《La Novia Equivocada Novela de Day Torres》 LA NOVIA EQUIVOCADA By Day Torres CAP铆TULO 1 LA NOVIA EQUIVOCADA By Day Torres CAP¨ªTULO 1 CAP¨ªTULO 1. La mujer sin nombre ¡ª?Se?ora, por favor, se lo suplico! ¡ªLos ojos de Amelie estaban brintes pors l¨¢grimas que intentaba retener¡ª. De verdad necesito un trabajo. Sara Atkins, encargada de Recursos Humanos de King Holding Corporation, m¨¢s conocidoo el Grupo KHC, era una se?ora amable, pero realidad era que no ve¨ªa c¨®mo ayudar a chica. ¡ªLinda, de verdad te entiendo, pero es que solo tienes estudios hasta preparatoria. En esta empresa es muy dif¨ªcil conseguir algo sin estudios superiores. ¡ªLo s¨¦, pero mire yo tengo buena presencia, soy limpia, amable y educada, y de verdad necesito trabajar si quiero seguir teniendo un techo sobre mi cabeza. ¡ªAmelie estaba a punto de arrodirse frente a e¡ª. ?Se lo ruego se?ora, trabajar¨¦ de lo que sea! La mujer apret¨® losbios y revis¨® una de las carpetas. ¡ªSolo tengo una vacante disponible y es¡­ es un trabajo de hombres¡­ ¡ª?Cu¨¢l? ?De verdad yo puedo hacer lo que sea! ¡ªinsisti¨® muchacha. ¡ªEs repartiendo los paquetes y correos por todos los pisos de oficinas del Grupo KHC. Pero a veces hay que cargar cosas pesadas¡­ ¡ª murmur¨® se?ora. ¡ª?No importa! ?Yo puedo hacerlo! ?Le juro que puedo! ?Por favor, deme el trabajo! ?Por favor! Amelie estaba realmente desesperada y mujer de Recursos Humanos ten¨ªa una hija como de su edad, as¨ª que finalmente se le and¨® el coraz¨®n. ¡ªDe acuerdo, el puesto es tuyo, estar¨¢s a prueba por un mes a partir de ma?ana. Este es el c¨®digo de vestir, no llegues tarde ¡ªle advirti¨®. Amelie le agradeci¨® diez veces antes de retirarse. Estaba un poco aliviada porque por fin hab¨ªa conseguido un trabajo. No era nada mouroso, solo era un puesto muy peque?oo chica del correo, pero eso evitar¨ªa que sus t¨ªos echaran a calle. Amelie se hab¨ªa quedado hu¨¦rfana desde muy ni?a, y desde entonces hab¨ªa vivido con sus t¨ªos paternos. Estos se hab¨ªan hecho cargo de su educaci¨®n¡­ y se hab¨ªan cobrado en servicios en su casa, as¨ª que Amelie no era m¨¢s respetada que cualquier sirvienta de los Wilde. Ahora, con dieciocho a?os, le estaban pidiendo que les devolviera cada centavo. ¡ªYa s¨¦ que son unos sinverg¨¹enzas, pero son ¨²nica familia que tienes, Amelie, y si te echan a calle ser¨ªas una indigente¡­ ¡ªpens¨® en voz alta, limpi¨¢ndoses l¨¢grimas de impotencia y hando consigo misma mientras caminaba hacia el estacionamiento¡ª. Este trabajo har¨¢ que todo sea diferente, con este trabajo por fin podr¨¦ escapar de una vez¡­ Estaba apenas saliendo del edificio cuando junto a e vio que una ni?ao de siete a?os se soltaba de mano de un hombre. Al parecer hab¨ªa visto un juguete interesante en una vidriera cruzando calle y no hab¨ªa dudado en correr hacia ¨¦l. Amelie vio un coche que ven¨ªa del otrodo, y que atroper¨ªa sin remedio. No lo pens¨® dos veces y corri¨® hacia ni?a para rescata. El coche ven¨ªa a toda velocidad, pero Amelie logr¨® agarrar a peque?a por cintura y tira fuera del camino justo a tiempo para evitar que camia impactara. Sin embargo, aunque camia fren¨® tantoo se pudo, no logr¨® evitar que le diera, y Amelie fue empujada un par de metros por el golpe. La ni?a corri¨® de nuevo hacia e mientras lloraba, asustada, y el hombre se acerc¨® corriendo. ¡ª?Gracias! ¡ªle dijo asustado ¡ª. Mi jefe me matar¨ªa si algo le pasara a ni?a Sophia. Amelie estaba temndo, no solo por lo cerca que hab¨ªa estado de ser atropeda, sino porque sab¨ªa lo que podr¨ªa haberle pasado a ni?a si e no hubiera actuado r¨¢pidamente. Pero peque?a estaba a¨²n m¨¢s asustada que e. ¡ª?Sophia, as¨ª te mas? ¡ªle pregunt¨® con cari?o, tratando de calma, y ni?a asinti¨®¡ª. Tranqu, princesa, no pas¨® nada,s dos estamos bien. ?Ves? La peque?a estaba temblorosa, as¨ª que Amelie se quit¨® uno de los cuatro dijes de su pulsera, y se lo coloc¨® en fina cadena que peque?a tra¨ªa al cuello. ¡ªEsta es una medallita de San Crist¨®bal, el protector de los ni?os. Siempre te va a proteger, ?de acuerdo? Nada te va a pasar mientras lleves. ¡ªSophia mir¨® medallita, por undo estaba el santo y por el otro un nombre. Amelie le dijo adi¨®s con una sonrisa, pero el hombre detuvo. ¡ª Espere¡­ ?d¨¦jeme pagarle por esto! ¡ªdijo extendi¨¦ndole un cheque y a Amelie casi se le salieron los ojos al ver todos los ceros en el papel. ?Eran cincuenta mil dres! ?Erao una fortuna para e! Pero por m¨¢s que ese dinero le resolviera vida, termin¨® negando. ¡ªLo siento, pero no puedo aceptarlo. La vida de un ni?o no tiene precio. Con su agradecimiento y saber que Sophia est¨¢ bien, me conformo. Amelie se alej¨® de all¨ª cojeando un poco y se subi¨® al auto de servicio de casa, que le hab¨ªan prestado para que fuera a entrevista, mientras tras e el hombre y ni?a se quedaban mir¨¢nd. Pocos minutos despu¨¦s los dos entraban al edificio y enseguida los llevaban con el due?o. Nathan King, el presidente del Grupo KHC, estaba muy ocupado cuando le anunciaron que su hija estaba llegando. A pesar de eso, cancel¨® todas sus reuniones y dej¨® todo lo que estaba haciendo, y cuando peque?a entr¨® a oficina, abri¨® los brazos y abraz¨® con fuerza. ¡ª?Mi amor! ¡ªexm¨®Copyright by N?v/elDrama.Org. ¡ª. ?Qu¨¦ sucedi¨®? ?Por qu¨¦ lloraste? ¡ªpregunt¨® furioso al ver sus ojos enrojecidos. Frente a ¨¦l el guardaespaldas de ni?a baj¨® cabeza. ¡ªFue culpa m¨ªa, se?or. No proteg¨ªo deb¨ªa. Pero Sophia no le hizo caso al guardia y se abraz¨® a su pap¨¢ con m¨¢s fuerza: ¡ªPap¨¢, una chica me salv¨® de ser atropeda por un auto. ¡ªLo siento, se?or King. La ni?a se escap¨® de mi vista un segundo y¡­ ¡ªse disculp¨® el guardaespaldas. ¡ª?No me importa! ¡ªle interrumpi¨® Nathan exasperado¡ª. ?C¨®mo pudiste perde de vista? Yo te pago para que vigiles a mi hija, no para que¡­ ¡ªSus pbras fueron cortadas cuando Sophia levant¨® mirada hacia ¨¦l. ¡ªPapi, no fue su culpa ¡ªdijo entre l¨¢grimas¡ª. Fue culpa m¨ªa, yo¡­ quer¨ªa ver los juguetes en tienda y¡­ Nathan suspir¨®. ¡ªYa est¨¢ bien, no pasa nada, ya est¨¢s aqu¨ª conmigo, pero dime ?qui¨¦n te salv¨®? ¡ªE no nos dijo su nombre ¡ªrespondi¨® ni?a¡ª. ?Pero me regal¨® una medallita muy linda! ?Ves? Nathan mir¨® meda de San Crist¨®bal. Definitivamente era una pieza de joyer¨ªa antigua y exquisita, aunque no demasiado cara. El presidente frunci¨® el ce?o. ¡ªEs hermosa, mi amor. ¡ªE tambi¨¦n era muy hermosa, ten¨ªa una linda figura y ojos azuleso el mar ¡ªrespondi¨® Sophia¡ª. Aunque cuando se fue estaba cojeando. Nathan asinti¨®, eso quer¨ªa decir que se hab¨ªastimado salv¨¢nd. ¡ªBueno, si eres tan buena describi¨¦nd, tal vez podr¨¢s dibuja para que podamos encontra y darles gracias. La ni?a asinti¨® y se sent¨® a dibujar en mesa de su pap¨¢, y Nathan m¨® aparte a su guardaespaldas. ¡ª?De verdad no sabes de qui¨¦n se trata? ¡ªgru?¨®¡ª. ?Qu¨¦ es? ?La mujer sin nombre? ¡ªNo se?or, insist¨ª en darle una rpensa, le hice este cheque¡­ ¡ªdijo mostr¨¢ndole el cheque de cincuenta mil dres¡ª. Se ve¨ªa una chica humilde, sin embargo e no acept¨® rpensa. Dijo que vida de un ni?o no ten¨ªa precio. Nathan frunci¨® el ce?o, cincuenta mil dres para alguien humilde era mucho dinero, si no hab¨ªa aceptado significaba que era una mujer con cierta integridad. ¡ªNo consegu¨ª su nombre, pero anot¨¦ el n¨²mero de ca de su auto ¡ªdijo el guardaespaldas pas¨¢ndole un papel. ¡ªBien ¡ªgru?¨® Nathan¡ª. Ahora pasa por tu liquidaci¨®n. ?Est¨¢s despedido! Le dio espalda y el guardaespaldas sali¨® sin chistar, mientras Nathan King pensaba en forma de encontrar a aque mujer. LA NOVIA EQUIVOCADA By Day Torres CAP铆TULO 2 LA NOVIA EQUIVOCADA By Day Torres CAP¨ªTULO 2 CAP¨ªTULO 2. ?Est¨¢s¡­DESPEDIDA! Amelie sent¨ªa que le dol¨ªan hastas pesta?as por el impacto de aque camia. Rezaba para no haberse roto ninguna costi, pero estaba segura de que muy pronto tendr¨ªa un cardenal en todo el costado derecho. Sin embargo, si esperaba descansar un poco despu¨¦s de semejante d¨ªa, estaba muy equivocada, porque los gritos de su prima Stephanie ensordecieron apenas entr¨®. ¡ª?Amelie! ??Por qu¨¦ diablos te demoraste tanto!? increp¨® bajandos escaleras de mansi¨®n Wilde¡ª. ?Ve y hazme un caf¨¦ decente, que est¨²pida de cocinera nueva ni eso sabe hacer! ?Y luego me traes ropa que fuiste a buscar a tintorer¨ªa, que tengo queenzar el video En Vivo en una hora! Amelie abri¨® los ojos con espanto y Stephanie se detuvo dnte de e. ¡ª??D¨®nde est¨¢ mi ropa, Amelie!? ¡ª le grit¨® en cara. ¡ªOlvid¨¦ ir a busca ¡ªrespondi¨® Amelie intentando respirar profundamente. En un segundo Stephanie estaba roja de ira y hac¨ªa un esc¨¢ndalo a todo pulm¨®n. ¡ª??C¨®mo olvidaste de una cosa tan importante!? ?Te pago para que hagas estas cosas, y ni siquieras haces bien! ¡ª ?No, verdad es que si me pagaras, quiz¨¢s no se me olvidar¨ªan, Stephanie! ¡ªrespondi¨® Amelie levantando voz¡ª. ?Peroo solo soy tu criada gratis, al menos deber¨ªas agradecerme que te ayude! ¡ª?Mam¨¢aaaaaaaa! Amelie puso los ojos en nco. ¡ªYo mejor me voy a hacer el caf¨¦, en lo que me acusas con tu madreo si tuvieras cinco a?os ¡ªgru?¨® mientras cojeaba hacia cocina. Desde all¨ª oy¨® a su prima quejarse con su t¨ªa Heather de c¨®mo Amelie quer¨ªa arruinarle vida. ¡°?Uy, si e supiera lo poco que me interesa¡±, pens¨® Amelie mientras se inclinaba sobre taza de caf¨¦ capuchino y un hilo de baba se escurr¨ªa desde susbios. ¡°Listo, hasta con el ingrediente secreto le va el put0 caf¨¦¡±. Lo puso sobre barra y Stephanie lo agarr¨® cuando entr¨® con su madre despotricando tambi¨¦n. ¡ª??C¨®mo olvidas una cosa as¨ª!? ¡ªchill¨® Heather, agitando sus brazos en el aire¡ª. ?Quieres arruinar carrera de tu primao influencer? ?Por qu¨¦ tienes que ser tan envidiosa? La puerta se abri¨® de golpe y el t¨ªo de Amelie, Aquiles Wilde, entr¨® tambi¨¦n en cocina. ¡ª ?Qu¨¦ sucede? ¡ªpregunt¨® frunciendo el ce?o. ¡ª?Esa est¨²pida de Amelie me arruin¨® el d¨ªa! ¡ª respondi¨® Stephanie con tono hist¨¦rico¡ª. ?No se acord¨® de ir por mi ropa a tintorer¨ªa, as¨ª que tendr¨¦ que ponerme un vestido viejo para el video En Vivo, y ahora todos van a har mal de m¨ª! ¡ª ?Vestido viejo? ?Por dios tienes decenas de vestidos nuevos en tu closet! ¡ªle espet¨® Amelie¡ª. ?Solo eres una caprichosa! ?Siquiera sabes por qu¨¦ olvid¨¦ buscar tu ropa o por qu¨¦ estoy toda sucia y lastimada? Todos miraron de arriba abajo, era verdad que se ve¨ªa terrible. ¡ªPues con lo torpe que eres eso ya no me extra?a ¡ªsise¨® su t¨ªa. ¡ª?Pues f¨ªjate que torpe y todo, me met¨ª en el camino de una camia para salvarle vida a una ni?a! ?Una camia que me dio una buena revolcada y no en el mejor sentido! ¡ªreplic¨® Amelie con fuerza¡ª. As¨ª que si Stephanie estaba tan apurada por su ropa ?por qu¨¦ no fue a buscar e? Yo estuve todo el d¨ªa buscando trabajo y e estaba aqu¨ª sin hacer nada. ¡ª?Me estaba preparando para mi video! ?Ten¨ªa que mentalizarme, soy una influencer de renombre! ¡ª?Ay por favor! ?No te ganas un dr con eso! Te ven cuatro gatos y es para re¨ªrse des estupideces que dices ¡ªgru?