Capítulo 638
Capítulo 638
Rodrigo, bajo el alboroto de todos, fue empujado hacia Marisol. “Marisol, ?estás bien?”
Marisol frunció el ce?o. ?Qué haces aquí?”
Parecia que había salido con el pie izquierdo ese día, primero se encontró con Antonio en entrada
del ba?o con otra mujer y ahora se encontraba con persona que menos deseaba ver.
Rodrigo se inclinó hacia e, y tenue luz creaba ilusión de que estaban chando íntimamente, lo
que provocó que unpa?ero le preguntara en tono de broma, “Oye, Rodrigo y Marisol, ahora que
Rodrigo ha regresado al país con gloria, ?cuándo nean casarse? Recuerdo que dijeron que una vez
Rodrigo volviera del extranjero, ustedes se casarían. Ya tenemos nuestros regalos listos, solo estamos
esperando que nos digan fecha, ?verdad?”
“?ro que sí!”
Los otrospa?eros en el salón se unieron a broma.
En universidad, habían sido pareja de ensue?o de todos, y todos los presentes habían sido
testigos de su historia de amor. Sin embargo, aún no sabían que ahora eran los más desconocidos
entre los conocidos.
Marisol le echó una mirada a Rodrigo, quien estaba con cabeza baja y sin intención de explicarle
nada, por lo que e miró directamente a los demás y deró, “?Hemos terminado hace tiempo!”
Al oir esto, habitación se quedó en un silencio sepulcral.
Las miradas de sorpresa se centraron en ellos, y nadie sabía qué decir, creando un momento
embarazoso hasta que alguien intentó aligerar el ambiente con una sonrisa, cambiando el tema, “Hoy,
gracias a nuestro querido Rodrigo, que ha vuelto del extranjero, podemos disfrutar de este lugar.
Nosotros, que somos unos simples trabajadores, ?cómo podríamos darnos el lujo de venir aquí?
?Rodrigo ha dicho que esta noche se diviertan sin preocupaciones, él pagará todo!”
Marisol, sorprendida, miró hacia Rodrigo.
Había pensado que era solo una reunión organizada porpa?eros de se y no esperaba que él
estuviera detrás de todo. Se sentía aún más incómoda en el salón y quería irse de inmediato.
Y eso fue exactamente lo que hizo Marisol, se levantó, levantó su copa de vino hacia los demás, se
bebió lo que quedaba en un trago y dejó en mesa de cristal. “Lo siento, me acordé de que tengo
algo que hacer. Sigan divirtiéndose, ?me voy!”
Dicho esto, se dirigió a puerta.
Algunospa?eros más cercanos salieron a despedi, pensando que habían tenido un
malentendido y queriendo ayudar a reconciliarlos, arrastraron a Rodrigo con ellos.
Marisol salió del salón y, al levantar vista, vio de nuevo a Antonio en el pasillo, con misma mujer
del ba?o adherida a élo unapa.
En ese momento, no solo mujer se pegaba a su pecho, sino que el brazo de él también descansaba
sobre el hombro de e, con un reloj de lujo asomando por el pu?o de su camisa, y su mirada
perezosa simplemente observaba sin
detenerse.
Content ? N?velDrama.Org 2024.
Marisol, que había salido con demasiada prisa, tropezó y se agarró de pared para no caerse.
Inmediatamente, alguien le dijo, “Rodrigo, japresúrate y ayuda a Marisol!”
E bajó mirada sin notar que esos ojos de almendra se estrecharon al escuchar ese nombre.
Antonio no había olvidado aque noche en Cartagena, cuando e, entre lágrimas y desvistiéndolo, lo
confundía con otro, diciendo, “Rodrigo, ?qué hice mal? ?Por qué me tratas así? ?No acordamos que
nos casaríamos cuando volvieras a Colombia? Entonces puedo darte lo que quieras ahora, ?te parece
bien?…”
Marisol apartó mano de Rodrigo de su hombro y, al levantar vista de nuevo, los dos se habían ido.
