《Mi Ex-esposa Misteriosa Es Multimillonaria》 Cap铆tulo 1 Cap¨ªtulo 1 Cap¨ªtulo1 Irene Isabel mir¨® los papeles del divorcio sobre mesa, firmados con r¨²brica de su ex esposo. Volvi¨® a mirar hacia ventana y, al resndor de sus ojos empapados, forma erguida de Alejandro Hern¨¢ndez era tan encantadorao de costumbre bajo el sol de tar de, pero su espalda segu¨ªa mostr¨¢ndose fr¨ªa, solitaria, fuerte y convincente. ¡ªYo he firmado el papeleo, t¨² tambi¨¦n deber¨ªas firmarlo. Quiero hacer todos los tr¨¢mites legales contigo antes de que vuelva Beatriz. Alejandro se llev¨®s manos a espalda, sin mira siquiera. ¡ªComo propiedad se escritur¨® antes de que nos cas¨¢ramos, no hay ning¨²n problema de divisi¨®n de bienes, peroopensaci¨®n te dar¨¦ dos millones de dres m¨¢s una casa en ciudad de Carmen. Al fin y al cabo, al menos deber¨ªas recibir unapensaci¨®n, si no, no podr¨¦ explicarme ante mi abuelo. Irene se qued¨® estupefacta ante sus despiadadas pbras y sinti¨® que se le part¨ªa el coraz¨®n. ¡ª?Sabe el abuelo que te vas a divorciar de m¨ª? ¡ª ?Y qu¨¦ si no lo sabe? ?Habr¨¢ alguna diferencia si me divorcio de ti o no? Su delgado cuerpo ni siquiera pod¨ªa ponerse de pie, s¨®lo se aferr¨® al borde de mesa y pregunt¨® con voz muy suave y l¨¢grimas en los ojos. ¡ª Alejandro, ?podemos ¡­¡­ no divorciarnos? Alejandro se volvi¨® por fin y mir¨® con extra?eza. Losbios y los ojos profundos del hombre, sus cejas severas, su rostro bien definido segu¨ªan haci¨¦ndole palpitar el coraz¨®n. ¡ª ?Por qu¨¦? ¡ª Porque ¡­¡­ te quiero. Los ojos de Irene enrojecieron,s l¨¢grimas llenaron sus ojos. ¡ª Te quiero Alejandro, sigo queriendo estar casada contigo. Aunque no sientas nada por m¨ª. ¡ª Ya he tenido suficiente, Irene, un matrimonio sin amor es una tortura constante para m¨ª. N?velDrama.Org exclusive content. Alejandro hizo un gesto con mano, ni siquiera ten¨ªa paciencia para seguir escuchando. ¡ª Fue un error casarme contigo, sab¨ªas que lo hice s¨®lo para provocar a mi abuelo, y sab¨ªas que ya estaba enamorado de alguien, s¨®lo que por alguna raz¨®n no pod¨ªamos estar juntos. Ahora que han pasado los tres a?os y Beatriz ha vuelto de los EE.UU, me casar¨¦ con e, as¨ª que tendr¨¢s que renunciar al cargo de se?ora Hern¨¢ndez. Irene agach¨® cabeza, y l¨¢grimas de cristal cayeron sobre mesa, ses sec¨® disimdamente. Pero Alejandro segu¨ªa mir¨¢ndole, y sus ojos se oscurecieron por alguna raz¨®n. En ese momento son¨® su m¨®vil, y en cuanto vio el nombre en panta se apresur¨® a contestar. ¡ªBeatriz, ?est¨¢s ya en el avi¨®n? Qu¨¦ tono tan amable, ?de verdad es misma persona despiadada con que estuvo casada? ¡ª Alejandro, he llegado al Aeropuerto Internacional agradable voz de Beatriz S¨¢nchez lleg¨® desde all¨ª. ¡ª ?Qu¨¦? No es hasta esta noche ¡­¡­ ¡ª Quer¨ªa darte una sorpresa, Alejandro. ¡ª ?Esp¨¦rame, Beatriz, ahora mismo paso a buscarte! Con eso, Alejandro se fue sin dejar rastro. Al cerra rse puerta del estudio, el aire se llen¨® de tristeza. Enamorada de ¨¦l desde hace 10 a?os y casada con ¨¦l desde hace 3, se dedic¨® a esta familia con esperanza de conquistar su coraz¨®n, pero al final, result¨® ser una tortura para ¨¦l. Ahora, Alejandro,o si volviera a ser libre, ha abandonado sin piedad y se ha dado vuelta para casa rse con mujer que tanto anhba. Le doli¨® mucho. E siempre ha sido apasionada en esta rci¨®n, y ¨¦l, en cambio, siempre fue fr¨ªo con eo el hielo. Irene suspir¨® con fuerza y sacudi¨® cabeza con una sonrisa amarga,s l¨¢grimas borraron el nombre de Alejandro Hern¨¢ndez en el papel del divorcio. Por noche, Alejandro fue a recibir a Beatriz y llev¨® de vuelta a Vi Mar. La delicada y gentil mujer, se estrech¨® entre los brazos de Alejandro, el segundo hijo de familia Hern¨¢ndez. Entr¨® en vi con e en brazos. Beatriz con cabeza alta, atrayendo atenci¨®n de todos. ¡ªAlejandro, t¨² e Irene a¨²n no se han divorciado. No creo¡­ que debamos intimar demasiado. Si Irene nos ve, podr¨ªa tener problemas con e¡ª le acarici¨® Beatriz y le susurr¨®. ¡ªEso no va a suceder. Alejandro respondi¨® sin vacr, y sus ojos eran fr¨ªos. ¡ª Adem¨¢s, yo no quiero. No nos une m¨¢s que un contrato, y e deber¨ªa saber cu¨¢l es su lugar. La familia Hern¨¢ndez rode¨® a Beatriz, expresando su cari?o por e,o si fuera ni?a de sus ojos. Mientras tanto Irene pon¨ªa mesa s en eledor. En medio de multitud, Alejandro divis¨® solitaria figura de Irene y se mof¨®, curvando sus finos labios. Pens¨® que hasta ahora segu¨ªa intentando gan ar se el favor de su familia. ?Cree que as¨ª ¨¦l cambiar¨¢ de opini¨®n sobre su divorcio? Qu¨¦ rid¨ªculo. ¡ª?Sr. Hern¨¢ndez! ?Sr. Hern¨¢ndez! Al poco rato, el mayordomo vino corriendo. ¡ª Sra. Hern¨¢ndez¡­ ?La Sra. Hern¨¢ndez se ha ido! ¡ª?Se ha ido? ?Cu¨¢ndo? ¡ª ?Justo ahora! No se ha llevado nada. S¨®lo se quit¨® el dntal y sali¨® por puerta trasera. La llevaron en un carro ne gro. Alejandro se apresur¨® a volver al cuarto, que estaba limpio y ordenado. En mesi de noche hab¨ªa un acuerdo de divorcio firmado, manchado de l¨¢grimas. Frunci¨® el ce?o, se acerc¨® a ventana y mir¨® hacia fuera. Un Rolls-Royce sal¨ªa de Vi Mar a gran velocidad. Pronto no se ve¨ªan nis luces traseras. Pens¨®. ??No segu¨ªa siendo reacia a mar cha rse esta ta rde? ?C¨®mo es que ahora huye m¨¢s r¨¢pido que un conejo?? Alejandro se sinti¨® estafado. Sinti¨¦ndose furioso, sac¨® el tel¨¦fono y m¨® a su secretaria. ¡ª Averigua qui¨¦n es el propietario del carro con matr¨ªc M A9999. ¡ª S¨ª, se?or Hern¨¢ndez. Hab¨ªan pasado cinco minutos. ¡ª Sr. Hern¨¢ndez, ya lo tengo. El carro pertenece al CEO del Grupo KS. Alejandro pens¨®, ?qu¨¦? ?Grupo KS? ?El carro es del hijo mayor de familia P¨¦rez? Irene era s¨®lo una chica de pueblo sin dinero ni antecedentes. En los tres a?os que llevaban juntos, ni siquiera ten¨ªa amigos. ?Y ahora era capaz de enr o rse con ¨¦l? Bien por e. Senz¨® a sus brazos justo despu¨¦s de que ¨¦l dejara. ¡ª Pero, Sr. Hern¨¢ndez, ?de verdad¡­ le ha pedido usted hoy el divorcio a Sra. Hern¨¢ndez?¡ªle pregunt¨® con miedo su secretaria. ¡ª ?Qu¨¦ pasa? ?No se me permite hacerlo hoy? ?Por qu¨¦ iba a perder un segundo m¨¢s?¡ªAlejandro estaba furioso. ¡ª Es que¡­ hoy es el cumplea?os de se?ora Hern¨¢ndez. Alejandro se qued¨® de piedra. ¡­ En parte trasera del Rolls-Royce ne gro, Diego P¨¦rez, el hijo mayor de familia P¨¦rez, agarr¨® mano de ra y acarici¨® con ternura. ¡ªCuando supimos que volv¨ªas, ya ten¨ªamos preparados fuegos artificiales por valor de 160 mil dres. ?Por qu¨¦ no te los encendemos esta noche para animarte? ¡ªLa verdad es que no estoy de humor para fuegos artificiales. Ahora ya no era Irene. Hab¨ªa vuelto a ser hija de familia P¨¦rez. Diego era su hermano mayor. Se apoy¨® en el hombro de Diego y suspir¨® con l¨¢grimas en los ojos. Mir¨® el tel¨¦fono. El ¨²ltimo mensaje no era de Alejandro. Era de Beatriz. ¡ª?Qu¨¦ te he dicho? Me has quitado el sitio y tar de o temprano lo recuperar¨¦. Alejandro es m¨ªo. Ya puedes dejar de fantasear. E curv¨® losbios con amargura y derram¨® ¨²ltima gota de l¨¢grima. ¡ª?Qu¨¦ te pasa? Despu¨¦s de todo esto, ?a¨²n no puedes superarlo?¡ªDiego abraz¨® a ra, consndo a e. ¡ªDiego, hoy es mi cumplea?os. ¡ªYa lo s¨¦. Y Alejandro ten¨ªa que hacerlo hoy. ¡ªEntonces, no hay nada que me entretenga. Alejandro ha matado a Irene ¨¦l solito. Cuando ra P¨¦rez volvi¨® a abrir los ojos, no quedaba ni rastro de afecto por Alejandro en su mirada firme. ¡ªPor fin he llegado al final. Si doy marcha atr¨¢s, ser¨¦ mayor tonta del mundo. Cap铆tulo 2 Cap¨ªtulo 2 A hora de cena, Beatriz,o sobrina de madre de Alejandro,¨ªa feliz junto a familia Hern¨¢ndez. S¨®lo Alejandro frunci¨® el ce?o y se qued¨® sin apetito. Irene se march¨® junto con Diego sin m¨¢s. No se llev¨® nada, incluido el dinero. ¡ª?D¨®nde est¨¢ Irene? ?Por qu¨¦ no ha bajado a cenar? ¡ªpregunt¨® sorprendido Enrique Hern¨¢ndez, el padre de Alejandro. ¡ªEstamos divorciados. Ya hemos firmado los papeles ¡ªbaj¨® los ojos Alejandro y contest¨®¡ª. Alg¨²n d¨ªa haremos el resto de tr¨¢mites. ¡ª?Divorciarse? ?Por qu¨¦? ¡ªEnrique se qued¨® de piedra. ¡ªAy, Enrique, ya te lo he dicho. Alejandro e Irene no son el uno para el otro. Estaban juntos s¨®lo por Fernando. Ema Celia, mujer de Enrique, suspir¨®. ¡ªIrene lleva tres a?os sufriendo. Ahora que est¨¢ dispuesta a dejarse llevar y a dejar en paz tanto a eo a Alejandro, es algo bueno para los dos. Sabes que Alejandro siempre ha querido a Beatriz.C¨°ntens bel0ngs to N?(v)elDr/a/ma.Org ¡ªAlejandro, el matrimonio es una cosa muy seria. Es m¨¢s, Irene... ¡ªPap¨¢, ya hemos firmado los papeles del divorcio, e Irene ya se ha ido. No se ha llevado nada. Alejandro frunci¨® el ce?o, frustrado. ¡ªVaya, vaya. Leona Hern¨¢ndez, tercera hija de familia Hern¨¢ndez, se mof¨®. ¡ª?No est¨¢ actuando, verdad? No me digas que va a ir por ah¨ª dando l¨¢stima, diciendo que no hemos tratado con justicia. Al o¨ªr sus pbras, Alejandro frunci¨® m¨¢s el ce?o, y un rastro de ira apareci¨® entre sus cejas. ¡ªAlejandro, esta vez has actuado con demasiada imprudencia. Tu abuelo sigue enfermo. ?C¨®mo se lo vas a explicar? Enrique tem¨ªa que Fernando se enfadara por esto, y estaba un poco ansioso. ¡ªLe dir¨¦ verdad. Adem¨¢s, el mes que viene anunciar¨¦ mi matrimonio y har¨¦ de Beatriz mi mujer oficialmente. Beatriz se qued¨® mirando el perfil de Alejandro, con ojos cari?osos. ¡ª?Tonter¨ªas! ?C¨®mo puedes abandonar a tu mujer as¨ªo as¨ª? Llevas tres a?os casado. Si se sabe, tu reputaci¨®n quedar¨¢ arruinada. ¡ªNunca me importan cosaso fama. Irene nunca ha sido mujer que quise. Alejandro se mostr¨® firme, sin rastro de arrepentimiento. ¡ªEnrique, por favor, no culpes a Alejandro. Si quieres culpar a alguien, c¨²lpame a m¨ª. Beatriz se apoy¨® en los anchos hombros de Alejandro y dijo, a punto de derramar l¨¢grimas. ¡ªFue culpa m¨ªa. No deber¨ªa haberme presentado dnte de Alejandro... Ma?ana temprano regresar¨¦ a Canad¨¢. Alejandro, deber¨ªas ir a ver a Irene y arrers cosas con e. No quiero ser una pecadora que los separe. ¡ªBeatriz, t¨² no tienes nada que ver. Los ojos de Alejandro se oscurecieron mientras agarraba mano de Beatriz. ¡ªIrene y yo hemos terminado. Ya lo has soportado por mi culpa durante tres a?os, y no voy a dejar que sufras m¨¢s. La brisa nocturna era refrescante. Diego llev¨® a ra a ori del r¨ªo para rjarse. Subieron a un crucero para disfrutar de magn¨ªfica vista nocturna urbana. ¡ªDiego, ?por qu¨¦ me has tra¨ªdo aqu¨ª? Dame un respiro. ra mir¨® con mncol¨ªa as parejas que les rodeaban. ¡ª?Es meca des citas! No me apetece estar aqu¨ª, ?ok? ¡ª?Ah, s¨ª? Pues ¨¦chale culpa a tu otro hermano. Dijo que pondr¨ªa fuegos artificiales aqu¨ª as ocho en punto. Diego levant¨® mu?eca y mir¨® su reloj con elegancia. ¡ªCinco, cuatro, tres, dos y uno. Con un estruendo, un enorme fuego artificial de Borgo?a estall¨® en el cielo. Todass parejas j¨®venes salieron a cubierta del crucero, y gente empez¨® a reunirse en ori del r¨ªo. ¡ªSu gusto es tan... pat¨¦tico ¡ªdijo ra, chasqueando lengua y sacudiendo cabeza, pero en el fondo sent¨ªa calidez. ¡ªTeniendo en cuenta todos los regalos raros que has recibido de ¨¦l a lorgo de los a?os, supongo que esto es una mejora. Diego abraz¨® a ra por el hombro y estrech¨® suavemente entre sus brazos. ¡ªEste no es el ¨²nico regalo que recibir¨¢s hoy. Todo el mundo tiene regalos para ti, que ya han llenado tu habitaci¨®n. ra, mucha gente te quiere. Guarda tu amor y tu tiempo para quienes lo merecen. ra sinti¨® de pronto ganas de llorar y se emocion¨® profundamente. Al mismo tiempo, un Maybach negro aparc¨® entre multitud. Alejandro tom¨® a Beatriz de mano y baj¨® del coche. El viento era fr¨ªo en noche, y e se acurruc¨® encantada en sus brazos. ¡ª?Vaya, fuegos artificiales! Alejandro, ?mira! Beatriz siempre erao una ni?a inocente dnte de Alejandro, que era lo que m¨¢s le gustaba de e. Por el contrario, Irene era demasiado sosa y poco rom¨¢ntica, y no era para nada el tipo de Alejandro. En los ¨²ltimos tres a?os, lo ¨²nico de Irene que le gustaba a Alejandro era que hab¨ªa sido bastante obediente. Sin embargo, era in¨²til. Aun as¨ª, e no era que ¨¦l quer¨ªa en absoluto. Alejandro y Beatriz se acercaron a barandi y, de repente, cuatro fuegos artificiales florecieron juntos, convirti¨¦ndose en dos pbras en el aire. ¡ª?Feliz cumplea?os! ¡ªOh, es el cumplea?os de alguien. Me pregunto qui¨¦n recibir¨¢ semejante regalo. Estoy segura de que el cumplea?ero se pondr¨¢ muy contento ¡ªBeatriz no pudo evitar suspirar, sintiendo mucha envidia. Las oscuras pups de Alejandro se contrajeron de repente. Sinti¨® que una fuerza invisible le atenazaba el coraz¨®n y sus finosbios se fruncieron en una l¨ªnea. Pens¨®, hoy es el cumplea?os de Irene. ?Podr¨ªan ser estos fuegos artificiales un regalo de cumplea?os de Diego? De repente, oy¨® una voz ra y agradable, que le resultaba muy familiar. El crucero pas¨® por dnte de ellos, y un hombre y una mujer estaban de pie en cubierta. Eran Irene y Diego. ¡ª?Eh! Es Irene. ?Qui¨¦n es el hombre que est¨¢ a sudo? Me suena mucho y parece que est¨¢n muy unidos ¡ªpregunt¨® Beatriz fingiendo inocencia. Alejandro frunci¨® a¨²n m¨¢s el ce?o y su rostro se torn¨® l¨ªvido. Las venas del dorso de mano que se aferraban a barandi resaltaban. Pens¨®. Pues ro. Ni siquiera estamos oficialmente divorciados y e est¨¢ deseando pasar noche con otro hombre ynzarse a por ¨¦l. Entonces, ?por qu¨¦ llor¨® miserablemente dnte de m¨ª por tarde? El crucero dio dos vueltas sobre el r¨ªo y atrac¨® en ori. Cuando casi todos los turistas se fueron, Diego sujet¨® a ra por cintura y baj¨® del crucero. ¡ª?Irene! Al o¨ªr mada, ra se tens¨® al instante. Mir¨® lentamente hacia atr¨¢s y vio a Alejandro avanzando hacia e bajo tenue luz. Su rostro segu¨ªa dej¨¢nd sin aliento con facilidad. Pero daba igual. Su amor hab¨ªa sido finalmente destruido por el hombre que ten¨ªa dnte y que hab¨ªa maravido durante trece a?os, y ya no ten¨ªa fuerzas para seguir am¨¢ndolo. ¡ª?Qui¨¦n es ¨¦l? ¡ªdijo Alejandro con expresi¨®n fr¨ªa y opresiva. ¡ªSe?or Hern¨¢ndez, parece que no tiene buena memoria. ?Verdad? Diego abraz¨® con fuerza a ra y sonri¨®. ¡ªHemos tenido m¨¢s de un enfrentamiento en los negocios. ¡ªIrene, contesta a mi pregunta. Alejandro ignor¨® a Diego y se adnt¨®.
¡ªYa nos hemos divorciado, se?or Hern¨¢ndez. Qu¨¦ le importa a usted qui¨¦n sea este se?or. Los sonrosadosbios de ra se entreabrieron ligeramente al responder con frialdad. Alejandro se qued¨® estupefacto. No pod¨ªa creer que habitualmente obediente y dulce Irene le hara as¨ª. ¡ª?A¨²n no nos hemos divorciado oficialmente y ya est¨¢s con otro hombre? Diego pens¨® que eras t¨² que ten¨ªa una aventura. ?C¨®mo te atreves a acusar a ra? Los ojos de Diego se oscurecieron. Estaba a punto de decir algo, pero ra lo detuvo. Al ver que e proteg¨ªa a otro hombre, Alejandro se sinti¨® a¨²n m¨¢s molesto. ¡ªA¨²n no nos hemos divorciado oficialmente y el amor de tu vida ya est¨¢ deseando sustituirme. Sin embargo, yo guardo silencio al respecto. Entonces, Sr. Hern¨¢ndez, ?qui¨¦n es usted para justificarme? Cap铆tulo 3 Cap¨ªtulo 3 Cap¨ªtulo3 En mansi¨®n de los P¨¦rez, alias Vi Hermosa, un Rolls Royce estaba aparcado dnte de casa, en el centro de alfombra roja, y Javier, el segundo hijo de familia P¨¦rez, salud¨® a su hermana y le abri¨® puerta . ¡ª?Bienvenida a casa, princesa! La cara hermosa de ra briba bajos intensas luces. Se quit¨®s zapatis en el carro ys sustituy¨® por unos alt¨ªsimos tacones,port¨¢ndoseo una reina. ¡ª?C¨®mo est¨¢n todos, Javier? ¡ªBien, pero ninguno tan bieno cuando volviste. ?Han quedado bonitos los fuegos artificiales? Mi regalo de cumplea?os ha mado atenci¨®n de toda ciudad, ?ya es noticia m¨¢s popr y m¨¢s le¨ªda! El apuesto rostro de Javier estaba de lo m¨¢s radiante. ¡ªS¨ª, he visto noticia y dec¨ªa que era un rico de mal gusto esforz¨¢ndose mucho en impresionar a una chica. ?Enhorabuena, Javier! Por conseguir un nuevo logro en vida¡ªaudi¨® ra con una sonrisa radiante. Ignorando sus bus, Javier resopl¨® y, emocionado, envolvi¨® a su hermana en sus brazos. ¡ªra, esta vez no volver¨¢s a irte, ?verdad? ¡ªNo me voy a ninguna parte, desde que me divorci¨¦ no tengo por qu¨¦ irme. ra, acarici¨® el hombro de Javier diciendo. ¡ªDespu¨¦s de tres a?os de trabajo duro, haciendo todo lo que pude, todav¨ªa no pude conquistar a un hombre, eso realmente apesta. Lo siento, fui una perdedora y una verg¨¹enza para toda familia. Aunque sonaba juguetona diciendo todas esas bus, en realidad ten¨ªa el coraz¨®n roto. Ten¨ªa que ser fuerte ante familia. Se jur¨® a s¨ª misma que no volver¨ªa a derramar una l¨¢grima por Alejandro despu¨¦s de salir por puerta principal de familia Hern¨¢ndez, porque no merec¨ªa pena. ¡ª?Hijo de puta, Alejandro Hern¨¢ndez! ?C¨®mo se atrevi¨® a despreciar a mi hermana! Ma?ana comenzar¨¦ una investigaci¨®n a fondo del grupo Hern¨¢ndez, ?y luego har¨¦ que Sebasti¨¢n lo asesine! Al o¨ªr esto, Diego baj¨®s cejas y dijo. ¡ªAm¨¦n. ¡ª?Basta, Javier! Eres un funcionario. ra rio amargamente. ¡ª?Puedes aprender un poco de Diego? Ya sabes, eso de paz y el amor. Javier se tir¨® de corbata maldiciendo. ¡ª?De todas formas, esto no va a acabar as¨ªo as¨ª! Pueden intimidarme a m¨ª, pero si intimidan a mi hermana, ?tendr¨¢n un gran problema conmigo! Los tres hermanos entraron en su casa riendo y hando, ra llevaba a Diego en el brazo izquierdo y Javier en el derecho. Julio P¨¦rez, el Presidente del Grupo KS, se enter¨® de que su hija hab¨ªa vuelto, su rostro digno y serio no pod¨ªa ocultar su alegr¨ªa, se paseaba emocionado por el estudio. ¡ª?Pap¨¢, he vuelto!Copyright by N?v/elDrama.Org. ra y sus dos hermanos entraron en el estudio. ra ha cambiado su habitualportamiento amable y virtuoso de cuando estaba en casa de los Hern¨¢ndez, se ha tumbado en el sof¨¢ con una gran sonrisa,port¨¢ndose libre y despreocupada con grandes carcajadas. Diego tambi¨¦n se sent¨®, naturalmente puso el par de pies de su hermana sobre su rodi. Julio se quej¨®. ¡ª?Cuidadoo te sientas! Pareces reci¨¦n llegada des selvas del amazonas. ?Fue all¨ª donde trabajasteo m¨¦dica sin fronteras? Julio puso deliberadamente una expresi¨®n seria. ¨¦l y su hija siempre han tenido una rci¨®n de amor ¡ªodio. Sin duda extra?ar¨ªa si e no estuviera cerca. Pero cuando estaba cerca, siempre se molestaban mutuamente. ¡ª?Sufres Alzheimer? As¨ª eso meporto. No acabas de ser mi padre. ra no pudo evitar fijarse en el p¨®ster de pared. El p¨®ster dec¨ªa. Casanova en casa. Es el regalo de boda que ra le hizo a su padre cuando Julio se cas¨® por tercera vez. Ahora familia P¨¦rez se ha convertido en el tema de conversaci¨®n del pueblo porque el padre tiene cuatro esposas. Disgustada con elportamiento de su padre, ra pronto se march¨® al extranjero y se convirti¨® en m¨¦dico sin fronteras, tratando de ayudar a los necesitados. ¡ªDespu¨¦s de tres a?os en el extranjero, lo primero que haces al llegar aqu¨ª es maldecir a tu propio padre con una grave enfermedad, qu¨¦ dulce, mi ni?a¡ªse enfad¨® Julio, pero sinti¨® gracia. ¡ªGracias por el cumplido pap¨¢¡ªra sonri¨® dulcemente mostrando sus dientes ncos. ¡ªPap¨¢, ahora que ra ha vuelto, hay algunas cosas que deber¨ªamos har. Diego se puso los zapatos de su hermana y dijo con expresi¨®n seria. ¡ªHe decidido ceder a ra el cargo de presidente del Grupo KS. Los ojos brintes de ra se encogieron al contemr eldo decidido y apuesto del rostro de Diego. ¡ª?Qu¨¦? ¡ªJulio estaba tan enfadado que se qued¨® un momento sin ha. ¡ªS¨®lo acept¨¦ ayudar durante tres a?os, y ahora que el zo de tres a?os ha expirado, tengo que volver a iglesia. Sabes que no me interesa el mundo de los negocios, ser sacerdote es mi objetivo en vida. En ese momento, todo el cuerpo de Diego irradiaba un brillo sagrado y su actitud era firme. ¡ª?Si no lo haces t¨², lo har¨¢ Javier! ¡ªJulio no tuvo m¨¢s remedio que mencionar a Javier. ¡ªNo, no, no, no¡­ Soy un funcionario, no puedo involucrarme en absoluto con empresa, ?ser¨¦ suspendido por inspi¨®n! ¡ªJavier rechaz¨® y su rostro se puso p¨¢lido . Julio estaba muy deprimido, pensaba ?para qu¨¦ tener tantos hijos? Todos consegu¨ªan logros en lo que les apasionaba, pero a ninguno le interesaba conseguir logros en empresa familiar. ¨¦l mismo ten¨ªa ahora algunos problemas de salud y hab¨ªa pensado dejar que uno de sus hijos continuara con el negocio familiar. No es que no quisiera a su hija, es que pertenec¨ªa a una generaci¨®n m¨¢s antigua y se obstinaba en pensar que deb¨ªa ser un hijo quien dirigiera el negocio familiar. ¡ª?Qui¨¦n dice que una mujer es inferior a un hombre? ?Yo ser¨¦ presidenta! Losbios rojos de ra se engancharon, levantando ligeramente mand¨ªb con orgullo. ¡ª?Crees que es tan f¨¢cil para ti ser presidenta? ?Crees que el Grupo KS es s¨®lo un juego? ?Una chicao t¨² sabe dirigir una empresa? ?Sabes hacer negocios? El rostro apacible de Julio no pod¨ªa ocultar su rabia y su angustia. ¡ªAdem¨¢s, nunca quisiste establecerte en un sitio, desapareces cuando quieres y te fuiste tres a?os a Indonesia sin avisarnos. ?Sabes lo preocupada que estaba por ti, lo preocupadas que estaban tus cuatro madres por ti? Cre¨ª que te hab¨ªa hecho pedazos una bomba en frontera. A ra le doli¨® el coraz¨®n y sus ojos se ruborizaron ligeramente. Aunque sintiera que su padre le deb¨ªa demasiado a su madre, aunque le guardara rencor, era e quien estaba en deuda con ¨¦l en este asunto de ocultar su matrimonio con Alejandro durante tres a?os sin aparecer. ¡ªPap¨¢, ra no sabe menos que yo. Diego tom¨® su caf¨¦ y dio un sorbo. ¡ª?Te acuerdas del tsunami financiero que sufrimos en el Grupo P¨¦rez hace cuatro a?os? Varias de las medidas eficaces para contrr el grupo fueron sugeridas por ra. Y el n para adquirir el Grupo Aimar hace dos a?os tambi¨¦n lo hizo ra despu¨¦s de una noche en v. Cuando Julio oy¨® esto, su cara mostr¨® asombro. ¡ªPap¨¢, en realidad no conoces tan bien, es persona m¨¢s cada e ingeniosa de nuestra familia. Siempre has tenido fama de hacer buen uso de gente y de reclutar talentos, ?por qu¨¦ no lo haces ahora que tienes dnte?¡ª Javier tambi¨¦n hizo lo posible por persuadirle. Julio reflexion¨® durante medio segundo antes de decir en tono autoritario. ¡ªBueno, hija, si quieres dirigir el grupo, te pondr¨¦ a prueba. Consid¨¦ralo un regalo de cumplea?os de tu padre. ra no pudo evitar incorporarse, sus ojos redondos bribano estres. ¡ªT¨®mate unos d¨ªas libres y semana que viene pres¨¦ntate en el hotel KS World de Ciudad de M¨¦xico. Si consigues cambiar ese lugar de fase en seis meses y convertirs p¨¦rdidas en beneficios, ?considerar¨¦ posibilidad de nombrarte presidenta de KS! Saliendo del estudio,s manos de Diego y Javier cayeron sobre los hombros de ra al un¨ªsono. ¡ªDios te est¨¢ dando una responsabilidad muy importante y te est¨¢ poniendo a prueba¡ªdijo Diego. ¡ªLo s¨¦, pap¨¢ intenta asustarme para que lo deje, es una pena que su truco no funcione conmigo. Me encanta presi¨®n y me dan m¨¢s ganas de esforzarme¡ªra apret¨® los dedos, su ambici¨®n apagada durante tres a?os se agit¨®. Los dos hermanos se miraron y sonrieron. ¡ªBuena ni?a, libertad de toda nuestra vida est¨¢ en tus manos. Cap铆tulo 4 Cap¨ªtulo 4 Cap¨ªtulo4 Tras una reuni¨®n matutina, cinco d¨ªas despu¨¦s, Alejandro m¨® a su despacho a C¨¦sar Antonio, su ayudante. ¡ª?C¨®mo va investigaci¨®n sobre Irene Isabel? Alejandro se par¨® frente a una gigantesca ventana francesa y contempl¨® magn¨ªfica vista de Ciudad de M¨¦xico, su alta figura y su tono serio hicieron que gente a su alrededor se sintiera intimidada. ¡ªLo siento, se?or Hern¨¢ndez, a¨²n no he encontrado nada ¡ªdijo. C¨¦sar se sec¨® el sudor debido a su estado de nerviosismo. ¡ªAdem¨¢s, despu¨¦s de irse aque noche, su ex esposa no volvi¨® a cl¨ªnica donde trabajaba antes, incluso hice una visita a Pue, que es el pueblo natal de se?ora Hern¨¢ndez, paraprobar diri¨®n que se supon¨ªa que era donde viv¨ªa, y descubr¨ª que era una diri¨®n falsa, all¨ª no vive nadie con el apellido Isabel. ¡ª?La diri¨®n es falsa?¡ªAlejandro se volvi¨® de repente, con los ojos oscuros y opresivos. ¡ªS¨ª, fui aisar¨ªa local aprobarlo y no hab¨ªa tal persona. Al fin y al cabo, C¨¦sar llevaba tres a?os mando a ra Se?ora Hern¨¢ndez, y ahora le costaba acostumbrarse. Alejandro estaba confuso, ?con qui¨¦n se hab¨ªa casado, con alg¨²n tipo de esp¨ªa? ¡ªBueno, esa noche se fue con Diego P¨¦rez, ?tampoco encontraste nada de Diego P¨¦rez? ¡ªBueno, a decir verdad, se?or Hern¨¢ndez, si Diego realmente quiere mantener oculta a su amante, entonces supongo que no podremos averiguar nada¡­ Las pbras ¡§mantener oculta a su amante¡§ hicieron ques cejas de Alejandro saltaran con fiereza, sus ojos oscuros pronto se llenaron de ira. ¡ªDiego P¨¦rez parece una persona decente, no puedo creer que haga sucia jugarreta de estar con la esposa de otro. ¡ªBueno. En realidad no es esposa de otro, puesto que vosotros dos ya est¨¢is divorciados. Alejandro lenz¨® una mirada feroz, C¨¦sar se vio sorprendido y entr¨® en p¨¢nico. Alejandro record¨® noche que vioo Diego miraba a Irene con amor en los ojos, protegi¨¦nd entre sus brazos. Al pensar en esto de alguna manera se sinti¨® asfixiado. Como Diego se dedicaba a iglesia, gente de ciudad sab¨ªa que era una persona a que no le interesaba ning¨²n tipo de rci¨®n. ?C¨®mo era posible que su aburrida esposa hubiera conseguido conquistar a aquel hombre y hacer que se enamorara de e? ¡ªAlejandro, ?podemos¡­ no divorciarnos? ¡ªPorque¡­ ¡­te quiero. ?Mentira! Alejandro pens¨® ens pbras que hab¨ªa dicho Irene y se sinti¨® furioso. Cuanto m¨¢s lo pensaba, m¨¢s se enfurec¨ªa. De repente, el tel¨¦fono vibr¨® sobre mesa. Alejandro puso en orden sus pensamientos y vio que era Beatriz que maba, lo descolg¨® y contest¨®. ¡ªBeatriz, ?qu¨¦ pasa? ¡ªAlejandro, estoy en el sal¨®n del grupo Hern¨¢ndez, ?puedes venir a verme un rato? Te he tra¨ªdo unos bocadillos que he hecho y quer¨ªa que los probaras. La voz dulce y suave de Beatriz son¨® a trav¨¦s del tel¨¦fono, lo que hizo que C¨¦sar, que ten¨ªa los o¨ªdos bien abiertos escuchando, sintiera celos. ¡ª?Ya est¨¢s abajo? Alejandro tens¨®s cejas. ¡ªS¨ª, Alejandro, ?qu¨¦ pasa? ?No quieres verme? pregunt¨® Beatriz consentida. ¡ªS¨ª, ro, le dir¨¦ a C¨¦sar que pase a buscarte. Tras colgar el tel¨¦fono, Alejandro guard¨® su cara sonriente y se puso un poco molesto. ¨¦l e Irene a¨²n no hab¨ªan realizado todos los tr¨¢mites, y el divorcio a¨²n no se hab¨ªa hecho p¨²blico. Si Beatriz viene a empresa a buscarle en ese momento, provocar¨ªa algunos rumores. No es que tuviera miedo, s¨®lo que¡­. En ese momento, el tel¨¦fono volvi¨® a sonar. Alejandro baj¨® los ojos para mirar panta y, de repente, se le estruj¨® punta del coraz¨®n. ¡ªAbuelo. ¡ª?Qu¨¦ te he dicho, cabr¨®n? ?Por qu¨¦ ignoraste lo que te dije? Fernando Hern¨¢ndez, el abuelo de Alejandro, gritaba con furia al otrodo del tel¨¦fono. ¡ª?Te dije que desde te casaste con Irene no pod¨ªas tener nada que ver con hija de los S¨¢nchez! No s¨®lo has faltado a tu pbra, sino que incluso has tra¨ªdo a oficina. Si quieres destruir tu reputaci¨®n, adnte, pero ?qu¨¦ me dices de reputaci¨®n de Irene? Mueve tu culo hasta aqu¨ª, ?ahora mismo! Fernando esperaba a Alejandro en s de reuniones, con un aire muy sombr¨ªo. Fernando estaba sentado con muletas, atendido por su secretaria y Enrique, con una mirada muy fea. Alejandro se par¨® derecho frente a su abuelo, mientras Beatriz se deten¨ªa en puerta, y Fernando pens¨® que una mujer as¨ª no ten¨ªa derecho a verlo. ¡ª?Dime! Qu¨¦ rci¨®n tienes con e!¡ªFernando golpe¨® con fuerza el bast¨®n contra el suelo. ¡ªPap¨¢, no deber¨ªas enfadarte ¡­¡­¡ªEnrique se apresur¨® a sujetar a Fernando y mir¨® a Alejandro con mirada enojada. ¡ªAbuelo, el zo de tres a?os ya ha terminado. Alejandro dijo con voz ronca, pronunciando pbra por pbra. ¡ªMe prometiste que s¨®lo ten¨ªa que casarme con Irene Isabel durante tres a?os, y al cabo de tres a?os, puedo decidir si sigo con e o me divorcio. El rostro de Fernando palideci¨® ante sus pbras. Durante tres a?os, enpa?¨ªa de Irene, Fernando hab¨ªa vivido feliz cada d¨ªa, ?y de repente hab¨ªan pasado m¨¢s de mil d¨ªas sin que se diera cuenta de que hab¨ªa llegado fecha l¨ªmite! ¡ªIrene tambi¨¦n ha firmado los papeles del divorcio e ir¨¢ conmigo apletar los tr¨¢mites otro d¨ªa¡ª Alejandro habl¨® fr¨ªamente, con el rostro inexpresivo. ¡ª?Qu¨¦? ??Ya est¨¢n divorciados?!¡ªFernando estall¨® de rabia y casi se cae al levantarse sinti¨¦ndose muy mareado. Alejandro se apresur¨® a ayudar a su abuelo, pero Fernando lo apart¨® de un empuj¨®n con rabia. ¡ª?Pap¨¢! Todav¨ªa no hemos recibido los papeles del divorcio, es s¨®lo un acuerdo firmado, ?no debes ponerte tan dram¨¢tico o te dar¨¢ un ataque!¡ªEnrique tem¨ªa que el viejo sufriera una reca¨ªda. ¡ª?Qu¨¦ demonios he hecho para acabar as¨ª? Si no estoy satisfecho con mi nuera, ?por qu¨¦ ni siquiera puedo encontrar una adecuada para mi nieto? La mano de Alejandro se congel¨® en el aire mientras intentaba alcanzar a su abuelo, y Enrique no supo qu¨¦ decir cuando escuch¨®s pbras de Fernando. ¡ª?Quiero que me devuelvas a Irene! ?Que me devuelvas a mi Irene! No puedo vivir sin e, ?s¨®lo Irene est¨¢ cualificada para ser nuera de los Hern¨¢ndez!¡ªFernando estabaport¨¢ndose de manera irracionalo un ni?o. ¡ª?Alejandro, por qu¨¦ no mas a Irene y le pides que venga a ver al abuelo!¡ªle espet¨® Enrique. ¡ªAbuelo, esto no tiene sentido. Aunque le pida que vuelva ahora, mi matrimonio con e ha llegado a su fin y no hay posibilidad de continuarlo. Alejandro pens¨® que lo mejor ser¨ªa acabar de una vez. ¡ª??Qu¨¦ est¨¢s diciendo?! Todo el cuerpo de Fernando se estremeci¨®, luego ech¨® cabeza hacia atr¨¢s y se hundi¨® en si. Esto asust¨® a todos los presentes, que maron inmediatamente a un m¨¦dico. Alejandro no tuvo m¨¢s remedio que mar a Irene. Pero para su sorpresa¡­ ¡ªEl n¨²mero que ha marcado no est¨¢ disponible. Irene no s¨®lo hab¨ªa desaparecido, sino que su n¨²mero de tel¨¦fono tambi¨¦n hab¨ªa sido cancdo¡­ ¡ª?Maldita sea! Los ojos de Alejandro se pusieron rojos de ira y apret¨® el pu?o con fiereza. Copyright by N?v/elDrama.Org. Al otrodo, en entrada principal del Hotel KS World, los ejecutivos de empresa esperaban a su jefe que estaba por llegar. ¡ª?He o¨ªdo que el director general que ha venido hoy es una mujer joven! ¡ª?No me lo puedo creer! Antes vinieron cuatro directores hombres pero no sirvieron para nada, ?una mujer puede darle vuelta a situaci¨®n? ?Est¨¢s de broma! ¡ªHe o¨ªdo que es hija de Julio P¨¦rez. ¡ªTiene tantas esposas, supongo que se trata de una hija ileg¨ªtima, ?verdad? ?Una hija leg¨ªtima ser¨¢ enviada a solucionar este desastre? La multitud solt¨® una carcajada. ¡ª?All¨¢ vamos! Ya est¨¢ aqu¨ª nueva jefa! Un Rolls Royce aparc¨® frente a puerta principal, seguido por varios Maybachs de alta gama, causando una escena bastante mativa. Cuando todos vieron matr¨ªc 9999, dejaron de hacer ruido y se pusieron a observar atentamente a la persona que iba en el carro. Al abrirse puerta del carro, lo primero que m¨® atenci¨®n fue un par de zapatos de tac¨®n superalto de color rojo y negro. Entonces, una belleza de figura delicada y pelo negrorgo yo seda sali¨® del carro, ten¨ªa unas cejas afdas y unos ojos brinteso el cristal, haciendo que gente alrededor se sintiera intimidada. ¡ªBuenos d¨ªas, se?ores. ra P¨¦rez abri¨® ligeramente losbios rojos, mostrando una sonrisa asombrosamente be. ¡ªSoy su nueva directora general, pero no soy una hija ileg¨ªtima, me temo que les he decepcionado. Cuando termin¨® de har, los que acababan de decir algo se asustaron y sudarono si les cayera una lluvia. Hac¨ªa unos minutos, mientras se dirig¨ªa a KS en el carro, ra agarr¨® su port¨¢til y hacke¨® directamentes dos c¨¢maras de vigncia de entrada del hotel. Cap铆tulo 5 Cap¨ªtulo 5 Cap¨ªtulo5 Por eso ra sab¨ªa que esos ejecutivos de empresa haban mal de e a sus espaldas. ¡ª?Qu¨¦ cabrones! ra es ¨²nica hija de los P¨¦rez. ?Qu¨¦ gente tan entrometida! Aar¨®n, el secretario, que iba sentado en el asiento del copiloto, estaba tan enfadado que se le sonroj¨® la cara. ¡ªPero si me importa un carajo, por qu¨¦ te enfadas t¨² m¨¢s que yo. ra solt¨® una carcajada y su delgada mano se acerc¨® y pellizc¨® meji de Aar¨®n, cara del jovencito se puso a¨²n m¨¢s roja. ¡ªOye, t¨² eres el futuro presidente de KS, puedesportarte, quita mano de encima de Aar¨®n¡ª Diego frunci¨® ligeramente el ce?o. ¡ª?Qu¨¦ pasa? Si a los varones se les permite molestar as secretarias, ?por qu¨¦ yo, una jefa, no puedo tocarle cara a un secretario var¨®n? ra se quej¨®. ¡ª?Deber¨ªa alegrarse de que le haya tocado! Diego sacudi¨® cabeza con una ligera sonrisa de cari?o y ternura. Los P¨¦rez fueron pa?ados por los ejecutivos mientras entraban en el hotel. Jos¨¦ Luis intent¨® guiarles hasta el ascensor de los VIP, pero, para su sorpresa, ra dijo. ¡ªMe gustar¨ªa ir primero al restaurante. ?Qu¨¦ bien! Lleg¨® nueva jefa y lo primero que hac¨ªa era inspionar. Jos¨¦ llev¨® a ra y a los dem¨¢s al restaurante con miedo y preocupaci¨®n. Diego se qued¨® all¨ª depinche, dejando que su hermana desempe?ara su papel. En ese momento, el restaurante a¨²n no estaba abierto para los clientes, pero los camareros ya est¨¢n prepar¨¢ndose para el almuerzo. ra recorri¨® atentamente vaji y se detuvo de repente en si¨®n de marisco. Se arremang¨® camisa, meti¨® mano en vitrina y sac¨® un camar¨®n muerto de entre cientos de ellos. ¡ªExpl¨ªcame esto. ¡ªBueno, no creo que est¨¦ muerto , es s¨®lo que ¡­¡­¡ª Jos¨¦ se sinti¨® trastornado y subestimado. ¡ªBueno, ya que no est¨¢ muerto, ?qu¨¦ te parece si te invito con ¨¦l? ?Vicepresidente?¡ªra se burl¨® de ¨¦l con una sonrisa juguetona. ¡ªSe?orita P¨¦rez,o ve, aqu¨ª hay muchos camarones, es normal que haya alguno asfixiado por los dem¨¢s¡­¡­ ¡ªEs normal encontrar un camar¨®n muerto, pero ?cree usted que es normal que el camar¨®n muerto se convierta en motivo de intoxicaci¨®n alimentaria despu¨¦s de serido por los invitados? ra contuvo al instante todas sus sonrisas y empez¨® a dar un discurso. ¡ªAdem¨¢s, hay un total de trescientos cincuenta y seis camarones en esta caja de cristal, acabo de echar un vistazo casual y ya he encontrado cinco camarones muertos, y hay m¨¢s de treinta camarones que no tienen buena pinta. No s¨¦ c¨®mo se sentir¨¢n los clientes aler tales cosas a un precio de 100 dres, pero si yo fuera el cliente, ?no volver¨ªa a poner un pie en este lugar! ¡ªTodos los productos de zona de mariscos deben ser desechados inmediatamente, y debemos encontrar un nuevo proveedor. Si ma?ana encuentro otro camar¨®n muerto para el almuerzo, te los traer¨¦ todos para que te losas. Jos¨¦ estaba tan asustado que le tembans piernas, y los ejecutivos estaban conmocionados. S¨®lo Diego y Aar¨®n sab¨ªan que ra ten¨ªa una gran memoria y que utiliz¨® esta capacidad para ayudar a polic¨ªa a resolver un importante caso criminal cuando era ni?a. Para e, contar camarones era panido. En parte des habitaciones de hu¨¦spedes, ra pidi¨® un pa?uelo nco directamente a Aar¨®n y lo roz¨® contras paredes y los marcos de los cuadros. ¡ªNo est¨¢ bien limpio, hay polvo, vuelve a hacerlo. Los ejecutivos se sintieron muy impotentes. ¡ªDeben estar maldici¨¦ndome en sus adentros, pensando que estoy armando un esc¨¢ndalo, ?verdad? ra dijo estas pbras con una cara muy calmada pero un tono extra serio, ¡ªIncluso un hotel de cien a?os puede ser derrotado por detalles descuidados, y si estos dos problemas que encontr¨¦ hoy fueran conocidos por el panel de sificaci¨®n de estres, ?nuestro hotel descender¨ªa de categor¨ªa! Le hizo un gesto a Aar¨®n, queprendi¨® y orden¨® con voz grave. ¡ªAbra puerta de esta habitaci¨®n. El jefe del departamento de limpieza abri¨® inmediatamente puerta. Antes, si ven¨ªan los jefes, se limitaban a preparar dos habitaciones de muestra para ques vieran, s¨®lo para pasar el proceso. ?Pero esta se?orita P¨¦rez era mucho m¨¢s estricta que sus anteriores jefas! ra entr¨® en habitaci¨®n de hu¨¦spedes, primero mir¨® el cuarto de ba?o, luego entr¨® en habitaci¨®n y se sent¨® en cama. Al instante, su expresi¨®n cambi¨® de forma radical. Pero finalmente decidi¨® no decir nada. Al terminar inspi¨®n, Diego y e se dirigieron al despacho del director general. ¡ª?C¨®mo te sientes despu¨¦s de inspi¨®n?¡ªpregunt¨® Diego con una sonrisa. ¡ª?Es un desastre! ra se sent¨® en el sof¨¢, apoy¨® el codo en el reposabrazos y suspir¨®. ¡ª?El viejito me est¨¢ poniendo a prueba o me est¨¢ tomando el pelo? Este hotel es horrible. ?De verdad este hotel pertenece a los P¨¦rez? ¡ªra, este hotel fue fundado por el abuelo, y nosotros los P¨¦rez tambi¨¦n nos basamos en industria hotelera en los primeros a?os, para luego poder expandir en otras siones y lograr el ¨¦xito que tiene el Grupo KS de hoy. Este hotel no es un desastre, sino un lugar que encarna el sentimiento de tres generaciones de familia. Peroo ahora tenemos tantas propiedades y hosteler¨ªa est¨¢ de capa ca¨ªda estos dos a?os, y tambi¨¦n nosotros tenemos nuestras propias ocupaciones, as¨ª que estamos descuidando administraci¨®n. Diego se culp¨® a s¨ª mismo y suspir¨®, sinti¨¦ndose impotente. ¡ªHermanita, esto va a ser duro para ti. En ese momento, ra se fij¨® en el piano negro del rinc¨®n. De inmediato contuvo respiraci¨®n por sorpresa. ¡ªHice que pusieran este piano ah¨ª, recuerdo que sol¨ªas tocar el piano o montar a caballo cuando estabas de mal humor. Diego parpade¨®. ¡ªCreo que estar¨¢s muy ocupado estos dos meses, montar a caballo no es algo realista, as¨ª que si est¨¢s cansada puedes tocar algunas melod¨ªas. Recuerdo que tocas muy bien el piano. ¡ªGracias Diego, pero hace mucho que no toco el piano. ra sinti¨® un nudo en garganta, y una herida en lo m¨¢s profundo de su ser, que tan dif¨ªcilmente hab¨ªa cicatrizado, se abri¨® de repente,o si de e brotara sangre caliente. ¡ª?Por qu¨¦?¡ªDiego se sobresalt¨®. ¡ªCuando era m¨¦dico sin fronteras, mestim¨¦ por idente mano mientras rescataba heridos en la zona de guerra, y me romp¨ª los ligamentos del dedo me?ique, y aunque no me lo fractur¨¦, no hay manera de que toque el piano. ra trat¨® de contar el incidente en el tono m¨¢s pac¨ªfico. Diego sinti¨® dolor en el coraz¨®n y se puso a acariciar su nca mano. ¡ª?Fue por Alejandro Hern¨¢ndez por lo que te hiciste da?o? ¡ªS¨ª a vez que no. Cuando ra oy¨® el nombre de Alejandro, a¨²n le dol¨ªa el coraz¨®n, pero se esforz¨® con una gran sonrisa. ¡ªMe hirieron por salvar el mundo, al menos puedo tener algo de m¨¦rito por eso, ?no? Hace cinco a?os, cuando trabajabao m¨¦dica sin fronteras en Afganist¨¢n, se reencontr¨® con su amado Alejandro, que luchaba en el campo de batao soldado. Result¨® herido mientras luchaba por paz, y gracias a e, que lo llev¨® en brazos desde el campo de bata hasta zona segura, tambi¨¦n se lesion¨® un dedo. Antes, lo consideraba un honor. Pero ahora, cada vez que ve¨ªa el me?ique, sent¨ªa una despiadada angustia. Pero todo eso pertenece al pasado. Aunque se haya enamorado de persona equivocada, no deber¨ªa tener l¨¢grimas de arrepentimiento. Aar¨®n m¨® a puerta y se apresur¨® a entrar. ¡ªSe?orita P¨¦rez, tal yo nos pidi¨®, hemos averiguado que el proveedor de ropa de cama y de algunos muebles de nuestro hotel es de Hogar Ediar, ?y Jos¨¦ Luis es el encargado de establecer los contratos con ellos! ¡ªAs¨ª que es Hogar Ediar. ra ten¨ªas piernasrgas y delgadas cruzadas, y sus ojos cristalinos se entrecerraron peligrosamente mientras tomaba una decisi¨®n. ¡ª?Dile al departamento financiero que me pase todas las cuentas del hotel de los dos ¨²ltimos a?os, y que contrate de inmediato a un nuevo proveedor de juegos de cama para sustituir a Hogar Ediar! ¡ªUy uy, ?a qu¨¦ viene tanto alboroto? Las cejas de Diego se alzaron con curiosidad. ¡ªHogar Ediar, es empresa del hermano de amante de Alejandro. ¡ª As¨ª que se trata de una venganza personal¡ªgritaron Diego y Aar¨®n a vez. N?velDrama.Org exclusive content. ¡ª?No, no es eso! Es porque Hogar Ediar nos vendi¨® ropa de cama barata de segunda calidad, ?por eso voy a castigar duro!¡ªra gru?¨® duro. Cuando pensaba en aquel colch¨®n duro y roto, se pon¨ªa furiosa, y inc¨®moda experiencia influ¨ªa mucho en impresi¨®n que los clientes se hac¨ªan del hotel, ?no era de extra?ar que hubiera tantas ms cr¨ªticas en Inte! ¡ª?Por cierto! Hay una cosa m¨¢s ¡­¡­ Aar¨®n dijo r¨¢pidamente. ¡ª Como usted me pidi¨® que estuviera pendiente de los Hern¨¢ndez estos d¨ªas, me acabo de enterar de que el abuelo de los Hern¨¢ndez ha sufrido un derrame cerebral y est¨¢ ingresado en el hospital de los Hern¨¢ndez. ¡ª?El abuelo est¨¢ hospitalizado? ra se levant¨® de golpe, su coraz¨®n parec¨ªa arder de ansiedad. En ese momento son¨® el m¨®vil de Diego. Mir¨® panta y dijo con una mueca de sorpresa. ¡ªra, est¨¢ mando tu ex. Cap铆tulo 6 Cap¨ªtulo 6 Cap¨ªtulo6 Unas pocas pbras de Alejandro Hern¨¢ndez hicieron que ra se sintiera nerviosa. ¡ª?Lo tomo? ¡ª pregunt¨® Diego. ¡ª?S¨ª! Diego presion¨® el bot¨®n del altavoz con calma, pero no habl¨® de inmediato. ¡ªSe?or P¨¦rez, ?mi esposa est¨¢ contigo? ¡ª pregunt¨® Alejandro con voz ronca. ra sinti¨® una oleada de ira. La pbra-esposa-era muy dolorosa. ¡ªSe?or Hern¨¢ndez, ten cuidado con tus pbras, ahora soy tu exesposa. ¡ªIrene Isabel, ?Realmente est¨¢s con ¨¦l? ¡ªLa voz de Alejandro se volvi¨® m¨¢s pesada. ¡ª?Y si no lo estoy qu¨¦? ?Debo quedarme en tu casa esperando a que me eches? ?Qu¨¦ cruel! En el otro extremo del tel¨¦fono, Alejandro parec¨ªa muy descontento: ¡ªTe aconsejo que no seas tan impaciente. Todav¨ªa no hemospletado el proceso de divorcio y no tenemos el certificado. Oficialmente, a¨²n eres mi esposa. Debes considerar a familia Hern¨¢ndez y tu propia reputaci¨®n¡ª dijo. ¡ªTe llevaste a Beatriz S¨¢nchez a vivir a mansi¨®n del oc¨¦ano mientras a¨²n est¨¢bamos casados. Me obligaste a firmar el acuerdo de divorcio, Alejandro. ?Pensaste en mi reputaci¨®n en ese momento? No tengo que preocuparme por reputaci¨®n de familia Hern¨¢ndez ahora. Despu¨¦s de todo, incluso le ced¨ª el puesto de esposa del presidente a Beatriz. Es tu problema si quieres que e mantenga su reputaci¨®n¡ªdijo ra con una risa fr¨ªa. Diego levant¨®s cejas y tom¨® un sorbo de t¨¦ con calma. Esta era verdadera ra, no esposa sumisa y obediente que hab¨ªa sido creada para Alejandro durante tres a?os en familia Hern¨¢ndez. Aunque su hermana siempre fue perfecta, a ¨¦l le gustaba m¨¢s peque?a rosa que una vez desafi¨®s normas y no era inhibida. Por suerte, e hab¨ªa regresado. ¡ªNo tengo tiempo para discutir contigo ahora¡ªdijo Alejandro con un tono cansado¡ªMi abuelo est¨¢ enfermo y se encuentra en el hospital. Est¨¢ gritando y exigiendo verte. Ni siquiera quiere tomar su medicina. El coraz¨®n de rati¨® r¨¢pidamente. Aunque e y Alejandro se hab¨ªan separado, su abuelo hab¨ªa sido muy amable con e durante los tres a?os que hab¨ªa estado en familia Hern¨¢ndez. E podr¨ªa renunciar a todo lo dem¨¢s, pero no pod¨ªa perder al adorable anciano. ¡ª?Est¨¢ en el hospital de Grupo P¨¦rez? Lo s¨¦, ir¨¦ a verlo m¨¢s tarde ¡ªdijo ra con un suspiro de preocupaci¨®n . Colg¨® el tel¨¦fono y volvi¨® a suspirar profundamente. ¡ªDeber¨ªa llevarte all¨ª¡ªdijo Diego con voz suave. ¡ªNo es necesario. Estoy yendo a ver a mi abuelo, no a hacer una escena provocativa. Si me llevas all¨ª, solo empeorar¨¢ situaci¨®n ¡ªdijo ra con una mano en su ceja¡ª. Puedo ir en mi coche. En el hospital, Alejandro y C¨¦sar estaban esperando fuera de habitaci¨®n de su abuelo. ra se acerc¨® con pasos decididos. No pudo evitar notar que el hombre estaba m¨¢s delgado que ¨²ltima vez que lo hab¨ªa visto. Maldici¨®n, ?por qu¨¦ le importaba esto? No importaba si estaba gordo o delgado, redondo o no, no era por e. ?Ojal¨¢ muriera! No fue hasta que sus tacones resonaron en el suelo que los dos hombres miraron. Se sobresaltaron. Alejandro, en particr, apenas pod¨ªa reconocer a mujer que hab¨ªa sido su esposa durante tres a?os. ¡ªSecretario C¨¦sar, ?c¨®mo est¨¢ mi abuelo? ¡ªpregunt¨® ra, sin siquiera mirar a Alejandro. ¡ª?Se?ora joven, eres t¨²? ¡ªC¨¦sar se hab¨ªa quedado at¨®nito y le hizo una pregunta muy tonta. La joven frente a ellos ten¨ªa una cara hermosa con un maquije exquisito Susbios rojos erano el fuego, y su traje negro de mujer ejecutiva mostraba su cintura delgada, piernasrgas y una broche de mariposa de rub¨ªes en su pecho que briba intensamente, pero no tantoo sus ojos. ra se dio cuenta de que hab¨ªa venido demasiado apresurada y se hab¨ªa olvidado de transformarse en dulce y obediente nca. ¡ª Soy realmente yo. ?Qu¨¦ pasa? ?Mi nuevo look no es atractivo? ¡ªpregunt¨® ra mientras apretaba susbios rojos¡ª. Sal¨ª de tumba y regres¨¦ a luz del d¨ªa. Por supuesto que estoy llena de energ¨ªa. ¡ªEs verdad. Adem¨¢s, te ves m¨¢s hermosa que antes con este nuevo look. Se te nota m¨¢s segura de ti misma despu¨¦s de arrerte as¨ª ¡ªdijo C¨¦sar honestamente. ¡ª?De verdad? Probablemente porque me divorci¨¦ ¡ªdijo ra con una sonrisa fr¨ªa¡ª. Sal¨ª de tumba y volv¨ª a vida. Ahora estoy llena de energ¨ªa. Alejandro frunci¨® el ce?o ligeramente y se sinti¨® inquieto. ¡ªSi piensas que esto es una tumba, ?por qu¨¦ te quedaste a mido durante tres a?os? Te dije muchas veces que pod¨ªa llevarte a ver a mi abuelo en cualquier momento si quer¨ªas romper el contrato de matrimonio. No necesitabas quedarte conmigoo si estuvieras cumpliendo una sentencia. El coraz¨®n de ra se oprimi¨®. Este era el pr¨ªncipe de familia Hern¨¢ndez. No se conmov¨ªa por nadie que no le gustara, incluso si lo que ofrec¨ªan era su coraz¨®n y su alma. E lo hab¨ªa amado por su coraz¨®n fr¨ªo y solitario, y hab¨ªa ca¨ªdo profundamente en el amor. Pero tambi¨¦n hab¨ªa pagado un precio doloroso por ello. ¡ªLe promet¨ª a mi abuelo que mantendr¨ªa mi contrato de matrimonio durante tres a?os, as¨ª que lo hice. No pod¨ªa vir mi promesa, ni siquiera por un d¨ªa. Pero ahora, Se?or Hern¨¢ndez, finalmente est¨¢s libre. Puedes traer a cualquier mujer que quieras a casa sin tener que ir a ver a tu amante a escondidas ¡ªdijo ra con una risa fr¨ªa y una mirada desafiante. Alejandro sinti¨® iodidad en garganta. ?Por qu¨¦ esta mujer ten¨ªa dos caras? ?Era porque hab¨ªan terminado y por eso ahora estaba siendo imprudente? Pero ten¨ªa que admitir que esta mujer, con su car¨¢cter afdo y mordaz, era mucho m¨¢s mativa que anterior ra, quien era tibia y obediente. Y sus ojos de melocot¨®n tambi¨¦n hab¨ªan causado una onda en su cansado coraz¨®n. ¡ª?Alejandro, hermano! ¡ªra volte¨® fr¨ªamente y vio a Beatriz llegar de forma apresurada con compa?¨ªa de Ema. Al ver a ra, Beatriz mostr¨® un poco de hostilidad en sus ojos, pero fue reemzada r¨¢pidamente por su encantadora y d¨¦bil apariencia. ¡ª?C¨®mo llegaron aqu¨ª? ¡ªpregunt¨® Alejandro sorprendido. Antes de que pudiera terminar su frase, Beatriz senz¨® hacia ¨¦l y sus delgados brazos se enredaron f¨¢cilmente en cintura del hombre. ¡ªAlejandro, hermano, ?c¨®mo no me dijiste que hab¨ªa pasado algo tan grave? ?Es que no me consideras parte de tu familia? ¡ªS¨ª, Alejandro, no sabes lo preocupada que estaba Beatriz cuando se enter¨® de que su abuelo estaba en el hospital. Almorz¨® un poco de sopa al mediod¨ªa y vomit¨® de nuevo¡­¡ª Ema mir¨® a su sobrina con preocupaci¨®n. ¡ªBien, ?c¨®mo es que vomit¨® de nuevo? ¡ªLos ojos de Alejandro se llenaron de preocupaci¨®n. ¡ªBeatriz siempre ha tenido problemas estomacales. Siempre que est¨¢ nerviosa, se enferma. Hemos consultado a muchos m¨¦dicos y dicen que no hay nada malo, pero simplemente no se cura. ¡ªEma suspir¨®. ¡ªVoy a buscar otro m¨¦dico para que revise a Beatriz. Si no funciona en el pa¨ªs, llevar¨¦ al extranjero ¡ªAlejandro habl¨® en un tono suave y cari?oso, abrazando cintura de Beatriz. ra se rio fr¨ªamente en su coraz¨®n, pensando en c¨®mo e misma hab¨ªa sufrido de un problema estomacal y hab¨ªa tenido que ir s al hospital, sudando profusamente. Aunque no le hab¨ªa contado a Alejandro, ?no hab¨ªa notado ¨¦l que e estaba d¨¦bil y p¨¢lida? Result¨® que el Se?or Hern¨¢ndez no era incapaz de amar. E simplemente no merec¨ªa nada en su mundo. Beatriz se apoy¨® en los brazos de Alejandro y mir¨® a ra con una sonrisa malvada en sus ojos. Espera un momento. ?C¨®mo es que esta mujer de repente hab¨ªa cambiado tanto? ?Se hizo m¨¢s hermosa? Y, ese broche de mariposa, ?no era ¨²ltima creaci¨®n del dise?adortinoamericano Alexa? ?Val¨ªa cinco millones! ?C¨®mo pod¨ªa esta campesina llevar joyas tan lujosas? ?Ser¨ªan falsas? ¡ªAlejandro, deja que Beatriz te pa?e a ver al abuelo. Beatriz llor¨® una vez en el camino aqu¨ª, estaba muy preocupada ¡ªinst¨® Ema con entusiasmo,o si mujer que hab¨ªa cuidado a su familia durante tres a?os no existiera. Pero ra se limit¨® a fruncir el ce?o con indiferencia. ?Por qu¨¦ deber¨ªa importarle nueva esposa de la familia Hern¨¢ndez cuando ni siquiera se preocup¨® por e? En ese momento, puerta de habitaci¨®n del hospital se abri¨® y el secretario de Fernando sali¨®. ¡ªEl se?or Hern¨¢ndez me pidi¨® que saliera a ver si su nuera hab¨ªa llegado. Beatriz se puso r¨ªgida al escuchar eso, incapaz de ocultar su envidia. ? N?velDrama.Org - All rights reserved. ¡ªAdri¨¢n, aqu¨ª estoy ¡ªra se adnt¨® ansiosamente. Debido a su preocupaci¨®n por su abuelo, no ten¨ªa tiempo para discutir sobre t¨ªtulos y etiquetas. ¡ªSe?orita, el se?or y se?ora Hern¨¢ndez pueden entrar ¡ªdijo el secretario Adri¨¢n Carlos con respeto. ra no dijo nada y entr¨® r¨¢pidamente en habitaci¨®n del hospital, seguida de cerca por Alejandro. ¡ªAlejandro, hermano, ?espera por m¨ª! Beatriz tambi¨¦n quer¨ªa seguirlo, pero fue detenida fr¨ªamente por el secretario Carlos. ¡ªLo siento, el se?or Hern¨¢ndez dijo que, aparte de su nieto y su nuera, nadie m¨¢s puede entrar. Por favor, vuelvan. Cap铆tulo 7 Cap¨ªtulo 7 Cap¨ªtulo7 En habitaci¨®n del hospital. Fernando, enfermo y desanimado, se ilumin¨® al ver a ra y recuper¨® su energ¨ªa. ¡ª?Irene, ven r¨¢pido, ven aqu¨ª con tu abuelo! ra cambi¨® su actitud en un segundo y se sent¨® obediente junto a Fernando. ¡ªAbuelo, ?c¨®mo te sientes? ?Todav¨ªa tienes alg¨²n dolor? ¡ª?Ni un dolor, al ver a mi nieta todo est¨¢ bien! Fernando agarr¨® su mano y pregunt¨® con ansiedad: ¡ªIrene, ?es verdad que te has divorciado de ese malnacido? ¡ªS¨ª, abuelo, nos hemos divorciado ¡ªra parpade¨® con susrgas pesta?as y su coraz¨®n se hundi¨®. ¡ª?Pinche! ?No vas a casarte con esta chica tan buena? ?Vas a casarte con Virgen Mar¨ªa o qu¨¦? ¡ª Fernando se levant¨® con dificultad y rega?¨® a Alejandro con ira. ¨¦l, preocupado por salud de su abuelo, no se atrevi¨® a decir nada. ¡ªNo te enojes con Alejandro, abuelo, es que yo no quiero seguir con este matrimonio. Alejandro y yo¡­ simplemente no encajamos ¡ªra consol¨® suavemente a su abuelo acariciando su espalda. Las pups negras de Alejandro se contrajeron. ?C¨®mo pod¨ªa esta mujer no culparlo y desahogarse frente a su abuelo? ?Quer¨ªa usar destacar de esta forma para atrapar su coraz¨®n y salvar un matrimonio que ya hab¨ªa llegado a su fin? ?De d¨®nde saca Irene confianza para pensar que ¨¦l se siente atra¨ªdo por e? ¡ªIrene, ?te han tratado mal en nuestra casa? ?Ha sido Ema? ¡ªFernando pregunt¨® con dolor. ¡ªNo, abuelo, es que Alejandro y yo no nos llevamos bien. No podemos entrar en el coraz¨®n del otro, as¨ª que separarnos es lo mejor para ambos ¡ªexplic¨® ra con tristeza en sus ojos¡ª. No culpes a Alejandro, abuelo. En estos tres a?os, nos hemos dejado recuerdos hermosos el uno al otro. Eso es suficiente. No nos arrepentimos ¡ªdijo ra con una mirada mnc¨®lica. Alejandro frunci¨® el ce?o, sintiendo una emoci¨®n indescriptible en su coraz¨®n. En su memoria, ¨¦l no recordaba ning¨²n recuerdo hermoso con Irene, ni siquiera le hab¨ªa podido dar una boda formal. Solo se casaron apresuradamente bajo presi¨®n de su abuelo, y e lleg¨® a familia Hern¨¢ndez con un equipaje simple, convirti¨¦ndose en su esposa de nombre smente. ?Realmente pensaba que era una mujer feliz? Estaba hando en sentido contrario. ¡ªIrene¡­ ?acaso¡­ fue mi culpa? ¡ªFernando se humedeci¨® los ojos y suspir¨® con autodesprecio¡ª. El abuelo solo quer¨ªa que fueras feliz¡­ no pens¨¦ que ese mocoso fuera tan descort¨¦s. Ay, al final, es culpa m¨ªa. ¡ªNo hables as¨ª. Todo sucede por una raz¨®n, y realmente lo he dejado ir¡ª dijo ra. Despu¨¦s de trece a?os de amor no correspondido, finalmente lo hab¨ªa dejado ir, pero solo e sab¨ªa cu¨¢nto le dol¨ªa. Alejandro hab¨ªa sido tan decidido en su rechazo que no quer¨ªa convertirse en una mujer amargada y desfigurada solo por un poco de amor. ¡ªAdri¨¢n, ?tr¨¢eme el regalo de cumplea?os que prepar¨¦ para mi nuera! ¡ª El secretario Adri¨¢n se puso los guantes ncos y tom¨® una caja de joyas de terciopelo rojo exquisita. Cuando abrieron caja, encontraron una pulsera de jade. ra era una experta en valorar objetos antiguos y supo de inmediato que era una antig¨¹edad de al menos cien a?os. ¡ªAbuelo, ?esto no era de abu¡­? ¡ªAlejandro mir¨® pulsera con asombro. ¡ªS¨ª, es el regalo depromiso que le di a tu abu en aquel entonces. Es un tesoro heredado de familia Hern¨¢ndez y que se transmiti¨® desde tu bisabuelo ¡ªexplic¨® Fernando mientras sosten¨ªa pulsera y examinaba bajo luz del sol¡ª. Antes de morir, tu abu me dijo que esta era su joya favorita de todass que ten¨ªa, y esperaba que alg¨²n d¨ªa pudiera d¨¢rs a mi nuera favorita. Ahora que tu abu no est¨¢, quiero d¨¢rselo a mi favorita, a Irene. Solo e es digna de algo tan valioso ¡ª dijo Fernando. ¡ªNo, abuelo, es demasiado valioso. Y adem¨¢s, yo ya no soy¡ªra neg¨® con nerviosismo. ¡ªIncluso si ya no est¨¢s con Alejandro, todav¨ªa eres mi ¨²nica nuera aprobada ¡ªdijo Fernando con firmeza. Fernando ve¨ªa que e segu¨ªa sin aceptarlo y de repente se enoj¨®: ¡ª?Si no lo aceptas, lo voy a tirar! ¡ªNo, no ¡ªra r¨¢pidamente agarr¨® su mano, muy nerviosa¡ª. Lo acepto, lo acepto. Gracias abuelo. ¡ª?Bien hecho, mi ni?a! ¡ªFernando, satisfecho, se lo puso en su mu?eca. ra ya era de piel nca, y con el contraste del verde ro del brazalete, sus peque?as manos se ve¨ªan a¨²n m¨¢s ncas y hermosas. Copyright by N?v/elDrama.Org. Nunca antes Alejandro hab¨ªa prestado tanta atenci¨®n as manos de ra, y ahora, al miras detenidamente, vio que eran suaves y ncas, sin perder su brillo a pesar del brazalete. Eran realmente hermosas. ¡ªMocoso, ?qu¨¦ le has regdo a Irene por su cumplea?os? ¡ªpregunt¨® Fernando. ¡ªAbuelo, Alejandro¡­ ya me ha regdo algo. Es un regalo inolvidable, para toda vida¡ª dijo ra. Alejandro apret¨® los pu?os en secreto y apret¨® susbios con fuerza hasta ponerse ncos. En su cumplea?os, le hab¨ªa hecho un gran regalo: el acuerdo de divorcio. ?Irene, tu capacidad para herir el coraz¨®n era realmente impresionante! ¡ªIrene, ?realmente no hay margen para negociar con Alejandro? ¡ªFernando a¨²n no se rend¨ªa. ¡ªAbuelo¡­ ¡ªra tom¨® mano arrugada de Fernando suavemente¡ª si realmente me quieres, deber¨ªas apoyarme y dejarme vivir vida que quiero. ?No es as¨ª? ¡ªAy, ya es tarde, el abuelo no puede hacer nada. Solo espero que puedas esperar hasta mi cumplea?os n¨²mero ochenta antes de irte. Solo faltan unos d¨ªas ¡ªFernando suplic¨® con gran pesar. ¡ªAbuelo, eso no es apropiado. ¡ªAlejandro frunci¨® el ce?o, con voz baja y decidida. ¡ª?Por qu¨¦ no es apropiado? ?Quieres traer a alguien m¨¢s aqu¨ª para que me felicite, y obligarme a aceptao mi nuera? ?Quierens dos tener a los hombres de familia Hern¨¢ndez en sus manos y hacer lo que quieran con ellos? ?Vayan a so?ar con sus cristales de cuarzo! Fernando estaba tan enojado que golpe¨® cama con fuerza. ¡ªSi todav¨ªa me consideraso tu abuelo, ?quiero que te alejes de esa mujer! Te digo, ?nunca aceptar¨¦! ¡­ Fuera de habitaci¨®n, Beatriz caminaba de undo a otro ansiosamente, mordi¨¦ndose losbios con enojo. ¡ªNo te vayas, me siento mareada ¡ªdijo Ema mientras se frotabas sienes¡ª. Eres demasiado impaciente. ?No sabes c¨®mo es el viejo con respecto a ti? ?Cu¨¢nto tiempo m¨¢s puede contrr a Alejandro? Solo necesitas aferrarte al coraz¨®n de Alejandro, eso es suficiente. ¡ªAunque lo digas as¨ª, ¨¦l no me aceptar¨¢ abiertamente hasta que muera, no podr¨¦ casarme con Alejandro de manera leg¨ªtima ¡ªdijo Beatriz mientras miraba a su alrededor nerviosamente. ¡ªEn su momento, el viejo tambi¨¦n se neg¨® a aceptarme, ?y qu¨¦? ?No me cas¨¦ con su sobrino de manera brinte?¡ªdijo Ema mientras admiraba sus nuevas u?as¡ªLos corazones des personas son de carne, despu¨¦s de todo. ¨¦l es su nieto, mientras Alejandro insista en que te quiere, ?cu¨¢nto tiempo podr¨¢ resistir el viejo? Beatriz tambi¨¦n lo pens¨®, y su estado de ¨¢nimo se calm¨® un poco. En este momento, puerta de habitaci¨®n se abri¨® por fin. El secretario Adri¨¢n pa?¨® a pareja al umbral. Beatriz trat¨® de ocultar su c¨¢lculo, acerc¨¢ndose suavemente a ellos. De repente, sus pups se contrajeron. El brazalete en mu?eca de ra era tan hermoso que era dif¨ªcil apartar mirada, y era mucho m¨¢s fuerte que el mado ¡ªtesoro familiar¡ª en su propia mu?eca. Cuando entr¨®, no lo ten¨ªa. ?Ser¨¢ que el viejo se lo hab¨ªa dado? Beatriz estaba llena de envidia, y de repente tuvo una idea malvada. Corri¨® hacia ra y,o si se hubiera tropezado, quiso aprovechar oportunidad para arrancarle el brazalete y arrojarlo al suelo. Pero ra entrecerr¨® los ojos, su elegante figura se movi¨® un poco, y Beatriz cay¨® al suelo frente a e. Luego, con un sonido de crack el brazalete en mano de Beatriz se rompi¨® en dos. Cap铆tulo 8 Cap¨ªtulo 8 Cap¨ªtulo8 ¡ª?Ay! ?Beatriz! ?Est¨¢s bien? ¡ªEma se sorprendi¨® mucho, pero tambi¨¦n le pareci¨® gracioso. Alejandro se apresur¨® a acercarse y trat¨® de levantar a Beatriz del suelo, pero e se aferr¨® y no se movi¨®. ¡ªUgh¡­ Alejandro¡­ me duele mucho. Abr¨¢zame r¨¢pido ¡ªBeatriz se quej¨® llorando, cons rodis doloridas. ra cruz¨® los brazos y mir¨® fr¨ªamente a mujer en el suelo. Beatriz era una mujer astuta, que siempre se hac¨ªa d¨¦bil cuando estaba cerca de Alejandro. ¡ªAlejandro¡­ ?e me empuj¨®! ¡ªBeatriz se escondi¨® t¨ªmidamente en los brazos del hombre, dirigiendo una mirada malvada hacia ra. ¡ª?Est¨¢s segura de que fui yo quien te empuj¨®? ¡ªra sonri¨® en vez de enojarse, y observ¨® actuar. ¡ª?C¨®mo podr¨ªa haberme ca¨ªdo s en el suelo? ?Eso es imposible! Adem¨¢s, me empujaste cuando pas¨¦ por tudo. ¡ªLa voz de Beatriz se volvi¨® m¨¢s aguda de lo normal. ¡ªEso no es imposible, despu¨¦s de todo, est¨¢s enferma y pareces estar a punto de morir. Tal vez fue el viento el que te tir¨® al suelo¡ªdijo ra con una sonrisa ir¨®nica. ¡ª?Me est¨¢s maldiciendo a morir?¡ªBeatriz se enfureci¨®, su rostro se puso rojo. ¡ªBeatriz, vivimos en una sociedad justa , hay c¨¢maras en todas partes, no puedes culpar a otros sin pruebas ¡ªdijo ra con una voz fr¨ªa y amenazadora. De repente, los ojos di¨¢fanos de ra se oscurecieron, su presencia se hizo m¨¢s fuerte y dijo: ¡ªSi encuentro pruebas, puedo acusarte de difamaci¨®n. Los ojos de Alejandro se abrieron de sorpresa. Irene era una personapletamente diferente ahora. Ya no era esposa humilde y solitaria que se quedaba en casa todo el d¨ªa. Beatriz evidentemente se sinti¨® abrumada por presencia de ra, y busc¨® ayuda en mirada de Ema. ¡ª?Oh, es un malentendido! ?Todo es un malentendido! ¡ªEma mir¨® discretamente hacia c¨¢mara de seguridad que hab¨ªa sobre sus cabezas y trat¨® de calmar situaci¨®n. ¡ªDebes haber tropezado y golpeado a Irene, por eso pensaste que e te empuj¨®. Todo es un malentendido. ¡ª?Est¨¢s segura de que te ca¨ªste s, Beatriz? ¡ªAlejandro mir¨® a mujer en sus brazos con una voz fr¨ªa. ¡ªPens¨¦ que e me empuj¨®. ¡ªLa mirada de Beatriz se desvaneci¨®. Beatriz estaba nerviosa y decidi¨® usar una excusa: ¡ª?Si e no se hubiera apartado, no me habr¨ªa ca¨ªdo! ?E lo hizo a prop¨®sito! ?Mi pulsera tambi¨¦n se rompi¨® y era de mi abu! Es una reliquia de familia S¨¢nchez. ?No se habr¨ªa roto si no fuera por e! Irene, s¨¦ que est¨¢s enojada por tu divorcio con Alejandro, pero no deber¨ªas desquitarte conmigo de esta manera. ?Fue mi culpa que se separaran? Beatrizenz¨® a llorar de nuevo. ra respondi¨® con iron¨ªa: ¡ªEn primer lugar, no estoy enojada, de hecho, deber¨ªa agradecerte por ayudarme a salir de oscuridad y no tener que ser una mujer abandonada que espera hasta el amanecer. ?Esperar hasta el amanecer? El rostro de Alejandro se qued¨® paralizado. ¡ªEn segundo lugar, si esta pulsera es realmente una reliquia de tu familia, entonces deber¨ªas darme las gracias ¡ªra recogi¨® medio brazalete y lo examin¨® a luz¡ª. Es una falsificaci¨®n ¡ª?Qu¨¦? ¡ªBeatriz estaba at¨®nita. Incluso Ema estaba sorprendida. ¡ªEst¨¢ lleno de pegamento, usarlo durante mucho tiempo no es bueno para tu salud, es t¨®xico ¡ªra arroj¨® mitad del brazalete a papelera y pulsera de jade que su abuelo le hab¨ªa regdo a Beatriz se convirti¨® en una bu mayor. ¡ªSe?or Hern¨¢ndez, se?orita S¨¢nchez quiere estar contigo. Al menospra algunos buenos esorios para su hermana. ¡ªIrene ¡ªLa voz magn¨¦tica de Alejandro se notaba enojada . ¡ªTodav¨ªa hay un anillo de diamantes con forma de rana en el tocador de familia Hern¨¢ndez. Si a tu hermana no le importa, puede venderlo yprar un brazalete nuevo. ¡ªra se sacudi¨®s manos como si hubiera tocado algo sucio. Copyright by N?v/elDrama.Org. La maldita Irene estaba insult¨¢nd de manera indirecta. Beatriz estaba tan enojada que quer¨ªa responder, pero e ya se hab¨ªa alejado con elegancia. Fuera del hospital, ra no pod¨ªa dejar de re¨ªr al recordar est¨²pida apariencia de Beatriz. ¡ªIrene ¡ªOy¨® voz magn¨¦tica de Alejandro y lo mir¨® sin emoci¨®n. Una brisa suave sopl¨®, levantando unos mechones de pelo negro de ra y haciendo que ondearan en el viento, lo que a?adi¨® una sensaci¨®n de pura sensualidad a su belleza. Alejandro entrecerr¨® los ojos y se acerc¨® a e. ¡ª?Tienes alg¨²n consejo m¨¢s, Se?or Hern¨¢ndez? La expresi¨®n de ra era fr¨ªa y sin emociones. ¡ªSi Beatriz todav¨ªa est¨¢ preocupada por su brazalete, dile que ma?ana ir¨¦ al supermercado y le comprar¨¦ cien. ¡ªEn habitaci¨®n del hospital, le dijiste a mi abuelo¡­ ¡ªOh, eso ¡ªdijo ra suavizando mirada al o¨ªr menci¨®n a su abuelo¡ª. No pienses demasiado en eso, solo quer¨ªa evitar que se enojara. ¡ªEntonces estamos a mano ¡ªdijo Alejandro con un tono serio. ra parec¨ªa confundida. ¡ª?Qu¨¦ quieres decir? ¡ªT¨² falsa identidad y tu matrimonio conmigo se han equilibrado. No se lo dir¨¦ a mi abuelo ni a nadie de familia Hern¨¢ndez ¡ªAlejandro parec¨ªa sombr¨ªo y sus ojos briban con astucia. ra abri¨® los ojos con sorpresa. ?Estaba hando en serio? ¡ªPero debes decirme por qu¨¦ usaste una identidad falsa para casarte conmigo, o m¨¢s bien, ?cu¨¢l era tu objetivo al acercarte a mi abuelo con una identidad falsa? ¡ªpregunt¨® Alejandro mientras se acercaba lentamente a e. ra se sinti¨® tensa y retrocedi¨® sin darse cuenta de que hab¨ªa un escal¨®n aldo. De repente, se tambale¨® y cay¨® hacia atr¨¢s, pero, al siguiente momento, sinti¨® el calor de cintura de Alejandro. ¨¦l sosten¨ªa firmemente. Sus ojos se encontraron. ra se sonroj¨® y respiraci¨®n de Alejandro se volvi¨® irregr. Todav¨ªa sent¨ªa que Alejandro era un hombre incre¨ªblemente atractivo, que se ajustaba perfectamente a sus gustos est¨¦ticos. Recordaba perfectamente hace trece a?os, cuando solo ten¨ªa once a?os, en medio de una tormenta oscura y aterradora, los ojos brintes de Alejandro. ¨¦l le hab¨ªa salvado vida. Sin ¨¦l, e no habr¨ªa sobrevivido. Pero ahora, Alejandro parec¨ªa habestimado de nuevo. ¨¦l ayud¨® a levantarse. ¡ªGracias ¡ªdijo e. ¡ªResponde mi pregunta ¡ªinsisti¨® Alejandro. ¡ªNo soy tu esposa, tengo el derecho de no dec¨ªrtelo ¡ªra se burl¨® y se dio vuelta¡ª. Ya que dijiste que estamos a mano, ?por qu¨¦ aferrarte a m¨ª? Incluso si tengo una identidad falsa, no he hecho nada que testime en estos tres a?os, ?verdad? De repente, Alejandro agarr¨® su brazo y su expresi¨®n se oscureci¨®: ¡ªNi siquiera hemos obtenido nuestro certificado de matrimonio. Oficialmente, a¨²n eres mi esposa. ?As¨ª que tienes obligaci¨®n de decirme tu identidad! ¡ª?No tengo nada que decir! ra respiraba con dificultad, sus ojos se volv¨ªan rojos. ¡ªSe?or Hern¨¢ndez, ha de obligaciones, ?pero no es rid¨ªculo cuando no ha cumplido con sus deberes de esposo en estos tres a?os? ?Por qu¨¦ deber¨ªa cumplir con mis obligacioneso esposa contigo? ¡ªIrene, si no has, no pienses que no puedo hacerte nada ¡ªAlejandro agarr¨® y acerc¨® a ¨¦l. Ambos respiraban agitadamente. ¨¦l no era una persona que se enojara f¨¢cilmente, pero esta mujer lo hab¨ªa estado pisoteando desde que lo dej¨®. ?Qu¨¦ atrevimiento! ¡ªEntonces, ?investiga t¨² mismo! ?Por qu¨¦ preguntas? ra se liber¨® con fuerza de su agarre y se fue sin mirar atr¨¢s. Alejandro observ¨® elegante y fr¨ªa figura de mujer, recordando susbios ardientes y sus zapatos de tac¨®n negro afdoso cuchillos, y sinti¨® una opresi¨®n en el pecho. ?Por qu¨¦ se hab¨ªa convertido en esto? ?Estaba tratando decer el gusto de Diego? Con una mente llena de sospechas, no pod¨ªa adivinar qu¨¦ era lo que a su abuelo le gustaba de e. ¡ªSe?or Hern¨¢ndez, Beatriz dijo que se torci¨® el pie y est¨¢ llorando, quiere que vaya a ve¡ª C¨¦sar lleg¨® jadeando. De repente, un rugido de motor de carreras sacudi¨® el aire. ¡ª?Ah! ?Es, es se?orita! Alejandro se sorprendi¨® al ver a su exesposa conduciendo un superauto de lujo de edici¨®n limitada, un Bugatti Chiron. ¡ªLa se?orita¡­ ?resulta que es una rica oculta! ¡ªLos ojos de C¨¦sar se abrieron de par en par. La mirada de Alejandro se oscureci¨®, su mano se cerr¨® lentamente en un pu?o. ¡ª?S¨ªgu! Cap铆tulo 9 Cap¨ªtulo 9 Cap¨ªtulo9 ra agarra el vnte con una mano y corre por carretera en noche. No le preocupaba que Alejandro siguiera, simplemente no entend¨ªa por qu¨¦ un hombre que hab¨ªa ignorado durante tres a?os, se interesaba de repente por e justo cuando su matrimonio estaba llegando a su fin. Los hombres eran unos tontos, si los persegu¨ªas y los tratabas bien, solo recib¨ªas su desprecio, pero si los ignorabas y los tratabaso basura, ven¨ªan corriendo hacia ti. De repente, ra mir¨® por el espejo retrovisor y frunci¨® el ce?o. ?El Lamborghini de Alejandro estaba persiguiendo! ¡ª?Quieres seguirme? Ser¨¢ en pr¨®xima vida ¡ªdijo ra con una sonrisa malvada mientras pisaba el acelerador a fondo. El sonido de noche se desliz¨®o un rayo en una curva a izquierda y desapareci¨® en un abrir y cerrar de ojos. ¡ª?R¨¢pido, sigue a esa chica! ¡ªdijo Alejandro en el asiento del pasajero instigando a C¨¦sar. C¨¦sar nunca hab¨ªa conducido tan r¨¢pido y su coraz¨®n estaba a punto de salirse de su pecho. Despu¨¦s de mucho esfuerzo, finalmente vios luces traseras de ra. Alejandro, aunque no mostraba ninguna emoci¨®n, se sinti¨® aliviado. ¡ªSe?or Hern¨¢ndez, se?ora tiene habilidades de condi¨®n incre¨ªbles. No es de extra?ar que e tenga esta pegatina ¡ªsuspir¨® C¨¦sar. ¡ª?Pegatina? ¡ªpregunt¨® Alejandro confundido. ¡ª?Mira el dise?o en su coche! ¡ªdijo C¨¦sar. Alejandro mir¨® y vio una pegatina nca en parte trasera del Bugatti. Dec¨ªa R¨¢pidos y Furiosos. Era un poco gracioso. ¡ª?No lo sab¨ªas? A se?ora le encanta ver pel¨ªcs, especialmente R¨¢pidos y Furiosos. Siempre veo en televisi¨®n de s de estar cuando visito ¡ªcontinu¨® C¨¦sar. No pens¨¦ que se?ora fuera tan interesante. Siempre pens¨¦ que era una mujer fr¨¢gil y dependiente. Incluso Alejandro fue enga?ado por esta mujer. Y lo que era a¨²n m¨¢s molesto es que sab¨ªa menos de su esposa que su secretario. ¡ªAy, ?acelera! ¡ªexm¨® Alejandro¡ª. Sigue su ritmo, si no puedes, te quitar¨¦ tu srio anual ¡ª a?adi¨® Alejandro apretando los dientes y con el rostro r¨ªgidoo una estatua. C¨¦sar ten¨ªa miedo de perder su srio, pero ten¨ªa a¨²n m¨¢s miedo de morir en un idente automovil¨ªstico. Finalmente, ra hizo dos giros bruscos y elegantes, y desapareci¨® de su vista. ¡ªLa perdimos¡­ ¡ª dijo C¨¦sar desanimado. Alejandro golpe¨® el vidrio del auto con el pu?o, cons venas de frente hinchadas. ¡ªIrene, ?por qu¨¦ te escondes detr¨¢s de una m¨¢scara? ?Qui¨¦n eres realmente? * Por noche, los hermanos mayores llegaron a vi privada de su hermana. Diego y Javier estaban cocinando en cocina abierta y luminosa, mientras que ra jugaba a un videojuego y miraba a un apuesto chef cocinar. ¡ª?OK, cuatro puntos! ¡ªexm¨® ra, orgullosa de su puntaje en panta. ¡ªHermanita, a¨²n eres muy buena en esto ¡ªdijo Javier con una sonrisa brinte. Era el hermano m¨¢s amigable de los cuatro. Copyright by N?v/elDrama.Org. ¡ª El rey del carnicero, nunca fa ¡ªrespondi¨® ra, arrodill¨¢ndose en si y moviendo su caramelo de undo a otro. Parec¨ªa muy linda. ¡ªHey, no presumas., o tendr¨¦ que ense?arte una li¨®n ¡ªbrome¨® Javier. ¡ªLa ¨²ltima vez te venc¨ª tan f¨¢cilmente que casi te retiraste ¡ªdijo Diego mientras le daba a ra un trozo de carne. ¡ª?Eso fue porque el cuarto hermano se retir¨® repentinamente de misi¨®n! De lo contrario, habr¨ªamos ganado seguro ¡ªse quej¨® Javier. ¡ªVoy a empezar a cocinar, hermanita. Como eres al¨¦rgica al humo, espera en s de estar ¡ªdijo Diego suavemente. ra se qued¨® at¨®nita y sinti¨® una emoci¨®n amarga en su nariz. No se atrevi¨® a decirles que hab¨ªa trabajadoo cocinera para familia Hern¨¢ndez durante tres a?os, que hab¨ªa estado expuesta al humo de aceite durante todo ese tiempo y que hab¨ªa desarrodo inmunidad al humo. Si lo contaba, su hermano mayor podr¨ªa mostrar algo de piedad debido a su fe, pero los otros tres hermanos podr¨ªan acabar con toda familia Hern¨¢ndez. ?ra es joya de Grupo P¨¦rez, familia Hern¨¢ndez no puede maltrata as¨ª! ?E es una mujer talentosa y trabajadora! Pero por suerte, e hab¨ªa aprendido li¨®n y ya no se dejar¨ªa humir por un hombre que nunca valor¨®. En ese momento, el tel¨¦fono de Diego son¨®. ¨¦l se limpi¨® sus manos en su dntal, sac¨® su tel¨¦fono, y mir¨® a ra con una expresi¨®nplicada. ¡ªra, es tu exesposo otra vez. ¡ª?Maldici¨®n, est¨¢ enganchado de nuevo! ¡ªra se enfureci¨® tanto que su cara se puso roja y su piruleta cay¨® sobre mesa. ¡ª?Qu¨¦ significa eso? ?Flora Hern¨¢ndez todav¨ªa te ma por tel¨¦fono con frecuencia? Javier se sent¨® junto a su hermana y tom¨® piruleta de mesa para chupa. ¡ª?No es cierto que despu¨¦s de que vieron los fuegos artificiales juntos, en ori del r¨ªo, e pens¨® que eras el novio de ra? ¡ªS¨ª ¡ªrespondi¨® ra. ¡ª?Dios m¨ªo! ?En qu¨¦ est¨¢ pensando ¨¦l? ¡ªexm¨® Javier. ¡ª?No soy lo suficientemente bueno? ¡ªDiego, vestido con su dntal, sonri¨® amablemente. ¡ªFlora Hern¨¢ndez es ciega o algo as¨ª, no pareces un novio, pareces un padre ¡ªbrome¨® Javier. Los dos hermanos se buron de e, lo que hizo sentir muy frustrada. Tres hombres en su vida estaban volviendo loca. ¡ª?Vas a contestar? ¡ªpregunt¨® Diego. ¡ª?No le hagas caso! ¡ª?S¨ª! Diego presion¨® el bot¨®n de altavoz. ¡ªEstoy buscando a mi esposa ¡ªdijo Alejandro con una voz m¨¢s natural que por ma?ana, incluso con un toque de posesi¨®n. ¡ª?Maldita sea! ¡ªJavier estaba a punto de maldecir, pero ra lo detuvo y lo presion¨® contra mesa. ¡ªSe?or Hern¨¢ndez, Irene ya no es su esposa, se han divorciado ¡ªrecord¨® Diego con calma. Incluso cambi¨® su nombre para no dtarse. ¡ªE sabe que todav¨ªa es mi esposa, e sabe lo que hay en su coraz¨®n¡ª dijo Alejandro con una voz fr¨ªa que hizo que toda cocina se congra. ¡ªAlejandro, ?qu¨¦ quieres? ?Por qu¨¦ sigues persigui¨¦ndome y sigui¨¦ndome en tu auto? ?Qu¨¦ est¨¢s intentando lograr? ¡ªra cort¨® el altavoz y respondi¨® con impaciencia. ¡ªTengo algo que decirte en privado ¡ªdijo Alejandro. ra encontr¨® una habitaci¨®n y cerr¨® puerta antes de volver a contestar. ¡ªHa r¨¢pido, estoy ocupada. ¡ª?Por qu¨¦ cambiaste de n¨²mero? ¡ªpregunt¨® Alejandro con voz fr¨ªa. ¡ªEstoy empezando de nuevo, dejando el pasado atr¨¢s ¡ªrespondi¨® ra. ¡ª?Es esto una forma de venganza contra m¨ª? ¡ªpregunt¨® Alejandro con los dientes apretados¡ª. ?Te mudaste con Diego inmediatamente despu¨¦s de dejarme? ?Me mas Irene dnte de m¨ª y luego neas marte de otra manera dnte de Diego? ¡ª?Alejandro! ra tambi¨¦n estaba furiosa y apret¨® los pu?os. ¡ªNo creo que me importe con qui¨¦n est¨¦s, pero no quiero que mi abuelo se decepcione contigo ¡ªdijo Alejandro con una risa fr¨ªa¡ª. No quiero que descubra que mujer que valora y aprecia es una mujer sin verg¨¹enza. Incluso si quieres ser libre, por favor, contr tus iones y pbras antes del cumplea?os de mi abuelo y no permitas que los rumores lleguen a sus o¨ªdos. ra no pudo decir una pbra m¨¢s y simplemente colg¨® el tel¨¦fono. En oscuridad, apoy¨® su espalda contra pared y respir¨® profundamente, pero no pudo calmar el dolor que Alejandro le hab¨ªa causado. ?Por qu¨¦ todav¨ªa duele tanto? Hab¨ªa prometido que no le importar¨ªa cuando ¨¦l muriera, ?verdad? ra se frot¨® los ojos y al final no pudo conteners l¨¢grimas. ¡ªAlejandro¡­ ?c¨®mo puedes verme as¨ª? Todo nuestro amor de trece a?os fue un error¡­ Cap铆tulo 10 Cap¨ªtulo 10 Cap¨ªtulo10 En otra parte, Vi Marejada. Alejandro, a quien su orgullosa exesposa le hab¨ªa colgado mada, se qued¨® at¨®nito durante varios segundos antes de poder reionar. E hab¨ªa sido tan decisiva y despiadada que no parec¨ªa misma esposa que lloraba y le suplic¨¢ba que no se divorciara. As¨ª que, en estos tres a?os, e no hab¨ªa tenido sentimientos por ¨¦l en absoluto. Solo se someti¨® y se reprimi¨® para lograr alg¨²n prop¨®sito desconocido. Al pensar en esto, Alejandro se enfureci¨®. -Se?or Hern¨¢ndez, aqu¨ª est¨¢ su caf¨¦. C¨¦sar entr¨® y al ver que su rostro estaba serio, pregunt¨® con caut: -?Ha contactado a Se?ora? ?Tiene un nuevo n¨²mero de tel¨¦fono? Alejandro se frot¨® frente con frustraci¨®n, distra¨ªdo por su enojo y sin haber logrado lo que necesitaba hacer. Pensaba que despu¨¦s de que Irene se fuera, todo ir¨ªa bien para ¨¦l, pero ahora se sent¨ªa sofocado y enojado por su rci¨®n con Diego. ?Esto era absurdo! ?C¨®mo pod¨ªa esta mujer contrr sus emociones? -Int¨¦ntalo de nuevo m¨¢s tarde. No quiero har de esa mujer ahora. Alejandro tom¨® una taza de caf¨¦ y dio un sorbo, frunciendo el ce?o de repente. -?Qu¨¦ pasa con este caf¨¦? No est¨¢ bien. -Lo hice siguiendo receta que Se?ora me dio. ?C¨®mo podr¨ªa ser?_-C¨¦sar se rasc¨® cabeza con sorpresa. 2 -?Receta? -La Se?ora me dio un peque?o cuaderno antes de irse, en el que detall¨® sus preferencias, lo que no le gusta, c¨®mo prefiere el caf¨¦, incluso cu¨¢ntoi¨® de qu¨¦ to en qu¨¦ mes y a?o. C¨¦sar sac¨® el peque?o cuaderno de su bolsillo y se lo entreg¨® a Alejandro. El hombre lo tom¨® y lo miro por un momento antes de abrirlo lentamente. Vio letras ras y ordenadas,os de Irene en el pasado. # A Alejandro le gusta agregar un poco de sal al caf¨¦ para mejorar el sabor. 1 # -Alejandroi¨® dos tazones de ensda en ma?ana, deber¨ªamos hace para ¨¦l m¨¢s a menudo. # -A Alejandro no le gustan los alimentos demasiado dulces. Podemos intentar hacer algo picante 1/4 # -Las corbatas quepr¨¦ para Alejandro el a?o pasado con elementos rojos, ¨¦l nuncas us¨®, parece que Alejandro odia el rojo¡­ Alejandro. Alejandro. Alejandro. Cada pbra era sobre ¨¦l, no hab¨ªa nada m¨¢s. Alejandro pas¨® p¨¢gina tras p¨¢gina, conteniendo respiraci¨®n,o si temiera ques letras salieran vndo. Sus ojos se fueron oscureciendo gradualmente y arrug¨® el papel con fuerza. -?C¨®mo puede alguien ser tan astuto y tener un motivo oculto detr¨¢s de todo esto? Aunque Alejandro estaba confundido por lo que estaba escrito en el cuaderno, todav¨ªa se sent¨ªa furioso. Arroj¨® el cuaderno a papelera con un movimiento de su mano. -?Hey, no lo tires! Se?or Hern¨¢ndez, esto es el esfuerzo de Se?ora durante los ¨²ltimos tres a?os. Si Se?ora no se preocupaba por ti, ?por qu¨¦ se molestaba entonces en recordar estas cosas en silencio ?Esto demuestra que eres muy importante para Se?ora! 1 C¨¦sar corri¨® a recogers cosas con una expresi¨®n dolorosa. -No mes Se?ora, ?no se lo merece! Copyright by N?v/elDrama.Org. En ese momento, se escucharon ruidos confusos fuera del estudio. Parec¨ªa venir del pasillo a derecha, habitaci¨®n que sol¨ªa ser de Irene. -Sal a ver qu¨¦ pasa -dijo Alejandro cansado, frot¨¢ndose frente. C¨¦sar sali¨® apresuradamente del estudio y regres¨® poco despu¨¦s con una miradaplicada. -Se?or Hern¨¢ndez, se?orita S¨¢nchez est¨¢ causando problemas. E, e¡­ -?Qu¨¦ le pasa a Beatriz? -E est¨¢ tirando todass cosas de habitaci¨®n de su exesposa por ventana. Beatriz estaba enloqueciendo, causando un desastre en habitaci¨®n de Irene. -Mujer despreciable¡­ ?despreciable! ?No es porque tienes a un viejo que te mima que te atreves a ser tan arrogante? (2) Cuando firmaron el acuerdo de divorcio, ra se fue sin nada, lo que dio a Beatriz espacio para hacer lo que quisiera, arrojando sus productos de cuidado de piel y sus adornos al sueloo si fueran basura. 2/4 Cuando Alejandro llego, ya estaba todo hecho un desastre. -?Beatriz! ?Qu¨¦ est¨¢s haciendo? Frunci¨® el ce?o de repente. -Odio que haya rastros de su vida aqu¨ª, el ambiente de Irene. Beatriz llor¨® de nuevo cuando vio a Alejandro: -Si no fuera por e¡­ ?c¨®mo podr¨ªamos perdernos durante tres a?os? Fue e quien me rob¨® el lugar¡­ ?por qu¨¦ tiene que fingir que yostim¨¦? ?Como si yo fuera una amante! -Beatriz, no eres una amante, no pienses tonter¨ªas. Los ojos de Alejandro se enfriaron mientras se inclinaba para recoger rana de juguete que hab¨ªa sido arrojada. Not¨® que gui?aba un ojo y hac¨ªa el gesto des tijeras con sus peque?as patas. Sus delgadosbios se curvaron involuntariamente. 1 Mientras tanto, Beatriz abri¨® el armario yenz¨® a tirar ropa de Irene sin cuidado. -?Qu¨¦ es esto? (1 E abri¨® una gran caja al azar, dentro de cual hab¨ªa un traje de hombre de alta calidad y corte exquisito. ¡ªJajaja¡­ ?Este es el regalo que e prepar¨® para el Se?or P¨¦rez? ?E ya hab¨ªa encontrado a su pr¨®ximo hombre antes de tiempo? Alejandro escuch¨® sus pbras y sus ojos oscuros se nuron mientras caminaba hacia e y tomaba caja. -Alejandro, ?esta mujer es tan despreciable¡­! Pens¨¦ que se hab¨ªa casado contigo porque te amaba, que te cuidar¨ªa sinceramente. Pero e solo quiere tu dinero. Beatriz se puso roja de rabia. Agarr¨® un cuchillo de frutas del centro de mesa y corri¨® hacia el traje. Alejandro fue r¨¢pido y protegi¨® caja con su cuerpo. El resultado fue que el cuchillo cort¨® directamente su brazo y sangre roja empap¨® su camisa nca. (2 -?Ah! Lo siento, Alejandro! -La cuchi en mano de Beatriz cay¨® al suelo, y e se asust¨® tanto que se cubri¨® boca, sin saber qu¨¦ hacer. -?Ay, ay, ay! ?Qu¨¦ est¨¢ pasando aqu¨ª? -Ema lleg¨® apresuradamente con el mayordomo y se asust¨® al ver que Alejandro estaba herido y que sangre que ca¨ªa estaba ti?endo alfombra nca. -Alejandro, ?c¨®mo es que te han herido con un cuchillo? -C¨¦sar, env¨ªa un coche para llevar a se?orita S¨¢nchez a casa -Alejandro contuvo el dolor y suspir¨® impotente. 3/4 -Alejandro, ?no quiero irme! ?Quero estar contigo! Beatriz se aferr¨® desesperadamente al hombre. -S¨ª, Alejandro, deja que Beatriz se quede aqu¨ª esta noche. Ya es tarde y e puede cuidarte mientras te recuperas. Ema tambi¨¦n intervino en su beneficio. En secreto, e quer¨ªa desesperadamente enviar a Beatriz a cama de Alejandro esta noche, -No es necesario, deja que se vaya. Pero no esperaba que el hombre tomara una decisi¨®n tan r¨¢pida. -Tarde o temprano, Beatriz se casar¨¢ contigo¡­ -Despu¨¦s de casarse conmigo, tendremos d¨ªas de convivencia por dnte, pero antes del matrimonio es mejor que regrese a casa para pasar tiempo con su familia. Adem¨¢s, todav¨ªa no he terminado los tr¨¢mites de divorcio con Irene, por lo que no es apropiado que Beatriz se quede aqu¨ª. Ema no tuvo otra opci¨®n. Despu¨¦s de despedir a Beatriz, que estaba llorando, Alejandro mir¨® el desorden en habitaci¨®n y suspir¨®. Luego le orden¨® al mayordomo que ordenara el cuarto. -Se?or Hern¨¢ndez, ?ven a ver esto! C¨¦sar se par¨® asombrado frente al armario y sac¨® un conjunto excepcionalmente hermoso que se usaba para cantar. Alejandro se acerc¨® y examin¨® ropa, que estaba hecha de una t suave y rosa y finamente bordada con flores de colores mativos. Era obvio que era muy cara. ¨¦l se qued¨® at¨®nito. 1 -?No conoces frase? -?Qu¨¦ frase? -Las mujeres que cantan no son fieles. Losbios finos de Alejandro se curvaron en una l¨ªnea recta, y una inquietud inexplicable surgi¨® en su pecho. 1 Cap铆tulo 11 Cap¨ªtulo 11 Cap¨ªtuloll En este momento, ra se estaba recogiendo el cabello y poni¨¦ndose un hermoso vestido para cantarle a Diego. Su voz era suave e intoxicante. Despu¨¦s de canci¨®n, Diego no pudo evitar audir. Sus ojos estaban llenos de indulgencia. -No est¨¢ mal, no est¨¢ mal. -ra, vas a ser una reina de belleza. -?Qui¨¦n quiere ser una reina de belleza? Si quiero ser algo, ser¨¦ una reina. La confianza bri ¨C ra se detuvo y se volvi¨® agresiva. ¨C -?Qu¨¦ hay de malo en ser una reina de belleza? Si no fuera bueno, no tendr¨ªamos tres madrastras. Diego solo pudo sonre¨ªr impotente. ra baj¨® cabeza y se sent¨® aldo de su hermano mayor, pensando ens tres esposas de su padre y sinti¨¦ndose un poco triste. -ra, durante estos tres a?os, todas te han extra?ado y se han preocupado por ti. Han preguntado sobre tu situaci¨®n conmigo en privado. -?Qu¨¦ est¨¢s tratando de decir, hermano mayor? -ra, cuando te fuiste de casa para convertirte en una doctora sin fronteras en un pa¨ªs extranjero, s¨¦ que, en gran parte, estabas rebel¨¢ndote contra pap¨¢. Diego levant¨® el brazo y abraz¨® suavemente su hombro, sus hermosas cejas fruncidas con un toque de tristeza. -Pero as¨ª es nuestro padre, y no podemos elegir. Adem¨¢s, no hay nadie en este mundo que no tenga defectos. Incluso Alejandro, a quien has amado durante tantos a?os. Despu¨¦s de estar casada con ¨¦l durante tres a?os, ?no descubriste que ten¨ªa muchos defectos? (1 Lasrgas pesta?as de ra temron mientras sosten¨ªa el fresco brazalete de jade en su mu?eca. -La diferencia es que puedes elegir dejar a Alejandro, pero nunca puedes romper tuszos de sangre con tu padre. Y si no puedes romperlos, intenta aceptarlos. Adem¨¢s, pap¨¢ te quiere mucho, y sus tres esposas tambi¨¦n son personas amables que han mantenido casa en orden durante todos estos a?os. Nunca han tenido ms intenciones. Puedo garantiz¨¢rtelo con mi integridad. De hecho, Diego no lo sab¨ªa. Debido a un incidente, ra ya los hab¨ªa aceptado en su coraz¨®n hace dos a?os. C¨¦sar sali¨® de habitaci¨®n despu¨¦s de vendar herida de Alejandro. A Alejandro le dol¨ªa cabeza al pensar en c¨®mo Beatriz lloraba, se quejaba y romp¨ªa cosas. En sus recuerdos, e era su 1/4 inapropiadamente. El hombre suspir¨®. Tal vezs personas cambian. Pero, de cualquier manera, Beatriz era su amor de infancia, que lo pa?¨® en los d¨ªas m¨¢s oscuros y desesperados, e era su sue?o. Hab¨ªa tomado decisi¨®n de casarse con e. Alejandro, ignorando el dolor, revis¨® algunos documentos y luego su mirada se pos¨® en el traje que estaba en el sof¨¢. Se levant¨® y lo examin¨® detenidamente. Aunque ¨¦l y Diego ten¨ªan m¨¢s o menos misma altura, sus hombros eran un poco m¨¢s anchos y su cuerpo era m¨¢s robusto. Parec¨ªa hecho a medida para ¨¦l. -Qu¨¦ feo -dijo con desprecio. Unos minutos despu¨¦s, Alejandro se hab¨ªa puesto el traje. Se par¨® frente al espejo y se examin¨®. Levant¨® los brazos y se lo ajust¨®. Le quedaba perfectamente. El traje estaba hecho con una calidad y un estilo que rivalizaban con los des marcas de alta costura. ?C¨®mo era posible que esa mujer de puebl¨° tuviera tan buen gusto? En ese momento, Alba Mar¨ªa toc¨® puerta y entr¨® con una taza de leche caliente. ?Qu¨¦? ?Est¨¢s usando ropa que Se?ora te regal¨®? ?E estar¨¢ tan feliz cuando se entere¡­ dijo Alba, visiblemente emocionada. En familia Hern¨¢ndez, todos menos Alba despreciaban a Irene. Era la mujer de campo que hab¨ªa criado a Alejandro. -?Qu¨¦ est¨¢s diciendo? -pregunt¨® Alejandro, sorprendido. 