¨® Amelie, frustrada, mientras pasaba junto a e¡ª. Ponte uno de tus muchos vestidos nuevos y al menos por hoy d¨¦jame en paz, porque yo s¨ª consegu¨ª un trabajo de verdad y necesito preparar mis cosas para empezar ma?ana. Pas¨® entre su t¨ªa y su prima, y Stephanie estaba a punto de hacer un esc¨¢ndalo mayor cuando una mirada torcida de su padre hizo largarse de all¨ª de inmediato. ¡ª?No entiendo por qu¨¦ no acabas de echa de casa! dr¨® Heather molesta, dirigi¨¦ndose a su marido¡ª. ?Es una insolente, no mantiene boca cerrada ni siquiera porque tratamoso a una criada! ?La no se acaba de meter en el papel! Aquiles Wilde neg¨® con los dientes apretados. ¡ªYa sabes por qu¨¦ no podemos echa, Heather, si a esa ni?a se le ocurre contratar un abogado nos deja en calle. ?O ya olvidaste de qu¨¦ vivimos? ¡ªreplic¨® el hombre con iodidad¡ª. Por mucho que nos moleste, es mejor tene vigda. As¨ª que mientras su t¨ªa y su prima se retorc¨ªan el h¨ªgado, Amelie se iba a su cuartito feo en el ¨¢rea de empleados dom¨¦sticos y se echaba sobre cama. Jam¨¢s hab¨ªa tenido una des habitaciones principales, desde que su madre hab¨ªa muerto y sus t¨ªos hab¨ªan recogido, siempre hab¨ªan tratadoo a una sirvienta m¨¢s de casa, pero Amelie se consba pensando que era mejor que estar en un orfanato. La noche lleg¨® y ni siquiera ten¨ªa ¨¢nimo paraer, pero Cami, otra des chicas del servicio que era muy amable con e, le llev¨® un s¨¢ndwich y unata de soda. Amelie se levant¨®o pudo obviando el dolor, y prepar¨® sus cosas para el d¨ªa siguiente. Sac¨® hoja que le hab¨ªa dado se?ora de recursos humanos y repas¨® lista: * Camisa nca. (Ten¨ªa) * Falda ejecutiva a rodi. (Usada y una ta menos, pero ten¨ªa) * Zapatos cerrados de tac¨®n medio a alto. Mir¨® en su escasa zapatera, solo ten¨ªa unos que Stephanie hab¨ªa tirado porque estaban fuera de temporada, y Amelie los hab¨ªa recogido porque estaban pr¨¢cticamente nuevos y e no ten¨ªa ese tipo de calzado. Solo hab¨ªa un problema: eran rojos. ¡ªBueno aqu¨ª no dice de qu¨¦ color tienen que ser ¡ªdijo con un suspiro antes de arrer todo para el d¨ªa siguiente. Esa noche Amelie durmi¨® mal por los golpes, pero se levant¨® temprano y se arregl¨® bien. Tom¨® el autob¨²s hasta el edificio del grupo KHC y lleg¨® antes que mayor¨ªa del personal. Se ocup¨® de repartir r¨¢pidamente toda documentaci¨®n ligera que hab¨ªa en su carrito de correo, luego todos los paquetes peque?os, luego todos los medianos¡­ y luego se dio cuenta de que hacer aquello en tacones de once cent¨ªmetros era una tortura. El edificio de Kings Holding Corporation ten¨ªa quince pisos de mil metros cuadrados cada uno, y eso era demasiado para recorrerlo en zapatos altos. Paras nueve de ma?ana ya no sent¨ªas piernas, todo le dol¨ªa y estaba de un humor de perros, y encima tuvo que correr con media carga de paquetes pesados hacia el ascensor. ¡ª?Detenga la puerta, detenga puerta, detenga puerta! ¡ªgrit¨® de carreri mientras entraba y estaba a punto de pegarse contra el otrodo, pero alguien fren¨® justo a tiempo. La fren¨® con su cuerpo y todos los paquetes se le cayeron sobre aquel hombre. ¡ª?Lo siento! ?Lo siento! ¡ªexm¨® Amelie mientras le quitaba los paquetes y le sacud¨ªa el traje con vehemencia, antes de alzar mirada hacia el hombre que ten¨ªa enfrente. Llevaba puesta una camisa de seda nca de cuello alto, traje sastre de dise?ador y zapatos negros de piel. Pero todo eso fue en lo que menos se fij¨® Amelie, porque aquel hombre era tan apuesto que tuvo que pasar saliva sonoramente y casi se le sali¨® un suspiro. ¡ª?Ya, ya! Estoy bien¡­ ¡ªdijo ¨¦l mir¨¢nd fijamente y tomando una de sus manos para aparta, pero en cuanto roz¨®, sinti¨®o si una extra?a corriente el¨¦ctrica lo recorriera y no lleg¨® a solta. Sus ojos eran fr¨ªos e insistentes y durante unrgo segundo Amelie se pregunt¨® y ¨¦l se sentir¨ªa exactamenteo e, petrificada por fuera y con el coraz¨®n desbocado. La muchacha estaba a punto de empezar a temr sin saber por qu¨¦, cuando ¨¦l finalmente solt¨®, carraspeando¡ª. Estoy bien. ?T¨²? Amelie se desperez¨® enseguida y empez¨® a apr los paquetes en el suelo del ascensor. ¡ªYo s¨ª¡­ estoy bien¡­ ¡ªEres nueva, ?verdad? ¡ªpregunt¨® ¨¦l. ¡ªS¨ª, nueva chica del correo, Amel¡­ ¡ª?Chica del correo? interrumpi¨® ¨¦l¡ª. ?Eso obviamente est¨¢ mal, el correo debe repartirlo un hombre! ¡ªPues no hay necesidad de que se ponga sexista ¡ªreplic¨® Amelie cons manos ens caderas¡ª. Yo puedo hacerlo muy bien. El hombre frente a e abri¨® mucho los ojos, sorprendido. ?Nadie en su vida le hab¨ªa dicho sexista, y no lo dec¨ªa por eso, sino porque de verdad no le habr¨ªa gustado que e se lastimara! ¡ª?No seas mgradecida! ?No lo dec¨ªa por sexismo! Adem¨¢s solo me das raz¨®n, casi te matas entrando al ascensor cargando todos esos paquetes rega?¨® con fuerza. ¡ª?Pues f¨ªjese que la culpa no es de los paquetes, es del se?or CEO de esta empresa que tiene unos c¨®digos de vestir muy est¨²pidos! ¡ªrezong¨® Amelie y el hombre frente a e pas¨® por todos los colores del arco¨ªris, antes de darle espalda y golpear el bot¨®n del ¨²ltimo piso. ¡ª?Disculpa? ¡ªsise¨®¡ª. ??Me quieres explicar eso!? ¡ª?ro que s¨ª! Yo puedo hacer este trabajo tan bieno un hombre, ?pero por qu¨¦ diablos tengo que hacerlo en tacones? ¡ªexm¨® e¡ª. ?Es una re est¨²pida! ?Al se?or CEO le falta mucha empat¨ªa! El hombre sonri¨® con sarcasmo. ¡ª?Empat¨ªa, verdad? Tienes raz¨®n ¡ªdijo mordi¨¦ndose elbio inferior con un gesto que hizo a Amelie estremecerse¡ª. Estoy seguro de que el CEO de esta empresa se muere por ponerse en tus zapatos. La muchacha apret¨® los dientes y resopl¨® con impotencia. ¡ª?Se cree que esto es un juego? ?Espere que le ense?o! ¡ª?Oye¡­! ??Qu¨¦ haces¡­!? ¡ªEn un segundo estaba de pie y al otro aque loca lo estaba empujando contra pared y le quitaba los zapatos. Ni siquiera se pudo mover cuando sinti¨® quitarle el malet¨ªn ejecutivo ys medias, ponerle los tacones y llenarles manos con todas aques cajas pesadas que le llegaban hasta los ojos¡ª. ???Y ahora trate de caminar as¨ª!!! ?A ver! ?Camine! La campana del ascensor son¨® solo una vez antes de ques puertas del aparato se abrieran en el piso quince frente a una f enorme de empleados que estaban esperando por su jefe. ¡ª?Presidente King¡­? ¡ªbalbuce¨® empleada que estaba m¨¢s cerca y Amelie ahog¨® un grito, cubri¨¦ndose boca cons manos. ?Nathan King! ?El CEO! ?El Presidente de King Holding Corporation! ?Ese dios que estaba con e en el ascensor ERA NATHAN KING! La mirada del hombre estaba llena de rabia y respiraba aceleradamente,o si estuviera a punto de ataca, cuando se gir¨® hacia e. ¡ª?Est¨¢s¡­ DESPEDIDA! ¡ªexm¨® el CEO mientras abr¨ªas manos y todos los paquetes ca¨ªan al suelo ruidosamente. A muchacha le temron losbios pero aun as¨ª replic¨®: ¡ª?Y por qu¨¦, a ver? ?No me dijo que quer¨ªa ponerse en mis zapatos? ¡ª?NO ERA LITERAL! ¡ªrugi¨® Nathan mir¨¢ndoseThis content ? N?v/elDr(a)m/a.Org. aquellos tacones rojos que llevaba en los pies, mientras cada uno de sus muchos empleados lo ve¨ªa llegar. LA NOVIA EQUIVOCADA By Day Torres CAP铆TULO 3 LA NOVIA EQUIVOCADA By Day Torres CAP¨ªTULO 3 CAP¨ªTULO 3. El que se trague el cuento, pierde ?NUNCA! ?JAM¨¢S! ?EN TODA SU VIDA¡­! Nathan King hab¨ªa sido humido de esa manera por nadie, no hablemos ya de que lo hiciera una empleada de tan baja categor¨ªao aque. ¡ª ?Despedida! ?Despedida! ?Despedida! ¡ªgru?¨ªa mientras se sacud¨ªa los tacones de los pies, arrancaba el malet¨ªn ejecutivo des manos de Amelie y se inclinaba sobre eo un depredador¡ª. ?Est¨¢s¡­! ¡ª?Despedida? ¡ªmurmur¨® Amelie encogi¨¦ndose sobre s¨ª misma y el gesto de exasperaci¨®n que le vio hacer sobresalt¨® m¨¢s. ¡ª?Aggggrrrr! ¡ªgru?¨® Nathan recogiendo tambi¨¦n sus zapatos y dirigi¨¦ndose a su oficina con cara de Sam Bigotes y actitud de Crue De Vil. Se meti¨® en su oficina y mir¨® atr¨¢s, aitiva que lo ve¨ªan con ojos desencajados. ¡ª?Qu¨¦ diablos hacen ah¨ª? ?A trabajar todo el mundo! ¡ªorden¨®. Un segundo despu¨¦s el avispero se dispersaba y Nathan cerraba de un portazo airado. Arroj¨® el malet¨ªn a una si y se sent¨® a ponerse los zapatos cuando se dio cuenta¡­ ¡ª?D¨®nde quedarons medias? ¡ªgrit¨® y estaba a punto denzar uno de los caros zapatos italianos contra puerta cuando escuch¨® una voz. ¡ª?Por cara no! ¡ªPaul Anders, el abogado de su familia desde hac¨ªa veinte a?os levant¨®s manos a modo de rendici¨®n y se meti¨® en oficina¡ª. Tengo que decirlo, llevas a?os haciendo una entrada triunfal cada ma?ana, pero ninguna mejor que de hoy. ?¨¦pica! ¡ª?Est¨¢s buscando que te despida a ti tambi¨¦n? ¡ªrezong¨® Nathan. ¡ªNo puedes, soy el mejor amigo de tu abuelo y s¨¦ demasiado sobre ti, no te arriesgar¨ªas ¡ªrio Paul sent¨¢ndose junto a ¨¦l. ¡ªTienes raz¨®n, pero te puedo bajar el srio ¡ªdijo el CEO en el mismo tono. ¡ª?Ah, pues eso s¨ª puedes hacerlo, as¨ª que mejor no me arriesgo yo! ¡ªmurmur¨® Paul¡ª. Pero en fin, ya cuando se te pase el coraje reconsidera lo de despedir a muchacha. ¡ª?ro que no! ?Es una insolente, fresca, bocona, irrespetuosa, grosera, molestao el demonio, y ¡°desnuda-hombres-en-ascensores¡±! ¡ª exm¨® Nathan. ¡ªPero est¨¢o quiere, y solo te quit¨® los zapatos. Con e yo me met¨ªa a ese ascensor sin pens¨¢rmelo dos vec¡­ ¡ª?Paul! El hombre suspir¨® con condescendencia. ¡ªSolo digo que no seas tan ligero, a lo mejor chica depende de esto para sobrevivir. Y a ti no te vino mal que alguien te bajara los humos por una vez ¡ªreplic¨® el abogado¡ª. Y ahora dime, ?para qu¨¦ me maste? Nathan sacudi¨® cabeza tratando de calmarse y luego alcanz¨® una hoja de papel que hab¨ªa sobre su escritorio. ¡ªNecesito que encuentres a mujer que maneja este coche ¡ªdijo entreg¨¢ndoles cas que el guardaespaldas hab¨ªa anotado. Paul asinti¨® con cabeza mientras miraba el papel en mano de Nathan. Mientras escuchaba petici¨®n, sus ojos briban con inter¨¦s. ¡ª?Qu¨¦ hay con e? ¡ªpregunt¨®. ¡ªAyer una mujer salv¨® vida de Sophia y rechaz¨® una jugosa rpensa. Eso quiere decir que debe ser una persona resuelta, valiente, con integridad y esp¨ªritu de servicio. Es muy importante para mi familia y debes encontra lo antes posible. Yo no conoc¨ª, solo tengo ese n¨²mero de cas, as¨ª que lo dejo en tus manos. ¡ªOK, puedo encontra, ahora quiero que me expliques qu¨¦ es eso de ¡°importante¡± ¡ªlo interrog¨® Paul. ¡ªPienso casarme con e. La carcajada de Paul se extendi¨® por oficina hasta que se dio cuenta de que no era un chiste. ¡ª?Es en serio? ¡ªmurmur¨® un poco espantado. ¡ªSophia ya tiene seis a?os, necesita una madre ¡ªrespondi¨® Nathan¡ª. Una mujer capaz de dar vida por e me parece m¨¢s que adecuada para cuida. Paul Anders se levant¨® y camin¨® frente a ¨¦l. ¡ª?Est¨¢s loco? Si me dices que te enamoraste y quieres casarte lo entiendo, pero lo que est¨¢s buscando es una empleada. ¡ª Exactamente ¡ªdijo Nathan sent¨¢ndose en su escritorio¡ª, una empleada a que estoy dispuesto a darle los mayores beneficios por convertirse en madre de mi hija, pero nada m¨¢s. Sabes que enamorarme¡­ Eso no es algo que vaya a pasar nunca m¨¢s, Paul. Marilyn fue el amor de mi vida, era una mujer noble, dulce, t¨ªmida, que contrba todo ese fuego que hab¨ªa en m¨ª¡­ Ese sentimiento no podr¨¢ replicarse nunca. Paul Anders lo mir¨® en silencio. ?Fuego? Ese ya estabapletamente apagado. A lo mejor lo que su amigo necesitaba no era una mujer sumisa que lo obedeciera, sino a alguien que volviera a avivar aque chispa. ¡ªEst¨¢ bien, lo har¨¦, buscar¨¦ a esta mujer, pero tienes que prometerme: Tres meses depromiso, nada de casarteo si hubieras embarazado, date tiempo de averiguar si es lo mejor para tu hija. ?De acuerdo? Nathan asinti¨®, porque le parec¨ªa razonable y porque sab¨ªa que si no ed¨ªa Paul saldr¨ªa corriendo a contarle el chisme a su abuelo, el patriarca de familia Wilde. Lo que s¨ª no se imaginaba el CEO del grupo KHC, era que el abogado saldr¨ªa de all¨ª en una diri¨®n un poco diferente. Paul pidi¨® referencias en recepci¨®n y luego fue al peque?o almac¨¦n de los correos. Mir¨® a chica que estaba odando cajones por todosdos y sonri¨®. ¡ªZapatos rojos, t¨² debes ser Amelie, chica del correo ¡ªel hombre rg¨® mano y Amelie se estrech¨®¡ª. Yo soy Paul Anders. ¡ª?Qu¨¦ puedo hacer por usted, se?or Anders, en los minutos que me quedan aqu¨ª? ¡ªpregunt¨® e con un suspiro. ¡ªPues para empezar, recuperar tu puesto ¡ª dijo Paul con una sonrisa¡ª. ?Necesitas mucho el trabajo, verdad? ¡ªAmelie asinti¨®¡ª. Entonces ve a har con el Presidente King, s¨¦ que parece un ogro, pero en el fondo tiene buen coraz¨®n, y sobre todo le gusta que lo adulen. Amelie se cruz¨® de brazos. ¡ª?Pues jodidos vamos porque yo no soy buena para eso! ¡ªder¨® y Paul le abri¨® los ojos, aguant¨¢ndose risa¡ª. ?Ay, perd¨®n! ¡ªT¨² imag¨ªnateloo una obra de teatro, no puede ser primera vez que le mientas a alguien ¡ªPaul se encogi¨® de hombros¡ª. Hazle pelota, arrod¨ªte a sus pies, i¨®dalo hasta que se apiade de ti. ¨¦l se har¨¢ el ofendido y t¨² v¨ªctima indefensa. ?El que primero se trague el cuento, pierde! Amelie lo mir¨® con ojos brintes y sonri¨®. ¡ªUsted tiene una mente muy macabra¡­ ?me gustao piensa! Pero no ser¨¢ tan f¨¢cil que CEO me reciba. ¡ªNo te preocupes por eso, as doce del mediod¨ªa me deshar¨¦ de su asistente! ¡ªdijo Paul¡ª. Te conseguir¨¦ diez minutos, procura aprovecharlos. Amelie apret¨® losbios y suspir¨® con determinaci¨®n. ¡ª?Por supuesto que s¨ª, gracias se?or Anders! Si hab¨ªa que hacer todo un espect¨¢culo para poder conservar aquel trabajo entonces lo har¨ªa. Al final aquel hombre ten¨ªa raz¨®n, no ser¨ªa primera vez que tendr¨ªa que ofrecer disculpas inmerecidas, sobre todo cuando era m¨¢s peque?a y caprichosa de Stephanie le hac¨ªa vida imposible. ¡°Bueno, Meli, tambi¨¦n le pusiste tacones al hombre¡­ ?eso te pasa por impulsiva y por bocona!