Capítulo 274
Rafael estaba sentado casi frente a Amelia, observando cómo Don le servíaida con una
naturalidad que envidiaria cualquier actor de telenov. Sus ojos revban un torbellino de
emociones.
Rufino, siendo amigo tanto de Rafaelo de Dorian, también tenía el corazón hecho un lío.
Dorian y Amelia ya no parecían dos gallos listos para pelea, y eso, le reconfortaba.
Pero cuando pensaba en Rafael, y más después de que confesó su cari?o por Amelia, su tranquilidad
se te?ía de culpa. De todos los presentes, Fabiana era única que miraba a Dorian sin temor,
mordisqueando punta de su tenedor, con un brillo de curiosidad en sus ojos.
“Oye, ?no fuiste a una cita a ciegas anoche?”, soltó sin más, con una sonrisa traviesa, “?Qué rollo
traes hoy? No será que quieres el tamal pero también te antojas des enchdas, ?verdad?”
Rufino habría dado cualquier cosa por taparle boca a Fabiana, preguntándose si realmente no
entendía situación o si estaba resentida porque Dorian había rechazado el arreglo de su familia para
salir con otra persona.
Los demás miraban a Fabiana con una mez de asombro y certeza sobre su linaje regio.
Fabiana, sin perder su sonrisa, se disculpó con Amelia: “Lo siento, Amelia, no era por ti. Solo era una
broma.”
E respondió con una sonrisa educada: “Solo es una broma si persona de que se ha también
se ríe.”
Por un segundo, sonrisa de Fabiana se congeló, luego encogió los hombros y dijo: “Están muy
serios, así se van a
cansar de vivir.”
Héctor, que había estado en silencio, intervino quizás para defender a Amelia o simplemente por
diversión: “Fabiana, ?estarás resentida porque nadie te ha echado de menos?”
El tono era ramente de broma.
La chica lenzó una mirada fulminante: “Si no tienes nada bueno que decir, mejor cierra boca.
?Quién querría que ustedes, unos patanes, se fijen en mí? No se crean tanto.”
Mientras haba, vó su tenedor en una pierna de pollo que tenía dnte,o si quisiera
desquitarse.
Levantó vista ynzó una mirada desafiante a Dorian.
él simplemente miró con indiferencia.
Fabiana cerró boca, hinchandos mejis en un ro signo de descontento, pareciendo una
princesita malcriada, nada parecida a Amanda Sabín que Rufino recordaba.
La Amanda de su infancia había sido mimada por su familia desde el nacimiento, pero sin rastro de
caprichos, eral considerada y dulce, con inocencia de una ni?a, además de empatía y sensatez
pocounes en alguien de su edad.
Rufino no podía entender cómo alguien podía cambiar tanto.
Aun en un ambiente diferente, seguía siendo consentida, ?por qué cuando era más joven parecía más
sensata yprensiva?
Miró a Fabiana, intentando encontrar en su rostro algo de Amanda de su infancia, pero los
recuerdos eran borrosos e insuficientes.
No pudo evitar mirar a Dorian.
El seguíaiendo tranqumente, ocasionalmente sirviendoida a Amelia o intercambiando
alguna pbra con e, pero sin prestar atención a Fabiana.
Rufino no podía dejar de preguntarse sobre el cambio en Dorian desde que había encontrado a
Amanda.
Esa tarde, aprovechando que Dorian bajaba a una reunión en el piso diecisiete, Rufino trató de arar
sus dudas en un momento a ss, mientras esperaban a que los demás entraran a s de
conferencias.
de ADN?, preguntó con caut.
Amelia, que justo pasaba por puerta de oficina, se detuvo al escuchar pregunta.
Dorian vio y sus miradas se encontraron.
Amelia sonrió con una mueca de vergüenza y caminó con serenidad hacia s de reuniones,
abrazando su
cuaderno de notas.
Poco a poco, los demásenzaron a llegar.
La confusión de Rufino no encontró respuestas.
La reunión se extendió por dosrgas horas.
Al final de sesión, Dorian levantó mirada hacia el área de oficinas y luego se dirigió a Rufino:
“Consígueme una oficina también.”
Rufino lo miró con sospecha: “?Para qué necesitas una oficina?”
Property ? of N?velDrama.Org.
Dorian respondió: “La empresa apenas está despegando, debo involucrarme más ens operaciones.”
Rufino replicó: “Estamos en el mismo edificio, un ascensor soluciona eso.”
“Los ascensores son una molestia.” Dijo Dorian, “Después de cada reunión ni siquiera tengo un lugar
para tomar agua.”
Continuó, dirigiéndose a él: “?Tan difícil es conseguir una oficina?”
“Está bien, está bien, mandaré a alguien a prepara.”
Rufino cedió, queriendo continuar con su pregunta de antes de reunión, pero viendo que Amelia aún
estaba presente, se tragós pbras que tenía en punta de lengua.
