El aire era denso... el silencio recorría por la sala donde Pinkeiru y Yukiharu caminaban, solo sus pasos que hacían eco en dicha sala se podían escuchar. Yuki no tenía idea de a donde se dirigían, solo podía analizar lo sucedido mientras aun en alerta observaba a Pinkeiru desde su espalda. Sus dudas solo crecían mientras más intentaba hallar una respuesta hasta que rompió el silencio y le pregunta temerosa de su respuesta. "?Por qué mataste a Sebas?"
"?Hm? Ah~ te refieres al que se estaba burlando de ti, se lo merecía." Le responde con frialdad en su voz.
"?Por qué se lo merecía? Nadie merece morir." Replicó con un tono un poco alto y algo molesto.
De repente, Pinkeiru se detiene y se gira para mirarla a los ojos, la seriedad que emanaba era atemorizante. "No tolero a quienes son injustos con los demás. La injusticia alimenta al mal, y el mal corrompe toda esencia de bondad que hay dentro de todos. Es un problema que hay que eliminar desde la raíz." Tras decir esto, ella se gira y siguen caminando mientras que en la mente de Yuki empezaba a comprender por qué su luz se siente tan cálida.
"Quiere eliminar el mal y el odio, quiere eliminar la violencia y los problemas. Es algo que una persona buena y amable querría. Tenemos objetivos en común, pero... no me gusta su manera de conseguirlo." Fue lo que pensó, a lo que Yuki llena de determinación le dice. "Podemos resolverlo sin necesidad de matar a nadie, si hubieras hablado con Sebas y le hubieras mostrado que lo que hizo estaba mal seguro hubiera cambiado."
Pinkeiru aun caminando, gira su cabeza hacia el lado y le responde. "No, él ya estaba podrido desde la medula, conozco esos ojos." Pese a lo que dijo Pinkeiru, ella estaba segura de que aún alguien como él podría recapacitar, definitivamente no pensaba cambiar de opinión.
"Por cierto, ?por qué tienes orejas en la cabeza?" Preguntó Pinkeiru mientras las miraba, parece que llevaba un rato picándole la curiosidad.
La pregunta toma desprevenida a Yuki quien por salir de la situación rápido le responde, "Ah-, nací con ellas." Su respuesta intriga a Pinkeiru y la llena de curiosidad. "Nunca había escuchado de algo así, ?Son de alguna criatura mística? ?Puedes escuchar con ellas?"
"No estoy segura de que criatura es, pero si puedo escuchar con ellas, si me concentro puedo escuchar todos los sonidos que haya en largas distancias." Le responde mientras mueve sus orejas de un lado al otro.
"Jeeeeh~... ?puedo... tocarlas?" Preguntó Pinkeiru quien miraba fijamente sus orejas.
Yuki asiente y luego baja la cabeza para que le sea más fácil a Pinkeiru tocarlas, ahí fue cuando se dio cuenta de que en algún momento de la conversación bajó su guardia con ella, de alguna manera de repente se siente cómoda y segura a su lado.
"Waa~, que suaves, y viéndolas de cerca están muy monas." Dice Pinkeiru emocionada, Yuki se sonroja un poco mientras le acaricia las orejas y tras un rato ambas siguen caminando.
Pinkeiru aprovechando su oportunidad sigue curioseando sobre Yuki. "Tengo una duda desde hace un rato, cuando la esfera no brilló... ?Fuiste tu controlándola para que no lo hiciera? ?Puedes controlar la luz verdad? No sería extra?o si pudieras hacer eso."
Yuki se queda pensativa durante un momento y le responde. "Yo no hice nada, es posible que esté relacionado con mis poderes. ?Tan raro es que no haya brillado?" Pregunta con un tono de preocupación y curiosidad.
"Que sorpresa, pensaba que lo habías hecho a propósito, la esfera siempre ha brillado al contacto de la sangre, nunca había pasado algo similar." Pinkeiru se empieza a estirar mientras guarda sus cristalinas alas y continua. "Bueno, no importa, creo que él sabrá por qué no brilló."
"?él?" Pregunta Yuki. "?A todo esto, hacia dónde vamos? Hemos caminado por varios lugares ya."