¡±, se rega?¨®. Pero finalmente estaba decidida a conservar aquel trabajo, as¨ª que en cuanto dierons doce, se apost¨® en una esquina y vio c¨®mo el se?or Anders se llevaba a secretaria del CEO. Enseguida corri¨® hacia su puerta y entr¨® sin pedir permiso, pero estaba a punto de disculparse cuando se dio cuenta de que no hab¨ªa nadie. ¡ª?Se?or King¡­? ?Se?or King? ¡ªm¨® abriendo otra des puertas y grit¨® gir¨¢ndose bruscamente. ¡ª?Maldici¨®n! ¡ªgrit¨® Nathan terminando de cerrarse bragueta¡ª. ??Qu¨¦ haces en mi put0 ba?o!? ¡ª?Preferir¨ªa que lo persiguiera en el ba?o de alguien m¨¢s? ¡ªpregunt¨® Amelie con tanta inocencia que Nathan no se lo pod¨ªa creer. ¡ª?Preferir¨ªa que no me persiguieras en absoluto! ?Qu¨¦ demonios haces aqu¨ª? ?C¨®mo entraste? ?Qu¨¦ quieres? Y por m¨¢s raro que fuera aquello, cuando Nathan fij¨® en e aquellos ojos ros y prantes, Amelie tembl¨® y no era de miedo, estaba a punto de salir corriendo de all¨ª pero Nathan sujet¨® por el brazo. ¡ª?No te atrevas a irte! ¡ªgrit¨®Copyright by N?v/elDrama.Org. acerc¨¢ndose m¨¢s a e y muchacha sinti¨® que se aflojabans rodis. Nathan King desped¨ªa un olor a hombre que nuba vista¡ª. Ahora me vas a decir qu¨¦ demonios est¨¢s haciendo aqu¨ª y si no lo haces¡­ ¡ªEspere, se?or King, espere ¡ªdijo Amelie con voz suplicante¡ª, he venido para ofrecerle disculpas. No quer¨ªa ofenderlo, pero estaba tan nerviosa que no pens¨¦ en lo que estaba haciendo. Lo ¨²nico que quiero es conservar mi trabajo, por favor no me despida, se lo ruego. Nathan solt¨®, mir¨¢ndo si de repente le hubiera salido otra cabeza. ¡ª?Es una jodida broma, verdad? ?De veras pretendes que no te despida despu¨¦s de c¨®mo me faltaste al respeto? ¡ªgru?¨®¡ª. ??Y encima te metes hasta mi ba?o privado y me ves medio desnudo!? ¡ª?No, no, no, yo no vi nada, nada de nada, se lo juro¡­! ¡ªpero cara de Nathan solo le advirti¨® que lo hab¨ªa empeorado¡ª. ?Digo que seguro que hay mucho! ?Seguro que hay mucho, much¨ªsimo que ver¡­! Para ese momento los dos estaban rojoso tomates y Amelie ya no sab¨ªa ni lo que haba. Solo le llegaron a mentes pbras del se?or Anders: ¡°¨¦l se har¨¢ el ofendido y t¨² v¨ªctima indefensa. ?El que primero se trague el cuento, pierde!¡± Un segundo despu¨¦s Amelie hac¨ªa el mayor acto de su vida cayendo a los pies de Nathan King. ¡ª?Ay se?or CEITO, no me despida! ¡ªsuplic¨® juntandos manos mientras Nathan miraba con espanto¡ª. Yo soy una pobre chica indefensa y nunca he visto muchos hombres en mi vida, y cuando lo vi en el ascensor me deslumbr¨¦¡­ ¡ª??Eh!? ¡ª?Es todo culpa suya! ?Si usted no fuera tan atractivo yo no me hubiera puesto tan nerviosa! Pero le juro que no fue con m intenci¨®n, se?or CEITO, ?Se lo juro! ¡ªPara ese instante ya Amelie lo agarraba por una pernera del pantal¨®n y Nathan trataba de subirse a mesa, retrocediendo,o si e estuviera a punto de morderlo¡ª. ?Yo necesito mucho este trabajo, se?or King! ?Por favor no me despiiiiiiidaaaaaa! ?Le prometo que nunca m¨¢s va a tener quejas de m¨ª, es m¨¢s ni siquiera me va a ver! ?Pero un hombre tan apuesto tiene que tener buen coraz¨®n, no puede dejar sin trabajo a una pobre mujer desamparada que solo trata de ganarse viiiiiiiiidaaaaaa¡­! ¡ª?Bueno, ya, ya, est¨¢ bien, no te despido, lev¨¢ntate! ¡ªexm¨® Nathan todo nervioso mientras intentaba levanta, pero aquellos condenados tacones parec¨ªa que le atra¨ªan la m suerte, porque apenas tir¨® de e cuando el tobillo de Amelie se dobl¨® y terminaron los dos en el suelo en peor posici¨®n posible. ¡ª?Vengo m¨¢s tarde? voz de Anders los sorprendi¨®. Nathan ten¨ªa los brazos abiertos contra ta del escritorio y Amelie estaba frente a ¨¦l, de rodis, agarrada a su cintur¨®n. ¡ª?Aaaah! ¡ªgrit¨® e y se levant¨® apresurada, sacudi¨¦ndose falda¡ª. ?Lo siento se?or CEITO! ?Gracias por no despedirme! ?Gracias! ?Gracias! Amelie le hizo siete reverencias antes de correr hacia puerta. ¡ª?Est¨¢s bien? ¡ªle pregunt¨® Paul a Nathan tratando de aguantarse risa ¡ª. ?Es mi imaginaci¨®n o esa mujer te ha puesto en muy m posici¨®n dos veces en el mismo d¨ªa? Nathan se levant¨®, aturdido. ¡ªEso no es una mujer¡­ es un arma de destri¨®n masiva¡­ ¡ª murmur¨®¡ª. Tengo que dar instriones de que no dejen subir a este piso nunca m¨¢s¡­ Se sent¨® en su escritorio y trat¨® de ajustarse corbata. ¡ªBueno, yo ven¨ªa a traerte esto: fue muy f¨¢cil rastrear la matr¨ªc que me diste, es un auto que pertenece a familia Wilde, estuve investigando y en efecto, tienen una joven muchacha en familia ¡ªdijo Paul Anders. ¡ªBien, prepara una reuni¨®n, ma?ana mismo ir¨¦ a presentarle mis intenciones a familia Wilde ¡ªdecidi¨® Nathan. El abogado asinti¨®, saliendo, y Nathan record¨® que necesitaba otra cosa de ¨¦l, pero cuando se acerc¨® a puerta para marlo lo escuch¨® har con chica. ¡ªFelicidades por conservar el trabajo ¡ªrio Paul. ¡ªPues el show funcion¨® ¡ªsuspir¨® Amelie¡ª. ¨¦l se trag¨® el cuento, yo gan¨¦¡­ ¡ªNathan estaba a punto de salir a despedi de nuevo cuando¡­¡ª Al menos tengo trabajo todav¨ªa¡­ y de verdad lo necesito mucho, as¨ª que gracias, se?or Anders. Quiz¨¢s el abogado ten¨ªa raz¨®n y Nathan King ten¨ªa un coraz¨®n menos duro de lo que cre¨ªa, pero definitivamente no era idiota, as¨ª que abri¨® puerta y se asom¨® sobresaltando a los dos que estaban afuera. ¡ª?Se me olvidaba algo, se?orita! Como yo carezco de toda empat¨ªa, el c¨®digo de vestir no ha cambiado ¡ªsise¨® con malicia sabiendo cu¨¢nto iba a molesta ¡ª. As¨ª que ma?ana espero en su puesto de trabajo, repartiendo paquetes¡­ ?con esos mismos tacones! LA NOVIA EQUIVOCADA By Day Torres CAP铆TULO 4 LA NOVIA EQUIVOCADA By Day Torres CAP¨ªTULO 4 CAP¨ªTULO 4. Una m decisi¨®n T¨ºxt belongs to N?velDrama.Org. Amelie se despidi¨® de algunospa?eros de trabajo con los que hab¨ªa entado amistad ese d¨ªa: chica de recepci¨®n, un par de asistentes muy amables y un ejecutivo junior del departamento de Diagramaci¨®n Publicitaria al que hab¨ªa ayudado con un env¨ªo urgente. Se sent¨® en el peque?o almac¨¦n de correos y se cubri¨® cara cons manos mientras lloraba amargamente. El d¨ªa hab¨ªa sido terrible, le dol¨ªa todo el cuerpo, tanto por el trabajoo por los golpes, pero lo que m¨¢s le dol¨ªa era que hab¨ªa estado a punto de perder lo poco que ten¨ªa. ¡°??Por qu¨¦ tienes que ser tan bocona y tan impulsiva!?¡±, se rega?¨®. ¡°?No te das cuenta de que si pierdes este trabajo realmente te quedar¨¢n sin nada? ?Eso es lo que quieres? ?Que te echen a calle y no tengas ni d¨®nde vivir?¡± Por desgracia ser sumisa no era particrmente f¨¢cil para e, ten¨ªa dieciocho a?os y hab¨ªa heredado el car¨¢cter altivo de su madre, y teniendo en cuenta que su vida hab¨ªa sido una bata constante contras humiciones de sus t¨ªos, entonces se pod¨ªa decir que ser rebelde y contestona era parte de su naturaleza. Pas¨® el resto del d¨ªa temndo y rogando que Nathan King no despidiera, porque sab¨ªa muy bien que hab¨ªa escuchado har con el se?or Anders. Pero en tarde a hora de salida nadie le hab¨ªa notificado oficialmente su despido, as¨ª que por un segundo se sinti¨® a salvo. ¡°Tienes que portarte mejor, Amelie. ?Tienes que ser una empleada modelo!¡±, se anim¨®. Recogi¨® sus cosas y se cambi¨® los tacones diab¨®licos por zapatos bajos, cojeando todav¨ªa m¨¢s cuando se subi¨® al autob¨²s de regreso a casa. Lleg¨®pletamente adolorida, pero en cuanto atraves¨® puerta de casa, su t¨ªa y su prima ocuparon con trabajos dif¨ªciles. ¡ª?Haz mi cama de nuevo, est¨¢ toda arrugada! ¡ª?Y baja las dos alfombras del ¨¢tico que quiero redecorar el cuarto! ¡ª?La cocinera quiere que le limpien bien el horno de asar! De repente su t¨ªa se par¨® frente a e, porque su cara de disgusto era demasiado evidente. ¡ª?Te recogimos cuando eras una chiqui hu¨¦rfana muerta de hambre! ¡ªsise¨® con tono malvado¡ª. ?Estar¨ªas en calle de no ser por nosotros,iendo de los basureros! ?Lo menos que puedes hacer es obedecer! Stephanie lenz¨® su ropa sucia a cara y Amelie hizo un gesto de asco. ¡ª?Recuerda que nos debes mucho dinero! ?Solo eres una recogida, as¨ª que m¨¢s te vale ser agradecida! ¡ª?Pero mu¨¦vete! ?A qu¨¦ esperas? ?Necesitas permiso? dr¨® su t¨ªa. Amelie apret¨® los a sus espaldas sobresalt¨®. ¡ª?Por qu¨¦ tardas tanto? ?Mira que te gusta perder el tiempo¡­! dr¨® con molestia. Sin embargo en cuanto se dio cuenta de los dos hombres elegantes que hab¨ªa en entrada, su expresi¨®n cambi¨® por una de amabilidad inmediatamente; y empuj¨® a Amelie a undo para que su gordo cuerpo quedara frente a puerta¡ª. ?En qu¨¦ puedo servirles, se?ores? ¡ªpregunt¨® con voz melosa, porque se hab¨ªa dado cuenta de que eran hombres muy ricos. ¡ªMi nombre es Paul Anders, abogado de familia, vengo en representaci¨®n del se?or Nathan King ¡ªdijo se?ndo al CEO y Aquiles Wilde se puso a toser de impresi¨®n. Conoc¨ªa muy bien ese nombre. La familia King era m¨¢s poderosa de toda ciudad. La mayor¨ªa de gente les tem¨ªa o les odiaba, pero hab¨ªa algunos que trataban de estar a su sombra para asegurarse un futuro pr¨®spero. ¡ª?Como King Holding Corporation, multinacional publicitaria? ¡ªpregunt¨® Aquiles mientras avaricia se le sal¨ªa por los poros. ¡ªS¨ª, exactamente ¡ªconfirm¨® Paul¡ª. A familia King le gustar¨ªa llegar a un acuerdo con ustedes. ¡ª?Por supuesto! ?ro que s¨ª! ?Pasen, por favor! ¡ªexm¨® Aquiles con deferencia mientras hac¨ªa a undo a Amelie. Le dirigi¨® a muchacha una mirada asesina antes de susurrarle¡ª: ?Pi¨¦rdete, ni?a! Amelie se fue apurada y Nathan no pudo evitar reparar en e mientras se iba. ¡ª ?Qui¨¦n es esa? ¡ªpregunt¨® fingiendo indiferencia. ¡ª?Esa¡­? ?Pues nadie, esa no es nadie! ¡ªder¨® el se?or Wilde con nerviosismo¡ª. Ni siquiera vaya a pensar que es mi hija, digo¡­ mi Stephanie es una ni?a culta y delicada, jam¨¢s encontrar¨¢ ni una mancha en su ropa. Nathan asinti¨®. Amelie llevaba dntal de trabajo y ropa vieja. Estaba sudada y hab¨ªa manchas de holl¨ªn en su frente. Seguro trabajaba ens tardeso criada para familia Wilde. El jefe de familia los invit¨® a sentarse en el sal¨®n y pronto otra sirvienta mucho m¨¢s arreda y sonriente les trajo t¨¦. ¡ª?En qu¨¦ puedo ayudarlo, se?or King¡­ digo CEO¡­ Presidente¡­? ¡°?Baboso!