Una fuerte lluvia comenzó a azotar el exterior de la barrera. Javier y Helen estaban petrificados... en shock, no pudieron ni reaccionar a lo sucedido. De la nada, una lanza gigante atravesó a su amigo Código y la mitad de su cuerpo había caído justo delante de sus pies. "Realmente esta muerto." Era lo que ambos pensaban, mirando el cadáver de su amigo, su sangre empezaba a correr por todo su alrededor mientras sus intestinos se esparcían por el suelo. Helen sale de su transe e inmediatamente empieza a vomitar tras ver la terrorífica imagen frente a sus pies.
De repente, un sonido distante empezó a resonar por toda la zona desértica, haciendo temblar la arena misma. El sonido era similar al de unos tambores y con cada estruendo el sonido se hacía más fuerte. Ese fuerte temblor hizo que ambos miraran en dirección de donde venia el sonido. Un ejército... soldados portando armaduras y armas eran lo que estaba provocando tal conmoción, marchando hacia ellos de manera violenta.
Javier al verlos marchar se asusta y toma la iniciativa agarrando a Helen de la mano quien aún estaba confundido y disgustado. "Helen corre, tenemos que volver a dentro de la barrera YA." Con todas sus fuerzas Javier corrió llevándose a Helen consigo hacia dentro de la barrera donde esta mantendría afuera a los enemigos. Sus piernas, tan jóvenes pero energéticas no iban a defraudarlos esta vez, y sacando sus alas, estas les proporcionaban aún más velocidad.
"Podemos conseguirlo, ya casi llegamos." Fue lo que pensó Javier con ojos aguados. "No debimos haber salido, todo esto es mi culpa. Solo un poco más..." De repente siente como un peque?o toque en la cabeza "?Ah? ?Por qué todo-... se volvió-... tan-... oscur-?"
Ambos caen desplomados al suelo justo al borde de la barrera, fueron atravesados por una flecha, directamente en el medio de la cabeza, dándoles a ambos una muerte casi instantánea. Estaban tan cerca de lo que ellos pensaron que sería un lugar seguro, esto no era más que una mera ilusión, la barrera no los protegería más del exterior.
Entre todos los hombres del ejército sale un soldado con una armadura peculiar y diferente a los demás, este soldado se posa en frente de todos y procede a decir unas palabras. "Casi se nos escapan esos mocosos, aunque no hubiera importado mucho, estaban condenados." El misterioso soldado en armadura con extra?as marcas en su rostro levanta su espada y grita. "?SOLDADOS, HEMOS ENCONTRADO LO QUE PARECE SER UNA ALDEA OCULTA POR UNA BARRERA, ATRAVEZADLA, DESTRUYAN TODO, MATAD A QUIENES SE METAN EN SU CAMINO Y COMO HOY ME SIENTO DE BUEN HUMOR, LES DOY LA LIBERTAD DE HACER LO QUE OS PLAZCA CON LAS MUJERES! Yo iré a reportar esto con los peces gordos."
Un grito de guerra resuena por todo el valle mientras la lluvia se hacía más intensa convirtiéndose así en una tormenta. Esta misma lluvia empezó a atravesar la barrera que poco a poco perdía su fuerza, haciendo visible el exterior e interior de esta.
El abuelo nota como la barrera empezaba a desaparecer, no hay tiempo que perder. "?En qué dirección dejaste de sentir a Código?" Le pregunta bruscamente.
Yuki, aterrada y decaída, levanta su temblorosa mano y apunta en la dirección donde dejó de sentir a código. El abuelo carga a Yuki en su espalda mientras Kiran vuelve al interior de ella, esparce sus alas y vuela hacia la aldea a toda velocidad. En medio del camino Yuki vuelve a entrar en pánico y grita del terror. "NO PUEDE SER- NO PUEDE SER- NO PUEDE SER-. Javier y Helen... también están muertos"
El abuelo molesto y con un tono serio le pregunta. "?Estas segura que están realmente muertos?"
