—Acá abajo guardo objetos que he ido acumulando en mi prolongada vida. Tienen un significado sentimental muy grande para mí. En el transcurso de mis a?os he conocido a mucha gente, gente que he admirado enormemente a la cual he visto nacer, crecer y morir. Muchos me han dejado algún recuerdo, y son para mí verdaderas reliquias, fiel testimonio de amistades profundas -expresó don Anselmo.
Gabriel observaba aquellas antigüedades de diferentes épocas entre las que se hallaban estatuillas, libros, espadas, escudos y un sinfín de objetos que reflejaban las culturas a lo largo de la historia. Lo que más le llamó la atención fue una cota de malla, un yelmo, un escudo y una espada completamente intacta y reluciente, objetos de la edad medieval.
—?Me quiere decir que usted ha vivido en las épocas en que fueron fabricados estos objetos?—preguntó incrédulo Gabriel mientras pasaba su mano por la cota de malla.
—Así es, muchacho. Así es. Mi nombre real es Dercom, nativo de Valarión, la ciudad majestuosa enclavada en el centro del continente de Eridian. Fui enviado hace cuatro mil quinientos a?os a este lado del mundo, el mundo de los humanos, en busca de El Elegido. Sé que te resulta inverosímil todo esto que te digo, pero déjame que te resuma un poco la historia y el motivo de tu presencia acá. ?Aceptas escuchar a un viejo "loco" aunque más no sea por compasión? -expresó el anciano sonriendo.
El muchacho asintió. Estaba fascinado por todos aquellos objetos, pero le resultaba bastante difícil, por no decir imposible, creer en las palabras de presentación del viejo.
Don Anselmo preparó café y le ofreció a Gabriel. Este aceptó y se sentaron frente a frente cada uno en un extremo de aquella rústica mesa. El viejo encendió su pipa, y sus profundos ojos azules se posaron en un punto indefinido del lugar con una mirada introspectiva, como indagando en las viejas páginas de su vida.
—Para que puedas comprender, debo empezar desde el mismísimo inicio de todo. Lo que estoy a punto de contarte son verdades absolutas que me revelaron para encontrar a El Elegido. Estas verdades son complejas y hasta un tanto incomprensibles, pero intentaré explicarte lo que yo comprendí —Tomó un sorbo de café y aspiró su pipa para luego exhalar el humo que le dio a la atmósfera del sótano un toque surrealista.
—El universo es un todo y es eterno, dividido a su vez en infinitos planos existenciales. Cada plano también es, a su vez, infinito y diferente de otros planos; con sus propias constelaciones, estrellas y mundos o sin absolutamente nada, eso depende de su creador, Dios o ser supremo, llámalo como quieras. Entre estas inteligencias superiores existe un Código de Ley Universal, el cual dice que no puede existir un plano existencial sin su creador, o sea, no puede existir un plano existencial sin nada, pues todos los demás, los infinitos planos existentes, se derrumbarían como fichas de dominó, y el universo simplemente desaparecería. Por tal motivo, cada plano existencial solo cuenta con uno y solo un creador, no pudiendo este pasarse a otro plano existencial. La Ley Universal también dice que para que el universo mantenga su equilibrio, estas divinidades deben ser positivas y negativas, es decir que existen tantos planos existenciales regidos por entidades positivas como por negativas. Acá no podemos hablar de cantidades, pues estas cantidades son el infinito mismo—
Don Anselmo hizo otra pausa e incitó a Gabriel a no dejar enfriar su taza. El joven, por su parte, estaba absorto con aquellas palabras y despertaba en su mente un laberinto interminable de conjeturas.The narrative has been stolen; if detected on Amazon, report the infringement.
