Capítulo 637
Capítulo 637
La ma?ana siguiente, Marisol llegó a oficina, arrojó su bolso en si y se dirigió al descanso solo
con su móvil en
mano.
Gis, que había llegado temprano, le pasó un café que ya había preparado y con prisa le preguntó,
“?Está bien e?”
“Está bien, el jefe le dio medio día libre después de enterarse de lo de ayer“, le respondió Gis
sacudiendo cabeza. Luego, recordando algo, le preguntó, “Oye, ?Rodrigo no te siguió molestando
después, verdad?”
Ninguna de es había esperado encontrar a Rodrigo allí y, dadass circunstancias, solo podían
contar con su ayuda. Gis sabía que Marisol había dejado que llevara a casa solo porque no tenía
otra opción.
Marisol se encogió de hombros, “No, en cuanto llegué a casa me bajé del coche“.
No quería gastar su energía hando de Rodrigo y, además, tenía otras cosas en mente. Miró su
teléfono, que mostraba un montón de madas perdidas con el nombre “Antonio Patán“.
La noche anterior, al llegar a casa tarde y conectar el móvil al cargador, había intentado explicarse
mándolo de inmediato, pero nadie le respondió. No sabía si era a propósito o si simplemente no
había escuchado el teléfono.
Con un sentimiento de ‘no pierdo nada con intentarlo‘, Marisol lo volvió a mar.
La mada fue contestada rápidamente, pero nadie le respondió. Justo cuando estaba a punto de
colgar, de repente, alguien le contestó. Marisol apretó el móvil contra su oído, “H… ?Antonio?”
“?Ha!” La voz de Antonio sonaba impaciente.
Al ver esto, Marisol, vte, le empezó a preguntar, “?No estarás enojado, verdad?”
Hubo un silencio en mada, y aunque no estaban cara a cara, e podía sentir su disgusto en sus
pbras.
Mordiéndose elbio con culpa, Marisol intentó explicarse, “No quise farte anoche, solo que surgió
algo de último momento… ?Me esperaste por mucho tiempo? Realmente…”
“No eres tan importante para mí“, interrumpió Antonio de repente.
Su voz era tan fría y distanteo si estuviera hando con un extra?o.
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Marisol abrió boca para responderle, pero Antonio le dijo con una voz aún más fría y distante, “Lo
siento, tengo que hacer una operación.”
E se quedó sin pbras.
La mada fue cortada y Marisol, frustrada, guardó su móvil con un gesto brusco.
?Qué demonios, yo tampoco estoy para servirle!
Durante todo el día, Marisol trabajóo si estuviera encendida por un poco de pólvora, con una cara
de pocos amigos. Incluso el jefe, que normalmente le gritaba, al ve así optó por rodea con
cuidado.
Por tarde, recibió una mada de una amiga de universidad que organizaba una reunión de
compa?eros de se. Su mejor amiga Violeta, que recientemente había vuelto con el Sr. Castillo,
estaba tan enamorada que constantemente se escapaba a Ciudad Céspez y era difícil encontra.
Si Marisol también se ausentaba, iba a verseo que no apreciaba amistad de suspa?eros,
así que con entusiasmo le dijo, “?ro que iré!”
Debido a un evento de noticias de última hora, Marisol terminó su artículo y tomó el metro a reunión
en el club de entretenimiento que habían reservado.
Saliendo del ascensor, no fue directamente a buscar s privada, sino que corrió al ba?o para
aliviarse, ya que había llegado con tanta prisa que no tuvo tiempo de ir antes.
El ba?o era mixto y había una mujer voluptuosa en entrada, aparentemente esperando a alguien.
Vestía una minifalda y un top que dejaba los hombros al descubierto, y tenía un aspecto exótico,o
las sensuales chicas que se ven ens calles de Europa, era una imagen de sensualidad que Marisol
sabía que nunca podría alcanzar.
Especialmente forma en que agarraba un cigarrillo fino y elegante, con una actitud que destba un
encanto
especial.