1 -?No est¨¢s usando ropa que Se?ora te regal¨®? S¨ª, es esta¡­ Alba se acerc¨® y se?al¨® el traje. -Hace un mes, Se?ora me pidi¨® que lo recogiera en sastrer¨ªa y me dijo que lo mantuviera en secreto, que era un regalo de cumplea?os para ti. ?Un regalo de cumplea?os? Alejandro estaba perplejo. Todav¨ªa faltaba un tiempo para su cumplea?os. -Alba, s¨¦ que tienes una buena rci¨®n con Irene, pero e ya se ha ido. No tienes que har en su defensa todo el tiempo -dijo Alejandro fr¨ªamente. -Joven amo, lo he visto crecer desde que era peque?o. Si hay alguien en familia Hern¨¢ndez a quien realmente apoyo, eres t¨² -dijo Alba con convi¨®n. Se acerc¨® a Alejandro y lo mir¨® en el espejo. -La Se?ora dijo que tard¨® mucho tiempo en hacerlo. Cada puntada fue hecha a mano por e misma, la t fue selionada y personalizada por e misma, incluso los botones fueron hechos a medida. La Se?ora estaba muy ocupada con los asuntos del hogar, y solo pod¨ªa dedicar un poco de tiempo cada d¨ªa para trabajar en ¨¦l, por eso lo hizo con un mes de anticipaci¨®n y lo mantuvo escondido en el armario para que no lo descubrieras. 2/4 Alejandro sintio un golpe en el pecho, incredulo. -Si no me crees, puedes mirar etiqueta del cuello, donde est¨¢ tu nombre -dijo Alba. Alejandro se quit¨® el traje y lo arroj¨® al sof¨¢o si estuviera en mas. -Ya nos hemos divorciado. No tengo inter¨¦s en saber lo que hizo conmigo. Puedes irte a descansar - dijo fr¨ªamente. -Joven amo, ?por qu¨¦ se divorci¨® de Se?ora? E es una buena chica y lo ama con todo su coraz¨®n¡­ -dijo Alba, sorprendida. -?Me ama con todo su coraz¨®n? Alejandro se rio friamente¨C?Amarme con todo su coraz¨®n y acostarse con otro hombre justo despu¨¦s de dejar mido? -La Se?ora no har¨ªa eso¡­ Alba estaba at¨®nita. -Dicen que se necesita tres a?os para conocer a una persona. Eso es absolutamente cierto dijo ¨¦l, con una risa fr¨ªa. Alejandro reprimi¨® con fuerza cualquier pensamiento sobre Irene. cabeza. Sinti¨® sangre sub¨ªrsele a -Si e no me ama en absoluto, ?por qu¨¦ fingir que solo me ama a m¨ª? ?Cree que an enamorar¨¦ de e? ?Cree que soy f¨¢cil de FEL QUE Soy f¨¢cil de enga?ar y contra con rabia Copyright by N?v/elDrama.Org. me -Se?or, creo que hay un malentendido aqu¨ª. Puedo ver ramente cu¨¢nto ama a usted a Se?ora -dijo Alba sacudiendo cabeza con pesar mientras iba a dor el traje. -Est¨¢ bien, Alba, deja de har. -Se?orito, perder¨¢ a Se?ora alg¨²n d¨ªa agreg¨® Alba con tristeza. * ra quer¨ªa dormir hasta tarde, pero su reloj biol¨®gico despert¨® as cinco de ma?ana. Normalmente, a esta hora ten¨ªa que preparar el desayuno para familia Hern¨¢ndez. Ahora ya no ten¨ªa que cocinar para una gran familia, ni ten¨ªa que preocuparse de opini¨®n de los Hern¨¢ndez.. ?El divorcio era genial! Despu¨¦s devarse y vestirse con ropa deportiva ajustada, ra fue algo detr¨¢s de mansi¨®n para remar en su ta de paddle. El aroma des flores y el canto de los p¨¢jaros en ori del Despu¨¦s del ejercicio, desayuno y se prepar¨® para el d¨ªa. Cuando se?orita apareci¨®, Aar¨®n qued¨® 3/4 deslumbrante. Su rostro erao una be joya, sus ojos briban, sus hombros estaban cubiertos con unrgo abrigo negro y llevaba un vestido rojo de encaje debajo. Su cintura y piernas eran delgadas y hermosas, lo que hac¨ªa que Aar¨®n se sintiera mareado. 2 -Oye -dijo ra al verlo, chasqueando los dedos dnte de su cara. -Ay, se?orita, es que es usted muy hermosa -dijo Aar¨®n sonroj¨¢ndose. ¨C Eres el secretario principal de mi hermano mayor. ?No podr¨ªas evitar mirar as mujereso un idiota? -dijo ra sacudiendo cabeza con una sonrisa ir¨®nica. El Rolls¨CRoyce se dirigi¨® al hotel KS WORLD. La hermosa CEO apareci¨® en el restaurante sin que nadie se diera cuenta. A pesar de ser una belleza de primer nivel, todos los empleados tem¨ªano si fuera un gato y ellos ratones, sin atreverse a respirar demasiado fuerte. Despu¨¦s de li¨®n de ayer, nadie se atrev¨ªa ahora a ser perezoso. El suelo de m¨¢rmol del hotel estaba tan limpio que se pod¨ªa ver imagen reflejada en ¨¦l y todos los ingredientes eran frescos. ra inspion¨® el lugar y dio algunas sugerencias antes de regresar a su oficina. 1 No tengo nada que hacer por ahora, Aar¨®n, ve a ver a mi hermano mayor por m¨ª. -No necesito volver all¨ª¨Cdijo Aar¨®n con una sonrisa-. El Se?or P¨¦rez dijo que de ahora en adnte te seguir¨¦ a donde quiera que vaya. Soy tu secretario. 1 -?Qu¨¦?! -ra abri¨® los ojos sorprendida-. Mi hermano mayor dijo que me enviar¨ªa un regalo hoy. No ser¨¢s¡­ t¨², ?verdad? 1 Aar¨®n parpade¨® y asinti¨® con cabeza. ?Genial! Su hermano mayor sab¨ªa c¨®mo hacer regalos. ?Le envi¨® un hombre vivo! Como ra no dec¨ªa nada, Aar¨®n se puso un poco nervioso. 1 -Se?orita, ?no me aceptar¨¢o su secretario de segunda mano? -Eso se ma tener una rica experienciaboral ¨Cdijo ra frunciendo losbios. ¨C ¨C Por favor, ens¨¦?ame mucho en el futuro. No pido mucho, solo quiero un aumento de sueldo brome¨® Aar¨®n. -?El dinero es un problema? Si lo haces bien, te har¨¦ rico. Si no lo haces bien, te convertir¨¦ en mi secretario de tercera mano -dijo ra, apoyando barbi con mano y con una sonrisa coqueta. Aar¨®n se estremeci¨®, apreciando a su nuevo jefe. En ese momento, se escuch¨® un golpe en puerta. Cap铆tulo 12 Cap¨ªtulo 12 Cap¨ªtulo12 ra le hizo una se?a a Aar¨®n. ¨¦l entendi¨® y fue a abrir puerta. -?Se?orita P¨¦rez! ?Se?orita P¨¦rez! El vicepresidente Jos¨¦ Luis, quien hab¨ªaetido un error el d¨ªa anterior, irrumpi¨® por puerta a gran velocidad y Aar¨®n no lo pudo detener. ra frunci¨® el ce?o al ver a Jos¨¦ acercarse a su escritorio. -Jos¨¦, ?todav¨ªa est¨¢s aqu¨ª? Ya aprob¨¦ tu renuncia, puedes buscar otro trabajo -dijo ra. -?Se?orita P¨¦rez! ?No puede tratarme as¨ª! ?He trabajado para este hotel durante casi veinte a?os! Me he esforzado al m¨¢ximo y he sacrificado todo por ¨¦l, incluso me enferm¨¦. Ni siquiera el Sr. P¨¦rez puede despedirme tan f¨¢cilmente. ?C¨®mo puede usted despedirme as¨ª? -grito Jos¨¦, sudando profusamente y con cara roja. -He revisado todos los documentos de los altos cargos del hotel y es cierto que est¨¢s enferm¨°, tienes h¨ªgado graso y p¨®lipos en ves¨ªc. Parece que el hotel tiene un buen margen de beneficio -dijo ra con una sonrisa sarc¨¢stica. Jos¨¦ entendi¨® el tono burl¨®n de sus pbras y se asust¨®. -?No sab¨ªa nada de Hogar Ediar vendiendo ropa de cama de m calidad a nuestro hotel! Hogar Ediar ha estado trabajando con nosotros durante tres a?os, ofreciendo precios razonables, y es una marca muy conocida en Ciudad de M¨¦xico, por eso yo¡­ Antes de que pudiera terminar, ra arroj¨® un documento a sus pies. -Este es el registro detado de todass transiones entre el hotel y Hogar Ediar durante los ¨²ltimos tres a?os. ?No puedes ver los errores en los informes financieros que supervisaste? Jos¨¦ tembloroso recogi¨® el documento y lo revis¨®. Las p¨¢ginas parec¨ªan estar ardiendo, era dif¨ªcil sostenes. -Tambi¨¦n he recibido una denuncia an¨®nima aqu¨ª -dijo ra mientras tomaba un sorbo de su taza de caf¨¦. Sus ojos briban con frialdad-. Alguien te denunci¨® por tener una estrecha rci¨®n con Hogar Ediar, por obtener enormes sobornos yprar grandes cantidades de ropa de cama de m calidad. (1) Jos¨¦ estaba temndo de miedo y a punto de caerse. -No tengo pruebas para despedir a alguien sin una buena raz¨®n, pero en este caso s¨ªs tengo en mi mano. No perdonar¨¦ a nadie. Si tienes alguna objeci¨®n, podemos resolver esto legalmente dijo ra. 1/5 -?Senorita Perez, lo siento! ?Fue un error estupido! ?Por favor, deme una oportunidad! Si esto sale a luz, no podr¨¦ quedarme en Ciudad de M¨¦xico¨Csuplic¨® Jos¨¦, casi arrodill¨¢ndose ante ra¨CFue Hogar Ediar quien me contact¨® y me ofreci¨® una oportunidad para enriquecerme. Todo fue idea del Sr. S¨¢nchez. Pens¨¦ que todos los colchones eran iguales, as¨ª que no lo pens¨¦ mucho y segu¨ª su n. ra se rio al escuchar esto. Un vicepresidente con veinte a?os de experiencia en industria hotelera fingiendo ser tonto para protegerse. -Bueno, Jos¨¦, t¨² sabes mejor que nadie lo qu¨¦ pas¨®. Si tienes tiempo para har tonter¨ªas conmigo, es mejor que vuelvas a enviar m¨¢s curr¨ªculums. ?Aar¨®n! Jos¨¦ sali¨® de oficina con una expresi¨®n de derrota mientras Aar¨®n lo expulsabao a un perro callejero. Una vez fuera de oficina, Jos¨¦ cambi¨® su expresi¨®n y escupi¨® con rabia. -?Maldita perra! ?Ya ver¨¢s! ?No voy a dejar que esto termine as¨ª! A pesar de que ra era indulgente, estaba muy enojada por corrupci¨®n en el hotel. -Parece que Jos¨¦ es infame en el hotel. Si lo denuncias, seguramente habr¨¢ alguien que lo reporte - dijo Aar¨®n emocionado. -Nadie lo denunciar¨¢ -respondi¨® ra. -?Qu¨¦? ?Est¨¢s¡­? -pregunt¨® Aar¨®n sorprendido. -S¨ª -respondi¨® ra de forma casual mientras segu¨ªa jugando un juego de matar. -Si no haces nada malo, no tienes que preocuparte por nada. Pero si lo haces, tarde o temprano te atrapar¨¢n. Y en este caso, no tuve que esperar mucho para que Jos¨¦ confesara -dijo ra mientras segu¨ªa jugando. Aar¨®n no pudo evitar audir a se?orita. C¨°ntens bel0ngs to N?(v)elDr/a/ma.Org -Jos¨¦ ha estado trabajando con Hogar Ediar durante tres a?os. Parece que ha sido muy corrupto. Deber¨ªamos llevarlo ante justicia y hacer que devuelva todo lo que se ha llevado. 1 -Pero tambi¨¦n hay que tener en cuenta que no debemos quemar todos nuestros puentes. Si hago algo demasiado dr¨¢stico, los altos cargos del hotel podr¨ªan volverse en mi contra. Adem¨¢s, Jos¨¦ fue ascendido por Flores, no quiero avergonzar a mi padre -dijo ra mientras segu¨ªa jugando. 1 -Entiendo -dijo Aar¨®n mientras asent¨ªa. -Por ahora, mant¨¦n a alguien vigndo a Jos¨¦. Si tiene alg¨²n contacto con el hermano de Beatriz, av¨ªsame de inmediato -orden¨® ra. -?S¨ª, se?orita! 2/5 En ese momento, el telefono de raenzo a sonar sin parar. Uno de los grupos de chat se hab¨ªa llenado de mensajes. -Aar¨®n, no tengo tiempo ahora, ?puedes ayudarme a ver qui¨¦n envi¨® el mensaje? ra segu¨ªa concentrada jugando con su tel¨¦fono. Aar¨®n r¨¢pidamente abri¨® el tel¨¦fono y dijo: -Ah, es un grupo mado ¡®Oficina Confidencial de Familia Perez¡®. Los chicos j¨®venes te enviaron un mensaje. Este grupo hab¨ªa sido creado por su segundo hermano, Javier, y contaba con ra y sus cuatro hermanos. El nombre Oficina Confidencial significaba que deb¨ªan mantener en secreto el matrimonio de ra y Alejandro, y no revrlo. ra se sorprendi¨® y dej¨® de jugar. R¨¢pidamente tom¨® su tel¨¦fono. Despu¨¦s de todo, Aar¨®n a¨²n no sab¨ªa que se hab¨ªa casado y luego divorciado. Cuantas menos personas lo supieran, mejor, de lo contrario, ?se meter¨ªan en problemas si llegaba a Flores! Javier: ?No puedo soportarlo m¨¢s! ?Qu¨¦ est¨¢ haciendo Alejandro? ?Est¨¢ yendo demasiado lejos! Antonio P¨¦rez: Estoy investigando si Grupo Hern¨¢ndez tiene alg¨²n asunto turbio, y espero que se dere en bancarrota en un mes. Sebasti¨¢n: En una semana, le voy a romper los tendones des manos y los pies de Alejandro. Diego: Am¨¦n. (2) ra: ?Alto! ?Qu¨¦ est¨¢ pasando, hermanos? Unos segundos despu¨¦s, Javier le envi¨® un ece de Twitter. Javier: Flora Hern¨¢ndez ya ha anunciado noticia de boda, y no solo eso, tambi¨¦n ha revdo que eres tercera persona en rci¨®n y que forzaste a Flora a aceptarte al principio, lo que result¨® en que pareja se separara. 1 Sebasti¨¢n: Jaja, ?separados? ?Quieres que los separe para siempre? 1 Diego: Hermano menor, no debes envidiar a los malvados ni tener celos de los que hacen el mal, porque no tienen futuro. Diego: Deja ira, abandona el enojo; no te enfurezcas, no lleves a cabo nes malvados. Javier: Hermano mayor, deja de har, o te convertir¨¢s en Jes¨²s. Sebasti¨¢n: ra, en media hora, borrar¨¦ todass noticias desfavorables para ti, y tambi¨¦n eliminar¨¦ la tendencia de nueva boda de Alejandro. ra: No es necesario, Sebasti¨¢n. 3/5 ra: Deja que tormenta sea mas fuerte. Javier envi¨® un signo de interrogaci¨®n. ra: Porque esto no tiene nada que ver conmigo. La ex esposa de Alejandro es Irene, y yo soy ra, peque?a se?orita de familia Tang. Javier: ?Exactamente! No has aparecido p¨²blicamente con Alejandro en los ¨²ltimos tres a?os, nadie te ha visto, y nadie puede encontrarte, esto no te afectar¨¢ en absoluto. ra¨CPero hay una mujer que no sabe lo que es bueno para e, y est¨¢ preocupada por esto. ra levant¨® subio rojo y fr¨ªo. -Alejandro, si quieres a tu exnovia, te lo conceder¨¦. Les deseo que tengan una vida feliz juntos. Pero si tu mujer quierestimarme, no te culpes si le sale el tiro por cta. El Grupo Hern¨¢ndez est¨¢ enloquecido con repentina noticia de boda en l¨ªnea. El departamento de rciones p¨²blicas y el tel¨¦fono de C¨¦sar estaba siendo bombardeados por los medios de En primer lugar, Alejandro Hern¨¢ndez se va a casar. En segundo lugar, ?Alejandro Hern¨¢ndez se est¨¢ casando por segunda vez! La gente estaba onfundida. ?Qu¨¦ tipo de matrimonio es este? El primer medio en publicar noticia fue Diario de Ciudad de M¨¦xico, donde se dec¨ªa que Beatriz fue personalmente a buscar al presidente de supa?¨ªa para que noticia fuera publicada. C¨¦sar mir¨® fijamente su tel¨¦fono. Los retuits de Twitter hab¨ªan superado el mill¨®n, y el primer lugar es #?Qui¨¦n es ex esposa de Alejandro?# -Se?ora est¨¢ siendo duramente criticada¡­ -?Elimina este tema! La hermosa cara de Alejandro estaba fr¨ªao un bloque de hielo, sus ojos negroso pes. Los medios deunicaci¨®n en Ciudad de M¨¦xico est¨¢n contrdos por el Grupo Hern¨¢ndez, por lo que este medio deunicaci¨®n haba por ellos. -?Qu¨¦ quieres eliminar? -?Despide a todass personas que publicaron esta noticia! -?S¨ª! Pero ?qu¨¦ hacemos con opini¨®n p¨²blica en l¨ªnea? Probablemente no podamos contr¡­ 4/5 triste¡­ La mirada de Alejandro se oscureci¨® repentinamente y tom¨® su tel¨¦fono para mar a Diego, j Maldici¨®n! Lo hab¨ªa mado tantas veces, que, si alguien no lo conociera, pensar¨ªa que estaba enamorado de Diego. Justo cuando estaba indeciso, el nombre de Beatriz salt¨® de panta. Alejandro frunci¨® el ce?o y se sinti¨® un poco frustrado Cap铆tulo 13 Cap¨ªtulo 13 Cap¨ªtulo13 Copyright by N?v/elDrama.Org. -??Beatriz? calm¨® Alejandro. -?Alejandro! ?Ay¨²dame por favor! -pidi¨® Beatriz con l¨¢grimas en los ojos-. Estoy abajo del edificio del Grupo Hern¨¢ndez¡­ ?Los reporteros me est¨¢n acosando! Tengo miedo! -?Voy a bajar a recogerte! -Alejandro no dud¨® y se puso su saco. -Se?or Hern¨¢ndez, no puede hacer eso¨CC¨¦sar se apresur¨® a detenerlo. -Envie a sus guardaespaldas a recoger a Beatriz. Si va usted, los reporteros lo atacar¨¢n. Alejandro frunci¨® el ce?o y, sin vacr, sali¨® corriendo. -?Cu¨¢ndo es fecha de boda entre usted y el Se?or Hern¨¢ndez, se?orita Beatriz? -Seg¨²n los informes, usted y el Se?or Hern¨¢ndez se conocen desde infancia, ?es eso cierto? ?Qu¨¦ opinas de ex esposa del Se?or Hern¨¢ndez? Seg¨²n los informes, e intervino en su rci¨®n, ?es verdad? Las c¨¢maras de los reporteros apuntaban a cara de Beatriz y, aunque los guardaespaldas intentaban protege, escena era bastante ca¨®tica. Beatriz mostraba una actitud mansa y dulce, y en realidad estaba muy feliz. E fue quien dio a conocer noticia de boda a los medios de comunicaci¨®n, y si Irene era tercera en discordia, tambi¨¦n hab¨ªa sido idea suya. Esa mujer despreciable se atrevi¨® a robar su pulsera, humi, y e quer¨ªa hacer que se convirtiera en una amante maldecida por miles de personas. -Gracias por su preocupaci¨®n, si tengo buenas noticias con Alejandro sesunicar¨¦ de inmediato. En cuanto a ex esposa de Alejandro, Irene, s¨¦ muy poco de e. Por favor, no ataquen m¨¢s. Despu¨¦s de todo, e y Alejandro ya se han separado. D¨¦je vivir en paz. 1 En lugar de apaciguar a los reporteros, su respuesta los anim¨® m¨¢s, y escena se volvi¨® a¨²n m¨¢s ca¨®tica. Cuando Beatriz estaba muy asustada y retrocediendo, un pecho s¨®lido protegi¨®, luego tom¨® del hombro y llev¨® r¨¢pidamente hacia puerta. -Alejandro, finalmente has venido¨Clos ojos de Beatriz briban con l¨¢grimas,o si quisiera Horar. Pero Alejandro estaba fr¨ªo y cado. De repente, se detuvo y mir¨® a su alrededor. Ten¨ªa sensaci¨®n de que Irene estaba cerca, observando todo lo que estaba sucediendo. Pero, ?c¨®mo podr¨ªa ser posible? La c¨¢mara en entrada del Grupo Hern¨¢ndez se movi¨® ligeramente. ra estaba sentada en su oficina, viendo todo lo que suced¨ªa fuera del edificio del Grupo Hern¨¢ndez. Vio a Beatriz y Alejandro salir juntos, vio a 1/3 Si alguien le preguntara si no le dol¨ªa el coraz¨®n, nadie creer¨ªa su respuesta. -Alejandro, realmente proteges. ?Alguna vez me has protegido a m¨ª? -Los ojos de ra se pusieron rojos¨CHace dos a?os, en una noche de tormenta, cuando estaba a punto de morir de dolor, tambi¨¦n te m¨¦. Sab¨ªa que no vendr¨ªas, pero solo esperaba que respondieras mi mada. Pero lo que recib¨ª fue el sonido del tel¨¦fono apagado. Pensar que te he amado con todo mi coraz¨®n durante tres a?os, para que al final solo seas una herramienta para azar el tiempo y para que le hagas caso a tu abuelo. No vales pena, Alejandro, eres lo peor que me ha pasado en vida. 1 En este momento, Oficina Confidencial de Familia Per¨¦z recibi¨® otro mensaje. Diego: ra, el presidente de Diario de Ciudad de M¨¦xico que fue el primero en publicar noticia, ha sido destituido por tu exesposo. Parece que noticia fue publicada por su novia y no tiene nada que ver con ¨¦l. 1 ra parpade¨® con susrgas pesta?as y escribi¨®: Marido y mujer, no hay separaci¨®n entre nosotros. Javier: ?Exacto! Son iguales. Javier: ra, acabo de encontrar una noticia importante, te lo dir¨¦ en privado. Sebasti¨¢n: Dilo aqu¨ª. Javier: ?No! Lo encontr¨¦ yo mismo, no intenten colgarse de mi ¨¦xito. Si quieren encontrar algo, h¨¢ganlo ustedes mismos. Luego, Javier le envi¨® un mensaje de voz. -Peque?a hermana, encontr¨¦ algo interesante sobre Beatriz. Javier era un fiscal aparentemente desali?ado, pero solo sus otros hermanos y ra sab¨ªan que era un experto en tolog¨ªa de hacking, no tan buenoo Sebasti¨¢n, pero muy poderoso y con una gran capacidad de investigaci¨®n. Ning¨²n delincuente que pasara por sus manos hab¨ªa escapado. ?Lo mismo ocurre con Beatriz! Aparecieron varias fotos en WhatsApp. ?Sorprendentemente, son fotos de Beatriz bes¨¢ndose con un hombre mestizo con ropa revdora! -Javier, eres bueno en tolog¨ªa deputadoras. ra silb¨® y mir¨®s fotos con satisfi¨®n. -?De d¨®ndes sacaste? -Estaban en lista de seguidores de Beatriz en Instagram. Hay cientos de personas all¨ª, y los he estado revisando uno por uno durante estos d¨ªas. Luego encontr¨¦ a este hombre sospechoso y 2/3 hombre es entrenador f¨ªsico y tiene muchos seguidores. -Javier, gracias por tu arduo trabajo. Te invitar¨¦ a cenar esta noche. -?Solo cenar? ?No vamos a beber? -?Vamos a beber! -No te emociones demasiado, tengo algo m¨¢s impactante aqu¨ª, incluso yo me asust¨¦. Javier le envi¨® un informe de diagn¨®stico m¨¦dico, seguido de varias fotos del abdomen des mujeres. -?Qu¨¦ es esto? -ra se sorprendi¨®. -?Puedes creerlo? Beatriz tuvo un hijo en Estados Unidos, y estas fotos sons marcas que quedaron despu¨¦s del parto. ra tembl¨® de repente. Luego ampli¨®s fotos ys revis¨® varias veces con cuidado. Esa mujer no est¨¢ enferma en absoluto. Ha estado yendo al hospital una y otra vez, pero en realidad ha acudido al departamento de cirug¨ªa pl¨¢stica para eliminar esas marcas en su est¨®mago. -Ah, tolog¨ªa moderna es realmente ¨²til para estas personas malvadas. He estado trabajando en casos durante tantos a?os, he escuchado casos de intercambio de pruebas de paternidad, pero es primera vez que escucho sobre eliminar marcas de embarazo. 1 -En otras pbras, Beatriz y Alejandro a¨²n no han tenido rciones sexuales. De lo contrario, e ya habr¨ªa mostrado su verdadera cara- ra suspir¨® aliviada, sintiendo ciertaplejidad en su coraz¨®n. Despu¨¦s de todo, hab¨ªa amado a Alejandro durante trece a?os. Necesitaba tiempo para asimr todo esto. Pero no importaba c¨®mo se sintiera, nunca volver¨¢ a querer a Alejandro. -Esa perra te ha intimidado. Deber¨ªamos publicar estas fotos en l¨ªnea y ense?arle una li¨®n. Javier estaba ansioso por matar a Beatriz. -Cuando era ni?a, ten¨ªa costumbre de dejar lo mejor para el final. ra entrecerr¨® los ojos. -El ataque especial debe ser guardado para un momento crucial. Solo entonces tendr¨¢ poder destructivo. 2 Cap铆tulo 14 Cap¨ªtulo 14 Cap¨ªtulo14 Alejandro llev¨® a Beatriz a oficina del presidente en presencia de todos los empleados de empresa. Tan prontoo cerr¨® puerta, Beatriz llor¨® y se arroj¨® en los brazos del hombre, abrazando fuertemente su cintura. ¡ªAlejandro, gracias por venir a buscarme. Me asust¨¦ mucho hace un rato Alejandro no mostr¨® ninguna emoci¨®n. Levant¨®s manos ys puso sobre los hombros de Beatriz. Luego lentamente alej¨®. -Alejandro¡­ -Beatriz estaba confundida. -?Por qu¨¦ hiciste eso? -La voz de Alejandro era fr¨ªa y su mirada era aterradora. -?Qu¨¦ hice? -?Por qu¨¦ buscaste al Diario de Ciudad de M¨¦xico para publicar nuestropromiso? ?Por qu¨¦? Beatriz suspir¨® aliviada, pero quer¨ªa abrazarlo de nuevo. -Porque no pod¨ªa esperar para casarme contigo. ?No quieres casarte conmigo, Alejandro? 1 -Quiero casarme contigo. Pero esto no es apropiado -Alejandro estaba serio, sin ternura de antes. N?velDrama.Org exclusive content. -?Por qu¨¦ no es apropiado? Ya te has divorciado de Irene, ?no? -A¨²n no hemos terminado el proceso legal y prometimos a nuestro abuelo que esperar¨ªamos hasta su cumplea?os n¨²mero ochenta para divorciarnos oficialmente.- Alejandro se movi¨® hacia atr¨¢s. Hasta entonces, e todav¨ªa es mi esposa legalmente. Si ahora publicas nuestropromiso, todos se ver¨¢n afectados, y nuestro abuelo estar¨¢ a¨²n m¨¢s disgustado contigo. 1 ¨¦l era directo y consideraba siempre los pros y los contras des cosas. Hab¨ªa tenido problemas emocionales desde su infancia, pero solo hab¨ªa sido suave con Beatriz. Aunque sus pbras eran un poco fr¨ªas, pens¨® que e,o su amiga de infancia, lo entender¨ªa. Pero result¨® que esta mujer no entend¨ªa nada. Beatriz estaba tan enojada que sus ojos se pusieron rojos. 1 ?Todos se ver¨¢n afectados? Alejandro, ?est¨¢s enojado porque alguien en l¨ªnea dijo que Irene era tercera en discordia? ?La extra?as? -No extra?o, solo que Irene no es tercera en discordia. Esto no deber¨ªa haber sucedido. Alejandro se frot¨®s sienes, sintiendo dolor de cabeza. -?C¨®mo que no es tercera en discordia? ?ramente lo es! Beatriz estaba tan enojada que saltaba de pie, y su voz era aguda y estridente, lo que hac¨ªa que 1/5 -?Si no fuera por e, ya estar¨ªamos juntos! ?Maldita sea, estuvo en medio de mi camino durante tres a?os! -Fue Irene quien se cas¨® conmigo durante tres a?os sin nada real a cambio. Si no fuera por e, t¨² y yo nunca hubi¨¦ramos tenido oportunidad de estar juntos. Alejandro termin¨® de har y su coraz¨®n dio un fuertetido. Si, si no fuera por Irene, ?podr¨ªa su abuelo permitir que ¨¦l y Beatriz estuvieran juntos? Esa mujer siempre lo recib¨ªa con una sonrisa en casa, lo ayudaba a cambiarse y a preparar el ba?o. Sin decir una pbra, arreba todo, nunca lo hacia preocuparse por nada. No discut¨ªa ni peleaba, ni siquiera cuando firm¨® el acuerdo de divorcio y se fue de familia Hern¨¢ndez dijo ni una pbra de queja. Incluso al final, cuando Irene eligi¨® a Diego sin dudarlo, e hab¨ªa cumplido con su deber de esposa durante tres a?os, mientras que ¨¦l, desde el principio hasta el final, solo consideraba una herramienta, esperando ansiosamente que pasaran los tres a?os para estar con persona que amaba. 1 Si hamos de deudas, ¨¦l le deb¨ªa mucho m¨¢s a e. (1 -Alejandro, ?est¨¢s hando con esa mujer ahora? Beatriz estaba sorprendida. Sent¨ªa que no pod¨ªa entender los pensamientos de este hombre. -No, solo estoy discutiendo el asunto -respondi¨® Alejandro con firmeza. En ese momento, su tel¨¦fono son¨®. Era su abuelo, lo que lo hizo sentir a¨²n m¨¢s frustrado. Abri¨® puerta. C¨¦sar estaba esperando afuera. -C¨¦sar, env¨ªa m¨¢s personas para escoltar a Beatriz a casa. -S¨ª, Se?or Hern¨¢ndez -C¨¦sar hizo un gesto de por favor hacia Beatriz. -Alejandro, no quiero volver¡­ tengo miedo -Beatriz estaba llorando, aferr¨¢ndose a su mano. -No tengas miedo, solo no aceptes ninguna entrevista de los medios en los pr¨®ximos d¨ªas, lo dem¨¢s lo manejar¨¦ yo. Alejandro pa?¨® hasta puerta, cerr¨® y luego respondi¨® mada de su abuelo, aguantando a su vez el dolor de cabeza. -Abuelo. 1 -?Alejandro! ?C¨®mo te atreves a romper tu promesa conmigo? ?Est¨¢s tan ansioso por casarte con esa mujer demon¨ªaca? -Fernando estaba furioso. -?Si te casas con e, yo, Fernando, ya no te considerar¨¦ mi nieto desobediente! -Abuelo, noticia fue filtrada por los medios, no tiene nada que ver conmigo. 2/5 fue -Creo que roe esa minger quier to filtro o que no te casadas y se puso ansiosa, an que Fernando estaba tan enojado que no queria escuchar nada m¨¢s -No fue Beatrix quien lo hizo, no malinterpretes Alejandro se frotos sienes. Su dolor de cabeza empeoraba. -No te permito que te cases con Beatriz Quiero que vuelvas con Irene! -Fernando lo obligo sim rodeos -Abuelo, eso es lo que me prometiste, que despu¨¦s de tres a?os yo podria elegir Alejandro sudaba frio, su respiraci¨®n era irregr: -Ya no Bay posibilidad entre Irene y yo, mi futura esposa solo puede ser Beatriz -?Bien¡­ bien! Eres un tonto desobediente! Fernando esperar¨¢ hasta que pierdas a Irene y llores de arrepentimiento Despu¨¦s de decir eso, el anciano colg¨® el tel¨¦fono enojado Alejandro suspiro con angustia y se acerc¨® a su escritorio, agarrando fren¨¦ticamente un analg¨¦sico para tragarlo. C¨¦sar acababa de regresar despu¨¦s de llevar a Beatriz a casa y vio escena. Se acerc¨® r¨¢pidamente para ayudarlo. -Se?or Hern¨¢ndez, ?c¨®mo est¨¢? ?Se le ha vuelto a avivar su dolor de cabeza? -No importa -dijo Alejandro mientras se sentaba lentamente y cerraba los ojos, masajeando sus sienes hinchadas. ( -No es bueno tomar analg¨¦sicos todo el tiempo. Recuerde que, durante estos tres a?os, Se?ora lo ha estado masajeando y su dolor de cabeza ha mejorado mucho. ?C¨®mo es posible que ahora vuelva a aparecer? -dijo C¨¦sar con preocupaci¨®n. Luego suspir¨® con tristeza: -S Se?ora estuviera aqu¨ª, podr¨ªa dormir bien despu¨¦s de cada masaje. -No hables de e -dijo Alejandro con un suspiro, sinti¨¦ndose frustrado. -Por cierto, Se?or Hern¨¢ndez, sobre tarea que me asign¨®¡­¡­.. Ya he descubierto qui¨¦nes sons personas detr¨¢s des cuentas que difundieron informaci¨®n negativa sobre Se?ora Es Beatriz ¨C dijo C¨¦sar con una mirada brinte, queriendo decir m¨¢s pero deteni¨¦ndose Alejandro levant¨® vista de repente, su coraz¨®n se contrajo. 315 -?Lo has confirmado? ?Como es posible? -S¨ª, lo he confirmado varias veces -dijo C¨¦sar en voz baja- De lo contrario, ?c¨®mo puede haber tantas coincidencias? Tan prontoo se anunci¨® suprom¨ªso, apareci¨® informaci¨®n negativa. Obviamente, alguien lo hab¨ªa neado con anticipaci¨®n. Alejandro se qued¨® inm¨®vil por un momento, luego su cuerpo se derrumb¨®, sinti¨¦ndose impotente. -?C¨®mo pudo Beatriz hacer algo as¨ª¡­? Sab¨ªa que Beatriz lo amaba y se preocupaba por ¨¦l, y tambi¨¦n sab¨ªa que a e no le gustaba Irene, pero no pod¨ªa usar este m¨¦todo para desahogar su ira. -Ve y ocupate de esto. Quiero que esa informaci¨®n desaparezca de Inte antes del atardecer, sin importar qu¨¦ m¨¦todos uses -dijo Alejandro con firmeza. Beatriz regres¨® a casa donde pareja S¨¢nchez y Santiago esperaban con alegr¨ªa. -?Hermanita, tu n fue muy efectivo! -dijo Santiago con una sonrisa-. Tan prontoo anunciaste tu compromiso con el Se?or Hern¨¢ndez, nuestro negocioenz¨® a prosperar. Ahora, muchos hoteles nos est¨¢n pidiendo productos. ?Estamos haciendo una fortuna! -?Eres nuestra hero¨ªna, hija! -Gabriel S¨¢nchez tambi¨¦n elogi¨®. Anteriormente, cuando el grupo P¨¦rez hab¨ªa retirado de forma repentina todos los productos de Hogar Ediar, propiedad del grupo S¨¢nchez, y cancel¨® permanentemente su cboraci¨®n, industria comenz¨® a cuestionar al Grupo S¨¢nchez. Muchos hoteles que ya hab¨ªan hecho pedidos tambi¨¦n los cancron, lo que result¨® en una gran p¨¦rdida para padre e hijo, que estaban desesperados. Por lo tanto, Beatriz pens¨® en anunciar su compromiso para salvar el negocio de su familia. Y efectivamente, funcion¨®. Con ayuda del grupo Hern¨¢ndez, el dinero estaba fluyendo. Pero Beatriz no estaba feliz en absoluto. Su rostro se desanim¨®. -S¨ª, el negocio se ha salvado, pero ?saben cu¨¢nto he tenido que pagar por eso? Hoy, Alejandro y yo tuvimos una pelea, y el viejo¡­ probablemente me odie a¨²n m¨¢s. -?No te preocupes! ?Qu¨¦ puede hacer ese viejo Fernando? ?Morir¨¢ pronto! -dijo Santiago con una sonrisa malvada-. Cuando eso suceda, t¨ªa contrr¨¢ a Enrique y t¨² contrr¨¢s a Alejandro. ? Entonces, toda familia Hern¨¢ndez estar¨¢ bajo nuestro control! -S¨ª, Beatriz -dijo Ana S¨¢nchez, mientras acariciaba su cabello, con un brillo en sus ojos. -Si Alejandro te ama, Fernando no podr¨¢ evitar que te conviertas en una esposa rica y famosa. Tu 4/5 Solo entonces Beatriz se sinti¨® consda y confiada. Esta vez, e se casar¨ªa con familia Hern¨¢ndez sin importar qu¨¦, convirti¨¦ndose en esposa del CEO envidiada por todos. Cap铆tulo 15 Cap¨ªtulo 15 Cap¨ªtulo15 El sol se pon¨ªa en el horizonte, los rayos dorados prabans nubes con un brillo deslumbrante. Alejandro, exhausto, se sent¨® en el asiento trasero del lujoso auto que se dirig¨ªa a Vi Mar. -Se?or Hern¨¢ndez, ya he manejado esas cuentas que difamaron a Se?ora, ya les he suspendidos cuentas y les he enviado cartas de abogados. Eso deber¨ªa ser suficiente para detenerlos. Pero en cuanto a informaci¨®n de boda, no podemos elimina, eso es un problema muy dif¨ªcil dijo C¨¦sar con una expresi¨®n preocupada. Alejandro mir¨® por ventana con una mirada sombr¨ªa. En el camino, tuvo muchas ganas de contactar a Irene, pero record¨® que su ¨²ltima conversaci¨®n termin¨® mal y esta vez tendr¨ªa que har con e a trav¨¦s de Diego, lo que lo hac¨ªa sentir un poco avergonzado. E incluso si mara, ?qu¨¦ podr¨ªa decir? ?Disculparse por lo que pas¨® hoy? No pod¨ªa decirlo, pero sent¨ªao si una piedra gigante estuviera presionando su coraz¨®n, dificult¨¢ndole respiraci¨®n. Cuando el Rolls¨CRoyce estaba cerca de Vi Mar, Alejandro frunci¨® el ce?o de dijo. El conductor fren¨® y se detuvo en el costado de carretera. epente. -D¨¦tente- erta del auto y se baj¨®. Cruz¨® calle Antes de que C¨¦sar pudiera preguntar, Alejandro abri¨® directamente hacia una tienda de ropa de alta gama. En vitrina transparente hab¨ªa trajes exquisitos y en parte superior de tienda estaba el letrero de Endites. De repente, Alejandro record¨® que el paquete de regalo del traje que Irene le envi¨® ten¨ªa el nombre de Endites. Entr¨® en tienda. Las campanis sonaron y un empleado sali¨®. -Se?or, ?viene a recoger o a encargar un traje? 1 Alejandro vacil¨® antes de preguntar: -Hace aproximadamente un mes, ?una mujer joven de unos veinte a?os hizo un traje de hombre aqu¨ª? -?S¨ª, s¨ª! ?Recuerdo a esa chica! Era muy h¨¢bil cons manos y su talento en el dise?o era impresionante. He estado en este negocio durante cuarenta a?os y realmente no puedopararme con e -dijo el anciano sastre recordando a Irene con los ojos brintes. -?Ven¨ªa e aqu¨ª todos los d¨ªas para hacer trajes? -pregunt¨® Alejandro con voz ronca y baja. -S¨ª, ven¨ªa todos los d¨ªas por ma?ana y trabajaba hasta que cerr¨¢bamos al atardecer. Varias veces vi tan cansada que se quedaba dormida en mesa. En ocasiones no ten¨ªa tiempo de beber agua durante todo el d¨ªa. Me daba tanta pena. El anciano sastre record¨®: 1/5 -Le pregunte si era para su padre o su novio, y e se sonrojo y dijo que era para su amado. No pens¨¦ que se hubiera casado tan joven, no s¨¦ qu¨¦ hombre tiene tanta suerte. Amado. Esas dos pbras erano espinas en el tallo de una rosa y punzaban su coraz¨®n tembloroso. -Cuando haba de su amado, haba mucho y sus ojos briban. Pens¨¦ que e amaba mucho a su esposo, de lo contrario, ?c¨®mo podr¨ªa trabajar tan duro para hacerle un traje? Todo por amor. Por cierto, ?qui¨¦n es usted? ?C¨®mo lo sabe? Alejandro trag¨® saliva y dijo por impulso: -Soy ese amado. El anciano sastre qued¨® at¨®nito y lo mir¨® fijamente, -?Qu¨¦ pareja perfecta, e es hermosa y talentosa y usted es guapo y exitoso! -dijo el anciano sastre. Alejandro sali¨® de tienda de ropa, luz del sol de tarde le daba en cara y sent¨ªa que todo era ?Realmente lo amaba? ?Realmente hab¨ªa alguien en el mundo tan racionalo para sero un esquizofr¨¦nico, am¨¢ndolo con todo su coraz¨®n cuando estaba con ¨¦l y luego entreg¨¢ndose por algo as¨ª antes. -?Se?or Hern¨¢ndez! ?Qu¨¦ hace en una tienda de trajes? Por lo general usa otras marcas, ?cu¨¢ndo cambi¨® sus preferencias? ¡ªdijo C¨¦sar, confundido. -Nada, v¨¢monos¨Crespondi¨® Alejandro con el ce?o fruncido. 1 De repente, su tel¨¦fono vibr¨®. Alejandro suspir¨® aliviado al ver que era su mejor amigo, Rodrigo. -?Qu¨¦ pasa? -pregunt¨®. -Salgamos esta noche, hermano, vamos a celebrar¨Cdijo Rodrigo con entusiasmo y un tono burl¨®n. -?Celebrar qu¨¦? -Depende de ti, puede ser para celebrar tu matrimonio o para celebrar tu divorcio. -Vete al diablo -respondi¨® Alejandro. -?Jaja! Estoy bromeando, hermano. Hoy abro un nuevo lugar y quiero que me pa?es. ?Hace cu¨¢nto que no nos vemos? ?Ya no me quieres? -pregunt¨® Rodrigo. Alejandro vacil¨® por un momento antes de responder: 215 Nos vemos esta noche Eaa noche, ra cocino una deliciosa cena para Javier ra, erea alergien al humo del cigarrillo Aunque esta cocina no es muy humeante, deberias fumar menos dijo Javier mirando mesa llena deida deliciosa y preocupado por salud de ra C¨°ntens bel0ngs to N?(v)elDr/a/ma.Org Esta bien, de todos modos siempre estoy cocinando dijo ra antes de darse cuenta de que habia hado de m¨¢s. No tenia cuidado con su hermano y habia hado sin pensar Dios mio! ?Has estado cocinando para Flora Hern¨¢ndez durante los ultimos tres a?os todos los dias? ?Lo voy a matarl¨Cexm¨® Javier casi volcando mesa. -No es gran cosa, es natural que una esposa cocine para su esposo. Pero no importa, nunca volver¨¦ a hacerlo de nuevo¨Cdijo ra riendo alegremente, aunque su risa no podia ocultar tristeza en sus ojos Javier, que siempre bromeaba, de repente se puso serio, se acerc¨® a e y In abraz¨®o si protegiera una pe en una concha. -Estos tres a?os han sido en vano. De ahora en adnte, te mimaremos para siempre, princesa! Las nue en punto de noche. El nuevo bar de Rodrigo hab¨ªa atraido a muchas personas adineradas y famosas. Despu¨¦s de todo, ? qui¨¦n no queria asistir a una fiesta de Rodrigo? De repente, el sonido de un motor reson¨® y aparici¨®n de un Bugatti de edici¨®n limitada hizo que todass mujeres sintieran envidia y todos los hombres lloraran Javier sali¨® del asiento del copiloto primero. Esta noche, llevaba ropa casual y cambi¨® su imagen seria y meticulosao fiscal en el pasado por una imagen soleada y guapa, pero no menos elegante. En ese momento, puerta del conductor se abri¨® y ra, apoyandos manos ens ncas palmas del hombre, baj¨® del coche con sus piernasrgas y sexys enfundadas en una ajustada y sensual falda teada de tirantes. Bajos luces parpadeantes, parec¨ªa una gxia rom¨¢ntica. Su cabello negro peinado en grandes. ondas, y un par de exclusivos pendientes de diamantes con flecos acentuaban su bellezao una luna rodeada de estres. Los atractivos hombres que estaban afuera miraron fijamente, babeando. Javier asustado abrazo y dijo: 3/5 -Dios mio, ?no estas demasiado sexy esta noche? -?Por qu¨¦? ??No soy hermosa? -ra levant¨®s cejas con coqueteo. -?Eres hermosa! Solo tengo miedo de que estos lobos codiciosos te ataquen. -?Qui¨¦n se atreve a morderme? Sacar¨¦ sus dientes uno por uno, ?crees que no? ra se rio con confianza. La vida nocturna era ca¨®tica y morosa y aumentaba su adrenalina. Javier no dej¨® que su hermana se sentara en el bar, abri¨® su billetera y orden¨® una mesa llena de buena bebida, para dejar un ambiente de ¡°no te acerques si eres un extra?o¡°. -Ah, despu¨¦s de ver a tantos chicos guapos aqu¨ª me arrepiento de haberte seguido, hermano menor - se quej¨® ra mientras agitaba su copa con frustraci¨®n. -?Qu¨¦ pasa? ?No te gusta? -Me gusta, pero ?no est¨¢s bloqueando mi suerte con los hombres despu¨¦s de mi divorcio? -?Maldici¨®n! ?No significa que te hayas devaluado despu¨¦s del divorcio? ?No puedes dejar de venir a este lugar para buscar hombres y hacerte sentir enferma? Javier se sent¨® junto a e, sin poder contrr todass miradas codiciosas que se dirig¨ªan hacia ra. En ese momento, en el segundo piso, Rodrigo y Alejandro entraban en una lujosa suite. Esta noche, Alejandro llevaba un traje impecable. Rodrigo lo mir¨® y sacudi¨® cabeza. -?Est¨¢ este traje soldado a tu cuerpo? Si no supiera que est¨¢s aqu¨ª para divertirte, pensar¨ªa que vienes a discutir una adquisici¨®n. -Casi todass discotecas en Ciudad de M¨¦xico est¨¢n en declive y pierden dinero cada a?o. Este lugar simplemente no vale pena adquirirlo -dijo Alejandro sent¨¢ndose con elegancia. -Ja, ja, ?crees que porque otros pierden dinero, t¨² tambi¨¦n lo har¨¢s? -?No pierdes dinero? -Pierdo. Pero no tengo miedo. Estoy tan pobre que solo me queda dinero. -Rodrigo se rio, sosteniendo su vaso de whisky y mirando hacia abajo, donde multitud se aglomeraba. De repente, fij¨® su mirada en alguien y exm¨®: -?Qu¨¦ hermosa! Visteo reina de noche, y suportamiento eso estre m¨¢s brinte en el cielo. (1 Alejandro normalmente no se acercaba as mujeres, pero Rodrigo lo oblig¨® a mirar. Una vez que lo hizo, los ojos de Alejandro temron y su sangre y energ¨ªa se invirtieron. 4/5 ?Era Irene! ?Y quien era el nombre de sudo? ?Javier? Cap铆tulo 16 Cap¨ªtulo 16 Cap¨ªtulo16 -?Ay, mira qui¨¦n est¨¢ sentado aldo de hermosa mujer! ?No es el presidente de Valencia Grupo KS, Diego P¨¦rez? ¨C dijo Rodrigo Rodr¨ªguez, levantando su ceja en tono de bu. -?No es cierto que Diego P¨¦rez nunca pisa este tipo de lugares? ?Ja ja! ?Qu¨¦ lo trajo aqu¨ª esta noche? No es de extra?ar que Alejandro Hern¨¢ndez y Rodrigo Rodr¨ªguez se confundieran. Los cuatro hermanos de ra P¨¦rez son cuatrillizos. A simple vista, el mayor Diego P¨¦rez y el segundo Javier P¨¦rez se ven id¨¦nticos. Es f¨¢cil confundirlos si no los conoces bien. -?Carajo, estoy celoso! Una mujer tan hermosa deber¨ªa ser mi amante, ?para qu¨¦ seguir a Diego P¨¦rez?¨C dijo Rodrigo Rodr¨ªguez cada vez m¨¢s emocionado. ra P¨¦rez, en nta baja, ri¨® dulcemente ante el hombre. Alejandro Hern¨¢ndez sinti¨® un extra?o malestar en su coraz¨®n. Una vez, esa sonrisa solo era para ¨¦l. M¨¢s indignante a¨²n, avncha de rumores y esc¨¢ndalos parec¨ªa no afecta en absoluto. ?Esta mujer segu¨ªa disfrutando de su vida de lujos y ceres! En cambio, ¨¦l pasaba todo el d¨ªao un amargado, preocup¨¢ndose por resolver sus problemas con e. -Oye, ?por qu¨¦ no me quedo esta noche? Aunque sea mujer de Diego P¨¦rez, a m¨ª no me importa. Con un portero, uno puede meter goles- dijo Rodrigo Rodr¨ªguez con una sonrisa lujuriosa. -No le pongas ni un dedo encima. Es mi esposa¨Crespondi¨® Alejandro Hern¨¢ndez. Rodrigo Rodr¨ªguez abri¨® los ojoso tos: -?Qu¨¦? -Ex esposa agreg¨® Alejandro Hern¨¢ndez con voz cortante, sintiendo una sensaci¨®n punzante en su garganta. -?Qu¨¦? ?Esa es ex esposa de madera y sin gracia que tanto mencionabas? Hermano, ?est¨¢s ciego, tonto o ambas cosas? ?Esta mujer es una belleza, cien veces mejor que tu adorada Beatriz S¨¢nchez!¨C exm¨® Rodrigo Rodr¨ªguez con asombro. 1 Alejandro Hern¨¢ndez lo fulmin¨® con mirada, y Mateo Mart¨ªnez se ech¨® para atr¨¢s y sac¨® lengua. - Ay, es que yo tambi¨¦n me dej¨¦ llevar. Al principio cuando dije que quer¨ªa conocer a mi -cu?ada, t¨² dijiste que no val¨ªa pena. Pens¨¦ que era feao un dinosaurio, ?pero nunca imagin¨¦ que¡­! ?Oye, a d¨®nde vas? 1 Pero ya era tarde, Alejandro Hern¨¢ndez hab¨ªa salido corriendo de habitaci¨®n. ra P¨¦rez y su hermano hab¨ªan bebido tres rondas de tragos y sus mejis ncas se hab¨ªan sonrojadoo melocotones en primavera. 1/3 -?Estas bien, mi querida?¨C pregunto Javier Perez preocupado al ver que estaba un poco borracha. -?Otra ronda! ?Lancemos los dados!¨C respondi¨® ra P¨¦rez, que aguantaba bien el alcohol, pero estaba angustiada por dentro y por eso se emborrachaba m¨¢s r¨¢pido de lo normal. En ese momento, el superior de Javier P¨¦rez m¨® y no pod¨ªa ignorar mada, ya que podr¨ªa haber una importante tarea eendada, as¨ª que se disculp¨® diciendo: -ra, espera aqu¨ª, vuelvo enseguida despu¨¦s de contestar esta mada. ra P¨¦rez le dijo con un gesto desenfadado: -?ro que s¨ª! La red de proti¨®n- se desactiv¨® temporalmente y los hombres a su alrededor se acercaron lentamenteo tiburones oliendo sangre. ra P¨¦rez los mir¨® con ojos coquetos y su mirada perezosa los recorri¨®o si estuviera eligiendo un to deida. -Este es demasiado bajo, este es demasiado delgado, este tiene nariz demasiado chata, este tiene los ojos demasiado peque?os¡­ pens¨® para s¨ª misma. Ninguno de ellos separaba con su ex marido. Es una l¨¢stima que ese hermoso envoltorio escondiera un hombre fr¨ªo y sin sentimientos, que hab¨ªa decepcionado y defraudado despu¨¦s de haber puesto todo su coraz¨®n en ¨¦l. En ese momento, ra P¨¦rez not¨® que en mesa cercana, varios j¨®venes ricos estaban animando a un hombre a que le diera de beber a una chica. ?Y ese hombre riendo grasoso es nada menos que Santiago S¨¢nchez, el hermano mayor de Beatriz S¨¢nchez! Property belongs to N?vel(D)r/ama.Org. Lo que es a¨²n m¨¢s intolerable, ra P¨¦rez, que tiene buen ojo, ve que uno de los ricos le echa afrodis¨ªaco al vaso y se lo pasa a Santiago S¨¢nchez. De repente, ira invade y se levanta de golpe y va hacia ellos. -?Vaya, qu¨¦ belleza!, dicen los ricos al ver a ra P¨¦rez, con boca hecha agua. Santiago S¨¢nchez, al ver a esta belleza, ya no le interesa mujer que tiene en brazos. -?Est¨¢s disfrutando tanto, por qu¨¦ no me llevas contigo?- dice ra P¨¦rez, con los ojos embriagados y m¨¢s encantadora. -Peque?a, lo que quieras hacer, hermano mayor est¨¢ aqu¨ª para pa?arte- dijo Santiago S¨¢nchez,mi¨¦ndose losbiosscivamente. ra P¨¦rez toma copa con afrodis¨ªaco y dijo: -Es f¨¢cil, toma esta copa y b¨¦b. 2/3 Todos se quedan en silencio y cara asquerosa de Santiago Sanchez se oscurecio. ?Qui¨¦n no sab¨ªa que hay una dosispleta de afrodisiaco en esa copa? ?Solo un tonto lo beber¨ªa! - ?No quieres beber? ?Entonces te alimentar¨¦ yo mismo! ¨C dice ra P¨¦rez con mirada feroz y le arroj¨® toda copa de vino en cara de Santiago Sanchez. Todos se sorprendiron, chica se asust¨® y corri¨® a undo 3/3 Cap铆tulo 17 Cap¨ªtulo 17 Cap¨ªtulo17 -?Mujerzu, ?te atreves a arrojarme algo?! ?Sabes qui¨¦n soy yo?¨C grit¨® Santiago S¨¢nchez enfurecido mientras se limpiaba cara. -?Y a mi que me importa qui¨¦n eres? Has drogado a una chica y has emborrachado con afrodis¨ªacos, no vales ni para ser un perro- respondi¨® ra P¨¦rez con una mueca coqueta. Santiago S¨¢nchez estaba furioso, ?c¨®mo se atrev¨ªa esta mujer a insultarlo? Si no hubiera tanta gente alrededor, habr¨ªa querido abofetea. En ese momento, dos guardaespaldas de familia S¨¢nchez se acercaron y Santiago S¨¢nchez orden¨® que sacaran de all¨ª. Es necesario darle una paliza, ?s¨®lo as¨ª servir¨ªa para algo en cama! Los dos guardaespaldas, altos y corpulentos, se acercaron a e, pero ra P¨¦rez, aunque estaba borracha, se movi¨® ¨¢gilmente y esquiv¨® sus ataques. 1 -Muy lento- bostez¨® ra P¨¦rez. -?Ag¨¢rre!¨C rugi¨® Santiago S¨¢nchez mientras se limpiaba cara. Uno de los guardaespaldas se levant¨® y trat¨® de agarrar por el hombro a ra P¨¦rez, pero en ese momento apareci¨® una figura alta y delgada que se acerc¨® a e, agarr¨® el brazo del guardaespaldas y lo arroj¨® al suelo con un giro r¨¢pido. ?El hombre, de 1,80 metros de altura hab¨ªa sido arrojado al suelo en un abrir y cerrar de ojos! -?Qu¨¦ habilidad!¨C dijo burl¨¢ndose. ra P¨¦rez estaba aturdida y hab¨ªa eructado. Su cuerpo suave se recost¨® hacia atr¨¢s y de repente una mano fuerte sostuvo su delgada cintura. E sinti¨® respiraci¨®n profunda y caliente de un hombre cerca de su meji, haci¨¦nd sentir cosquis. -?Mm¡­ qui¨¦n eres! ?No me toques!¨C dijo ra P¨¦rez mientras se resist¨ªa. -Irene Isabel, abre los ojos y mira qui¨¦n soy¨Cdijo una voz familiar. Era una voz fr¨ªa, profunda y seductora. El coraz¨®n de ra P¨¦rezt¨ªa con fuerza y poco a poco levant¨® mirada, encontr¨¢ndose con los ojos seductores y sin piedad de Alejandro Hern¨¢ndez. Los ojos de Alejandro se estrecharon y se profundizaron. Con unosbios rojos ardientes y una belleza natural, si no fuera por su mirada de ciervo inocente y pura, ¨¦l ni siquiera se atrever¨ªa a reconoceo Irene Isabel, su esposa de tres a?os. 1/2 -Irene Isabel, te has vuelto valiente. ?Estas buscando problemas en todas partes porque tienes a Diego P¨¦rez para apoyarte? ¨C dijo Alejandro Hern¨¢ndez. ¨C ¡ªS¨ª, ?y qu¨¦? ¡ª respondi¨® ra P¨¦rez, levantando su peque?a nariz y pareciendo traviesa. -Cuando veo a alguien con el apellido S¨¢nchez, solo quiero golpearlo. ?Tienes alg¨²n problema con eso? ?Si lo tienes, no me importa! Alejandro Hern¨¢ndez apret¨® un poco m¨¢s mano que sosten¨ªa su cintura, castig¨¢nd. -Mmm¡­ duele¡­ d¨¦jame ir¡­- se quej¨® ra P¨¦rez en sus brazos, sinti¨¦ndose a¨²n m¨¢s ebria y con una voz suave. ?Qu¨¦ hombre podr¨ªa resistir eso? La mirada profunda de Alejandro Hern¨¢ndez se intensific¨®. -?Cu?ado?!¨C Santiago S¨¢nchez estaba asombrado y horrorizado. -Se?or S¨¢nchez, ?qu¨¦ quiere decir con eso?-Alejandro Hern¨¢ndez lo mir¨® fr¨ªamente -Adem¨¢s, Bea y yo a¨²n no nos hemos casado formalmente, ?es apropiado que me me su cu?ado? Santiago S¨¢nchez se qued¨® sin pbras por el bochorno. Bea, qu¨¦ asco. ? N?velDrama.Org - All rights reserved. ra P¨¦rez odiaba a Beatriz S¨¢nchez y odiaba el apodo cari?oso que Alejandro Hern¨¢ndez le daba. Despu¨¦s de tres a?os de matrimonio, ¨¦l nunca m¨® por su nombre, ni siquiera un ¡ªIrene. Cada vez m¨¢s desconsda, e se esforz¨® al m¨¢ximo para liberarse de su abrazo. Prefer¨ªa tambalearse y no permitir que este perro tocara. -P¨ªdale disculpas a e- dijo Alejandro Hern¨¢ndez en un tono deando. Aunque se dirig¨ªa a Santiago S¨¢nchez, su mirada nunca se apartaba de ra P¨¦rez. Despu¨¦s de todo, e estaba bastante borracha. -Esta loca vino y me arroj¨® alcohol en cara sin ninguna raz¨®n y hasta me atac¨® personalmente. ? Deber¨ªa ser e que se disculpe!- Santiago S¨¢nchez estaba indignado. -Cuida tu lengua- advirti¨® Alejandro Hern¨¢ndez con una mirada amenazante. ¡ªE es mi exesposa. Cap铆tulo 18 Cap¨ªtulo 18 Cap¨ªtulo18 Santiago S¨¢nchez estaba tan asustado que casi se le cay¨® mand¨ªb. ?Result¨® que e era exesposa del se?or Hern¨¢ndez que ocultaba! Honestamente hando, su aspecto era mucho m¨¢s sofisticado que el de su hermana, que era un florero mativo pero insustancial. Esta rosa poderosa podr¨ªa ser derrotada por su hermana que solo era una joven amiga de infancia. -Se?or Hern¨¢ndez, incluso si e es su exesposa, ?no puede ser una raz¨®n para que yo le pida ¨C disculpas! Santiago S¨¢nchez quer¨ªa salvar su rostro y no ceder, ?Si e se disculpa conmigo, entonces no habr¨¢ sucedido nada! -Si hubiera llegado m¨¢s tarde, tus hombres podr¨ªan haber hecho algo inapropiado con e- La cara del se?or Hern¨¢ndez estaba fr¨ªa y hda. -No sucedi¨®, pero eso no significa que no te hayas equivocado. Pide disculpas. Santiago S¨¢nchez estaba temndo en su coraz¨®n, pero todav¨ªa resist¨ªa en su rostro. El rostro de ra P¨¦rez estaba sonrojado, y el alcohol estaba haciendo efecto. Solo hab¨ªa escuchado algo sobre una exesposa y disculpas¡­ pens¨® que este hombre perro estaba obligando a inclinarse. ?Por qu¨¦ tendr¨ªa que inclinarme ante ¨¦l? ?Ser¨ªa bueno si pudiera torcer su cabeza y pateao una pelota! -Pedir disculpas es un gran problema. En mi opini¨®n, deber¨ªamos hacerlo a mi manera: o me llevas a la estaci¨®n de polic¨ªa y me haces pasaro parte des masas de Barcelona, o lo sacas y lo golpeas hasta que todo est¨¦ resuelto. Rodrigo Rodr¨ªguez, con una cara muy atractiva y agresiva, sonri¨® con iron¨ªa y m¨® a un grupo de personas que lo segu¨ªan, mostrando su estilo de gangsterismo pr¨ªncipesco. -?Por qu¨¦ me golpeaste? ?Ya no hay justicia?¨C dijo Santiago S¨¢nchez asustado al ver aparici¨®n del joven Rodrigo. Rodrigo Rodr¨ªguez movi¨® el dedo ¨ªndice y chica que acababa de ser embriagada se acerc¨® t¨ªmidamente a ¨¦l para esconderse detr¨¢s de ¨¦l. -En primer lugar, estas chicas en mi lugar solo venden bebidas y ban, nunca ofrecen servicios de pa?amiento. Lo que hicieron al embriaga de forma sucesiva rompi¨®s res de mi lugar. En segundo lugar, en mi lugar no se permiten afrodis¨ªacos o drogas prohibidas, lo que m¨¢s odio en mi vida es que alguien haga eso en mi lugar, y a quien lo haga, le romper¨¦s piernas si lo pillo. 1/3 Deberias agradecer a senorita Isabel, si no fuera por e, habrias tomado el atrodisiaco, y bueno, ahora estar¨ªas saliendo de ACE en horizontal. Alejandro Hern¨¢ndez se sorprendi¨® al saber verdad. -?Jajaja, bien dicho, chico!¨C dijo ra P¨¦rez mientras le gui?aba un ojo a Rodrigo Rodriguez. -Gracias por el elogio, mi querida ex cu?ada dijo Rodrigo Rodriguez mientras le gui?aba un ojo a e. -?Te parece bien mi n, Alejandro?¨C pregunt¨® Rodrigo Rodr¨ªguez. -Si, es factible, respondi¨® Alejandro Hern¨¢ndez de manera concisa. -?Lo siento! ?Lo siento mucho, se?or Hern¨¢ndez! Realmente no sab¨ªa que esta se?orita era su ex esposa, fue un error m¨ªo, me disculpo con se?orita Isabel, lo siento mucho¡­-dijo Santiago S¨¢nchez, rogando por el perd¨®n de ra P¨¦rez, mientras estaba furioso en su coraz¨®n. Sin embargo, en ese momento, Alejandro Hern¨¢ndez se dio cuenta de algo. ?Irene Isabel hab¨ªa desaparecido! cu?ada -?Buscas a tu ex Mira hacia el escenario- silb¨® Rodrigo Rodr¨ªguez y gui?¨® un ojo en esa diri¨®n. Alejandro Hern¨¢ndez se sorprendi¨® y se sinti¨® inc¨®modo. En medio de luces y sombras hipn¨®ticas, Irene Isabel se mov¨ªa con una cintura de hormiga, bando con sensualidad y picard¨ªa, sonriendo sin preocupaci¨®no un peque?o demonio tentador, eclipsando todo a su alrededor. ra P¨¦rez estabapletamente borracha,pletamente emocionada. No ten¨ªa idea de lo que estaba haciendo, se sent¨ªao si estuviera vndo,o si fuera el viento indefinido. De repente, su cuerpo se inclin¨® hacia atr¨¢s. Entre los gritos de sorpresa, cay¨® en los brazos de alguien que eran duros pero c¨¢lidos. Property belongs to N?vel(D)r/ama.Org. Cuando logr¨® ver el rostro enojado y apuesto de Alejandro Hern¨¢ndez, e solo pudo re¨ªr est¨²pidamente y decir dos pbras: -Quiero vomitar. Alejandro Hern¨¢ndez arrastr¨® a ra P¨¦rez al ba?o de hombres. E vomit¨® en el inodoro, y aunque era hermosa, vomitando era un desastre. 2/3 Al principio, el solo se paro en puerta y mito triamente, pero cuando vio sufrir tanto, se acerc¨® a e y le dio palmaditas en espalda mientras e se retorcia. Cuando termin¨° de vomitar, ra P¨¦rez se tambale¨® hacia elvabo y se enjuag¨® boca. -Ugh¡­ me siento tan mal¡­ -Entonces, ?por qu¨¦ bebes? Te lo buscaste tu misma- dijo Alejandro Hern¨¢ndez, frunciendo el ce?o con frialdad -Porque¡­ estoy triste¡­ estoy muy triste¡­ Cap铆tulo 19 Cap¨ªtulo 19 Cap¨ªtulo19 ra P¨¦rez estaba confundida, incluso pensaba que el hombre a sudo era su hermano yenz¨® a sollozar. -?Por qu¨¦ Alejandro Hern¨¢ndez no me quiere?¡­ ?Por qu¨¦?¨C pregunt¨® entre l¨¢grimas. Alejandro Hern¨¢ndez sinti¨® su coraz¨®ntir con fuerza mientras escuchabios apretados. smentos con -He estado esforzandome mucho¡­ realmente lo he intentado¡­ pero parece que cuanto m¨¢s me esfuerzo, m¨¢s me odia¡­ ?por qu¨¦? ?D¨ªmelo!¨C exm¨® ra P¨¦rez de repente, gir¨¢ndose y abrazando al hombre, llorando fuertemente en su pecho y manchando su camisa impecable con l¨¢grimas, mocos y maquije de colores. Alejandro Hern¨¢ndez se qued¨® paralizado, su garganta se apret¨®, sintiendo c¨®mo cada una de sus l¨¢grimas ardientes se grababa en su pecho, impregnando su coraz¨®n. Despu¨¦s de un momento, pregunt¨® con voz profunda: -?Realmente te gusta mucho Alejandro Hern¨¢ndez? ra P¨¦rez levant¨® su peque?a cara enrojecida por el nto, abriendo ligeramente susbios de cereza. El hombre sinti¨® su garganta tensarse mientras resist¨ªa tentaci¨®n de sus deseos m¨¢s puros. Incluso se arrepinti¨® de haber hecho esa pregunta. ?Qu¨¦ importa si e lo ama o no? ?Qu¨¦ importa si no lo ama? El divorcio era inevitable entre ellos, su amor de por vida solo podr¨ªa ser Beatriz S¨¢nchez. De repente, se oy¨® un fuerte golpe y puerta del ba?o fue derribada. -?Alejandro Hern¨¢ndez! ?Qu¨¦ te pasa? ?No tienes verg¨¹enza? ?Comes el to mientras miras el taz¨®n? -Javier P¨¦rez se puso tan furioso que abraz¨® a ra P¨¦rezo si fuera un ¨¢gu protegiendo a su polluelo. Alejandro Hern¨¢ndez frunci¨® el ce?o, un hombre elegante y sofisticadoo siempre, y esto demuestra cu¨¢nto se preocupa por su ex esposa. De repente, sinti¨® que su respiraci¨®n era pesada. -Se?or P¨¦rez, e no puede beber mucho alcohol, vomit¨® mucho antes. Si realmente quieres, no deber¨ªas trae a este lugar. Javier P¨¦rez estaba a punto de refutar a esteo, pero cuando lo m¨® -se?or P¨¦rez-, decidi¨® e, se?ot Hern¨¢ndez, ya que se ha divorciado de mi peque?a, no deber¨ªa meterse en su vida. Vuelva y cuide bien a su se?orita de oro. O Despu¨¦s de decir eso, Javier P¨¦rez agarr¨® a ra P¨¦rez y sali¨®, pero Alejandro Hern¨¢ndez lo detuvo. -?Qu¨¦ est¨¢s haciendo? -?Realmente amas?¨C Pregunt¨® Alejandro Hern¨¢ndez con voz profunda. Property belongs to N?vel(D)r/ama.Org. -Obviamente. -?Puedes casarte con e? Esta pregunta dej¨® a Javier P¨¦rez sin pbras. -?Qu¨¦ tienes que ver t¨² con eso? ?D¨¦jame en paz! -Irene Isabel no tiene antecedentes de poder y no puede soportar este tipo de juego emocional. Si no puedes casarte con e, solo piensa en eo una amante. No arrastres, devu¨¦lvel? su vida normal lo antes posible¨CAlejandro Hern¨¢ndez ten¨ªa una chispa en los ojos. -Ja, ja, ja¡­ Alejandro Hern¨¢ndez, nunca te he visto tan descarado. Cuando te divorciaste de Irene por Beatriz S¨¢nchez, ?por qu¨¦ no pensaste en situaci¨®n de Irene? ?No est¨¢s arrastrando al matrimonio por segunda vez? ?No crees que eso es una carga para e? Ya que el divorcio ya est¨¢ hecho, ?por qu¨¦ te casaste con e hace tres a?os? ?No fue solo para usao puente para llegar a tu amada? ?Pf! Eres asqueroso y repugnante! 1 Alejandro Hern¨¢ndez sinti¨® una punzada en el coraz¨®n y su corpulento cuerpo tembl¨® bajo el traje, Javier P¨¦rez lo empuj¨® con fuerza. -?Vete a donde te d¨¦ sombra de Flora Hern¨¢ndez! 2 Alejandro Hern¨¢ndez no sab¨ªa c¨®mo responder, solo pod¨ªa pensar en esa frase: -Usao transici¨®n-. Y tambi¨¦n, -Flora Hern¨¢ndez-. (1 -?Y mi ex cu?ada? ?Se fue?¨C Rodrigo Rodr¨ªguez se apoy¨® en barandi con cintura estrecha y lo m¨ªr¨® con un aspecto desorientado y triste mientras beb¨ªa su whisky. -S¨ª- respondi¨® Alejandro Hern¨¢ndez con tristeza, tomando un trago de su vaso de whisky. Sent¨ªa una sensaci¨®n de ardor en garganta. -Esta noche, si no fuera por ti, definitivamente habr¨ªa golpeado a Santiago S¨¢nchez. ?Usando afrodis¨ªaco es inaceptable! Adem¨¢s, intent¨® tocar a mi chica, ese idiota estaba buscando problemas. 2/3 -No tienes que nacer nada por mi. Beatriz es Beatriz, y su hermano es su hermano. De repente, Alejandro Hern¨¢ndez se dio cuenta y frunci¨® el ce?o. ?Mi chica? ?Qu¨¦ quieres decir? - Pens¨¦ que si estabas desinteresado, yo podr¨ªa asumir su lugar- dijo Rodrigo Rodriguez con una sonrisa malvada. -Solo que el titulo cambiar¨¢ de nuera a hermana menor. ?Podr¨¢s adaptarte a eso? -A¨²n no hemos presentado solicitud de divorcio, ?y ya est¨¢s mostrando tu c de lobo?¨C,dijo Alejandro Hern¨¢ndez con una mirada fria. -Bueno, hab¨¦is firmado el acuerdo de divorcio. ?Tan lejos est¨¢ obtener el certificado?-pregunt¨® Rodrigo Rodriguez, levantandos cejas. -No s¨¦ de otras cosas, pero estoy seguro de que muerte est¨¢ cerca para ti- dijo Alejandro Hern¨¢ndez apretando los dedos, su hermoso rostro se cubri¨® de una hda. Cap铆tulo 20 Cap¨ªtulo 20 Cap¨ªtulo20 ra P¨¦rez despert¨® al d¨ªa siguiente y vomit¨® de nuevo. -Hermanita, recuerdo que sol¨ªas aguantar bien el alcohol ?C¨®mo es que ahora te has vuelto tan d¨¦bil?¨C Javier P¨¦rez le entreg¨® agua para enjuagar su boca y luego le dio Resalim plus para que lo tomara -Hace tres a?os que no bebo¡­ De repente, beber tanto, ?nadie podr¨ªa aguantarlo! ra P¨¦rez sab¨ªa que a Alejandro Hern¨¢ndez no le gustabans mujeres que ol¨ªan a alcohol, as¨ª que desde que se cas¨® con ¨¦l hace tres a?os, tambi¨¦n dej¨® de beber. ? N?velDrama.Org - All rights reserved. -Si no sabemos que te has pasado con bebida, podr¨ªamos pensar que est¨¢s embarazada- brome¨® Javier P¨¦rez. -Ja¡­ si estuviera embarazada del hijo de Alejandro Hern¨¢ndez, ?qu¨¦ har¨ªais vosotros, hermanos? ¨C Los ojos de ra P¨¦rez reflejaban un dolor apenas perceptible. -?Qu¨¦ podemos hacer? ro que te ayudaremos a criar al ni?o, no importa de qui¨¦n sea sangre que corre por sus venas, ¨¦l es inocente- dijo Javier P¨¦rez, aunque odiaba a Alejandro Hern¨¢ndez con todo su ser. Pero su sentido de justiciao funcionario judicial era muy fuerte. -No te preocupes, ?Alejandro Hern¨¢ndez quiere que lleve su hijo? ?Qui¨¦n se cree que es?¨C ra P¨¦rez se ri¨® fr¨ªamente y tom¨® un trago de agua para limpiarse garganta. -Por cierto, ?recuerdas lo que pas¨® anoche?¨C pregunt¨® Javier P¨¦rez. -S¨ª, recuerdo que tuve problemas con Santiago S¨¢nchez, y Alejandro Hern¨¢ndez¡­ ?vino? Luego no recuerdo nada. -?De verdad no recuerdas nada? -Bueno¡­ recuerdo que vi a un chico guapo de alta calidad, y que vino a ayudarme. Oh, si no hubiera estado tan borracha, definitivamente le habr¨ªa pedido su n¨²mero de Whatsapp. -Ese es Rodrigo Rodr¨ªguez. Anoche fuimos a su nuevo lugar- explic¨® Javier P¨¦rez. Al escuchar el nombre de -el d¨ªablo encarnado- ra P¨¦rez perdi¨® todo inter¨¦s. -Olvida a ese perro, ni siquiera lo considerar¨ªa. -?Sab¨ªas que Alejandro Hern¨¢ndez te llev¨® al ba?o de hombres m¨¢s tarde?¨C pregunt¨® Javier P¨¦rez. -?Qu¨¦!?¨C Los ojos de ra P¨¦rez se abrierono tos. -No s¨¦ qu¨¦ hicisteis all¨ª, pero cuando entr¨¦, estabas abrazando a Alejandro y ¨¦l limpi¨¢ndote los mocos¨Crecord¨® Javier P¨¦rez, estremeci¨¦ndose ante el recuerdo. 1/3 ra Perez inhalo aire frio y se quedo sin pbras. -Chiquita, si no fuera por tu hermano que lleg¨® a tiempo para sacarte de ah¨ª, ese hijo de puta podr¨ªa haber hecho algo contigo¡­ -No te preocupes, Alejandro Hern¨¢ndez no eso Rodrigo Rodr¨ªguez- ra P¨¦rez se agarr¨® cabeza con frustraci¨®n. -?Por qu¨¦ lo defiendes? -No lo estoy defendiendo. Aparte de ser fr¨ªo, insensible, y odiarme, es un caballero¨Cra P¨¦rez suspir¨®, sinti¨¦ndose triste. -Jaja, pero Flora Hern¨¢ndez estaba preguntando anoche si me iba a casar contigo y que no juegue con tus sentimientos porque eres hija de familia humilde. 2 -?Por qu¨¦ te lo pregunt¨® e? -Porque e pens¨® que yo era el hermano mayor y dijo que no quer¨ªa que tocara a su chica. Al hijo de puta, le molest¨® mucho- Javier P¨¦rez se regocij¨® y sonri¨® con bu. -?Maldito! ?Muere!¨C ra P¨¦rez se enoj¨® y le dio un pu?etazo en cara a Javier P¨¦rez. Aar¨®n Soler prepar¨® un desayuno ligero y saludable, sabiendo que se?orita hab¨ªa bebido demasiado, y prepar¨® una sopa de verduras especialmente para e. 1 ra P¨¦rez baj¨® a desayunar con un vestido de seda rosa durmiendo y el pelo suelto. Aunque llevaba un sost¨¦n debajo, todav¨ªa parec¨ªa demasiado sensual y fresca. Aar¨®n Soler se sonroj¨® de repente y apart¨® mirada, sin atreverse a mira detenidamente. -?Ey, ey! ?No tienes dos hombres j¨®venes y llenos de energ¨ªa en casa? ?Considera nuestros sentimientos!¨C Javier P¨¦rez agarr¨® un huevo fino y lo rod¨® por su meji golpeada, haciendo una mueca graciosa. -Llevo usando el mismo par de zapatis ncas y vestido por tres a?os. Ahora, quiero usar lo que quiera. ?Qui¨¦n me detendr¨¢?¨C ra P¨¦rez le hizo una mueca y mordi¨® su pan fuerte. -?Por qu¨¦ solo usaste zapatos y vestido ncos durante tres a?os? ?Fuiste a Ense?anza en aldea de monta?a?¨C Aar¨®n Soler pregunt¨® seriamente. -?No es asunto tuyo!¨C Respondieron los hermanos al un¨ªsono. Con su maquije perfecto, vestida con un elegante traje nco, y zapatos Jimmy Choo, ra P¨¦rez se convirti¨® de nuevo en una hermosa jefa que estaba en el hotel supervisando todo. Ten¨ªa una gran apariencia, aunque su cabeza dol¨ªao si un gor africano le hubiera golpeado. Sentada en su oficina, conversaci¨®n ra Perez recordo su con sinti¨® confundida. ns hermano esta manana y se ?Alejandro Hern¨¢ndez realmente se preocupaba por e cuando ayud¨® anoche y le dijo esas pbras a Javier P¨¦rez? Imposible. Solo vio a su antigua -muchacha de servicio ego¨ªsmo. ambi¨® que de due?o y despert¨® su Cap铆tulo 21 Cap¨ªtulo 21 Cap¨ªtulo21 En el mismo lugar, ra P¨¦rez nunca saltaria por segunda vez. En ese momento, Oficina Confidencial de Familia P¨¦rez envi¨® un mensaje, Diego P¨¦rez: ra, ayer por tarde se retiraron todos los rumores negativos sobre ti, y esas cerradas. cuentas de marketing que te difamaron tambi¨¦n fueron Diego P¨¦rez: -Fue obra de Alejandro Hern¨¢ndez. ra P¨¦rez: -Oh, le agradezco mucho. Que ingenua. le desiato ¨CJ¨¢, ?Piensas que se resolvi¨® todo al elim Cuarto Que Tercer hermano: -Hoy por ma?ana, el precio des iones de Herna solo tuvo una peque?a fluctuaci¨®n, una l¨¢stima. Javier P¨¦rez: ¡ª?Hermana peque?a! Incluso si no podemos hacerle nada por ahora, ?primer¨° debemos lidiar con familia S¨¢nchez! ra P¨¦rez: -Por supuesto. Tomar¨¦ venganza por m¨ª misma, de d¨ªa y de noche. -Aar¨®n, ven aqu¨ª por un momento- m¨® ra P¨¦rez al tel¨¦fono fijo. Aar¨®n Soler entr¨® r¨¢pidamente y dijo: -Se?orita, ?me necesitaba? e ¨C La directora general -?Ya has preparado los materiales y pruebas que te ped¨ª que prepararas? apoy¨® sus manos en los reposabrazos y gir¨® tranqumente en su si de cuero. 1 -Est¨¢ todo listo, se puede informar al departamento relevante en cualquier momento. -No, no hay prisa. ra P¨¦rez cruz¨®s piernas, su piel de nieve briba bajo luz del sol. -Primero, busca algunos medios deunicaci¨®n que tengan una rci¨®n estrecha con P¨¦rez,o El Mundo, y haz que noticia se difunda de manera impactante. -Ser¨ªaplicado involucrar a los medios deunicaci¨®n, ?no ser¨ªa mejor entrar directamente y atrapar a los S¨¢nchez desprevenidos?¨C Aar¨®n Soler expres¨® su duda. -Soy una persona con sentido del ritual. No voy a cortarle el cuello de un solo golpe a presa que capture. La quiero atormenta poco a poco, hace sangrar lentamente- dijo ra P¨¦rez acariciando su mu?eca izquierda donde llevaba una pulsera de jade que su abuelo le regal¨®. Su mirada era fr¨ªa y cruel. Lo m¨¢s importante es que despu¨¦s de que este asunto se revele, S¨¢nchez enfrentar¨¢ una situaci¨®n dif¨ªcil. A altura del padre e hijo de familia S¨¢nchez, simplemente no son aptos para har 1/3 Hern¨¢ndez que salve. -Alejandro Hern¨¢ndez, ya no puedo esperar para verte y ver c¨®mo est¨¢s estresado por tu prometida. Esa noche, en el momento en que hab¨ªa m¨¢s usuarios navegando por inte, apareci¨® una not¨ªcia de repente, ?y en menos de una hora ya hab¨ªa generado un gran revuelo! -Noticia bomba! Grupo KS rompe con S¨¢nchez por graves problemas de calidad -?Enga?o y ms pr¨¢cticas? Hogar Ediar, marca de muebles de Grupo S¨¢nchez, est¨¢ generando preocupaciones por su calidad. Debido a que el incidente ocurri¨® de repente, familia S¨¢nchez no estaba preparada en absoluto. Adem¨¢s, el equipo de rciones p¨²blicas de Grupo S¨¢nchez no era muy profesional, lo que hizo que la situaci¨®n se descontrra y no pudiera contrrse diri¨®n de opini¨®n p¨²blica, ni borrar todos losentarios negativos. -?S¨¢nchez? ?Es familia delpromiso anterior de Alejandro Hern¨¢ndez? ?No es esto una mancha en su reputaci¨®n antes de su boda? -Pens¨¦ que hab¨ªan encontrado a una novia de una familia rica y poderosa, pero result¨® ser una vendedora de muebles, ?y adem¨¢s una tramposa! -Aunque normalmente no me gusta har de cuestiones familiares, esto es realmente vergonzoso. 1 -?Ay, Dios m¨ªo! Acabo deprar muebles Hogar Ediar para mi nueva casa, ?tengo que devolverlos ma?ana! ?Qu¨¦ enga?o! En su estudio, Alejandro Hern¨¢ndez escuch¨® a C¨¦sar Antonio informarle sobre todas estas noticias negativas rcionadas con S¨¢nchez, y sent¨ªao si le fuera a explotar cabeza. -P¨¦rez es el hombre m¨¢s rico de Valencia y casi todass industrias ens que participa son l¨ªderes. Si P¨¦rez lidera un boicot contra S¨¢nchez, ser¨¢o sacar espada legendaria que mata dragones, ?todos le seguir¨¢n sin excepci¨®n! 1 C¨¦sar Antonio hizo un gesto de desprecio con boca, no mostrando ninguna simpat¨ªa por S¨¢nchez, s¨®lo sarcasmo y disfrute de situaci¨®n. -Afortunadamente, S¨¢nchez no es una empresa cotizada, de lo contrario,s iones depa?¨ªa caer¨ªan por debajo de cero en apertura del mercado de ma?ana, Yo su suegro ya tiene hipertensi¨®n y es muy nervioso, ?probablemente sufrir¨¢ un ataque al coraz¨®n! Alejandro Hern¨¢ndez levant¨® los p¨¢rpados ncos y fr¨ªos, sus ojoso cuchillos afdos 2/3 decir m¨¢s. -No hay pruebas que confirmen esta noticia. Tal vez s¨®lo es un rumor. Alejandro Hern¨¢ndez respir¨® profundamente, su mirada era sombr¨ªa. -?C¨®mo surgi¨® el problema de calidad? -Escuch¨¦ que en el nuevo hotel KS WORLD en Ciudad de M¨¦xico, CLARA P¨¦rez, nueva gerente general contratada por Grupo KS, lider¨® cai¨®n de cooperaci¨®n con S¨¢nchez. En una semana, todos los hoteles afiliados a KS cancron su cooperaci¨®n y reemzaron todos los productos de S¨¢nchez.- N?velDrama.Org exclusive content. -?C¨®mo es posible que una simple gerente de un hotel tenga tanto poder? -Porque e es ra P¨¦rez, se?orita de familia P¨¦rez, hija del presidente de Grupo KS, CLARA P¨¦rez. ?ra P¨¦rez? Los ojos de Alejandro Hern¨¢ndez se oscurecieron. Aunque el nombre suena desconocido, de alguna manera le causa una sensaci¨®n inexplicablemente familiar. Cap铆tulo 22 Cap¨ªtulo 22 Cap¨ªtulo22 -ra P¨¦rez¡­ ese nombre me suena de algo- murmur¨® Alejandro Hern¨¢ndez mientras se frotaba frente con los dedos. -He hecho una investigaci¨®n exhaustiva sobre esta se?orita P¨¦rez- dijo C¨¦sar Antonio. Alejandro Hern¨¢ndez pens¨® que el,Secretario Ram¨ªrez finalmente hab¨ªa despertado y se dio cuenta de que ¨¦l estaba tratando de adntarse, as¨ª que sus ojos briron. -Dime los resultados. -El resultado es¡­ no he encontrado nada- dijo C¨¦sar Antonio encogi¨¦ndose de hombros con desesperaci¨®n. -C¨¦sar Antonio, creo que deber¨ªas ir al departamento de n¨®minas ma?ana- dijo Alejandro Hern¨¢ndez con una mirada fr¨ªa en sus ojos. -?Se?or Hern¨¢ndez, por favor c¨¢lmese! No es que no haya querido buscar, pero informaci¨®n sobre se?orita P¨¦rez eso un archivo sificado ultra secreto. Realmente hice todo lo que pude pero no pude encontrar nada dijo C¨¦sar Antonio temndo de miedo y sec¨¢ndose el sudor -?Es extra?o o no? Escuch¨¦ que se?orita P¨¦rez es ¨²nica hija de esposa del presidente P¨¦rez, una leg¨ªtima heredera de aristocracia, pero no se puede encontrar nada sobre e en Inte. Busqu¨¦ en todass redes sociales que pude encontrar, pero no encontr¨¦ nada. ?Podr¨ªa ser que se?orita P¨¦rez viva ens monta?as?¨C dijo C¨¦sar Antonio. -?Tienes una foto de e? Mu¨¦stram- dijo Alejandro Hern¨¢ndez. -?Ah, s¨ª tengo! Me cost¨® mucho trabajo encontra- dijo C¨¦sar Antonio sacando su tel¨¦fono y mostr¨¢ndole foto a Alejandro Hern¨¢ndez. El hombre mir¨® imagen y se enfureci¨®, ?C¨¦sar Antonio, ?quieres morir?! ?Esta imagen est¨¢ borrosa como un desastre! Y ni?a en brazos de JULIO P¨¦REZ tiene s¨®lo cuatro o cinco a?os. ?No se puede decir nada con esto! -?Por favor, se?or Hern¨¢ndez, c¨¢lmese! Esta es ¨²nica foto que encontr¨¦ en toda red. Es de hace veinte a?os, tomada en el funeral de Se?ora P¨¦rez¡­- dijo C¨¦sar Antonio sinti¨¦ndoseo si estuviera caminando sobre huevos. Necesitar¨ªa una pasti para el coraz¨®n de i¨®n r¨¢pida pr¨®xima vez. Hace veinte a?os, ra P¨¦rez parec¨ªa joven, alrededor de 24 o 25 a?os. De misma edad que Irene Isabel. Alejandro Hern¨¢ndez miraba foto fijamente, frunciendo el ce?o cada vez m¨¢s a medida que observaba. ?Por qu¨¦ sent¨ªa que los rasgos faciales de ni?a en foto se parec¨ªan a los de Irene 1/2 divorciado? ?Qu¨¦ diablos le pasaba por cabeza? En ese momento, se oy¨® voz del criado desde fuera de puerta: -Se?orito, el presidente lo est¨¢ esperando. Quiere har con usted. En s de estar, Ema Celia estaba llorando suavemente mientras se apoyaba en el regazo de Enrique Hern¨¢ndez.Property belongs to N?vel(D)r/ama.Org. A pesar de tener m¨¢s de cuarenta a?os, seportabao una joven enamorada, llorando sin reservas en los brazos de su maridoo si estuviera en una telenov. -Enrique, mi hermana es tan desafortunada. Se cas¨® con familia S¨¢nchez y ha estado viviendo una vida tranqu y pac¨ªfica durante algunos a?os. Pero ahora, ?ha pasado esto! ¤¿ -Anoche, me m¨® llorando por tel¨¦fono. Estaba tan avergonzada que no se atrev¨ªa a visitarnos. No quiere avergonzar a nuestra familia, familia Hern¨¢ndez. -?C¨®mo puede esto avergonzar a nuestra familia? Una vez que nos casemos, ?somos una s familia! No hables en plural. Los grandes brazos de Enrique Hern¨¢ndez rodearon los hombros de Ema Celia mientras haba con voz suave y c¨¢lida. -Cuando Alejandro llegue, pensaremos en una soluci¨®n juntos. En los ¨²ltimos a?os, Ema Celia hab¨ªa usado su encanto y habilidades pol¨ªticas para sacar a madre de Alejandro Hern¨¢ndez del poder y colocarse a s¨ª mismao principal influencia en familia Hern¨¢ndez. Pero a Enrique Hern¨¢ndez le encantaba esa actitud de mujer ncao una flor, y no pod¨ªa resistirse a su encanto. -Alejandro, ?por qu¨¦ no vienes aqu¨ª?¨C dijo Enrique Hern¨¢ndez cuando su hijo se acerc¨®. -Debes ayudar a familia de Beatriz esta vez. 1 -El presidente de S¨¢nchez y Beatriz est¨¢n enfermos, y Beatriz se enferm¨® a¨²n m¨¢s cuando sucedi¨® esto. Si realmente amas y te preocupas por e, ?deber¨ªas pensar en una soluci¨®n ahora mismo! La elegante Ema Celia se sec¨®s l¨¢grimas con un pa?uelo y habl¨® con voz entrecortada. Cap铆tulo 23 Cap¨ªtulo 23 Cap¨ªtulo23 -?Alejandro, qu¨¦ ha pasado con este asunto?¨C Enrique Hern¨¢ndez frunci¨® el ce?o mientras acariciaba a su esposa cari?osamente. -Ya lo averigu¨¦. La noticia fue revda por ra P¨¦rez, nueva gerente de Grupo KS¨Crespondi¨® Alejandro Hern¨¢ndez, evitando deliberadamente escena amorosa de pareja. En su memoria, Enrique Hern¨¢ndez nunca hab¨ªa sido tan cari?oso con ¨¦l y su madre. Tal vez este hombre ya hab¨ªa olvidado c¨®mo era su madre. -?KS¡­ Valencia P¨¦rez?¨C Ema Celia cubri¨® su boca y exm¨® -?Ese es el hombre m¨¢s rico de Valencia! ?C¨®mo se involucr¨® mi hermana en esto? P¨¦re -P¨¦rez y nuestra familia Hern¨¢ndez han sido enemigos desde hace mucho tiempo Nuestros antepasados ten¨ªan rencores profundos. La bisabu de familia P¨¦rez hizo un juramento de no tener ning¨²nzo con familia Hern¨¢ndez. Cualquiera que viole esta re ser¨¢ expulsado de fam¨ªlia P¨¦rez- explic¨® Alejandro Hern¨¢ndez con indiferencia. Originalmente, no le importaba mucho, ya que se iba a casar con Beatriz S¨¢nchez, no con una hija de familia P¨¦rez. Pero despu¨¦s de escuchar esas pbras, una grieta se abri¨® en su coraz¨®n, y una sensaci¨®n de fr¨ªo se elev¨® en su mente. -?Oh no! ?Debe ser que familia P¨¦rez se enter¨® de que familia S¨¢nchez estaba a punto de casarse con nosotros, as¨ª que secretamente conspiraron para presionarnos indirectamente a trav¨¦s de Grupo S¨¢nchez! ?Qu¨¦ malvados!¨C Ema Celia se enfureci¨®, retorciendo su pa?uelo ens manos. -Alejandro, debes ver a esa se?orita P¨¦rez ma?ana y encontrar una manera de detener su ataque contra S¨¢nchez. Este no es solo el problema de S¨¢nchez, sino que tambi¨¦n afectar¨¢ reputaci¨®n de nuestra familia Hern¨¢ndez- orden¨® Enrique Hern¨¢ndez con una voz seria. 1 -?Por qu¨¦ est¨¢s hando as¨ª, Enrique? Alejandro siempre ha sido un ni?o obediente que sigue lo que sus padres dicen- dijo Ema Celia en voz baja, acariciando el hombro de su esposo. -Salv¨¦ a los S¨¢nchez solo por Beatriz, no por nadie m¨¢s, t¨ªa Celia- dijo Alejandro Hern¨¢ndez con ojos de color melocot¨®n y una mirada fr¨ªao un pozo oscuro antes de darse vuelta y salir de Ema Celia se puso p¨¢lida de ira. A pesar de ser esposa del presidente de Hern¨¢ndez, este joven todav¨ªa maba -t¨ªa Celia- lo cual era ir¨®nico. -?Detente! ?Por qu¨¦ sigues m¨¢nd t¨ªa Celia? Ema es mi esposa, es tu madre. ?No tienes modales, hijo?¨C Enrique Hern¨¢ndez se levant¨® furiosamente y lo rega?¨®. Alejandro Hernandez se detuvo, pero no se dio vuelta. Una mujer puede tener varios esposos, pero solo se puede tener una madre. Sabes que esto es cierto, no me hagas sentir inc¨®modo, dijo con frialdad. Esta noche, Diego P¨¦rez viene a Ciudad de M¨¦xico a encontrarse con ra P¨¦rez para cenar, y es inevitable que se mencione a Jos¨¦ Luis y S¨¢nchez. -Papa ya sabe de tu decisi¨®n, no dijo mucho, solo que si hay pruebas contundentes y los hechos son verdaderos, se buscar¨¢ justicia, sin perdonar nada. ¨C Diego P¨¦rez ayuda a su hermana a cortar el filete con cuidado. -Flores es un desastre cons mujeres, pero en otros aspectos es una persona ra. ¨C ra P¨¦rez -Por esos tres madres est¨¢n locas por ¨¦l. Pap¨¢, aparte de su infidelidad, tiene una buena moral. No ha sido malo con ninguna de sus esposas. ¡ª Si, el que llega tarde se alegra. En historia, solo los reci¨¦n llegados sonr¨ªen, ?qui¨¦n escucha llorar a los antiguos? ¨C ra P¨¦rez baja cabeza y va el tenedor en el filete. N?velDrama.Org exclusive content. Diego P¨¦rez mira fijamente los ojos de su hermana, que poco a poco se ponen rojos, y acaricia su cabeza con amor. -Lo s¨¦, ya no odias as tres madres, solo no puedes resolver tus sentimientos y sientes que no es justo para nuestra madre. Pero, ra, ?has pensado que tal vez nuestra madre ya no culpe a pap¨¢? -?C¨®mo no culparlo? Solo est¨¢ mordiendo y soportando en silencio. ?Qu¨¦ mujer en este mundo puede soportar a su hombre con tantas esposas y con tantas cosas en su coraz¨®n ¡­? ra P¨¦rez se detiene de repente, sin aliento. ?No es e tambi¨¦n as¨ª? Sabiendo que Alejandro Hern¨¢ndez tiene un amor t¨®nico en su coraz¨®n, todav¨ªa se enamora profundamente de ¨¦l y le da todo su amor, solo para ser cruelmente abandonada al final. Flores es un mujeriego, pero sabe c¨®mo cuidar des personas. Pero, ?qu¨¦ pasa con Alejandro Hern¨¢ndez? Durante tres a?os, no ha mirado directamente a los ojos y sigue hiri¨¦nd con sus pbras hirientes, juzgando a un hombre noble con una mentalidad mezquina. ?Realmente est¨¢ ciega! ?Ha amado a este hombre desalmado y sin coraz¨®n durante trece a?os! -Alejandro Hern¨¢ndez ha estado en silencio estos d¨ªas, no me ha mado ¨C Diego P¨¦rez bebe su vino tinto lentamente. -Je, est¨¢ ocupado limpiando el trasero de su amor t¨®nico, ?c¨®mo puede tener tiempo para m¨ª? ra P¨¦rez bncea su copa con calma, sus ojos brintes con una determinaci¨®n fr¨ªa y mortal. -Irene Isabel es demasiado debil, jesta vez, in tamilia Perez se vengara! Cap铆tulo 24 Cap¨ªtulo 24 Cap¨ªtulo24 Al d¨ªa siguiente por ma?ana, Alejandro Hern¨¢ndez se prepar¨® meticulosamente. Vestido con su traje y zapatos de cuero, irradiaba un gran aura de poder, elegancia y estabilidad. Al entrar en el vest¨ªbulo del hotel KS WORLD, se sinti¨® inmediatamente rjado y a gusto. El a?o pasado, cuando estuvo aqu¨ª por primera vez, no pudo evitar criticar su falta de organizaci¨®n y su aspecto mediocre. Pero ahora, el hotel hab¨ªa experimentado una transformaci¨®npleta y estaba a altura de los est¨¢ndares m¨¢s elevados de los hoteles de lujo. La se?orita P¨¦rez demostr¨® ser una rival formidable, con excelentes habilidades de gesti¨®n. C¨¦sar Antonio tuvo que preguntar varias veces para encontrar a secretaria ejecutiva de ra P¨¦rez y explicar el motivo de su visita. -Lo siento, si no tiene una cita previa, se?ora P¨¦rez no recibir¨¢ visitas- respondi¨® secretaria ejecutiva, cort¨¦s pero firme. -?Incluso el presidente de Grupo Hern¨¢ndez necesita una cita?¨C C¨¦sar Antonio frunci¨® el ce?o. -?Por qu¨¦ no?¨C pregunt¨® secretaria. -?T¨²!¨C C¨¦sar Antonio se enfureci¨® tanto que estuvo a punto de presentar una queja formal. -Lo siento, pero se?ora P¨¦rez est¨¢ muy ocupada. ?Podr¨ªa volver ma?ana?¨C sugiri¨® -?T¨²!¨C C¨¦sar Antonio estaba a punto de explotar. MX X X X Y XV Wotaria. -Est¨¢ bien, C¨¦sar, haremos una nida. Sab¨ªa que perder los estribos no serviria para nada. intervino Alejandro Hern¨¢ndez, agarran a C¨¦sar Antonio del brazo con una mirada de Despu¨¦s de fracasar en su intento de reunirse con P¨¦rez al d¨ªa site. Alejandro Hern¨¢ndez estaba frustrado. C¨¦sar Antonio estaba igualmente indignado. -?Esto es Ciudad de M¨¦xico, no Valencia de P¨¦rez! ?C¨®mo puede e permitirse ser tan arrogante y perder su reputaci¨®n en toda ciudad? -No te preocupes, ma?ana lo intentaremos de nuevo- dijo Alejandro Hern¨¢ndez, desabroch¨¢ndose corbata mientras sent¨ªa que le faltaba el aire. -S¨¢nchez no puede esperar m¨¢s, si seguimos perdiendo tiempo, podr¨ªamos ir a quiebra. Pero al d¨ªa siguiente, reuni¨®n no tuvo ¨¦xito. P¨¦rez continu¨® ignorando a Alejandro Hern¨¢ndez. ? C¨®mo pod¨ªa esta mujer tratar a un emprendedor exitoso y reconocido en su propio pa¨ªs de esta manera? Erapletamente injusto. En este d¨ªa lluvioso, se?orita P¨¦rez lleg¨® al trabajo con buen humor. Con sus alt¨ªsimos tacones 1/2 de rosa, ra P¨¦rez destac¨® entre multitud. -?Dios mio! ?Nuestra jefa es demasiado hermosa y poderosa! ?La ndoro porpleto!¨C dijeron algunos empleados. Desde que directora P¨¦rez lleg¨®,s mujeres esperan ver sus atuendos y los hombres esperan ver su rostro de ¨¢ngel, lo que ha impulsado a todos a trabajar duro y mejorar. Desde el aburrimiento hasta prosperidad, ra P¨¦rez logr¨® todo esto en menos de medio mes Como dicen, primero es lo primero, ra P¨¦rez arregl¨® los asuntos internos antes de salir a conquistar el mundo. ¨C El Grupo Hern¨¢ndez ha inyectado una buena cantidad de dinero a S¨¢nchez en secreto, lo que puede ayudarles a recuperarse des p¨¦rdidas causadas pors noticias negativas ys caiones de pedidos- inform¨® Diego P¨¦rez por tel¨¦fono, Property belongs to N?vel(D)r/ama.Org. -Lo sab¨ªa, ?c¨®mo podr¨ªa Alejandro Hern¨¢ndez no ayudar a fam¨ªlia de su esposa? Es tan carifioso y amable que incluso acept¨® ser culpable en lugar de su esposa infiel. Pero el dinero no puede solucionar m reputaci¨®n, por lo que inyectar dinero a S¨¢nchez no har¨¢ ninguna diferencia- ra P¨¦rez respondi¨® con una sonrisa fr¨ªa mientras se masajeaba los tobillos adoloridos y se¨ªa un trozo de chocte de mesa, 1 -Alejandro Hern¨¢ndez y t¨² sois genios empresariales. ¨¦l sabe lo que est¨¢s diciendo, pero ahora no tiene otra opci¨®n m¨¢s que mantener situaci¨®n bajo control con dinero- dijo Diego P¨¦rez con una risa ra. A veces pienso que si t¨² y ¨¦l fueran pareja, el mundo entero estar¨ªa a vuestros pies y nadie podr¨ªa deteneros. -No tenemos una rci¨®n amorosa, pero s¨ª tenemos una enemistad mutua. Y eso es suficiente- ra P¨¦rez respondi¨® con determinaci¨®n en sus ojos. Cap铆tulo 25 Cap¨ªtulo 25 Cap¨ªtulo25 Acababa de terminar una mada con su hermano mayor cuando Aar¨®n Soler entr¨® apresuradamente en habitaci¨®n, con una expresi¨®n de impaciencia en su rostro. -?Se?orita! ?Alejandro Hern¨¢ndez ha venido de nuevo! ?Este hombre es un sin verg¨¹enza! ?Deber¨ªa vender seguros! -Es admirable que tenga perseverancia para luchar por su amada- responde ra P¨¦rez sin levantar vista mientras firma unos documentos. Pero Aar¨®n Soler detectaba un sabor amargo en sus pbras fr¨ªas y tranqus, aunque no estaba seguro si es solo su imaginaci¨®n. -Voy a bajar personalmente y lo sacar¨¦ de aqu¨ª de una vez por todas- dice Soler. -No, haz que suba- dice P¨¦rez cerrando tapa de su bol¨ªgrafo y levantando mirada con una mirada astuta. -?Qu¨¦?¨C exma Soler sorprendido -Despu¨¦s de tres visitas a caba?a de paja, si quiere ver a esta mujer heroic de respeto al presidente Hern¨¢ndez, ?no?¨C di sus peque?os y bonitos pies hacia dnte. P¨¦rez indose haci addarle un poco y extendiendo Soler se apresura a arrodirse y ayuda a ponerse los zapatos de tac¨®n alto. na joven -Ve a los sectores del caf¨¦ y del restaurante, y busca a que tenga buena apariencia y una buena di¨®n. Tengo una tarea para e- dice P¨¦rez. Unos minutos despu¨¦s, Soler lleva a una joven camarera que cumple con los requisitos a oficina. -?Buenos d¨ªas, se?orita P¨¦rez, directora ejecutiva! saluda camarera con timidez, haciendo una profunda reverencia y sin atreverse a respirar. -No te preocupes, solo te estoy asignando una tarea temporal. Cuandopletes, te rpensar¨¦-,sonr¨ªe P¨¦rez. -No necesito ninguna rpensa por trabajar para se?orita P¨¦rez, ?ya es un honor por s¨ª solo! ? Eres mi ¨ªdolo!¨C responde camarera con cara roja. P¨¦rez mira con una sonrisa y asiente varias veces. -No est¨¢ mal, tiene una figura simr a m¨ªa. Aar¨®n, prepara uno de mis conjuntos de ropa y unos zapatos para e- dice P¨¦rez. -?Qu¨¦? S¨ª, se?orita¨Cresponde Soler, confundido. 1/3 -Senorita Perez, ?en que puedo ayuda?¨C pregunta camarera con entusiasmo. P¨¦rez sonr¨ªe con picard¨ªa y dice: -El presidente depa?¨ªa Hern¨¢ndez, Alejandro Hern¨¢ndez, vendr¨¢ a reunirse conmigo m¨¢s tarde. No tengo ganas de verlo, as¨ª que en lugar de mi, te encargar¨¢s de reuni¨®n. La camarera se queda at¨®nita, sin saber qu¨¦ hacer. -No te preocupes. Monitorear¨¦ toda situaci¨®n de oficina. Lleva un auricr Bluetooth y sigue mis instriones. Solo act¨²a naturalmente- dice P¨¦rez. Despu¨¦s de tres visitas a caba?a de paja, Alejandro Hern¨¢ndez finalmente tuvo oportunidad de ver a ra P¨¦rez. Aunque su rostro fr¨ªo segu¨ªa imperturbable, su interior temba ligeramente y era dif¨ªcil de calmar. La secretaria los llev¨® al ascensor y empleadas. Cuando llegaron al ascensor, C¨¦sar Antonio intent¨® Hern¨¢ndez m¨® atenci¨®n de el camino, apariencia impresionante de Alejandro presionar el bot¨®n, pero secretaria lo detuvo. -Este ascensor es exclusivo para uso del gerente general P¨¦rez, ustedes solo pueden tomar otro ascensor- dijo secretaria. -Tsk, ?qu¨¦ tiene de especial?¨C murmur¨® C¨¦sar Antonio mientras rodaba los ojos. A Alejandro Hern¨¢ndez no le import¨® mucho, despu¨¦s de todo, ¨¦l tambi¨¦n ten¨ªa su propio ascensor exclusivo en el Grupo Hern¨¢ndez. El ascensor subi¨® lentamente hasta el piso cuarenta, pero se detuvo en el piso treinta. -Por favor, bajen del ascensor- dijo secretaria. ¨CPero a¨²n no hemos llegado, ?no est¨¢ oficina del gerente general P¨¦rez en el piso cuarenta?¡ª, ? N?velDrama.Org - All rights reserved. pregunt¨® C¨¦sar Antonio sorprendido. -S¨ª, pero este ascensor solo llega hasta el piso treinta- respondi¨® secretaria. -?Qu¨¦ significa eso?¨C,frunci¨® el ce?o Alejandro Hern¨¢ndez. -Adem¨¢s del ascensor exclusivo del gerente general, los otros cinco ascensores solo llegan hasta el piso treinta. Sin autorizaci¨®n del gerente general P¨¦rez, nadie puede usar el ascensor exclusivo. As¨ª que si quieren ir al piso cuarenta, solo hay una forma- explic¨® secretaria. ?Subir pors escaleras! C¨¦sar Antonio estaba furioso: -?Es as¨ªo trata el gerente general P¨¦rez a sus invitados? ?Es demasiado! (1 2/3 -Estoy siguiendos instriones del gerente general Perez, no tengo otra opci¨®n. Si no desean subir las escaleras, puedo llevarlos de regreso- dijo secretariao una m¨¢quina sin emociones. -Olvid¨¦moslo, subiremos pors escaleras- dijo Alejandro Hern¨¢ndez con losbios apretados, sofocando su enojo. ?Pensaba ra P¨¦rez que podia intimidarlo y hacer que se rindiera? ?Alejandro Hern¨¢ndez no conoc¨ªa pbra -rendirse- en su dionario! 3/3 Cap铆tulo 26 Cap¨ªtulo 26 Cap¨ªtulo26 -Hah hah. Se?or Hernandez, Director Hernandez. no puedo m¨¢s!