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Capitulo 14. Baile

    La brisa cálida anuncia la llegada del verano, cargada de un aroma dulce que envuelve el pueblo entero. El cielo, te?ido de suaves tonos anaranjados y rosados, se extiende como un lienzo infinito, y el canto de los pájaros resuena entre las monta?as que rodean Hollow Creek. Desde la ventana de su habitación, Liora contempla el atardecer con una mezcla de serenidad y emoción; sus ojos celestes brillan como si reflejaran la luz del sol naciente.


    Este día no es como cualquier otra. Hoy es su graduación de primaria, un día marcado por tradición y alegría en el pueblo. Como es costumbre, los graduados asistirán a un baile especial esta noche, un evento sencillo pero lleno de significado, donde las sonrisas y los pasos de baile se mezclan bajo las estrellas. Aunque Hollow Creek se aferra a sus raíces tradicionales, eventos como este traen un aire de modernidad que todos disfrutan.


    Liora suspira, dejando que la cálida luz del sol acaricie su rostro. Entonces, sus ojos notan algo inesperado: una flor roja descansa sobre el alféizar de la ventana, con una peque?a nota atada delicadamente a su tallo. La toma entre sus dedos con cuidado, como si la flor fuera un peque?o tesoro.


    En el papel, escrito con una caligrafía sencilla pero cuidada, se lee: “Para alguien que ilumina incluso los días más grises.”


    Su corazón da un salto. Una sonrisa amplia y cálida se dibuja en su rostro mientras acaricia los pétalos de la flor, suaves como terciopelo. Su mente comienza a divagar, atrapada entre dos nombres.


    Zane. El recuerdo de su sonrisa traviesa y su mirada profunda hace que su corazón lata más rápido. ?Podría haber sido él? Siempre hay algo misterioso en su manera de hablar, en cómo parece entenderla sin necesidad de demasiadas palabras.


    Pero entonces piensa en Lucian, su amigo de toda la vida. Su presencia protectora y cari?osa es un refugio constante para Liora. Hay momentos en los que sus gestos, aunque sutiles, parecen cargados de un afecto más allá de la simple amistad.


    Liora (pensando, confundida): “?Quién habrá sido? ?Por qué no dejó su nombre?”


    El crujido suave de la puerta interrumpe sus pensamientos. Su padre, Edward, entra en la habitación con una sonrisa que irradia calidez. El tiempo ha empezado a dejar su huella en él; unas cuantas canas adornan sus sienes, pero su mirada sigue siendo la de un hombre lleno de amor y orgullo.


    Edward (sonriendo): “Mi peque?o sol, cómo has crecido.”


    Liora deja la flor sobre la mesa y corre hacia él, envolviéndolo en un abrazo lleno de ternura. Sentir sus brazos alrededor le da una sensación de seguridad que nada más puede ofrecer.


    Edward (acariciando su cabello): “Aún recuerdo cuando eras apenas una bebé, cómo tu madre te sostuvo en sus brazos por primera vez. Parece que fue ayer. Y ahora, aquí estás... Hoy es un día importante, Liora. Te gradúas de la primaria.”


    Liora se aparta un poco, mirándolo con una sonrisa que combina orgullo y determinación.


    Liora: “No es nada comparado con lo que quiero lograr. Mi sue?o es tener suficiente dinero para que ustedes puedan descansar todo lo que quieran. Quiero cuidar de ustedes, como ustedes han cuidado de mí.”


    Edward suelta una risa suave, una mezcla de orgullo y ternura.


    Edward: “Siempre preocupándote por los demás, mi peque?a estrella. Pero recuerda, no todo es responsabilidad. También tienes que vivir tus propios sue?os.”


    Liora baja la mirada un momento, pensando en las palabras de su padre. Aunque son reconfortantes, algo dentro de ella sigue luchando contra una sensación de vacío.


    Su madre entra con un vestido de graduación, el vestido tiene un estilo romántico y delicada, con un dise?o etéreo inspirado en la naturaleza. Confeccionada en un tono azul celeste, destacada por un tejido de tul semitrasnparente derecorado con borados florales y de mariposas, el cual le otorgan un toque mágico y primaveral.


    El escote es en forma de corazón con un corset ajustado. Los tirantes tienen detalles rizados y femeninos que complementan el dise?o. La falda es larga y fluida.


    Marianne (entrado con una sonrisa al cuarto): “Este vestido tan especial solo puede brillar plenamente en alguien con un corazón tan hermoso como el tuyo.”


    Liora sonrio al ver aquel vestido, la hace sentir tan feliz que grita de emoción


    Liora: “Muchas gracias madre, es hermoso”


    Marianne: “Tu padre y yo, quisimos que este día lucieras hermosa mas de lo que ya eres mi peque?o sol”


    Liora: “Son los mejores padres del mundo, los amo”


    Liora se mira al espejo, sus dedos acariciando el suave tejido del vestido que lleva puesto. El azul celeste del atuendo parece brillar bajo la luz cálida de la habitación, mientras los bordados de flores y mariposas danzan con cada movimiento que hace. Marianne y Edward la observan desde la puerta, sus rostros iluminados por una mezcla de orgullo y nostalgia.


