AliNovel

Font: Big Medium Small
Dark Eye-protection
AliNovel > mi-frio-exmarido > Cap铆tulo 276

Cap铆tulo 276

    Capítulo 276


    Aunque trató de contenerse, no pudo ocultar del todo su escepticismo.


    No era primera vez que Amelia enfrentaba ese tipo de dudas.


    As mujeres jóvenes que logran cierto éxito profesional a menudo se les cuestiona si han ascendido


    por otros medios, especialmente si son atractivas.


    Content is property ? N?velDrama.Org.


    Así que, simplemente asintió con calma: “Sí.”


    Mientras haba, se sentó frente a él, abrió su cuaderno y luego lo miró: “?Hay algo que le preocupe,


    Sr. Lorenzo?”


    Su actitud tranqu y segura hizo que Lorenzo mirara de nuevo y sonriera levemente: “No, nada.”


    Se sentó a mesa también.


    Rufino, riendo a undo, explicó:


    “Amy fue discíp del renombrado arquitecto Rubén Lines aquí en el país. Desde su primer a?o de


    universidad empezó a cborar en proyectos de dise?o y para su cuarto a?o ya lideraba los suyos.


    Después fue aceptada para una maestría en una prestigiosa universidad internacional de arquitectura


    y aun siendo estudiante se unió a nuestra empresa, participando en varios dise?os de proyectos muy


    elogiados. Puedes estar tranquilo al confiarle tu proyecto a


    e.”


    Lorenzo sonrió y luego se dirigió a Amelia: “Disculpe, no era mi intención dudar de usted, Srta.


    Amelia.”


    E sonrió también: “No se preocupe. ?En qué le puedo ayudar, Sr. Lorenzo? ?Tiene algún


    requerimiento específico del proyecto?”


    Lorenzo repitió su solicitud y le entregó un álbum de fotos de su abuelo y su abu.


    “Estas son algunas fotos antiguas de cuando eran jóvenes y de los lugares que recorrieron”, dijo


    Lorenzo. “Mi abuelo quisiera recrear en un parque los lugares que marcaron sus recuerdos.”


    Amelia tomó el álbum yenzó a hojearlo, pero su mirada se detuvo, inundada por una sensación


    de familiaridad y desconcierto que no había sentido en mucho tiempo.


    Las fotos en nco y negro mostraban a un joven Manuel en uniforme militar, parado en ya,


    mientras abu de Lorenzo, esbelta y hermosa, rodeaba con sus brazos el cuello de Manuel


    estando de puntis, sonriéndole con una mirada llena de inocencia, con alegría de joven y un


    amor evidente.


    A pesar de los a?os que mediaban, felicidad y dulzura entre ellos trascendías fotografías.


    Amelia no sabía de dónde venía esa sensación de familiaridad y desconcierto; cada página que


    pasaba intensificaba esa sensación y su mano acariciaba el álbum con un atisbo de nostalgia.


    ? ?? ??? ? ?? ? ? ? ? ū ??


    Lorenzo notó su reión y mó: “Srta. Amelia.”


    E volvió en sí y le sonrió avergonzada, luego miró nuevamente el álbum y casi sin pensar, dijo:


    “Acepto el proyecto.”


    Lorenzo sonrió: “Gracias, Srta. Amelia.”


    Pero su expresión mostraba vión,o si estuviera considerando algo.


    E lo miró: “Si tiene algo que decir, Sr. Lorenzo, hágalo.”


    él asintió, con una expresión de disculpa: “Tengo una petición algo incómoda.”


    Amelia lo instó a continuar.


    Lorenzo miró: “Me gustaría que este proyecto se hiciera en nombre de Fabiana,o un regalo


    para su abuelo. Tendría un significado muy especial para él.”~


    “?De ninguna manera!” Amelia respondió sin pensar y empujó el álbum de vuelta hacia él. “No voy a


    ser fachada de nadie.”


    Rufino también estaba impactado con petición de Lorenzo y lo miró incrédulo.


    09:32


    Lorenzo había recuperado supostura, volviendo a su actitud de negociaciones serias: “Srta.


    Amelia, no le quitaremos el crédito de su trabajo, usted sería primera firmante. Solo deseo agregar


    el nombre de Fabiana. Puede poner el precio que quiera, el dinero no es problema.”


    “No me hace falta el dinero,” dijo e levantándose, “lo siento, pero no tomaré este proyecto. Busquen


    a alguien más.”