Pinkeiru le responde con una sonrisa. "Necesito consultar con alguien sobre ti." Repentinamente se detiene frente a unas puertas enormes que guiaban hacia una habitación. "De hecho ya estamos aquí, quien buscamos está detrás de la puerta."
Había frente a ellas un par de puertas enormes hechas de un roble cuya madera era densa y en las manos adecuadas lograron afinarla de manera que luzcan imponentes.
Cuando Pinkeiru comenzó a empujar las puertas, Yuki activó su habilidad para sentir la luz de quien se encontraba del otro lado, había algo que no le terminaba de cuadrar, el aire era mucho más denso y espeso que antes. De repente sus manos comenzaron a sudar y piernas a temblar.
Pinkeiru la mira de reojo y confundida le pregunta. "?Qué pasa?" Mientras seguía abriendo esas puertas las cuales revelaban un poco el intenso rojo carmesí detrás suyo.
Cuando las puertas estaban más abiertas, Yuki fue abromada inmediatamente al sentir una fracción de la luz del individuo que se encontraba allí, tanto así que obligó a detener su habilidad ya que sentía que se desmayaría si seguía. "?Qué fue eso?" Pensaba aturdida con sus ojos cerrados.
Esa luz era completamente distinta a la de Pinkeiru, mientras la de ella era amable y cálida, la que tenía frente suyo era poderosa, de proporciones titánicas, de una fuerza inconmensurable y sin duda terrorífica, aunque familiar para ella, y detrás de todo eso logró percibir una profunda soledad.
Cuando las puertas quedaron abiertas de par en par, al unisonó de la madera chocando con el muro, Yuki abrió sus ojos, los abrió para contemplar al responsable de dicha luz... Inmediatamente, sintió en cada célula de su cuerpo, en cada parte de su ser una presión horrible, sintió peligro. Su piel se erizaba mientras un escalofrío escalaba por su cuerpo y sus orejas terminaba de demostrar su miedo. Su corazón latía cada vez más fuerte con cada fracción de segundo que pasaba, en ese momento, Yuki juraba escuchar como sus instintos les decía a gritos: "Corre por tu vida, lo que se encuentra delante de ti no es una persona, E??????S?????? U??????N??????? M???????O??????N???????S???????T??????R??????U?????O???????"
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En cuanto Yuki se giró para huir, se topó frente a ella con un duro muro y tras dirigir su mirada hacia arriba, en un abrir y cerrar de ojos, se encontró cara a cara con aquel hombre que hace nada estaba parado al final de la habitación.
"Tu..." Dijo con una voz que aterrorizaría a cualquier ser.
Yuki no era la excepción, estaba en shock y temblorosa. En el momento que ve su mano dirigiéndose hacia ella, solo pudo cerrar los ojos mientras en su interior decía. "Estoy muerta."
"?Por qué tienes orejas de lobo en la cabeza?" Preguntó con una voz suave y tranquilo mientras le tocaba las orejas.
Yuki al abrir los ojos confundida, lo único que pudo responderle fue un temeroso "?Qué?"
"?Que?" Replicó aquel hombre con rapidez.
Un silencio repentino se apodero de la escena mientras ambos se miraban fijamente a los ojos, "N- Na- Nací con ellas." Respondió Yuki con una voz temblorosa, casi a punto de quebrarse en llanto.
"Hey... ?No vez que estas asustando a la pobre? Es la nueva recluta de nuestra brigada especial." Replicó Pinkeiru a su rescate.
"Ah~" Mencionó entre un suspiro y tras decir eso, dejó de tocarle las orejas y se dirigió nuevamente a la sala, Yuki estaba en shock y confundida, pero sale de su transe para hacerle una pregunta. "Disculpa... ?Q- Quién eres?"
Dicha pregunta hace que el hombre abra los ojos en sorpresa por un instante aunque mantiene la misma expresión, tras esto mira a Pinkeiru con seriedad, diciéndole con la mirada. "?En serio?" A lo que Pinkeiru le responde mostrándole la lengua con una mueca en la cara. Con solo su rostro se podía notar que le decía a Pinkeiru "No tienes solución." El hombre en armadura suspira profundo y le dice: "Comandante del primer batallón de las fuerzas angelicales, Yugo, es un placer... ?Y tú? ?Cuál es tu nombre?"
