Capítulo 621
Capítulo 621
Al día siguiente, después del trabajo, Marisol tomó el metro y fue al hospital a visitar.
Compró un ramo de flores frescas en calle de enfrente, y al ver al peque?o ni?o en cama de
hospital, aunque su rostro aún estaba pálido, sus ojos briban con una nueva esperanza por vida, y
eso le alegró mucho el corazón.
“?Marisol!”
El peque?o mó dulcemente cuando vio llegar.
La anciana que estaba a sudo también saludó con entusiasmo, “Marisol, llegaste, siéntate hija!”
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“Abu, debiste estar muy preocupada ayer“, dijo Marisol con una sonrisa.
“?Y tanto!” La abu agarró emocionada de mano, su rostro surcado de arrugas lleno de gratitud,
“?Marisol, de verdad no sé cómo agradecerte! Si no hubieras estado ayer para llevar al ni?o al hospital,
no sé qué habría hecho!”
Después de calmar a anciana, Marisol acarició cabeza del peque?o, “Muchacho, ?tuviste miedo
durante operación de ayer?”
“?No! El doctor guapo me dijo que yo era un hombre y que un hombre debe ser fuerte y valiente, así
que no tuve miedo en ningún momento“, dijo el ni?o negando con cabeza, su voz infantil ra y
llena de una admiración que no podia ocultar.
Aloir eso, Marisol se imaginó el rostro de Antonio.
Cuando él lo dijo ayer, e penso…
“Marisol, esta es sopa que preparé para el ni?o esta ma?ana, puse dos porciones, una para el
médico que operó al ni?o. Ayer, los otros médicos no querían operar, solo él estuvo dispuesto, y hoy
temprano vino especialmente a revisar al ni?o por si habia alguna reión adversa después de
cirugia. Por mi situación económica y mi avanzada edad, no tengo mucho que ofrecer pero espero
expresar mi agradecimiento con esta sopa“.
La abu, diciendo eso, le pasó uno de los termos a Marisol, Tengo que pa?ar al ni?o a un
chequeo más tarde, ?podrías hacerme el favor de llevarle esta sopa al Dr. Antonio?”
Frente a sincera mirada de anciana, Marisol dudó un momento antes de aceptar con cabeza,
“ro!”
El consultorio del médico no era dificil de encontrar, especialmente unoo Antonio, que habia sido
traidoo un especialista distinguido. Caminando con el termo en mano, le preguntó a alguien y
fácilmente encontró el lugar. Al acercarse, pasó junto a dos enfermeras que estaban chando.
“Oiste? Anoche llevaron de urgencia a un paciente con un infarto de miocardio, estaba muy grave,
entró en shock varias veces y casi no logra salvario, pero el Dr. Antonio le hizo directamente una
cirugia de bypass coronario y lo salvó de muerte“.
“Si, escuché, parece que familia estaba preparándose para lo peor y luego estaban tan agradecidos
que se arrodiron ante él.
“?El Dr. Antonio es realmente increible! No es de extra?ar que nuestro director haya hecho tanto
esfuerzo para traerlo“.
Marisol apretó el termo en sus manos y miró hacia atrás as dos enfermeras que se alejaban.
Al levantar vista hacia el letrero que tenía en frente ‘Oficina del Especialista“, mordió subio.
La puerta estaba abierta, y a diferencia des oficinas de otros médicosunes, era una habitación
privada. Al entrar, no vio figura con bata nca, solo a una enfermera ordenando papeles,
casualmente misma que estaba a cargo de habitación del nieto de anciana, “Marisol, ?buscas
al Dr. Antonio?”
“Si“, respondió Marisol, explicando, “La abu y el nieto de cama 3 están muy agradecidos con él, y
me pidieron que le trajera esta sopa“.
“Realmente hay que agradecerle al Dr. Antonio. Con situación de ayer, el hospital tiene una re
que dice que si no se paga cirugía porpleto, no se puede proceder, y gracias a que el Dr.
