Capítulo 2
Cinco a?os después, Tessa estaba sentada en el salón de un lujoso yate privado que surcabas s
del extenso y reluciente mar azul. Sostenía su violín de color caoba mientras lo afinaba en silencio.
Los demás miembros de orquesta ocuparon sus lugares a su alrededor, chando animados entre
ellos sobre el propietario del yate, que resultó ser el conocido principito de familia Sawyer.
Se rumoreaba que el chico ya valía miles de millones a pesar de que apenas tenía cuatro a?os, y su
bisabuelo, el viejo se?or Sawyer, no se contenía a hora de celebrar el cumplea?os del peque?o. De
hecho, el mismo yate fue un regalo para él, y lopró sin pesta?ear.
—Oye, ?por qué crees que los Sawyer designaron a nuestra orquesta para que actuara durante
celebración del cumplea?os del principito? Hay muchas otras orquestas más famosas que nuestra.
—?Quién sabe? Sólo he oído que fue el principito quien nos selionó para actuar hoy. Gracias a él
podemos tocar en un yate tan murosoo éste, ?y nuestros honorarios se han caso cuadruplicado
para este evento!
Al oírlo, los demás miembros de orquesta empezaron a manifestar su envidia:
—Todos deberíamos ser tan afortunados de tener sólo una décima parte des riquezas del principito.
Piensen en lo fácil que sería entonces nuestra vida.
—?El destino favorece a unos sobre otros, y el principito parece haberse llevado casi toda suerte! Solo
nos queda cr.
Al oír eso, Tessa sintió quesisuras de susbios se curvaban en una sonrisa amarga y sin humor.
En efecto, pensó con expresión sombría: ?hay quienes el destino favoreció y les concedió victoria
desde el momento en que nacieron,o el principito de familia Sawyer?.
Luego estaban los que,o e, se habían quedado atrás antes de que el árbitro pudiera siquiera
disparar el fuego para anunciar el inicio carrera. El padre de Tessa era un pedazo de escoria que
enga?aba a su mujer y que ignoraba todo lo que e había hecho por él, abandonánd y olvidando
sus luchas pasadas juntos tan prontoo su negocio alcanzó cima del éxito.
Cuando su madre falleció, Tessa y Timothy no tenían a nadie más en quien confiar que en el otro. Como
resultado, e se había visto obligada a vender su propia carne y sangre sólo para conseguir el dinero
para el tratamiento médico de Timothy.
?Ni siquiera llegué a ver a mi bebé…? pensó con pesar. Cada vez que lo recordaba, un dolor punzante
le atravesaba el corazón, amenazando con destrozarlo. Se dio cuenta de que su bebé debería haber
cumplido cuatro a?os también, más o menos misma edad que el principito. ?Ni siquiera sé si es un
elegante ni?o o una adorable ni?a. No sé dónde se ha metido el bebé o si le va bien…?
De repente, se le empa?aron los ojos y no pudo evitar sensación de estar al borde del nto. Justo
entonces, un grito agudo sacó a Tessa de sus pensamientos.:
—?Tessa! ?Qué estás haciendo aquí?
La nie en sus ojos se aró cuando se volvió en dirión a voz, sólo para ver a alguien a quien
deseaba no tener que ver nunca en el resto de su vida: ?Sophia Reinhart!
RêAdt??St chapters at Novel(D)ra/ma.Org Only
Sophia llevaba un elegante vestido de noche y su rostro estaba maquido con delicadeza. Tenía una
inclinación altiva en barbi mientras miraba por debajo de nariz, igual que hacía seis a?os.
Tessa hizo una mueca de disgusto al ve, pues no esperaba encontra allí.
—?Ja! ?Así que eres tú! —exmó. Tras asegurarse de que mujer del salón era Tessa, Sophia cruzó
hacia e, con el sonido de sus tacones de aguja chocando contra el suelo y resonando por toda
habitación. Cuando se detuvo frente a e, se burló con arrogancia—: No creí que siguieras viva. Tenía
la impresión de que tú y ese inútil de tu hermano habían muerto hace mucho tiempo.
?Timothy…? Tessa apretó los dientes. Si Sophia y su madre, Lauren, no hubieran cortado tan los fondos
médicos de Timothy sin piedad, nunca habría necesitado dar a luz al hijo de ese hombre, y mucho
menos pasar por devastación de separarse de su bebé. ??E y su madre son responsables de todas
mis tragedias!? El odio brilló en sus ojos mientras replicaba con sarcasmo:
—Si tú y puta de tu madre siguen vivas y coleando, entonces, por supuesto, Timothy y yo también
estamos igual. Sólo estamos esperando que un rayos mate as dos, brujas sin corazón.
