personas que nunca hab¨ªa visto, una cultura y tradiciones muy diferentes a las de su aldea, un mundo completamente ajeno del que conoc¨ªa. Sus brillantes ojos resaltaban de la emoci¨®n que le provocaba ver tantas novedades que le llenaron de fascinaci¨®n, ella mor¨ªa por conocer todo, por cumplir su sue?o lejano de ver el mundo, pero... pese a que su curiosidad la carcom¨ªa, se da unas fuertes palmadas en su cara que la hicieron volver en s¨ª y recordar el motivo por el cual hab¨ªa emprendido su largo viaje.
"Conc¨¦ntrate Yuki, no viniste aqu¨ª para ver el lugar, debes preguntar donde puedes enlistarte en los batallones, as¨ª ir¨¢s y estar¨¢s en el frente, as¨ª podr¨¢s cumplir tu promesa..." Tras preguntar a varios civiles ninguna sab¨ªa bien donde se ubicaba el lugar donde pod¨ªa enlistarse, hasta que le pregunta a un joven con el que se tropez¨® en su camino y le pregunta.
"??TAMBIEN VAS A ENLISTARTE?! ?QUE COINCIDENCIA!" Responde el joven exaltado. "Soy Sebasti¨¢n, puedes llamarme Sebas."
"Un placer, yo soy Yukiharu, puedes decirme Yuki." Le respondi¨® con una sonrisa y despu¨¦s de esa presentaci¨®n, ambos dirigieron sus caminos al mismo rumbo juntos.
Sebas parec¨ªa buena persona, pero daba una vibra extra?a, como si hubiera malicia detr¨¢s de su sonrisa, aunque puede que se deba a su edad, ya que dec¨ªa ser 2 a?os menor que Yuki y bien es sabido que a esa edad los ¨¢ngeles suelen ser imprudentes, los aldeanos m¨¢s viejos le contaron historias sobre cuando tuvieron esa edad y recuerda que le mencionaron que eran muy impulsivos e inmaduros.
"?Qu¨¦ clase de poder tienes?" Pregunta Sebasti¨¢n para hacer tema de conversaci¨®n "?El m¨ªo es super genial! Puedo calentar tanto mis manos tanto que todo lo que toco lo derrito, solo tuve que sacrificar el crecimiento de mis alas junto con el poder moverlas a voluntad y como condici¨®n extra no puedo usar armas de cuerpo a cuerpo, si lo hago mis manos se derretir¨¢n, mira como mola mi poder." En ese instante, sus manos se pusieron rojas cu¨¢l fuego o como ese acero ardiente de las herrer¨ªas, aunque despu¨¦s de juntarlas, Sebas parec¨ªa no sentir ni cosquillas, no era motivo de asombro para ella, aunque la intriga que le provoc¨® fue evidente. "No tuve que sacrificar mucho porque soy un arc¨¢ngel hijo de dos arc¨¢ngeles casi puros, ya sabes, no tenemos que sacrificar tanto por poder y a pesar de no ser tan bueno si lo uso correctamente ?SERE INVENCIBLE!" Le dijo energ¨¦ticamente con una gran confianza en su rostro.
"?Puedes explicarme m¨¢s sobre la conexi¨®n entre ser arc¨¢ngel y los sacrificios? ?A qu¨¦ te refieres con condici¨®n extra? ?Como afecta eso a el poder que recibes?" Pregunt¨® Yuki.
"?No lo sabes? Eres mayor que yo, deber¨ªas saberlo." Respondi¨® Sebasti¨¢n con un tono un tanto burlesco.
"Vengo de una aldea que estuvo aislada mucho tiempo, as¨ª que si no te molesta..." Replic¨® Yuki un tanto confundida por el tono de su respuesta.
El comentario de Yuki hace que Sebasti¨¢n entienda y diga. "Ahh~ eso lo explica, Bueno... empecemos por la sangre, esta es la que determina cuanto tienes que sacrificar para conseguir un poder, mientras m¨¢s pura la sangre menos sacrificio tienes que hacer para recibir el equivalente del poder que deseas y mientras menos pura la sangre, m¨¢s tendr¨¢s que sacrificar por ello, aunque hay l¨ªmites al poder que deseas, no puedes traer de vuelta a los muertos, por ejemplo." Tras decir esto Sebas apunta a su espalda y contin¨²a. "Y la condici¨®n extra es lo que ocurre cuando no sacrificaste algo equivalente al poder que recibiste, como mi poder es muy grande hay que ponerle restricciones. ?Ahora, recuerdas lo que dije sobre cuanta m¨¢s pura la sangre m¨¢s favorable eres hacia El Dios de la Luz y el poder que te concibe? Pues existen categor¨ªas de pureza de sangre, en la cima del todo est¨¢n los de sangre pura y estos son los que nacieron de los Primordiales o de otros sangre pura, luego est¨¢n los arc¨¢ngeles quienes nacen de los sangre pura m¨¢s lejanos y de otros arc¨¢ngeles, por ¨²ltimo, en lo m¨¢s bajo est¨¢n los menores, estos no tienen ning¨²n don ni son apoyados por nadie, su sacrificio nunca valdr¨¢ nada para Dios."
"Hmmm, suena a que tu destino est¨¢ escrito en el momento que naces." Le responde Yuki con un tono deprimido mientras en su mente dice. "Es injusto."
"Que puedo decir, mala suerte para los que no nacieron en lo m¨¢s alto." Este comentario molesta a Yuki, pero lo deja pasar.
"?Dime, a que batall¨®n te quieres unir?" Pregunta Sebas.
"No lo s¨¦, ?Puedes explic¨¢rmelos?" Le responde Yukiharu.
"Claro, en total hay 5 batallones, cada uno dirigido por un comandante, nosotros tenemos poderes as¨ª que probablemente entremos en la brigada especial, ah¨ª es donde est¨¢n los m¨¢s fuertes de cada batall¨®n, si no tuvi¨¦ramos poderes o si fu¨¦ramos demasiado in¨²tiles como los inferiores, ir¨ªamos a el ejercito general de estos batallones y seriamos un soldado m¨¢s, la tan famosa carne de ca?¨®n." Respondi¨® puntualmente Sebas.
Yuki empieza a entender c¨®mo es que funciona todo pero hab¨ªa una pregunta m¨¢s que ten¨ªa que hacer. "?Puedes hablarme sobre los comandantes? Quisiera saber m¨¢s de ellos, ya que estar¨¦ bajo su mando quisiera saber c¨®mo son."
"¡ª?OKEY! ?OKEY!, primero que nada, todos los comandantes son sangre pura y son considerados los m¨¢s fuertes de nuestra raza. Primero esta Titania, es conocida porque puede manipular cosas con la mente, ?a su habilidad todos le llaman TELEKINESIS! Su apodo es "Psychross" dado a su habilidad ¨²nica. Se dice que es un poco t¨ªmida y orgullosa a la vez, no s¨¦ c¨®mo es posible la verdad. Luego esta Keitaro, es el ¨²ltimo en ascender a comandante y en comparaci¨®n con los dem¨¢s ¨¦l es el m¨¢s joven, pero no por ello el m¨¢s d¨¦bil, es un guerrero sanguinario que posee un ojo capaz de ver el futuro, de ah¨ª su apodo "El Ojo Sangriento Que Todo Lo Ve." Aunque personalmente no me agrada, dicen que en el campo de batalla no distingue entre amigos y enemigos, ?EST¨¢ LOCO! Despu¨¦s esta Kain quien es uno de los m¨¢s antiguos y conocido como "El Mil y Una Formas." Puede cambiar su apariencia y usar las habilidades de la persona con la que cambia, aunque... nadie sabe c¨®mo era su forma original, pero siempre vuelve a usar la misma apariencia de un sujeto morado, supongo que debe ser esa. Tambi¨¦n esta Irene, conocida como "El ¨¢ngel de la Muerte." Es uno de los ¨¢ngeles m¨¢s poderosos que el mundo haya visto, nadie sabe mucho sobre ella debido a que su poder es que toda vida a su alrededor muere, de ah¨ª su apodo. Aunque a pesar de eso cumple su deber y comanda desde la lejan¨ªa donde no puede lastimar a nadie. Y por ¨²ltimo mi favorito, cuando pasemos el examen quisiera que me escogieran para ir en su brigada. Es el primer ¨¢ngel de sangre pura que naci¨® de los Primordiales, se dice que es tan fuerte como uno y le han ofrecido el puesto de Primordial desde que uno de ellos desapareci¨®, pero se rehus¨® incontables veces. ?Es conocido como "El M¨¢s Fuerte!" Comandante del primer batall¨®n de las fuerzas angelicales, ?YUGO!" La pasi¨®n que Sebasti¨¢n mostraba se reflejaba con un brillo ardiente en su mirar.
"Hum~, solo espero que no me escojan para ir con un comandante que sea injusto." Musit¨® Yuki.
"?SEGURO QUE IREMOS JUNTOS EN LA MISMA BRIGADA, COMPA?ERA! Y Justo a tiempo porque este es el lugar." Replic¨® Sebas.
Despu¨¦s de tanto andar por fin llegaron al lugar donde podr¨ªan enlistarse, una estructura enorme que parec¨ªa tener m¨²ltiples salas. Al entrar son capaces de ver una multitud de ¨¢ngeles ¨²nicos y diferentes, cada uno m¨¢s llamativo que el anterior, sin duda la variedad de individuos sorprende a Yukiharu quien miraba con curiosidad todo a su alrededor.
"Por ah¨ª, tenemos que llenar ese papel y luego tendremos que hacer un examen de combate para saber si iremos a la brigada especial o al ej¨¦rcito." Tras sus palabras, ambos van y comienzan con el papeleo, su nombre, genero, de donde vienen, que poder tienen, que sacrificaron, cuando lo obtuvieron, y algunas cosas b¨¢sicas m¨¢s. Despu¨¦s se dirigen a una sala donde le asignar¨¢ el numero con el que los llamar¨ªan, y en medio de la sala hab¨ªa lo que parec¨ªa ser un gran campo de combate, m¨¢s bien una especie de arena donde pelear¨¢n.
Yuki no sab¨ªa nada sobre que iban a tener que combatir para entrar. "Por qu¨¦ no me dijo antes que habr¨ªa que pelear..." Pensaba ser¨ªa mientras miraba de reojo a Sebasti¨¢n quien re¨ªa en¨¦rgico.
Tras esperar un poco, pudieron notar que hab¨ªa much¨ªsimos ¨¢ngeles reunidos en la sala, 120 aproximadamente.
"Era de esperar que no vinieran tantos, este lugar solo es para quienes tienen poderes, los que no los tienen son mandados a otra instalaci¨®n con otro tipo de evaluaci¨®n" Le dice Sebas a Yuki.
Despu¨¦s de unos segundos, entra un sujeto a la sala quien parece ser uno de los examinadores, es robusto y tiene cicatrices en el rostro, se pod¨ªa ver que ten¨ªa experiencia, y detr¨¢s de esa experiencia, las incontables batallas que debi¨® librar.
El sujeto se par¨® frente a todos y los mir¨® por unos segundos... repentinamente con agresividad empieza a instruir a los participantes. "ATENCI¨®N A TODOS, A CADA UNO SE LE A ASIGNADO SU N¨²MERO QUE APARECER¨¢ ENCIMA DE SU CABEZA, SER¨¢N LLAMADOS EN ¨®RDEN ASCENDENTE, EN CUANTO SEAN LLAMADOS IR¨¢N HAC¨ªA LA ARENA DE COMBATE. PARA PASAR EL EX¨¢MEN SOLO TIENEN QUE DEMOSTRARLES SUS HABILIDADES AL EXAMINADOR QUE ENFRENTAR¨¢N, NO TIENEN QUE GANARLE, M¨¢S BIEN NO PODR¨¢N GANARLE, SOLO TIENEN QUE PELEAR Y DECIDIREMOS SI ENTRAN EN LA BRIGADA ESPECIAL O NO. LUEGO VENDR¨¢N LOS SUBCOMANDANTES A ESCOGERLOS. ?ES TODO!" Dijo muy serio e imponente.
Stolen novel; please report.
Yuki empez¨® a analizar la situaci¨®n en su mente. "As¨ª que iremos contra otro examinador eh~. El examinador tendr¨¢ ventaja ya que debi¨® leer la informaci¨®n que pusimos en el papel. Sabr¨¢ de lo que somos capaces, pero estamos en igualdad de condiciones ya que podemos ver desde aqu¨ª de lo que es capaz el tambi¨¦n, soy la numero 66 as¨ª que tengo tiempo para averiguar c¨®mo puedo pasar." Tras cada combate previo al suyo ella comenz¨® a idear una estrategia que le permitiera la victoria, quer¨ªa demostrar que su entrenamiento no fue en vano, que las ense?anzas de su abuelo y de todos en la aldea no fueron en vano.
"Numero 1, eliminado." Dijo una voz femenina que resonaba por todo el coliseo. Era impresionante ver c¨®mo uno a uno ca¨ªa con tanta facilidad, Yuki comprendi¨® en ese momento que quien los examinaba no era un ¨¢ngel com¨²n.
Pas¨® el tiempo y la voz sigui¨® avisando cuando les tocaba pelear, cuando pasaron y cuando eran eliminados. Todos los eliminados eran enviados directamente al ej¨¦rcito general mientras entre l¨¢grimas y frustraci¨®n sal¨ªan de la sala. "N¨²mero 6, aprobado. N¨²mero 9, eliminado. N¨²mero 18, aprobado. N¨²mero 20, aprobado. N¨²mero 24, aprobado. N¨²mero 29, eliminado. N¨²mero 33, eliminado. N¨²mero 38, eliminado. N¨²mero 44, eliminado. N¨²mero 47, eliminado. N¨²mero 50, eliminado. N¨²mero 52, eliminado. N¨²mero 57, eliminado. N¨²mero 59, eliminado. N¨²mero 64, eliminado." Lleg¨® el n¨²mero 65, Sebas.
"?POR FIN ES MI TURNO! DES¨¦AME SUERTE, YUKI!" Dijo Sebas quien sali¨® entusiasmado y lleno de confianza al campo.
Yuki observa atentamente su batalla y el uso de sus habilidades, la batalla acabo r¨¢pidamente como el resto de las peleas dado a la gran diferencia entre ellos y el examinador. Pero Sebasti¨¢n pudo lograrlo, pas¨® el examen. "Numero 65, aprobado." Yuki se sorprende un poco, pese a aparentar ser un sujeto que se sobrestima a s¨ª mismo, tiene cualidades en el combate que lo respaldan, siendo estas cualidades un combustible m¨¢s para su ego.
"Numero 66, entre a la arena." Dijo la voz que resonaba por la sala.
"Bien... es mi turno, tengo que pasar no importa que." Yuki suspira y se levanta con determinaci¨®n de su asiento dirigiendo sus pasos hacia el campo de batalla. En cuanto llega el examinador la detiene.
"Antes de empezar necesitamos que te quites esa t¨²nica para asegurarnos de que no llevas ning¨²n tipo de armas escondidas, tambi¨¦n necesitamos revisar tus alas." Dijo el examinador.
Yuki accede sin mucho problema, en cuanto se quita la capucha... sus orejas felinas llamaron la atenci¨®n de todos y a medida que la t¨²nica iba cayendo, su atenci¨®n fue desviada hacia el majestuoso cuerpo que opacaba el escenario, piel tersa y blanca cu¨¢l p¨¦talos de flor, unas alas blancas, pulcras y hermosas como si hubieran sido ba?adas en una delicada nevada y un par de atributos d¨®nde cualquier caballero desear¨ªa posar su cabeza y ser guiado a los m¨¢s dulces sue?os de su vida... sin duda alguna un cuerpo digno de envidias.
La conmoci¨®n fue tal que las orejas ahora parec¨ªan no existir, se hab¨ªan quedado completamente en el olvido, Yuki se averg¨¹enza ya que siente las penetrantes miradas de todos y en un gesto de pena, trata de taparse un poco con las alas a pesar de ella no estar exhibiendo nada provocativo, mientras tanto el examinador parec¨ªa escribir algo en la peque?a libreta que sujetaba.
"Estas limpia, pero antes de empezar puedo preguntar, ?por qu¨¦ estas vestida as¨ª?" Pregunta el examinador, a lo que Yuki a¨²n apenada responde... "Es dif¨ªcil pelear con armadura o con mucha ropa, es m¨¢s f¨¢cil as¨ª." El examinador se sorprende de su confianza y le dice "Entiendo que sea m¨¢s c¨®modo para ti, as¨ª como creo que t¨² entiendes los riesgos que estar tan desprotegida implica, no me culpes si sales lastimada, no ser¨¦ m¨¢s blando contigo por ello."
"Gracias por su preocupaci¨®n, pero no saldr¨¦ lastimada." Le responde con una sonrisa confiada.
"OH~" Musita el examinador en sorpresa.
La voz que sonaba por toda la sala empez¨® el contador para que empiece el combate. "10, 9, 8, 7, 6, 5." a medida que los segundos pasaban la tensi¨®n en el aire aumentaba... "4, 3, 2, 1, COMIENCEN."
El examinador no se mueve ni un cent¨ªmetro esperando al primer movimiento de Yuki. "?Que vas a hacer? Seg¨²n tu informaci¨®n dices ser capaz de controlar la luz, veamos si es cierto." Dice el examinador un tanto engre¨ªdo.
No tuvo que esperar mucho, Yuki en un instante sac¨® sus alas se impuls¨® r¨¢pidamente para acortar la distancia entre los dos, el rostro del examinador claramente se ve¨ªa sorprendido por su velocidad aunque ¨¦l ya estaba listo para responder; Yuki crea una espada de luz con la que intenta darle un golpe directo, el examinador en un ¨¢gil movimiento bloquea el ataque con su mano izquierda y contraataca con la derecha, gracias a qu¨¦ los reflejos de Yuki eran m¨¢s r¨¢pidos pudo retroceder y esquivarlo sin problemas, la inercia lleva el pu?o del examinador hacia el suelo, haciendo que rompiera todo alrededor de sus pies, los fragmentos del ahora roto piso del lugar demostraban lo fuerte que era ese sujeto.
"Lo sab¨ªa, su mano izquierda bloquea cualquier tipo de ataque mientras que la derecha ataca con tres veces la fuerza." Dec¨ªa Yukiharu en su mente.
El examinador toma la ofensiva y utilizando las rocas que levant¨® con su golpe, las patea con tal fuerza que parecieran balas de ca?¨®n mientras se mov¨ªa entre ellas, dado a la gran cantidad de rocas no pod¨ªa verse entre ellas.
Yuki cierra los ojos y respira profundo, el examinador la ve con duda y sorpresa, perdiendo as¨ª su concentraci¨®n. "??Cerr¨® los ojos!?" Cuando estaba a punto de impactar contra ella, todo se mov¨ªa lento... Yuki esquiva su ataque movi¨¦ndose hacia su derecha con una sonrisa. El examinador trataba de analizar la situaci¨®n pregunt¨¢ndose "?Que acababa de pasar?, ?Como esquivo mi ataque sin ver? ?Y por qu¨¦ sonr¨ªe?" Yuki hab¨ªa cerrado sus ojos para lograr dos cosas, saber por d¨®nde se mov¨ªa entre las rocas sintiendo su luz y para crear algo m¨¢s mientras ve¨ªa sus movimientos. Para cuando el examinador se di¨® cuenta de todo ya era demasiado tarde...
Una lluvia de flechas de luz ca¨ªa hacia su espalda. R¨¢pidamente frena en seco, se gira y empieza a repeler todas las flechas, d¨¢ndole oportunidad a Yuki para atacar desde su ahora costado izquierdo. "Parece que ten¨ªas m¨¢s de un truco bajo la manga, nada mal chica." Pensaba el instructor mientras desviaba las flechas. Los otros examinadores quedaron impactados ya que, hasta ahora, ninguno de los aplicantes hab¨ªa logrado llegar tan lejos contra el examinador.
