Capítulo 404
Capítulo 404
El taxi se alejó rápidamente, convirtiéndose en un punto en el horizonte.
Rafael le abrió puerta del copiloto a e, con misma ternura con que había odado a su
hijo. momentos antes, rodeándole los hombros y presionánd suavemente hacia el asiento. Luego,
con cuidado, le pasó el cinturón de seguridad y lo ajustó meticulosamente sobre su cuerpo.
Cuando él se incorporó, Violeta agarró su brazo y preguntó, “?Qué te dijo Zeus hace un momento?”
“?Qué me dijo?” preguntó Rafael levantando una ceja.
A pesar de eso, había un destello de orgullo oculto en profundidad de sus ojos oscuros.
Violeta frunció el ce?o y dijo, “Vi cuando le daba unas palmadas en tu hombro, parecía que te estaba
diciendo algo…”
“Te equivocas, no dijo nada.” Rafael contestó con el rostro impasible.
Violeta parecía estar dudosa.
Su vista no faba, había visto ramente cómo losbios de Zeus se movían justo cuando pasaba
donde
estaba Rafael.
Rafael cerró puerta del coche y caminó alrededor para sentarse en el asiento del conductor. Puso
en marcha el motor y se alejaron del centro de natación.
Violeta, viendo que él no tenía intención de continuar conversación, se resignó y dejó de preguntar.
Habían neado cenar fuera esa noche, y no le habían pedido a Lucía que preparara nada en vi.
Después de que Zeus se fuera, quedaron solo ellos tres para cenar. Escogieron un restaurante de
comida típica, creando un ambiente acogedor, había muchas otras familiaso ellos disfrutando de
la vda..
Después de cena, regresaron a vi donde ya había caído noche.
En el camino, Nono bostezaba sin parar, y después de que Violeta le leyera unas páginas de un
cuento para ni?os, se quedó rápidamente dormido.
Después de salir de puntis de habitación del ni?o, Violeta empujó puerta del dormitorio
contiguo.
Rafael ya se había duchado, estaba recostado sobre cama solo con unos gayumbos, sin siquiera
una toa alrededor de cintura y apoyando su cabeza sobre los brazos cruzados.
Al verlo, Violeta semió losbios sin poder evitarlo.
Recordó cómo se veía él en traje de ba?o esa tarde en piscina, no solo era atractivo para esas
jóvenes mujeres, sino que e también había tenido dificultades para apartar mirada. Aunque no lo
miraba directamente, no dejaba de verlo con el rabillo del ojo….
Violeta se calmó, se acercó y le dijo, “Eh, ?por qué no te cubres con manta?”
Rafael no se movió, solo esbozó una media sonrisa.
“?Qué cansancio!”
Sus ojos seguían cerrados, dando impresión de estar realmente agotado.
Violeta, confundida, preguntó, “?Cansado de qué…?”
Los profundas ojos de Rafael se abrieron,nzándole una mirada significativa.
“Nada importante, dijo él con un tono apacible.
E no tenia idea de que, además del asunto con Julián en Nueva York, él había descartado
discretamente un
Content is property of N?velDrama.Org.
rival amoroso en su pais.
Violeta funció el ce?o, sin entender nada, y viendo que él estaba cansado y quería descansar, le
cubrió con manta y se metió en cama, apagando luego luz.
Justo cuando su cabeza tocó almohada, y Rafael, que parecía no querer mover ni una ceja, se
volteó y cubrió con su cuerpo. En oscuridad, no hacían falta pbras, pasión que fluía entre
sus respiraciones era
evidente
En un instante, su camisón fue arrancado ynzado fuera de cama.
Afuera, noche se ha vuelto más profunda.
A ma?ana siguiente, cuando Violeta se despertó y trató de ponerse de pie, casi cae debido a
debilidad de
sus piernas.
Detrás de e, una risa grave y ronca retumbó en habitación. Después de recuperar el equilibrio,
Violeta recogió su camisón y corrió al ba?o.
Después de unos minutos, salió del ba?o ya aseada, y Rafael también se había levantado y ordenado
la cara.
Era un dia de descanso, no necesitaban ir a oficina. él se veia rjado, sosteniendo un teléfono que
vibraba en su mano – era el de e – y se lo pasó directamente, “Es una mada de Zeus.” Dijo él.
“?Oh! Violeta se sobresaltó un poco..
Tomó el teléfono y vio que en panta aparecía mada entrante de Zeus.
Cuando e lo miró, Rafael retiró mano y se dirigió hacia el ba?o.
Violeta observo cómo su imponente figura desaparecía en el ba?o, y se acercó a ventana para
contestar
mada.
Cuando Rafael salió de nuevo, e ya había terminado conversación, aún estaba sosteniendo el
teléfono y parecia un poco distraída.
“?Qué sucede?” preguntó él.
Violeta se volvió, explicando, “Ay, Zeus dijo que se regresa a Canadá hoy mismo. ?Su avión sale esta
tarde!”
Rafael, sorprendido pero también encontrándolo lógico, preguntó. “?Está seguro de que se va?”
“Uh-huh,” asintió Violeta, frunciendo el ce?o, “Me parece raro, recuerdo que cuando Zeus decidió
quedarse, dijo que quería pasar más tiempo con los abuelitos, dando a entender que neaba
quedarse un buen rato en Costa de Rosa, ?y de repente se va así sin más!”
“Es obvio, ahora que se convirtió en un desconocido,” Rafaelentó con un tono significativo y un
poco
sarcástico.
Violeta no entendía a qué se refería y preguntó. “?Qué quieres decir?”
Rafael miró de reojo, y continuó en tono sombrío, “él sabe que tú ya te has convertido en una
desconocida, no tiene más razón para quedarse.”
Violeta se sintió confundida.
Rafael, al ver su expresión, preguntó con ceja levantada: ?Acaso nunca has visto lo que siente por
ti?”
?Qué siente…?” Violeta apretó losbios, pero pronto entendió lo que él quería decir. Pensando que
Rafael estaba celoso sin motivo, rápidamente frunció el ce?o y dijo. “?Qué estás insinuando? ?Eso es
imposible!”
“Zeus at principio era solo mi psicólogo, después nos hicimos amigos. él es muy popr en Canada,
hay un montón de chicas en editorial donde trabajo que suspiran por él. Además, después de tantos
a?os, nos conocemos bien, somos solo amigos…”
Su voz se fue apagando bajo intensa mirada de él.
Esas eran sus pensamientos unterales, no significaba que Zeus sintiera lo mismo….
Los hombres normalmente tienen una perspectiva muy precisa sobre otros hombres, y al darse cuenta
de eso, se quedo cada.
Rafael esbozó una media sonrisa, pensando en lo ingenua que era, incapaz de notar el interés de él
hacia e.
Pero tal vez, mejor que fuera un poco inocente.
Con todos los problemas resueltos, tanto allío allá, y Zeus de regreso a Canadá, no tendría que
preocuparse por encuentros entre ellos. Rafael preguntó por última vez, “?Su vuelo es al atardecer?”
“?Si!” Violeta asintió.
Mientras él empezaba a sonreír, e a?adió, “?Voy a ir al aeropuerto a despedirlo!”
“?S? Yo te llevo en el auto,” dijo Rafael, deteniéndose en seco.
“No hace falta, Pablo me llevará. No sé cuando nos volveremos a ver, quiero har con él un rato
más.” Violeta terminó de har, lo miró y a?adió, “Rafael, no te estarás preocupando, ?verdad?”