Antonio asumió toda responsabilidad
por su cuenta“.
Haaa..” Marisol se quedó atónita.
No se ha dado cuenta de ese detalle, y recordando cómo lo había rega?ado ayer, se sintió un poco
mal.
Dejando dedo otros agravios, di si merecía llevar esa bata de médico…
La enfermera miró In hora y le dijo sonriendo, “El Dr. Antonio aún no ha salido del quirófano, pero
supongo que pronto lo hará, ?por qué no esperas aquí un rato, Marisol?”
“Está bien!” Marisol asintió.
La enfermera tenia mucho trabajo por hacer, así que no se quedó mucho más tiempo en el consultorio
y se marchó apresuradamente.
El consultorio era mucho más espacioso que el de atención general; además del sofá frente a
ventana, había una cama detrás de un panel, probablemente para descansar durantes guardias. En
el perchero junto a puerta colgaba un abrigo masculino de color gris carbón.
Marisol se acercó a ventana y colocó el termo mesita de café, luego se sentó en el sofá a esperar.
Pensaba que no tomaría mucho tiempo, pero espera se prolongó más de dos horas, y sin darse
cuenta ya habia anochecido. Aburrida y somnolienta, se recostó sobre el brazo del sofá y se quedó
dormida.
Cuando Antonio regresó de realizar una cirugia y encendió luz, se encontró con una mujer adicional
en habitación. Estaba dormida en el sofáo un cachorro, con los brazos abrazando uno de los
brazos del mueble y su rostro apoyado sobre ese. Su cabello corto hasta los hombros c
enmara?ado sobre su cuello y ojos, y su expresión era tan desprotegidao de un bebé.
La mirada de Antonio descendió hasta el suelo, donde reposaban unos tenis, y una mueca cruzó su
rostro.
Se acercó con pasos firmes, se inclinó y apoyós manos ens rodis, permaneciendo en esa
posición durante unrgo rato. Podia oir respiración suave y delicada de Marisol, que parecía capaz
de conmover el fondo de su corazón.
Después de un tiempo indefinido…
Mientras Marisol dormia, sintióo si alguien estuviera empujando.
Frotándose los ojos, abrió vista contra luz y vio a un hombre vestido con una bata quirúrgica
verde. Le faltaban los guantes, gorra y mascari, exponiendo solo aquellos ojos significativos
que atrajeron de inmediato.
Su mente se vació de repente,o si hubiera caldo en una enorme tormenta.
Justo cuando su corazón parecia perder el ritmo, escuchó su voz grave diciendo, “?Limte babal
Marisol, al oirlo, se despertó casipletamente y, por instinto, llevó mano aisura de sus
labios, pero no encontró rastro alguno de saliva. Se dio cuenta de que había sido enga?ada, pero al
ver los tenis que habia pateado mientras dormia, su rostro se ti?ó de vergüenza y rápidamente se
puso en pie para ponerse los zapatos.
Antonio ya habia vuelto a su escritorio, se quitó mascari y el gorro, y se sentó en si,
revndo su rostro
apuesto.
Marisol, yapuesta, llevó el termo frente a él y dijo, “He venido a traerte sopa. La abu del ni?o a
quien operaste ayer tarde me pidió que te entregara, en agradecimiento por haber aceptado operar
a su nieto“.
Antonio levantó tapa y, debido al tiempo transcurrido, sopa ya se habia enfriado.
Por ser sopa de costis, había una leve costra en superficie, y verdura que flotaba encima habia
perdido su color, haciénd poco apetecible e incluso con un ligero olor a podrido.
Marisol pensó que él despreciaria, pero para su sorpresa, él tomó una cuchara, agitó suavemente
y llevó un sorbo directamente a boca.
No frunció el ce?o en ningún momento, sino que bebió cuidadosamente hasta última gota de
cuchara, demostrando su aprecio por el gesto de anciana.