"Le tendi¨® una trampa y pudo crear las flechas de la nada, incluso esquivo su ataque con los ojos cerrados. ?QUIEN ES ESTA MUJER? ?DAME ESE PAPEL!" Dijo el robusto examinador que les dio las instrucciones cuando llegaron y... mientras m¨¢s miraba su informaci¨®n, m¨¢s dudas ten¨ªa, las cosas no cuadraban del todo en su cabeza. A la que quien se encontraba a su lado sonr¨ªe con intriga.
En cuanto Yuki empezaba a apuntar su espada para atacarlo, el examinador se percata y con un r¨¢pido giro en direcci¨®n hacia ella deja de desviar las flechas provocando que impacten contra ¨¦l, herido y desesperado apuesta todo a un ¨²ltimo ataque.
Yuki abre los ojos y por un instante sus pupilas se volvieron afiladas y agudas, con gran velocidad y precisi¨®n se mueve posicion¨¢ndose as¨ª justo debajo de su pu?o donde no podr¨ªa esquivar la espada ya que la inercia del golpe har¨ªa que se lo clavara, el examinador se da cuenta de esto y con su mano izquierda detiene la espada y este al ver que hab¨ªa podido detener el ataque se relaj¨® por un segundo, aunque...
Yuki aun no perd¨ªa la sonrisa de su rosto, ah¨ª fue cuando ella suelta la espada y con m¨¢s rapidez que antes, usando su mano derecha crea unas garras de luz capaces de destrozar su garganta.
"La subestime... me deshabilit¨® ambos brazos, no puedo esquivar el golpe, ganaste mocosa..." Pensaba el examinador mientras cerraba los ojos con cierto gusto por haber perdido, lo ¨²nico que le faltaba era esperar al impacto del ataque, pero, cuando pens¨® que estaba a punto recibir el golpe, no sinti¨® nada lo cual lo confunde. "EH?" Abre sus ojos mientras ve que Yuki detuvo el ataque y desapareci¨® su garra. Ella se levanta y con una sonrisa le pregunta. "?Esto es suficiente para pasar?"
El examinador estaba m¨¢s confundido que antes, "?Por qu¨¦ te detuviste?" Pregunta intrigado.
"No quise lastimarte, el objetivo era demostrarte mis habilidades, aunque no las use todas creo que fueron suficientes, ?Y bien? ?Pas¨¦?"
"Pff-, JAJAJAJJA, ?ERES INTERESANTE! Por supuesto que pasaste, me derrotaste despu¨¦s de todo." Mientras recupera su postura, se estira y continua. "Hac¨ªa mucho que no ten¨ªa un combate as¨ª de divertido, ?L¨¢STIMA QUE FUE TAN CORTO! MAJAJAJJAJA."
Yuki se alegra por ¨¦l y se dirige hacia la salida a lo que el examinador la detiene para hacerle una pregunta que le causaba duda "?Sab¨ªas que ibas a ganar sin lastimarte porque eres m¨¢s fuerte que yo o porque me estudiaste en este tiempo?"
Yuki quien se volv¨ªa a colocar su t¨²nica que tom¨® del suelo, gira su cabeza y le responde de manera casi nost¨¢lgica. "Si conoces a tu enemigo y te conoces a ti misma, no deber¨ªas temerle al resultado de cien batallas. Conozco mis fortalezas y debilidades, tambi¨¦n pude conocer las tuyas... simplemente no tuve miedo del resultado de nuestra batalla."
"Vas a llegar lejos, muchacha, no, Yukiharu." Tras decir esto, la voz de la sala anuncio su victoria.
"Numero 66, aprobado."
Yuki sonr¨ªe al escuchar las palabras del examinador y no pudo evitar sentirse orgullosa, hab¨ªa conseguido otro paso para lograr su objetivo y utiliz¨® las ense?anzas de su abuelo en un combate real. "Vali¨® la pena pasar todos esos a?os entrenando." Pensaba en su interior.
Despu¨¦s de salir del campo de combate, recibe instrucciones de ir a otra sala donde se encontraban los que aprobaron anteriormente, entre ellos se encontraba Sebasti¨¢n.
"?YUKI POR AQU¨ª, SAB¨ªA QUE PASAR¨ªAS! Vi tu combate desde aqu¨ª por este cristal, ?estuviste estupenda!" Dice con exalto a lo que continua con la pregunta confundido. "?Por qu¨¦ tienes orejas de lobo en la cabeza?" R¨¢pidamente Yuki las cubre ya que hab¨ªa olvidado cubrirlas despu¨¦s de la pelea. "Nac¨ª con ellas." Responde nerviosa.
"CLAARO ?son un accesorio verdad? No tienes por qu¨¦ ocultarlo, tu secreto est¨¢ a salvo conmigo." Le dice Sebas quien comienza a golpear un poco su costado con su codo.
"Numero 66, vaya al centro para determinar su luz." Dijo una voz similar a la que se escuchaba por todo el campo de batalla.
"?Determinar mi luz?" Pregunta Yuki confundida pensando si se refer¨ªa a lo que ella siente con su habilidad, a lo que Sebas responde. "Es para comprobar tu pureza de sangre, mientras m¨¢s brille m¨¢s pura es. Esto lo hacen para determinar tu potencial y para ver si puedes llegar a ser un rango alto." Lleno de soberbia apunta con su mano hacia el mismo diciendo "La esfera brillo mucho, seguro que soy candidato a General m¨ªnimo, estos son quienes se encargan de dirigir los ej¨¦rcitos principales de los batallones, no son tan fuertes como los subcomandantes, de momento no importa porque puedo ascender, aunque era de esperar que brillara tanto, soy un arc¨¢ngel despu¨¦s de todo." Dijo de manera engre¨ªda.
"Okey." Le responde Yuki friamente ya que no le agrada su actitud y luego se dirigi¨® al medio de la sala.
"?Numero 66?" Pregunta la ¨¢ngel vestida de enfermera que se encontraba all¨ª. A lo que Yuki asiente con la cabeza.
"Dame tu dedo ¨ªndice, necesito una muestra de sangre para ponerla en esta esfera." Con una aguja le pincha el dedo a Yuki y luego lo coloca encima del orbe. Todos estaban atentos a lo que ocurrir¨ªa, ya que la mujer que venci¨® al examinador cuyas hermosas alas opacaron su razonamiento, orejas que resaltaron y f¨ªsico que adoraron estaba a punto de comprobar su pureza de sangre y potencial. La sala entera estaba expectante, pero... no ocurri¨® nada, no brillaba, todos estaban confundidos. ?C¨®mo no iba a brillar? Nunca hab¨ªa ocurrido nada parecido.
La tensi¨®n en el ambiente empez¨® a levantarse, Yukiharu estaba confundida, no entend¨ªa por qu¨¦ no brillaba. "?Tendr¨¢ alguna relaci¨®n con mis poderes?" Fue la ¨²nica raz¨®n que se le ocurri¨®.
Mientras todos murmuraban, alguien entre todos los ¨¢ngeles, empez¨® a re¨ªrse descontroladamente, ese ¨¢ngel era ni m¨¢s ni menos que Sebasti¨¢n "JA JA JA JA, ya me dec¨ªa yo que hab¨ªa algo raro contigo, ?Eres menor que un ¨¢ngel menor verdad? Tu fuerza viene de alg¨²n trato que hiciste con alg¨²n sangre pura que te comparti¨® de su poder estoy seguro. JAJAJAJ QUE PATETICO!" Todos empezaron a re¨ªr y a burlarse de Yuki, la pobre no entend¨ªa la situaci¨®n, "?Por qu¨¦ Sebas dijo eso, de que habla? ?Por qu¨¦ todos se r¨ªen?" Era lo que pensaba en su mente mientras solo pod¨ªa mirar a su alrededor en confusi¨®n.
De repente, se escucha un sonido constante a lo lejos acerc¨¢ndose poco a poco el cual hizo que todos entraran en silencio menos Sebas quien segu¨ªa menospreciando a Yuki. El sonido era similar al de muchos cristales juntos chocando mutuamente, y cada vez estaba m¨¢s cerca.
Este sonido proven¨ªa de la sala detr¨¢s de donde estaba Sebasti¨¢n, Yuki activ¨® su habilidad para sentir quien estaba provocando ese sonido, minimiz¨® la capacidad solo para sentir quien se acercaba, era una luz muy brillante, la m¨¢s brillante que hab¨ªa visto hasta ahora, pero eso no fue lo que llamo su atenci¨®n, sino lo c¨¢lida que esta se sent¨ªa.
Cuando la figura se revel¨® entre las sombras detr¨¢s de la entrada donde se encontraba Sebas, lo primero que pudieron notar eran unas hermosas alas cristalinas color rosa turquesa, unos ojos verdes esmeralda, un pelo rozado y ropa que le hac¨ªa juego con su apariencia. Era una ¨¢ngel de alto rango no hab¨ªa duda de ello. En cuanto Sebas nota que nadie le hace caso a lo que dice y ve que todos miran detr¨¢s de ¨¦l, se gira para darse cuenta de que tiene a esa ¨¢ngel de frente.
"?Qui¨¦n eres t¨²? Seguro que eres la que ayud¨® a Yuki a hacer trampa. ?No sientes verg¨¹enza siendo teniendo tanta pureza de sangre ayudando a un menor que lo menor? ?Y qu¨¦ pasa con esa ropa? No te ves bien con eso ?Te crees bonita y que eres la gran cosa? ?HEH?" Dijo Sebas de manera arrogante ante ella. La misteriosa ¨¢ngel rosa pone su mano encima del hombro de Sebas y le responde con una voz suave y sutil. "T¨² tampoco te ves muy bien, deja te ayudo con eso"
De repente, el cuerpo de sebas empez¨® a caerse a pedazos, su carne se derret¨ªa mientras gritaba con dolor y desesperaci¨®n. Todos en la sala estaban aterrorizados, al ver lo que sucedi¨® se dieron cuenta de inmediato quien era.
Yuki estaba disgustada y confundida tras ver esa grotesca imagen "?C¨®mo un ¨¢ngel con una luz tan c¨¢lida puede hacer algo tan horrible?" Fue en lo que pens¨® mientras la ve¨ªa a los ojos, mientras que miraba esa cara que solo irradiaba satisfacci¨®n y placer.
"Ay pobrecito, ?te estas desarmando pieza por pieza? D¨¦jame te ayudo con la cabeza." Usando sus cristalinas alas las cuales de repente se tornaron m¨¢s afiladas que cualquier espada, con un corte r¨¢pido y limpio hace que su cabeza vuele por los aires cayendo en un grupo de ¨¢ngeles que se encontraba expectante "Creo que te vez mejor as¨ª." Dijo con una expresi¨®n de amabilidad.
Todos estaban en shock, que acaba de pasar, ?por qu¨¦ lo hizo? De repente la misteriosa ¨¢ngel rosa camina en direcci¨®n hacia Yukiharu haciendo que se ponga a la defensiva y cree una espada con escudo.
"Perd¨®name linda, no era mi intenci¨®n hacer que te preocuparas. ?Cu¨¢l es tu nombre?" Pregunt¨® aquella misteriosa ¨¢ngel rosa quien acomodaba sus alas de manera menos imponente... Aun con el escudo en alto le responde "Yukiharu."
"Yukiharu eh~, es un nombre bonito ?sin apellido?" Pregunt¨®.
"No tengo apellido, vengo de una aldea lejana." Respondi¨® Yuki aun a la defensiva.
"?Oh~, y que te trae desde tan lejos? ?Por qu¨¦ quieres unirte a una brigada especial?" Dec¨ªa aquella ¨¢ngel rosa.
Yuki lentamente baja su espada y escudo haci¨¦ndolos desaparecer poco a poco. A pesar de lo que hizo con Sebas, conf¨ªa en lo c¨¢lida y gentil que era su luz cuando la sinti¨®. Entonces, con determinaci¨®n apretando su pu?o le responde. "Vine para unirme a un batall¨®n y desde el frente de batalla acabar con esta guerra. Voy a terminar con el odio de ambas razas y traer paz para todos, as¨ª nadie m¨¢s tendr¨¢ que morir en esta guerra injusta que solo ha tra¨ªdo muertes y desgracias para todos." Tras decir esto baja levemente la cabeza y con un rostro triste dice. "Hemos perdido a demasiados." Sus palabras provocan una reacci¨®n en la ¨¢ngel rosa.
Todos los ¨¢ngeles que estaban alrededor quer¨ªan re¨ªrse de lo que dijo ya que les parec¨ªa muy rid¨ªculo, pero tras ver lo que le sucedi¨® a Sebas todos quedaron en completo silencio mientras la misteriosa ¨¢ngel rosa los miraba de reojo.
"Me recuerdas a alguien que una vez conoc¨ª, tienes una buena meta, presenci¨¦ todo lo que hiciste desde que entraste a este lugar. Eres incre¨ªble en el combate y tienes un coraz¨®n puro... Bien, te vienes conmigo." Dijo sin m¨¢s mientras se daba la vuelta.
"Espera, ni siquiera s¨¦ qui¨¦n eres." Pregunta Yuki confundida.
La misteriosa ¨¢ngel se detiene repentinamente y se gira para hablarle de frente a Yuki. "Ah perd¨®name, hab¨ªa olvidado presentarme, soy la Subcomandante del Primer Batall¨®n de las Fuerzas Angelicales, Pinkeiru, es un placer."
Pinkeiru... subcomandante del primer batall¨®n de las fuerzas angelicales... hab¨ªa muchas dudas que cruzaban por la cabeza de Yuki "?C¨®mo es que puede mantener esa sonrisa despu¨¦s de haber matado a alguien? ?Por qu¨¦ lo hizo? ?Por qu¨¦ su luz es tan brillante y c¨¢lida?" Entre un mar de misterios m¨¢s que hab¨ªan golpeado la mente de Yuki en ese momento.
No estaba segura de lo que pasar¨ªa ahora, pero de lo que si estaba segura es de que ahora estaba donde quer¨ªa estar y no era momento de cuestionarse las cosas, ella sab¨ªa perfectamente que su aventura apenas acababa de comenzar.
Fin del cap¨ªtulo.
Arco 1, Cap铆tulo 6: Brisa De Tempestad
El aire era denso... el silencio recorr¨ªa por la sala donde Pinkeiru y Yukiharu caminaban, solo sus pasos que hac¨ªan eco en dicha sala se pod¨ªan escuchar. Yuki no ten¨ªa idea de a donde se dirig¨ªan, solo pod¨ªa analizar lo sucedido mientras aun en alerta observaba a Pinkeiru desde su espalda. Sus dudas solo crec¨ªan mientras m¨¢s intentaba hallar una respuesta hasta que rompi¨® el silencio y le pregunta temerosa de su respuesta. "?Por qu¨¦ mataste a Sebas?"
"?Hm? Ah~ te refieres al que se estaba burlando de ti, se lo merec¨ªa." Le responde con frialdad en su voz.
"?Por qu¨¦ se lo merec¨ªa? Nadie merece morir." Replic¨® con un tono un poco alto y algo molesto.
De repente, Pinkeiru se detiene y se gira para mirarla a los ojos, la seriedad que emanaba era atemorizante. "No tolero a quienes son injustos con los dem¨¢s. La injusticia alimenta al mal, y el mal corrompe toda esencia de bondad que hay dentro de todos. Es un problema que hay que eliminar desde la ra¨ªz." Tras decir esto, ella se gira y siguen caminando mientras que en la mente de Yuki empezaba a comprender por qu¨¦ su luz se siente tan c¨¢lida.
"Quiere eliminar el mal y el odio, quiere eliminar la violencia y los problemas. Es algo que una persona buena y amable querr¨ªa. Tenemos objetivos en com¨²n, pero... no me gusta su manera de conseguirlo." Fue lo que pens¨®, a lo que Yuki llena de determinaci¨®n le dice. "Podemos resolverlo sin necesidad de matar a nadie, si hubieras hablado con Sebas y le hubieras mostrado que lo que hizo estaba mal seguro hubiera cambiado."
Pinkeiru aun caminando, gira su cabeza hacia el lado y le responde. "No, ¨¦l ya estaba podrido desde la medula, conozco esos ojos." Pese a lo que dijo Pinkeiru, ella estaba segura de que a¨²n alguien como ¨¦l podr¨ªa recapacitar, definitivamente no pensaba cambiar de opini¨®n.
"Por cierto, ?por qu¨¦ tienes orejas en la cabeza?" Pregunt¨® Pinkeiru mientras las miraba, parece que llevaba un rato pic¨¢ndole la curiosidad.
La pregunta toma desprevenida a Yuki quien por salir de la situaci¨®n r¨¢pido le responde, "Ah-, nac¨ª con ellas." Su respuesta intriga a Pinkeiru y la llena de curiosidad. "Nunca hab¨ªa escuchado de algo as¨ª, ?Son de alguna criatura m¨ªstica? ?Puedes escuchar con ellas?"
"No estoy segura de que criatura es, pero si puedo escuchar con ellas, si me concentro puedo escuchar todos los sonidos que haya en largas distancias." Le responde mientras mueve sus orejas de un lado al otro.
"Jeeeeh~... ?puedo... tocarlas?" Pregunt¨® Pinkeiru quien miraba fijamente sus orejas.
Yuki asiente y luego baja la cabeza para que le sea m¨¢s f¨¢cil a Pinkeiru tocarlas, ah¨ª fue cuando se dio cuenta de que en alg¨²n momento de la conversaci¨®n baj¨® su guardia con ella, de alguna manera de repente se siente c¨®moda y segura a su lado.
"Waa~, que suaves, y vi¨¦ndolas de cerca est¨¢n muy monas." Dice Pinkeiru emocionada, Yuki se sonroja un poco mientras le acaricia las orejas y tras un rato ambas siguen caminando.
Pinkeiru aprovechando su oportunidad sigue curioseando sobre Yuki. "Tengo una duda desde hace un rato, cuando la esfera no brill¨®... ?Fuiste tu control¨¢ndola para que no lo hiciera? ?Puedes controlar la luz verdad? No ser¨ªa extra?o si pudieras hacer eso."
Yuki se queda pensativa durante un momento y le responde. "Yo no hice nada, es posible que est¨¦ relacionado con mis poderes. ?Tan raro es que no haya brillado?" Pregunta con un tono de preocupaci¨®n y curiosidad.
"Que sorpresa, pensaba que lo hab¨ªas hecho a prop¨®sito, la esfera siempre ha brillado al contacto de la sangre, nunca hab¨ªa pasado algo similar." Pinkeiru se empieza a estirar mientras guarda sus cristalinas alas y continua. "Bueno, no importa, creo que ¨¦l sabr¨¢ por qu¨¦ no brill¨®."
"?¨¦l?" Pregunta Yuki. "?A todo esto, hacia d¨®nde vamos? Hemos caminado por varios lugares ya."
Pinkeiru le responde con una sonrisa. "Necesito consultar con alguien sobre ti." Repentinamente se detiene frente a unas puertas enormes que guiaban hacia una habitaci¨®n. "De hecho ya estamos aqu¨ª, quien buscamos est¨¢ detr¨¢s de la puerta."
Hab¨ªa frente a ellas un par de puertas enormes hechas de un roble cuya madera era densa y en las manos adecuadas lograron afinarla de manera que luzcan imponentes.
Cuando Pinkeiru comenz¨® a empujar las puertas, Yuki activ¨® su habilidad para sentir la luz de quien se encontraba del otro lado, hab¨ªa algo que no le terminaba de cuadrar, el aire era mucho m¨¢s denso y espeso que antes. De repente sus manos comenzaron a sudar y piernas a temblar.
Pinkeiru la mira de reojo y confundida le pregunta. "?Qu¨¦ pasa?" Mientras segu¨ªa abriendo esas puertas las cuales revelaban un poco el intenso rojo carmes¨ª detr¨¢s suyo.
