Capítulo 30 – La Sangre del Heraldo
El suelo bajo los pies de Asver estaba cubierto de cuerpos oscuros. La batalla había sido implacable, su cuerpo estaba adolorido, pero aún estaba de pie. Su pecho subía y bajaba con fuerza, mientras los últimos vestigios de las sombras se disipaban en el aire sombrío.
Entonces, una nueva notificación apareció ante sus ojos.
[Has superado la Prueba de la Carne.]
[Se ha desbloqueado una misión especial.]
Misión: El Cáliz de las Sombras
Encuentra la Sangre del Heraldo y bébela. Solo aquellos dignos pueden soportar su poder.
La sensación de peligro no se había desvanecido. Frente a él, un nuevo pasillo se abrió en la negrura, iluminado por un resplandor carmesí. La bruma se espesaba a medida que avanzaba, y el aire se volvía más denso, como si el mundo intentara sofocarlo.
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El Guardián de las Sombras
Asver llegó a una cámara circular. En el centro, un pedestal sostenía un cáliz de obsidiana, su contenido brillando con un líquido oscuro, casi vivo.
Pero antes de que pudiera acercarse, el suelo tembló.
Desde la negrura emergió una figura colosal. Su cuerpo estaba formado por sombras líquidas, y sus ojos brillaban como brasas infernales. La criatura dejó escapar un rugido gutural y, sin aviso, atacó.
Asver esquivó por instinto, pero la velocidad del Guardián lo tomó por sorpresa. Un golpe le impactó en el costado, lanzándolo contra la pared. Tosió sangre. Su cuerpo ya estaba agotado por la prueba anterior, pero no podía permitirse caer aquí.
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La criatura tenía una habilidad aterradora: regeneración instantánea. Cada corte que Asver lograba infligir se cerraba en segundos, como si la criatura fuera invulnerable.
—No importa cuánto lo ataque… —murmuró, apretando los dientes.
La solución no era derrotarlo con fuerza bruta. Debía encontrar su punto débil.
Entonces, sintió un leve temblor en su mano.
Velmora vibró.
Asver miró su daga y notó que su filo oscuro ahora tenía un resplandor rojizo más intenso. Una notificación apareció.
[Velmora ha resonado con la energía del Mundo de las Sombras.]
[Se ha desbloqueado la habilidad: Sombras Voraces.]
Habilidad: Sombras Voraces – Activada
Los cortes de Velmora devoran la esencia de sus enemigos, retrasando su regeneración y drenando su energía.
Un destello de comprensión pasó por la mente de Asver.
Ajustó el agarre sobre Velmora, y cuando el Guardián lanzó su brazo en una embestida brutal, Asver giró, esquivando por centímetros y usando el impulso del enemigo en su favor.
Con un grito feroz, clavó Velmora en el torso del Guardián.
Las sombras de la criatura se estremecieron. El área alrededor del corte no se regeneraba. Al contrario, comenzó a marchitarse, como si algo le estuviera robando su esencia.
El Guardián rugió y retrocedió tambaleándose. Asver no le dio oportunidad de recuperarse.
—Si no puedes regenerarte… no puedes ganar.
Con un salto, giró en el aire y clavó Velmora directamente en el núcleo de la criatura.
El Guardián se detuvo. Su cuerpo comenzó a retorcerse, sus sombras desmoronándose como ceniza al viento. Un último rugido llenó la cámara antes de que la criatura se disolviera por completo.
Una nueva notificación apareció.
[Has derrotado al Guardián de las Sombras.]
[El acceso al Cáliz de las Sombras está desbloqueado.]
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La Sangre del Heraldo
Asver se acercó al cáliz. Su superficie brillaba con un resplandor hipnótico. Sabía que no tenía elección. Umbralis no le dejaría continuar sin completar la misión.
Tomó el cáliz.
El líquido oscuro olía a algo indescriptible, una mezcla de sangre y poder antiguo. Sin dudar, lo llevó a sus labios y bebió.
Un fuego oscuro recorrió su cuerpo.
El dolor lo atravesó como una tormenta. Sus venas ardieron, su piel se estremeció y su visión se oscureció. Cayó de rodillas mientras un poder desconocido recorría cada fibra de su ser.
Y en su piel, las marcas comenzaron a aparecer.
—?Qué… es esto…?
Negro y carmesí se extendieron por su cuello, brazos y torso. No brillaban, pero su mera presencia emanaba una fuerza abrumadora.
Entonces, el sistema mostró una pantalla.
[Has consumido la Sangre del Heraldo.]
[Tu cuerpo ha sido marcado por el poder del Caos.]
[Atributos aumentados:]
Fuerza: +65
Resistencia: +50
Velocidad: +70
Reflejos: +87
Vitalidad: +73
Maná total: +1000
Un aumento colosal de poder recorrió su cuerpo. Su maná había sobrepasado los límites humanos. Lo que antes era un flujo de energía se había convertido en un torrente incontrolable.
El mundo tembló ligeramente a su alrededor, reaccionando a su transformación.
[Tu conexión con las sombras se ha fortalecido.]
[Efecto especial desbloqueado: Presencia del Heraldo.]
Asver se levantó lentamente. Su cuerpo seguía ardiendo, pero de
ntro de ese fuego, había algo más.
Poder.
Las pruebas aún no habían terminado.
Pero ahora, él había cambiado.