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AliNovel > The Dawn and Dusk of the Multiverse (español) > Cap铆tulo 2: La infancia de Liora

Cap铆tulo 2: La infancia de Liora

    Mientras tanto en el peque?o pueblo de Hollow Creek, el verano ba?aba las tardes con un brillo dorado y cálido. La brisa jugueteaba entre los árboles, y el sonido de las hojas crujientes bajo los pies era un recordatorio constante de la conexión de la vida con la naturaleza.


    Liora, una ni?a de seis a?os con ojos celestes llenos de curiosidad, solía escaparse al bosque cercano cada vez que podía. Allí, bailaba entre las hojas caídas, hablaba con las ardillas y miraba las estrellas desde los claros, preguntándose qué secretos guardaban aquellos peque?os puntos de luz que tanto la fascinaban.


    Esa tarde, Liora regresó al jardín trasero de su casa. Sentada sobre una piedra lisa, contemplaba el horizonte, sumida en sus pensamientos. Sus manos jugaban con una hoja seca, mientras sus ojos reflejaban una mezcla de inocencia y melancolía.


    Liora (a Marianne, quien estaba regando las flores): "Mamá, ?por qué las estrellas son tan brillantes? ?Crees que alguien viva allí?"


    Marianne se detuvo, dejando caer unas gotas de agua sobre el suelo. La pregunta de Liora, aunque sencilla, tenía un matiz de anhelo que siempre la dejaba reflexionando. Se acercó a la ni?a con una sonrisa cálida.


    Marianne (riendo suavemente): "Tal vez sí, peque?a. Las estrellas guardan muchos secretos. De hecho, hay una leyenda muy antigua sobre ellas. ?Quieres escucharla?"


    Liora, emocionada, dejó caer la hoja y corrió hacia su madre.


    Liora (sonriendo): "?Sí! Cuéntamela, mamá."


    Marianne tomó a su hija en brazos y la llevó a su habitación. Al llegar, encendió una lámpara de noche que proyectaba peque?as estrellas en el techo, creando un ambiente perfecto para su relato.


    Marianne (acurrucando a Liora en la cama): "Hace mucho tiempo, en lo más alto del cielo, existe un reino llamado Celestia. Es un lugar lleno de luz, habitado por ángeles y criaturas mágicas. Este reino, mi amor, es el centro de todo equilibrio en el universo."


    Los ojos de Liora brillaban con admiración mientras escuchaba a su madre.


    Marianne: "Celestia fue creado al inicio de los tiempos por los Primordiales de la Luz, seres eternos que canalizaron su poder en el Trono Dorado, una fuente de energía capaz de mantener la armonía en todo el multiverso. Durante siglos, los ángeles reinaron allí, velando por la paz entre las razas mágicas: hadas, gigantes, sirenas, vampiros... cualquier criatura que puedas imaginar."


    Liora (interrumpiendo, emocionada): "?Incluso unicornios?"


    Marianne (sonriendo): "Incluso unicornios, mi peque?a. Pero como toda historia, también hay oscuridad. Una vez, el hermano del primer rey de Celestia, llamado Luztherion, sucumbió a la tentación de las sombras. No quería proteger el Trono; quería controlarlo."


    El tono de Marianne cambió ligeramente, volviéndose más grave.


    Marianne: "Luztherion robó un fragmento de la luz dorada del Trono y la mezcló con oscuridad pura, creando un objeto terrible llamado ''El Corazón Sombrío''. Con este artefacto, buscó doblegar a todas las razas y someterlas bajo su poder."


    Liora, intrigada, se inclinó hacia adelante.


    Liora: "?Y qué pasó? ?Lo detuvieron los ángeles?"


    Marianne: "Cuando Luztherion intentó reclamar el Trono Dorado, este lo rechazó. La luz pura del Trono lo atravesó, dividiendo su alma en dos: una mitad de luz que desapareció para siempre y una sombra que quedó atrapada en el Corazón Sombrío. Antes de desaparecer, Luztherion lanzó una profecía..."


    Marianne se acercó, como si compartiera un secreto importante.


    Marianne: "Solo un alma nacida de la luz y las sombras podrá restaurar el equilibrio, pero su sacrificio abrirá el camino hacia una nueva era... o la destrucción eterna de Celestia."


    Liora se recostó en su almohada, intentando procesar la historia.


    Liora: "?Y qué pasó con el Corazón Sombrío?"


    Marianne (acariciando su cabello): "Desapareció. Nadie sabe dónde está. Pero algunos dicen que sigue esperando... esperando a esa alma especial."The story has been stolen; if detected on Amazon, report the violation.


    El rostro de Liora se relajó mientras sus párpados comenzaban a cerrarse. Aunque parecía dormida, su peque?a mano agarró la de su madre con fuerza, como buscando consuelo.


    Marianne besó su frente suavemente y sonrió con dulzura, viendo cómo Liora se sumía en el sue?o.


    Marianne (susurrando, mientras observa a su hija dormir): "Mi peque?a... te protegeremos, pase lo que pase."


    Pero mientras Marianne salía de la habitación, un susurro bajo y etéreo llenó el aire. Algo inconfundible, un presente que había sido marcado para el futuro.


    Mientras tanto, desde el rincón más oscuro del bosque, lejos de la luz del pueblo, una figura observaba, esperando pacientemente el momento adecuado. La conexión de Liora con esa antigua profecía no era algo que pudiera escapar al ojo de aquellos que aún deseaban que se cumpliera.