Después del tormento que Yuki sufrió, ella por fin pudo relajarse y ver mejor quien era aquel ser que estaba frente a ella. Era un sujeto alto que relucía una cabellera tan negra como ninguna noche, una cicatriz en su rostro parecido al de un corte, una armadura que por algún motivo pareciera que no necesitarla, sus ojos eran tan intimidades y profundos, aunque de cierta manera se sentían vacíos y en la espalda cargaba una capa con el color de la misma sangre, como si este la hubiese te?ido justamente con esto.
Yuki recuerda cuando habló con Sebastián sobre los comandantes, sobre quien era el comandante del primer batallón conocido como. "El Más Fuerte." Ahí entendió que su título no era una broma, solo con sentir un poco de su luz por menos de un segundo fue capaz de abrumarla completamente. Pero, no era momento para tener miedo ni para estar echándose hacia atrás, por fin tiene delante a alguien que le ayudaría a cumplir su cometido.
Yuki recobró su compostura y con valentía le responde. "Mi nombre es Yukiharu, vengo de una aldea lejana para acabar con esta guerra de una vez por todas."
Su respuesta llama la atención de Yugo a lo que le pregunta. "?Y cómo piensas lograr eso? Yukiharu de una aldea lejana. ?Como piensas ganar esta guerra?"
A lo que Yuki le responde. "No busco ganar, tampoco perder, solo quiero acabar con el odio de ambas razas y traer paz para los ángeles y demonios. Lograré esto sin que nadie más tenga que morir."
"Hmm~, creo que entiendo por qué Pinkeiru te trajo personalmente a mí, si ella te eligió para unirte a nuestro batallón eres más que bienvenida..." Repentinamente Yugo se queda callado. "En cuanto a ti..." Dice lentamente mientras gira su cabeza hacia Pinkeiru con un rostro inexpresivo pero molesto a la vez. "Sabes bien que estoy ocupado, tienes que dejar de interrumpirme cuando se te da la gana."
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"Vamos Yuguito, estas hecho todo un viejo gru?ón, quería que la vieras un momento para salir de algunas dudas." Dijo en un tono burlesco y juguetón, pero su tono cambia con rapidez al de uno serio. "La esfera no brilló ni siquiera un poco cuando intentaron medir su luz y pureza de sangre, ?que piensas sobre eso?"
"La única forma de que no brille es si fuera un demonio, el cual no es el caso, hubiera sido detectada hace mucho. ?Puede pelear?" Pregunta mientras parece estar mirando algún tipo de mapa.
"Mhm" Le responde Pinkeiru con firmeza.
"?Entonces que importa lo que diga esa esfera? Tu valor no es determinado por tu sangre sino por tus acciones y principios." Dice Yugo con un tono asertivo.
Pinkeiru pareció de alguna manera estar satisfecha mientras que Yuki empezó a olvidar su miedo hacia él y sus ojos empezaron a brillar en admiración por lo que dijo.
"Bueno nos iremos ya, cuando tengas tiempo te contaré lo que puede hacer esta peque?a, ?Bye bye!" Tras decir eso toma a Yuki de la mano y mientras se iban alejando, Pinkeiru nota que Yuki tiene callos en su mano, no puede evitar sonreír y admirar el trabajo duro que hay detrás de ellos.
Salen al exterior y tras caminar un rato llegan a una zona llena de tiendas. Yuki estaba observando todo a su alrededor, su curiosidad sobre la ciudad había vuelto a despertar mientras miraba a sus alrededores. Todos vivían en paz, caminaban de un lado al otro y hacían todo tipo de actividades juntos. Luego recuerda que no sabe por qué Pinkeiru la trajo hasta este lugar y le pregunta. "?Por qué estamos aquí?" A lo que ella le responde. "Tu ropa es demasiado llamativa y provocativa, tengo que conseguirte una nueva, vamos a esta tienda primero para ver cual te queda mejor."
Las dos entran a la tienda que estaba llena de todo tipo de ropa apta para su uso. En cuanto se van a probar las primeras prendas, Pinkeiru le insiste que se quite su bufanda, a lo que Yuki le responde. "Es de alguien muy importante para mí, no me la quitaré."