    Dicho eso, salió de s.


    Lorenzo todavía quería argumentar, pero Rufino rápidamente lo interrumpió:


    “?En qué estás pensando, Lorenzo? ?Cómo te atreves a proponer algo así? Si realmente quieres


    cuidar a tu hermanita, no es asío se hace. Si quieres de verdad, déj encargarse.”


    Lorenzo lo miró: “?Acaso el cliente no tiene el derecho de elegir al dise?ador? Si yo pido que


    se?orita Amelia sea dise?adora principal y Fabiana asistente, ?no debería de tener ese derecho


    de autor?”


    “No te hagas ilusiones,” dijo Rufino sin rodeos, “Lorencito, te lo digo en serio, desde que están en


    misma se, Fabiana jamás estuvo de acuerdo con que Amelia fuera su jefa. Siempre he separado


    intencionalmente sus proyectos para evitar que se desatara el conflicto. Tú solo estás buscando


    problemas.


    Además, tu hermana ya no es inocente Amanda de antes, que solo pensaba en los demás. Ahora


    tiene sus propias ideas, ni siquiera escucha lo que yo digoo su jefe, ?y esperas que e escuche


    a Amelia?”


    Rufino agregó, “No mepliquess cosas, o se lo das a Amelia o a tu hermana, no pienses en


    juntas. Decir que Amelia dise?e para después firmar a nombre de Fabiana es aún menos posible. Si


    Dori se entera, olvídate de ser su amigo para siempre.”


    Lorenzo lo miró y no dijo nada.


    Rufino no entendía: “No entiendo qué estás pensando, ?cómo se te ocurrió una idea tan absurda? Eso


    no se parece a tu estilo.”


    Lorenzo no lo explicó: “Tengo mis razones.”


    Rufino no pudo decir más: “Piénsalo de nuevo, si realmente quieres a Amelia, no hagas esa se de


    propuesta irrespetuosa, ?entiendes?”


    Lorenzo frunció losbios sin har.


    Rufino tampoco dijo más, le dio unas palmadas en el hombro y salió.


    Al volver a oficina, no pudo evitar mirar a Amelia.


    E estaba ordenando su escritorio, con cara tensa y una mirada algo fría.


    Rufino nunca había visto así y se acercó preocupado.


    “Lorencito solo estaba bromeando, no te lo tomes a pecho,” le dijo sonriendo, “incluso si tú aceptaras,


    yo no lo permitiría.”


    Amelia lo miró y solo emitió un leve “está bien”, sin decir mucho más.


    E terminó de recoger sus cosas y finalmente le dijo: “Sr. Rufino, me voy a casa.”


    Rufino miró hora, faltaba 1 minuto paras seis.


    No se atrevió a decir “no”, solo asintió con cabeza: “Está bien, ten cuidado en el camino.”


    “Gracias, Sr. Rufino,”


    Después de decir eso, Amelia ya había tomado su bolso y se había ido.


    Rufino se sentía un poco culpable, pa?ó hasta salida y vio entrar al ascensor, que se


    cerró detrás de e. Soltó unrgo suspiro, estaba a punto de volver a su oficina cuando vio a Lorenzo


    salir de s de reuniones y le preguntó con una sonrisa:


    “?Todavía no te has ido?”


    “Ah, respondió Lorenzo brevemente, acercándose a él, “puedo dejar que Amelia se encargue del


    proyecto, no es necesario acreditar a nadie más.”


    Rufino sonrió y negó con cabeza: “Eso no depende de mi.”


    Podria ofrecerlo, pero tal vez Amelia no lo aceptaría.


    En ese momento, el ascensor son? con un “ding” ys puertas se abrieron.


    La imponente figura de Dorian salió del ascensor.


    ? ? ? ? ? ? ??


    Rufino y Lorenzo alzaron vista y se sorprendieron al verlo.


    Dorian solc les echó un vistazo y se dirigió directamente a oficina.


    Rufino instintivamente miró a su amigo, viendo sus ojos oscuros dirigirse hacia oficina de Amelia,


    luego frunció el ce?o, entendiendo situación.


    “Oh, Amelia ya se fue a casa.” Dijo Rufino.


    Dorian se volvió hacia él: “?Cuándo se fue?”
『Add To Library for easy reading』
Popular recommendations
Shadow Slave Beyond the Divorce My Substitute CEO Bride Disregard Fantasy, Acquire Currency The Untouchable Ex-Wife Mirrored Soul