Salió del club y el fresco aire de noche saludó, despeinando los cabellos junto a sus sienes.
Rodrigo, que había traído el coche, bajó corriendo, “Marisol, has bebido demasiado, déjame llevarte a
casa.”
09:26
“No es necesario, lo rechazó Marisol, con intención de tomar un taxi por su cuenta.
E había bebido solo tres copas y media de cerveza, apenas estaba ligeramente mareada, pero no
estaba borracha. Su conciencia estaba bastante ra.
Peros otras chicas de su grupo, agarránd de ambos brazos, le decían, “Ay, Marisol, ?cómo
vamos a estar tranqus si te vas s en un taxi después de haber bebido? Rodrigo no ha tomado ni
una gota, deja que él te lleve a casa primero, ?vamos, deja de ser testaruda y haz caso!”
Sin más preámbulos, metieron en el asiento del copiloto del coche, cerraron puerta y Rodrigo pisó
el acelerador con rapidez.
El coche iba suave. Marisol giró cabeza para bajar ventana y, mirando por el retrovisor, vio cómo
el club de entretenimiento se alejaba cada vez más. Sin embargo, en su mente estaba Antonio,
preguntándose a dónde llevaría a esa mujer…
?Continuarían fiesta en otro lugar o irían directamente a un hotel?
Marisol sentía ese agobio tan familiar,o una sombra constante que no abandonaba, sin importar
cuánto intentara respirar hondo para calmarse.
No fue hasta que el club de entretenimiento desapareció de vista que retiró su mirada y le dijo
fríamente a Rodrigo, “?Para el coche aquí!”
Quizás frente a todos suspa?eros había dejado ro que e y Antonio ya no estaban juntos,
pero no había expuesto sus iones al público, no quería hacer situación más embarazosa de lo
necesario. Después de todo, habíanpartido cinco a?os juntos, aunque no podía perdonarlo,
tampoco quería llegar al extremo de una bata campal.
Rodrigo miraba preocupado, “Marisol, déjame llevarte a casa segura…”
“?Yiiii!”
El estridente sonido de los frenos interrumpió el aire.
El coche se sacudió bruscamente, Marisol casi grita, agarrándose firmemente al cinturón de seguridad.
Alzó vista a través del parabrisas y vio un Porsche Cayenne negro bloqueando el camino, con
puerta del conductor abierta y un hombre saliendo.
Antonio ni siquiera cerró puerta del coche, sino que caminó directamente hacia e.
Al ver esto, Rodrigo abrió su puerta, estaba dispuesto a confrontarlo, “?Qué manera de conducir es
esa?”
Antonio parecía sordo ante sus pbras, ni siquiera lenzó un vistazo, abrió puerta deldo de
Marisol y le dijo con voz grave, “?Baja del coche!”
Aunque Marisol quería que Rodrigo se detuviera, al encontrarse con esos ojos almendrados y recordar
cómo él había dicho con indiferencia en el club que no conocía, giró obstinadamente su rostro.
“?Baja del coche, me oíste!”
Antonio estaba ramente enfadado, y sin más, medio entró en el coche yenzó a tirar de e.
Marisol no pudo resistir su fuerza, su brazo le dolía por el tirón y en un par de movimientos fue
arrastrada fuera, para luego ser cargada sobre su hombroo si fuera un costal de harina.
< 22 °F <
Rodrigo, al ver escena, se apresuró enojado y se puso dnte,o si estuviera a punto de
empezar una pelea, “?Qué estás haciendo! Pon a Marisol en el suelo ahora mismo o mo a policía!”
Antonio lo miró con una expresión aún más fría.
Levantó su mano libre y con el índice apuntó hacia Rodrigo, su mirada erao dos espadas
envenenadas llenas de amenaza, “?Los asuntos de pareja no son de tu incumbencia, así que apártate
de mi camino!”