Pinkeiru entiende su decisión y busca ropa que le pegue con ella. Se probó todo tipo de ropa, desde vestidos hasta ropa casual o apretada. Mientras buscaban la ropa que mejor le quedara, por primera vez en mucho tiempo Yuki genuinamente se estaba divirtiendo, para ella Pinkeiru ahora era más que su superior, ahora era su nueva amiga. Y después de tanto buscar y probar, al fin encontraron la correcta.
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"?Mira que mona te vez con esa!" Exclamó Pinkeiru encantada por cómo le quedaba.
A Yuki también le gustaba, pero había algo que no le terminaba de convencer. "Me gusta mucho, pero creo que me molestaría para pelear." A lo que Pinkeiru le dice que se mueva para que la pruebe. Yuki se mueve con velocidad de un lado a otro e incluso abre sus alas y se sorprende por lo ligera que se siente, para su sorpresa no le molestaba ni un poco. "?Como es posible?" Se preguntaba.
"Está hecha de una tela especial, este tipo de ropa está hecha para el combate, aunque no lo parezca, por eso vinimos a las tiendas de acá arriba en vez de las tiendas de la ciudad comercial de abajo." Dijo Pinkeiru al ver la confusión en el rostro de Yuki. Satisfechas ambas con su compra (Pagó Pinkeiru) salen de la tienda y caminan por la capital por un rato.
En el camino ambas se cruzan con dos jóvenes que estaban mirando a Yuki con ojos lujuriosos, Pinkeiru los mira a ambos con una mirada tan afilada cómo sus alas haciendo que ambos jóvenes sigan con su camino como si nada hubiera pasado. Yuki confundida nota a Pinkeiru mirándolos, y se pregunta el por qué, pero decide no darle importancia.
"?No tienes hambre, Yuki-linda? Después del día que has tenido debes estar hambrienta." En cuanto termina de hablar, el estómago de Yuki resuena haciendo que se avergüence y rían las dos. Vaya casualidad.
Siendo así que se dirigen a comer en una mesita delante de un establecimiento donde vendían todo tipo de alimentos. Mientras esperaban a que llegará su comida ambas platicaban para matar el rato.
"La capital es muy tranquila, ni pareciera que estuviéramos en una guerra ahora mismo." Dijo Yuki con un tono relajado mientras miraba a su alrededor.
Pinkeiru apoya su cabeza en sus manos y le responde. "Esto es debido a que cuenta con la mayor y mejor protección de toda nuestra raza, tenemos muchos de los ángeles más fuertes y un primordial para esto. También sirve como punto de reunión para los Comandantes y Subcomandantes quienes están en la cima de poder. Es la mayor ciudad militar y mercante, por eso los civiles viven aquí pueden disfrutar una paz como esta."
Tras decir esto, de cierta manera a los ojos de Pinkeiru, Yuki luce aliviada y feliz de que todos los ángeles que estaban a su alrededor puedan vivir en paz a pesar de todo.
"Eres muy buena y pura para lo asqueroso que es el mundo de la guerra, ?estas segura que quieres recorrer este camino? Una vez entres solo la muerte te puede sacar de el." Pregunta Pinkeiru quien con una mirada efímera contempla el paisaje.
Yuki solo puede sonreírle y responderle. "Lo recorreré cuantas veces sea necesario si con eso logro mi cometido, debo cumplir la promesa que le hice a los míos y... a aquella persona que fue tan importante para mí." Dijo mientras que con una mirada enternecida recostaba su cabeza sobre la bufanda. "Es lo que ellos, él y yo queremos, estoy dispuesta a dar mi vida por el sue?o de todos, por ese sue?o donde todos, ángeles y demonios pudiéramos vivir juntos en paz." Culminando sus palabras con una dulce sonrisa.
Pinkeiru sorprendida se contagia de la pura sonrisa que esbozaba, mientras que en su interior decía. "Es posible que puedas controlar la luz porque eres la luz misma, no hay una pisca de maldad ni malicia en ti, temo por tu futuro aunque quisiera verte conseguirlo."
