Capítulo 275
Rufino se sorprendió un poco y sonrió: “?Acaso Fabiana no es dise?adora también? ?Por qué no le
pides a e que se encargue?”
Fabiana era parte de familia Sabin, y que e se hiciera cargo del proyecto que era el sue?o y amor
de sus abuelos tenía mucho más significado.
Lorenzo solo se limitó a sonreír y negar con cabeza: “No es indicada.”
Rufino se rio: “?No quieres ve trabajar duro, eh?”
Lorenzo solo sonrió y negó con cabeza, sin entrar en detalles..
Eso era muy parecido a Dorian.
Cada vez que Rufino veía a esos dos, deseaba agarrar un fierro para abrirles boca. No sabía qué
maldición se había echado en una vida pasada para acabar conociendo amigos así, todos tan
cerrados.
“Oye, ?qué pasa realmente entre Dori y tú? ?Qué tiene de malo Fabiana que no puedes decir? Cada
vez que sale el tema de Amanda, todos se cierrano si les hubieran puesto candado en boca.”
Rufino siempre decías cosasos sentía y no podía contenerse, soltando todo lo que pensaba.
Lorenzo no tuvo más remedio que mirarlo:
“El estilo de Fabiana es muy audaz y alternativo, no es algo que mayoría pueda apreciar, mi abuelo
es más tradicional y conservador, no le va a gustar.”
Haba con tacto, sin querer menospreciars habilidades de Fabiana frente a Rufino.
El arte es subjetivo de todos modos.
Al principio, realmente quería que Fabiana se encargara, después de todo, e era graduada de una
universidad de renombre mundial.
Pero después de varios, intentos, Lorenzo tuvo que admitir que Fabiana no era indicada.
Todos sus dise?os eran modernos y vanguardistas, con mucho carisma se diría que tenía un estilo
único e innovador, de alto nivel estético; sin embargo, con menos carisma se diría que sus dise?os
eran un revoltijo sin sentido, con monstruos y fantasías desordenadas.
Manuel, su abuelo, tratabao a verdadera Amanda, con mucho cari?o, aunque no le gustara
tenía que apoya, pero en privado sentía tristeza y preocupación.
él y abu de Lorenzo se habían amado toda vida, y ese proyecto de jardín tradicional
latinoamericano era el sue?o de su abu, así que no quería arruinarlo.
Así que después de pensarlo mucho, Lorenzo decidió contactar a dise?adora de proyectos turísticos
que Cintia le
había rendado.
Había visto sus nes de dise?o y parecían tener una base cultural más sólida y serena, más acorde
con lo que sus abuelos querían, por lo que hizo un espacio para har con e.
Rufinoprendió en cuanto Lorenzo le explicó, se trataba de considerar los sentimientos de Fabiana
y no quería ser demasiado directo.
Fabiana llevaba un tiempo trabajando allí y su estilo de dise?o era realmente único y diferente, con
una tendencia a lo oscuro y sombrío que quizás gente joven podría aceptar más fácilmente, pero no
era algo que los mayores pudieran disfrutar.
Fabiana, por su parte, estaba muyprometida con su trabajo.
Para otros, el cliente es el rey y todos los dise?os se ajustan a sus deseos.
Pero para Fabiana, el cliente no existía.
Su trabajo era sagrado y si al cliente no le gustaba, era porque no tenía buen gusto.
Rufino ya estaba un poco harto de esa situación, así que cuando Lorenzo se lo explicó, lo entendió de
inmediato.
“?Qué tal si mamos a dise?adora para har?”, preguntó Rufino.
Lorenzo asintió: “Está bien.”
“Espera aquí un momento.”
Rufino se levantó, le sirvió un vaso de agua a Lorenzo y salió de s de reuniones hacia su oficina.
Amelia acababa de regresar a su oficina cuando Rufino entró.
Tocó simbólicamente puerta y dijo: “Amy, hay un nuevo proyecto, ven a discutirlo con nosotros,”
E asintió: “ro.”
Tomó su pluma y libreta de mesa y se levantó para seguirlo.
Fabiana estaba en oficina de afuera, su escritorio estaba justo afuera de oficina de Amelia y había
escuchado toda conversación. Al ver que Amelia salía, también recogió su papel y lápiz y se puso
de pie, dirigiéndose a su jefe: “Sr. Rufino, ?puedo ir con ustedes?”
Rufino extendió su mano para detene: “No es necesario, con directora general basta.”All text ? N?velD(r)a''ma.Org.
“Pero tampoco es que esté ocupada.” Fabiana aún quería ir, “Las necesidades de los clientes son
como una caja de pandora, cada quien tiene su interpretación y con más gente hay más perspectivas,
se evita perder el rumbo.”
Terminó de har y se apresuró a seguir adnte.
“No te preocupes, nuestra directora tiene mucha experiencia en esto, no nos vamos a desviar.” Rufino
la detuvo de nuevo, su rostro reflejaba amabilidad de un bonachón, “Si no tienes mucho que hacer,
dedica tiempo a analizars obras sobresalientes del país de los últimos a?os, para entender mejor lo
que quieren nuestrospatriotas.”
