Capítulo 429
Capítulo 429
“Menos mal…” Violeta trago saliva.
Rafael, más allá de su interición de bromear con e, también queria ayuda a superars secus
que le dejo el secuestro que había sufrido.
Aunque habíanpartido confidencias en quietud de noche y él había tratado de cons, en
el fondo se preocupaba por e. Con ese tipo de juegos, deseaba que e pudiera olvidar los malos
momentos vividos.
Violeta, conocedora de lo que él pensaba, intentó aligerar el ambiente y preguntó, “?Qué tal si yo
también me apunto a ses de judo?”
E llevaba a Nono a sus ses de judo todass semanas sin falta.
Al ver a Rafael pensativo,o si realmente estuviera considerando su sugerencia, Violeta
rápidamente dijo entre risas y lágrimas, “Es broma, ?verdad?”
Nono iba para fortalecer su cuerpo, pero e no tenía ningún interés en sernzada al suelo y acabar
con los huesos hechos polvo.
“Además, ?cómo es que has venido hasta aquí? ?Qué pasó con Pablo?, ?le mandaste de vuelta?”
Violeta no pudo evitar preguntar.
Rafael sonrió y le respondió, “Ah, justo terminé una reunión, no tenía nada más que hacer, así salí
que temprano de oficina, Después, acercándose un paso más hacia e con su robusta figura y con
un tono de voz juguetón, a?adió, “?Qué prefieres que te robe tu dinero o tu corazón?”
Violeta parpadeó, siguiéndole el juego con su misma picardía y dijo, “El dinero está en mi bolso, pero
lo otro… ?lo hamos en casa!”
Al escuchar última parte de suentario, Rafael soltó una risa baja y luego rodeó con su brazo,
saliendo rápidamente del edificio.
Después de estacionar el Range Rover en el patio, Rafael vio a Lucía que estaba en el umbral de
vi regandos ntas,s hojas verdes y exuberantes brotaban des macetas.
Violeta, llevada de mano por Rafael, se acercó y preguntó, “Lucía, ?Nono ya volvió?”
“?Todavía no! Catalina mó para decir que después de cenar traerá al ni?o de vuelta a casa,”
respondió
Lucía.
“Oh, jentiendo!” Violeta asintió; le parecía razonable.
Al ver que Lucia miraba hacia casa, Violeta se sintió obligada a preguntar de nuevo, “Lucia, ?pasa
algo?”
Lucia informó con prisa. “?Tenemos visitas en casa!”
Visitas?” Violeta se sorprendió.
“?Sí!” Lucía asintió, echando un vistazo a Rafael a sudo, y continuó con cierta vión, “Es un
hombre que vino a busca, Sra. Violeta.
Al oir eso, Violeta se quedó pasmada.
Instintivamente, miró hacia Rafael, cuyo rostro se ensombreció por un instante.
Vamos a ver quién es! Dijo Rafael.
This belongs to N?velDrama.Org - ?.
Capitulo 429
“De acuerdo. Violeta no se atrevió a decir más y lo siguió obediente.
No obstante, no podia evitar sentirse intrigada, preguntándose quién sería el que había venido a
busca. Con los dedos de una mano podía contar los amigos del sexo opuesto que tenía, así que no
podía imaginar quién sería.
?Zeus o Julián?
Pero ninguno de ellos parecia probable…
Después de cambiarses zapatis y entrar, se dirigieron directamente al salón. Al ver ramente al
hombre sentado en el sofá, Violeta se sorprendió y, se?alándolo con el dedo, exmó: “?Elias?”
“Sí, soy yo,” Elias se levantó del sofá.
“?Dios, eres tú de verdad!” Violeta retiró su dedo y se tapó boca con mano.
Por un momento pensó que se habia equivocado, pero realmente era Elias, quien habia desaparecido
desde hace tanto tiempo.
“?Violeta, cuánto tiempo sin vernos!” Elias le sonrió ligeramente y luego dirigió su mirada hacia Rafael,
saludándolo con un simple, “Hermano.”
Rafael asintió en respuesta.
Después de volver a sentarse, Lucia les trajo dos tazas de café.
Violeta observó a Elias desde el otrodo, vestido con un traje negro sin corbata, pero con camisal
abotonada hasta el último botón. Era diferente al joven despreocupado y arrogante de hacía cuatro
a?os; aquel aire rebelde y descarado parecía haber desaparecido, reemzado por un aire de
serenidad y madurez.