No pasó mucho tiempo más para que el mesero llegara con su orden, Pinkeiru había pedido un plato simple para saciar su hambre mientras que Yuki tenía todo un bufet para ella, mientras que la peli rosa miraba su plato y con un modesto tenedor llevaba su comida a la boca, como si estuviera esperando toda su vida por ese bocado, cierra sus ojos para saborearlo haciendo junto a eso una expresión de satisfacción.
En cuanto abre los ojos y levanta su mirada, Yuki había devorado toda la comida que tenía servida, presenciar esto le dejó sin palabras, mientras en su mente estaba diciendo "Vaya apetito tiene la muchachita." Mientras esta solo le sonreía y pedía más, dándole a entender que jamás debería invitarla de nuevo a comer, preocupada de que, si lo vuelve a hacer, puede que su cartera no sobreviva el impacto.
Una vez terminaron de comer, ambas se levantan de su asiento.
"Siempre me gusta almorzar en este lugar, la comida es de gran calidad." Dice Pinkeiru mientras se estiraba "Lo siento Yuki-linda, pero nuestros caminos se separan por ahora, tengo responsabilidades que atender así que dirígete hacia los cuarteles al atardecer, hoy nos reuniremos para algo importante."
Yuki tras dar las gracias y recibir direcciones, mira partir a Pinkeiru hasta que desaparece en la lejanía entre la multitud de ángeles que la rodeaba. "Supongo que daré un paseo en lo que da la hora"
Mientras caminaba por la ciudad aún incrédula por todo lo que había sucedido en el día comenzó a reflexionar. Primero llegó a la capital, conoció a alguien que le ayudó a inscribirse en un batallón, paso la prueba necesaria para unirse al batallón, mataron a ese alguien, conoció a una subcomandante que la reclutó sin mucho problema, conoció al comandante quien también es el conocido como el más fuerte, después consiguió nueva ropa y comió con la subcomandante. "Vaya día..." Pero estaba decidida a no pensar más en eso e iba a disfrutar de las maravillas que le ofrecían la capital mientras esperaba al amanecer, visitando así todos los lugares que pudo.
A cada paso que daba, era capaz de ver tantas cosas nuevas que solo había podido imaginar en algunos libros o en las historias que le contaban... hermosas piedras que escupían agua, estatuas enormes de algunos héroes históricos, los verdes y floridos parques de la ciudad y un sinfín de cosas más, todo ba?ado por esa paz y tranquilidad características del lugar.
De repente, unos ni?os se chocan con ella y siguen corriendo, ella se da cuenta de que los ni?os estaban jugando con unas espadas de madera y comenzó así a recordar a sus primeros amigos y cuando ella jugó a las espadas con ellos, se sintió triste y nostálgica al verlos jugar. "Me pregunto, si ellos siguieran vivos, si hubieran venido conmigo hasta aquí." Pensaba en voz alta llena de melancolía.
"Tantas horas que pasamos juntos... esos días que pasaron en un abrir y cerrar de ojos, todas esas risas, todas esas aventuras que vivimos juntos y que ahora solo son un recuerdo... que pareciera como si hubiera sido ayer cuando el brillo en sus corazones se apagó..." Decía en su interior mientras seguía observando a aquellos ni?os, no pasó mucho antes de que sus padres les llamasen para regresar a con ellos y... una vez más, los recuerdos se habían hecho presentes.
Con ese sentimiento, decidió ir al borde de la capital y sentarse para observar cómo caía el sol mientras que el viento sacudía su largo cabello y sus blancas alas. "Ya está por caer el atardecer, debería ir a los cuarteles." Pensó en su interior, a lo que procedió a levantarse y se dirigió hacia donde Pinkeiru le había indicado.
Al llegar, se impresiona por lo enorme que era el lugar y apenas entrar, se llena de curiosidad por tantos artilugios y dise?os que había por su alrededor, tenía dos pisos que se podían ver desde abajo, a la izquierda había una zona donde estaban batallando unos ángeles que se encontraban ahí y a la derecha un lugar parecido a la tienda donde almorzaron lleno de comida, más adelante se veía unas escaleras que llevaban a muchas más salas dentro de los cuarteles.