¨C El hotel era ya de por si alto, con muchos escalones, y al llegar al octavo piso, Cesar Antonio ya estaba jadeando, cons piernas. temblorosas y a punto de caer de rodis. -Un hombre no puede decir que no puede tan f¨¢cilmente. Solo quedan dos pisos, vamos r¨¢pido- urgia Alejandro Hern¨¢ndez mientras sub¨ªa sin cambiar su expresi¨®n. El tenta treinta a?os este a?o, dos a?os mayor que C¨¦sar Antonio, pero debido a su servicio en el ej¨¦rcito de paz en a?os anteriores, y a su autodisciplina y entrenamiento de boxeo, su condici¨®n f¨ªsica era mucho mejor que de mayor¨ªa des personas. ?Incluso si tuviera que subir veinte pisos m¨¢s podr¨ªa, una vez hizo treinta vueltas corriendo por noche en el ej¨¦rcito! Finalmente llegaron al cuadrag¨¦simo piso, donde C¨¦sar Antonio se sent¨® en los escalones, jadeando con fuerza. Alejandro Hern¨¢ndez lo mir¨® fr¨ªamente y sacudi¨® cabeza, sin preocuparse por ¨¦l. -Director Hern¨¢ndez, encantado de conocerle- dijo un hombre con una sonrisa formal mientras se acercaba. Ten¨ªa un aspecto agradable, ojos de ciervo ros y limpios,o un cachorro, y era dif¨ªcil determinar su edad. -Soy Aar¨®n Soler, el secretario de Directora P¨¦rez. La Directora P¨¦rez lo ha estado esperando por mucho tiempo. Por favor, s¨ªgame- dijo Aar¨®n Soler. ?C¨®mo se atreve a insinuar que estaba subiendo demasiado lento? ¨C Alejandro Hern¨¢ndez sinti¨® una gran ira que no pudo expresar, y su rostro se oscureci¨® un poco. ¡ª Mis piernas no tienen ascensores, Directora P¨¦rez deber¨ªa ser m¨¢sprensivo¨Cdijo. Aar¨®n Soler no dijo nada y se dio vuelta para seguir adnte. ?Qu¨¦ desd¨¦n! -Maldici¨®n, qu¨¦ actitud!¨C C¨¦sar Antonio se recuper¨® y se acerc¨® para quejarse, pero fue detenido por Alejandro Hern¨¢ndez. -Esp¨¦rame aqu¨ª. ? N?velDrama.Org - All rights reserved. Alejandro Hern¨¢ndez sigui¨® a Aar¨®n Soler hasta puerta de oficina de Directora. Inhal¨® profundamente. No sab¨ªa por qu¨¦, pero frente a Directora P¨¦rez, que pronto revr¨ªa su verdadero rostro, se 1/3 Despu¨¦s de escuchar el golpe en puerta, una voz de mujer se escuch¨® detr¨¢s. -Adnte. Aar¨®n Soler abri¨® puerta y gest¨® un -por favor- Alejandro Hern¨¢ndez movi¨® ligeramente garganta, mantuvo espalda recta y entr¨® a oficina con paso elegante. Mientras tanto, en habitaci¨®n contigua. ra P¨¦rez estaba sentada frente a panta del ordenador,iendo chocte con gran inter¨¦s mientras observaba esta escena. Detr¨¢s de una mesa lisa y brinte estaba sentada una mujer joven, elegantemente vestida, con ?Era e ra P¨¦rez que lo hab¨ªa hecho pasar por muchas dificultades? Alejandro Hern¨¢ndez no pudo evitar sentir cierta decepci¨®n. La ra P¨¦rez que ¨¦l hab¨ªa imaginado no era as¨ª, le faltaba el aire de riqueza y majestuosidad de un gerente. -?El gerente Hern¨¢ndez est¨¢ cansado? Por favor, si¨¦ntese- dijo ra P¨¦rez a trav¨¦s de su auricr Bluetooth. Su -maria- obedeci¨® orden, pero no con mismapostura, su expresi¨®n parec¨ªa un poco r¨ªgida. Alejandro Hern¨¢ndez se sent¨® en el sof¨¢ y mir¨® alrededor sin pensar. La decoraci¨®n de oficina era elegante, un piano negro estaba en una esquina, una mesa de t¨¦ de m¨¢rmol natural ten¨ªa un sentido de dise?o de moda y el sof¨¢ de cuero vintage era sobrio y elegante. Pero lo que m¨¢s m¨® su atenci¨®n fue una caligraf¨ªa enmarcada colgada detr¨¢s de ra P¨¦rez: El hombre sabio guarda sus tesoros y act¨²a cuando llega el momento adecuado. -Buena letra- suspir¨® Alejandro Hern¨¢ndez. La peque?a boca de ra P¨¦rez, que estaba masticando chocte, se tens¨® y su coraz¨®nti¨® m¨¢s r¨¢pido. En su memoria, era primera vez que Alejandro Hern¨¢ndez elogiaba. Durante los tres a?os que hab¨ªa sido su esposa, se hab¨ªa encargado de su vida diaria y alimentaci¨®n, pero nunca hab¨ªa recibido apreciaci¨®n de este hombre. No esperaba que lo escuchara esta vez. 2/3 Pero desafortunadamente, e no lo valoraba mas. -?Le gusta esta caligraf¨ªa, gerente Hern¨¢ndez?¨C pregunt¨® ra P¨¦rez con una sonrisa. -No est¨¢ mal¨Cdijo Alejandro Hern¨¢ndez, ahorrando pbras incluso cuando elogia a alguien. -Si le gusta, ll¨¦ves cuando se vaya. Consid¨¦relo un regalo de bienvenida de mi parte para el gerente Hern¨¢ndez. -No es necesario, letra tiene una pincda fuerte y un gran impulso. Obviamente es obra de alguien con gran talento, yo no tomar¨ªa algo que a otra persona le gusta- dijo Alejandro Hern¨¢ndez con indiferencia. Cap铆tulo 27 Cap¨ªtulo 27 Cap¨ªtulo27 ¨C -Haha¡­ ra P¨¦rez ri¨® en voz alta, y el titere tuvo que reir con e. Alejandro Hern¨¢ndez frunci¨® repentinamente el ce?o. -Acepto el elogio del gerente general Hern¨¢ndez, pero no tienes que sentirte mal, puedo escribir cientos de estas pbras al d¨ªa, puedes llevas contigo si quieres. ra P¨¦rez se burl¨® con su risa, y expresi¨®n de Alejandro Hern¨¢ndez se puso tensa mientras apretaba los pu?os. ¨C Gerente Hern¨¢ndez, si has visitado caba?a de paja tres veces, seguramente no es para ver pinturas y pbras. Hagamos esto con franqueza y ridad. -Para ser sincero, vine por el asunto de Grupo S¨¢nchez. Espero que gerente general P¨¦rez pueda detener represi¨®n contra los S¨¢nchez, y podamos negociars condiciones. -Despu¨¦s de todo, en Ciudad de M¨¦xico, trabajar con Hern¨¢ndez les beneficiar¨¢ mucho en el futuro. -?El enfoque que estoy tomando se ma represi¨®n?¨C ra P¨¦rez ri¨® -M¨¢s bien es una denuncia justa. Exponemoss iones maliciosas de algunoserciantes codiciosos y les damos una advertencia a nuestros colegas para evitar que caigan en misma trampa que nosotros. Es in¨²til quejarse despu¨¦s deprar productos defectuosos. -No se puede garantizar que no surjan problemas durante prodi¨®n de un producto. Incluso marcas de autom¨®viles centenarias han tenido casos de retiradas de productos debido a diversas razones. 1 Alejandro Hern¨¢ndez todav¨ªa defend¨ªa a los S¨¢nchez -La gerente P¨¦rez puede contactar al fabricante para devolver o cambiar los productos, pero no es necesario difundir ese tipo de noticias para difamar la imagen de los S¨¢nchez. -Utilizar el poder de P¨¦rez para astar a una empresa mediana de esta manera, tan imcable, al menos en el futuro, nadie se atrever¨¢ a cooperar con P¨¦rez en Ciudad de M¨¦xico, ?verdad?¡ª dijo Alejandro Hern¨¢ndez. Los ojos de ra P¨¦rez se entrecerraron fr¨ªamente y ast¨® el chocte en su mano. La insinuaci¨®n de Alejandro Hern¨¢ndez era ra: si no dejaba ir a S¨¢nchez, Hern¨¢ndez se convertir¨ªa en un obst¨¢culo para el futuro desarrollo de P¨¦rez en Ciudad de M¨¦xico. ?Hombre despreciable! ?C¨®mo se atreve a amenaza? ?Cree que ra P¨¦rez se asusta f¨¢cilmente?! ¨C Gerente Hern¨¢ndez est¨¢ tan conmovido por su amor y se esfuerza por su prometida. Pero una cosa es una cosa, los asuntos privados y p¨²blicos no deben mezrse. Gerente Hern¨¢ndez viene a 1/3 adnte. Pero no puedo hacer excepciones por tu gran amor. Incluso si eres Alejandro Hern¨¢ndez, no puedo encubrir tus errores en Ciudad de M¨¦xico.- dijo ra P¨¦rez. La expresi¨®n de disgusto en cara de Alejandro Hern¨¢ndez era evidente, pero no pod¨ªa refutars pbras de ra P¨¦rez. Nunca se hab¨ªa involucrado personalmente en esta situaci¨®nplicada, pero lo estaba haciendo ahora, y todo era por Beatriz S¨¢nchez. O ra P¨¦rez observ¨® cara del hombre en panta, r¨ªgidoo el yeso y fr¨ªoo el hielo, sinti¨¦ndose feliz por dentro. -Ya ques cosas han llegado a este punto, parece que no tenemos nada que discutir. Hoy he ofendi en algo, pido suprensi¨®n. Alejandro Hern¨¢ndez se levant¨® r¨¢pidamente, sin permitir que arrogancia que estaba grabada en su car¨¢cter saliera a superficie despu¨¦s de su fracaso. Manteniendo su postura erguidao un pino, demostr¨® inquebrantable voluntad de un soldado. Justo cuando estaba a punto de irse, de repente escuch¨® una voz detr¨¢s de ¨¦l. -?Lo siento, Gerente General P¨¦rez! ?Fui tonto y tom¨¦ una m decisi¨®n! Por favor¡­ ?por favor, dame una oportunidad de redimirme! Si esto sale a luz, no podr¨¦ volver a levantar cabeza en toda Ciudad de M¨¦xico! -Fue Hogar quien me busc¨® y me present¨® esta oportunidad para enriquecerme. Fue idea del Gerente General S¨¢nchez. Pens¨¦ que todos los colchones eran m¨¢s o menos iguales, por lo que no pens¨¦ mucho en ello, ?fue as¨ªo ca¨ª en su trampa! Alejandro Hern¨¢ndez se volvi¨® estupefacto, sintiendo que una granada hab¨ªa explotado en su mente, mientras que sus o¨ªdos resonabano si estuviera en medio de una tormenta. Despu¨¦s de reproducir grabaci¨®n, ra P¨¦rez levant¨® elegante una de sus piernas incre¨ªblemente bes, disfrutando al ver c¨®mo expresi¨®n del hombre cambiaba de nco a rojo y de vuelta a ncoo si hubiera pasado por una barber¨ªa. Realmente se sent¨ªa tan felizo si hubiera recibido una gran bendici¨®n. -Si se trata de una peque?a o mediana empresa sobresaliente, estoy dispuesta a ayudarles a desarrorse. Pero si se trata de un caballo negro que ya ha afectado mis intereses, estoy dispuesta a ser una guerrera que mate dragones y erradique el mal, sin hacer concesiones. ra P¨¦rez sonri¨® con orgullo y arrogancia. -Hern¨¢ndez, he tomado nota de sus pbras. Har m¨¢s no ayudar¨¢, nos veremos en el mercado cuando llegue el momento. 2/3 Alejandro Hern¨¢ndez no sab¨ªa c¨®mo hab¨ªa salido de oficina, sintiendo que cada nervio en su cuerpo temba y experimentando una de fr¨ªoo si estuviera en una bodega congda. -?C¨®mo est¨¢s, Gerente General Hern¨¢ndez? ?ra P¨¦rez te hizo alg¨²n problema? ?Acept¨® tus demandas, Gerente General Hern¨¢ndez?¨C C¨¦sar Antonio corri¨® hacia ¨¦l con una expresi¨®n muy preocupada, su propio rostro p¨¢lido, -No es nada, hablemos de eso cuando lleguemos. Alejandro Hern¨¢ndez caminaba lentamente, su cabeza empezaba a doler, pero eso no le imped¨ªa recordar cada pbra que ra P¨¦rez hab¨ªa dicho. Cuando escuch¨® grabaci¨®n, sinti¨® que era un tonto. N?velDrama.Org exclusive content. ¨¦l pensaba que S¨¢nchez era inocente y que P¨¦rez los estaba oprimiendo que se difundi¨® noticia de supromiso. Ctamente debido a Pero resulta que ¨¦l mismo estaba siendo c¨®mplice de injusticia. Alejandr fuerza del nudo de su corbata, pero su respiraci¨®n no se siente m¨¢s libre por el ern¨¢ndez tira con De repente, escucha unos pasos familiares de tacones altos det Taca¨Ctaca¨Ctaca¡­ Sonidos agudos y seguros, elegantes y decididos. de ¨¦l. ?Ser¨¢ Irene Isabel?! El coraz¨®n de Alejandro Hern¨¢ndez se aprieta y se gira bruscamente. El pasillo est¨¢ vac¨ªo, sin nadie. Cap铆tulo 28 Cap¨ªtulo 28 Cap¨ªtulo28 ra P¨¦rez regres¨® a su oficina y camarera se apresur¨® a levantarse y acercarse, cons piernas temndo. -?Me asustaste! El director general Hern¨¢ndez es demasiado guapo y tiene una gran presencia. Me pongo roja cuando lo veo. ?No hice nada mal, directora P¨¦rez? -No, lo hiciste bien.- ra P¨¦rez le entreg¨® un sobre y le dijo: -Toma, lo mereces. -?Gracias, gracias, directora P¨¦rez!¨C camarera tom¨® el sobre, ?era muy grueso! En ese momento, Aar¨®n Soler tambi¨¦n entreg¨® un documento cons cuatro pbras grandes: Acuerdo de confidencialidad-. -S¨¦ que eres una buena chica, pero para proteger los intereses de ambas partes, ¨¦s m¨¢s seguro firmar un acuerdo- dijo Aar¨®n Soler. ra P¨¦rez sonri¨® levemente y dijo: -No reveles ni una pbra de lo que ha sucedido aqu¨ª hoy. Si alguien ajeno a mi sabe sobre mi conversaci¨®n con el director general Hern¨¢ndez, si viras el acuerdo, lo investigar¨¦ seriamente. oficina. -Alejandro Hern¨¢ndez, ?no es famoso por su decisi¨®n y firmeza? Si viviera en antig¨¹edad, ser¨ªa un gran tirano sin distinci¨®n entre lealtad y traici¨®n. ?No es as¨ª, se?orita?¨C escuch¨® a Aar¨®n Soler ma y ra P¨¦rez regres¨® de su enso?aci¨®n, riendo con sequedad -As¨ª que el director general Hern¨¢ndez realmente ama a se?orita S¨¢nchez, puede renunciar incluso a su reputaci¨®n. -Escuch¨¦ que el director general Hern¨¢ndez se cas¨® dos veces, su ex esposa no era nada buena. La se?orita S¨¢nchez se aprovech¨® de esto. Los ¨¢rboles que ntaron nuestros antepasados nos proporcionan sombra hoy en d¨ªa¡­.- Aar¨®n Soler continu¨® hando, pero ra P¨¦rez golpe¨® mesa con fuerza, vando una mirada fr¨ªa y afda en ¨¦l. Desconcertado, no sab¨ªa qu¨¦ hab¨ªa dicho mal para hacer que se?orita se enfureciera tanto. -?Qu¨¦ va a hacer ahora que ha fracasado en su negociaci¨®n con Alejandro Hern¨¢ndez?¨C pregunt¨® Aar¨®n Soler para cambiar de tema. -Esperar. -?Esperar qu¨¦? -Esperar a que se?orita S¨¢nchez no pueda soportar presi¨®n y mande a Santiago S¨¢nchez a arar el problema de calidad del producto. Seguramente har¨¢n todo lo posible paravar su reputaci¨®n. Entonces, les daremos el golpe de gracia.- La sonrisa fr¨ªa de ra P¨¦rez reflejaba una ¨C 1/3 -?Alejandro Hern¨¢ndez seguir¨¢ ayud¨¢ndolos en el futuro? -No lo creo. ra P¨¦rez levant¨® mirada con una miradaplicada en sus ojos mientras miraba su obra de caligraf¨ªa, elogiada por Alejandro Hern¨¢ndez. -Antes de ver ramente verdadera cara de los S¨¢nchez, fue utilizado sin saberlo. Ahora que sabe la verdad, no volver¨¢ a ayudar a los S¨¢nchez. Adem¨¢s, ¨¦l solo ama a Beatriz S¨¢nchez, no le importa nadie m¨¢s. La raz¨®n principal por que intervino esta vez fue porque tem¨ªa que los S¨¢nchez pudiera afectar indirectamente a Hern¨¢ndez. Calcul¨® todo cuidadosamente en su mente. Alejandro Hern¨¢ndez hab¨ªa visitado tres veces choza de paja de Beatriz S¨¢nchez y hab¨ªa subido enfurecido diez pisos para bajar a Irene Isabel, pero se neg¨® a servirle un vaso de agua. -Alejandro, me duele el est¨®mago, ?podr¨ªas ayudarme¡­servirme un vaso de agua tibia? -Tengo prisa, deja que Wu te lo sirva-. ra P¨¦rez se ri¨® de repente y sus ojos se llenaron de l¨¢grimas. -?Alejandro Hern¨¢ndez, solo amas a Beatriz S¨¢nchez, y eso es lo que te hace un verdadero h¨¦roe del pueblo! Cuando lleg¨®, estaba lloviendo. Cuando se fue, hab¨ªa una tormenta el¨¦ctrica. Alejandro Hern¨¢ndez se sent¨ªa El ambiente en el coche era tan fur in lobanje Cap to 116 pa phan deprimidoo el clima actual. N?velDrama.Org exclusive content. frente, sintiendo una punzada de dolor en su cerebro. #¡ª?Qu¨¦ tipo de persona es gerente general P¨¦rez? ?Por qu¨¦ est¨¢s de tan mal humor despu¨¦s de conoce?¨C Pregunt¨® C¨¦sar Antonio con confusi¨®n. -En todos estos a?os, no te hemos visto perturbado por ning¨²n rival dif¨ªcil. Siempre mantienes calma, ?por qu¨¦ ahora¡­ La imagen de ra P¨¦rez cuando era ?a flot¨® en mente de Alejandro Hern¨¢ndez, sintiendo una extra?a sensaci¨®n que no pod¨ªa describir. La ni?a en foto no se parec¨ªa en nada a ra P¨¦rez que hab¨ªa conocido hoy. Por supuesto, una mujer cambia mucho en 18 a?os, y los cambios a menudo son dr¨¢sticos. -Ve y descubre raz¨®n del conflicto entre S¨¢nchez y P¨¦rez esta vez, as¨ªos ¨²ltimas novedades sobre el padre e hijo S¨¢nchez. ?Inf¨®rmame lo antes posible! 2/3 Cuando regreso al Grupo Hernandez, Alejandro Hernandez se apresuro a terminar reunion y a revisar p de documentos, exhausto. Originalmente, pens¨® que, si Irene Isabel se iba, su rci¨®n con Beatriz S¨¢nchez ser¨ªa fluida y sin obst¨¢culos, y finalmente tendr¨ªa un hogar despu¨¦s de tanto tiempo vagando. 3/3 Cap铆tulo 29 Cap¨ªtulo 29 Cap¨ªtulo29 Sin embargo, realidad era que ¨¦l no se sent¨ªa liberado de su rci¨®n, sino todo lo contrario. En esta rci¨®n, ¨¦lenzaba a sentirse cada vez m¨¢s impotente. Se escuch¨® un golpe en puerta y Alejandro Hern¨¢ndez respondi¨®, mientras C¨¦sar Antonio entraba apresurado con algunos documentos en mano. -Hernandez, he terminado investigaci¨®n. Hotel KS cancel¨® orden de Hogar Ediar hace nueve d¨ªas y ha rescindidopletamente su cboraci¨®n con S¨¢nchez. Pero en ese momento, P¨¦rez a¨²n no hab¨ªa revdo los problemas de calidad de los productos de S¨¢nchez a los medios, y el p¨²blico solo ten¨ªa algunas espiones infundadas. Luego, Beatriz S¨¢nchez anunci¨® supromiso y se contact¨® con los paparazzi para difamar a Irene Isabel. Despu¨¦s de eso, P¨¦rez expuso los problemas de calidad de los productos de S¨¢nchez, lo que provoc¨® una gran controversia Alejandro Hern¨¢ndez apret¨® los dientes y, con manos temblorosas, sac¨® una Aspirina y se trag¨® para calmar su dolor de cabeza. -Se dice que el subdirector de Hotel KS, Jos¨¦ Luis, acept¨® sobornos de S¨¢nchez y utiliz¨® colchones defectuosos en lugar de los productos de calidad, P¨¦rez lo descubri¨® y por lo despidi¨®. Ese hombre hab¨ªa trabajado all¨ª por m¨¢s de 20 a?os y fue promovido por su padre. Tsk tsk, Directora P¨¦rez es realmente valiente, eso una versi¨®n femenina de usted, Se?or Hern¨¢ndez. Aunque C¨¦sar Antonio todav¨ªa estaba enojado por lo des escaleras, sab¨ªa reconocer lo bueno cuando lo ve¨ªa. -?Por qu¨¦¡­ siento que toda esta serie de eventos est¨¢n rcionados?¨C pregunt¨® Alejandro Hern¨¢ndez mientras se masajeabas sienes. 1 De repente, escuch¨® el sonido de tacones altos en el pasillo, los tacones de Irene Isabel. -Alejandro, no vuelvas a tomar Aspirina. Si tienes dolor de cabeza, av¨ªsame y te ayudar¨¦ a aliviarlo con un masaje o acupuntura. -Alejandro, si te duele cabeza, mi coraz¨®n tambi¨¦n duele. As¨ª que tengo que curarte, para que ninguno de los dos sufra m¨¢s. ? N?velDrama.Org - All rights reserved. Las pbras cari?osas de Irene Isabel resonaron en sus o¨ªdos. De repente, sinti¨® una mano suave que se posaba en su sien yenzaba a masajea con cuidado. Maldici¨®n, de nuevo estaba pensando en esa mujer. ?Acaso hab¨ªaenzado a extra?a despu¨¦s de su divorcio? ?Alejandro Hern¨¢ndez no era ese tipo de hombre infiel! 1/2 La noche habia caldo y el Rolls¨CRoyce conducia pors calles mojadas. Esta zona no estaba lejos del Hotel KS y Alejandro Hern¨¢ndez siempre hab¨ªa envidiado el terreno que P¨¦rez pose¨ªa, ahora valorado en casi cien mil millones. Si no hubiera sido por m gesti¨®n anterior que les hab¨ªa costado una estre, KS WORLD podr¨ªa haber sido el ¨²nico hotel de seis estres en ciudad de M¨¦xico. Sin embargo, aparici¨®n de ra P¨¦rez parec¨ªa tener un gran poder para detener marea, y poco a poco estaba llevando el hotel por el camino correcto. En ese momento, el sem¨¢foro estaba en rojo. Alejandro Hern¨¢ndez limpi¨® nie de ventana y sus ojos oscuros se dirigieron hacia fuera. Una chica con un paraguas estaba tratando de conseguir un taxi en acera. Alejandro Hern¨¢ndez se sobresalt¨® repentinamente y se dio cuenta de algo, su coraz¨®nt¨ªa fuertemente mientras abr¨ªa puerta del coche y corr¨ªa al otrodo de calle bajo lluvia. ?Director Hern¨¢ndez! ?Director Hern¨¢ndez, a d¨®nde va usted!¨C C¨¦sar Antonio estaba Desde su divorcio con su ex esposa, el jefe a menudo perd¨ªa el control y ¨¦l no pod¨ªa hacer nada al respecto. La chica se detuvo en un taxi y justo cuando estaba agarrando puerta, una gran mano agarr¨® su brazo. E levant¨® cabeza at¨®nita, luego su rostro palideci¨® y se qued¨® paralizada. -Hern¨¢ndez¡­ Hern¨¢ndez¡­ Director Hern¨¢ndez? -Directora P¨¦rez. El flequillo negro y h¨²medo de Alejandro Hern¨¢ndez cubr¨ªa sus ojos oscuros llenos de ira ¡ª? Quieres que te lleve a alg¨²n sitio? La chica grit¨® de miedo, apart¨® mano del hombre y el taxi aceler¨® lejos. -?Director Hern¨¢ndez!¨C C¨¦sar Antonio lleg¨® corriendo con un paraguas para ¨¦l. Alejandro Hern¨¢ndez lo empuj¨®, empapado bajo lluvia, temndo de ira mientras respiraba fuertemente. -ra P¨¦rez¡­ ?T¨²¡­ eres una estafadora!¨C Cap铆tulo 30 Cap¨ªtulo 30 Cap¨ªtulo30 Cuando Alejandro Hern¨¢ndez regres¨® a Vi Marejada, estaba empapadoo si lo hubieran sacado del agua. Alba Maria corri¨® hacia el para secarlo, pero ¨¦l apart¨® lentamente con un aire sombrio y subi¨®s escaleras. -?Qu¨¦ le pasa al joven se?or? ?Qui¨¦n lo ha ofendido?¨C pregunt¨® preocupada Alba Mar¨ªa a C¨¦sar Antonio -Tendr¨¢s que consr al gerente general Hern¨¢ndez cuando tengas tiempo, ?lo han estafado!. -?Qu¨¦? ?C¨®mo es posible que alguien tan astutoo el joven se?or haya ca¨ªdo en una trampa? ? Ya han mado a polic¨ªa? ?Deber¨ªamos marles ahora mismo!- exm¨® asustada Alba Mar¨ªa. @ C¨¦sar Antonio neg¨® con cabeza. -La situaci¨®n esplicada, mar a polic¨ªa no ayudar¨¢. Cada vez que uno es m¨¢s astuto, el otro tambi¨¦n lo es. -Le dije al joven se?or que instra una aplicaci¨®n anti¨Cfraude, pero no me hizo caso. Como dicen, - quien mucho anda por el r¨ªo, tarde o temprano se moja los zapatos- sement¨® Alba Mar¨ªa. C¨¦sar Antonio suspir¨®. El gerente Hern¨¢ndez hab¨ªa encontrado un oponente digno en el juego del ajedrez. Ser¨ªa f¨¢cil si solo se tratara de enga?arlo para obtener dinero, pero el problema era que hab¨ªan herido su orgullo. Alejandro Hern¨¢ndez entr¨® p¨¢lido al edificio y parec¨ªa un guapo fantasma. -Se?orito, se?orita S¨¢nchez ha llegado. El presidente le invita a su estudio¨Cdijo el mayordomo con respeto. Alejandro Hern¨¢ndez frunci¨® losbios y entr¨® en el estudio de Enrique Hern¨¢ndez. -?Alejandro! ?Finalmente has vuelto!¨C Beatriz S¨¢nchez corri¨® hacia ¨¦l y lo abraz¨®o si fuera su h¨¦roe, pero Alejandro Hern¨¢ndez no respondi¨® de inmediato. ? N?velDrama.Org - All rights reserved. Incluso esta noche, frente a Beatriz S¨¢nchez, sinti¨® una extra?a mncol¨ªa. -Alejandro, ?c¨®mo vans cosas? ?Conociste gerente P¨¦rez hoy?¨C pregunt¨® Enrique Hern¨¢ndez seriamente. Como presidente de Hern¨¢ndez, no deber¨ªa ocuparse de este tipo de peque?os asuntos, pero insistencia de Ema Cel¨ªa lo oblig¨® a presionar a Alejandro Hern¨¢ndez. -Con Alejandro a nuestrodo, estoy seguro de que proteger¨¢ a familia S¨¢nchez. ¨¦l ama mucho a Beatriz y, si ha con hija mayor de familia P¨¦rez, no podr¨¢n ignorarnos. Los Hern¨¢ndez no son cualquier familia. Si P¨¦rez nos ofende, no podr¨¢n conseguir nada en Ciudad de M¨¦xico- dijo 1/3 Esta era su t¨¢ctica habitual en los ¨²ltimos veinte a?os: siempre elogiaba a Alejandro Hern¨¢ndez para aumentars expectativas que todos ten¨ªan de ¨¦l. De esta manera, si Alejandro hacia algo mal, Enrique Hern¨¢ndez se enojar¨ªa con ¨¦l, lo que causarin problemas entre padre e hijo. -Pap¨¢, Tia Celia, dejemos el asunto de grupo S¨¢nchez aqui- dijo Alejandro Hern¨¢ndez sin emociones en sus ojos oscuros. -Alejandro, ?qu¨¦ quieres decir?¨C Enrique Hern¨¢ndez frunci¨® el ce?o. -A partir de ahora, no ayudar¨¦ m¨¢s a los S¨¢nchez. Eso es todo- respondi¨® Alejandro Hern¨¢ndez, y sin siquiera mirar atr¨¢s, se fue. Enrique Hern¨¢ndez, Ema Celia y Beatriz S¨¢nchez se quedaron all¨ª, perplejos. -Tio, ?est¨¢ Alejandro bromeando?¨C pregunt¨® Ema Celia, cuya sonrisa se hab¨ªa vuelto tensa mientras su mente estaba en un torbellino. Enrique Hern¨¢ndez se oscureci¨® pero no dijo nada. Alejandro Hern¨¢ndez regres¨® a su habitaci¨®n empapado en sudor, sin ¨¢nimos de cambiarse o ducharse, solo pensando en c¨®mo ra P¨¦rez lo hab¨ªa enga?ado. -?ra P¨¦rez, por qu¨¦ no quieres verme en persona! ?Es que no soportas verme o es que yo, Alejandro Hern¨¢ndez, no merezco ese honor?-pens¨®. Alejandro Hern¨¢ndez qu¨¦ no nos quieres ayudar?!¨C Beatriz S¨¢nchez lo alcanz¨®, agarr¨¢ndolo -Alejandro, ?por qu¨¦? firmemente del brazo. Ahora todass ¨®rdenes se cancron, los productos est¨¢n acumndo en el almac¨¦n y se est¨¢n echando a perder, no podemos pagarle a los trabajadores, ? S¨¢nchez se va a derar en bancarrota! E solo pensaba en el negocio, no hab¨ªa rastro de su usual actitud amable y cari?osa. Alejandro Hern¨¢ndez habl¨® con voz cansada: -Es tarde, dejar¨¦ que C¨¦sar te lleve a casa. -Alejandro, ?por favor dime qu¨¦ pas¨® para que cambies de opini¨®n! ?Dime qu¨¦ sucedi¨®!-suplic¨® Beatriz. Alejandro Hern¨¢ndez estaba cansado despu¨¦s de unrgo d¨ªa y le costaba har. ?C¨®mo le explicar¨ªa verdad? ?Le dir¨ªa que su hermano sembr¨® vientos y cosech¨® tempestades? ?Que no logr¨® robar el pollo, pero s¨ª da?¨® el arroz? De repente, su coraz¨®n dio un vuelco. La caja donde guardaba su traje que estaba en su mesita de noche hab¨ªa desaparecido. Alejandro Hern¨¢ndez apart¨®s manos de Beatriz S¨¢nchez y busc¨® por habitaci¨®n, su rostro 2/3 -Si, se?or, Alba Maria acudi¨® r¨¢pidamente. -La caja que ten¨ªa mi traje, ?d¨®nde est¨¢?-pregunt¨® Alejandro Hern¨¢ndez con urgencia -No he tocado, se?or. Usted me dio instriones de no movers cosas que se?ora le dej¨®- explico Alba Maria. Cap铆tulo 31 Cap¨ªtulo 31 Cap¨ªtulo31 ¨C Adem¨¢s, hoy se?orita S¨¢nchez vino a su habitaci¨®n. Le advert¨ª especialmente que caja en Alba Mar¨ªa mir¨® significativamente a Beatriz, cuya expresi¨®n estaba llena de resentimiento. E se refiri¨® a Ireneo Se?ora dnte de Beatriz, con el prop¨®sito de provoca y presiona a decir verdad. ¨C ¨C Fui yo quien tir¨® esa caja. ¨C ?Beatriz no pudo contenerse y confes¨® involuntariamente! ¡ª?D¨®nde lo tiraste? ¨C malhumor apreci¨® d¨¦bilmente entres cejas de Alejandro. ¨C ?Ale, ?por qu¨¦ te importa tanto lo que Irene te haya regdo? Ya est¨¢n divorciados, y ahora yo soy tu prometida. Aprecias tanto el regalo que te dio, ?me has considerado? Los ojos de Beatriz se llenaron de l¨¢grimas. E interpret¨® a perfi¨®n escena de nto ense?ada por su t¨ªa con perfectapetencia. ¨C Deja de decir tonter¨ªas, ?d¨®nde tiraste? Al final, Alejandro ignor¨®s l¨¢grimas de Beatriz y su tono era m¨¢s fr¨ªo que antes, lo que dej¨® tan asustada que incluso Beatriz olvid¨® llorar. ¨C En, en el cubo de basura del patio trasero¡­ Alejandro corri¨® al patio bajo lluvia, arremang¨®s mangas de su camisa nca y busc¨® en el cubo caja que hab¨ªa sido tirada. ¨C ?Ale! ?Deja de buscar, por favor! Est¨¢ demasiado sucio. ¨C Beatriz estaba parada en el pasillo y lo m¨®. ?Sucio? Probablemente nadie en familia Hern¨¢ndez sabe que cuando ¨¦l era un hijo ileg¨ªtimo y vagaba con su madre, con s¨®lo cinco a?os de edad, ¨¦l buscaba en innumerables cubos de basura a sobrevivir, recogiendo cartones ytas de aluminio para vender y ganar algo de dinero. Alejandro Hern¨¢ndez creci¨® en el vertedero. Estaba demasiado familiarizado con este tipo de suciedad, por lo que no ten¨ªa. Finalmente, Alejandro encontr¨® caja sucia y suspir¨® aliviado. En ese momento, Alba corri¨® para ayudarlo a sostener el paraguas y ¨¦l no pod¨ªa esperar para abrir En el segundo siguiente, sus ojos se tornaron rojos y su rostro se volvi¨®pletamente oscuro. 1/3 Solo se pudo ver que el traje impecable y libre de polvo, ahora estaba destrozado ypletamente irreconocible. El se volvi¨® lentamente hacia Beatriz, mir¨¢nd fijamente. Beatriz retrocedi¨® paso a paso, sofocada por mirada fr¨ªa y. Al final, Alejandro simplemente sostuvo caja y pas¨® frente a Beatriz en silencio. -?Ale! ?Te has enamorado de Irene? ?Te arrepientes de haberte divorciado de e?¨C Beatriz se arm¨® de valor y le agarr¨® de los brazos. N?velDrama.Org exclusive content. ¨C No.¨Cpecho de Alejandro se agitaba con emociones encontradas. Muy agraviado. cosas y ¨C Pero obviamente est¨¢s enfadado conmigo, ?te enfadas tanto s¨®lo porque perd¨ªs cosas que Irene te dio? ?Alguna vez has pensado en c¨®mo me siento al ver esas recordar los tres a?os que estuvieron juntos? ?No te preocupa que me ponga enfadada?¨C Beatriz se volvi¨® m¨¢s firme y decidida. ¡ª ?Qu¨¦ m¨¢s quieres que haga para que est¨¦s satisfecha? Alejandro apart¨® poco a poco y respir¨® hondo. ¨C Ya me he divorciado de e, y he decidido casarme contigo. Incluso si mi abuelo me presionara, me resistir¨ªa. ¨C Pero t¨², rompiste sus cosas, rasgaste ropa que el misma hizo, y luego filtraste a los medios que e era tercera en discordia, lo que provoc¨® que fuera insultada por toda red. ¨C E ha desaparecido de mi vida, pero parece que nunca has considerado deja ir. ? ya! ?Es suficiente! Con unas pocas pbras, Beatriz fue humida y vada en su lugar,o si le hubieran con agua fr¨ªa desde cabeza hasta los pies. La sensaci¨®n de fr¨ªo se le met¨ªa en los huesos. Result¨® que ¨¦l ya lo sab¨ªa todo hac¨ªa mucho tiempo. ¨C Ale, ?crees que quiero hacer eso? ?Hice todo eso porque te amo! La ceja fruncida de Alejandro se rj¨®, pero su expresi¨®n se volvi¨® hda. ¨C La pr¨®xima vez, si tienes dificultades, puedes decirmelo directamente. Siempre que no sea perjudicial para ti o para los dem¨¢s, puedo ayudarte! Pero no me gusta que tengas otros nes en nombre del amor, y no me gusta tampoco que gente que me rodea me calcule. Revste nuestra noticia depromiso porque quer¨ªas utilizar ese m¨¦todo para salvar tu negocio familiar. Esta vez, no te culpo. Pero no quiero volver a ver algo simr en el futuro. 2/3 Alejandro se tue con decision. Beatriz abraz¨® sus brazos, con una furia ardiente. La intenci¨®n casi incontrble de estrangr a Irene hasta muerte se bnceaba en su coraz¨®n. Por otrodo, ra y Aar¨®n se sentaron junto a ventana del suelo al techo, disfrutando de lluvia mientras beb¨ªan vino tinto. Dentro del tocadiscos de vinilo, sonaba su aria de ¨®pera favorita. ¨C Se?orita, masera se puso en contacto conmigo. Dijo que esta noche, Alejandro atrap¨® cuando tomaba el taxi al salir del trabajo. Es probable que ¨¦l ya sepa sobre el suntador. Aar¨®n dej¨® su copa de vino, consciente de que sus pies deb¨ªan estar cansados despu¨¦s de llevar tacones altos todo el d¨ªa. Se arrodill¨® con una rodi en el suelo yenz¨® a masajear suavemente el adorable pie de se?orita. Sab¨ªa que tarde o temprano lo sabr¨ªa, pero nunca pens¨¦ que ser¨ªa tan pronto. ra estaba muy c¨®moda siendo masajeada por Aar¨®n. Sus empeines estaban tensos y entrecerr¨® los ojos. ¨C Una vez que hayamos terminado con familia S¨¢nchez, ser¨¢ el turno de familia Hern¨¢ndez. ¨C Despu¨¦s de todo, el se?or Hern¨¢ndez habl¨® tan duramente hoy, ?c¨®mo podr¨ªa hacer vista gorda ante el que deber¨ªa cooperar con actuaci¨®n? Today¡¯s Bonus Offer Cap铆tulo 32 Cap¨ªtulo 32 Cap¨ªtulo32 Beatriz se fue llorando. Los sirvientes dijeron a sus espaldas que Se?ora S¨¢nchez ten¨ªa m suerte. Cada vez que ven¨ªa, se enfadaba y luego se iba llorando. ?Estaba tratando a familia Hern¨¢ndezo un sal¨®n de luto? Alejandro se sent¨® r¨ªgidamente en el sof¨¢, mir¨® su traje roto y qued¨® at¨®nito durante mucho tiempo. ¨C Se?or, ya es tarde, duerma despu¨¦s de beber leche. Alba entr¨® para traerle leche caliente. Al ver que el, suspir¨®: Es una pena. Juego de pbras. ¨C La pr¨®xima vez, cuando Beatriz vuelva, vigla para que no entre libremente a mi habitaci¨®n ni a mi estudio. Ah, y tambi¨¦n a Irene.¨CAlejandro con voz grave. 1 No se preocupe, se?or, con su mandado, estar¨¦ en constante vigncia y proti¨®n. ¨C Alba, con una expresi¨®n de alivio, dijo: ¨C Hoy tuve suerte de ser precavida y cerr¨¦ puerta de se?ora. De lo contrario, qui¨¦n sabe qu¨¦ travesuras habr¨ªa hecho Beatriz al crse all¨ª y qu¨¦ mal habr¨ªa causado. N?velDrama.Org exclusive content. ¨C Alba, no digas eso. Beatriz no es tan m. Despu¨¦s de todo, le debo tres a?os. -?Y qu¨¦ ha hecho mal se?ora? ?No siente ning¨²n remordimiento por divorciarse de e?¨C dijo Alba levantando voz en defensa de Irene. (1 ¨C El que fue obligado por mi abuelo fui yo, no e. E ramente no ten¨ªa que casarse conmigo. 1 ¨C Quiere decir que se?ora lo pidi¨® por s¨ª misma. ¨C ¨C Alejandro apret¨® susbios p¨¢lidos en silencio. ¨C Entonces, v¨¢yase a descansar temprano, buenas noches. Alba, con cara seria y resentimiento, sali¨® de habitaci¨®n llev¨¢ndose tambi¨¦n leche caliente. 1 Alejandro frunci¨® ligeramentes cejas mientras sus ojos briban con una leve sorpresa, soltando un suspiro suave. Parece que Alba estaba molesta. Todav¨ªa quer¨ªa beberse leche. ?Cu¨¢ndopr¨® Irene as personas m¨¢s cercanas a ¨¦l? Era astuta. 1/3 Beatriz regreso a casa en un estadomentable, trayendo consigo ms noticias. Sin el respaldo de Hern¨¢ndez, se ha convertido en unpleto desastre,o un castillo de naipes que se derrumba. Ser¨¢ muy dif¨ªcil para ellos recuperarse de esta situaci¨®n desfavorable. ¨C ?Qu¨¦ se cree Alejandro? Dice una y otra vez que te ama, pero sus iones demuestran ser un hombre despreciable. ?Cree que es f¨¢cil de provocar? Santiago arroj¨® con fuerza un cenicero al suelo, sus ojos se volvieron rojos de ira. -?C¨®mo es posible que Alejandro no me ame? ¨¦l se divorci¨® sin dudarlo por m¨ª. ¨C Beatriz solloz¨® mientras intentaba restaurar su dignidad. -Parece que el solo est¨¢ sopesando los pros y los contras. Despu¨¦s de todo, eres una se?ora, mientras que Irene no es m¨¢s que alguien insignificante del pueblo. ?C¨®mo podr¨ªa alguien elegir a Irene en lugar de ti, F¨¦nix de Oro? Incluso los tontos saben que te deber¨ªan elegir a ti. Beatriz se dio cuenta de que su hermano le estaba hando en su defensa, pero forma en que lo escuch¨® son¨®o un reproche hacia e. ¨C Beatriz ?c¨®mo es posible que Alejandro cambie repentinamente de opini¨®n? ?Qu¨¦ ha sucedido exactamente?¡ª pregunt¨® Gabriel con urgencia. ¨C No tengo ni idea, hoy Alejandro fue a ver a ra y al regresar cambi¨® de actitud, dijo que ya no se involucrar¨ªa con nosotros¡­- explic¨® Beatriz con frustraci¨®n. ¨C Pap¨¢, Santi, ?hicieron algo en secreto que Alejandro descubri¨®? Parece que ¨¦l nos mira con disgusto¡­- sugiri¨® Beatriz con preocupaci¨®n. -?Joder, no ser¨¢ por su exesposa Irene!¨C exm¨® Santiago mientras parec¨ªaprender repentinamente. ?Qu¨¦ quieres decir?¨C Beatriz se puso nerviosa al escuchar el nombre de Irene. ¨C El otro d¨ªa, me encontr¨¦ con esa loca que busca problemas en el nuevo bar de familia Rodr¨ªguez. ?Y de repente apareci¨® Alejandro para defender a esa mujer e incluso me pidi¨® que me disculpara con su exesposa! ?Qu¨¦ tipo de situaci¨®n es esta? Santiago todav¨ªa resent¨ªa humici¨®n que sufri¨® ¨²ltima vez. Beatriz se puso p¨¢lida al escucharlo, sintiendo una creciente ira y frustraci¨®n. ?Es verdad que Alejandro ha desarrodo sentimientos por esa mujer despreciable? ?Se ha hecho realidad lo que m¨¢s tem¨ªa? E no permitir¨¢ que Irene resucite. ¨C ¨C No se preocupe, siempre y cuando Beatriz se case exitosamente con Alejandro y se convierta en esposa del jefe, ?por qu¨¦ preocuparnos de no poder cambiar nuestra situaci¨®n desfavorable? 2/3 ¨C Irene ya es una mujer abandonada, ? Ana consolo a su hija mientras su mirada se volvia fria. cu¨¢nto da?o m¨¢s puede hacer con su vil comportamiento? Lo m¨¢s importante ahora es cambiar r¨¢pidamente impresi¨®n que el mundo tiene de familia Debemos encontrar a alguien que pueda asumir responsabilidad de este asunto y ser el chivo expiatorio. Eso es en lo que nos debemos enfocar en este momento. -?El chivo expiatorio? Santiago hizo girar los ojos y sonri¨® maliciosamente. ¡ª?No hay nadie m¨¢s adecuado que ¨¦l! Cap铆tulo 33 Cap¨ªtulo 33 Capitulo33 La familia Sanchez estaba en crisis y su reputaci¨®n se habia desplomado. Docenas de tiendas de Hogar Ediar en ciudad de M¨¦xico estabanpletamente vac¨ªas. Pere a¨²n peor, Alejandro se retir¨®. Si no pod¨ªan encontrar una soluci¨®n, se considerar¨ªa que el juego habia terminado cuando se agotara el ¨²ltimo centavo que el grupo Hern¨¢ndez les proporciono Por otrodo, el grupo P¨¦rez se hab¨ªa ganado el favor del p¨²blico al revr verdad de los productos falsificados del grupo S¨¢nchez. La atenci¨®n p¨²blica de KS WORLD hab¨ªa aumentado tras unrgo silencio. ¨C Siguiendo sus instriones, hemos estado siguiendo en secreto a Jos¨¦ despu¨¦s de su renuncia. De hecho, hemos descubierto que ha estado en contacto con Santiago en privado, y no s¨®lo una vez. Aaron tom¨® delicadamente suave y nca mano de ra, y pacientemente aplic¨® aceite. nutritivo sobre sus u?as reci¨¦n pintadas de color vino tinto.- Es muy inteligente, ha logrado entenderpletamente los pensamientos de ese tipo. -El se aprovecho del hotel para llenar su bolsillo y cbor¨® con Santiago en secreto. Esto demuestra ramente que el vinculo entre los dos es muy profundo. ra sonrio y expres¨® su satisfi¨®n por el servicio de cuidado del secretario Soler. -El grupo Sanchez dar¨¤ una conferencia de prensa p¨²blica este fin de semana. En ese momento, le mostrar¨¦ un buen espect¨¢culo en el que algunos preferir¨¢n ver a otros caer antes que caer ellos mismos. Hoy lleg¨® el nuevo colch¨®n y ra estaba tan feliz que fue a puerta trasera con Santiago para inspionar el producto en persona. ¨C Se?orita, no es necesario que usted se involucre personalmente en este tipo de trabajo. Yo y el gerente del departamento de habitaciones nos encargaremos de ello. ¨C Santiago persuadi¨® suavemente. ¨C ¨C No soy una dama delicada. He disparado en el campo de bata. Despu¨¦s de una bata, he llevado a m¨¢s de una docena de heridos y rescatado a cientos de personas, ?d¨®nde est¨¢ el cansancio de probar algunos colchones? Tan prontoo terminarons pbras, los hermosos ojos de ra, brinteso el cristal, reflejaron un destello de mncol¨ªa con un ligero amargor. Alejandro fue uno de los heridos que ra rescat¨® desesperadamente en el campo de bata 1/3 Durante aquel momento de bs y explosiones, ¨¦l recibi¨® disparos en pierna y el hombro y cay¨® en un charco de sangre. ¨¦l le grit¨® varias veces que se fuera, pero e se jur¨® a s¨ª misma que estar¨ªa a sudo, sin importars circunstancias. -?D¨¦jame aqu¨ª! ?Vete! ¨C ?Fuera de aqu¨ª! -?No! ?Incluso si tenemos que morir aqu¨ª, no puedo abandonarte! ?Vamos juntos! @ En ese entonces, ra estaba preparada para morir, ya queo una mujer d¨¦bil, era casi incre¨ªble que hubiera logrado llevar a Alejandro, un hombre de casi 1.9 metros, fuera del campo de bata y llevarlo a una zona segura. Incluso, en ese momento, e pensaba si eso se consideraba estar juntos. En vidapartierons dificultades, y despu¨¦s de muerte descansar¨¢n juntos en misma tumba ?Sin arrepentimientos! ra frunci¨® susbios rojos en una expresi¨®n amarga, mientras su coraz¨®ntia pesadamente con un agudo dolor punzante. Alejandro Hern¨¢ndez, mi coraz¨®n, que ha sido heridopletamente por ti, todav¨ªate emocionadamente por ti hasta ahora. Parece que cuando uno es joven, no deber¨ªa encontrarse con personas demasiado increibles. ra y Aar¨®n llegaron a puerta trasera y se encontraron con los trabajadores que descargaban los colchones. El gerente del departamento de habitaciones admir¨® a¨²n m¨¢s al ver que se?ora P¨¦rez se involucraba personalmente en verificaci¨®n del producto. Con ayuda de Aar¨®n, ra subi¨® al cami¨®n y abri¨® al azar un colch¨®n, lo toc¨® cuidadosamente y se sent¨® en ¨¦l, mostrando una expresi¨®n de satisfi¨®n. ¨C ?Muy bien, desc¨¢rguenlo! ? N?velDrama.Org - All rights reserved. En ese momento, un Lamborghini con luces azules brintes emiti¨® un estruendoso rugido mientras se acercaba hacia ellos. La puerta trasera estaba cerca del estacionamiento subterr¨¢neo, por lo que era¨²n ver superdeportivos por aqui. No era algo sorprendente. Pero esta vez era diferente. Porque persona que estaba dentro del autom¨®vil es el Rey, Rodrigo. En ese momento, el se?or Rodr¨ªguez sosten¨ªa el vnte con mano, mientras abrazaba a una mujer sensual. Rodrigo llevaba gafas de sol, y con una mirada estrecha y prante, barri¨® el entorno con desinter¨¦s. En ese breve vistazo, ocurri¨® algo sorprendente: Rodrigo vio a ra, que era tan hermosa y encantadora, ayudando a los trabajadores a cargar los colchones. Antes, en el bar, esta mujer erao una rosa nocturna radiante y ote. Pero ahora, vistiendo ropa de trabajo, no lograba ocultar ni mitad de su luz deslumbrante, sino que se sum¨® a postura aguda y heroica de una mujer madura, hermosa y atrevida. Adem¨¢s, e trabaja de manera r¨¢pida y h¨¢bil, sin mostrar ninguna timidez. Erapletamente diferente a esas se?oritas delicadas que casi no hac¨ªan trabajo manual con sus manos. Rodrigo se interes¨® y sus delgadosbios rojos mostraron un toque de diversi¨®n. ¨C ¨C ?La chica que sali¨® de pueblo es realmentepetente! Cap铆tulo 34 Cap¨ªtulo 34 Cap¨ªtulo34 Rodrigo lleg¨® al restaurante del hotel, pa?ado con supa?era. Tan prontoo se sirvieron los tos, supa?eraenz¨® a tomar fotos fren¨¦ticamente de los exquisitos tos. Rodrigo se sinti¨® molesto cuando vio actitud ignorante y sin experiencia, ¨C ?Por qu¨¦ est¨¢s tomando tantas fotos? ?Nunca has vistoida antes? Lapa?era guard¨® su m¨®vil con resentimiento y continu¨®iendo en silencio. Despu¨¦s de casi terminarida, el gerente del restaurante se acerc¨® amablemente y pregunt¨® con una sonrisa ¨C Se?or Rodr¨ªguez, ?est¨¢ satisfecho con los tos de nuestro restaurante? ¨C Est¨¢n bien. La carne es jugosa y tiene una buena textura al masticar. Estoy bastante satisfecho. Aunque vida privada de Rodrigo era indiscreta, despu¨¦s de todo, naci¨®o un noble, y sus pbras y hechos a¨²n sent¨ªan muy decentes. -?Qu¨¦ es esto!?La carne es dif¨ªcil de masticar y no es delicioso en absoluto!¨Cpa?era, de manera especialmente grosera,nz¨® los cubiertos sobre mesa e hizo un ruido estruendoso. El rostro de Rodrigo se oscureci¨® en un instante, y una leve ira se reflej¨® en sus intensos ojos y cejas. ¨C Apreciamos sus opiniones y los tomaremos en cuenta, ?y definitivamentes corregiremos pr¨®xima vez! Nos disculpamos sinceramente por cualquier inconveniente que hayamos causado en esta ocasi¨®n.- gerente mostr¨® una actitud extremadamente amable y se inclin¨® profundamenteo muestra de respeto. 1 ¨C No hagas caso a lo que e dice. No sabe nada y est¨¢ diciendo tonter¨ªas. Lapa?era qued¨® petrificada y no se atrevi¨® a contradecir una pbra cuando se enfrent¨® as bus del Se?or. extrajo una gran cantidad de billetes grandes de billetera abultada y los coloc¨® frente al gerente. En actualidad, el pago electr¨®nico era cada vez m¨¢s popr, per¨° este tipo todav¨ªa llevaba dinero en efectivo consigo. 1 Es propina para ti, y tambi¨¦n me gustar¨ªa sobre una persona. 1 Rodrigo apoy¨® su barbi perfecta con una s mano, y el deseo en sus ojos no pudo ocultarse, ¨C ? Hay una empleada mada Irene Isabel en su hotel? ¨C ¨C Se?or, KS WORLD siempre se ha adherido al concepto de servicio de ¡°sin dolor no hay ganancia¡±, y nunca cobramos propinas a los clientes. 1/3 Ademas, no hay ninguna empleada mada Irene Isabel en nuestro hotel. ¨C ?C¨®mo puede ser estaba un poco ansioso cuando escuch¨® eso- Cuando vine aqu¨ª, vi descargando productos en puerta trasera. ?Por qu¨¦ dices tonter¨ªas aqu¨ª? ?Averig¨¹elo ahora! N?velDrama.Org exclusive content. ¨C ¨C Lo siento Se?or, realmente no es necesario que investigue. Llevo trabajando aqu¨ª quince a?os y conozco a todos los empleados del hotel. Puedo asegurarle que ninguno de ellos es persona que est¨¢ buscando. El gerente se fue despu¨¦s de har. Cuando Rodrigo estaba pensando, una figura elegante irrumpi¨® en su campo de visi¨®n. ra, s¡¯y con elegancia, entr¨® en el restaurante. E vio a Rodrigo de un solo vistazo y no pudo evitar sorprenderse, pero su expresi¨®n a¨²n era tranqu. E y Alejandro hab¨ªan estado casados desde hace tres a?os, pero el hombre trat¨®o un adorno y dejaba dedo. Nunca sal¨ªan juntos, y mucho menos se involucraba en su c¨ªrculo de amigos. Aunque ra no entend¨ªa c¨®mo dos personas con personalidades tan diferentes pod¨ªan ser amigos, e sab¨ªa que el mejor amigo de Alejandro era Rodrigo. E tambi¨¦n era consciente de que ten¨ªan una amistad tan profundao de familias, una rci¨®n inquebrantable. acercaba y Jefa P¨¦rez, ser¨ªa un desastre. Afortunadamente, en ese momento no hab¨ªa otros empleados en el restaurante. S Rodrigo mir¨® a ¡°Irene Isabel¡± sin parar y sus ojos no pod¨ªan apartarse de e. se Lapa?era, al ver que el Se?or ten¨ªa una nueva presa, estaba furiosa y los dientes con enojo. Adem¨¢s, e ramente not¨® que mirada de Rodrigo hacia esa mujer era diferente, e incluso sinti¨® un destello de atri¨®n rom¨¢ntica en ¨¦l. Las mas de los celos estaban ardiendo. ra le pidi¨® al camarero una taza de caf¨¦, luego se sent¨® all¨ª y con su m¨®vil. -?Vaya, qu¨¦ coincidencia encontrarte aqu¨ª, m! ?Tambi¨¦n vienes aer? ra levant¨® mirada con frialdad y vio a Rodrigo acerc¨¢ndose con su rostro hermoso, sin mostrar ninguna emoci¨®n en su mirada. ¨C S¨®lo estoy tomando un descanso. Estoy trabajando aqu¨ª. 2/3 Rodrigo levantos cejas ligeramente. Por supuesto que sabia que e estaba trabajando aqui. Al hacer esa pregunta, simplemente quer¨ªa evitar que e se sintiera demasiado inc¨®moda. (3) Inesperadamente, esta chica era tan franca y nada vanidosa, le gustaba a¨²n m¨¢s en su coraz¨®n. ¨C ?Huy! Diego realmente no sabe apreciar y valorar a una mujero t¨². Para una bellezao t¨², ¨¦l deber¨ªa cuidarte y protegerte adecuadamente, en lugar de permitirte enfrentar. ?C¨®mo puede tratarte as¨ª?¨C Rodrigo apoy¨® palma de su mano en su ment¨®n, mientras sus dedos se deslizaban lentamente por su meji. O ¨C ?¨¦l me ama y me protege? ra sonri¨® con frialdad- He sido escondida por Alejandro durante tres a?os. Ya he tenido suficiente de esos d¨ªas de aimiento del mundo. ?Y ahora, el Se?or quiere que yo repita misma experiencia? Rodrigo se sobresalt¨® ferozmente. La sonrisa de mujer estaba impregnada de una ¨¤ura asesina, lo que hizo que Rodrigo se sintiera asustado, Despu¨¦s de que me divorci¨¦ de Alejandro, hice una promesa. Quiero ser una mujer independiente y no ser criada en casao una humilde esposa, esperando a mi marido todos los d¨ªas. Para lograr mi objetivo, estoy dispuesta a enfrentar dificultades y a trabajar arduamente, incluso si eso significa sufrir m¨¢s o cansarme m¨¢s. Estoy muy agradecida al Se?or P¨¦rez por darme oportunidad de desarrorme aqu¨ª y fortalecerme. Siempre ha respetado mis decisiones, as¨ª que por favor no diga eso de ¨¦l. Rodrigo fue derrotado por respuesta de ra, quedando sin pbras por un momento, y su sonrisa se volvi¨® inc¨®moda. ¨C Se?or, tu novia todav¨ªa te est¨¢ esperando all¨ª, ?no ser¨ªa inapropiado char con otras mujeres?¨C ra frunci¨® el ce?o yenz¨® a echar al hombre. -?Comer juntos significa ser novios? ?Entonces besarse eso casarse, verdad? Cap铆tulo 35 Cap¨ªtulo 35 Cap¨ªtulo35 Rodrigo con ojos seductores y juguetones, ¨C Esta noche vendr¨¦ a recogerte. Vamos a cenar. ?Qu¨¦ te gustar¨ªaer? Ire a hacer reserva. ¨C Tengo novio, Rodrigo.- dijo ra, con cejas fruncidas, su tono dejaba traslucir impaciencia. ¨C No me importaba si tentas un exmarido, y mucho menos me importa si tienes un novio. Rodrigo siempre ha sido desvergonzado en asuntos sentimentales. Solo considera si le gusta o no, nunca se preocupa por si sus iones vins normas sociales y moralidad. -Si miedo, entonces lo haremos en secreto. Vamos a mi vi privada, es discreta. Mi chef tiene el nivel de tres estres Michelin, les pedir¨¦ que preparen todo con anticipaci¨®n. ra frunci¨® el ce?o y pens¨® por qu¨¦ el caf¨¦ a¨²n no Llegaba el caf¨¦ para que Rodrigo se despejara y despertara. En ese momento, son¨® el m¨®vil de Rodrigo. ¨¦l lo mir¨® y se sorprendi¨® al ver que era Alejandro. ¨C Perdona, tengo que contestar una mada. Lo siento, no puedo pa?arte. -?No tienes verg¨¹enza! ?Qui¨¦n necesita tupa?¨ªa? Rodrigo se fue temporalmente y el caf¨¦ tambi¨¦n lleg¨®. Antes de que ra pudiera tomar un sorbo, pa?ante de Rodrigo se acerc¨® orgullosamente. E no pudo escuchar ramente conversaci¨®n entre ellos, pero sab¨ªa que esta mujer era empleada a que Rodrigo hab¨ªa preguntado recientemente al supervisor del restaurante. Una simple trabajadora, de baja se, atrevi¨¦ndose a seducir al rico heredero que e misma atrajo. ?Es necesario ense?arle una li¨®n! ¨C ¨C Oye, te advierto que no te metas con Rodrigo. Si quieres seguir trabajando aqu¨ª, ten cuidado. ¨C dijo la pa?ante mientras vaba una mirada feroz en ra, sus ojos briban intensamente. ra frunci¨® sus delicadas cejas mientras agitaba suavemente su mano frente a su nariz. El olor fuerte y prante del perfume le estaba causando dolor de cabeza. A ver si el sentido del olfato de Rodrigo segu¨ªa intacto. -?Y si hago lo contrario a lo que dijiste? ?Qu¨¦ puedes hacerme?¨C ra abri¨® losbios ligeramente, sin siquiera levantar los p¨¢rpados. -Entonces, presentar¨¦ una queja en tu contra y te har¨¦ perder tu empleo. 1/3 -??Quejarme? ?La razon seria que Rodrigo hablo conmigo y eso te molesto? -?T¨²!¨C pa?ante se enfad¨® tanto que su cara se puso roja y su cuello se tenso. -Entonces, adnte, presenta tu queja. Puedes dirigi directamente al Gerente General, el. Pero ¨²nica respuesta que recibir¨¢s ser¨¢ una simple frase: Tu cerebro ha sido golpeado por un burro. -?Puta! La pa?ante, furiosa, extendi¨® mano para agarrar taza de caf¨¦ de mesa, con intenci¨®n de ense?arle una li¨®n a esa mujer tan hermosa que despertaba su envidia. Pero, en el momento siguiente. -Ah ra, con una velocidad impresionante, se adnt¨® y agarr¨® taza de caf¨¦, arrojando todo su contenido directamente en cara de pa?ante. La pa?ante ten¨ªa el maquije arruinado, su reci¨¦nprado vestido de dise?ador estaba manchado, y susbios temban sin cesar, incapaz de conteners l¨¢grimas. ra tom¨® una servilleta y limpi¨® con calma una gota de caf¨¦ que salpic¨® el dorso de su mano, mientras susbios rojos se curvaban en una sonrisa suaveo una amap. ¨C Entre t¨² y yo, seguramente alguna saldr¨¢ herida, y si es as¨ª, sin duda ser¨¢s t¨². En el pasillo, Rodrigo contest¨® el tel¨¦fono. ¨C Dime, Alex. Pasado ma?ana es el cumplea?os de Isabe. Esta noche ven conmigo aprar un regalo, no s¨¦ c¨®mo elegirlo.¨CAlejandro directamente. ¨C ?Ay, mi madre te considerao su hijo! Incluso si le regs una hierba de perro, colocar¨ªa en un jarr¨®n antiguo y exhibir¨ªa. ?Compra cualquier cosa!-Rodrigo despreocupadamente. ¨C No, vamos juntos esta noche a elegir algo. ¨C Esta noche no puedo, pero ma?ana s¨ª, tengo una cita esta noche. ¨C i! ¨C He dicho que quiero cenar con e, ?c¨®mo puedo deja ntada? Eso no es unportamiento caballeroso. Rodrigo se pas¨® lengua por losbios y reflexion¨® por un momento. Pens¨® que, aunque no fuera un hombre honorable, definitivamente no era una persona que traicionara a su hermano a sus 2/3 Si iba a traicionar, lo har¨ªa abiertamente. As¨ª que carraspeo y dijo seriamente: No te lo voy a ocultar m¨¢s, persona con que voy a tener una cita es tu ex esposa. De repente, el tel¨¦fono qued¨® en un silencio sepulcral. C¨°ntens bel0ngs to N?(v)elDr/a/ma.Org -?H?¨C Rodrigo mir¨® panta y se asegur¨® de que no se hab¨ªa desconectado. Despu¨¦s de un rato, una voz profunda y fr¨ªao un disparo lleg¨® desde el otrodo: -?Irene est¨¢ contigo ahora? Cap铆tulo 36 Cap¨ªtulo 36 Cap¨ªtulo36 El sonido des pbras de Alejandro apenas hab¨ªa cesado cuando se escuch¨® un grito en el restaurante. De repente Rodrigo record¨® que mujer que hab¨ªa traido no pod¨ªa quedarse tranqu Meter a dulce conejita y a tigresa en misma ja solo podia causar problemas! ¨C Hasta aqu¨ª, ?tengo un problema s¨²bito! De todos modos, hoy no est¨¢ bien, nos vemos ma?anal Rodrigo estaba a punto de colgar cuando voz de Alejandro se v¨® en sus o¨ªdoso una espada. ¨C ?D¨®nde est¨¢s, Rodrigo? En ese momento, se escuch¨® otro grito, a¨²n m¨¢s desgarrador que el anterior -?KS WORLD Hotel! ?El restaurante! Rodrigo regres¨® apresuradamente al restaurante. Al abrir puerta, escena trastorn¨® porpleto suprensi¨®n. Vio a su fr¨¢gil ex cu?ada agarrando el cabello de supa?era con mano izquierda y golpeando su cabeza contra mesa con un golpe seco. Con mano derecha, le inmovilizabas mu?eca, dej¨¢ndpletamente indefensa. ?Vaya! ?Era ramenteo escena de una elegante detective arrestando a un delincuentel Rodrigo tem¨ªa que su cu?ada sufriera abusos originalmente, pero al ver escena, se dio cuenta de que se hab¨ªa preocupado en vano. 1 As¨ª que simplemente cruz¨® los brazos sobre el pecho, con una sonrisa enisura de losbios, disfrutando del espect¨¢culo. ¨C Voy a presentar una queja¡­ ?Voy a demandarte! ?Har¨¦ que no puedas vivir en Ciudad de M¨¦xico!¨Cpa?era ten¨ªa cara astada contra mesa, distorsionada, y segu¨ªa gritando con los dientes apretados. -Entonces deber¨ªas irte r¨¢pido, o de lo contrario, ni siquiera se podr¨¢ ver marca de mi bofetada en tu cara. Ni siquiera podr¨¢n sificarteo una discapacidad de segundo grado. ra permanec¨ªa inexpresiva durante todo el tiempo, si no fuera porque esta mujer intentaba agredi, considerar¨ªa sucias sus propias manos con solo toca. Lapa?era, al ver que Rodrigo hab¨ªa vuelto, suplic¨® desesperadamente¨CRo Rodrigo, por favor, ay¨²dame. Bueno, ya es suficiente¡­ ¨C Rodrigo se acerco y aparto a ra, su tono no tenia ninguna intenci¨®n de reprimenda, simplemente estaba hgando. A ¨¦l no le importaba, despu¨¦s de todo, hab¨ªa habido ocasiones en que cuatro mujeres se hab¨ªan. peleado en calle por ¨¦l. Lo principal era que Irene era ex esposa de Alejandro, y no quer¨ªa que Alejandro se enterara. -?Rodrigo! ?Qu¨¦ quieres decir con ya es suficiente¡°? Esta puta me abofete¨®. ¨C ¨C E me abofete¨® y me arranc¨® el pelo, ?me dej¨® en este estado! ?Debes hacer justicia por m¨ª! ¨C La compa?era, con el cabello desordenado, estaba tan enfurecida que parec¨ªa a punto de enloquecer. ra se sento tranqumente en si, cons piernas cruzadas dentro de sus pantalones identales, observando a esa mujer desali?ada desde?osamente. La mirada apreciativa de Rodrigo sigui¨® susrgas piernas hasta el final, deteni¨¦ndose en sus delicados y ncos pies con los tobillos redondos, enfundados en zapatos de tac¨®n alt¨ªsimo. ?Era tan hermosa, tan inmensamente hermosa! Se enamor¨® de e inmediatamente. ¨C Si se?ora Isabel te golpe¨®, seguro que t¨² le provocaste, ?no?¨C Rodrigo mir¨® fijamente a ra mientras preguntaba. -Y¨Cyo¡­ ?disculpa? ?Por qu¨¦ deber¨ªa disculparme?¨C ompa?era estaba tan enfadada que su rostro se puso rojo. ¨C Me tienes admiraci¨®n, pero se?ora Isabel no, as¨ª que seguramente persona que provoc¨® problemas no fue e.- Rodrigo con absoluta certeza. El ce?o de ra se arque¨® y pens¨® que Rodrigo ten¨ªa bastante perspicacia. Era mucho mejor que su insoportable amigo Alejandro. Rodrigo, ?c¨®mo puedes tratarme as¨ª? ?Soy tu novia! Lapa?era corri¨® hacia Rodrigo llorando, con intenci¨®n de abrazarlo, pero ¨¦l retrocedi¨® con repugnanc¨ªa y se apart¨®, esquivando su abrazo, lo que casi hace que e se caiga. ¨C ?Novia? ?Qui¨¦n te nombr¨® as¨ª? La expresi¨®n de Rodrigo se volvi¨® repentinamente fr¨ªa, ypa?era se asust¨® tanto que dej¨® de llorar. ¨C Disculpa y l¨¢rgate r¨¢pido, no quiero volver a verte, Todo el mundo en Ciudad de M¨¦xico sab¨ªa c¨®mo era Rodrigo. Todo iba bien cuando sonre¨ªa, pero si no lo hac¨ªa, el mundo se desmoronaba, 2/3 ¨C Llo siento¡­ Lapa?era maldijo entre dientes mientras admit¨ªa su error, cubri¨® su rostro avergonzada y se fue corriendo. ¨C Lo siento por eso, se?ora Isabel, por hacerte presenciar eso. Rodrigo cambi¨® r¨¢pidamente su expresi¨®n a una de coqueter¨ªa, ¨C No pasa nada, t¨² tambi¨¦n le hiciste disculparse, as¨ª que est¨¢ todo bien. ¨C ra mir¨® su mu?eca yprob¨® hora en su reloj. Se puso de pie y dijo: ¨C Debo volver a trabajar, haz lo que quieras. Rodrigo era un colionista de relojes, y enseguida not¨® el Richard Mille que llevaba en su delicada mu?eca. ?Incluso era una edici¨®n limitada mundial! Parece que Diego realmente mima, si fuera ¨¦l, ser¨ªa reacio. Lo m¨¢s importante es que Irene lleva un reloj tan bueno incluso mientras realiza trabajos pesados. Realmente es una chica que viene de un pueblo y no sabe nada. ¡ª ¨C Se?ora Isabel, ?a qu¨¦ hora terminas tu jornadaboral? Vendr¨¦ a recogerte esta noche. ¨C Rodrigo Today¡¯s Bonus OfferProperty belongs to N?vel(D)r/ama.Org. GET IT NOW X Cap铆tulo 37 Cap¨ªtulo 37 Cap¨ªtulo37 ¨C No sigas esperando. No podr¨¢s conseguirlo. ra se neg¨® de manera directa. Su mirada llevaba una ligera sonrisa, pero no revel¨® demasiado sobre sus pensamientos internos: ¨C No voy aer contigo. Rodrigo estaba murmurando: Por qu¨¦ eres tan indiferente? ?No puedes simplemente aceptarer conmigoo agradecimiento por haberle ense?ado una li¨®n a Santiago en ACE ¨²ltima vez, no est¨¢ bien? ra se burlonamente: Si no me equivoco, fue Alejandro quien me rescat¨® de esa situaci¨®n, ? verdad? Es bastante desleal robarle los m¨¦ritos a un buen amigo de esa manera. Se?ora Isabel, ?he hecho algo para ofende? ?Por qu¨¦ no me da una oportunidad? 1 Rodrigo mir¨® intensamente, con sus ojos estrechos llenos de profundo afecto: ?Es s¨®lo porque est¨¢s con Diego ahora? ?Si Diego se atreve a decir en p¨²blico que eres su novia? ?Yo, Rodrigo, s¨ª me atrevo hacer eso! ¨C ¨C Se?or, en el amor no hay un orden establecido, pero s¨ª hay principios de cortes¨ªa y moral. Una oraci¨®n tan simple, v¨® a Rodrigo en una posici¨®n huminte, y su rostro se puso p¨¢lido al instante. Es cierto que no provengo de una noble familia, pero tengo dignidad. Cuando yo era esposa de Alejandro, mi coraz¨®n s¨®lo le pertenec¨ªa a ¨¦l sinceramente. Pero ahora mi novio es Diego P¨¦rez, el presidente de Grupo KS, y en mi s¨®lo est¨¢ con el Se?or P¨¦rez. ¨C ¨C Puedo soportarerida que no es muy buena, pero no puedo tolerar que alguien meta los palillos en mi to. Se?or por favor, resp¨¦tate a ti mismo y no me molestes m¨¢s. Cuando ra dijo estas pbras, s¨®lo los dioses sab¨ªan cu¨¢nto dolor hab¨ªa en su coraz¨®n. Incluso Rodrigo pudo notar c¨®mo e estaba reprimiendo con todas sus fuerzas ira y el dolor en lo profundo de sus ojos. Su mirada se volvi¨® sombr¨ªa por un momento. ra respir¨® profundamente, levant¨® un poco barbi para rearmarse, se dio vuelta y sali¨®. De repente, se detuvo abruptamente y sus pups se contrajeron. -?Ale!¨C Rodrigo se qued¨® sorprendido, con los ojos muy abiertos. Esta fue demasiado r¨¢pida. ?Vino en un portaaviones o algo as¨ª? En este momento, Alejandro se sinti¨®o una espada afda parada en entrada del restaurante. Su imponente y erguido cuerpo emanaba un fr¨ªo prante que parec¨ªa alcanzars 1/3 El hotel, que ya ten¨ªa el aire acondicionado en marcha, se convirti¨® en una bodega de hielo en este momento. ra enfrent¨® mirada prante de Alejandro. No se pod¨ªa evitar decirlo, sus ojos de melocot¨®n eran realmente atractivos, con un ligero levantamiento ens esquinas, y sus pups eran ras en nco y negro, con un toque sutil de rubor ens puntas. En un momento hizo que coraz¨®n de ra se emocionara y no pudiera resistirse. Pero estos ojos s¨®lo le hab¨ªan sido indiferentes en los ¨²ltimos tres a?os, nunca sonri¨® y mucho menos mostr¨® algo de E estaba demasiado obsesionada, con el deseo de conmover un coraz¨®n tan duro y fr¨ªoo una piedra. Al final, se esforz¨® hasta el l¨ªmite, pero s¨®lo logr¨® conmoverse a s¨ª misma. Alejandro se acerc¨® a e paso a paso, con sus ojos entrecerrados. Cuando escuch¨® que Irene y Rodrigo estaban juntos, no lo pens¨® dos veces y cancel¨® sus Justo entonces, escuch¨® lo que Irene le dijo a Rodrigo, su coraz¨®n se sinti¨®o si hubiera sido vaciado, y una indescriptible sensaci¨®n de vac¨ªo llen¨® todo su pecho. Como resultado, un fuego desconocidoenz¨® a encenderse. No era una persona que perdiera el control f¨¢cilmente, pero frente a Irene, siempre le resultaba dif¨ªcil contrr sus emociones. ¨C -?Por qu¨¦ est¨¢s aqu¨ª?¨C Alejandro mir¨® cara de Irene. Para trabajar.- apart¨® cara, apreciandos pbraso el oro. -?No tienes memoria? Dije que antes de que termine el proceso de divorcio, t¨² y yo seguimos siendo el marido y mujer nominales, y t¨² sigues siendo de familia Hern¨¢ndez. Sabes que familia Hern¨¢ndez y familia P¨¦rez son rivales, y todav¨ªa trabajas en el hotel propiedad de los P¨¦rez, ?qu¨¦ piensas? ?Quieres enojarme, disgustarme y humirme?¨C Alejandro respir¨® profundamente,s venas de su frente se destacaron En esta situaci¨®n, Rodrigo entr¨® en p¨¢nico de inmediato, en voz baja, y Punto de persuadirlos, mujer habl¨® -Oh, as¨ª que eso es lo que piensas. ra volvi¨® lentamente su mirada indiferente hacia el hermoso rostro de Alejandro: Si ese es el caso, no hay mejor momento que el presente d¨ªa. Hoy vamos a hacar el certificado de divorcio. Para que evite que est¨¦s cerca de mi todos los d¨ªaso un esp¨ªritu vengativo, con una expresi¨®n 2/3 -?Irene Isabel! ¨C Alejandro de repente frunci¨® el ce?o. -?No trajiste tu libro de registro? Deja que C¨¦sar te lo d¨¦. Pero lo llevo conmigo, pensando que tal vez sea ¨²til hoy. Con una sonrisa burlona en los ojos, ra pas¨® junto a Alejandro sin rastro de nostalgia. Los ojos del hombre se pusieron rojos al instante. ¨¦l agarr¨® su delgado brazo con violencia, con una fuerza aterradora,o si temiera que se escapara y nunca m¨¢s atrapara! 1 Sin embargo, en el siguiente segundo, se oy¨® un crujido- -?Ah! 1 ra de repente sinti¨® un dolor intenso y su frente se cubri¨® de sudor fino. Alejandro se sobresalt¨® de repente. Todo su cuerpo se congel¨® y su coraz¨®nti¨® salvajemente. ¨¦l, de hecho, disloc¨® el brazo de ra con fuerza! This text is property of N?/velD/rama.Org. Today¡¯s Bonus Offer GET IT NOW Cap铆tulo 38 Cap¨ªtulo 38 Cap¨ªtulo38 ¨C ?Joder, ! ?Est¨¢s loco? ?Las pups de Rodrigo se contrajeron repentinamente! El rostro de ra estaba p¨¢lido, sus brazos, que ya era delgado, colgaban sin fuerzas a sudo y su frente suave estaba cubierta de sudor fr¨ªo. ¨¦l y Alejandro, personificaron perfectamente dos roles diferentes: uno era el de cuidar tiernamente a una mujero un tesoro, y el otro era el de destruir sin piedad un amor hermoso. Alejandro agarr¨® mano de ra y apret¨® ligeramente. Susbios finos se abrieron, sorprendido, retrocedi¨® un paso vte. ¨C ?Se?ora Isabel, su brazo est¨¢ dislocado! Te llevar¨¦ al hospital de inmediato. Alejandro se preocup¨® y quer¨ªa ayudar a ra, pero e lo esquiv¨® fr¨ªamente No es necesario¡­ Puedo solucionarlo yo misma. ¨C ?C¨®mo manejas? ?Tu brazo est¨¢ dislocado! ¨C ¨C No tienes que preocuparte por eso. ra estabapletamente enfadada. Sus hermosos ojos se abrieron con fuerza,o si estuvieran llenos de espinas y no pudiera ser tocados. Rodrigo estaba at¨®nito, sin atreverse a hacer ning¨²n movimiento. Alejandro mir¨® a su temblorosa por un momento y de repente se dio cuenta de que nunca antes hab¨ªa conocido. En los ¨²ltimos tres a?os, s¨®lo hab¨ªa visto su sonrisa, dulce y sumisa, incluso con adci¨®n. En ese entonces, su coraz¨®n estaba lleno de insatisfi¨®n por el matrimonio arredo, y cuanto m¨¢s sonre¨ªa, m¨¢s se enfurec¨ªa. Con el tiempo, incluso lleg¨® a sentir repulsi¨®n. Ahora que est¨¦n separados, esa cara brinte y sonriente hab¨ªa desaparecido de su vida. Pero, ?por qu¨¦ siente que e era tan real y v¨ªvida cuando ve enfadada con ¨¦l. Alejandro Hern¨¢ndez, no te creas tan impresionante. ra respir¨® profundamente, con los ojos rojos:Yo sal¨ª a trabajar, nunca pens¨¦ en humirte. S¨®lo quer¨ªa encontrar una salida para m¨ª despu¨¦s de que me abandonaras, buscar una nueva forma de vivir. No entiendo por qu¨¦ puedes terminar nuestro matrimonio de tres a?os y casarte con otra nueva de inmediato, mientras que cuando quieroenzar una nueva vida, tienes que detenerme en todas partes. 1/2 ?Eres incapaz de olvidarme? No¡­no tienes tanta conciencia. Simplemente no quieres verme feliz. Los ojos oscuros de Alejandro se contrajeron, sintiendoo si hubiera tragado miles de kilos de grava, lo que le imped¨ªa har. Al ver su silencio, el coraz¨®n de ra se hundi¨® lentamente, esbozando una sonrisa burlona en sus tres a?os, he estado pa?ada por estas ocho pbras todos los d¨ªas y ya he sufrido lo suficiente. Dejar de estar contigo no es continuaci¨®n de tragedia, sino una liberaci¨®npleta. Antes del cumplea?os del abuelo, no vuelvas a buscarme. No quiero verte. ra se dio vuelta. El dolor en su coraz¨®n hab¨ªa superado el dolor en su brazo y estaba entumecida por el dolor. En realidad, ese tipo de herido era panido para e. E pod¨ªa f¨¢cilmente ajustarse el brazo de nuevo frente a todos ellos. Pero e quer¨ªa dejarse estar en tal Stado desordenado. Quer¨ªa que todos sus nervios se hundieran en el doloro una auto para sentirse feliz. De repente, ra sinti¨® un calor en parte baja de espalda y luego todoenz¨® a dar vueltas a su alrededor. ?Alejandro se coloc¨® detr¨¢s de e y sin decir una pbra, levant¨® en brazos!N?velDrama.Org exclusive content. ¨C ¡ª ?Su¨¦ltame!-mejis de ra se llenaron de calidez y ch¨® en sus brazos. Pero cuanto m¨¢s se resist¨ªa, m¨¢s fuerte apretaba sus brazos alrededor de e. Su amplio pecho se convirti¨® en una ja que manten¨ªa atrapada, sin permitirle resistirse. 1 El cuerpo delicado de ra se peg¨® al pecho de Alejandro, sintiendo sus fuertestidos. Incluso pudo percibir el sutil aroma a madera de su ropa, que tanto le gustaba, de manera discreta y contrda. E quer¨ªa llorar inexplicablemente. Por muchas noches roci¨® este perfume en cama y se durmi¨® con su fragancia. Sol¨ªa ser tan dulceo miel, pero ahora al recordarlo, s¨®lo hay una sensaci¨®n de agravio. Te llevar¨¦ al hospital. No podemos retrasarnos con una luxaci¨®n. Alejandro mantuvo una expresi¨®n impasible, pero su mirada se volvi¨® m¨¢s intensa. ¨C ?Sueltame, Alejandro! Ni siquiera te preocupaste por m¨ª cuando nos casamos. Ahora que estamos divorciados, no tienes derecho a tocarme- ra estaba llena de verg¨¹enza y enfado. Su voz estaba ronca. Pero Alejandro parec¨ªa no escuchar nada, su mand¨ªb hermosa se tens¨® mientras avanzada. Cap铆tulo 39 Cap¨ªtulo 39 Cap¨ªtulo39 Rodrigo estaba triste y lo sigui¨® apresuradamente: ?Exacto! ?Si ya est¨¢n divorciados, no se enreden m¨¢s! ?Deja que yo te abrace, se?ora Isabel! -?L¨¢rgate! -?L¨¢rgate! Ambos lo dijeron al un¨ªsono, solo que uno se puso rojo de ira y el otro de verg¨¹enza. Rodrigo pens¨®: ?Vaya! Parece que realmente son una pareja. Hospital ra fue llevada a s de tratamiento mientras Alejandro y Rodrigo esperaban en el pasillo. -Alex, est¨¢s loco? ?C¨®mo puede su peque?o brazo resistir tu fuerza? ?Qu¨¦ pretendes hacerle? Rodrigo suspir¨® y neg¨® con cabeza, mostrando una expresi¨®n de desaprobaci¨®n. -?C¨®mo sabes que e trabaja all¨ª?-Alejandro mir¨® fr¨ªamente a Rodrigo con ojos profundos, mostrando un ligero enfado en sus delicadas cejas y ojos. E -Estaba aqu¨ª paraer, simplemente me encontr¨¦ con e. Cuando llegu¨¦, mi excu?ada estaba trabajando en puerta trasera, haciendo un trabajo pesado con mucho esfuerzo. No parec¨ªa en absoluto exesposa del presidente que se cas¨® con una familia adinerada. Rodrigo sonri¨® maliciosamente, con un tono admirativo: -E es una mujer que no es arrogante ni impaciente, y puede adaptarse as circunstancias. Es m¨¢s especial que he visto. Los dedos de Alejandro se tensaron, su voz son¨® ronca y ¨¢spera: -Eso demuestra lo limitada que es tu visi¨®n. -Eso es mejor que alguien que no reconoce el valor des cosas preciosas- Rodrigo le respondi¨® sarc¨¢sticamente, hiri¨¦ndose mutuamente. Los ojos del hombre se pusieron rojos, su coraz¨®n se apret¨®o si alguien lo hubiera pellizcado. -Hando en serio, siento que todav¨ªa puedes reconciliarte con e. 1 -No es posible- Alejandro habl¨® fr¨ªamente y con dureza, con voz ronca. -Est¨¢ ro que todav¨ªa te importa, si no, ?por qu¨¦ vendr¨ªas corriendoo un loco? Mira c¨®mo te preocupas tanto. Tus ojos est¨¢n rojos cuando miras, ?y dices que no te importa? Rodrigo se apoy¨® en pared, cruz¨® los brazos sobre el pecho y sacudi¨® cabeza. -Alex, esto es un poco desleal. Fuiste t¨² quien abandon¨® a tu fiel esposa por tu primer amor. ?C¨®mo puedes 1/2 ?Acaso quieres seguir los pasos de Julio de Valencia. Rodearte de esposas y concubinas? -E prometi¨® a mi abuelo que nos divorciar¨ªamos oficialmente despu¨¦s de su octog¨¦simo cumplea?os, y e deber¨ªa cumplir su pbra. -E solo edi¨® a retrasar unos d¨ªas por respeto a su abuelo. Pero pareces haber encontrado un punto d¨¦bil para exagerar situaci¨®n. Es un poco descarado por tu parte. -Es asunto m¨ªo, no te metas¨CAlejandro sinti¨® una opresi¨®n en el coraz¨® -Al principio no quer¨ªa meterme, pero me gusta mucho ora Isabel, y realmente quiero tene en mi vida. As¨ª que quiero har contigo, ?puedes no entrometerte en esto? Rodrigo us¨®s mismas pbras que ra, y sus encantadores ojos se volvieron inusualmente This text is property of N?/velD/rama.Org. serios. -Olvidalo, e no est¨¢ interesada en ti- expresi¨®n de Alejandro se oscureci¨®. -Sin importar si e est¨¢ interesada o no, nunca se sabr¨¢ hasta que lo intente. ¡°?Rodrigo!¡± Rodrigo ignor¨® su molestia yde¨® cabeza, levantando una ceja. -Pero si cambias de opini¨®n antes de casarte con Beatriz, y a¨²n quieres volver con e, entonces me retirar¨¦ voluntariamente y no volver¨¦ a interponerme. Despu¨¦s de tantos a?os juntos, eres el ¨²nico amigo sincero m¨ªo. Pero si te casas con Beatriz y sigues persiguiendo a se?ora Isabel, d¨¦jame ser ro desde el principio: podr¨¦ volverme contra ti por esta mujer. Alejandro apret¨® losbios y una nube sombr¨ªa cubri¨® su hermoso rostro. -?Alejandro! Un rugido reson¨® en el tranquilo pasillo. Alejandro acababa de voltearse cuando recibi¨® un fuerte pu?etazo directo en meji. Today¡¯s Bonus Offer X Cap铆tulo 40 Cap¨ªtulo 40 Cap¨ªtulo40 Alejandro estudi¨® en una des mejores academias militares de M¨¦xico y tambi¨¦n sirvi¨® en el ej¨¦rcito durante tres a?os. Aunque ahora se dedica a los negocios, su cuerpo fuerte y robusto sigue oculto debajo de su traje. Por lo tanto, el pu?etazo de Javier solo hizo que subio se magura, pero su imponente figura permaneci¨® imperturbable. -?Joder! ?Rival amoroso!¨C Rodrigo maldijo en silencio, pero al final no se atrevi¨® a decirlo abiertamente. Porque record¨®s pbras sarc¨¢sticas de Irene hacia ¨¦l, y no pod¨ªa ser demasiado arrogante Javier no pudo contener su ira y le dio otro pu?etazo a Alejandro, pero un hombre no le dar¨ªa oportunidad, esquivando ¨¢gilmente. Alejandro! ?Acaso no te dije que te alejaras de Irene? ?No tienes verg¨¹enza? Javier jadeaba, con los ojos enrojecidos. -Si algo le sucede a Irene, ?te har¨¦ pagar! ?La familia Hern¨¢ndez no se librar¨¢! -Se?or P¨¦rez, est¨¢s exagerando. Solo es una luxaci¨®n¡­- Rodrigo tem¨ªa que situaci¨®n entre el viejo y el nuevo amor se intensificara, as¨ª que r¨¢pidamente intervino para mediar. 1 -?Qu¨¦? ?Solo¡­ una¡­ luxaci¨®n? Javier tir¨® de subio, y en sus ojos ros surgi¨® una ira desbordante. Los dos tratano un juguete y un adorno, ?c¨®mo podr¨ªan entender mis sentimientos? 1 ?Irene es mujer que m¨¢s amo! ?La mujer a que quiero proteger y amar toda mi vida! As¨ª que guarden sus sucios pensamientos y al¨¦jense de e. Las pbras de Javier eran sinceras y sin falsedad alguna. En toda su vida, su esposa siempre estar¨ªa en segundo lugar, ra deb¨ªa ser primera. Los ojos de Alejandro se movieron ligeramente. Esta confesi¨®n era demasiado directa, apasionada y profunda. Nunca hab¨ªa tenido el coraje de expresar su amor de esta manera a una mujer. Despu¨¦s de salir de ¨¦l, Irene se volvi¨® a¨²n m¨¢s mativa, su brillo no pod¨ªa ser ocultado. Con Diego en el pasado y Rodrigo en el presente, ambos mostraban inter¨¦s en e. Alejandro no pod¨ªa describir esta sensaci¨®n agridulce en su coraz¨®n. Eso si fuera un tonto, sin darse cuenta de joya que ten¨ªa a sudo. Pero una vez que ya no quiere, de repente se convierte en una presencia sorprendente en el mundo, todos quieren 1/3 -Alejandro, espera, ?te demandar¨¦! Javier se?al¨® con fiereza el rostro sereno de Alejandro, deseando que Sebasti¨¢n tuviera oportunidad de estrangrlo -Puedes hacerlo, pero permiteme corregirte Alejandro sin expresi¨®n en su rostro, enfrentando su mirada prante. -Irene a¨²n no ha finalizado el proceso de divorcio conmigo. En este momento, e sigue siendo mi esposa y sigue This text is property of N?/velD/rama.Org. siendo parte de familia Hern¨¢ndez. Rodrigo se qued¨® sin pbras directamente, pensando que este tipo realmente ten¨ªa una manera de intimidar Javier estaba tan enojado que quer¨ªa escupirle, pero su crianzao joven de una familia adinerada lo oblig¨® a contenerse. -Se?or P¨¦rez. Una voz suave pero poderosa lleg¨®, y los tres se voltearon al mismo tiempo. Vieron a ra de pie con su brazo izquierdo enyesado, con una mirada serena y su cara hermosa un poco p¨¢lida,o una delicada y orgullosa flor de narciso. Alejandro entrecerr¨® los ojos ligeramente, sintiendo un leve amargor en garganta. El pasillo era amplio y vac¨ªo. Irene estaba parada all¨ª s, con su nariz peque?a, su boca peque?a, su rostro peque?o, pero sus ojos grandes ros briban con pureza, sin m¨¢s m¨ªnima distri¨®n, desencadenando el instinto protector en todos los hombres. De repente, una sensaci¨®n lejana y borrosa cre¨® ondas en su mente. Irene¡­ Irene¡­ Alejandro sinti¨® un pinchazo de dolor en cabeza, pero pronto sensaci¨®n de dolor y los fragmentos de recuerdos desaparecieron porpleto. Javier corri¨® r¨¢pidamente hac¨ªa su hermana menor, con los ojos enrojecidos de preocupaci¨®n. -? Te duele? -Ya no duele. Vamos a casa ra le sonri¨® a su hermano con suavidad, brinte e intimo. Los ojos de Alejandro dolieron por esa sonrisa. 2/3 Javier rodeo cintura delgada de ra y se dirigieron hacia el otro extremo del pasillo, apoy¨¢ndose mutuamente. Incluso ni siquiera se molest¨® en mirar a su exmarido. El pecho de Alejandro estaba lleno de una sensaci¨®n de hinchaz¨®n y acidez. Estaba a punto de acercarse, pero Rodrigo lo detuvo. -Ya es suficiente, Alex. Ser¨¢ realmente vergonzoso si los alcanzas. En primer lugar, fue tu culpa lastimar a Se?ora Isabel. ?No tienes conciencia de qui¨¦n trajo a Diego aqu¨ª? Solo quer¨ªa ver al Se?or P¨¦rez. No hagamos el rid¨ªculo al subir all¨ª. Al ver c¨®mo se apoyaban mutuamente y desaparec¨ªan del pasillo, Alejandro sinti¨®o si le faltara el aire y apret¨® los pu?os con fuerza. Aar¨®n tambi¨¦n lleg¨® apresuradamente. Fue mado por Javier y estabapletamente confundido. -?Se?ora, qu¨¦ ha pasado! ?Qui¨¦n testim¨®? -Fui mordida por ese perro, Alejandro. Cap铆tulo 41 Cap¨ªtulo 41 Cap¨ªtulo41 Javier estaba tan enojado que apret¨® los dientes y frunci¨® el ce?o. Estuvo a punto de decir m¨¢s, pero despu¨¦s de que su hermana lo fulminara con mirada, no se atrevi¨® a decir otra pbra. -?Qu¨¦? ?Me vengar¨¦ por ti, le dar¨¦ a ese cabr¨®n una palizal¨Cdijo Aar¨®n, furioso y dispuesto a pelear, pero ra lo detuvo¨COlvidalo, no puedes vencerlo, es del ej¨¦rcito des fuerzas de paz. ? Quieres ser un saco de arena para ¨¦l? Adem¨¢s, no lo hizo a prop¨®sito. Ese hombre no sabe c¨®mo ser cari?oso y no es primera vez que lo hace. -Se?orita, ?Por qu¨¦ parece que ustedes dos se conocen desde hace mucho tiempo? ra se qued¨® at¨®nita por un momento, frunciendo susbios rojos. En este momento.¡± todav¨ªa no sab¨ªa nada de rci¨®n entre e y Alejandro, y e no pretend¨ªa ocultarlo, simplemente le daba pereza explicarlo. Todo hab¨ªa terminado, e ya no quer¨ªa tener absolutamente nada que ver con ¨¦l. Cu¨¢ndo los dos regresaron a vi, Javier prepar¨® caf¨¦ para ra mientras segu¨ªa maldiciendo a Alejandro por ser un gafe, a pesar de que lo hab¨ªa hecho durante el camino de vuelta. -Aar¨®n, lo siento. -dijo ra con culpa. -?Eh? ?Te est¨¢s disculpando conmigo?-pregunt¨® sorprendido Javier, levantando mano para tocar frente de su hermana. -?Tienes fiebre? ?De qu¨¦ tonter¨ªa est¨¢s hando? -No, es solo que para mantener el secreto, Diego est¨¢ de viaje de negocios en Nueva York, as¨ª que solo puedo pedirte ayuda. Me temo que piensas que te estoy utilizando y tratandoo una herramienta.¨Cdijo ra mientras bajaba a¨²n m¨¢s su voz. -?Qu¨¦ est¨¢s diciendo, ni?a tonta? Javier sinti¨® un dolor agudo en el coraz¨®n, camin¨® hacia ra y abraz¨® evitando su brazo herido, rodeando su delgado cuerpo con sus brazos. -Mam¨¢ nos pari¨® a los cuatro para protegerte. La pr¨®xima vez que te cases, nosotros cuatro seremos tu dote. D¨¢ndose cuenta de que sus pbras no hab¨ªan sidos m¨¢s apropiadas, a?adi¨® apresuradamente: - ?Incluso si no te casas nunca, nosotros siempre seremos tus hermanos protegi¨¦ndote y apoy¨¢ndote en todo momento desde detr¨¢s! A ra se le torci¨® boca. ?Una dote? ?Cuatro hombres? Entonces ser¨¢ mejor que me haga monja, am¨¦n. ra result¨® lesionada, lo que hizo que Alejandro estuviera distra¨ªdo toda tarde en reuni¨®n, con atenci¨®n dividida mientras los altos cargos informaban de su trabajo. Alejandro ten¨ªa elbio herido y el rostro sombr¨ªo, pero nadie se atrev¨ªa a preguntarle qu¨¦ le pasaba, ni siquiera se atrev¨ªa a respirar. Aunque era el hijo ileg¨ªtimo, en el Grupo Hern¨¢ndez no hab¨ªa nadie que no le obedeciera. El hijo mayor, nacido de primera esposa, llevaba a?os recuper¨¢ndose en Australia, y 1/3 que depender de alguien que lo empujara en si de ruedas para deszarse. Emma Celia, segunda esposa, solo ten¨ªa dos hijas, mayor de 25 a?os y menor de 20, ambas muy lejos del heredero. As¨ª que, naturalmente, Alejandro era el ¨²nico heredero del Grupo Hern¨¢ndez, adem¨¢s de tener unas capacidades sobresalientes y una amplia gama de fiabilidades, lo que lo hac¨ªa un candidato ideal para liderar empresa. -Se?or Hern¨¢ndez, el hotel del Grupo Aimar que est¨¢bamos interesados en Monterrey ya fue adquirido por alguien m¨¢s. -inform¨® el alto mando con inquietud. -?Por qui¨¦n? -pregunt¨® Alejandro, su mente volvi¨® inmediatamente a su trabajo. 1 -Grupo KS, se?or. El Grupo Aimar ha transferido propiedad del hotel a ellos. En el futuro, ser¨¢ segunda sucursal de KS WORLD en Ciudad de M¨¦xico. -Respondi¨® el oficial. El cuerpo delgado de Alejandro se puso r¨ªgido y sus ojos se hundieron. -?Por qu¨¦ no lo dijiste antes? -Nuestra gente ya estaba negociando, y casi hab¨ªamos llegado a un acuerdo de cboraci¨®n, pero el Sr. P¨¦rez de KS cort¨® nuestro proyecto, ?as¨ª que no nos lo esper¨¢bamos! Los altos mandos estaban tan asustados que sus rostros estaban ensangrentados. -?Casi? Creo que ya es hora de que te retires. No se le nota ninguna emisi¨®n en el entrecejo, pero su voz grave y magn¨¦tica hizo que presi¨®n N?velDrama.Org: text ? owner. se desbordara. 1 -?Qu¨¦ he dicho? Ese hotel tiene una ubicaci¨®n estrat¨¦gica, a solo seiscientos metros de los Estudios Universal, que estar¨¢n terminados en dos a?os, y hay que adquirirlo en el menor tiempo posible, sin importar los medios, aunque el precio se duplique. Usted fue precavido y temeroso, eso provoc¨® que perdamos oportunidad y ahora P¨¦rez lo adquiri¨® sin costo alguno. ?C¨®mo asumes responsabilidad de esto? 1 El alto mando inclin¨® cabeza y se sec¨® el sudor, sus piernas bajo mesa segu¨ªan temndo. -Presentarse en sucursal de Guadjara pr¨®xima semana. Si vuelves aeter el mismo error de hoy, pr¨®xima vez ser¨¢ el despido directo. Alejandro termin¨® conversaci¨®n con ligereza, se dirigi¨® r¨¢pidamente hacia puerta, dejando a todos los presentes sorprendidos y desconcertados. El Sr. Hern¨¢ndez demostraba una dignidad y poder natural sin necesidad de enfadarse. ?Su enojo de hoy no es¨²n! ?Podr¨ªa ser una venganza? 2/3 En el camino de regreso a Vi Mar, Cesar conducia mientras miraba preocupado por el espejo retrovisor, -La se?orita Sanchez acaba de atacar a se?ora, y el se?or P¨¦rez intercept¨® nuestro proyecto, adem¨¢s, familia S¨¢nchez fue expuesta a problemas de productos, ?podr¨ªa ser tambi¨¦n una represalia por parte de P¨¦rez? Aunque situaci¨®n hoy de familia S¨¢nchez fue en parte merecida¡­¡­ Alejandro levant¨® de repente los ojos con una mirada severa en el retrovisor, C¨¦sar entr¨® en p¨¢nico y casi se ahog¨® con respiraci¨®n., -Estacione en frente de sastrer¨ªa. Today¡¯s Bonus Offer X GET IT NOW Cap铆tulo 42 Cap¨ªtulo 42 Cap¨ªtulo42 Al llegar a sastrer¨ªa, Alejandro empuj¨® puerta y entr¨®. Su enorme cuerpo parec¨ªa encajado en el marco de puertao un invasor colosal. El viejo sastre estaba nchando ropa cuando vio a este hombre impresionante aparecer, su expresi¨®n se sorprendi¨® mucho. -?Ah, eres t¨²! -Se?or, por favor, ay¨²dame, sin importar cu¨¢nto cueste. Alejandro frunci¨® el ce?o y abri¨® caja. -?Dios m¨ªo! ?C¨®mo sucedi¨® esto? ?Esta ropa tan buena, c¨®mo puede estar tan rota! El viejo sastre cuidaba ropao si fuera su propia vida, por lo que ver una prenda tan bonita en tal mal estado le causa un gran dolor en el coraz¨®n. -Fue mi culpa.- dijo Alejandro con garganta seca. N?velDrama.Org exclusive content. -Esta prenda fue cosida por esa ni?a con cada puntada, trabaj¨® duro durante todo el proceso para termina, lo vi con mis propios ojos. Eso si esta ropa hubiera hecho yo mismo. El viejo sastre sacudi¨® cabeza con pesar. -Es una l¨¢stima que haya sido arruinada, ?qu¨¦ buena ropa! -?Hay alguna manera de repara?-pregunt¨® Alejandro apresuradamente. -?C¨®mo se puede arrer esto? Si el interior est¨¢ da?ado se puede arrer, pero si parte exterior est¨¢ da?ada, incluso si se repara, no quedar¨¢o nuevo. Al o¨ªr eso, sin saber por qu¨¦, Alejandro se sinti¨® un apret¨®n en su coraz¨®n. -Haz lo que puedas, al menos cose abertura rota, por favor Al llegar a Vi Mar, Alejandro sinti¨® que el ambiente era muy opresivo. -?Hermano! La hija mayor de Ema, se?orita tercera Leona, se acerc¨® a ¨¦l corriendo con inquietud: -El abuelo ha venido y est¨¢ discutiendo muy fuerte con pap¨¢ en el estudio, ?ve a persuadirlos! -?Est¨¢n discutiendo? -Alejandro arrug¨® el ce?o. Seg¨²n su recuerdo, Enrique era un hijo piadoso, al menos esa era impresi¨®n que daba a los dem¨¢s. El abuelo hab¨ªa sufrido un derrame cerebral y ten¨ªa hipertensi¨®n, lo que deb¨ªa evitar m¨¢s era enojarse. Enrique no dud¨® en desafiar filial piedad y discutir acaloradamente con su padre, solo hab¨ªa una raz¨®n para ello: su madrastra, Ema. N -Beatriz eso parte de nuestra familia. Ahora que su familia esta en problemas, no esta mal que pap¨¢ les eche una mano ?verdad? -dijo Leona enojada. -?No es el abuelo demasiado confundidoo para no permitir que pap¨¢ ayude a familia. S¨¢nchez? Ayudar a familia S¨¢nchez es ayudar a nuestra familia, ?no? Te casar¨¢s con Beatriz pronto, si no resolvemos este problema, nuestra reputaci¨®n ser¨¢ arruinada. 1 La mirada de Alejandro se oscureci¨® y subi¨® r¨¢pidamentes escaleras. -?ng¨Cng! Fernando estaba sentado en su si de ruedas, tom¨® taza de t¨¦ y el cenicero y los avent¨® al suelo. El anciano ya ten¨ªa ochenta a?os y su car¨¢cter se volv¨ªa cada vez m¨¢s obstinado y dif¨ªcil de tratar. Siempre que algo no le gustaba, empezaba anzar cosas. Ema se secabas l¨¢grimas con un pa?uelo de seda y se encog¨ªa en los brazos de Enrique. Enrique proteg¨ªa con su cuerpo, temiendo que los fragmentos de taza rota cortaran. ?Pap¨¢! ?No puedes calmarte? ?No puedes har de manera adecuada? -Si haces algo bien, hablo contigo adecuadamente, pero mira lo mal que lo has hecho, solo mereces una paliza. Fernando estaba tan furioso que se golpeaba el pecho. -?Qu¨¦ te he dicho? ?Te dije que no te involucraras en los asuntos de S¨¢nchez! ?C¨®mo te atreves a ir en contra de mis deseos, ayud¨¢ndoles a liquidar su inventario y transfiriendo nuestros proyectos a ellos? Esta mujer te ha confundido cabeza ?Crees que estoy muerto? -Pap¨¢, ?c¨®mo puedes decir eso? Enrique estaba tan enojado que no sab¨ªa qu¨¦ decir, pero no se atrev¨ªa a enfrentarse a su padre directamente. -?Lo que digo no es verdad? Desde que te casaste con esta mujer, nunca has estado en tus cabales. Fernando golpe¨® el apoyabrazos con fuerza. -Pap¨¢, s¨¦ que me tienes antipat¨ªa, pero desde que estoy con Enrique, hace m¨¢s de veinte a?os, he sido una buena esposa y madre, siempre he sido cuidadosa y temerosa, y nunca he causado problemas a familia. Porque s¨¦ que casarme con Enrique fue tu gracia y no pido nada m¨¢s.Ema sollozaba. Enrique miraba a su esposa con amor. Pero el viejo hab¨ªa descubierto su hipocres¨ªa y estaba tan furioso que su si de ruedas temba. Cap铆tulo 43 Cap¨ªtulo 43 Cap¨ªtulo43 -Mi hermana y su familia son honestoserciantes. Fueron difamados sin motivo alguno, lo cual es muy injusto. Es muymentable que justo cuando Beatriz y Alejandro est¨¢n a punto de casarse, suceda esta cosa. -Supongo que simplemente est¨¢n siendo muy honesto al enga?ar, ?verdad?-dijo Fernando con un tono burl¨®n. Ema se qued¨® paralizada al o¨ªr eso. -No pienses que estoy vieja y retirada, y que no s¨¦ nada. La familia S¨¢nchez se ha buscado su propia perdici¨®n, haciendo negocios sucios e impuros, y al final solo pueden autodestruirse. ?No hace falta que utilices a mi nieto para intimidarme! Si Alejandro se casa con hija de familia S¨¢nchez, tampoco lo considerar¨¦ mi nieto. ?Ustedes simplemente seguid viviendo vuestra vida de felicidad! A m¨ª, este viejo, no me hace falta que me pa?