Capítulo 174
ATRACCIóN PELIGROSA. CAPíTULO 23. ?Esperas que tu abuelita te saque del lío?
-No, no, no, no no… no es seguro a donde voy, Nahia -dijo Aaron abriendo mucho los ojos-. No puedo
estar buscando a Jared y preocupándome por ti a misma vez…
This content ? N?v/elDr(a)m/a.Org.
-Es que no vas a tener que preocuparte por mí… a menos que creas que el acosador de mi cu?ada
puede estar en Bulgaria -replicó e.
-Por supuesto que no está allá.
-Entonces seré una turista más, lista para ayudar a mi chico cuando me necesite -sonrió e
abrazándolo.
Y Aaron supo que su juicio estabapletamente nudo en el mismo momento en que dijo que sí.
-Está bien, pero te vas de turista, de tiendas, a pasear, en lo que yo investigo qué pasó. ?De acuerdo?
-?Sí, se?or!
-?Y prometes obedecerme en todo?
-Bueno…
-?En todo, Nahia! Tienes que obedecerme en todo mientras estemos allá, ya que regresemos puedes
pegarme con el sartén -sentenció Aaron.
-Está bien. Te prometo que te voy a obedecer en todo -edió Nahia.
Una hora después los dos se acurrucaron en uno de los asientos del avión privado, esperando
ansiosos a que despegara su vuelo. Cada uno estaba ansioso por cuestiones diferentes, y toda
expectación se había acumdo en solo una hora pareció llegar en ese preciso momento.
Nahia agarró con fuerza mano de Aaron mientras luchaba contra preocupación.
-?Crees que todavía esté vivo? -preguntó refiriéndose a Jared-. ?Era una asignación peligrosa?
Aaron tranquilizó con un suave apretón.
-Jared es un experto. Solo vamos allá a averiguar qué le pasó. La miró con una sonrisa tranquilizadora
–. Te prometo que haré todo lo que esté en mi mano para encontrarlo.
Nahia lo miró fijamente a los ojos, buscando alguna se?al de angustia o miedo, pero lo único que vio
fue determinación. De verdad su chico era el due?o de una des agencias de seguridad más grandes
del mundo. ?Era una locura!
Tras un vuelo tranquilo en donde él estuvo inmersopletamente en inte, Aaron y Nahia
aterrizan en Bulgaria. Su primer movimiento fue registrarse en el mejor hotel de ciudad. Aparte de
su padre, Aaron era quizás el único hombre al que no veía temr pagando una suite de cuatro mil
euros por noche. Se instron a mayor brevedad yenzaron su búsqueda en zona residencial
de ciudad, allí donde sabía que Jared se había estado quedando.
-Parecía un caso simple -murmuró Aaron mientras conducía el auto de renta hacia los suburbios de
capital-. Una periodista y su bebé. La mujer estaba escribiendo un artículo al parecer controversial
sobre m praxis en los seguros médicos gubernamentales. Dijo que nadie sabía nada todavía,
pero que tenía miedo de que algo le pasara.
-?Ya publicó el artículo? -preguntó Nahia.
-No, no encontré nada, estuve buscando durante el vuelo pero nada -respondió él.
Llegaron a dirión donde se estaba quedando Jared, pero casa, con su jardín frontal
descuidado,
se veía desierta.
-Necesito que te quedes en el coche, nena -le pidió-. Cierra con seguro, mantenlo encendido y alistate
para conducir por si salgo corriendo bajos bs.
Nahia sonrió y le dio un beso suave.
-Jamás me habrías traído aqui si creyeras que habría bs -lo acusó e, sabiendo que solo no
quería que entrara a casa-. Pero seré tu chofer designado y estaré lista para ti -edió porque le
había dicho que lo obedecería.
él salió del auto y Nahia se pasó al asiento del conductor.
Aaron entró en casa, con esperanza de obtener alguna información de personas que pudieran
estar rcionadas con desaparición de Jared. Por desgracia, búsqueda resultó incómoda pero no
totalmente infructuosa. La casa estaba vacía y revuelta, así que era evidente que se los habían
llevado.
Había tres huecos de disparos en pared pero nada de sangre. Aaron buscó los casquillos y gru?ó al
reconocer el tipo de arma. Aquello no tenía nada que ver con el gobierno.
Por otrodo, lo más revuelto de casa parecía concentrarse en el peque?o despacho. Si e estaba
haciendo una investigación periodística debía tener pruebas. El hecho de que allí no hubiera cuerpos
significaba que nos habían encontrado.
Aaron regresó al auto y suspiró mientras intentaba explicarle aquello a Nahia.
Bueno, no hay forma simple de decir esto: buena noticia es que creo que están vivos -sentenció.
-?Y cuál es m?
-Que creo que los tiene mafia -gru?ó Aaron mostrándole los casquillos-. Este modelo de rifle en
particr está modificado para tener potencia de un armarga pero con ca?ón recortado, por eso
los casquillos se deforman así. Es un clásico del crimen organizado búlgaro.