Cuando las puertas estaban m¨¢s abiertas, Yuki fue abromada inmediatamente al sentir una fracci¨®n de la luz del individuo que se encontraba all¨ª, tanto as¨ª que oblig¨® a detener su habilidad ya que sent¨ªa que se desmayar¨ªa si segu¨ªa. "?Qu¨¦ fue eso?" Pensaba aturdida con sus ojos cerrados.
Esa luz era completamente distinta a la de Pinkeiru, mientras la de ella era amable y c¨¢lida, la que ten¨ªa frente suyo era poderosa, de proporciones tit¨¢nicas, de una fuerza inconmensurable y sin duda terror¨ªfica, aunque familiar para ella, y detr¨¢s de todo eso logr¨® percibir una profunda soledad.
Cuando las puertas quedaron abiertas de par en par, al unison¨® de la madera chocando con el muro, Yuki abri¨® sus ojos, los abri¨® para contemplar al responsable de dicha luz... Inmediatamente, sinti¨® en cada c¨¦lula de su cuerpo, en cada parte de su ser una presi¨®n horrible, sinti¨® peligro. Su piel se erizaba mientras un escalofr¨ªo escalaba por su cuerpo y sus orejas terminaba de demostrar su miedo. Su coraz¨®n lat¨ªa cada vez m¨¢s fuerte con cada fracci¨®n de segundo que pasaba, en ese momento, Yuki juraba escuchar como sus instintos les dec¨ªa a gritos: "Corre por tu vida, lo que se encuentra delante de ti no es una persona, E??????S?????? U??????N??????? M???????O??????N???????S???????T??????R??????U?????O???????"
En cuanto Yuki se gir¨® para huir, se top¨® frente a ella con un duro muro y tras dirigir su mirada hacia arriba, en un abrir y cerrar de ojos, se encontr¨® cara a cara con aquel hombre que hace nada estaba parado al final de la habitaci¨®n.
"Tu..." Dijo con una voz que aterrorizar¨ªa a cualquier ser.
Yuki no era la excepci¨®n, estaba en shock y temblorosa. En el momento que ve su mano dirigi¨¦ndose hacia ella, solo pudo cerrar los ojos mientras en su interior dec¨ªa. "Estoy muerta."
"?Por qu¨¦ tienes orejas de lobo en la cabeza?" Pregunt¨® con una voz suave y tranquilo mientras le tocaba las orejas.
Yuki al abrir los ojos confundida, lo ¨²nico que pudo responderle fue un temeroso "?Qu¨¦?"
"?Que?" Replic¨® aquel hombre con rapidez.
Un silencio repentino se apodero de la escena mientras ambos se miraban fijamente a los ojos, "N- Na- Nac¨ª con ellas." Respondi¨® Yuki con una voz temblorosa, casi a punto de quebrarse en llanto.
"Hey... ?No vez que estas asustando a la pobre? Es la nueva recluta de nuestra brigada especial." Replic¨® Pinkeiru a su rescate.
"Ah~" Mencion¨® entre un suspiro y tras decir eso, dej¨® de tocarle las orejas y se dirigi¨® nuevamente a la sala, Yuki estaba en shock y confundida, pero sale de su transe para hacerle una pregunta. "Disculpa... ?Q- Qui¨¦n eres?"
Dicha pregunta hace que el hombre abra los ojos en sorpresa por un instante aunque mantiene la misma expresi¨®n, tras esto mira a Pinkeiru con seriedad, dici¨¦ndole con la mirada. "?En serio?" A lo que Pinkeiru le responde mostr¨¢ndole la lengua con una mueca en la cara. Con solo su rostro se pod¨ªa notar que le dec¨ªa a Pinkeiru "No tienes soluci¨®n." El hombre en armadura suspira profundo y le dice: "Comandante del primer batall¨®n de las fuerzas angelicales, Yugo, es un placer... ?Y t¨²? ?Cu¨¢l es tu nombre?"
Despu¨¦s del tormento que Yuki sufri¨®, ella por fin pudo relajarse y ver mejor quien era aquel ser que estaba frente a ella. Era un sujeto alto que reluc¨ªa una cabellera tan negra como ninguna noche, una cicatriz en su rostro parecido al de un corte, una armadura que por alg¨²n motivo pareciera que no necesitarla, sus ojos eran tan intimidades y profundos, aunque de cierta manera se sent¨ªan vac¨ªos y en la espalda cargaba una capa con el color de la misma sangre, como si este la hubiese te?ido justamente con esto.
Yuki recuerda cuando habl¨® con Sebasti¨¢n sobre los comandantes, sobre quien era el comandante del primer batall¨®n conocido como. "El M¨¢s Fuerte." Ah¨ª entendi¨® que su t¨ªtulo no era una broma, solo con sentir un poco de su luz por menos de un segundo fue capaz de abrumarla completamente. Pero, no era momento para tener miedo ni para estar ech¨¢ndose hacia atr¨¢s, por fin tiene delante a alguien que le ayudar¨ªa a cumplir su cometido.
Yuki recobr¨® su compostura y con valent¨ªa le responde. "Mi nombre es Yukiharu, vengo de una aldea lejana para acabar con esta guerra de una vez por todas."
Su respuesta llama la atenci¨®n de Yugo a lo que le pregunta. "?Y c¨®mo piensas lograr eso? Yukiharu de una aldea lejana. ?Como piensas ganar esta guerra?"
A lo que Yuki le responde. "No busco ganar, tampoco perder, solo quiero acabar con el odio de ambas razas y traer paz para los ¨¢ngeles y demonios. Lograr¨¦ esto sin que nadie m¨¢s tenga que morir."
"Hmm~, creo que entiendo por qu¨¦ Pinkeiru te trajo personalmente a m¨ª, si ella te eligi¨® para unirte a nuestro batall¨®n eres m¨¢s que bienvenida..." Repentinamente Yugo se queda callado. "En cuanto a ti..." Dice lentamente mientras gira su cabeza hacia Pinkeiru con un rostro inexpresivo pero molesto a la vez. "Sabes bien que estoy ocupado, tienes que dejar de interrumpirme cuando se te da la gana."
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"Vamos Yuguito, estas hecho todo un viejo gru?¨®n, quer¨ªa que la vieras un momento para salir de algunas dudas." Dijo en un tono burlesco y juguet¨®n, pero su tono cambia con rapidez al de uno serio. "La esfera no brill¨® ni siquiera un poco cuando intentaron medir su luz y pureza de sangre, ?que piensas sobre eso?"
"La ¨²nica forma de que no brille es si fuera un demonio, el cual no es el caso, hubiera sido detectada hace mucho. ?Puede pelear?" Pregunta mientras parece estar mirando alg¨²n tipo de mapa.
"Mhm" Le responde Pinkeiru con firmeza.
"?Entonces que importa lo que diga esa esfera? Tu valor no es determinado por tu sangre sino por tus acciones y principios." Dice Yugo con un tono asertivo.
Pinkeiru pareci¨® de alguna manera estar satisfecha mientras que Yuki empez¨® a olvidar su miedo hacia ¨¦l y sus ojos empezaron a brillar en admiraci¨®n por lo que dijo.
"Bueno nos iremos ya, cuando tengas tiempo te contar¨¦ lo que puede hacer esta peque?a, ?Bye bye!" Tras decir eso toma a Yuki de la mano y mientras se iban alejando, Pinkeiru nota que Yuki tiene callos en su mano, no puede evitar sonre¨ªr y admirar el trabajo duro que hay detr¨¢s de ellos.
Salen al exterior y tras caminar un rato llegan a una zona llena de tiendas. Yuki estaba observando todo a su alrededor, su curiosidad sobre la ciudad hab¨ªa vuelto a despertar mientras miraba a sus alrededores. Todos viv¨ªan en paz, caminaban de un lado al otro y hac¨ªan todo tipo de actividades juntos. Luego recuerda que no sabe por qu¨¦ Pinkeiru la trajo hasta este lugar y le pregunta. "?Por qu¨¦ estamos aqu¨ª?" A lo que ella le responde. "Tu ropa es demasiado llamativa y provocativa, tengo que conseguirte una nueva, vamos a esta tienda primero para ver cual te queda mejor."
Las dos entran a la tienda que estaba llena de todo tipo de ropa apta para su uso. En cuanto se van a probar las primeras prendas, Pinkeiru le insiste que se quite su bufanda, a lo que Yuki le responde. "Es de alguien muy importante para m¨ª, no me la quitar¨¦."
Pinkeiru entiende su decisi¨®n y busca ropa que le pegue con ella. Se prob¨® todo tipo de ropa, desde vestidos hasta ropa casual o apretada. Mientras buscaban la ropa que mejor le quedara, por primera vez en mucho tiempo Yuki genuinamente se estaba divirtiendo, para ella Pinkeiru ahora era m¨¢s que su superior, ahora era su nueva amiga. Y despu¨¦s de tanto buscar y probar, al fin encontraron la correcta.
"?Mira que mona te vez con esa!" Exclam¨® Pinkeiru encantada por c¨®mo le quedaba.
A Yuki tambi¨¦n le gustaba, pero hab¨ªa algo que no le terminaba de convencer. "Me gusta mucho, pero creo que me molestar¨ªa para pelear." A lo que Pinkeiru le dice que se mueva para que la pruebe. Yuki se mueve con velocidad de un lado a otro e incluso abre sus alas y se sorprende por lo ligera que se siente, para su sorpresa no le molestaba ni un poco. "?Como es posible?" Se preguntaba.
"Est¨¢ hecha de una tela especial, este tipo de ropa est¨¢ hecha para el combate, aunque no lo parezca, por eso vinimos a las tiendas de ac¨¢ arriba en vez de las tiendas de la ciudad comercial de abajo." Dijo Pinkeiru al ver la confusi¨®n en el rostro de Yuki. Satisfechas ambas con su compra (Pag¨® Pinkeiru) salen de la tienda y caminan por la capital por un rato.
En el camino ambas se cruzan con dos j¨®venes que estaban mirando a Yuki con ojos lujuriosos, Pinkeiru los mira a ambos con una mirada tan afilada c¨®mo sus alas haciendo que ambos j¨®venes sigan con su camino como si nada hubiera pasado. Yuki confundida nota a Pinkeiru mir¨¢ndolos, y se pregunta el por qu¨¦, pero decide no darle importancia.
"?No tienes hambre, Yuki-linda? Despu¨¦s del d¨ªa que has tenido debes estar hambrienta." En cuanto termina de hablar, el est¨®mago de Yuki resuena haciendo que se averg¨¹ence y r¨ªan las dos. Vaya casualidad.
Siendo as¨ª que se dirigen a comer en una mesita delante de un establecimiento donde vend¨ªan todo tipo de alimentos. Mientras esperaban a que llegar¨¢ su comida ambas platicaban para matar el rato.
"La capital es muy tranquila, ni pareciera que estuvi¨¦ramos en una guerra ahora mismo." Dijo Yuki con un tono relajado mientras miraba a su alrededor.
Pinkeiru apoya su cabeza en sus manos y le responde. "Esto es debido a que cuenta con la mayor y mejor protecci¨®n de toda nuestra raza, tenemos muchos de los ¨¢ngeles m¨¢s fuertes y un primordial para esto. Tambi¨¦n sirve como punto de reuni¨®n para los Comandantes y Subcomandantes quienes est¨¢n en la cima de poder. Es la mayor ciudad militar y mercante, por eso los civiles viven aqu¨ª pueden disfrutar una paz como esta."
Tras decir esto, de cierta manera a los ojos de Pinkeiru, Yuki luce aliviada y feliz de que todos los ¨¢ngeles que estaban a su alrededor puedan vivir en paz a pesar de todo.
"Eres muy buena y pura para lo asqueroso que es el mundo de la guerra, ?estas segura que quieres recorrer este camino? Una vez entres solo la muerte te puede sacar de el." Pregunta Pinkeiru quien con una mirada ef¨ªmera contempla el paisaje.
Yuki solo puede sonre¨ªrle y responderle. "Lo recorrer¨¦ cuantas veces sea necesario si con eso logro mi cometido, debo cumplir la promesa que le hice a los m¨ªos y... a aquella persona que fue tan importante para m¨ª." Dijo mientras que con una mirada enternecida recostaba su cabeza sobre la bufanda. "Es lo que ellos, ¨¦l y yo queremos, estoy dispuesta a dar mi vida por el sue?o de todos, por ese sue?o donde todos, ¨¢ngeles y demonios pudi¨¦ramos vivir juntos en paz." Culminando sus palabras con una dulce sonrisa.
Pinkeiru sorprendida se contagia de la pura sonrisa que esbozaba, mientras que en su interior dec¨ªa. "Es posible que puedas controlar la luz porque eres la luz misma, no hay una pisca de maldad ni malicia en ti, temo por tu futuro aunque quisiera verte conseguirlo."
No pas¨® mucho tiempo m¨¢s para que el mesero llegara con su orden, Pinkeiru hab¨ªa pedido un plato simple para saciar su hambre mientras que Yuki ten¨ªa todo un bufet para ella, mientras que la peli rosa miraba su plato y con un modesto tenedor llevaba su comida a la boca, como si estuviera esperando toda su vida por ese bocado, cierra sus ojos para saborearlo haciendo junto a eso una expresi¨®n de satisfacci¨®n.
En cuanto abre los ojos y levanta su mirada, Yuki hab¨ªa devorado toda la comida que ten¨ªa servida, presenciar esto le dej¨® sin palabras, mientras en su mente estaba diciendo "Vaya apetito tiene la muchachita." Mientras esta solo le sonre¨ªa y ped¨ªa m¨¢s, d¨¢ndole a entender que jam¨¢s deber¨ªa invitarla de nuevo a comer, preocupada de que, si lo vuelve a hacer, puede que su cartera no sobreviva el impacto.
Una vez terminaron de comer, ambas se levantan de su asiento.
"Siempre me gusta almorzar en este lugar, la comida es de gran calidad." Dice Pinkeiru mientras se estiraba "Lo siento Yuki-linda, pero nuestros caminos se separan por ahora, tengo responsabilidades que atender as¨ª que dir¨ªgete hacia los cuarteles al atardecer, hoy nos reuniremos para algo importante."
Yuki tras dar las gracias y recibir direcciones, mira partir a Pinkeiru hasta que desaparece en la lejan¨ªa entre la multitud de ¨¢ngeles que la rodeaba. "Supongo que dar¨¦ un paseo en lo que da la hora"
Mientras caminaba por la ciudad a¨²n incr¨¦dula por todo lo que hab¨ªa sucedido en el d¨ªa comenz¨® a reflexionar. Primero lleg¨® a la capital, conoci¨® a alguien que le ayud¨® a inscribirse en un batall¨®n, paso la prueba necesaria para unirse al batall¨®n, mataron a ese alguien, conoci¨® a una subcomandante que la reclut¨® sin mucho problema, conoci¨® al comandante quien tambi¨¦n es el conocido como el m¨¢s fuerte, despu¨¦s consigui¨® nueva ropa y comi¨® con la subcomandante. "Vaya d¨ªa..." Pero estaba decidida a no pensar m¨¢s en eso e iba a disfrutar de las maravillas que le ofrec¨ªan la capital mientras esperaba al amanecer, visitando as¨ª todos los lugares que pudo.
A cada paso que daba, era capaz de ver tantas cosas nuevas que solo hab¨ªa podido imaginar en algunos libros o en las historias que le contaban... hermosas piedras que escup¨ªan agua, estatuas enormes de algunos h¨¦roes hist¨®ricos, los verdes y floridos parques de la ciudad y un sinf¨ªn de cosas m¨¢s, todo ba?ado por esa paz y tranquilidad caracter¨ªsticas del lugar.
De repente, unos ni?os se chocan con ella y siguen corriendo, ella se da cuenta de que los ni?os estaban jugando con unas espadas de madera y comenz¨® as¨ª a recordar a sus primeros amigos y cuando ella jug¨® a las espadas con ellos, se sinti¨® triste y nost¨¢lgica al verlos jugar. "Me pregunto, si ellos siguieran vivos, si hubieran venido conmigo hasta aqu¨ª." Pensaba en voz alta llena de melancol¨ªa.
"Tantas horas que pasamos juntos... esos d¨ªas que pasaron en un abrir y cerrar de ojos, todas esas risas, todas esas aventuras que vivimos juntos y que ahora solo son un recuerdo... que pareciera como si hubiera sido ayer cuando el brillo en sus corazones se apag¨®..." Dec¨ªa en su interior mientras segu¨ªa observando a aquellos ni?os, no pas¨® mucho antes de que sus padres les llamasen para regresar a con ellos y... una vez m¨¢s, los recuerdos se hab¨ªan hecho presentes.
Con ese sentimiento, decidi¨® ir al borde de la capital y sentarse para observar c¨®mo ca¨ªa el sol mientras que el viento sacud¨ªa su largo cabello y sus blancas alas. "Ya est¨¢ por caer el atardecer, deber¨ªa ir a los cuarteles." Pens¨® en su interior, a lo que procedi¨® a levantarse y se dirigi¨® hacia donde Pinkeiru le hab¨ªa indicado.
Al llegar, se impresiona por lo enorme que era el lugar y apenas entrar, se llena de curiosidad por tantos artilugios y dise?os que hab¨ªa por su alrededor, ten¨ªa dos pisos que se pod¨ªan ver desde abajo, a la izquierda hab¨ªa una zona donde estaban batallando unos ¨¢ngeles que se encontraban ah¨ª y a la derecha un lugar parecido a la tienda donde almorzaron lleno de comida, m¨¢s adelante se ve¨ªa unas escaleras que llevaban a muchas m¨¢s salas dentro de los cuarteles.
De repente la mayor¨ªa de los ¨¢ngeles que se encontraban all¨ª la rodean en emoci¨®n y empezaron a bombardearla con preguntas. "?Eres la nueva?" "?Es cierto que puedes controlar la luz?" "?Por qu¨¦ tienes orejas en la cabeza?" Su curiosidad los estuvo carcomiendo por horas ya que Pinkeiru les hab¨ªa avisado sobre la llegada de Yuki, sobre lo especial que es y las asombrosas habilidades que posee. Muchos trataron a Yuki con amabilidad, mientras que otros resentidos quisieron ponerla a prueba inmediatamente.
"A ver nuevecita, puede que la subcomandante tenga esperanzas en ti, pero primero tenemos que comprobar tu habilidad. Somos arc¨¢ngeles muy fuertes y algunos de nosotros somos de sangre pura as¨ª que tienes que demostrarnos que eres digna de estar aqu¨ª." Dec¨ªa un sujeto de manera arrogante.
Algunos de los presentes le insist¨ªan que no la molestara hasta que Yuki le responde con firmeza. "Me reh¨²so."
"?Qu¨¦ pasa? ?Tienes miedo?" Replic¨® aquel sujeto quien tomaba agresivo a Yuki por la bufanda incit¨¢ndole a pelear.
Cosa que no la ten¨ªa contenta, ya que en un segundo inmoviliz¨® al sujeto que confundido y sin palabras, qued¨® en el suelo con la mirada en el techo sin que ¨¦l siquiera se diera cuenta.
"No debemos pelear, estamos del mismo lado." Dec¨ªa Yuki molesta. "Por tu bien te sugiero que te tranquilices y jam¨¢s vuelvas a tocar esta bufanda." Dijo con seriedad en su rostro mientras sus dorados ojos brillaban con intensidad y sus pupilas eran tan finas y afiladas que atemorizaron al sujeto.
De repente dos ¨¢ngeles llegan, eran peque?os de estatura, una de ellos quien vest¨ªa un vestido largo y un collar de coraz¨®n grita enojada. "POR QU¨¦ HAY TANTO ESC¨¢NDALO, ?NO PODEMOS TRABAJAR AS¨ª!"