10.55
Cuando se oyeron pasos firmes desde dentro, mujer apagó su cigarrillo y fue al encuentro del recién
llegado con una sonrisa.
Marisol, por instinto, trató de moverse hacia undo para dejarles paso, pero al levantar vista y ver
al hombre que salía, se detuvo en seco.
Sus miradas se cruzaron y e inconscientemente apretó los dedos.
La imponente figura que se alzaba no era otra que Antonio, aún vestido con ropas de color carbón,
una chaquetabinada con pantalones casualesrgos, susrgas piernas particrmente rectas, y
su rostro de rasgos bien definidos y apuesto, con un aire de perezao el protagonista de un cartel
de cine, incluso ens esquinas de sus céjas y ojos se filtraba su encanto. No era de extra?ar que
mujer a sudo estuviera tan embelesada.
De repente, Marisol recordó una escena que había presenciado en un bar en Cartagena:
Casi había olvidado que no solo era un médico que salvaba vidas, ?sino también el yboy de un
mundo lleno de coqueteo!
Sin embargo, en este momento, ya no tenía menor intención de burse de élo antes, sino que,
por el contrario, había un sentimiento inexplicable de opresión en su corazón, especialmente cuando
vio a esa mujer casi pegada a su pecho.
Cuando se detuvo, mujer pasó su mirada sobre el rostro de Marisol y con un tono de celos le
preguntó, “Antonio, ?es alguien que conoces?”
Marisol contuvo respiración sin poder evitarlo.
Su mirada estaba fija en su garganta,o si estuviera hechizada, y por un momento esperaba que él
diera una respuesta afirmativa, hasta que escuchó su voz grave y perezosa, pero fría: “?No
conozco!”
Marisol sintió que opresión en su pecho se intensificaba,o si estuviera cubierta con plástico.
Al oírlo, mujer sonrió aliviada y, ezando su brazo, pasó por dnte de e, su risa coqueta se
esparció por el suelo, “Entonces, vamos rápido, ya han preparado el reservado, ?todos están
esperándonos! Antonio, hace mucho tiempo que no te veo, ?después tienes que pa?arme a
susurrar algunas pbras!”
“?Por supuesto!”
Sus voces se alejaban cada vez más.
Marisol frunció el ce?o, después de todo, no le concernía a e. Retiró mirada y entró al ba?o con
cabeza gacha, donde se demoró un buen rato antes de salir de nuevo. Siguiendo el número del
reservado que le habían dado en el grupo, empujó puerta y entró, donde ya era un hervidero de
actividad.
Al ve aparecer, de inmediato algunospa?eros se acercaron para lleva a mesa, “Marisol,
llegaste tarde, ?rápido, tienes que beber una copao castigo!”
No pudiendo posponerlo, Marisol tomó copa.
Afortunadamente, todos sabían que no toleraba bien el alcohol, así que le pusieron cerveza, y con
cabeza inclinada bebió de un trago. No sabía si era por rapidez con que bebía, pero al bajar
copaenzó a toser estrepitosamente, sintiendo que su corazón y sus pulmones le ardían de
malestar.
Aún sin recuperarse de sacudida, su copa volvió a llenarse.
Después de beber tres copas seguidas, y quizás por una ligera embriaguez, los colores brintes de
las luces del reservado se reflejaban en copa, y intima imagen de mujer abrazando a Antonio al
salir del ba?o se le aparecía
una y otra vez.
En ese momento, puerta del reservado se abrió de nuevo, y se escuchó voz burlona de una
compa?era, “?Miren quién llegó, nuestro graduado del extranjero!”
Al oír eso, Marisol levantó mirada y frunció el ce?o.
Rodrigo, vestido de pies a cabeza con ropa de marca, entró rodeado depa?eros de ambos sexos.
Lapa?era sentada a sudo también se levantó de inmediato, provocando con insinuaciones,
“Rodrigo, tienes que venir rápido a
ver, a tu Marisol ya casi emborrachan, jeres un pésimo prometido si no vienes a salvao un
héroe!”