¡±, pens¨® Paul forzando una sonrisa. ¡ªPresidente King est¨¢ bien ¡ªdijo Nathan sin una s inflexi¨®n en voz¡ª. Estoy aqu¨ª porque quiero llegar a un acuerdo con usted. Me gustar¨ªa casarme con su hija Stephanie. El viejo Aquiles se agarr¨® se los brazos de su butaca, porque aun sentado parec¨ªa que se caer¨ªa. ¡ª?Eh¡­? ?C¨®mo¡­? ¡ªS¨¦ que es repentino, pero no acostumbro a demorar mis decisiones ¡ªdijo Nathan con frialdad¡ª. Tengo conocimiento de que su hija es una muchacha seria, correcta, y poco ocupada. Y lo que m¨¢s me interesa es que parece ser una mujer de buen coraz¨®n, sacrificada, dulce y amable, por lo que he decidido casarme con e y converti en se?ora de familia King; si es que usted lo permite, ro. Aquiles Wilde boqueabao un pez fuera del agua, sin saber qu¨¦ decir. Hab¨ªa esperado cualquier cosa menos aque. ¡ªDisculpe¡­ usted y mi hija¡­ ?c¨®mo se conocen? ¡ª?Oh, no nos conocemos! ¡ªexplic¨® Nathan¡ª. Su hija salv¨® a mi ni?a ayer de ser atropeda por un coche, por lo que he decidido rpensa. Creo que converti en se?ora de familia King, y madre de ¨²nica heredera del grupo KHC, puede ser forma correcta de agradecerle. LA NOVIA EQUIVOCADA By Day Torres CAP铆TULO 5 LA NOVIA EQUIVOCADA By Day Torres CAP¨ªTULO 5 CAP¨ªTULO 5. Ese fuego tuyo¡­ ?ya se encendi¨® otra vez! Copyright by N?v/elDrama.Org. A Aquiles Wilde se le sec¨® boca cuando escuch¨® aque deraci¨®n, porque quiz¨¢s era un sinverg¨¹enza, pero no era est¨²pido. Bast¨® que Nathan King mencionara lo de ni?a para saber que esa no hab¨ªa sido Stephanie. ¡ªBueno¡­ Ver¨¢, se?or King ¡ªcarraspe¨® con nerviosismo¡ª. Mi hija es todo eso que usted dice, y definitivamente tiene muy muy buen coraz¨®n, ser¨ªa una madre excelente. E siempre es muy amable y obediente, y usted parece un hombre muy correcto, pero a m¨ª me gustar¨ªa respetar voluntad de mi hija. ?Me permitir¨ªa har esto con e en privado? Nathan King forz¨® una sonrisa. No estaba acostumbrado a hacer ning¨²n tipo de arreglos con mujeres, pero se dijo que cortes¨ªa era primordial para aque se de tratos. ¡ªPor supuesto, se?or Wilde ¡ªdijo mirando su reloj¡ª. Puedo esperarlo diez minutos. El hombre casi sali¨® corriendo hacia el cuarto de su hija y su mujer se le uni¨®. ¡ª?Qu¨¦ pasa? ?Qui¨¦nes son esos, Aquiles? ¡ª?Pap¨¢! ?Estoy en un En Vivo¡­! ¡ª Stephanie estaba a punto de ponerse a gritar cuando su padre call¨®. ¡ª?Deja esa porquer¨ªa, ap¨¢galo! ¡ªsise¨® entre dientes arrancando algunos cables y cuando vio que panta se puso negra, sigui¨® hando¡ª. ?Nathan King est¨¢ aqu¨ª! Dice que quiere casarse con Stephanie ¡ªexplic¨® Aquiles en voz baja. Las mujeres abrierons bocas de sorpresa. ¡ª?En serio? ¡ªchill¨® Stephanie¡ª. Seguro vio uno de mis videos y se enamor¨® perdidamente de m¨ª¡­ ¡ª?No digas idioteces! Solo quiere casarse con mujer que salv¨® a su hija ayer de ser atropeda por un coche, y por alg¨²n motivo cree que esa mujer fuiste t¨² interrumpi¨® su padre y Stephanie arrug¨® el ce?o hasta que se dio cuenta de lo que haba. ¡ª??La est¨²pida de Amelie?! ¡ªescupi¨® con rabia¡ª. E fue que salv¨® a una mocosa ayer, por eso se olvid¨® de recoger mi ropa¡­ pero no ten¨ªa idea de que fuera hija de un hombre tan importante. ?No puedes dejar que se case con Nathan King, pap¨¢! ?Esa mosca muerta no puede quitarnos de nuevo todo lo que es nuestro! ¡ªY no lo va a hacer. Nathan King no vio, as¨ª que nadie puede desmentir que hayas sido t¨² quien salvo a ni?a ¡ªdijo su padre. ¡ª?Y ni?a? ¡ªpregunt¨® Heather. ¡ª?Esa seguro est¨¢ traumada por el idente! Adem¨¢s no hay que andar divulgando el motivo del matrimonio, solo diremos que te casar¨¢s y ya ¡ªsentenci¨® Aquiles¡ª. Despu¨¦s que est¨¦s casada ya no habr¨¢ c¨®mo deshacer eso, lidiaremos cons consecuencias, pero lo importante es que te cases. ¡ªToma el lugar de Amelie, hija instruy¨® Heather¡ª. No todos los d¨ªas se presenta oportunidad de un matrimonio con el hombre m¨¢s rico de ciudad. C¨¢sate t¨² con ¨¦l. ¡ª¡­Y Amelie seguir¨¢ siendo una criada de casa ¡ªdijo Stephanieo si eso fuera lo que m¨¢s satisfi¨®n le produjera¡ª. Bien, vamos entonces. Stephanie tom¨® el brazo de su padre y Aquiles le record¨®. ¡ª Seria, correcta y amable. Baja cabeza y d¨¦jame har a m¨ª, ?de acuerdo? Stephanie hizo lo que se le instruy¨® y un momento despu¨¦s todos se reun¨ªan de nuevo con Nathan y Paul. ¡ªSe?or King, para mi hija es un honor convertirse en su esposa ¡ªdijo Aquiles y Nathan se puso de pie, escaneando a muchacha de arriba abajo,o si no fuera m¨¢s que una yegua purasangre y quisiera evaluar si ser¨ªa capaz de correr o no. Despu¨¦s de todo, no iba a jurarle amor toda vida, solo le dar¨ªaodidad a cambio de que se encargara de su hija. ¡ªSe?orita Wilde, un cer conoce ¡ªdijo rgando su mano y Stephanie tom¨® sin mirarlo a los ojos. ¡ªLo mismo digo, se?or King ¡ªsusurr¨® con su tono m¨¢s suave. Nathan apret¨® losbios, no era una mujer fea, pero ten¨ªa un rostro demasiado¨²n, al punto de que estaba seguro de que olvidar¨ªa en cuanto saliera de all¨ª. ¡ªQuer¨ªa agradecerle por lo que hizo ayer por mi hija, fue muy valiente de su parte salvarle vida ¡ªdijo intentando encontrarse con su mirada pero Stephanie esquivaba. ¡ªNo fue nada, no fue nada, se?or King, nuestra Stephanie es as¨ª -dijo Aquiles de inmediato. Parec¨ªa sumisa y obediente, al punto de que su padre haba por e, y eso era m¨¢s que suficiente para Nathan, y al fin y al cabo, eso era lo que ¨¦l buscaba: alguien que se limitara a cumplir sus ¨®rdenes sin preguntar ni dudar. ¡ªBien, ya que todos est¨¢n de acuerdo, creo que podemos formalizarlo y discutirs condiciones durante una cena ¡ª der¨® con el mismo tono fr¨ªo con que cerraba un negocio¡ª. Ma?ana, en mansi¨®n King, as ocho de noche, tendremos una cena oficial. Ahora si me permiten, debo retirarme. Con permiso. Paul lo sigui¨® afuera y en un minuto hab¨ªan desaparecido, mientras los Wilde se quedaban emocionados, celebrando aque victoria. ¡ª?Esta es mejor noticia! ?Hay que celebrarlo! ¡ªgritaba Heather¡ª. ?Vamos a abrir nuestra mejor champa?a! Yo los Wilde eran de los que les gustaba presumir frente a los menos favorecidos, no tardaron en hacer que todos los empleados, incluida Amelie, se enteraran de noticia. ¡ª?Casarte¡­ casarte con el se?or King? ¡ªmurmur¨® Amelie sin poder creerlo. ¡ªPues ro, siempre te dije que soy una estre en ascenso, el se?or King se enamor¨® de m¨ª en cuanto vio mis videos, as¨ª que me propuso matrimonio de inmediato. Amelie hizo un esfuerzo por no re¨ªrse. Eso solo se lo cre¨ªa Stephanie, pero verdad era que no pod¨ªa entender por qu¨¦ alguieno Nathan King se querr¨ªa casar con una mujer tan malcriada y superficialo su prima. ¡°Obviamente algo malo ten¨ªa que tener el CEO King. Esa cara y ese cuerpazo eran demasiadas cosas buenas para una s persona. El pobrecito es tonto¡±, Amelie suspir¨® y se apoy¨® contra pared, intentando asimr todo aquello. La bruja de Stephanie iba a casarse con Nathan King¡­ su jefe terrible y desagradable. ¡ª ?Diablos, me har¨¢n vida imposible en todosdos! ¡ªmascull¨® volviendo a cocina¡ª. ?Estoy condenada! Pero si para e resultaba imposible deprender, para el abuelo King, el patriarca de familia, aquello era una locura. ¡ª??C¨®mo se te ocurri¨®, Nathan?! ?Una extra?a? ¡ªlo increp¨® el abuelo. ¡ªPero es una buena mujer, adem¨¢s le salv¨® vida de Sophia, incluso sali¨® herida en el idente por salva ¡ªintent¨® convencerlo Nathan¡ª. Para m¨ª eso es m¨¢s que suficiente, abuelo. ¡ª ?Pues para m¨ª no¡­! ¡ªJames, calma ¡ªdijo Paul poniendo una mano sobre su hombro¡ª. No habr¨¢ boda hasta dentro de tres meses. Es tiempo suficiente para que decidas si aprobar¨¢s a muchacha. Dale una oportunidad. James King se cruz¨® de brazos y edi¨® rezongando, pero solo porque Paul era su mejor amigo y ya conoc¨ªa sus trucos. Era evidente que algo se tra¨ªa entre manos. ¡ªBien, estar¨¦ en esa cena ma?ana¡­ si me parece. Nathan tuvo que conformarse con eso y orden¨® que se hicieran los preparativos para una cena al d¨ªa siguiente. La chica no le hab¨ªa causado ninguna impresi¨®n, ni buena ni m, noo¡­ Sacudi¨® cabeza para apartar esos pensamientos y dedic¨® todo su tiempo al otro d¨ªa al trabajo. Deb¨ªan ser quiz¨¢ss tres de tarde cuando su asistente pidi¨® permiso para entrar. ¡ªSe?or, ya lleg¨® invitaci¨®n formal que mand¨® a dise?ar para su cena de esta noche ¡ªle anunci¨®. ¡ªPerfecto, haz que el correo mande con car¨¢cter urgente. ¡ªPor supuesto, enseguida se doy a Amelie¡­ ¡ª?Amelie? ¡ªNathan frunci¨® el ce?o. ¡ªLa nueva chica del correo, es muy amable, acaba de pasar¡­ ¡ª??Qu¨¦!? ??No dej¨¦ bien ro que e no pod¨ªa subir a este piso?! ¡ªexm¨® y su asistente se puso p¨¢lida. ¡ªNo¡­ se?or usted no me dej¨® ning¨²n memo de eso ¡ª susurr¨® su asistente y Nathan record¨® que lo hab¨ªa pensado, lo hab¨ªa pensado mucho, pero finalmente no hab¨ªa dicho nada¡ª. Si no yo hubiera detenido, pero ya debe estar por regresar, creo que solo iba al cuarto de Copias de Seguridad a dejars que hizo Dise?o esta ma?ana¡­ La cara de Nathan se puso l¨ªvida en un segundo. ¡ª??Qu¨¦?! ?La habitaci¨®n de Copias de Seguridad es m¨¢s importante de esta empresa! ??A qui¨¦n se le ocurri¨® dejar entrar a Miss Tropiezo ah¨ª!? ¡ªgrit¨® y sali¨® corriendo de oficina. Si Amelie romp¨ªa una s cosa con su torpeza, alguno de los departamentos perder¨ªa toda informaci¨®n valiosa de un mes entero¡ª. ?La mato, es que si rompe algo yo mato! Y talo hab¨ªa imaginado, cuando lleg¨® al cuarto de Copias de Seguridad, se encontr¨® tratando de poner una copia en una des estanter¨ªas, en lo alto de una escaleri de seis escalones, ?nada menos que con los tacones rojos de m suerte! ¡ª?Amelie! ?Est¨¢s loca? ?Qu¨¦ est¨¢s haciendo ah¨ª arriba? ¡ªgrit¨® cuando lleg¨® junto a e y solo escuch¨® un grito ahogado de sorpresa. ¡ª?Aaaaah! ¡ªEl sobresalto no afect¨®s copias que Amelie llevaba, pero escaleri se tambale¨® peligrosamente y Nathan solo alcanz¨® a gru?ir un ¡°?Mierda!¡± furioso antes de tratar de alcanza y que Amelie cayera sobre ¨¦l. La chica era menuda, pero aun as¨ª Nathan fue de nalgas al suelo y su espalda choc¨® contra la estanter¨ªa que ten¨ªa detr¨¢s. Su ¨²nico pensamiento mientras cerraba los ojos fue: ¡°?Que no se caiga nada! ?Que no se caiga nada! ?Diosito que no se caiga nada!¡± La estanter¨ªa se sacudi¨® peligrosamente pero diez segundos despu¨¦s, cuando Nathan abri¨® un ojo, todav¨ªa estaba firme y no se hab¨ªa ca¨ªdo nada. En cambio, se dio cuenta de que ten¨ªa una chiqui de ojos azules muy abiertos¡­ sentaba sobre ¨¦lo si creyera que era un maldit0 caballo de carreras. ¡ª?Te voy¡­ a matar! ¡ªgru?¨® con los dientes apretados¡ª. ??C¨®mo se te ocurri¨® venir aqu¨ª sin permiso?! ?Te das cuenta de todo lo que pudiste arruinar? ¡ªPues yo no iba a arruinar nada hasta que usted apareci¨® gritando ¡ªreplic¨® Amelie con dureza¡ª. ?C¨®mo quiere que no me asuste cuando se le sale el ogro que lleva dentro? ¡ª?El qu¨¦eeee? ¡ªNathan trat¨® de levantarse pero estanter¨ªa se sacudi¨® de nuevo y se qued¨® m¨¢s quieto todav¨ªa¡ª. ?Maldici¨®n! ?No te muevas! ¡ªle advirti¨® agarrando una de sus caderas para inmoviliza. Respir¨® pesadamente porque ni siquiera pod¨ªa moverse, pero cuando lenz¨® de nuevo aque mirada asesina a chica frente a ¨¦l, se encontr¨® con aquellosbios que temban en silencio. Estaba demasiado cercao para no darse cuenta, ten¨ªa una boca peque?a ybios gruesos y muy rosados incluso sinbial, su cuerpo era delgado y suave y caliente¡­ y esa cadera peque?a cab¨ªapletamente en su mano¡­ Nathan pas¨® saliva, y no se dio cuenta de que su cuerpo estaba reionado a todo eso que ve¨ªa hasta que fue demasiado tarde. La respiraci¨®n de Amelie era superficial y sus pechos sub¨ªan y bajaban contra ¨¦l sin que pudiera evitarlo, y Nathan sent¨ªa que eso lo descontrba. Pero cuandos pups se dtaron en un segundo en esos ojazos azules y todo su cuerpo se contrajo, Nathan supo inmediatamente por qu¨¦ era. Su eri¨®n tiraba violentamente contra sus pantalones, apret¨¢ndose contra intimidad de Amelie aun por encima de toda ropa que los separaba. ¡ª?Lo siento, lo siento¡­! ¡ªmurmur¨® con un gru?ido mientras trataba de sacar a Amelie de encima suyo, y un instante despu¨¦s eran un amasijo de brazos y piernas entre dos estanter¨ªas, tratando de no tumbar ninguna. Y en medio de todo aquello solo escucharon un clic que los hizo apurarse m¨¢s. ¡ª?Paul! ¡ªlo rega?