¨¦is ni siquiera en mi funeral -?Pap¨¢! -Enrique suspir¨®. Ema lloraba, pero su mirada era fr¨ªa y oscura y pens¨® para s¨ª misma: viejo, me has oprimido durante m¨¢s de veinte a?os. ?Ya he tenido suficiente! Ser¨ªa mejor que murieras en silencio. -Abuelo! Alejandro entr¨® apresuradamente en habitaci¨®n, tratando de consr a Fernando, pero fue empujado por el anciano. -No necesito tu falsa simpat¨ªa. T¨² y tu padre, ambos se venden por familia S¨¢nchez. -No ayudar¨¦ a familia S¨¢nchez. Ya he dejado ro mi postura. -dijo Alejandro con determinaci¨®n y calma. Los ojos de Fernando se iluminaron de repente. This text is property of N?/velD/rama.Org. -?En serio? -S¨ª, sin duda, los productos de familia S¨¢nchez tienen problemas, por lo que no los ayudar¨¦. -?Qu¨¦ pasa con boda con hija de S¨¢nchez? ¨C -No tiene nada que ver con Beatriz, boda seguir¨¢ adnte. ¨C respondi¨® Alejandro fr¨ªamente. -?Bah, d¨¦jalo estar! A pesar de todo, no me arrepiento de quererte tanto. Eres mucho m¨¢s inteligente que tu tonto padre¨Cdijo Fernando, sinti¨¦ndose decepcionado. ¨¦l no entend¨ªa por qu¨¦ su nieto no se casaba con una chica tan buenao Irene y en cambio, prefer¨ªa casarse con una zorra astuta. -Ema. Alejandro se volvi¨® hacia Ema con tono bajo y neutro: -Ana es su hermana, entiendo que quiera ayudar a su familia, pero todo depende de si afecta o no los intereses de mi familia. De lo 1/2 los intereses de familia Hern¨¢ndez en primer lugar¡®? Ema se qued¨® sin pbras, sinti¨¦ndose humida. Este bastardo que sol¨ªa ser tan cado e in¨²til cuando era ni?o, se hab¨ªa vuelto cruel y astuto, -Pap¨¢, aunque Beatriz es mi prometida, yo siempre he sido una persona que separa ramente lo personal de lo profesional. Nunca mezclo mis emociones en asuntos de negocios. Como presidente de junta directiva, le pido que siempre ponga los intereses del grupo en primer lugar. -dijo Alejandro, mirando a Enrique con un tonopletamente enfocado en el trabajo y sin incluir ning¨²n sentimiento de rci¨®n padre¨Chijo. Enrique se ve¨ªa mal y sab¨ªa que estaba en desventaja. Con cabeza baja, solo pudo decir: -No estoy ayudando a familia S¨¢nchez solo por Ema, Acabo de regresar de Nueva York, donde iba a asistir a una cumbre y discutir proyectos. Sin embargo, otra parte cancel¨® reuni¨®n en el ¨²ltimo momento. Despu¨¦s me enter¨¦ de que nuestro socio fue detenido por Diego P¨¦rez en el camino. No s¨¦ qu¨¦ les ofreci¨®, pero decidieron no trabajar con nosotros. Han pasado muchas cosas, todas provocadas por los P¨¦rez. Es obvio que nos est¨¢n atacando, y no permitir¨¦ que triunfen de nuevo. -?De veras sucedi¨® algo as¨ª? -los ojos de Fernando estaban llenos de oscuridad. La familia Hern¨¢ndez de ciudad de M¨¦xico y familia P¨¦rez de Valencia hab¨ªan sido enemigas mortales durante m¨¢s de cien a?os. La bisabu de P¨¦rez incluso der¨® que nunca se casar¨ªa con familia Hern¨¢ndez. Hab¨ªan tenido muchos enfrentamientos en el mundo de los negocios, y su rci¨®n siempre hab¨ªa sido tensa. Pero Diego arrebat¨® el proyecto del hotel de familia S¨¢nchez, sino que tambi¨¦n les puso obst¨¢culos en el extranjero, su deseo de venganza es demasiado evidente. Alejandro se sobresalt¨® de repente y pregunt¨®: -Padre, ?dijiste que te encontraste con Diego en Nueva York? -S¨ª. -?Hoy? -S¨ª, hoy. ?C¨®mo es posible? Hoy por tarde, Diego vino al hospital a buscar a Irene, ?c¨®mo es posible que tuviera un doble en Nueva York? ?Acaso el hombre de esta tarde no era Diego? Si ¨¦l no era Diego, ?entonces qui¨¦n era? 1 Today¡¯s Bonus Offer X GET IT NOW Cap铆tulo 44 Cap¨ªtulo 44 Cap¨ªtulo44 Finalmente, Enrique prometi¨® no involucrarse en los asuntos de familia S¨¢nchez frente al abuelo, y tormenta pas¨®. Despu¨¦s de que pareja se fue con caras tristes, el abuelo mir¨® furioso alrededor del desorden. -?Qu¨¦ desgracia para nuestra familia! Todos los hombres de nuestra familia han sido destruidos des mujeres de familia S¨¢nchez. Alejandro recogi¨® cosas del suelo y pens¨® r¨¢pidamente. ?Acaso alguien fue a Nueva York en lugar de Diego para reuni¨®n? Pero su padre no pod¨ªa estar equivocado, los dos hab¨ªan lidiado con negocios muchas veces. ?C¨®mo podr¨ªan no reconocerse entre s¨ª? a menos que su padre tambi¨¦n estuviera senil. En ese momento, Alejandro encontr¨® un abanico. -Abuelo, ?esto es tuyo? -?Ay! M¨ªrame¡­. Me enfad¨¦ demasiado. Tr¨¢emelo. Fernando lo mir¨® con ternura. -Este abanico fue hecho por Irene para m¨ª. E tambi¨¦n escribi¨® y pint¨® un paisaje en ¨¦l. ?E tambi¨¦n sabe escribir caligraf¨ªa y pintar? Alejandro se sorprendi¨® y se qued¨® at¨®nito,o si su alma se hubiera ido. Cuando e estaba con ¨¦l, segu¨ªas normas al pie de letra y era aburrida. Enparaci¨®n con Beatriz, que sab¨ªa tocar el piano, bar y cantar, Irene no ten¨ªa algo especial y parec¨ªa ser igual que criada en casa, excepto por su rostro bonito y su car¨¢cter obediente y amable. Pero despu¨¦s de que e se fue,enz¨® a briro una pe perdida en el polvo, incluso mostrando habilidades que nunca hab¨ªa visto antes, estos cambios lo tomaron por sorpresa. 1 ?E pensaba que solo Diego merec¨ªa tener estas cosas buenas y ¨¦l no? Por eso, lo que e hab¨ªa hecho antes por ¨¦l no era amor, solo era una forma decer a su esposo y mantener apariencia de una buena esposa. ?E solo amaba a Diego? ¡ªAntes, Irene me visitaba todos los fines de semana. A veces me pa?aba a dar un paseo, a veces solo se sentaba conmigo en biblioteca durante toda tarde. E nunca se aburr¨ªa y le¨ªa o escrib¨ªa caligraf¨ªa a mido. Ten¨ªa un gran talento en caligraf¨ªa y pintura. Pod¨ªa ver f¨¢cilmente que ten¨ªa al menos diez a?os de pr¨¢ctica. Cuando escrib¨ªa, era hermosa, elegante y no parec¨ªa una chica¨²n sino una noble dama de una familia culta. Fernando frunci¨® el ce?o y suspir¨®: es mucho mejor que superficial Beatriz, pero est¨¢s ciego de vista y de coraz¨®n. Alejandro apret¨® losbios y abri¨® el abanico. Vio dos l¨ªneas de caligraf¨ªa elegantes y fluidas: Si me dieran mi juventud de nuevo, tomar¨ªa una onza de oro y una brisa de viento. De repente, Alejandro sinti¨®o si un rayo lo hubiera golpeado, su mirada aguda escane¨® de ida y vuelta estas dos l¨ªneas de pbras, sus ojos casi pegados a es. La letra era id¨¦ntica a pintura que ra ten¨ªa en su oficina y que quer¨ªa regrle, desde el trazo hasta el estilo. 1/2 De repente recordo el dia en que vio a Irene en el hotel donde ra estaba a cargo, y tambien el sonido de los pasos de Irene que hab¨ªa escuchado en el pasillo despu¨¦s de salir de oficina de ra. ?Es solo una coincidencia? ?Podr¨ªa ser que Irene conociera a ra o que Irene fuese ra? No podr¨ªa ser, ra es astuta y traicionera, sin ninguna similitud con Irene. Mientras tanto, en Valencia, Vi Hermosa, Diego regres¨® de su viaje de negocios en Nueva York y cen¨® con su padre y su hermano Javier. Durante cena, Diego inform¨® sobre el progreso de su trabajo. Despu¨¦s de escucharlo, Julio N?velDrama.Org exclusive content. asinti¨® con cabeza y mostr¨® un poco de admiraci¨®n en su rostro fr¨ªo y severo. Su hijo mayor era bueno en todo, pero prefer¨ªa ver a Jes¨²s con m¨¢s frecuencia que a ¨¦l. El poder, fama y fortuna no pod¨ªan evitar que se convirtiera en pastor. -Diego, esta vez has arrebatado el proyecto que estaba a punto de ser obtenido por familia S¨¢nchez, esto no eso tu estilo habitual de hacers cosas. Julio dio un sorbo de vino tinto y reflexion¨® sobre su sabor. -Siempre defiendes resolver los problemas de manera igualitaria y armoniosa. ?C¨®mo terminaste arrebat¨¢ndolo as¨ª? Es un pocoo lo que sol¨ªa hacer cuando era joven. -La paz eso el cuerpo de una persona, parece saludable, pero es dif¨ªcil decir cu¨¢ndo se enfermar¨¢. Diego dio una respuesta especialmente filos¨®fica, levantando elegantemente su copa para tomar un sorbo de agua. Javier no pudo evitar sonre¨ªr en secreto y pensar para s¨ª mismo: ? Diego est¨¢ tomando medidas para ayudar a ra a desahogarse! -Cuando se hacen negocios, se necesita tener una mente flexible. Siempre y cuando no rompas ley, puedes usar cualquier medio necesario. ?Lo hiciste bien esta vez!¨C Julio palmote¨® el hombro de Diego, su mirada era afda y emocionada. -Adem¨¢s, Enrique y yo somos enemigos a muerte. Su abuelo intimid¨® a tu bisabu, venganza es un to que se sirve fr¨ªo! Diego no sab¨ªa qu¨¦ decir. Javier no pudo evitar re¨ªrse y maldecir en su coraz¨®n: ?Vaya, costumbre de recordar rencores en nuestra familia realmente es hereditaria! Cap铆tulo 45 Cap¨ªtulo 45 Cap¨ªtulo45 -?C¨®mo est¨¢ ra ¨²ltimamente? E se atrevi¨® a actuar contra los S¨¢nchez, lo cual es una decisi¨®n decisiva, pero si no lo maneja bien, temo que atraiga el resentimiento de otros y cause problemas. Antonio y Sebasti¨¢n no pueden volver, ustedes dos est¨¢n a sudo, deben protege en todo momento. -Julio habl¨® con un tono neutral, pero su mirada mostraba preocupaci¨®n. -Entendido, pap¨¢. -Puedes estar seguro, pap¨¢. Si alguien se atreve a intimidar a ra, lo haremos pagar con creces. -No es necesario exagerar. Si lo dejamos vivo, es suficiente con que sufra. La cena termin¨® y Julio y Diego salieron primero. Cuando Javier estaba a punto de salir, se dio cuenta de que Diego hab¨ªa dejado su m¨®vil en mesa. Mientras tanto, el m¨®vilenz¨® a vibrar. El nombre, Alejandro, en panta era muy mativo. Javier actu¨® para ocasi¨®n y mir¨® a su alrededor antes de ararse garganta y responder mada. -?Necesita algo, se?or Hern¨¢ndez? -Estoy buscando a Irene. -dijo Alejandro con un tono fr¨ªo y sin ninguna cortes¨ªa, lo que hizo que Javier se sintiera enojado. -?Crees que tienes el derecho de pedirle a Irene que te atienda el tel¨¦fono? ?No est¨¢s enfermo? Hubo un momento de silencio al otrodo del tel¨¦fono, y luego Alejandro pregunt¨® en voz baja: -?Eres Diego? Javier pens¨® que Alejandro se hab¨ªa dado cuenta de algo, pero aun as¨ª respondi¨® tercamente: Si quieres har con alguien porque est¨¢s borracho, ma a tu prometida. No tengo tiempo para tonter¨ªas. -Diego, si quieres ayudar a Irene, debes hacerlo de manera abierta y honesta, en lugar de usar t¨¢cticas oscuras y apu? por espalda¨Cdijo Alejandro con una voz fr¨ªa y llena de descontento. -?Realmente no te importa tu propia imagen! ¨C dijo Javier con rabia -Qui¨¦n fue el primero en difamar a Ir¨¨ne con t¨¢cticas despreciables? ?No lo tienes ro? Si quieres pedir clemencia por tu futura esposa, debes mostrar una actitud humilde en lugar de buscar excusas. ?No puedes tener tu pastel y¨¦rtelo tambi¨¦n! 1/3 Al otrodo de linea, Alejandro apreto los punos con fuerza y su rostro ardia de verguenza. ¨¦l, que hab¨ªa hado sin parar en innumerables cumbres, ahora fue ahogado por un fiscal de alto nivelo Javier, incapaz de decir una s pbra. -Pero te puedo decir ramente que incluso si te arrodis y me suplicas, no te perdonar¨¦. Har¨¦ que todass personas que hayan intimidado a Irene paguen un precio doloroso. Terminando mada de manera decisiva, Javier cort¨®unicaci¨®n. En su habitaci¨®n, Alejandro mir¨® panta negra cons venas del cuello hinchadas y los dedos apretando panta. ?Se?or! -C¨¦sar entr¨® apresuradamente y vio a su jefe con cara oscura, jadeando con falta de aire. -?Qu¨¦? -Segui sus ¨®rdenes y busqu¨¦ informaci¨®n. Resulta que los cinco hijos de familia P¨¦rez, adem¨¢s del hijo mayor, Diego, todos los dem¨¢s tienen archivos cifrados de alta seguridad que no se pueden descifrar. N?velDrama.Org: text ? owner. Alejandro levant¨® bruscamente cabeza, su mirada se oscureci¨® y su ira se acumul¨®. C¨¦sar se puso p¨¢lido y carraspe¨®: -?Deber¨ªa ir a oficina de recursos humanos para presentar mi renuncia? ra acababa de tomar un ba?o de burbujas, se puso una mascari facial y se envolvi¨® en una bata ncao un elegante cisne para caminar con gracia y rapidez hacia abajo para buscar vino. ¡ªSe?orita, si tiene dificultades para moverse, d¨ªgame lo que necesita y ayudar¨¦ a llevarlo¨Cdijo Aar¨®n cuando se acerc¨® a e r¨¢pidamente, su rostro delicado lleno de preocupaci¨®n. -Solo necesito que vayas a bodega y traigas una bote de vino, no te preocupes. Ya son m¨¢s de ra lo mir¨® de arriba abajo y parpade¨® con sus ojos almendrados. -A partir de ahora, cuando vuelvas aqu¨ª, si¨¦nteteo en casa y no te sientas cohibido. Cuando regreses aqu¨ª, simplemente c¨¢mbiate a ropa de casa. Siempre siento que est¨¢s en modo trabajos veinticuatro horas del d¨ªa y eso te hace estar demasiado tenso. Tambi¨¦n hab¨ªa otra raz¨®n, y era porque de esta manera e recordar¨ªa a Alejandro. Era bastante vergonzoso: hab¨ªan estado casados por tres a?os, pero aparte de esa noche, nunca hab¨ªa visto el cuerpo de su esposo. Alejandro era un pervertido altamente abstemio y, cuando regresaba a mansi¨®n, se encerraba en 2/3 se ponia un pijama azul oscuro para dormir. Elegante, precioso, pero tambi¨¦n oscuro y sofocante. Sin embargo, solo ra sab¨ªa que dentro del cuerpo frio y sin emociones de ese hombre se escondia un alma tan ardiente y fogosa. -?Se?orita, Se?orita? -Aar¨®n inclino cabeza y m¨® suavemente dos veces, -?Eh? ra se tambale¨®, cons mejis enrojecidas y sus ojos ros llenos de brillo. -Tu cara est¨¢ muy roja. Cap铆tulo 46 Cap¨ªtulo 46 Cap¨ªtulo46 -?verdad?, ra levant¨® su mano para tocar su meji, que estaba ardienteo una peque?a estufa. De repente, se volvi¨® t¨ªmida y apart¨® mirada. -Tal vez es porque he bebido un poco de vino y me ha afectado el alcohol. -Pero si ibas a ir a bodega, ?c¨®mo es que te has sonrojado antes de beber el vino?¨C cuestion¨® Aar¨®n. Aunque era h¨¢bil y eficiente en el trabajo, era un poco torpe en privado, y ni siquiera se dio cuenta de que se?orita estaba teniendo pensamientos de lujuria. -?Has demasiado! ra rodaba los ojos coquetamente y se alejaba dando un giro de cabeza. Aar¨®n estaba desilusionado y no sab¨ªa en qu¨¦ hab¨ªa ofendido a se?orita. Solo pod¨ªa actuaro un peque?o perrito mayordomo, sigui¨¦nd con entusiasmo. Llegaron a bodega, donde se almacenaban cerca de mil botes de vino tinto que Diego hab¨ªa preparado para e, sabiendo que a menudo le gustaba beber un poco. Cada bote de estos vinos ten¨ªa un precio elevado y muchas de es eran piezas de coli¨®n que se hab¨ªan adquirido en subastas, algunas des cuales ni siquiera Flores ten¨ªa. ra ten¨ªa decenas de botes, lo que ser¨ªa suficiente paraprar dos vis de lujo en Ciudad de M¨¦xico. ra pase¨® tranqumente por los estantes de vino, eligi¨® una bote de Roman¨¦e¨CConti, se par¨® de puntis para alcanza, pero se dio cuenta de que estaba un poco lejos. En ese momento, Aar¨®n se acerc¨® por detr¨¢s de e, su alta figura presion¨¢nd mientras sacaba f¨¢cilmente bote de vino. Estaban demasiado cerca, y Aar¨®n pod¨ªa oler ramente el dulce aroma de leche entre los mechones de cabello de se?orita, de repente, su coraz¨®nti¨® con fuerza, su rostro p¨¢lido adquiri¨® un ligero rubor en penumbra. -Aqu¨ª tiene, se?orita. -?Oh! ?Es genial tener un secretario tan alto! As¨ª no necesitamos una escalera. Pero su ideal de altura sigue siendo de uno ochenta y nueve,o el de Alejandro, ni un cent¨ªmetro menos. Maldici¨®n, no deber¨ªa pensar en ese hombre. Si lo hace, ser¨¢ m¨¢s adictivo que el alcohol. -Se?orita, perm¨ªtame ayuda a abrirlo. Con una mano es un poco dif¨ªcil. ?BANG! ra no dijo nada y golpeo su brazo contra esquina de mesa, rompiendo el yeso y revndo su peque?o brazo nco. -Este trasto es demasiado molesto, pens¨¦ en quitarlo hace tiempo. Aar¨®n se qued¨® at¨®nito, sin poder decir una pbra. -En bata, una fractura o dislocaci¨®n es una cosa peque?a. He visto a alguien perder una pierna debido a una bomba, y a un soldado que hace bromas conmigo en ma?ana, regresar por tarde con una docena de agujeros de b en su cuerpo y mitad de su rostro desaparecido. ra habl¨® con franqueza sobre crueldad de guerra, mostrando una actitud rjada a pesar de haber pasado por situaciones crueles. Aar¨®n estaba sorprendido, sin poder imaginar c¨®mo se?orita, que hab¨ªa crecido en un ambiente tan c¨®modo, hab¨ªa sobrevivido a d¨ªas dif¨ªciles. Despu¨¦s de decantar el vino, el grupo de oficina Confidencial de Familia P¨¦rez en WhatsApp est¨¢ba inquieto de nuevo. Sebasti¨¢n: Javier, esprensible que Diego est¨¦ muy ocupado. Pero ?c¨®mo es posible que alguien del departamento de justiciao t¨² sea tan insensible? Sebasti¨¢n: ?Sabes que Alejandro envi¨® a alguien para desencriptar nuestros archivos en secreto? Sebasti¨¢n: Afortunadamente, reion¨¦ a tiempo y encript¨¦ los archivos con un nivel de seguridad S. Si ese tipo quierepetir conmigo, tendr¨¢ que hacerlo en su pr¨®xima vida. This text is property of N?/velD/rama.Org. ra se sorprendi¨® y abri¨® los ojos de par en par. Javier: ?Qu¨¦ demonios! ?Est¨¢ sospechando de algo? Javier: Espera, ?qui¨¦n te dio permiso para marme por mi nombrepleto? ?Ll¨¢mame hermano! Sebasti¨¢n: No, solo saliste unos minutos antes que yo. Sebasti¨¢n: Si hubiera sido el primero en salir del vientre de mam¨¢, esto podr¨ªa haber sido diferente. Javier: Si hubiera sido un segundo m¨¢s r¨¢pido que t¨², todav¨ªa ser¨ªa tu hermano, ?ll¨¢mame hermano! Sebasti¨¢n: ?Segund¨®n! Javier: ?Maldici¨®n! ?Eres un mocoso! ?Eres un poco demasiado atrevido! Sebasti¨¢n. ?Vas a pelear? Incluso si tuvieras dos manos, no podr¨ªas vencerme. Segund¨®n. Cap铆tulo 47 Cap¨ªtulo 47 Cap¨ªtulo47 ra: ?Basta ya! Dejen deportarseo ni?os. ra habl¨® y los dos hermanos se caron de inmediato. ra: Alejandro est¨¢ investig¨¢ndonos, probablemente tenga sospechas sobre tu identidad, Javier. Me defendiste dos veces, tal vez se haya dado cuenta de que no eres Diego. Los ojos de joven se?orita se oscurecieron mientras el vino rojo en su copa se agitabao sangre. ra: Ya que es as¨ª, no tienes que seguir escondi¨¦ndote. Si quiere respuestas, ?le dar¨¦ una respuesta! Muy pronto lleg¨® el fin de semana. El grupo S¨¢nchez, debido a presi¨®n p¨²blica, finalmente eligi¨® un hotel de cinco estres para llevar a cabo una conferencia de prensa. Vino bastante prensa al evento. Al principio, el grupo S¨¢nchez era una empresa local de segunda categor¨ªa y no ten¨ªa mucha influencia, pero debido a que Beatriz anteriormente public¨® el anuncio de su matrimonio con Alejandro, la familia S¨¢nchez salt¨® a vista del p¨²blico de noche a ma?ana, recibiendo una atenci¨®n sin precedentes. N?velDrama.Org exclusive content. Mientras tanto, al otrodo de puerta del hotel, un Mercedes¨CBenz negro se detuvo discretamente en eldo de carretera. Alejandro mir¨® fr¨ªamente transmisi¨®n en vivo de conferencia de prensa en su iPad. -Se?or, creo que el se?or Hern¨¢ndez ha estado busc¨¢ndolo varias veces en los ¨²ltimos d¨ªas, tratando de persuadirlo para que ayude a familia S¨¢nchez¨Cdijo C¨¦sar preocupado. -Ha estado peleando con su padre todo el tiempo. ?No afectar¨¢ su rci¨®n? Temo que se?ora use esta oportunidad para har mal de usted de nuevo. -Lo que e diga no importa, no voy a ayudar a familia S¨¢nchez¨Cdijo Alejandro con indiferencia. -En cuanto a rci¨®n entre padre e hijo, nunca ha existido, ?c¨®mo puede haber alguna influencia? C¨¦sar suspir¨® en silencio. El presidente de ellos, que mostraba una apariencia brinte en p¨²blico, siempre hab¨ªa sido una i solitaria en su familia y nadie pod¨ªa entender su sufrimiento interno. Prontoenz¨® conferencia de prensa. Bajo atenci¨®n de todos, Santiago se puso un traje negro con estilo y subi¨® al escenario, 1/2 agraviado. -Como todos saben, nuestra marca, hogar Ediar, que pertenece al Grupo S¨¢nchez, tiene 32 tiendas en la Ciudad de M¨¦xico y m¨¢s de 400 tiendas en todo el pa¨ªs. La calidad de nuestros productos siempre ha sido muy elogiada en industria. Esta vez, se ha difundido esta not¨ªcia negativa, y alguien est¨¢ difundiendo maliciosamente, tratando de manchar imagen empresarial de nuestro Grupo S¨¢nchez.-. C¨¦sar mir¨® panta y frunci¨® losbios: -Este presidente S¨¢nchez tiene cara muy dura. Obviamente, hay problemas graves de calidad con sus propios productos, pero todav¨ªa se para all¨ª con una apariencia justa y recta. D Alejandro no dijo nada, pero frunci¨® m¨¢s el ce?o, -Fue el Grupo KS que expuso por primera vez los graves problemas de calidad de Ediar, La reputaci¨®n del Grupo KS en el pa¨ªs es bien conocida por todos, y nunca han inventado rumores maliciosos para manchar imagen de otras marcas, -Asi que supongo que el problema de hogar Ediar no es tan simpleo alguien tratando de calumniarlos, ?verdad?,¨Cpregunt¨® de repente un periodista, con una punta en sus pbras, La cara de Santiago se oscureci¨® al instante: -Hogar Ediar ha estado en funcionamiento durante m¨¢s de una d¨¦cada, y esta es primera vez que enfrentamos un problemao este. Tambi¨¦n estoy ansioso y apenado por ello. -Entonces, ?Sr. S¨¢nchez admite que hay problemas de calidad y que se est¨¢n vendiendo productos de baja calidad? Adem¨¢s, si no recuerdo mal, hubo un grave incidente de queja a principios del a?o pasado. Creo que todos los presentes deber¨ªan recordarlo¨Ca?adi¨® el periodista, La cara de Santiago pas¨® de negro, y apret¨® los pu?os en secreto de ira. Mientras tanto, en el aparcamiento subterr¨¢neo, ra estaba sentada en un superdeportivo mirando transmisi¨®n en su m¨®vil, con losbios rojos ligeramente curvados en desprecio. Probablemente nadie hubiera pensado que este periodista bien preparado hab¨ªa sido arredo por e. -Desde que Santiago se convirti¨® en CEO hace dos a?os, ha estado llenando sus bolsillos y haciendo lo que le da gana, y el grupo ha tenido problemas frecuentes, y su fortuna familiar est¨¢ a punto de agotarse¨Cdijo Aar¨®n con una r¨ªsa despectiva. -Pero no esperaba que tuviera tanta audacia. Todav¨ªa se atreve a mentir en una rueda de prensa. ?Es porque piensa que nadie tiene ? ? ? nada en su contra? -¨¦l cree que tiene un as en manga, por eso se atreve a har tontamente¨Cdijo ra con una sonrisa astuta, sacando un trozo de chocte del bolsillo de chaqueta de Aar¨®n, desenvolvi¨¦ndolo y poni¨¦ndolo en su boca. -Mira, cuando lo presionemos un poco m¨¢s, sacar¨¢ su carta m¨¢s fuerte, y entonces tendremos nuestra oportunidad., Cap铆tulo 48 Cap¨ªtulo 48 Cap¨ªtulo48 ra termino deer el chocte y traviesamente meti¨® mitad restante en el bolsillo del pecho de Aaron, con su mano nca golpeando suavemente su pecho. -Tienes una buena figura¨Cdijo e. El coraz¨®n de Aar¨®n salt¨® repentinamente, su cara se puso caliente y se sinti¨® excitado. Aar¨®n era cuatro a?os mayor que se?orita P¨¦rez debido a que su padre era el jefe del departamento legal del Grupo KS en ese momento, y siempre hab¨ªa sido muy valorado por Julio P¨¦rez, por lo que sol¨ªa visitar casa de P¨¦rez desde que era joven. Aar¨®n todav¨ªa recordaba primera vez que vio a ra en el jard¨ªn trasero de Vi Hermosa. La vio desde lejoso una peque?a belleza vestida con ropa antigua que vba hacia ¨¦lo un hada. Pens¨® que estaba alucinando y se frot¨® los ojos, pero peque?a belleza ya hab¨ªa ¡°vdo¡± hacia ¨¦l. Vestia un sencillo vestido ncoo nieve, hermosa y excepcional. ?Tienes dulces, chico? ¨C ra baj¨® del monopatin y, con un golpe de pie, el monopat¨ªn lleg¨® a su mano. -?Eh? Aar¨®n se puso nervioso y se maldijo a s¨ª mismo por tener pensamientos impuros hacia una ni?a peque?a. Pero e era demasiado hermosa,o una obra maestra de nieve y jade, ?c¨®mo no podia fascinarlo? -No importa. -ra suspir¨® decepcionada, dej¨® el monopat¨ªn y estaba a punto de irse cuando Lin Su agarr¨® del brazo. 1 Delicado, apenas se llenaba una mano. -Espera. Aar¨®n apret¨® losbios y sac¨® un chocte de su bolsillo, ofreci¨¦ndoselo frente a e: -?Puedes -?Gracias, chico! ¨C ra sonri¨® y tom¨® el chocte, desenroll¨® el papel de aluminio y le dio un gran mordisco. Cerr¨® los ojos con cer. Desde entonces, cada vez que Aar¨®n visitaba casa de P¨¦rez llevaba chocte o caramelos,o un carro de tentempi¨¦s. Hasta el d¨ªa de hoy. Siempre que se?orita P¨¦rez quer¨ªa dulces y ¨¦l estaba all¨ª, habr¨ªa dulces.. En conferencia de prensa, el ambiente estaba tenso. El estimulo que recibio Santiago no fue pequeno y fijo su mirada en el periodista mientras gritaba enojado: ¡ª?Lo dir¨¦ una vez m¨¢s! ?Los productos de nuestra empresa no tienen ning¨²n problema de calidad! ?Garantizo mi reputaci¨®n! -Si no es un problema de calidad, ?por qu¨¦ todos los hoteles de KS en todo el pa¨ªs ordenaron retirar todos sus productos de noche a ma?ana? Si el Sr. S¨¢nchez no puede dar una explicaci¨®n razonable al p¨²blico sobre este asunto, temo que no podr¨¢ superarlo¨Cdijo el periodista con una mirada perspicaz, aferr¨¢ndose a pregunta. La s de transmisi¨®n en vivo en l¨ªnea era tan animadao un mercado de alimentos.N?velDrama.Org exclusive content. ¡°?Garantiza su reputaci¨®n? ?De verdad? De repente siento que el Sr. S¨¢nchez est¨¢ diciendo verdad¡°; ¡°Quiz¨¢s su reputaci¨®n solo valga dos dres, incluso los mendigos niegan con cabeza¡°, ¡°De todos modos, tenga o no problemas, voy a devolver los productos. El Sr. S¨¢nchez parece grasoso y desagradable. ?Por qu¨¦ no contratan a un portavoz que sea m¨¢s popr?¡°. -?Quieres una explicaci¨®n? ?Muy bien, te dar¨¦ una explicaci¨®n! ¨C dijo Santiago con una mirada oscura y amenazadora. Para el problema de hoy, me autocr¨ªtico y admito que fue una negligencia en mi gesti¨®n. Despu¨¦s de todo, hogar Ediar, es una empresa subsidiaria del Grupo S¨¢nchez y tiene cientos de tiendas en todo el pa¨ªs. No puedo inspionar todas es y no tengo tres cabezas y seis brazos. -El problema de Grupo S¨¢nchez es el resultado de algunos empleados internos que da?aron los intereses del grupo por su propio beneficio. Hemos tomado medidas serias contra los empleados involucrados y hemos considerado todass formas depensaci¨®n. Peroo dice el refr¨¢n, se necesitan dos para bar el tango. Si no fuera por alguien de KS que se asoci¨® con los empleados involucrados, ?hubiera llegado este asunto a donde estamos hoy? ?KS quiere culparnos por todo? ? Es una falta de respeto! La multitud se sorprendi¨®. -Santiago est¨¢ culpando incluso a familia P¨¦rez. ?Es demasiado desvergonzado! -dijo C¨¦sar, mirando cara sin verg¨¹enza de Santiago, yenz¨® a sentir simpat¨ªa por familia P¨¦rez. Los ojos de Alejandro se oscurecieron mientras una mirada fr¨ªa y prante briba en ellos. -?Muestren evidencia que he recopdo! ¨C orden¨® Santiago. Instant¨¢neamente, se mostr¨® una imagen tras otra y los detalles des transiones bancarias aparecieron en panta grande. -Estos son registros de conversaciones privadas entre el vicepresidente de Hotel KS de Ciudad de M¨¦xico, Jos¨¦ Luis, y el gerente general de Hogar Ediar, as¨ªo pruebas de los altos sobornos y comisiones que recibi¨® Jos¨¦. -Todo esto no tiene nada que ver con S¨¢nchez. Es solo que Jos¨¦, el alto ejecutivo de KS, se asoci¨® 2/3 actual. ?La familia S¨¢nchez tambi¨¦n es una v¨ªctima! KS sevas manos y nos culpa, ?c¨®mo puedens grandes corporaciones abusar de gente de esta manera? ?Vamos a usars armas legales para proteger nuestros derechos! Santiago estaba entrando en su papel y cada vez se notaba m¨¢s emocionado, con cara completamente roja, ?incluso ¨¦l se lo estaba creyendo! La chica de familia P¨¦rez nunca se habr¨ªa imaginado que ¨¦l ten¨ªa este as en manga. Jos¨¦ era el cordero que hab¨ªa neado sacrificar desde el principio, as¨ª que desde el momento en que comenzaron a tener contacto, familia S¨¢nchez recolect¨® pruebas y esper¨® el momento perfecto para dar vuelta a situaci¨®n. -Esto es malo, ahora opini¨®n p¨²blica en l¨ªneaenzar¨¢ a atacar a familia P¨¦rez. Dir¨¢n que est¨¢n ejerciendo un monopolio y no dejan espacio paras peque?as y medianas empresas. C¨¦sar apret¨® los pu?os. Alejandro frunci¨® el ce?o y su rostro se volvi¨® fr¨ªoo el hielo. Sin embargo, justo cuando Santiago estaba sumido en su vanidad, se escuch¨® un grito estridente a trav¨¦s de los altavoces del sal¨®n. Today¡¯s Bonus Offer Cap铆tulo 49 Cap¨ªtulo 49 Cap¨ªtulo49 Luego, se escucharons voces de dos hombres hando. -Se?or S¨¢nchez, si no fuera para ayudarle, no podr¨ªa haber usado un colch¨®n de baja calidad en lugar de uno de alta gama ?Pero chica de familia P¨¦rez me descubri¨® y ahora he perdido mi trabajo! ?Ya no tengo lugar en ciudad ?Tienes que ayudarme! -No hables as¨ª, t¨² tambi¨¦n ganaste mucho dinero en secreto ?no? Adem¨¢s, con los sobornos, si nunca trabajas de nuevo, ser¨¢ suficiente para que vivas toda tu vida. Una des voces era de Jos¨¦, otra era ramente de Santiago. Las expresiones de los periodistas cambiaron dr¨¢sticamente y Santiago se aferr¨® a mesa, sudando profusamente y con dificultades para mantenerse en pie. Property belongs to N?vel(D)r/ama.Org. -?Qu¨¦ demonios es esto! ?Qui¨¦n lo puso? ?C¨¢mbienlo! ?Ap¨¢guenlo! El sonido se detuvo, pero aparecieron en panta fotos de Santiago y Jos¨¦ entrando y saliendo de un club. -?Santiago! ?Esto no es lo que me prometi¨®! ?Dijo que me proteger¨ªa! -Ya lo hice. El hecho de que no te haya entregado a polic¨ªa es una proti¨®n para ti. Jos¨¦, ahora tienes que mantener boca cerrada y actuaro si nada hubiera pasado. Si te atreves a hacerlo, har¨¦ que te arrepientas de haber nacido. ?Fotos, grabaciones, pruebas contundentes! Los shes eran constantes y Santiago grit¨® con cara roja: ¡ª?Es falso! ?Todo es falso! ?Alguien est¨¢ tratando de incriminarme! En ese momento, se oy¨® un estruendo sordo. Las puertas del sal¨®n se abrieron de golpe mientras dos fs de hombres con trajes y corbatas, llevando una insignia en el pecho, irrumpieron en s en l¨ªnea recta a ambosdos. Los sonidos de los zapatos resonaron y unas piernasrgas entraron en vista de todos, atrayendo todass miradas. Javier frunci¨® el ce?o liderando a dos fs de agentes, marchando hacia Santiago con determinaci¨®n. -Santiago S¨¢nchez, presidente del Grupo S¨¢nchez, ahora que se ha verificado evidencia, KS Grupo ha presentado oficialmente una demanda en su contra por cargos de abuso de poder, soborno y corrupci¨®n. Ll¨¦venselo! -?Es una mentira! ?Yo no lo hice! 1/2 Dos agentes se acercaron y agarraron a Santiago, que luchabao un loco, y lo arrastraron. Todas las c¨¢maras se enfocaron en Javier, y todo el mundo en l¨ªnea vio esta dram¨¢tica escena,s redes sociales estaban ardiendo. ¡°?Gran rev¨¦s! ?Esta conferencia es m¨¢s emocionante que una serie de drama!¡± ¡°?As¨ª que KS es verdadera v¨ªctima! ?Este Santiago S¨¢nchez realmente no tiene verg¨¹enza, acusando a otros de sus propios crimenes, y haciendo que familia P¨¦rez sea difamada sin raz¨®n!¡± ¡°?La personalidad de Santiago S¨¢nchez no vale nada! ?Es tan repugnante!¡± -?Es realmente impresionante! ?Qui¨¦n liber¨® esta evidencia? ?Es tan oportuno! C¨¦sar audi¨® con entusiasmo: -esta vez, el Grupo S¨¢nchez ya no puede provocar m¨¢s problemas. -Esto fue neado de antemano, ¡ªdijo Alejandro con frialdad mientras abr¨ªa losbios suavemente. Su expresi¨®n era tan fr¨ªao un abismo sin fondo. -Probablemente fue familia P¨¦rez quien organiz¨® al periodista, as¨ªo a este fiscal. El rostro de Alejandro se mantuvo fr¨ªo cuando vio al hermano de Beatriz siendo arrestado. Al principio, cuando Santiago no culp¨® ¨¤ familia P¨¦rez, Alejandro pens¨® que no era necesario causar tanto revuelo. Pero cuando ese tipo empez¨® a har sin fundamento y tergivers¨® verdad, Alejandro perdi¨® su ¨²ltima pizca depasi¨®n por familia S¨¢nchez. Santiago fue llevado y los agentes se retiraron hacia puerta. La c¨¢mara enfoc¨® a Javier, con una apariencia valiente y recta, lo que provoc¨® una peque?a en transmisi¨®n en vivo. ¡°?Este fiscal es realmente guapo! ?Espletamente un dios de belleza!¡± ¡°?Es tan guapo y aun as¨ª elige defender ley y justicia! ?Realmente lo amo!¡± De repente, Alejandro se inclin¨® hacia adnte mientras miraba fijamente cara de Javier en panta. ?Es ¨¦l? ?Este hombre es quien se encontr¨® en el bar y en el hospital! ?¨¦l tiene una rci¨®n cercana con Irene y su rostro es extremadamente simr al de Diego! ?Qui¨¦n es ¨¦l? Alejandro tom¨® una captura de panta, puso foto de Javier en su aplicaci¨®n de reconocimiento facial yenz¨® a buscar. Despu¨¦s de diez minutos, apareci¨® el resultado: Javier P¨¦rez, fiscal de Ciudad de M¨¦xico. Cap铆tulo 50 Cap¨ªtulo 50 Cap¨ªtulo50 La foto se encontr¨® en web oficial del tribunal, y fue de hace tres a?os. En imagen, Javier viste un t¨²nico de abogado y se para con actitud majestuosa en corte mientras defiende apasionadamente. Este App fue desarrodo por Alejandro, y solo necesitaba una foto ra de una cara para buscar informaci¨®n relevante sobre esa persona. En un m¨¢ximo de tres a cinco minutos, pod¨ªa encontrar informaci¨®n relevante de todass fotos cargadas en todo el mundo, lo que era mucho m¨¢s preciso que buscar en l¨ªnea. Sin embargo, le llev¨® diez minutos buscar informaci¨®n sobre Javier P¨¦rez, lo que indicaba que no era una figura p¨²blica que aparec¨ªa con frecuencia en p¨²blico. Adem¨¢s, no tenia el h¨¢bito de tomar fotos o tener cuentas de redes sociales. ?Por qu¨¦ era tan misterioso si solo era un fiscal¨²n? Javier P¨¦rez¡­ Despu¨¦s de reflexionar por un momento, Alejandro de repente tuvo una idea, dijo con sorpresa: -?Podr¨ªa ser¡­? -?Muy bien, qu¨¦ bien! ¨C Alejandro frunci¨® el ce?o con una expresi¨®n oscura y mnc¨®lica, y tuvo dificultades para respirar. -?Irene Isabel, te metes en problemas con cualquier hombre, no te importa quien sea, me dejaste y r¨¢pidamente te involucraste con Diego, y ahora est¨¢s enredada con otro joven de familia P¨¦rez. ?Qui¨¦n te crees que eres? En ese momento, se escuch¨® el rugido de un coche deportivo desde atr¨¢s. Alejandro volvi¨® en s¨ª y mir¨® hacia afuera por ventana. Un coche deportivo negro pas¨® velozmenteo un torbellino en oscuridad. ?Era el coche de Irene! ?C¨®mo es que e apareci¨® repentinamente aqu¨ª? ?La situaci¨®n no pod¨ªa ser tan simple! El coraz¨®n de Alejandro ard¨ªa de furia y golpe¨® el cristal del coche con el pu?o. ?C¨¦sar, s¨ªgu! La entrada del hotel estaba bloqueada por los periodistas y los investigadores tuvieron que hacer un gran esfuerzo para subir al sucio Santiago al coche. La conferencia hab¨ªa terminado en un caos. Javier no sigui¨® el coche, sino que fue a puerta trasera y esper¨® pacientemente aparici¨®n de su hermana. Unos minutos despu¨¦s, el coche negro lleg¨®o estaba previsto y se detuvo frente a Javier. This text is property of N?/velD/rama.Org. Aar¨®n baj¨® ventana del coche y salud¨® con cortes¨ªa y respeto: Buenas tardes, Se?or P¨¦rez. -?Qu¨¦ tal, Aar¨®n!-Javier se inclin¨® para mirar a ra que estaba sentada perezosamente en el asiento del copiloto, y le sonri¨® con una expresi¨®n de cari?o, extendiendo mano para pellizcar -Parece que Aar¨®n te ha estado cuidando bastante bien ¨²ltimamente, tienes un poco m¨¢s de carne en cara. -?No he engordado! ¨C ra hizo un puchero con losbios. -ramente has engordado, est¨¢s m¨¢s linda con tus mejis regordetas.-.La escena de coqueteo fue presenciada por Alejandro, que estaba escondido en oscuridad. El coraz¨®n de Alejandrot¨ªa 1/2 retrovisor, temndoo una codorniz. Pero en su opini¨®n, pens¨® que era normal que Se?ora Isabel fuera perseguida por los hombres, ya que era tan qu¨¦ le pasaba, siendo tan frio con Se?ora. lente y hermosa. Solo su jefe no sab¨ªa -?Fue genial mi actuaci¨®n hoy? -Javier levant¨®s cejas con una expresi¨®n de orgullo mientras haba con su hermana. -Fue impresionante, has ganado muchos fans. Muchas chicas te est¨¢n buscando en l¨ªnea, ya eres un tema popr. ¨C ra se apoy¨® en ventana con los brazos cruzados y mir¨® a Javier, Irradiaba un aire juvenil por todo el cuerpo. Alejandro los observaba fijamente, con un leve movimiento en su coraz¨®n. De alguna manera, quer¨ªa estar en el lugar de Javier en este momento, quer¨ªa mira de misma manera. Quer¨ªa ver sonrisa desenfrenada en sus ojos, porque e nunca se hab¨ªa reido as¨ª con ¨¦l antes. -Jajaja, ¨¦s tan cursi. Realmente no eres adecuado para el papel de un hombre rom¨¢ntico, hermano. El papel de un tonto es m¨¢s adecuado para ti. -los dos hermanos bromeaban entre s¨ª antes de volver al tema principal. ¨C -Pero hermano, necesitaremos tu ayuda en el futuro. ra frunci¨® el ce?o. -No dejes que ese bastardo que nos ha manchado con barro salga f¨¢cilmente. -No te preocupes, estar¨¦ seguro. Al menos tres a?os. ?No le dar¨¦ ninguna oportunidad de reducir su condena e incluso menos permitir¨¦ que alguien lo saque de prisi¨®n! -Javier asinti¨® con aprobaci¨®n hacia su hermana. -Pero todo esto se debe a tu n perfecto. Eres tan buena para hacer prediones, Santiago ha ca¨ªdo en cada trampa que has puesto para ¨¦l. Si todos los delincuentes fueran tan predecibles, los oficiales de justicia tendr¨ªan mucho menos trabajo. Es cierto, Santiago S¨¢nchez realmente era un tonto. Pero raz¨®n por cual KS pudo demandar con ¨¦xito a Santiago fue porque Jos¨¦ finalmente se present¨®o testigo y revel¨®s actividades de Santiago durante los ¨²ltimos dos a?os en los que se aprovech¨® de ¨¦l para obtener ganancias il¨ªcitas en el hotel. Cap铆tulo 51 Cap¨ªtulo 51 Cap¨ªtulo51 Anoche, ra descubri¨® secretamente a Jos¨¦ Luis en un pub intentando emborracharse. Le inform¨® de que Santiago definitivamente lo dtar¨ªa en rueda de prensa del d¨ªa siguiente para su propia seguridad. -?Imposible! T¨², no¡­no intentes aprovecharte de mi con estas pbras. ?No soy tan tontoo para presentarmeo testigo! -Ser¨ªas realmente tonto si continuas as¨ª. Entonces los dos hicieron un trato. -A decir verdad, tengo pruebas de los negocios sucios entre t¨² y Santiago, pero hasta el momento a¨²n nos he remitido a fiscal¨ªa por el bien de que trabaj¨® tanto tiempo para mi padre. Eso es tu ¨²ltima oportunidad. Repasando su carrera de los ¨²ltimos veinte a?os desde un responsable sin importancia del sal¨®n de banquete hasta el vicegerente, record¨® que, a pesar de su propio esfuerzo, no se habr¨ªa podido llegar a semejante posici¨®n sin el apoyo y promoci¨®n del se?or P¨¦rez. Sin embargo, poco a poco, con m¨¢s poder, se perdi¨® a s¨ª mismo y qued¨® atrapado en su propia trampa. Se arrepinti¨® y se sinti¨® culpable. Si Santiago no te dta ma?ana en rueda de prensa, enviar¨¦ personalmente estas pruebas a fiscal¨ªa. Todos los casos oficiales se resolver¨¢n seg¨²n los principios oficiales. Pero si ¨¦l intenta salvarse cortando por lo sano, ser¨¢s t¨² quien lo denuncie, y dado que ya eres consciente de tu culpa, sin duda buscar¨¦ el mejor abogado para minimizar tu castigo. Tu destino depende de tus N?velDrama.Org exclusive content. propias decisiones. La intimidaci¨®n y el soborno de ra tuvieron ¨¦xito. Jos¨¦ Luis se convirti¨® en testigo y entreg¨® todass pruebas. El golpe final cerr¨® ¨²ltima esperanza del grupo S¨¢nchez. Porque record¨®s pbras de Flores: siempre deja una salida al enemigo cuando lo rodeas. Aun cuando lleves ventaja absoluta, nunca presiones demasiado a tu enemigo. Al contrario, te saldr¨¢ el tiro por cta. Javier volvi¨® a oficina de fiscal y ra al hotel a trabajar. Se despidieron. 1/3 A medio camino, Aar¨®n vio por el retrovisor el Maybach ques sequia -?Se?orita! ?Nos est¨¢n siguiendo ?mamos a policia? @ ra ech¨® un vistazo al retrovisor y no pudo evitar alterarse. Era el carro de Alejandro. Tambi¨¦n hab¨ªa estado en conferencia de prensa, pero se ha escondido ens sombras. Parece que el hombre presta mucha atenci¨®n a familia de su prometida Jaja. ra rio fr¨ªa e ¨ªr¨®nicamente: ¨C No regresemos al hotel. Vamos a dar un paseo a ori del r¨ªo Media Luna. -Pero gente que nos sigue¡­ -Se ve¨ªa bastante nerviosismo en los ojos de Aar¨®n -No temas. Te proteger¨¦. -losbios rojos de ra briron de tranquilidad y autoconfianza Aar¨®n sud¨® con los ojos desmesuradamente abiertos ¨C ?Eres una hero¨ªna! Con toda atenci¨®n, C¨¦sar segu¨ªa el carro negro deportivo que corr¨ªa, g¨ªraba, aceleraba y giraba de nuevo. No se puedeparar el nerviosismo que le produjo selectividad y entrevista con que sent¨ªa en este momento. Alejandro fij¨® su mirada en el carro de Irene con suma curiosidad por saber qui¨¦n es el hombre que conduc¨ªa el auto para e. ro que no era tan h¨¢bilo e, de lo contrario se habr¨ªan quedado atr¨¢s. D¨ªv¨ªs¨® el cabello de Irene. Era tan suave y brinteo un tinte vertido en el agua. Apenas se observaba, pero su mirada fr¨ªao hielo se derriti¨® silenciosamente. El color deslumbrador se estaba tragando, sin sentirlo, monoton¨ªa tan nca y vac¨ªa en sus ojos. C¨®mo pod¨ªa ser tan libre, tan caprichosa y alegre. Como si fuera el sol poniente que cae en sus ojos, muchacha le provoc¨® mareas de dolor. Por fin, el Bugatti se par¨® a ori del r¨ªo Media Luna ra baj¨® s del carro, se qued¨® de pie junto a barandi, entrecerr¨® los ojos para disfrutar brisa del atardecer. El hombre sali¨® del auto, abroch¨® los botones de su traje. La puesta del sol le abrig¨® al cuerpo. fuerte con un plumazo dorado. Ech¨® una mirada a mujer que ten¨ªa los ojos brintes y losbioso el fuego, que llevaba un vestido de rojo vivo y digno, una mujer tan hermosao una pintura en Versalles. Alejandro se acerc¨® incontrdamente con losbios fruncidos. Pero cuando qued¨® solo un paso a e, mujer retrocedi¨® un poco para mantene a una distancia social. -Se?or Hern¨¢ndez, me ha seguido todo el camino desde escena de rueda de prensa, ?cu¨¢l brazo intenta romperme esta vez? -era tan linda incluso cuando re¨ªa ir¨®nicamente. ¡ªIrene Isabel. -repiti¨® su nombre con frialdad, con ira brotando en el coraz¨®n. (1) Indeliberadamente,s miradas se posaron en su brazo izquierdo ncoo nieve. Parec¨ªa que se hab¨ªa recuperado del todo. -?Se?or, lleva encima su ca de identidad? Para que no venga en vano, vamos a cumplir todos los tr¨¢mites de divorcio, ?de acuerdo? No importa si llegamos tarde, mar¨¦ al se?or P¨¦rez y ¨¦l buscar¨¢ al personal de Oficina de Asuntos Civiles para que nos hagan un favor. -su risa se volvi¨® a¨²n m¨¢s ir¨®nica. La pbra ¡°divorcio¡± se convirti¨® en una bu infalible para ¨¦l. (1 -Te enorgullece mucho, ?no? -a Alejandro se le oscurecieron los ojos y se acerc¨® un paso m¨¢s. -?Qu¨¦? -e frunci¨® el ce?o. -Jugando entre los hermanos P¨¦rez, utiliz¨¢ndolos para destruir a los S¨¢nchez hasta el punto de no dejar ninguna oportunidad, Irene, realmente subestim¨¦ tus t¨¢cticas. Cap铆tulo 52 Cap¨ªtulo 52 Cap¨ªtulo52 Las pups de ra temron y sinti¨®o si se ahogara. Property belongs to N?vel(D)r/ama.Org. Su mirada se encontr¨® con de Alejandro, y esta se adentr¨® en lo m¨¢s profundo de sus ojos, tan hermososo cristales en mas, El hombre duro y fuerte se vio alterado, a punto de rendirse ante el calor. Luego, ra rio. Se mostr¨® distante,o si nunca se hubieran conocido. -Resulta que el se?or Hern¨¢ndez ha llegado aqu¨ª tan furioso para vengarse de su esposita. Despu¨¦s de soportar su ira durante tanto tiempo, parece que est¨¢s a punto de explotar si no te desahogas conmigo. Alejandro, buen trabajo. No te ruego que me recuerdes despu¨¦s de tres a?os, pero ?c¨®mo te atreves a insultarme una y otra vez con esas pbras? Y, adem¨¢s, ya no tienes nada que ver conmigo. O mejor dicho, nunca me permitiste tener una rci¨®n contigo. Siempre estuve al margen de tu vida, esperando que me incluyeras. Pero en lugar de eso, me rechazaste con crueldad. ?Por eso debo ser humilde ante ti? ?Espletamente irrazonable! -?Qu¨¦ pena! Por mucho dinero y poder que tengas, no te queda ninguna soluci¨®n para salvar a los S¨¢nchez. -Es que Santiago ha causado mucho da?o al inter¨¦s del Grupo KS: soborn¨®, falsific¨® pruebas e inculp¨® a otros. Estos cr¨ªmenes ya han sido probados. ?C¨®mo pretendes ayudarlo? La mirada de ra se volvi¨® aguda al instante, pero su risa brill¨® conbios rojos. -No quieres someterte y no puedes encontrar una salida a esta situaci¨®n, as¨ª que solo puedes causar problemas en los asuntos entre hombres y mujeres, ridiculizarme e insultarme para desahogar tus emociones. Pero no eres capaz de alterarme. Luchar¨¦ por lo que quiero y abandonar¨¦ decididamente lo que ya no necesito. No me importa lo que gente piense de mi, ni siquiera t¨², Alejandro. Me gusta ver caer al Grupo 1/3 lo impedir¨¢. Alejandro tens¨® los fuertes m¨²sculos de sus brazos y los moretones en el dorso de sus manos ncas y fr¨ªas se hicieron m¨¢s visibles. -?Escucha! ?Qu¨¦ insolente y mordaz se ha vuelto Irene ahora que tiene a alguien que Sab¨ªa que e no ten¨ªa raz¨®n, pero no pudo encontrar respuesta adecuada. No estoy enfadado porque hayas destruido a los S¨¢nchez aprovech¨¢ndote de los P¨¦rez. Es solo que me altera cada vez que te veo sonre¨ªr. -?Sinverg¨¹enza! De repente, respiraci¨®n de Alejandro se intensific¨® y pronunci¨® pbra con suma fiereza. -?Sinverg¨¹enza? Me gustar¨ªa agradecerte por no marme ¡°perra¡°. ra hizo un esfuerzo por re¨ªr de manera m¨¢s fr¨ªv, lo cual irrit¨® a Alejandro en sus ojos. -Pero, aunque sea una desvergonzada, ?qu¨¦ tengo que ver contigo? ?Qui¨¦n eres t¨² para m¨ª? Tengo total libertad para hacer lo que quiera. ?De d¨®nde vienen tusentarios? No hay necesidad de seguir hando. Se dio vuelta para marcharse. Sin preverlo, Alejandro agarr¨® su brazo izquierdo, apenas recuperado, con una fuerza sorprendente. -?Ay, su¨¦ltame! Le doli¨®, pero no pudo forcejear debido a su lesi¨®n. -Sabes muy bien qui¨¦n soy yo para ti, Irene. voz de Alejandro se volvi¨® ronca y en sus ojos se reflejaba su curiosidad por mujer. Como si fueran jugadores en un juego de cartas, su deseo de ganar lo impulsaba a descubrir sus intenciones. Irene rio enfadada. -?Qui¨¦n eres? ?Un ex no significa nada! -?Irene! -los ojos de Alejandro se volvieron rojos. -?Su¨¦ltame, Alejandro! 2/3 De repente, un hombre alto apareci¨® frente a ra y empuj¨® violentamente a Alejandro para protege. -Aar¨®n, no pasa nada. Estoy bien. El se?or Hern¨¢ndez solo quiere har conmigo. -tranquiliz¨® a Aar¨®n sin miedo alguno. -?Solo har? ?Pero le has tocado el brazo lesionado! Por culpa tuya, le doli¨® ayer cuando dorm¨ªa. -Aar¨®n mir¨® rmado a Alejandro. Un temblor recorri¨® el coraz¨®n de Alejandro. Apret¨® los dedos que acababan de toca. ra mir¨® enfadada a Aar¨®n, que estaba rojo de ira, solo paraunicar con mirada que no era necesario decir eso dnte de aquel hombre,o si estuviera presumiendo su desgracia. -?Eres el secretario de Diego P¨¦rez? -Alejandro lo reconoci¨® de inmediato y baj¨® cabeza. Today¡¯s Bonus Offer X Cap铆tulo 53 Cap¨ªtulo 53 Cap¨ªtulo53 -St, pero ahora trabaja para se?ori¡­ ra lo agarro con fuerza y le hizo una se?al obviamente para que ¨¦l se cara Aaron, muy agil, percibi¨® de inmediato algo y dej¨® de har. -Bah, Diego te ha asignado a su secretario de mayor confianza. Te trata muy bien. Alejandro guardo susplejas emociones y su rostro se hizo frioo el hierro, con una sonrisa ironica -Felicidades, te vas a casar con una familia super rica y con alto estatus social otra vez. -Antes, me enga?aste y ahora es el turno de Diego P¨¦rez. Espero que nunca descubran tu verdadera rostro. Cada pbra erao una daga, apu?ndo el coraz¨®n de ra y removi¨¦ndolo sin piedad. Aar¨®n se dio cuenta al instante de que Se?orita no pod¨ªa respirar y los hombros delgados de se?orita temban levemente. Pero lo que le confundi¨® m¨¢s erans pbras de Alejandro. ?Acaso hab¨ªa perdido cabeza? ?Qu¨¦ tonter¨ªas estaba diciendo? -Aar¨®n, permiteme presentarte de nuevo. -Este es el se?or Hern¨¢ndez del grupo Hern¨¢ndez, mi exmarido con quien estuve casada durante tres a?os¨Cra inhal¨® fuertemente, ocultando todo su dolor y sonriendo. -?Qu¨¦ ?-Aar¨®n qued¨® p¨¢lidoo si le hubiera ca¨ªdo un rayo. La se?orita habia desaparecido durante tres a?os y resulta que se cas¨® con Alejandro Hern¨¢ndez? do ocult¨® a todo el mundo, a familia P¨¦rez y se cas¨® con Alejandro? Qu¨¦ diablos estaba pasandol -Pero ya estamos divorciados, me dej¨® sin nada y ya no tengo ninguna rci¨®n con familia Hern¨¢ndez. En adnte, seremos desconocidos This text is property of N?/velD/rama.Org. -?A¨²n no nos hemos divorciado oficialmente! El cumplea?os de mi abuelo¡­ 1/3 -?Basta ya! No uses m¨¢s a tu abueloo excusa. ra se enfad¨®, con los ojos enrojecidos: -?C¨®mo me puedes humir as¨ª? Crees que no me voy enfadar contigo por el abuelo?¨C Alejandro Hern¨¢ndez tembl¨®o si esta mujer le hubiera apu?do con un cuchillo, sintiendo un dolor agudo. Nunca se hab¨ªa visto a que Irene est¨¦ tan enojada. En sus recuerdos, e era una persona sin temperamento,o un pu?etazo en un algod¨®n, que nunca obtendr¨ªa respuesta emocional que deb¨ªa tener. Pero esta vez, sus ojos est¨¢n llena de furia y odio, superando con creces lo ocurrido en el hospital -Entre nosotros no quedaba nada de amor, t¨² terminaste con nuestros sentimientos. Fuiste el que tuvo una aventura dentro del matrimonio. ?Te he culpado por algo alguna vez? ?Por qu¨¦ no puedo enamorarme de otros? Acaso quieres que no me case con otro hombre en toda mi vida? ?C¨®mo puedes ser tan ego¨ªsta? 1 -?Ego¨ªsta? Alejandro sinti¨® un dolor punzante en el pecho. No sab¨ªa que suportamiento estaba volvi¨¦ndose descontrdo poco a poco, ni entend¨ªa por qu¨¦ estaba tan obstinado con su exesposa despu¨¦s del divorcio. -Adem¨¢s, nunca he incumplido mi pbra. Mantendr¨ªa en secreto nuestro divorcio hasta el cumplea?os de mi abuelo. Fuiste t¨² quien no manej¨® bien situaci¨®n y permiti¨® que Beatriz revra todo. ra movi¨® susbios con amargura, y ¨²ltima chispa de luz en sus ojos hacia Alejandro se extingui¨®: -Ahora puedo entender que me echas culpa a m¨ª. -Porque solo puedes culparme a m¨ª, ?verdad? No puedes culpar a Beatriz, ?cierto? Alejandro se qued¨® r¨ªgidoo una estatua en el viento. 1 Observ¨® impotente c¨®mo Aar¨®n ayudaba a su exesposa a alejarse, cons mejis ardiendoo si le hubieran dado innumerables bofetadas. -No vuelvo atr¨¢s en decisiones que ya he tomado. 2/3 Alejandro apret¨® su mano. Era ¨¦l quien hab¨ªa abandonado en primer lugar. ?Por qu¨¦ ahora se sent¨ªao persona abandonada? Su garganta estaba llena de amargura y su coraz¨®n parec¨ªa haber sido atravesado por una flecha¡­ Cap铆tulo 54 Cap¨ªtulo 54 Cap¨ªtulo54 ra ya no estaba de humor para ir al hotel. Y cambi¨® diri¨®n hacia su casa. Aar¨®n guard¨® silencio durante mucho tiempo y no pudo contenerse y le pregunt¨®: -Se?orita, ?es verdad que Alejandro todav¨ªa no sabe que usted es hija de familia P¨¦rez?¨C -S¨ª¨Crespondi¨® ra a voz baja,o si estuviera pensando. Aar¨®nprendi¨® inmediatamente. Con raz¨®n ¨²ltima vez que Alejandro visit¨®, e quer¨ªa encontrar a alguien que sustituyera. Y ahora todo se puede explicar. -Aar¨®n, no fue mi intenci¨®n ocult¨¢rtelo¡­ -Lo entiendo¨Cdijo Aar¨®n. ra levant¨® mirada sorprendida. -Nadie quiere har de sus historias dolorosas. Todos quieren guardarlos en su coraz¨®n para siempre. Solo me preocupo por usted, preocupada de que el se?or P¨¦rez se entere de esto y se sienta dolorido¨CAar¨®n apret¨® mano en el vnte, con los ojos humedecidos. E era se?orita a que toda familia P¨¦rez amaba y proteg¨ªa, y ahora Alejandro, ese cabr¨®n, -S¨¦ que no lo puedo ocultar para siempre, pero no quiero pensar m¨¢s. Lo que tenga que pasar, pasar¨¢. Adem¨¢s, despu¨¦s de un matrimonio fallido, solo quiero estar s. No quiero casarme de nuevo. Qu¨¦ aburrido¨Cra, rio amargamente, con los ojos cerrados, pensando ens crueles pbras de Alejandro. -Si no te casas, yo tampoco me casar¨¦¨Cdijo Aar¨®n, directo y sincero. -No¡­ Debes casarte. Trabajaso mi secretario, no un monje. No quiero que se corra el rumor de que para trabajar para ra P¨¦rez, no se puede casar. No me arruines fama¨Cra se apresur¨® a negarlo, agitandos manos. Aar¨®n sonri¨® amargamente, sintiendo un dolor en su coraz¨®n. Sab¨ªa que no le merec¨ªa e, pero quer¨ªa protege para siempreo luz y sombra. -Se?orita, ?por qu¨¦ decidiste casarte con Alejandro?-pregunt¨® Aar¨®n. ra entrecerr¨® sus ojos, triste y mnc¨®lica, sintiendo un c¨²mulo de emociones en su coraz¨®n. -Es mi culpa por preguntarle tanto. No preguntar¨¦ m¨¢s¡­ -Cuando ten¨ªa once a?os, particip¨¦ en una excursi¨®n de monta?ismo organizada por escu. El cor de zafiro que mi madre me dej¨®o legado, lo perd¨ª en monta?a. Ya era de noche, no me importabans advertencias de los profesores, fui en busca de ¨¦l. Recorri todos los sitios ya caminados una y otra vez, pero no pude encontrarlo. No solo me perd¨ª, sino que tambi¨¦n me enfrent¨¦ a un fuerte tif¨®n y qued¨¦ atrapada en monta?a sin cobertura. En ese momento, Alejandro trabajabao guardabosques en el parque nacional durante el verano. Lider¨® a su equipo y subieron monta?a en mi busca a pesar del clima extremo. Finalmente, me encontr¨® detr¨¢s de una roca, casi congda¡­ ra cont¨® historia suavemente, historia que le hab¨ªa deslumbrado toda juventud. -Abr¨ª los ojos y vi a Alejandro, vestido con ropa de monta?ismo, con su rostro hermoso empapado. Sus ojos atractivos briban, m¨¢s deslumbrantes ques estres en el cielo¡­ -?Qu¨¦ bien¡­ Menos mal! No tengas miedo, ni?a, ?te bajar¨¦ de monta?a! En su primer encuentro, ra se enamor¨® a primera vista de Alejandro y nunca pudo olvidarlo. -En nuestro camino de regreso, me llev¨® en su espalda todo el tiempo. ¨¦l ten¨ªa miedo de que me quedara dormida, por eso, me contaba chistes que no eran nada graciosos sin parar. Realmente no ten¨ªa buen sentido del humor¨Cra recordaba con tranquilidad, con una leve sonrisa en susbios. N?velDrama.Org: text ? owner. -?C¨®mo te mas, ni?a? -?No me lo dir¨¢s? Vaya, entonces te mar¨¦ chiquita. Eres chiquitita, tienes boca chiquitita, nariz chiquitita¡­ -?No soy chiquitita! ?Ya estoy m¨¢s madura f¨ªsicamente ques chicas de mi edad! -Esto solo d¨ªmelo a m¨ª, no se lo digas a otros chicos. -?Por qu¨¦, hermano mayor? -Temo que alg¨²n chico malo se aproveche de ti, tonta. ra respiraba agitada y su coraz¨®nt¨ªa r¨¢pidamente. Alejandro solo ten¨ªa 17 a?os de edad en ese momento. No era tan alto ni fuerteo ahora, pero le dio una sensaci¨®n de seguridad irremzable. M¨¢s tarde, casi cayeron por un acantdo y Alejandro protegi¨® en sus brazos, arriesgando su vida para salva. Despu¨¦s de eso, Alejandro desapareci¨® de su vida durante tres a?os. La ¨²ltima vez que ra volvi¨® a verlo fue en televisi¨®n cuando asisti¨® a un evento ben¨¦fico junto a gente de familia Hern¨¢ndez. A partir de ese momento, raenz¨® su ¡°misi¨®n de seguir luz¡°. Cuando supo que ¨¦l iba al campo de bata, decidi¨® convertirse en m¨¦dica sin fronteras, solo para luchar a sudo en lugares donde ¨¦l no pod¨ªa ve. Antes, lo amaba a pesar de todass dificultades, pero ahora su coraz¨®n se sent¨ªa fr¨ªo y sin esperanzas, ya no puede amar. ra rio con amargura, descubriendo que un amor tan apasionado en que insisti¨® durante 13 a?os, tambi¨¦n pod¨ªa desaparecer y desvanecerse con facilidad. 1 Aar¨®n escuchaba en silencio, sorprendido pero sintiendo m¨¢s pesar que resentimiento. (2 -Pero Aar¨®n, aunque quisiera odiarlo, no puedo odiarlo de verdad. 2 ra abri¨® sus manos y sinti¨® c¨®mo el viento se escapaba entre sus dedos, al igual que el amor que no pod¨ªa retener. 1 -Mi amor por Alejandro fue voluntario, sin ning¨²n arrepentimiento. No nos debemos nada. (1) * En su trance, Alejandro regres¨® a Vi Marejada. No pudo pensar ro y parec¨ªa que hab¨ªa miles de moscas vndo en su mente. Sent¨ªa una pesadez en el pecho,o si una piedra gigante lo astara, dificult¨¢ndole respiraci¨®n. Today¡¯s Bonus Offer Cap铆tulo 55 Cap¨ªtulo 55 Cap¨ªtulo55 La mirada de Irene hacia ¨¦l no se pudo desvanecer, llena de decepci¨®n y rabia,o si fueran enemigos. ?Por qu¨¦ sent¨ªa su coraz¨®n tan vac¨ªo? Como si se le hubiera perdido algo importante. Justo cuando Alejandro entr¨® al estudio, Alba lo sigui¨®, disgustada. -Se?orito, el autom¨®vil de se?orita S¨¢nchez ya est¨¢ abajo. Usted deber¨ªa bajar a recibi. -No. -??C¨®mo?! -Alba, se sorprendi¨®. ?Vaya, el se?orito finalmente muestra su determinaci¨®n! ?Qu¨¦ dif¨ªcil que pueda dejar de ser tan humilde con se?orita S¨¢nchez! -S¨¦ raz¨®n por cual viene a buscarme -Baja y dile que si viene por Santiago, que no me moleste. La familia S¨¢nchez debe estar pasando por momentos dif¨ªciles ahora. Deja que vuelva a casa y pase m¨¢s tiempo con sus padres. Despu¨¦s de un par de d¨ªas, ir¨¦ a ve¨CAlejandro se dej¨® caer en el sof¨¢, con mirada perdida. -Si e insiste en quedarse¡­ -D¨¦j hacer lo que quiera¨CAlejandro suspir¨® profundamente y se frot¨® frente, cansada. En su mente resonaba voz, ¡°un exesposo no sirve de nada cuando lo necesitas¡°. ?Maldita sea! ?C¨®mo es tan in¨²til? ?C¨®mo puede afirmar Irene que es in¨²til si nunca le pide un favor? Alba respondi¨® con una sonrisa y elogi¨® al se?orito por dentro, y sali¨® apresuradamente del estudio. Alejandro frunci¨® sus cejas. Parece que Alba realmente odia a Beatriz. Al escuchar que quiero que eche a Beatriz, se ha puesto muy contenta. Mientras tanto, Alba sali¨® de mansi¨®n y se par¨® en los escalones, mirando fr¨ªamente a Beatriz, quien estaba impaciente. -El se?orito dijo que no se ocupar¨¢ m¨¢s de los asuntos de su familia. No espere m¨¢s, regrese. -?D¨¦jame entrar y ver a Alejandro! Beatriz intent¨® entrar por fuerza. Pero no ten¨ªa ninguna oportunidad contra robusta Alba. Sin siquiera toca, Beatriz termin¨® cayendo al suelo por si s. -?Ah! ?C¨®mo te atreves¡­ a empujarme? ?Soy prometida de Alejandro! ?La futura se?ora! ?C¨®mo puedes ser tan descort¨¦s conmigo! Beatriz se sent¨® enfadada en el suelo, apuntando con sus dedos hacia Alba. Le voy a contar a Alejandro que me has tratado mal. Y no pienses m¨¢s en seguir trabajando aqu¨ª. 1 -Vaya, futura se?ora. Esperemos aquel d¨ªa en que se?orita S¨¢nchez se pueda casar con Alejandro. Entonces te dejar¨¦ que me hables as¨ª. Adem¨¢s, incluso si te casas con el se?orito, nunca reconocer¨¦ tu estatus. En mi coraz¨®n, solo hay una se?ora verdadera, se?orita Isabel. Aunque ahora e y el se?orito est¨¢n separados, siempre ser¨¢ ¨²nica se?ora que reconozco. ?Y los dem¨¢s? Qu¨¦date a undo. 2 -?T¨²!-Beatriz estaba furiosa, su rostro se volvi¨® enrojecido por ira. Property belongs to N?vel(D)r/ama.Org. -Si se?orita quiere quejarse al se?orito, adnte y hazlo. Si tienes habilidad de hacer que el se?orito me despida, te lo agradecer¨¦ realmente. Justamente estoy pensando en retirarme, smente me falta una excusa adecuada. (1 Alba realmente quer¨ªa que Alejandro viniera a ver cara feroz de esta mujer en este momento. ? Sigue siendo misma se?orita S¨¢nchez que sol¨ªa ser tan tierna, inocente y d¨¦bil? -?Alejandro! ?No puedes quedarte sin hacer nada! ?Debes ayudar a mi hermano!-Beatriz dej¨® de discutir con Alba yenz¨® a llorar, de rodis. Este escenario erao una reina que ya no amaba el rey, pidiendo disculpas para su familia. Viendo que Alejandro no le respondi¨® nada, empez¨® a llorar y gritar. -Se?ora, se?ora, ay¨²denme. -Deja de gritar, el se?or Hern¨¢ndez, junto con su esposa ys dos se?oritas, est¨¢n cenando con el -Entonces esperar¨¦ aqu¨ª hasta que Alejandro me vea. -Parece que va a llover. Voy a recoger ropa. No me importa si quieres seguir gritando¨Cdijo Alba mirando al cielo nudo. Despu¨¦s de decir esto, Alba dej¨® a Beatriz atr¨¢s y entr¨® a mansi¨®n, impidiendo a los sirvientes abrir puerta independientemente de lo que pasara. Beatriz continu¨® gritando durante un buen rato. Y su voz se volvi¨® ronca, pero Alejandro no apareci¨®. Su rostro se puso p¨¢lido y se sinti¨® mucha ansiedad, sintiendo que Alejandro hab¨ªa cambiado ¨²ltimamente y se volv¨ªa cada vez m¨¢s dif¨ªcil de contrr. Antes, cuando e ven¨ªa, ¨¦l siempre dejaba dedo todos sus asuntos ocupados para recibi; cuando e lloraba, ¨¦l le prestaba toda su atenci¨®n para que se sintiera feliz otra vez, ya sea consinti¨¦nd con lujos, autos de millones o joyas de millones dres. Ese hombre nunca escatimaba ence, e hizo todo solo para ver su sonrisa. Pero ahora, ?por qu¨¦ incluso verlo se hab¨ªa vuelto tan dif¨ªcil? Pronto, el cielo se oscureci¨® y empezaba a llover cada vez m¨¢s fuerte. Beatriz simplemente se arrodill¨® en el suelo en lugar de subirse al autom¨®vil que ten¨ªa esper¨¢nd, empap¨¢ndose bajo lluvia, temndo y fingiendo estar desamparada,o si no quisiera vivir m¨¢s. -Alejandro¡­ d¨¦jame verte¡­ por favor¡­ -Hmmm, qu¨¦ fea estrategia que utiliza. Solo un tonto no se dar¨ªa cuenta de m estrategia que utilizas¨CAlba, se burl¨® fr¨ªamente, mir¨¢nd. De repente, se oyeron pasos firmes desde detr¨¢s de e. Alba se dio vuelta y vio con sorpresa a Alejandro caminando hacia puerta de entrada con cejas fruncidas. Cap铆tulo 56 Cap¨ªtulo 56 Cap¨ªtulo56 Alba se sorprendi¨®. ?No puede ser! ?No puede ser! ?Esta fea estrategia para mar atenci¨®n de esta zorra, no ha This text is property of N?/velD/rama.Org. notado el se?orito?! No ser¨ªa un tonto en este aspecto¡­ En ese momento, Alejandro ya hab¨ªa tomado un paraguas negro y abri¨® puerta con una expresi¨®n imperturbable. -?Eh, se?orito!-Alba lo m¨® ansiosamente. Pero el hombre sigui¨® hacia adnte bajo el paraguas, lo cual enfureci¨® tanto a Alba que dio un pisot¨®n. Afuera de mansi¨®n, Beatriz estaba sentada en lluvia, y ya no pod¨ªa aguantar m¨¢s yenz¨® a arrepentirse. Pero cuando vio figura hermosa y distinguida acerc¨¢ndose a eo un dios griego, se llen¨® de emoci¨®n y felicidad, actuando con coqueter¨ªa, fingiendo llorar ligeramente. Alejandro se acerc¨® cons cejas fruncidas y r¨¢pidamente lleg¨® frente a e. Sosten¨ªa el paraguas con una mano sobre e, mientras que otra mano levantaba a Beatriz del suelo con fuerza, sin dejar que e se resistiera ni hiciera berrinches, mostrando incluso una actitud un poco dominante. -Alejandro¡­ susurr¨® suavemente Beatriz y senz¨® hacia ¨¦l abraz¨¢ndolo. ¨C Justo ahora parec¨ªa estar medio muerta, pero ahora, al verlo, estaba llena de energ¨ªa nuevamente. Sus brazos se enredaron alrededor de su fuerte cinturao serpientes, y el rostro de Beatriz empapado se frotaba contra el pecho de Alejandro. Alejandro sent¨ªa una inquietud:-Tu cuerpo es d¨¦bil, estar empapada bajo lluvia solo te har¨¢ enfermar¨Cdijo en voz baja. -Si no lo hago, ?vendr¨ªas a verme, Alejandro? Solo quer¨ªa verte por una vez¡­ ?Por qu¨¦ no quieres verme? Beatriz levant¨® su rostro p¨¢lido con una mirada llena de confusi¨®n y p¨¢nico.¨CAlejandro¡­ ?acaso ya no me amas? ¨²ltimamente has sido muy fr¨ªo conmigo¡­ ?es por lo del traje de ¨²ltima vez? S¨¦ 1/3 -No hace falta, ya no estoy enojado. -Ahora que me has visto, puedes estar tranqu ya, Beatriz. Vuelve a tu casa y pa?a a tu familia. Ir¨¦ a buscarte despu¨¦s de que se termine todo esto lio¨Cdijo Alejandro con indiferencia. -?Alejandro! ?Por favor¡­ ayuda a mi hermano! Beatriz no pudo pensar m¨¢s al verlo tan apurado. Se aferraba al cuerpo atl¨¦tico de Alejandro, arrodill¨¢ndose poco a poco. -?Mi hermano va a ser condenado! Ning¨²n abogado en toda Ciudad de M¨¦xico se atreve a defenderlo debido a maldita influencia de familia S¨¢nchez. 2 ?La familia S¨¢nchez nos est¨¢ presionando hasta muerte! ?Tienes que ayudarnos, Alejandro! ?Mi familia est¨¢ al borde de bancarrota y si mi hermano acaba en prisi¨®n, todo se terminar¨¢ para nosotros. Por favor¡­ 3 Alejandro, fr¨ªo y sereno, no se movi¨® ni por un segundo,o un Dios al que no le importaba nada del mundo terrenal. ?Era fr¨ªo? No. Ten¨ªa un amor inquebrantable por Beatriz. Hab¨ªa mantenido una promesa de su juventud hasta los 30 a?os. Incluso si eso significabastimar a otra mujer que lo amaba profundamente. Incluso si eso implicaba ser etiquetadoo un hijo ingrato. ¨¦l tendr¨ªa que casarse con esta mujer. ?Pero no era fr¨ªo? Tampoco. Su sentido de justicia era muy imparcial en asuntos oficiales. No tolerar¨ªa los cr¨ªmenes de familia S¨¢nchez. Era tan fr¨ªoo un juez. En este momento, Alejandro se arrepinti¨® un poco al recordars pbras duras que dijo durante negociaci¨®n a ra por el asunto de familia S¨¢nchez, as¨ªo escena en que ridiculiz¨® a Irene cons cosas de familia S¨¢nchez. Por eso, habl¨® con un tono incluso m¨¢s fr¨ªo: -Tu hermano debe ser responsable des consecuencias de sus iones. Le sugiero que confiese y tal vez le dar¨¢n una redi¨®n de pena. Ese es el camino correcto. Y respecto a familia S¨¢nchez, tambi¨¦n deber¨ªan ordenarse internamente. Eso un general in¨²til que puede llevar a ruina a miles de soldados. Incluso si os diera mil millones, si no sois capaces de enfrentaros a vuestros propios problemas, no cambiar¨¢ nada. Losbios de Beatriz temron y se qued¨® totalmente estupefacta. E pens¨® que si lloraba y le ped¨ªa ayuda, Alejandro se andar¨ªao sol¨ªa hacer antes y 2/3 Pero se equivoc¨® esta vez. Antes, Alejandro toleraba porque e no hab¨ªa cruzado su l¨ªnea l¨ªmite. Pero una vez que esa l¨ªnea se cruzaba, aunque e fuera persona que ¨¦l amaba profundamente, ¨¦l no tendr¨ªa piedad. Finalmente, Alejandro meti¨® a Beatriz a fuerza en el autom¨®vil, orden¨® al conductor que cerraras puertas y vio alejarse con el ce?o fruncido. Solo rj¨® su expresi¨®n una vez que se fue. Sosteniendo el paraguas negro bajo lluvia durante unrgo rato, Alejandro record¨® decepcionante mirada de Irene. Sinti¨® un dolor punzante y amargo en su coraz¨®n. 2 Gota a gota, inevitablemente. Santiago fue arrestado y mansi¨®n de familia S¨¢nchez se sumi¨® en un silencio sepulcral. La pareja S¨¢nchez vieron a su hija regresar cubierta de barro, p¨¢lida y desanimada,o un alma atormentada, y en lugar de preguntarle c¨®mo hab¨ªa llegado a ese estado, preguntaron ansiosos si su yerno intervendr¨ªa para ayudar, aunque solo pudiera encontrar un abogado de renombre. Sin embargo, Beatriz solo neg¨® con cabeza, con una expresi¨®n triste. Today¡¯s Bonus Offer Cap铆tulo 57 Cap¨ªtulo 57 Cap¨ªtulo57 ¡ª?In¨²til! El se?or S¨¢nchez tosi¨® fuertemente, se?ndo a Beatriz con el dedo: -?Desde que te acercaste a Alejandro hasta ahora has hecho algo ¨²til para tu familia? ?Has obtenido alguna propiedad en los negocios de familia Hern¨¢ndez? ?A ver, Alejandro ni siquiera te quiere!, jeres solo una carga! ? Qu¨¦ valor tienes? O Beatriz, con los ojos enrojecidos de rabia, sab¨ªa que su padre siempre prefer¨ªa a hijos sobre hijas. Cuando se enter¨® de que iba a tener una hija, a Ana oblig¨® a abortar. Ten¨ªa suerte de nacer porque el m¨¦dico dijo que Ana no podr¨ªa embarazarse de nuevo despu¨¦s de este aborto m¨¢s insistencia de Ana. Despu¨¦s de su nacimiento, result¨® que su madre todav¨ªa no pudo embarazarse, lo que llev¨® a su padre a resenti a¨²n m¨¢s. Desde muy peque?a, vivi¨® a sombra de su hermano mayor. Para ganar atenci¨®n, se acerc¨® a su t¨ªa. Perdi¨® su inocencia, aprendiendo t¨¢cticas manipdoras para asegurarse un buen futuro y ganar el reconocimiento de su padre para convertirse en una mujer poderosa. Alejandro fue su primer intento cuando ten¨ªa 8 a?os de edad. E realmente despreciaba a este hijo ileg¨ªtimo y prefer¨ªa al leg¨ªtimo heredero de familia Hern¨¢ndez. Fue su t¨ªa quien le sugiri¨® utilizar a Alejandroo trampol¨ªn. Aunque no le gustaba, tener a un heredero de una familia prominenteo su esvo parec¨ªa una buena manera de ganar prestigio. Por eso, su t¨ªa le dio oportunidad de convertirse en salvadora de Alejandro, iluminando su oscuro camino y haci¨¦ndolo obsesionarse con e. A lorgo de todo ese tiempo, e hab¨ªa apoyado a familia S¨¢nchez mucho. Sin embargo, al final, el se?or S¨¢nchez sigui¨® considerandoo una herramienta paracer a los poderosos, y si e comet¨ªa un error, menospreciaba, Beatriz estaba llena de odio y en su coraz¨®n surgi¨® una fr¨ªa y oscura sonrisa. No iba a ayudar a Santiago. Era mejor si este tonto se quedaba en prisi¨®n toda su vida. Entonces familia S¨¢nchez ser¨ªa suya, incluso si solo fuera un t¨ªtulo vac¨ªo. -?Basta! Beatriz no puede hacer nada si Alejandro no quiere ayudamos. Ana intervino, abrazando a su hija y mirando furiosa a su esposo:-?La culpa es tuya! Si no hubieras consentido a Santiago y lo hubieras dejado hacer lo que quisiera, ?habr¨ªamos llegado a este tragedia? ?Los hombres de familia S¨¢nchez solo saben desquitarse cons mujeres! ?Qu¨¦ gran habilidad tienen! El se?or S¨¢nchez estaba tan enojado que estaba a punto de explotar. Pero, recordando que su cu?ada era esposa de Enrique, no pod¨ªa enfadarse demasiado con e. -Lo m¨¢s importante ahora es restaurar nuestra imagen y asegurar el matrimonio de Beatriz y Alejandro¨Cdijo Ana, pensando en c¨®mo Alejandro hab¨ªa ignorado a su hijo. Su mirada se volvi¨® maliciosa¨CSi no podemos hacer eso, tendremos que buscar otra resoluci¨®n r¨¢pidamente, ? Alejandro nunca podr¨¢ abandonar a nuestra Beatriz!-dijo Ana con determinaci¨®n. 1 -?Mam¨¢! ?Te olvidaste de mi¡­?¨Cdijo Beatriz, se?ndo su vientre con horror. Ana record¨®s estr¨ªas de Beatriz que a¨²n no hab¨ªan desaparecido porpleto. Y suspir¨® con pesar. -Beatriz, si no hay m¨¢s resoluci¨®n, hazte un tatuaje para cubrirlo. Es el remedio m¨¢s ¨²til. Beatriz no estaba contenta con esa idea. ?A qui¨¦n le gustar¨ªa tener un mont¨®n de tatuajes en el vientre? Siempre se hab¨ªa considerado una mujer inocente y virtuosa. Aunque hab¨ªa recibido varios tratamientos de l¨¢ser para mejorar piel, todav¨ªa le quedaban marcas. Sis estr¨ªas no desaparec¨ªan antes de boda, tendr¨ªa que recurrir a esta ¨²ltima opci¨®n. En ese momento, los sirvientes se bajaban de arriba con unas cosas ens manos. -Se?ora, todo est¨¢ organizado. -?Estas¡­ estas son mis cajas de joyas! ?A d¨®ndes llevar¨¢s, mam¨¢? -Las vamos a vender. -?Qu¨¦? ?No puedes hacer eso! ?Esas son mis coliones! Beatriz corri¨® en p¨¢nico y agarr¨® caja m¨¢s valiosa. Era el regalo de Alejandro, un colgante de rub¨ª mado ¡°Coraz¨®n de mas¡°. Hace dos a?os, Alejandro hab¨ªa vdo personalmente a Francia tres veces y hab¨ªa pasado medio mes all¨ª para encargar a un dise?ador de joyas de primer nivel para dise?arlo para e. Aunque Beatriz no sab¨ªa cuanto valia ese colgante, un rubi tan grande y raro seguramente val¨ªa mil millones. Alejandro siempre ha sido generoso con e. -Lapa?¨ªa necesita dinero para mantenerse a flote. Vendiendo todas estas cosas junto con algunas de mis joyas valiosas, podremos aguantar un poco m¨¢s. Adem¨¢s, dentro de medio mes hay una subasta ben¨¦fica Debemos aparecer en esa subasta para mejorar nuestra imagen y quitarnos de reputaci¨®n negativa de familia S¨¢nchez. Adem¨¢s, el cumplea?os del abuelo Hern¨¢ndez se acerca. Podemos dar lo quepremos en subastao regalo de cumplea?os al abuelo Hern¨¢ndez. ?No es matar dos p¨¢jaros de un tiro? Ana segu¨ªa consol¨¢nd, pero con una expresi¨®n fr¨ªa y firme: -Beatriz, cuando te cases con Alejandro, ese chico te entregar¨¢ monta?as de oro y ta. Ahora no te enfoques solo en ganancias insignificantes, debes tener una visi¨®n argo zo. T¨² eres esposa del presidente de Grupo Hern¨¢ndez. Ya no podemos depender de tu hermano. El destino de nuestra familia cuenta contigo. This text is property of N?/velD/rama.Org. Beatriz vacil¨® por un momento, pero finalmente entreg¨® caja a Ana dolorosamente. Cap铆tulo 58 Cap¨ªtulo 58 Cap¨ªtulo58 -El Grupo S¨¢nchez se encuentra en una grave crisis tanto de productoso de confianza. Los internautas est¨¢n exigiendo boicotear los productos del Grupo S¨¢nchez. En menos de una semana, se han cerrado 400 des 500 tiendas en todo el pa¨ªs que antes enorgullecian a Santiago. El resto de los 100 tiendes tampoco pod¨ªan aguantar por m¨¢s tiempo. Los productos se vend¨ªan a precio s¨²per bajo. Esto significaba que casi no ten¨ªa ning¨²n beneficio, pero no quieren quedarse con los productos en sus manos. Viendos enormes p¨¦rdidas d¨ªa a d¨ªa, el se?or S¨¢nchez, que ya ten¨ªa m salud, se enferm¨® por Ana fue personalmente a buscar ayuda de su hermana, pero Ema no se atrevi¨® a intervenir y solo busc¨® excusas. -Fernando Hern¨¢ndez ha dado un ultim¨¢tum. Si alguien ayuda a familia S¨¢nchez, ¨¦l tomar¨¢ medidas dr¨¢sticas. Hermana, tambi¨¦n soy esposa de otra familia, que no tiene nada capacidad de hacer decisiones. No s¨¦ mi dificultad de ayudarte. Ema consol¨® a su hermana, suspirando y cogiendo su mano: -Aunque familia Hern¨¢ndez no puede intervenir, he pedido a Enrique que acelere fecha para boda de Beatriz y Alejandro. La hemos programado para el primer fin de semana despu¨¦s del cumplea?os del abuelo. ?Qu¨¦ te parece? -?Tenemos que esperar hasta fiesta de su 80 cumplea?os?-pregunt¨® Ana impaciente. E podr¨ªa esperar, pero familia S¨¢nchez no pod¨ªa m¨¢s. Published by N?v''elD/rama.Org. -Desear¨ªa que Beatriz se casara con Alejandro ma?ana. Pero el abuelo insiste en que esperemos hasta despu¨¦s de su 80 cumplea?os. No puedo hacer nada al respecto. Ema baj¨® su voz:-Dicen que despu¨¦s de que Irene se divorciara de Alejandro, se acerc¨® al presidente del Grupo KS. El mismo d¨ªa que se fue de familia Hern¨¢ndez, fue recibida por el se?or P¨¦rez. Muchas personas de familia Hern¨¢ndez lo vieron Ana tambi¨¦n lo hab¨ªa o¨ªdo de su hijo, y sinti¨® un fuerte sentimiento de envidia. Odiaba que su hija no tuviera misma habilidad para conquistar a los hombres. Incluso ahora todav¨ªa no pudo contrr totalmente a Alejandro su hija e Irene ya hab¨ªa entrado en otra familia rica que ten¨ªa la misma fama que familia Hern¨¢ndez. -Estaba pensando, ?esta campa?a en contra de familia S¨¢nchez por parte del Grupo KS no puede ser idea de Irene?-dijo Ema, con intenci¨®n. Ana, al escuchars pbras de su hermana mayor, exm¨® con ira y celos¨C?Esa desgraciada Arruin¨® el destino matrimonial de Beatriz y ahora quiere arruinamos ?Piensa que nadie puede toca, dado que ya tiene un nuevo respaldo? -Bueno, parece que realmente nadie puede toca. Suspir¨® Ema, -despu¨¦s de todo lo que sucedi¨®, Irene ya es querida del se?or P¨¦rez y de familia P¨¦rez. Nadie tiene el coraje de estar en contra de e. -ro, familia P¨¦rez tiene tanto prestigio ?C¨®mo alguien tan humildeo e puede entrar? Ana casi estaba ardiendo de ira, con su mirada brindo con una luz fria mientras un n se formaba en su mente -Hmmm, creo que Irene es buena en fingirse, siendo inocente y actuando dulcemente frente al Abuelo Hern¨¢ndez. Actu¨®o si amara profundamente a mi yerno, pero en secreto ya estaba coqueteando con el se?or P¨¦rez. ?De lo contrario, ?c¨®mo podr¨ªan haber estado con el se?or P¨¦rez tan r¨¢pido Si revmos su verdadera cara en el cumplea?os del Abuelo Hern¨¢ndez, ?qu¨¦ alboroto se montaria, hermana! Ema sonri¨® sin decir nada, tom¨® una taza de t¨¦ ingl¨¦s de alta calidad y dio un sorbo Es una buena idea, pero todo fue idea tuya. No dije nada. Aqu¨ª, en oficina del gerente general del Hotel KS WORLD. Apareci¨® una escena sangrienta, llena de gritos de horror. ra, una chica inteligente queprend¨ªa r¨¢pidamentes cosas, hab¨ªa terminado de revisar todos los documentos y ahora se estaba rjando jugando a su juego favorito, disfrutando de ser un asesino, matando a gente. Justo cuando ra derrib¨® a un superviviente y panta se llen¨® de sangre, Aar¨®n entr¨® a oficina y vio escena. Asustado, apart¨® mirada y cerr¨® los ojos. -?Qu¨¦ pasa? No me molestes si no es nada grave. -Tengo algo que informarle, se?orita, dos cosas interesantes. Aar¨®n, cubri¨® panta con una mano y coloc¨® con otra mano algunos documentos frente a e, y -Ayyy¡­ ?no tienes coraje? ?C¨®mo podr¨¢s proteger a tu novia si eres tan cobarde? La pr¨®xima vez, te llevar¨¦ a jugar en un parque de horror para fortalecer tus nervios. ra, asesina del videojuego, derrib¨® a otro personaje y panta se llen¨® de sangre otra vez. -?Qu¨¦ emocionante! Aar¨®n se qued¨® tan sorprendido que casi no pudo soportarlo m¨¢s. Una vez terminado el juego y sin sobrevivientes, ra apag¨® satisfecha su m¨®vil y tom¨® los documentos. -Esto es el archivo des prendas empe?adas en casa de empe?os de nuestra familia, ?por qu¨¦ lo sacaste? X -Esas joyas y esorios son los que madre de Beatriz envi¨® a nuestra casa de empe?os para vender. Today¡¯s Bonus Offer Cap铆tulo 59 Cap¨ªtulo 59 Cap¨ªtulo59 Aar¨®n sonri¨® con una pizca de sarcasmo, se?orita, eres muy astuta. He estado vigndos iones de familia S¨¢nchez en los ¨²ltimos d¨ªas y he descubierto algo interesante- ra empez¨® a sonre¨ªro si ya supiera todo.¨CLo esperaba. Si fam¨ªlia Hern¨¢ndez no act¨²a, familia S¨¢nchez tendr¨¢ que encontrar formas de recaudar dinero para salvar su negocio. Pero pens¨¦ que vender¨ªan propiedades o terrenos, no solo algunas joyas. ?Qu¨¦ l¨¢st¨ªma! Parece que tienen un poco de dinero. -Solo est¨¢n gastando el ¨²ltimo dinero que les queda para mantenerse a flote. Es mejor morir que ser torturado lentamente. Aar¨®n se rio con frialdad: -Merecen lo que les sucedi¨®, dados cosas feas que nos han hecho en el pasado. ra no dijo nada m¨¢s. Solo sigue hojeando los archivos des prendas empe?adas. Casi nadie sab¨ªa que familia P¨¦rez ten¨ªa dos casas de empe?o, una en Ciudad de M¨¦xico y otra en Valencia, con una excelente reputaci¨®n y de gran tama?o. Esto se deb¨ªa a afici¨®n de Flores por colionar antig¨¹edades, pinturas y tesoros raros. Por ello, hab¨ªa establecido secretamente estas dos casas de empe?o con el objetivo de obtener tesoros inesperados y deseables. Gracias as casas de empe?o, el viejo hab¨ªa obtenido grandes ganancias en los ¨²ltimos a?os. Despu¨¦s de todo, muy pocas personas que entraban a casa de empe?o pod¨ªan recuperar sus prendas. De repente, ra se sorprendi¨® tanto que sus dedos temron ligeramente. Al ver el ¡°Coraz¨®n de mas Rojas¡± destacado en lista. Contuvo agitaci¨®n que surg¨ªa en su coraz¨®n y una mez de sarcasmo y resentimiento se reflej¨® en sus ojos enrojecidos. Era el regalo depromiso que Alejandro hab¨ªa enviado a Beatriz con un gran esfuerzo. Hace dos a?os, ra se enamor¨® profundamente de este colgante cuando lo vio mirando fijamente este colgante bajo luz. En ese momento, so?aba con que ese cor le perteneciera. Tambi¨¦n deseaba que Alejandro le diera un regalo, aunque no fuera tan valioso. Incluso si solo le hubiera regdo una piedra, e habr¨ªa estado feliz. 1/3 Pero los sue?os, al final, siguen siendo sue?os. Alejandro solo le daba regalos as personas que amaba, y si ¨¦l no amaba, entonces e ni siquiera era digna de una piedra. Y ahora, Beatriz hab¨ªa vendido muestra de pasi¨®n ardiente de ese hombre. ra se rio m¨¢s a medida que lo ve¨ªa, pero hab¨ªa una amargura indescriptible en el fondo de sus ojos enrojecidos. Pero el sue?o nunca se convirti¨® en realidad. Alejandro solo le daba regalos as personas que amaba, y si ¨¦l no amaba, e ni siquiera era digna de ser regda una piedra. Pero ahora, Beatriz hab¨ªa vendido el amor lleno de pasi¨®n de ese hombre. ra se re¨ªa m¨¢s a medida que lo pensaba, pero en lo profundo de sus ojos enrojecidos hab¨ªa una mez de amargura y l¨¢grimas que no pod¨ªa expresar -Me encantar¨ªa ver rei¨®n de Alejandro si se enterara de esto -?Qu¨¦ dijo usted?-Aar¨®n no alcanz¨® a escuchar su murmullo. -La familia S¨¢nchez no sabe el valor de este cor. Este cor vale por lo menos diez mil millones, y ellos lo vendieron por solo siete millones¡® Eso es una ganancia para nosotros¨Cdijo ra con una sonrisa burlona, luciendo maliciosa en su rostro delicado y encantador. En ese momento, su tel¨¦fono m¨®vil son¨®. Era su hermano mayor quien maba -?Hermano!-ra se ajust¨® el estado de ¨¢nimo, con su voz que sono dulce y tierna,o ca?a de az¨²car -ra, ?c¨®mo has estado ¨²ltimamente? ?Est¨¢s cansada? ?Necesitas algo de mi parte?-Diego habl¨® con una voz suave y cari?osa -No, no, qu¨¦ va. Pero t¨², hermano, debes cuidarte y descansar un poco. This text is property of N?/velD/rama.Org. Despu¨¦s de unas chas insignificantes por un momento, Diego lleg¨® al punto principal de mada - Este fin de semana hay una subasta ben¨¦fica ?Podr¨ªas asistir para m¨ª? Pap¨¢ insiste en que vaya a conseguir esa si medieval hecho de madera de dalbergio odorifera por debajo del presupuesto de mil millones. Tengo que ir a iglesia este fin de semana, as¨ª que¡­ tengo que pedirte que vayas y traigas esa joya. -?Yo? ?Bajo qu¨¦ identidad deberia ir? ?La novia de Diego, presidenta del Grupo KS?-ra brome¨® mientras daba un mordisco al chocte. -Puede ser. -?En serio? -Mientras vayas, puedes decir que eres quien quieras ser. ?Qu¨¦ tal di que eres heredera de familia P¨¦rez? ra mastic¨® el chocte y asinti¨®: -?Vale! Diego se rio, mostrando un cari?o hacia e: -Dado que nunca te has mostrado ante los medios ni el p¨²blico en general, nadie en los c¨ªrculos de alta sociedad de Ciudad de M¨¦xico te reconocer¨¢. As¨ª que puedes ir sin preocupaciones. -?Est¨¢ bien, est¨¢ bien! Pero el presupuesto de solo mil millones no me parece suficiente. ?Y si tambi¨¦n me gusta algo? -Entonces, simplemente participa en subasta y me encargar¨¦ de cubrir los gastos. Sin embargo, como tradici¨®n de familia P¨¦rez, una vez que participes, debes ganar. No debemos dar oportunidades a otros. -Entendido,o dice el lema de familia P¨¦rez, nunca dejamoss oportunidades a otros- exm¨® ra mientras se re¨ªa y hac¨ªa sonar los nudillos. -Te deseo mucha suerte, querida. No olvides si medieval hecha de madera de dalbergio odor¨ªfera. Despu¨¦s de colgar el tel¨¦fono, Aar¨®n, preocupado, le record¨® a ra:-Se?orita, si vamos a representar al se?orito mayor en subasta ben¨¦fica, ser¨ªa apropiado llevar algunas piezas de coli¨®n. Pero con el poco tiempo que tenemos, ?no ser¨¢ un poco apresurado? -Tenemos que llevar algunas coliones, yas tengo preparadas. 1 ra se rioo una astuta zorrita. Cap铆tulo 60 Cap¨ªtulo 60 Cap¨ªtulo60 El fin de semana, fuera de tino y Provecho, en Ciudad de M¨¦xico, se reunieron numerosos periodistas. Para proteger privacidad de los millonarios, solo pod¨ªan esperar afuera. Peros personas que llegaron all¨ª eran colionistas excelentes y banqueros de inversi¨®n. En este mundo donde todos iban tras el beneficio, no les interesaba exposici¨®n medi¨¢tica, y solo ansiaban los tesoros. Exceptos hermanas Celia y Beatriz. Cada a?o, Ema se vest¨ªa de g y convert¨ªa una prestigiosa subasta ben¨¦fica en un evento de una estre de tercera categor¨ªa, esperando en entrada y dejando que los medios deunicaci¨®n tomaran fotos a su gusto, hasta que el personal le insist¨ªa que se marchara. Ema parec¨ªa tener miedo de que todos olvidaran que e era una exestre de cine que se hab¨ªa convertido en una amante destruyendo un matrimonio hace m¨¢s de veinte a?os. Esto hac¨ªa que Enrique no asistiera personalmente a estos eventos desde hace dos a?os, probablemente sintiendo que no val¨ªa pena. Sin embargo, este a?o Ema no recurri¨® a sus viejas t¨¢cticas, ya que Beatriz le rog¨® anoche que les diera a es oportunidad de aparecer en p¨²blico. Despu¨¦s de todo, eran familiares, y aunque Ema no quisiera, no pod¨ªa negar. As¨ª que, este a?o, Ana y Beatriz se encontraban en puertao ¡°anfitrionas¡°. -Nuestra familia S¨¢nchez asiste a subasta con esperanza de adquirir excelentes piezas de coli¨®n y contribuir a caridad¨Cder¨® Ana con una actitud elegante de alta sociedad frente a los periodistas. -Se?ora S¨¢nchez, ?c¨®mo est¨¢ situaci¨®n financiera del Grupo S¨¢nchez? Se dice que est¨¢n al borde de bancarrota. -?La denuncia del Se?orito S¨¢nchez se ha terminado? ?Ser¨¢ condenado? -Se rumorea que se?orita S¨¢nchez y el jefe de Grupo Hern¨¢ndez est¨¢n pasando por una ruptura amorosa. ?Es cierto? ?Ruptura amorosa? Beatriz solo escuch¨® ramente esto y, de repente, se adnt¨® con su vestido arrastrando por el -?Qu¨¦ ruptura amorosa? ?De d¨®nde sacaron eso? -No hace falta ponerse tan nerviosa, se?orita S¨¢nchez, solo estamos preguntando. Despu¨¦s de todo, con los problemas que ha enfrentado familia S¨¢nchez y el hecho de que el jefe Hern¨¢ndez,o su prometido, no haya intervenido ni haya mostrado su posici¨®n ra, es -?Alejandro y yo no hemos terminado! ?No pueden divulgar estas tonter¨ªas! Beatriz estaba tan frustrada al recordar que Alejandro no se hubieraunicado con e en estos ¨²ltimos d¨ªas, elevando el tono de su voz. Ana r¨¢pidamente coloc¨® a su hija, que hab¨ªa perdido calma, detr¨¢s de e y sonri¨® as c¨¢maras, diciendo: La rci¨®n de mi hija con el jefe Hern¨¢ndez siempre ha sido estable. Les pido que no piensen demasiado. En cuanto a los asuntos entre familia S¨¢nchez y familia Hern¨¢ndez, son asuntoserciales y no est¨¢n muy ros. Property belongs to N?vel(D)r/ama.Org. -Hoy, el jefe Hern¨¢ndez tambi¨¦n est¨¢ presente en este evento, ?por qu¨¦ no aparece junto a se?orita S¨¢nchez? -Parece que nunca han aparecido juntos, ?es para evitar sospechas? -?A qu¨¦ te refieres con evitar sospechas? Si el jefe Hern¨¢ndez viniera, ?c¨®mo no podr¨ªa pa?ar a mi hija¡­? -Pero muchos de nosotros lo vimos, el jefe Hern¨¢ndez ingres¨® al lugar media hora antes. -un periodista irrumpi¨® de repente. Ana y Beatriz se quedaron perplejas, con los rostros p¨¢lidos. Mientras tanto, Alejandro ya hab¨ªa ingresado al lugar pa?ado de C¨¦sar. -Alejandro- Rodrigo mientras se acercaba r¨¢pidamente, entrecerrando sus ojos de manera juguetona y llena de encanto, y lo abraz¨® cari?osamente por cintura a Alejandro. -Tienes buen cuerpo, te ves fuerte. 