Capítulo 639
Capítulo 639
Marisol forcejeaba en vano, mientras él cargaba a lorgo del camino y me a fuerza en su
auto.
Sin embargo, lo único que le reconfortaba era que mujer de antes no estaba alli…
La noche caia sobre Costa de Rosa, iluminada pors luces de neón. La Cayenne avanzaba
alocadamente por 6sas calles. Cuando se encontraron con un semáforo en rojo, Marisol intentó
aprovechar oportunidad para abrir puerta
y escapar
Pero Antonio parecía haber anticipado su movimiento. En el instante en que su mano tocó manija,
un “elic” indicó que ha activado el seguro,
Marisol lo mirò furiosa, “?Déjame salir del cochel”
Antonio, con una mano en el vnte, miró de reojo con una sonrisa burlona, “?Qué pasa, no quieres
ir en mi coche y prefieres seguir yendo en el de tu exnovio?”
“Tu…” Marisol estaba sorprendida.
?Cómo lo sabia?
Antes de que pudiera har, voz burlona de Antonio sonó de nuevo, “No puedes volver a esa
humición,s personas también deberían tener algo de dignidad.”
“?Qué quieres decir?” Marisol frunció el ce?o, sin entender lo que él le quería decir.
“?Quién en Cartagena estaba maldiciendo haber sido enga?ada?” Losbios de Antonio se curvaban
en una sonrisa sarcástica mientras su voz grave continuaba, “Si te traicionó una vez, y tuvo algo con
otra mujer, ?cómo puedes seguir volviendo a él una y otra vez?”
“No te confundas entre ser tonta y estar enamorada. Si no te cuidas, al final no tendrás ni dónde llorar.
Un hombre que puede traicionarte una vez, puede hacerlo dos y tres veces más, ?y aun así no
aprendes y sigues enredándote con él! ?No tienes autoestima o es que careces de vergüenza?”
Las imágenes de noche anterior y actual se fusionaban en su mente, cada pbra venenosa de
Antonio parecía golpea directamente en cara. Marisol, sin ganas de explicarle y furiosa, le gritó,
“?Sí, estoy enredada con mi exnovio, y qué! ?Qué tiene que ver contigo?”
“?Déjame salir, quiero salir, Antonio, déjame salir del coche!”
Marisol no podía abrir puerta, así que no paraba de golpear ventana.
Estaba furiosa y molesta, su sangre estaba hirviendo en su cabeza, todo su ser en un torbellino de
emociones, igual que con Rodrigo, no quería pasar ni un segundo más con él.
Cuando el semáforo cambió, Antonio fue el primero en salir disparado.
Aunque no era tan dramáticoo cuando corría en carretera, no era mucho mejor. No se detuvo,
no tenía intención de lleva a casa, sino que se dirigió directamente al puente, corriendo a toda
velocidad, y en un abrir y cerrar de ojos ya estaban fuera de ciudad, frenando bruscamente en un
camino desdo.
En el momento en que el freno de mano se activó, Antonio se giró bruscamente, con una mirada feroz,
y pronunció cada pbra con una fiereza que parecía querer devora viva, “?Puedes repetir lo que
acabas de decir?”
A pesar del miedo, el carácter orgulloso y obstinado de Marisol hizo mantenerse firme, “?Lo que dije
no tiene nada que ver contigo! Antonio, no olvides que nuestro matrimonio es solo un acuerdo.”
“?Ah, sí?” Antonio pareció enfadarse aún más, con un cambio de color en sus ojos, que pasaron de un
ligero enrojecimiento a un tono más profundo a medida que apretaba los dientes, “Yo también dije que
un matrimonio de conveniencia sigue siendo un matrimonio. ?Y no quiero que nadie me ponga los
cuernos!”
La puerta del coche se abrió de golpe, y Marisol vio cómo él rodeaba el vehículo, entonces una ráfaga
de viento nocturno entró y su brazo derecho fue agarrado por su fuerte mano.
Marisol sintió un escalofrib, “i?Qué vas a hacer?!”