Todos los que estaban alrededor se dispersan con velocidad para que no los vieran, Yuki suelta al ¨¢ngel que ten¨ªa deshabilitado, espera a que se levante y dice. "Lo siento, no era mi intenci¨®n molestar a nadie, me dej¨¦ llevar por el momento." Mientras asiente con el cuerpo en forma de disculpa tanto para el sujeto como para los dos ¨¢ngeles que los detuvo.
El segundo ¨¢ngel que acababa de llegar le responde. "No no, yo lo siento, ella suele exagerar mucho, ten¨ªamos curiosidad sobre qu¨¦ estaba pasando, tu debes ser Yukiharu."
"Si, mucho gusto... ?y ustedes son?" Le pregunta con intriga.
"Yo soy Kyon y esta que est¨¢ aqu¨ª es mi esposa, Lore. Ambos nos encargamos de darles a la brigada todo lo que necesiten, desde construcci¨®n hasta armamentos y pociones." Respondi¨® orgulloso y con un tono t¨ªmido.
Yuki se impresiona que puedan hacer tantas cosas, pero hay algo m¨¢s que le llama la atenci¨®n.
"Disculpen si los ofendo, pero... ?no son un poco j¨®venes para eso?" Pregunt¨® Yuki intrigada.
Lore se molesta por su respuesta, tanto que se pod¨ªa ver como el humo sal¨ªa de su cabeza mientras murmura dici¨¦ndole de todo menos algo bonito, Kyon la retiene un poco mientras que le responde. "Puede que no lo parezca, pero ambos tenemos m¨¢s de 80 a?os, simplemente aparentamos ser muy j¨®venes."
Seguido a eso, un estruendo suena por todo el cuartel causado por las puertas que fueron abiertas bruscamente de par en par por Pinkeiru quien caminaba a lo que parec¨ªa ser un tipo de podio justo en medio de la sala, inmediatamente todos los ¨¢ngeles en el cuartel se reunieron y sin pasar un segundo hicieron filas frente a ella.
"?ATENCI¨®N!" Exclam¨® fuertemente "Escuchen todos, se nos ha sido asignada una nueva misi¨®n, s¨¦ que hay caras nuevas entre nosotros, pero las presentaciones tendr¨¢n que esperar."
Yuki inmediatamente supo que esto era el algo importante al que se refer¨ªa, y sin saber en qu¨¦ fila pertenec¨ªa se qued¨® parada donde estaba.
Pinkeiru, con una sonrisa confiada dice "Nuestra misi¨®n es simple, recuperaremos territorio arrebatado por el enemigo. Espero que est¨¦n preparados, esta noche ser¨¢ larga."
Fin del cap¨ªtulo.
Arco 1, Cap铆tulo 7: Un Rayo De Libertad
Todos los ¨¢ngeles estaban a la espera de las instrucciones de la Subcomandante Pinkeiru tras anunciar que tendr¨¢n una misi¨®n para esta noche, Yuki no sab¨ªa nada sobre qu¨¦ tipo de misiones har¨ªan ni mucho menos lo que le esperaba.
De repente, una pizarra sale del suelo detr¨¢s del podio donde la Subcomandante estaba parada, utilizando uno de sus cristales arrancado de sus alas, le da una forma larga como si de un fierro o un l¨¢piz se tratase, con el que empieza a dibujar y escribir los detalles sobre la misi¨®n.
"La ciudad de Zhalos fue arrebatada por el enemigo hace una semana, se nos encarg¨® esta misi¨®n a nuestra brigada porque somos los m¨¢s cercanos y capacitados para esto. Hab¨ªamos dado por muertos a los ¨¢ngeles que viv¨ªan o pasaban por esa ciudad, pero en la tarde de hoy recibimos informes de avistamientos d¨®nde afirman estar vivos y aprisionados." Pinkeiru comienza a caminar de un lado al otro.
"Nuestro objetivo es rescatar a los ¨¢ngeles esclavizados y recuperar la ciudad. As¨ª que primero tendremos que localizar donde tienen escondidos a los nuestros y alejarlos lo m¨¢s posible para poder combatir sin tener que preocuparnos de ellos, por eso elegir¨¦ a los 20 m¨¢s agiles y sigilosos para que busquen en la ciudad sin ser detectados. En cuanto los encuentren utilizaran unas bengalas que les daremos para saber su ubicaci¨®n e inmediatamente un grupo distraer¨¢ al enemigo para alejarlos de ese lugar, mientras que otro grupo ira a proteger a los prisioneros para que salgan seguros de ah¨ª. Una vez a salvo podemos atacar con todo y recuperar el territorio. ??Entendido?!" Pregunta con fuerza tras detenerse bruscamente.
Todos los ¨¢ngeles saludan en formaci¨®n y responden con un fuerte. "?Entendido Subcomandante!"
"Ahora elegir¨¦ a los 20 soldados capacitados para esta misi¨®n." Pinkeiru levanta su mano y apunta hacia los ¨¢ngeles que pueden cumplir con la misi¨®n basado en la informaci¨®n que ella tiene sobre ellos, entre ellos apunta a Yukiharu con una sonrisa.
Yuki trataba de contener sus sentimientos, pero se notaba en su semblante que ten¨ªa una mezcla entre preocupaci¨®n, nervios y miedo, todo un c¨®ctel de emociones que deleitaba en ese momento, despu¨¦s de todo era su primera misi¨®n y la Subcomandante ten¨ªa altas expectativas sobre ella.
"Esos ser¨¢n todos, partiremos ahora mismo, cuando estemos en las afueras de la ciudad nos reuniremos para repasar el plan y mostrarles los planos de la ciudad. Pero antes recordemos las reglas de la brigada." Con su mano empieza a levantar sus dedos numerando las reglas.
"Regla n¨²mero uno: Nunca romper¨¢n las reglas. Regla n¨²mero dos: Nunca desobedecer¨¢n una orden. Regla n¨²mero tres: No mueran, es una orden. ?Disp¨¦rsense!"
Todos los ¨¢ngeles se dispersaron inmediatamente para buscar su equipamiento de combate, iban corriendo con rapidez y eficiencia, algunos se ayudaban mutuamente a prepararse ya que no ten¨ªan tiempo que perder. Yuki se qued¨® en el mismo lugar esperando a que Pinkeiru bajara para que le respondiera una duda que ten¨ªa.
"?Por qu¨¦ me elegiste a m¨ª?" Le pregunt¨® mientras Pinkeiru se acercaba a ella.
"Eres r¨¢pida y tienes buenos sentidos, eres perfecta para la misi¨®n." Le responde mientras la mira con una sonrisa.
Yuki se motiva por la confianza en sus habilidades que la Subcomandante le ten¨ªa, as¨ª que asiente con la cabeza en agradecimiento y se dirige r¨¢pidamente a agarrar una de las bengalas que estaban siendo repartidas por Kyon y Lore para los 20 ¨¢ngeles seleccionados por Pinkeiru.
Tras esto Yuki sale del edificio y espera a los dem¨¢s, en un minuto, todos estaban afuera y hab¨ªan formado una fila. Esta vez Yuki se encontraba en la fila de la derecha, siendo la ¨²ltima en su l¨ªnea. Habr¨¢n alrededor de 100 ¨¢ngeles reunidos en formaci¨®n. La Subcomandante estando al frente de todos se gira para dar unas ¨²ltimas palabras antes de partir.
"La misi¨®n es de urgencia, caminando nos tardar¨ªamos mucho en llegar as¨ª que utilizaremos una poci¨®n de teletransporte que hicieron Kyon y Lore, nos llevara a una hora de camino de Zhalos. Nadie se mueva." Tras decir esto Pinkeiru lanza la poci¨®n hacia el cielo y utilizando sus alas, lanza un cristal hacia la poci¨®n rompi¨¦ndola y haciendo que el l¨ªquido en su interior caiga encima de todos.
Kyon y Lore, quienes se encontraban en las puertas de los cuarteles se despiden agitando en¨¦rgicamente sus manos.
"?Buena suerte a todos!" Dijo Kyon mientras que Lore grita "?No nos den m¨¢s trabajo rompiendo nuestras creaciones, malditos!" Kyon la mira de reojo mientras se r¨ªe nerviosamente.
Tras un intenso brillo que dur¨® un abrir y cerrar de ojos, todos desaparecen como por arte de magia.
En un instante todos estaban en un bosque cerca de la ciudad, ahora lo ¨²nico que deb¨ªan hacer era caminar. Todos caminan en silencio para no formar ning¨²n esc¨¢ndalo, con la Subcomandante al frente guiando al equipo.
Tras unos treinta minutos de caminar, Yuki mira a su derecha y nota una peque?a ara?ita que mov¨ªa su pata delantera, parec¨ªa estar llam¨¢ndola, dici¨¦ndole "S¨ªgueme." Yuki mira hacia al frente y luego hacia la ara?a mientras pensaba que deber¨ªa hacer. Despu¨¦s de pensarlo un poco decidi¨® irse con la ara?ita ya que sabe que con su velocidad podr¨ªa alcanzarlos a todos en un momento. As¨ª que va y se adentra en el bosque con ella.
Ambas caminan por un rato, la ara?ita estaba caminando por una tela que se dirig¨ªa hacia un lugar que a¨²n no se ve¨ªa por la densidad del bosque. Pero no transcurre mucho tiempo hasta que ambas llegan a una cueva que estaba cubierta de telas de ara?a, parec¨ªa ser el nido de esa peque?ita.
"?Esta es tu casa? ?Para qu¨¦ quer¨ªas que viniera?" Pregunta Yuki confundida ya que la ara?ita no le dec¨ªa el por qu¨¦ quer¨ªa que la siguiera.
La ara?ita usando sus patitas le vuelve a hacer se?a para que la siga y se adentra en la misteriosa cueva. Yuki lentamente comenz¨® a caminar hacia adentro de la cueva, levantando su mano hacia adelante cuando de repente es agarrada y se asusta.
"?Qu¨¦ haces, Yukiharu?, ?Por qu¨¦ te desviaste de la formaci¨®n? No vuelvas a hacer eso sin mi autorizaci¨®n." Quien la detuvo fue Pinkeiru que la hab¨ªa visto cuando se separ¨® del resto y la sigui¨® para ver que suced¨ªa.
"Perd¨®n Pinkeiru, hab¨ªa una ara?ita que me estaba llamando y quer¨ªa que la siguiera hasta ac¨¢, tengo una fuerte conexi¨®n con las criaturas m¨ªsticas as¨ª que quer¨ªa ver si necesitaba alg¨²n tipo de ayuda." Dijo con una voz de arrepentimiento mientras sus orejas se ca¨ªan.
Pinkeiru respira profundo y le dice. "Vamos, no podemos desviarnos ahora." Le suelta la mano y se gira d¨¢ndole la espalda a Yuki mientras mira de reojo a la cueva. "Voy a hacer la vista gorda esta vez, pero no te consentir¨¦ m¨¢s." A lo que Yuki le responde en silencio mientras le asiente con la cabeza.
Ambas corren r¨¢pidamente e interceptan al resto del grupo en apenas unos segundos. Mientras tanto en la cueva, la ara?ita sigui¨® adentr¨¢ndose dentro de ella y en cuanto mira hacia detr¨¢s no ve a Yuki por ning¨²n lado, entonces empez¨® a mover las telas que se encontraban conectadas por toda la tierra, enviaba se?ales hacia lo que parec¨ªa ser el otro lado del mundo, quer¨ªa enviar un mensaje a algo o alguien. No pasa mucho tiempo para quien ten¨ªa que recibir el mensaje lo recibiera.
"Una presa no cay¨® en las redes... As¨ª que hay alguien que puede entender a mis peque?as... Hab¨ªa alguien m¨¢s... Est¨¢n cerca de Zhalos... Entendido." Dijo una voz femenina, misteriosa y siniestra la cual inmediatamente se levanta de lo que parec¨ªa ser un trono hecho de huesos de varias criaturas, entre ellos huesos de varios ¨¢ngeles. Luego levanta su mano hacia el frente y les dice a unas ara?as gigantes que se encontraban en la sala. "Env¨ªen a los exterminadores a Zhalos, creo que van a intentar recuperar el territorio que les quitamos."
Todos siguen su camino hasta llegar a un acantilado donde se pod¨ªa ver sin mucho problema la ciudad. Pinkeiru utilizando sus alas, crea un cristal que sale de la tierra parecido a la pizarra que hab¨ªa en el cuartel con el cual les muestra el mapa y la estructura externa e interna de la ciudad a los veinte ¨¢ngeles seleccionados mientras que el resto esperaban instrucciones agachados atr¨¢s de ellos.
"Estos son los posibles lugares donde pueden tenerlos aprisionados, recuerden utilizar las bengalas que tomaron de los cuarteles una vez los encuentren, la mitad del resto de nosotros esperaremos aqu¨ª mientras que la otra mitad estar¨¢n en el otro lado de la ciudad para la distracci¨®n. Tenemos que ser cuidadosos en todo momento para que no nos encuentren antes de rescatarlos." Yuki sin decir nada, con un intenso brillo en sus ojos revelando el color dorado caracter¨ªstico de estos que eran opacados por la oscuridad de la noche, se levanta y se dirige hacia el mapa mientras apuntaba a uno de los edificios. "Est¨¢n aqu¨ª."
Todos se quedan sorprendidos y empiezan a murmurar pregunt¨¢ndose si lo que dice es verdad. "?Como lo sabes?" Pregunta Pinkeiru con un tono serio, a lo que Yuki le responde mientras la mira a los ojos. "Puedo sentir la luz que hay adentro de todos los ¨¢ngeles, est¨¢n aqu¨ª, estoy segura."
Pinkeiru suspira y le responde. "Debiste haber dicho eso antes." Se gira mientras mira a los dem¨¢s. "Bien, cambio de planes, Yukiharu se infiltrar¨¢ en la ciudad sola, de esa manera hay menos probabilidad que nos encuentren. Adem¨¢s, si atacamos ahora sabiendo su ubicaci¨®n es muy posible que maten a los prisioneros inmediatamente as¨ª que necesitamos asegurar su seguridad primero. El resto seguir¨¢ acorde al plan. No quiero escuchar queja alguna."
Tras decir esto se gira en direcci¨®n a Yuki y le da instrucciones de c¨®mo utilizar la bengala. Una vez Pinkeiru termina de explicarle, Yuki simplemente le responde. "No la necesito, puedo lanzar un rayo de luz hacia el cielo, creo que es mejor que eso para avisarles."
"Qu¨¦datela, tienes m¨¢ximo una hora para encontrarlos y liberarlos, tardarse m¨¢s que eso har¨ªa m¨¢s probable que nos encuentren. Si eres descubierta ataca a discreci¨®n y utiliza la bengala, as¨ª sabremos si fuiste descubierta." Yuki guarda la bengala y se dirige al borde del acantilado.
"Recuerda las reglas, buena suerte soldado." Pinkeiru se despide de ella mientras Yuki salta del acantilado y se escabulle sigilosamente entre los ¨¢rboles de abajo.
Una vez posicionada entre las copas de los ¨¢rboles, Yuki determinada a cumplir con su misi¨®n empieza a analizar todo en su interior.
"Muy bien, toda la misi¨®n depende de m¨ª, Pinkeiru conf¨ªa en que soy capaz de lograrlo. Ya estoy en los bordes de la ciudad, seg¨²n el mapa y mi habilidad ese deber¨ªa ser el lugar donde est¨¢n, por lo que siento est¨¢n bajo tierra as¨ª que tendr¨¦ que entrar primero en el edificio. Hay guardias por doquier, debo ser cuidadosa, si me concentro puedo minimizar el sonido de mis pasos, eso junto con mis sentidos amplificados podr¨¦ entrar sin problemas. Subir¨¦ por el edificio que hay al frente y saltar¨¦ por los tejados para luego entrar por el techo del edificio donde est¨¢n, para mi suerte es de noche, eso har¨¢ que sea m¨¢s dif¨ªcil ser vista."
Tras unos movimientos veloces y precisos, Yuki llega hasta el techo del edificio donde se encontraban los prisioneros. "Llegu¨¦, hay una ventana por aqu¨ª y no escucho ni huelo a nadie adentro as¨ª que deber¨ªa ser seguro entrar..." Pensaba mientras coordinaba sus pasos para entrar.
"El lugar adentro debe estar repleto de guardias." Intu¨ªa mientras trataba de verificar todo con sus sentidos, una vez confirmado procedi¨® a entrar por una ventana.
"Estoy dentro, voy a concentrarme para escuchar atentamente todos los movimientos y me apoyar¨¦ en mi olfato. Mmmm bien, ya los tengo ubicados. Correr¨¦ en silencio por este pasillo, tengo que bajar hasta llegar al fondo de esto. Se acercan dos guardias, sus pasos suenan pesados y met¨¢licos as¨ª que deben llevar armadura, tengo que esconderme."
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Yuki se escondi¨® utilizando la arquitectura del lugar en un hueco detr¨¢s de una estatua que hab¨ªa en la pared, haciendo que no fuera vista por los guardias.
"Eso estuvo cerca, por el sonido de sus pasos al venir debieron subir por unas escaleras, tambi¨¦n escuche el eco que hac¨ªan as¨ª que esa escalera debe conectar a los pisos de abajo, bajar¨¦ por all¨ª. Ya estoy aqu¨ª, siento a los prisioneros en esta direcci¨®n." Empez¨® a correr en silencio evitando algunos guardias que patrullaban por su camino prediciendo su trayectoria, cuanto m¨¢s cerca estaba de los prisioneros m¨¢s peligroso se volv¨ªa puesto que hab¨ªa m¨¢s guardias concentrados.
De repente unos guardias cambian su trayectoria y se dirigieron hacia donde se encontraba Yuki, para su mala fortuna no hab¨ªa donde esconderse esta vez, el pasillo estaba completamente vac¨ªo, salvo una puerta que daba hacia una habitaci¨®n que se encontraba al lado de ella. "Cambiaron de direcci¨®n, se dirigen hacia ac¨¢, tengo que entrar en esta habitaci¨®n, no siento a nadie adentro as¨ª que voy que entrar." Fue lo que pens¨® e inmediatamente antes de que los guardias se dieran vuelta por la esquina, ella entr¨® y evit¨® ser descubierta, una vez adentro procedi¨® a cerrar la puerta.
Estaba concentrada detr¨¢s de la puerta escuchando los pasos de los guardias mientras lentamente caminaban por el pasillo donde la habitaci¨®n se encontraba, su coraz¨®n cada vez lat¨ªa m¨¢s fuerte en medio de ese caos emocional que ten¨ªa dentro por poder ser descubierta.
De repente, sus pasos se detuvieron justo delante de la habitaci¨®n y la tensi¨®n empez¨® a subir mientras que Yuki solo pod¨ªa pensar en que pod¨ªa hacer. "?Qu¨¦ hago? Son solo dos, puedo dejarlos fuera de combate, pero la conmoci¨®n puede que alerten a los dem¨¢s." Yuki escucha atentamente como el sonido de la mano de uno de los guardias en armadura se levanta y se dirige hacia la puerta. "Ah¨ª viene!"
"Aaa~, ya llevaba rato con ganas de estirarme. ?Crees que vayan a decirnos algo por ir a comer en vez de patrullar por el pasillo que nos asignaron?" Le pregunt¨® uno de los guardias al otro.
"No creo, llevamos una semana aqu¨ª y no ha pasado nada, de todas formas, no podemos vigilar con el est¨®mago vac¨ªo." Le respondi¨® mientras se re¨ªa y segu¨ªan caminando. Ambos se van alejando de la habitaci¨®n y doblan por una de las esquinas.
Yuki aliviada toma un suspiro mientras cierra los ojos y se relaja. "Eso estuvo cerca." Dijo en voz baja, pero en cuanto abre los ojos hab¨ªa algo delante de ella que no hab¨ªa notado por estar concentrada en los guardias.
"??Eh~!? ?Una ni?a? ?Qu¨¦ hace aqu¨ª? ?Como no la pude sentir? ?Me concentr¨¦ mucho en los guardias? Que debo hacer ahora, no voy a lastimar a una ni?a." Yuki estaba inundada en preguntas e indecisiones de su mente, cuando de repente el silencio que hab¨ªa entre las dos fue roto por la ni?a quien la miraba fijamente.