2/4 Rodrigo le daba un pellizco en cintura delgada de Alejandro. -?Puedes ser m¨¢s respetuoso conmigo, deja de tocarme con tus manos?-Alejandro frunci¨® el ce?o ligeramente, sin moverse pero mir¨¢ndolo friamente de reojo. -Bah, eres tan falso. ?Qu¨¦ pas¨® con fuerza que usabas para pellizcarme en cama cuando ¨¦ramos ni?os? Rodrigo dej¨® de tocarle cintura, pero extendi¨® susrgos brazos para acariciar sus anchos hombros -Hey, hey, tu prometida y tu futura suegra han llegado. ?No vas a saludas? -Evitar sospechas. -No est¨¢ mal, parece que a¨²n hay posibilidad de salvar tu cerebro tan enamorado. Esta vez no fuiste a estar a sudo d¨ªa y noche, pero debes saber que el Grupo S¨¢nchez ahora tiene una reputaci¨®n m. Cualquiera que se rcione con ellos terminar¨¢ mal. -?Qui¨¦n tiene un cerebro tan enamorado? Alejandro frunci¨® el ce?o de repente y se volvi¨® descontento.-No pienses que esto es tu territorio, Rodrigo. No creas que no me atrever¨¦ a hacerte algo debido al Grupo Rodr¨ªguez. En los c¨ªrculos de alta sociedad, era bien conocido que el due?o detr¨¢s de tino y Provecho era el Grupo Rodr¨ªguez, y era administrado en su totalidad por el se?orito Rodr¨ªguez, Rodrigo. -T¨ªo, solo lo digo por tu bien. No quiero ver c¨®mo tu reputaci¨®n de toda vida se arruina por familia S¨¢nchez. Rodrigo, haciendo un moh¨ªn: -Mi abuelo no quer¨ªa que familia S¨¢nchez participara en esta fiesta. Pero consideramos tu situaci¨®n, y les damos permiso a familia S¨¢nchez. -Sabes que fam¨ªlia S¨¢nchez ya no merece estar aqu¨ª. -Tal vez no ahora, pero Beatriz eventualmente se casar¨¢ conmigo. Espero que puedas cambiar tu opini¨®n sobre e para entonces. La mirada de Alejandro se oscureci¨®¨CDespu¨¦s de todo, familia S¨¢nchez es familia S¨¢nchez. Beatriz no es lo mismo. -Entiendo, Es verdad que debo respetar a tu esposa. Pero Alejandro, supongo que no te va a gustar lo que voy a decirte. -Entonces, mejor no lo digas m¨¢s -Ya sea apariencia, o personalidad, sigo pensando que tu ex, que eso una rosa salvaje y vibrante, te merece. T¨² ereso un fuego apagado, solo se?orita Irene puede encender ese fuego en pleno invierno¨Cdijo Rodrigo eventualmente. Today¡¯s Bonus Offer X GET IT NOW Cap铆tulo 61 Cap¨ªtulo 61 Cap¨ªtulo61 C¨¦sar tap¨® cons manos boca con tanta fuerza que casi se asfixi¨® para no re¨ªr. Alejandro se sinti¨® reprimido al oir eso. Le contest¨®: Es imposible que e y yo tengamos futuro. Adem¨¢s, nunca me enamorar¨¦ de mi ex mujer. Rodrigo se encogi¨® de hombros, no quiso revrlo y cambi¨® de tema. Entre los art¨ªculos de subasta, ?hay alguno que quieras? Si, quiero el sill¨®n medieval hecho de madera de dalbergia odor¨ªfera. Quer¨ªaprarlo para regal¨¢rselo al abuelo por el cumplea?os. ?Buen gusto! Puedo hacer que algunas personas le ayuden. Si alguien quiere disputar contigo, lo disuadir¨¦ de cualquiera manera. No es necesario. Alejandro movi¨® su cabeza negativamente: La subasta de beneficencia consiste en beneficencia. Si este tesoro parece un im¨¢n para m¨ª, caer¨¢ naturalmente en mis manos. Si lo consigo forzosamente, se perder¨¢ el inter¨¦s de subasta. Los dos entraron en s y se dirigieron directamente hasta primera f. Hab¨ªan preparado esta f para los invitados VIP, o sea, los que nacieron realmente de familia noble y rica os ¨¦lites solo pod¨ªan sentarse aqu¨ª. Cuando entraron Alejandro y Rodrigo, quienes eran altos y guapos, atrajeron mirada de los dem¨¢s. Las j¨®venes de familias ricas de alta cuna se sonrojaron. El presidente Hern¨¢ndez es tan guapo. ?Es el novio ideal! ?Ideal? Creo que abandonar¨¢s tu idea pronto. El presidente Hern¨¢ndez se casar¨¢ con hija de familia S¨¢nchez, ?no lo sabes? ?Qu¨¦ va! ?Te refieres a aque familia S¨¢nchez que hab¨ªa vendido muebles de m calidad? ?Dios mio! Incluso no merece el calificativo de familia. ?El presidente Hern¨¢ndez est¨¢ ciego? 1/3 Beatriz y Alejandro se conoc¨ªan desde peque?os. Para e, Alejandro se divorci¨® de su ex mujer solo para casarse con e. ?Qu¨¦ capacidad tienes para arrebat¨¢rselo? ?Ufffff!? Pobre ex mujer! Mira los gestos teatrales que hizo Beatriz. ?Apuesto que el presidente Hern¨¢ndez abandonar¨¢ y odiar¨¢ en menos de dos a?os! Alejandro se sent¨® con elegancia y en su entorno se pod¨ªa percibir su molestia cuando alguien se le acercaba. Mir¨® de soyo y vio que un asiento que marcaba el nombre de Diego estaba a un pasillo del suyo. Alejandro cerr¨® fuertemente susbios y frunci¨®s cejas. Alejandro, no tuvo remedio. Los asientos de primera f los reserv¨® mi abuelo de antemano. No me atrevo a moverlos. Como hab¨ªa sabido lo que estaba pensado ¨¦l, Rodrigo le dijo al o¨ªdo: Los asientos sons pruebas para experiencia de vida. Incluso su madrastra y sus dos hermanas tontas se sentaron detr¨¢s por mi orden. ?Dime qu¨¦ raro es el asiento! Diego es el hijo mayor de Julio y el presidente del Grupo KS. No podemos favorecer a uno en detrimento del otro. Agu¨¢ntalo, aguantalo. Published by N?v''elD/rama.Org. En el sal¨®n de fuera,s hijas de Celia estaban conversando con unas damas. Leona y Beatriz, cogidas des manos, se adban mutuamente y Noa, cuarta de los hijos de familia Hern¨¢ndez, ya se escondi¨® sin que nadie supiera para encerrarse. ?D¨®nde est¨¢ Noa? ?Por qu¨¦ no vemos? ¨C le pregunt¨® Beatriz. No hace falta preocuparte por e. No morir¨¢ ¨C Leona se molestaba mucho cada vez que mencionaban a su hermana. Cre¨ªa que hermana era cobarde e hizo que su familia perdiera cara. ?No digas esto! Noa es tu propia hermana y hija menor de familia Hern¨¢ndez. Tienes que cuida m¨¢s ¨C dijo Beatriz, fingiendo ser m¨¢s dulce y amable. Espero nunca tener esta hermana. ?Se me ha ca¨ªdo cara de verg¨¹enza! Era mejor que no hubiera consdo Beatriz. Ahora se sent¨ªa m¨¢s enojada. 2/3 Beatriz rio en silencio. Era mejor que rci¨®n des dos hermanas se volviera peor. Al contrario, despu¨¦s de casarse con Alejandro, si un d¨ªa los dos luchar¨ªan juntas contra e, no podr¨ªa disfrutar de vida ya. En ese momento, se oyeron unos pasos firmes y poderosos. Las hijas de Celia, Beatriz, Leona, incluidas unas damas, miraron sin ponerse de acuerdo hacia voz de los pasos. Solo vieron que ra llevaba un traje negro y entraba. Por supuesto, todav¨ªa llevaba zapatos de tac¨®n muy alto y llevaba susbios pintados muy rojos. La indumentaria casual y libre de ra ya venci¨® a Beatriz y a Leona, quienes ya llevaban unas horas arregl¨¢ndose. ?Las dos estaban tan enojadas que agarraron los vestidos hasta que se volvieron arrugados! Detr¨¢s de ra, iba Aar¨®n. Aar¨®n tambi¨¦n se arregl¨® un poco, por eso tambi¨¦n estaba muy guapo. ra y Aar¨®n quer¨ªan hacer caso omiso as mujeres mativas y pasar directamente por es. Sin embargo, justo en ese momento, Ema m¨® a ra. Ay, me cuesta imaginar que en esta ocasi¨®n tambi¨¦n puedo verte, Irene. Es incre¨ªble. Las actividades de beneficencia son realmente inclusivas. Lo que se sobreentend¨ªa era que Irene solo era una mujer del campo, que no merec¨ªa entrar aqu¨ª. De repente se detuvo ra, puso una mano en el bolsillo del traje y mir¨® con una sonrisa casi imperceptible en el rostro. Hay tantas cosas que nunca ha visto usted. Parece incre¨ªble no porque sea il¨®gico sino porque necesita ampliar su visi¨®n. Cap铆tulo 62 Cap¨ªtulo 62 Cap¨ªtulo62 Despu¨¦s de tantas pbras, todass damas se quedaron at¨®nitas y miraron de reojo hacia Ema. No sab¨ªan en absoluto que bonita mujer era exmujer del presidente Hern¨¢ndez. Solo cre¨ªan que mujer deb¨ªa provenir de familia noble y poderosa, que por lo menos contaba con cien millones, porque e ten¨ªa el valor de decir algo contra esposa de Enrique. Ema se enfureci¨® mucho y dijo apretando los dientes: Eh, Irene ya estaba puesta bajo proti¨®n de un p¨¢jaro gordo. Eres iparable a antes. No sab¨ªa que ten¨ªas tantabia. ra movi¨® levementes cejas y no prest¨® atenci¨®n a iron¨ªa de Ema. Les hablo de misma maneras que me han a m¨ª. ?Qu¨¦ rci¨®n hay entre esto y ponerse bajo proti¨®n m¨¢s poderosa? Ema se puso roja por furia y se enfad¨®. ?Irene! Pase lo que pase, mi madre es mayor que t¨². ?Por qu¨¦ te atreves a harle tan ¨C descort¨¦smente? al ver que su madre era ofendida por e, Leona estaba muy furiosa y se le acerc¨®o si quisiera golpearle. ra sonri¨® con iron¨ªa. Leona hab¨ªa heredado el car¨¢cter inocente de su madre en lugar del insidioso de Ema. ra consideraba que no val¨ªa pena har m¨¢s con una mujer tan superficialo Leona. Aqu¨ª no hay nadie que tenga m vista, ?verdad? This text is property of N?/velD/rama.Org. Aar¨®n no pudo contenerse m¨¢s y se puso dnte de ra con una cara fr¨ªa. Seguramente los que tienen buenos ojos ya saben ramente qui¨¦n acarre¨® molestias y qui¨¦n dijo impertinencias primero. Ay, antes exist¨ªa el presidente P¨¦rez y ahora viene ese se?or. Los que quieren proteger a Irene de verdad no son pocos Beatriz dijo con iron¨ªa aprovechando ocasi¨®n. ¨C Beatriz, basta, con una boca se puede calumniar a cualquiera, pero, ?has pensado de qu¨¦ responder¨¢s? ¨C mirada aguda de ra fij¨® en cara de Beatriz. El coraz¨®n de Beatriz se contrajo un poco. 1/3 Antes cre¨ªa que esta mujer solo era una persona honesta, d¨¦bil y f¨¢cil de maltratar. Pero ahora sent¨ªa un poco de miedo, porque cuando m¨¢s se le acercaba, se sent¨ªa m¨¢s incapaz de ve ramente. Irene, me parece sinceramente que no es conveniente que est¨¦s presente aqu¨ª. Lo hacemos por tu bien. Ana dijo agazapada: ¨C Detr¨¢s de cruz estaba el diablo. Antes por tu ignorancia juvenil, te hab¨ªas metido en el amor entre Beatriz y Alejandro, lo cual caus¨® que entraras en una situaci¨®n muy pasiva. Aunque hab¨ªas hecho algo malo, no te culpamos. Pero ahora Beatriz ya est¨¢ con Alejandro. Con tu condici¨®n, ya no es conveniente que aparezcas ante Alejandro, No nos parece mal. Pero Beatriz va a casarse con Alejandro. Si lo ven, ?qu¨¦ puedes hacer con esta situaci¨®n? Beatriz escuch¨®s pbras tranqus pero acertadas y mostr¨® una sonrisa oscura y excitable. Efectivamente era necesario que su madre interviniera. ?M¨¢s vale un veterano que un novato! Despu¨¦s de o¨ªrlo,s damas miraron a ra con sorpresa y desprecio. Result¨® que e era desconocida exmujer de Alejandro, e incluso era su amante. ?Qu¨¦ verg¨¹enza! ?Me he introducido en su amor? Jajaja, se?ora S¨¢nchez, ?su cabeza es tan mo los muebles del Grupo S¨¢nchez? ¨C ra sonri¨® en vez de sentirse muy enojada. ¨C ?T¨²¡­! Ana estaba tan furiosa que se le pusieron rojos los ojos. Cuando me cas¨¦ con el presidente Hern¨¢ndez aquel a?o, Alejandro era soltero. Tu cari?osa hija hab¨ªa roto con ¨¦l sin poder aguantar presi¨®n. ?Qu¨¦ tiene que ver conmigo? Luego, durante los tres a?os despu¨¦s de casarse, ?qu¨¦ hizo su hija? ?C¨®mo lo asedi¨® e? ?Necesita que enumere ahora lo que hizo en los tres a?os para respeta? Las caras de madre y hija del Grupo S¨¢nchez cambiaron. Beatriz no se atrevi¨® a decir ni una pbra porque estaba muy asustada. Durante aquellos tres a?os, aunque e estuvo en los EE. UU., le molest¨® de todas maneras posibles. Aparte de eso, le hab¨ªa enviado mensajes llenos de escatolog¨ªa a Irene y le m¨® por tel¨¦fono para insulta e Irene siempre lo aguant¨® todo en vez de contraatacar. Si ahora de verdad enumeraba lo que hab¨ªa hecho, ?no se pondr¨ªa al descubierto el secreto? ¨C Aaron, damelo, para que es lo vean ¨C ra entrecerr¨® sus ojos. Aar¨®n lo entendi¨® y sac¨® un certificado rojo de maleta y lo puso dnte de es. Todass damas se quedaron sorprendidas. ?El certificado de matrimonio era prueba que demostraba que lo que hab¨ªan dicho Ana y Beatriz era falso! ?Hab¨¦is visto? El presidente Hern¨¢ndez y yo todav¨ªa no nos divorciamos. Quedan unos procedimientos sin terminar. Y algunas personas no pueden esperar m¨¢s y quieren ocupar un sitio ajeno por fuerza ¨C ra sonri¨® muy encantadora. La cara de Beatriz era m¨¢s roja que el certificado. 1 ?Qu¨¦ raro! ?Qui¨¦n llevaba encima el certificado de matrimonio? Pero, se?orita de los P¨¦rez era una mujer mgrosa que tra¨ªa sorpresas. Today¡¯s Bonus Offer Cap铆tulo 63 Cap¨ªtulo 63 ap¨ªtulo63 Porque estaba preparada en cualquier momento para divorciarse de Alejandro. Llevaba encima el certificado de matrimonio por supuesto. Y esta vez, el certificado de matrimonio se convirti¨® en el arma para atacar contras que hab¨ªan confundido lo negro con lo nco. Las dos hijas de familia S¨¢nchez ya no tuvieron m¨¢s remedio. Alejandro y ra eran esposos legales en ese momento. ?Qu¨¦ pod¨ªan decir? Cuanto m¨¢s haban, m¨¢s da?o aguantarian. ?Qui¨¦n es amante? ?Qui¨¦n no debe presentarse aqu¨ª? Piensen todos. Despu¨¦s de decir eso, ra guard¨® el certificado y se fue con mirada sorprendida de todos. Solo Beatriz permanec¨ªa all¨ª, muy avergonzada y furiosa. Quedaban menos de cinco minutos para elienzo oficial de subasta. Casi todos los invitados ya llegaron y se sentaron. Ema y Leona se sentaban en tercera f. Al abrir puerta, los ojos de Leona ya se varon directamente en Alejandro. ?Qu¨¦ guapo es! La actividad de beneficencia celebrada por los Rodr¨ªguez es de alta calidad y con estricta vigncia. Hice todo lo posible para persuadirles e incluso rogarles, pero no nos cambiaron por primera f. Ema canturre¨® y dijo: Hija, descuida. Te buscar¨¦ sin falta una oportunidad alg¨²n d¨ªa para que te acerques al presidente Rodr¨ªguez. Con su rostro tan bello y noble nacimiento, Rodrigo se enamorar¨¢ de ti sin duda. Aunque Rodrigo era famoso por su car¨¢cter de Don Juan en Ciudad de M¨¦xico, para formar una familia de suegros con los Rodr¨ªguez, Ema decidi¨® con firmeza hacer que su hija se casase con Rodrigo. Adem¨¢s, Leona quer¨ªa mucho a Rodrigo. Por supuesto ten¨ªa que echar le?a al fuego. Mam¨¢, mi segundo hermano pol¨ªtico y Rodrigo son hermanos. Dile algo al hermano para que me Los ojos de Ema se volvieron indiferentes. ?E no pod¨ªa aguantar que rogara a aquel hijo bastardo! ?D¨®nde est¨¢ Noa? Seguramente huy¨® hasta un lugar para esconderse. Mam¨¢, ?puedes no lleva afuera pr¨®xima vez? Siempre huye por todas partes. Cuando un c¨¢mara se fij¨® en e, estaba de mal humor. ?Qu¨¦ verg¨¹enza! ¨C Leona detest¨® a su hermana. Ya sabes que tu hermana tiene alg¨²n problema. Ahora ya tiene veinte a?os. Tengo que saca m¨¢s de casa. Si a alguien le gusta e y quiere casarse con e, casar¨¦ lo m¨¢s pronto posible. Ya habr¨¢ terminado una molestia ¨C suspir¨® Ema. Estas pbras parec¨ªan que estaba a punto de vender a su hija,o si dos a?os despu¨¦s no pudiera vende. En cuanto a madre y hija de los S¨¢nchez, se sent¨ªan m¨¢s tristes. En el sal¨®n de subasta hab¨ªa unas diez fs de asientos. Las dos vinieron de g, pero ahora solo pod¨ªan sentarse en ¨²ltima f, f m¨¢s discreta! Mam¨¢, Alejandro est¨¢ en primera f. ?Quiero sentarse a sudo! Despu¨¦s de har, Beatriz llevaba su falda sin paciencia y se dirigi¨® hacia Alejandro de prisa. Pero a dos pasos detuvo un guardia. Perd¨®n, se?orita. Todos los asientos son fijos y no puede cambiarlo. ?No puedo? ?Interesante! ?Por qu¨¦ pod¨¦is detenerme? ?Sab¨¦is qui¨¦n soy? ¨C Beatriz levant¨® barbi y pregunt¨® con arrogancia. Sabemos que usted es novia del presidente Hern¨¢ndez ¨C mir¨® el guardia con indolencia. Beatriz se quedaba pasmada y no sab¨ªa qu¨¦ deb¨ªa decir. Pero el orden de los asientos de hoy fue organizado por el presidente mismo del Grupo Rodriguez. Published by N?v''elD/rama.Org. Aunque sea esposa del presidente Hern¨¢ndez, no puede ser excepci¨®n. Beatriz se pon¨ªao una furia y quer¨ªa har m¨¢s, pero Ema detuvo. ?Basta! Solo es un asiento. ?No hagas el ganso! Aun as¨ª, cuando Ana vio de lejos que Ema y su hija estaba sentada en f dntera y haba 2/3 Esta hermana mayor, siempre era as¨ª desde peque?a. La superaba siempre casi en todo. Dijo que esta noche ayudar¨ªa, ?pero result¨® una mentira! No hab¨ªa asientos vacantes. Solo el asiento de Diego estaba vac¨ªo. Alejandro ech¨® un vistazo aldo y enseguida retir¨® su vista. ?Qu¨¦? ?Por qu¨¦ hasta ahora todav¨ªa no apreci¨® el presidente P¨¦rez? ?No vino ¨¦l? ¨C murmur¨® Rodrigo con curiosidad. Justo en ese momento, puerta m¨¢s trasera se abri¨®. Todos echaron un vistazo hacia atr¨¢s. Normalmente Alejandro era un hombre indiferente y escaso de inter¨¦s, pero tambi¨¦n mir¨® hacia atr¨¢s. Se asfixi¨® por un instante y el coraz¨®n le dio un vuelco. Vio con sorpresa que su exmujer, con un traje negro,bios rojos y unos zapatos de alto tac¨®n, avanzaba con pasos tranquilos hacia primera f sin apartar su mirada. Como si hubiera llegado diosa. Today¡¯s Bonus Offer Cap铆tulo 64 Cap¨ªtulo 64 Cap¨ªtulo64 ra no llevaba vestidoplejo de noche sino llevaba un traje negro, dise?ado por e misma. En su pecho hab¨ªa un broche de otro diamante amarillo fabricado por Alexa, famosa dise?adora de joyas. Apreci¨® con gard¨ªa y vitalidad. Era su estilo t¨ªpico. Super¨® as damas ys se?oritas f¨¢cilmente. Es, eran princesas que llevaban a los m¨¢s extremos l¨ªmites del mimo. Y ra, ?siempre era reina dominante! Cuando Beatriz vio que ra se convert¨ªa en el foco de todos, odiaba a muerte. Justo en este momento inoportuno,s dos damas que estaban a sudo estaban mirando desde arriba abajo a ra y conversando mucho. ?Dios m¨ªo! ??De qu¨¦ familia es se?orita? ?Qu¨¦ elegante! Por suerte es joven. De lo contrario, cre¨ªa que ser¨ªa presidente de alg¨²n grupo. ?Su aura es m¨¢s poderosa que de los hombres! Published by N?v''elD/rama.Org. ?Has visto aquel broche? Era obra de coli¨®n dise?ada por Alexa, ?el Crep¨²sculo de los Dioses! Hace tres a?os uno quiso ocupa con cien millones, ?pero Alexa le dio un resoplido de desprecio! ?Qu¨¦? ?El Crep¨²sculo de los Dioses! Entre los que conoc¨ªan un poco de joyer¨ªa, ?qui¨¦n no conoc¨ªa a Alexa? ?Qui¨¦n no conoc¨ªa el Crep¨²sculo de los Dioses que caus¨® agitaci¨®n cuando se expuso hace tres a?os? Beatriz se hab¨ªa enojado mucho y no vios joyas que llevaba ra. Ahora mir¨® con minuciosidad y envidiaba m¨¢s. Parece que Irene ha sacado mucho provecho del presidente P¨¦rez. Ana estaba muy celosa, pero al mismo tiempo admiraba a ra y se quej¨® de su hija dici¨¦ndole: Te he educado con mejor educaci¨®n y hasta ahora, ?tus medios son peores que los de una joven del campo! Si no te hubiera ayudado tu t¨ªa por el bien de los parientes d¨¢ndote oportunidad para que te acerques m¨¢s a Alejandro, con solo tu capacidad tan poca, ?c¨®mo habr¨ªas ganado el coraz¨®n de 1/4 Mam¨¢, ya he ganado. ?Por qu¨¦ has dicho estas pbras tan fracasadas? Beatriz apret¨® fuertemente sus pu?os y los ojos eran tan rojos. Aunque Irene ya est¨¦ con Diego, ?y qu¨¦? ?Los Hern¨¢ndez no son peores que los P¨¦rez! Adem¨¢s, Irene y Alejandro ya est¨¢n divorciados, ?Irene es una mujer abandonada! ?M! ?Alejandro nunca se enamorar¨¢ otra vez de Irene! ?¨¦l me pertenece! Si no llega el d¨ªa de vuestro casamiento, no podemos adoptar una actitud indiferente. Ana a¨²n sent¨ªa temor. Estos d¨ªas es obvio que Alejandro te trata con indiferencia, incluso lo s¨¦. Adem¨¢s, el anciano de los Hern¨¢ndez todav¨ªa no te reconoci¨®o novia de Alejandro y pens¨® en todass maneras para evitar que ellos se divorcien. Todav¨ªa no termina. Si crees que Irene ahora no vive en casa de los Hern¨¢ndez y puedes dormir a pierna suelta, entonces eres muy tonta. Beatriz tambi¨¦n notaba que Alejandro no trataba calurosamenteo antes, pero estos d¨ªas no pudo verlo y, ?c¨®mo pod¨ªa secuestrarlo de todos los medios? ra pas¨® pors fs traseras llevando un aroma agradable. Pas¨® por Ema y Leona. Mam¨¢, ?d¨®nde va a sentarse esa mujer del campo? ¨C pregunt¨® Leona muy nerviosa. La sonrisa de cara de Ema desapareci¨® en seguida. Cre¨ªa que ya ser¨ªa bueno si Irene ten¨ªa su asiento. Pero nunca hab¨ªa pensado que avanzaba hacia primera f, donde estaban sentados los m¨¢s poderosos. Alejandro mir¨® c¨®mo ra se dirig¨ªa hasta sudo y se sinti¨® que su coraz¨®n hab¨ªa parado detir por un instante. Pero esta mujer no le dio ni una mirada. Los dos erano desconocidos. E se sent¨® elegantemente en el asiento de Diego. ?Diego ha pedido que Irene asista en su nombre? ?Ni yo sab¨ªa eso! ¨C Rodrigo se qued¨® at¨®nito. Alejandro se esforz¨® para calmarse, frunci¨®s cejas y mir¨® hacia mujer que estaba a dos metros. Con una sonrisa en susbios rojos, su rostro era muy bello pero su aura era muy fr¨ªa, que imped¨ªa a otros acerc¨¢rsele. No le ech¨® ni un vistazo a ¨¦l,o si le hubiera tomado por aire. ?Joder! ?Resulta que el Crep¨²sculo de los Dioses estaba en su mano! Rodrigo dio un golpe a sus piernas. Hace tres a?os cuando se celebr¨® el cumplea?os de mi madre, hice todo lo posible paraprar el Crep¨²sculo de los Dioses para regal¨¢rselo. Ofrec¨ª cien millones y le rogu¨¦ a Alexa sin verg¨¹enza solo para que me lo vendiera. Pero no me hizo caso. Result¨® que ese broche ya hab¨ªa ca¨ªdo ens manos de Irene. ?Incre¨ªble! Diego le trata con mucho cari?o. ?Esta vez de verdad le admiro! Al o¨ªr estas pbras, Alejandro se qued¨® conmovido. Nadieprend¨ªa mejor que ¨¦l sensaci¨®n de que hab¨ªa hecho muchos esfuerzos para alegrar a En aquel entonces, para preparar el regalo de cumplea?os de Beatriz, hab¨ªa sacado m¨¢s de medio mes de su intenso y ocupado tiempo solo para ir a Francia a rogarle a aquel dise?ador que le fabrique el Coraz¨®n de ma a pesar de que hab¨ªa sufrido mucho. Durante los tres a?os desde que se casaron, nunca le hab¨ªa regdo a Irene ning¨²n regalo. Ahora, estaba con Diego. Y aquel hombre le dio mima m¨¢s calienteo un diamante. Alejandro baj¨® su vista y se sinti¨® amargo de repente en su coraz¨®n. Al ver que Diego le trataba muy bien a su exmujer, se sinti¨® muy desagradable. 1 Parec¨ªa que su ex marido no sirvi¨® para nada. Todos los invitados llegaron yenz¨® oficialmente subasta. Como el presentador del Grupo Rodr¨ªguez, Rodrigo lleva un traje de alta costura de YSL. Era vigoroso y elegante. Subi¨® al escenario para dar el discurso de apertura. Leona mir¨® con boca medio abierta a ¡°su marido¡± y en su mente ya estaba pensando en los nombres de los ocho hijos que tendr¨ªan. Con tantos ausos, Rodrigo baj¨® del escenario, sonri¨® mostrando dos fs de dientes ncos, Cap铆tulo 65 Cap¨ªtulo 65 Cap¨ªtulo65 Los ojos de ra eran fr¨ªos y le puso los ojos en nco. Alejandro hab¨ªa visto i¨®n crapulosa de Rodrigo y se qued¨® muy descontento. Hombre, ?c¨®mo me heportado? Rodrigo regres¨® con sonrisa aldo de Alejandro y le choc¨® con su codo. Muy bien, si vuelves a hacerlo otra vez¡­ Alejandro le ech¨® una mirada fr¨ªa de reojo a ¨¦l. Te tajar¨¦. Rodrigo se qued¨® sin esperanzas de vida. ?Qu¨¦ he hecho? Para m¨ª es m¨¢s dif¨ªcil tratar contigo que cientos de novias que he tenido. Muy pronto, se expuso el primer art¨ªculo de subasta ante los presentes. Se trataba de una pintura al ¨®leo de paisajes de Edad Media. La pintura favorec¨ªa los matices y intensidad de los colores. Era una obra buena. Su autor no era famoso, as¨ª que el precio original era smente un mill¨®n. Alejandro no ten¨ªa ning¨²n inter¨¦s por pintura. Sin embargo, bajo influencia imperceptible del abuelo y del padre, ¨¦l pod¨ªa ser un medio experto. Solo con un vistazo sab¨ªa que hab¨ªa una igual en el estudio de pintor del abuelo. La pintura del abuelo era aut¨¦ntica y en cuanto a esta del tino y Provecho, era una copia perfecta. Exist¨ªa una gran diferencia entre una reprodi¨®n y una falsificaci¨®n. Unas reprodioness hab¨ªan vendido a un alto precio, pero enparaci¨®n con el original, no era nada. ?Un mill¨®n y medio! ?Dos millones! ?Tres millones! El subastador iba a soltar el martillo cuando se oy¨® una voz suave. ¨C ?Cinco millones! ra levant¨® su tarjeta lentamente. 1/3 Todos echaron un vistazo sorprendido hacia esta mujer be y misteriosa. Alejandro mir¨® hacia cara hermoso de ra y se qued¨® en duda. Primero, esta pintura no val¨ªa absolutamente cinco millones, ?ni tres millones! Adem¨¢s, Irene ya llevaba mucho tiempo con el abuelo. Siempre le ayudaba a ordenar tesoros ex¨®ticos y caligraf¨ªas y pinturas antiguas. Era imposible que e no supiera que aut¨¦ntica estaba en el estudio del abuelo. ?Por qu¨¦ quer¨ªaprar una reprodi¨®n con tanto dinero? ?Seis millones! Todosnzaron su mirada hacia atr¨¢s. Solo vieron que Beatriz levant¨® altamente tarjeta en su mano,o si temiera que todos no pudieran ve. ?C¨®mo pod¨ªa aguantar a Irene luci¨¦ndose! ?E ten¨ªa que arrebatarlo! ?Siete millones! ¨C ra volvi¨® a levantar su tarjeta tranqumente. ?Ocho millones! ¨C Beatriz tambi¨¦n sigui¨® y grit¨® en voz alta. Todos los alrededores miraron. Se le arranc¨® el coraz¨®n a Ana. Nunca hab¨ªa participado en una subasta de nivel tan alto. Solo en un abrir y cerrar de ojos, el precio de pintura ya se elev¨® hasta siete millones, ?pero es el primer art¨ªculo! ?No vieron otros m¨¢s? Mam¨¢, ?seguimos o no? ¨C Leona estaba insatisfecha con i¨®n de Beatriz y le pregunt¨® en voz baja a Ema. Property belongs to N?vel(D)r/ama.Org. Somos parientes. No necesitamos luchar entre nosotros. Ema hab¨ªa asistido muchas veces a subastaso esta. Los mejores art¨ªculos siempre estaban en los ¨²ltimos. ?Nueve millones! ¨C ra levant¨® otra vez tarjeta. Parec¨ªa que si no pod¨ªa quedarse con pintura, no se detendr¨ªa. Ana estaba muy nerviosa. Para preparar un regalo al anciano de los Hern¨¢ndez, no hab¨ªa pensado. en un presupuesto tan alto. ?Se sent¨ªa muy dolorida! ?Diez millones! ¨C Beatriz ya estaba loca y levant¨® otra vez su tarjeta. 273 Todos se agitaban. Rodrigo sonri¨®. Solo es el primer art¨ªculo de subasta y no vale mucho, pero ha llegado a este precio. Jajaja, ?he ganado! Alejandro, dime doy gracias a mi excu?ada o a mi cu?ada de ahora. Alejandro cruz¨®s manos que estaban sobres rodis. Cerr¨® susbios y puso m cara. ¨C Beatriz, cuando Irene eleve otra vez tarjeta, no seguir¨¢s. ?Diez millones es mucho! ¨C Ana aconsej¨® nerviosamente. Sus manos que estaban cogiendo a Beatriz estaban sudando. Hab¨ªa una sonrisa escondida en los ojos de ra. Las manos acaban de levantarse, pero se bajaron. ?Diez millones! ?Vendida! ?Felicidades a se?ora de los S¨¢nchez por haber conseguido esta pintura! Beatriz se rio a m¨¢s no poder y se crey¨® que hab¨ªa triunfado y hab¨ªa superado a aque puta. Pero Ana se qued¨® sin esperanzas y no pudo re¨ªrse. En ese momento, Aar¨®n, que estaba fuera del sal¨®n, ya hab¨ªa visto todo lo que hab¨ªa pasado por su celr. ?La se?orita era mejor! Hab¨ªa guiado a Beatriz que consigui¨® una reprodi¨®n a un precio de nueve veces su valor. ?Usted conoce bien el car¨¢cter de aque coqueta! Cap铆tulo 66 Cap¨ªtulo 66 Cap¨ªtulo66 La cara de Alejandro estaba hosca otra vez y cerr¨® con m¨¢s fuerza susbios. Hab¨ªa dado el precio de nueve millones. Seguramente no era dif¨ªcil dar diez millones. Irene de repente baj¨® mano no porque no pudiera pagar sino porque quer¨ªa abandona. ?E lo hizo as¨ª a prop¨®sito! Pero no pod¨ªa decir m¨¢s, porque nadie oblig¨® a Beatriz aprar esta pintura a un precio tan alto. Todo era su voluntad. Pasaron unos art¨ªculos de subasta y ra era muy calma, que no levant¨® su mano. Mientras que Alejandro tampoco levant¨® mano porque solo quer¨ªaprar el sill¨®n medieval hecho de madera de dalbergia odorifera, as¨ª que se resisti¨® a entrar en i¨®n. El siguiente art¨ªculo de subasta era un par de ornamentos hechos de esmeralda donados por Ema en nombre del Grupo Hern¨¢ndez. El precio fijado era de dos millones. ra movi¨® cabeza de izquierda a derecha con desprecio. Prefer¨ªa pujar por primera prodi¨®n en vez de dos piedras tontas a un precio alto. Quiens Efectivamente, los que pujaban eran pocos. El subastador pregon¨® con mucho esfuerzo y finalmente a un precio de doscientos sesenta millones se vendieron. La sonrisa de cara de Ema desapareci¨® poco a poco. Por suerte no era doscientos cincuenta¡­ Alejandro se qued¨® muy tranquiloo si esto no tuviera nada que ver con ¨¦l. Porque hiciera lo que hiciera, Ema solo perdi¨® cara de Enrique. El padre y el hijo no estaban en el mismo frente, pero el esposo y mujer ten¨ªan el mismo coraz¨®n. El siguiente articulo de subasta, del Grupo KS, donado por se?ora Leticia, es un par de tazas de barniz azul hechas en Edad Media. Despert¨® el inter¨¦s de todos los colionistas presentes ?El ambiente era muy animado! ra se qued¨® at¨®nita y volvi¨® hacia atr¨¢s para buscar a alguien. Por fin, en f m¨¢s trasera, encontr¨® figura esbelta de Leticia. ¡°?Por qu¨¦ vino Leticia? ?Por qu¨¦ no me lo dijiste?¡± ra envi¨® nerviosamente un mensaje a Aar¨®n. ¡°Se?orita, ?lo s¨¦ hace un rato! Quiz¨¢s el presidente P¨¦rez le envi¨® temporalmente aqu¨ª.¡± ?Joder! ?Ese hombre siempre hac¨ªa lo que nadie pod¨ªa adivinar! ra ahora estaba un poco desconcertada. Hoy, en esta ocasi¨®n, casi toda familia Hern¨¢ndez estaba presente. Tem¨ªa de verdad que hubieran revdo su condici¨®n de ser hija de Julio. Justo en este momento, se percat¨® de que Leticia le dio una se?al de OK. Por su gesto se pod¨ªa ver un acuerdo t¨¢cito entres dos buenas amigas. ra se sent¨ªa muy agradecida y lo entendi¨® enseguida. Leticia, ?genial! ?Eres muy inteligente! Todos estaban ansiosos de i¨®n. Ellos quer¨ªan quedarse con el art¨ªculo de KS sin poder esperar m¨¢s. Resulta dif¨ªcil conseguir tazas de barniz azul hechas en Edad Media. ?Y Leticia don¨® dos tazas de una vez! El Grupo P¨¦rez es realmente generoso. ?Tiene caracter¨ªstica de un plutocrata! El Grupo Hern¨¢ndez tambi¨¦n es plut¨®crata, pero es peor. Las dos piedras son nada. Es probable que Published by N?v''elD/rama.Org. no valga m¨¢s ques dos estatuas de le¨®n de mi casa. ?El gusto de mujer de Enrique es preocupante! Ema se puso rojo de ira. Estaba en ascuas. (1 Hab¨ªa una gran diferencia entre el art¨ªculo tra¨ªdo por e y el de Leticia. El enorme contraste le volvi¨® m¨¢s taca?a y perdi¨® dignidad. Desde queenz¨® subasta, por fin Alejandro estaba interesado. Con sus dedos delgados movi¨®, Ocupa el primer lugar entres tazas de barniz azul y es l¨ªder des hechas en Edad Media. ? 2/3 Las lluvias pasaron,s nubes rompieron y luz entr¨®. Ese color significa el futuro. Al o¨ªrs pbras de ra, Alejandro movi¨® su vista hacia e y mir¨® con sorpresa. ra estaba metida en el atractivo des antig¨¹edades. Su piel nca y delicada erao una poa de primera calidad. Sus cejas eran bes y bajo luz era tan bonita que todos olvidaron respirar. Irene de hecho era muy be, pero nunca hab¨ªa apreciado su belleza. Today¡¯s Bonus Offer GET IT NOW X Cap铆tulo 67 Cap¨ªtulo 67 Cap¨ªtulo67 Porque su coraz¨®n ya est¨¢ ocupado por otra. As¨ª que a veces, Alejandro incluso cre¨ªa que, si estaba con ¨¦l, desperdiciar¨ªa su vida y su belleza. La vista de Alejandro baj¨® sin ning¨²n motivo y finalmente se fij¨® en mu?eca delgada de ra. Como esperaba, todav¨ªa llevaba pulsera de jade que le hab¨ªa regdo el abuelo. Aunque no armonizara con su vestimenta de hoy, no quer¨ªa quit¨¢rs. Parec¨ªa que le encantaba verdaderamente esa pulsera. Alejandro entrecerr¨® sus ojos y su coraz¨®n perdi¨® mediotido. Las tazas de barniz azul hechas en Edad Media causaron una puja feroz. El subastador casi no pod¨ªa atenderlos. ?Diez millones! ?Veinticinco millones! ?Veintisiete millones! ?Cuarenta millones! Alejandro levant¨® con elegancia tarjeta de n¨²mero y dijo con susbios finos un n¨²mero que era el m¨¢s alto del sal¨®n. Todos los presentes se quedaron at¨®nitos. ra se sorprendi¨® sigilosamente y lo mir¨® inconscientemente. @ ?Cabr¨®n! No ten¨ªa buen gusto para elegir mujeres, pero era bueno cuando eleg¨ªa antig¨¹edades. Alejandro percibi¨® su vista, movi¨® lentamente sus ojos y se miraron mutuamente. En ese momento, al ver que mirada de ra era tan racional y despiadada, Alejandro se sinti¨® estupefacto. ra retir¨® de prisa vista y no lo mir¨® m¨¢s. Finalmente, este par de tazas de barniz azul hechas en Edad Media fueprado con ¨¦xito por Property belongs to N?vel(D)r/ama.Org. Alejandro y se qued¨® con eso, lo cual atrajos miradas admiradas de todos. ?Sirveme con esta taza si voy a beber contigo! ?Cuarenta millones corresponde m¨¢s a mi condici¨®n dijo Rodrigo con sonrisa. ¨C Esta taza es muy peque?a. No es suficiente para que bebas, pero tengo una m¨¢s grande y que corresponde m¨¢s a tu condici¨®n ¨C Alejandro le respondi¨® con indiferencia. ?Qu¨¦ cosa vas a darme? Un retrete. La cara de Rodrigo se qued¨® con cara de pocos amigos. ?Joder! ?No tienes coraz¨®n ni moralidad¡® ra oy¨® conversaci¨®n sin conciencia, se volvi¨® atr¨¢s y no pudo contener risa En ese momento a Beatriz se le encogi¨® el coraz¨®n. Con cuarenta millones solo hab¨ªaprado un par de tazas. ?Qu¨¦ estaba pensando Alejandro¡® ?No seria mejorprar un gran chal¨¦ con tanto dinero? E todav¨ªa no se hab¨ªa casado con ¨¦l, pero ya estaba preocupada por c¨®mo gastar¨ªa el dinero de familia Hern¨¢ndez El siguiente articulo de subasta tiene mucho significado. Es un sill¨®n medieval hecho de madera de dalbergia odorifera, donado por un se?or que no quer¨ªa darnos su nombre y lo hab¨ªa conservado hace cincuenta a?os El subastador lo presentaba con entusiasmo El sill¨®n estaba protegido por una cubierta de vidrio y fue levantado con cuidado por cuatro empleados que llevaban guantes de color nco. ?Hombre! ?Ya viene! ?Ya viene! ¨C Rodrigo en seguida le dio un golpe a Alejandro. Un segundo despu¨¦s, vio que Alejandro y ra ten¨ªans fuerzas acumdas paranzarse. Se les abandonarons espaldas de conformidado si tuvieran un convenio t¨¢cito. Ellos estaban preparados y ten¨ªan confianza en conseguirlo. ?El precio original es de trecientos millones! ?Ahora empieza puja! Todos loserciantes ricos levantaron uno tras otro tarjeta en sus manos. El subastador no par¨® de anunciar el precio. Lapetencia era muy feroz. ?Casi se pod¨ªa decir que el precio original de trescientos millones era el m¨¢s alto de los art¨ªculos de Ema y Leona, madre e hija que tanto les gustaba exhibirse, ahora detuvieron sus pasos al verlo. Ana y Beatriz ya hab¨ªan desempe?ado el papal de espectadoras. Es estaban tan silenciosas Justo en este momento, una mano delgada y nca se levant¨® elegantemente. Su boca de color rojo dijo con serenidad: Sesenta millones. 3 Todos se quedaron con boca abierta y miraron a ra, que hab¨ªa levantado tarjeta. O Cap铆tulo 68 Cap¨ªtulo 68 Cap¨ªtulo68 Esta mujer be y misteriosa, arrogante y copetuda, atrajo vista de todos y les sorprendi¨® al har. Mam¨¢, yo¡­ ?lo he o¨ªdo mal? Leona se qued¨® con baca abierta e incre¨ªble con eso. Esa mujer de campo, ?puj¨® con sesenta millones? ?C¨®mo se atrevi¨® aprarlo con un precio tan alto? ?Finge ser rica? 1 Ema se qued¨® all¨ª y no dijo ni una pbra, pero su mirada indiferente y odiosa siempre estaba fija Property belongs to N?vel(D)r/ama.Org. en espalda de ra. De repente, Ema record¨® algo. Sus ojos se movieron r¨¢pidamente. Mir¨® hacia diri¨®n de Leticia y rio en silencio. Hija de puta. Quer¨ªa ascender r¨¢pidamente y convertirse en una verdadera princesa, pero no sab¨ªa si pod¨ªa mantenerlo con estabilidad y perseverancia. ?Setenta millones! Dijo Alejandro. Levant¨® lentamente tarjeta con su mano delgada. La luz ilumin¨® su figura esbelta, de que nadie pod¨ªa desviar su vista. Elev¨® directamente el nivel del precio. Los que antes no quer¨ªan abandonarlo ahora tuvieron que abandonar. Setenta y cinco millones. ra no tard¨® en levantar su tarjeta sin alterar expresi¨®n de su rostro. ?Todos gritaron en voz baja! Rodrigo, que estaba acostumbrado a grandes escenas, ahora no se atrevi¨® a har. ¨¦l sinti¨® que ellos erano los personajes de mucha importancia de novs heroicas. Estaban luchando tan violentamenteo si un segundo despu¨¦s el cielo y el suelo se hundieran. Ochenta millones ¨C Alejandro parec¨ªa muy tranquilo. Pero frunci¨® un poco su entrecejo y pod¨ªan notar su furia. 1/3 Para colionar art¨ªculos valiosos y ex¨®ticos para Diego, ?se esforzaba mucho! ra ast¨® el ¨¢pice de lengua contra meji y se enoj¨®. Aunque no necesitara el dinero del hermano, ser¨ªa suficiente con su propio dinero para seguir luchando contra Alejandro. Pero ten¨ªa que saber detenerse a tiempo para minimizar p¨¦rdida. Tambi¨¦n ten¨ªa que medir los pros y los contras. Las antig¨¹edades de verdad ten¨ªan un alto valor por surga historia, pero en su coraz¨®n hab¨ªa un l¨ªmite del precio, que no deb¨ªa superar los ochenta millones. Si segu¨ªa elevando el precio, se convertir¨ªa en una disputa personal. Era muy aburrido. Alejandro, tienes un poder mental tan alto. ?Cambiaste tu inteligencia emocional por esto? Cuando Rodrigo vio m cara de ra, movi¨® su cabeza para acercarse a Alejandro y le advirti¨®: Solo con un primer vistazo saben que ra quiere quedarse con ese sill¨®n. ?Estar¨¢s muerto si abandonas? Aparte de que ten¨¦is afectos desde que formasteis un matrimonio, ra es una mujer, ?no eres un caballero si est¨¢s luchando con e ante tanta gente? E se sienta all¨ª. E lucha contra m¨ª en representaci¨®n de Diego. Eso no tiene nada que ver con ¨C e Alejandro mir¨® hacia adnte y su mirada era ap¨¢tica. Rodrigo suspir¨® y le dio su aprobaci¨®n: ?Tienes raz¨®n! ?Hombre! ?Ochenta millones, a de una! ?Ochenta millones, a de dos! Ochenta millones¡­ ?Cien millones! ?Joder! ?Buen trabajo! Se oy¨® voz fr¨ªao hielo desde parte posterior. Alejandro frunci¨®s cejas pero no volvieron atr¨¢s. Todos miraron fijamente a be dama que hab¨ªa levantado tarjeta. ?Era Leticia! ra se qued¨® contenta y entendi¨® enseguida por qu¨¦ hab¨ªa venido Leticia. 2/3 Seguramente Flores tem¨ªa que el hermano no quisiera gastar tanto dinero, as¨ª que le mand¨®. Alejandro se qued¨® en meditaci¨®n, dud¨® por un rato y no levant¨® tarjeta otra vez. No es que no fuera capaz de pagar cien millones sino porque si segu¨ªa subiendo el precio, ya ser¨ªa demasiado descort¨¦s. Finalmente, el sill¨®n medieval hecho de madera de dalbergia odor¨ªfera lo consigui¨® el Grupo KS. Audieron sin parar. En el momento en que todos pensaban que ya lleg¨® hora final de subasta, el subastador dijo sonriendo: A continuaci¨®n, el ¨²ltimo art¨ªculo de subasta de beneficencia de hoy, donado tambi¨¦n por el Grupo KS, suprema joya fabricada por un famoso dise?ador franc¨¦s de joyas durante un mes, ?es el Coraz¨®n de ma! (2 Today¡¯s Bonus Offer Cap铆tulo 69 Cap¨ªtulo 69 Cap¨ªtulo69 En ese instante, Beatriz se qued¨® p¨¢lidao si hubiera tenido un idente. Ana tambi¨¦n estaba asustada y se qued¨® congda. Mam¨¢, ?qu¨¦ pas¨®? Beatriz, sudando, pregunt¨® con ira: ?No hab¨ªas vendido ese cor? ?Por qu¨¦ ahora apreci¨® en subasta? Yo, en efecto yo lo hab¨ªa vendido. ?C¨®mo es posible! ¨C murmur¨® Ana, desconcertada. ¨C ?Qu¨¦ hacemos ahora? Alejandro se sienta en primera f. ?Qu¨¦ pensar¨¢ de m¨ª si ve el cor regdo estar en el escenario? ?Se enfadar¨¢ conmigo sin duda! ¨C Beatriz estaba que se sub¨ªa por ?No pasa nada! No es posible que solo haya uno en el mundo. A lo mejor es uno muy parecido al tuyo. ?Pero solo hay uno en el mundo! El subastador acaba de presentarlo. Es el mismo cor que me regal¨® Alejandro. ?C¨®mo puedes conseguir mentirle con estas pbras? En ese momentos dos estaban pensando mucho. Beatriz estaba pensando c¨®mo se lo explicar¨ªa a Alejandro. Published by N?v''elD/rama.Org. Y Ana estaba pensando por qu¨¦ apareci¨® ese cor que hab¨ªa vendido a casa de empe?os y fue donado en nombre del Grupo KS. De repente, se levant¨® a saltos. Esa i¨®n inconveniente le caus¨® mirada despreciada de todos del alrededor. ?Acaso aque casa de empe?os tambi¨¦n pertenec¨ªa a familia P¨¦rez? En casa de empe?os cada entraron much¨ªsimos art¨ªculos valiosos y el Grupo P¨¦rez no eligi¨® otro sino un cor tan insignificante para donarlo a subasta. ?Qu¨¦ casualidad! Se le ilumin¨® mente a Ana. La mirada que fij¨® en espalda de ra se volvi¨® m¨¢s feroz. ?Sin duda lo hab¨ªa hecho ra, hija de puta! Solo e sab¨ªa que el Coraz¨®n de ma era prueba de amor que Alejandro le hab¨ªa regdo a 1/3 Grupo L¨®pez, hab¨ªa donado ese cor para que se presentara ante tanta gente y de esta manera, podr¨ªa separarles, vengarse de ellos y disgustarles. 2 Mientras en otra parte de f. Bajo el hermoso y perfecto rostro, se escondi¨® una gran furia. Subiendo y bajando el pecho detr¨¢s del traje, un sudor iba deslizando poco a poco. ?Alejandro? ?Est¨¢s bien? ¨C al verlo tan anormal, Rodrigo se asust¨® y estaba muy confundido. En el Coraz¨®n de ma hab¨ªa dedicado todo su ¨²nico amor a Beatriz. Desde el dise?o hasta seli¨®n de material, hasta que fui personalmente a buscar al famoso dise?ador a fabricarlo, se hab¨ªa devanado los sesos. Era primera vez que Alejandro se dedic¨® tanto a una mujer. Pero ahora, su amor entra?able, fue puesto en el escenario y les hizo pujar. ?No era diferente a que le hubieran vado en un pr y le estuvieran castigando ante todos! El representante de donaci¨®n del Grupo KS indic¨® que ese Coraz¨®n de ma es una promesa de amor que le regal¨® un hombre a su amor. Tiene mucho significado. Nadie puede marcar un precio a un amor sincero, por eso mostramos esta subasta al final. Eso tambi¨¦n es el motivo por el que su modo de pujar es muy especial. Finalmente seguimos el consejo de KS. ?Efectuamos puja sin precio original! Beatriz se desplom¨® en el asiento, muy deprimida, sin esperanza. Se despert¨® el inter¨¦s de todos en un instante. ?Incluso estaba m¨¢s animado que situaci¨®n de pujar el sill¨®n medieval hecho de madera de dalbergia odor¨ªfera! (1 ?Haga que paren! ?Qu¨¦? Haz que subasta pare ahora mismo. ?Ese cor es m¨ªo! Rodrigo estaba muy sorprendido y se qued¨® con boca abierta. En ese momento, Alejandro se dio cuenta de que el asiento de Diego estaba vac¨ªo. No sab¨ªa cu¨¢ndo desapareci¨® Irene. 2/3 El hombre apret¨® su pu?o y lo choc¨® contra el brazo de si. El aura peligrosa hizo que Rodrigo sacudiera. Irene, ?vaya truco! Me hab¨ªas humido tanto, ?estabas satisfecha? Cap铆tulo 70 Cap¨ªtulo 70 Cap¨ªtulo 70 En el pasado, raprend¨ªa el mundo a fondo, pero no lo sofisticaba. Era asusta, pero tambi¨¦n ingenua. Siempre fue mimada por familia P¨¦rez y despreciaba el uso de trucos. Pero desde que se convirti¨® en nuera de familia Hern¨¢ndez y se separ¨® de Alejandro, ?por qu¨¦ ahora su mente est¨¢ llena de intriga y trucos? Record¨® cuando el Coraz¨®n de ma fue subido al escenario, el aspecto de tristeza y desesperanza de Alejandro. En aquel momento cre¨ªa que hab¨ªa hecho algo mal. En realidad, e pod¨ªa fingir no haber visto aquel cor porpleto. No hac¨ªa falta que lo hubiera colocado en el escenario de subasta para humirlo ante el p¨²blico. Pero e estaba renuente. No era porque se hab¨ªa divorciado de Alejandro y muri¨® el amor que persigui¨® durante trece a?os. E ya lo acept¨®. Sino porque cre¨ªa que Alejandro era muy inteligente, ?por qu¨¦ no vio ramente que su amor no era una buena mujer? Ya me he metido donde no me hab¨ªan mado. ?No haga eso pr¨®xima vez! A ra le doli¨® poco a poco su coraz¨®n y sonri¨® tristemente. Esta era ¨²ltima vez. Nunca se meter¨¢ en nada entre Alejandro y Beatriz. De repente, puerta del cuarto de ba?o se abri¨® de una patada. Hizo mucho ruido. Solo vio que Beatriz tom¨® su vestido pesado y se le present¨® con furia. This text is property of N?/velD/rama.Org. ?Irene! ?Eres una hija de puta! Ya me has insultado durante tres a?os, en p¨²blico y en secreto. ?Tu vocabrio es tan limitado? ¨C ra movi¨® sus cejas y no se enfureci¨® nada. ?Seguro que lo has hecho t¨²! ?Fuiste t¨² quien hab¨ªa colocado el cor que me hab¨ªa regdo Alejandro en subasta! ?Por qu¨¦ usaste un truco tan despreciable e infame? Beatriz se le acercaba m¨¢s, pero pis¨® el vestido y casi se cae. Redujo a mitad su aura de venganza y se puso muy roja. 1/3 Hice caridad honesta y don¨¦ algo de acuerdo con re. ?Qu¨¦ trucos hice? Se?orita Beatriz, no puedes calumniarme. ra dio un paso atr¨¢s temiendo que e le mordiera. ?Vaya molestia! Tendr¨ªa que vacunarse contra rabia. ?Irene! No conseguiste el amor de Alejandro as¨ª que nos humiste con este truco despreciable para provocar disensiones entre Alejandro y yo. ?Crees que as¨ª podr¨¢s triunfar? ?Crees que as¨ª podr¨¢s intervenir entre Alejandro y yo? ?As¨ª podr¨¢s dejar que Alejandro se enamore de ti? ?Deja de so?ar despierta! Los grandes ojos de Beatriz se volvieron rojos y le odi¨® mucho. No quiso el cor. Fuiste t¨² quien lo hab¨ªa vendido a casa de empe?o. Ya no es tuyo. No tienes que preocuparte por qui¨¦n lo hab¨ªaprado y qu¨¦ hab¨ªan hecho con ese cor. Si te sientes furiosa y renuente, el motivo es por ti misma. No puedes echarle culpa a nadie. ra desvi¨® su vista indiferente y no quiso har m¨¢s con Beatriz. Se apart¨® y quiso irse. Si no hubiera sido por Alejandro, que les hizo conocerse, nunca habr¨ªa hado con una mujer tan hip¨®crita y cursi. 1 ?Detente! ?Hija de puta! ?Vuelve! Beatriz estaba muy furiosa, con los ojos rojos, le agarr¨® mu?eca delgada y le tir¨® fuertemente. ra enseguida se sinti¨® dolorida y frunci¨® sus cejas. Beatriz hab¨ªa logrado quitar aque pulsera que le hab¨ªa regdo el abuelo de su mu?eca. Su mu?eca nca se volvi¨® roja y mativa. ?Devu¨¦lvem! ¨C ra de inmediato se enfureci¨®. Beatriz cogi¨® fuertemente pulsera. Ya le gustaba mucho pulsera a primera vista. Pero el abuelo prefer¨ªa regal¨¢rs a mujer que m¨¢s odiaba. Irene, ya te quedaste violentamente con mis cosas. Eres una cara dura. Si no puedo poseerlo, entonces t¨² tampoco. Beatriz sonri¨® y choc¨® pulsera contra elvabo de m¨¢rmol. 2/3 ?No! Un ruido que le doli¨® mucho a ra. La pulsera que le hab¨ªa regdo el abuelo se rompi¨® en tres piezas. Today¡¯s Bonus Offer GET IT NOW X Cap铆tulo 71 Cap¨ªtulo 71 Cap¨ªtulo71 ra contuvo respiraci¨®n al romperse pulsera. El regalo que su abuelo le hab¨ªa dado, pulsera que e adoraba, ?fue destrozada sin esfuerzo por Beatriz! En un instante, una furia ardiente invadi¨® su coraz¨®n y ra dese¨® despedazar los huesos de Beatriz uno a uno,o esta pulsera destrozada. -?Beatriz!¨C ra grit¨® furiosamente con los ojos enrojecidos. N?velDrama.Org: text ? owner. Beatriz se sobresalt¨®, pero luego pens¨® en culpar a ra. -Irene, fui yo quien rompi¨® pulsera. ?Qu¨¦ puedes hacerme? Aqu¨ª solo estamos t¨² y yo. Si digo que t¨² quer¨ªas da?arme, adivina, ?a qui¨¦n creer¨¢ Alejandro? Beatriz esboz¨® una sonrisa maliciosa, tom¨® los fragmentos de pulsera de jade de encimera y extendi¨® su delicada mu?eca. ra supo de inmediato lo que Beatriz iba a hacer. Inhal¨® bruscamente, a punto de detene, pero ya era demasiado tarde. E observ¨® impotente c¨®mo Beatriz se cortaba mu?eca con los trozos de jade. Tal vez por su falta de experiencia en autolesiones, evit¨® arteria, pero sufri¨® una herida considerable y solo brot¨® una gota de sangre. Beatriz se asust¨® a s¨ª misma, pero sab¨ªa que si quer¨ªa culpar a alguien, deb¨ªa hacerlo de manera m¨¢s convincente, o de lo contrario, herida habr¨ªa sido en vano. Llorando y gimiendo, corri¨® fuera del ba?o. ra qued¨® aturdida por un momento, recogi¨® los fragmentos rotos de pulsera de jade uno a uno y los apret¨® en su mano, sus ojos se volvieron cada vez m¨¢s rojos. 1 Justo cuando sal¨ªa del ba?o, puerta delpartimento m¨¢s interno del ba?o se abri¨® ligeramente. Beatriz, sosteniendo su mu?eca ensangrentada, corr¨ªa por el pasillo sollozando desconsdamente. La subasta ya hab¨ªa terminado y los invitados VIP sal¨ªan gradualmente de s. Al ver esta 1/3 se alejaron, pensando que esta mujer estaba mentalmente desequilibrada. -?Alejandro, mam¨¢, t¨ªa, ay¨²denme!¨C Beatriz balbuceaba y gritaba incoherentemente. O E se convirti¨® en el centro de atenci¨®n, justo lo que buscaba. -Irene, si te atreves a sembrar discordia, te destruir¨¦. A los ojos de Alejandro, te convertir¨¢s en una mujer envidiosa y maliciosa. Ema y Ana,s dos hermanas, junto con Leona, llegaron apresuradamente al enterarse de noticia. Las tres mujeres estaban llenas de sorpresa y sus gritos resonaban uno tras otro. -?Beatriz! ?Mi querida hija! ?Qu¨¦ le pas¨® a tu mano? ??Qui¨¦n te hizo esto?! Ana mostr¨® una expresi¨®n llena de angustia y miedo, su rostro reflejaba una profunda preocupaci¨®n. Porque desde que Beatriz te segu¨ªa a ti, Irene, cuando dejaron s, e sab¨ªa que su hija estaba yendo a enfrentar a esa mujer despreciable. Por eso reion¨® de inmediato, cborando con Beatriz. Sin embargo, record¨® que su hija siempre hab¨ªa tenido miedo al dolor. Cuando era peque?a, lloraba sin cesar por una simple inyi¨®n. ?C¨®mo se atrevi¨® a hacerse esto tan doloroso¡­? Cada vez se parece m¨¢s a joven Ema. En aquel entonces, su hermana utiliz¨® esta estrategia de acusaciones y autolesiones para capturar el coraz¨®n de Enrique y arrebatarle el puesto de esposa del presidente, que originalmente pertenec¨ªa a madre de Alejandro, dej¨¢nd Ahora, Beatriz est¨¢ siguiendo los pasos de Ema y casi ha tenido ¨¦xito. En este momento crucial, no se pueden permitirplicaciones innecesarias. Irene, esta cmidad, debe ser tratada adecuadamente para que nunca pueda recuperarse. Al ver ques personas a su alrededor empezaban a sacar sus tel¨¦fonos m¨®viles para grabar, Beatriz lloraba a¨²n m¨¢s fuerte, interpretando el papel de una v¨ªctima vulnerable de manera convincente. En ese momento, ra se acerc¨® a es con una expresi¨®n impasible,o un rayo de luz que se abre paso a trav¨¦s de oscuridad. Su rostro resndeciente se cubri¨® con una capa de hda frialdad, dejando a todos sin aliento y 2/3 Casualmente, Alejandro y Rodrigo, con sus altas y elegantes figuras, se acercaban a ellos. -Alejandro¡­ Beatriznz¨® una mirada de descontento y pena a Alejandro. Al ver horrenda herida en su mu?eca, Alejandro frunci¨® el ce?o y se acerc¨® r¨¢pidamente a e. Ana, con una sonrisa maliciosa enisura de losbios, empuj¨® a Beatriz con fuerza y coloc¨® directamente en los brazos de Alejandro. -?C¨®mo ha llegado a esto?¨C pregunt¨® Alejandro urgentemente. -Alejandro, me duele mucho mu?eca, ?me voy a morir?¨C Beatriz lloraba en los brazos del hombre,o un ave asustada. -No, no te asustes tanto¨Cdijo Alejandro, bajandosrgas pesta?as mientras observaba horrible herida en su mu?eca, frunciendo el ce?o con fuerza. 1 ra observaba con frialdad, y al presenciar esta escena, no pudo evitar re¨ªr. El preludio ya hab¨ªa terminado, ahoraenzaba el acto principal: -La bata entre se?orita P¨¦rez y familia S¨¢nchez. En este momento, alguien sac¨® sigilosamente su tel¨¦fono m¨®vil para grabar. Rodrigo reion¨® r¨¢pidamente y envi¨® a un grupo de guardaespaldas para alejar as personas no deseadas. -?Beatriz, Alejandro est¨¢ aqu¨ª para protegerte! ?Nadie se atrever¨¢ a hacerte da?o! Cap铆tulo 72 Cap¨ªtulo 72 Cap¨ªtulo72 Ema fingi¨® estar preocupada y pregunt¨® ansiosamente: -Hija, ?c¨®mo testimaste mano?; Cu¨¦ntanos! -Beatriz, no tengas miedo, solo dilo. ?No dejaremos impune a quien testime!- Leona tambi¨¦n fingi¨® estar nerviosa y pregunt¨®. -Me encontr¨¦ con Irene en el ba?o¡­- Beatriz respir¨® d¨¦bilmente en los brazos de Alejandro, mientras dirig¨ªa una mirada llena de resentimiento hacia ra. -S¨¦ que a Irene no le caigo bien, asi que decidi saluda y esperaba que pudi¨¦ramos dejar atr¨¢s nuestras diferencias. Pero Irene no apreci¨® mi gesto y empezamos a discutir. ra cruz¨® los brazos y se rio inclinando cabeza. Alejandro levant¨® mirada y al ver que esa mujer estaba riendo, sinti¨® un malestar en el pecho. ¨C -Luego, cuando intentaba irme, Irene me agarr¨® y no me dej¨® ir¡­ Beatriz no dijo m¨¢s, dejando espacio para que los dem¨¢s imaginaran. ?Beatriz realmente sabe c¨®mo sembrar discordia! ra se rio a carcajadas, a punto de audir magn¨ªfica actuaci¨®n de Beatriz. -Entonces, ?esta herida te hizo Irene? ?C¨®mo pudo pasar eso?- Ema se cubri¨® boca, mostrando una expresi¨®n de sorpresa y asombro. En realidad, fue e quien revel¨® escena inacabada de Beatriz. -?En realidadstimaste a mi hija?- Ana se enfureci¨® y se?al¨® directamente el rostro de ra. -? C¨®mo puede ser tan malvado tu coraz¨®n? ?No puedes tener una conversaci¨®n civilizada en lugar de This text is property of N?/velD/rama.Org. recurrir a violencia? ?Las manos de Beatriz sons manos de una artista! Ha ganado cientos de premios de piano en todo el pa¨ªs. El piano es su vida. Si e ya no puede tocar el piano, no importa cu¨¢nto te hayas aferrado a familia P¨¦rez, ?no te perdonaremos! (1) Las pbras de Ana impactaron directamente el coraz¨®n vulnerable de ra y rompieron sus defensas. Record¨® su dedo me?ique discapacitado debido a Alejandro, incapaz de tocar magn¨ªficas melod¨ªas ens tes ncas y negras del piano. Inhal¨® un poco de aire fr¨ªo. Ahora est¨¢n discutiendo y exigi¨¦ndole respuestas. 1/3 ?Y e? ?A qui¨¦n deber¨ªa buscar para obtener una explicaci¨®n? -Todos, por favor, manteng¨¢monos tranquilos-dijo Rodrigo al ver que ra estaba siendo atacada sin responder. Estaba preocupado y dio un paso adnte para ayuda a salir de situaci¨®n. -Aunque Beatriz se sienta herida y desafortunada, su versi¨®n de los hechos es unteral. Tambi¨¦n debemos escuchar lo que Irene tiene que decir. No hay c¨¢maras en el ba?o, pero probablemente hab¨ªa otras personas presentes. Podemos confrontas y descubrir verdad. Leona, al ver a Rodrigo, qued¨®pletamente cautivada, con boca entreabierta yo si hubiera perdido el alma, su inteligencia se desvaneci¨® al instante. ra se qued¨® un poco sorprendida y finalmente levant¨® sus nobles p¨¢rpados, dirigiendo una ligera mirada a Rodrigo. Con solo esa mirada, Rodrigo se sinti¨® feliz,o si su coraz¨®n estuviera floreciendo y sinti¨® que la primavera se extend¨ªa por todas partes en su pecho. Ambos se miraron conplicidad, convirti¨¦ndose en una evidencia de coqueteo a los ojos de Alejandro. El hombre mantuvopostura, apretando los dedos de repente. -No hay testigos, solo est¨¢bamos los dos en el ba?o en ese momento-dijo ra con un tono perezoso. Rodrigo frunci¨® el ce?o, mostrando una sensaci¨®n deplejidad y dificultad para resolver este asunto. -?Seguro que estim¨® a mi hija! ?Mi hija nunca se har¨ªa da?o a s¨ª misma, Beatriz siempre ha tenido miedo al dolor!- Ana gritaba enfurecida. Beatriz, en los brazos de Alejandro, lloraba amargamente, pero secretamente se alegraba en su coraz¨®n. -Irene-Alejandro junt¨® los delgadosbios y pregunt¨® con voz fr¨ªa: -?fue obra tuya? El coraz¨®n de ra se hundi¨® de repente, apret¨® el pu?o con fuerza y luch¨® para reprimir opresi¨®n y el resentimiento que le llenaban nariz y los ojos. Rodrigo suspir¨® sin pbras y se cubri¨® frente. Alejandro era un buen CEO, pero sus pbras no siempre erans m¨¢s apropiadas. Alejandro not¨® que los ojos de ra estaban enrojecidos y sinti¨® una punzada en el coraz¨®n Parece que fui demasiado duro con mis pbras ¨¦l no era imparcial, el asunto del cor subastado lo hab¨ªa avergonzado, y hacia frene, ha mezdo sentimientos personales. Como resultado, su actitud se volvi¨® involuntariamente fria ra respiro profundamente, sonri¨® y susbios se iluminarono una flor. -Fu¨¬ yo, ?y qu¨¦? ?Quieres vengarte? Today¡¯s Bonus Offer Cap铆tulo 73 Cap¨ªtulo 73 Cap¨ªtulo 73 Alejandro qued¨® at¨®nito, su coraz¨®n temba intensamente. Mir¨® incredulo a mujer que una vez estuvo a sudo, su exesposa, que sol¨ªa ser tierna y tranqu, sin atreverse a respirar, ?c¨®mo pod¨ªa haberse vuelto tan desenfrenada? ?C¨®mo se atrevi¨® a herir a alguien con sus propias manos? -Irene, ?es cierto?¨C Alejandro apret¨® garganta y mir¨® con ojos oscuros y profundos. ra levant¨® lentamente losbios, su hermosa y sorprendente mirada se elev¨® con una sonrisa maliciosa. Rodrigo no pudo evitar cubrirse el pecho, qued¨® cautivado por esa sonrisa. ?Nunca hab¨ªa visto a una mujer tan seductora incluso en su maldad! -Alejandro, ?qu¨¦ quieres decir con eso?¨C Beatriz, al ver que Alejandro segu¨ªa cuestionando a Irene, preocupada de que Alejandro sospechara,enz¨® a lloraro una ni?a caprichosa, -? Acaso no conf¨ªas en mis pbras? ?Soy tan poco confiable a tus ojos? No sab¨ªa por qu¨¦ Irene admitir¨ªa esto. ?Pero alcanz¨® el resultado que quer¨ªa! Irene estaba dispuesta a admitirlo, ?qu¨¦ tonta! -Alejandro, mira a qu¨¦ tipo de mujer te casaste en el pasado, con un coraz¨®n tan cruel. ?Casi cort¨® arteria de Beatriz! ?Estaba tratando de matar a mi hija!¨C Ana, en cooperaci¨®n con Beatriz, ambas Alejandro baj¨® los p¨¢rpados fr¨ªos y ncos, frunciendo el ce?o una y otra vez en el entrecejo. -Irene, antes, cuando estabas en nuestra familia Hern¨¢ndez, no eras tan vengativa. Parec¨ªas fr¨¢gil y d¨¦bil, noo una chica que ataca as personas sin piedad con solo una pbra. Ema, mirando fr¨ªamente a ra, dijo con un tono ir¨®nico: -?Es porque te separaste de Alejandro que sientes que ya no tienes que ocultarte y has mostrado tu verdadera naturaleza? Afortunadamente, Alejandro se dio cuenta a tiempo y volvi¨® con Beatriz. De lo contrario, qui¨¦n sabe hasta cu¨¢ndo podr¨ªas habernos enga?ado con tus intrigas y enga?os. -Ema, creo que eso no es apropiado¨CRodrigo ya no pudo soportarlo m¨¢s, entrecerr¨® los ojos y estaba a punto de discutir, pero fue detenido por ra. Leona, al presenciar esta escena, lo encontr¨® extremadamente desagradable, apret aversi¨®n hacia su antigua cu?ada se profundiz¨®. losbios y su -?Qu¨¦ quieren que haga?¨C ra levant¨® losbios rojos en una sonrisa burlona y mordaz. -Disculparte con Beatriz- Alejandro ya no miraba, su expresi¨®n era fr¨ªa e impasible. Erao si los tres a?os que hab¨ªan sido marido y mujer fueran solo un sue?o,o si nunca se hubieran conocido. Laisura de losbios de Beatriz se curv¨® hacia arriba, sinti¨¦ndose satisfecha. Miserable, Alejandro siempre me ha amado. Durante los tres a?os de su matrimonio, diste todo por ¨¦l, te sometiste y te sacrificaste por ¨¦l y por toda familia Hern¨¢ndez. Pero cuando yo tengo un poco de dolor o sufrimiento, ?Alejandro se preocupa por m¨ª! Lloro unas l¨¢grimas insignificantes, pero valen m¨¢s que todo tu amor sincero. N?velDrama.Org: text ? owner. ra, con arrogancia, levant¨® barbi y se acerc¨® paso a paso a Beatriz. Ten¨ªa un c¨²mulo de resentimiento en palma de su mano y, sin decir una pbra, le dio una fuerte bofetada a Beatriz. Todos se quedaron at¨®nitos, inm¨®viles. Fue demasiado r¨¢pido, Alejandro ni siquiera tuvo tiempo de reionar, solo sinti¨® una r¨¢faga de viento hdo pasando frente a ¨¦l. -?Me has golpeado? ?C¨®mo te atreves a golpearme?¨C Beatriz sinti¨® un dolor punzante en los ojos y un zumbido en los o¨ªdos. -Te he golpeado porque te lo mereces sonrisa de ra desapareci¨® porpleto y fue reemzada por una ira aterradora. -Esta bofetada es por el brazalete que mi abuelo me regal¨®. Si tienes lo que hay que tener, ven a enfrentarte a m¨ª y desqu¨ªtate con mis cosas. ?Qu¨¦ habilidades tienes para eso? -Irene, ?has ido demasiado lejos!¨C Alejandro gru?¨® con ira incontenible, y cuando e levant¨® mano, not¨® hinchaz¨®n en su mu?eca. Su piel era demasiado delicada y sensible, incluso m¨¢s m¨ªnima lesi¨®n destacar¨ªa. 2/3 Pero en ese momento, su ira lo dominaba porpleto y no ten¨ªa tiempo para preocuparse por eso, solo se enfrentaba furiosamente a e con mirada. Ema, Ana y Leona,s dos hermanas y Leona, estabanpletamente sorprendidas. ?No pod¨ªan creer que esta mujer se atreviera aportarse de manera tan desafiante frente a Alejandro! Cap铆tulo 74 Cap¨ªtulo 74 Cap¨ªtulo74 -Irene, jeres realmente problem¨¢tica! -Escuchen bien, a partir de ahora, Beatriz y yo somos enemigas. Si digo algo indebido, ser¨¢o este brazalete- ra apret¨® los dientes y abri¨® lentamente palma de su mano izquierda. Alejandro contuvo respiraci¨®n al instante. Vio que su mano estaba llena de sangre y que tambi¨¦n hab¨ªa manchas de sangre en los fragmentos del brazalete de jade. 1 E realmente amaba ese brazalete. Por eso lo hab¨ªa estado aferrando incluso cuando se rompi¨®, sin darse cuenta de que se estaba lastimando mano. El pecho de Alejandro fue impulsado por una intensa emoci¨®n, ast¨¢ndolo y haciendo que se agitara sin cesar. Mir¨® fijamente el rostro de ra, lleno de resentimiento, con una mirada opaca y dif¨ªcil deprender, y sinti¨® c¨®mo su coraz¨®n se romp¨ªa en silencio. -?Irene, te est¨¢s desangrando!¨C Rodrigo exm¨® sorprendido, buscando apresuradamente en todos los bolsillos de su ropa en busca de un pa?uelo, queriendo ayuda a vendar herida. (1 ?Pero no ten¨ªa ninguno! Alejandro ten¨ªa un pa?uelo en su regazo, entrecerr¨® los ojos ligeramente, apret¨® los dedos una y otra vez, pero descubri¨® que no ten¨ªa el coraje suficiente para sacarlo y d¨¢rselo. En ese momento, un suave aroma flot¨® en el aire, y una figura elegante y encantadora vestida con un discreto y lujoso vestido verde oscuro pas¨® junto a ¨¦l. ra se qued¨® at¨®nita, y en ese momento Leticia ya hab¨ªa llegado frente a e, recogi¨® los fragmentos de jade de su palma y los coloc¨® cuidadosamente en los bolsillos de su chaqueta, luego le vend¨® herida con un pa?uelo nco. ra ten¨ªa l¨¢grimas en los ojos, susbios temban, estuvo a punto de pronunciar su nombre, pero se contuvo. -Qu¨¦ hermosas manos tienes, es doloroso ves heridas¨CLeticia fingi¨® indiferencia, pero en su coraz¨®n se sent¨ªa tan inc¨®moda que deseaba arrancar as personas de familia Hern¨¢ndez. 1/3 -?Cu¨¢nto tiempo sin vernos! Te est¨¢s volviendo cada vez m¨¢s hermosa¨CEma cambi¨® r¨¢pidamente su expresi¨®n facial y salud¨® a Leticia, aparentando estar familiarizada. (1 -H¨CAna tambi¨¦n sonri¨® y se acerc¨® amigablemente, mostrando una actitudciente. Despu¨¦s de todo, una vez que esposa original de Julio falleci¨®, el mundo asumi¨® naturalmente que Leticia hab¨ªa sido promovida, y e se convirti¨® en leg¨ªtima esposa de Julio. Muchas personas se apresuraron a congraciarse con e. Adem¨¢s, Leticia era hija menor de familia L¨®pez, aunque en aquel entonces rompi¨® completamente con familia L¨®pez para casarse con Julio, quien ya ten¨ªa una familia. E segu¨ªa siendo una dama noble y de alta cuna. Ema y Ana no pod¨ªanpararse en absoluto. -Ema. Leticia originalmente no quer¨ªa prestarle atenci¨®n, pero no se pod¨ªa negar a alguien que mostrara una sonrisa. Despu¨¦s de todo, ten¨ªa que manteners apariencias por Enrique. En cuanto a Ana, una vulgar y despreciable persona, ni siquiera quer¨ªa prestarle atenci¨®n. Ana se sent¨ªa muy inc¨®moda a undo, hab¨ªa intentado adr a los dem¨¢s con entusiasmo, pero result¨® que a nadie le importaba. Se sent¨ªa avergonzada. 1 -Leticia parece conocer a Irene. Hoy Irene est¨¢ aqu¨ª en lugar de Julio para asistir a subasta, derrochando dinero y mostrando una actitud audaz. Seguramente Leticia conoce¨Cdijo Ema, quien hab¨ªaenzado a dudar despu¨¦s de ver especial atenci¨®n que Leticia le hab¨ªa brindado a ra. 1 -Por supuesto que conozco a Irene, fue invitada por Diego¨Crespondi¨® Leticia, consciente de que Ema no ten¨ªa buenas intenciones, dando una respuesta ambigua para ver c¨®mo reionaba. 1 -Entonces, seguramente no conoces bien a esta Irene¨Cdijo Ema con una sonrisa. -?Es necesario que conozca?¡ª respondi¨® Leticia riendo. -Creo que es necesario conoce bien¨Cdijo Ema sin apresurarse, porque esta Irene podr¨ªa convertirse en futura esposa del presidente de GRUPO KS, y as¨ª ser¨ªamos familia. 2 -?Irene es novia de Diego?¨C Leticia arque¨®s cejas. -Probablemente lo sea. Despu¨¦s de divorciarse de Alejandro, apenas sali¨® de familia Hern¨¢ndez, y ya estaba en el auto de Julio. En ese momento, me preocupaba por Irene, despu¨¦s deProperty belongs to N?vel(D)r/ama.Org. har¨ªa sin Alejandro? Pero una vez que Julioenz¨® a cuida, me qued¨¦ tranqu. Ya no ten¨ªa que preocuparme por e¨Cdijo Ema con una sonrisa mirando a ra, Leticia parpade¨® y el ambiente se volvi¨® especialmente delicado. Today¡¯s Bonus Offer Cap铆tulo 75 Cap¨ªtulo 75 Cap¨ªtulo75 ra mantuvopostura sin cambiar de expresi¨®n. Conoc¨ªa muy biens caras de doble filo de Ema. Esta explosi¨®n de informaci¨®n solo le estaba diciendo a Leticia que e no solo era de segunda mano, sino tambi¨¦n una mujer de pueblo que se hab¨ªa acercado a un hombre adinerado para sobrevivir. La familia S¨¢nchez madre e hija sonrieron siniestramente en sus corazones. La familia P¨¦rez y familia Hern¨¢ndez ya ten¨ªan diferencias, Diegoo hijo mayor de Julio ten¨ªa un estatus noble, ?c¨®mo podr¨ªa alguieno ¨¦l querer a una abandonada de familia Hern¨¢ndez? ?Es rid¨ªculo! Alejandro frunci¨® ligeramente el ce?o, sus ojos mostraban disgusto. -T¨ªa Celia, esto es asunto m¨ªo, no tienes derecho a har de esto. -Alejandro, esto puede ser tu asunto personal, pero tambi¨¦n afecta el prestigio de familia Hern¨¢ndez y familia P¨¦rez. Al decirlo, evitamos que en el futuro asustes a alguien al revr que Irene fue tu exesposa. Lo hago por el bien de todos¨Ccontinu¨® Ema despotricando. -?Prestigio des dos familias? ?No se divorci¨® Irene de Alejandro? Si se divorci¨®, significa que ya no tiene ninguna rci¨®n con nosotros. ?C¨®mo puede Ema pensar que Irene deshonr¨® a tu familia? -Leticia rio con sarcasmo. -?Acasos mujeres que se casan con familia Hern¨¢ndez siempre llevan esa etiqueta y se convierten en propiedad de familia Hern¨¢ndez para el resto de sus vidas? Irene y Diego han encontrado felicidad juntos, no hay nada de qu¨¦ avergonzarse. Solo porque e se divorci¨® no significa que familia P¨¦rez no aceptar¨¢. No existe esa re en sociedad actual. Le aconsejo a Ema que sea m¨¢s abierta y no se enoje tanto. Al escuchar esto, Rodrigo casi audi¨®, ?qu¨¦ alivio!1 La familia S¨¢nchez, incluida Leona, ten¨ªa expresiones sorprendidas y se quedaron sin pbras, paralizados por iodidad. ?C¨®mo es que Leticia parece estar protegiendo a su hijo? -Leticia,o tambi¨¦n provienes de una familia adinerada, seguramente entiendes el significado de mis pbras¨Cdijo Ema. Pero al ver que Leticia no le hac¨ªa caso, Ema se sinti¨® avergonzada y frustrada, su rostro se puso rojo. -Irene apenas se fue de Alejandro y ya est¨¢ con Diego. Si eso se 1/2 Diego mientras a¨²n estaba casada. ?Qu¨¦ verg¨¹enza! Ahora eres mujer de familia P¨¦rez, deber¨ªas pensar m¨¢s en tus hijos, ?no?! -?Ya basta! Leticia frunci¨® el ce?o y levant¨® mano con elegancia, su actitud distinguida superaba a de Ema. - Esto es asunto de los hijos. Aunque soy una mayor, no soy madre de Diego, no tengo derecho a intervenir. Ema, t¨² tampoco eres madre biol¨®gica de Alejandro, decir estas cosas frente a los ni?os muestra una falta de madurez por parte de una persona mayor. Ema qued¨® sin pbras por lo que Leticia dijo. -Julio es mi hombre. Pero no quiero escuchar por segunda vez esas pbras de ¡®mujer de casa¡® saliendo de tu boca, Ema¨Cdijo Leticia con severidad, intimidando a Ema hasta que su rostro palideci¨® y su expresi¨®n facial se volvi¨® r¨ªgida. ra mordi¨® susbios rojos y sinti¨® un amargo dolor en su nariz. En familia P¨¦rez, solo hay una mujer a cargo, y es su madre. Losbios de Alejandro se apretaron, mostrando un leve tono nco, y destellos de fr¨ªo briron en sus ojos. No le gustaba Irene, aunque estaban casados, nunca hab¨ªan tenido una rci¨®n ¨ªntima y esta Property belongs to N?vel(D)r/ama.Org. mujer incluso lo provocaba repetidamente, haci¨¦ndolo sentir inc¨®modo. Pero cuando Ema us¨® esas pbras hirientes para burse de e, ¨¦l sinti¨® que su propia dignidad estaba siendo arrastrada por el suelo,prendiendo los sentimientos de Irene. -Irene, ?quieres ir a buscar a Diego? Te llevar¨¦- dijo Leticia con una mirada suave, volviendo su atenci¨®n hacia ra. -Gracias, te lo agradezco¨Crespondi¨® ra con una sonrisa c¨¢lida y suave,o una joven dama d¨®cil. -Eres una ni?a educada y hermosaent¨® Leticia mientras tomaba mano de ra y acariciaba suavemente, hando en voz alta a prop¨®sito. Definitivamente, Diego ha hecho una buena eli¨®n al escogerteo su novia. Cap铆tulo 76 Cap¨ªtulo 76 Cap¨ªtulo76 -Espera¨CAlejandro, despu¨¦s de escuchars pbras anteriores, sinti¨® una inexplicable ira que se apoderaba de su coraz¨®n, y habl¨® en tono serio, -Irene, ?todav¨ªa te falta una disculpa? Rodrigo suspir¨® profundamente, frustrado por no poder car boca de Alejandro. ra sinti¨® un dolor punzante en el pecho y lo mir¨® fr¨ªamente. Alejandro sinti¨® c¨®mo esa mirada decepcionada atravesaba su alma porpleto. -?No fue cu?ada! ?No fue cu?ada! Una dulce y suave voz son¨® a tiempo,o si un rayo hubiera estado form¨¢ndose ens nubes durante mucho tiempo y finalmente estara con todo su poder, tom¨® por sorpresa a persona que ocultaba ms intenciones en su coraz¨®n. ra m¨ªr¨® en diri¨®n de voz, y en sus ojos apagados, apareci¨® un destello de luz. -?Noa! Vio a una joven corriendo hacia ellos, vestida con un sencillo vestido nco y con un peinado simr a una coliflor, de tez p¨¢lida y delicada. Ese rid¨ªculo peinado fue obra de Leona para Noa. En familia Hern¨¢ndez, Leona siempre hab¨ªa sentido cierta hostilidad hacia Noa. Le ten¨ªa envidia a su hermana menor por ser m¨¢s hermosa que e, y todos los d¨ªas buscaba formas de intimidar a Noa. Cada vez que ambas aparec¨ªan en p¨²blico, Leona hac¨ªa todo lo posible para hacer quedar mal a su hermana, temiendo que le robara el protagonismo. Noa ten¨ªa autismo desde peque?a, lo que hac¨ªa que se sintiera a¨²n m¨¢s insegura y retra¨ªda. Siempre se encog¨ªa de hombros y guardaba silencio cuando ve¨ªa a personas desconocidas. Pero lo que ra no sab¨ªa era que, durante los tres a?os que estuvo casada con familia Hern¨¢ndez, aparte de Alba, Noa fue ¨²nica que le brind¨® calidez. Desde que dej¨® familia Hern¨¢ndez, siempre hab¨ªa extra?ado. Property belongs to N?vel(D)r/ama.Org. No esperaba encontrarse con e aqu¨ª hoy, lo cual llen¨® de alegr¨ªa el coraz¨®n de ra. -Mocosa insolente, ?qu¨¦ est¨¢s diciendo?-Leona fulmin¨® a su hermana con mirada. -Aparte de 1/2 -?No fue cu?ada!-Noa estaba desesperada y temerosa, sin poder articr bien sus pbras. -Noa, esto no es asunto tuyo, ve a jugar a otrodo¨CEma tambi¨¦n mostr¨® una expresi¨®n desagradable y su mirada estaba fr¨ªao el hielo. Noa apret¨® su peque?o pu?o y se acerc¨® a Alejandro, levantando su peque?o rostro lleno de nerviosismo para mirarlo. -?No fue cu?ada quien lo hizo! -Noa, ?por qu¨¦ dices eso?-Alejandro habl¨® en un tono inusualmente suave frente a esta hermanita. -?Lo vi! ?Tambi¨¦n estaba en el ba?o en ese momento! ?Lo vi! Todos se quedaron at¨®nitos, y Beatriz parec¨ªa estar muerta en vida. ra tambi¨¦n se sorprendi¨®, nunca esper¨® que Noa estuviera presente durante el enfrentamiento con Beatriz. -Vi a Beatriz acercarse a discutir con cu?ada, cu?ada quer¨ªa irse, pero Beatriz no dejaba, agarr¨® y le arranc¨® el brazalete. Luego, el brazalete se rompi¨® cuando Beatriz lo arroj¨® al suelo, y eenz¨® a gritar y corri¨® afuera¡­ ?Pero cu?ada no toc¨® a Beatriz! ?Lo vi ramente!¨C Noa haba mientras mov¨ªa sus manos en el aire, sus l¨¢grimas giraban en sus ojos debido a angustia. -Noa¡­- ra sinti¨® un temblor en su coraz¨®n, sus ojosenzaron a enrojecerse gradualmente. Sab¨ªa que Noa era t¨ªmida y asustadiza, pero para limpiar su nombre, finalmente se oblig¨® a decir

: Revisar esta correction de nombreThis content ? 2024 N?velDrama.Org. Cap铆tulo 740 Cap¨ªtulo 740 Cap¨ªtulo740 El tono de Carolina de repente se torn¨® efusivo. -Papa, ?ya lleg¨® Alejandro? ¨C -S1, ¨¦l ya est¨¢ aqui -?Haste con ¨¦l sobre nuestro nuevo proyecto? Aseg¨²rate de decirle que fui yo quien ide¨® este n. Carolina parecia llena de confianza y orgullo mientras dec¨ªa: -Alejandro, habiendo crecido en una familia adinerada, podr¨ªa haber visto a muchas mujeres hermosas, pero yo tengo conocimientos, talento, inteligencia y belleza. Adem¨¢s, mi linaje es igualmente destacado. Esto deber¨ªa mar grandemente su atenci¨®n. Cuando se d¨¦ cuenta de mi, seguramente quedar¨¢ cautivado por mi gran talento y se enamorar¨¢ de mi encanto y belleza. Su tono estaba lleno de alegr¨ªa y felicidad,o si ya hubiera conquistado a Alejandro en su mente y estuviera lista para entrar en poderosa familia Hern¨¢ndez. -Bueno, te aconsejo que no te emociones demasiado pronto-advirti¨® Urbano con voz grave y seria. -Pap¨¢, ?a qu¨¦ te refieres dime? pregunt¨® Carolina, confundida. -Alejandro, ya ha estado casado una vez. -?Qu¨¦?! ?Estuvo casado? ?Cu¨¢ndo fue eso? ¨C Carolina estaba sorprendida. -En cuanto a los detalles espec¨ªficos del matrimonio, tampoco estoy seguro. Pero lo m¨¢s importante es: ?sabes qui¨¦n fue su exesposa? ¨C Urbano pronunci¨® el nombre con un susurro. Naturalmente, Carolina no lo sab¨ªa, ya que recientemente hab¨ªa estado ocupada estudiando y haciendo investigaciones en Snia y apenas prestaba atenci¨®n as noticias locales. ¨C -E es tu prima hermana, ?ra! Urbano pronunci¨® ese nombre. Hubo un silencio en el tel¨¦fono, solo se escuchaba respiraci¨®n. Despu¨¦s de un rato, Carolina solt¨® una risa burlona. ?Jaja! pap¨¢, est¨¢s bromeando, ?verdad? Mi tio adora a ra, seguramente hubiera hecho un gran evento si e se hubiera casado, ser¨ªa un evento de alto perfil. Esto suena muy poco realista. -En cuanto a los detalles espec¨ªficos, no estoy seguro, pero Alejandro ha estado casado, y eso es ya un hecho-respondi¨® Urbano firmemente. Exclusive content from N?velDrama.Org. 1/2 -?Qu¨¦ importa si ha estado casado? Incluso si se hubiera casado cien veces, sigue siendo el impresionante Alejandro. Seguramente se divorci¨® porque su exesposa no supo retener su coraz¨®n - Carolina continuaba con su confianza. Carolina mostr¨® un desd¨¦n extremo al decir: -De hecho, creo que su divorcio es algo muy bueno. ra ahora es una mujer desechada que nadie quiere. Definitivamente no volver¨¢ a ser un obst¨¢culo para m¨ª. Cuando vea, tendr¨¦ un punto m¨¢s a mi favor para burme de e. -Hace un momento, Alejandro admiti¨® en frente de todos que todav¨ªa tiene sentimientos por ra, ?todav¨ªa ama! ?Es pr¨¢cticamente una se?al de que quiere volver a casarse! Si quieres estar con Alejandro, no ser¨¢ tan f¨¢cil-el tono de Carolina estaba lleno de desprecio e iron¨ªa. -Los hombres se preocupan por su reputaci¨®n. Cuando t¨² madre y yo nos divorciamos, ten¨ªa dos amantes, pero frente a tu t¨ªo, actuabao si tu madre fuera el ¨²nico amor de mi vida. Hombreso Alejandro, que est¨¢n en cima, naturalmente quieren mantener su imagen y estatus. Despu¨¦s de todo, el divorcio no es algo bueno-Carolina habl¨® sin preocupaci¨®n. Urbano, enojado, dijo: ¡ª?Maldita ni?a! ?En qu¨¦ aspecto no te he consentido? Gasto cientos de miles de dres cada a?o en tus estudios en Snia y en tus cirug¨ªas pl¨¢sticas, ?no es todo esto financiado por m¨ª? Si no muestras gratitud y sigues hando de esta manera, ?crees que te permitir¨¦ usar mi tarjeta de cr¨¦dito? -Pap¨¢, solo estaba bromeando contigo. Aunque t¨² y mam¨¢ se divorciaron, siempre te he apoyado- respondi¨® Carolina con arrogancia y confianza. -Pap¨¢, dijiste que deb¨ªa retribuirte, as¨ª que qu¨¦date atento. Tan prontoo tenga oportunidad de conocer a Alejandro, no pasar¨¢ mucho de conocer a Alejandro, no pasar¨¢ mucho tiempo antes de que tu hija se convierta en futura esposa del presidente del grupo Hern¨¢ndez. Mientras tanto, recepci¨®n avanzaba a siguiente fase, con importantes figuras del mundo empresarial mexicano prepar¨¢ndose para dar discursos en el escenario. Inicialmente, Enrique iba a dar un discurso, pero debido a llegada de Alejandro, decidi¨® darle esta oportunidad a su hijo. Despu¨¦s de todo, estaba ens primeras etapas de su recuperaci¨®n y necesitaba hacer apariciones p¨²blicas para despejar ciertos rumores desfavorables sobre el grupo Hern¨¢ndez y ¨¦l mismo. -Esta noche, asistir a este evento no requiere que uses ropa de dise?ador, pero ?puedes al menos arrerte el cabello? -le reprendi¨® en voz baja. Cap铆tulo 741 Cap¨ªtulo 741 Cap¨ªtulo741 Enrique estaba sentado en audiencia, mir¨¢ndolo con desd¨¦n, -?T¨² crees que as¨ª te ves,o un presidente con un corte de cabello tan alto? ?Todav¨ªa te crees un soldado en el extranjero? No prestas atenci¨®n a tu apariencia en absoluto. Adem¨¢s, te hicieron una cirug¨ªa anteriormente y todavia tienes grandes cicatrices en tu cuero cabelludo. ?Por qu¨¦ no usas una peluca para cubris? ?No te da pena que te vean as¨ª? -Toda ciudad de M¨¦xico sabe en este momento de mi lesi¨®n. Ocultarlo no sirve de nada. Adem¨¢s, ?qu¨¦ tiene de malo tener un corte de pelo tan alto? Incluso si me afeito cabeza, ?no afectar¨ªa mi apariencia de ninguna manera? -Alejandro baj¨® mirada, su tono fr¨ªo y distante, pero con gran confianza en si mismo. Enrique apret¨® losbios. Aunque en muchos aspectos no le gustaba este hijo suyo, no se puede Property of N?)(velDr(a)ma.Org. negar que, en cuanto a apariencia, este joven hered¨® todos sus atributos y los de su madre, siendo pr¨¢cticamente perfecto. -Ma?ana buscar¨¦ a alguien para que te haga una peluca realista y te envie-Enrique insisti¨®. En realidad, no se trataba solo de peluca. Simplemente no le gustaba c¨®mo Alejandro desafiaba su autoridad y siempre trataba de maniprlo cuando ten¨ªa oportunidad. -Incluso si me traes, no usar¨¦. ra dijo que le gusta mi peinado actual, y mientras le guste, a e no lo cambiar¨¦-Alejandro mencion¨® a ra con una voz suave que casi pod¨ªa hacer fluir el agua. -?T¨²! -A continuaci¨®n, presentamos al se?or Alejandro, presidente del grupo Hern¨¢ndez-anunci¨® el presentador. Los ausos resonaron en audiencia. Alejandro se levant¨® con elegancia, sin prestar atenci¨®n a expresi¨®n desagradable de Enrique, y camin¨® con gracia hacia el escenario. De pie frente al micr¨®fono, Alejandro irradiaba confianza y elegancia, sin mostrar ning¨²n rastro de cirug¨ªa cerebral que hubiera tenido hace algunos unos d¨ªas, estabapletamente en¨¦rgico Susbios finos acababan de abrirse, cuando su tel¨¦fono vibr¨® repetidamente en palma de su mano. 1/2 Antes, ni siquiera lo habr¨ªa notado, pero esta noche su mujer desapareci¨® sin contacto alguno, as¨ª que sostuvo su tel¨¦fono toda noche, temiendo perder una s mada o mensaje de e. Entonces, cuando el tel¨¦fono vibr¨®, su coraz¨®n tambi¨¦n vibr¨® muy r¨¢pidamente. Sin mostrar ninguna emoci¨®n, Alejandro baj¨® los p¨¢rpados y desbloque¨® panta¡­ En un instante, sus pups se contrajeron violentamente al escanears fotos que le hab¨ªan enviado, su coraz¨®nt¨ªa fren¨¦ticamente, a punto de salir de su pecho con gran desenfreno. Al instante, se dio vuelta sin importarle confusi¨®n des personas y se precipit¨® desde el escenario a grandes zancadas. Las personas: -?Qu¨¦ est¨¢ sucediendo? Enrique estaba at¨®nito, inclin¨¢ndose hacia adnte de repente, -?Este mocoso! ?Qu¨¦ est¨¢ haciendo? C¨¦sar, parado junto a puerta trasera, tambi¨¦n entr¨® en p¨¢nico y corri¨® tras los pasos de Alejandro. Afuera del sal¨®n de banquetes. Alejandro frunc¨ªa el ce?o, p¨¢lido en su apuesto rostro, mientras sus pasos se volv¨ªan cada vez m¨¢s r¨¢pidos. En ese momento, se acercaba una hermosa mujer, con el cabellorgo y suelto, vistiendo un traje Chanel nco,o una radiante y espl¨¦ndida rosa. Era hija de Urbano, Carolina. Cuando Carolina vio que Alejandro se acercaba directamente hacia e sin apartar mirada, se llen¨® de alegr¨ªa y gran felicidad. Con ojos seductores, levant¨® mano para saludar al hombre, -Se?or Hern¨¢ndez¡­ -Mu¨¦vete. -?Ah! Como resultado, el hombre pas¨®o un vendaval, chocando su hombro y esquiv¨¢nd, dej¨¢nd, tambale¨¢ndose y con un fuerte dolor en su hombro. Cap铆tulo 742 Cap¨ªtulo 742 Cap¨ªtulo742 ?Plop! Carolina torci¨® el tobillo y agit¨® los brazos en el aire mientras su bolso de Hermas vba, por los aires, terminando e misma cayendo al suelo de manera c¨®mica y desordenada. -?Ah! ?Me duele mucho! Se sent¨® en el suelo con l¨¢grimas en los ojos, susbios temndo sin parar. Normalmente, cuando un hombre ve a una belleza caer al suelo, especialmente si es por su culpa, lo m¨¢s correcto es acercarse y ayuda. Pero Alejandro,o si no hubiera pasado nada, se movi¨® tan r¨¢pidoo el viento y desapareci¨® ante sus ojos en un parpadeo. En ese momento, C¨¦sar corri¨® hacia e. Mir¨® a Carolina miserablemente tirada en el suelo, solo le ech¨® una mirada de reojo y luego sigui¨® los pasos de Alejandro y se fue. En cuesti¨®n de segundos, Carolinaenz¨® a dudar de su apariencia siempre segura. Dicen que nadie se atreve a ayudar a una anciana que cae al suelo, pero ??c¨®mo es posible que nadie ayude a una bellezao e?! ¡ªCarolina, ?por qu¨¦ est¨¢s sentada en el suelo? ?Qu¨¦ aspecto tienes! M¨ªrate que te pas¨®. En ese momento, Urbano sali¨® a fumar y frunci¨® el ce?o al ver situaci¨®n inc¨®moda de su hija. -?Pap¨¢! ?No ves que tu propia hija se ha ca¨ªdo y ni siquiera vienes a ayudar? ?Y encima dices cosas tontas que no tienen sentido! Carolina se apoy¨® en mesa de caf¨¦ para levantarse temblorosamente del suelo, con un gran bulto en el tobillo y los tacones de Chanel rotos. Estaba tan enfadada que pate¨® el zapato roto para que vra muy lejos de e. -Acabo de encontrarme con el se?or Hern¨¢ndez, si no fuera por ¨¦l, no habr¨ªa hecho este rid¨ªculo¡­ Pero no s¨¦ por qu¨¦ est¨¢ tan preocupado-. Carolina se sent¨® en el sof¨¢, respirando agitadamente. debido al intenso dolor. 1/3 Antes pensaba que esta noche har¨ªa una aparici¨®n deslumbrante e inolvidable frente a Alejandro, pero todo sali¨® terriblemente mal y estaba tan frustrada que casi se puso a llorar. Urbano record¨® expresi¨®n apremiante de Alejandro al dejar a todos atr¨¢s y su mirada se torn¨® sombr¨ªa. En el estacionamiento subterr¨¢neo, -?Se?or Hern¨¢ndez ?A d¨®nde va? ?Qu¨¦ ha sucedido? C¨¦sar, con cabeza empapada de sudor, segu¨ªa a Alejandro, hando nerviosamente con voz temblorosa. -?Algo le ha sucedido a ra, debo ir a busca de inmediato! -Alejandro ten¨ªa el rostro fr¨ªoo el hielo, su mand¨ªb mostraba una l¨ªnea hermosa y afda. Con el dorso de mano abriendo puerta del coche deportivo,s venas resaltaban, incluso si a¨²n no hab¨ªa explotado de ira, sus oscuros y tormentosos ojos de melocot¨®n revban intensamente sus emociones internas e incontrbles. -Yo¡­ ?yo ir¨¦ contigo! As¨ª podr¨¦ cuida tambi¨¦n. -No es necesario, ?conduces demasiado lento! Adem¨¢s, debes quedarte aqu¨ª para manejars cosas despu¨¦s. Al pronunciar esas pbras, el motor del coche rugi¨® ensordecedoramente, yo una flecha liberada, sali¨® disparado a gran velocidad. C¨¦sar mir¨® c¨®mo el coche se alejaba levantando polvo, su coraz¨®n se apret¨® y dio suspir¨® muy profundo. Se?orita ra, por favor, que todo est¨¦ bien. se?or Hern¨¢ndez¡­ jaseg¨²rese de traer de regreso a se?orita sana y salva! Elmbor negro vba pors calles de ciudad de M¨¦xicoo un rayo. -ra¡­ he llegado, por favor, no dejar¨¦ que te pase nada¡­ ?no puede pasarte nada! -Alejandro ten¨ªas venas del cuello palpitando, su coraz¨®ntia fren¨¦ticamente, pisando a fondo el acelerador. 2/3 +15 BONUS En el tel¨¦fono del asiento del copiloto, aparecia una foto ligeramente borrosa, ramente una toma furtiva. En foto, ra estaba abrazada por un hombre desconocido vestido con traje, con cabello negro como seda y una mirada encantadora, susbios rojos seductores. This content ? 