“Hoy vas a aprender lo que significa obediencia de mujer en el matrimonio, le dijo Antonio, y al
momento de terminar frase, sacó con fuerza del cocheo antes, abrió puerta trasera y
empujó hacia adentro, cubriénd con su propio cuerpo.
Sus manos, acostumbradas a manejar el bisturi, levantaron fácilmente el dodillo de su ropa.
“Antonio, no, no me toques,” Marisol estabapletamente aterrorizada.
Aunque ya estábamos ens afueras y noche era profunda y silenciosa, e nunca hubiera
imaginado que él llegaría a tales extremos de locura,
Los ojos de Antonio briban con un destello de ferocidad, y su respiración estaba cargada de un
poder conquistador, “Soy tu esposo, si yo quiero, tú tienes que dármelo“.
él estaba impaciente, empezando a arrancar su ropa con brusquedad.
“?No quiero!”
“?Pero yo si!”
20-
Antonio tiraba con fuerza, Marisol también, solo que en diriones opuestas.
Uno loco por poseer, otra desesperada por rechazar.
“Antonio, ?puedo acusarte de vición aun estando casados!” Marisol apretó los dientes con furia,
pero también jadeaba por el esfuerzo.
“?Eres bienvenida a intentarlo!” La curva de losbios de Antonio mostraba una pereza arrogante, y su
garganta se movía arriba y abajo, su voz sonaba profunda y ronca, “Pero antes de eso, tengo que
cometer el delito, ?no es así?”
Una mujer nunca debería esperar superar físicamente a un hombre. Marisol, con su escasa fuerza,
empezó a gritar en vano, silenciada por un beso feroz, hasta que ni siquiera podía emitir un sonido.
Cuando sintió el frío en su cuerpo, su corazón también se enfrió.
Sin preámbulos, Antonio fue directo al grano.
Esa noche, sus recuerdos eran borrosos, pero aunque había bebido, estabapletamente
consciente, lo suficienteo para sentir por primera vez fuerza con que él dominaba.
“?Antonio, maldita sea, sé más suave!”
Marisol, dolorida, gru?ía y mordía su hombro para soportar el dolor.
Antonio, con un gru?ido, soltó dos pbras, “?Ni so?arlo!”
La noche se volvía aún más oscura, alejada del bullicio de ciudad, luna parecía más tranqu. La
puerta del Cayenne estaba cerrada con firmeza, y Antonio, vestido solo con una camisa delgada, se
apoyaba en el capó.
Entre sus dedos, agarraba un cigarrillo, su mirada se inclinaba ligeramente hacia abajo a izquierda,
oscureciendo su expresión, solo se podían vers chispas de su cigarrillo parpadeando.
No se sabía cuánto tiempo había pasado así, hasta que se fumó los pocos cigarrillos restantes en
cajeti, Antonio guardó su encendedor en el bolsillo y volvió a sentarse en el coche, donde había
encendido calefión. Al entrar, se estremeció reflejamente por el frío, tardando un rato en
recuperarse.
Antonio giró cabeza, mirando de reojo a Marisol en el asiento trasero, que ya había caído
inconsciente, sus ojos se oscurecían aún más.
Esta noche, definitivamente había perdido el control.
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Excepto cuando se ponía bata nca para trabajar, siempre se le veía desinteresado en todo, y
Antonio se sorprendía de lo fácil que e podía desatar sus emociones, y en asuntos de hombre y
mujer, siempre había sido consensuado, nunca había forz?do a nadie, pero ahora no había podido
contrrse.
Cuanto más e decía no, más él quería posee.
Antonio volvió a mirar el asiento trasero, aunque su chaqueta cubría, aún se podía ver que ropa
sobre su cuerpo estaba hecha jirones y casi se le caía s por estar tan rasgada, y su rostro sin
maquije, estaba te?ido de rubor después de pasión.Belongs to ? n0velDrama.Org.
Retirando su
Era ya pasada medianoche y casi no había vehículos en carretera, pero velocidad del coche
era muy lenta,o si temiera despertar a Marisol que dormía detrás.