Capítulo 405
Capítulo 405
Rafael estaba nervioso y parpadeó un par de veces, su expresión era algo forzada,o si alguien
hubiera tocado un tema delicado de su vida.
ro que no!” Su voz sono tensa y seca.
Sin embargo, Vicleta no estaba convencida y seguía frunciendo el ce?o, mirándolo con incertidumbre,
“Pero no vas a aparecer de repente en el aeropuertoos últimas dos veces, ?verdad?”
*Esta semana estuve muy ocupado con el trabajo. Cuando llegue mi día libre, solo quiero quedarme
en casa viendo series de ión para rjarme.” Rafael forzó una sonrisa.
Después del almuerzo, Violeta se cambió de ropa para ir al aeropuerto.
Justo antes de salir, echó un vistazo al salón, donde Rafael estaba recostado en el sofá cons
piernas cruzadas, absorto ens noticias financieras que transmitian en televisión.
Una hora y media más tarde, e y Zeus llegaron a bulliciosa s de espera del aeropuerto.
Siempre estaba lleno de gente y ruido, pero ese dia parecia haber un caos extra,o si algo inusual
hubiera sucedido.
Muchos empleados del aeropuerto estaban proactivos, los pasajeros se reunían alrededor para
curiosear, algunos grababan con sus teléfonos y se escuchaban sonidos de animales, mientras que el
aire estaba lleno de plumas revoloteando.
“?Qué está pasando? preguntó Violeta, sorprendida.
Era difícil ver con multitud amontonada, pero no tardó en ser informada por una se?ora que estaba
aldo, “?Ay, ni me digas! Una se?ora que parecía del campo intentó subir al avión con un cajón lleno
de pollos vivos, ?dijo que quería llevarlos para nutrir a su hija que acababa de dar a luz! Peros res
de aerolínea no permiten llevar aves domésticas, ni har des mascotas que necesitan pasar por
cuarentena.”
“La pobre debe ser primeriza vndo y no sabía de esas normas. Cuando no dejaron subir los
pollos, se puso furiosa y los soltó, jasi que ahora tenemos este lío! Todo el mundo está aquí para ver
qué pasa, pero pobre del personal que está tratando de atrapar a los pollos, no es nada fácil con
tantas plumas vndo por
toda s.”
Violeta estaba asombrada al escuchar historia.
Siempre había visto cosas extra?as en inte, pero nunca esperó encontrarse con una en vida
real.
A pesar de que le pareció gracioso, no se quedó a mirar. Se sacudiós plumas de pollo de su manga
y pa?ó a Zeus a hacer el registro y entregar el equipaje. Afortunadamente,o muchos
estaban distraídos con el alboroto, no tuvieron que hacer mucha c y terminaron rápidamente.
Con tiempo de sobra, se detuvieron antes del control de seguridad.
Violeta levantó vista del pasaporte y tarjeta de embarque en manos de Zeus y preguntó, “Zeus,
?por qué decidiste regresar a Canadá tan de repente? Tienes unas vacacionesrgas, pensé que te
quedarías más tiempo por aquí.”
*El hospital ha estado muy ocupado últimamente y necesitan más manos para ayudar con el trabajo.
No paran de marme para que vuelva.” Zeus sonrió con resignación y encogiéndose de hombros.
“Así que no tenía opción, tuve que cortar mis vacaciones.”
“Vaya, eso sí que es trabajar duro!” Violeta sonrió.
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Recordando su conversación con Rafael esa ma?ana, se tomó un par de segundos antes de
mencionar casualmente, “Zeus, ya tienes una edad, y siendo amigos desde hace tantos a?os, siempre
te he visto soltero, ?no has pensado en buscar una pareja? ?Te he dicho que hay muchas chicas en
revista que te admiran y les gustaria tener algo contigo!”
Jeje, lo que tenga que ser, será. Si llega el amor, no lo rechazaría,” Zeus asintió con una sonrisa
cálida.