—Tú… —Sophia se quedó sin pbras, aturdida por réplica de Tessa. Por lo que recordaba, siempre
había sido demasiado tímida e insegura de sí mismao para contraatacar—: Sólo han pasado unos
a?os desde última vez que nos vimos, pero parece que el tiempo te ha convertido en una arpía
malintencionada.
—No, no soy tan mo tú y tu madre —respondió Tessa con frialdad.
En ese momento, su prioridad era asegurarse de que actuación se desarrora sin problemas, y no
era el momento de sacar a relucir el pasado. Con eso en mente, se puso de pie para buscar un lugar
tranquilo donde practicar, no quería pasar ni un minuto más con el engendro que era Sophia.
La otra mujer, por su parte, se indignó aún más al ver elegante indiferencia de Tessa. No pudo evitar
recordar lo mucho que había trabajado junto a su madre para echa a e y a Timothy de
Residencia Reinhart. Pensó que había ganado. Pero, por alguna razón, seguía sintiendo que estaba por
debajo de e, incluso cuando estaba frente a e, toda murosa y arreda. Ya sea por su aspecto o
por su gracia, Tessa parecía ser verdadera ganadora.
Al pensar en eso, los celos briron en los ojos de Sophia: ?Se supone que se pudriría ens calles en
cuanto echamos de familia. ?Cómo se atreve a aparecer aquí en este fastuoso eventoo si el
mundo fuera su pasar??, se quejó.
La mirada de Sophia se posó en el valiosísimo violín que Tessa llevaba en ese momento, y malicia
coloreó su rostro. Mirando a su alrededor para asegurarse de que nadie le prestaba atención, deslizó su
pie sobres tas del suelo.
—?Ah! —tropezando, Tessa se precipitó hacia dnte, cediendo a gravedad al estrerse contra el
suelo sin contemciones. Tras su caída, una especie de gru?ido sin ton ni son salió del violín al caer
sobre el espacio que había dnte de e. El instrumento roto emitió sonidos agudos mientras dos
acordes se tensaban y rompían en rápida sucesión.
Por casualidad, Trevor Oswald -el director de orquesta- entró por puerta en ese momento y, al ver
la escena que tenía dnte, se le fue todo el color de cara. Horrorizado, exmó:
—?Tessa! ?No puedo creer que hayas roto el violín! La se?ora Sawyer fue quien nos lo prestó de buena
voluntad, ?y sólo hay uno en todo el mundo! No podríamos pagarlo ni aunque vendiéramos toda
orquesta.
Tessa palideció. Se puso en pie y se giró para mirar con desprecio a Sophia, y espetó:
—?No fue mi culpa! ?Fue culpa suya! E fue que me hizo tropezar a propósito.
—?Yo? ?No inventes mentiras para cubrirtes espaldas! —Sophia levantós manos, negandos
acusaciones con mayor inocencia—: ?Te tropezaste con tus propios pies, así que no vayas por ahí
acusándome por tu propio error! —se cruzó de brazos mientras miraba a Tessa con malvada diversión:
—Si yo fuera tú, iría a disculparme con se?ora Sawyer de inmediato y le pediría perdón. Luego
dejaría orquesta. Estoy segura de que no quieres que tu percance arrastre reputación de
orquesta por el barro.
—?E tiene razón! Ven conmigo ahora mismo, e iremos a pedirle perdón a se?ora Sawyer —remó
Trevor. Agarró mu?eca de Tessa y empezó a tirar de e hacia puerta—: Además, no tienes que
subir al escenario después de esto. Nuestra orquesta no necesita una persona tan torpeo tú, así
que vete después de actuación de hoy.
??Dejar orquesta?? A Tessa se le heló sangre y se le puso cara de ceniza mientras pensaba a lo
loco: ??No! Si pierdo este trabajo, no tendré dinero para alimentarme y alimentar a Timothy. No puedo
dejar orquesta?.
—Sr. Oswald, yo no…
Pero justo cuando estaba a punto de defender su caso con todas sus fuerzas, una voz infantil pero
tranqu y colectiva sonó desde puerta.
—?Por qué tiene que ser e que se disculpe? La que debería ir en su lugar es esa se?ora de ahí.