El aire se volvió pesado.
Las raíces del bosque se partieron, temblando como si el suelo estuviera a punto de colapsar. Algo enorme emergía de las sombras.
Los cazadores apenas podían respirar.
El Tirano de la Sombra se alzaba ante ellos.
Su cuerpo era una abominación de huesos retorcidos, con extremidades largas y afiladas como cuchillas. De su espalda brotaban tentáculos oscuros que goteaban una sustancia viscosa. Su rostro estaba oculto tras un casco demoníaco, y sus ojos ardían con un resplandor púrpura.
—E-Estamos muertos… —susurró uno de los cazadores.
El Tirano rugió.
El sonido no era solo un grito de furia, era una sentencia de muerte.
La niebla en la mazmorra se agitó, y una presión indescriptible cayó sobre todos los presentes. Era como si el mismo aire los aplastara.
Varios cazadores cayeron de rodillas, incapaces de soportarlo.
—No… No podemos ganar… —uno de ellos dejó caer su arma.
Seraphine sintió que su propio cuerpo temblaba.
Pero el enmascarado no se movió.
No reaccionó ante el miedo.
Solo dio un paso adelante.
Depredador Contra Rey
El Tirano se movió primero.
Su brazo gigantesco se alzó y descendió con la fuerza de una guillotina, intentando aplastar al enmascarado.
Pero falló.
En el último instante, la silueta negra de Asver desapareció.
—??Dónde está?! —gritó un cazador.
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—?Arriba!
El enmascarado estaba en el aire.
Su espada larga, envuelta en una leve aura oscura, descendió en un arco letal hacia la cabeza del Tirano.
?CLANG!
El choque de la espada contra la armadura ósea del monstruo generó una chispa violácea. El impacto fue brutal, pero el jefe de la mazmorra no cayó tan fácilmente.
Con un rugido, giró su cuerpo y balanceó uno de sus tentáculos hacia Asver.
?BAM!
El golpe lo alcanzó en el aire y lo lanzó contra un árbol ennegrecido. El tronco se partió en dos por la fuerza del impacto.
—?Le dio! —exclamó un cazador.
Pero su voz se ahogó en seco cuando vio lo que pasó después.
Asver no cayó.
Antes de tocar el suelo, giró en el aire, clavó su espada en una rama y aterrizó con la agilidad de una bestia salvaje.
—Eso no es… humano… —murmuró alguien.
Un Asesino Sin Piedad
Sin darle tiempo al monstruo de reaccionar, el enmascarado se impulsó hacia adelante.
Su velocidad era irreal.
Cada vez que el Tirano intentaba aplastarlo, Asver lo esquivaba por centímetros.
—?Ese tipo está jugando con el jefe! —dijo un cazador, sin poder creerlo.
La espada de Asver cortaba con precisión quirúrgica.
—Se está enfocando en sus articulaciones —susurró Seraphine.
Era un método de caza.
No estaba golpeando al monstruo al azar. Lo estaba desmantelando.
Un tajo en la pierna.
El Tirano perdió estabilidad.
Un corte en el brazo.
Su ataque se volvió más lento.
—Lo está desangrando… —murmuró Seraphine.
Era una cacería.
Y Asver era el depredador.
El Tirano rugió una última vez.
En su desesperación, todos sus tentáculos se dispararon en todas direcciones. Una explosión de sombras.
Pero entonces…
[Ding.]
── Umbralis - Arsenal Abierto ──
Una segunda espada apareció en la mano de Asver.
Y se lanzó directo al corazón del monstruo.
?SLASH!
El tiempo pareció detenerse.
La espada se hundió en el pecho del Tirano de la Sombra.
Un grito inhumano sacudió la mazmorra.
El cuerpo del jefe se convulsionó violentamente antes de desmoronarse en pedazos, disipándose en la bruma oscura.
El Tirano había caído.
Y el enmascarado, cubierto de sangre, seguía en pie.
Paranoia en la Oscuridad
Los cazadores no se movieron.
Nadie habló.
Solo podían observarlo.
Respiraba con dificultad, pero su postura no mostraba debilidad.
Uno de los cazadores retrocedió.
—Eso… eso no fue normal…
Otro apretó su arma con más fuerza.
—No peleaba como un cazador. Ni siquiera como un humano…
Un tercero tragó saliva, su voz temblando.
—Yo… yo escuché rumores…
Seraphine giró la cabeza.
—?Qué rumores?
El cazador se humedeció los labios, nervioso.
—En Veylaris… hay historias. Hablan de alguien que apareció hace poco. Un cazador sin gremio. Sin registros. Que caza en la oscuridad… y desaparece sin dejar rastro.
Las palabras flotaron en el aire como una amenaza.
Todos miraron al enmascarado.
Un ser que había enfrentado solo a un jefe de mazmorra.
Un ser que seguía en pie mientras los demás apenas podían respirar.
Seraphine sintió un escalofrío.
Si esos rumores eran ciertos…
Si ese hombre no estaba de su lado…
—…entonces estamos jodidos.