Capítulo 406
Capítulo 406
“?Qué dices?, para nada “Rafael negó con una voz apagada
De veras no te moviste de casa?” Violeta expresó su incredulidad.
La expresión de Rafael rio cambió mientras miraba fijamentes noticias económicas en televisión.
Tiró de su boca en un gesto forzado y enfatizó. “Ya te respondi antes, me quedé en casa viendo tele
todo el tiempo.”
“?Ah si Violeta levantó una ceja y fingió reflexionar. “Pero hoy en el terminal del aeropuerto había un
montón de gallinas corriendo por todosdos, ys plumas estaban esparcidas por doquier. Y cuando
entré, vi que tus zapatos tenían pegada una pluma de gallina…
*?Estas viendo demasiadas novs de misterio!” Rafael interrumpió con una risita burlona.
Violeta mordió subio, notando persistente calma en su mirada, estaba segura de que él no había
estado en casa todo ese tiempo, sino que había seguido al aeropuerto.
Esa mirada profunda y familiar era casi una certeza.
Parpadeando, se le ocurrió algo y de repente se?aló hacia él y exmó, “?Ay, parece que también
tienes una pluma en el cuello de tu camisa!”
Al oir eso, Rafael instintivamente levantó mano para tocar su cuello.
Pero aparte de t suave, no había ningún rastro de objeto extra?o, y mucho menos una pluma de
gallina.
Al darse cuenta de que había sido troleado, expresión en el rostro de Rafael se volvió gradualmente
rigida, y alnzarle una mirada de reojo, vio que e estaba sonriendo con satisfión, con una
mirada astutao
de un zorro
Mira, te dije que habias ido!”
Losbios de Rafael se retorcieron, su expresión era de lo más antinatural.
En un arranque de irritación, extendió su mano hacia e y atrajo hacia su pecho, ya sin ocultar
nada, mordió su lóbulo de oreja con disgusto y dijo. “Si no hubiera ido, me habría perdido vuestro
abrazo tan
tierno.
“?Viste eso? Violeta cubrió sus oidos, sintiéndose culpable y perdiendo su actitud tan segura de antes.
Rafael miro de reojo y solto un gru?ido.
?Ay!
No fue un abrazo tierno, sino un abrazo de despedida entre amigos…
Violeta intentó defenderse, pero al notar su mirada oscurecida, se acobardó y se tragó sus pbras,
quedándose apretada en sus brazos, tocándose nariz con una expresión avergonzada.
Qué torpeza, había derramado el frasco de los celos…
Como antes, Violeta parpadeó un par de veces, puso su mano sobre su vientre y dijo. “Ay, me siento
un poco mal del estómago…”
Como esperaba, en cuanto terminó de har, Rafael rjó el agarre de sus brazos y miró
preocupado.
Violeta sintió una dulce sensación de victoria en su interior.
Sin embargo, no sabía si era por mentir, pero gradualmenteenzó a sentir un dolor real en su
abdomen, no era demasiado fuerte, pero si era una sensación de pesadez que no le resultaba
desconocida.
Recordando algo, se levantó del sofá y se dirigió rápidamente escaleras arriba..
Capitulo 406
Al ver su expresión preocupante, Rafael se levantó y siguió, pero e se movió con rapidez. Cuando
él abrió puerta del dormitorio, e ya había desaparecido en el interior del ba?o.
La puerta estaba cerrada y él no podía entrar, por lo que se quedó esperando fuera.
La preocupación en su rostro se intensificó, puso una peque?a mueca de preocupación sin saber qué
estaba pasando. Rafaelenzó a pasearse inquieto por fuera y levantó mano para tocar puerta.
Content is property of N?velDrama.Org.
Al tercer golpe, puerta del ba?o se abrió con un chasquido, dejando un peque?o espacio.
Violeta no salió de inmediato, sino que asomó cabeza.
Rafael preguntó de inmediato, “Vivi, ?cómo te sientes?, ?necesitas ir al hospital?”
“?Estoy bien!” Violeta no esperaba hacerlo entrar en pánico, así que negó con cabeza rápidamente y
luego explicó con timidez, “Sólo me llegó menstruación.”
