La noche se cernía sobre Veylaris con un aire de calma enga?osa. Para la mayoría, era solo otro anochecer tranquilo. Para Asver, era el inicio de su cacería.
Ajustó su abrigo y echó un último vistazo a la interfaz de Umbralis.
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── Misión Importante ──
Objetivo: Es momento de tomar venganza.
Busca a uno de los cazadores que te traicionaron y mátalo.
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No había duda en la orden. El sistema no le daba opciones, solo un camino a seguir.
Asver no dudó. Aquellos que lo habían traicionado pagarían.
Pero justo cuando se disponía a salir, algo lo obligó a detenerse en la sala.
Lia estaba allí, radiante, con una sonrisa que iluminaba la Sala.
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—?Tarán!
Giró sobre sus talones con emoción, mostrando su nuevo uniforme escolar.
El dise?o era elegante y autoritario: una chaqueta negra con bordados rojos en las mangas y el cuello, una falda oscura con detalles escarlata y una corbata del mismo tono.
Sus ojos brillaban con expectativa.
—?Qué te parece? ?Voy a empezar en la Academia Central la próxima semana!
Asver la miró en silencio durante un instante. En otro tiempo, quizás, habría reaccionado con más entusiasmo.
—Te queda bien —dijo finalmente, con voz neutra.
Lia sonrió con más confianza.
—?Sabía que lo dirías!
Sin embargo, su hermano ya se dirigía hacia la puerta.
—Ahora tengo trabajo. Hablamos luego. Cuida de mamá.
Lia parpadeó, sorprendida por su tono distante.
—?Trabajo? ?Ahora? Pero…
La puerta se cerró antes de que pudiera terminar la frase.
Lia se quedó allí, con su sonrisa desvaneciéndose poco a poco.
—Siempre estás ocupado… —susurró para sí misma.
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Siguiendo a la Presa
Asver activó la interfaz y abrió el mapa del sistema. Una luz roja pulsaba en una de las zonas del distrito nocturno de Veylaris.
Drehn.
El nombre apareció junto a la se?al, y los recuerdos golpearon la mente de Asver.
Drehn… el que lo humillaba antes.
Desde el momento en que ingresó al mundo de los cazadores, Drehn fue una espina en su camino.
Se burlaba de él, lo insultaba, disfrutaba menospreciarlo frente a otros. Y en la mazmorra, fue uno de los primeros en dar la orden de dejarlo atrás.
"Solo es un lastre, no vale la pena arriesgarnos."
"Si se muere, es culpa suya por ser tan débil."
Los recuerdos encendieron un fuego en el pecho de Asver.
Ahora la situación era diferente.
Ahora, él era el depredador.
Cerró la interfaz y comenzó a moverse.
Las luces de la ciudad brillaban con intensidad, pero él se deslizaba por las sombras. Sus pasos eran silenciosos, su presencia apenas perceptible.
Cada segundo lo acercaba más a su objetivo.
Su corazón latía con calma. No era ansiedad, no era miedo. Era certeza.
Drehn no tenía idea de lo que venía por él.
La caza había comenzado.