    Marianne (con voz suave): “Te ves como una princesa, Liora. Este vestido está hecho para ti.”


    Liora gira sobre sí misma, dejando que la falda fluya con gracia. Una risa ligera se escapa de sus labios.


    Liora: “Gracias, madre. Es más de lo que podía imaginar. ?Es perfecto!”


    Edward, que ha permanecido en silencio, da un paso hacia ella y le coloca un peque?o colgante en forma de estrella que había guardado para un momento especial.


    Edward: “Esto me recordó a ti desde que lo vi. Creí que te quedaría perfecto.”


    Liora se queda inmóvil por un momento, mirando el colgante. Sus ojos celestes se humedecen ligeramente, pero sonríe mientras acaricia el delicado objeto.


    Liora: “Gracias, papá. Prometo cuidarlo siempre.”


    Marianne le acaricia el cabello con ternura antes de entregarle un peque?o ramo de flores silvestres.


    Marianne: “Es hora de que vayas. Lucian está esperando afuera para acompa?arte.”Find this and other great novels on the author''s preferred platform. Support original creators!


    El corazón de Liora da un peque?o salto al escuchar el nombre de su amigo de la infancia. Se apresura a darles un último abrazo a sus padres antes de dirigirse a la puerta principal.


    Cuando abre, la brisa cálida de la noche la envuelve, llevándole consigo el aroma de flores y tierra recién regada. Lucian está allí, con una sonrisa algo tensa mientras acomoda el cuello de su camisa blanca. Su cabello rubio brilla bajo la luz de las farolas, y sus ojos rojos, aunque nerviosos, están fijos en ella.


    Lucian: “Te ves... increíble.”


    Liora sonríe, sintiendo cómo el calor sube a sus mejillas.


    Liora: “Gracias, Lucian. Tú también luces muy bien.”


    Por un momento, ambos se quedan en silencio, dejando que la noche hable por ellos. Finalmente, Lucian le ofrece su brazo con un ademán torpe pero caballeroso.


    Lucian: “?Listos para el gran evento?”


    Liora asiente, tomando su brazo con una sonrisa cálida.


    Mientras caminan hacia la plaza, las luces colgadas entre los árboles comienzan a brillar con mayor intensidad. El murmullo de la multitud llega a sus oídos, junto con la suave melodía de la música que flota en el aire. Cada paso que dan parece acercarlos a un momento que cambiará algo en ellos para siempre.


    Liora (pensando): ?Será esta una noche que recordaré por el resto de mi vida?


    Cuando llegan a la plaza, el espectáculo ante ellos es como salido de un sue?o. Faroles colgados entre los árboles proyectan sombras danzantes, y las risas y conversaciones de los invitados llenan el aire de energía. Liora siente que su corazón late más rápido, mientras Lucian la conduce hacia el centro de la celebración. La noche apenas comienza, pero ya promete ser inolvidable.


    El vestido azul celeste que lleva, combinado con su cabello dorado, la hace parecer una figura sacada de un cuento. Las miradas de los presentes se desvían hacia ella mientras pasa, arrancando suspiros y murmullos.


    Lucian (desviando la mirada, incómodo): “Todos te están mirando.”


    Liora se detiene un momento y lo observa con una sonrisa, intentando aliviar la tensión.


    Liora (sonrie despreocupada): “Solo es el vestido, Lucian. Nada de qué preocuparse.”


    Pero Lucian sabe que no es solo el vestido. Hay algo en Liora, algo que siempre ha estado ahí, una luz que atrae a todos a su alrededor. Sin embargo, esta noche, esa luz parece demasiado brillante, demasiado distante, como si estuviera a punto de escapársele de las manos.


    Llegan al centro de la plaza, donde las parejas ya giran al ritmo de la música, una suave melodía que llena el aire con notas románticas. Lucian le ofrece su mano a Liora, quien la toma con una sonrisa.


    Liora: “No sé por qué estás tan nervioso. No muerdo, ?sabes?”


    Lucian ríe suavemente, aunque su sonrisa no llega del todo a sus ojos. Mientras empiezan a bailar, siente que su corazón late más rápido de lo habitual. Cada vez que sus ojos se encuentran, algo dentro de él parece retorcerse, una mezcla de alegría y miedo.


    Lucian (pensando): ?Por qué me tuve que encari?ar de ti?


    El baile continúa, pero entonces, una sombra familiar aparece al borde de la pista. Liora lo ve primero, y su respiración se detiene por un instante. Zane.


    Vestido con una chaqueta oscura que realza su porte despreocupado, Zane camina con la seguridad de alguien que sabe que está fuera de lugar, pero no le importa. Sus ojos dorado encuentran a Liora entre la multitud, y una sonrisa ligera, casi desafiante, cruza su rostro.


    Zane: “?Me he perdido de algo?”


    Lucian se tensa al instante. No hace falta que Zane diga más para que él se sienta desplazado. Liora, sin embargo, parece no notar el cambio en el aire.


    Liora: “?Zane! No esperaba verte aquí.”


