Capítulo 184
Capítulo 184
Augh!
El golpe en espalda de ra le provocó un dolor punzante, y emitió un quejido sofocado -i
Alejandro, ?te has vuelto loco?
Alejandro estaba tan enfadado que apretaba con fuerza su mu?eca,o si temiera que e se
escapara
Sus respiraciones se entrzaban, y sus miradas se enfrentaban con intensidad.
Una y otra vez me has enga?ado, Irene. ?Crees que cualquier otra persona no se volvería loca en
mi Jugar? – Alejandro fijó firmemente sus ojos en e, y su voz era ronca y cargada de emociones.
Alejandro, ?en qué te he enga?ado?
ra forcejeo con fuerza, y sus ojos se tornaron rojos en un instante: – Todo lo que no sabes sobre
mi, es sólo que nunca te importó.
Durante los últimos tres a?os, si me preguntabas algo, siempre te lo decia. Pero, ?alguna vez me
has preguntado algo? ?Te has preocupado por mi?
El entrecejo de Alejandro tembló violentamente, mientras su corazóntía descontrdamente en
su pecho.
-?Sabes qué me gustaer? ?Sabes cuáles son mis pasatiempos? ?Qué música me gusta o a qué
lugar me gusta ir?
Soy tu esposa y conozco todo sobre ti. Pero tú no sabes nada sobre mi…?Ahora te sientes ridiculo? ?
Quién es el responsable de todo esto? ?No eres tú mismo?
Los ojos de ra se varon en los de Alejandro,o cuchis llenas de resentimiento,
desgarrando su retina y haciendo que su antigua indiferencia y frialdad salieran a luz: –
Alejandro, durante los últimos tres a?os, fuio un libro que guardaste en el rincón más oscuro
de estantería, cubierto de polvo.
Todos los dias… todos los días esperaba que me miraras. Aunque fuera sólo una vez, yo te habría
contado todo sobre mi sin reservas.
N?velDrama.Org: owner of this content.
Pero después de esperarte tres a?os, lo único que recibi…fue tu abandono.
1/4
Ugh!
El golpe en espalda de ra le provocó un dolor punzante, y emitió un quejido sofocado: -?
Alejandro, ?te has vuelto loco?
Alejandro estaba tan enfadado que apretaba con fuerza su mu?eca,o si temiera que e se
escapara.
Sus respiraciones se entrzaban, y sus miradas se enfrentaban con intensidad.
– Una y otra vez me has enga?ado, Irene… ?Crees que cualquier otra persona no se volvería loca en
mi lugar? – Alejandro fijó firmemente sus ojos en e, y su voz era ronca y cargada de emociones.
– Alejandro, ?en qué te he enga?ado?
ra forcejeó con fuerza, y sus ojos se tornaron rojos en un instante: – Todo lo que no sabes sobre
mí, es sólo que nunca te importó.
Durante los últimos tres a?os, si me preguntabas algo, siempre te lo decía. Pero, ?alguna vez me
has preguntado algo? ?Te has preocupado por mi?
El entrecejo de Alejandro tembló violentamente, mientras su corazóntía descontrdamente en
su pecho.
-?Sabes qué me gustaer? ?Sabes cuáles son mis pasatiempos? ?Qué música me gusta o a qué
lugar me gusta ir?
Soy tu esposa y conozco todo sobre ti. Pero tú no sabes nada sobre mi…?Ahora te sientes ridiculo? ?
Quién es el responsable de todo esto? ?No eres tú mismo?
Los ojos de ra se varon en los de Alejandro,o cuchis llenas de resentimiento,
desgarrando su retina y haciendo que su antigua indiferencia y frialdad salieran a luz: –
Alejandro, durante los últimos tres a?os, fuio un libro que guardaste en el rincón más oscuro
de estantería, cubierto de polvo.
Todos los días… todos los días esperaba que me miraras. Aunque fuera sólo una vez, yo te habria
contado todo sobre mi sin reservas.
Pero después de esperarte tres a?os, lo único que recibi…fue tu abandono.
