Capítulo 1
—?Es mujer que puede dar a luz a mi hijo?
—Sí, se?or Nichs. Es única en toda ciudad de Brentwood cuyos genes sonpatibles con los
suyos.
En oscuridad, Tessa Reinhart estaba delirando, acostada en cama matrimonial. Se agarraba y
rasgu?aba su fina ropa. Se sentía arder mientras gemía:
—Qué calor hace… No lo soporto…
La puerta se cerró con un fuerte golpe y una figura imponente se acercó a cama. Tessa trató de abrir
los ojos para ver a persona que se acercaba, pero todo lo que pudo distinguir fueron los bordes
borrosos de lo que, de otro modo, habría sido un rostro bastante anguloso.
Podía sentir el dominio que irradiaba esa persona, y cuando se acercó, el aire que rodeaba se volvió
tan denso que apenas podía respirar.
Al momento siguiente, sintió un peso encima de e. El calor de su cuerpo pareció desvanecerse
cuando el fornido cuerpo del hombre se amoldó al suyo. Aliviada y tentada por el inexplicable frescor
que ba?aba, Tessa arqueó espalda sin miedo,o si quisiera acortar aún más distancia entre
ambos, retorciéndose con impaciencia mientras murmuraba:
—Quiero más…
En ese momento, mirada de Nichs Sawyer se oscureció, y una sensación de urgencia y ardor
recorrió su columna vertebral.
—No te muevas —susurró con voz ronca y seductora.
Los Sawyer tenían una genética muy rara, pero aún más raras erans mujeres que podrían dar a luz a
los hijos de Nichs. Y esta mujer aunte que tenía debajo resultaba ser una de es.
él nunca se habría acercado a ninguna mujer, y mucho menos había tenido algún tipo de rción
casual. La única razón por que estaba haciendo eso era para cumplir con el deber que Remus
Sawyer, su abuelo, le había dado.
Sin embargo, no se imaginaba que le invadiría un deseo tan intenso por esta mujer, a que nunca
había conocido.
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En ese momento, dama que tenía en sus brazos ignoró porpleto sus órdenes mientras se
retorcía y le pasabas manos por encima, cons suaves curvas de su silueta se apretaban contra su
cuerpo con débiles movimientos.
Tragando saliva, el hombre se transformó en una bestia hambrienta y feroz mientras lujuria se
apoderaba de él y le hacía agarrar a Tessa por cintura, volteánd.
—?Mujer, tú te los buscaste!
—?Ah! —de repente, un dolor punzante atravesó a Tessa, y se puso rígida ante sensación
desconocida. El dolor en sí era tan extremo que, durante un minuto, volvió a realidad. ??Quién es??,
se preguntó frenética. Y luego: ??Qué estoy haciendo aquí??
Recordaba haber ido a casa de su madrastra para remar herencia que su madre le había dejado, y
luego drogó. Cuando despertó, mucho más tarde, se encontró confinada en el extra?o lugar.
Un empujón brusco y áspero cortó sus pensamientos.
—Ay… —gritó con tonostimero, protestando contra vición, pero el hombre no dio se?ales de
detenerse mientras seguía haciendo des suyas, con su afirmación evidente y dominante.
Las gotas de sudor resbban por su masculino cuerpo y, entre los gru?idos bajos de él y los jadeos
torturados de e, continuó embistiénd, cambiando de posición a su antojo mientras reducía a algo
parecido a una mu?eca de trapo.
Con un último grito, e sintió que una intensa de cer se abatía sobre eo un tsunami. Echó
la cabeza hacia atrás mientras soportaba euforia, y luego se desplomó sobre cama,
desmayándose.
Surga cabellera se deslizaba sobre un esbelto hombro y Nichs vio su marca de nacimiento, que
era un tono más oscuro que su pálida piel y tenía forma de una delicada mariposa a punto de levantar
vuelo.
…
Diez meses más tarde, en s de partos del Hospital Prime, el sudor de Tessa había empapados
sábanas mientras se aferraba as barandis protectoras que tenía a ambosdos, con los nudillos
ncos.
—?Argh! ?Duele! —gritaba mientras soportaba el dolor que le atravesaba el abdomen.
—Sigue pujando. Puedo ver cabeza del bebé…
—?Waaaaa! —el fuerte nto de un bebé resonó en estéril s de partos, anunciando el nacimiento
de una nueva vida.
—?Cumpliste tu parte, y a partir de ahora, el ni?o no tiene nada que ver contigo! voz fría e impasible
llenó los oídos de Tessa mientras yacía con el rostro ceniciento en el catre del hospital, tan débil y
agotada que no podía ni siquiera levantar un dedo. Lo único que podía hacer era observar con los ojos
muy abiertos cómo su hijo le era arrebatado.
—Mi bebé… —sementó. Unas lágrimas bajaron por sus mejis, contra su voluntad.
Después de noche que había pasado con aquel hombre, cuya identidad aún desconocía, Tessa se
encontró con que vigban en su casa. Poco después, descubrió que estaba embarazada.
La persona que custodiaba para evitar que escapara le dijo que si daba a luz al bebé sin problemas,
su hermano, Timothy, recibiría el mejor tratamiento que había para su enfermedad. Al oír eso, e
aceptó de inmediato y sin dudarlo.
Timothy padecía una enfermedad que le atrofiabas pantorris y,o su corazón se debilitaba día a
día, estaba confinado en cama mayor parte del tiempo, sólo para seguir vivo.
Tras el fallecimiento de su madre, su despiadada madrastra, Lauren, echó a Tessa de casa y cortó los
fondos para el tratamiento médico de Timothy, dejándolo al borde de muerte.
Cuando e edió a dar a luz al bebé incluso sin saber quién era el padre, no pudo preocuparse por
situación. Lo había perdido todo y a todos menos a Timothy, y habría dado su vida de buena gana si eso
significaba salvar de él. Pero a medida que el bebé crecía en e y empezaba a sentir sus primeras
patadas y sus fuertestidos, empezó a mostrarse reacia a cumplir su promesa de entregarlo en cuanto
diera a luz.
Al fin y al cabo, era una parte de e, de su propia sangre. Y ahora, le fue arrebatado para siempre.
…
Mientras tanto, en el exterior del hospital, un lujoso Maybach estaba aparcado en penumbra de
noche.
Un hombre mayor estaba sentado en el asiento trasero del coche, tenía el pelo gris y el rostro sombrío.
Tenía un brillo intenso en los ojos, y el aire parecía quedarse quieto a su alrededor, pues transmitía una
sensación de temible autoridad. Poco después, un médico se acercó al coche con un recién nacido en
brazos.
—Felicidades, viejo se?or Sawyer. Es un peque?o príncipe —anunció.
Cuando el anciano escuchó esto, sus ojos se iluminaron con una alegría sincera, y sonrió mientras
tomaba al bebé que lloraba en sus brazos.
—?Qué maravi! ?Esto es un motivo de celebración! Por fin tengo un bisnieto —exmó. Luego,
alegría se le escapó de voz aldrarle con m cara a al ayudante que estaba aldo—: ?Dile a
Nichs que esa mujer vendió a este bebé por diez millones y huyó en noche!