2024 N?velDrama.Org. ?Quien era ese hombre que abrazaba? ?Estaria e borracha? No, ra nunca beber¨ªa con hombres desconocidos,s dos ¨²nicas veces que hab¨ªa estado ebria fue con sus hermanos. ?Podr¨ªa ser¡­ que le dieron alguna droga? ?Qu¨¦ est¨¢ sucediendo por Dios¡­? Cap铆tulo 743 Cap¨ªtulo 743 Cap¨ªtulo743 Al llegar a este punto, Alejandro sinti¨® un fuerte dolor en su pecho, sus ojos se enrojecieron y apret¨® el vnte hasta que chirriaba. Zona oeste, en un hotel. El traje de Alejandro estaba empapado de sudor cuando entr¨® al vest¨ªbulo del hotel, y su tel¨¦fono. estaba h¨²medo en palma de su mano y vibraba continuamente. Mir¨® hacia abajo y vio que era una mada an¨®nima. -?H? -Alejandro habl¨® con voz profunda y firme. -Se?or Hern¨¢ndez, es en el piso veinte, habitaci¨®n 2051-se escuch¨® una voz masculina desconocida al otrodo. -He dejado tarjeta de entrada en maceta junto as escaleras del piso veinte. Si desea salvar a se?orita ra, ?debe hacerlo lo m¨¢s r¨¢pido posible! Si se retrasa, lo que podria suceder es inimaginable. ?No se arrepienta despu¨¦s, de no haberlo hecho! Alejandro dio un paso adnte, pero de repente frunci¨® el ce?o. -?Qui¨¦n eres realmente? ?Fuiste t¨² quien me envi¨®s fotos? Hubo un silencio al otrodo. -Eres un paparazzi o ?te est¨¢n utilizando? ?C¨®mo conseguiste tarjeta de habitaci¨®n de hotel? -Alejandro ten¨ªa una mente ¨¢gil y formul¨®s preguntas m¨¢s cruciales en el menor tiempo posible. -Se?or Hern¨¢ndez,s preguntas que hace son muy acertadas, pero son precisamentes cosas que no puedo decirle. Lo ¨²nico que puedo decirle es que tengo un firme prop¨®sito para hacer esto. Alejandro sabia que algo no estaba bien con toda esta situaci¨®n, pero ahora situaci¨®n era urgente y no pod¨ªa entretenerse demasiado en el tel¨¦fono. Tom¨® el ascensor hasta el piso veinte y,o se esperaba, encontr¨® tarjeta de habitaci¨®n 2051 en maceta. Cuando lleg¨® a puerta, el coraz¨®n de Alejandro casi sal¨ªa disparado de su pecho. All text ? N?velD(r)a''ma.Org. Durante todo el camino, hab¨ªa estado luchando consigo mismo y, hab¨ªa considerado innumerables 1/3 Pero no importaba c¨®mo lo pensara, no pod¨ªa convencerse a s¨ª mismo de ver a ra entrando al hotel con un hombre desconocido. Alejandro agarr¨® tarjeta de habitaci¨®n y desbloque¨® puerta. Su garganta se movi¨® y diorgos pasos hacia adentro. La habitaci¨®n estaba oscura y tranqu, el aire estaba impregnado con un suave aroma floral, pero -ra¡­ ra? -Alejandro sent¨ªa su coraz¨®ntir fuertemente mio voz ronca. maba su nombre con No hubo respuesta. Se sent¨ªa sofocado, dio pasos hacia diri¨®n del dormitorio. En ese momento, escuch¨® vagamente sonidos de susurros en habitaci¨®n, y de repente una multitud de pensamientos aterradores lo abrumarono una bestia salvaje desenfrenada -?ra! Alejandro ya no pod¨ªa esperar m¨¢s, con los ojos llenos de sorpresa, abri¨® bruscamente puerta de -?Ah! Una voz aguda de mujer reson¨® repentinamente en oscuridad, llena de miedo y se extendi¨® por toda habitaci¨®n. Al instante, Alejandro vio frente a ¨¦l a una mujer de piel delicadao poa, sin una s prenda y con gotas de agua brinteo pes que adornaban su cuerpo. Su mente gir¨® y se sinti¨® mareado, sus pups se contrajeron ys venas en sus sienes palpitaban Y mujer desnuda frente a ¨¦l ¨¦ra ramente ?Jimena! E parec¨ªa despertarpasi¨®n y deseo de proti¨®n en el coraz¨®n des personas, con una apariencia pura y deseable, pero ocultando una sonrisa maliciosa en sus ojos, revndo su sucio y mal¨¦volo n. La mente de Alejandro se sacudi¨® violentamente, se dio vuelta de inmediato, apretando los 2/3 La ira y sensaci¨®n de humici¨®n de ser enga?ado hicieron que su espalda se enfriara, y cada uno de sus nervios estaba a punto de romperse de un solo golpe. -Hermano Alejandro¡­ ?C¨®mo¡­ c¨®mo entraste? ?Me has visto¡­totalmente desnuda? ¨C Jimena habl¨® suavemente, con voz temblorosa, encogi¨¦ndose ligeramente, con los brazos cruzados sobre el pecho. -Hermano Alejandro, mi cuerpo¡­ ?lo has visto todo? Cap铆tulo 744 Cap¨ªtulo 744 Cap¨ªtulo744 -Ponte ropas venas en parte posterior de mano de Alejandro, apretando el pu?o, parec¨ªan a punto de estar, sus anchos hombros temban de ira, e impotencia. En esta situaci¨®n, ¨¦l no pod¨ªa explicar nada, solo pod¨ªa irse de inmediato. -?Voy a mar a tu hermano mayor para que venga y te lleve de regreso! -dijo sin siquiera mirar hacia atr¨¢s mientras se preparaba para irse. -Hermano Alejandro, no¡­ ?no te vayas! -Jimena senz¨® hacia ¨¦l con gran rapidez, abraz¨¢ndolo fuertemente desde atr¨¢s, su cuerpo desnudo se pegaba indecentemente a ¨¦l,o si quisiera fundirse con ¨¦l. -Hermano Alejandro¡­ tengo mucho miedo, estoy tan asustada. Por favor, no te vayas, ?est¨¢ bien? Alejandro miro y con gran desprecio le orden¨® fr¨ªamente: -Su¨¦ltame. -No¡­ ?No lo har¨¦! Jimena no se rindi¨®, frotando su cuerpo contra espalda amplia y masculina de ¨¦l, liberando feromonas masculinas sin restriones, llevando su audacia hasta el final. Desde que era peque?a¡­ nunca he tenido novio, mi cuerpo est¨¢ limpio y nunca ha sido tocado por nadie¡­ Ahora que has visto mi cuerpo, no puedes evadir tu responsabilidad, Alejandro. -?Responsabilidad? ?De qu¨¦? Alejandro fr¨ªamente curv¨® losbios, su expresi¨®n era extremadamente seria. -En esta vida, solo ser¨¦ responsable de una mujer, ra. Con eso, ¨¦l apart¨® con fuerza los brazos de Jimena que lo rodeaban, gir¨® su cuerpo y se liber¨® f¨¢cilmente de e. Jimena no pod¨ªapetir con un hombre de 1.90 metros de altura, y fue derribada directamente sobre cama por su fuerza bruta. En un abrir y cerrar de ojos, Alejandro ya hab¨ªa salido de habitaci¨®n. -Alejandro. Me desnud¨¦ y me ofrec¨ª a ti, pero ni siquiera me miraste¡­ ?Por qu¨¦¡­ por qu¨¦? ¨C Jimena golpe¨® furiosamente cama, con rabia y desesperaci¨®n. Con su cabello despeinado, parec¨ªa una loca estimda. Alejandro estaba furioso y cansado, mientras caminaba hacia puerta y abr¨ªa de un tir¨®n. 1/3 -?Se?or Hern¨¢ndez! ?El se?or Hem¨¢ndez ha salido! Al instante, el rostro perplejo de Alejandro fue devorado por los deslumbrantes shes des c¨¢maras. En puerta de habitaci¨®n, hab¨ªa varios periodistas bloqueando el camino, sosteniendo c¨¢maras y tom¨¢ndole fotos fren¨¦ticamente a Alejandro. La respiraci¨®n de Alejandro se detuvo por un momento, su hermoso rostro fuepletamente impactado por los deslumbrantes shes. Susbios temban ligeramente, su pecho parec¨ªa estar astado por una pesada roca, casi incapaz de respirar. -Las cosas han llegado a este punto y hasta ahora lo entiende. Desde que recibi¨® esas fotos, ha sido arrastrado a una terrible trampa cuidadosamente preparada. No, esta trampa tiene muchasgunas si uno piensa detenidamente. Sin embargo, persona detr¨¢s de todo esto supo exactamente c¨®mo jugar con sus sentimientos por ra, e incluso predijo que no podr¨ªa mantener calma por e. ?Un paso en falso y todo va mal! -Hermano Alejandro¡­ ?Ah! ?C¨®mo¡­ hay gran cantidad de periodistas aqu¨ª? En ese momento, Jimena fingi¨® estar desconcertada y confundida, con un hombro semidesnudo y solo cubierta por una toa nca sali¨® del dormitorio con total desverg¨¹enza. Su apariencia de p¨¢jaro asustado y confundido era tan realista que era asombroso. -?Es hija de familia Rodriguez, Jimena? -?Es Jimena! ?Es e! ?R¨¢pido, tomen fotos, esto es una gran primicia! All text ? N?velD(r)a''ma.Org. -Alejandro y Jimena tuvieron una reuni¨®n nocturna en un hotel ypartieron una habitaci¨®n. Jimena ni siquiera llevaba ropa, jesto es realmente explosivo! ?Impactante, realmente de ¨²ltimo momento! Jimena se escondia timidamente detr¨¢s de Alejandro,o si dependiera de ¨¦l y estuviera protegida por ¨¦l. Alejandro tenia el rostro p¨¢lidoo muerte, gotas de sudor ca¨ªan lentamente por su rostro tadoo si fuera un cuchillo. +15 BONUS -?Se?or Hern¨¢ndez, est¨¢ teniendo una rci¨®n con se?orita Jimena? Si no, ?c¨®mo es que ambos est¨¢n en una habitaci¨®n de hotel? -?Se?or Hern¨¢ndez, admita abiertamente! Ambos son adultos, ?no hay nada de qu¨¦ avergonzarse! -?Se?orita Jimena, tal vez usted podr¨ªa decirnos cu¨¢l es exactamente rci¨®n entre ustedes dos! -Fuera. La mirada de Alejandro era fr¨ªa y amenazante, su voz estaba llena de ira, sombr¨ªao un trueno distante. ?Todos, l¨¢rguense de aqu¨ª, ahora! Cap铆tulo 745 Cap¨ªtulo 745 Cap¨ªtulo745 En el hospital, habitaci¨®n VIP. Pol, se coloc¨® el uniforme de paciente y se acost¨® en cama. Su rostro delicado y hermoso hab¨ªa perdido su c¨¢lido color, susbios estaban tan p¨¢lidoso los p¨¦talos marchitos de una flor, tan d¨¦bil que inspirabapasi¨®n. -Se?or Garc¨ªa, ?por qu¨¦ eres tan tonto? ¨C El secretario estaba junto a cama y todav¨ªa estaba muy asustado. -?Sabes que casi te asta ese caballo y sufriste graves heridas? Si te hubiera astado, es muy probable que hubieras muerto en el acto, sin esperanza alguna. Todo el sufrimiento y los nes que has hecho en Austria habr¨ªan sido en vano. Pol abri¨® sus ojos suavemente y levant¨®sisuras de losbios. -H¨¦ctor, parece que realmente te preocupas por mi y que realmente te importo. H¨¦ctor se sorprendi¨® ys l¨¢grimas briron en sus ojos mientras bajaba mirada. -Se?or Garc¨ªa¡­ Lo hab¨ªa estado siguiendo durante ocho a?os, antes era sucayo y ahora su secretario, aunque su posici¨®n hab¨ªa cambiado, su estatus no lo hab¨ªa hecho. Todav¨ªa era el subordinado fiel leal del Pol. El joven Garc¨ªa era extremadamente calcdor y desconfiado. ¨¦l establec¨ªa una barrera fr¨ªa y vignte con todos. Durante todos estos a?os, hombres y mujeres, aparte de se?orita ra, nadie hab¨ªa podido acercarse a ¨¦l ni abrir su duro coraz¨®n. No tenia amigos verdaderos con los que pudiera confiar plenamente, por lo que estaba simple pbra de H¨¦ctor sin duda acercaba distancia entre ellos y le hac¨ªa sentir que Pol realmente lo consideraba como una persona de confianza. Se emocionaba y sus ojos se llenaban de l¨¢grimas. -Se?or Garc¨ªa¡­ salud es el activo m¨¢s importante, jaseg¨²rese de cuidarse! -Har¨ªa cualquier cosa por ra. Pol respir¨® profundamente, cuando mencion¨® a ra, sus ojos fr¨ªos se llenaron de ternura. -Y tambi¨¦n¡­ quiero demostrarle a ra que no solo Alejandro est¨¢ dispuesto a dar su vida por e, yo tambi¨¦n puedo hacerlo. Y lo har¨ªa con gran agrado. En el futuro, cuando e necesite ayuda, no ser¨¢ Alejandro en quien e piense primero, sino en m¨ª. 1/3 +15 BONUS La segunda frase era realmente intrigante. El secretario entendi¨® su significado profundo y asinti¨® con una mirada sombria. -Lo que dices es cierto. ?C¨®mo puede un hombre que tiene rciones sexuales indiscriminadas y una vida privada desordenada estar a altura de se?orita ra? La Srta. ra es una persona inteligente y no caer¨¢ dos veces en el mismo agujero, ?verdad? La mirada de Pol se ensombreci¨® y no respondi¨®. En ese momento, su tel¨¦fono que estaba junto a almohada vibr¨®. Lo levant¨® y mir¨® panta, pero antes de recibir una respuesta, puerta de habitaci¨®n se abri¨®. -Pol, ?est¨¢s dormido? Al escuchar voz de ra, Pol r¨¢pidamente guard¨® el tel¨¦fono debajo de almohada y levant¨® su rostro, mostrando una tierna sonrisa. ra, te dije que no te preocuparas por mi¡­ Estoy muy bien, gracias. ra entr¨® en habitaci¨®n y mir¨® al hombre p¨¢lido y sin vida,o un rostro fr¨¢gil a punto de romperse. Se sinti¨® muy afligida interiormente. Despu¨¦s de todo, ¨¦l se hab¨ªa convertido en eso por salva. -Tambi¨¦n te dije que me har¨¦ cargo de tus heridas hasta el final. -ra se acerc¨® a ¨¦l con un tono suave. Pol sinti¨® un calorcito en el pecho y sus ojos se enrojecieron con gran ligereza. -Se?orita ra, ?tambi¨¦n testimaste al caer? -El secretario, con gran perspicacia, pregunt¨® con preocupaci¨®n. -No es gran cosa, no tiene importancia. Lo m¨¢s importante es Pol, con un brazo fracturado, costis rotas y cinco heridas en piel, necesita quedarse en el hospital para descansar el mayor tiempo posible. ¨C ra ten¨ªa algunas raspaduras en su cuerpo, pero no le dio gran importancia, solo dio instriones tranqumente a Pol. Pol sonri¨® ligeramente. -ra, no necesito quedarme en el hospital, s¨¦ c¨®mo est¨¢ mi cuerpo. All text ? N?velD(r)a''ma.Org. -?Qu¨¦ les pasa a todos ustedes, hombres? ?Incluso Alejandro, despu¨¦s de una cirug¨ªa cerebral tan delicada, no se queda en el hospital! ?Acaso los hospitales est¨¢n envenenados o no pueden pagar 2/3 Justo despu¨¦s de decir esas pbras, se sobresalt¨® y apret¨® los dedos de mano. No sab¨ªa por qu¨¦, pero sin raz¨®n alguna, pens¨® en Alejandro autom¨¢ticamente. A menudo, su conciencia flu¨ªa hacia ¨¦l desde todass diriones, y e no pod¨ªa resistirse. El coraz¨®n de Pol se contrajo, reprimiendo envidia que surg¨ªa. Tir¨® de susbios p¨¢lidos y dijo:- Parece que¡­ realmente te interesa en gran manera el Se?or Hern¨¢ndez. Sin importar cu¨¢ndo ni d¨®nde, siempre piensas en ¨¦l. Eso demuestra que ¨¦l tiene un gran valor en tu coraz¨®n. ra suspir¨® y mir¨® fijamente a Pol con una mirada fr¨ªa. -?Quieres escuchar verdad? El pecho de Pol se sinti¨® oprimido y apret¨® losbios. ¡ªDe hecho, tiene un valor peso. Lo que dijiste es muy correcto. Cap铆tulo 746 Cap¨ªtulo 746 Cap¨ªtulo746 Frente a franqueza de ra, Pol sinti¨® una explosi¨®n en su cuerpo, sent¨ªao si su organismo explotara en mil pedazos, sus manos apretaron con fuerzas esquinas de almohada. -Alejandro y yo, estuvimos durante tres a?os casados, pero lo conozco desde hace m¨¢s de tres a?os. Es mucho m¨¢s tiempo del que te puedes imaginar-dijo ra con un tono tranquilo,o si estuviera hando con un amigo. Sin embargo, no pod¨ªa negar que cada vez que esos recuerdos rozaban ligeramente su coraz¨®n, sent¨ªa un dolor muy agudo, que se extend¨ªa por todo su ser. En un momento de mi vida todo giraba en torno a ¨¦l. Luego, se divorci¨® de m¨ª,o si me hubiera arrancado el coraz¨®n porpleto. Desde entonces, mi cuerpo tiene un defecto irreparable,o una discapacidad incurable. Si estuvieras en mi lugar, ?podr¨ªas simplemente ignorarlo? ?Podr¨ªas actuaro si nada de eso hubiera existido? -ra, yo¡­ enz¨® Pol. -Pero no pienses, que en toda mi vida solo estoy dependiendo de Alejandro. No es tan extremo- ra agit¨® su mano con despreocupaci¨®n, mientras un destello de tristeza pasaba por sus bellos y destentes ojos. -A¨²n tengo que seguir viviendo. Solo necesito un poco m¨¢s de tiempo. -ra, no importa cu¨¢nto tiempo necesites, siempre estar¨¦ all¨ª dispuesto a esperarte- dijo Pol con el rostro p¨¢lidoo el papel, lleno de dolor, haciendo un esfuerzo por levantarse; pero fue detenido con gran agilidad por ra, que fue m¨¢s r¨¢pida con sus ojos y manos. -?Pol! Eres un paciente ahora, ?no te muevas! -exm¨® ra. -Diez a?os, veinte a?os, toda una vida¡­ Estar¨¦ dispuesto a esperarte. Esperar¨¦ a que te cures, a que te recuperes, a que¡­ me veas-dijo Pol con losbios temblorosos, agarrando suavemente su mano y enrojeciendos puntas de sus dedos. -T¨², su¨¦ltame primero. ?No act¨²es as¨ª! ¨C Los ojos de ra se abrieron ampliamente, r¨¢pidamente retir¨® su mano. Pol todav¨ªa estaba d¨¦bil, su cuerpo se tambale¨® y estuvo a punto de caerse de cama. -Cuidado, se?or. Rodr¨ªguez-el secretario H¨¦ctor r¨¢pidamente lo sostuvo y mir¨® a ra con una mirada suplicante. -Se?orita P¨¦rez, le ruego que, considerando que el se?or Rodriguez ha sufrido graves heridas por usted, pueda mostrarle un poco m¨¢s de atenci¨®n y esmero. Incluso un tan solo un poco seria suficiente. Exclusive content from N?velDrama.Org. 1/3 +15 BONUS -H¨¦ctor, d¨¦jalo, no le des problemas a se?orita P¨¦rez¡­ Tose, tose, tose¡­ -Pol se cubri¨® el pecho, tosi¨® varias veces y su frente se cubri¨® de sudor. -E no tiene culpa, soy yo¡­ yo fui demasiado intransigente. ra frunci¨® el ce?o ligeramente, pero no dijo nada en absoluto. En ese momento, el tel¨¦fono de alguien en habitaci¨®n son¨® con un tono ¡°ding¡±. Inmediatamente despu¨¦s, otro ¡°ding¡± son¨®. Y otro ¡°ding¡± son¨®. Los tel¨¦fonos des tres personas sonaron al mismo tiempo. ra sinti¨® confusi¨®n en su coraz¨®n. Que dos tel¨¦fonos suenen al mismo tiempo podr¨ªa ser una coincidencia, pero tres tel¨¦fonos no lo era, esto no era una coincidencia. E sac¨® su tel¨¦fono y mir¨® panta. Notificaci¨®n de Twitter: ¡°La revci¨®n de rci¨®n ndestina entre Alejandro y Jimena¡± ¡°Alejandro y Jimena se encuentran en un hotel, incluye video y fotos¡± ra mir¨® fijamente panta, sus ojos se enrojecieron al instante y su coraz¨®n cay¨® en un abismo oscuro y profundo. -?Ay! se?orita P¨¦rez, se?or Rodr¨ªguez, ?qu¨¦ tipo de tendencia caliente es esta? -exm¨® el secretario H¨¦ctor mientras deslizaba panta. -?El se?or Hern¨¢ndez y hija de familia Rodr¨ªguez se encuentran en un hotel? ?Vaya, esto es realmente explosivo! Se?or Garc¨ªa, eche un vistazo a esta noticia. Ambas familias son prominentes en ciudad de M¨¦xico, y esto de alojarse en un hotel y tener una rci¨®n privada¡­ -Tsk, tsk, si esto se hace p¨²blico, ser¨¢ muy vergonzoso, y los contradecir¨¢n much¨ªsimo. Pol no mostr¨® ninguna rei¨®n, baj¨® los p¨¢rpados y susrgas pesta?as negras cubrieron una pizca de malicia y picard¨ªa en sus ojos. -Pol, tengo algo que hacer, saldr¨¦ por un momento y volver¨¦ m¨¢s tarde para verte. ra se dio vuelta r¨ªgidamente, caminando hacia puerta con pasos pesados y temblorosos, su cuerpo algo descontrdo. 217 +15 BONUS -ra-m¨® Pol urgentemente. ra detuvo sus pasos y respir¨® profundamente. -Pase lo que pase, estar¨¦ a tudo. En este mundo, cualquiera podr¨ªa traicionarte, pero yo, Pol, nunca te traicionar¨¦, tenlo siempre presente. Cap铆tulo 747 Cap¨ªtulo 747 Cap¨ªtulo747 ?Bam! Ciara golpe¨® con fuerza puerta del ba?o y se sent¨® en tapa del ¨²ltimo inodoro. Apret¨® con fuerza losbios, y se volvi¨® totalmente loca revisandos tendencias yentarios en Twitter. Gotas de sudor del tama?o de grandes pes caian sobre panta deslumbrante. ¡°?Jajajaja! ?Qu¨¦ dije? La boca de los hombres enga?a a los esp¨ªritus, s piernas de los hombres est¨¢n destinadas a total infidelidad! ?C¨®mo si hay rumores de que Alejandro est¨¢ teniendo un romance apasionado con se?orita ra? Ha salido en su defensa en varias ocasiones, y ahora est¨¢ involucrado con Jimena. ¡°?Qu¨¦ repugnante es ese tipo!¡± ¡°?El mayor desgraciado del siglo!¡± ¡°Todo es falso, les digo. Alejandro en realidad solo quiere trepar al ¨¢rbol de los P¨¦rez y convertirse en el yerno multimillonario. Si realmente se convierte en pareja con ra, ser¨ªa una uni¨®n entre dos grandes nes, los Hern¨¢ndez y los P¨¦rez. A partir de entonces, tendr¨ªa a Julioo suegro, este ser¨ªa un gran respaldo. ?As¨ª veriamos cu¨¢ntas personas se atrever¨ªan a ofenderlo?¡± ¡°?Ah? Alejandro no deber¨ªa estar tan desesperado por perseguir a ra, despu¨¦s de todo, ¨¦l mismo tiene un valoro de miles de millones¡­¡± ¡°Je, eres ingenuo al decir eso. ?Qui¨¦n se quejaria de tener demasiado dinero?¡± Los ojos de ra se tornaron fr¨ªos y tristes, levant¨® lentamente mano y apret¨® su pecho con fuerza, pero no pudo contener el dolor que parec¨ªa estar desgarrando su coraz¨®n en dos, era un dolor agudo e inmenso que atrapaba todo su ser. ¡°Pero volviendo al tema, el f¨ªsico co de Jimena no separa con belleza iparable de se?orita ra. Personalmente, creo que ni siquiera separa con Beatriz. ?Por qu¨¦ Alejandro sigue buscando en esa diri¨®n?¡± ¡°E es una talentosa m¨²sica. A lo mejor a Alejandro le gustans bater¨ªas art¨ªsticas. E es un poco alocada y pretenciosa ?no es as¨ª? ?No hizo lo mismo Beatriz?¡± En ese momento, el tel¨¦fono son¨®. Son¨® varias veces antes de que ra, pudiera ordenar sus pensamientos ca¨®ticos y contestar con 1/3 -?ra? ?ra, me escuchas? -La voz de Diego estaba llena de preocupaci¨®n, m¨¢nd una y otra vez. -Hermano- susurr¨® ra suavemente. -ra, ?d¨®nde est¨¢s en este momento? -En ciudad de M¨¦xico-No ten¨ªa fuerzas para decir m¨¢s pbras innecesarias. -ra, ?seguramente has vistos tendencias de Alejandro, ?verdad? -pregunt¨® Diego con gran caut. -Si. -?Te sientes mal? -No. ¨¦l tiene un nuevo amor, ?por qu¨¦ deber¨ªa sentirme mal? ra r¨ªo suavemente, sus ojos enrojecidos llenos de l¨¢grimas. -Jimena es ¨²nica hermana biol¨®gica de Rodrigo. Si ellos dos se convierten en pareja, ser¨ªa una rci¨®n a¨²n m¨¢s cercana. Con familia Rodriguez respald¨¢ndolo, el camino de Alejandro tambi¨¦n ser¨¢ mucho m¨¢s f¨¢cil. La voz de Diego se volvi¨® grave. ra, quiero escuchar lo que tienes en tu coraz¨®n. -Esto es lo que tengo en el coraz¨®n-apret¨® el pu?o ra, tan fuerte que le dolieron los nudillos. -Estuviste casada con Alejandro durante tres a?os, y conoci¨¦ndolo durante trece a?os, ?crees que ser¨ªa capaz de hacer algoo pasar noche en un hotel con hija de los Rodr¨ªguez? ?Es acaso un hombre que no puede contrr su deseo sexual? Diego hizo una pregunta razonable, -Si es un hombre vulgar que se deja llevar por apariencia des mujeres, entonces ¨¦l y el hijo de Beatriz ya podr¨ªan estar en escu primaria. Han estado casados por tres a?os, ?c¨®mo es posible que no te toque? ?No encuentras algo sospechoso aqu¨ª? Adem¨¢s, he averiguado que, en ese momento, casualmente hab¨ªa muchos reporteros esperando frente a puerta de habitaci¨®n del hotel,o si supieran de antemano lo que iba a suceder y estuvieran esperando all¨ª. Todo esto parece un n borado por alguien m¨¢s, ?no crees, ra? Los ojos hermosos de ra se volvieronpletamente negros, su coraz¨®n dio un vuelco, pero aun Property of N?)(velDr(a)ma.Org. as¨ª habl¨® friamente, -Incluso si es un n, si ¨¦l entra o no en el n, ?no es por su propia decisi¨®n? 2/3 +15 BONUS Incluso si Jimena le tendi¨® una trampa, si ¨¦l hubiera hecho caso omiso, si no hubiera ido al hotel, a esa habitaci¨®n, ?Jimena todav¨ªa podr¨ªa haberlo obligado? ?Esos periodistas hubieran podido haber capturado todo esto?¡¯ Diego guard¨® silencio por un momento. -Las moscas no se posan en huevos intactos. Alejandro le dio oportunidad a alguien m¨¢s, de lo contrario, nada de esto le habr¨ªa sucedido.¡¯ La expresi¨®n de ra se volvi¨® sombr¨ªa y mal¨¦v, levantando sutilmente losbios. ?Hmm! parece que el apodo de ¡°Hermano Alejandro¡± no es en vano. -ra, creo que deber¨ªas escuchar explicaci¨®n de Alejandro¡­ -No es necesario, hermano mayor. La garganta de ra se cerr¨®, su mirada perdida y distante, sus ojos oscuros revban un profundo sentido de desci¨®n. -Alejandro y yo ya hemos terminado porpleto. Con qui¨¦n est¨¦ no me importa, esa es su libertad. No tengo derecho a interferir en sus decisiones. Despu¨¦s de decir eso, colg¨® el tel¨¦fono. No pasaron ni dos segundos cuando recibi¨® otra mada. Era Alejandro. Cap铆tulo 748 Cap¨ªtulo 748 Cap¨ªtulo748 En panta no aparec¨ªa un nombre, sino una serie de n¨²meros. Alejandro siempre ten¨ªa dos n¨²meros, uno era su tel¨¦fono personal y otro era el n¨²mero que usaba para el trabajo. E los recordaba muy bien. Normalmente, solo le maba desde su tel¨¦fono personal en privado, lo cual resultaba muy extra?o. El coraz¨®n de ra se apret¨® un poco. Contest¨® y lentamente acerc¨® el tel¨¦fono a su o¨ªdo, pero no dijo nada. -ra voz de Alejandro sonaba ronca y muy desgastada. ra cerr¨® losbios rojos y sus pesta?as temron ligeramente. -ra, por favor, conf¨ªa en mi. ?Me han tendido una vil y mal¨¦v trampa! Alejandro sabia que no era f¨¢cil que e contestara, no ten¨ªa tiempo para rodeos, solo pod¨ªa ir al grano. Esto es unapleta trampa muypleja y en cadena. Jimena no tiene capacidad para hacer algo tanplicado, definitivamente hay alguien detr¨¢s de e empuj¨¢nd. Y carnada que me dieron no fue Jimena¡­ ?fuiste t¨²! -Dentro de media hora. ra baj¨® tristementes cejas, hando despacio. Nos encontramos en el parque de diversiones del centro de calle cerca de KS World. Si no hubiera recibido mada de Diego hace un momento, Alejandro no habr¨ªa tenido ni m¨¢s remota oportunidad para har con e. Ahora, e realmente quer¨ªa escuchar qu¨¦ explicaci¨®n le dar¨ªa Alejandro. -Se?or Garc¨ªa, se?orita ra acaba de salir del hospital y va conduciendo s. El secretario H¨¦ctor regres¨® apresuradamente para informar a Pol. -Estuvo en el ba?o durante mucho tiempo y cuando se fue, su rostro estaba p¨¢lido y lleno de ira, m¨¢s p¨¢lido y desencajado que el de un paciente. 1/3 15 BONUS Pol se apoy¨® suavemente en el borde de cama y curv¨® ligeramente susbios. Exclusive content from N?velDrama.Org. Que se enfade, cuanto m¨¢s enojada est¨¦ mucho mejor. Solo un dolor intenso puede funcionar,o un tratamiento desgarrador de huesos, as¨ª eliminar¨¢ porpleto a Alejandro de su coraz¨®n! -Aseg¨²rate de seguir de cerca a se?orita ra ahora mismo, tambi¨¦n prep¨¢rame un coche, ir¨¦ luego para encontra. H¨¦ctor inicialmente quer¨ªa persuadirlo, pero sab¨ªa que no pod¨ªa hacerlo, as¨ª que solo obedeci¨®. ¨C Preparar¨¦ el coche de inmediato y tambi¨¦n le preparar¨¦ un traje nuevo¡­ -No es necesario el traje, los pacientes deben parecer pacientes. -Pol se movi¨® ligeramente y el dolor lo hizo sudar profusamente en frente, su rostro se tens¨® porpleto. H¨¦ctor lo vio y se sinti¨® bastante afligido. Sent¨ªa que esta vez Pol realmente se hab¨ªa entregado porpleto a ra, estabapletamente atrapado en un cien por ciento por belleza iniguble de ra. Pero ¨¦l no entend¨ªa, Pol, una persona tan astuta, ?c¨®mo pod¨ªa deteriorarse y debilitarse por amor? Era tan ambicioso y nunca permitir¨ªa estar en desventaja por nadie. Sin embargo, solo Pol sabia ramente lo que estaba neando. A veces, en el amor, tener ventaja no siempre era algo bueno. Al contrario, ser sumiso y mostrar debilidad, retroceder para avanzar, podr¨ªa tener un efecto contrario y muy sorprendente. Adem¨¢s, ra era una mujer tan dominante en su naturaleza, hab¨ªa sufrido mucho por Alejandro, por supuesto que no permitir¨ªa que e sufriera m¨¢s, le dar¨ªa suficiente orgullo y autoestima. En ese momento, el tel¨¦fono debajo de almohada vibr¨® nuevamente. H¨¦ctor lo tom¨® r¨¢pidamente y se lo entreg¨® a Pol. -Se?or Garc¨ªa, es se?orita Esperanza. La mirada de Pol se ensombreci¨® y contest¨® el tel¨¦fono. -H. -Se?or Garc¨ªa, ?c¨®mo fue con mi asunto? La voz de Esperanza sonaba alegre con un toque de coqueteo. -Le envi¨¦ esas fotos a Alejandro y, 2/3 abismo. ?Jajaja¡­! ?qu¨¦ joven tan talentoso, un gran genio empresarial? Antes mujeres, son unos tontos que solo siguen su instinto. Este tipo de hombres perros no merecen ser tus oponentes. -?Enviaste esas fotos a su tel¨¦fono mediante mensajes de texto? -pregunt¨® Pol con calma. -Si. Cap铆tulo 749 Cap¨ªtulo 749 Cap¨ªtulo749 -Mmm¡­! eso es muy f¨¢cil de resolver. Pol curvo ligeramente losbios con desd¨¦n. -Esta noche has hecho algo importante por m¨ª, has trabajado arduamente. -Se?or Garc¨ªa, por favor, no diga eso. Mi vida es gracias a usted. Estoy dispuesta a darlo todo por usted, dispuesta a hacer cualquier cosa que usted desee. ¨C dijo suavemente Esperanza con una profunda emoci¨®n en su voz. Pol frunci¨® el ce?o con frialdad y dijo en tono bastante grave: -Enviar¨¦ a alguien a que te entregue un boleto de avi¨®n y tambi¨¦n te transferir¨¦ dinero a tu cuenta. Ser¨¢ suficiente para que te vayas y disfrutes durante uno o dos a?os, en cualquier lugar del mundo. Si te quedas sin dinero, solo d¨ªselo a H¨¦ctor y ¨¦l te lo transferir¨¢ nuevamente. This content ? 2024 N?velDrama.Org. Esperanza se qued¨® sin aliento y se puso algo nerviosa. -Se?or, ?me est¨¢ despidiendo? -Alejandro ha descubierto nuestra trampa, por tanto, ¨¦l no puede simplemente dejar pasar esto asi. Seguramente iniciar¨¢ una investigaci¨®n de inmediato. No es tonto, solo que esta vez, debido a Para evitar problemas innecesarios, debes irte por unrgo tiempo. H¨¦ctor se encargar¨¢ temporalmente de Atemporal Club. -Pero¡­ -S¨¦ obediente voz del hombre se volvi¨® repentinamente muy fr¨ªa. Esperanza sinti¨® que se le atragantaba el aliento y dijo con garganta apretada: -Si, se?or Garc¨ªa. * Como ra estaba m¨¢s cerca, lleg¨® primero al parque central. La temperatura hab¨ªa ca¨ªdo bruscamente esta noche yenz¨® a nevar intensamente, por lo que el parque, en general bullicioso, estaba especialmente vacio en este momento. ra se sent¨® s en un banco, observando con gran detenimiento solitaria noche nevada frente a e. Record¨® los ¨²ltimos tres a?os, cuando sol¨ªa venir aqu¨ª cada vez que ten¨ªa tiempo libre, observando as parejas darse algod¨®n de az¨²car y hdo, bes¨¢ndose y abraz¨¢ndose; observando as parejas casadas que ven¨ªan con sus hijos, llenos de calidez y felicidad. 1/3 +15 BONUS En ese momento, e sol¨ªa pensar constantemente en lo bellos que ser¨ªano pareja, en todo momento. ?Podr¨ªa tener alg¨²n d¨ªa un momentoo este? ?Podr¨ªa caminar tranqumente por el parque, tomada de mano con Alejandro,o una pareja El coraz¨®n de ra se encogi¨®, exhndo nubes de aliento que se convirtieron en peque?os cristales de hielo fr¨ªos y h¨²medos en sus pesta?as. En ese momento, un carrito de hdos pas¨® frente a e y lo detuvo. Compr¨® un hdo de vaini. Antes de que pudiera dar un mordisco, escuch¨® una serie de pasos apresurados acerc¨¢ndose a trav¨¦s de nieve, corriendo hacia e. -?ra! ra apret¨® el hdo en su mano, su coraz¨®nt¨ªa r¨¢pidamente mientras levantaba lentamente su mirada. El frente de Alejandro, fina capa de nieve nca sobre su traje y en su cabeza, su rostro y sus orejas enrojecidas por el fr¨ªo, pero lo m¨¢s rojo eran sus hermosos ojos de melocot¨®n. La garganta de ra estaba totalmente bloqueada, escena que hab¨ªa imaginado innumerables veces se presentaba de una manera inesperada. -ra¡­ No te sientes aqu¨ª, hace demasiado fr¨ªo, te vas a congr-dijo Alejandro con amabilidad, su garganta temndo, sintiendo un gran dolor en su coraz¨®n, y sin decir nada m¨¢s, extendi¨® mano hacia e. ?Pam! ra golpe¨® directamente su gran mano, su tono m¨¢s fr¨ªo que nieve. -Si sabes que hace frio, entonces di lo que tienes que decir de una vez. -Es una trampa, alguien est¨¢ conspirando en mi contra, quieren crear rumores sobre nosotros y socavar nuestra rci¨®n-dijo Alejandro desesperado, sufriendo muy intensamente. -?Rci¨®n? -ra solt¨® una risa. -?T¨² y yo tenemos una rci¨®n? ?Cu¨¢l rci¨®n? Un filoso pu?al atraves¨® el coraz¨®n del hombre. +15 BONUS -Y suponiendo que, incluso si nos divorciamos y deseamos no volver a vernos, ?qu¨¦ rci¨®n hay que socavar, por favor? -ra, ?es eso lo que piensas? ?Realmente sientes eso? -La garganta de Alejandro sinti¨®o si un cuchillo atravesara, y un insaciable ardor atraves¨® su cuerpo. ra se levant¨® lentamente, lo mir¨® fr¨ªamente y dijo: -Alejandro, incluso si esto es una trampa, ? no es un hecho irrefutable que fuiste al hotel a ver a Jimena? Parece que se?orita Jimena tiene un gran valor en tu coraz¨®n. -No fui a ver a Jimena. ?Fui a verte a ti! ?A ti¡­! Cap铆tulo 750 Cap¨ªtulo 750 Cap¨ªtulo 750 Alejandro dio un paso adnte con los ojos enrojecidos, a punto de derramar una l¨¢grima, su respiraci¨®n ardiente y temblorosa se torn¨® fr¨ªa y desdora aldo de ra, extendiendo mano para abraza. -?No me toques! ra se convirti¨® repentinamente en un erizo espinado, retrocedi¨® un paso y, en su desesperaci¨®n, arroj¨® el hdo que ten¨ªa en mano directamente sobre el pecho del hombre. -?ra! ?Lo que dije es verdad! ?Porque no me crees! Los brazos de Alejandro se quedaron inm¨®viles en el aire, quer¨ªa acercarse a e, pero tem¨ªa que lo odiara, estaba tan angustiado que podr¨ªa en ese momento enloquecer. -Te he mado esta noche, muchas veces, ?y no contestaste! Pens¨¦ que te hab¨ªa pasado algo, estuve muy preocupado por ti toda noche. ra se sorprendi¨® en silencio. ?Bastantes madas? ?Cu¨¢ndo fue eso? ?Estaba inventando cosas? ?No hab¨ªa recibido ni una s mada de ¨¦l! ?Maldito mentiroso, ni siquiera se tom¨® molestia de near bien sus mentiras! -Luego recibi algunas fotos enviadas desde un n¨²mero de tel¨¦fono an¨®nimo, ens fotos estabas abrazada por un hombre desconocido y ambos entraban juntos en un hotel. Ten¨ªa miedo de que estuvieras en peligro, por eso me apresur¨¦ a ir al hotel a buscarte. ?Luego ocurri¨® esa escena en que los periodistas nos rodearon! ra mir¨® sus ojos llenos de sarcasmo. -Alejandro, si vas a inventar una excusa, al menos haz que sea un poco m¨¢s cre¨ªble. Si hubiera sabido que dir¨ªas estas tonter¨ªas sin sentido, no habr¨ªa venido a verte en absoluto. -?Tengo pruebas! Alejandro apret¨® los dientes y, con manos temblorosas por el fr¨ªo, sac¨® el tel¨¦fono de su bolsillo. El coraz¨®n de ra se aceler¨®, susbios de cereza se apretaron. Tambi¨¦n estaba esperando, tambi¨¦n le estaba dando una oportunidad, para ver que dec¨ªas al respecto. -Estas sons fotos que recibi, mira, ?acaso persona en estas fotos no es¡­? De repente, los ojos de Alejandro se abrieron ampliamente, fijos en panta del tel¨¦fono, verificando una y otra vez en bandeja de mensajes. ?Las fotos que le hab¨ªan enviadoo mensaje de texto¡­ hab¨ªan desaparecido porpleto! Sus dedos temblorosos pasaron fren¨¦ticamente por panta, su mirada confundida casi atravesaba la panta, pero no pod¨ªa encontrars fotos que serviriano evidencia, de lo que estaba diciendo. ?Hab¨ªan desaparecido! ?Realmente hab¨ªan desaparecido? ra levant¨® susbios y sonri¨®, pero no hab¨ªa ni rastro de alegr¨ªa en sus ojos, su frialdad hizo que su coraz¨®n se enfriara en ese momento porpleto. -Alejandro, si no tienes buenas razones ni excusas bien preparadas, realmente no tienes que apresurarte a verme. No quiero verte, no lo quise antes y tampoco lo quiero en el futuro. Al ve pasar a sudo, Alejandro sinti¨® un escalofr¨ªo que le recorri¨® todo el cuerpo,o si estuviera en un pozo de hielo muy profundo. -ra¡­ ?no te vayas! ?Por favor, necesito que me creas? Estaba a punto de extender mano para retene cuando otra voz son¨®: -?ra! ra levant¨® repentinamente mirada y vio a Pol a pocos pasos de distancia, vestido con una bata de paciente y solo cubierto con un abrigo de cachemira, su rostro m¨¢s p¨¢lido que nieve. -?Pol! ?C¨®mo te escapaste del hospital? ?No te das cuenta de que todav¨ªa est¨¢s herido, y muy delicado? ra corri¨® apresuradamente hacia Pol, con resentimiento en sus ojos. -?C¨®mo viniste hastal aqu¨ª? ?C¨®mo supiste que estaba aqu¨ª? -Despu¨¦s de que te fuiste del hospital, no pod¨ªa quedarme tranquilo, as¨ª que envi¨¦ a alguien a seguirte. Pero no malinterpretes, no te estoy persiguiendo, solo¡­ quiero protegerte.This content ? 2024 N?velDrama.Org. Diciendo esto, Pol respir¨® d¨¦bilmente, su tono lleno de preocupaci¨®n. -?C¨®mo puedo permitir que una joven tan hermosao t¨² salga s tan tarde? Sabes no soy ning¨²n irresponsable. La mirada de Alejandro, que hab¨ªa experimentado vicisitudes, se volvi¨® hdao escarcha, 2/3 -Hace demasiado fr¨ªo, regresemos. ra baj¨®srgas pesta?as y lo ayud¨® a caminar. -?Acaso est¨¢s tratando de tenderme una trampa, Pol? La voz del hombre reson¨®o una hoja afda, magn¨¦tica, profunda y ligeramente enfadada. -Se?or Hern¨¢ndez, usted y se?orita Jimena tienen sentimientos ocultos entre ustedes, fueron atrapados teniendo un encuentro ndestino en el hotel por los periodistas, ?c¨®mo se convierte eso en una trampa? ?Y me culpas luego a m¨ª? Pol no pudo evitar re¨ªr, burl¨¢ndose con mirada. -?No es esto, acaso, un amor mutuo? Mi querido. Alejandro. Cap铆tulo 751 Cap¨ªtulo 751 ? Bookmark This Website Capitulo751 -?Pol! §Ñ -Alejandro, en lugar de estar lleno de sospechas, ?por qu¨¦ no consideras manera de explicarles esto al familia Rodriguez y a tu buen amigo Rodrigo lo sucedido en esta ocasi¨®n? Jimena es una chica Inocente, y enfrentando esto, creo que, si no se casan, ser¨¢ dificil resolverlo de manera satisfactoria¨CPol entrecerr¨® los ojos burlonamente. ?Pol, por favor, detente. V¨¢monos! ra sinti¨®o si un cuchillo le atravesara su coraz¨®n. Solo quer¨ªa salir de all¨ª lo m¨¢s r¨¢pido posible, alejarse de Alejandro lo m¨¢s lejos que pudiera. Pero cuando se voltearon para irse, voz ronca de Alejandro los detuvo: -?Estuvieron juntos toda noche? ?Estuvieron juntos todo el tiempo? -Siempre estuvimos juntos¨Cra habl¨® fr¨ªamente mientras le daba espalda. -ra, ?¨¦l es tan importante para ti? ?M¨¢s importante que yo? ¨C Alejandro temba de impotencia y ra, su cuerpo se agitaba bruscamente. -Alejandro, ?qu¨¦ sentido tiene preguntar eso ahora? ¨C ra rio suavemente, su mirada apagada y triste. -Por mucho que hables, solo te causas problemas. Por mucho que minimices, solo te enga?as. Terminemos as¨ª, por favor, te lo ruego. Luego de estas pbras, ambos se fueron, y e no volvi¨® a mirar hacia atr¨¢s. Alejandro se qued¨® solo en medio de nieve. No supo cu¨¢nto tiempo pas¨®, hasta que nieve se convirti¨® en su estatua y sus piernas se volvieron d¨¦biles, y cay¨® de rodis en nieve. Finalmente, C¨¦sar lleg¨® con gran rapidez. ?Alejandro! ?D¨®nde est¨¢ se?ora? ?A d¨®nde se fue? el hombre, con mirada baja, parecia un guerrero derrotado. Ten¨ªa en mano un hdo que e hab¨ªa tirado al suelo, que se derretia muy lentamente. -E nunca confi¨® en mi. Puede que no me ame, pero ?c¨®mo puede no confiar en mi? ?Necesito seguir insistiendo? ?Es necesario que lo haga? el coche de lujo avanz¨® lentamente hacia el hospital. ra y Pol estaban sentados juntos en parte trasera, y el ambiente era bastante tenso. -ra,?est¨¢s enojada conmigo? ¨C Pol se volte¨® hacia e con expresi¨®n preocupada, mirando su rostro fr¨ªo y triste. Su voz estaba llena de disculpas. -Lo siento, estaba realmente preocupado por ti. -Voy a har con Alejandro, de todas formas, no puedes culparte. No es necesario que te culpes a ti misma¨Cra respondi¨® neutralmente. Pol sentia en su coraz¨®n que e a¨²n albergaba cierta resistencia hacia ¨¦l, y una sensaci¨®n de insatisfi¨®n brot¨® en su interior. ra mantuvo una expresi¨®n impasible y sac¨® su tel¨¦fono, abriendo el registro de madas. No hab¨ªa ning¨²n nombre de Alejandro en su registro de madas. -Te m¨¦ esta noche, mil y mil veces, y no contestaste. Pens¨¦ que te habia sucedido algo, as¨ª que pas¨¦ toda noche muy preocupado por tis pbras del hombre sonaban realmente sinceras y con un gran tono de preocupaci¨®n. raenz¨® a preguntarse por qu¨¦ Alejandro luego le hab¨ªa mado de otro n¨²mero. De repente, tuvo una idea y, conteniendo respiraci¨®n, abri¨® lista negra deunicaciones. Cuando vio el nombre de Alejandro all¨ª en silencio, sus ojos revron una intensa emoci¨®n sombr¨ªa, C¨¦ te sucede? ¨C Pol not¨® ramente que ra no luc¨ªa nada bien y pregunt¨® con preocupaci¨®n. -Yo, recuerdo que no puse a Alejandro en lista negra. ?Por qu¨¦ est¨¢ en mi lista negra? ?Esto est¨¢ muy raro? ¨C ra mir¨® fijamente a Pol, con mirada afda. -ra. -?Fuiste t¨²? ra lo interrog¨® directamente, -Esta noche, aparte de ti, no tuve contacto privado con nadie m¨¢s. Alejandro me dijo que me m¨® durante toda noche, pero no se pudo conectar porque lo pusieron en lista negra. Books Chapters Are Daily Updated Join & Stay Updated for All Books Updates¡­ Los dedos de Pol se apretaron en su rodi, y bajo sus gafas de oro, pas¨® un gran escalofrio por su cuerpo: -Record¨¦ que solo dej¨¦ mi tel¨¦fono un momento, cuando me dirig¨ª al ba?o en el restaurante japon¨¦s, As¨ª que, ?lo pusiste en lista negra en ese ese instante, verdad? ¨C ra entrecerr¨® los ojos. ra, ?me est¨¢s acusando?¨C mirada de Pol segu¨ªa siendo ra e inocente. -No es una acusaci¨®n, es una araci¨®n de los hechos¨Cra dijo con determinaci¨®n. Pol sinti¨® un peso abrumador en su pecho, casi se le dificultaba respirar. ra, admito que no deber¨ªa haber tocado tu tel¨¦fono. Pero no queria que Alejandro arruinara nuestra cita. ?Sabes cu¨¢nto sufri esperando hoy? Fui muy egoista y, de cualquier manera, fue mi error. Lo siento. -Por ¨²ltima vez, no dejes que algo as¨ª vuelva a ocurrir- ra no ten¨ªa energ¨ªas para discutir m¨¢s con ¨¦l, despu¨¦s de todo lo que habia sucedido esta noche. -Lo que pas¨® entre Alejandro y yo es un asunto privado, no me gusta que otros se involucren en este asunto Incluso cuando nos divorciamos, nunca lo puse en mi lista negra. No quiero poner fin a nuestra cboraci¨®n en el ¨¢mbitoercial. Mientras deje de preocuparme por ¨¦l en mi interior, ninguna otra cosa me interesa. Pol estaba preocupado al principio, pero despu¨¦s de escuchar estas pbras, sus ojos se iluminaron de nuevo. ra, ?realmente lo has superado? Los ojos de ra todav¨ªa estaban enrojecidos, afirmando lentamente. -?Perfecto, ral ¨C Pol estaba emocionado casi al borde de euforia, agitando sus manos con gran emoci¨®n. ra, ahora que te has liberado de Alejandro, ?puedes considerar darme una oportunidad? Quiero ser persona que est¨¦ a tudo, deseo protegerte. Aunque no estuve en tu pasado, quiero -Pol, no estoy en el estado de ¨¢nimo adecuado para tener una rci¨®n en este momento. Te lo dije era antes. ¨C La voz de ra era tranqu, llena de cansancio. -Estoy agotada y he perdido el inter¨¦s en el amor. Lo siento. -Estar conmigo no requerir¨¢ ning¨²n esfuerzo de tu parte, solo disfrutar de sentirte amada. ¨C Los ojos de Pol briban, se acerc¨® a ra, su aliento se volvi¨® c¨¢lido y apasionado. ra, ?podr¨ªamos intentarlo? Dame una oportunidad para ser bueno contigo y hacerte feliz. ?Te atrever¨ªas a intentar estar conmigo? ra apret¨® losbios y se qued¨® sin pbras. -El amor no esoprar en l¨ªnea, no hay opci¨®n de devoluci¨®n en siete d¨ªas. -No necesitas hacer nada, solo d¨¦jame amarte y cuidarte, solo por favor. ¨C Pol puso su otro brazo sin yeso en ventana del coche y envolvi¨® a ra en su abrazo. Sus ojos expresaban profundo cari?o, casi voltees cabeza. -Pol, gracias por rescatarme esta noche. Pero en el futuro, no hagas cosas tan peligrosas, ?de acuerdo? ¨C ra agradeci¨® suavemente mientras se lo recordaba al mismo tiempo. Cap铆tulo 752 Cap¨ªtulo 752 ? Bookmark This Website Cap¨ªtulo752 -ra, ?qu¨¦ te sucede? ¨C Pol not¨® ramente que ra no luc¨ªa nada bien y pregunt¨® con preocupaci¨®n. -Yo, recuerdo que no puse a Alejandro en lista negra. ?Por qu¨¦ est¨¢ en mi lista negra? ?Esto est¨¢ muy raro? ¨C ra mir¨® fijamente a Pol, con mirada afda. -ra. -?Fuiste t¨²? ra lo interrog¨® directamente, -Esta noche, aparte de ti, no tuve contacto privado con nadie m¨¢s. Alejandro me dijo que me m¨® durante toda noche, pero no se pudo conectar porque lo pusieron en lista negra. Los dedos de Pol se apretaron en su rodi, y bajo sus gafas de oro, pas¨® un gran escalofrio por su cuerpo: -Record¨¦ que solo dej¨¦ mi tel¨¦fono un momento, cuando me dirig¨ª al ba?o en el restaurante japon¨¦s, As¨ª que, ?lo pusiste en lista negra en ese ese instante, verdad? ¨C ra entrecerr¨® los ojos. ra, ?me est¨¢s acusando?¨C mirada de Pol segu¨ªa siendo ra e inocente. -No es una acusaci¨®n, es una araci¨®n de los hechos¨Cra dijo con determinaci¨®n. Pol sinti¨® un peso abrumador en su pecho, casi se le dificultaba respirar. ra, admito que no deber¨ªa haber tocado tu tel¨¦fono. Pero no queria que Alejandro arruinara nuestra cita. ?Sabes cu¨¢nto sufri esperando hoy? Fui muy egoista y, de cualquier manera, fue mi error. Lo siento. -Por ¨²ltima vez, no dejes que algo as¨ª vuelva a ocurrir- ra no ten¨ªa energ¨ªas para discutir m¨¢s con ¨¦l, despu¨¦s de todo lo que habia sucedido esta noche. -Lo que pas¨® entre Alejandro y yo es un asunto privado, no me gusta que otros se involucren en este asunto Incluso cuando nos divorciamos, nunca lo puse en mi lista negra. No quiero poner fin a nuestra cboraci¨®n en el ¨¢mbitoercial. Mientras deje de preocuparme por ¨¦l en mi interior, ninguna otra cosa me interesa. Pol estaba preocupado al principio, pero despu¨¦s de escuchar estas pbras, sus ojos se iluminaron de nuevo. ra, ?realmente lo has superado? Los ojos de ra todav¨ªa estaban enrojecidos, afirmando lentamente. -?Perfecto, ral ¨C Pol estaba emocionado casi al borde de euforia, agitando sus manos con gran Books Chapters Are Daily Updated Join & Stay Updated for All Books Updates¡­ emoci¨®n. ra, ahora que te has liberado de Alejandro, ?puedes considerar darme una oportunidad? Quiero ser persona que est¨¦ a tudo, deseo protegerte. Aunque no estuve en tu pasado, quiero -Pol, no estoy en el estado de ¨¢nimo adecuado para tener una rci¨®n en este momento. Te lo dije era antes. ¨C La voz de ra era tranqu, llena de cansancio. -Estoy agotada y he perdido el inter¨¦s en el amor. Lo siento. -Estar conmigo no requerir¨¢ ning¨²n esfuerzo de tu parte, solo disfrutar de sentirte amada. ¨C Los ojos de Property of N?)(velDr(a)ma.Org. Pol briban, se acerc¨® a ra, su aliento se volvi¨® c¨¢lido y apasionado. ra, ?podr¨ªamos intentarlo? Dame una oportunidad para ser bueno contigo y hacerte feliz. ?Te atrever¨ªas a intentar estar conmigo? ra apret¨® losbios y se qued¨® sin pbras. -El amor no esoprar en l¨ªnea, no hay opci¨®n de devoluci¨®n en siete d¨ªas. -No necesitas hacer nada, solo d¨¦jame amarte y cuidarte, solo por favor. ¨C Pol puso su otro brazo sin yeso en ventana del coche y envolvi¨® a ra en su abrazo. Sus ojos expresaban profundo cari?o, casi voltees cabeza. -Pol, gracias por rescatarme esta noche. Pero en el futuro, no hagas cosas tan peligrosas, ?de acuerdo? ¨C ra agradeci¨® suavemente mientras se lo recordaba al mismo tiempo. Cap铆tulo 753 Cap¨ªtulo 753 ? Bookmark This Website Cap¨ªtulo753 ra frunci¨® el ce?o, su coraz¨®n estaba lleno de emocionesplicadas, pero no pudo expresas con ridad. No valgo pena que arriesgues tu vida por mi. Ahora es el momento de tomar medidas para evitar m¨¢s da?o. -El amor de cada persona es muy valioso, no quiero que tu amor se convierta en algo tan conflictivo y tortuosoo el mio. Cada amor se convierte en un amor equivocado. Alejandro regres¨® al coche ya entrada noche. C¨¦sar hab¨ªaprado una taza de caf¨¦ caliente en una tienda deestibles abiertas 24 horas y se Sinti¨® una punzada de amargura mientras encend¨ªa calefi¨®n en el coche y, le pasaba su abrigo a Alejandro antes de darle taza de caf¨¦ caliente. -Alejandro, hay un hospital cerca. Deber¨ªamos ir a que te atiendan, tus manos est¨¢n congdas. -?Qu¨¦ pas¨® exactamente? Alejandro mir¨® con gran detenimiento su tel¨¦fono, su tono de voz fr¨ªo y casi mec¨¢nico. C¨¦sar se qued¨® at¨®nito. -Alejandro, ?qu¨¦ est¨¢s diciendo? -Las fotos estaban ramente en mi tel¨¦fono, nadie toc¨® mi tel¨¦fono, y yo nos elimin¨¦. Entonces, ? c¨®mo se eliminarons fotos? ¨C Cada pbra de Alejandro sali¨®o sis estuviera arrancando de entre sus dientes, su tono era fr¨ªo y firme. -Tal vez tu tel¨¦fono fue infectado por un tipo virus pens¨® r¨¢pidamente C¨¦sar -Recuerdo que me llevaste a estudiar tolog¨ªa inform¨¢tica, por eso te lo digo. S¨¦ que los hackers avanzados pueden invadir un tel¨¦fono solo con el n¨²mero de tel¨¦fono y el modelo, y eliminar contenido no cifrado. Por eso Books Chapters Are Daily Updated Join & Stay Updated for All Books Updates¡­ generalmente usas funci¨®n de mensajes temporales o guardas archivos importantes en un correo electr¨®nico cifrado en lugar de almacenarios en tu tel¨¦fono. ?Es posible que alguien haya invadido tu tel¨¦fono? Alejandro estaba sudoroso, respiraba con gran dificultad, apoyando mano en su frente empapada de sudor, sorprendido de haber olvidados habilidades de hacking que hab¨ªa aprendido en academia militar. Entendido¨Cdijo con voz ronca, su tono bajo y sombrio. -Necesitamos ir al hotel donde Jimena estuvo esta noche, revisar una a unas grabaciones de seguridad y ver a esa mujer que se parece C¨¦sar se sorprendi¨® y pens¨® que su jefe estaba volvi¨¦ndose loco. -?Se parece? ?No puede ser! La se?ora es una belleza iparable, nadie puedepar¨¢rsele, y mucho menos ser id¨¦ntica. Esto es Property of N?)(velDr(a)ma.Org. Alejandro observ¨® con gran detenimiento a C¨¦sar, sin perder tiempo en discusiones innecesarias. -Ve a Investigar pronto, y menos cha. ¨¦l sab¨ªa que esa mujer no pod¨ªa ser ra. Sin embargo, si e seguia utilizando apariencia id¨¦ntica a ra, podr¨ªa representar una amenaza potencial para e. Por lo tanto, no solo tenia que desentra?ar la conspiraci¨®n que hab¨ªa hacia ra, sino tambi¨¦n encontrar a esa mujer. -En cuanto a c¨®mo desaparecieron los mensajes, investigare personalmente Cap铆tulo 754 Cap¨ªtulo 754 ? Bookmark This Website Capitulo754 El escandaloso encuentro nocturno entre Jimena y Alejandro, continuo creciendo en Inte, sin cesar de avivars mas de pasi¨®n. Tanto los Rodriguez,o los Hern¨¢ndez, enviaron equipos de rciones p¨²blicas para manejar el esc¨¢ndalo, pero situaci¨®n se encontraba cada vez m¨¢s grave. No solo habia videos y fotoso evidencia, sino que los rumores segu¨ªan propag¨¢ndose en red. Cuando Isabe vios noticias, su tel¨¦fono se le cay¨® de inmediato al suelo, y desafortunadamente, e misma cay¨® pors escaleras. Por fortuna,s escaleras erano una pendiente suave, con solo unos pocos escalones, pero a¨²n as¨ª se torci¨® el tobillo y se golpe¨® cabeza. Esta escena asust¨® en gran manera a Rodrigo, quien inmediatamente llev¨® a su madre al hospital. En habitaci¨®n del hospital, Isabe se encontraba en cama con una via intravenosa, apretando fuertemente mano de Rodrigo, con l¨¢grimas en sus ojos. -Rodrigo, ?qu¨¦ haremos? ?Qu¨¦ haremos? Jimena solo tiene veintid¨®s a?os, ?c¨®mo podr¨¢ enfrentar a las personas despu¨¦s de esto? ?C¨®mo enfrentar¨¦ a tu abuelo, c¨®mo enfrentar¨¦ a tu padre? ¨C Isabe solloz¨® sin poder contenerse. Rodrigo se sent¨® en el borde de cama, con un pesar profundo y preocupado. -Madre, me encargar¨¦ de esta situaci¨®n, no te preocupes por eso -?C¨®mo neas hacerlo? Las fotos y los videos ya se han difundido, itu hermana ni siquiera se ha casado! ?Qui¨¦n se atrever¨¢ a casarse con e en el futuro? Jimena es mi hermana, y nadie se atrever¨¢ a critica en mi presencia. No me quedar¨¦ de brazos cruzados¨Cdijo Rodrigo, apretando los dientes, con ira ardiendo en su interior. -?Crees que todav¨ªa estamos en ¨¦poca de hace veinte a?os, cuando familia Rodriguez en M¨¦xico hac¨ªa lo que quer¨ªa sin que nadie se atreviera a intervenir al respecto, incluso policia? Ahora vivimos en una sociedad basada en el estado de derecho, ?crees que a¨²n puedes contrrlo todo? Isabe seguia llorando mientras golpeaba con fuerza cama. Rodrigo frunci¨® el ce?o con frialdad, recordando historia de mafia de familia Rodriguez. Su abuelo, en su b¨²squeda de acumr riqueza, habia luchado en oscuridad junto a sus hermanos, de esta manera se obtuvo fortuna inicial de familia Rodriguez. Sin embargo, a medida que cambi¨® el tiempo, familia Rodriguezenz¨® a desprenderse de su Imagen mafiosa. Su padre decidi¨® cambiar el rumbo de familia y poco a poco legaliz¨®, dejando atr¨¢s el pasado mafioso. Cuando el padre de Rodrigo se convirti¨® en el presidente del grupo Rodriguez, empresa se hab¨ªa alejado gradualmente de su imagen mafiosa y habiaenzado a realizar actividadeserciales legitimas. No obstante,s tradiciones familiares y los m¨¦todos de resoluci¨®n de problemas a¨²n conservaban algunas hues oscuras y aterradoras. Durante este proceso, su padre tuvo conflictos con Mateo y su propio hermano. Rodrigo siempre pens¨® que su padre era demasiado endeble y arrogante. Si ¨¦l tuviera el control del grupo Rodriguez, su egoista y frio tio Walter no podr¨ªa haber actuado tan impunemente. Books Chapters Are Daily Updated Join & Stay Updated for All Books Updates¡­ -?Y qu¨¦ hay de ese supuesto buen hermano! Todo este asunto lo inici¨® ¨¦l, ?pero hasta ahora no ha dichol ni una pbra! ?Est¨¢ haci¨¦ndonos creer que nada de esto ha sucedido? Isabe lloraba a¨²n m¨¢s intensamente, casi a punto de desmayarse. -Madre, no puedes har asi de Alejandro, ?Alejandro no es ese tipo de personal ¨C Rodrigo se esforzo en defender a su buen hermano. -?Con tantos periodistas pendientes tomando fotos, todavia puede negarlo? -Deben ser solo malentendidos, Alejandro nunca ha mostrado inter¨¦s en Jimena, ¨¦l tiene a personal que ama en su coraz¨®n. ?No haria nada con Jimena! Rodrigo estaba desesperado, su mirada era distante. Isabe habl¨® con enojo y l¨¢grimas: -Jimena es tu ¨²nica hermana. Tu hermana est¨¢ siendo insultada por un hombre y t¨² est¨¢s deldo de un desconocido. La ¨²nica opci¨®n ahora es hacer que Alejandro se haga responsable de Jimena¨Cdijo Isabe con determinaci¨®n. ?Hacerse responsable? ?Qu¨¦ quieres decir? ¨C Rodrigo de repente se puso serio. Belongs to N?velDrama.Org - All rights reserved. -Saldr¨¦ del hospital lo antes posible, encontrar¨¦ el momento adecuado y pedir¨¦ mano de Jimena a la familia Hern¨¢ndez¨Cafirm¨® Isabe con gran firmeza, -No puedes hacer eso de esa forma tan impulsiva y dominante. Incluso si apuntas con un arma a Alejandro, ¨¦l no se casaria con Jimena¨Cprotest¨® Rodrigo enojado. -La decisi¨®n final puede que no est¨¦ en sus manos. La mirada de Isabe se volvi¨® fria, pasando de su aspecto tiemo de anta?o a decidida en un instante. Los hombres deben asumir responsabilidad de sus actos. Si no se casa con Jimena, estar¨¢ en contra de toda familia Rodriguez. En ese momento, incluso si yo no hago nada, su abuelo no se quedar¨¢ de brazos cruzados, y ¨¦l actuar¨¢. ?Realmente quieres que vea c¨®mo su nieta es humida? No creas que, porque es hijo de Enrique, Rodriguez no actuar¨¢ en su contra, y esto se quedar¨¢ impune. Cap铆tulo 755 Cap¨ªtulo 755 ? Bookmark This Website Cap¨ªtulo755 Por otrodo, estaba familia Rodriguez. Al igual que Fernando, Mateo Rodr¨ªguez vivia con sus hijos, en una gran mansi¨®n. Aunque un poco m¨¢s peque?a que vi mar de familia Hern¨¢ndez, a¨²n se contaba entres diez mejores propiedades del pa¨ªs. En esos dias, toda familia Rodriguez estaba al tanto del esc¨¢ndalo de gran dimensi¨®n, e incluso los sirvientes en casaentaban el asunto en sus momentos libres, convirtiendo verg¨¹enza de Jimena en un tema de conversaci¨®n cotidiana despu¨¦s del t¨¦. La falta deentarios de Alejandro y Hern¨¢ndez solo habia empeorado situaci¨®n, dejando reputaci¨®n de Jimena en ruinas. Como heredera de familia Rodriguez, esta imagen era unpleto desastre. -?La se?orita ha regresado ya? ¨C haban en voz baja algunas des criadas. -Si, est¨¢ en el estudio del se?or Mateo, llorando desconsdamente. Es realmentementable¨C suspir¨® una des criadas, lo que le ha sucedido. -?De qu¨¦ sirve llorar? Como heredera de familia Rodriguez, no deberia haberseportado de esa forma. La reputaci¨®n de una joven es muy importante. Ahora, su rci¨®n con el presidente Hern¨¢ndez est¨¢ en entredicho, y cuando los periodistas fotografiaron, parec¨ªa desali?ada y fea. ?Qui¨¦n se atrever¨¢ a casarse con una mujer as¨ª en el futuro? -Hanpartido una habitaci¨®n, lo que significa que ha pasado algo. Ahora que todo se ha descubierto, Alejandro debe asumir su responsabilidad porpleto. -No veo ninguna intenci¨®n de asumir responsabilidad por parte de Alejandro. Hasta ahora no ha dicho ni una pbra al respecto, est¨¢ ro que no quiere reconocer nada en absoluto. Books Chapters Are Daily Updated Join & Stay Updated for All Books Updates¡­ -Rodrigo y Alejandro son hermanos, as¨ª que cuando se entere de esto, ser¨¢ muy inc¨®modo para ambos. -Dejemos de har, jaqu¨ª viene Walter Rodr¨ªguez! Las criadas se apresuraron a apartarse y se inclinaron. Sefior Walter, buenos d¨ªas! Un hombre descendi¨®s escaleras, con el cabello cuidadosamente peinado a ambosdos, vistiendo un traje azul oscuro de alta calidad y una mirada afda. Este hombre era Walter Rodriguez, el segundo hijo de Mateo y primo de Rodrigo. Walter sonri¨® y, dej¨® una advertencia mientras pasaba junto as criadas: -Sus chismes pueden pasarme desapercibidos, pero si mi sobrino llegara a escucharlos, temo que sus lenguas sufrir¨ªans consecuencias. Las criadas temron y guardaron absoluto silencio. -Abuelo, por favor, tienes que har por mi. No puedo enfrentar a nadie despu¨¦s de esto¨CJimena se abraz¨® a Mateo, llorando inconsblemente con voz entrecortada. -Querida nieta, no llores m¨¢s, podr¨ªasstimar tus ojos¨CMateo acarici¨® espalda temblorosa de Jimena, su rostro reflejaba un profundo pesar. -No debes sentirte tan mal, en esta situaci¨®n, tu madre y Rodrigo no pueden hacer mucho, pero su abuelo har¨¢ por ti. Los miembros de familia Rodriguez han sido criados para no soportar tal injusticia. -Hija, tienes toda raz¨®n¨CWalter adopt¨® una expresi¨®n seria y entr¨® en habitaci¨®n. -Jimena es ni?a mimada de mi hermano mayor, y en nuestra familia, apreciamos m¨¢s que a nadie. No podemos quedarnos de brazos cruzados mientras ese tal Hern¨¢ndezstima. -Walter voz llorosa de Jimena se hizo a¨²n m¨¢s fuerte. Belongs to N?velDrama.Org - All rights reserved. Jimena siempre record¨® lo amable que Walter era con e. Desde peque?a, su padre habia sido muy estricto, neg¨¢ndole lujos y d¨¢ndole muy poco dinero para sus gastos, lo que hac¨ªa sentirse inc¨®moda frente a sus amigos. Sin embargo, Walter era diferente. Siempre le daba mucho dinero en privado y le tra¨ªa costosos regalos en sus visitas, satisfaciendo su vanidad de entonces. Por lo tanto, ten¨ªa una buena y maravillosa impresi¨®n de ¨¦l. -Walter, ?tambi¨¦n lo sabes? ¨C Mateo frunci¨® el ce?o. -Conocemos posici¨®n de nuestra familia Rodriguez, es bien sabida. Esta situaci¨®n ya es de dominio p¨²blico¨Crespondi¨® Walter. Cap铆tulo 756 Cap¨ªtulo 756 ? Bookmark This Website Cap¨ªtulo756 This content ? 2024 N?velDrama.Org. Walter se dej¨® caer perezosamente en el sof¨¢, tom¨® una naranja del taz¨®n de frutas y pelo con gran desinter¨¦s. En mi opini¨®n, deber¨ªamos dejar que Alejandro se case con Jimena y listo. Los densos cejas grises de Mateo se fruncieron de repente. Jimena se escondi¨® en los brazos de su abuelo, y susbios se curvaron ligeramente en respuesta a estas pbras. -A pesar de que Alejandro es un hijo ilegitimo y su estatus es un poco cuestionable, tarde o temprano, Si se?ora de casa Hern¨¢ndez en el futuro, lo cual no seria una m eli¨®n¨CWalter cruz¨®s piernas y arroj¨® una rodaja de naranja en su boca. ser¨¢ el gran heredero de familia Hern¨¢ndeena se casa con ¨¦l, ser¨¢ l -Walter! ?Qu¨¦ est¨¢s diciendo? ¨C Jimena mordi¨® subio inferior, sus mejis estaban totalmente encendidas. -Va wahe pensado en todo por ustedes. Podemos decir que Jimena y el hijo de familia Hern¨¢ndez han estado saliendo durante unrgo tiempo, solo que no lo hicieron p¨²blico. Ambos son solteros, ?es tan inusual quepartieran una habitaci¨®n de hotel? ?Por qu¨¦ gente se asusta tanto? Miren c¨®mo Jimena ha sufrido¨CWalter tenia una gran destreza en manejar opini¨®n p¨²blica debido a sus empresas de entretenimiento y rciones p¨²blicas. -Walter, realmente eres un experto en decir todo tipo de tonter¨ªas. Deber¨ªamos aprender de ti, habilidad de har sin sentido¨Cuna risa burlona resono cuando Rodrigo entr¨® en s a grandes zancadas, su figura imponente irradiaba un aura de superioridad. -Hermano mayor¨Cel coraz¨®n de Jimena dio un vuelco, y se refugi¨® en los brazos de Mateo. Books Chapters Are Daily Updated Join & Stay Updated for All Books Updates¡­ La sonrisa en el rostro de Walter se solidific¨® por un momento, y el trozo de naranja en su mano se arrug¨®. -Sobrino, ?est¨¢s de mal humor al verme? -Rodrigo, ?c¨®mo puedes har asi a los mayores? Deber¨ªas mostrar m¨¢s respeto¨CMateo sono visiblemente disgustado. Rodrigo levant¨® una ceja en una sonrisa burlona, su atractivo rostro se torn¨® m¨¢s fr¨ªo y despiadado. Sel sent¨® frente a Walter y, con un tono ma?oso, dijo: -Walter, desde que te convertiste en presidente, has ampliado tu alcance en los negocios, incluso te est¨¢s entrometiendo en los asuntos de gran Casa. ? Quieres experimentar paternidad? Porque no tienes hijos. Las provocaciones de Rodrigo dejaron a Walter enfurecido, pero no pudo responder, ya que solo ¨¦l y su esposa sabian del dolor de su problema de disfunci¨®n er¨¦ctil, Su esposa era ¨²nica que conocia su 11/2 -Rodrigo! ?C¨®mo te atreves a harle a tu t¨ªo Walter de esa manera? ?Es inaceptable! ¨C Mateo golpe¨® el apoyabrazos del sof¨¤ con indignaci¨®n. -Abuelo, solo estaba bromeando con Walter. Walter siempre ha sido amable conmigo, ?c¨®mo podr¨ªa enojarse? ¨C Rodrigo cambi¨® de actitud de inmediato, mostrando una expresi¨®n juguetona y haciendo muecas a Walter. Sin embargo, el travieso sonido ?Grrl¨Csono a¨²n m¨¢s estridente. Walter mantuvo su sonrisa, pero en su interior, ha fusdo a su problem¨¢tico sobrino unas diez mil veces. -En cuanto al matrimonio de Jimena, Walter, no debes preocuparte demasiado. Selionar¨¦ un esposo adecuado para Jimena, pero definitivamente no ser¨¢ Alejandro¨CRodrigo enfatiz¨®, y atm¨®sfera en s se torn¨® repentinamente tensa. La expresi¨®n de Jimena pas¨® de triunfante a sombr¨ªa. -Sobrino, quiz¨¢s noprendes del todo lo que estoy diciendo¨CWalter adopt¨® una actitud autoritaria y habl¨® seriamente, -Con situaci¨®n llegando a este punto, si Hern¨¢ndez no acepta a Jimena, estar¨¢n pisoteando dignidad de los Rodriguez. Est¨¢n enviando un mensaje a familia Rodriguez de que, incluso si es nieta del patriarca, incluso si es tu hermana, Jimena no es m¨¢s que un juguete de Alejandro. Una vez que se cansen de e, pueden desecha a su antojo, Cap铆tulo 757 Cap¨ªtulo 757 ? Bookmark This Website Cap¨ªtulo757 Tan solo,s pbras hab¨ªan sido pronunciadas, cuando Jimena volvi¨® a llorar amargamente, gritando:¨C ?Abuelo, Walter, ya no puedo enfrentar a nadie! Mejor seria que me estrera y muriera. -?Mi querida nieta, no llores! ?El abuelo tomar¨¢ cartas en el asunto por ti! ¨C Mateo hab¨ªa dominado los vientos ys tormentas a lorgo de su vida, y esta ofensa era algo que no pod¨ªa soportar bajo ning¨²n punto de vista. Estall¨® de ira, agarr¨® un vaso de agua y lo arroj¨® violentamente al suelo. -?Alejandro quiere abandonarte despu¨¦s deenzar esto? ?Est¨¢ m¨¢s que harto! Rodrigo, ?tu madre tambi¨¦n result¨® herida por esto? ?Est¨¢ en el hospital ahora? Rodrigo trag¨® saliva, quedando en silencio. -Cuando tu madre sea dada de alta, ir¨¢n de inmediato a familia Hern¨¢ndez para unpromiso. Si t¨² no vas, ?yo ir¨¦ personalmente! -?Abuelo, por favor, mant¨¦n calma! ¨C Rodrigo no podia contener su furia ante idea de causar un gran alboroto en familia Hern¨¢ndez. Sus ojos mostraban un fuego de enojo. -Sobrino mayor, si no recuerdo mal, Alejandro y t¨² eran grandes amigos,o hermanos¨CWalter levant¨® una pierna, mostrando una expresi¨®n de no considerar esto un gran problema. -?Ser¨ªa algo muy bueno si Jimena se casara con Alejandro? No entiendo por qu¨¦ te opones de esta manera. -Es precisamente porque tengo una buena rci¨®n con Alejandro, que s¨¦ qu¨¦ tipo de persona es¨Cdijo Rodrigo con impaciencia. -Alejandro ya tiene a alguien en su coraz¨®n: ¨²nica hija del se?or Julio, ra! Cuando oyeron el nombre de ra, expresi¨®n de los tres miembros de familia Rodriguez se torn¨® sombria Incluso Mateo dej¨® escapar una mirada de temor. -Jimena, ?Le has confesado tus sentimientos a Alejandro en m¨¢s de una ocasi¨®n? ?Has intentado todo lo que estaba a tu alcance? ?Crees que eso ha funcionado? ?Alguna vez Alejandro te ha mirado? Rodrigo mir¨® fr¨ªamente a Jimena, su voz cada vez m¨¢s baja. Jimena se estremeci¨® y respondi¨® -Hermano Rodrigo, ?de qu¨¦ est¨¢s hando? Exclusive content from N?velDrama.Org. -Has intentado de todo para captar atenci¨®n de Alejandro, pero ?c¨®mo podr¨ªa ¨¦l Books Chapters Are Daily Updated Join & Stay Updated for All Books Updates¡­ estar contigo en un hotel,partiendo misma habitaci¨®n? Jimena, ?necesitas que te lo diga de manera m¨¢s cruda y cruel? ?Qu¨¦ desea que te lo recuerde? Rodrigo se enfureci¨® a¨²n m¨¢s a medida que haba, sus venas del cuelloenzaron a sobresalir, Podia tolerar elportamiento extravagante y desenfrenado de Jimena, pero no pod¨ªa soportar su astucia y manipci¨®n. BONDS -Abuelo, por favor, no escuches lo que est¨¢ diciendo mi hermano mayor¨CJimena continu¨® fingiendo su victimismo¨CSoy su hermana, pero ante sus ojos, soy solo una seductora. Es cierto que me he enamorado de Alejandro, pero ¨¦l no siente lo mismo por mi, y lo que sucedi¨® esa noche, s¨¦ que no deber¨ªa haber ocurrido. Sus pbras ten¨ªan un significado m¨¢s profundo, pero no lo expres¨® ramente. -Aunque sea cierto,o dices, que Alejandro est¨¢ interesado en ra, en este momento veo que el futuro de ¨¦l y ra es bastante incierto¨CMateo acarici¨® cabeza de Jimena suavemente, apretando los dientes. -Jimena, si te interesa ese joven de familia Hern¨¢ndez, no hay problema. Solo tengo una nieta, y si es lo que desea, har¨¦ todo lo posible para ayuda. A pesar des l¨¢grimas en sus ojos, Jimena se sinti¨® triunfante y muy llena de alegr¨ªa. ¨C -?Abuelo! Rodrigo apret¨® los pu?os, incapaz de contener su enojo. -Si nuestra familia Rodriguez pudiera unirse a familia Hern¨¢ndez, ser¨ªa una gran celebraci¨®n¨CWalter se puso de pie pausadamente, saludando a Jimena con respeto. -Felicidades por adntado, te dar¨¦ un gran regalo cuando llegue ese feliz momento. Cap铆tulo 758 Cap¨ªtulo 758 ? Bookmark This Website Capitulo758 Walter acababa de dejar casa de Mateo, y su expresi¨®n habia evidentemente cambiado por completo. Su secretario lo sigui¨® muy cauteloso y le pregunt¨® sorprendido: -Walter, escuch¨¦ tu conversaci¨®n con Property of N?)(velDr(a)ma.Org. Mateo en el estudio. ?Por qu¨¦ est¨¢s apoyando el matrimonio de se?orita Jimena con Alejandro? -?Crees que Alejandro se casar¨¢ con Jimena? Walter sonri¨® burlonamente, -Alejandro se ha causado grandes problemas por ra. Hace poco casi perdi¨® vida por e. Est¨¢ ro que todav¨ªa tienen sentimientos el uno por el otro, pero mi sobrina es una joven muy terca y voluntariosa. Alejandro no se casar¨¢ con e. Yo s¨¦ que Alejandro noeter¨¢ ese grave error f¨¢cilmente, por eso estoy avivando el fuego y apoyando el matrimonio de Jimena con Alejandro. As¨ª podremos desestabilizar situaci¨®n, enfriar rci¨®n previa entre Rodrigo y Alejandro. Cuanto m¨¢s ca¨®tica sea situaci¨®n, mejor ser¨¢ para nosotros. -Eres muy astuto¨Cel secretario exm¨® con gran admiraci¨®n. En los ojos de Walter brill¨® una maliciosa chispa. -Desde siempre, mejor manera de separar a los hermanos es utilizando a una mujer; y eso es lo que har¨¦. Justo cuando iba a bajars escaleras, se dio cuenta de algo y pregunt¨® en voz baja: -Por cierto, ?c¨®mo se ma esa chica de familia Hern¨¢ndez que Rodrigo mencion¨® anteriormente, que Rodrigo ha estado manteniendo fuera? -Noa. -Bien, vigla de cerca. Podemos sacarle alg¨²n provecho. Books Chapters Are Daily Updated Join & Stay Updated for All Books Updates¡­ -?Rodrigo, me duele! ?Por favor, sueltamel Rodrigo, con una mirada feroz y el rostro fri¨®o el hielo, tir¨® del brazo de Jimena, arrastr¨¢nd comor un costal hasta una habitaci¨®n vac¨ªa. Apenas cerr¨® puerta, Rodrigo levant¨® su fuerte brazo y arroj¨® a Jimena al suelo con gran brutalidad. Jimena cay¨® con torpeza, sintiendo un dolor agudo en su cuerpo y viendo c¨®mo le aparec¨ªan moretones. en su brazo. -Jimena, necesitas decirme toda verdad sobre lo que pas¨® en el hotel¨Cgrit¨® Rodrigo, luchando por contener su ira. Cualquier otra persona podr¨ªa habe matado en ese momento. -No s¨¦ de qu¨¦ est¨¢s hando¨CJimena respondi¨®, respirando agitadamente y neg¨¢ndose a confesar. -Tu mente no podr¨ªa haber ideado un n tanplicado y mal¨¦volo. Alguien te est¨¢ manipndo desdes sombras¨Cdijo Rodrigo, acerc¨¢ndose y mir¨¢nd intensamente con sus ojos enrojecidos. -i Dime qui¨¦n est¨¢ detr¨¢s de todo esto!¨C El coraz¨®n de Jimenatia con gran fuerza, y el sudor frio le recorria espalda. ?C¨®mo podria decirle a Rodrigo? Adem¨¢s, solo estaba siguiendos instriones de esa persona, ini siquiera s¨¦ qui¨¦n es esa persona! Asi que apret¨® los dientes y le dijo con gran determinaci¨®n: -Nadie me ayud¨®, todo fue idea mia. -Jimena! ?Sigues mintiendo en esta situaci¨®n? -?Qu¨¦ pasa? ?Qu¨¦ expresi¨®n es esa? Jimena rio burlonamente, -?No est¨¢s contento? ?Quieres golpearme o matarme? Cap铆tulo 759 Cap¨ªtulo 759 ? Bookmark This Website Cap¨ªtulo759 La mujer frente a ¨¦l, riendo de forma desvergonzada y maliciosa, desafiaba constantemente los l¨ªmites de Rodrigo con sus pbras y iones. Es dificil imaginar que esta mujer, su propia hermana, se hubiera transformado en un demonio fuera de control. -Te lo pregunto de nuevo, ?qui¨¦n est¨¢ detr¨¢s de todo esto?-le grit¨® Rodrigo con una intensidad cercana a histeria. -Nadie me dio ¨®rdenes. Puedes preguntarme mil veces, y mi respuesta ser¨¢ misma¨Crespondi¨® Jimena mientras se levantaba con elegancia, alisandos arrugas de su vestido de alta costura. Luego, coquetamente, se pas¨® los dedos por surga melena ondeada de color casta?o, siendo cinica en su expresi¨®n. -Hermano Rodrigo, pronto me casar¨¦ con tu mejor amigo y me convertir¨¦ en esposa del gerente del grupo Hern¨¢ndez. T¨² conoces a Alejandro mejor que nadie. A pesar de que dijiste que me presentar¨ªas a otros hombres, desde que era ni?a, siempre he admirado a Alejandro. No me casar¨ªa con nadie m¨¢s en esta vida, nadie separa a ¨¦l. ?No deber¨ªas alegrarte por mi? ?No soy ni?a que m¨¢s adorabas? ?0 todo tu cari?o por mi fue falso? ?Dimelo? -Jimena, ?qu¨¦ est¨¢s diciendo? ¨C Cada una de sus pbras le atravesaba el coraz¨®n,o si le estuviera arrojando aceite caliente sobre una herida abierta. Property of N?)(velDr(a)ma.Org. Books Chapters Are Daily Updated Join & Stay Updated for All Books Updates¡­ -Mi hermano mayor, hace mucho que ya no me adora. Tienes a alguien m¨¢s en tu vida, alguien que ha ocupado mi lugar; ?entonces que soy para ti? Probablemente, menos importante que ra¨Ccontinu¨® Jimena, riendo descontrdamente, incluso l¨¢grimas brotaron de sus ojos. -Permiteme ser ra: Alejandro nunca se casar¨¢ contigo, deja de so?ar despierta, ahora. Rodrigo estaba tan furioso que pens¨® que sus dientes iban a romperse. -Adem¨¢s, Noa nunca ha sido tu enemiga. Es mi mujer. -?Mi futura cu?ada? ?Y t¨² te casar¨¢s con una persona discapacitada mental? ¨C Jimena se rio con desd¨¦n. -Aunque lo aceptara, mi madre y mi abuelo nunca permitir¨ªan que Noa entrara en familia Rodriguez. Hermano Rodrigo, por m¨¢s que ames, siempre ser¨¢ una mujer a que mantendr¨¢s en secreto, oculta de vista, sin estatus y sin reconocimiento alguno. ?Crees que familia Hern¨¢ndez permitir¨¢ que su hija se convierta en su amante? Enrique nunca casaria a su hija con alguieno t¨². Tal vez ser¨ªa mejor si te casaras con Leona. El coraz¨®n de Rodrigo, lleno de emociones turbulentas,tia con fuerza y su respiraci¨®n se volv¨ªa m¨¢s pesada. -Mi matrimonio, mi amor, son asuntos que decidir¨¦ por mi mismo. No necesito que t¨² ni nadie -Te devuelvos mismas pbras. Mi matrimonio no requiere tu preocupaci¨®n¨Cdijo Jimena, sin ganas de discutir m¨¢s. Se frot¨® el brazo morado y se dirigi¨® hacia puerta. -?Jimena! esta noche, te ordeno que regreses a Yemen. No tienes permitido regresar a M¨¦xico sin mi autorizaci¨®n¨Cdijo Rodrigo con gran ira y una fuerte desilusi¨®n en su mirada, volviendo lentamente su rostro. -Si no te vas por tu propia voluntad, har¨¦ que te regreses. -Rodrigo, ?realmente crees que, en este punto, puedes contrrme? Jimena se apoy¨® en el marco de la puerta, alzando con arrogancia barbi. -Mi abuelo ha dicho que debo quedarme a tudo hasta que me case. ?Quieres maniprme antes de que me case con Alejandro? ?Quieres que me vaya? No lo consideres. Porque no lo har¨¦. -Jimena pero que dices. Rodrigo respiro profundamente, su rostro apuesto enrojecido por ira. -A partir de hoy, si cruzas esa puerta, dejar¨¦ porpleto de ser tu hermano mayor. Jimena mantuvo una mirada inexpresiva, tan friao si fuera una desconocida. -Si incluso mi hermano mayor no puede estar de mido, si no puede preocuparse por mi, entonces no quiero un hermanoo t¨². La noticia de rci¨®n entre Alejandro y Jimena en el hotel se habia vuelto ampliamente conocida, convirti¨¦ndose en un esc¨¢ndalo mucho m¨¢s atractivo que los chismes des celebridades. Despu¨¦s de todo, hab¨ªa muchos envidiosos. ra no tenia animos para preocuparse por todo esto, porque tenia asuntos mucho m¨¢s importantes que atender. Cap铆tulo 760 Cap¨ªtulo 760 ? Bookmark This Website Capitulo760 -ra, jeres increible! En el caf¨¦ de KS World, ra y Victor, los hermanos, se sentaron en un rinc¨®n. Victor coloc¨® algunas fotos frente a e. -Talo lo sospechabas, ese delincuente tiene una habitaci¨®n secreta llena de fotos de Ema. Parece que no era un fan¨¢tico de Luzo dec¨ªa. Si no, por el contrario, est¨¢ obsesionado es con Ema. ra apret¨® losbios y baj¨® voz. -Victor, ?has encontrado alguna pista importante? Victor dud¨® un momento y sac¨® una bolsa de evidencia de su bolsillo. La bolsa conten¨ªa un cor de tino incrustado con diamantes, de estilo antiguo y no es de alta calidad. -Encontr¨¦ esto en casa de ese tipo. Lo guardaba cuidadosamente en una caja, lo que significa que este objeto es muy importante para ¨¦l. Belongs to N?velDrama.Org - All rights reserved. ra tenia una memoria excepcional, y reconoci¨® de inmediato el cor. -Este cor parece ser el mismo que Ema sol¨ªa llevar. Las fotos lo demuestran. Son id¨¦nticos. Victor, incluso siendo un experimentado detective, admir¨® su capacidad deductiva. -ra, realmente deberias haber sido policia, eres realmente excepcional. Losbios rojos y seductores de ra se curvaron en una sonrisa. -No puedo hacerlo. Tengo mal. car¨¢cter y es probable que ejecute a los criminales en el acto. -Parece que Ema y este hombre ten¨ªan una rci¨®n muy cercana. Ema le dio todos sus cores, ?crees que podr¨ªa haber algo entre ellos? ra entrecerr¨® sus bellos ojos. -Incluso si lo hubiera, eso ya es cosa del pasado. Estas pruebas solo demuestran que se conocian, pero no pueden ser evidencia alguna de que Ema conspir¨® con este hombre para atacar deliberadamente a Luz. Lo s¨¦. Pero para mi, evidencia actual es bastante s¨®lida. ra tom¨® el colgante y lo examin¨® detenidamente bajo luz, sus ojos de zafiro desteban con frialdad. -Victor, siguiente i¨®n que quiero tomar es visitar familia Hern¨¢ndez y har con Ema Victor se qued¨® boquiabierto y pregunt¨® con gran asombro: -ra, ?qu¨¦ neas hacer? Books Chapters Are Daily Updated Join & Stay Updated for All Books Updates¡­ ra inclin¨® su cuerpo hacia atr¨¢s y desliz¨® sus dedos sobre mesa uno por uno, mostrando una belleza impresionante y un aire dominante, -Quiero har con Ema y obtener m¨¢s pruebas. Quiero infligir el m¨¢ximo da?o a Ema con informaci¨®n Luego de reuni¨®n con Victor, ra recibi¨® una mada de Cam y supo que Cam iba a regresar temprano a Austria al d¨ªa siguiente. Esto hizo que ra y Aar¨®n regresaran de inmediato a vi hermosa. En s de estar, Leticia tom¨® mano de Cam y madre e hija haron con l¨¢grimas en los ojos. -Madre, est¨¢s exagerando un poco. Cam habl¨® con entusiasmo, pero sus ojos estaban a punto de llorar. -Austria no est¨¢ tan lejos de nuestro pa¨ªs. Puedes visitarme en cualquier momento-. -La ¨²ltima vez que fui a verte, me qued¨¦ tres d¨ªas y ni siquiera pude verte. Siempre est¨¢s ocupada con tu esposo, de nada me sirvi¨® ir a visitarte. Leticia apret¨® mano de su hija con fuerza, su voz se quebr¨®. -Realmentemento que est¨¦s tan lejos de mi. -Madre, ¨²ltima vez fue mi culpa. Octavio tuvo arreglos de trabajo de ¨²ltimo momento y,o su esposa, tuve que pa?arlo, as¨ª que lo siento mucho, no volver¨¢ a pasar. -?Cam! ra entr¨® corriendo con entusiasmo y pena en los ojos. -?No puedes quedarte un poco m¨¢s? No pude pasar tiempo contigo. -El futuro esrgo, ra. Cam se levant¨® apresuradamente, ys dos hermanas se tomaron des manos. Despu¨¦s des eliones presidenciales, te prometo que traer¨¦ a mi esposo y regresaremos juntos. Podremos pasar m¨¢s tiempo juntas. Cap铆tulo 761 Cap¨ªtulo 761 ? Bookmark This Website Capitulo761 D¨C?Se?orita, has regresado! Aar¨®n sali¨® apresuradamente, todav¨ªa vestido con su traje de negocios, aunque ten¨ªa harina en parte. dntera. -?Hm? Aar¨®n, ?estuviste cocinando? ¨C ra pregunt¨® con gran curiosidad. -Fue Luz, e y In¨¦s est¨¢n ocupadas en cocina, asi que pens¨¦ en ayudarles. ¨C Aar¨®n se sinti¨® un poco inc¨®modo y preocupado. -?Luz se encuentra cocinando?¨C Leticia se levant¨® sorprendida. -?Por qu¨¦ no detuvieron? E se desmay¨® esta ma?ana. ra sinti¨® un sobresalto en su coraz¨®n. -?Luz se desmayo? Voy a ve. En cocina, In¨¦s estaba junto a su madre, ayud¨¢nd a cocinar. -Madre, ?est¨¢s bien? ¨C In¨¦s miraba preocupada el rostro p¨¢lido de Luz. -Estoy bien, tenemos que terminar r¨¢pido cena. Va casi es hora, no es bueno que todos est¨¦n hambrientos. Mientras murmuraba distra¨ªdamente, Luz cortabas verduras con rapidez. De repente, se escuch¨® un suspiro ahogado. -?Madre, te est¨¢s cortando mano! ¨C In¨¦s se asust¨® y estaba a punto de llorar. -?Luz! ra y Aar¨®n llegaron a tiempo. La herida en el dedo de Luz era muy profunda. ra actu¨® con decisi¨®n. -Aar¨®n, ve a mi habitaci¨®n y trae el botiqu¨ªn, herida de Luz necesita puntos. -S¨ª, se?orita. Aar¨®n regres¨® con gran rapidez con el botiquin, y ra cosio y vend¨® herida de Luz con destreza. Property of N?)(velDr(a)ma.Org. In¨¦s qued¨® asombrada por habilidad de su hermana mayor y no pudo encontrar pbras para expresar su asombro y agradecimiento. Su hermana pod¨ªa hacer cualquier cosa, no hab¨ªa nada que no pudiera hacer o resolver. Definitivamente era genial Por otrodo, se sent¨ªa impotente y d¨¦bil. Su madre hab¨ªa sido maltratada y casi gravemente herida, y e no pod¨ªa hacer nada, Estuvo a punto de llorar de frustraci¨®n y tristeza. -In¨¦s, con se?orita aqui, no tienes que preocuparte¨Cdijo Aaron, inclin¨¢ndose y poniendo sus c¨¢lidas manos en sus temblorosos hombros. Estaba preocupado por e. -Luz ha cocinado mucho, vamos a llevarida. In¨¦s not¨® que ra tenia algo que decirle a su madre, as¨ª que sec¨® sus l¨¢grimas y sali¨® de habitaci¨®n Books Chapters Are Daily Updated Join & Stay Updated for All Books Updates¡­ con Aar¨®n. -Luz, no te preocupes. Has sufrido mucho, y esto no se quedar¨¢ as¨ª, yo recuperar¨¦ tu dignidad¨Cra baj¨® susrgas pesta?as mientras envolvia los dedos de Luz con vendajes uno a uno. ?Hija! Aprecio tu amabilidad, pero no tienes que hacer nada por mi. Estoy realmente bien. El coraz¨®n de Luztia con ansiedad, y su mirada se tornaba confusa y turbia. -Tal vez hace m¨¢s de veinte a?os, alguien se atrevi¨® a atacarte sin escr¨²pulos. Ahora, si intenta hacer lo mismo, est¨¢ cavando su propia tumba. ra respir¨® profundamente, conteniendo ira que le llenaba los ojos. -Asegurar¨¦ que esta persona pague por lo que ha hecho. Luz de repente recobr¨® lucidez y agarr¨® mano de ra, dando un fuerte suspiro. -?ra, sabes qui¨¦n lo hizo? -Lo s¨¦. Luego, de todos estos d¨ªas, supongo que ya tienes una idea de qui¨¦n podr¨ªa ser. Un abismo de dolor cruz¨® los ojos de ra. -Deber¨ªas informarle a Julio. Un hombre no puede quedarse sin hacer nada cuando su mujer es maltratada. -ra, no quiero buscar venganza. Solo quiero que nuestra familia est¨¦ segura y en paz- Las l¨¢grimas rodaban pors mejis de Luz. 217 Cap铆tulo 762 Cap¨ªtulo 762 ? Bookmark This Website Capitulo762 ra suspir¨® suavemente, conoc¨ªa muy bien personalidad de Julio. Si sospechaba que Ema podria forma elegante de resolver el problema y solo traer¨ªa m¨¢splicaciones. Aunque era experta en conspiraciones y maquinaciones, sabia que, para lidiar con alguieno Ema, ten¨ªa que recurrir a m¨¦todos m¨¢s sutiles y crueles. a ser -Luz, ?conoces a esta persona? ¨C ra sac¨® su tel¨¦fono y mostr¨® foto del asesino a Luz. Como el asesino siempre llevaba una m¨¢scara, Luz no hab¨ªa visto su verdadero rostro en ese momento. -Este hombre sol¨ªa ser asistente en el canal TS. Hac¨ªa m¨²ltiples trabajos en el estudio, atendiendo a los actores, sirviendo agua y haciendo otros oficios simres. -?Eso significa que solia entrar y salir libremente del edificio de TS, sin ninguna restri¨®n cierto? -Si, y a veces tambi¨¦n hac¨ªa trabajos varios en el set,o ser un extra en algunas ocasiones. Books Chapters Are Daily Updated Join & Stay Updated for All Books Updates¡­ Luz estaba confundida y pregunto: ra, ?por qu¨¦ de repente est¨¢s preguntando sobre esta persona? This content ? 2024 N?velDrama.Org. ra frunci¨® el ce?o y tuvo una idea aterradora de repente. Despu¨¦s de dejar habitaci¨®n de Luz, su rostro se torn¨® sombrio, y se sinti¨® preocupada. -Se?orita, un joven est¨¢ esperand afuera-dijo un sirviente con respeto. -La ha estado esperando unrgo tiempo. El coraz¨®n de raenz¨® atir fuertemente, y sus palmas sudaban ligeramente. Involuntariamente, record¨® a Alejandro, el hombre que una vez esper¨® en silencio bajo fuerte nevada. -No le has dicho a nadie m¨¢s, ?verdad? ¨C Su voz se volvi¨® ronca. -No, ¨¦l me pidi¨® que le informara discretamente, sin molestar a los dem¨¢s. -Muy bien, gracias.. ra ajust¨® su respiraci¨®n ca¨®tica y, con emociones exaltadas, cruz¨® el amplio patio hasta llegar ante la antigua e imponente puerta. Por alguna raz¨®n, a pesar de gran desavenencia que han tenido ese d¨ªa, no sent¨ªa rencor hacia ¨¦l en ese momento. En cambio, su coraz¨®nt¨ªa tan fuerte y r¨¢pido que casi parec¨ªa estar fuera de control, Cada vez le resultaba m¨¢s dificil entender sus propios sentimientos. Con un sordo golpe, ra empuj¨® puerta y, con sus pesta?as temblorosas, alz¨® mirada. -ra. +15 BONOS Fue un mado tierno y apasionado, con una voz magn¨¦tica, ra y melodiosa. Sin embargo, e sinti¨® una leve decepci¨®n. Frente a e, sobre un corcel sudoroso, con una mirada ardiente y una sonrisa c¨¢lida, no estaba Alejandro, sino Pol. Cap铆tulo 763 Cap¨ªtulo 763 ? Bookmark This Website Capitulo 763 -?C¨®mo llegaste hasta aqu¨ª? ¨C pregunt¨® ra. Pol vestia un elegante traje negro y, sosten¨ªa un espl¨¦ndido corcel que briba bajo oscuridad de noche,o un principe encantado salido de un gran pcio medieval. -Vine a verte. -?C¨®mo est¨¢n tus heridas? Despu¨¦s de un incidente tan grave, deberias descansar al menos dos meses. para recuperarte porpleto. Y. ?qu¨¦ pas¨® con el yeso en tu brazo?o sigues ¨C ra record¨® noche aterradora y no pudo evitar preocuparse por su estado -Con esas pbras tuyas, ya no me importans heridas en mi cuerpo- Pol mir¨® con una expresi¨®n llena de ternura y pasi¨®n. ra sinti¨® un breve desconcierto que recorreria su cuerpo y no supo c¨®mo responder. -No solo vine para verte, tambi¨¦n te traje esto. La ¨²ltima vez te fuiste apresuradamente y no pude d¨¢rtelo. -Pol, el caballo es hermoso, te lo agradezco infinitamente, pero es demasiado valioso. No puedo aceptarlo- ra rechaz¨® oferta de manera muy sutil y delicada. yo ra, ?te hice enfadar de alguna manera? ?Todavia te sientes molesta por lo que pas¨® ese d¨ªa? -No. Eso ya es cosa del pasado. La rci¨®n entre Alejandro y yo ya, no es muy diferente de lo que seria si nos hubi¨¦ramos peleado. Pol apret¨® rienda del caballo con fuerza y sus ojos se estrecharon. -Este caballo fue selionado especialmente para ti con gran cuidado y esmero, y fue importado desde el extranjero. Lo he tenido en el establo de familia Garcia todo este tiempo, pero despu¨¦s de lo que pas¨® en el establo, ya no puedo mantenerlo all¨ª. En mi casa no tengo suficiente espacio para mantener un caballo. Entonces, ?podr¨ªas Exclusive content from N?velDrama.Org. ayudarme cuid¨¢ndolo? Y dedic¨¢ndole su tiempo. Soloo un favor de amigos. ra no pudo rechazar una solicitud tan sincera. Despu¨¦s de todo, siempre estaba dispuesta a ayudar a un amigo. -As¨ª que, lo cuidar¨¦ por ahora. Cuando encuentres un lugar adecuado para el, av¨ªsame y te lo enviar¨¦. ra observ¨® al corcel sudoroso y su alegr¨ªa aument¨® enormemente, no pudo ser disimda. Sin embargo, su educaci¨®n le ense?