Rafael frunció el ce?o y preguntó. “?La menstruación?”
“?Si!” Violeta asintió y con un poco de vergüenza, luego le pidió, “?Me haces un favor? Ve a
habitación de invitados y tráeme un paquete de toas sanitarias que está en mi bolso…”
Rafael había pedido a Lucía que le preparara una habitación de invitados, aunque al principio se
quedaba en el cuarto de ni?os con Nono, en ese momento dormía con él en el dormitorio principal,
pero mayoría de sus cosas aún estaban en habitación de invitados.
Viendo que él no se movía, e volvió a mar, “?Rafael, sigues ahí?”
“Si, ya voy,” dijo Rafael con una mueca.
Acto seguido, se dio vuelta y salió de habitación a grandes pasos.
Dos minutos después, su alta silueta regresó, llevando en mano un paquete envuelto en papel rosa,
que deslizó a través de rendija de puerta hacia e.
“?Gracias!” dijo Violeta, antes de meterse de nuevo en cama sin prestar demasiada atención a su
expresión.
E tampoco había esperado que le llegara menstruación de repente, dos días antes de lo habitual.
Después de subirs escaleras, fue cuando se dio cuenta de que el malestar en su bajo vientre se
debía a eso, aunque un adnto o un retraso de unos días era algo normal.
Después de ponerse ropa interior limpia y de ocuparse de todo lo necesario, abrió puerta del ba?o
para salir. Allí encontró a Rafael sentado al pie de cama, con un cigarrillo encendido en mano.
Justo cuando llevaba el humo a susbios para exhrlo profundamente, Violeta se acercó a él y, al
ver que sus profundos ojos oscuros seguían fijos en el humo nco que se dispersaba, no pudo evitar
tocarle el brazo y preguntarle, “Rafael, ?qué te pasa?”
Rafael no respondió, y su rostro era imprable, imposible de discernir si estaba contento o molesto.
Violeta semió losbios, pensando que quizás todavía estaba molesto porque en el aeropuerto
había abrazado a Zeus, y justo cuando estaba a punto de tratar de apaciguarlo, escuchó cómo él
fruncía el ce?o y decía, “?Cómo es que aún no estás embarazada?”
“Uh… Violeta parpadeó.
Y entonces, finalmente entendió el significado de sus pbras.
Después de que se dieron una nueva oportunidado pareja, Rafael le había dicho que quería tener
otro hijo, preferentemente una ni?a, y en todas sus intimas encuentros no se habían tomado
precauciones. Además, había mencionado que le habían dicho que tendría fortuna de tener un hijo y
una hija, lo que demostraba cuánto deseaba tener a una ni?a.
Probablemente estaba decepcionado porque le había llegado menstruación…
Violeta entendió a qué se refería y sus mejis se ti?eron de un leve rubor.
Rafael sacudió ceniza de su cigarrillo y murmuró con un tono pensativo, “?Será que no me esfuerzo
lo suficiente?”
Luego levantó sus oscuros y prantes ojos hacia e, dijo con una mirada resuelta y ardiente,
“Desde esta noche te haré el amor ocho veces al día, y después te dejare colgando boca abajo en
pared, ?con eso será imposible que no te quedes embarazada!”
Violeta tembló un poco en los hombros y dijo, “Oye, no me asustes…”
Rafael exhaló un anillo de humo, pero su mirada ramente indicaba que no estaba bromeando.
Violeta tragó saliva, se rmó, se acercó para agarrar su brazo y dijo, “Rafael, lo de los hijos
dejémoslo a naturaleza. También quiero darte una ni?a, pero estas cosas no se pueden apurar, ?no
te desesperes! Además, si lo intentamos ahora, seguramente nos distraeremos de otras cosas
importantes. Quieropensar a Nono por todos estos a?os en los que no he podido darle todo mi
amor de madre…”
Al final, casi se le desgastaron losbios de tanto har, pero al menos consiguió que Rafael cediera
por el
momento.
Hizo un suspiro de alivio, y después sintió que su móvil vibraba en el bolsillo. Era un mensaje de texto
de Lamberto Navarro.
Violeta se palmoteó frente, recordando que tenía que enviarle el libro.