"No tienes marcas en la cara... WAOW~ ??Eres un ¨¢ngel verdad!? ?Qu¨¦ bonita eres!" Dijo la peque?a ni?a mientras sus ojos brillaban en emoci¨®n. "??Esas orejas de gato que tienes en la cabeza son reales!?" La ni?a era una demonio, se notaba por las marcas que llevaba en su rostro. "Yo soy Lilith, tengo 9 a?os, ?C¨®mo te llamas?" Pregunta en inocencia y alegr¨ªa.
Yuki estaba en shock ya que no esperaba que esto pasase, pero decide seguir la corriente a ver d¨®nde le lleva. Ella se agacha para estar a su altura y le responde con una sonrisa, sea un demonio o no sigue siendo una ni?a. "Me llamo Yukiharu, tengo 20 a?os, y s¨ª, soy un ¨¢ngel y mis orejas son reales."
"?Yukiharu, es un placer conocerte! ?Tienes la misma edad que Nero!" Dijo mientras le hac¨ªa reverencia en se?al de educaci¨®n y respeto. "Cuando vine aqu¨ª me dijeron que iba a poder ver a muchos ¨¢ngeles, pero despu¨¦s me dijeron que no pod¨ªa porque no tengo permitido ir all¨¢ abajo, aunque me alegro de que seas la primera que veo en persona." Dijo mientras la miraba de arriba abajo. "?Puedo ver tus alas?"
Yuki le sonr¨ªe, se levanta y abre sus alas. Con una nube que cubr¨ªa el cielo siendo despejada, la luz de la luna entraba por las ventanas iluminando la oscura habitaci¨®n donde se encontraban. Sus alas, blancas y hermosas se ve¨ªan majestuosas haciendo que Lilith se emocione a¨²n m¨¢s y con un brillo en sus ojos solo puede decir. "Que lindas." Ella estaba anonadada ante tal hermosa imagen.
Yuki vuelve a esconder las alas y se agacha delante de la ni?a mientras le acaricia la cabeza. "Escucha Lilith, vine a rescatar a mis compa?eros ¨¢ngeles que fueron capturados cuando tomaron esta ciudad, no quiero que estes envuelta en todo esto, tengo 30 minutos aproximadamente para liberarlos y despu¨¦s de eso este lugar no ser¨¢ seguro. Tienes que irte de aqu¨ª."
Lilith toma la mano de Yuki la cual la acariciaba con ambas manos y le responde con una sonrisa. "No te preocupes Yukiharu, Rich me proteger¨¢, ¨¦l es muy fuerte, estar¨¦ bien."
Yuki intuye que es tal Rich es quien est¨¢ bajo su cuidado y con algo de alivio le dice. "Me alegro de que pueda protegerte, pero necesito irme ya, se me acaba el tiempo y ellos me necesitan." Despu¨¦s de esto se levanta y se dirige a la puerta, pero antes de llegar Lilith la detiene.
"Espera, conozco un pasadizo secreto que lleva a donde est¨¢n todos, acabo de venir de all¨ª, pero todos est¨¢n encerrados y no pude ver a ninguno desde all¨ª." Dijo mientras se dirig¨ªa hacia uno de los muebles de la habitaci¨®n y lo empuja para revelar un peque?o t¨²nel que hab¨ªa.
Ah¨ª fue cuando Yuki se da cuenta que la raz¨®n por la cual no pudo detectar a Lilith fue porque ella entr¨® por ese t¨²nel en la habitaci¨®n cuando estaba concentrada en los guardias, por eso no hab¨ªa sentido a nadie adentro, aunque tras clarificar esta duda otra nueva le surge. "?Por qu¨¦ me ayudas?" A lo que Lilith le responde. "Eres mi primera amiga ¨¢ngel, y los amigos se ayudan entre s¨ª."
Yuki tras escuchar lo que dijo, se alegra y alivia mientras piensa. "As¨ª que ten¨ªa raz¨®n, los ¨¢ngeles y los demonios pueden ser amigos, nosotras dos somos la prueba de ello."
Ambas bajan por el t¨²nel que lleva hacia la habitaci¨®n donde se encontraban todos los prisioneros. Pod¨ªan ver todo el lugar desde arriba, estaba lleno de guardias y mientras pensaba de qu¨¦ manera podr¨ªa entrar y liberarlos de las rejas donde estaban encerrados, de repente, ve que todos los guardias empiezan a irse por la puerta tras ser llamados por alguien. En cuanto todos se van, Yuki aprovecha la oportunidad y rompe la rejilla por donde ve¨ªan para luego lanzarse por ah¨ª abriendo sus alas en medio del aire y cargando a Lilith para bajarla al suelo.
"Tengo que ser r¨¢pida, no s¨¦ cu¨¢nto se demoren en volver, Lilith, siempre estar¨¦ agradecida contigo, pero tienes que irte ahora." Dijo mientras la agarraba con ambas manos sobre sus hombros.
De repente Yuki siente un escalofr¨ªo al mismo tiempo que se pregunta a s¨ª misma. "?Qu¨¦ es ese olor?" Sus instintos le dicen que se de la vuelta y en cuanto lo hace, lo ¨²nico que logra ver es una espada a punto de cortarle la cabeza, pero el ataque se detiene en cuanto Lilith se interpuso r¨¢pidamente entre Yuki y la espada.
"Rich, ella no me quiere hacer da?o, ?es mi amiga!" Dijo Lilith disgustada a manera de rega?o hacia ¨¦l, Yuki estaba en shock y confundida, no lo vio venir, no pudo escucharlo ni olerlo, es como si hubiera salido de la nada. En cuanto sali¨® del transe mir¨® hacia la persona que estaba frente a Lilith, era un caballero, se notaba por la armadura que portaba de colores negro y morado, dijo que se llamaba Rich as¨ª que debe ser quien cuida de ella.
El caballero guarda su espada y le estira la mano a Lilith, la peque?a se gira y le da un fuerte abrazo a Yuki para despedirse. "Fue un gusto conocerte Yukiharu, ojal¨¢ rescates a todos y nos volvamos a encontrar." Yuki acepta su abrazo y le responde. "Si, nos volveremos a encontrar, hasta entonces sigue siendo una buena y linda ni?a, tienes un cuidador muy fuerte as¨ª que estar¨¢s bien." Tras esto Lilith toma la mano del caballero y ambos se van caminando juntos hacia la salida del lugar mientras Yuki observaba como Lilith le hablaba con una sonrisa a Rich, caminando hasta desaparecer del lugar.
"Bien, no hay tiempo que perder." Tras decir esto, haciendo la menor cantidad de ruido posible empieza a liberar uno por uno a los ¨¢ngeles prisioneros del lugar mientras que les dec¨ªa a todos que guardaran silencio. En cuanto libera al tercero de los ¨¢ngeles siente un escalofr¨ªo detr¨¢s de ella. De la nada un l¨¢tigo tan afilado como cualquier espada va en su direcci¨®n desde su espalda, el cual escucha y esquiva r¨¢pidamente.
"Vaya vaya ?Qui¨¦n dir¨ªa que me encontrar¨ªa un ratoncito en mi hora de vigilar la celda? Insolente ¨¢ngel, ?por qu¨¦ crees que se fueron todos los guardias?" Era un demonio, uno con una marca en el rostro que parec¨ªa el de una serpiente, con unos cortes en su boca que se extend¨ªan hasta las orejas pareciendo que tuviera una gran y malvada sonrisa, el l¨¢tigo de repente se encogi¨® y endureci¨® convirti¨¦ndose en una espada.
Yuki se levanta y crea dos espadas de luz mientras adopta una posici¨®n defensiva. "No tenemos por qu¨¦ pelear, d¨¦jame liberar a los ¨¢ngeles y devu¨¦lvannos la ciudad, nadie tiene por qu¨¦ salir herido."
El demonio que estaba frente a ella solo pudo re¨ªrse tras escuchar tal ridiculez. "?Qu¨¦? ?Eres una pacifista? ?Si es as¨ª no te muevas y muere!" Tras decir eso, ese demonio se lanza a toda velocidad hacia Yuki mientras que carga el ataque con su espada, en cuanto est¨¢ en rango de alcance, su espada se vuelve como un l¨¢tigo y la ataca por el costado. Yuki detiene el l¨¢tigo con una de las espada, pero el l¨¢tigo la envuelve, y con un ¨¢gil movimiento logra arrebatar de sus manos dicha espada, lanz¨¢ndola por los aires y forzando as¨ª a Yuki a valerse con una sola arma.
Despu¨¦s carga r¨¢pidamente su l¨¢tigo e intenta atacar una vez m¨¢s de manera directa. Yuki al ver esto, r¨¢pidamente abre sus alas y se impulsa hacia arriba para esquivar el ataque de frente. El demonio no tuvo tiempo para frenar as¨ª que se estrella contra la celda que se encontraba detr¨¢s de Yuki, rompiendo las rejas del impacto e inmediatamente se gira y un poco de sangre cae por su cabeza. "Ustedes los ¨¢ngeles son unos cobardes huyendo siempre con sus alas, ?PERO ESO NO SIRVE DE NADA CONMIGO!" Dijo furioso mientras el prisionero que se encontraba en la celda estaba aterrorizado.
Utilizando su extensible l¨¢tigo espada, lo lanza contra Yuki para tratar de engancharla del pie, pero ella logra esquivar varios intentos hasta que por un descuido lo logra y la jala hasta el piso, haci¨¦ndole un corte en el tobillo. "Vaya, no te cort¨¦ el pie, eres m¨¢s dura de lo que aparentas."
Tras decir esto, empieza a atacarla con el l¨¢tigo, pero antes de que el primer golpe impacte, Yuki estira su mano y crea una c¨²pula de luz protegi¨¦ndola del ataque mientras se levanta. El demonio sigue atacando a discreci¨®n mientras le dec¨ªa. "?Vez? Si eres una cobarde, alguien como t¨² no es digna de enfrentarse a m¨ª, ?El Castigador De La Niebla, Jafaar!" Sus ataques no ten¨ªan efecto en la c¨²pula de luz que proteg¨ªa a Yuki, as¨ª que opt¨® por otra estrategia. "Bien, si no quieres salir de all¨ª entonces mira como masacro a todos tus compa?eros, Jajajaj" Dijo consumido por la c¨®lera.
Ah¨ª fue donde uno de los ataques es dirigido hacia los ¨¢ngeles que hab¨ªa liberado, Yuki r¨¢pidamente sale de su c¨²pula defensiva y a toda velocidad va e intercepta el ataque desviando su trayectoria hacia la pared. Pero en cuanto se gira, Jafaar estaba frente a ella con un cuchillo en su otra mano. "?Te tengo!" Dijo con un rostro retorcido. Pero justo debajo de ¨¦l, una peque?a luz roba su atenci¨®n, de la cual sale Kiran fiero para morder en el brazo que portaba el cuchillo.
"??Pero que!? ?De d¨®nde sali¨® esta alima?a?" Entre su confusi¨®n se detiene, retracta su l¨¢tigo y apu?ala a Kiran para despu¨¦s tirarlo hacia un lado, pero el ataque no pareci¨® tener efecto en ¨¦l y se estabiliza en el aire. Yuki le sonr¨ªe a Kiran mientras que le dice "Buen chico, gracias. Enc¨¢rgate de liberar a los dem¨¢s, yo me encargar¨¦ de ¨¦l."
Tras decir esto, Yuki con un rostro enojado, crea otra espada de luz, pero esta vez toma una postura ofensiva con ambas espadas. "Atacar a un inocente... eres de lo peor." De repente aprieta con firmeza sus espadas. "Ya conozco tus trucos, esta vez no caer¨¦ tan f¨¢cil." Dijo llena de determinaci¨®n y en ese instante, sus pupilas se volvieron agudas y afiladas, impuls¨¢ndose y acortando la distancia entre ambos en un parpadeo.
Jafaar queda sorprendido mientras se echa para atr¨¢s. "Eres r¨¢pida, estabas ocultando tu verdadera fuerza." A gran velocidad, sus ataques empezaban a chocar los unos con los otros, atacando y defendiendo a la vez. Con cada ataque que chocaba, el siguiente se volv¨ªa m¨¢s r¨¢pido y m¨¢s fuerte, hasta que ambos lograron cortes en el otro y sus choques empezaban a destruir los alrededores.
Yuki se desconcentra por un segundo ya que nota que la destrucci¨®n que estaban ocasionando a su alrededor iba a lastimar a los prisioneros. Jafaar aprovechando su despiste, patea a Yuki lanz¨¢ndola hacia atr¨¢s y haciendo que suelte la espada de su mano izquierda. Yuki planta los pies en el suelo y usa su mano izquierda para frenar mientras a la vez crea diez espadas de luz que flotaban detr¨¢s de ella. "Tengo que acabar con esto r¨¢pido, estamos haciendo demasiada conmoci¨®n, puedo escuchar a los guardias dirigi¨¦ndose hacia ac¨¢."
Tras esto Yuki se impulsa atacando con todas las espadas de luz a la vez, esto hizo que Jafaar tomara la defensiva, pero fue in¨²til, al instante fue abrumado por la cantidad de ataques que recib¨ªa llen¨¢ndolo de cortes. Yuki utilizando el mango de la espada que sujetaba en su mano derecha le golpea en el abdomen haciendo Jafaar suelte todo el aire para luego patearlo empuj¨¢ndolo hacia atr¨¢s creando distancia entre los dos. Las espadas flotantes lo siguieron y de repente Yuki baj¨® su mano izquierda con fuerza hacia el suelo destruyendo un poco de este mismo y haciendo que las espadas de luz lo inmovilizaran como si estuviera siendo aprisionado en ellas.
Jafaar tose para recuperar su aliento y en frustraci¨®n grita "?SU¨¦LTAME COBARDE!"
Yuki mira a su alrededor y ve que Kiran logr¨® liberar a todos los prisioneros. "Creo que ya es hora." De repente las espadas que rodeaban a Jafaar empezaron a brillar, "Espera... ?Qu¨¦ haces?" Dijo en preocupaci¨®n viendo como brillaban.
Mientras todo esto ocurr¨ªa, el viento soplaba levantando el rosado cabello de la ¨¢ngel que se encontraba en el borde del acantilado mientras miraba la ciudad. "Ya casi ha pasado una hora... si no recibimos el aviso tendremos que entrar a la fuerza arriesgando la vida de los prisioneros." Dijo Pinkeiru preocupada, pero su preocupaci¨®n no dura mucho ya que como Subcomandante a veces tiene que tomar decisiones arriesgadas. "Todas las tropas est¨¢n en su lugar, solo espero que lo consiga a tiempo."
"Subcomandante, ?Mire!" Dijo el ¨¢ngel que estaba encima del ¨¢rbol al lado de Pinkeiru.
De repente una luz enorme empez¨® a brotar del edificio donde estaban los prisioneros, dispar¨¢ndose como un rayo iluminando todo el cielo haciendo que la noche desapareciera completamente por un momento dado a su intenso brillo.
"Realmente eres impresionante, sab¨ªa que hice lo correcto al reclutarte y confiar en ti." Dijo mientras el rayo de luz proveniente de Yuki se ve¨ªa reflejado en sus ojos. R¨¢pidamente se lanza del acantilado mientras en el aire abre sus cristalinas alas y grita.
"?A todas las unidades, a la carga!"
Fin del cap¨ªtulo.
Arco 1, Cap铆tulo 8: Blanco En Un Mar Rojo
Mientras que el rayo de luz destru¨ªa el edificio, Yuki cre¨® unos pilares de luz que har¨ªan de soporte para que la estructura del lugar no los sepultase vivos. Los prisioneros estaban aterrorizados mientras que Yuki solo pod¨ªa aguantar hasta que el edificio cesara de colapsar.
Pasan solo unos pocos segundos y todo se calma... el rayo de luz desaparece y los escombros se esparcen por la sala dejando a la vista un agujero en el techo donde podr¨ªan salir a la superficie. Yuki hace desaparecer la c¨²pula y los pilares que los proteg¨ªa ya que no hab¨ªa m¨¢s nada que pudiera caerles encima. En cuanto todo el polvo provocado por el derrumbe desaparece, pudo notar a Jafaar en el suelo calcinado por el ataque, cerr¨® los ojos para concentrarse y utilizando sus sentidos, trata de escuchar con atenci¨®n los latidos de su coraz¨®n... a pesar de todo lo que hizo y de su forma de ser, le preocupaba su vida.
Ella logr¨® capturar todo tipo de sonidos cuando se concentr¨®, pudo escuchar a los guardias que se dirig¨ªan en su direcci¨®n a salvo, la batalla que acababa de empezar arriba de ellos, los ¨¢ngeles que se acercaban a su direcci¨®n, pero, no lograba escuchar su coraz¨®n, hasta que de repente capta un leve *Tub Tum*.
"Est¨¢ vivo, menos mal." Dijo tras suspirar profundamente. "Estoy segura de que la Subcomandante me dir¨ªa que lo rematara, pero yo no soy la Subcomandante."
Yuki escucha a los ¨¢ngeles prisioneros detr¨¢s de ella preocupados, murmurando sobre todo lo que estaba ocurriendo, algunos estaban alegres, otros ten¨ªan miedo, pero ninguno pod¨ªa entender con certeza lo que estaba ocurriendo, para ellos todo sucedi¨® demasiado r¨¢pido.
Tras contemplar la situaci¨®n, Yuki se gir¨® y con una expresi¨®n llena de confianza y conforte les dice. "No se preocupen, van a estar bien, subamos por estas escaleras hacia su libertad y seguridad." Mientras que les dec¨ªa eso, ella creaba unas escaleras de luz que forjaban un camino hacia el agujero que hab¨ªa tras el rayo. Todos los prisioneros comenzaron a calmarse y a caminar por las escaleras que hab¨ªa creado Yuki.
Al llegar arriba, el grupo asignado para para cuidar a los prisioneros estaban esper¨¢ndolos, uno de ellos da un paso adelante para hablar con Yuki.
"Yukiharu, tienes ¨®rdenes directas de la Subcomandante de unirte inmediatamente al combate, nosotros llevaremos a los prisioneros a un lugar seguro." Tras decir esto, Yuki asiente con la cabeza y corre hacia donde se estaba liberando el combate principal.
Corri¨® por unos segundos, saltando por varios obst¨¢culos que decoraban la ciudad, y tras meterse por un callej¨®n y salir de ¨¦l, la imagen que ten¨ªa en frente la detuvo inmediatamente. Su mirada reflejaba fuego... destrucci¨®n... una lluvia de sangre y hierro... una escena que hab¨ªa sido grabada en sus tan puros y dorados ojos estaba siendo revivida frente a ella.
Estaba en shock, su cuerpo empez¨® a temblar de miedo, recordando la tragedia que hab¨ªa sucedido hace diez a?os que la marc¨® por el resto de su vida, le horrorizaba la idea de que la historia se repitiese, con el peso de sus emociones dej¨® caer su existencia sobre sus pies, mientras sus ojos se humedec¨ªan por ver a sus compa?eros y enemigos librando una mortal batalla... gritando... derramando sangre... sufriendo...
Fue entonces cuando un soldado enemigo aprovech¨¢ndose de su situaci¨®n, le salta por el costado y la ataca blandiendo una hacha gigante. Yuki pasmada no mueve ni un pelo, no reacciona, su mente est¨¢ en otro lugar y, en cuanto el hacha estaba a solo unos cent¨ªmetros de ella, un cristal de color rosa turquesa gigante lo atraviesa, destrozando as¨ª no solo el arma, tambi¨¦n partiendo por la mitad a aquel demonio.
Entre el humo proveniente del fuego que hab¨ªa sido provocado por la batalla, sale Pinkeiru quien se encamina hacia Yuki mientras lanzaba cristales desde sus alas por todos lados, acabando con varios enemigos en el proceso.