¨® Nathan apenas logr¨® ponerse de pie y lo vio sosteniendo su celr con una gran sonrisa. Paul Anders le hizo un gesto de Amelie que dec¨ªa: ¡°Vete antes de que te despida de nuevo¡± y muchacha sali¨® corriendo de habitaci¨®n. ¡ª?Qu¨¦ diablos crees que haces? ¡ªlo increp¨® Nathan mientras el abogado le tomaba otra foto. ¡ª?Yo? ?Nada! Solo estoy reuniendo evidencia de que ese fuego tuyo¡­ ?ya se encendi¨® otra vez! LA NOVIA EQUIVOCADA By Day Torres CAP铆TULO 6 LA NOVIA EQUIVOCADA By Day Torres CAP¨ªTULO 6 CAP¨ªTULO 6. Grandes cosas van a pasarte Amelie se hab¨ªa ido del grupo KHC a su hora de salidao si el diablo le pisara los talones, y verdad era que as¨ª lo sent¨ªa, pero si pensaba escapar de Nathan King fuera de empresa,s pbras de su t¨ªo dejaron hda. ¡ªHora de irnos ¡ªsentenci¨® Aquiles mientras le arrojaba sobre los brazos su gabardina¡ª. ?Vamos, Amelie, mu¨¦vete! ¡ª?Qu¨¦? ?Yo tambi¨¦n voy? ¡ªpregunt¨® e, sorprendida. ¡ªNo te hagas tantas ilusiones, ni?a, no podemos ir sin al menos una sirvienta que se encargue de nuestras cosas m¨¢s importantes. La joven sinti¨® c¨®mo su est¨®mago se revolv¨ªa al o¨ªr aquello, y sin embargo no protest¨®. No era primera vez que iba a ser criada en una casa rica, pero¡­ ?en de los King? Era demasiado para e, y sab¨ªa que su t¨ªo disfrutar¨ªa cada segundo de su desgracia. ¡ªAs¨ª que voy a ser tu criada ¡ªmurmur¨® e. ¡ª?Deber¨ªas estar agradecida! ¡ªdijo su t¨ªa Heather con altivez¡ª. Stephanie va a convertirse en esposa del Presidente King, as¨ª que ya es hora de que nos devuelvas todo lo que hicimos por ti. Elpromiso de tu prima es muy importante, as¨ª que debes sentirte honrada de poder ayuda. ¡ª?Y por qu¨¦ tengo que ir yo? ¡ªquiso saber Amelie, aunque ya se imaginaba respuesta. ¡ª?Porque eres que mejor se ve! ¡ªreplic¨® Aquiles¡ª. No tenemos dinero para criadas j¨®venes y fuertes, as¨ª que eres lo mejor que podemos ofrecer al staff de servicio de los King. Debes ocuparte de serviro los dem¨¢s criados instruy¨® mientras caminaban hacia limusina que esperaba afuera¡ª. Tienes que estar atenta a todo lo que pueda necesitar Stephanie y hacerlo sin que e te lo pida. ¡ª?Eso es todo? ¡ªpregunt¨® Amelie, inc¨®moda. ¡ªro que no ¡ªrespondi¨® Aquiles con una sonrisa¡ª. ?Comp¨®rtate bien y no asomes tu cara en ning¨²n momento frente a ning¨²n miembro importante de familia King! Ahora sube junto al chofer. Amelie supo entonces que toda protesta ser¨ªa in¨²til. Ten¨ªa que irse con ellos a casa del hombre al que menos quer¨ªa ver en ese momento, y lo peor de todo era que tendr¨ªa que hacerloo su criada. ¡ª?No crees que es demasiado arriesgado lleva a casa de los King? ¡ªpregunt¨® Heather en un susurro cuando Amelie se alej¨®. ¡ªNo, los ni?os no son presentados en reuniones de adultos, menos en una familia tan tradicionalo son los King ¡ªrespondi¨® Aquiles¡ª. Y estar¨ªa mal visto que nos present¨¢ramos sin ninguna criada. Poco despu¨¦s Stephanie sali¨® m¨¢s arreda que si fuera a recibir un Oscar, y todos salieron en diri¨®n a mansi¨®n King. Apenas llegaron mandaron a Amelie directamente a cocina, y el mayordomo, ni corto ni perezoso, le dio los trabajos m¨¢s pesados. Amelie estaba nerviosa e inc¨®moda, pero no pod¨ªa hacer nada m¨¢s que obedecer aunque en realidad ten¨ªa ganas de salir corriendo. Le dol¨ªan los pies de caminar todo el d¨ªa en empresa y all¨ª estaba, subiendo y bajando escaleras mientras serv¨ªa eledor antes de que todos se sentaran a mesa. Cuando por fin los miembros de familia y algunos invitadosenzaron a entrar, sacaron de all¨ª y relegaron a limpiar os sucias en cocina. ¡ªLamentamos que el abuelo no baje para cena ¡ªse disculp¨® Nathan que no hab¨ªa logrado convencerlo de bajar¡ª. Ha estado un poco indispuesto, pero se presentar¨¢ para los eventos oficiales. Mientras tanto, podemos ir estableciendo los acuerdos principales. Apenas se mencionaron los tres meses depromiso, se hizo demasiado evidente que los Wilde no iban a estar de acuerdo. Stephanie no haba, pero Paul Anders era capaz de darse cuenta de que se estaba mordiendo lengua. ¡ªLa verdad es que no hay raz¨®n para demorar tanto el matrimonio¡­ ¡ªdijo Heather con impaciencia. ¡ªTampoco hay raz¨®n para apresurarlo ¡ªsentenci¨® Nathan sin inmutarse¡ª. Tres meses es un periodo apropiado para que Stephanie se entienda con Sophia, al final esa es raz¨®n de este matrimonio y no otra. El silencio rein¨® en el comedor, y nadie se atrevi¨® a se?r que Nathan King era demasiado brusco o demasiado sincero. ¡ª ro¡­ ¡ªcarraspe¨® Aquiles¡ª. Tres meses¡­ ?m¨¢s tiempo para preparar una gran boda! ?No es verdad? ¡ªDesde luego ¡ªlo apoy¨® Paul,o si quisiera hacer el momento menos inc¨®modo¡ª. ?Podr¨ªa ser una des bodas m¨¢s grandes de toda historia! Nathan asinti¨® de conformidad y todos audieron idea. La boda iba a ser espectacr, pero Stephanie Wilde forzaba una sonrisa mientras pensaba c¨®mo demonios iba a lidiar con una ni?a por tres meses. Mientras, Amelie se dejaba caer en una si de cocina, tan cansada que ten¨ªa ganas de llorar. El mayordomo de familia King le hab¨ªa dejado a e todo el trabajo pesado de fregar lo sucio y ni siquiera le hab¨ªan dado nada de comer. Mir¨® a todosdos y abri¨® despensa de cocina mientras su est¨®mago rug¨ªa con fuerza. Hab¨ªa muchas cosas deer, pero Amelie no quer¨ªa que acusaran de robar nada, as¨ª que estaba a punto de cerrar de nuevo despensa cuando escuch¨® que puerta de cocina se abr¨ªa. Con el coraz¨®ntiendo fuerte, Amelie mir¨® hacia atr¨¢s y vio a un anciano vestido con un traje negro. ¡ª ?Est¨¢s buscandoida? ¡ªpregunt¨® con una sonrisa p¨ªcara que enseguida rj¨® a muchacha¡ª. ?Acaso no te dieron nada deer? ¡ªS¨ª, ro¡­ ¡ªdijo Amelie con nerviosismo. El abuelo levant¨® una ceja y neg¨® con un suspiro. Aunque parec¨ªa cansado, su aura de energ¨ªa y fuerza era palpable. ¡ª Mientes muy mal, pero eso es bueno, porques jovencitas lindaso t¨² no deber¨ªan mentir, ni siquiera para justificar ineptitud de sus mayores ¡ªder¨® el abuelo¡ª. Ahora ven, que te voy a ense?ar d¨®nde guardo mi reserva de dulces. Entraron a despensa y el abuelo se?al¨® a Amelie una caja que estaba en una des estanter¨ªas altas. ¡ªAlc¨¢nzame esa caja, por favor ¡ªpidi¨®¡ª. Podr¨¢s alcanza si te subes a esa si ¡ªdijo, se?ndo una vieja si de madera. Amelie no se lo pens¨® dos veces y enseguida se subi¨® a si, pero caja era demasiado pesada y en cuanto sostuvo hizo un gesto de dolor. El abuelo fue r¨¢pido para ayuda y juntos se sentaron en un par de sis feas en despensa ¡ª?Est¨¢s bien? ¡ªle pregunt¨® el abuelo, atendi¨¦ndo si fuera una ni?a peque?a ¡ª. No recuerdo ¨²ltima vez que tom¨¦ caja, no recordaba que fuera tan pesada. ¡ªNo, abuelo, no es eso, solo que me di unos golpes hace un par de d¨ªas y todav¨ªa ando un poco torpe por eso. ¡ª?Y c¨®mo es que una ni?ao t¨² se golpea? ¡ªpregunt¨® el abuelo mientras sacaba varios empaques de comida de su caja y le ofrec¨ªa a Amelie¡ª. ?Te subes ens patas de esas que parecen sacadas de una pel¨ªc de ciencia fi¨®n? La muchacha neg¨® con una sonrisa mientras¨ªa y suspiraba. ¡ª No, abuelo, solo tengo tiempo para trabajar, as¨ª que no puedo subirme en esas patas y mucho menos divertirme. Tuve un idente con un auto, pero por fortuna solo me di unos golpes ¡ª respondi¨® Amelie viendo c¨®mo el abuelo pa?aba. De repente se fij¨® en lo que estaba comiendo, y que aque caja estaba llena de dulces. ¡ªAbuelo. D¨ªgame una cosa, ?usted no deber¨ªa estariendo todos estos dulces, verdad? ¡ªle pregunt¨® con tono preocupado. El abuelo suspir¨® y le respondi¨®: ¡ªNo, supongo que no deber¨ªa, pero es tan dif¨ªcil resistirse a ellos. Mi m¨¦dico me dice que no deboer az¨²car, pero a mi edad uno se da cuenta de que vida es corta y hay que vivi al m¨¢ximo. Si quieres saber verdad, estos dulces son los ¨²nicos momentos de felicidad que tengo en mi d¨ªa. De modo que, ?por qu¨¦ no iba a disfrutarlos? Amelie hizo un puchero y tom¨® su mano. ¡ªS¨ª, supongo que tiene raz¨®n, abuelo; pero si el doctor le dice que debe cuidar su dieta y tomar solo los dulces de forma ocasional, es para que pueda estar sano y fuerte muchos a?os m¨¢s. ?Pero en lugarCopyright by N?v/elDrama.Org. de obedecer al doctor, decidi¨® hacer una reserva de dulceso si fuera un ni?o! ¡ª?Me vas a dtar? ¡ªle pregunt¨® el abuelo y Amelie neg¨®. ¡ªNo, ro que no, voy a hacer algo mejor. Ahora vuelvo, pero prom¨¦tame que no se va aer esos dulces ¡ªle pidi¨® y sali¨® corriendo tan r¨¢pidoo pod¨ªa. De camino a mansi¨®n King, Amelie hab¨ªa visto una peque?a tienda de servicio, quedaba lejos pero fue hasta all¨¢ y con el poco dinero que llevaba encimapr¨® unos dulces. Regres¨® con respiraci¨®n entrecortada y el abuelo hizo entrar a despensa de nuevo con un gesto c¨®mplice. ¡ª ?Ah! ?Aqu¨ª est¨¢n! ¡ªdijo entreg¨¢ndoselos al anciano¡ª. Son dulces para diab¨¦ticos. No llevaba dinero para mucho, pero al menos estos no le har¨¢n mal, abuelo. A partir de ahora los puedeer tranqumente. El anciano mir¨® con dulzura y le agradeci¨®. ¡ªEres una ni?a muy buena. S¨¦ que grandes cosas van a pasarte. ?Me dices tu nombre? Amelie abri¨® mucho los ojos, porque hab¨ªa olvidado presentarse con el abuelo. ¡ª?Ay, ro! ?Perdone! Mi nombre Amelie Wi¡­ Amelie, me mo Amelie ¡ªdijo sin llegar a mencionar su apellido. ¡ªBueno, Amelie, yo soy el abuelo King. Un gusto conocerte, y gracias por los dulces ¡ªse despidi¨® el anciano y Amelie se qued¨® petrificada al darse cuenta de que hab¨ªa tratado con excesiva familiaridad al patriarca de familia King. Sin embargo, antes de que pudiera reionar, vio que el abuelo cerraba puerta de despensa porque se escuchaban gritos afuera. Al parecer alguien hab¨ªa dicho que no pod¨ªan encontrar en ning¨²n lugar de la casa al abuelo King y todos estaban busc¨¢ndolo. Finalmente era Nathan quien hab¨ªa llegado a cocina, seguido de Stephanie. ¡ªAbuelo, nos asustaste ¡ªmurmur¨® Nathan al encontrarlo. ¡ªYo solo estaba dando un paseo, y todav¨ªa no he terminado, tengo intenci¨®n de seguir ¡ªasegur¨® el abuelo dirigiendo a su nieto fuera de cocina, cuando escucharon un leve carraspeo tras ellos. ¡ªBueno, ya que est¨¢s aqu¨ª, me gustar¨ªa presentarte a se?orita Stephanie Wilde, mi futura esposa ¡ªdijo Nathan viendo que Stephanie llegaba junto a ellos. ¡ªAbuelo King, un cer conocerlo. El anciano mir¨® de abajo hacia arriba y luego se qued¨® mirando su rostro con expresi¨®n severa. ¡ª?Sucede algo, abuelo? ¡ªNo, solo estoy tratando de adivinar si viniste a una cena o a matar a Batman ¡ªrespondi¨® el abuelo y Stephanie se puso colorada. Aque era una manera nada sutil de decirle que llevaba demasiado maquije. ¡ªLo siento, creo que no me di cuenta, procurar¨¦ ser m¨¢s discreta pr¨®xima vez, abuelo ¡ªmurmur¨® Stephanie. ¡ªEstoy seguro de eso, ahora ser¨¢ mejor que vayas con tus padres ¡ªrespondi¨® el abuelo King y muchacha se fue enseguida. ¡ªYo sab¨ªa que alg¨²n defecto le ibas a encontrar, hay que ver que te quejas de tu edad, pero tienes muy buena vista cuando quieres ¡ª suspir¨® Nathan con condescendencia. ¡ªF¨ªjate si tengo buena vista que me he dado cuenta de algo que al parecer no has notado t¨² ¡ªrespondi¨® el abuelo King se?ndo a Stephanie¡ª. ?No te parece que para ser una mujer que sali¨® severamentestimada salvando vida de tu hija, Stephanie Wilde camina demasiado bien en tacones? LA NOVIA EQUIVOCADA By Day Torres CAP铆TULO 7 LA NOVIA EQUIVOCADA By Day Torres CAP¨ªTULO 7 CAPITULO 7. Soy al¨¦rgico a ti Volver a casa Wilde con Stephanie quej¨¢ndose y despotricando del abuelo King, fue m¨²sica para los o¨ªdos de Amelie, porque toda su noche val¨ªa pena solo porque alguien tan distinguidoo el patriarca de los King le dijera a su prima que se parec¨ªa al Guas¨®n. Sin embargo, nadie en aque limusina ten¨ªa idea de que Nathan King se hab¨ªa quedado d¨¢ndole vueltas as pbras del abuelo. Era verdad que Stephanie no parec¨ªa herida, sino radiante y llena de energ¨ªa, como si nada hubiera sucedido. Era cierto que parec¨ªa una muchacha obediente y sumisa, pero no era para nada humilde,o le hab¨ªa dicho el guardaespaldas de Sophia. Ni siquiera quer¨ªa imaginar que esa gente estuviera tratando de jugar con ¨¦l, porque entoncess consecuencias para los Wilde ser¨ªan nefastas. ¨CBueno, si yas cosas est¨¢n avanzando, creo que es hora de que Stephanie Wildeience a comportarseo madre que debe ser si quiere ser mi esposa ¨Csentenci¨® Nathan tres d¨ªas despu¨¦s, antes de tomar el tel¨¦fono para mar a mansi¨®n Wilde y pedir har con Aquiles ¨C. S¨ª, buenas tardes, se?or Wilde. Le maba paraunicarle que Stephanie debe presentarse en el Grupo KHC ma?ana en tarde. Sophia vendr¨¢ directamente despu¨¦s de escu y quiero que pasen tiempo juntas. As tres debe estar aqu¨ª. ¡°S¨ª... S¨ª, ro...¡°, respondi¨® Aquiles y aque mada en forma de orden termin¨® de inmediato. Nathan sigui¨® con su trabajo, firm¨® contratos, revis¨® informes, poco despu¨¦s tuvo que ir al cuarto de copias de seguridad por reportes financieros antiguos... y no pudo evitar detenerse entre aques dos estanter¨ªas. All¨ª, en medio de aquel fr¨ªo y oscuro pasillo, Nathan recupero por un momento el calor y magia de lo que hab¨ªa sentido con Amelie hac¨ªa unos d¨ªas. No era fuego, erava ardiendo lo que le hab¨ªa corrido pors venas en un segundo, y hab¨ªa desaparecido en el mismo instante en que e se hab¨ªa ido por puerta. Neg¨® con frustraci¨®n. Solo era una chica inusual, algo muy alejado de lo que estaba acostumbrado a ver en una mujer. Era una loca y probablemente traer¨ªa de cabeza a todo el mundo enpa?