¨® que no podia tomar posesi¨®n des pertenencias de otros sin una Books Chapters Are Daily Updated Join & Stay Updated for All Books Updates¡­ -Est¨¢ bien. Cuando encuentre un lugar, vendr¨¦ a recogerlo. Pol mir¨® hacia el cielo estredo, con copos de nieve cayendo lentamente. ra, brisa nocturna de Valencia es un poco fria. ?Puedo entrar a tomar una taza de t¨¦? ra finalmente se dio cuenta de que hab¨ªan estado de pie afuera por un tiempo, hando en el frio, asi que se sinti¨® avergonzada. -Lo siento, Pol. Por favor, entra. Pol levant¨® su mirada y sus sugestivos,bios y entr¨® con paso seguro. Justo cuando se acerc¨® a ra, de repente frunci¨® el ce?o y mir¨® fijamente su bello rostro, y profundiz¨® su mirada en su sien izquierda. ?Qu¨¦ sucede? ?Tengo algo en cabeza? ¨C ra parpadeo sorprendida. Pol alz¨® lentamente mano y desliz¨® por su sien. El coraz¨®n de ra se contrajo cuando estaba a punto de esquivarlo, pero en ese momento, una rosa roja apareci¨® ante sus brintes y hermosos ojos. Erao si se hubieran arrancado directamente de cabeza, de un rojo tan intensoo sangre, radiante y muy exuberante. -?De d¨®nde has sacado?! -Para ti, practiqu¨¦ un peque?o e ingenioso truco de magia estos ¨²ltimos d¨ªas. Pol empuj¨® timidamente sus gafas doradas, con una apariencia refinada pero juvenil. -Puedes re¨ªrte silo deseas. ra estaba sorprendida, con una mez de emociones en su interior. Cuanto m¨¢s se preocupaba Pol por e y trataba con dulzura, m¨¢s se sentia culpable,o si estuvieraetiendo errores una y otra vez m¨¢s. El mayordomo llev¨® el caballo adentro, y todo el proceso dej¨® a todos boquiabiertos. ra condujo a Pol hacia Vi Hermosa. Cap铆tulo 764 Cap¨ªtulo 764 ? Bookmark This Website Capitulo764 Justo cuando puerta estaba a punto de cerrarse, Pol de repente detuvo sus pasos, con una sonrisa fria en su rostro, se dio vuelta hacia atr¨¢s. Susbios estaban p¨¢lidos, dibujando una l¨ªnea burlona y despectiva. Al mismo tiempo, Alejandro se encontraba solo junto a ventana, mirando hacia afuera con gran inquietud. No dejaba de fumar, y el cenicero de cristal estaba lleno de colis apdaso monta?as. La habitaci¨®n estaba llena de humo, lo que hac¨ªa que su expresi¨®n, que solia ser fria y refinada, ahora estuviera llena de soledad, y se volviera borrosa Alejandro tosi¨® varias veces sin poder evitarlo, sintiendo su pechoo un abismo sin fondo, vac¨ªo y desdo. Recordaba el d¨ªa en que arroj¨® el acuerdo de divorcio frente a ra, oblig¨¢nd a divorciarse de ¨¦l, sin tener ninguna consideraci¨®n por e; y luego vi¨¦nd vestida de nco mientras subia al coche.de Diego y se alejaba de Vi Mar. En ese momento, estaba lleno de furia, pero no entend¨ªa por qu¨¦ estaba tan enojado. Ahora lo entend¨ªa; estaba enojado porque no quer¨ªa que se fuera. Durante mucho tiempo, ¨¦l y ral habian estado intercambiando pbras dolorosas e hirientes, discutiendo constantemente, pero solo Books Chapters Are Daily Updated Join & Stay Updated for All Books Updates¡­ estaban haciendo una demostraci¨®n ridic: que no se amaban. Comprendi¨® sus verdaderos ¨C Exclusive content from N?velDrama.Org. sentimientos en el momento que e se fue. Alejandro pens¨® en silencio, incapaz de expresar sus sentimientos internos. De repente, su tel¨¦fono son¨®, mostrando el nombre de C¨¦sar en panta. Su coraz¨®n dio un vuelco y r¨¢pidamente apag¨® el cigarrillo antes de contestar mada; -Alejandro, segul tus instriones y vigile a se?orita toda noche en su puerta. Finalmente, pude ver su rostro¨Cdijo C¨¦sar. Deber¨ªa haber sentido alivio, pero su tono no era en absoluto rjado. -?C¨®mo est¨¢ e? ¨C voz de Alejandro estaba nerviosa pero tranqu, recordando noche en el parque cuando ra ayud¨® a Pol a alejarse. Aunque amaba, no significaba que careciera de su propio temperamento y orgullo. -Alejandro, te enviar¨¦ algunas fotos, prep¨¢rate mentalmente¨Cdijo C¨¦sar por tel¨¦fono. C¨¦sar envi¨®s fotos a Alejandro a trav¨¦s de WhatsApp. Con su mirada de asombro, Alejandro abri¨® las fotos. En foto, Pol estaba cerca del cuello de ra, desde este ¨¢ngulo, losbios del hombre parec¨ªan haber rozado su piel suave y delicada. La intimidad entre los dos era innegable. Para ¨¦l, siempre ha existido rechazo y resistencia de su parte. Cada vez era ¨¦l quien tomaba iniciativa, y cada vez era e quien her¨ªa su orgullo. Alejandro se enojaba cada vez m¨¢s, sus ojos color almendra se enrojecian. De repente, golpe¨® el cristal de ventana con el pu?o, haciendo un estruendo ensordecedor que asust¨® a C¨¦sar al otrodo del tel¨¦fono. -?C¨¢lmate, Alejandro! Por favor, si no puedes soportarlo, ven personalmente. Pol est¨¢ en casa de se?orita, no puedes quedarte de brazos cruzados. Solo aumentar¨¢ su arrogancia, ?te estar¨¢s rindiendo frente a e ¨¦l? -?Ir a ve? ?De qu¨¦ serviria ir a ve? ¨C Alejandro temba de rabia, su pecho se agitaba violentamente, sus ojos llenos de desesperaci¨®n y angustia. -?No dijo e que ya no quer¨ªa volver a verte? Entonces, yo le concedere su deseo. Cap铆tulo 765 Cap¨ªtulo 765 ? Bookmark This Website Cap¨ªtulo765 Esta noche, Julio y su hermano no estaban en casa, habian salido hacia el extranjero para tratar asuntos de negocios. La casa estaba ocupada en su mayor¨ªa, por mujeres. Pol, en apariencia, no era un desconocido. En esa noche tardia, Luz se encontr¨® en apuros, y todos estaban cerca de e, rode¨¢nd de atenci¨®n y mimos. ra no queria molestar a su familia, as¨ª que llev¨® a Pol a s de estar. Sin embargo, sorprendentemente, Cam estaba tomando caf¨¦ por su cuenta. -Cam, ?a¨²n no te has ido a descansar? ¨C ra se sorprendi¨® un poco y luego present¨® a Pol, -Este es mi amigo, Pol de familia Garcia. Lo vi en fiesta de cumplea?os de Luz ¨²ltima vez, lo recuerdo muy bien. -ra eligi¨® tenermeo su amigo, y eso esto es un gran honor para m¨ª. ¨C Pol sonri¨® con afecto, parec¨ªa muy sincero. -Poder conocer a futura primera dama de Austria en persona es a¨²n m¨¢s honorable y hgador para mi. ra se sorprendi¨® un poco, no esperaba que ¨¦l dijera algo as¨ª. Cam mantuvo una expresi¨®n tranqu y respondi¨®: -Soy solo hermana de ra, mi esposo es solo un miembro¨²n del pamento austriaco. No puedo asumir esas bes pbras que est¨¢s diciendo. Pol se mordi¨® ligeramente elbio y guard¨® un silencio total. -ra, atiende a tu invitado adecuadamente, no quiero interrumpirlos¨Cdijo Cam mientras se levantaba lentamente y sal¨ªa de s de estar. Una vez que cerr¨® puerta, su rostro se torn¨® sombrio de inmediato. Sac¨® su tel¨¦fono del bolsillo del abrigo y m¨® a su asistente. -?Tienes alguna informaci¨®n sobre lo que te ped¨ª que investigaras? -Se?ora, si, efectivamente hemos investigado. La informaci¨®n sobre Pol se ha enviado a su correo electr¨®nico privado. -Entendido. Dado que ya era tarde, Pol no quer¨ªa molestar, asi que se qued¨® un rato m¨¢s y luego se fue. De vuelta en el coche, H¨¦ctor inmediatamente sonri¨® y dijo: -Pol, ra est¨¢ mostrando una actitud. cada vez m¨¢s amigable contigo. No solo acept¨® tu regalo, sino que tambi¨¦n te invit¨® a entrar a su casa. Books Chapters Are Daily Updated Join & Stay Updated for All Books Updates¡­ Pol ajust¨® sus lentes y su expresion no mostraba alegr¨ªa, era algo¨²n. -Vamos conduce. ra ni acept¨® su regalo ni lo invit¨® a entrar. Todo seguia igual que antes, todo era iniciativa suya, y ¨¦l estaba dispuesto a hacerlo. ra nunca dio un paso adnte hacia ¨¦l. Si miras -Alejandro ya ha sidopletamente rechazado por ra, est¨¢ fuera del juego porpleto. alrededor de ra, no encontrar¨¢s a otro hombre mejor que t¨². T¨² y ra seguramente estar¨¢n juntos en un futuro no muy lejano. Pol afloj¨® el nudo de su corbata Windsor con sus manosrgas y p¨¢lidas y pregunt¨® con indiferencia: ¨C Est¨¢s diciendo que no soy lo suficientemente bueno enparaci¨®n con Alejandro? H¨¦ctor sinti¨® un escalofrio y se disculp¨®, -Pol, lo siento, no quise decir eso. -Tal vez ra haya dejado atr¨¢s a Alejandro, pero ¨¦l a¨²n no ha soltado realmente, por lo que no podemos bajar guardia. Mientras haba, Pol mir¨® pensativo hacia afuera. -Por cierto, Pol, investigaci¨®n que me pediste ha dado resultados¨Cdijo H¨¦ctor con un tono sombrio y Property of N?)(velDr(a)ma.Org. directo. -Adnte. -La ¨²ltima vez, cuando t¨² y ra fueron atacados en el establo, alguien efectivamente alter¨® a los caballos. Nuestro equipo analiz¨®s muestras de sangre de los caballos y encontr¨® un estimnte que afecta el sistema nervioso de los animales. Adem¨¢s, nuestros agentes llevaron a cabo una b¨²squeda exhaustiva, tanto dentroo fuera del establo, y finalmente encontraron esto en un cubo de basura. Cap铆tulo 766 Cap¨ªtulo 766 ? Bookmark This Website Cap¨ªtulo766 H¨¦ctor sac¨® una jeringa de una bolsa de pl¨¢stico de su maletin. -Hemos revisados c¨¢maras de seguridad y encontramos al culpable, est¨¢ confirmado que es uno de los secuaces de Eduardo. Pol cerr¨® ligeramente los ojos, con destellos de sarcasmo en su mirada. -Eduardo es tan desagradable como su hermano Leonardo. Eduardo no tiene astucia de su hermano, sus iones no son limpias y suportamiento carece de precauci¨®n y elegancia. Este tipo de escoria no merece que desperdicie mi tiempo en tratar con ¨¦l. Hector apret¨® los dientes y habl¨® con determinaci¨®n: -Pero no podemos dejarlo asi, seria demasiado indulgente, si no hacemos nada al respecto. -Por supuesto que no¨Crespondi¨® Pol tranqumente mientras inclinaba cabeza y cerraba los ojos, suspirando suavemente. -Me rompi¨® una costi, le romper¨¦ tres. Me rompi¨® un brazo, le har¨¦ perder una pierna. Se?or, ?eso es demasiado? H¨¦ctor afirm¨® repetidamente: -Definitivamente no es demasiado, en lo absoluto. Ser indulgente con ¨¦l ya es considerar lealtad fraternal. ?Lealtad fraternal? ?El tambi¨¦n lo merecia? Pol rio suavemente y neg¨® con cabeza. -Sir -Si ra hubiera resultado herida en lugar de mi, no habria esperado tanto para lidiar con Eduardo. ra, despu¨¦s de ba?arse y cuidar minuciosamente su piel, finalmente se sinti¨® un poco m¨¢s aliviada y fresca. -ra, ?est¨¢s despierta? ¨C voz de Cam se escuch¨® desde afuera de puerta. A¨²n no, Cam. ?Entra por favor! Cam abri¨® puerta y entr¨®. ra se volte¨® para mirar a su hermana, que llevaba una bata de seda azul ro, con ojos cristalinos que bribano gemas, y su piel era p¨¢lida y radiante,o una piedra preciosa transparente. -?La primera dama, m¨¢s hermosa ha llegado! -brome¨® Cam. -Cam, ?de d¨®nde sacaste un caballo? dorado y tan majestuoso¨Cpregunt¨® Cam con curiosidad. Books Chapters Are Daily Updated Join & Stay Updated for All Books Updates¡­ -Oh, es el caballo de Pol¨Crespondi¨® ra mientras seguia masaje¨¢ndose el rostroo una dama muy refinada. -?Es su caballo o el caballo que te ha regdo? -Es de ¨¦l. El quer¨ªa regal¨¢rmelo, pero no lo acept¨¦. -As¨ª que tu animal favorito es el caballo, y a¨²n as¨ª te has resistido a esta tentaci¨®n tan grande. Parece que realmente quieres marcar l¨ªmites con ¨¦l. Cam lo mencion¨® con un tono pensativo y murmur¨® para si misma: -As¨ª que ahora puedo estar tranqu. Sin embargo, joven ra, ten¨ªa o¨ªdos agudos y escuch¨® conversaci¨®n. -Cam, ?qu¨¦ dijiste? -Puedo ver que Pol est¨¢ muy interesado en ti. Sus miradas hacia ti est¨¢n llenas de ternura, se podria jr seda de es. Cuando ra penso en esto, se sinti¨® un poco abrumada. -Lo s¨¦, me ha confesado sus m¨¢s profundos sentimientos. Pero ahora mismo, no tengo inter¨¦s en el romance. -?Por qu¨¦? ?Es por Alejandro y c¨®mo formao testimo?-brome¨® suavemente Cam. -No, no es por eso¨Cra pens¨® en Alejandro y apret¨® un poco m¨¢s fuerte su rostro, dej¨¢ndolo enrojecido. -Maria vio ese caballo y, se emocion¨® much¨ªsimo. Ahora est¨¢ montando en el patio trasero¨Ccambi¨® de tema Cam con una sonrisa. -?Mar¨ªa est¨¢ montando ese caballo? ra se levant¨® bruscamente de su si, con los ojos muy abiertos. ?Yo ni siquiera lo he montado! -Deja que lo pruebe, despu¨¦s de todo, le has regdo millones en joyas, ?no puedes acaso dejal montar un caballo?Property of N?)(velDr(a)ma.Org. Cap铆tulo 767 Cap¨ªtulo 767 ? Bookmark This Website Cap¨ªtulo767 En ese momento, se escucharon los en¨¦rgicos gritos de Mar¨ªa desde afuera de ventana. ra se toc¨® frente con una suave palmada y dijo: -Bueno, mientras est¨¦ feliz, deja entonces que lo haga. Cam se sent¨® lentamente en el sof¨¢, con losbios ligeramente apretados, indecisa sobre lo que quer¨ªa decir. -Cam, para venir a verme a esta hora, seguramente tienes algo que decir, ?verdad?-ra se acerc¨® a e, amigablemente tom¨® su brazo y le pregunt¨® en voz baja: -?Se trata de Pol, cierto? Cam pregunt¨® con calma: -Recuerdo que Pol solia visitar nuestra casa cuando era ni?o, parece que tenian una muy buena rci¨®n, -Si, fuimospa?eros de se en infancia¨Cra entrecerr¨® sus hermosos ojos mientras recordaba, en aquel entonces, era intimidado en escu, y yo siempre lo defendia. ¨¦l estabal agradecido, as¨ª que siempre me seguiao un fiel amigo. Debido a mi origen, los otros estudiantes se manten¨ªan alejados de m¨ª, as¨ª que nos apoy¨¢bamos mutuamente y nos convertimos en grandes amigos. Para ser honesta, esos a?os de infancia fueron bastante felices. Luego, se fue a Austria con Laura, y no tuvimos contacto durante quincergos a?os. -Quince a?os sin contacto, eso significa que se convirti¨® en un extra?o para ti¨CCam mir¨® profundamente con una expresi¨®n reflexiva y mnc¨®lica. -Si, primera vez que lo vi, casi no lo reconoci. Anteriormente ten¨ªa piel ra y parec¨ªa un ni?o. Ahora es alto, guapo, muy varonil, en definitiva, unperfecto gn. -Entonces, ?piensas que es guapo o Alejandro es guapo? ¨C Cam le gui?¨® un ojo y le pregunt¨® en tono de broma. -Cam, ?Alejandro te ha estado dando sobornos en secreto? ?Por qu¨¦ siempre mencionas su nombre? Esto es muy inapropiado¨Cra funci¨® el ce?o y murmur¨®, un poco molesta. -ra, hermana, no me opongo a que hagas amigos. Despu¨¦s de todo, Sim¨®n y tu padre eran buenos amigos, y su hijo no deberia hacerte ning¨²n da?o. Cam, con una expresi¨®n seria, pens¨® en su investigaci¨®n privada sobre el pasado de Pol. -Pol no es tan humilde y sencilloo parece. Investigu¨¦ su historia en Austria y descubri que ha tenido un gran ¨¦xito en los negocios, con amplios intereses y unapleja red de conexiones. La sociedad en Austria es rtivamentepleja, con una continua actividad de grupos delictivos, tr¨¢fico de drogas y problemas de corrupci¨®n. Cuando tu esposo asumi¨® el cargo, su principal tarea fue abordar el problema ra, escuchando esto,enz¨® a sentirse nerviosa. -Entonces, ?nuestro futuro con cu?ado ser¨¢ es muy enigm¨¢tico yplicado? -No cambles de tema¨Cadvirti¨® Cam. Su expresi¨®n se torn¨® m¨¢s seria. -Para mantener un negocio del tama?o de Pol en Austria, es muy probable que haya estado involucrado en actividades ilegales. Tambi¨¦n escuch¨¦ que fue citado para un interrogatorio secreto rcionado con drogas en un momento dado, pero finalmente fue derado inocente debido a falta de pruebas, en ese momento. -?Qu¨¦ est¨¢s diciendo? ¨C los ojos de ra se contrajeron. -A pesar de que finalmente no fue condenado y regres¨® siendo inocente, donde hay humo, hay fuego. Ser investigado significa que habia fuertes sospechas en su contra. Adem¨¢s, el fiscal que llev¨® su caso se deje es un antiguo estudiante de tu esposo, conocido por su integridad y rectitud. No es alguien que sobornar f¨¢cilmente ni que acuse f¨¢cilmente as personas sin pruebas. se Cam agarr¨® fuertemente mano de su hermana, preocupada, y dijo: -ra, incluso si son solo simplemente amigos, es mejor no acercarse demasiado a alguien con riesgos tan potencialeso estos. ra tembl¨® ligeramente, susrgas pesta?as temron mientras reflexionaba en silencio durante un momento y luego afirm¨® suavemente. -Hermana, ya soy adulta y he pasado por muchas vicisitudes, he visto lo peor de los entornos y he conocido oscuridad de naturaleza humana. Tomar¨¦ en cuenta tus pbras y lo entiendo, agradezco tu valiosa preocupaci¨®n. Cinco d¨ªas despu¨¦s, al atardecer, una caravana de lujosos coches negros ingres¨® a Vi Mar, estacion¨¢ndose uno tras otro frente a mansi¨®n. Los primeros en descender fueron varios guardaespaldas vestidos de negro con medas doradas en el pecho, simbolo de su pertenencia a familia Rodriguez.Property of N?)(velDr(a)ma.Org. Cap铆tulo 768 Cap¨ªtulo 768 ? Bookmark This Website Capitulo768 Las puertas de los tres coches se abrieron al mismo tiempo, y Jimena y su madre fuerons primeras en descender de uno de ellos. -?El abuelo! ¨C Mateo, con cabellos ncos ens sienes, vestia un elegante traje negro y se apoyaba en un bast¨®n de oro con cabeza de ¨¢gu. Baj¨® del coche, ayudado por Jimena, con una expresi¨®n fria. -Pap¨¢, camina m¨¢s despacio, por favor- Isabe tambi¨¦n se apresuro a su encuentro. Mateo mir¨® fr¨ªamente puerta principal de mansi¨®n de familia Hern¨¢ndez, tom¨® una profunda bocanada de aire y dijo con gran fuerza: -La ¨²ltima vez que viniste a pedir mano, ese muchacho de la familia Hern¨¢ndez nunca mostr¨® ning¨²n respeto desde el principio hasta el final. Property of N?)(velDr(a)ma.Org. Isabe mordi¨® subio, afirmando avergonzada. -Si. -?C¨®mo puedes ser tan in¨²til? Jimena frunci¨® el ce?o en silencio, aparentemente tambi¨¦n descontenta con su madre. -El segundo hijo de familia Hern¨¢ndez, es posible que ya hayas oido har de su fuerte car¨¢cter. Incluso Enrique no puede influir en sus decisiones. Adem¨¢s, Ema es su madrastra y tiene muy poco. poder sobre ¨¦l¨Cexplic¨® Isabe en voz baja. Desde muerte de su esposo, su familia ha sido sostenida por Rodrigo. Si no hubieran tenido un hijo, Mateo habria ignorado porpleto. -T¨² eres madre de Jimena, y tu hija est¨¢ siendo maltratada y no puedes hacer nada al respecto i Terrible! -Mateo estaba furioso, golpeando el suelo con su bast¨®n. La familia Rodr¨ªguez en M¨¦xico, es una des principales familias, nadie bajo ning¨²n concepto se atreve a provocarnos. Pero ahora, debido a un insignificante joven, tengo que resolver este problema personalmente. ?Es esto lo que man filialidad? -Pap¨¢, todo es culpa mia, soy in¨²til¨CIsabe baj¨® cabeza y sigui¨® disculp¨¢ndose muy apesumbrada. -Abuelo, mam¨¢ ha hecho todo lo que ha podido, por favor, no culpe m¨¢s, mira que est¨¢ muy afligida- Jimena, tom¨¢ndolo del brazo, defendi¨® a su madre con dulzura. -Alejandro, ese chico es demasiado atrevido, no nos toma en serio a nosotros, los Rodriguez¨Clos ojos de Mateo briban de furia incontenible,s venas en su frente se pronunciaban demasiado, -sus iones de los ¨²ltimos d¨ªas son simplemente un desprecio hacia los Rodriguez. Seria mejor que lo convenzas para que se case con Jimena. De lo contrario, los Rodriguez ser¨¢n enemigos mortales de los Hern¨¢ndez para siempre el interior del reservado de discoteca era un caos absoluto. Leona, estaba organizando una gran fiesta con un grupo de amigos, y dos modelos masculinos casi desnudos estaban bando muy cerquita de e. Entre los gritos de multitud, Leona ten¨ªa una mirada lujuriosa, inclin¨® cabeza hacia atr¨¢s y dej¨® que el vino tinto se derramara sobre su extasiado y tembloroso pecho. Uno de los modelos, al darse cuenta, abrazo apretadamente y pas¨® lengua por su cuello, descendiendo poco a poco hasta su excitado pecho. La gente a su alrededor enloquecia, y Leona re¨ªa emoci¨®n. a carcajadas, su cuerpo temba de gran lujuria y Despu¨¦s de un juego que hac¨ªa que sangre hirviera, Leona agarr¨® una bote de vino y en gran desenfreno se derrumb¨® en el sof¨¢o un mont¨®n de barro, riendo descontrdamente mientras bebia. -Se?orita, En ese momento, su asistente se acerc¨®, se arrodill¨® a sus pies y dijo: -Ha habido un problema en vi mar. ¨C -?Qu¨¦ sucedi¨®? Leona pregunt¨® muy despreocupada. -Los hombres de los Rodriguez han llegado. Probablemente han venido por el asunto delpromiso, entre Jimena y Alejandro. -Hace unos d¨ªas, madre de Jimena fue all¨ª, pero ni siquiera pudo ver cara de Alejandro y enviaron de regreso nuevamente, sin habe atendido siquiera. -Esta vez es diferente, no solo vino Isabe, ?tambi¨¦n vino el patriarca de familia Rodr¨ªguez! Los ojos de Leona se abrieron ampliamente, y se levant¨® de repente. -?Qu¨¦ dijiste? -Mateo. Se dice que han traido un s¨¦quito bastante grande. Probablemente est¨¢n buscando una buena explicaci¨®n al respecto. -?Esto se est¨¢ poniendo muy interesante! ?No me lo puedo perder! Leona golpe¨® el sof¨¢ con fuerza, con una chispa brindo en sus ojos. Prepara el coche! ?Volvamos y veamos el espect¨¢culo! Las puertas de los tres coches se abrieron al mismo tiempo, y Jimena y su madre fuerons primeras en descender de uno de ellos. -?El abuelo! ¨C Mateo, con cabellos ncos ens sienes, vestia un elegante traje negro y se apoyaba en un bast¨®n de oro con cabeza de ¨¢gu. Baj¨® del coche, ayudado por Jimena, con una expresi¨®n fria. -Pap¨¢, camina m¨¢s despacio, por favor- Isabe tambi¨¦n se apresuro a su encuentro. Mateo mir¨® fr¨ªamente puerta principal de mansi¨®n de familia Hern¨¢ndez, tom¨® una profunda bocanada de aire y dijo con gran fuerza: -La ¨²ltima vez que viniste a pedir mano, ese muchacho de la familia Hern¨¢ndez nunca mostr¨® ning¨²n respeto desde el principio hasta el final. Isabe mordi¨® subio, afirmando avergonzada. -Si. -?C¨®mo puedes ser tan in¨²til? Jimena frunci¨® el ce?o en silencio, aparentemente tambi¨¦n descontenta con su madre. -El segundo hijo de familia Hern¨¢ndez, es posible que ya hayas oido har de su fuerte car¨¢cter. Incluso Enrique no puede influir en sus decisiones. Adem¨¢s, Ema es su madrastra y tiene muy poco. poder sobre ¨¦l¨Cexplic¨® Isabe en voz baja. Desde muerte de su esposo, su familia ha sido sostenida por Rodrigo. Si no hubieran tenido un hijo, Mateo habria ignorado porpleto. -T¨² eres madre de Jimena, y tu hija est¨¢ siendo maltratada y no puedes hacer nada al respecto i Terrible! -Mateo estaba furioso, golpeando el suelo con su bast¨®n. La familia Rodr¨ªguez en M¨¦xico, es Books Chapters Are Daily Updated Join & Stay Updated for All Books Updates¡­ una des principales familias, nadie bajo ning¨²n concepto se atreve a provocarnos. Pero ahora, debido a un insignificante joven, tengo que resolver este problema personalmente. ?Es esto lo que man filialidad? -Pap¨¢, todo es culpa mia, soy in¨²til¨CIsabe baj¨® cabeza y sigui¨® disculp¨¢ndose muy apesumbrada. -Abuelo, mam¨¢ ha hecho todo lo que ha podido, por favor, no culpe m¨¢s, mira que est¨¢ muy afligida- Jimena, tom¨¢ndolo del brazo, defendi¨® a su madre con dulzura. -Alejandro, ese chico es demasiado atrevido, no nos toma en serio a nosotros, los Rodriguez¨Clos ojos de Mateo briban de furia incontenible,s venas en su frente se pronunciaban demasiado, -sus iones de los ¨²ltimos d¨ªas son simplemente un desprecio hacia los Rodriguez. Seria mejor que lo convenzas para que se case con Jimena. De lo contrario, los Rodriguez ser¨¢n enemigos mortales de los Hern¨¢ndez para siempre el interior del reservado de discoteca era un caos absoluto. Leona, estaba organizando una gran fiesta con un grupo de amigos, y dos modelos masculinos casi desnudos estaban bando muy cerquita de e. Entre los gritos de multitud, Leona ten¨ªa una mirada lujuriosa, inclin¨® cabeza hacia atr¨¢s y dej¨® que el vino tinto se derramara sobre su extasiado y tembloroso pecho. Uno de los modelos, al darse cuenta, abrazo apretadamente y pas¨® lengua por su cuello, descendiendo poco a poco hasta su excitado pecho. La gente a su alrededor enloquecia, y Leona re¨ªa emoci¨®n. a carcajadas, su cuerpo temba de gran lujuria y Despu¨¦s de un juego que hac¨ªa que sangre hirviera, Leona agarr¨® una bote de vino y en gran desenfreno se derrumb¨® en el sof¨¢o un mont¨®n de barro, riendo descontrdamente mientras bebia. -Se?orita, En ese momento, su asistente se acerc¨®, se arrodill¨® a sus pies y dijo: -Ha habido un problema en vi mar. ¨C -?Qu¨¦ sucedi¨®? Leona pregunt¨® muy despreocupada. -Los hombres de los Rodriguez han llegado. Probablemente han venido por el asunto delpromiso, entre Jimena y Alejandro. -Hace unos d¨ªas, madre de Jimena fue all¨ª, pero ni siquiera pudo ver cara de Alejandro y enviaron de regreso nuevamente, sin habe atendido siquiera. -Esta vez es diferente, no solo vino Isabe, ?tambi¨¦n vino el patriarca de familia Rodr¨ªguez! Los ojos de Leona se abrieron ampliamente, y se levant¨® de repente. -?Qu¨¦ dijiste? -Mateo. Se dice que han traido un s¨¦quito bastante grande. Probablemente est¨¢n buscando una buena explicaci¨®n al respecto. -?Esto se est¨¢ poniendo muy interesante! ?No me lo puedo perder! Leona golpe¨® el sof¨¢ con fuerza, con una chispa brindo en sus ojos. Prepara el coche! ?Volvamos y veamos el espect¨¢culo! Cap铆tulo 769 Cap¨ªtulo 769 ? Bookmark This Website Capitulo 769 Enrique y Ema estaban en casa en este momento. Enrique estaba sentado en el sof¨¢, revisandos noticias en su tel¨¦fono con una expresi¨®n no muy buena, por cierto. Aunque Alejandro y Jimena habian estado en medio de rumores sobre una posible rci¨®n, el habia contratado a un equipo de rciones p¨²blicas de primera linea en el pa¨ªs para lidiar con esta penosa situaci¨®n. Sin embargo, hasta el momento, los rumores en l¨ªnea no habian cesado a¨²n, Alejandro,o presidente de Hern¨¢ndez, hab¨ªa estado evitando aparecer en p¨²blico, sin dar deraciones o araciones al respecto, lo que solo alimentaba m¨¢ss espiones y ten¨ªa un gran impacto negativo y muy significativo en su imagen. Ema, por otrodo, se encontraba sentada frente a su tocador, cuidando meticulosamente surgo cabello. Recordaba c¨®mo, a?os atr¨¢s, cuando estaba tratando de ganarse a Enrique, habia ofrecido su cuerpo voluntariamente, y ¨¦l, mientras exploraban su pasi¨®n, se hab¨ªa encari?ado especialmente con surgo cabello. -Enrique, ven aqui¨CEma se dio vuelta y le hizo un gesto con el dedo. -?Qu¨¦ sucede? -Enrique no apartaba su mirada del tel¨¦fono, -Ven, Enrique, acaricia mi cabello. He estado cuid¨¢ndolo con gran esmero por ti. La voz de Ema era pegajosa y coqueta, y sus ojos estaban llenos de sedi¨®n y lujuria. -Ven y toca, ? sigue siendoo antes? -Ema. Enrique hizo una pausa, ten¨ªa una pregunta que hab¨ªa estado guardando en su interior durante mucho tiempo, -?La situaci¨®n con Luz tiene algo que ver contigo? Sin embargo, no pudo sacarle ni una solo Exclusive content from N?velDrama.Org. pbra. Cuando estuvo a punto de decir algo m¨¢s, cambi¨® de tema, La ¨²ltima vez, frente a mi padre y a m¨ª, Rodrigo le der¨® su amor a Noa. -?Cu¨¢ndo sucedi¨® eso? ¨C Ema se levant¨® de golpe, su expresi¨®n rebosaba alegria y emoci¨®n incontrble. -Fue hace un tiempo, cuando Alejandro estaba hospitalizado. Rodrigo trajo a Noa para visitarlo, y en ese momento lo dijo muy enamorado y alegre. -?Eso es genial! Ema audi¨® emocionada, -Tu padre siempre ha tenido una buena rci¨®n con Rodrigo; ambos se Seguramente tu padre estar¨¢ de acuerdo con este gran matrimonio. -Anteriormente, estuviste tratando de unir a Leona y Rodrigo, y no te importaba rci¨®n de Noa. ?Por qu¨¦ ahora est¨¢s tan a favor de esta rci¨®n? ¨C Enrique pregunt¨® con indiferencia. Ema movi¨® sus ojos ligeramente, -Enrique, no hableso si no quisiera a Noa. Noa tambi¨¦n es mi hija, ya que naci¨® de m¨ª. ?C¨®mo podr¨ªa no quere? Simplemente, personalidad de Leona y Rodrigo no espatible, y esto hace que no est¨¦n destinados el uno al otro. Si Rodrigo tiene inter¨¦s en Noa, estar¨¦ encantada de promover este excelente matrimonio. Como madre, ?c¨®mo podr¨ªa no querer que mi hija se case? -A pesar de que Noa y Rodrigo est¨¢n juntos, a¨²n no lo han hecho p¨²blico. Enrique frunci¨® el ce?o. -Cuando se haga p¨²blico su romance, no terminar¨¢ tan bien. -Enrique, ?qu¨¦ quieres decir con eso? ?No quieres que Noa se case con familia Rodriguez? ¨C Ema pregunt¨® muy ansiosamente. -La ¨²ltima vez que Isabe vino para har de matrimonio, no obtuvo ninguna respuesta. Ni siquiera vio a Alejandro en persona. ?No notaste su expresi¨®n cuando se fue? Estaba llena de rencor y enojo. E solo tiene un hijo, Rodrigo, y con este esc¨¢ndalo, ?c¨®mo podr¨ªa aceptar este matrimonio? ¨C Enrique apret¨® su ce?o muy preocupado, lleno de gran agitaci¨®n. Ema se qued¨® perpleja por un momento. Record¨® cara de Isabe, roja de verg¨¹enza y furia, cuando se fue. Ahora, su camino hacia un matrimonio de alta sociedad estaba bloqueado por completo. Finalmente, con Rodrigo dispuesto a casarse con Noa, aunque estuviera confundido, Ema sab¨ªa que ten¨ªa que hacer todo lo posible para casar a Noa. Entonces, Ema suspir¨® con preocupaci¨®n y se acerc¨® sigilosamente por detr¨¢s de Enrique, masaje¨¢ndole muy sutilmente sus hombros y hando con voz suave y melodiosa. -Enrique, he notado que has estado de mal humor estos d¨ªas, ?te preocupa esto? Hay una soluci¨®n que beneficia a todos y resuelve todos los problemas. Enrique pregunt¨®: -?Cu¨¢l es soluci¨®n? -Haz que Alejandro se case con Jimena, de esa manera todos estar¨¢n contentos. Aceptamos a Jimena, y Isabe podr¨ªa aceptar a nuestra hija Noa. Ema haba cada vez con m¨¢s entusiasmo, y en sus ojos se v un deseo fr¨ªo y calcdor. -Alejandro tiene sus propios sentimientos, ?no puedes verlo? Solo tiene ojos para ra y no hay espacio para otra mujer en su corazon¨CEnrique frunci¨® a¨²n m¨¢s el ce?o, mostrando su frustraci¨®n. -Aunque Alejandro quiera a ra, eso solo funcionaria si ra tambi¨¦n lo quiere¨Crespondi¨® Ema. Cap铆tulo 770 Cap¨ªtulo 770 ? Bookmark This Website Capitulo770 Ema solt¨® una risa malvada y fria. -En el momento que Alejandro se divorci¨® de ra ¨¦l ya habia herido profundamente. Ahora, con este nuevo esc¨¢ndalo con Jimena, ?crees que ra, con su car¨¢cter fuerte, podr¨ªa aceptarlo de nuevo? Enrique tenia una expresi¨®n pensativa y seria, pero antes de que pudiera responder, se escuch¨® un golpe en puerta, y voz nerviosa del mayordomo se oyo desde afuera: -Enrique, se?ora, familia Rodriguez est¨¢ aqu¨ª -Di que no estoy en casa¨Crespondi¨® Enrique sin pensarlo -Enrique, tambi¨¦n est¨¢ aqu¨ª el presidente del grupo Rodriguez, Mateo. ?Est¨¢s seguro de que no quieres salir a recibirlos? Enrique sinti¨® un repentino gran peso en su coraz¨®n -Enrique, mira¨CEma cruz¨® los brazos y sonno ir¨®nicamente, levantando ligeramenteisura de sus en paz. Hasta Mateo se ha involucrado en este asunto: Si esto continua asi, no terminar¨¢ nada bien. Mateo tenias manos apoyadas en cabeza de agu de su baston, sentado con majestuosidad en el centro del sofa, irradiando una presencia tan imponente que nadie en familia Hern¨¢ndez se atrevia a respirar. -Mateo, ?por qu¨¦ no me avisaste de tu visita con anticipaci¨®n, para poder recibirte adecuadamente? This content ? 2024 N?velDrama.Org. Enrique dijo con una sonrisa mientras se acercaba junto a Ema. En s de estar, los miembros de familia Rodriguez se encontraban en un oscuro y lugubre silencio, creando una atm¨®sfera tensa y hostil Enrique mir¨® a su alrededor sin mostrar se?ales de inconformidad. -Mateo, ?no te has sentido inc¨®modo por no haber sido recibido por mi? -No estoy totalmente contento, y Enrique, t¨² sabes muy bien por qu¨¦¨CMateo respondi¨® con frialdad. Los miembros de familia Hern¨¢ndez son muy orgullosos. Mi nuera vino personalmente y ni siquiera se dign¨® a recibi. ?Debo hacer presencia para que tu hijo me atienda ?Jimena estaba abrazada por Isabe, sollozando suavemente, limpi¨¢ndoses l¨¢grimas con un pa?uelo. Su rostro redondo y apenas Inspirabapasi¨®n. Enrique estaba a punto de har, pero Ema se adnt¨®: -Mateo, mira c¨®mo has. Nuestro Alejandro no es un joven sin modales. Ese d¨ªa simplemente no estaba presente. Si hubiera estado, ?por qu¨¦ no iba a recibirte? Con el mayor de los gustos lo hubiera hecho. -No te estoy preguntando a ti, si no a tu marido¨CMateo le mir¨® con desprecio, sin siquiera mirar a Ema. Pero tanto Mateoo Fernando eran figuras legendarias en M¨¦xico, y Ema no pod¨ªapetir con ellos. Isabe reprimi¨® una sonrisa, sinti¨¦ndose satisfecha. Ema, una actriz de origen humilde, hab¨ªa ascendido de posici¨®n al involucrarse con Enrique, cruzandos barreras de se. Sin embargo, segu¨ªa sinportarse con moderaci¨®n, siendo muy abierta y desinhibida. Hab¨ªa dado a luz a dos hijas, una des cuales ten¨ªa ms intenciones, y otra era discapacitada, y ahora intentaba seducir a su preciado hijo. i Esto era una ilusi¨®n absurda! -Enrique, ¨²ltima vez nos dijiste que Alejandro no estaba en casa y dejaste a nuestros miembros de la familia Rodriguez sin verlo. Si esta vez tampoco lo vemos, no me ir¨¦¨Cdijo enf¨¢ticamente Mateo. Luego, Mateo hizo un gesto a Jimena, quien lloraba y se acerc¨® a ¨¦l con ojos llorosos, se arroj¨® en los brazos de su abuelo. -?Tu hijo est¨¢ tratando de esconderse y no asumir responsabilidad de lo que le ha hecho a mi nieta? -pregunt¨®. En ese momento, una voz fr¨ªa y tranqu,o el hielo, reson¨®: -Estos d¨ªas, ?por qu¨¦ no me he explicado? Nadie deber¨ªa conocer verdad mejor que misma Jimena. Todos se quedaron asombrados y miraron hacia arriba Cap铆tulo 771 Cap¨ªtulo 771 ? Bookmark This Website Cap¨ªtulo771 En escalera de m¨¢rmol nco, Alejandro, con mano izquierda en el bolsillo, destacaba en su impecable traje gris, caminando con elegancia y mirada concentrada, descend¨ªa los escalones uno a uno. Jimena observaba a Alejandro, con su apuesto rostro lleno de arrogancia y encanto, ten¨ªa boca entreabierta, olvidando inclusos l¨¢grimas. Este hombre era el sue?o de todass mujeres. Incluso si tenia que dejar dedo su dignidad y orgullo, no hab¨ªa ning¨²n problema en perseguirlo. ?Tenia que obtenerlo! -Alejandro, ?qu¨¦ quieres decir con eso? ?Est¨¢s insinuando que mi nieta est¨¢ equivocada?¨C Mateo pregunt¨® con frialdad, con un destello de ira en sus ojos. Alejandro levant¨® sus finosbios con frialdad. -Usted lo entendi¨® perfectamente, ?por qu¨¦ repetirlo y hacer que su nieta se sienta inc¨®moda? ?Qu¨¦ significaba eso? ?Hab¨ªa algo m¨¢s detr¨¢s de su encuentro en el hotel esa noche? Jimena palideci¨® de repente y se escondi¨® en los brazos de Mateo, mordiendo susbios con fuerza, sin atreverse a decir una pbra. Mateo, ya mayor, se sinti¨® tan inc¨®modo que casi se qued¨® sin aliento despu¨¦s de escuchar lo que Alejandro hab¨ªa insinuado, su rostro enrojecido por tensi¨®n. -?Alejandro! ?No puedes har de esa manera frente a los mayores!¨C Enrique le rega?¨® en voz baja. Books Chapters Are Daily Updated Join & Stay Updated for All Books Updates¡­ Alejandro sonri¨® de nuevo, sus hermosos ojos almendrados parecian particrmente intimidantes. ¨C Solo estoy derando hechos, Enrique. Jimena, ?te atreves a jurar? Jimena sinti¨® un escalofrio recorri¨¦nd, su coraz¨®ntia r¨¢pidamente. -?Te atreves a jurar que en el hotel otra noche, eraspletamente inocente y no sab¨ªas nada de lo que sucedi¨®, desde el principio hasta el final? ?Te atreves a jurarlo?¨C Alejandro miraba con ojos This content ? 2024 N?velDrama.Org. oscuros,o si fuera un policia interrogando a un criminal. Los ojos de Jimena se movieron inquietos mientras intentaba parecer inocente y pura. -Alejandro, ?por qu¨¦ est¨¢s diciendo esto? ?Por qu¨¦ me haces jurar? ?No fuiste t¨² quien me invit¨® al hotel esa noche? ?Alejandro apret¨® los ojos con furia! ¨¦l pens¨® que Jimena intentar¨ªa ser astuta, pero no esperaba en ning¨²n que esta mujer se atreviera a -Hab¨ªamos quedado en encontrarnos en habitaci¨®n 2051. Llegu¨¦ primero, esper¨¦ y esper¨¦, pero no llegaste. Asi que decidi darme un ba?o mientras te esperaba. ?No pens¨¦ que entrarias justo en ese momento, Alejandrol ?No fue as¨ªo sucedierons cosas esa noche? -Jimena teniargas pesta?as llenas de l¨¢grimas, con los ojos hinchados y rojos. Habao si estuviese diciendo verdad. ¨C Alejandro, no s¨¦ qu¨¦ pas¨® para que no quieras reconocer lo que ocurri¨® esa noche. Pero, pase lo que pase, no te culpar¨¦. Si quieres que jure, lo har¨¦¨Ccontinu¨®. Con determinaci¨®n, mordi¨® subio y levant¨® tres dedos. -Juro por Dios, yo, Jimena, no he dicho ni una pbra falsa esta noche. Si lo dije, que un coche me atropelleme pase por encima en calle entonces! ? Que me vaya al mismisimo infierno! ?Realmente existe Dios en este mundo? A e no le importaban esas cosas. Lo ¨²nico que sab¨ªa era que, con tal de obtener lo que quer¨ªa, sin importar lo sucio que fuera, je lo conseguiria! Cap铆tulo 772 Cap¨ªtulo 772 ? Bookmark This Website Cap¨ªtulo772 De repente, Alejandro se sinti¨® un poco ridiculo. Solia pensar que, a pesar de que Jimena hab¨ªa tomado un mal camino, tal vez a¨²n conservaba algo de inocencia de su infancia, Despu¨¦s de todo, e siempre fue hermana consentida de su hermano m¨¢s cercano. Sin embargo, realidad le hizo darse cuenta de que hab¨ªa sobrevalorado el car¨¢cter de Jimena, Su rci¨®n con Rodrigo era smente de sangre, y en todos los dem¨¢s aspectos, no tenia ning¨²n m¨¦rito. Tal vez siempre fue una m semi, y ¨¦l solo v con cierta ternura porque era hermana consentida de Rodrigo. Si ese fuera el caso, no hab¨ªa ninguna raz¨®n para mostrar piedad hacia su mejor hermano. -?Ni?a, est¨¢s diciendo una cantidad de tonter¨ªas! ?Si te atropen en calle, tu madre no podr¨¢ soportarlo! ¨C Isabe se enjug¨®s l¨¢grimas con un pa?uelo, con el coraz¨®n roto y destrozado en mil pedazos. Property of N?)(velDr(a)ma.Org. Jimena es ¨²nica nieta de Mateo, mi joya m¨¢s preciada. Ha sido mimada desde infancia y nunca ha sufrido ha sufrido algoo esto. Si est¨¢ dispuesta a defenderse frente a ti, e incluso a maldecirse a si misma, demuestra que cada pbra que dice es verdad¨CMateo acarici¨® el cabello de Jimena y mir¨® furiosa y acusadoramente a Alejandro -A pesar de que Jimena puede ser un poco mimada, nunca ha dicho una mentira en su vida. ?C¨®mo puede el nieto de Fernando ser tan d¨¦bilo para negar realidad? Los ojos de Alejandro se entrecerraron, apret¨® los pu?os y luch¨® por contrr su furia interior, -Mateo, est¨¢s siendo muy duro en tus pbras. No podia tolerar que alguien insultara ¨¢ su hijo de esa manera frente a tantas personas, y mucho menos que involucrara a su padre. Necesitaba mantener su dignidad muy en alto. -Limitemos solo al asunto en cuesti¨®n. ?Cu¨¢les son tus demandas? Ya has causado suficiente esc¨¢ndalo esta noche, ?realmente quieres enemistarte con los Hern¨¢ndez? ¨C Enrique interrumpi¨®, tratando de calmar situaci¨®n. Jimena miraba fijamente con una mirada lugubre y maquiav¨¦lica en sus ojos. Esta vez, e trajo a su abuelo y moviliz¨® a gente para usar influencia del anciano y forzar a Alejandro a casarse con e. No quer¨ªa enfrentarse s a familia Hern¨¢ndez. -Enrique, solo tengo dos peticiones, que son en realidad justas y razonables desde el punto de vista de l¨®gica y moral¨Cdijo Mateo. El rostro de Mateo se ensombreci¨® de inmediato. -Primero, quiero que tu hijo se disculpe con Jimena de inmediato. Despu¨¦s de todo, todo lo que sucedi¨® esa noche fue culpa suya. Mi nieta fue acosada por los periodistas y estuvo a punto de perder su reputaci¨®n. Inicialmente, queria que familia Hern¨¢ndez celebrara una conferencia de prensa, pero tienes raz¨®n, todos somos figuras p¨²blicas y no es apropiado. As¨ª que, en privado, una disculpa de tu hijo a mi nieta ser¨¢ suficiente para que no continue con esto. Es lo m¨¢s correcto y viable que se debe hacer. Los sirvientes y mayordomos de familia Hem¨¢ndez que estaban observando estaban cada vez m¨¢ molestos. ?C¨®mo pod¨ªa este anciano atreverse a humir a su joven jefe de esta manera? Su joven jefe era una persona noble y distinguida, ?y ahora estaba a punto de ser v¨ªctima de este insignificante anciano? Books Chapters Are Daily Updated Join & Stay Updated for All Books Updates¡­ -?Mateo! ?Qu¨¦ ha hecho mal nuestro joven Alejandro? ?Por qu¨¦ debe disculparse con Jimena? ?Esto es un abuso de poder! ¨C exm¨® Alba, saliendo con rabia, defendiendo a su joven Alejandro. Ema se escondi¨® detr¨¢s de Enrique, primero desconcertada y luego mostrando una sonrisa siniestra. Siempre hab¨ªa visto a Albao un estorbo, una persona que no le agradaba en absoluto. En estos a?os, Alba se habia aprovechado de Alejandro para menospreciar incluso a anfitriona de casa. Ahora, al salir en defensa de Alejandro, tendr¨ªa su gran merecido. -Alba, vuelve de inmediato¨CAlejandro detuvo, sorprendido por su intervenci¨®n, su voz profunda y seria. -Joven Alejandro, me duele que te menosprecien los ojos de Alba estaban llenos de l¨¢grimas. E hab¨ªa estado observando en secreto desde arriba durante mucho tiempo. Cuando escuch¨® a Mateo presionar a su joven amo para que se disculpara con Jimena, no pudo soportarlo m¨¢s. -Enrique, Ema, ?C¨®mo permiten que una sirvienta de su casa salga y hable sin control? ?D¨®nde est¨¢ su cortesia? Isabe mir¨® con sarcasmo a Alba. Cap铆tulo 773 Cap¨ªtulo 773 ? Bookmark This Website Capitulo 773 -Isabe, no sabes el puesto que ocupa Alba en nuestra casa. E, aunque sea una criada, tiene un alto estatus en nuestra familia¨CEmaenz¨® a insinuar de manera sarcastica hacia Alba, -No importa si son invitados, ni siquiera nosotros, los due?os de casa, importamos para e. -?Por qu¨¦ tiene Alba un alto estatus? Lo sabes perfectamente, Ema- Alejandro camino hacia Alba, protegi¨® detr¨¢s de ¨¦l y mir¨® fr¨ªarmente, con ojos afdoso cuchis brintes, directo a Ema, asust¨¢nd. -Despu¨¦s de muerte de mi madre, Alba ha estado siempre a mido cuidandome. E ha sidoo una madre para mi y me ha visto crecer. En mi coraz¨®n, su posici¨®n es igual de importante que de mi madre. -Joven Alejandro- Alba se conmovi¨® al extremo, con l¨¢grimas en los ojos -Yo ya dije, en familia Hern¨¢ndez, Alba cuida solo de mi en mi vida cotidiana, no es criada de ustedes. ?No es normal que no considereno tal? ¨C Alejandro ar¨®. Las personasenzaron a sonreir disimdamente. Despu¨¦s de todo, en familia Hern¨¢ndez, popridad de Alba era mucho mayor que de Ema y su hija. Ema estaba furiosa, pero no podia continuar hando, porque llegaria a perderpostura. - Adem¨¢s des disculpas, hay una segunda solicitud- Mateo continu¨® sin prestar atenci¨®n as discusiones de deben unirse en matrimonio, permitiendo que Alejandro se case con Jimena. -?Casarme con Jimena? ¨C Alejandro solt¨® una risa despectiva y su mirada se torn¨® hda casi aterradora. -Mateo, ?qu¨¦ tipo de persona crees que soy? No soy alguien que acepte a cualquier mujer. Jimena, aunque sea una mujer, no es digna de ser mi esposa. Aunque no sea un mujeriego, eso n significa que no sepa elegir a una mujer, para hacer una vida con e. ¦°¦¯ Belongs to N?velDrama.Org - All rights reserved. Estas pbras sorprendieron a todos en s. Alejandro no insult¨® a Jimena directamente, pero hiri¨® Books Chapters Are Daily Updated Join & Stay Updated for All Books Updates¡­ sus sentimientos con sus pbras directas y crueles. Losbios de Jimena temron, su rostro se puso ncoo el papel por ira. -Alejandro, cuida tus pbras ¨C Enrique estaba igualmente molesto por insistencia de los Rodriguez, pero no queria que situaci¨®n se volviera a¨²n m¨¢s bochornosa. -Alejandro, ?ya es suficiente! ?Basta! Mateo levant¨® bruscamente su bast¨®n con cabeza de ¨¢gu dorada, incapaz de contener su furia, -Jimena es mi nieta. Si insultas, t¨² En esta vida, solo tengo una esposa, yo, Alejandro. Fue e en el pasado, y solo puede ser e en mi futuro¨CAlejandro acababa de decir estas pbras cuando el mayordomo se acerc¨® apresuradamente y dijo con urgencia, -Enrique, Alejandro, ?ra ha llegado! BONOS El sonido agudo de tacones resono en s, lleno de confianza y poder. La respiraci¨®n de Alejandro se volvi¨® ligeramente agitada, su mirada se centr¨® en esa figura elegante y firme,o si quisiera encender Jimena observ¨® c¨®mo Alejandro se concentrabapletamente en ra, sinti¨¦ndose cada vez m¨¢s celosa pero impotente. La mirada y el afecto de este hombre hacia ra eran tan firmes y sinceros que no dejaban lugar para ninguna otra mujer. Si no fuera por ayuda de esa persona, para nearlo todo y por su decisi¨®n de arriesgarse, Jimena nunca habr¨ªa tenido oportunidad de estar en misma habitaci¨®n que Alejandro -?Ah, se?ora! ¨C Alba exm¨® emocionada y feliz. -?Es se?ora! ?Realmente es se?ora!-los criados no se atrevieron a har en voz alta, pero sus ojos estaban llenos de asombro y expectaci¨®n. Cap铆tulo 774 Cap¨ªtulo 774 ? Bookmark This Website Cap¨ªtulo774 -A estas alturas, ?qui¨¦n no sabe que Alejandro est¨¢ profundamente enamorado de ra? ?Qu¨¦ est¨¢ haciendo se?ora en este lugar? ?Habr¨¢ escuchados noticias de que familia Rodr¨ªguez ha venido a presionar a Alejandro para que se case y ha venido a salvarlo? Belongs to N?velDrama.Org - All rights reserved. ra vestia un ajustado vestido negro que resaltaba su figura, con un elegante traje de terciopelo negro por encima. Su cabello negro llegaba hasta cintura, susbios eran seductores, su confianza era evidente, hermosa y con un toque de elegancia y sedi¨®n, algo varonil. Estos dos rasgos aparentemente contradictorios se fusionaban en esta mujer, creando una chispa sorprendente. Su mirada llena de confianza dejaba a Jimena sin aliento. Al ver a ra aparecer de repente, Isabe se llev¨® mano al pecho, ya que su coraz¨®n no estaba ens mejores condiciones. Pensar en llegada de ra le hacia sentir que, incluso uniendo fuerzas, su familia no podria contrr a esta joven rebelde, lo que solo hac¨ªa agravar su malestar card¨ªaco. -Abuelo, e es persona que te mencion¨¦ antes, je es ra! Jimena susurr¨® ansiosamente en el oldo de Mateo. -E sol¨ªa acosar a su abuelo. ?Por favor, ay¨²dame a hace pagar! Mateo mir¨® fijamente el hermoso y distinguido rostro de ra, con sentimientos encontrados. Aunque era primera vez que veia a ra, ¨¦l conoc¨ªa a su padre, Julio, de hace muchos a?os. Aunque no eran amigos, reputaci¨®n de Julio en industria era conocida por todos. Era un hombre influyente y respetado. Mateo pod¨ªa enfrentarse a Enrique, pero le resultaba bastante dif¨ªcil confrontar a hija de Julio. -Enrique, buenas noches, he venido de manera inesperada. Le pido disculpas, por intromisi¨®n¨Cra sonri¨® con confianza y cortesia, inclin¨¢ndose ligeramente hacia Mateo, -Soy joven ra, y me Suportamiento era elegante y su discurso muy educado; era realmente el orgullo de Julio, Jimena le insist¨ªa a Mateo en voz baja, ?Abuelo! ?Abuelo, por favor, di algo! No solo me hizo da?o, sino que es mi rival enpetencia por el amor de Alejandro. Books Chapters Are Daily Updated Join & Stay Updated for All Books Updates¡­ Mateo se mordi¨® elbio y se sinti¨® un poco enojado. Como alguien que hab¨ªa dominado el mundo y superado innumerables desafios, ?c¨®mo podia enojarse con una joven tan hermosa y educadao e? Era inaceptable y sentia qu¨¦ le faltaba altura moral. La mirada de Alejandro ardia de deseo, mientras observaba el asombroso rostro de ra. A pesar de que su l¨®gica le dec¨ªa que esta mujer lo hab¨ªa herido antes y deber¨ªa estar enojado, su coraz¨®n y su cuerpo ardian de amor por e. Las hormonas le dec¨ªan que deseaba, una y otra vez. -ra, es tan tarde, ?qu¨¦ te trae por aqu¨ª? ¨C Enrique pregunt¨® con una sonrisa algo indecisa, -Si, ra,o mencionaste, tu visita repentina es un poco atrevida¨CEma mostr¨® una expresi¨®n de satisfi¨®n burlona y dijo, -?No te has dado cuenta? Estamos recibiendo a invitados distinguidos y ambas familias est¨¢n discutiendo asuntos muy importantes, no es apropiado que un extra?o escuche lo que se est¨¢ tratando en esta reuni¨®n. Si hay buenas noticias, tesunicaremos. Sus pbras estaban llenas de indirectas e insinuaciones. La expresi¨®n apuesta de Alejandro se volvi¨® fr¨ªa de repente y estaba a punto de har cuando ra, con una actitud serena, dijo: -Ema, te has malinterpretado. No me interesa en lo m¨¢s minimo conversaci¨®n entre ambas familias. Estoy aqui smente para har contigo. -?Conmigo, ra? ¨C Ema se sorprendi¨® y funci¨® el ce?o, -?Por qu¨¦? -Si, vengo a har contigo¨Cra mantuvo una expresi¨®n rjada, sonrio ligeramente y continu¨®,¨C Ema, ?prefieres har conmigo en privado o puedo quedarme aqu¨ª y har abiertamente contigo? ? C¨®mo lo prefieras? Cap铆tulo 775 Cap¨ªtulo 775 ? Bookmark This Website Cap¨ªtulo775 Exclusive content from N?velDrama.Org. Un silencio sepulcral se apoder¨® porpleto de s, mientras el aura de ra dominaba, haciendo que todos presentes se sintierano si estuvieran en una c¨¢mara frigor¨ªfica. Ema, que habia estado observando situaci¨®n con una sonrisa maliciosa en su rostro, pens¨® que ra simplemente hab¨ªa venido a disputar el amor de Alejandro despu¨¦s de escuchar sobre el intento de familia Rodriguez de forzar un matrimonio. Esperaba ansiosa un enfrentamiento intenso, peros pbras de ra sobre querer har con e de inmediato disiparon todas sus expectativas. ra, ?me est¨¢s buscando? No veo ninguna raz¨®n, por que debemos estar conectadas. ?Hay algo que necesites de mi? ¨C Ema pregunt¨® sorprendida y riendo con gran iodidad. -Si, ro Ema, cualquier conexi¨®n entre t¨² y yo se disolvi¨® en el momento en que Alejandro y yo nos divorciamos¨C ra habl¨® con indiferencia, sin mostrar ninguna emoci¨®n, -Pero parece que todav¨ªa tienes asuntos pendientes con un conocido. Sus pbras flotaban con ligereza, pero tomaron a todos por sorpresa. -Jimena, ?qu¨¦ est¨¢ diciendo ra? ?Exesposa? ?Esto es iprensible! ¨C Mateo mir¨® fijamente a Jimena, su rostro mostrando incredulidad. -Abuelo, te mencion¨¦ esto antes, ?lo olvidaste? ¨C Jimena le record¨® con cierto temor a su abuelo. -?Mencionaste esto antes? ?Cu¨¢ndo me lo mencionaste? ?En qu¨¦ momento? Aunque soy anciano, ja¨²n no estoy senil! ?Cu¨¢ndo me dijiste que Alejandro ya habia estado casado y se habia divorciado, y que su exesposa resulta ser hija de Julio? ¨C Mateo sinti¨® una sensaci¨®n de enga?o, -Mateo, ?qu¨¦ tiene de malo que nuestro joven se?or haya estado casado con anterioridad? ¨C Alba ya no podia soportar actitud del anciano y respondi¨® directamente: -Nuestro joven se?or es una figural celestial, incluso si se ha casado y divorciado ocho veces, todavia habria mujeres haciendo f afuera de qu¨¦ te preocupas tanto? -T¨², una simple criada, ?qui¨¦n te crees que eres para atreverse a harme? ¨C Mateo reprendi¨® con enojo y rabia. Books Chapters Are Daily Updated Join & Stay Updated for All Books Updates¡­ -Esto es familia Hern¨¢ndez, no familia Rodriguez. Lo que digo no es asunto tuyo- Alba resoplo con desd¨¦n y, decididamente, no volvi¨® a mirarlo. Mateo estaba furios¨ªsimo, pero pelear con una criada de casa era inapropiado para un hombre de su estatus. Enrique, que hab¨ªa estado ejerciendo paciencia toda noche, encontr¨® cierto alivio en el hecho. de que Alba interviniera para reprender a Mateo, permiti¨¦ndole liberar algo de su frustraci¨®n. Aunque no le tenia simpatia a Alejandro, al fin y al cabo, era su propio hijo de sangre. Pod¨ªa rega?arlo, pero no El coraz¨®n de Alejandrot¨ªa con gran fuerza mientras se acercaba r¨¢pidamente a ra. Habl¨® con voz profunda y firme: -ra, si tienes alg¨²n problema, solo dimelo. Estoy aqu¨ª para ayudarte a resolverlo, no te preocupes puedes confiar en mi. -?Qu¨¦ pasa? ?Tienes miedo de que interfiera en tus asuntos? ¨C ra mir¨® fr¨ªamente con sus ojos oscuros y le susurr¨® con una voz que solo ambos podian escuchar: -No te preocupes, no retrasar¨¦ tu reuni¨®n entres dos familias. Solo vine a ver a Ema y, una vez hecho, me ir¨¦. -Ya te dije que puedo ayudarte si tienes un problema- Alejandro frunci¨® el ce?o, con sentimientos complicados y profundos llenando su interior, de emociones profundas. -No puedes resolver este problema, y no necesito que lo hagas¨Cra evit¨® su mirada ardiente y se volvi¨® hacia Ema, sin mostrar ni un ¨¢pice de sonrisa en sus ojos. -ra, has venido de lejos. ?Por qu¨¦ no tomas una taza de caf¨¦ primero? En cuanto al tema que deseas tratar conmigo, t¨² y yo, no tenemos nada de qu¨¦ har¨CEma alz¨® ligeramente barbi, arqueando altivamentes cejas, y en cuanto a lo que mencionaste sobre asuntos antiguos, no tengo ni idea. -Entonces, ?no tienes nada que decir sobre Luz? mirada de ra era fr¨ªa y acusadorao el hielo, y su tono estaba lleno de intensa frialdad y firmeza. Ema, al escuchar esas pbras, sinti¨® un escalofrio que le recorri¨® el coraz¨®n, sus hombros temron ligeramenteo si hubiera sentido un gran fr¨ªo. Cap铆tulo 776 Cap¨ªtulo 776 ? Bookmark This Website Cap¨ªtulo776 ?Por qu¨¦ ra quer¨ªa har de este asunto con e? ?Habria descubierto algo? ?Acaso ese hombre la hab¨ªa traicionado? ?No pod¨ªa ser, eso era absolutamente imposible! Seguramente esta chica estaba tratando de estafa -ra, si tienes alg¨²n asunto, podr¨ªamos har otro d¨ªa o ma?ana. ¨C Enrique sinti¨® que atm¨®sfera se tornaba algo inc¨®moda y r¨¢pidamente intervino, intentando deshacerse de ra. -Tenemos invitados en casa en este momento, y no es un buen momento para har de este asunto. Los ojos de ra, que hab¨ªan estado sonriendo, se volvieron de repente fr¨ªos y amenazadores. Estaba a punto de har, pero Alejandro agarro bruscamente por mu?eca. Ante mirada de todos, decidida. arrastr¨® hacia arriba, ignorando sus intentos de resistencia de manera muy -?Qu¨¦ est¨¢s haciendo, Alejandro? ?Sueltame! ¨Cs mejis de ra se sonrojaron y luch¨® con todas sus fuerzas, pero fue en realmente en vano. Cuando este hombre tomaba una decisi¨®n, llevaba a cabo de manera imcable. Alba se tap¨® boca, sus ojos brindo de emoci¨®n. ?El joven Alejandro era tan dominante! ?Y se?oral ra era tan t¨ªmida! -Alejandro, Alejandro, ?a d¨®nde vas? ?Regresa! ¨C A pesar de los mados de Enrique, Alejandro no se volte¨® y sac¨® r¨¢pidamente a ra del salon. Los miembros de familia Rodriguez quedaron atr¨¢s, sin saber c¨®mo reionar, viendo c¨®mo los protagonistas abandonaban escena. Jimena, en particr, estaba furiosa, sus ojos enrojecidos de rabia e impotencia. Finalmente, empezaba aprender. Su intenso odio hacia ra podr¨ªa deberse no solo al hecho de que e era el gran amor de Alejandro, sino tambi¨¦n porque en cualquier situaci¨®n, sin importar que fuese; ra se convert¨ªa en ¨²nica protagonista, el centro de atenci¨®n, lo que hac¨ªa que Jimena se sintiera extremadamente celosa y enojada. Jimena guardaba un profundo rencor y envidia por el resndor invisible de ra y su iparable confianza. En el mundo de Jimena, solo pod¨ªa haber un sol, y ese sol era e misma. ?C¨®mo podr¨ªa tolerar que alguien fuera m¨¢s destacado que e? ?C¨®mo soportar estar por debajo de alguien? Eso era realmente imposible. -?Pap¨¢, mam¨¢, he regresado! Leona lleg¨® corriendo, muy sudorosa y agitada. Para verse con gente, se hab¨ªa puesto un conjunto elegante de ropa nueva, pero todav¨ªa lucia desorientada,o si acabara de despertar, con notables ojeras bajo los ojos. Su rostro estaba p¨¢lido, susbios demasiado rojos, pareciendo muy desali?ada y algo fea. Books Chapters Are Daily Updated Join & Stay Updated for All Books Updates¡­ Ema, al ver a su hija en ese estado, se sinti¨® muy disgustada, deseando poder meter su cabeza en -Leona, ?d¨®nde estabas? ?Por qu¨¦ hueles tanto a alcohol?¨C Enrique mir¨® con ce?o fruncido. -Estuve de fiesta con amigos, solo tom¨¦ un poco, jeje!¨C Leona no pudo evitarlo y solto un gran eructo. ? T¨ªpico de un borracho! This content ? 2024 N?velDrama.Org. -?Lleva a se?orita Leona arriba para que descanse! ¨C Ema orden¨® r¨¢pidamente. ¨C -?Jimena! Leona, impulsada por el alcohol, se acerc¨® directamente a Jimena, riendo mientras miraba -?Felicidades! Est¨¢s a punto de casarte con mi hermano y ser mi cu?ada. Despu¨¦s de tanto tiempo ne¨¢ndolo, primero Beatriz se fue, luego ra, finalmente lo lograste! Mateo frunci¨® el ce?o, mientras ques caras des Rodriguez madre e hija se volvieron p¨¢lidas y tensas, al borde del cpso. -Leona, ?qu¨¦ quieres decir con eso? ?Me est¨¢s ridiculizando o bromeando? ¨C Jimena, conteniendo su enojo, intent¨® entenders pbras de Leona. Jimena, llena de ira y alentada por Leona, sin pensarlo, expres¨® sus sospechas: -S¨¦ lo que est¨¢s pensando, Quieres casarte con mi hermano, me pediste ayuda para hacer de celestina yo no te ayud¨¦, has estado resentida, por eso ?verdad? Cap铆tulo 777 Cap¨ªtulo 777 ? Bookmark This Website Cap¨ªtulo777 Mateo, al escuchar estas pbras, volvi¨® a cambiar su mirada hacia Leona. Afortunadamente, Rodrigo tenia un buen gusto y no se fij¨® en esta mujer insolente y loca que ten¨ªa dnte. ?De lo contrario, ser¨ªa una verdadera desgracia para familia! Leona se enfureci¨® y mir¨® fijamente, mientras Jimena se re¨ªa friamente: -No importa cu¨¢nto te resistas, no puedes hacer nada al respecto. Mi hermano simplemente no siente atri¨®n por ti, y, eso t¨² lo sabes. 1. ti. ? Leona se sujet¨® el pecho, enojada, y se rio con rabia: -Mi hermano tampoco siente atri¨®n por verdad? Esta vez, Jimena se llen¨® de ira. Cuando llegu¨¦, vi el bugatti veyron de edici¨®n limitada de ra estacionado frente a mansi¨®n. Parece que e ya est¨¢ aqui, ?verdad? Leona se puso una mano en cintura y bostez?, -Vi que mi hermano no est¨¢ aqu¨ª. ?Se fue con ra y te dej¨® ntada de nuevo? ?Qu¨¦ l¨¢stima? ¨C -?Leona! Jimena ten¨ªa los ojos enrojecidos y deseaba poder abnzarse sobre e y rasgarle boca. -Jimena, asi es mi hermano. Te acostumbrar¨¢s a ¨¦l cuando te cases con ¨¦l en el futuro. Si alg¨²n d¨ªa lo llegas a hacer.. Leona se volv¨ªa m¨¢s entusiasta a medida que haba: -Cuando se cas¨® con ra, a¨²n ten¨ªa a Beatriz en su mente. Cuando est¨¦ contigo, tambi¨¦n pensar¨¢ en ra. Asi son los hombres. Tienen una mujer virtuosa en casa, pero siguen anhndo as mujeres de afuera ra tard¨® tres a?os en adaptarse. Si te gusta tanto mi hermano, tambi¨¦n deber¨ªas poder adaptarte a su sistema de vida. Todos quedaron. at¨®nitos, sus ojos estaban a punto de salirse des ¨®rbitas. Si no fuera por presencia de los ancianos de ambas familias, Jimena y Leona ya se habr¨ªan agarrado del pelo y peleadoo dos fieras. ?Leona! ?Has bebido demasiado? ?Est¨¢s diciendo cosas sin sentido? Ema estaba a punto de explotar de ira, su presi¨®n arterial subia y gritaba con cara roja: -?Lleva a Leona Books Chapters Are Daily Updated Join & Stay Updated for All Books Updates¡­ arriba de inmediato! -?Alejandro! ?Sueltame! ?D¨¦jame ir! Alejandro avanz¨®o el viento, y ra lo sigui¨® a rega?adientes, con mu?eca dolorida por su firme agarre. Parecia estar muy enojado, o tal vez, llevaba mucho tiempo enfurecido y finalmente encontr¨® una salida para desahogarse, y que mejor que hacerlo con -ra. -?A d¨®nde me est¨¢s llevando? ¨C ra pregunt¨® furiosa, con sus ojos enrojecidos de ira. Belongs to N?velDrama.Org - All rights reserved. -Fuiste mi esposa, este lugar fue tu hogar durante tres a?os. Conoces cada rinc¨®n de esta casa mejor que yo. ?A d¨®nde m¨¢s crees que podr¨ªa llevarte? ¨C Alejandro no se volte¨®, su voz temba y cada pbra parecia masticada por rabia. -Alejandro, eres demasiado engre¨ªdo. ?Crees que me conoces tan bien? ¨C ra de repente levant¨® mu?eca y mordi¨® con sa?a el brazo del hombre. Alejandro sinti¨® un dolor punzante y, de manera instintiva, solt¨® su agarre. ra retrocedi¨® de inmediato, agarr¨¢ndose mu?eca marcada con una marca roja y lo mir¨® con resentimiento y rabia. - Nunca consider¨¦ este lugaro mi hogar. No he sentido que me pertenece ni un solo d¨ªa. Para m¨ª, este lugar siempre fue una terrible prisi¨®n. Sin embargo, prisi¨®n que una vez atrap¨® no fue su cuerpo, sino su coraz¨®n. Alejandro sinti¨®o si un cuchillo lo retorciera por dentro. A pesar de estar furioso con e, todav¨ªa experimentaba una intensa sensaci¨®n de dolor. Sus ojos color almendra se entrecerraron ligeramente, y dio un paso adnte, aprovechando distri¨®n de ra, Rode¨® su delgada cintura con su brazo fuerte y, de repente, levant¨® en sus brazos. Con gran fuerza y amor.. ra grit¨® sorprendida y, al segundo siguiente, se encontr¨® acurrucada en sus brazos, agarrando instintivamente spa de su camis Cap铆tulo 778 Cap¨ªtulo 778 ? Bookmark This Website This content ? 2024 N?velDrama.Org. Cap¨ªtulo778 -Alejandro! ?Maldito! ?No me toques! ?B¨¢jame, por favor! ¨C ra se volvi¨® instant¨¢neamente ruborizada, retorciendo su cintura, cons delgadas y ncas piernas movi¨¦ndose inquietamente hacia arriba y abajo, para lograr soltarse. Originalmente, sus manos que hab¨ªan estado agarrando spa del hombreenzaron a golpear su pecho, firmeo el hierro, una y otra vez. Sus manos estaban adoloridas, pero para Alejandro, erao si le hicieran cosquis. ?Estaba disfrutando al m¨¢ximo este momento! -Te ped¨ª que me escucharas y no lo hiciste. Si no escuchas, solo puedo abrazarte¨CAlejandro dijo con susrgas pesta?as bajas, sus cejas fruncidas y su mirada fria y directa. Sus ojos escondian un profundo afecto imposible de disipar. No podia evitarlo. -?Por qu¨¦ deber¨ªa escucharte? ?No te escuchar¨¦! No me interesa ¨C ra se sinti¨® avergonzada y enojada, luchando con m¨¢s fuerza. -Si no teportas, te besar¨¦¨CAlejandro dijo con garganta apretada, sus ojos entrecerr¨¢ndose ligeramente. ra se estremeci¨® y mordi¨® susbios inferiores entrando en p¨¢nico y asombro. Alejandro levant¨® sus finosbios, y de repente, solt¨® su agarre traviesamente. ra cerr¨® los ojos repentinamente, sudando y asustada, y sus ncos brazos se aferraron. directamente al cuello de Alejandro. El hombre sequ¨ªa manteniendo su expresi¨®n fr¨ªa, pero sus negros ojos ahora reflejaban un toque de ternura y amor.. Books Chapters Are Daily Updated Join & Stay Updated for All Books Updates¡­ Asi, Alejandro llev¨® a ra arriba, dejando a un mont¨®n de personas atr¨¢s. Los miembros de familia Rodriguez no sab¨ªan qu¨¦ hacer. Si se iban sin resolver el asunto del matrimonio, seria vergonzoso. -Padre, ?qu¨¦ deber¨ªamos hacer ahora? ¨C Isabe pregunt¨® preocupada a Mateo susurrando en su o¨ªdo. -Alejandro ramente no quiere aceptar a Jimena y ni siquiera quiere har con nosotros. Nos ha dejado aqui, sin importarle nada. -Abuelo, ?vas a quedarte viendo c¨®mo me maltratan? Soy tu nieta¨CJimena estaba llorando, desconsdamente. Si Mateo no fuera una persona con calma y el temple de alguien en una posici¨®n influyente, cualquier otro hombre ya habr¨ªaenzado a maldecir de manera inapropiada. Pero finalmente, no pudo evitarlo. -Enrique, ?es as¨ªo nos respondes? ?Mi nieta ha sido ultrajada por tu hijo, y ¨¦l aqui, dnte de enfureci¨® y, en un arrebato de ira, agarr¨® una taza de t¨¦ de mesa de caf¨¦ y arroj¨® al suelo con gran fuerza. Los guardaespaldas de familia Rodriguez lo rodearon r¨¢pidamenteo si el acto de tirar taza fuera una se?al. Ema se asust¨® tanto que perdi¨® el color en su rostro y se escondi¨® detr¨¢s de Enrique. Los Rodriguez ten¨ªan un origen en el mundo del crimen, ?y en M¨¦xico eran conocidos por todos! La situaci¨®n actual parec¨ªa que estaban a punto de enfrentarse a familia Hern¨¢ndez. -?Mateo, ?qu¨¦ est¨¢s haciendo?! ¨C Enrique tambi¨¦n se puso rojo de ira. -La familia Hern¨¢ndez no es f¨¢cil de intimidar. -Puedes estar tranquilo, vivimos en una sociedad con estado de derecho, y estoy harto de los d¨ªas en los que se recurr¨ªa a violencia a primera provocaci¨®n¨CMateo dijo mientras su mirada se tornaba m¨¢s sombr¨ªa y apretaba sus dientes con gran fuerza. -Solo quiero decirte que lo que hizo Alejandro esta noche me enfureci¨® en gran manera. Cuando me enojo, puede tener un impacto significativo, y nadie sabe qu¨¦ podr¨ªa pasar. Enrique apret¨® los pu?os y apenas podia contener su ira. Era una amenaza descarada. Cap铆tulo 779 Cap¨ªtulo 779 ? Bookmark This Website Capitulo779 Los Rodriguez eran una des diez principales familias m¨¢s ricas e influyentes del pais, con inversiones en toda Europa. Aunque no eran tan destacadoso familia P¨¦rez y no hab¨ªan alcanzado posici¨®n de familia m¨¢s adinerada, los Rodriguez siempre se mantenian neutrales. Si decidieran aliarse con familia Garcia, situaci¨®n no ser¨ªa mejor para los Hern¨¢ndez. fultans -Abuelo, eres realmente muy terco. Me fui tan solo unos d¨ªas y ya est¨¢s buscando problemas con familia de Enrique¨Cson¨® el eco de los pasos fr¨ªos y dominantes de Rodrigo en s. Ema vio sus ojos brir, recordando que este hombre ser¨ªa su futuro yerno. La idea de que el hijo de los Rodriguez se casara con Noa, hacia sonreir, ys mujeres de alta sociedad que antes despreciaban tendrian que seguirle el juego en el futuro. -?Mi se?or! ¨C Todos los guardaespaldas se inclinaron en se?al de respeto. -Rodrigo, ?por qu¨¦ has venido? -Mateo frunci¨® el ce?o. mayor -He venido para ver qu¨¦ est¨¢ pasando y en busca de Alejandro¨Crespondi¨® Rodrigo fr¨ªamente mientras escaneaba con desd¨¦n a familia Rodriguez. Los guardaespaldas se quedaron en silencio, temiendo el castigo. En realidad, Rodrigo, recibi¨® una mada de Aurora, donce de familia, mientras estaba fuera resolviendo asuntos de empresa. Le inform¨® sobre situaci¨®n en casa y c¨®mo los Hern¨¢ndez estaban siendo acosados por familia Rodriguez. Rodrigo no pod¨ªa ignorar solicitud de su hermano y su cu?ada, Noa, quien estaba preocupada por Alejandro. As¨ª que se apresur¨® en llegar lo m¨¢s pronto que pudo. Mateo estaba furioso. -Bueno, entonces, ?puedes traer a tu hermano de una vez? Belongs to N?velDrama.Org - All rights reserved. -Lo siento, eso no lo puedo hacer¨Crespondi¨® Rodrigo. Sabia que Alejandro y ra estaban juntos en este momento, disfrutando de su amor. No quer¨ªa interrumpirlos. -Est¨¢n ocupados, disfrutando de su tiempo juntos. No veo por qu¨¦ deber¨ªa interrumpirlos. No quiero hacer algo tan desagradable, en este momento. Y menos, ser tan inoportuno. Jimena estaba tan enfadada que temba, y lenz¨® una mirada llena de rencor a su propio hermano. Rodrigo vio su mirada y sinti¨® un dolor en el pecho y una profunda impotencia. E era su hermana menor, a quien hab¨ªa sostenido en sus brazos desde que era una beb¨¦, hab¨ªa criado y cuidado con gran esmero. Pero ahora, mirada fria que lenzaba erao si estuviera viendo en e a un enemigo mortal. La ni?a inocente que solia abrazarlo, seguirlo y pedirle mu?ecas y hdos, Books Chapters Are Daily Updated Join & Stay Updated for All Books Updates¡­ ahora erao si hubiera muerto. -?Amorio?-Isabe no pudo contenerse y pregunt¨® apresuradamente. -?No se divorciaron ra y Alejandro hace tiempo? ?C¨®mo es eso posible? -En cuestiones de amor, todo es posible¨Cdijo Rodrigo friamente. -Abuelo, si hamos de posici¨®n social, apariencia y talento, ra es mejor que nuestros hijos en todo sentido. Mateo sinti¨® un nudo en garganta. Podr¨ªa haberlo contradicho si no hubiera visto a ra, pero despu¨¦s de ve, ten¨ªa que admitir que su nieta no pod¨ªapararse con ra en lo absoluto. -?Est¨¢s seguro de que quieres que Jimenapita por un hombre con ra? Incluso si no ofendemos a familia P¨¦rez, ?Alejandro prestar¨¢ siquiera atenci¨®n a Jimena con una bellezao ra en escena? Rodrigo se od¨® en el sof¨¢o si estuviera en su propia casa; analizando detadamentes pbras de Rodrigo. -Rodrigo, eres el hermano de Jimena. ?C¨®mo puedes har as¨ª de tu propia hermana? ¨C Isabe estaba furiosa y frustrada. -Si Alejandro no tiene inter¨¦s en Jimena, ?c¨®mo explicamos lo que sucedi¨® esa noche? ?Acaso alguien lo amenaz¨® con una pist para que fuera a ver a Jimena? ?No verdad? -Aunque nadie amenaz¨® a Alejandro con una pist, alguien aconsej¨® a Jimena, d¨¢ndole una estrategia perfecta para enga?ar a Alejandro y poderlo llevar al hotel para encontrarse con e¨Cdijo Rodrigo, cruzandos piernas y mirando a Jimena con ojos que enviaban escalofrios por espalda. Cap铆tulo 780 Cap¨ªtulo 780 ? Bookmark This Website Cap¨ªtulo780 -?Alguien est¨¢ manipndo? ?Hay secretos que no conocemos aqu¨ª? ¨C pregunt¨® Rodrigo con sorpresa. -?Rodrigo, ?esto es realmente cierto?!¨C exm¨® Alba con emoci¨®n, golpeando sus muslos. Luego, continu¨® con enojo: -Siempre pens¨¦ que nuestro joven se?or era un hombre recto e intachable. Lo vi crecer desde que era ni?o. No puedo creer que se deje influenciar tan f¨¢cilmente por una mujer, y que pierda el control, o no pueda contener sus deseos carnales. Si realmente hubieseeti¨® un error, entonces se?ora no lo amar¨ªa tanto. Debe haber algo m¨¢s detr¨¢s de todo esto que no sepamos. Isabe se sinti¨® agraviada y sus ojos se llenaron de l¨¢grimas. -?Qu¨¦ est¨¢s insinuando? ?Est¨¢s sugiriendo que mi hija no es decente y que est¨¢ tratando de incriminar a su joven se?or? Alba frunci¨® el ce?o con desd¨¦n y respondi¨®: -Yo no dije eso, eso son tus propios pensamientos, se?ora. Luego, continu¨® valientemente: -He vivido muchos a?os, sin casarme ni tener hijos. Mi ¨²nico apoyo es nuestro joven Alejandro. No importa cu¨¢n poderosas o influyentes seans familias, no tengo miedo en decirlo. Isabe rega?¨® con enojo: -?T¨², anciana desvergonzada! Isabe se llev¨® mano al pecho, sintiendo un dolor punzante debido a ira, y luego mir¨® a Ema, diciendo: -?Ema! ?C¨®mo puedes permitir que tus empleados seporten de esta manera con los invitados? ?No har¨¢s nada al respecto? ?Ahhhh¡­! Ema mostr¨® una expresi¨®n algo inc¨®moda y respondi¨®: -Oh, Isabe,o viste con tus propios ojos, Alba tiene un alto estatus en el coraz¨®n de Alejandro. No nos atrevemos a intervenir. E est¨¢ protegidal por Alejandro. Isabe estaba furiosa y, al ver que Ema se sentiacida por ello, su enfado aument¨® m¨¢s. Jimena, temndo, dijo:-?Hermano mayor! ?C¨®mo puedes difamar mi inocencia sin pruebas? -?Qui¨¦n dijo que no tengo pruebas? ¨C Rodrigo entrecerr¨® los ojos y su tono se volvi¨® m¨¢s serio. -Al principio no quer¨ªa revr lo que descubr¨ª en esta reuni¨®n, ya que solo causar¨¢ discusiones desagradables. Pero al involucrar a nuestro abuelo en esto, no puedo soportarlo y tengo que hacerlo. Jimena se puso nerviosa de repente, lo que atrajo atenci¨®n de todos. La tensi¨®n en s aument¨® gradualmente, y todos prestaron gran atenci¨®n. -Revis¨¦ tus registros de madas del d¨ªa en cuesti¨®n, incluso los registros de este mes. Si realmente tuvieras alg¨²n tipo de rci¨®n secreta con Alejandro, ?c¨®mo es posible que no haya ning¨²n registro de telep¨¢ticamente? ?Oh, no lo sabia¡­! El rostro de Jimena se enrojeci¨® de inmediato, y balbuceo: -Yo -Todav¨ªa hay algo m¨¢s¨Cdijo Rodrigo mientras sacaba su tel¨¦fono y su tono se volvia frio y despiadado. He ordenado a mis hombres que retiren caja negra de tu coche. En tarjeta de memoria de esa caja negra, hay una grabaci¨®n muyprometedora de audio que hiciste en el hotel ese d¨ªa. Presion¨® el bot¨®n de reprodi¨®n, y voz triunfante de Jimena reson¨® en habitaci¨®n. ¨C Books Chapters Are Daily Updated Join & Stay Updated for All Books Updates¡­ He seguido tu n al pie de letra. Estar¨¦ esperando a Alejandro en habitaci¨®n que me has preparado. ?Verdad que vendr¨¢ a buscarme? Debe venir, ?en serio? Agradezco tu ayuda, has sido muy generoso conmigo, y estoy agradecida por tu amabilidad. Todos en habitaci¨®n quedaron at¨®nitos. ?Fue Alejandro v¨ªctima de una trampa tendida por Jimena? ?Alguien estaba detr¨¢s de escena, orquestando este encuentro secreto? ?Era esto parte de una vil conspiraci¨®n? Enrique se puso serio despu¨¦s de escuchar grabaci¨®n. -Jimena, ?qu¨¦ demonios est¨¢ pasando? ?Con qui¨¦n estabas hando por tel¨¦fono en ese momento? ¨C pregunt¨® Isabe con confusi¨®n. ¨C Jimena se frustr¨® y se?al¨® con enojo el rostro imperturbable de Rodrigo. ?Seguro que ra te ha sobornado! ?E definitivamente te instruy¨® para editar maliciosamente esta grabaci¨®n y difamarme! Luego, de repente, se volvi¨® vulnerable, abrazando fuertemente a Mateo y rompiendo en l¨¢grimas. This content ? 2024 N?velDrama.Org. -?Abuelo! ?C¨®mo puede mi hermano mayor tratarme asi? ?El ha cruzado una linea! Mateo frunci¨® el ce?o mientras miraba a Jimena, sus ojos llenos de emocionesplejas. Cap铆tulo 781 Cap¨ªtulo 781 ? Bookmark This Website Capitulo781 ra no esperaba que Alejandro llevara a habitaci¨®n en que hab¨ªa vivido s durante tres a?os. -Mmm¡­ Inicialmente, Alejandro quer¨ªa coloca correctamente en cama, pero peque?a mujer en sus brazos seportabao un gato salvaje y no se quedaba quieta. En cuanto se enderez¨®, se solt¨® de sus manos y cay¨® pesadamente sobre cama. Afortunadamente, el rostro de ra estaba intacto; de lo contrario, su nariz se hubiera estropeado. -No te estrell¨¦, fue tu propia falta de tranquilidad¨Cdijo Alejandro, bajando mirada hacia e y observando su estado rid¨ªculo en ese momento, lo cual le resultaba muy divertido. -Mal hombre¡­ siempre encuentran todo tipo de excusas para s¨ª mismos¨Cmurmur¨® ra con gran indignaci¨®n. Intent¨® levantarse de cama con un movimiento brusco, pero el hombre r¨¢pidamente agarr¨® su tobillo redondo con destreza, y en un suave giro abrum¨®, dej¨¢nd atrapada debajo de ¨¦l. Property ? N?velDrama.Org. -?Suelta mi pie! ?Eres un pervertido? -ra encogi¨®s piernas, su falda estuvo a punto de vr, jera una situaci¨®n bastante inc¨®modal E ten¨ªa habilidades, pero ante Alejandro, esas habilidades apenas alcanzaban para hacer ejercicios gimn¨¢sticos en radio. El agarre de Alejandro en su tobillo se volvi¨® m¨¢s fuerte, y su mirada tranqu pero inquieta baj¨® lentamente desde su rostro sonrojado hasta sus brintesbios de cereza, luego a su cuello nco y esbelto, y finalmente a su seductory fr¨ªa vic¡­. Su respiraci¨®n se volvi¨® pesada, su cuerpo ardia inexplicablemente y su coraz¨®nti¨® con gran fuerza. Books Chapters Are Daily Updated Join & Stay Updated for All Books Updates¡­ De repente, Alejandro sinti¨® un dolor punzante en cabeza. Cerr¨® los ojos bruscamente y presion¨® con fuerza sus sienes con ambas manos, tratando de resistir el repentino dolor. ¡°Alejandro¡­ dolor¡­ me duele mucho¡­ Alejandro¡­¡± Tranquilo, poco a poco dejar¨¢ de doler¡­¡± Intentar¨¦ ser amable contigo, lo prometo¡­¡± En su mente, aparecieron fragmentos de tristes im¨¢genes que nunca ha visto. Pero eso era imposible, nunca hab¨ªa tocado a ninguna mujer, nunca Cuando re vio que Alejandro se distra¨ªa por un momento, reiono instintivamente y le dio una -?Alejate de mi! +15 BONUS En realidad, no us¨® mucha fuerza. Con el cuerpo alto y robusto de Alejandro de casi dos metros de altura, deber¨ªa haber resistido f¨¢cilmente ese golpe. Sin embargo,o un mu?eco se tambale¨® hacia atr¨¢s dos pasos y, de no ser porque se sostuvo en pared a tiempo, habria caido al suelo. ra se sorprendi¨® al ver que su rostro palidec¨ªa y que le aparec¨ªa un ligero sudor en frente. Dudo por un momento, justo cuando estaba a punto de decir algo, Alejandro le pregunt¨® con voz ronca y curiosa: -?Por qu¨¦ viniste a buscar a Ema esta vez? -No tienes nada que ver con esto, no necesito que te metas¨Clos ojos de ra se tornaron. repentinamente sombrios La mirada de Alejandro,o si fuera una extra?a, le perforo el coraz¨®n. Apretando los dientes, dijo: - Si est¨¢s aqui para buscar venganza contra Ema por Luz, te sugiero que elijas otro dia, esta noche. precisamente no es el mejor momento. -?Por qu¨¦ no es el momento? -ra curv¨® sus encantadoresbios rojos, mantuvo su cintura recta, cruz¨® susrgas y hermosas piernas, y se sent¨® alli con una elegancia y un encanto dignos, de una reina a que nadie se atreve a profanar. -Oh, ?es porque el anciano Rodriguez, Se?ora Isabe y tu adorada hermanita est¨¢n aqu¨ª? ?Tienes miedo de que estropee su felicidad? Alejandro frunci¨® el ce?o. -?Qu¨¦ felicidad? -El amor entre amantes, el matrimonio, los rituales ys formalidades matrimoniales. Todo eso¨Clos. hermosos ojos de ra se curvaron, ?qu¨¦ burlona era! ra, es suficiente! -Alejandro sinti¨® un fuerte dolor en su pecho, mirando furioso con sus mnc¨®licos y enrojecidos ojos. -Felicidades, se?or Hern¨¢ndez, otra vez te vas a casar¨Cra hizo caso omisopletamente de su furia y, en cambio, su sonrisa se volvi¨® m¨¢s intensa,o si almente le estuviera deseando lo mejor. Esta se?orita Jimena es joven y hermosa, su posici¨®n minar es mucho m¨¢s alta que de Beatriz, y es hermana biol¨®gica de Rodrigo, a¨²n m¨¢s cercana. El ez debe estar muy satisfecho con esta nuera, lo cual tambi¨¦n aumentar¨¢ en alto grado, empresa Cap铆tulo 782 Cap¨ªtulo 782 ? Bookmark This Website Capitulo782 -?Crees que en verdad me importa? ¨C Alejandro sentia que sus pulmones iban a explotar, -A qui¨¦n le interesa, si te importa o no, eso de cualquier forma no es asunto tuyo, yo por mi parte, tampoco quiero meterme en tus est¨²pidos asuntos. Me marcho. ra definitivamente, vino esta noche a buscar problemas con Ema, no queria que este desgraciado hombre molestara, solo quer¨ªa salir con gran rapidez de esta habitaci¨®n. Porque estar a ss con ¨¦l en esta habitaci¨®n hac¨ªa sentirpletamente asfixiada. E es una mujer muy sensible y emp¨¢tica, propensa a sentir lo que otros sienten y a emocionarse f¨¢cilmente des cosas. Y este momento, al mirar hacia atr¨¢s en los tres a?os de matrimonio con Alejandro, todo lo que ¨¦l le dej¨® fueron grandes recuerdos todos desagradables. Adem¨¢s, fue en esta habitaci¨®n donde perdi¨® para siempre su virginidad. Y este hombre, hasta el d¨ªa de hoy, ni siquiera ha recordado que alguna vez fueron marido y mujer durante toda una noche. Bueno, es mejor realmente olvidarlo. Algunas cosas solo causan un grave dolor al recordas. ra se levant¨® r¨¢pidamente con gracia, tratando a Alejandroo si fuera el aire, mientras pasaba con gran agilidad frente a ¨¦l. napartar mirada Justo en el momento en que pasaron roz¨¢ndose, expresi¨®n facial de Alejandro se torn¨® fr¨ªao el hielo, agarr¨® bruscamente su brazo y luego con fuerza agarr¨® su delgada espalda, presion¨¢nd contra pared con una ferocidad casi totalmente cruel Humm¨CLos ojos de ra se agitaron con gran violencia, su espalda sestimaba demasiado. Y frente a e, los ojos rojos del hombre bribano si estuvieran sediento de pasi¨®n, eran tan hermosos y asfixiantes. Alejandro ?Est¨¢s foco¡­7 ¡ª?Lo hicimos antes? ?En el pasado? magn¨¦tica de Alejandro, roz¨® su suave y enrojecids oreja casi sangrante su coraz¨®n salto aprendi¨® con fuerzas¨CAlejandro, ?qu¨¦ aut¨¢s diciendo? sacudio de inmediato onber -Est¨¢ loco, es probable que en definitiva est¨¢ loco. Books Chapters Are Daily Updated Join & Stay Updated for All Books Updates¡­ ?C¨®mo pudo hacerle una pregunta tan provocativa? This content ? 2024 N?velDrama.Org. Pero ?qu¨¦ significaban esas im¨¢genes sensuales que aparec¨ªan una y otra vez en su mente? ?A los treinta a?os reci¨¦nienza a tener esos deseos? -No me sigas molestando, Alejandro. El coraz¨®n de rat¨ªa con gran fuerza, pero aun as¨ª empujaba con determinaci¨®n su pecho de acero, sus mejis enrojecidas. -Salvaste mi vida, est¨¢ bien no quiero odiarte. Pero si vuelves a molestarme, no te mostrar¨¦ ninguna piedad. -ra, ?por qu¨¦ me detestas tanto¡­? ?No confias en mi? -Alejandro sabia que se parec¨ªa a un hombre. resentido. Pero alguien que ama profundamente y no obtiene respuesta, poco a poco se convierte en un resentido muy desesperado, en un loco que pierde f¨¢cilmente el control. -Alejandro, ?sabes cu¨¢nto odio estar en esta habitaci¨®n? -ra levant¨® su triste mirada, fijandose en el lujoso candbro de cristal colocado en el techo. -Durante m¨¢s de tres a?os, ha observado ese candbro durante m¨¢s de mil noches y dias, sonriendo con gran amargura. Cuando regreso aqui, solo recuerdo innumerables noches solitarias, solo amor no correspondido, solo un dolor desgarrador, solo tristezas en mi coraz¨®n. Hando en serio, deberias estar con Jimena, porque en su mundo tu eres perfecto. Pero en mi mundo, t¨² te has derrumbado porpleto, irreparablemente. Deseo que ambos tengamos una vida feliz en el futuro. Deseo que nuestras vidas no se crucen nunca. m¨¢s. Que no volvamos a cruzamos en nuestra vida nunca m¨¢s. Bien, bien, ra. Lo s¨¦, has dicho muy bien. Alejandro sinti¨® un grave dolor tan intensoo si estuviera muriendo en ese momento, solt¨® lentamente mano que sujetaba con gran rigidez. Las mas de ira ardieron en sus venas, agit¨¢ndose en su pecho. nicialmente, queria explicar algo Pare de repente, se dio cuenta con gran tristeza, de que lo que ra efectivamente queris no era gune explicaci¨®n A e no le importaba si era en verdad inocente o rio, Cap铆tulo 783 Cap¨ªtulo 783 ? Bookmark This Website Cap¨ªtulo 783 Lo que e queria era que desapareciera porpleto de su vida. Aunques pruebas presentadas por Rodrigo no son pruebas directas, son pruebas indirectas, pero bastante s¨®lidas. El supuesto ¡°incidente de infiel¡± se ha vueltoplicado y confuso. Afortunadamente, en este momento solo est¨¢n presentess personas des familias Hern¨¢ndez y Rodriguez esta noche. Si estos asuntos se revran frente a extra?os o los medios deunicaci¨®n, la reputaci¨®n de Jimena se arruinaria porpleto. Es porque es su hermano mayor, y no puede hacerle da?o., Viendo que tensi¨®n no disminu¨ªa y Rodrigo no estaba dispuesto a ceder en este asunto, Mateo tuvo que retirarse primero y volver a casa para entenderpletamente los detalles de todo este lio. This content ? 2024 N?velDrama.Org. -Rodrigo, Jimena, ambos vengan conmigo primero¨Cdijo Mateo mientras se levantaba apoy¨¢ndose en su bast¨®n. -Se?or Rodriguez, ?se va asi? ?Ya, han resuelto los asuntos matrimoniales de su nieta? ¨C Una voz suave y sonriente lleg¨® cuando ra baj¨®s escaleras con una sonrisa radiante, caminando con elegancia y gracia. Erao si mansi¨®n de familia Hern¨¢ndez fuera su vi Hermosa, superando con creces a Ema, verdadera due?a. Ema, volvi¨® a ponerse m¨¢s horrible que de costumbre. -?Ah¡­! se?orita ra nos honra con su maravillosa presencia esta noche, y adem¨¢s es una antigual conocida antigua del se?or Hern¨¢ndez. Seguramente tienen mucho de qu¨¦ har. No queremos interrumpirlos¨Cdijo Mateo con una expresi¨®n algo inc¨®moda, despu¨¦s de todo, aparici¨®n repentina de ra realmente arruin¨® sus nes. Oh, se?or Rodriguez, no me malinterprete. No tengo nada que decirle al se?or Hern¨¢ndez. Lo que pas¨® antes. solo consid¨¦reloo un arranque de locura de su parte, Despues de todo, durante los tres a?os en que fui su esposa, nunca entendi lo que estaba pensando en realidad¨Cdijo ra. Books Chapters Are Daily Updated Join & Stay Updated for All Books Updates¡­ Mateo no dijo nada en absoluto. Ciara admitic abiertamente que fue su esposa. Su franqueza dej¨® al viejo sin pbras que decir mamemo, Alejandro cu acerca desde atr¨¢s y escucho con mnco sus pbras, con una ?Dios mio, en serio se volvi¨® loco! ?Significa que, para mejorar un poco ante los ojos de esta mujer, tendr¨¢ que esperar hasta pr¨®xima vida? Se?ora Hern¨¢ndez, ?podemos har? -ra mir¨® friamente a Ema. Lo siento, se?orita ra, ya es tarde y necesito descansar. No tengo tiempo para chas casuales contigo. Lo dejaremos para otro d¨ªa- respondi¨® Ema con obvia hostilidad en su tono de voz. -Quiz¨¢s t¨² no tengas tiempo, pero yo s¨ª. Estoy muy libre¨Cdijo ra mientras levantaba ligerezas cejas y sonre¨ªa cons manos en cintura. -La noche esrga y podemos har de nuestros rencores hasta que amanezca. Estoy dispuesta a pa?arte. -Estoy envejeciendo y por lo tanto no puedo pa?arte. ?Por favor, vete! -Ema mostr¨® una expresi¨®n sombr¨ªa y su actitud se volvi¨® firme y tajante. Tanto Alejandroo Rodrigo cambiaron su expresi¨®n facial y apretaron sus pu?os. En cuanto a lo de ra siendo intimidada, ambos ten¨ªan misma actitud. Podr¨ªan no estar de acuerdo en muchas cosas, pero si ven siendo maltratada, ?definitivamente no lo permitir¨ªan! -Inicialmente, solo quer¨ªa har contigo a ss, despu¨¦s de todo, los asuntos familiares no deben ser divulgados. Pero si act¨²as de esta manera tan infantil, no esperes que te tenga consideraci¨®n¨Cdijo ra mientras su sonrisa se convert¨ªa gradualmente en una hoja muy filosa. Su voz era hda y prante. ¨C En ¨²ltima fiesta de cumplea?os, mi t¨ªa Luz fue atacada por un asaltante. ?No tienes nada que ver con eso, se?ora Ema? Todos se sorprendieron y miraron a Ema al mismo tiempo. Los miembros de familia Rodr¨ªguez ya estaban a punto de retirarse, pero al escuchar esto, todos se detuvieron y prestaron gran atenci¨®n con los oidos de punta. -Se?orita ra, aunque te agradezco, pero no tienes que insultarme de esta manera, ?verdad? -El coraz¨®n de Emat¨ªa muy r¨¢pido y sus palmas sudaban profusamente, pero tenia que fingir calma. Est¨¢ bien, est¨¢ bien. Entonces, lo dir¨¦ de otra forma¨Cra sonri¨® de nuevo, su sonrisa se volvi¨® aliciosa y casi hizo que Ema estara de Ira. -Ese malhechor que intent¨® atacar a mi t¨ªa Luz y termin¨® hirlendo gravemente al se?or Hern¨¢ndez, es alguien que conoces muy bien, se?ora Ema? Cap铆tulo 784 Cap¨ªtulo 784 ? Bookmark This Website Capitulo784 -?Viejo conocido?! -Todos quedaron conmocionadoso si hubieran sido sacudidos por un terremoto, sus pups temron y miraron autom¨¢ticamente a Ema con incredulidad. Esto incluia a Enrique y a los miembros de familia Rodriguez. Sin embargo, solo una persona, adem¨¢s de ra, mostr¨® misma tranquilidad: Alejandro. Desde que raenz¨® a sospechar de Ema, ¨¦l tambi¨¦n hab¨ªa empezado a pensar lo mismo que e. Pero en ese momento, ¨¦l ten¨ªa una grave lesi¨®n en cabeza y hab¨ªa pasado por una cirugia de cr¨¢neo, que lo hab¨ªa llevado al borde de muerte. Luego, Jimena se involucr¨® en un problema, lo que retras¨® su investigaci¨®n a fondo. Esta noche, cuando ra vino s a buscar a Ema, ¨¦l muy apresurado, llev¨® escaleras arriba para detene en su i¨®n. No queria que se metiera en problemas, ya que, si Ema se atrevi¨® a atacar a Luz frente a tantas personas, tambi¨¦n podria atreverse a ataca a e. ¨¦l pod¨ªa encargarse solo de eso, sin que e se manchara para nada sus manos. Todo lo sucio y todo lo malvado, el pod¨ªa ser su verdugo. Reconocia en este momento su enojo, su resentimiento hacia e e incluso su cierto grado de odio por no confiar en ¨¦l. Pero en lo m¨¢s profundo de su alma, todav¨ªa amaba. Ese amor lo hab¨ªa llevado a extremos inimaginables, ya no consideraba los pros y los contras, solo queria que e fuera el centro de su vida. -Ema, ra dijo que t¨² y ese delincuente son viejos conocidos. ?Es cierto? -El coraz¨®n de Enrique se apret¨® y no pudo evitar preguntar en un voz temblorosa y baja. Books Chapters Are Daily Updated Join & Stay Updated for All Books Updates¡­ -?Enrique, me est¨¢s interrogando? ra, es una extra?a, viene aqu¨ª de repente y me cuestiona sin argumentos. ?T¨² tambi¨¦n quieres pisotearme junto con e? -Ema abri¨® desorbitantemente sus ojos, v¨® sus afdas y puntiagudas u?as en su pecho, mostrando una expresi¨®n de dolor y frustraci¨®n. Esta rei¨®n era en verdad, un tanto exagerada,o si estuviera actuando en un melodrama. En ese instante, Leona, que se ha despertado en habitaci¨®n debido a pregunta de su padre, Sambale¨¢ndose, alio sali¨® Content held by N?velDrama.Org. Escucho ramente, cada pbra de conversaci¨®n entre su padre y su madre, y su coraz¨®ntte Incar en estado de shock En su impresi¨®n, su padre siempre hab¨ªa amado muchisimo a su madre. Cuando su madre desafiaba constantemente a Fernando, su padre,o el hijo biol¨®gico del abuelo, siempre protegia a su be y querida esposa incondicionalmente. ?Incluso estuvieron a punto de enfrentarse al abuelo! Pero esta vez, ?qu¨¦ habia sucedido en realidad? ?C¨®mo es que, con solo una simple pregunta de ra, su padreenz¨® a dudar de su madre? -No estoy cuestion¨¢ndote para nada, est¨¢s pensando demasiado a ligera¨Cfrunci¨® el ce?o Enrique y apret¨® los dedos con fuerza. ?Por supuesto que no! ?No tengo absolutamente nada que ver con ese tipo de persona! Las sienes meticulosas de Ema ya estaban empapadas de sudor mientras miraba muy resentida a ra, cuya expresi¨®n facial era bastante friao el hielo. -ra, s¨¦ que me odias y ciertamente hemos tenido algunos desacuerdos en el pasado, ?pero eso ya no me importa! Ahora, cuando algo le sucede a tu familia, siempre me se?so culpable. ?No soy unapa?