La oscuridad cubría Hollow Creek como un manto pesado. La luna llena ascendía majestuosa sobre las monta?as, ba?ando las copas de los árboles en un resplandor plateado. El aire era helado, y las calles estaban desiertas, apenas iluminadas por las luces titilantes de las casas que se escondían entre las sombras del bosque.
El sendero que conducía al hogar de Liora serpenteaba a través de los árboles, y cada paso resonaba contra el silencio que parecía envolverlo todo. Lucian caminaba junto a Liora, su expresión relajada, aunque sus ojos permanecían atentos.
Lucian (preguntó con una sonrisa burlona mientras sus manos se metían en los bolsillos): “?En serio crees en los fantasmas, Liora?”
Liora cruzó los brazos, mirando de reojo al chico. Sus ojos celestes brillaban con la luz de la luna.
Liora (replicó con tono desafiante): “Tal vez, si existen cosas buenas, también deben existir cosas malas.”
Lucian rió suavemente, pero no respondió. El camino parecía más oscuro de lo habitual, y el crujido de las hojas bajo sus pies era el único sonido que los acompa?aba.
Un movimiento entre los árboles llamó la atención de Liora. Se detuvo en seco y tomó el brazo de Lucian con fuerza, obligándolo a detenerse también.
Liora (su voz temblaba ligeramente): “Lucian...hay algo moviéndose entre los árboles.”
Lucian siguió la dirección de su mirada. Sus ojos, adaptados para ver más allá de lo humano, detectaron de inmediato una figura escondida en las sombras. Era Zane, quien, desde lo alto de una rama, le hacía se?as de que guardara silencio. El rostro de Lucian permaneció inexpresivo mientras trataba de disimular.
Lucian (respondió con calma, comenzando a caminar nuevamente):”No veo nada, Liora. Vamos, sigamos adelante.”
Zane, desde las alturas, esbozó una sonrisa traviesa al ver cómo su hermano colaboraba en el enga?o. Bajó del árbol con movimientos ágiles, cuidando de no hacer ruido, y al tocar el suelo, dejó que su cuerpo cambiara de forma. En un instante, se transformó en una serpiente de cascabel, deslizándose entre la maleza y haciendo sonar el cascabel para captar la atención de Liora.
Liora (apretó con más fuerza el brazo de Lucian, con el corazón acelerado): “?Lucian, lo juro! Escuché algo. ?Seguro que no viste nada?”
Lucian reprimió una risa y negó con la cabeza.
Lucian (respondió, haciendo un esfuerzo por mantener la seriedad en su tono): “Estoy seguro, Liora”
Mientras tanto, Zane había recuperado su forma humana y se movía sigilosamente detrás de ellos. Con una sonrisa maliciosa, se acercó lo suficiente para susurrar suavemente cerca del oído de Liora.
Zane: “Liora... Liora... Liora...”
El escalofrío que recorrió a Liora fue inmediato. Se giró bruscamente, pero antes de que pudiera reaccionar, Zane le tocó las costillas, provocando que soltara un grito agudo de horror que resonó en el bosque.
Las risas de Zane y Lucian rompieron el silencio. Ambos se doblaron de risa al ver la expresión aterrorizada de Liora, quien rápidamente se dio cuenta de que todo había sido una broma.
Liora (exclamó furiosa, con las mejillas encendidas y el ce?o fruncido): “?Pero qué les pasa!, ??Están idiotas o qué!?”
Lucian y Zane se miraron entre ellos, incapaces de contener más risas.
Lucian (entre carcajadas): “Oh, vamos, Liora fue solo una peque?a broma.”
Zane (con una sonrisa que no podía ocultar): “Sí, solo queríamos divertirnos un poco”
Sin embargo, Liora no respondió. Con un bufido, dio media vuelta y comenzó a caminar con pasos firmes hacia el camino, ignorando los llamados de ambos chicos. Lucian y Zane intercambiaron miradas de complicidad, aún riendo entre dientes, pero pronto corrieron tras ella, intentando calmar su enojo.
Lucian (imploró): “?Liora, espera!?No fue para tanto!”
Zane (tratando de suavizar la situación con su tono despreocupado):”?Vamos, no te pongas así!”