    Zane inclina la cabeza, su sonrisa creciendo mientras sus ojos se fijan en Lucian por un breve instante.


    Zane: “Pensé que este baile era importante para ti. No podía perdérmelo.”


    Liora, sintiéndose halagada, baja la mirada por un momento antes de girarse hacia Lucian.


    Liora: “Lucian, ?te importa si bailo con Zane?”


    Lucian no responde de inmediato. Su mandíbula se tensa, pero finalmente asiente, soltando la mano de Liora con un movimiento que parece más doloroso de lo que debería ser.


    Lucian: “Claro. Diviértanse.”


    Mientras Liora y Zane se dirigen al centro de la pista, Lucian se retira al borde del lugar, observándolos desde la distancia. Los celos queman en su interior, aunque intenta ignorarlos.


    Lucian (pensando): ?Por qué siempre tiene que aparecer? ?Por qué tuviste que encontrarla?


    En el centro de la pista, Zane toma la mano de Liora con suavidad, colocándola en su hombro mientras la otra descansa en su cintura. Sus movimientos son fluidos, seguros, y la hace girar con una facilidad que la hace reír.


    Zane (mirándola a los ojos): “Te ves hermosa esta noche, Liora.”


    Liora siente cómo el calor sube a sus mejillas, pero sonríe, intentando mantener la compostura.


    Liora (desviando un poco la mirada): “Gracias. Tú también luces bien.”


    Zane se inclina ligeramente, su voz bajando hasta un tono casi íntimo mientras la lleva en un giro más lento. Sus ojos no se apartan de los de Liora.


    Zane: “Siempre he querido decirte esto... pero nunca encontré el momento. Tú haces que incluso un lugar como este parezca especial.”


    Liora siente cómo su respiración se acelera. Por un instante, todo a su alrededor parece desvanecerse: la música, las risas, incluso las miradas furtivas de quienes los observan. Solo están ellos dos, moviéndose al compás de una melodía que parece creada solo para ellos.


    Liora (susurrando): “No sé qué decir...”


    Zane sonríe, esa sonrisa traviesa que siempre parece tener la respuesta a todo.


    Zane: “No tienes que decir nada. Solo quería que lo supieras.”


    El ritmo de la música cambia, volviéndose más rápido, pero Zane no la suelta. En cambio, baja la mano que descansaba en su cintura y toma su mano con ambas, deteniéndose en el centro de la pista. Su mirada se torna más suave, cargada de algo que no llega a decir.


    Zane: “Es raro para mí estar aquí. Pero cuando estoy contigo, parece que todo cobra sentido.”


    Liora siente un nudo en la garganta, pero antes de que pueda responder, un murmullo entre la multitud la distrae.


    Lucian ha regresado a la pista, con los pu?os apretados y una expresión tensa en el rostro. Sus ojos están fijos en Zane, y la energía en su postura parece electrizar el ambiente.


    Lucian: “Disculpa, Zane. ?Te importaría si tomo un momento con Liora?”


    Zane lo mira por un instante, su sonrisa desvaneciéndose. Hay un destello en sus ojos que muestra que entiende lo que está sucediendo, pero no parece dispuesto a retroceder.


    Zane: “Claro, Lucian. Aunque creo que deberías aprender a esperar tu turno.”


    Lucian ignora el comentario y extiende una mano hacia Liora, quien, atrapada entre ambos, siente cómo la tensión en el aire crece. Mira a Zane, luego a Lucian, sin saber qué hacer. Finalmente, toma la mano de Lucian, sintiendo una punzada de culpa al ver cómo Zane retrocede con una sonrisa que no llega a sus ojos.


    Lucian la lleva fuera de la pista, hacia un rincón más tranquilo bajo un árbol decorado con luces. Su rostro, normalmente tranquilo, está cargado de emociones que apenas puede contener.


    Lucian: “Liora, tenía que sacarte de allí. No puedo seguir viendo cómo...”


    Se detiene, buscando las palabras adecuadas. Liora lo mira, sus ojos llenos de preguntas.


    Liora: “?Cómo qué?”


    Lucian: “Cómo Zane te mira. Cómo tú lo miras a él. Sé que no tengo derecho a decir esto, pero...”


    Se interrumpe, y su voz se suaviza.


    Lucian: “Solo quiero que seas feliz, Liora. Siempre lo he querido. Me preocupa el que te puedan lastimar”


    Liora siente que el suelo se tambalea bajo sus pies. Las palabras de Lucian, cargadas de sinceridad, la dejan sin aliento. Antes de que pueda responder, él da un paso hacia atrás, con una sonrisa que refleja una mezcla de tristeza y aceptación.


    Lucian: “No tienes que decir nada. Solo necesitaba que lo supieras.”


    Sin esperar respuesta, Lucian se da la vuelta y se aleja, dejando a Liora sola bajo las luces parpadeantes. Mira hacia la pista de baile y encuentra a Zane, quien también la está observando desde lejos. Por primera vez, siente que el peso de sus miradas y palabras es demasiado.


    Liora (pensando): ?Qué voy a hacer ahora?


    La noche sigue, pero para Liora, nada volverá a ser igual
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