Capítulo459
Cira se detuvo por un momento y luego se volvió.
Hoy estaba nudo,s nubes oscuras cubrían el sol primaveral, ciudad entera se volvía gris y
borrosa. En distancia, no sabía dónde estaba lloviendo, y el aire llevaba un olor húmedo,
impregnado con el aroma de hierba… o tal vez era el olor de los pinos y cipreses, se filtraba
sutilmente en su nariz.
El hombre estaba a unos tres metros de distancia, alto y destacado con una altura de alrededor de
1.89 metros. Era delgado y mativo, difícil ignorarlo,
especialmente porque tenía naturalmente habilidad de atrae. Cuando sus ojos se encontraron,
era imposible apartar mirada.
Llevaba un traje marrón, con un estilo casual y rjado. No tenía una formalidad o opresión
demasiado fuerte, y solo tenía un botón en cintura, revndo su esbelta figura con hombros anchos
y cintura estrecha.
La camisa nca que llevaba adentro tenía un dise?o desconocido, pero definitivamente no era
convencional. La spa derecha presionaba sobre izquierda, cruzándoseo elementos
asiáticos, sin cuello ni botones, ligeramente abierta, mostrando su nuez y parte de su víc.
Sus mangas también estaban enrodas hasta posición del antebrazo. A Cira le resultaba difícil no
recordar ma?ana con Morgan, aunque ese hombre era ligeramente más delgado que Morgan.
Cada aspecto de él emanaba una sensación de ?hermosura?. Su rostro tenía contornos nítidos y
destacados, una estructura ósea excelente, con hendiduras profundas ens cuencas de los ojos. Su
aura era serena, distante y un tanto fría.Content property of N?velDra/ma.Org.
Cira recordaba cuando Gerardo se fue, fue al final del verano y principios del oto?o. Diez a?os
después, regresó en pleno final del invierno y principios de primavera.
Aunque ya lo había visto anoche, al encontrarse de nuevo durante el día, Cira apretó losbios.
Gerardo se acercó a e, con tranqu y suave fragancia de los pinos y cipreses. Cira recordó
cuando estaba a bordo del crucero de familia Guzmán, vendándose los ojos y siendo llevada a
bar por un misterioso desconocido.
En ese momento, no podía ver el rostro del otro, solo podía oler una tenue fragancia a pino y ciprés.
Casi pudo adivinar quién era, pero cuando le quitaron venda, persona frente a e resultó ser
Marcelo.
Era él después de todo, viniendo y yéndose apresuradamente.
La mirada de Gerardo ei a tranqu, y su voz era suave: -?Por qué no te enojas?
Cira no loprendió de inmediato: -?Cómo?
Enojarte–dijo él.
No has dejado de enojarte desde que me fui inicialmente. Ahora estoy aquí frente a ti, ya no me voy.
Puedes desquitarte conmigoo quieras.
Cira no se dio cuenta de que estaba enojada en primer lugar, pero no sabía por qué, su tono, aunque
era calmado, provocó una tormenta en su interior. De repente, habló con voz firme: Te fuiste y ahora
vuelves, ?para qué? Estos diez a?os sin ti, he estado bien. ?No necesito que vengas a interpretar el
papel de un salvador que me rescata del fuego! Llévate a tus personas, ?no acepto tus trucos de
protión que en realidad son tácticas de vigncia!
-Gerardo, ya no soy Cira de dieciséis a?os. No te centraré más en mi vida, ni seguiré detrás de ti.
No vuelvas a aparecer en mi vida. Al principio, toda escu decía que te fuiste porque no
soportabas que te cortejaba. Toda escu se reía de mí, pensando que estaba obsesionada con
trepar a una rama más alta. Ya he sido calumniada por tu causa una vez, y ahora estoy casada, tengo
un esposo. ?No vuelvas a arruinar mi reputación!
-?Ya terminaste?
Gerardo estaba tranquilo,o un antiguo monasterio, un sendero oscuro, o el primer rayo de sol que
se adentra en un denso bosque de monta?a por ma?ana. Pero dijo: Si ya has terminado, Sandra
seguirá estando contigo. Lat muerte de tu padre y tu origen están rcionados. Tu entorno no es
seguro.
Capítulo460