Charon un poco más por unos diez minutos, hasta que los anuncios de vueloenzaron a sonar
por los
altavoces
Violeta echó un vistazo hacia atrás sin poder evitarlo.
Por alguna razón, sentía que unos ojos familiares observaban intensamente.
“Ya casi es hora de pasar por seguridad.” Zeus miró su reloj y sonrló. Empujó sus lentes sobre nariz
y dijo, “Violeta, quién sabe cuándo va a ser próxima vez que nos volvamos a ver. ?Nos damos un
abrazo de déspedida?*
“?ro!” respondió Violeta con alegría.
E se acercó y él abrazó suavemente, fue un abrazo cortés y amistoso, tipico de una despedida.
En el vestíbulo del aeropuerto, donde siempre había tantas despedidas, era algo normal y corriente,
pero aun así el abrazo se sintió muy cálido.
Después de un breve momento, se separaron.
Violeta bajó los brazos, sintiendo que esa mirada seguía atrapando, especialmente después de
aquel abrazo, parecía aún más intensa.
Miró a su alrededor, solo veía gente pasando, no pasaba nada fuera de loún.
Zeus no se percató de esos peque?os detalles, pero quizás era consciente de que su mirada podía
dtarlo. Inclinó cabeza con una sonrisa y dijo, “Cuando te cases, no olvides invitarme.”
“ro,” Violeta respondió con una sonrisa.
A lorgo de todo ese tiempo, Zeus había mantenido sus sentimientos bien guardados, sin revr ni
una pizca, y e, por su parte, tampoco había dicho nada, siguiendo el juegoo si tampoco supiera
nada, simplemente esperando en secreto que él encontrara a su verdadero amor.
“Bueno, me tengo que ir ya, jadiós!”
“?Que tengas un buen viaje!” Dijo Violeta.
Después de ver a Zeus desaparecer en el control de seguridad, Violeta también se giró y salió del
aeropuerto.
Pablo no había estacionado el auto dentro del garaje, solo lo había dejado frente a casa, ya que
más tarde tenía que llevarlo al taller. Mientras Violeta caminaba hacia vi, pensó haber visto una
sombra fugaz, pero desapareció tan rápido que pudo haber sido solo un reflejo del sol.
Al entrar, se inclinó para cambiar sus zapatos.
Se deslizó en sus chans, pero se detuvo al ver un par de zapatos de cuero en el felpudo.
Involuntariamente, extendió mano y tomó una pluma de gallina que estaba pegada en ellos.
Violeta examinó pluma de cercao si fuera Sherlock Holmes. Si no recordaba mal, una pluma
simr había caído en su manga antes, y esos zapatos, e estaba casi segura de que los había
dejado en el armario de zapatos…
Se humedeció losbios y dejó los zapatos en su lugar.
Entrando al salón, Nono corrió hacia e. Violeta lo levantó en brazos y se acercó al hombre sentado
en el sofá.
La tele seguía transmitiendo noticias financieras. él, con su ropa de estar por casa, levantó vista al
oír sus pasos y simplemente dijo. “Ya volviste.”
Todo parecia normal, pero Violeta captó algo fuera de lugar, su cuello estaba ligeramente torcido,
como si se hubiera vestido apresuradamente sin tiempo para ajustarse, y los dodillos de sus
pantalones estaban levernente levantados…
Se sentó a sudo y dijo. “Rafael, ?has estado en casa todo el tiempo?”
“Si Rafael contestó con una sonrisa forzada en cara.
Violeta bajó vista hacia Nono en su regazo, acarició su peque?a cara y le dijo, “Cari?o, dime, ?papá
se quedó en casa todo el tiempo después de que me fui?”
Nono parpadeó.
Miró a Violeta y luego a su papá furtivamente, antes de deslizarse de su regazo y decir, “?Voy a jugar
con mis Legos!”
Y así, se fue corriendo sin dejar rastro.
“?Qué miras?” Rafael frunció el ce?o al sentir su mirada.
Violeta entrecerró los ojos, imitando su gesto habitual, y dijo con convión, “Rafael, ?fuiste al
aeropuerto!”