Liora, sin detenerse, lanzó una mirada fulminante por encima del hombro, que solo hizo que los dos chicos reprimieran nuevas carcajadas mientras intentaban disculparse.
La cálida luz de la chimenea iluminaba la sala, proyectando sombras danzantes en las paredes de madera. La familia estaba reunida alrededor de la mesa baja, el ambiente impregnado de risas y el sonido de las fichas chocando unas con otras. Edward barajaba un mazo de cartas con exagerada concentración, su mirada fija en la mesa como si estuviera planeando una estrategia magistral.
Edward (con tono desafiante): "Esta vez no me van a ganar. Soy un estratega nato."
Liora, sentada frente a él, no pudo evitar reírse. Sus ojos celestes brillaban con diversión mientras acomodaba sus fichas.
Liora (sonriendo con picardía): "Papá, siempre dices eso... y siempre pierdes."Unauthorized duplication: this tale has been taken without consent. Report sightings.
Marianne, quien estaba colocando ordenadamente las piezas del juego, levantó la vista con una sonrisa cómplice.
Marianne (con una mirada traviesa): "Es cierto. La última vez, Shadow casi te gana."
Shadow, acurrucado cerca de la chimenea, levantó la cabeza como si entendiera el comentario. Edward puso una mano en su pecho, fingiendo indignación.
Edward (dramático): "?Calumnia! Fue pura estrategia dejarles ganar... ?todas las veces!"
Marianne y Liora se miraron entre sí, y ambas estallaron en carcajadas. Edward frunció el ce?o, pero no pudo evitar que una sonrisa cruzara su rostro.
El juego avanzaba con rapidez. Liora estaba completamente concentrada, moviendo sus fichas con seguridad, mientras Edward miraba su mano de cartas con creciente preocupación. De repente, Liora colocó una ficha clave en el tablero y reveló su estrategia.
Liora (entusiasmada): "?Te tengo!"
Edward se inclinó hacia adelante, inspeccionando el tablero con fingida desesperación.
Edward (exagerando cada palabra): "?No puede ser! ?He sido derrotado por mi propia hija!"
Liora se echó hacia atrás, cruzándose de brazos con una sonrisa triunfante.
Liora (riendo): "Te lo dije, papá. Soy invencible."
Marianne recogió algunas fichas caídas, dejando escapar una risa suave.
Marianne (riendo suavemente): "Creo que tendremos que ponernos serios para la revancha."
Shadow, que había estado observando desde su lugar junto a la chimenea, saltó con elegancia al regazo de Liora. El ronroneo del gato resonó en la sala, un sonido reconfortante que parecía llenar cada rincón del espacio. Liora comenzó a acariciar suavemente su pelaje, olvidándose momentáneamente del juego.
Edward (resignado, con una sonrisa): "Bueno, al menos Shadow siempre está de mi lado."
La sala estaba impregnada de una calidez que no solo provenía de la chimenea, sino también de la conexión que compartía la familia. Las piezas del juego quedaron olvidadas en la mesa, mientras la conversación derivaba en recuerdos de otras noches parecidas, llenas de risas y cari?o. A pesar de las peque?as derrotas y bromas, la sensación de hogar era inconfundible, envolviendo a cada uno como el abrazo más cálido.
*** Infernus
El salón del trono se encontraba envuelto en penumbra, iluminado únicamente por un resplandor rojo que emanaba del techo abovedado. Las paredes, decoradas con relieves de antiguas batallas, parecían observar en silencio a los dos hermanos que entraron riendo, sus voces reverberando por la sala vacía.
Luciferis (curvando una ceja con intriga): "De verdad, Zyriel, ?cómo se te ocurrió asustarla de esa forma? Parecías un ni?o en un carnaval."
Zyriel (con una sonrisa burlona): "No lo sé. A veces uno necesita algo de entretenimiento."
La risa de ambos se detuvo de golpe cuando Adan, el jefe de la caballería demoníaca, cruzó el umbral con paso firme. La pesada armadura que vestía emitía destellos opacos bajo la luz rojiza, y su semblante era solemne mientras hacía una reverencia.