Nahia asumió que su trabajo era estar informado de todo eso y no preguntó cómo era que sabía de
armas búlgaras. En cambio hizo una pregunta más interesante:
-?Y por qué mafia se llevaría a una periodista?
-Bueno, en esta ciudad mafia contr al gobierno -replicó Aaron, si e tenía algo interesante que
pudiera afectarlos… creo que se trataba más que de un simple caso de m praxis.
Nahia asintió y echó a andar el auto para alejarse de allí.
-Bien… ?y ahora qué? -preguntó.
-Ahora nos vamos al hotel -decidió Aaron-. La mafia es nocturna, no habrá forma de contactarlos hasta
las diez de noche mínimo.
Nahia abrió mucho los ojos y él le dijo que mirara al frente.
-Déjame adivinar. ?Vas a ir a buscar a mafia y les vas a pedir amablemente que te devuelvan a tu
guardaespaldas y su protegida? -lo increpó.
-Sí, más o menos eso -sonrió Aaron con tanta ecuanimidad que a Nahia casi se le desprendió
quijada-. El que manda en esta ciudad es Jürguen Borisov. Suele ser bastante razonable, así que es
probable que me entregue lo que quiero con ciertas condiciones.
-?Lo conoces? -murmuró Nahia.
-Conozco a todo el mundo -sonrió él.
-Bueno… ?y si no te los quiere entregar? -preguntó muchacha con preocupación.
-Entonces se los arrancaré de sus fríos dedos muertos -sentenció Aaron con fiereza antes de sonreír-.
?Naaaa! Si no quiere dármelos, maré a mi abu. €
Nahia no entendía absolutamente nada, pero decidió no indagar más porque si él tenía algo que
decirle, se lo diría en su momento. Aaron se alistó para esa noche y cuando Nahia creyó que él le
pediría quedarse en el hotel, vio que se aparecía con una percha cubierta.
-?Esto qué es? -preguntó-. ?Vas a llevarme?
-No, vas a ir s -deró Aaron y a e empezaron a sudarles manos.
-?Voy de encubierta o algo así? -preguntó más entusiasmada que nerviosa.
-Puedes quedarte aquí pero sé que no estarías tranqu -replicó Aaron-. Tampoco eres una mansa
paloma, tengo que confiar en que eres capaz de cuidarte, y me vendría bien tener un respaldo.
Nahia arrugó el ce?o.
-Te advierto que no sé disparar -murmuró y lo vio sacar aque sonrisa moja bragas que era más
efectiva que cualquier vibrador. 1
-No te preocupes, única arma que necesitas esta noche es esta sentenció entregándole un celr
–. Jürguen es un adicto total as peleas, veremos si puedo negociar con él. Pero necesito dos cosas
de ti: primera es que no bebas absolutamente nada, eres mi respaldo así que te necesito lúcida y
atenta. Y segunda es que si me ves hacerte una se?al, eso significa que algo no salió bien y que
necesito que pidas refuerzos. 1
Nahia asintió tomando aquel teléfono.
-?A quién tengo que mar? -preguntó.
-A mi abu. 1
La muchacha levantó una ceja incréd.
-?Te vas a meter con mafia búlgara y esperas que tu abuelita te saque del lío? -lo increpó. 2
-Sí, de hecho necesito ayuda de uno de mis tíos, pero si termina pasando lo que creo que va a
pasar y no le aviso a mi abu se va a molestar mucho conmigo -replicó Aaron-. Escúchame con
atención, porque esto es lo que vas a hacer: Si me ves hacer esto -dijo restregándoses manos de
una forma en particr-, vas a marcar a este número y vas a preguntar por Katerina. Dile tu nombre,
e ya sabe quién
eres…
-?Tu abu sabe quién soy? -se espantó Nahia. 2
-No tengo secretos con mi abu -sentenció él-. Ahora, vas a decirle que estoy tratando de sacar a
uno de mis hombres des manos de Borisov, y que voy a entrar a una ja. Que necesito que venga
y me traiga al Hellhound. 18
Nahia arrugó el ce?o.
-?Quieres que tu abu te traiga a un perro? -preguntó aturdida.
-Ese perro en particr tiene mordida más poderosa de toda Europa del Este, así que créeme, lo
quiero a él o en su defecto… a su hija. 8
Nahia respiró profundo, memorizando todo aquello y finalmente asintió.
Se vistió de prisa y se arregló de tal forma que Aaron estuvo a punto de no deja ir a ningúndo…
pero que ni siquiera necesitó invitación para entrar al club; porque en cuanto llegaron a aquel antro
nocturno mado The Cage y Nahia caminó con firmeza hasta el inicio f, los dos gors miraron
de arriba
abajo y de inmediato dejaron pasar.
Aaron, por su parte, cuando vio que Nahia ya estaba dentro, se ajustó corbata y se dirigió a ellos
con un gesto de confianza. 1
-Hagan el favor de decirle al se?or Borisov que Aaron Orlenko está aquí para hacer negocios
bsentenció y un segundo después uno de los gors corría hacia el despacho del jefeo si le fuera
la vida en ello.