Capítulo486
La expresión de Fermin se volvió más seria; en silencio,nzós uvas noidas de vuelta al to.
Francisco lo miró y dijo: -En aquel entonces, no lo manejaron correctamente. Ahora que este problema
ha surgido, si no lo resolvemos adecuadamente esta vez, quién sabe, algún día en el futuro podría
volver a surgir.
A pesar de que una gran parte de razón por que Fermín confesó y cortejó a Cira fue por el libro
de cuentas, también realmente pensaba que Cira era bastante buena. Ahora que e tenía que morir,
él realmente estaba bastante indeciso.
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-Encontremos el libro de cuentas primero, ya haremos de esto más tarde. Las pesta?as ligeramente
caídas de Francisco proyectaron una sombra sobre sus párpados.
Cuando Morgan salió del hospital, lluvia repentina había cesado. El aire estaba húmedo y fresco. El
descendió los escalones sin expresión en el rostro. El agua acumda fue perturbada por sus zapatos
de cuero mientras se dirigía hacia el coche.
El cielo estaba muy oscuro, peros luces de calle no eran lo suficientemente brintes. Su esbelta
figura se movía entre el mundo semiiluminadoo si estuviera vagando entre el nco y el negro.
Antes de subir al coche, recibió una mada de Javier: -Se?or Vega, si tiene tiempo ahora, venga a
casa.
Helena se quedó en el hospital para cuidar a madre de Cira. El conductor abrió puerta del coche y
Morgan se sentó dentro: -?Mi padre me busca?
-No es así. El presidente ha estado teniendo pesadis estos días, incluso ha dormido, y siempre
está mencionando a Hugo y al grupo OmniMar. El médico dice que esto es un trastorno mental y que
deberíamos consultar a un psicólogo.
Morgan realmente no esperaba que fuga de Cira y pérdida del libro de cuentas afectaran tanto a
su padre. Miró por ventana del coche, donde el letrero del hospital, mecido por el viento nocturno,
también parecía frío.
Respondió con frialdad: Si se atrevió a hacerlo en el pasado, no debería tener miedo ahora.
Javier suspiró: -En el pasado también lo hizo por el grupo Nube Celeste.
-Ayúdalo a encontrar un psicólogo–Morgan hizo un gesto al conductor para que se fuera-. Voy a
regresar ahora.
Ese fue probablemente el período más diligente en que Morgan regresó a casa después de alcanzar
edad adulta.
Morgan subió directamente al segundo piso, donde suave y gentil se?ora Vega estaba
pa?ando a su esposo en cama: -Morgan, has vuelto.
El padre de Morgan estaba acostado en cama, con los ojos cerrados y morados debajo,
murmurando confusamente: -Hugo… todo lo que quieres es arrebatar de mí, no te lo permitiré… no…
Morgan frunció el ce?o.
La se?ora Vega lucía angustiada: -Tu padre ha estado así todos estos días. El médico no puede
entender qué está pasando. ?Qué deberíamos hacer…? Quédate un rato con él, voy a ver si su
medicina está lista.
Una vez que se?ora Vega se fue, Morgan preguntó a Javier: -?De qué está hando mi padre?
?Qué está tratando de arrebatar?
Javier dudó antes de responder: –La se?ora Díaz era el… primer amor del presidente.
Morgan casi de inmediatoprendió toda situación, y se río fríamente de repente: -?Así que,
desde el principio, todo esto fue por e?
Resultó que estaban peleando por una mujer.
Y sí, a lorgo de historia, los hombres siempre han luchado hasta muerte por tierra bajo sus
pies y mujer en sus brazos.
Abajo, en cocina.
La se?ora Vega apartó al sirviente, colocó un pa?o ainte y abrió tapa del frasco de medicina. El
olor picante de medicina se esparció con el vapor caliente.
E miró el líquido burbujeante en el interior y sacó un frasco de polvo de su bolsillo. Lo abrió y lo
agregó al medicamento.
Su confidente miraba con perplejidad: -Se?ora, ?no sabía ya lo que quería saber? ?Por qué sigue
dándole esto al se?or? Dijeron que demasiado de esto podría causar demencia…
Era verdad.
El padre de Morgan ahora estaba teniendo pesadis y hando dormido porque se?ora Vega
quería saber qué estaba pasando realmente con el libro de cuentas que escuchó a su esposo y a
Morgan discutir ese día.
No podía obtener respuestas simplemente preguntándoselo, así que tenía que dejar que su esposo,
en un estado de confusión, le dijera lo que estaba pasando.
La se?ora Vega vertió medicina en el tazón, con una suave sonrisa en losbios: él lo dijo, todo lo
de familia Vega, todo lo del grupo Nube Celeste, es de Morgan. Ni yo ni Coralina tenemos nada,
?por qué debería darle una oportunidad cuando él no nos da ninguna a nosotras?
La sirviente bajó cabeza, sin atreverse a decir nada más.
La se?ora Vega entrecerró los ojos: -Pero tal vez con Cira y su madre… Mantente al tanto del hospital.
Quizás pueda utilizar a Cira para lidiar con Morgan, el último obstáculo.
-Sí.
Morgan no se fue de casa hasta una de madrugada, cuando su padre ya estaba
profundamente dormido.
La se?ora Vega, con naturalidad, sugirió que era tarde y estaba lloviendo, que no era seguro en el
camino, ?por qué no pasar noche en casa?
Pero Morgan ni siquiera le prestó atención, subió directamente al coche.
Abri
WhatsApp.
Diez minutos antes, Helena le había enviado un mensaje, diciendo que, aunque madre de Cira se
había salvado, había caído en un profundo estado dea, y los médicos decían que podría no
despertar.