    En el aire, en algún lugar entre el sue?o y la vigilia, las estrellas brillaban un poco más fuerte, como si respondieran a algo que todavía no se entendía del todo. Algo que estaba destinado a suceder, y que la peque?a Liora, con su luz pura y su vínculo profundo con el misterio, aún no sabía que estaba a punto de descubrir.


    Liora duerme profundamente bajo las sábanas florales que Marianne le cosió. La luz de la luna entra por la ventana, iluminando los libros y juguetes desordenados que revelan la curiosidad de la ni?a. Sin embargo, esta noche su sue?o es distinto.


    En su mente, se encuentra en un paisaje brillante, con prados infinitos y un cielo dorado. En la distancia, un palacio resplandeciente de cristal se alza entre nubes, y una figura etérea de cabello plateado la llama.


    Mujer misteriosa: "Liora... mi peque?a. Te hemos estado buscando. Vuelve a casa."


    Liora intenta avanzar, pero sus pies parecen estar atados por sombras que se alzan del suelo. Gira la cabeza, sintiendo una presencia oscura detrás de ella. La mujer alada parece alejarse más con cada paso que intenta dar.


    Liora (gritando): "?Espera! ?Quién eres? ?Por qué me siento tan triste?"


    Las sombras la envuelven, y Liora despierta sobresaltada, con una respiración acelerada. Marianne entra corriendo a su habitación tras escuchar el ruido.


    Marianne: "?Liora? ?Estás bien, cari?o? ?Tuviste una pesadilla?"


    Liora (frotándose los ojos): "Era extra?o... Había una se?ora que quería que fuera con ella. Pero no sé quién era."


    Marianne (arrodillándose junto a la cama): "A veces los sue?os son solo eso, sue?os. Pero estás aquí, en casa, y nada malo puede pasarte."


    Marianne la abraza y le canta una suave canción hasta que Liora se calma y vuelve a dormir. Sin embargo, cuando Marianne apaga la luz, no puede ignorar el extra?o resplandor que parecía emanar de la ni?a durante unos segundos antes de desvanecerse.


    Marianne (pensando mientras se marcha): "Tal vez Edward tenía razón. Liora es especial... pero, ?cómo y por qué?"


    El bosque que rodea Hollow Creek está envuelto en un silencio inquietante, solo interrumpido por el crujir de las hojas bajo las botas de Luciferis. Las sombras parecen alargarse a su alrededor, como si formaran parte de él, mientras camina con pasos calculados. La luz de la luna apenas logra delinear su figura, envuelta en una capa oscura que absorbe cualquier rastro de luminosidad.


    Luciferis (con voz grave y cargada de emoción): "Siempre brillas, incluso cuando no lo intentas. Liora"


    Se detiene en una colina que domina la vista de la peque?a casa donde Liora duerme. Desde esa distancia, la ventana de su habitación parece emitir un tenue destello cálido. Es su energía, inconfundible incluso después de tantos a?os.


    Luciferis (en voz baja, con tono amargo): "No deberías estar aquí..."


    Por un momento, sus hombros se relajan y su mirada se suaviza. Pero la dulzura desaparece rápidamente, sustituida por una furia contenida.


    Luciferis (apretando los pu?os): "Si descubres quién eres... si tu poder despierta por completo... todo lo que he construido en Umbra colapsará. No puedo permitirme ser débil ahora."


    Mientras su mente está atrapada en el torbellino de sus pensamientos, un cambio en el aire lo alerta. Una vibración en el suelo, sutil pero inconfundible, precede la apertura de un portal cercano. Luciferis retrocede hacia las sombras, observando con cautela mientras una figura emerge del resplandor del portal.


    Es Zyriel, su hermano menor, con una postura firme y determinada. Su armadura, hecha de obsidiana y destellos de diamante negro, refleja la luz de la luna como un escudo celestial. En su mano descansa una espada, cuya hoja irradia un fulgor puro, un contraste absoluto con la presencia de Luciferis.


    Zyriel (tocando el suelo, sus ojos cerrados mientras siente la energía): "Liora... estás aquí. Puedo sentirlo. Tu magia es inconfundible."


    Sus dedos acarician el musgo donde los rastros de la energía de Liora persisten, como una melodía apenas audible en el silencio del bosque.


    Zyriel (murmurando para sí mismo): "Por fin... después de tantos a?os. Pero ?quién te trajo aquí? ?Quién tuvo el poder para arrancarte de Celestia y ocultarte en este mundo?"


    Luciferis, oculto entre los árboles, contiene la respiración. Sus ojos rojos destellan con un brillo peligroso mientras observa cada movimiento de su hermano.


    Luciferis (pensando, con frustración): "Maldita sea, Zyriel. ?Que mierda haces aquí?. Si llegas a encontrarla ahora, todo lo que hemos hecho se ira a la mierda... incluso si eres mi hermano, no puedo dejar que interfieras."


    Zyriel se pone de pie y fija su mirada en dirección al pueblo. Su determinación es palpable.


    Luciferis cierra los ojos un instante, luchando contra las emociones que lo invaden. ?Qué haré si Zyriel la encuentra? ?Tendré que enfrentarme a él?


    Sin hacer ruido, extiende su mano, abriendo un portal oscuro a sus espaldas. Las sombras lo envuelven mientras desaparece, dejando la escena en silencio, pero con una tensión que permanece suspendida en el aire.


    Zyriel se queda un momento más, observando el bosque como si pudiera sentir la presencia de algo oculto. Finalmente, ajusta el agarre de su espada y comienza a caminar hacia el pueblo, decidido a seguir los rastros de energía que lo llevarán a Liora.
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