¨ªa... y por alg¨²n motivo aquel pensamiento lo puso de p¨¦simo humor. Sacudi¨® cabeza y trat¨® de no pensar en d¨®nde estar¨ªa, sin imaginar que Amelie estaba justo dos pisos m¨¢s abajo, dando lo mejor de e para hacer bien aquel trabajo. ¨C?Gracias, Amelie! ¡ª le dec¨ªan tan a menudo y con tanta sinceridad que muchacha cobraba energ¨ªas. Era una persona extrovertida y amable, y adem¨¢s se esforzaba por socializar con los dem¨¢s y siempre estaba dispuesta a ayudar. Buscaba nuevas formas de mejorar su trabajo y recordaba detalles que le hac¨ªan vida m¨¢s f¨¢cil a suspa?eros. -Gracias por siempre traer sobres contigo, Amelie! ?Eres mejor! ¨C le dec¨ªa el jefe del departamento de dise?o. ¨C?Gracias por recordarmes fotograf¨ªas, Amelie! ?Las hubiera perdido si no hubiera sido por ti! Era una persona muy dedicada y responsable, y siempre estaba animando a los dem¨¢s aunque e precisamente no tuviera un buen d¨ªa. ¨C ?Dios, me voy a volver loco con esto! ¡ªrezongaba Trent, su nuevo amigo del departamento de diagramaci¨®n publicitaria ¨C¨C ?C¨®mo se supone que publicite patines de ta ¡°adultos¡°? Amelie se sent¨® a sudo y mir¨®s zapatis deportivas Nike con rueditas que llevaba. ¨C?Cu¨¢ntas veces te has ca¨ªdo con eso? se rio. ¨C Muchas, peros uso para ver si se me ocurre algo ¨Crespondi¨® Trent¨C. Tengo que presentar una idea para publicitar este producto en reuni¨®n de esta tarde y lo ¨²nico que he hecho es caerme. Amelie le mir¨® los pies y sonri¨®. ¨C Es que eso no es apto para mayores de dieciocho, Trent. Es para ni?os grandes ¨Crespondi¨® Amelie ri¨¦ndose, pero a su amigo se le ilumin¨® el rostro. ¨C?Repite eso, Meli! ¨C le pidi¨®. ¨C?Qu¨¦? ?Que tus zapatis no son aptas para mayores de dieciocho a?os? ¨Cpregunt¨® Meli y Trent se levant¨®o si hubiera tenido una epifan¨ªa. ¨C ?S¨ª! ?Gracias Meli, eres mejor! Sali¨® corriendo hacia su oficina y Amelie sonri¨®. ¨C?Trabajo de hombres mis huevos! Esta gente es m¨¢s feliz desde que yo les reparto el correo ¨C murmur¨® Amelie y estaba en lo cierto. 1 This content ? N?v/elDr(a)m/a.Org. Por muy simple que fuera su trabajo, todos en el grupo KHC hab¨ªan llegado a aprecia en pocos d¨ªas. Al d¨ªa siguiente en ma?ana, Amelie estaba de mejor humor que nunca, y aunque todo su costado derecho se ve¨ªa m¨¢s feo, se sent¨ªa un poco mejor de los golpes. Sin embargo no ten¨ªa ni idea de lo r¨¢pido que iba a cambiar su buen ¨¢nimo, porque no eran nis diez de ma?ana cuando Nathan King baj¨® al piso de diagramaci¨®n publicitaria. Le hab¨ªan dicho que uno de los publicistas junior hab¨ªa ganado campa?a paras zapatis Nike con rueditas, y Nathan bajaba a revisar campa?a y a felicitar al chico. Pero cuandos puertas del ascensor se abrieron en el piso doce, lo que lo recibi¨® fue una escena que le revolvi¨® el est¨®mago. Trent Hudson levantaba a chica de tacones rojos por cintura y le daba una vuelta en el aire antes de darle un beso en meji y para sobre una si para que todos vieran. ¨C?Eres mejor, Meli! ?Gan¨¦ campa?a! ?Puedes creerlo? Y ese ¡°Meli¡± tan familiar le sent¨® a Nathan Kingo una bofetada. ¨C¨C?En serio? ¨C pregunt¨® Amelie emocionada ¡ª ?Ganaste? ¨C?Es que esa idea tuya fue maravillosa, Meli! ?T¨² deber¨ªas ser publicista tambi¨¦n! ?No es verdad, chicos? ¨Cel resto del equipo de Trent, dos chicos y cuatro chicas, le agradecieron tambi¨¦n a Amelie por ayudarlos, y muchacha sinti¨® que estaba teniendo el mejor d¨ªa del mundo hasta que escuch¨® voz del ogro detr¨¢s de ellos. ¨C?Entonces usted gana campa?as con el esfuerzo de los dem¨¢s, se?or Hudson? ¨C gru?¨® Nathan y a Amelie se le aflojarons piernas de tal forma que fue a dar al suelo. ¡°?Mierd@! ??Es que no me puedo mantener de pie cerca de este hombre!?¡°, pens¨® con frustraci¨®n, pero cuando mir¨® hacia arriba, solo vio mirada fr¨ªa de un hombre con demasiada disposici¨®n para humir. ¨Ci?Por qu¨¦ demonios siempre te andas cayendo?! ¨C rezong¨® Nathan vi¨¦nd con gesto arrogante¨C.i?Tienes un problema de equilibrio o de verdad eres tan in¨²til?! 2 La muchacha frente a ¨¦l apret¨® losbios y se levant¨®, viendoo todo el mundo miraba con l¨¢stima, y e odiaba eso. ¨C?Est¨¢ frustrado porque me caigo, o porque esta vez no me cai sobre usted? ¨Creplic¨® Amelie levantando una ceja provocativa en diri¨®n al CEO¨C. Porque fijese que ¨²ltima vez, mientras este cuerpecito lo apachurraba contra estanter¨ªa y le despertaba los m¨¢s... bajos instintos¡­ ¨C le mir¨® descaradamente bragueta ¨C ino lo escuch¨¦ quejarse mucho, se?or King! Ni siquiera hab¨ªa acabado de decirlo cuando el sal¨®n sufri¨® una estampida y en segundos no quedaba nadie alrededor. ¨C?Est¨¢s...! ¨C?Qu¨¦, despedida otra vez? ¨C sise¨® Amelie mientras los ojos se le llenaban de l¨¢grimas y Nathan apretaba los dientes. No pod¨ªa evitar sentirse atra¨ªdo por su personalidad fuerte y decidida, aque chica era un gran dolor de cabeza para ¨¦l, pero no pod¨ªa negar el hecho de que sent¨ªa cosas por e. ¨C ?Nunca, jam¨¢s, una mujer me ha provocado tantos sentimientoso t¨²! ¨Csise¨® acerc¨¢ndose peligrosamente a e y Amelie perdi¨® el aliento en cuanto sinti¨® su cuerpo tan cerca. ¨C ?Eh...? ?Sen... sentimientos...? ?Qu... qu¨¦ sentimientos..? ¨CFrustraci¨®n, estr¨¦s, ansiedad, dolor de cabeza, isiento que soy al¨¦rgico a ti! ¨Cgru?¨® Nathan y a Meli se le mezron impotencia ys ganas de llorar. ¨CS¨ª, parece que s¨ª, porque en cuanto me ve se le salta ¡°ampollita¡± ¨Creplic¨® y antes de que Nathan pudiera poner el grito en el cielo e se limpi¨® primera l¨¢grima y sali¨® de all¨ª. 1 ¡°Idiota, est¨²pido, cara de torta¡°, rumi¨® Amelie mientras se iba, y Nathan respiro pesadamente pensando en por qu¨¦ demonios no desped¨ªa de una buena vez. ?Ah, s¨ª, porque dos segundos despu¨¦s de quedarse solo, mitad del departamento de diagramaci¨®n le estaba suplicando que les dejara a Amelie porque quer¨ªan mucho. ¨C?Pues yo no s¨¦ qu¨¦ le ven! ¨Cgru?¨® mientras se regresaba a su oficina y pasaba el resto del d¨ªao le¨®n ofendido. Pero debi¨® dejar eso para despu¨¦s, porque casi as tres tuvo que entrar a una reuni¨®n de emergencia y dej¨® instriones para que Sophia se reuniera con Stephanie en su oficina. Sobra decir que Stephanie lleg¨® temprano, vestidao si ya fuera due?a del lugar. El grupo KHC era un sue?o para una mujer que se cre¨ªa influencer, y lo ¨²nico que quer¨ªa hacer Stephanie era visitar todo aquel para¨ªso de publicidad. ¨CPero en lugar de eso tengo que cuidar a mocosa ¨C murmur¨® con fastidio. Y apenas ni?a de siete a?os atraves¨® puerta, se mirarono un par de diadoras en arena. ¨C?Y t¨² qui¨¦n eres? le pregunt¨® Sophia acerc¨¢ndose a e, ¨C Soy Stephanie, voy a ser tu nueva mam¨¢ dijo mujer intentando sonreir, pero sus ojos mostraban su iodidad. ¡ª Nop ¨C replic¨® Sophia frunciendo el ceno No lo creo, Fue una decisi¨®n de tu ¨C?Qu¨¦...? ¨C sise¨® Stephanie sin saber muy bien c¨®mo reionar padre, Sophia. ?No quieres hacer feliz a tu padre? Sophia mir¨® de arriba a abajo y neg¨®. ¨C Tengo hambre y debo hacer tarea ¨Cdijoo si aque fuera primera prueba, Stephanie apret¨® los dientes. ?Qu¨¦ se le daba deer as ni?as de siete a?os? ¨C No tengo idea de qu¨¦es ¨C¨Cdijo. ¨C Me lo imagin¨¦ ¨C replic¨® Sophiao si fuera cosa m¨¢s obvia del mundo¡ª. Ten, es una lista de lo queo. ¨C Bueno, esto es muy amable... ¨C No lo es, solo lo tengo para cada ni?era. Supongo que t¨² ser¨¢s una m¨¢s permanente ¨C replic¨® Sof¨ªa con frustraci¨®n. Hab¨ªa estado hando con el abuelo King, y ¨¦l ten¨ªa raz¨®n: a e tampoco le gustaba la novia de su padre. ¨C Anda, vamos a cafeter¨ªa ¨Cdijo Stephanie intentando sonar amable. Sophia sigui¨® sin decir una pbra,o si fuera su sombra. La mujer no sab¨ªa qu¨¦ hacer y en cuanto entraron a cafeter¨ªa, Sophia se dirigi¨® directamente a una mesa junto a ventana y se sent¨® all¨ª, sacando sus cuadernos. A los cinco minutos ya Stephanie estaba desesperada. No le gustaba chiqui y en cambio quer¨ªa recorrer el edificio, as¨ª que le susurr¨® a ni?a: ¨C ?Tienes mucha tarea por hacer? No te vas a mover de aqu¨ª, ?verdad? ¨C Sophia asinti¨® sin mira siquiera¡ª. Bueno, aqu¨ª qu¨¦date, vuelvo enseguida. Y se march¨® a ver todas esas promociones que le hac¨ªan a otros influencers y figuras p¨²blicas. Sophia le sac¨® lengua mientras se iba y all¨ª se qued¨®, rezongando hasta que vio en el mostrador una cara familiar pidiendo caf¨¦s para llevar. ¨C¨C?Meli! ¨Cgrit¨® Sophia emocionada mientras corr¨ªa hacia e¨C. ?Meli! LA NOVIA EQUIVOCADA By Day Torres CAP铆TULO 8 LA NOVIA EQUIVOCADA By Day Torres CAP¨ªTULO 8 CAP¨ªTULO 8. Una elfa y un orco Amelie se dio vuelta para ver a aque peque?a. ¨C ?Sophia?¨Cse sorprendi¨® al ve y se agach¨® para abraza. ¨C ?Meli! ?Viniste a buscarme? ¨C pregunt¨® ni?a emocionada y Amelie sonri¨® mientras le odaba el cabello. ¨C No, nena, aqu¨ª trabajo. Pero es una linda casualidad encontrarte. ?C¨®mo has estado? ¨C le pregunt¨®. ¨C¨CBien. ?Y t¨²? ?Ya no cojeas? ¨C pregunt¨® Sophia mir¨¢nd bien. ¡ªNo, ya casi no... pero ?c¨®mo sabes mi nombre? No te lo dije... ¡ª record¨® Amelie. Sophia sac¨® cadenita que llevaba al cuello y le mostr¨® medallita que e le hab¨ªa regdo. ¨C Me di cuenta despu¨¦s de que detr¨¢s hab¨ªa un nombre, estaba muy borroso, pero me pareci¨® que dec¨ªa Meli... o algo as¨ª. ?Te mas Meli? Es que no estaba muy segura de si era tu nombre ¨C respondi¨® Sophia entusiasmada. ¨C Me mo Amelie, y mi madre se maba Melissa, as dos nos dec¨ªan Meli ¨C respondi¨® muchacha repasando medallita con yema del pulgar¨C. Esta en particr ten¨ªa el nombre de mi mam¨¢. ¨C ?T¨² tampoco tienes mam¨¢? ¨C pregunt¨® Sophia y a Amelie se le hizo un nudo en garganta porque hab¨ªa entendido que ni?a tambi¨¦n era hu¨¦rfana de madre. E hab¨ªa perdido a su madre siendo un poco mayor que Sophia, y sab¨ªa que a cualquier edad era dif¨ªcil. ¨CMe alegra que hayas estado bien, cari?o ¨C le dijo, cambiando inmediatamente de tema. Sophia tir¨® de e y llev¨® a sentarse en su mesa. ¨C ?Puedes quedarte conmigo un rato? Te quiero ense?ar todos los dibujos que hice de ti... Cuando Amelie se sent¨® junto a Sophia, no pudo evitar sonre¨ªr al ver cara de emoci¨®n de ni?a, que sacaba un dibujo tras otro, cada uno de los cuales representaba una escena diferente de c¨®mo recordaba o imaginaba. ¨CSon todos maravillosos ¨C dijo Amelie, admirando los intrincados detalles y los brintes colores de cada dibujo-. Realmente tienes mucho talento, me dibujaste m¨¢s linda de lo que soy. Sophia sonri¨® con orgullo, ramente emocionada de que a Amelie le gustaran sus dibujos. Mientras segu¨ªan hando y riendo, Amelie no pod¨ªa evitar sentir ternura que inspiraba aque peque?a. ¨C¨COye, pero veo muchos cuadernos de ses. ?No tienes tareas? Sophia hizo un puchero y Amelie abri¨® uno de los cuadernos, que result¨® ser el de matem¨¢ticas. ¡ª¨C¨CAy, vaya... ?Est¨¢s atascada cons tas de multiplicar? ¨C le pregunt¨®. Sophia asinti¨®, y Amelie sonri¨®. Era una de sus materias favoritas, y sab¨ªa que pod¨ªa ayudar a Sophia a superar esa parte dif¨ªcil del curso. ¨C?Creo que puedo ayudarte! Me encantans tas de multiplicar. Pasaron juntas otro rato y finalmente Amelie vio que era hora de irse. Mir¨® alrededor y se dio cuenta de que en todo ese tiempo nadie se hab¨ªa acercado a es. ¨C Cari?o, ?con qui¨¦n est¨¢s aqu¨ª? ¡ªpregunt¨®. Sophia mir¨® a Amelie con una expresi¨®n de molestia en su rostro y luego neg¨®. ¨CEstoy s ¨C dijo en voz baja, jugueteando con medallita que colgaba de su cuello¨C. Mi padre est¨¢ en una reuni¨®n y su novia me dej¨® aqu¨ª tirada, para irse a pasear... Amelie frunci¨® el ce?o, preocupada, al escuchars pbras de Sophia. Sab¨ªa lo solitario y molesto que pod¨ªa ser quedarse s, sobre todo para una ni?a peque?a que necesitaba tanta atenci¨®no Sophia. ¨C No te preocupes, cari?o ¨C le dijo suavemente¨C. Me quedar¨¦ contigo un rato, ? vale? Amelie apret¨® los dientes, se sent¨ªa mal por ni?a, parec¨ªa que realmente necesitaba apoyo en ese momento. ¡°?Maldit@ gente irresponsable! ?C¨®mo pueden dejar a una ni?a tan chiquita s en una empresa tan grande?¡°, gru?