Amelia estaba ordenando los materiales de reunión y al terminar, se puso de pie y les dijo a ambos
“Me adnto, tengo cosas que hacer.” Y se dispuso a salir.
Dorian también tomó su cuaderno de notas de mesa y siguió.
Ambos salieron de s de reuniones al mismo tiempo y al levantar vista, se detuvieron al ver a
persona que salía del ascensor.
Rufino notó pausa en sus movimientos y también miró hacias puertas del elevador.
A través del espacio junto al hombro de Amelia, Rufino vio a Lorenzo Sabín parado en entrada del
ascensor. Primero se sorprendió, luego se adntó con una sonrisa: “?Lorenzo? Qué sorpresa, ?qué
viento te trae por aquí hoy?”
Fabiana, que acababa de llegar a zona de oficinas y escuchó el nombre “Lorenzo”, se detuvo en su
ión de cerrar puerta y al reconocer al recién llegado, se acercó emocionada.
“?Hermano?”, dijo mientras se acercaba a Lorenzo y levantaba vista hacia él, “?qué haces aquí? No
me digas que viniste especialmente a verme.”
Y ya se agarraba cari?osamente del brazo de él.
Lorenzo le sonrió: “Tenía un asunto que atender.”
Luego miró a Dorian y Amelia, su sonrisa se tornó ligeramente rígida al ver a Dorian.
Dorian se apartó fríamente y se dirigió a Amelia: “Voy a regresar a oficina.”
La voz suave de Dorian hizo que Lorenzo no pudiera evitar mirar a Amelia.
él recordaba.
Dos a?os atrás, en el Hotel Esencia de Zúrich, casi choca con e ens puertas del ascensor;
parecía ser exesposa de Dorian.
No pensó que todavía tendrían contacto y mucho menos en misma empresa.
Quizas porque hacia e
No era que detestara, simplemente se resistia instintivamente a tener más contacto y entende
mejor.
Amelia no pasó por alto el rechazo en mirada de Lorenzo.
E sonrió cortesmente y luego asintió a Dorian: “Yo también tengo trabajo pendiente.”
Y se dio vuelta hacia su oficina.
Dorian se dirigió al ascensor,
Rufino lo mó riendo: “Dori, a esta hora ya casi es hora de salir y Lorenzo viene rara vez, podríamos
juntarnos.”
“Tengo cosas que hacer.”
“Tengo asuntos pendientes.”
Dorian y Lorenzo respondieron al mismo tiempo, incluso el tono frío de sus voces era idéntico.
Rufino no pudo evitar mirarlos a ambos, incluso siendo algo lento, percibió tensión entre ellos.
Los tres habían crecido juntos y siempre tuvieron una buena rción.
Incluso cuando Amanda estaba perdida, rción entre Dorian y Lorenzo no se vio afectada, y ahora
que e había sido encontrada, su rción se había vuelto tensa.
Rufino no sabía qué había pasado entre ellos, pero no le gustaba esa situación, así que dijo
sonriendo:
“No puede ser algo tan urgente. La cena es importante, el trabajo puede esperar.”
“Vayan ustedes.”
Dorian terminó de har y ya estaba entrando al ascensor, pulsando el botón para cerrars puertas.
Rufino observaba cómo se cerrabans puertas del ascensor y confundido, se giró hacia Lorenzo,
“?Qué pasa entre Dori y tú?”
Fabiana también miró a Lorenzo con curiosidad.
Lorenzo solo sonrió: “No es nada.”
“Vine principalmente para har de trabajo contigo,” dijo Lorenzo. “Tengo un proyecto de dise?o que
me gustaría encargarte.”
Mientras haba, agitaba carpeta que llevaba en mano.
。,。 ; 。 ? ??? ? ? ?? ? ? R???? ? ?
“Vamos a s de reuniones para har.”
Rufino invitó a Lorenzo apresuradamente a s de reuniones, mientras que Fabiana intentaba
seguirlos, pero Lorenzo disuadió de hacerlo.
Al sentarse, Lorenzo sacó un proyecto de dise?o de carpeta y se lo pasó a Rufino.
Rufino lo recibió y tras echarle un vistazo, miró sorprendido a su amigo.
Le había entregado el proyecto de dise?o para un resort de estilo tradicional que Amelia había
trabajado.
Rufino no entendía qué quería decir Lorenzo al pasarle ese proyecto.
“Mi abuelo quiere construir un parque de estilo tradicionaltinoamericano en Arbda,o un
homenaje al amor que tuvo con mi abu. La Sra. Cintia me rendó a tu dise?ador,” dijo Lorenzo,
mirando el proyecto de dise?o de estilo tradicional que tenía Rufino en sus manos. “E me pasó este
dise?o, me gustó mucho el estilo de esta disefiadora, así que quiero que se encargue específicamente
de este proyecto.”