¨ªa de seguros! ?Por qu¨¦ tienes que venir a culparme cuando algo le sucede a tu familia? ?Crees que soy f¨¢cil de intimidar? ra sonri¨® tranqumente y dijo: -Se?ora Ema, ?est¨¢s nerviosa? Solo te hice una simple pregunta, que, si ustedes dos se conoc¨ªan, ni siquiera he preguntado nada m¨¢s. ?Por qu¨¦ te pones tan nerviosa? ?Ser¨¢ que tienes algo que ocultar? -ra¡­ Ema estaba tan enfadada que casi echaba humo por boca, sus ojos casi se sal¨ªan des ¨®rbitas. Estoy mostrando algo de respeto debido a rci¨®n amistosa hay entre el se?or P¨¦rez y mi abuelo. ?No aproveches situaci¨®n! ?No te pases de raya! mayores -?Carajo! -los ojos de Alejandro se enrojecieron. Si no fuera por los de familia que est¨¢n presentes, realmente queria abnzarse sobre e y darle un buen susto. Alejandro apret¨® el pu?o instant¨¢neamente y una nube sombr¨ªa cubri¨® sus ojos negroso el tintero. Tia Ema, si realmente te consideras se?ora Hern¨¢ndez, deberias tener cuidado con tu actitud al har Maldito bastardo! ?Eres solo un perro de caza que hace todo lo que esa zorra te dice! C Cap铆tulo 785 Cap¨ªtulo 785 ? Bookmark This Website ap¨ªtulo 785 Enfrent¨¢ndome a tanta gente, siendo mayor, ?c¨®mo se atreven a humirme de esta maneral Jajaja¡­! precisamente porque soy due?a de familia Hern¨¢ndez, ?debo educar adecuadamente a esta joven! -Ema mir¨® ferozmente a ra y dijo: -ra, este es vi Marejada, ?no vi Hermosa de tu familia P¨¦rez! Como esposa del presidente de junta directiva de familia Hern¨¢ndez,o due?a de familia Hern¨¢ndez, ?no puedo permitirte que derrames sangre e insultes aqu¨ª? Alejandro no pudo soportarlo m¨¢s. Sus ojos de flor de melocot¨®n, de un color sorprendentemente impactante, se llenaron de ira. Estaba a punto de har, pero ra se le adnt¨® y sonri¨® con desden: ?Due?a de casa? ?El se?or Hern¨¢ndez en verdad te reconoceo due?a de casa? Todos se sorprendieron. ?Se atrevi¨® a contradecir a Ema de una manera tan arrogante y tajante! ?No era de extra?ar que era, se?orita P¨¦rez! Leona vio a su madre ponerse roja y luego p¨¢lida, casi incapaz de mantenerse en pie. Sinti¨® que era como si alguien le estuviera arrojando basura a cara. Originalmente, e queria correr y defender a su madre con unas breves pbras, pero al ver a Rodrigo y a Alejandro presentes, sabia que sin dudal apoyarian incondicionalmente a esa despreciable ra. Lo que hizo sentir a¨²n m¨¢s acobardada fue Enrique. No dijo nada en absoluto a favor de su defensa, y eso hizo que mayor parte de su determinaci¨®n se desvaneciera al instante. Mejor seguir observando en secreto. Content held by N?velDrama.Org. -Adem¨¢s, ?tienes cara de autodenominarte due?a de familia Hern¨¢ndez? Solo te est¨¢s aprovechando del favoritismo del se?or Hem¨¢ndez. Seg¨²n tengo entendido, ya sea en todo el grupo. Hern¨¢ndez o en los circulos de ¨¦lite de ciudad de M¨¦xico, nadie realmente reconoce tu posici¨®n como ra meti¨®s manos en los bolsillos de su traje, inclino ligeramente cabeza y mostr¨® una apariencia muy deslumbrante y arrogante,o si no hubiera rival en el mundo. Si hamos de due?a de familia Hern¨¢ndez, deberia ser madre biol¨®gica de ¨¢lvaro. Todos quedaron sorprendidos. Un agudo dolor atraves¨® el coraz¨®n de Ema, pero antes de que pudiera sentirlo porpleto, segunda espada de se?orita ra atraves¨®: -O tal vez, deber¨ªa ser madre del se?or Alejandro, la se?ora Elena¡­ Mama¡­. Alejandro apret¨® losbios, mirando fijamente el rostro p¨¢lido de Ema, sus dedos los apret¨® con gran fuerza,o si quisieran hundirse en carne de su palma. sangre de Su coraz¨®n, quetia pesadamente, parecia haber sido arrancado porpleto, por unas manos crueles, que lo apretaban y retorcian violentamente,o si quisieran exprimir hasta ¨²ltima gota de noble su coraz¨®n. por Enrique, En aquel entonces, cuando ¨¦l y su madre fueron llevados de regreso a familia Hern¨¢ndez madre del hermano mayor, primera se?ora Hern¨¢ndez, hija de familia Phoenix, acababa de Books Chapters Are Daily Updated Join & Stay Updated for All Books Updates¡­ fallecer hacia apenas un a?o. Sus huesos todav¨ªa estaban calientes. En aquel entonces, familia Phoenix estaba en c¨²spide de su poder en ciudad de M¨¦xico, sificadao una des seis grandes y m¨¢s prestigiosas familias en todo el pais. Adem¨¢s, familia Phoenix y familia Hern¨¢ndez ten¨ªan una profunda cooperaci¨®n en todos los aspectos del mercado. En ese momento, familia Hern¨¢ndez no se atrevia a romper rciones con familia Phoenix. Por lo tanto, cuando el padre y el hermano mayor de se?ora Hern¨¢ndez se enteraron de que Enrique iba a casarse con otra mujer, cuya posici¨®n era bastante humilde y que adem¨¢s tra¨ªa consigo a un ni?o de cinco a?os, se enfurecieron. Retiraron porpleto una inversi¨®n de miles de millones y rompieron la cooperaci¨®n en tres proyectos. Las dos familias se separaron irremediablemente, lo que hizo ques iones de familia Hern¨¢ndez se devaluasen en varios miles de millones de noche a ma?ana. Finalmente, el abuelo Fernando intervino y se reuni¨® con el padre e hijo de familia Phoenix para restablecer cooperaci¨®n. La condici¨®n era que Enrique no pudiera casarse con otra persona durante tres a?os, y esa mujer solo pod¨ªa viviro sirvienta en familia Hern¨¢ndez. Su hijo, para siempre, solo seria reconocidoo hijo ilegitimo de familia Hern¨¢ndez y no tendr¨ªa un lugar en el ¨¢rbol geneal¨®gico de familia. Sin embargo, Fernando rechaz¨® esa ¨²ltima condici¨®n de inmediato. Los hijos de familia Hern¨¢ndez, incluso si fueran hijos ilegitimos, no ser¨ªan contrdos por familia Phoenix. Adem¨¢s, su hijoeti¨® el grave delito del adulterio en su matrimonio, hiriendo a dos mujeres, pero responsabilidad recae sobre los adultos, ?qu¨¦ tiene que ver eso con el ni?o? Esa era raz¨®n por cual, a pesar de que se?ora Hern¨¢ndez ya habia fallecido, madre de Alejandro a¨²n no ha sido reconocida oficialmente. Sin un estatus reconocido por familia Hern¨¢ndez, y adolescencia de Alejandro estuvieron marcadas por rumores y vivi¨® con grandes mciones. Elena era una mujer de naturaleza suave, amable y amigable y muy tierna con los dem¨¢s. Estaba destinada a no ser rival para Ema. Finalmente, esta absurda y cruel lucha por el poder termin¨® con el brote de depresi¨®n de Elena y su salto desde un edificio al vac¨ªo termin¨® por suicidarse, El a?o en que muri¨® su madre, coincidi¨® con el final de los tres a?os de matrimonio establecidos por familia Phoenix. Today¡¯s Bonus Offer Chapter 786-790 Chapter 786-790 Capitulo786 Ema, espl¨¦ndida y resndeciente, ascendi¨® posteriormente y, fue legitimada por Enrique, ocupando el lugar que originalmente pertenec¨ªa a su madre, convirti¨¦ndose en esposa legitima de Enrique. ¡°Alejandro, no te entristezcas m¨¢s, todos nosotros estamos sufriendo por muerte de tu madre¡°. ¡°A partir de ahora, ser¨¦ tu madre y Leona sera tu hermana de sangre¡°. ¡°Ay, tu madre era realmente una excelente persona, peromentablemente, enparaci¨®n conmigo, le falt¨® algo de suerte. Espero que est¨¦ libre de sufrimiento en el m¨¢s all¨¢. No creo que me culpe por tomar su lugar. Era tan bondadosa, y buena seguro que no me culpar¨ªa¡°. Alejandro no pudo olvidar,s pbras sarc¨¢sticas y c¨ªnicas que Ema le dijo durante el funeral de su madre. Aunque era joven en ese momento, a¨²n podia percibir hipocres¨ªa detr¨¢s de sonrisa amigable. de esa malvada mujer. Han pasado m¨¢s de veintergos a?os en un abrir y cerrar de ojos. Durante todos estos a?os, toda familia Hern¨¢ndez y el mundo entero parecen haber olvidado a su madre, excepto ¨¦l. Ahora, al escuchar nuevamente el nombre de su madre de losbios de ra, de repente, los ojos de Alejandro se llenaron de l¨¢grimas y sinti¨® unas fuertes ganas de llorar. -Elena¡­ Elena¡­ La expresi¨®n de Enrique se volvi¨® confusa y perturbada, mientras murmuraba el nombre de su antiguo amor. Del fondo del mar de recuerdos, poco a poco emergi¨® imagen de Elena, con su gran dulzura y su estaba rostro radianteo una hermosa pintura. El lugar m¨¢s profundo y tiemo de su coraz¨®n fue repentinamente herido. Ema estaba m¨¢s cerca de Enrique. En este momento, tambi¨¦n escuch¨® c¨®mo ¨¦l repet¨ªa el nombre que hab¨ªa estado ausente durante tanto tiempo. Esa mujer que sol¨ªa odiar enfurece porpleto, sus ojos se vuelven carmesles mientras desahoga su ira directamente en ra. ena. Elena, sin una posici¨®n oficial y sin pbras apropiadas. ?E solo era una amante de Enrique en pasado Despu¨¦s de entrar en esta casa, no fue m¨¢s que una miserable sirvienta de familia Hemandez ?Como se atreve apararse conmigo,o due?a de casa de los Hern¨¢ndez? y due?a de familia Hern¨¢ndez No tiene calificaci¨®n parapetir conmigal ya es suficiente Enrique sinti¨® que un nervio emocional que cre¨ªa haber adormecido fue sacudido, y le grit¨® furiosamente con gran indignaci¨®n, olvidando porpleto presencia de otras personas. ?Elena no fue una amante! ?Mucho menos una sirvienta! Adem¨¢s, ya no est¨¢ aqu¨ª, no tienes el derecho para el ?Por qu¨¦ no tengo derecho? har asi de Ema abri¨® los ojos ampliamente, enfurecida. -?Acaso no estoy diciendo verdad? ?E era solo una amante que no podia ascender a una posici¨®n honorable,o mia! Antes de que terminara de har, de repente sinti¨® un frio intenso que envolvia,o si estuviera al borde de un abismo sin fondo. Ema se qued¨® at¨®nita y levant¨® vista, solo para encontrarse con que Alejandro ya estaba frente a e. -T¨¹¡­ De repente, un sonido nitido reson¨® en s. Todos quedaron at¨®nitos al instante, incluyendo a ra, con boca abierta de sorpresa. Alejandro ten¨ªa los ojos oscuros, losbios apretadoso una hoja afda, levant¨® mano y le dio una fuerte bofetada a Ema. ¨C Pammm¡­! La meji de Ema se enrojeci¨® al instante y se hinch¨®,s susbios sangraban, el golpe hizo que sus oldos le zumbaran y viera estres. Retrocedi¨® dos pasos, se apoy¨® en el respaldo del sof¨¢ para evitar caer al suelo en un estado lamentable. -Alejandro¡­ -Los ojos de ra se contrajeron involuntariamente mientras sudaba por este hombre. Esta bofetada, Alejandrnz¨® con el 80% de su fuerza. Sab¨ªa que sus manos, que una vez empu?aron armaso militar, ten¨ªan un gran poder destructivo. Si hublera aplicado el 100% de su fuerza, Ema no solo habr¨ªa perdido los dientes, sino que probablemente habr¨ªa perdido porpleto el conocimiento. No queria que e aprovechara oportunidad para irse. Todav¨ªa hab¨ªa muchas cuentas entre ra y e. Todos estaban en p¨¢nico, incluyendo Enrique viendo c¨®mo Alejandro golpeaba a su esposa, pero nadie se atrevia a intervenir. En esta casa, ni el se?or Hern¨¢ndez puede contrr aAlejandro. ?Qui¨¦n m¨¢s podr¨ªa hacerlo? -?Ah! -Leona se asust¨® demasiado, tanto que se tap¨® boca, su cuerpo estaba cubierto de sudor y sus pantorris temban intensamente. Al ver a su madre siendo golpeada, e no tuvo el coraje de correr, protege y detener el ataque. Incluso gente de familia Rodr¨ªguez se qued¨® boquiabierta. Aunques pbras de Ema fueron demasiado ofensivas, e segu¨ªa siendo esposa legitima de Enrique y madrastra de Alejandro, una figura mayor. ?C¨®mo se atrevi¨® Alejandro a abofetear a un anciana en frente de tantas personas? ?Era arrogante, audaz! Este golpe no solo golpe¨® cara de Ema, ?acaso no golpe¨® tambi¨¦n cara de su propio padre? Solo Rodrigo miraba a Alejandro con una mirada ardiente. Inhal¨® profundamente, levant¨® con lentitud los Este golpe, su hermano lo hab¨ªa soportado durante mucho tiempo. Como su ¨²nico buen hermano, nadie sab¨ªa mejor que ¨¦l c¨®mo Alejandro hab¨ªa pasado por esta familia en todos estos a?os. Enrique¡­ no puedo ofr¡­ no puedo ofr nada! -Ema senz¨® llorando desconsdamente hacia Enrique, agarr¨¢ndolo con fuerza. Ten¨ªa sangre en losbios, su peinado perfecto estaba desordenado y su maquije se ha corrido. Su imagen de dama adinerada estabapletamente destrozada.i Estoy sorda¡­ tu hijo me ha totalmente dejado sordal ?No vas a hacer algo al respecto? ?C¨®mo se strevi¨® golpear a una d¨¦bil anciana?! Ca pudo ver que tambi¨¦n ha sangre filtr¨¢ndose entre los dedos de Ema, y sus hermosos ojos se Aligeramente mientras miraba a Alejandro, cuya expresi¨®n era de hierro No era sorprendente que adem¨¢s los t¨ªmpanos de Ema seguramente se hubieran roto, tambi¨¦n por el golpe. ?Qu¨¦ satisfactorio! Enrique baj¨® mirada y mir¨® a Ema, con una mirada despectiva y confusa. A¨²n sentia un leve dolor en su pecho, pero sabia ramente que ese dolor no era por Ema, sino por mujer que hab¨ªa enterrado en su coraz¨®n durante hace mucho tiempo. -Alejandro, ?qu¨¦ te pasa? ?C¨®mo puedes golpear a se?ora de esa manera? -Todavia tenia que intervenir. Alejandro frunci¨® con fuerza losbios muy fr¨ªamente y sonrio de una manera aterradora. -?Se?ora?, Qu¨¦ tipo de se?ora es e para mi? Dentro de toda familia Hernandez, mi abuelo es el anciano que merece todo mi respeto, usted tambi¨¦n es para mi, se?ora Alba es una anciana respetada para mi. Entres personas as que respeto, e no tiene ning¨²n lugar. -Se?or¡­ -Alba de repente fue mencionada y mostr¨® una sonrisa de satisfi¨®n y gratitud. La cara de Ema, hinchada por paliza, se volvi¨® roja, sangre en su pecho bullia y el sabor de esta llenaba su boca. La implicaci¨®n de Alejandro era ra: incluso en esta casa, posici¨®n de una vieja criadao Alba era m¨¢s alta que suya. ?Esto es inaceptable! ?Este bastardo! -Te mo ¡®Tia Ema¡®, porque has estado sirviendo a mi padre durante casi treinta a?os. ?T¨² tambi¨¦n te crees una anciana? -La risa fr¨ªa y alcdora de Alejandro era escalofriante, pero su apariencia era sorprendentemente encantadora. Las personas de familia Rodriguez vieron que esto se estaba formando un verdadero caos, asi que no pod¨ªan irse. ?Qu¨¦ suerte tener un excelente espect¨¢culo! -Mi madre es el ¨²ltimo limite para mi. Si alguien cruza mi l¨ªnea al fondo, no me culpes pors consecuencias. Incluso podria¡­ quitarle hasta vida¨Cdijo Alejandro con una mirada fria y aterradora.; de reojo mir¨® en diri¨®n a ra. Today¡¯s Bohus Offer Capitulo 788 El no dijo nada. E tambi¨¦n era su linea de fondo. Sin embargo, en el coraz¨®n de ra, ?¨¦l es su l¨ªnea de fondo? Tal vez ni siquiera seaparable con Pol. Al pensar en esto, Alejandro se sinti¨® bastante acongojado,o si cientos de hormigas le estuvieran devorando su coraz¨®n. La insatisfi¨®n, ira y decepci¨®n se apoderaron de ¨¦l al mismo tiempo. ¨¦l apart¨® su mirada intensa, vada en hermosa meji de ra; mir¨¢nd con gran devoci¨®n. Como si tuvieran una conexi¨®n telep¨¢tica, en ese momento ra lo mir¨® de reojo. Al ver que solo tenia una expresi¨®n fr¨ªa y seria mirando hacia adnte, de forma inexplicable, su coraz¨®n dio un vuelco. Ema sinti¨® un escalofrio intenso, su coraz¨®n salt¨® tres metros hacia arriba,o si se le hubiera atascado en garganta, lo que le dificultaba en gran manera respirar. Ahora, Enrique ya no puede contrr a Alejandro, su hombre ya en realidad no es un apoyo s¨®lido. Si este bastardo se entera, de que e fue quien empeor¨® depresi¨®n de su madre, entonces ?no se quedar¨¢ quieto, sino que acosar¨¢ hasta morir? En aquel entonces, e sobom¨® a mujer de confianza m¨¢s cercana a Elena, aparte de Alba, para que cambiara los medicamentos para tratar depresi¨®n, por medicamentos estimntes del sistema nervioso central. Con el tiempo, no solo acelerar¨ªa los trastornos som¨¢ticos causados por depresi¨®n, sino que tambi¨¦n provocaria terribles efectos secundarios, dificultad para respirar e incluso alucinaciones. Los ¨²ltimos meses de vida de Elena se vieron atormentados por este dolor fisico y mental. ?Este secreto nunca puede ver luz del d¨ªa! El dia en que se revele ser¨¢ el ¨²ltimo d¨ªa de Ema. -Enrique, realmente me vas a¡­ ver ser golpeada sin hacer nada? Soy tu esposa¡­ -Ema agarr¨® firmemente el borde de ropa de Enrique, llorando con los ojos llenos porpleto de l¨¢grimas. E, no pudo hacer nada m¨¢s que hacerse v¨ªctima. E sabia que este hombre era muy vulnerable a este tipo de manipciones. Enrique reprimio perpleto su respiraci¨®n y sostuvo los brazos de Ema, que estaban un poco rigidos. -No puedo. -Alejandro abri¨® friamente losbios. -Alejandro, ?qu¨¦ est¨¢s tramando?-La expresi¨®n de Enrique se volvi¨® seria. El hombre frunci¨® el ce?o y su mirada era intimidante. -Solo es una bofetada, nadie morir¨¢ por eso. Pero ¨¦ste asunto entre Ema y se?orita ra debe ser arreda esta noche. El coraz¨®n de ra se apret¨® y mordi¨® susbios. -?Cu¨¢ntas veces m¨¢s debo decirlo? ?No tengo nada que ver con Luz! ?No conozco a esa asesina en absoluto! ?Todo lo que ra ha inventado, solo es para difamarme! ¨C Ema grit¨® hist¨¦ricamente. -Se?ora Hern¨¢ndez, creo que deber¨ªa escuchar al se?or Hern¨¢ndez e ir al hospital para ver si hay signos de demencia senil en su cerebro¨Cra mir¨® con gran y frialdad, notando el s descolorido rostro de Ema. Ema apret¨® los dientes. -?ra! Mateo levant¨® una ceja en se?al de asombro al escuchar esto. -?Esta joven de familia P¨¦rez tiene una boca tan afda? Si, pap¨¢ La se?orita de familia P¨¦rez siempre ha sido as¨ª, act¨²a de manera muy agresiva y explosiva. A se?ora Hem¨¢ndez, naturalmente no le gustaba actitud de ra. Mateo carraspe¨® suavemente. -Una chica con un poco de agresividad y explosividad no es gran cosa. Esta be joven tiene un trasfondo familiar que coincide con su dificil temperamento. Adem¨¢s, es muy encantadora, es una l¨¢stima que se haya divorciado una vez. De lo contrario, ser¨ªa una buena pareja paral Rodrigo. La Se?ora Isabe: -??Qu¨¦!? Jimena se asust¨® y su coraz¨®n se aceler¨®. -?Abuelo! ?De qu¨¦ est¨¢s hando? ra es un producto de segunda mano que su hermano mayor no querr¨ªa a sudo. ?C¨®mo puede ser mujer adecuada para mi hermano mayor? ?Producto de segunda mano? Una mujer tan sobresalienteo se?orita ra, incluso si se ha divorciado cien veces, creo que habr¨¢ muchos hombres que querr¨¢n ser el n¨²mero ciento uno en su vida. Capitulo789 Rodrigo curvo susbios y una sonrisa maliciosa se desliz¨® en sus ojos de f¨¦nix. -Abuelo! para ser honesto, cuando vi a se?orita ra por primera vez, qued¨¦ prendidamente cautivado por e. Inmediatamenteenc¨¦ a persegui con gran pasi¨®n. Jimena apret¨® los dientes con gran odio. -?Qu¨¦? ?Has perseguido a esa chica de familia P¨¦rez? Mateo se sorprendi¨® y pregunt¨® curiosamente, -Entonces, ?por qu¨¦ no est¨¢n juntos? He escuchado a las personas decir que eres muy h¨¢bil en perseguir as mujeres. Isabe no s¨¦ qu¨¦ decir -?Hmm..! e simplemente no se interes¨® en mi, -Rodrigo se rasc¨® el cabeza muy avergonzado. -?Ni siquiera se interes¨® por ti? ?E quiere casarse con el dios del cielo? -Mateo estaba bastante Insatisfecho. Pero volviendo al tema, el exesposo de ra es Alejandro. Enparaci¨®n, su nieto no perdi¨® nada en absoluto. -Ese delincuente mado Amalio, solia ser empleado de estaci¨®n de televisi¨®n TS. No solo trabaj¨® contigo en varias series, sino que adem¨¢s te sirvi¨®o asistente personal durante mucho tiempo. La rci¨®n entre ustedes dos no es muy¨²n. Incluso mi tia Luz y muchos directores famosos del TS conocen a Amalio, pero t¨² dices, por el contrario que no lo conoces. ?Qu¨¦ tienes si en verdad, no sufres de demencia senil?-ra mir¨® con frialdad a Ema y neg¨® con cabeza. Alguien con una inteligencia tan bajao usted, solo es apta para trabajar en el campo, pero asi de alguna manera ha logrado ascender, desde lo m¨¢s bajo hasta convertirse en una gran mujer odada, siendo miembro de una familia muy adinerada. Solo puedo decirte que Enrique, ¨¦l es m¨¢s ciego, que su propio hijo. No conozco a ning¨²n Amalio! ?Entonces, debo conocerlo solo porque ellos me conocen a mi? -Ema seguia siendo terca. Se?ora, Hern¨¢ndez, con edad, gente tiende a olvidar muchass cosas. Permitanime refrescarle la 5 ra baj¨® lentamente pors escaleras, elegante y tranqu, se acerc¨® al senior y se?ora Ham¨¢ndez De repente, Ema sinti¨® destellos de luz fria frente a sus ojos. Un colgante de tino teado en forma de lirio nco se bnceaba frente a e,o una afda cuchi; lista para cortarle garganta en cualquier momento. El coraz¨®n de Ematia r¨¢pidamente, y susbios temban de forma incontrda. ?C¨®mo¡­? ?C¨®mo pudo terminar en manos de ra? Enrique frunci¨® el ce?o y sinti¨® c¨®mo en ese momento Ema temba de una forma descontrda en sus brazos. Aunque e se esforzaba por contenerse, era muy evidente. ?Qu¨¦ es esta basura¡­. y por qu¨¦ me lo est¨¢s mostrando? -Ema evit¨® mirada. -Ema, le recuerdo que este es tu cor¨Cdijo Enrique cons cejas cada vez m¨¢s fruncidas. -Lo llevabas puesto el d¨ªa que nos conocimos. Tambi¨¦n dijiste que era un objeto que tu madre te dej¨®, el ¨²nico e invaluable recuerdo que tenias de e, lo considerabas una joya muy preciada para ti. Pero un d¨ªa dejaste de usarlo y te pregunt¨¦ d¨®nde estaba el cor. Dijiste que lo hab¨ªas perdido por idente; mientras filmabas y estuviste muy triste durante unrgo tiempo. Recuerdo que era este cor con el colgante de lirio. ?Ema sinti¨® un zumbido ensordecedor en los o¨ªdos! Record¨® que, de hecho, le hab¨ªa dicho eso a Enrique. Y precisamente, habia mentido al respecto. En aquel entonces, con el fin de obtener a ese hombre y capturar su coraz¨®n, hab¨ªa tejido innumerables tra?as de mentiras, muy despiadadas y hab¨ªa eliminado much¨ªsimos obst¨¢culos en su camino hacial riqueza y el poder de familia Rodr¨ªguez. Ema era una persona construida sobre millones de mentiras. Hab¨ªan pasado demasiados a?os y habial tantas mentiras a su alrededor que ni siquiera se acordaba. Oh, resulta que este cor es un objeto heredado de su madre! se?ora. Hern¨¢ndez. ?Vaya, es realmente algo muy importante y preciado para usted! -dijo ra mientras observaba el colgante que se bnceaba, con una mirada fr¨ªa y d¨¦spota. Si este cor es tan importante, ?c¨®mo es que termin¨® en manos de ese delincuente? Cuando lo encontramos, estaba dentro de una exquisita caja de joyas. Parece ser que este cor, tambi¨¦n es muy Capitulo790 Por otrodo, en prisi¨®n. Amalio habia sido interrogado durante tresrgos d¨ªas y tres noches seguidas. La deslumbrante luz briba sobre su cabeza, torturando tanto su menteo su debilitado cuerpo. Sin embargo, resisti¨® todass capas de presi¨®n. El aguantar¨ªa todo, mientras pensara en Ema, y en su hermosa hija a que anhba d¨ªa y noche, pero no podia acercarse¡­ Incluso si el cielo se derrumbara, el seguir¨ªa resistiendo. En ese momento, puerta de s de interrogatorios se abri¨® y Victor, con una expresi¨®n muy Indiferente y despreocupada, entr¨® bnceando los brazos. Frente a los sospechosos y delincuentes, ya no era el noble y adinerado joven de familia P¨¦rez. Ten¨ªa un aire de criminalidad, agudo y amenazante. En el mundo criminal, todos deb¨ªan marlo jefe¡°. -?Oh, est¨¢s en un muy buen estado de ¨¢nimo! -Victor bostez¨®, jal¨® una si de acero y se sent¨® con elegancia con una pierna cruzada. -Lorenzo prepara una taza de caf¨¦ para despertar al se?or Amalio. Despu¨¦s de todo, noche reci¨¦nienza. -Si, Capitan. Amalio apret¨® los dientes y se r¨ªo fr¨ªamente.¨CCapit¨¢n Victor, ?no te cansas de estarme interrogando todos los d¨ªas? -No, no me canso. y puedo aguantar todo lo que pueda¨Crespondi¨® Victor con una sonrisa cow loven traviesa -He dicho todo lo que ten¨ªa que decir los d¨ªas anteriores. Puedes preguntarme durante toda noche, puedes preguntarme mil veces, mi respuesta siempre seguir¨¢ siendo misma. Victor entrecerr¨® ligeramente los ojos y levant¨® friamente susbios -Estoy aburrido de todass preguntas anteriores. Te har¨¦ ahora algunas nuevas. Coloc¨® una foto del objeto en sus manos frente a Amalic. Amalio baj¨® mirada y vio el cor de lirio nco en foto. Se inclin¨® muy lento y repentinamente hacia adnte, aunque trat¨® de contrr meticulosamente su expresi¨®n, el temblor de los m¨²sculos ledor de sus ojos revel¨® su gran miedo y ansiedad. -?Conoces este cor?-Victor lo mir¨® fijamente, golpeando mesa con punta del dedo -No lo reconozcol¨Crespondi¨® Amalio sin vacr, mientras su frente se cubr¨ªa de sudor¨CNo reconoces tu propia pertenencia? Victor se rio a¨²n m¨¢s, con malicia en su rostro. -Lo envolviste con seda de alta calidad y lo guardaste en una costosa caja de joyas. Esto demuestra cuanto valoras esta joya ?Pero ahora dices que no lo reconoces? Est¨¢s tratando de enga?arme, ?verdad? -?Registraste mi casa?! ?T¨²l -Los ojos de Amalio temron, apreto muy fuerte los pu?os ys esposas emitieron un chirrido estridente. -Eres un delincuente, yo soy un policia, es normal que registre tu casa? ?No est¨¢s preparado para esto psicol¨®gicamente? 100 que Victor se reclin¨® hacia atr¨¢s y sonno muy suavemente -Ya he investigado. Este cor, solia ser algo Ema llevaba siempre consigo Guardaste de manera cuidadosa algo tan valioso de Ema en tu propia casa, parece que tienes una rci¨®n bastante especial y can?osa con e. -Lo rob¨¦, dijo, muy cinicamente a rega?adientes ?Y qu¨¦? -Amalio palidecio en ese instante. -Fui a estaci¨®n de TS y encontr¨¦ a tus antiguos colegas y directores con los que trabajaste hace m¨¢s de veinte a?os, as¨ªo a actores que siguen aun activos en panta Ellos te conocen muy bien. Han hado mucho sobre Ema y usted. Todo esto son testimonios de personas This content ? 2024 N?velDrama.Org. -Dicen que estre de cine a que siempre has admirado y perseguido no es Luz, sino Ema. Amalio tenia sudor en cara y gritaba de rabia: ¨C, Ellos no saben nada! ?No saben nada! -No solo eso, adem¨¢s dicen que, en ese entonces, creaste todass oportunidades para acercarte a Ema, siempre estuviste a sudo. En ese momento, todo el mundo sabia que Ema y Luz eran enemigas ac¨¦rrimas. En tu casa, tienes fotos de Ema, en todass paredes, ni siquiera una foto de Luz, no tienes ninguna serie de televisi¨®n en tuputadora en que Luz haya actuado. ?C¨®mo es posible que seas un fan de Luz? -?Conoces este cor?-Victor lo mir¨® fijamente, golpeando mesa con punta del dedo. -?No lo reconozcol¨Crespondi¨® Amalio sin vacr, mientras su frente se cubr¨ªa de sudor. -?No reconoces tu propia pertenencia? Victor se r¨ªo a¨²n m¨¢s, con malicia en su rostro. -Lo envolviste con seda de alta calidad y lo guardaste ¨¦n una costosa caja de joyas. Esto demuestra cu¨¢nto valoras esta joya. ?Pero ahora dices que no lo reconoces? Est¨¢s tratando de enga?arme, ?verdad? -?Registraste mi casa?! ?Tu! -Los ojos de Amallo temron, apret¨® muy fuerte los pu?os ys esposas. emitieron un chirrido estridente. -Eres un delincuente, yo soy un policia, ?es normal que registre tu casa? ?No est¨¢s preparado para esto psicol¨®gicamente? Victor se reclin¨® hacia atr¨¢s y sonri¨® muy suavemente. -Ya he investigado. Este cor, solia ser algo que Ema llevaba siempre consigo. Guardaste de manera cuidadosa algo tan valioso de Ema en tu propia casa, parece que tienes una rci¨®n bastante especial y cari?osa con e. -Lo rob¨¦, dijo, muy cinicamente a rega?adientes. ?Y qu¨¦? -Amalio palideci¨® en ese instante. -Fui a estaci¨®n de TS y encontr¨¦ a tus antiguos colegas y directores con los que trabajaste hace m¨¢s de veinte a?os, as¨ªo a actores que siguen a¨²n activos en panta. Ellos te conocen muy bien. Han hado mucho sobre Ema y usted. Todo esto son testimonios de personas. -Dicen que estre de cine a que siempre has admirado y perseguido no es Luz, sino Ema. Amalio tenia sudor en cara y gritaba de rabia: -Ellos no saben nada! ?No saben nada¡­! -No solo eso, adem¨¢s dicen que, en ese entonces, creaste todass oportunidades para acercarte a Ema, siempre estuviste a sudo. En ese momento, todo el mundo sabia que Ema y Luz eran enemigas ac¨¦rrimas. En tu casa, tienes fotos de Ema, en todass paredes, ni siquiera una foto de Luz, no tienes ninguna serie de televisi¨®n en tuputadora en que Luz haya actuado. ?C¨®mo es posible que seas Cap铆tulo 791 Cap¨ªtulo 791 Capitulo791 Victor ten¨ªa una voz fria y su mirada se oscureci¨® ligeramente. -Asi que cuando dijiste que ten¨ªas un rencor contra Luz debido a tu amor por Ema eso espletamente falso. Amalio mantenia su rostro muy tenso y esbozaba una sonrisa maliciosa. -Incluso si averiguas eso, ?qu¨¦ importa? Es cierto que soy un gran fan de Ema, estoy locamente enamorado de e, y haria cualquier cosa por e, incluyendo ¡°asesinar a Luz¡± La ira le hizo temr muy fuerte los hombros a Victor, casi deseaba saltar sobre ¨¦l y astarle cabeza. Content held by N?velDrama.Org. -Pero cuando se trata de mi rci¨®n con Ema, no existe. E no tiene nada en absoluto que ver conmigo, est¨¢ todo en mi cabeza. Estoy dispuesto a hacer cualquier cosa por e, incluso morir, o llegar a asesinar a alguien. Y e sabe de mi gran amor, Despu¨¦s de decir esto, Amalio cerr¨® los ojos con una expresi¨®n de alivio,o si aceptara su destino. Sabia que pod¨ªa hacer rde de esta forma, ya queo mucho enfrentaria cargos por lesiones graves. Despu¨¦s de todo, Alejandro no result¨® herido, y Luz tampoco. Si alguien de familia P¨¦rez quisiera denunciarlo, no lograrian hacer mucho. Peromentablemente, no pudopletar tarea que Ema le eend¨®. Victor sabia perfectamente cu¨¢l era el n de Amalio. La ira le quemaba el pecho y sus ojos se pusieron Books Chapters Are Daily Updated Join & Stay Updated for All Books Updates¡­ rojos. Despu¨¦s de un rato, Victor envi¨® a su subordinado afuera y se levant¨® para apagar c¨¢mara. -Amalio, ahora estamos solos aqu¨ª, hablemos con franqueza, V¨ªctor camin¨® muy pensativo por s de interrogatorios, cons manos en los bolsillos, sent¨¢ndose en el borde de mesa; mir¨¢ndolo con una sonrisa burlona. -Est¨¢s dispuesto a ser el verdugo de Ema, a matar por e, eso es tu eli¨®n. Pero si rci¨®n entre Ema y t¨² es algo m¨¢s, si eso llega a oidos de los medios deunicaci¨®n, ?qu¨¦ pensar¨¢n? Y si familia Hern¨¢ndez se entera, ?c¨®mo crees que Enrique, el presidente, ver¨¢ a Ema? En ese instante, todos pensar¨¢n que Ema te envi¨® a atacar a Luz. Y Enrique tambi¨¦n pensar¨¢, que tienes una rci¨®n poco diferente con Ema. Entonces, cuando est¨¦s en prisi¨®n, ?t¨² qu¨¦ crees que har¨¢ Ema? Aunque, su reputaci¨®n ya est¨¢ en ruinas, si esto sale a luz, probablemente no podr¨¢ mostrarse en p¨²blico, ?verdad? Matar es un absurdo, pero primero debes matar el coraz¨®n. Eso es lo que ra le hab¨ªa dicho una vez. Amalo estaba agitado, con los ojos enrojecidos por fuerte fatigo, ys esposas sonaban al chocar -?Crees que, con criminaleso t¨², que no muestran ni una pizca de remordimiento, se puede proceder de manera convencional? ¨C Victor levant¨® su atractiva barbi, sin temor alguno. -Permiteme decirte algo, Amalio, que esta vez me has provocado no solo a mi, sino a toda familia P¨¦rez. Si te atreves a tocar a Luz, te aseguro que te enviar¨¦, junto con Ema, directo al infiemo. ¨C -?Fue ¨¦l quien rob¨®! Ema estaba nerviosa, sus ojos se movian con desesperaci¨®n. Cuando estaba filmando, dej¨¦ el cor en el vestuario, y cuando regres¨¦, ino pude encontrarlo! ? Seguro que ¨¦l lo rob¨®! -?En serio? ?Lo rob¨® y en lugar de venderlo, lo ha guardado con gran cuidado hasta ahora? ¨C ra escuch¨® sus explicaciones llenas de vac¨ªos y no pudo evitar soltar una risa desde susbios rojos. -?Qu¨¦ se supone que est¨¢ neando? ?No tengo ni idea! ¨C Ema sabia que sus excusas no convencer¨ªan a ra y decidi¨® actuar de forma m¨¢s desvergonzada. ra no ten¨ªa pruebas s¨®lidas, ?qu¨¦ pod¨ªa hacerle? -Para ser honesta, envi¨¦ a alguien a investigar en TS TV y encontr¨¦ a personas que trabajaron contigo y Amalio en el pasado. Dijeron que, en aquel entonces, ten¨ªas una rci¨®n muy cercana con ¨¦l. ¨¦l no te cobraba ni un solo centavo, pero con gusto te ayudaba, te protegia y te cuidaba con gran devoci¨®n en todo momento. Entonces, ?c¨®mo es posible que un hombre que te adora de manera obsesiva como ¨¦l haya robado esa joya? Incluso si lo hizo, ?no ser¨ªa por admiraci¨®n hacia ti, Ema? Los ojos de ra se entrecerraron con gran ligereza, revndo una sonrisa burlona que haciatir el coraz¨®n de Ema. -Por lo tanto, tambi¨¦n estaria dispuesto a hacer cualquier cosa por ti, ?verdad? Incluso hasta near un asesinato. -?ra! ?Deja de har! ¨C Ema estaba empapada de sudor y su voz se quebr¨® porpleto. Las miradas des personas presentes se tornaron m¨¢s esc¨¦pticas yplicadas al ve. Cap铆tulo 792 Cap¨ªtulo 792 Capitulo792 Incluyendo a Enrique, quien miraba friamente con los ojos semicerrados, ra ten¨ªa una mirada profunda y fria bajo sus densas pesta?as. Je que have -Ema, ?es manipdo secretamente a Amalio para que atacara a Luz durante el ¨²ltimo incidente? ¨C ra cambi¨® de repente el enfoque de conversaci¨®n. -No lo hice. Todo fue idea de Amalio, no tengo nada que ver con esto¨Crespondi¨® Ema, estrujando el traje de Enrique con l¨¢grimas en sus ojos. -Enrique, no tengo ning¨²n motivo para hacerle algo a Luz. Soy due?a de familia Hern¨¢ndez, ?qu¨¦ podria preocuparme entonces de esa mujer? E no es m¨¢s que una amante de Julio. ?Por qu¨¦ iba yo, a tener problemas con una simple querida? ¨C Ema explic¨® con voz muy temblorosa. -Ema, por favor, no sigas¨Cadvirti¨® Enrique con el ce?o fruncido. -Ema, puedes insultarme, pero no debes menospreciar a mi familia¨Cdijo ra con una mirada intensa, sus delicados, dedos apuntaban directamente a cara de Ema, que estaba llorando y ten¨ªa una sonrisa mal¨¦v muy oculta. -Si te atreves a insultar a Luz de nuevo, ten cuidado, porque tambi¨¦n yo puedo golpearte. Mateo sacudi¨® cabeza con un brusco movimiento. -La hija de Julio no tiene modales. Act¨²a con- agresividad y es bastante malcriada. -Es que todos consienten¨Cagreg¨® Rodrigo, encogi¨¦ndose de hombros. -Julio consiente, es mimada por todos sus hermanos y hermanas. Alejandro tambi¨¦n consiente. ?C¨®mo no seria mimada? Alejandro nunca ha a ha consentido a ninguna mujer en su vida, excepto a ra. La miman sin l¨ªmites. ?Las dem¨¢s mujeres no tienen punto deparaci¨®n! Jimena capt¨® el tono implicito y su rostro se puso rojo de ira. Alejandro miraba a ra con una amorosa sonrisa y sus finosbios se curvaron; incapaces de evitar que su coraz¨®ntiera m¨¢s r¨¢pido. Ema, de repente, se qued¨® paralizada de miedo. Sabia c¨®mo era ra, y cuando amenazaba con golpear a alguien, no estaba bromeando. ra, jesto son solo tus suposiciones! ?Solo est¨¢s tratando de difamarme! No tienes pruebas! ¨C Ema estaba segura de eso, de lo contrario, ?c¨®mo podria haber llegado llesa hasta ahora? Si, solo hice una suposici¨®n ?Por qu¨¦ te has puesto tan nerviosa? ?Tal vez te sientes culpable? ¨C Ema qued¨® sin pbras y se sonroj¨® porpleto. Books Chapters Are Daily Updated Join & Stay Updated for All Books Updates¡­ ra se sanno y recupero el cor de tino¨CSobre naturaleza de rci¨®n entre ustedes dos, o que puedo obtener una respuesta de Amalio muy pronto. No te preocupes tanto. Content held by N?velDrama.Org. Ema se puso nerviosa al pensar en Amalio, que ya estaba bajo total custodia policial. -Bien, no los molestar¨¦ m¨¢s con sus asuntos. Me retiro¨Cdijo ra con desenfado mientras caminaba s hacia puerta, bajo mirada at¨®nita de todos. Alejandro apret¨® el pu?o con fuerza, y su mirada ardiente sigui¨® todo el camino. Quiso segui locamente varias veces, pero finalmente logr¨® reprimir su inquieto coraz¨®n. Cuando ra estaba a punto de irse, Isabe detuvo con gran firmeza. -ra, pr¨®xima vez que manejes los asuntos familiares, ser¨ªa mejor que elijas un momento y lugar apropiado para ello. Al menos deber¨ªas avisar de antemano a Enrique y Alejandro, de esa manera no nos harias sentir tan inc¨®modos a todos. -?Sentirse Inc¨®modos? No lo hab¨ªa notado¨Cra levant¨® los hombros con indiferencia y sonri¨® en forma burlona.¨CLa proxima vez, deber¨ªas fortalecer tu piel un poco m¨¢s para que no te sientas inc¨®moda. Cap铆tulo 793 Cap¨ªtulo 793 capitulo 793 Isabe se qued¨® atrapada tosiendo, su ritmo cardiaco se volvi¨® irregr. -?ra! ?C¨®mo te atreves a harle tan groseramente a mi madre? ?No ves que es una persona mayor!; Deber¨ªas mostrarle respeto! ¨C Jimena sostuvo a Mateo y rega?¨® a ra en voz alta. Alejandro escuch¨® y funci¨® el ce?o con disgusto hacia Jimena. -?Deber¨ªamos tratar as personas mayoreso seres superiores? Siguiendo ese est¨¢ndar, tambi¨¦n soy mayor que t¨². ?Vas a dirigirte a mi de misma manera? ¨C ra, que ya era de mucha m¨¢s edad que Jimena, mir¨® friamente, haciendo que su coraz¨®n se encogiera. Jimena se qued¨® en silencio, con losbios temndo de miedo, sin atreverse a responder, temiendo que ra insultara a¨²n m¨¢s. Isabe sab¨ªa que Mateo, no le dar¨ªa ning¨²n problema a hija de Julio por este asunto, as¨ª que solo podia expresar su descontento con miradas furtivas a su hijo, empuj¨¢ndolo a defender su honor. Rodrigo, con sus ojos brintes, tosiendo d¨¦bilmente dijo: -ra. ra parpadeo y dirigi¨® su mirada fria y d¨¦spota a su rostro, asustando a Rodrigo para que cambiara de opini¨®n: -?Te llevar¨¦ de regreso, ya es tarde y no es seguro! This content ? 2024 N?velDrama.Org. -No es necesario, vine en mi propio coche. Dicho esto, ra ni siquiera mir¨® hacia atr¨¢s, sali¨® corriendo; dejando atr¨¢s mansi¨®n con el sonido. nitido y dominante de sus altos tacones. Rodrigo se rasc¨® cabeza,pletamente avergonzado. Mateo respiro de indignaci¨®n, sintiendo que su nieto no pod¨ªa enfrentarse a joven de familia P¨¦rez. -V¨¢monos¨Cdijo. Las personas de familia Rodriguez salieron muy apresuradas. -Mi cabeza, ?me duele cabeza! Ema se apoyo en Enriqueo si no tuviera huesos, emitiendo gemidos pegajosos y muy d¨¦biles. -Ya sea fingiendo ser una v¨ªctima o desmay¨¢ndote, cuando eras actriz tenias esta gran habilidad. ? C¨®mo esperabas Books Chapters Are Daily Updated Join & Stay Updated for All Books Updates¡­ Ema escuch¨® todo esto y se enfureci¨® enormemente. Enrique parecia muy rigido y despu¨¦s de unrgo silencio, susurr¨® a Alba: -Alba, ayuda a se?ora a regresar a su husbitaci¨®n. Co alenta Enrique, solo soy responsable de les atenciones del joven Alejandro. Adem¨¢s estoy a punto que e quiera que yo atienda. Al verme, creo que se?ora se sentiria bastante inc¨®moda. Alba se inclin¨® muy apresurada con cabeza agachada y se retir¨® de inmediato. Alejandro qued¨® alli, con una expresi¨®n de descontento, enojo y, sobre todo, un profundo sentimiento de soledad y mncol¨ªa,o si el mundo entero lo hubiera abandonado porpleto. -?Alejandro! ?Qu¨¦ est¨¢s haciendo aqu¨ª todav¨ªa? ¨C Rodrigo se acerc¨® r¨¢pidamente, le dio un fuerte empuj¨®n en el hombro y le mir¨® con gran preocupaci¨®n. -ra se ha ido. Tuviste gran oportunidad de ve. ?Ve y explicale ramente situaci¨®n entre mi hermana y t¨²l Alejandro contuvo respiraci¨®n, sus pies se sentiano plomo, muy pesados. Cuando regresaron, Mateo condujo el coche ys mujeres Rodr¨ªguez se subieron a otro. En el coche, Isabe segu¨ªa sinti¨¦ndose agraviada y llena de rabia. Durante su juventud, su esposo protegia, y en mediana edad, su hijo cuidaba. Nunca habia experimentado una terrible humici¨®n -Madre, frente as personas de familia Hern¨¢ndez, el abuelo y mi hermano; me interrog¨® p¨²blicamente y me abofeted en cara. Para evitar que me case con Alejandro, utiliz¨® m¨¦todos muy despreciables. ?No ten¨ªa limites! ¨C Jimena llor¨® amargamente en brazos de su madre. -¨¦l solo busca su propia felicidad y ni siquiera me toma en serio. ?Me sigue considerando su hermana? ?En su mente, soy una enemiga! Cap铆tulo 794 Cap¨ªtulo 794 Capitulo794 -Jimena, no te preocupes, esto no se quedar¨¢ as¨ª. T¨² mama te ayudar¨¢ a desquitarte¨CIsabe consol¨® a su hija con cari?o, con un destello frio en sus ojos. -?Qu¨¦ podemos hacer? Tu hermano mayor contr todo en casa. Su rci¨®n con Alejandro y ra es tan buena. ?Qu¨¦ podemos hacer? -pregunt¨® Jimena angustiada. Isabe habl¨® con gran rencor. -Si tu hermano mayor no te permite que est¨¦s con Alejandro, yo no permitir¨¦ que Noa de familia Hern¨¢ndez est¨¦ con ¨¦l. Con el respaldo de tu abuelo, no se atrever¨¢ a dejar dedo dignidad de familia Rodriguez. Har¨¢ todo lo posible para que te cases con Alejandro. Al mismo tiempo, s¨¦ que no permitir¨¢ que Noa entre en familia Rodriguez. -Madre, tu hermano nos est¨¢ vigndoo a lobos. ?El cree que, estamos tramando algo? Jimena estaba tan desesperada que sus ojos se pusieron rojos, y grit¨® de repente: -?Protege a Noa como si fuera su propio coraz¨®n! ?C¨®mo podr¨ªamos acercamos a e? -S¨¦ que habr¨¢ oportunidades. Incluso si tanto le preocupa hija tonta que Ema tuvo, no puede lleva consigos veinticuatro horas del dia. Siempre habr¨¢ momentos en los que no pueda cuida¨CIsabe estaba realmente muy enfadada esta vez. Normalmente, e parec¨ªa despreocupada pors cuestiones mundanas y fama, pero al ver que su hija estaba siendo maltratada tan vilmente e incluso perdiendo su reputaci¨®n, estaba decidida a eliminar todos los obst¨¢culos y garantizar que su hija se casara con Alejandro seg¨²n sus deseos. Al mismo tiempo, estaba muy decidida a encontrar un buen partido para Rodrigo y una excelente nuera de quien pudiera presumir. Y esa mujer no podr¨ªa ser hija ilegitima de Ema. ra camin¨® r¨¢pido y cuando sali¨® se subi¨® a su coche deportivo. Apenas dobl¨® esquina, su mano que sostenia el vnte se tens¨® porpleto. Content held by N?velDrama.Org. Bajo una tenue far en una brisa fria, Pol estaba parado alli junto a su elegante coche deportivo azul el¨¦ctrico. No se sabia cu¨¢nto tiempo ha estado all¨ª esper¨¢nd, pero su expresi¨®n no mostraba menor impaciencia. Cuando el coche de ra apareci¨®, sus misteriosos ojos azules briron repentinamente. Se alej¨® en su coche deportivo y, con una expresi¨®n que parecia de un joven inexperto, le hizo se?as con entusiasmo. El coche deportivo de ra se detuvo bruscamente frente a ¨¦l, Books Chapters Are Daily Updated Join & Stay Updated for All Books Updates¡­ ?Qu¨¦ haces aqu¨ª? ¨C ra exm¨® sorprendida y bajo del coche. Te estaba esperando¨CPol levant¨® una esquina de susbios, y en sus ojos centelleaba un suave afect¨® -Esper¨¢ndome? ?Para qu¨¦? ¨C ra estaba a¨²n m¨¢s confundida. -Us¨¦ algunas conexiones para rastrear tu coche en diri¨®n a familia Hern¨¢ndez, as¨ª que decidi venir a seguirte. No es por ninguna otra raz¨®n, solo estaba preocupado de que pudieran hacerte da?o y no tuvieras a nadie cerca para que pudiera ayudarte. Pol sonri¨® ir¨®nicamente. -Result¨® ser realmente una tonter¨ªa, no pude entrar y, al final, no pude hacer nada por ti. Pero al menos te vi esta noche y eso verdad no fue en vano. ra parpadeo y se sinti¨® un poco perseguida despu¨¦s de escuchar eso. Siempre hab¨ªa sido independiente y libre, no le gustaba que miraran o contrran. Adem¨¢s, le resultaba muy inc¨®modo. que investigaran y siguieran en silencio. -No pasa nada, solo estaba ocupada con algo muy personal¨Cdijo ra con una sonrisa forzada. -La familia Hern¨¢ndez no es un lugar tan peligroso. Despu¨¦s de todo, vivi aqu¨ª durante tres a?os, y sol¨ªa entrar y salir de este lugar sin problemas. -Tres a?os, ?sono un matrimonio sepulcral para ti, ra? ¨C Pol sinti¨® una oleada de emociones. amargas en su pecho. Iba a decir algo m¨¢s, pero de repente se contuvo. En ese momento, Alejandro estaba de pie no muy lejos, con su apuesto rostro fr¨ªo y sombrio, sus cejas se arqueaban ligeramente con mncol¨ªa, y su mirada parecia fusionarse con fria soledad de una noche sin estres. Permanec¨ªa en silencio,o una estatua de m¨¢rmol fr¨ªa y p¨¢lida, observando a ra, pero e parec¨ªa no notar su presencia. -Pol. ra apenas pudo abrir su boca, cuando al instante, sinti¨® que su peque?o y delicado cuerpo era arrastrado en un abrazo fuerte y dominante. Todo sucedi¨® tan r¨¢pido que ni siquiera pudo reionar. Pol envolvi¨® en su abrazo, presion¨¢nd fuertemente contra su pecho en constante movimiento. Incluso pod¨ªa sentir su aliento agitado y ardiente, y sus brazos, que se ajustaban suavemente alrededor Cap铆tulo 795 Cap¨ªtulo 795 Capitulo795 -?Poll ?Qu¨¦ est¨¢s haciendo? ¨C ra estaba un poco confundida y empuj¨® instintivamente sus hombros. Pero tal resistencia, vista por Alejandro, se convirti¨® en una coqueta negativa de ra. Pol no le respondi¨®, solo apret¨® m¨¢s fuerte su abrazo, This content ? 2024 N?velDrama.Org. El levant¨® mirada nuevamente hacia Alejandro, y sus miradas ardientes chocaron con mirada llena de enojo y desd¨¦n de ¨¦l. Sus ojos reflejaban una bu y sarcasmo sin gran disimulo. Sin importar cu¨¢nto ra se resistiera, Pol no soltaria. El coraz¨®n de Alejandro se sentia,o si miles de cuchillos estuvieran desgarrando su coraz¨®n. Todos los nervios de su cuerpo temban incontrblemente y una sensaci¨®n de temblor incontenible recorr¨ªa su cuerpo. Ver a ra y Pol abrazados, le causaba m¨¢s dolor que si lo hubieran apu?do en el campo de bata. Su rostro p¨¢lido perdi¨® totalidad de su color, y,o si hubiera bebido demasiado licor, se tambale¨® de regreso. Justo en ese momento, Pol rj¨® sus brazos y ra aprovech¨® para liberarse de su opresi¨®n, retrocediendo varios pasos, con los ojos enrojecidos por ira. -Pol, no hagas esto, te estoy dando una ¨²ltima advertencia. De lo contrario, ni siquiera volveremos a ser amigos¨Cadvirti¨® ra con impaciencia. -Lo siento, ra¨CPol inmediatamente cambi¨®, a una expresi¨®n inocente y culpable; cons manos suspendidas en el aire y una mirada depleta angustia. S¨¦ que solo soy tu amigo, me lo he dicho a m¨ª mismo, una y otra vez, pero no pude contrrme esta vez. ra, por favor, perd¨®name. Tambi¨¦n me preocupo mucho por ti. ra se frot¨® frente, suspirando con gran pesar. ¨C Books Chapters Are Daily Updated Join & Stay Updated for All Books Updates¡­ Realmente detesto que otros hombres, aparte de mis hermanos, me toquen. Espero que recuerdes eso. Pol apret¨® sus dientes, con los pu?os apretados enojadamente. -?En realidad no puedes aceptar a otros hombres? ?Y qu¨¦ hay de Alejandro? ?0 incluso de tu secretario Aar¨®n? ?Puedes aceptar que ¨¦l, se acerque a ti? ?O es que solo no puedes soportar que sea yo, ra? -Gracias por preocuparte por mi. Ya es muy tarde, tengo que irme¨Cdijo ra de repente, sintiendo una familiaridad que le aceler¨® el coraz¨®n, y g¨ªr¨® cabeza lentamente. Al instante, sinti¨® un vacio inexplicable en su coraz¨®n. Betr¨¢s de e, ya no habia nadie Alejandro arrastraba sus piernas,o si llevara pesados grilletes, regresando solo a mansi¨®n. ?Alejandro! Rodrigo se qued¨® atr¨¢s, preocupado por su hermano. No se fue cons personas de familia Rodriguez y se apresur¨® a recibirlo. Pero Alejandro parecia no darse cuenta de su presencia y sigui¨® caminando de manera aturdida. ?Alejandro! ?Alejandro! Rodrigo extendi¨® los brazos y lo abraz¨®, preguntando con ansias: -?Y ra? ?C¨®mo estuvo su conversaci¨®n? ?Te perdono? ¨C -?Por qu¨¦ tendr¨ªa que buscar su perd¨®n? Yo, no hice nada malo. ?Por qu¨¦ necesitar¨ªa su perd¨®n? Alejandro, con los ojos rojos y cansados, mir¨® con una mirada vac¨ªa y desgarrada,o un cristal lleno de heridas infligidas por ra. -Rodrigo, estoy bastante cansado. Si no puedo retene de ninguna manera, y no puedo alcanza de ninguna otra forma, entonces que asi sea. Today¡¯s Bonus Offer Cap铆tulo 796 Cap¨ªtulo 796 Capitulo796 ra, con mente perturbada, condujo a toda velocidad de regreso a su mansi¨®n en M¨¦xico. Originalmente iba para tratar asuntos con Ema, pero en el camino de regreso, todo lo que en realidad ocupaba su mente, erans im¨¢genes de Alejandro presion¨¢nd contra pared. La mirada ardiente y apasionada de ese hombre observaba fijamente, y su propio reflejo en sus ojos almendrados, parecia oscuro y mnc¨®lico. Habia rabia, impotencia y desorden en su hermosa expresi¨®n, y no podia quitars de mente. Sus dedos que sostenian el vnte se pusieron rigidos y se sintieron hormigueantes,o si una corriente el¨¦ctrica los recorriera. Esa mirada ramente mostraba un amor desbordante. Pero ¨¦l, en secreto, hab¨ªa estado en el hotel con Jimena. ra sali¨® del coche con una expresi¨®n apagada y vio a Diego, Victor y Aar¨®n, tres grandes hombres, esper¨¢nd en puerta de mansi¨®n. -?ra! -Diego, Victor, Aar¨®n. ?Por qu¨¦ todos est¨¢n aqu¨ª esper¨¢ndome? ¨C ra pregunt¨®, tratando de parecer sorprendida. -Escuch¨¦ de Victor que fuiste s a casa de familia Hern¨¢ndez. Ni siquiera llevaste a Aar¨®n. ?Por qu¨¦ se te ocurri¨® ir s a ese lugar?¨C Diego suspir¨® con preocupaci¨®n y abraz¨® por los hombros. ¨C Luego o escuch¨¦ que Alejandro tambi¨¦n estaba en casa esta noche, y me senti bastante aliviado. Con ¨¦l all¨ª, no deberias salir perjudicada. -?Por qu¨¦ no deber¨ªa salir perjudicada si ¨¦l est¨¢ presente? ¨C ra frunci¨® el ce?o, descontenta con un tono debios carmesi. -Porque te tiene en su coraz¨®n, y de seguro ¨¦l te proteger¨¢. -Esta broma no tiene gracia alguna, Diego. El coraz¨®n de rati¨® con m¨¢s fuerza, y su tono se volvi¨® a¨²n m¨¢s resistente. -Fui su esposa durante tres a?os Durante ese tiempo, sufri injusticias en familia Hern¨¢ndez debido a ¨¦l; y me llev¨¦ la peor parte. El nunca habl¨® en mi defensa. Ahora ni siquiera somos desconocidos, ?por qu¨¦ querr¨ªa el ahora defenderme? Es cierto, hermano de Victor e cerco cons manos en los bolsillos y se rio con frialdad. Alejandro es asi, desdado Books Chapters Are Daily Updated Join & Stay Updated for All Books Updates¡­ Incluso al no le gustaba ra al principio, ra fue su eli¨®n, su esposa, por lo que ten¨ªa imperiosa de enredarse con otras mujeres. -Victor, ?c¨®mo es que no s¨¦ qu¨¦ est¨¢ pasando? ¨C pregunt¨® Aar¨®n. -Es esa maldita hermana de Rodrigo, Jimena¨Cdijo Victor. Aar¨®n tosi¨® suavemente sin expresar su humilde opini¨®n. u acuerdo. -Si, Victor tiene raz¨®n¨Cafirm¨® ra con frecuencia, mostrando su De repente, Diego parpadeo y mir¨® hacia un lugar no muy lejos detr¨¢s de ra. -?Pol? ra se qued¨® boquiabierta por un momento y se volte¨® sorprendida. En medio de oscuridad crepuscr, el coche deportivo de Pol estaba estacionado no muy lejos, con el motor ys luces apagadas, tan silenciosoo si no existiera en ese lugar. No hab¨ªa salido del coche, permanec¨ªa sentado inm¨®vil en el asiento del conductor, inclinado hacia adnte con los antebrazos cruzados sobre el vnte, mir¨¢nd fijamente sin apartar mirada. Belongs to N?velDrama.Org - All rights reserved. ra mordi¨® susbios rojos y lo mir¨® directo a los ojos. Sin saludarlo ni acercarse a ¨¦l, se qued¨® d¨®nde estaba. Cap铆tulo 797 Cap¨ªtulo 797 Capitulo797 Aprovechando luz, e vio ramente a Pol inclinarse con gran lentitud, enterrando mitad de su hermoso rostro en su brazo, dejando solo un par de ojos hermosos pero mnc¨®licos a vista. Esa miradastimera y solitaria,o un perrito mal herido, era id¨¦ntica a lo que vio hace quince a?os, cuando lo vio obligado por Sim¨®n a pararse bajo lluvia torrencialo infame castigo. -?Cu¨¢ndo vino detr¨¢s de nosotros? Ni siquiera me di cuenta de eso¨CVictor se encogi¨® de hombros involuntariamente, sintiendo un escalofr¨ªo en su espalda. Diego mir¨® en diri¨®n de Pol y, luego dirigi¨® su mirada a ra con una expresi¨®n significativa yplicada. -?Te sigui¨® a casa de los Hern¨¢ndez? -Si. En ese momento, el coche deportivo se puso en marcha de nuevo y dio media vuelta en diri¨®n opuesta, desapareciendo r¨¢pidamente en oscuridad de noche -?Se fue as¨ª sin saludar? ¨C Victor frunci¨® el ce?o con asombro. ra, ?qu¨¦ tipo de hombres te persiguen? Estoy empezando verdad a preocuparme bastante por ti. -Centr¨¦monos en el asunto¨Cra no pens¨® m¨¢s en Pol y pregunt¨® con gravedad. -Victor, ?c¨®mo va investigaci¨®n de Amalio? ?Est¨¢ dispuesto a har? Victor suspir¨® con frustraci¨®n. -Tal vez tomar¨¢ un poco m¨¢s de tiempo, de lo acordado. Ese tipo es m¨¢s leal de lo que pensamos. Su devoci¨®n por Ema es inquebrantable. -De hecho, ya lo he considerado. Si est¨¢ dispuesto a matar por Ema, no se rendir¨¢ f¨¢cilmente¨Cra cruz¨® los brazos y su mirada se torn¨® intensa. -Es por eso por lo que esta vez, te ped¨ª que lo ¡± interrogaras siguiendo mis instriones. Quiero socavar poco a poco su fuerza de voluntad mientras su defensa mental est¨¦ debilitada. Cuando su inquebrantable sentimiento por Ema se derrumbeo un castillo, lo destrozaremos porpleto. -ra, ?qu¨¦ m¨¢s neas hacer? ?Estamos contigo! ¨C Victor estaba listo para hacer que esta pareja de desaimados pagara por todo lo que han hecho. Con solo convertir a Amalio en un testigo de cargo, para se?r los crimenes de Ema no es suficiente- ra apret¨® los pu?os con rabia, con los ojos llenos de determinaci¨®n. Lo que Luz perdi¨® y, el da?o que sufri¨® a causa deesa mujer, quiero que e lo pague clentos y miles de veces. ra, creo que debemos seguir profundizando en rci¨®n entre Amalio y Ema¨CDiego dijo con gran seriedad su mirada reflejaba un brillo frio y calcdor -El hecho de que Amalio haya actuado sin dudar involucrados en definitiva en actividades ndestinas. El ha sido el ejecutor de sus ¨®rdenes. Content held by N?velDrama.Org. -Es cierto, ?qui¨¦n sabe, quiz¨¢s tengan hijos juntos! ¨C Victor se burl¨® con gran desprecio. Books Chapters Are Daily Updated Join & Stay Updated for All Books Updates¡­ ra inicialmente consider¨® estoo una broma, pero luego lo tom¨® muy en serio. Si eso fuera cierto, seria un gran esc¨¢ndalo de proporciones ¨¦picas, m¨¢s que suficiente para arruinar a ¡°Ema¡± para siempre. Sin embargo, Ema era alguien que se ten¨ªa en alta estima, siempre buscando el titulo de se?ora de Enrique. ?Se habr¨ªa Involucrado con un actor secundario empobrecido? -Si realmente hubiera algo entre ellos dos, espero que hija ilegitima sea Leona. De esa manera, esa malvada madre e hija podrian ser expulsadas en definitiva de familia Hern¨¢ndez, y finalmente podr¨ªamos darle a se?orita satisfi¨®n que merece¨CAar¨®n dijo entre dientes con ira. ra reflexion¨® durante un momento y pregunt¨® en voz baja: -Hermano mayor, ?Juan te ha contactado en estos d¨ªas? ?Cu¨¢ndo vendr¨¢ Te¨®filo a M¨¦xico? -Juan me m¨® y me dijo que todav¨ªa est¨¢ muy ocupado con el joven L¨®pez de familia L¨®pez. Sel asegurar¨¢ de traerlo ante ti lo antes posible-, Diego parpade¨® susrgas pesta?as y acarici¨® suavemente el hombro de ra. -No te preocupes, tu hermano mayor est¨¢ aqu¨ª. Lo que pidas, te lo dar¨¦. Lo que necesites, estoy dispuesto a hacerlo por ti, sin importar los riesgos que esto conlleve. -?Y yo tambi¨¦n estoy aqu¨ª para ayudarte, hermana mayor! ¨C Victor exm¨® con entusiasmo, levantando Y yo, se?orita¨CAar¨®n sonri¨® c¨¢lidamente hacia e,o siempre. ra sinti¨® una oleada de gratitud en su coraz¨®n y se apoy¨® suavemente en el hombro de su hermano, sinti¨¦ndose aliviada y protegida por un instante en medio de fatiga que embargaba. Cap铆tulo 798 Cap¨ªtulo 798 Capitulo 798 Despu¨¦s de una noche de agotamiento, Rodrigo finalmente regres¨® a su nidito de amor con Noa. Mientras a¨²n no llegaba a casa,enz¨® a nevar suavemente. Cuando su lujoso autom¨®vil se detuvo frente a mansi¨®n, Luisana ya estaba sosteniendo un gran paraguas negro y esper¨¢ndolo muy impaciente en puerta, parada de manera respetuosa y expuesta al fr¨ªo. -Rodrigo, que bueno que has regresado¨Cdijo Luisana al ver a Rodrigo salir del coche. Le hizo una reverencia y luego coloc¨® el paraguas negro sobre su cabeza, dej¨¢ndose a s¨ª misma expuesta al frio. -?Y Noa? ?Est¨¢ durmiendo?-pregunt¨® Rodrigo con impaciencia. -Noa ha estado esperando tu regreso todo el tiempo. L he pa?ado varias veces a dormir, pero se niega¨Crespondi¨® Luisana, con una sonrisa de aprecio y l¨¢stima. -No culpes, solo est¨¢ preocupada por 1. mi. Rodrigo trag¨® saliva, sintiendo una c¨¢lida corriente de afecto en su coraz¨®n. Entr¨® en mansi¨®n a grandes zancadas, deseando no llevar el fr¨ªo de afuera a su amada Noa. Se cambi¨® en el piso de abajo en una pijama que Luisana ha preparado para el con anticipaci¨®n y subi¨®s escaleras sigilosamente, decidido a darle una grata sorpresa a su joven esposa. Empuj¨® con gran suavidad puerta del dormitorio, y vio que l¨¢mpara en mesita de noche estaba encendida y y que el edred¨®n a¨²n tenia un libro de cuentos infantiles a medio leer sobre ¨¦l. Sin embargo, not¨® que peque?a figura de su esposa, tan tiema y vivaz no estaba en cama. Sinti¨® un ligero p¨¢nico y estaba a punto de mar a Noa por su nombre, cuando escuch¨® vagamente un ruido que provenia del ba?o. Sin pensarlo dos veces, se dirigi¨® r¨¢pidamente a puerta del ba?o para Property ? N?velDrama.Org. darle sorpresa. Dentro del ba?o, el ruido se detuvo de repente y qued¨® en silencio total. -Noa¨Cdijo Rodrigo. Desde que se habia enamorado de Noa, preocupaba profundamente. Viendo que no hab¨ªa ning¨²n movimiento en el ba?o, tenia miedo de que algo malo le hubiera ocurrido. Entonces, Books Chapters Are Daily Updated Join & Stay Updated for All Books Updates¡­ levant¨® pierna y empuj¨® puerta del ba?o, casi haci¨¦nd vr de sus goznes. Frente al espejo, Noa grit¨® sorprendida, cons manos en su cabeza, se volte¨® hacia el hombre. Rodrigo se qued¨® at¨®nito, su garganta emiti¨® un gru?ido profundo y ronco. Su mirada ardiente y temblorosa, descendi¨® muy lentamente, recorriendo su delicado rostro de poa hasta llegar finalmente a su pecho h¨²medo y suave.. El pecho de Noa parec¨ªa peque?o, pero en realidad result¨® ser redondo y lleno La mente del hombre qued¨® en nco por un momento, sus ojos codiciosos se enrojecieron, y sus dedos se apretaron involuntariamente,o si estuviera fantaseando, anhndo, aferr¨¢ndose a algo. Noa vio ramente el rostro de Rodrigo, luego grit¨® sorprendida una vez m¨¢s, cerr¨® sus ojos y con sus delgados brazos protegi¨® su pecho de luz primaveral, se volvi¨® nerviosamente. Pero ?de qu¨¦ servia? Desnuda ante ¨¦l, su esbelta y nca espalda, reflejada en los ojos del hombre, lo lleno de una lujuria incontrble, su coraz¨®ntia desenfrenadamente y su pasi¨®n estaba fuera de control. -Noa¨Cbalbuceo Rodrigo, con respiraci¨®n bastante agitada y los ojos enrojecidos, mir¨¢ndolo fijamente. -Acabo de ducharme, no sab¨ªa que ya has regresado¨CNoa le respondi¨®, con espalda vuelta hacia ¨¦l, su cuerpo nco y delicado temndo, sensual y conmovedor. El vapor llenaba el ba?o, neblina nca lo envolvia con pasi¨®n,o una atm¨®sfera indecible que flotaba entre los dos. Rodrigo se llen¨® de un sudor incontrble, incapaz de contenerse, se acerc¨® a e. Cap铆tulo 799 Cap¨ªtulo 799 Capitulo 799 Noa escuch¨® los pesados pasos acerc¨¢ndose, no se atrevi¨® a mirar hacia atr¨¢s, solo abraz¨® sus delicados hombros, temndoo un conejito asustado. Erao si fuera un peque?o conejo nco asustadizo. Esto solo hac¨ªa resaltar figura alta y poderosa de Rodrigo,o un gran lobo gris que se mov¨ªa sigilosamente, ocultando fuertes intencionesscivas. -Noa garganta de Rodrigo rod¨® con fuerza y pasi¨®n, sus ojos enrojecieron. ¨¦l levant¨® lentamente su mano temblorosa, deseando tocar suave piel de joveno seda. Pero justo en ese momento, Noa habl¨® suave y d¨¦bilmente: -Me estaba ba?and y quer¨ªa colocarme loci¨®n. Ya me hab¨ªa puesto en todo el cuerpo, solo no pod¨ªa alcanzar mi espalda. Si no, me hubiera ba?ado y esperado que regresaras. Rodrigo escuch¨® en total silencio, su rostro ardi¨® de calidez, sus dedos entumecidos y todas sus percepcionesenzaron a abrirse. This content ? 2024 N?velDrama.Org. Ha visto a muchas mujeres en su vida. Frente a ¨¦l, algunas coquetearon, otras se desvistieron completamente. Pero no hay ninguna que haya hecho que su coraz¨®nta con fuerza y lo haya dejado en total desconcierto. -?Puedes ayudarme, Rodrigo? ¨C Noa encogi¨® sus delgados y suaves hombros, temndo mientras preguntaba suavemente. ¨C -Noa, ?puedo? La respiraci¨®n de Rodrigo se volvi¨® ¨¢spera, lleno de un intenso y abrasador deseo y con un doble sentido. Noa mordi¨® susbios, baj¨® lentamente sus brazos que protegian y afirm¨® con cabeza. El coraz¨®n de Rodrigot¨ªa con fuerza, sus manos recogieron loci¨®n que estaba a undo y apretaron lechosa sustancia en sus palmas h¨²medas. Luego, con sutil cuidado, cubri¨® piel de Noa, que era tan suave y delicadao poa. Sus dedos temban, luchando contra el deseo hirviente de su cuerpo. Pero, cuando toc¨® piel de Noa, toda restri¨®n y autocontrol se desvanecieron porpleto. La Tentaci¨®n lo inundo y, sin lograr contenerse, mirando los hermosos ojos de f¨¦nix, rode¨® suavemente a Noa, apretando su cuerpo muy nco y tierno. Rodrigo¨Csusurr¨® Noa, su rostro ruborizado, pareciendo embriagada de amor. -No me mes por mi nombre voz ronca de Rodrigo hacia que su coraz¨®ntiera m¨¢s r¨¢pido. ¨C -Rodrigo. -Si sigues m¨¢ndome por mi nombre, no podr¨¦ contrrme, Noa. -Rodrigo. Books Chapters Are Daily Updated Join & Stay Updated for All Books Updates¡­ Al instante, Noa sinti¨® que su visi¨®n se bnceaba violentamente y su cuerpo quedaba totalmente suspendido en el aire. Rodrigo sujet¨® su delgada cintura y levant¨®, coloc¨¢nd en el mostrador de ba?era, que estaba bien iluminado y ten¨ªa una toa. El trasero de joven aterriz¨® perfectamente sobre toa. Se miraron con sinceridad, y Noa se sonroj¨®, al momento sus losbios temron, una verdadera atmosfera de tentaci¨®n pas¨® por su mente. La mano ¨¢spera, pero fuerte de Rodrigo apret¨® suave carne de su cintura, enrojeci¨¦nd, y este rubor se extendi¨® constantemente. Su cuerpo tembloroso casi se ti?o de deseo. Noa, incapaz de mantener el equilibrio, agarr¨® nerviosamente firme cintura de Rodrigo y rode¨® el cuello del hombre con sus delicados brazos. La cordura en mente de Rodrigo se rompi¨® en un instante, quedando en nco. Se abnz¨® Incontrblemente sobre sus temblorososbios. Hab¨ªa estado demasiado tiempo sin esto, y su beso era brusco y cruel, casio si estuviera mordiendo y desgarrando una presa. El cuerpo de Noa se vio envuelto pors ardientes hormonas del hombre, susbios le dolian por el beso, pero ese dolor estaba lleno de excitaci¨®n, haci¨¦nd sentirse adormecida y a punto de derretirse bajo el encanto del hombre. -Noa, si est¨¢s dispuesta a aceptarme, mu¨¦rdeme¨Cdijo Rodrigo. Se apart¨® de esosbios tentadores, con los ojos enrojecidos y emocionados, su aliento c¨¢lido rociando El cuarto de ba?o estaba totalmente lleno de vapor, y aunque solo hab¨ªan estado bes¨¢ndose, Rodrigo sent¨ªao si acabara de tener una apasionada y lujuriosa rci¨®n con e. Si no quieres, no lo har¨¦¨CRodrigoenz¨® a decir, pero antes de que pudiera terminar, Noa mordi¨® Busbios yenz¨® a besarlo suave y con torpemente. Cap铆tulo 800 Cap¨ªtulo 800 Cap¨ªtulo800 No dijo ni una pbra, pero escuch¨® su respuesta en medio de su amoroso ardor y su deseo creciente: Estoy dispuesta. Esa noche, se entregaron apasionadamente, desde el ba?o hasta s de estar y luego a cama, y finalmente regresaron al ba?o para otra ronda. La piel suave y delicada de joven, y su cuerpo virginal, No volvieron loco de deseo y pasi¨®n. Nunca se hab¨ªa sentido tan satisfecho, y emocionado; tanto fisica Finalmente, agotada y adolorida, Noa se acurruco en su pecho y cay¨® rendida, susurrando. Rodrigo acariciaba con gran ternura, sosteni¨¦nd en su regazo, mientras que su otra mano retiraba mancha roja. cuidadosamentes s¨¢banas. Ens s¨¢banas ncas y desordenadas, hab¨ªa una gran Rodrigo sonri¨®, su mirada llena de amor y emoci¨®n, y bes¨® de nuevo con ternura. Noa dormia profundamente, y ni siquiera sus provocaciones despertaban. -Noa, ahora realmente eres mia¨Csusurr¨® Rodrigo, junto a su cabello mientras acariciaba su suave y tierno brazo. Le jur¨® al oido pbra por pbra: ?No te preocupes, nunca m¨¢s tendr¨¢s d¨ªas tan dificiles! ?Te cuidar¨¦ el resto de mi vida! ¨C Alejandro abofete¨® a Ema, perforando su timpano y aflojando uno de sus dientes. Debi¨® existir un gran odio para infligir tal brutalidad. Leona pa?¨® apresuradamente a Ema al hospital, quien maldijo en voz alta a ra y Alejandro durante todo el camino. Mientras m¨¢s insultaba, m¨¢s enojada, su o¨ªdo y rostro le dol¨ªan cada vez m¨¢s. El conductor estaba at¨®nito, mirando constantemente por el espejo retrovisor. ?Qui¨¦n hubiera creido que elegante y refinada esposa del presidente de junta seportar¨ªao una vulgar cabaretera en ese momento? -?Por qu¨¦ est¨¢s mirando?-Leona not¨® que el conductor los espiaba y lo reprendi¨® con gran severidad. -Te advierto que sigas manejando y mantengas esa boca bien cerrada. Si se enteran de algo de lo que sucede en este autom¨®vil, t¨² y tu familia no podr¨¢n volver a vivir en M¨¦xico. -Si, se?orita¨Cel conductor respondi¨® tembloroso y no volvi¨® a mirarias. This content ? 2024 N?velDrama.Org. Eres una in¨²til, me duele por nada¨CLeona murmur¨®, molesta con su madre. Ema no ten¨ªa donde desahogar su enorme ira, as¨ª que descarg¨® en Leona, presionando fuertemente su cabeza con un dedo, haciendo que su cuerpo se tambaleara. -?Te quedas mirando, ?c¨®mo golpean a tu madre? ?Vas & quedarte ahi mirando c¨®mo ra abusa de tu madre? Siempre me supera ra, si yo intervengo me temo que solo estropees cosas¨Crespondi¨® Leona Leona apret¨® los pu?os con enojo. -Me rega?as a mi, pero ?por qu¨¦ no le gritas a Noa? Mira c¨®mo te han tratado aqu¨ª, y e ni siquiera se ha mostrado. ?Solo sabe c¨®mo enga?ar a hombres por ahi! No entiendo qu¨¦ ve Rodrigo en e, ?debe de haber perdido raz¨®n porpleto! -?Tienes el descaro depararte con tu hermana? Aunque no se haya mostrado, ?y qu¨¦? No se ha mostrado, y de repente se lleva a Rodrigo. Estoy muy orgullosa de ser suegra de Rodrigo, eso es un honor, mil veces mucho mejor que escucharte decir estas cosas dnte de mi¨CEma despreci¨® a Leona sin ocultar su desden. Ahora admitia que gen¨¦tica defectuosa de Leona estaba predestinada desde el vientre de su madre.. No importaba cu¨¢nto criara, seguia siendo una m hierba y, no pod¨ªa deshacerse de su vulgaridad innata. Incluso era peor, que hija con discapacidad que hab¨ªa tenido con Enrique. Emamentaba enormemente no haberse centrado en criar a Noa. Hab¨ªa trabajado duro para nada. Cuando llegaron al hospital, Ema fue tratada y tradada a una habitaci¨®n VIP. Estaba acostada en cama, cons mejis hinchadas y los o¨ªdos adoloridos. No podia conciliar el sue?o, se sentia enojada y asustada. Tem¨ªa que ra descubriera rci¨®n que tenia con Amalio, que Amalio traicionara y, sobre todo, que se descubriera, que el m¨¢s oscuro secreto de que el verdadero padre de Leona no era Enrique, sino Amalio. Capitulo801 Capitulo801 En ese momento, madre e hija estarian realmente en un callejon sin salida, sin salida alguna. Ema paso tres dias en el hospital, y Leona paii¨¦ muy aburrida durante todo ese tiempo. Al tercer dia,s mejis de Ema se desinmaron porpleto y finalmente su rostro regreso a su estado natural; pero Enrique no se hizo presente en ningun momento. Durante ese periodo, Leona lo mo en mas de una ocasion para preguntarle cuando vendria a visitar a su madre, pero ¨¦l siempre respondia friamente con evasivas y colgaba. Leona penso que, despu¨¦s de enterarse de noticia, Ema lloraria amargamente. Despu¨¦s de todo, qu¨¦ mujer no querria ser amada por su esposo? Ser ignorada en el hospital, por tu esposo deberia ser suficiente detalle para enloquecer a cualquier mujer. Sin embargo, Ema sorprendentemente parecia muy tranqu y contrda. No llor¨¦ ni seport6 de manera exagerada, simplementeia normalmente y cuidaba de su pronta recuperacion. Esta actitud desconcertopletamente a Leona. Seguin su impresion, vida de Ema no tendria sentido sin su Enrique. Pero al mirar su rostro frio y distante, Leona sinti¨¦ que su madre nunca habia amado en verdad a su padre, que era mas ajena a ¨¦l que un desconocido. ¡ªMadre, papa no ha venido a verte en tres dias, ni ha preguntado un solo dia por ti. (Por qu¨¦ no estas preocupada? ¡ªpregunto Leona sin poder contenerse. ¡ªTu padre eso Alejandro. Si te apegas demasiado a ellos, te ignoran. Si acttas fria e indiferente, entonces se interesan mas por ti¡ªrespondi6 Ema con una sonrisa sarcastica, aunque en su interior estaba bastante nerviosa. Durante estos tres dias, Ema no se habiaunicado con Enrique, no porque no quisiera, sino porque no se atrevia a enfrentarlo. Ya estaba lista para ser dada de alta, pero no se atrevia a volver a su casa. En su lugar, se quedo en el hospital bajo el pretexto de cuidar supleta recuperacion. Desde noche en que ra habia perturbado, Ema habia notado que Enrique miraba de manera diferente y despectiva. Ahora, en su mente, Ema estaba tratando de descubriro explicarle a su esposo lo que habia sucedido yo recuperar confianza en su rcion. Justo en ese momento, puerta de habitacion del hospital se abrio. ¡ªEsperen afuera, ir¨¦ a ver a senora ¡ªdijo Enrique. ¡ªSi, Enrique. Cuando escucharon voz de Enrique, tanto Emao Leona se quedaron atonitas. Ema con gran agilidad, sac¨¦ una caja de polvos de su almohada y se aplic¨¦pizbial de manera apresurada, tratando de hacer que susbios parecieran mas palidos y dar total impresion de que estaba ain mas debilitada. En cuanto Enrique entr¨¦, Ema se apoyo d¨¦bilmente en el cabecero de cama, con los ojos desbordados degrimas, mirando fijamente a Leona. ¡ªLeona, tu mama tiene mucha sed. ¡éPodrias traerme un poco de agua? ¡ª dijo con voz d¨¦bil, ysgrimas rodaron por su rostro. ¡ªjPapa! {Finalmente has venido! ¡ª Leona actu6 rapidamente, fingiendo estar sorprendida y se cubrio boca. Enrique mir con gran detalle a Ema en cama, que parecia fragily demacrada. Su mirada oscura no revba ninguna emocion, pero hizo que piel de Ema se erizara. Leona, has cuidado a tu madre estos dias, has trabajado bastante duro. He mado a los criados en casa para que se hagan cargo. Deberias regresar y descansar¡ªdijo Enrique. ¡ª Esta bien, papa, mama, me voy primero¡ªrespondi6 Leona con una mirada significativa a Ema. Luego se alejo muy curiosa, dando pasos cortos y cerr puerta tras de si. ¡ªSefiorita, ¡édeberia lleva a casa? ¡ª pregunto respetuosamente el guardaespaldas en puerta. ¡ª No, gracias. Dames ves del coche. Quiero salir y dar una vuelta¡ª respondi¨¦ Leona con un estado de Animo sombrio mientras se dirigia al estacionamiento subterraneo. Despu¨¦s de tres dias en el hospital, se sentiao si estuviera impregnada del desagradable olor a medicamentos Ahora necesitabaprar ropa bonita, hacer un lujoso tratamiento de spa en todo su cuerpo para rjarse y sentirse renovada. Justo cuando estaba a punto de llegar a su coche, sinti6 un repentino y agudo dolor en el cuello. Leona se sinti¨¦ mareada y perdio el conocimiento en ese momento.Content held by N?velDrama.Org. En el instante en que se desplomo, apareci6 el rostro frio y hermoso de Luisana detras de e. ¡ªLl¨¦vat. ¡ªSi, senorita Luisana. Dos hombres vestidos de negro aparecieron y arrastrarona Leonao un costal de huesos. Capitulo 802 Capitulo802 El ambiente en habitaci¨¦n del hospital era bastante opresivo y tenso. Antes, Ema solia ser consentida de Enrique, cuidada y protegida. Aunque Enrique no podia estar frente a cama de Fernando todos los dias, e estaba segura de que, incluso si estaba ocupado, encontraria algo de tiempo para visita todos los dias en caso de que estuviera enferma. Pero ahora, habia pasado tresrgos dias y sin senales de ¨¦l, algo impensable en el pasado. ¡ªEnrique¡ªEma se apoyo d¨¦bilmente en el cabecero de cama, temndo mientras tocaba susbios cuidadosamente maquidos, mirando BY. FS Saiveem a Enrique con ojos llorosos y perdidos ¡éHas estado ocupado tltimamente? Entiendo que est¨¦s ocupado con Jos asuntos del grupo, y yo tampoco tengo nada grave. Solo tuve un pequerio agujero en el timpano, y ya me operaron. Belongs to N?velDrama.Org - All rights reserved. Antes de que Ema pudiera terminar su explicacion, Enrique interrumpio con un tono grave: ¡ªEma, vine porque tengo algo que preguntarte. Lo que ra dijo ese dia, ¡ées cierto? Ema se sorprendi¨¦ muchisimo y sus pups se contrajeron. ¡ªEnrique, (todavia tienes sospechas? Soy tu esposa, (por qu¨¦ me tratas asi? Sabeso soy contigo en vida cotidiana. Te di a luz a dos hijas, casi muero al dar a luz a Noa. (Como crees, que podria tener algo con un sospechoso de asesinato? jEnrique! (Es que ya no me "J 15 aoNUS amas? No se necesita desconfiar de todo lo que haga o piense una persona que amas. Mientras haba con enojo, en su interior estaba llena de ansiedad. Todas sus quejas y preguntas estaban destinadas a ocultar su consternaci¨¦n interna. ¡ªNo estoy hando del hombre mado Amalio. Investigar¨¦ eso por mi cuenta. Hablo de Luz. ;Fuiste ti que organizo el ataque contra Luz? ¡ª pregunto Enrique. ¡ªiNo! {No fui yo! ¡ª Ema grito con desesperaci¨¦n, su voz ronca. ¡ª Por qu¨¦stimaria? {Qu¨¦ ganariastimand? {Por qu¨¦ me arriesgaria de esa manera? Enrique simplemente miro, apretando con fuerza el tel¨¦fono maovil €n su mano, que ya estaba caliente. En realidad, durante los tltimos tres dias, ¨¦l habia enviado a su secretario a investigar en secreto rci¨¦n entre Ema y Amalio. Aunque no habia encontrado evidencia de que hubieran tenido rciones,o ra lo afirmo, si se habia descubierto que Ema conocia a Amalio y que habian tenido mds de un encuentro durante ¨¦poca de TS. Ademas, aunque no se encontraron registros de madas telefonicas entre Ema y Amalio en el tel¨¦fono de Ema, Enrique habia tomado muchas precauciones adicionales y habia obtenido todos los registros de madas de Leona. Dentro de ellos, habia un numero que 5 tS RONUS no coincidia con red de contactos de su hija. Despu¨¦s de una investigaci¨¦n exhaustiva, se descubri6 que el niimero no estaba registrado a nombre de nadie, pero se logr¨¦ determinar ubicacion, que coincidia con diri¨¦n del alquiler de Amalio. El corazon de Enrique se hundi¨¦ de inmediato. Su hija, una be mujer de alta sociedad desde su nifiez, siempre conoci6 a descendientes de nobleza en alta sociedad. Nunca tuvo tratos con personas de barrios bajos, ni siquiera visito esos lugares. Entonces, tinica posibilidad de que alguien usara a Leona para contactar a esa gente era muy evidente. ¡ªEma, sabes qu¨¦ era lo que mas me oA ed ets gustaba de ti en un principio? ¡ª Enrique inhal6 profundamente y pregunto repentinamente, Ema se quedo perpleja de nuevo, esforzandose por recordarlo. | E creia que en ese entonces Enrique 1a eligi6 debido a su belleza y su encanto juvenil. Sin embargo, se habia olvidado de algo muy importante. Siendo el heredero de los Hernandez, nacido con una cuchara de oro en boca, un prodigio de ¨¦lite, muchas damas y celebridades de M¨¦xico habian deseado ser su mujer sin obtener ¨¦xito. Luz superaba en belleza y talento a Ema de esa ¨¦poca en belleza, y en cuanto a su origen familiar, Ema no estaba a altura. Entonces, /por qu¨¦ Enrique se fijo en e en lugar des numerosas estres de TS? ¡ªPorque en aquel entonces, tenias una mirada muy ra y pura. Me encantaba tu aparente ausencia de astucia y sagacidad, me hacias querer protegerte y cuidarte. A trav¨¦s de ti, podia encontrar el orgullo y satisfion que un hombre desea¡ª dijo Enrique. Capitulo 803 Capitulo803 Ema se quedo perpleja porpleto. Inocente y pura, estas pbras realmente describian? Las sentia mas adecuadas para describir a abnegada madre de Alejandro, Elena. A medida que Enrique haba, estas pbras le sonaban cada vez mas irritantes. ¡ªPero ahora parece que tal vez no necesites mi protion¡ªEnrique dijo con cefio fruncido. ¡ªIncluso sin mi, encontraras manera de conseguir todo lo que deseas y te vengaras con todas tus fuerzas des personas que odias. Ema se estremecio, sus ojos llenos degrimas. ¡ª Pero esta serd Gltima vez. Espero que en el futuro aprendas aportarte, que no vuelvas a involucrar a personas inocentes, y que no traigas mas problemas ni a mi, ni a familia Hernandez. De lo contrario, no tendr¨¦ mas remedio que enviarte al extranjero, lejos des intrigas y disputas de M¨¦xico, en busca de paz y tranquilidad. En cuanto escuchod que Enrique queria envia lejos, Ema se sinti6 horrorizaday furiosa. Estaba llena de miedo y desconsuelo. ¡ª Qu¨¦ estas insinuando, Enrique? {Ya no me quieres mas? Vas a dejarmeo una mujer desechada debido as pbras venenosas de ra? ¡éO es que tienes pensamientos oscuros sobre mujer de Julio? {Estas enojada conmigo y estas tratando de deshacerte de mi para dar bienvenida a alguien mas? ¡ª jEstas hando tonterias! ¡ª Enrique frunci¨¦ el cefo con ira, su voz ronca. ¡ªDeja que te explique? ? i Te siente: culpable? ¡ª La espalda de Ema se enderez0, su cuello se enrojecio y e miro fijamente a los ojos del hombre. ¡ª Cuando Luz todavia estaba en TS, hubo rumores en el estudio de que tenfas una rcion amorosa con e. Property ? N?velDrama.Org. Incluso se decia que le proporcionaste dinero en privado y que intentabas mantene. {Era Luz tu amor secreto y yo solo tu segunda opcion? Estas pbras habian estado atascadas en el corazon de Ema durante muchos anos,o una espina vada en su coraz¨¦n. En este momento, liberas le dio alivio y satisfion. ¡ªSino fuera por adion de Luz as drogas, habria sido esposa de familia Hernandez. ; Cuando habria habido espacio para mi? ¡ª¡éYa has terminado? ¡ªel hombre pregunto con voz hda, con una vena pulsando en su sien. ¡ªSi te gustaba tanto Luz y estabas dispuesto a protege, {por qu¨¦ no te apresuraste a ayuda cuando tuvo ese vergonzoso idente en el escenario durante el festival? ;Por qu¨¦ no tomasteo tu esposa¡¯ ¡ª Ema continu furiosa. ¡ªPorque tenias miedo, temias que una mujer tan deshonradao e arruinara tu reputacion de presidente Hernandez. Si ni siquiera protegiste entonces, {qu¨¦ estas haciendo ahora, pretendiendo ser un muy buen hombre y redimi¨¦ndote por tus antiguos eri ores? iEma, calmate! ¡ª Enrique rugio. Ema se sonrio con desd¨¦n, y su mirada desprendia desprecio. ¡ªTu hijo tiene inter¨¦s en hija de alguien mas, y ti tienes tus ojos puestos en mujer de otro hombre. Parece que familia \ P¨¦rez realmente es elogiada por los hombres de tu familia. Enrique, enfurecido y avergonzado, no pudo contrrse y le dio una fuerte bofetada. Ema sinti¨¦ que sus timpanos estaban a punto de reventar, el dolor le hizo brotargrimas y rabia le rompio porpleto su corazon. El sobresalto hizo temr los dedos de Enrique mientras los apretaba. Fue primera vez en su vida que habia golpeado a una mujer, Su educacion le decia que no debia hacerlo, peros iones de Ema lo habian forzado a actuar de esa manera. ¡ªNo puedes golpearme asi entre sollozos ¡ªdijo Ema mientras saltaba de cama y corria descalza hacia el [ balcon. ¡ª;Qu¨¦ sentido tiene mi vida? Estaria mejor muerta. Los ojos de Enrique se abrieron ampliamente. ¡ªjmen a alguien! El secretario y los guardaespaldas que esperaban fuera entraron corriendo, aterrorizados al ver que seniora estaba a punto de saltar. La agarraron inmediatamente, uno de cadado,o si estuvieran deteniendo a un miserable criminal. Ema lloraba desconsdamente, congrimas en su rostro,pletamente desprovista de toda dignidad ¡ªPermita que dos criadas entren y se turnen para cuidar a sefiora. Tambi¨¦n nosotros permaneceremos afueras veinticuatro horas. Si algo le sucede a sefora, seran responsables ¡ªordend Enrique con una expresion sombria. Capitulo 804 Capitulo804 ¡ªSi, Enrique¡ª respondi¨¦. Despu¨¦s de dar orden, Enrique sacudi¨¦ cabeza con pesar y sali¨¦ de habitaci¨¦n del hospital con pasos apesumbrados y pesados. Ni siquiera mir6 a Ema una vez mas. Ema, con boca medio abierta, temndo de pies a cabeza, poco a poco se dejo caer hasta que finalmente se arrodill6 porpleto en el suelo. Llorar o hacer un escandalo ya no servia de nada. Ahora, si queria morir dnte de ¨¦l, ese hombre ni siquiera estaria dispuesto a quedarse junto a e, ni a mira por mas de una vez. ¡ªEnrique, acaso ya no me amas en absoluto? 0 tal vez solo soy una sustituta para alguien mas? Tal vez nunca me has amado de verdad ¡ª pens¨¦ Ema. Rio sin raz¨¦n,o si hubiera perdido raz¨¦n, asustando a los guardaespaldas. ¡ªSefiora, jest¨¦s bien? ¡ª Estamos juntos en esto¡ª continud murmurando para si misma. ¡ªNunca te am¨¦. Nunca te am¨¦ de verdad. All content ? N/.?vel/Dr/ama.Org. ¡ª Pero, Enrique, sabes de cualquier manera, gan¨¦, y sali adnte. Porque mujer que mas has amado en tu vida, yo mat¨¦ con mis propias manos. Cuando Leona se despert6¨¦ muy aturdida, se dio cuenta de que estaba en un entorno himedo y bastante sucio. Entrecerr¨¦ sus ojos y vio que se encontraba en un almac¨¦n abandonado. El olor a humedad era fuerte, y dos ratas pasaron corriendo NPC a is a Sal por el suelo, emitiendo chillidos agudos. ¡ªijAhh! ¡ª Grit Leona, llena de panico, y retrocedi¨¦ a toda prisa, recogiendo un trozo de suciedad y nz¨¦andolo hacias ratas. Las ratas huyeron, y sus chillidos se hicieron mas estridentes,o si se buran a prop¨¦sito de e. ¡ªjH! (Hay alguien aqui? Socorro! Mientras Leona gritaba de angustia, puerta del almac¨¦n se abri¨¦ lentamente. Despu¨¦s de una intensa luz, una figura muy atractiva y bien formada, vestida con un traje negro ajustado, entrd. Sus curvas eran tan seductoras y sensuales que cualquier hombre se sentiria atraido por es. ¡ªiTu eres mujer que sigue a Rodrigo! ¡ª Leona reconoci¨¦ de inmediato. ¡ªBuenas noches, seforita Leona¡ª dijo Luisana, sus ojos almendrados sc entrecerraron con ligerezay un agradable toque de coqueteria. Se ajusto los guantes de cuero negroy mir con una sonrisa maliciosa. ¡ª¡éFuiste ti quien me at¨¦ aqui? ; Te atreves a secuestrar a ilustre heredera Hernandez? ;Has perdido en realidad el juicio? ¡ªexm¨¦ Leona, furiosa, pero a vez preocupada. ¡ª ¡éDonde diablos estoy? jSacame de aqui de inmediato! {Si no lo haces, te aseguro que no saldras impune! Incluso Rodrigo no podra salvarte si te metes con familia Hernandez. Luisana rio atin mas, una risa que oa HE Seder tay denotaba un goce travieso y muy peculiar. Inclin¨¦ cabeza ligeramente, mirando a Leonao si estuviera fuera de si. Viendo que no podiaunicarse co;. e, Leona se puso de pie y corrio hacia puerta, gritando con desespero: ¡ª jAyuda! jAuxilio! De repente, todo se torn¨¦ borroso ante sus 0jos, y sinti6 un dolor agudo en parte baja de su abdomen. Luisana levanto su pierna esbelta y golped a Leona con una patada super feroz. Leona fuenzada varios metroso una pelota, cayendo pesadamente al suelo. Grit de un dolor agudo; mientras cada hueso y artion de su cuerpo le disparaba un dolor prante. The Novel will be updated first on this website. Come back and continue reading tomorrow, everyone!