De repente la mayoría de los ángeles que se encontraban allí la rodean en emoción y empezaron a bombardearla con preguntas. "?Eres la nueva?" "?Es cierto que puedes controlar la luz?" "?Por qué tienes orejas en la cabeza?" Su curiosidad los estuvo carcomiendo por horas ya que Pinkeiru les había avisado sobre la llegada de Yuki, sobre lo especial que es y las asombrosas habilidades que posee. Muchos trataron a Yuki con amabilidad, mientras que otros resentidos quisieron ponerla a prueba inmediatamente.
"A ver nuevecita, puede que la subcomandante tenga esperanzas en ti, pero primero tenemos que comprobar tu habilidad. Somos arcángeles muy fuertes y algunos de nosotros somos de sangre pura así que tienes que demostrarnos que eres digna de estar aquí." Decía un sujeto de manera arrogante.
Algunos de los presentes le insistían que no la molestara hasta que Yuki le responde con firmeza. "Me rehúso."
"?Qué pasa? ?Tienes miedo?" Replicó aquel sujeto quien tomaba agresivo a Yuki por la bufanda incitándole a pelear.
Cosa que no la tenía contenta, ya que en un segundo inmovilizó al sujeto que confundido y sin palabras, quedó en el suelo con la mirada en el techo sin que él siquiera se diera cuenta.
"No debemos pelear, estamos del mismo lado." Decía Yuki molesta. "Por tu bien te sugiero que te tranquilices y jamás vuelvas a tocar esta bufanda." Dijo con seriedad en su rostro mientras sus dorados ojos brillaban con intensidad y sus pupilas eran tan finas y afiladas que atemorizaron al sujeto.
De repente dos ángeles llegan, eran peque?os de estatura, una de ellos quien vestía un vestido largo y un collar de corazón grita enojada. "POR QUé HAY TANTO ESCáNDALO, ?NO PODEMOS TRABAJAR ASí!"
Todos los que estaban alrededor se dispersan con velocidad para que no los vieran, Yuki suelta al ángel que tenía deshabilitado, espera a que se levante y dice. "Lo siento, no era mi intención molestar a nadie, me dejé llevar por el momento." Mientras asiente con el cuerpo en forma de disculpa tanto para el sujeto como para los dos ángeles que los detuvo.
El segundo ángel que acababa de llegar le responde. "No no, yo lo siento, ella suele exagerar mucho, teníamos curiosidad sobre qué estaba pasando, tu debes ser Yukiharu."
"Si, mucho gusto... ?y ustedes son?" Le pregunta con intriga.
"Yo soy Kyon y esta que está aquí es mi esposa, Lore. Ambos nos encargamos de darles a la brigada todo lo que necesiten, desde construcción hasta armamentos y pociones." Respondió orgulloso y con un tono tímido.
Yuki se impresiona que puedan hacer tantas cosas, pero hay algo más que le llama la atención.
"Disculpen si los ofendo, pero... ?no son un poco jóvenes para eso?" Preguntó Yuki intrigada.
Lore se molesta por su respuesta, tanto que se podía ver como el humo salía de su cabeza mientras murmura diciéndole de todo menos algo bonito, Kyon la retiene un poco mientras que le responde. "Puede que no lo parezca, pero ambos tenemos más de 80 a?os, simplemente aparentamos ser muy jóvenes."
Seguido a eso, un estruendo suena por todo el cuartel causado por las puertas que fueron abiertas bruscamente de par en par por Pinkeiru quien caminaba a lo que parecía ser un tipo de podio justo en medio de la sala, inmediatamente todos los ángeles en el cuartel se reunieron y sin pasar un segundo hicieron filas frente a ella.
"?ATENCIóN!" Exclamó fuertemente "Escuchen todos, se nos ha sido asignada una nueva misión, sé que hay caras nuevas entre nosotros, pero las presentaciones tendrán que esperar."
Yuki inmediatamente supo que esto era el algo importante al que se refería, y sin saber en qué fila pertenecía se quedó parada donde estaba.
Pinkeiru, con una sonrisa confiada dice "Nuestra misión es simple, recuperaremos territorio arrebatado por el enemigo. Espero que estén preparados, esta noche será larga."
Fin del capítulo.