"Estoy segura..." Le responde con una voz temblorosa. "Primero siento un escalofrío y luego dejo de sentir su luz, es como si sintiera la forma en la que mueren."
El abuelo mientras esquivaba los árboles que se encontraba en el camino le dice. "No hay tiempo para indagar en eso, parece que aún no han llegado a la aldea, tenemos que avisarles a todos los aldeanos."
Ambos llegan a la aldea y rápidamente esparcen la palabra de que los están invadiendo. Nadie sabía que hacer, la barrera se suponía que iba a protegerlos del exterior. No había nadie que pudiera pelear más que el abuelo y Yukiharu. No estaban preparados para algo así.
El abuelo sabe que es el único que puede protegerlos a todos así que los empieza a comandar. "Todos tomen refugio en la casa más lejana de este punto de la aldea, llévense a las criaturas místicas con ustedes, yo mantendré a raya a los invasores."
Yuki aún estaba en shock, confundida, llena de sentimientos ajenos que nunca antes había sentido. No podía pelear en ese estado ni mucho menos su abuelo le iba a permitir arriesgar su vida.
El abuelo se agacha para estar a la altura de Yuki y le dice con un tono relajado. "Mi peque?a, necesito que me hagas un favor, sé que es difícil en tu condición actual, pero necesito que me hagas una espada de luz como la que me hiciste cuando entrenamos, tengo que protegerlos a todos, pero requiero de tu ayuda."
Yuki reacciona a su voz... junta sus manos... se concentra... no parece estar funcionando... espera... se ve una peque?a luz... le está costando, pero... no se rinde... y con un estallido de luz logra crear la espada y se la da a su abuelito. "Gracias mi peque?a, ahora... ?ARIA LLéVATE A YUKI CONTIGO Y PROTEGELA NO IMPORTA QUE!"
Aria quien estaba junto a ellos asiente con la cabeza, rápidamente carga a Yuki llevándosela consigo dejando al abuelo atrás.
"ABUELITO ESPERA!" Grita en miedo extendiendo su mano para intentar alcanzarlo.
"No te preocupes mi peque?a, voy a estar bien." Le responde su abuelito dándole una sonrisa reconfortante para que su peque?a nieta no se preocupe. "Ahora..." Gira su cabeza hacia el estruendo que se escuchaba detrás de él. "Estabais tardando en llegar... Demonios."
"JAJAJAJA ?ESTO ES UNA BROMA, CIERTO? ???SOMOS UN EJERCITO DE 200!!! ?Y SOLO UN VEJETE ES QUIEN QUE NOS VA A DETENER? JAAJAJAJ." Gritó de manera burlona uno de los soldados a lo que todos se empiezan a reír al mismo tiempo al ver la ridiculez de la situación.
El abuelo se pone en posición de combate y con confianza les responde "Este vejete será lo último que veréis en vuestra vida, debieron pensárselo dos veces antes de invadir este lugar y matar a tres de nuestros ni?os."
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El soldado se deja de reír y con un rostro macabro le responde. "No será lo único que mataremos hoy, anciano."
Con la caída de un rayo que cae entre el abuelo y el ejército, la batalla comienza.
Yuki estaba preocupada, solo podía pensar. "?Mi abuelito estará bien verdad? Dijo que lo estaría. Llegamos a la casa con todos los demás aldeanos. Todos están aterrados, yo también lo estoy. Se que ser valiente no siempre es lo mejor, pero... son demasiados enemigos y la lluvia es muy fuerte, seguro le estorbará a mi abuelito. él siempre me cuida y protege, pero tengo que protegerlo ahora."
Tras decir esto Yuki se levanta y dice. "Voy a volver con mi abuelito, tengo que ayudarlo." Yuki se dirige hacia la puerta, pero Aria le detiene. "Le prometí a tu abuelo que te protegería, no vas a salir de esta casa hasta que sea seguro."
"?Tengo que ayudarlo, mi abuelito me necesita!" Yuki intenta pasarle por el lado para llegar a la puerta a lo que Aria la cachetea haciendo que se detenga. Confundida, Yuki mira a Aria preguntándose por que lo hizo mientras ponía su mano en el lugar donde recibió la cachetada.