Le recordó con sutileza.
Fabiana provenía de una familia odada y fue enviada a estudiar a Europa durante su
adolescencia.
La educación que recibió y su forma de pensar eran bastante europeas y su estilo de dise?o también
tendía hacia una estética euroamericana.
Quizás porque nunca había trabajado antes y había crecido siendo consentida de su casa, en el
ámbitoboral a veces actuaba de manera un poco autónoma.
A quienes les gustaba, encontraban auténtica; a quienes no, consideraban descortés.
Rufino también se sentía un poco frustrado con su forma de actuar, pero debido as circunstancias
de su ni?ez y a que conocidos le habían pedido que cuidara, no podía ser demasiado duro con e.
Por suerte, a pesar de que Fabiana no seguías res, al ver que Rufino detuvo un par de veces,
simplemente frunció elbio de forma insatisfecha: “Está bien.”
Pero no se olvidó de quejarse con él: “Oye, Sr. Rufino, después de todo, soy graduada de una
universidad prestigiosa, deberías darme más trabajo. Si no, siento que solo vengo aquí a cobrar mi
sueldo y eso es aburrido.”
Su colega Héctor era un ejemplo típico de alguien a quien no le caía bien.
Tras escuchar su queja, no pudo evitar reírse y mira: “Vamos, ?acaso no te han dado suficiente
trabajo? ?No es que cada vez que te encargas de un cliente acabas haciéndolos enfurecer?”
Fabiana simplemente lenzó una mirada despectiva:
“Héctor, ?es que tienes algo en mi contra? ?Es mi culpa? He hecho los cambios que pidieron y aun así
no están satisfechos. ramente son sus gustos los que están mal y aun así tienen demandas
extravagantes.”
Héctor replicó: “Por extravagantes que sean, esos son tus clientes, tus dioses.”
Viendo que ambos estaban a punto de empezar otra discusión, Rufino intervino: “Bueno, todos al
trabajo.”
Dicho eso, se dirigió hacia salida.
Amelia lo siguid tranqumente.
Al dor esquina, Fabiana preguntó con curiosidad y su voz se filtró desde el interior: “?Por qué
Amelia es directora general? Tiene misma experiencia que yo, también es una estudiante recién
graduada.”
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Amelia no escuchó si alguien le respondió, ya que siguió a Rufino hacia s de reuniones.
Rufino ramente también escuchó y sonriendo, le dijo a Amelia: “Fabiana ha sin pensar, no le
prestes atención.”
E sonrió levemente y asintió, sin entrar en conversación.
Rufino ya había abierto puerta de s de reuniones, sonriendo le dijo a su amigo: “Lorencito, aquí
está nuestra
dise?adora.”
Lorenzo se levantó y se volvió justo cuando Amelia también levantaba mirada y sus ojos se
encontraron, ambos sorprendidos.
Rufino los presentó:
“Este es el presidente actual del Grupo Sabín, Lorenzo. E es nuestra directora de dise?o, Amelia, y
también dise?adora principal del proyecto del resort de estilo tradicional.”
“?Este proyecto es tu dise?o?”
Lorenzo miró sorprendido.
Solo habían tenido un breve encuentro previo y Lorenzo no tenía una impresión particr de Amelia,
solo recordaba a una joven delgada y tranqu, pero ese recuerdo era inolvidable.
Recordaba que en ese entonces, Amelia parecía débil y enfermiza.
Aunque aún no había ganado peso, ahora irradiaba una juventud saludable y llena de energía. Sus
ojos, aunque calmos y suaves, briban con vida, a diferencia de sombría apatía de aquel entonces.
Ens visitas esporádicas de Eduardo y Cintia a su casa, Lorenzo había escuchado sus quejas sobre
su ex nuera.
Amelia, con su apariencia tan inofensivaos peque?as flores ncas, escondía una mente llena
de astucia y avaricia. Se pintabao víctima para causar discordia, mientras alentaba a su familia a
ser insaciablemente codiciosa. Cada adjetivo negativo que escuchaba, poco a poco, transformaba
en su mente en una verdadera femme fatale.
Por eso, su imagen de Amelia siempre había sido negativa; simplemente no entendía qué hechizo
habíanzado sobre Dorian para que él, estuviera dispuesto a romper suszos familiares por e.
Le resultaba aún más iprensible que Cintia, quien siempre decía que Amelia no tenía nada
bueno, elogiara sin cesar y hasta se rendara a él.
Amelia lo miró, sin saber qué pasaba por su cabeza, pero evaluación y el escrutinio en sus ojos
oscuros le daban una pista de que él también dudaba de su capacidad.
Sin ofrecer muchas explicaciones, e asintió levemente: “Sí.”
“?Lo hiciste todo tú s?”, preguntó Lorenzo, con un tono que mezba curiosidad y escepticismo.