¨ªa internamente. ?No ten¨ªa ni idea de qui¨¦n era el condenado padre de ni?a, pero difinitivamente iba a escuchar! Sin embargo, una hora despu¨¦s, ya Amelie estaba que le sal¨ªa humo pors orejas. ¨CSophi, ?por qu¨¦ no le haces una mada a tu pap¨¢ para que venga a recogerte? ¨C le sugiri¨® Amelie. Sophia se puso r¨ªgida y neg¨® de nuevo, esta vez con m¨¢s ¨¦nfasis. ¨C No, mi pap¨¢ es un hombre importante ¡ª dijo, negando con fuerza¡ª. A ¨¦l no se le debe interrumpir... ?Nunca! El coraz¨®n de Amelie se derriti¨® al escuchars pbras de Sophia. Pod¨ªa imaginar lo doloroso que ser¨ªa para una ni?a peque?a crecer sin su madre y sin atenci¨®n correcta de su padre. Tom¨® a Sophia en sus brazos y abrazo fuertemente. ¨CNo importa, para los padres los hijos siempre deben ser lo primero. Vamos. Con una sonrisa en el rostro, Amelie llev¨® a Sophia a s de juntas donde ni?a le dijo que estaba su padre. Quer¨ªa que ¨¦l supiera todo lo que hab¨ªa hecho aque tarde, y ten¨ªa unas cuantas pbras para decirle sobre su deplorableportamiento. Sent¨® a ni?a en una si alejada, dio dos golpes en puerta y para cuando esta se abri¨®, ya estaba rezongando en tono bajo sobre lo irresponsable que era el idiota que hab¨ªa dejado a su hija s. ¨C Me dijeron que el padre de Sophia est¨¢ aqu¨ª reunido ¨C dijo a secretaria que le abri¨® puerta. ¨CS¨ª, de hecho reuni¨®n ya termin¨®, el se?or ya sale. ¨C ?Pues le dice al se?or que m¨¢s le vale apurarse, porque solo un muy mal padre, demasiado irresponsable, deja a su hija tirada s en una mesa de una cafeter¨ªa! ¨Cgru?¨® Amelie¨C. ?No tiene quince, tiene siete a?os y esta es una empresa enorme! ?No puede estar dejando a una ni?a s as¨ª como as¨ª! Deber¨ªan meterlo preso por abandono y por... y por... ?por irresponsable! La puerta termin¨® de abrirse de un tir¨®n y figura sombr¨ªa de Nathan King se par¨® frente a e. ¨C ?De qu¨¦ diablos est¨¢s hando? ¨Cgru?¨® y Amelie quiso tragarse lengua en ese mismo instante¨C. ?C¨®mo que ¡°padre irresponsable¡°? ?Sophia jam¨¢s se queda s, por ning¨²n motivo! Amelie lo se?al¨® con un dedo tembloroso mientras frunc¨ªa el ce?o. ¨C?Usted es... es el padre de Sophia? ¡ªpregunt¨® espantada. ¨CS¨ª, Sophia es mi hija ¨Csise¨® Nathan¨C¨C ?Por qu¨¦ pone esa cara? ¡ª Porque eso que una elfa naciera de un orco. Esa ni?a es demasiado linda y usted... ¨Cpens¨® Amelie en voz alta y Nathan hizo una mueca de frustraci¨®n¨C. De cualquier forma ya est¨¢ aqu¨ª, ya hizo su tarea y sus dibujos, solo haga el favor de no deja s en su pr¨®xima reuni¨®n. Intent¨® irse, pero mano de Nathan sobre su brazo hizo detenerse. El CEO tir¨® de e y acerc¨® su cara a suya en un segundo. ¡ªYo no soy un padre irresponsable, y jam¨¢s dejar¨ªa a mi hija s en una cafeter¨ªa, ipor ninguna reuni¨®n del mundo! ?Ahora me quieres explicar por qu¨¦ carajos tienes t¨² a mi hija? ¨Csise¨® con rabia hasta que una vocecita lo hizo mirar hacia abajo. ¨C Meli me ayud¨® a hacer tarea, pap¨¢, y me estuvo pa?ando porque yo estaba muy solita ¨Cdijo Sophia haciendo un dram¨¢tico puchero y Amelie apret¨® losbios para no re¨ªrse, porque Sophia era m¨¢s artista que e para manipr. Nathan solt¨® a Amelie y estaba a punto de hacerle una pregunta a su hija cuando escucharon un grito seguido de un taconeo furioso. This content ? N?v/elDr(a)m/a.Org. ¨C ?Sophia! ?Qu¨¦ susto me diste! ?Por qu¨¦ te fuiste de donde te dej¨¦? ?Casi me da un infarto! ¨Cdec¨ªa Stephanie conforme se acercaba, pero su caminar se hizo m¨¢s lento cuando vio a Amelie all¨ª. ¨C?Dejaste a mi hija s en cafeter¨ªa? increp¨® Nathan con molestia y Stephanie se puso roja. ¨CSolo me ausent¨¦ un momento. Ten¨ªa una emergencia femenina y le dije que no se moviera de su sitio. ?Por qu¨¦ te fuiste, Sophia? ¨C le dijo Stephanie a ni?a, intentando quitarse carga de encima. ¨C Perd¨®n ¨C dijo Sophia con una voz triste que a Amelie le son¨® muy fingida¨C. No sab¨ªa ques emergencias femeninas duraban una hora y media, y verdad es que tengo hambre. Papi, ?qu¨¦ es una emergencia femenina? Nathan se puso colorado de verg¨¹enza, pero Amelie se acuclill¨® junto a la ni?a y tom¨® sus manos. e ¨C Nena, eso no se pregunta en p¨²blico y menos a pap¨¢. Todav¨ªa no necesitas saber qu¨¦ es eso, pero te prometo que en unos a?os lo entender¨¢s muy bien¨Cle. dijo. ¨C?Como ta del 9? ¡ªpregunt¨® Sophia. ¨C Exacto,o ta del 9, estoy segura de que un d¨ªa la entender¨¢s. Sophia abrazo a Amelie y unrgo e inc¨®modo silencio se hizo en lo que el guardaespaldas de ni?a llegaba y se llevaba aer a casa. ¨C?T¨² que est¨¢s haciendo aqu¨ª? ¨C sise¨® Stephanie en tono bajo en diri¨®n a Amelie. ¨C Aqu¨ª trabajo. No hago nada importante, solo es un empleo menor... ¡ª respondi¨® muchacha esquivando mirada de Nathan yrg¨¢ndose de all¨ª tan prontoo pod¨ªa. Ya sab¨ªa que Stephanie iba a hacer todo un esc¨¢ndalo cuando llegara a casa. Apenas se quedaron solos, Stephanie sinti¨® mirada inquisitiva de Nathan sobre e. ¨CEs... es verdad que a Sophia le hace mucha falta una madre ¨Cmurmur¨®¨C, Necesita... disciplina y... sensatez, imucha sensatez! Nathan inclin¨® cabeza. ¨C?Es una jodida broma? ?La dejaste s y todav¨ªa no haido? ?Qu¨¦ parte de que lo ¨²nico que debes hacer es cuidar a mi hija no se entendi¨® en el acuerdo? ¡ª pregunt¨® con tono g¨¦lido. ¨CSolo fue un instante, Nath... ¡ªStephanie se mordi¨® lengua, porque ni siquiera se atrev¨ªa a tutearlo¨C. Solo fue un desafortunado instante, le aseguro que no se volver¨¢ a repetir. ¨C Eso espero ¨Cgru?¨® Nathan antes de darle espalda¡ª. Ma?ana y todos los d¨ªas a partir de ma?ana, debes estar aqu¨ª as tres y ocuparte de Sophia. ?No quiero que esto vuelva a suceder de nuevo! 2 Y sin decir otra pbra regres¨® a s de juntas, menos convencido cada vez de lo que estaba haciendo. LA NOVIA EQUIVOCADA By Day Torres CAP铆TULO 9 LA NOVIA EQUIVOCADA By Day Torres CAP¨ªTULO 9 CAP¨ªTULO 9. ?Creen que el ¡°ogruto¡± es un premio? Hist¨¦rica, grit¨¢ndole a todos y muy frustrada: as¨ª fueo regres¨® Stephanie a su casa. ¨C?Mocosa est¨²pida! ?Por qu¨¦ ten¨ªa que irse de donde dej¨¦? ?Y encima otra idiota tambi¨¦n trabaja ah¨ª! ?Lo que me faltaba! ¨Cgrit¨® mujernzando un adorno que se rompi¨® contra pared, y pocos minutos despu¨¦s su madre entraba a habitaci¨®n. ¨C Hija ?qu¨¦ pasa? Stephanie se lo cont¨® todo a tropezones: c¨®mo Sophia se hab¨ªa escapado de cafeter¨ªa mientras e visitaba el edificio, c¨®mo Amelie hab¨ªa estado all¨ª y hab¨ªa visto trat¨¢nd con cercan¨ªa, y c¨®mo Nathan le hab¨ªa exigido que volviera al d¨ªa siguiente para ocuparse personalmente de Sophia. ¨C?Yo no soy su criada! ??Qui¨¦n se cree que es?! ¨Cgrit¨® Stephanie. ¨CLo s¨¦, hija ¨C interrumpi¨® Heather¨C, pero tienes que calmarte antes de decir tonter¨ªas. Nathan King es el hombre m¨¢s rico de esta ciudad y quiere una madre para mocosa... Ya luego podr¨¢s ponerle una ni?era a tiempo completo, solo tienes que aguantar tres meses.... ¨C ?Pues yo no voy a aguantar tres meses de esa chiqui! ?Es insoportable! ??Por qu¨¦ Nathan no puede casarse conmigo ahora!? ¨C rem¨® Stephanie con frustraci¨®n¨C¨C ?Qu¨¦ tengo que hacer para que se case conmigo, mam¨¢? ?Dime! ¨C Tienes que embarazarte lo m¨¢s pronto posible ¨C fue cruda respuesta de mujer¡ª. Nathan King no es tonto, y tampoco quiere casarse contigo por amor. ¨¦l quiere una mujer para que cuide a su hija, pero ser¨ªas mucho m¨¢s importante si le das un heredero var¨®n. ¨C ?C¨®mo? Si ni siquiera nos hemos besado... ¡ªrespondi¨® Stephanie, incr¨¦d. ¨C No seas tonta, muchacha ¨Crepuso su madre¨C. Sabes muy bieno se hace. S¨¦ persuasiva, sed¨²celo, conquistalo, y despu¨¦s de que te acuestes con ¨¦l, procura quedarte embarazada de cualquier manera. ¨C?Y si no quiere? ¨CStephanie ¨C dijo Heather con tono severo-, todos los hombres son iguales, no se resisten a una mujer desnuda. Estoy segura de que algo se te ocurrir¨¢. ! Estaban en medio de aque conversaci¨®n cuando Amelie lleg¨® a casa y mandaron de inmediato a habitaci¨®n de su prima, porque quer¨ªa har con e. ¡°El esc¨¢ndalo¡°, pens¨® Amelie, pero justo antes de tocar a puerta, escuch¨® a su prima har con su t¨ªa. ¨C ?Pero me voy a morir con dos ni?os, mam¨¢! ?Adem¨¢s Nathan es un dictador! i Solo quiere que est¨¦ mirando a chiqui todo el d¨ªa! ¨CStephanie se quej¨®o una ni?a caprichosa¨C. ?Qu¨¦ va a pasar con mi carrerao influencer? Heather se aguant¨®s ganas de abofetear a su hija. ¨CSteph, sabes perfectamente que estas situaciones se tratan de negocios. As¨ª funcionans cosas en este mundo y si quieres casarte con Nathan King y tener el estilo de vida que te mereces, vas a tener que hacer lo que te digo. Lo dem¨¢s ya lo resolveremos despu¨¦s de que est¨¦s casada. Amelie toc¨® a puerta y su prima gru?¨® con desprecio apenas vio entrar. ¨C?Lleg¨® que faltaba! ??Qu¨¦ diablos hac¨ªas en empresa de Nathan!? ¨Cdr¨®. Amelie suspir¨® con cansancio. ¨CAh¨ª fue donde consegu¨ª trabajo ¡ªrespondi¨® intentando mantener calma¡ª. ? Hay alg¨²n problema? ¨C?ro que hay un problema! ¨Cgrit¨® Stephanie¨C. ?No quiero que est¨¦s ah¨ª! ? C¨®mo puedes trabajar para una empresa tan importante? ?Qu¨¦ es lo que haces ah¨ª? Amelie apret¨® losbios. ¨C Reparto el correo. La carcajada sarc¨¢stica y venenosa de Stephanie no tard¨® en escucharse. ¨C?Eso es todo? ?Repartes el correo? Dios m¨ªo, ni siquiera eres buena para algo m¨¢s. Amelie no dijo nada. No quer¨ªa prestarle atenci¨®n a los insultos de su prima, pero por dentro se sent¨ªa herida e impotente. Stephanie siempre hab¨ªa sido una ni?a mimada y ego¨ªsta, y con edad solo se hab¨ªa convertido en una mujer cruel. ¨C?Repartes el correo? Eso es lo que haces, ?no?¨C dijo su t¨ªa Heather entre risas ¨C. Debe ser lo m¨¢s bajo en empresa de Nathan King. ¨C Es obvio que necesitan gente con experiencia, no a una est¨²pida sin nada que ofrecer ¨Cgru?¨® Stephanie¨C, Y lo peor es que le agrada a mocosa! ¨CSeguro, porque t¨² tienes mucho para ofrecer ¨Creplic¨® Amelie con sarcasmo¨C. Una influencer de medio pelo, malcriada y... ¨C?Pero voy a ser esposa de Nathan King y t¨² no vas a meterte en mi camino! i Yo voy a ser se?ora del Grupo KHC y t¨² vas a seguir siendo muerta de hambre del correo! ¨Cgrit¨® su prima¡ª. ?F¨ªjate si hay diferencia entre t¨² y yo que cuando vinieron a buscar a qui¨¦n salv¨® a mocosa ni siquiera pensaron en ti...! ¨C?Stephanie! ¨Cgrit¨® su madreo advertencia, pero chica ya estaba desmandada. ¨C??Qu¨¦ importa que lo sepa!? ?Igual Nathan jam¨¢s se casar¨ªa con alguien de tan baja esc social como e! ¨Cdijo su prima con desprecio¨C. ?Yo me voy a casar con Nathan King porque cuando le dijeron que una mujer de esta casa hab¨ªa salvado a su hija, por supuesto pensaron en m¨¢s distinguida! Amelie se qued¨® estupefacta. ¨C Espera... ¨C Ahora todo ten¨ªa sentido¨C. ?Nathan King se va a casar contigo porque piensa que t¨² fuiste que salv¨® a Sophia en el idente? ¨C?Y ay de ti si se te ocurre desmentir eso! ¡ª le grit¨® Stephanie fuera de s¨ª y Amelie retrocedi¨®¨C. ?Que ni se te ocurra meterte entre nosotros! ¨C ?Pues ro que no! ?Te crees que ese ogro es un premio? ¨Creplic¨® Amelie con molestia. ¨C?Quiero que dejes empresa ahora mismo...! ¨Cvocifero Stephanie y su madre de repente detuvo. ¨C Espera... quiz¨¢s sea bueno que Amelie trabaje en empresa. ¨C Heather se acerc¨® a e de modo sigiloso. Su cerebro estaba haciendo el mejor de los nes ¨C. Quiz¨¢s Amelie nos pueda ayudar. ¨C?Qu¨¦ quieres decir? increp¨® Amelie. ¨CStephanie dice que le agradas a ni?a, ?no?¨Cmurmur¨® su t¨ªa-. Tu deuda con nosotros, todo el dinero que nos debes... lo olvidar¨¦ si ayudas a Stephanie a casarse con Nathan King, lo ¨²nico que tienes que hacer es cuidar a la ni?a pors tardes para que no fastidie a Steph durante los pr¨®ximos tres meses. El d¨ªa que Sthephanie se case con el se?or King, considerar¨¦ tu deuda saldada y podr¨¢s guardar tu srio para ti, yrgarte de esta casa libremente. ¨C ?Hecho! ¨Cexm¨® Amelie sin pensarlo siquiera y aquel acuerdo qued¨® cerrado: E cuidar¨ªa a Sophia a cambio de su libertad. Para cualquier persona, Amelie Wilde estaba loca. Pod¨ªa remar posici¨®n de esposa de Nathan King por salvar a su hija, pero a e ni siquiera le pasaba por mente. ¡°Entonces... que salv¨® a Sophia tiene que casarse con el ogro bruto ese...?¡°, reflexion¨® mientras se sentaba en su cuartito feo. ¨C Stephanie tiene que ser est¨²pida. ?De verdad cree que casarse con el ¡°ogruto¡± es un premio? ?Ese hombre es insoportable! Es un mu?eco, est¨¢ precioso pero... i Dios, es un dictador! ¨Cse estremeci¨® solo de imaginar que ese mismo mal car¨¢cter que ten¨ªa en empresa alguien tendr¨ªa que soportarlo en su casa y en¡­ i en su cama!