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AliNovel > Noctis: De Débil a Leyenda [Español] > Capítulo 37 – La Cacería del Heraldo

Capítulo 37 – La Cacería del Heraldo

    El eco de los pasos resonaba en la mazmorra. El aire estaba cargado con la humedad propia de los calabozos antiguos, y la luz de las antorchas apenas iluminaba los oscuros pasillos de piedra.


    El grupo de cazadores avanzaba en silencio. Gavran, al frente, guiaba con seguridad. Serka, la arquera, se mantenía alerta con una flecha ya lista en su arco. Vok, el espadachín, sonreía con arrogancia, golpeando su espada contra su hombro. Marlen, la sanadora, caminaba detrás, observando con frialdad la situación. Y Kael, el asesino, se movía como una sombra a los costados, sin emitir sonido alguno.


    Pero no estaban solos.


    Entre ellos, arrastrado con fuerza, iba Eiden. Un chico de contextura delgada, con ropas gastadas y expresión aterrada. Su respiración era agitada, y el sudor perlaba su frente.


    —V-Vamos muy profundo… —balbuceó el chico, intentando detenerse.


    —Cállate y camina —gru?ó Vok, dándole un empujón que casi lo hizo caer.


    Eiden apretó los dientes. No podía hacer nada. Sabía que lo estaban usando, pero no entendía el motivo… hasta que vio la estructura de piedra circular en la sala frente a ellos. Inscripciones antiguas brillaban con un tenue resplandor azul.


    —No… —susurró, dando un paso atrás—. No… no me van a…


    Gavran chasqueó los dedos.


    —Sujétenlo.


    Vok y Kael lo agarraron con fuerza.


    —?No, por favor! ?No hagan esto!


    —Tranquilo, mocoso —susurró Kael con una sonrisa—. Solo dolerá un momento.


    Eiden gritó, luchando con todas sus fuerzas. Pero era inútil. Lo arrastraron al círculo de piedra y lo obligaron a arrodillarse.


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    —El sacrificio activa el tesoro… —murmuró Marlen, con indiferencia—. Deberíamos hacerlo rápido.


    —?Estás seguro de que esto funcionará? —preguntó Serka, observando con cautela.


    Gavran se limitó a sonreír.


    —Funcionó antes, ?no?


    La frase cayó como un martillazo en la conciencia de todos. Porque sí, lo había hecho.


    Había funcionado con Asver Noctis.


    El silencio se alargó.


    Luego, el aire cambió.


    Una presión invisible cayó sobre la mazmorra.


    El ambiente se volvió helado.


    Las llamas de las antorchas parpadearon violentamente… y se apagaron.


    Sombra absoluta.


    —?Qué…? —Marlen sintió un escalofrío recorrer su espalda.


    Entonces, una voz emergió de la oscuridad.


    —?Van a sacrificar a otro?


    Todos se quedaron petrificados.


    Desde la penumbra, una figura emergió con calma.


    Un hombre de pie, cubierto con un abrigo oscuro y una máscara.


    El Enmascarado.


    El terror se extendió como un veneno entre los cazadores.


    Serka tragó saliva.


    —Mierda…


    Sabían quién era.


    El hombre que mató a Drehn.


    —D-Deberíamos irnos… —susurró Marlen, retrocediendo.


    Pero Gavran no se movió.


    En lugar de eso, avanzó un paso al frente.


    —Somos cinco contra uno —su voz era firme, sin titubeos—. No me importa quién seas, caerás como todos los demás.


    El grupo intercambió miradas. Si peleaban juntos, podían ganar.


    —?Mátenlo!


    Serka disparó su flecha.


    Vok cargó con su espada.


    Kael desapareció en las sombras.


    Marlen preparó un hechizo de refuerzo.


    Pero en ese instante…


    La mazmorra retumbó.


    La luz desapareció por completo.


    Las sombras devoraron el suelo, las paredes, el techo.


    Un vacío absoluto.


    El mundo cambió.


    —Zona del Heraldo.


    Una presión indescriptible cayó sobre ellos.


    El aire se volvió denso, imposible de respirar.


    La sensación de muerte los envolvió.


    Serka sintió sus piernas fallar y cayó de rodillas.


    Vok soltó su espada, temblando.


    Kael, el asesino, se paralizó, su instinto de supervivencia gritando que escapara.


    Marlen hiperventilaba, sintiendo que el mundo la aplastaba.


    Pero el peor de todos era Gavran.


    El cazador experimentado, el líder del grupo… cayó pesadamente al suelo.


    Un líquido oscuro se esparció por el suelo bajo él.


    Se había meado encima.


    El Enmascarado lo observó en silencio.


    Luego, dejó escapar una risa baja.


    —Y te haces llamar cazador experimentado…


    Gavran temblaba.


    —Y no puedes ni mantener tus pantalones secos.


    Serka miró con horror a Gavran, viendo al hombre que antes consideraba un pilar derrumbarse.


    El Enmascarado movió la mano hacia su rostro…


    Y lentamente se quitó la máscara.


    El grupo contenió la respiración.


    Lo vieron.


    Y entendieron.


    Era Asver Noctis.


    Vivo.


    Fuerte.


    Indomable.


    —N-No… imposible… —balbuceó Marlen, con la piel helada.


    Asver los miró con una frialdad absoluta.


    Los mismos que lo habían traicionado.


    Los mismos que lo dejaron morir.


    —Ahora veremos… —susurró, con una sonrisa peligrosa— qué me dará la mazmorra por su sacrificio.
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