Capítulo 622
Capítulo 622
Marisol no se fue de inmediato, abrió boca con vión, “Lo del ni?o y operación…”
Antonio parecia anticipar sus pbras, alzando vista desde el termo, “No soy ningún fntropo, solo
adnté cinco mil, el resto lo he reportado a organización benéfica del hospital, ellos van a elevar el
caso de abuelita, ?acaso no eres periodista? Utiliza tus habilidades para que más gente ayude a
recaudar fondos, los gastos para medicamentos también son altos!”
“?Sí, lo haré!” Marisol aceptó con entusiasmo, e también había pensado en eso, ambos coincidian
sin haberlo neado.
Perezosamente Antonio alzó una ceja y preguntó con una sonrisa ambigua, “?Por qué me miras asi?
?De repente crees que soy grandioso y que tengo un halo sobre mi cabeza?”
Aunque sus pbras incitaban a rodar los ojos, Marisol se contuvo.
**Realmente eres un buen médico!” Después de dudar dos segundos, habló sinceramente y luego,
mordiéndose elbio, agregó, “Ayer… te malinterpreté, te pido disculpas!”
En el fondo, él era un médico con ética.
Después de todo, en esa situación, otros no habrían tomado una decisión tan audazo él, y lo más
importante era que tenía ese corazón de ayudar y curar,
Pero Antonio simplementenzó con desgano, “No te equivocaste.”
“?Por qué?” Marisol se quedó paralizada.
“Cuando dije que echaba de menos tu sabor, no estaba bromeando.” Una luz traviesa brilló en los ojos
de Antonio y susbios se curvaron en una m sonrisa, “Si cambias de opinión, aún puedes pasar
otra noche conmigo, jelige el tiempo y el lugar
esa vez, Marisol no pudo reprimir el impulso de rodar los ojos.
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Inclusomentaba haberlo elogiado, mirándolo con los dientes apretados, “Cuando termines el caldo,
limpia el termo y devuélveselo a abuelita.”
Dicho eso, Marisol se preparó para irse sin demora.
Sin embargo, justo cuando se dio vuelta, una voz lenta sono detrás de e, “Encontré un cor en
Cartagena!*
?Un cor?
Marisol se detuvo en seco.
Se giró rápidamente, viendoo él abría el cajón de su escritorio y sacaba con los dedos un cor
de ta, acariciando el dije de Marisol que colgaba de él.
La luz teada se reflejaba en sus ojos, llenando su expresión de alegria, “?Realmente lo
encontraste? ?Qué maravi!”
*Habia buscado durante días después de volver, pensé que realmente lo habia perdido y no lo
encontraria, es una bendición, no puedo creer que tú lo hayas encontrado! Devuélvemelo rápido,
decía, mientras se acercaba rápidamente a su escritorio, intentando tomar el cor.
Justo cuando estaba a punto de tocarlo, Antonio de repente retiró su brazo
Sin estar preparada, Marisol perdió el equilibrio y cayó hacia adnte sobre él, seguido por un sonido
sordo.
Como él estaba sentado, e terminó en una posiciónprometedora sobre sus brazos, sus cuerpos
casi inseparables
Al exhr, podia sentir el pecho de él subir y bajar al mismo ritmo.
El calorenzó a subir as mejis de Marisol, y su mirada se fijó en su quijada ra y
prominencia de su nuez.
Vio que parecía tragar saliva.
De alguna manera, e también sintió boca seca.
“Knock, knock-
El sonido de puerta interrumpió el mornento, ya que puerta del consultorio estaba abierta, alguien
entró, y al ver escena, dejó escapar un murmullo antes de retirarse apresuradamente, “Ah!”
Cons mejis ardiendo de vergüenza, Marisol se levantó torpemente, sin saber dónde poners
manos y los pies. Habia caldo en una situación de que no podia limpiarse ni siquiera saltando al
rio…
La puerta se ceiro nuevamente, y a través de peque?a rendija restante, se escuchó voz titubeante
de una enfermera, “Dr. Antonio, el, el próximo paciente de cirugía… ya está preparado.”
Antonio también se enderezó, fingiendo toser con el pu?o frente a su boca, y respondió en voz alta,
“?Estoy al tanto,iencen con anestesia preoperatoria, ya voy!”
Regresó a oficina aún vestido con ropa de cirugia, sabiendo que tenía más pacientes esperando,
su intención era tomarse un breve descanso para recuperar energias. Jamás imaginó que e estaria
alli
Aunque e se habia alejado varios pasos, él todavía podia sentir el toque suave en su pecho.
No ha tenido intención de molesta; en realidad, habia extra?ado y anhba su aroma, tanto
que ens noches de silencio, acostado en su cama,s imágenes de esa noche invadian su mente,
provocándole una tensión en el bajo vientre…
“?Devuélveme mi cor!”
Marisol senzó hacia él una vez más, pero esa vez con más caut, sin acercársele demasiado, y
remó, “?Acaso tus maestros nunca te ense?aron que cuando encuentras algo que no es tuyo debes
devolverlo al due?o? Además, eres médico, debes conocer ley, quedarse con algo que no es tuyo
es un delito. Y mi cor no es caro, solo es de ta hecha a mano. ?Devuélvemelo ya!”
Antonio dejó har sin interrumpi. El cor estaba apretado en su palma, dentro del bolsillo de su
bata quirúrgica.
i quieres el cor, ma?ana as seis en el edificio de consultas externas, jespérame ahi!”
Dicho eso, se levantó y salió de oficina sin mirar atrás.
Marisol lo observó alejarse con los ojos desorbitados, furiosa hasta el punto de estar
Al día siguiente, al salir del trabajo, Marisol fue primera en salir disparada de oficina.
En su prisa por tomar el ascensor, chocó identalmente contra el editor jefe y recibió una mirada
asesina. Al llegar a estación del metro, corrió hacia entrada del hospital, y al ver figura erguida
frente al edificio de consultas externas, se detuvo rápidamente.
Sin su bata nca, el traje gris carbón delineaba su figura atlética, su rostro ya no era tan serio y sus
ojos briban con un aire de despreocupación, más parecido al de un Mujeriego que a un médico.
Marisol se freno frente a él, jadeando, “?Aquí estoy!”
Antonio apagó el cigarrillo que sostenía y le mostró su reloj. “?Llegaste cinco minutos tarde!”
Marisol casi se desmaya del cansancio.
Por favor, habia salido del trabajo as cinco y media y su oficina no estaba cerca del hospital, había
tenido que abarrotarse en el metro hasta casi romperse cabeza, le faltó poco para vr hasta aqui
con s invisibles.
Sin querer discutir más, Marisol extendió su mano.“?Y el cor?”
“Primero sube al coche y luego hamos“, dijo Antonio, y se dirigió hacia su Porsche Cayenne negro
aparcado cerca.
-?Dios mio!
Marisol apretó los dientes, mirando su espalda con frustración. Por el bien del cor, finalmente tragó
su orgullo y lo siguió en silencio.
Después de que e cerrara puerta del copiloto, Antonio piso el acelerador.
Marisol estaba abrochándose el cinturón de seguridad cuando él arrancó de repente, haciendo que se
inclinara hacial eldo, golpeándose cabeza contra ventana del coche y gimiendo de dolor.
Cuando lo miro con furia vio una sonrisa buona en su rostro
E cerró los ojos y tomó una profunda inspiración.
Me aguantare