Tras colocarse frente a Yuki, le da una cachetada con la fuerza suficiente como para tumbarla al suelo, sacando a Yukiharu de su transe.
Yuki sosten¨ªa su mejilla, estaba confundida, no sab¨ªa que fue lo que la golpe¨®, pero tuvo una sensaci¨®n similar a la de un deja vu. Ah¨ª fue cuando Pinkeiru con enojo en su voz le grita.
"?Despierta soldado! ?Este es el mundo de la guerra! ?Dijiste que lo recorrer¨ªas cuantas veces fuese necesario! ?Lev¨¢ntate y sigue por el camino que escogiste, no es momento para echarse para atr¨¢s!" Tras decir esto, Pinkeiru toma a Yuki por su bufanda y la levanta del suelo mientras pone su cara frente a la de ella. "Ahora eres una unidad militar para acabar con esta guerra. ?D¨®nde est¨¢ tu determinaci¨®n? ?D¨®nde est¨¢ ese brillo que ten¨ªas en tus ojos? ?Esa confianza? Espabila o morir¨¢s antes de cumplir tu objetivo." En cuanto termina de hablar, un enemigo intent¨® atacar a Pinkeiru por la espalda, a lo que ella se da cuenta y utilizando sus alas las entierra en el suelo y con esto unos cristales salen debajo del enemigo, atraves¨¢ndolo por todos lados haciendo que muera en el aire.
Yukiharu en ese momento ve una luz en Pinkeiru, una que hace que recuerde algo que le hab¨ªa dicho su abuelo antes de morir. "Se la luz de aquellos que est¨¢n en la oscuridad." Ella ve¨ªa sus palabras reflejadas en la situaci¨®n en la que estaban, siendo Pinkeiru la luz que le estaba guiando en su momento de oscuridad. Tras darse cuenta de esto, ella crea una daga de luz y se la clava en la palma de su mano para despertar de la ilusi¨®n en la que estaba atrapada.
Pinkeiru se sorprende, ya que no esperaba que Yuki hiciera eso, y mientras la observaba, ella retrae sus alas del suelo para regresarlas a su forma normal.
"Perdone las molestias Subcomandante, estoy despierta ahora." Tras decir esto, se seca las l¨¢grimas que hab¨ªan ca¨ªdo de sus ojos y llena de determinaci¨®n le dice. "Pelear¨¦, pero no matar¨¦ a nadie... voy a dejarlos fuera de combate y de esta manera podemos interrogarlos o convencerlos de no pelear m¨¢s, no todos tienen que morir."
Pinkeiru ve la sangre que cae de la palma de su mano mientras respira profundo y le dice. "En serio te pareces m¨¢s a ella de lo que pensaba, temeraria hasta el final, bien... pero si te vez envuelta en una situaci¨®n donde vas a morir, mata sin pens¨¢rtelo dos veces." Tras decir esto Pinkeiru se da la vuelta y piensa. "En serio tengo que dejar de consentirla."
Yuki desaparece la daga que hab¨ªa creado y en su lugar aparece unos guantes de luz con apariencia met¨¢lica y unas botas del mismo estilo. "Esto bastar¨¢." Dijo mientras las miraba y apretaba sus pu?os, inmediatamente abre sus alas y se lanza al campo de combate pasando a toda velocidad por el lado de Pinkeiru, dej¨¢ndola atr¨¢s y haciendo que el viento mueva con fuerza su cabello.
Pinkeiru levanta sus brazos para estirarse mientras que dice. "Veamos quien me satisface m¨¢s~." A medida que baja sus brazos, sus alas se separan en dos haciendo que la mitad superior se pongan encima de sus brazos con los cristales apuntando hacia afuera mientras que la parte inferior de sus alas se alargaban hacia abajo para proporcionarle estabilidad.
De repente, tres soldados le atacan r¨¢pidamente desde varias direcciones, cada uno llevaba una espada y un escudo. A la vez los tres gritan. "?Te tenemos!" Mientras dirigen sus espadas hacia ella y cubren sus cuerpos con sus escudos. Pinkeiru utilizando sus alas superiores que ahora sirven como armas, da un r¨¢pido giro de 360 grados atravesando sus espadas y escudos, cortando a los tres a la mitad haciendo que su sangre la cubriera por completo.
"Atacar a una damisela desprevenida est¨¢ mal, espero que hayan aprendido la lecci¨®n." Les dijo con una sonrisa y un rostro ensangrentado. Despu¨¦s de esto corri¨® a toda velocidad, matando a todo aquel que se metiera en su camino.
Mientras que Pinkeiru va dejando un mar de sangre por donde avanza, Yuki por otro lado estaba golpeando con fuerza suficiente para noquearlos, pero no para matarlos, dej¨¢ndolos a todos en el suelo.
Durante su entrenamiento, Yuki tambi¨¦n entren¨® en el combate cuerpo a cuerpo sin armas por si alguna tuviera que pelear sin ellas o dejar a alguien fuera de combate.
Debido a la velocidad en que ambas corr¨ªan, para los soldados normales e incluso algunos con poderes era complicado seguirles el rastro, solo pod¨ªan ver una luz blanca y otra rosada acabando con todo lo que se encontraba en su camino, la balanza empezaba a inclinarse a su favor, hab¨ªan acabado con bastantes enemigos sin haber perdido a un solo miembro de la brigada.
Yuki de repente deja de correr y se detiene en seco, Pinkeiru nota esto y se detiene junto con ella. "?Que ocurre, Yuki-linda?" Dijo llena de sangre con un rostro de confusi¨®n.
"Uno... dos... tres..." Dijo Yuki mientras nuevamente se ve¨ªa miedo en su rostro. "A-Alguien peligroso se uni¨® a la batalla y est¨¢ matando a los nuestros, puedo sentir como mueren, fueron pulverizados, machacados."
Pinkeiru se acerca a Yuki y le pregunta "?D¨®nde est¨¢?"
De repente Yuki se lanza encima de Pinkeiru empuj¨¢ndola y evitando que una bola con pinchos encadenada la golpease, inmediatamente, la bola regres¨® de donde vino para atacarlas una segunda vez, a lo que Yuki r¨¢pidamente la patea hacia atr¨¢s con fuerza envi¨¢ndola devuelta a donde sali¨®.
"Esta aqu¨ª." Dijo mientras miraba en la direcci¨®n de donde provino el ataque. Entre la oscuridad de la noche y el humo provocado por el fuego, se revela la figura de quien hab¨ªa asesinado a sus compa?eros y los atac¨® desprevenidos.
Era un demonio, las marcas en su rostro lo delataba, dichas marcas representaban fortaleza f¨ªsica, aunque no solo sus marcas lo mostraban, su cuerpo era enorme, parecido al de un oso en tama?o con un cabello maltratado y rugoso, sus m¨²sculos eran grandes y fuertes, se pod¨ªa ver como se tensaban al cargar ese mazo que parec¨ªa pesar m¨¢s que cualquier martillo gigante u hacha, por la manera en que vest¨ªa y la presencia que emit¨ªa, sin duda alguna era un enemigo que temer.
"Jeh~, tienes buenos reflejos, ser¨¢ entretenido aplastarte." Dijo aquel demonio mientras caminaba lentamente y hacia girar su mazo, parec¨ªa estar carg¨¢ndolo para un siguiente ataque. "Quien dir¨ªa que me encontrar¨ªa a la Rosa Sangrienta en un pulguero como este."
Pinkeiru se levanta y le dice a Yuki con un tono serio. "Gracias por la ayuda, este grandul¨®n parece ser duro... trabajemos juntas para acabarlo." Yuki se levanta del suelo y ambas toman una posici¨®n de combate, espalda contra espalda. "Tomar¨¦ la delantera, ?s¨ªgueme el ritmo Yukiharu!"
Pinkeiru se lanz¨® de cabeza contra el demonio que ten¨ªan al frente a lo que el demonio responde lanzando su mazo directamente contra ella. En cuanto el mazo estaba a punto de golpear a Pinkeiru en el rostro, Yuki desde arriba patea la bola hacia abajo enterr¨¢ndola en el suelo. Pinkeiru viendo la oportunidad utiliza a Yuki de plataforma para saltar encima de ella y desde arriba lanza los cristales que ten¨ªa en sus brazos para atacarlo. "Lo tenemos." Fue lo que pens¨®, pero antes de que los cristales hicieran contacto, el demonio jala el mazo que estaba siendo sujetado por las piernas de Yuki, haciendo que ella se caiga, y con ¨¦l pudo frustrar el ataque de Pinkeiru. "?Creyeron que iba a ser as¨ª de f¨¢cil? No me hagan re¨ªr." Dijo en un tono burl¨®n y prepotente.
Pinkeiru aun en el aire hace que sus alas vuelvan a la normalidad para volar hacia atr¨¢s y reagruparse con Yuki a lo que preocupada le dice. "Necesitamos un plan, ?se te ocurre algo?" Yukiharu r¨¢pidamente le responde. "Tenemos que atacar a la vez, por muy duro que sea ser¨¢ abrumado por la cantidad de ataques que recibir¨¢." Pinkeiru le sonr¨ªe y se prepara para salir disparada hacia adelante. "Ve al frente, yo te cubro."
En ese instante los ojos de Yuki se vuelven brillantes mientras que sus pupilas se vuelven agudas y afiladas. El demonio nota un cambio en el aire que la rodeaba y en un parpadeo, ella ya estaba en frente de ¨¦l lanzando un pu?etazo, dejando atr¨¢s un rastro de polvo en el camino que recorri¨® para llegar all¨ª, el demonio recibi¨® una barricada de ataques de Yuki, pero estos no lograron ni que se moviera un poco, mientras ella estaba centrada en atacar, el demonio estaba ya listo para atacar nuevamente y sin dudarlo carga su mazo para atacar a Yuki directamente a su cabeza, pero este ataque fue interceptado por Pinkeiru quien cre¨® muchos cristales para atrapar el mazo del e inutilizando su ataque mientras que ella corr¨ªa hacia su costado.
El tiempo se mueve lento, el enemigo mira a ambas y con un colosal pisot¨®n crea una presi¨®n catastr¨®fica, la cual fue capaz de destrozar todo a su alrededor, provocando que ambas salieran volando.
Yuki se estabiliza en el aire y cambia la forma de sus guantes a la de dos espadas de luz, e inmediatamente vuelve a acortar la distancia entre ambos, pero esta vez inhabilita su mazo clavando una espada en las cadenas que lo sujetaba, mientras que la otra espada es dirigida hacia su hombro derecho. "¨¦l es derecho as¨ª que si logro acabar con su hombro no podr¨¢ utilizar m¨¢s ese problem¨¢tico mazo." Fue lo que pens¨®.
En cuanto estaba a punto de impactar el ataque, algo enreda a la espada y se la arrebata de las manos a Yuki, esto la toma desprevenida as¨ª que para no arriesgarse se retira hacia atr¨¢s para volver al lado de Pinkeiru.
Lo que le arrebat¨® la espada a Yuki fue algo que ya hab¨ªa visto con anterioridad, de repente sale alguien de uno de los callejones que hab¨ªa entre los edificios destruidos.
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"Debiste haberme matado, blanquita..." Dijo con una sonrisa mal¨¦fica, una sonrisa conocida.
"Jafaar..." Respondi¨® Yuki con un tono de preocupaci¨®n.
Jafaar hab¨ªa recuperado la consciencia y se uni¨® al combate. "Parece que tienes problemas con estas mujeres, Bermont." Dijo indiferente.
"Mira quien lo dice, luces lamentable, Castigador." Le dice en un tono burlesco mientras que Jafaar se acercaba a ¨¦l con la espada de Yuki y la suya en sus manos.
Yuki hace un ligero movimiento con la cabeza haciendo desaparecer la espada que portaba Jafaar para traerla nuevamente a sus manos.
"No hac¨ªa falta desaparecerla, no iba a utilizar un arma tan anticuada de todas maneras, no la necesito." De repente deja de caminar y se posiciona al lado de Bermont. "Enc¨¢rgate de la Rosa Sangrienta, yo me ocupare de la maldita orejas de bestia, esto es personal..." De inmediato se lanz¨® r¨¢pidamente hacia Yuki, era m¨¢s r¨¢pido que antes y utilizando su l¨¢tigo retractado teniendo forma de espada ahora, le lanza un ataque el cual Yuki detiene con su espada y ambos se van hacia atr¨¢s separ¨¢ndose de Pinkeiru quien no pudo hacer nada al respecto.
"Supongo que me toca a mi lidiar con el grandul¨®n, tengo que ir en serio esta vez o estar¨¦ en graves problemas." Dijo Pinkeiru quien hace m¨¢s grandes sus alas, mientras que sus brazos de cubren nuevamente con cristales puntiagudos que le brindaban ventaja defensiva y ofensiva.
Bermont rompe la espada de luz que reten¨ªa a su mazo y comienza a caminar lentamente. "Me da gusto que entiendas tu situaci¨®n, aunque ser¨ªa mejor si entendieras tu posici¨®n como el insignificante ser inferior que eres, ¨¢ngel." Con cada paso que daba al suelo lo destru¨ªa, vuelve a cargar su mazo para luego lanzarlo contra Pinkeiru, ella salta para esquivarlo mientras que en el aire piensa. "Es muy fuerte pero no es r¨¢pido ni ¨¢gil, tengo que usar eso a m¨ª favor."
Pinkeiru lanza cristales afilados con sus alas como proyectiles en su direcci¨®n mientras vuela hacia arriba para luego descender a por ¨¦l. Bermont retracta su mazo y lo lanza contra Pinkeiru hacia su costado izquierdo, ignorando los cristales que lograron impactar contra ¨¦l, los cuales parecieran no haber tenido penetrado mucho su cuerpo.
Pinkeiru se defiende con sus alas y brazos, logrando frenar el ataque del mazo, aunque el mazo le destruye en pedazos el costado izquierdo de sus alas, los cristales en sus brazos y le fractura los huesos del antebrazo, pero ella aprovecha que detuvo el mazo y aun adolorida por el golpe toma el arma por la cadena y lo utiliza de impulso para acortar la distancia entre los dos. En cuanto est¨¢ a su rango de alcance Pinkeiru pone su mano en el hombro de Bermont, pero inmediatamente recibe un pu?etazo por el costado derecho el cual hace que salga volando y le rompa su ala derecha.
"Insolente, cre¨ªste que podr¨ªas detener dos ataques directos y salirte con la tuya." Dijo mientras caminaba lentamente hacia ella, de repente empieza a escupir sangre lo cual lo confunde. "?Que significa esto?"
Pinkeiru se levanta aun estando destrozada mientras vuelve a restablecer los cristales de sus alas y le sonr¨ªe. "Se llama hemoptisis aguda, desp¨ªdete de tus pulmones."
Bermont sigue caminando aun soltando sangre por la boca lo cual preocupa a Pinkeiru, "Maldici¨®n, es resistente a las enfermedades, deb¨ª haber reabsorbido la lepra que utilic¨¦ en aquel ¨¢ngel que se burl¨® de Yuki-linda." Pens¨® frustrada, aunque inmediatamente se relaja y se levanta. Respirando profundamente piensa, "Ah~, al menos puedo respirar bien ahora, estas heridas no me van a detener."
Mientras que esto ocurr¨ªa, Yuki y Jafaar intercambiaban veloces golpes mientras se mov¨ªan por toda la ciudad, "??Qu¨¦ pasa blanquita!? ??D¨®nde est¨¢ tu fuerza ahora!?" De repente Yuki desv¨ªa su espada con la mano y lo patea estrell¨¢ndolo contra uno de los edificios que ten¨ªan al lado, pero Jafaar sale r¨¢pidamente de ¨¦l y extiende su espada para atacar a Yuki.
Ella agarra el l¨¢tigo con su mano y con fuerza lanza a Jafaar hacia el cielo recibiendo muchos cortes en su brazo en el proceso. Despu¨¦s Yuki abre sus alas y vuela r¨¢pidamente hacia Jafaar para darle una patada la cual Jafaar logra defender con ambos brazos, pero es empujado a gran velocidad lo que hace que se estrelle contra el suelo en medio del combate entre Pinkeiru y Bermont.
"As¨ª que tu objetivo era volver aqu¨ª." Dijo Jafaar mientras se levantaba adolorido, pero de repente nota a Pinkeiru en su costado atac¨¢ndolo con sus alas. Jafaar logra defenderse con su l¨¢tigo y trata de ganar distancia, pero su intento fue in¨²til.
"Pi¨¦rdete rosita, mi problema no es contigo." Le dijo mientras frenaba sus ataques, a lo que Pinkeiru le responde. "Ahora lo es, sonrisitas." Inmediatamente aument¨® la intensidad de los ataques con sus alas, mientras crea cristales que salen del suelo los cuales hac¨ªan que Jafaar retrocediera llev¨¢ndose unos cortes profundos.
Mientras que ellos estaban atac¨¢ndose, Yuki vuelve a crear sus guantes de luz y baja a toda velocidad dirigiendo su ataque hacia Bermont, el cual carga su mazo para lanzarlo una vez m¨¢s directamente contra Yuki, ella inmediatamente da una vuelta en el aire y utilizando la inercia carga una patada con la cual golpea el mazo y hace que se estrelle r¨¢pidamente contra el suelo. Dando una vuelta m¨¢s, Yuki procede a cargar con su pu?o el cual es recibido por un pu?o de Bermont haciendo que el impacto destruya los alrededores, tras eso Yuki pone los pies sobre el suelo mientras que Bermont le dice. "Este golpe fue un poco mejor que los anteriores, pero sigue sin ser suficiente." Sacudi¨¦ndose un par de escombros que cayeron sobre ¨¦l.
Yuki sonr¨ªe confiada y le responde, "Tienes raz¨®n, no es suficiente, pero es un progreso, logr¨¦ moverte con ese ataque." Bermont mira hacia el suelo y ve el rastro del empuje que provoc¨® el impacto de sus pu?os. Durante cada choque que tuvieron con ¨¦l no hab¨ªan logrado hacer que se moviera ni siquiera un poco, el hecho de que consiguiera un avance motiva a Yuki a seguir luchando, levanta sus brazos, comienza a hacer peque?os saltos para ponerse en una posici¨®n ofensiva y con un brillo que parec¨ªa fuego en sus ojos dice. "Veo el camino a la victoria, ?Vamos!"
Una vez m¨¢s, en un parpadeo ella est¨¢ frente a ¨¦l, pero esta vez crea una garra gigante de luz la cual sujeta las cadenas del mazo impidi¨¦ndole a Bermont usarlo y tras dar una vuelta r¨¢pida carga una patada la cual le golpea en el costado del rostro haciendo que lo empuje, movi¨¦ndolo hasta el edificio destruido que ten¨ªan al lado, haciendo que soltara su mazo de una vez por todas.
Yuki r¨¢pidamente se estabiliza y en cuanto pone sus pies en la tierra vuelve a salir disparada hacia ¨¦l para golpearlo en el abdomen y pecho con sus pu?os, haciendo que escupa a¨²n m¨¢s sangre. Bermont le lanza un pu?etazo por el costado a Yuki el cual ella crea una mano gigante de luz para frenar el golpe, utilizando el despiste que le provoca a Bermont ver la mano de luz saliendo de la nada, ella le golpea en la quijada haciendo que pierda un poco la estabilidad, a lo que Yuki aprovecha y patea nuevamente, haciendo que salga disparado hacia atr¨¢s.
Pinkeiru y Jafaar segu¨ªan intercambiando golpes y ambos notan que Bermont sali¨® volando y se estrella contra uno de los edificios, Jafaar tras ver esto utiliza su espada-l¨¢tigo para engancharlo en el techo de uno de los edificios y salir de ah¨ª para reagruparse con Bermont.
"?Como es posible que la blanquita haya podido contigo?, Eres m¨¢s fuerte que esto." Le pregunta Jafaar a Bermont el cual estaba tirado en el suelo.
