Capítulo 733
Capítulo 733
Eduardo, al escuchar esto, se sintió aún más incómodo. Pol parecía muy arrogante y desafiante en
su lenguaje y actitud.
Los invitadosenzaron aentar entre ellos.
-?Parece, que estos dos jóvenes no se llevan bien? -Parece que están en conflicto.
-Pol dijo que este caballo era suyo, ?Eduardo usós pertenencias de su hermano sin preguntar a
nadie?
-?No es esto algo un poco inapropiado y molesto?
Los murmullos llegaron a los oídos de Eduardo, quien finalmente no pudo contenerse y dijo con
frialdad: Pol, es solo un caballo. ?Era necesario decir esto dnte de tantas personas?
Los finos rasgos de Pol se endurecieron, su voz fría y prante: -Si fuera solo un caballoún,
no me importaría que lo tomaras. No me importaría discutirlo. Pero lo que tocaste es el regalo que
quería darle a ra. ra no lo ha visto aún, y tú ya lo has tomado. ?Te parece correcto hacer esto?
En ese instante, ra, cuyos ojos briban de emoción mientras miraba al impresionante caballo
de sangre caliente, se sorprendió al escuchar estas pbras. Sus amplios y hermosos ojos se
abrieron aún más.
-Eduardo, ?cómo has perdido toda tu se después de tantos a?os sin vernos?
Pol no disimuló su bu hacia Eduardo, ni siquiera para su propio hermano. -Cuando éramos
ni?os, ?papá no te ense?ó que tocars cosas de los demás sin permiso es de muy m educación?
Eduardo sintió que le habían dado una bofetada en cara y su expresión se tornaba sombría y fría.
No le importaba lo que había hecho frente a estos invitados, pero presencia de ra
multiplicaba sensación de humición.
-Si este caballo estaba destinado para ra, ?por qué lo dejaste aquí? Si lo dejas aquí, y ?yo estoy
en mi derecho de llevármelo? Soy el joven de familia García, así que puedo llevarlo.
Pol ajustó sus lentes y esbozó una sonrisa irónica en susbios. Si puedes quédate aquí, ?
entonces me lo puedo llevar a usted también?
Alguien no pudo evitar soltar una risa ahogada, y Eduardo, con el rostro enrojecido de ira, avanzó
un paso y apretó los pu?os. Si su secretario no lo hubiera sujetado, habría corrido hacia Pol y lo
1/2
-Sin embargo, incluso si me lo pidieras, no te lo prestaría.
Capítulo 733
Eduardo, al escuchar esto, se sintió aún más incómodo. Pol parecía muy arrogante y desafiante en
su lenguaje y actitud.
Los invitadosenzaron aentar entre ellos.
-?Parece, que estos dos jóvenes no se llevan bien? -Parece que están en conflicto.
-Pol dijo que este caballo era suyo, ?Eduardo usós pertenencias de su hermano sin preguntar a
nadie?
-?No es esto algo un poco inapropiado y molesto?
Los murmullos llegaron a los oídos de Eduardo, quien finalmente no pudo contenerse y dijo con
frialdad: -Pol, es solo un caballo. ?Era necesario decir esto dnte de tantas personas?
Los finos rasgos de Pol se endurecieron, su voz fría y prante: -Si fuera solo un caballoún,
no me importaría que lo tomaras. No me importaría discutirlo. Pero lo que tocaste es el regalo que
quería darle a ra. ra no lo ha visto aún, y tú ya lo has tomado. ?Te parece correcto hacer esto?
En ese instante, ra, cuyos ojos briban de emoción mientras miraba al impresionante caballo
de sangre caliente, se sorprendió al escuchar estas pbras. Sus amplios y hermosos ojos se
abrieron aún más.
-Eduardo, ?cómo has perdido toda tu se después de tantos a?os sin vernos?
Pol no disimuló su bu hacia Eduardo, ni siquiera para su propio hermano. -Cuando éramos
ni?os, ?papá no te ense?ó que tocars cosas de los demás sin permiso es de muy m educación?
Eduardo sintió que le habían dado una bofetada en cara y su expresión se tornaba sombría y fría.
No le importaba lo que había hecho frente a estos invitados, pero presencia de ra
multiplicaba sensación de humición.
-Si este caballo estaba destinado para ra, ?por qué lo dejaste aquí? Si lo dejas aquí, y ?yo estoy
en mi derecho de llevármelo? Soy el joven de familia García, así que puedo llevarlo.
Pol ajustó sus lentes y esbozó una sonrisa irónica en susbios. -Si puedes quédate aquí, ?
entonces me lo puedo llevar a usted también?
Alguien no pudo evitar soltar una risa ahogada, y Eduardo, con el rostro enrojecido de ira, avanzo
un paso y apretó los pu?os. Si su secretario no lo hubiera sujetado, habría corrido hacia Pol y lo
-Pol, es solo una tontería, no arruines nuestra valiosa amistad por esto.
ra tocó a Pol suavemente dos veces con mano y le susurró: -No vamos a interrumpir reunión
de Eduardo, vámonos a otro lugar, por favor.
-De acuerdo.
Pol afirmó en voz baja, tomó al resndeciente caballo y se alejó junto a ra a vista de todos.
En ese momento, ante los ojos de todos, él parecía un principe azul, paseando bajos estres y
luz de luna con su amada princesa.
Eduardo estaba tan furioso que apretaba los dientes. Odiaba a Pol por humirlo en público, pero lo
odiaba aún más por llevar a ra a pasear por el campo de caballos en medio de noche, teniendo
una cita pública;o si él no fuera más que una nube de sombras.
En s de descanso, Eduardo estaba lleno de ira. Se bebió un vaso de whisky de un solo trago y
All text ? N?velD(r)a''ma.Org.
luego arrojó furiosamente el vaso contra el suelo.
-Es solo un caballo, ?por qué estás tan arrogante?
-Eduardo, su arrogancia no se debe al caballo, sino a que tiene razones más que suficientes para
hacerte quedar en ridículo frente a todos-dijo su secretario con gran indignación,