Adan (con voz grave): "Mis se?ores, traigo noticias del frente. El ataque al reino de Celestia avanza con éxito. Pronto podremos penetrar el salón del trono."
El ambiente cambió de inmediato. Luciferis, que había estado relajado, adoptó una postura erguida. Sus ojos rojos brillaron con intensidad mientras el peso de su autoridad llenaba la sala.
Luciferis (serio, cruzando los brazos): "Detengan el ataque. Denles un respiro."
Adan alzó la mirada con evidente desconcierto.
Adan (vacilante): "?Detenerlo, mi se?or? Pero... estamos al borde de la victoria."
El rostro de Luciferis se oscureció, y su voz resonó como un trueno en la sala.
Luciferis (frío, cortante): "He dado una orden, Adan. Su reina ha caído. Daremos unos días de luto. No se cuestiona mi decisión."
El demonio tragó saliva, haciendo una reverencia antes de retirarse, aunque su confusión era evidente. Cuando sus pasos se desvanecieron en el eco del pasillo, Zyrielrompió el silencio con un tono sarcástico.
Zyriel (con una sonrisa maliciosa): "?Desde cuándo te preocupas tanto por las costumbres de tus enemigos? ?Te estás ablandando, hermano?"
Luciferis giró lentamente hacia él, sus ojos brillando con una furia contenida.
Luciferis (cortante): "No confundas honor con debilidad. Padre nos ense?ó que incluso los enemigos merecen respeto en su dolor. Romper esa regla sería ensuciar nuestro linaje."
Zyriel arqueó una ceja, pero no pudo evitar un comentario mordaz.
Zyriel(en tono pensativo): "O tal vez, ?esa princesita te ha ablandado un poco? ?Cómo se llamaba... Liora?"
Por un instante, el aire pareció volverse más denso. Zyriel casi pensó que había tocado un punto sensible. Luciferis permaneció inmóvil, su rostro inexpresivo, antes de soltar una carcajada seca que resonó en la sala.
Luciferis (burlón): “Esa ni?a no tiene idea de quién es ni de lo que representa. Si la luz y las sombras tienen un equilibrio, ella es una herramienta, no un sentimiento."
Zyriel (arqueando una ceja, probando sus límites): "Entonces, ?qué harás cuando el juego termine? ?La eliminarás?"
Luciferis permaneció en silencio por unos segundos antes de responder, su tono más sombrío.
Luciferis (despacio): "Cuando llegue el momento, tomaré una decisión. Hasta entonces, no pierdas el tiempo con suposiciones."
Cambiando abruptamente de tema, Luciferis lo miró con suspicacia.
Luciferis (frunciendo el ce?o): "?Y qué hacías tú en ese pueblo, Zyriel? Esa no es tu área."
Zyriel (encogiéndose de hombros): "Quería ver dónde pasabas tanto tiempo."
El silencio entre ellos se hizo tenso. Luciferis intentó indagar en la mente de su hermano, pero un poder desconocido bloqueó sus intentos. Este hecho aumentó su desconfianza.
Luciferis (avanzando hacia él, tomando su ropa con fuerza): "Escúchame bien. Si descubro que traicionas a nuestro reino o a padre, desearás nunca haber nacido."
Lo soltó con desdén, pero antes de dar la vuelta, se permitió un comentario venenoso.
Luciferis (con una sonrisa cruel): "Aunque, siendo realistas, ?qué traición podría cometer un demonio tan... insignificante como tú? ?Cómo era tu apodo? Ah, sí. Zyriel, el demonio desconocido."
Se rió mientras se alejaba, dejando a Zyriel con los pu?os apretados y la mandíbula tensa.
Cuando salió del salón, el pasillo oscuro lo envolvió. Caminó en silencio hasta que una figura encapuchada emergió de las sombras, acercándose a él con pasos sigilosos.
Figura desconocida (con un susurro bajo): "?La encontraste?"
Zyriel permitió que una sonrisa satisfecha curvara sus labios mientras asentía.
Zyriel (con voz baja): "La encontré."
Su tono estaba cargado de una mezcla de triunfo y desafío, mientras la oscuridad volvía a tragarse a ambos.