Capítulo 213
Pedro dijo con cierta indiferencia: -He mandado traer un traje de ba?o nuevo para ti. Puedes recogerlo
en puerta, o yo lo dejo allí.
-Déjalo en puerta yrgate de una vez.–respondió Be.
Pedro hizo una pausa de unos dos segundos y luego dijo: -Te esperaré en el pasillo.
Dicho esto, dejó bolsa y se oyó cómo cerraba puerta al salir.
Be suspiró aliviada.
Tocó sus ardientes mejis y se puso el nuevo traje de ba?o.
Este era más recatado, cubriendo incluso sus hombros, y falda le llegaba hasta medio muslo.
Se sentía más cómoda así.
Aun así, Be se envolvió en una toa antes de abrir puerta y salir.
Allí estaba Pedro, esperánd en el pasillo.
Cuando vio, sus oscuros ojos recorrieron, deteniéndose en susrgas y ncas piernas, pero no
dijo nada.
Vamos, se?orita Rodríguez y los demás están ens termas.
Be aún se sentía incómoda: -Puedo ir yo s, no necesito que me pa?es.
Pedro respondió: Hoy hemos reservado todo el lugar, son principalmente gente del Grupo Romero.
Como se?ora Romero, no puedo dejarte ir s.Content ? provided by N?velDrama.Org.
?No es eso lo que solías hacer?>
Se quejó Be en su inferior.
Pedro pareció adivinar sus pensamientos y dijo con un tono enigmático:-Antes fui un poco negligente,
pero ahora me aseguraré de atenderte.
Habló en un tono tan amableo si no hubieran tenido un conflicto ayer en Vi Romero.
Be prefirió no entrar en eso. Total, solo serían unos días más. Aguantaría un poco.
En el camino as termas, Be se encontró con varios miembros del Grupo Romero.
Al verlos, ellos saludaron respetuosamente, e incluso algunas mujeres miraron con
envid
Be admitía que, objetivamente hando, Pedro tenía mucho que ofrecer.
Buen linaje, buen fisico, buen aspecto.
Lástima que por dentro fuera tan despreciable.
Sumida en estos pensamientos, pronto llegaron as termas.
Aquí había muchos tipos de piscinas termales, y además una zona de refrigerio, una zona de vapor
seco y húmedo, y una piscina grande, etcétera.
+15 BONUS
A lo lejos, Be vio que Elena y algunos otros estaban cogiendoida.
Be quiso ir a buscarlos rápidamente, pero no se fijó en los escalones y casi se cayó,
-?Cuidado!
Pedro reionó rápido y agarró, tiránd hacia atrás.
El albornoz de Be se le cayó y todo su cuerpo cayó sobre Pedro.
El suave y fragante cuerpo presionado contra el suyo hizo que Pedro se quedara sin aliento.
El deseo que había logrado reprimir antes volvió de golpe.
Pedro abrazó delgada cintura de Be, talo había imaginado, tan suave y delicada.
-?Qué estás haciendo? Suéltame. -le susurró Be, luchando discretamente.
-?No podías ir más despacio y mirar por dónde ibas?
Pedro dijo esas pbras de reproche, pero aún no soltó.
-Hay mucha gente mirándonos, suéltame. -protestó Be de nuevo.
Estaban parados en parte más alta de zona de aguas termales, donde todo el mundo podía
verlos.
?Pedro se había vuelto loco? Abraza de esa manera tan íntima y en público.
Al escuchars irritadas pbras de e, Pedro todavía no soltó, susurrándole ronco al oído: -No te
muevas, espera un poco.
Al oír esto, el cuerpo de Be se tensó repentinamente.