Aria le grita molesta diciéndole. "No es momento para que te comportes como una ni?a inmadura Yuki. Tu abuelo dijo que iba a estar bien, confía en él."
Arrepentida por sus acciones Yuki asiente con la cabeza concordando así con Aria para luego dirigirse a la ventana de la casa para ver que ocurría desde lejos. Sus ojos agudos y especiales le permitían ver a largas distancias y con sus altos reflejos no hubiera nada que no podía ver. Pero ella solo podía ver... una lluvia... rayos... fuego... hierro... sangre... No podía ver a su abuelito de tantas cosas que estaban ocurriendo, pero, aun podía sentir su luz... estaba bien... estaba ganando... No había nada de qué preocuparse... pero... esa vista del completo caos que estaba pasando delante de sus ojos, sería una que se quedaría grabada por el resto de su vida.
Pasaron unos minutos. Pasaron unas horas. La batalla no había acabado, la lluvia no había terminado.
Pero... de repente... con el atardecer, un silencio absoluto cundió la aldea. La lluvia se detuvo, lo que fue para el mundo unas horas, para Yuki y los demás se sintió como una eternidad, pensaron que esta pesadilla nunca iba a terminar. Inmediatamente Yuki salió corriendo de la casa para ver a su abuelito, podía sentir su luz, había ganado.
Mientras corría miraba a su alrededor, el rio que tanta agua pura les proporcionaba estaba te?ido de rojo, los árboles quemados, las casas destruidas, el verde dominante de la peque?a pradera había desaparecido, todo estaba decorado con armas y armaduras cubiertas de sangre. Pero esto no le importo mucho a la peque?a, solo quería ver a su abuelito.
Ella corrió y corrió, abrió sus alas y las utilizó para volar y llegar más rápido. Hasta que por fin llegó, al final del camino... se veía una monta?a de cadáveres, en cuanto mira hacia arriba allí estaba su abuelito, parado en la cima de todo mirando el atardecer mientras el resplandor cubría su cuerpo. Yuki no puede evitar llorar, se alegra de ver que su abuelito sigue vivo, pero esa alegría no dura mucho, algo estaba mal. Su abuelo saltó de la monta?a de cadáveres hacia el lado opuesto de donde estaba Yuki.
"ABUELITOOOO!" Grita con todas sus fuerzas para llamar su atención mientras vuela por encima de los cuerpos. El abuelo se gira y sonríe al ver a su peque?a. Yuki se pone muy contenta y a toda velocidad se dirige hacia sus brazos, pero... a mitad del vuelo se percata de algo... se detiene, deja de volar. En cuanto pone sus pies sobre la tierra, mirando a su abuelo, sus lágrimas pasaron de ser de felicidad a terror. El abuelo se gira completamente y.... su cuerpo, estaba destrozado... le faltaba su brazo derecho, ala izquierda, tenía heridas por todo el cuerpo, huesos rotos, pero, sobre todo, una espada estaba atravesando su pecho.
La peque?a no podía creer lo que veía, "Es mentira, ?cierto? ?Cierto?" Dijo Yuki con una voz La persona que más quería en el mundo, quien la cuido toda su vida, estaba a lo que parece ser el borde de la muerte... con una sonrisa en su rostro.
El abuelo cae desplomado al suelo.
"No no no no no no no, abuelito no." Dice Yuki en voz baja, no podía asimilar la situación, pero de inmediato ella corre entre lágrimas hacia él, quiere salvarlo, quiere hacer algo, pero no sabe qué.
"Hola mi peque?a, ?estas bien?" A pesar de su estado físico su única preocupación era su nieta. El tono suave de su voz era como una herida punzante para Yuki... ella no podía hablar, tenía un nudo en la garganta, su nariz estaba tapada del llanto de sus ojos, las lágrimas no dejaban de caer por su rostro. El abuelo extiende su mano y seca las lágrimas de Yuki. "No llores mi peque?a, sonríe, te queda mejor una sonrisa."