"La de rosa le hizo algo a mis pulmones, me cuesta respirar, y la de blanco golpea con fuerza, tenemos que acabar con esto pronto." Dice mientras se levanta, pero mantiene su mano izquierda detr¨¢s de su cuerpo, como si escondiera algo.
Pinkeiru estaba llena de cortes por su batalla contra Jafaar y mientras la sangre ca¨ªa por su cuerpo ella le pregunta preocupada. "Yukiharu, ?cuantos de los nuestros han muerto?" A lo que Yuki le responde. "Nueve, y tenemos a varios heridos de gravedad."
"Tsch, no podemos demorarnos m¨¢s." Yuki tras escuchar eso se prepara para atacar una vez m¨¢s. "?Entendido!"
Vuelve r¨¢pidamente a atacar a Bermont a una velocidad que ni Jafaar pudo ver venir, pero en cuanto Yuki estaba a punto de golpear a Bermont, ¨¦l mueve su brazo izquierdo revelando lo que ocultaba haciendo que Yuki se detuviera inmediatamente antes de golpearlo, al ver de qu¨¦ se trataba qued¨® en shock, Bermont estaba sujetando a un ni?o por el brazo utiliz¨¢ndolo de escudo para detener el ataque de Yuki.
El ni?o era un demonio, estaba aterrorizado y llorando, se hab¨ªa escondido detr¨¢s de una mesa para que no fuera envuelto en la batalla, aunque el destino ten¨ªa otros planes para ¨¦l.
"Por favor, baja al ni?o, es inocente." Le dijo Yuki mientras que se mov¨ªa lentamente hacia atr¨¢s y levantaba las manos.
Bermont confiado le dice. "Retiren a todas sus unidades ahora mismo de la ciudad o el ni?o muere." Tras decir esto, ¨¦l se fija y ve a Pinkeiru en el fondo movi¨¦ndose de manera sospechosa lo cual hace que Bermont le exprima el brazo al ni?o revent¨¢ndoselo y arranc¨¢ndoselo.
En ese instante, muchos sentimientos se presentaron en la mente de Yuki, entre estos sentimientos hab¨ªa uno que sobresal¨ªa sobre los dem¨¢s, uno oscuro que le dec¨ªa, "Imperdonable."
Jafaar intent¨® aprovechar la situaci¨®n y atacar a Yuki, pero fue repelido por ella empuj¨¢ndolo hacia Bermont haciendo que el ni?o caiga al suelo. Despu¨¦s de esto Yuki con unos ojos que daba miedo, los atac¨® a ambos a discreci¨®n, sus guantes lentamente se tornaron en garras con las cuales segu¨ªa atacando, adentr¨¢ndose a¨²n m¨¢s en el edificio, el atacar de manera tan salvaje hizo que le diera una oportunidad a Jafaar de atravesarla con su espada, pero ese ataque es detenido por un cristal de Pinkeiru quien sujeta a Yuki y la retira para tomar distancia.
"C¨¢lmate soldado, el ni?o est¨¢ bien, mira." Yuki mira hacia atr¨¢s y ve al ni?o aun entre l¨¢grimas, pero con su brazo entero, como si no hubiera pasado nada, lo cual la confunde y le pregunta a Pinkeiru. "?Como?"
"Curarle un brazo a un ni?o no es mucho problema para m¨ª, luego te explico, pero ahora no es momento de dejarse llevar por tus emociones, tus ataques descontrolados sirvieron de algo, pero necesitamos acabar con ellos para ayudar a los dem¨¢s." Despu¨¦s de decir eso, ella suelta a Yuki ya que se calm¨® al ver que el ni?o se encuentra bien y ella le responde. "Tengo una idea para acabar con todo, pero tienes que encargarte de estos dos." Pinkeiru los mira a ambos mientras que se levantan y le pregunta a Yuki. "?Qu¨¦ piensas hacer?"
"No hay tiempo, conf¨ªa en m¨ª." Dijo mientras corr¨ªa para salir de all¨ª. Pinkeiru toma una posici¨®n defensiva y piensa "Mas te vale que funcione lo que sea que vayas a hacer Yuki-linda." En cuanto Yuki se aleja carga al ni?o con ella y le grita a Pinkeiru. "?Regla n¨²mero tres, Subcomandante!"
El escuchar esto provoca una reacci¨®n en Pinkeiru que le llena de sentimientos tanto de orgullo como de molestia. "Regla n¨²mero tres me dice. ?Se pueden creer lo irrespetuosa que es!" Tras decir esto entierra sus cristalinas alas en el suelo y hace que unos cristales salgan de detr¨¢s de ellos oblig¨¢ndolos a ambos a ir en su camino. "?Venid a por m¨ª si pod¨¦is malditos demonios!"
Yuki vuela y se dirige hasta donde siente la luz de los dem¨¢s prisioneros mientras que con una sonrisa dice en s¨ª misma, "A veces hay que dar un paso hacia atr¨¢s para dar dos hacia adelante, aprend¨ª esto de ti, abuelito."
Llega con los dem¨¢s prisioneros y deja al ni?o, entre ellos mientras que todos lo miraban con odio y resentimiento, pero Yuki salta r¨¢pidamente y les dice. "Es un ni?o inocente, ¨¦l es solo una v¨ªctima que se vio envuelto en esto, como ustedes, no pueden culparlo sobre lo que les sucedi¨®, cu¨ªdenlo y denle amor, el pobre ha pasado un momento muy feo." Los dem¨¢s ¨¢ngeles entendieron la verdad que hab¨ªa en sus palabras y aceptaron cuidar del ni?o hasta que todo termine. Yuki les sonr¨ªe a todos en agradecimiento e inmediatamente se da la vuelta y vuela a toda velocidad hacia el cielo en medio de la ciudad mientras pensaba. "No me queda mucha energ¨ªa as¨ª que tengo que apostarlo todo a esto."
En cuanto llega arriba, su cuerpo comenz¨® a brillar, tanto que parec¨ªa que el sol hab¨ªa bajado hasta la tierra, esa luz fue recorriendo su cuerpo, pasando por sus alas d¨¢ndole una nueva forma, la de unas gloriosas y gigantescas alas de luz nunca antes vistas. "Necesito concentrarme, visi¨®n, olfato, o¨ªdo, tengo que usar todos mis sentidos para encontrar a todos los enemigos..." fue lo que pens¨® mientras visualizaba a cada uno de los demonios que se encontraban en la ciudad.
"?Los tengo!" Tras decir esto, las plumas de sus alas gigantes de luz salen disparadas por toda la ciudad, dirigi¨¦ndose hacia todos los enemigos que sinti¨®, estas plumas caen rodeando a cada uno encerr¨¢ndolos e inmoviliz¨¢ndolos completamente. Todos estaban sorprendidos de lo que estaba ocurriendo, todo apuntaba a que su victoria no estaba muy lejos.
Mientras tanto Pinkeiru se choca fuertemente con un muro, estaba destrozada, con sangre por todo el cuerpo, sofocada y con algunos huesos rotos, pero su esp¨ªritu de pelea segu¨ªa intacto... a¨²n estaba dispuesta a pelear, levant¨¢ndose de nuevo mientras Bermont y Jafaar caminaban hacia ella. "Te tenemos rosadita, la blanquita te abandon¨®, vaya compa?erismo tienen ustedes los ¨¢ngeles." Pinkeiru se r¨ªe mientras les dice a ambos. "No me hagan re¨ªr, que sabr¨¢n de compa?erismo ustedes, prefieren lastimar a un ni?o inocente de los suyos antes que perder, me parecen pat¨¦ticos."
Este comentario molesta a Jafaar mientras mira hacia arriba viendo lo que estaba haciendo Yuki y dice. "Oye Bermont, acabemos con esto r¨¢pido." Inmediatamente despu¨¦s de decir esto, Bermont escupe sangre y cae desplomado al suelo sin decir una sola palabra. "Oye, Bermont, ?qu¨¦ ocurre?" Dijo con un tono de confusi¨®n mientras lo miraba.
De repente Pinkeiru con un rostro enojado lo ataca utilizando sus afiladas alas, Jafaar por el estado en que se encontraba no pudo reaccionar a tiempo, haciendo que Pinkeiru le cortara la mu?eca con la que bland¨ªa la espada e hizo que dijera en su mente. "?Maldici¨®n, me distraje!" El golpe hizo que Jafaar cayera a sus espaldas, d¨¢ndole la oportunidad a Pinkeiru de utilizar sus alas para aprisionarlo e inmovilizarlo, su cuerpo no gozaba de fuerza suficiente para romperlos as¨ª que solo puedo quedarse ah¨ª. "Luego me encargare de ti... ahora..."
Pinkeiru rompe los cristales que hacen de alas conectados a su espalda y lentamente comenz¨® a caminar dirigi¨¦ndose hacia Bermont quien estaba tirado en el suelo y con una sonrisa escalofriante le dice... "Hey... no mueras aun, tienes que pagar por lo que le hiciste a ese ni?o." Tras decir esto, le pone la mano en su hombro y de repente Bermont despierta sintiendo un dolor agonizante en todo su cuerpo, haciendo que grite de dolor. "Tus pulmones dejaron de funcionar... ?Y aun tienes energ¨ªa para gritar? ?Eres un cerdo sorprendente!" Exclam¨® Pinkeiru, su rostro mostraba placer y satisfacci¨®n, un lado s¨¢dico que solo sale a relucir en contadas ocasiones.
"Eres una desgraciada... tu alma est¨¢ tan sucia como la de nosotros... actuando como una liebre frente a tu compa?era... seguro ni sabe c¨®mo eres enrealidad... maldita v¨ªbora..." Murmur¨® Bermont quien comenzaba a cerrar sus ojos lentamente.
"Aww~, pobre no puede hablar casi, rep¨ªtelo de nuevo que no escuche bien. ?S¨ª?" Le respondi¨® Pinkeiru quien segu¨ªa reventando sus extremidades, haciendo que cada hueso crujiera como en una orquesta de dolor. "Fue un buen sonido... mu¨¦strame m¨¢s de esa linda sinfon¨ªa ?S¨ª?" Tras decir esto Pinkeiru sigui¨® tortur¨¢ndolo, cort¨¢ndolo con el filo de sus alas cristalinas, aunque... ya no hubo reacci¨®n alguna, aun as¨ª, Pinkeiru sigui¨® cort¨¢ndolo, sigui¨® atac¨¢ndolo, aplastando sus ¨®rganos, sus extremidades mientras que con un una sonrisa dec¨ªa "Aun no estoy satisfecha, ?canta m¨¢s para m¨ª!"
Yuki baja hacia donde estaba Pinkeiru mientras que hac¨ªa desaparecer sus gigantescas alas, solo pod¨ªa observar la brutalidad frente a ella, sorprendida y entristecida de cierta manera. De repente Pinkeiru le lanza una patada hacia el rostro de Bermont el cual Yuki detiene con su pie. "Es suficiente Subcomandante... est¨¢ muerto... muri¨® poco despu¨¦s del primer grito... se acab¨®... ganamos."
"Tsch..." le respondi¨® Pinkeiru mientras dejaba el cuerpo masacrado de Bermont tirado como un desperdicio cualquiera, fue cuesti¨®n de un segundo para que su horrible rostro volviera a ser el de siempre, esto ¨²ltimo deja pensativa a Yuki mientras que Pinkeiru pone su mano encima de su hombro y mientras mira a su alrededor le dice. "Bien hecho Yuki-linda, tu idea funcion¨®, en cuanto volvamos a los cuarteles celebraremos nuestra victoria contigo como la estrella de la misi¨®n."
Ese rostro ensangrentado, su cuerpo reducido a m¨¢s nada que huesos rotos y heridas por todos lados, ?c¨®mo pod¨ªa seguir caminando en ese estado? Esa actitud en combate, esa sed de sangre que disfruta del sufrimiento ajeno... Pinkeiru avanzaba alegremente hacia el resto, mientras que Yuki de fondo comenzaba a preguntarse, "Recuerdo haber escuchado lo que dijeron estos demonios, Rosa Sangrienta... ?Como habr¨¢s terminado as¨ª?"
Fin del cap¨ªtulo.
Arco 1, Cap铆tulo 9: Estrella Del Amanecer
Un grito de victoria resonaba por toda la ciudad, provocando un eco que incluso alcanzaba las profundidades de esta misma, adentr¨¢ndose en los t¨²neles subterr¨¢neos que conectaban por todo Zhalos. En estos t¨²neles, agitando sus peque?as alas, un diminuto diablillo con apariencia rojiza avanzaba hacia lo que parece ser una b¨®veda oculta en la ciudad, una que fue creada hace no mucho. El diablillo entra en la b¨®veda, la oscuridad no dejaba ver mucho, pero lograba verse un bot¨®n rojo y un texto encima el cual solo se ve¨ªan las letras "E_p_o_i_o_" debido al polvo que le hab¨ªa ca¨ªdo encima por lo mucho que hab¨ªa sido agitada la ciudad. El diablillo quedo remanente, en frente del bot¨®n mientras el tiempo transcurr¨ªa, esperando...
El fuego que iluminaba la ciudad hab¨ªa cesado, la luz de la luna no era suficiente para ver los alrededores, pero poco a poco esta fue iluminada por unos orbes de luz que se expand¨ªan por toda la ciudad proporcionando la iluminaci¨®n que necesitaban, dichas orbes fueron creadas por Yukiharu. Y a medida que las orbes se esparc¨ªan, se pod¨ªa observar detenidamente la ciudad de Zhalos, una vez tan majestuosa y hoy... reducida a nada m¨¢s que destrucci¨®n y rojo, un color caracter¨ªstico de la sangre que derramaron aquellos que pelearon por recuperarla, esta se encontraba en la tierra como un tatuaje, una marca que dejaron como prueba de su valor.
En una plaza enorme que hab¨ªa en medio de la ciudad era donde todos se estaban reuniendo, los ¨¢ngeles liberados, los miembros de la brigada y los demonios capturados gracias a Yuki. Ella hab¨ªa recibido la orden de monitorear el ¨¢rea para corroborar la inexistencia del enemigo en el ¨¢rea, no pod¨ªan permitirse un altercado con la guardia baja, aunque ella utiliz¨® todos sus sentidos para ello, no fue capaz de localizar a un solo demonio m¨¢s, todos hab¨ªan sido capturados y los que no, hab¨ªan recibido un final que nadie merece, la muerte... Aunque para su fortuna, logr¨® reconocer el rastro de Lilith alej¨¢ndose de la ciudad, alegr¨¢ndose de que ella consigui¨® salir sin problemas y que no se vio envuelta en todo esto.
Yukiharu despu¨¦s de dar las noticias de que todos los demonios vivos hab¨ªan sido capturados, se dirige hacia donde se encontraba Pinkeiru quien estaba siendo tratada por los m¨¦dicos de la brigada, rodeada por todos los heridos incapaces de seguir peleando mientras un grupo grande vigilaban a los demonios.
En cuanto llega, se sienta frente a Pinkeiru mientras uno de los m¨¦dicos la atiende y le trata las heridas utilizando herramientas convencionales y un poco de magia curativa menor. Yuki estaba muy agradecida con el m¨¦dico, pero desv¨ªa su atenci¨®n hacia la Subcomandante y con un tono triste le dice. "Lo siento Pinkeiru, arruin¨¦ la ropa que me regalaste." Aunque mientras dec¨ªa esto, ella se sent¨ªa aliviada de que su querida bufanda segu¨ªa intacta, solo estaba un poco sucia.
Pinkeiru se sorprende que de todas las cosas que podr¨ªa decirle sea sobre su ropa y con un tono despreocupado le responde. "No te preocupes Yuki-linda, luego te compro otra m¨¢s resistente."
Yuki se relaja un poco tras escuchar su respuesta para luego hacer gestos de molestia del dolor, Pinkeiru observa esto y le pregunta. "?Te duele?"
"Las heridas empezaron a dolerme hace poco, durante toda la pelea apenas y sent¨ªa algo, pero ahora duele." Le comenta a la par que hace gestos de molestia mientras la tratan.
"Es debido a la adrenalina, es un mecanismo del cuerpo que se activa ante el peligro y sirve para mejorar tus capacidades f¨ªsicas haciendo que no sientas dolor en el momento, pero una vez se pasa el efecto te sentir¨¢s cansada y adolorida. Aunque mientras m¨¢s pura es tu sangre m¨¢s aguantas el dolor y m¨¢s resistente eres, puedes estar herida de gravedad y a¨²n as¨ª no morir." Le responde con un tono calmado.
Yuki mira a Pinkeiru confundida, ella se encuentra en un estado mucho peor al suyo, pero act¨²a como si no tuviera nada, as¨ª que le pregunta, "?No sientes dolor?"
"Por supuesto que lo siento." Le responde con un tono como si fuera obvio. "Simplemente estoy acostumbrada."
Este comentario hace le genere a Yuki muchas m¨¢s preguntas de las que ya ten¨ªa, ella necesitaba saber m¨¢s, pero primero necesita las respuestas de las que ya ten¨ªa. "En aquel momento... ?C¨®mo hiciste para que el ni?o recuperara el brazo? Dijiste que me lo explicar¨ªas luego."
Pinkeiru respira profundo y dice "Mi poder consiste en absorber y transferir enfermedades, tambi¨¦n puedo curar heridas ajenas a las m¨ªas, recuperarle una extremidad a un ni?o no es tan dif¨ªcil, pero me es imposible hacerlo con un adulto, tampoco puedo con heridas de peligro mortal. Generalmente siempre trato de no curar ya que hacerlo me consume demasiada energ¨ªa, fue arriesgado recuperarle el brazo al ni?o, pero ten¨ªa que hacerlo para calmarte." La respuesta de Pinkeiru a¨²n no termina de saciar la curiosidad de Yuki, hab¨ªa muchas preguntas que ten¨ªa sin responder, as¨ª que decide indagar un poco m¨¢s "?Y qu¨¦ sacrificaste a cambio? ?Hay alguna condici¨®n extra? ?Por qu¨¦ no eres m¨¦dica si tienes esas habilidades para ayudar a la gente?" De repente cambia el tono de voz a uno preocupado. "?Por qu¨¦ aquel demonio te llam¨® Rosa Sangrienta?"
Pinkeiru se r¨ªe de la seriedad y preocupaci¨®n con lo que le pregunta as¨ª que le responde "No seas tan chismosa, te contar¨¦ a su debido tiempo." Tras decir esto se levanta y llama a uno de los ¨¢ngeles que se encontraba cerca del lugar, el cual llevaba un papel, una pluma y un tintero, acto seguido Pinkeiru comienza a escribir algo. "Hay que darles las noticias al Comandante de que cumplimos con la misi¨®n." Dice estando de espaldas a Yuki. "Ya deber¨ªa haber acabado con el ejercito que rodeaba el norte."
Tras sus palabras, hab¨ªan terminado de atender a Yuki y esta no tard¨® en levantarse y preguntar. "?A qu¨¦ te refieres?"
Pinkeiru se gira para estar de frente a Yuki mientras sigue escribiendo y le explica. "?Recuerdas cuando fuimos a verlo en aquella sala en la capital? Hab¨ªan localizado un ej¨¦rcito enemigo de diez mil soldados moviliz¨¢ndose por el norte para atacar desde arriba y estaba prediciendo su localizaci¨®n actual para acabarlos antes de que llegaran, por eso estaba mirando el mapa del mundo con tanto detenimiento."
"?Diez mil soldados? ?¨¦l solo?" Pregunta sorprendida.
"?Por qu¨¦ te impresionas? Es el m¨¢s fuerte por una raz¨®n, seguramente no duraron ni un segundo." Dijo con un tono indiferente.
Entonces Yuki piensa en retrospectiva de cuando lo conoci¨® en persona "Ciertamente me alarm¨¦ en cuanto lo vi, ¨¦l no era normal, pero... si realmente alguien as¨ª de fuerte est¨¢ del lado de los ¨¢ngeles... ?por qu¨¦ a¨²n no han ganado esta guerra?"