—Ahora pasemos a nuestro plano existencial, con sus infinitas constelaciones, soles y mundos. Este plano está regido por un creador positivo cuyo nombre para mi pueblo es Dontar. Los humanos, a lo largo de la historia, lo han llamado y personificado de diferentes maneras, según sus culturas, pero siempre nos referimos al mismo. En un principio, si se puede llamar principio a algo que ha sido, es y será eterno, Dontar, nuestro creador, vio su mundo vacío. Decidió entonces crear las galaxias con sus innumerables estrellas y sistemas planetarios. Después vino la vida, distintas especies podían disfrutar de su benevolencia sin que se les exigiera nada a cambio, ni siquiera el buen comportamiento. Los seres creados habitaban un mundo lleno de belleza, ajeno a las pestes que hoy se conocen y ajeno al hambre, al sufrimiento, a la injusticia, al miedo; ajeno a la muerte.
Aquellos seres, algunos de los cuales te resultarán muy conocidos, Gabriel, a través de los libros que te envié y que leíste, no le temían a la muerte, pues esta no existía; todos eran inmortales. De esta forma, convivían pacíficamente los primeros nacidos, que son los humanos, con diferentes razas, como hadas, magos, duendes, ninfas, elfos, medianos, enanos... por nombrar algunas de las especies consideradas mitológicas. También existieron muchos otros pueblos que no se pueden encontrar en ningún libro de mitos y fantasías por más antiguo que sea, pues no lograron sobrevivir a la memoria de los tiempos. Fue así que hace muchísimo tiempo, mucho más del que te puedas imaginar, el mundo era una especie de paraíso, y era uno solo. Se hallaba cubierto en su mayor parte de bosques y de selvas vírgenes en donde gigantescos árboles cobijaban a los que por aquella época habitaban la Tierra Primigenia.
Dontar era ayudado por cinco de los más poderosos magos, quienes fueron convocados por él en la cima sagrada del Danmajera, el lugar más alto de la Tierra en ese momento-. Estos grandes magos auxiliaban a Dontar a mantener el mundo en perfectas condiciones. Un gran tiempo bello transcurrió, pero algo sucedió. Otro mago, llamado Aldirk, quien era el más poderoso y sabio de los magos, se sintió ofendido al no ser convocado por Dontar para servir en su causa. Entonces su corazón se llenó de resentimientos, y su mente, repleta de conocimientos, se oscureció dando lugar a pensamientos negativos, transformando su personalidad bondadosa; convirtiéndolo lentamente en un ser ruin y perverso. Así creció en su interior un deseo intrínseco de hacer el mal, de destruir todo lo que Dontar había creado. Pero esto le resultó imposible y fue derrotado una y otra vez por La Orden de los Cinco -los magos convocados por Dontar-. Aldirk no hizo más que llenarse aún más de ira. Derrotado, se desterró en los confines de la Tierra, en donde Dontar y sus colaboradores aún no habían puesto su toque maravilloso de creación y en donde el Sol no llegaba con sus rayos.
Permaneció durante siglos sumergido en la nada, masticando su rabia y perge?ando planes para incrementar su poder. ?Qué sucedió entonces? Como te expliqué, en el universo infinito hay diversos planos de existencia y cada uno es gobernado por una inteligencia superior, que bien puede ser positiva o negativa. No todas, y creo que muy pocas de estas inteligencias, habían pensado en hacer lo que hizo Dontar: el crear otros seres. Pues bien, Dontar lo hizo y confió en ellos, pero fue traicionado justamente por el más poderoso de los magos. ?Por qué no lo convocó entre Los Cinco si este era el más poderoso de su orden? Quizás porque, a pesar de la bondad y de las buenas acciones de Aldirk, Dontar sabía que había una semilla de maldad implantada en lo más recóndito de su alma, que estaba esperando solo una oportunidad para despertar y crecer.
Aldirk, en la soledad y el destierro autoimpuesto, logró contactar a Kalhanor, otro creador, otra inteligencia suprema de otro plano existencial. Esta entidad de carácter negativo otorgó a Aldirk poderes extraordinarios, mucho más superiores que los de cualquier otro ser creado por Dontar sobre la faz del mundo. Ahora Aldirk había logrado su propósito, ya nadie se interpondría en su camino.
Gabriel lo interrumpió.