Abandono E abandono?
Losrgos y tembloresos párpados de Alejandro revron una expresión de palidez. Su hermoso
rostro pentio su color, y su corazón se retorció de dolore si sufriera espasmes
Si el ha perdido. Todavia recordaba el momento en que obligó a firmar un acuerdo de
divorcio E lloró tan estoica y tristemente
?Por qué ahora podia sonreir tan despreocupadamente?
Todas tus fraldades me llevaron de decepción a desesperación. Ya no tengo ni un apice de
expectativas hacia ti, ni un atomo de deseo departir mi vida contigo. Ahora finalmente, he
perdido todo interes en ti–dijo ra, con sus ojos llenos de venas sanguineas y una sonrisa
despiadada pero cautivadora.
?Mentira!
El corazón de Alejandro sintio un dolor agudoo si le hubieran tocado una herida profunda.
Una intensa sensación de dolor lo invadio porpleto – Realmente me has olvidado? Te
enga?as a ti misma.
-?Enga?arme? Lo siento, no tengo tiempo para eso.
-?Realmente te gusta Diego? – finalmente preguntó Alejandro.
-?Por supuesto! – ra dijo con determinación.
– No…No te gusta Diego en absoluto. Estás con el solo para vengarte de mi, porque me divorcio de
1. ti.
La respiración de Alejandro se hizo pesada nuevamente mientras se acercaba a ese rostro
hermoso, inocente y tentador. Sus narices se rozaron sin querer.
-?Tienes un delirio de persecución o que enfermedad? ?Ve al hospital y revisa tu cerebro! ?No me
molestes!
ra tembló físicamente y mentalmente. Rapidamente apartó cara, tratando de evitar su aliento
abrasador.
Sin embargo, Alejandro sujetó firmemente su barbi, obligand a encontrarse con su mirada, en
un encuentro lleno de tensión.
-Irene, realmente me odias tanto? ?Prefieres entregarte a alguien a quien no amas solo para
+15 BONOS
No te sientes bien? Pero estoy más que satisfecha.
ra respondió maliciosamente, curvando susbios seductores: – Estando con él, soy feliz todos los
dias. Mientras que contigo, me siento atrapada en una cárcel todos los días.
?Crees que mereces que pierda mi tiempo para vengarme de ti? Vengarme de ti sólo me rebajaría y
perderia mi tiempo.
?Sin escrúpulos…y vanidosa! ?Por qué no vi tu verdadera cara antes?
—
Alejandro apretó los dientes y también el corazón: Cuando me casé contigo…?Fue el error más
grande que heetido en mi vida!
En un instante,s pups de ra se contrajeron, sintiendo que todos los nervios de su cuerpo se
rompían de golpe, y quedandopletamente paralizada.
El error más grande en toda su vida.
E había dado todo por él, lo habia amado durante trece a?os. Pero al final, no había conseguido
nada. En cambio, se convirtió en una mancha en su vida.
ra Pérez, ?cómo podía ser tan desdichada? ?Cómo podía ser tan triste?
Alejandro miró, viendo cómo sus ojos se llenaban de lágrimas poco a poco y su rostro palidecia.
De repente se despertóo en un sue?o, y extendió mano que estaba encadenando.
Se dio cuenta de que había dichos pbras tan duras hacia e.
No quería decir esas pbras. ?Cómo había salido eso de su boca sin control…?
Si realmente pensaba así, estaría bien.
Pero en realidad…en realidad…
-?Se?or Hernández, Se?orita Isabel!
En el momento critico, el secretario Carlos, que llegó apresuradamente, se encontró con ellos.
ra se soltó rápidamente de Alejandro y forzó una sonrisa – Tio Carlos, ?por qué no está en el
vestíbulo pa?ando al abuelo? ?Por qué está aquí?
El secretario Carlos notó que algo no iba bien entre ellos, pero no era conveniente que dijera nada.
él respondió ansiosamente: – Hubo un imprevisto en celebración. Estoy apurado por resolverlo.