Mientras se iba dando cuenta de esos cambios, preguntó, “Elias, ?dónde has estado todo este
tiempo? of que te fuiste de Costa de Rosa hace ya cuatro a?os. ?Estás tan bronceado que casi no te
reconoci!”
En aquellos tiempos, Elias no era precisamente pálido, pero en ese momento sí que había oscurecido
un buen número de tonos. Se había bronceado demasiado, especialmente al vestir ropa oscura, que
hacía
resaltar aún más su tez.
“?Si, estoy un poco bronceado!” Elias parecía aceptar ese hecho, encogiéndose de hombros con un
tono de resignación y a?adió. “No hay de otra, el sol en Ang es realmente fuerte, y con el tiempo
terminas
así.”
Con esas pbras, también respondía a pregunta que e le había hecho sobre donde había
estado.
Rafael, que había permanecido cado hasta entonces, esbozó una sonrisa y pregunto, ?Cuándo
regresaste?”
“Acabo de aterrizar esta ma?ana, respondió Elias con voz pausada.
Violeta asintió al escucharlo, no era de extra?ar que pareciera llevar el polvo del camino encima.
“Cuatro a?os sin siquiera aparecer una s vez, ni en Nochevieja, ?y de repente se te ocurre volver?”
Rafael cruzó susrgas piernas, y sus pantus se bnceaban al ritmo de su pierna. Entrecerró los
ojos con curiosidad.
“Es por ustedes dos, Elias no ocultó verdad.
Nosotros? Violeta parpadeo confundida.
Elias asintio, sonriendo con resignación y diciendo, “Papá está pensando en retirarse del Grupo
Castillo,
asi que ful mado de emergencia para volver.”
Al dir eso, ambos guardaron silencio.
Losbios de Rafael se apretaron en una línea fina.
Violeta sabía que eso era respuesta de Sebastián a noticia bomba de que su hijo quería dejar el
Grupo Castillo, o tal vez una contramedida, porque en Familia Castillo, había otro hijo presente.
Eso significaba que Sebastián no había cambiado su actitud hacia ellos dos.
Rafael,o si lo hubiera anticipado, o quizás sin importarle realmente, no mostró mucho cambio en
su expresión.
Elias cambió de tema y dijo: “He venido a ver a un viejo amigo y de paso a recordar viejos tiempos.
Hermano, ?no te molesta si me quedo a cenar, cierto? Traje una bote de vino nco, un tesoro de
un amigo de allá que todavía no me he atrevido a abrir.
Con una mirada insistente de Violeta, Rafael murmuró un reacio, “Mhm.”
Violeta se levantó sonriendo y dijo, “Voy a decirle a Lucía que prepare un par de tos más.”
La cena no contaba con presencia de Nono, pero si con Elias. Seis tos y una sopa, todos
preparados por Violeta con Lucíao su ayudante.
Una vez sentado, Elias bromeó diciendo que, después de tantos a?os, era primera vez que probaba
laida hecha por e. En cuanto a Rafael, casi no haba, mayoría de conversación era entre
e y Elias.
Haron de tiempos pasados, y a veces mencionaban a Julián.
Pero al ver mirada sombría de Rafael, Violeta balbuceó algo y rápidamente cambió el tema.
Los hermanos no eran particrmente cercanos, así que no había mucho de qué har, pero
terminaron bote de vino nco y, aún con ganas de más, abrieron una bote de vino tinto. E
también tomó un peque?o sorbo.
Elias parecía no aguantar mucho el alcohol; al levantarse, tenía los ojos ligeramente nudos, pero no
estaba borracho.
Ya habia caído nochepletamente.
Después de cena, Elias no quiso molestar más y sugirió irse.
Con insistencia de Violeta, Rafael, que también ya estaba preocupado por el estado ebrio de su
hermano, también salió para pa?arlo fuera de vi.
Elias había llegado por su cuenta, sin coche, y cuando Rafael sugirió que Pablo lo llevara, se negó
diciendo que preferia caminar por calle privada y tomar un taxi para despejarse.
Después de eso, lo pa?aron hasta puerta del jardin.
Elias levantó mano, indicando que no hacia falta seguirlo, y después de dar unos pasos, se detuvo
de
repente
Volvió sobre sus pasos, acercándose a Violeta y le dijo, “Violeta, hay algo que quiero decirte.”
“Eh, qué cosa? Violeta mostró una expresión de confusión.
Bajo luz de luna, expresión en el rostro de Elias erapleja, tal vez con un toque de culpa.
Esbozó un gran suspiro yenzó a har lentamente, “Para ser exactos, hay algo por lo que te
debo
una disculpa.”