Pinkeiru termina de escribir cuando de la nada, en el aire aparece una paloma en la que amarra la carta que acababa de escribir en su pata y luego le mira a los ojos para decirle. "Env¨ªasela a el Comandante Yugo." Tras decir esto, la paloma parte su viaje por el cielo volvi¨¦ndose invisible, desapareciendo as¨ª de la vista de todos.
Mientras observaba la paloma desaparecer ella dice. "Bien, voy a interrogar al sonrisitas y dem¨¢s para averiguar por qu¨¦ es que tomaron la ciudad y ten¨ªan prisioneros a los habitantes de aqu¨ª." Tras decir esto se gira con seriedad pero con cari?o en su voz le dice. "Deber¨ªas descansar, Yukiharu."
"Luego, yo tambi¨¦n tengo algo que hacer." Le responde con una sonrisa para luego partir caminos.
Yukiharu camina un poco y llega al lugar donde se encontraban los ya liberados prisioneros y oculto entre ellos, se encontraba el ni?o demonio que hab¨ªa quedado bajo su cuidado, llorando, pregunt¨¢ndose. "?Donde est¨¢n mi mama y mi papa? Quiero ir con ellos." Yuki se acerca al ni?o y le pregunta. "?Puedes describirlos f¨ªsicamente?" El ni?o asiente con la cabeza y entre l¨¢grimas dice "Las marcas de mi papa son gruesas y tiene dos c¨ªrculos, ten¨ªa su ropa de trabajo puesta. Mi mama tambi¨¦n ten¨ªa su ropa de trabajo puesta, pero sus marcas son finas y onduladas."
"Dame un momento." Le responde Yuki quien se gira y utilizando sus ojos empieza a buscar entre la multitud de demonios capturados, tras mirarlos detenidamente no logra encontrarlos, as¨ª que decide amplificar todos sus sentidos para buscar nuevamente en toda la ciudad, para su mala fortuna no pasa mucho tiempo antes de que los encontrara muertos entre los escombros cerca de donde estaba escondido el ni?o. Ella abre los ojos bien grandes en shock e inmediatamente se gira y abraza a el ni?o dici¨¦ndole un emocional y crudo. "Lo siento."
El ni?o sabe lo que est¨¢ pasando, pero no quiere admitirlo, m¨¢s bien asimilarlo, haciendo que solo sus l¨¢grimas y un grito lleno de dolor hable por ¨¦l. Esto le rompe el coraz¨®n a Yuki, haciendo que diga en su mente. "Yo nunca conoc¨ª a mis padres, pero lo m¨¢s cercano que una vez tuve muri¨® cuando era peque?a, ese dolor... lo comprendo." Mientras de sus ojos tambi¨¦n brotaban l¨¢grimas brillantes, compartiendo as¨ª el dolor del peque?o que, en esa noche, lo hab¨ªa perdido todo.
En cuanto el ni?o se empez¨® a calmar Yuki deja de abrazarlo para decirle "Se por lo que estas pasando, yo pas¨¦ por algo similar, no busques venganza por lo ocurrido, no todos los ¨¢ngeles son malos, yo y los que te rodean somos la prueba de esto, no tenemos mucho tiempo y s¨¦ que es repentino, pero te llevar¨¦ a mi aldea para que cuiden de ti, todos son muy amables y te ayudaran con todo lo que necesitas." Tras decir esto Yuki se concentra y con un destello de luz crea una criatura temida por muchos, una que asusta a todos alrededor. "?Una Quimera!" Cuerpo de le¨®n, alas gigantes de halc¨®n, cola de escorpi¨®n y cuernos de toro.
"No se preocupen, no har¨¢ ning¨²n da?o." Dijo mientras que le acariciaba la cabeza para luego dirigir su mirada hacia el ni?o demonio. "Esc¨²chame peque?o, tienes que hacerte m¨¢s fuerte, solo as¨ª podr¨¢s proteger a aquellos que amas, solo as¨ª nadie m¨¢s morir¨¢." El ni?o estaba confundido tras el comentario de Yuki, pero esta le da una sonrisa c¨¢lida la cual le da conforte y hace que sus dudas se despejen mientras dice. "Una vez consigas suficiente fuerza, sal de la aldea y ¨²nete a m¨ª, y juntos acabaremos con esta guerra."
El ni?o aun no asimilaba la situaci¨®n por completo, pero entiende las palabras de Yuki a lo que asiente con la cabeza mientras aun ca¨ªan lagrimas por su rostro, as¨ª que Yuki lo carga y lo monta encima de la quimera. "Antes de despedirnos quisiera saber tu nombre, el m¨ªo es Yukiharu, diles a los aldeanos que yo te envi¨¦."
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El ni?o con un tono leve y desanimado le responde. "Diomedes."
"Es un buen nombre, nos veremos pronto, Diomedes." Le dijo con una sonrisa mientras la quimera part¨ªa vuelo hacia la aldea.
En cuanto la quimera desaparece de su vista, Yuki les dice a todos energ¨¦tica. "Bien, vamos con los dem¨¢s." Para luego caminar hasta llegar a la zona de la plaza donde estaban la mayor¨ªa de los ¨¢ngeles reunidos.
Inmediatamente Yuki ve como Pinkeiru se aleja de los demonios capturados mientras que Jafaar estaba mirando aterrorizado a Pinkeiru.
"?Qu¨¦ fue lo que le hiciste?" Le pregunta Yuki a Pinkeiru.
"El m¨¦todo m¨¢s efectivo de una interrogaci¨®n es la tortura, as¨ª que le transfer¨ª fibromialgia para hacerlo m¨¢s sensible al dolor y luego lo quem¨¦ vivo hasta que estaba a punto de morir para luego curarle y as¨ª no muriera, no hubo necesidad de repetir el proceso, habl¨® inmediatamente despu¨¦s de curarlo aunque le avis¨¦ que si mintiera le esperaba algo mil veces peor." Dijo con un tono indiferente, aunque se ve¨ªa un poco de sudor cayendo de su frente debido al fuego que us¨® en Jafaar.
Yuki la mira preocupada mientras se razonaba en su cabeza. "Espera, estoy segura de que le hizo algo horrible y lo hizo con tranquilidad... espero nunca hacerla enojar..."
Pinkeiru suspira y dice "Aunque no sabe mucho de utilidad, los dem¨¢s hablaron sin mucha complicaci¨®n, ¨¦l fue el ¨²nico que se resisti¨®. Pero si me dijo algo interesante." Luego dice en un tono serio y molesto. "Dijo que lo dejaste vivir luego de derrotarlo, por culpa de tus buenas intenciones habr¨ªamos acabado con esto mucho antes y puede que hubi¨¦ramos salvado a algunos de los 9 que perecieron." Pinkeiru camina hasta ponerse frente a Yuki, "Mira a tu alrededor, al muerto no se le da vida, te lo dije una vez, el mal es un problema que tenemos que eliminar de ra¨ªz antes de que cometan m¨¢s estragos, que esto te sirva como una lecci¨®n."
Yuki se queda en silencio pensando en lo que dijo, pero levanta la mirada y con determinaci¨®n le responde. "Todos merecen una segunda oportunidad, pueden cambiar y ser mejores en el futuro, Jafaar no aprovech¨® su oportunidad, pero no me arrepiento de hab¨¦rsela dado, yo tambi¨¦n te lo dije una vez Subcomandante, voy a acabar con el odio de ambas razas y traer paz para ambos, podamos coexistir en armon¨ªa, y estos son mis primeros pasos para lograrlo, para alcanzar ese futuro."
Jafaar comienza a re¨ªrse tras escuchar lo que dijo Yuki, haciendo que Pinkeiru se gire a verlo. "?En un futuro? ?Cu¨¢l futuro? Nadie de los que est¨¢n aqu¨ª tienen un futuro."
Pinkeiru camina hacia el pregunt¨¢ndole. "De que estas hablan-." Ni siquiera tuvo tiempo de terminar de hablar ya que fue interrumpida por el repentino silbido de Jafaar. Ese silbido viaja por toda la ciudad, adentr¨¢ndose en los t¨²neles subterr¨¢neos, llegando as¨ª a los o¨ªdos del diablillo quien inmediatamente despu¨¦s de escucharlo, presiona el bot¨®n frente a ¨¦l.
En ese momento la tierra empez¨® a temblar y a brillar. Pinkeiru inmediatamente reconoce que est¨¢ sucediendo y grita. "?TODOS CONMIGO!" Todos los ¨¢ngeles rodearon a Pinkeiru quien inmediatamente pone sus manos en el suelo y crea una c¨²pula de cristal que los rodea completamente, dejando afuera a los prisioneros.
Jafaar mientras mira la luna, con su caracter¨ªstica sonrisa dice. "Y pensar que acabar¨ªa con mi vida de esta manera..."
"?Yukiharu, crea una c¨²pula con tu poder dentro de la m¨ªa, ahora!" Inmediatamente Yuki hace lo que le fue ordenado por Pinkeiru mientras que escucha a Jafaar decirle algo desde afuera de la c¨²pula.
"Oye blanquita s¨¦ que puedes escucharme, retiro lo que te dije antes, no eres una cobarde, te mantienes fiel a tus ideales y no te hechas para atr¨¢s ante nada, realmente el ¨²nico cobarde aqu¨ª... soy yo." Tras decir esto, una luz cubre toda la ciudad completamente, explotando y destruyendo todo a su alrededor, desde la lejan¨ªa, se pod¨ªa observar como la explosi¨®n engull¨ªa la ciudad y su luz iluminaba la noche.
Tras apenas unos minutos, el brillo provocado por la explosi¨®n desaparece, dejando as¨ª solo el polvo y la brillante luz de luna en todo el terreno. En cuanto se despeja un poco el polvo, se puede ver la c¨²pula interna de Yuki ya que la externa creada por Pinkeiru recibi¨® la mayor¨ªa del impacto dejando as¨ª solo un polvo rosado brillante. Yukiharu levanta la cabeza y atreves de su c¨²pula trata de observar su alrededor, pero... todo estaba des¨¦rtico, vac¨ªo, sin una sola alma fuera de esa barrera, la ciudad hab¨ªa desaparecido por completo y los ¨¢rboles del bosque hab¨ªan sido destruidos y quemados, una cadena de fuego danzaba entre las copas de los ¨¢rboles sobrevivientes mientras que las hojas lentamente ca¨ªan del cielo, bailando con el viento hasta terminar de perecer y reposar en la tierra.
"No queda... nada." Dijo Yuki en shock.
De repente Pinkeiru cae desplomada al suelo haciendo que todos a su alrededor se preocupen y los m¨¦dicos inmediatamente la empiecen a atender. Yuki trata de sentir su luz y ve como se empieza a desvanecer, aunque los m¨¦dicos estaban haciendo todo lo posible para que su luz se mantenga en pie.
Yuki hace desaparecer la c¨²pula y en cuanto lo hace escucha con sus orejas de bestia un temblor en la lejan¨ªa, un sonido parecido al de un tambor que se acercaba lentamente. En cuanto mira en su direcci¨®n, logra ver a un ej¨¦rcito marchando hacia ellos, todos llevaban m¨¢scaras y cargaban un lanzallamas cada uno.
Yuki empieza a analizar la situaci¨®n, "400... no 500 soldados. Todos los nuestros est¨¢n mal heridos y la Subcomandante esta fuera de combate, solo yo estoy en condiciones de pelear, ya casi va a amanecer... no creo que vaya a poder ganar contra todos ellos." Fue entonces donde recuerda las palabras de su abuelo. "Est¨¢ bien ser valiente y pelear de frente, pero requiere m¨¢s valor guardar la espada y dar un paso atr¨¢s cuando no puedes ganar." Aunque inmediatamente se dice a s¨ª misma. "Lo siento abuelito, esta vez no puedo dar un paso atr¨¢s, porque si elijo dar la espalda ahora, ?qu¨¦ ser¨¢ de aquellos que no tienen esa opci¨®n? ?Que ser¨¢ de mis compa?eros? Tengo que pelear, tengo que protegerlos a todos."
Yukiharu sale corriendo hacia el frente y se dirige ante ellos, lo que provoca una pausa de ambos y un silencio abrupto en el ambiente.
Uno de los soldados da un paso al frente y en un tono fuerte dice. "?Somos los exterminadores! ?Fuimos enviados para evitar la reconquista de Zhalos!" Tras decir esto mira detr¨¢s de Yuki, pero, solo logra observar un desierto y m¨¢s ¨¢ngeles en el fondo. "Pero parece que no llegamos a tiempo, procederemos a nuestra segunda orden entonces..." Tras decir esto todos levantan sus armas y la apuntan hacia Yuki.
"Eliminen a los sobrevivientes." Inmediatamente de sus armas sale un fuego abrazador el cual cubre completamente a Yuki, despu¨¦s de unos segundos se detienen dejando solo un humo en su camino, aunque, entre todo ese humo un brillo permanec¨ªa.
De repente, ese brillo desaparece y agitando sus alas, Yuki sale del humo creando en el aire sus guantes y botas de luz. Con una cara de angustia se dice a si misma. "No parece que vayan a escucharme, tendr¨¦ que detenerlos aqu¨ª y ahora, para protegerlos a todos." Inmediatamente empieza a noquear a todos los que se encuentran all¨ª. Saltando de un lado al otro para esquivar las llamas y golpe¨¢ndolos con fuerza suficiente para desmayarlos, poco a poco lograba disminuir sus n¨²meros. Pero, en cuanto va a patear a uno de los soldados, sus visi¨®n se vuelve nublosa haciendo que pierda el equilibrio, sus heridas empezaron a abrirse llenando de sangre las vendas que las cubr¨ªan, y d¨¢ndole oportunidad para quemarle un poco la pierna. "Maldici¨®n, no podr¨¦ seguir as¨ª por mucho tiempo." Fue lo que pens¨® a lo que inmediatamente vuela hacia el cielo para retirarse de all¨ª.
Yuki logra crear bastante distancia entre ellos a lo que baja al suelo a gran velocidad y mientras se desliza por la tierra hace desaparecer sus guantes y botas para crear un arco con el que empieza a atacar a discreci¨®n, d¨¢ndoles en las piernas a los exterminadores para que no puedan moverse. Esto no deten¨ªa a todos, y poco a poco se van acercando los exterminadores a donde estaba ella, el 80% de ellos aun seguian en pie.
El sol comenzaba a salir, Yuki en un intento desesperado canaliza una flecha a la cual pone toda su energ¨ªa y la dispara hacia el medio de todos, creando una gran esfera de luz sobre de ellos, esta luz ciega a todos dej¨¢ndolos aturdidos temporalmente.
De repente sus manos pierden su fuerza, su arco desaparece, la sangre de sus heridas se esparc¨ªa m¨¢s, su cuerpo empezaba a colapsar, el brillo de sus ojos comenzaba a desaparecer y mientras estos se cerraban, el tiempo se mov¨ªa lento para ella. "Lo siento chicos, esto es todo lo que puedo hacer, quer¨ªa ganar m¨¢s tiempo para ustedes. Lo siento abuelito, s¨¦ que me dijiste que me retirara si no pod¨ªa ganar, pero... hice lo correcto... ?verdad?" Era todo lo que pasaba por su mente.
Antes de que sus ojos se cerraran por completo y su alma tuviese que ver directamente a los ojos de la abismal oscuridad que es la nada, siente como algo la atrapara antes de que cayera al suelo. Usando la ¨²nica fuerza que le quedaba, abre un poco los ojos y ve el rostro de su abuelo lo que hace que inconscientemente murmure en su mente. "?Abuelito?"
"Hiciste un buen trabajo, Yukiharu." En cuanto escucha esa voz abre los ojos completamente haciendo que vea con claridad quien estaba frente a ella.
Ignorando completamente a los exterminadores, dicha persona camina hasta donde estaban todos los ¨¢ngeles reunidos cargando a Yuki entre sus brazos y la acuesta suavemente en frente de Pinkeiru, quien hab¨ªa despertado hace unos segundos.
"Yo me encargo del resto." Fue lo que dijo antes de partir nuevamente hacia el ej¨¦rcito enemigo con confianza.
Los exterminadores recuperan su visi¨®n e inmediatamente uno de ellos en miedo dice mientras mira hacia donde estaban los ¨¢ngeles. "Hay una regla general que todos los demonios seguimos, eviten a este hombre a toda costa, un ¨¢ngel con un pelo tan negro como la noche, una cicatriz en la cara y una capa roja del mismo color que la sangre. Eviten al comandante del primer batall¨®n de las fuerzas angelicales, ?YUGO!"
Yugo caminaba hacia al frente de donde se encontraban los exterminadores, con un rostro molesto y con un fuego oscuro saliendo de su ojo izquierdo, levanta su mano derecha y con fuerza dice levemente. "Ven."
Del cielo, rompiendo las nubes y como un rayo cae una espada en la mano de Yugo la cual sujeta con fuerza tomando una posici¨®n ofensiva, al mismo tiempo su ojo derecho es cubierto por un fuego oscuro, en un instante, desaparece de donde estaba y aparece en medio de todos los exterminadores partiendo a la mitad a todos los que se encontraban en su camino.
A lo lejos, observando en la cima de una monta?a, un misterioso hombre se encontraba escribiendo en su libro mientras fumaba, diciendo con un tono relajado y escribiendo a la vez. "Que interesante... el reloj que una vez dejo de girar para m¨ª acaba de empezar a girar una vez m¨¢s, y con cada giro, el contador para el fin de los tiempos retoma su curso..." Tras decir esto fuma un poco de su cigarro para continuar. "Si, me parece un buen final para este cap¨ªtulo... ahora, ?c¨®mo titular¨¦ el siguiente? Ah~, ya se, Una Luz Llena De Esperanza." Tras decir esto cierra el libro y mientras mira como Yugo acaba con todos, escupe su cigarro al suelo y lo aplasta con su pie para luego irse caminando y despareciendo con el viento. "Nos veremos pronto." Se escuchaba levemente junto con su partida.
Mientras que esto ocurr¨ªa, Pinkeiru estaba junto a Yukiharu quien estaba siendo tratada r¨¢pidamente por uno de los m¨¦dicos, la cual le da la energ¨ªa suficiente para levantarse. "Parece que no interrogu¨¦ lo suficientemente bien al sonrisitas." Tras decir esto suspira y continua. "Pienso que ten¨ªa la orden de si la ciudad llegara a ser retomada que silbara para activar alg¨²n mecanismo y volarla en pedazos."
Las orejas de Yuki se decaen tras escuchar lo que dijo Pinkeiru, ya que se siente culpable de lo que ocurri¨®. Pinkeiru nota esto y le dice. "No te preocupes Yuki-linda, no te sientas culpable, si no hubieras creado esa c¨²pula no hubi¨¦ramos sobrevivido al impacto, las vidas de todos son m¨¢s importantes, la ciudad puede reconstruirse."
Pinkeiru viendo que no le hab¨ªa subido los ¨¢nimos, decide cambiar el tema de conversaci¨®n y le pregunta. "Tu no ten¨ªas apellido, ?cierto?" A lo que Yuki le responde con un seco. "No, no tengo." Pinkeiru le sonr¨ªe y tras ver la imagen frente a ella le dice. "Se me ocurri¨® uno para ti..."
El sol hab¨ªa salido completamente, revelando su brillante forma circular mientras que Yuki se encontraba sentada justo en frente de ¨¦l, tan majestuosa como el mismo sol que se alzaba detr¨¢s de ella.
"Morningstar, significa estrella del amanecer." Dijo Pinkeiru con una sonrisa.
Los ojos de Yuki recobraron su brillo una vez m¨¢s y con una c¨¢lida sonrisa la cual le corresponde a la de Pinkeiru, murmura. "Yukiharu Morningstar... me gusta."
Fin del cap¨ªtulo.