"Me dijiste que estarías bien, ?Por qué? ???POR QUE!?! Por favor abuelito no te mueras, no quiero perderte." La desesperación comenzaba a consumir la mente de la peque?a ángel mientras solo podía agarrar la mano de su abuelo mientras esta acariciaba su rostro.
El abuelo le responde con un rostro despreocupado y lleno de serenidad. "Pude protegerlos a todos... pude protegerte a ti... estoy satisfecho... Pero aún no están a salvo, no me queda mucho tiempo, así que necesito que me escuches atentamente, Yuki. Voy a teletransportarlos a todos hacia un bosque cerca de la Capital de Los ángeles, levantaré otra barrera dimensional para mantenerlos a salvo durante unos 10 a?os más. Cuando ese tiempo pase, la barrera caerá y será cuando debas dirigirte a la capital para detener esta guerra que ha tomado la vida de tantos. Eres fuerte y de buen corazón mi peque?a, si hay alguien que puede lograrlo, esa eres tú."
Yuki no entiende por qué le dice esto, llena de frustración y lágrimas le pregunta. "?Por- por qué lo dices como si no fueras a- a acompa?arme? Me prometiste que iríamos juntos a explorar el mundo... ?ME LO PROMETISTE!" Gritó con todas sus fuerzas.
El abuelo cierra los ojos por un momento y le responde. "Lo siento mi peque?a, no podré cumplir esa promesa, así que hagamos otra. Prométeme que detendrás esta violencia absurda y traerás paz a ambos reinos."
La ni?a aprieta fuertemente la mano de su abuelo mientras frustrada grita. "?TE LO PROMETO, PERO POR FAVOR! Abuelito... no te mueras... no te vayas... no me dejes sola..."
El abuelo vuelve a abrir los ojos y le dice. "No me iré a ningún lado mi peque?a, siempre estaré contigo, observándote y protegiéndote. Si alguna vez quieres verme solo tienes que recordar los momentos que pasamos juntos y estaré ahí contigo."
El abuelo se suelta de las manos de Yuki y vuelve a secarle las lágrimas que no paraban de caer de su rostro para luego acariciarle su cabeza para confortarla. De repente su cuerpo empieza a brillar y la luz saliendo de él comenzaba a subir hacia el cielo. Estaba desapareciendo...
Aprovechando sus últimos alientos, el abuelo mira al cielo mientras dice. "Dios de Luz, si pudieras concederme un deseo... Deseo que mi peque?a crezca feliz." Tras decir eso el abuelo mira a los aguados ojos de Yuki y con cari?o le dedica unas palabras. "Hay mucho que quisiera haber podido ense?arte Yuki, así que te contaré todo lo que pueda ahora. No busques venganza porque ya no estoy, la venganza es mala, mata el alma y la corrompe, solo porque unos demonios me mataron no significa que sean malvados, hay demonios buenos también, buenos como tu y como yo. Sé la luz de aquellos que están en la oscuridad. Hazte fuerte para proteger a tus seres queridos. Nunca pierdas la esperanza. Te amo mi peque?a... doy gracias... a la existencia misma... por haberte encontrado.... en mi camino... aquel día... me cambiaste... eres lo mejor... que tuve... en mi vida..."
"?YO TAMBIEN TE AMO! Abuelito... no no no te vayas, no me dejes..." En un intento desesperado Yuki abraza por última vez a su abuelo para que no se separe de ella.
El abuelo le sonríe una última vez mientras da sus últimas palabras. "Adiós... mi peque?a flor..."
Desapareciendo completamente entre sus brazos, dejando atrás su bufanda la cual ahora Yuki abraza fuertemente, dejando atrás los sue?os aun sin cumplir y el alma destrozada de una peque?a que jamás nadie podrá enmendar.
El llanto de la peque?a ángel, resonó por toda la aldea, por el valle, el horizonte, mientras que con cada gota de inocencia que caía desde lo más profundo de su ser entendió que... la vida, no siempre es tan blanca y pura... a veces... se ti?e de rojo.
Fin del capítulo.