¨C. ?Ay dios no! ?Habr¨ªa que ponerle cinta en boca para poder acostarse con el ¡°ogruto¡°! ?Ese pie est¨¢ muy mal levantado, no hagas esa cara ¡ª lo remed¨® haciendo voz ronca¡ª, ese gemido fue muy agudo, ?por qu¨¦ eres tan in¨²til teniendo sexo?! , Se apret¨® los cachetes cons manos y neg¨®. E jam¨¢s podr¨ªa salir de dictadura de sus t¨ªos para caer bajo del ¡°ogruto¡± por muy lindo que fuera. As¨ª que al d¨ªa siguiente lo primero que hizo al ver a Sophia fue sentarse frente a e con expresi¨®n concentrada. ¨CSophi, cari?o, necesito que me hagas un favor. ¨C?El qu¨¦? ¨C pregunt¨® ni?a de ojos grandes, curiosa. ¨C Tienes que prometerme que no le dir¨¢s a nadie que yo te salv¨¦ del idente. ¨C ?Por qu¨¦? ¨CBueno... porque quiero seguir cuid¨¢ndote ens tardes, pero no podr¨¦ hacerlo si le dices a alguien ¨C rog¨® Amelie y Sophia asinti¨® despacio¨C. Especialmente a tu pap¨¢. No puedes dec¨ªrselo a tu pap¨¢. ?Est¨¢ bien? ?Me lo prometes? Sophia frunci¨® el ce?oo si tratara de procesar aque informaci¨®n. Pero verdad no ten¨ªa ni idea de que ¨²nica raz¨®n por que su padre se casaba con Stephanie era que cre¨ªa que e era quien hab¨ªa salvado. ¨C De verdad prefiero que me cuides t¨² ¨Csuspir¨® ni?a¡ª. As¨ª que te lo prometo. ¨C Perfecto... ahora vamos por esa ta del 7¨Csonri¨® Amelie m¨¢s tranqu. Lo ¨²nico que quer¨ªa era escapar de sus t¨ªos y luego, si era posible... del ¡°ogruto¡± tambi¨¦n. Desde el otrodo de mesa Stephanies miraba con desprecio,o si fuera insoportable perder su tiempo cuidando a una ni?a, hasta que de repente Sophia levant¨® los ojos y los v¨® en e. ¨CStephanie... me gustar¨ªa invitarte a cenar esta tarde ¨C dijo con tanta propiedad que mujer enseguida asinti¨®. La ni?a sac¨® su tel¨¦fono y empez¨® a har. ¨C Abuelito James, ya termin¨¦ mi tarea y quiero ir al acuario. La novia de mi pap¨¢ va a llevarme. Cuando termine el show, ?pap¨¢ y t¨² puedener con nosotras? ¨C pidi¨® con una vocecita dulce. Stephanie se revolvi¨® en su si con emoci¨®n. ?Comer con Nathan y el abuelo King! ?Eso era escr mucho en poco tiempo! This content ? N?v/elDr(a)m/a.Org. Al otrodo de l¨ªnea se escuch¨® voz del abuelo. ¨C?Vas a ir al acuario con tu nueva madrastra? ¨C pregunt¨® con tono suspicaz¨C. Muy bien, mi ni?a. Yo llevar¨¦ a tu padre... ¡ªsonri¨® el abuelo con malicia¨C. ?Nos veremos ah¨ª despu¨¦s del show! 4 ...o durante. LA NOVIA EQUIVOCADA By Day Torres CAP铆TULO 10 LA NOVIA EQUIVOCADA By Day Torres CAP¨ªTULO 10 CAPITULO 10. Esta gan¨¦ yo, ?verdad? Amelie ten¨ªa aque sensaci¨®n de que un desastre estaba a punto de ocurrir. Stephanie, sin embargo, iba muy oronda porque el auto de lujo de los Kings hab¨ªa llevado hasta el Acuario. Le agradaba sentirse adda, y eso era justo lo que pasar¨ªa cuando vieran llegar con hija de Nathan King... y una ni?era. ¡ª?Vienes mucho aqu¨ª? ¡ªpregunt¨® Stephanie. ¨C?Oh, s¨ª, vengo dos veces por semana! ?Mi pap¨¢ incluso mepr¨® un asiento VIP, el mejor asiento del Acuario para que yo vea el show des ballenas! ¨C respondi¨® Sophia mientras un hombre muy atento se acercaba a es. ¨CSe?orita Sophia, ya est¨¢bamos esperando ¨Cdijo el hombre. ¨C Gracias se?or Renard ¨Crespondi¨® ni?a con una sonrisa¨C. Pero hoy voy a hacer un cambio. E es Stephanie Wilde, va a ser mi nueva mam¨¢ ¡ª dijo se?ndo a Stephanie¨C, as¨ª que hoy le voy a ceder mi asiento VIP. Amelie estaba at¨®nita, pero Stephanie estaba emocionada. Podr¨ªa estar en el mejor asiento del Acuario. E cre¨ªa que estaba edo r¨¢pido en vida social de los Kings, y eso hac¨ªa sentirse orgullosa. ¨C Muy bien, guiar¨¦, se?orita Wilde, por aqu¨ª ¡ª dijo el hombre, pero antes de que se fueran, Sophia le hizo un gesto y el se?or se inclin¨®. ¨C Es su primer show des ballenas. No le cuente lo que va a pasar ¨C dijo con una sonrisa y el se?or Renard asinti¨® con un gui?o. Amelie estuvo a punto de preguntarle a Sophia que estaba tramando, pero luego record¨®s miradas de desprecio que sol¨ªanzarle Stephanie, y decidi¨® seguirle el juego a la ni?a hasta el final. As¨ª que vio c¨®mo su prima se esforzaba por mantener su fachada de superioridad mientras se sentaba en el asiento VIP de hija de Nathan King. Sophia tom¨® mano de Amelie y juntas se dirigieron a un palco privado que tambi¨¦n le pertenec¨ªa. ¨C Te gusta mucho el acuario, ?verdad?¨Cpregunt¨® Amelie con picard¨ªa. ¨C?Much¨ªsimo! ?Y amo el show des ballenas! ¨Cexm¨® Sophia entusiasmada -. ?Este es el mejor show de ballenas del mundo! ?Y vaya que iba a serlo! Porque lo que menos imaginaba Stephanie Wilde era que para ocupar aquel asiento VIP se necesitaba un impermeable. Apenas el showenz¨® cuando Stephanie se dio cuenta de que algo no estaba bien. El primer indicio fue cuando una gota cay¨® en su frente, pero no le dio importancia, hasta que vio a Sophia ri¨¦ndose sin disimulo en su palco elevado. Y fue entonces cuando supo que hab¨ªa enga?ado, pero ya era demasiado tarde para hacer nada, porques ballenas comenzaron a saltar fuera del agua y a salpicar todo lo que encontraban a su paso. En un segundo Stephanie estabapletamente empapada y sus gritos se mezban cons risas de los ni?os. ?Estaba experimentando el show, y sintiendo el agua en toda su magnitud, mientras los animales salpicaban y jugaban! Fue uno de los shows m¨¢s divertidos que Sophia y Amelie hab¨ªan visto en mucho tiempo, y sin duda alguna, Stephanie Wilde no volver¨ªa a subestimar a ni?a. Sin embargo, cuando el espect¨¢culo acab¨®, mujer subi¨® hacia aquel palco chorreando agua y destndo veneno. ¨Ci?Por qu¨¦ me hiciste esto?! ¨Cgrit¨® furiosa, mirando a Sophia con odio. Pero ni?a se limit¨® a sonre¨ªr con inocencia. ¨C Fue el show m¨¢s lindo de todos, yo hubiera querido estar en tu lugar ¡ª respondi¨®. ¨C ?De verdad crees que me voy a tragar ese cuento? ¨C le respondi¨® Stephanie¨C, ; Solo lo hiciste para molestarme! Amelie puso a Sophia tras e y neg¨® con condescendencia, intentando no re¨ªrse. ¨C Stephanie, ya d¨¦j. No se puede discutir con ni?os ¨Cdijo tratando de calma pero a Sophia se le escap¨® una risa. ¨C?Esto te parece gracioso? ¨C le grit¨® a ni?a. ¨C ?Pues s¨ª! ¡ª respondi¨® Sophia sin inmutarse¡ª. ?Y si no fueras tan pesada te hubiera dicho que te pusieras un impermeable... pero creo que ser¨¢ para pr¨®xima vez! ¨C?Eres una...! ¨C ?Qu¨¦ est¨¢ pasando aqu¨ª?¨Cgru?¨® voz ronca de Nathan ys tres se giraron sobresaltadas. ¨C ?Pues que vinimos a pasar el rato, y tu hija decidi¨® hacerme una broma pesada! ¨Crespondi¨® Stephanie sin dejar de mirar con disgusto a Sophia. Nathan mir¨® de arriba abajo. Era realmente gracioso ve completamente mojada y con el maquije chorreado. ¨C?Sophia te puso as¨ª? ¨Cpregunt¨®. ¨C No papi, solo quise agradarle y le ced¨ª mi asiento VIP ¡ª dijo Sophia con un puchero¨C. Yo siempre me siento ah¨ª, ni siquiera a ti te lo presto, papi, t¨² lo sabes. Yo solo trataba de ser amable con e. ?Tengo que disculparme? A Stephanie casi se le cay¨® quijada cuando escuch¨® decir aquello. ?Aque ni?a era peor manipdora de historia, y casi le dio un soponcio cuando Nathan King neg¨® con cabeza! ¨C No, mi amor, eso fue muy amable de tu parte ¨C dijo ¨¦l acariciando su cabeza¨C, Stephanie, pr¨®xima vez aseg¨²rate de usar impermeable. Ahora ve a tienda de regalos, debe haber ropa seca ah¨ª que puedas usar; que lo pongan a mi cuenta. Te esperamos en el restaurante. Iba a darle un infarto o algo, Amelie lo present¨ªa, pero finalmente Stephanie sali¨® de all¨ª taconeando furiosa. Nathan arrug¨® el ce?o mientras ve¨ªa salir, parec¨ªa tener un temperamento explosivo, porpleto diferente al que hab¨ªa visto el primer d¨ªa. ¨C Bueno, aqu¨ª es donde yo me despido ¨Csonri¨® Amelie haci¨¦ndole un gui?o a Sophia¨C. Gracias por invitarme. Ten¨ªas raz¨®n, ?es el mejor show de ballenas del mundo! ¨C Noooo, pero no te vayas ¨C le pidi¨® Sophia¨C. ?Por favor, eres mi invitada, y le dije al abuelito James! ?Y todav¨ªa no me s¨¦ ta del 7! ?No te vayas, porfis porfis plis! Amelie mir¨® a Nathan y ¨¦l achic¨® los ojos. Su hija jam¨¢s hab¨ªa sido apegada con ninguna mujer, y ahora parec¨ªa una peque?a garrapata pegada a Amelie. ¨C?Por favor, papi, puede quedarse? ¡ª le suplic¨® ni?a y Nathan asinti¨®. ¨CHoy es tu d¨ªa, mi amor, nosotros somos tus invitados. ?Vamos? Les hizo una se?al amable y Sophia se prendi¨® de mano de Amelie para subir al restaurante, donde el abuelo King recibi¨® as dos chicas nada menos que con un abrazo. ¡°?Y yo qu¨¦ me estoy perdiendo aqu¨ª?¡±, pens¨® Nathan al darse cuenta de que Amelie y el abuelo ya se conoc¨ªan, pero cualquier intento de interrogaci¨®n lo frustr¨® llegada de Stephanie. 1 Ven¨ªa en pijamas de delfines de tienda de regalos, y tacones. Parec¨ªa que prefer¨ªa dejarse ver con los King aunque fuera en aques fachas. Todos se sentaron a mesa y Sophia se emocion¨® describiendo el show, mientras Stephanie rumiaba su odio en silencio. ?Hasta Amelie estaba mejor vestida que e! ??Y por qu¨¦ demonios se hab¨ªa quedado!? Sophia y Amelie pidieron el men¨² sorpresa para ni?os. Los se?ores King algo sofisticado y Stephanie mir¨® carta con molestia hasta que se gir¨® hacia el camarero. ¨C ?Tiene algo sin gluten, sin az¨²car, sin grasas y sin calor¨ªas? ¨Cpregunt¨® y en vez del mesero le respondi¨® el abuelo King. -S¨ª, servilletas ¨C¨Cdijo y Stephanie se puso colorada¨C. ?Servilletas no? ?Entonces agua! ?Le trae mejor de casa, por favor! ¨C Abuelo... ¨C carraspe¨® Nathan y el anciano sonri¨® con picard¨ªa. ¨C Bueno, ya que no nos podemos re¨ªr, hablemos de temas serios ¨Csuspir¨®¨C, Stephanie Wilde, ya te conoc¨ª a ti, creo que lo que sigue es organizar una cena para que toda familia Wilde conozca a toda la familia King. ?No es as¨ª? El rostro de Stephanie se rj¨® y Nathan arrug¨® el ce?o, no le gustaba forma exagerada en que aque mujer reionaba as cosas que le iodaban. No pudo evitar que sus ojos se desviaran hacia Amelie, sin dudas e era mucho m¨¢s explosiva, pero al menos esa peque?a bomba no ocultaba que ten¨ªa el detonador a flor de piel. Por suerte cena no demor¨® demasiado y Nathan pidi¨® un auto para su prometida mientras ellos regresaban a mansi¨®n King. D ¨CNo me gusta Stephanie ¨C murmur¨® Sophia con un suspiro cuando Nathan meti¨® en cama y arrop¨® cons mantas. ¨C Yo cre¨ª que te agradaba ¨C murmur¨® ¨¦l y vio negar. ¨C No, yo prefiero a Amelie. Stephanie es dif¨ªcil. ¨C No te preocupes, cari?o ¨C respondi¨® Nathan mientras le daba un suave beso en el cabello a su hija y la ve¨ªa dormir¨C. No te obligar¨¦ a estar con e si no quieres. Sin embargo su mente no dej¨® de pensar esa noche. Hab¨ªa perdido a Marilyn cuando Sophia solo ten¨ªa dos a?os y se hab¨ªa jurado que jam¨¢s le impondr¨ªa una madre que no quisiera, y cuando por fin parec¨ªa haber encontrado a adecuada, llegaba Amelie a arruinarle los nes. Copyright by N?v/elDrama.Org. ¨C?No, si es que me tiene maldit@ vida desordenada! ¨Cgru?¨® Nathan mientras sub¨ªa en aquel ascensor despu¨¦s de toda noche de insomnio. No pod¨ªa sacar a Amelie de su cabeza, todo era un caos desde que e hab¨ªa llegado. Yo mismo lleg¨® al piso 15, as¨ª mismo baj¨® al peque?o almac¨¦n. ¨C?Esto es tu culpa! ?Verdad? ¡ª rem¨®. ¨C Aaahah! ¨Cgrit¨® Amelienzando por los aires un mont¨®n de papeles del susto. ¨C ?Es tu culpa que a Sophia no le guste Stephanie! ¡ª acus¨® Nathan. ¨C?ro que no! ?C¨®mo me puede acusar de eso! ?Yo solo he estado cuidando y atendiendo a su hija! ¡ªexm¨® Amelie dolida. ¨C?Solo eso? ?O tambi¨¦n est¨¢s indisponiendo contra su futura madre? ¨C ?Dios me libre! ¡ª replic¨® Amelie con frustraci¨®n¨C. No hay nada en el mundo que yo desee m¨¢s que verlo casado con Stephanie Wilde. ?Si es que los dos son tal para cual! ¨C ?De verdad? ¨C pregunt¨® Nathan con sarcasmo. ¨C ro que s¨ª ¨C asinti¨® Amelie con un gesto decidido¨C. Los dos son distinguidos y educados, se van a llevar muy bien. Nathan gru?¨® porque sab¨ªa que aquello era sarcasmo puro y odiaba que e lo provocara, y odiaba reionar a su provocaci¨®n y odiaba que lo sacara de quicio y odiaba a e y odiaba al maldito correo jy lo odiaba todo en aquel momento! ¨C ?Pues tienes toda raz¨®n! ¡ªsise¨®-. Por eso se convertir¨¢ en mi esposa. ¨C ?Pues todav¨ªa no lo es y ya siento pena por e! ¨C ?Dice alguien que probablemente matar¨ªa por estar en su lugar! Amelie separ¨® losbios de sorpresa. ¨C?Usted se cree que es un premio? ¡ªsonri¨® con sorna, mir¨¢ndolo directamente a los ojos, y Nathan sinti¨® que se le disparaba sangre ens venas¡ª. ?Usted puede ser muy distinguido, se?or King, pero definitivamente no es un hombre por el que yo pelear¨ªa! ?Porque usted no tiene nada que a m¨ª me guste! ?Y eso ya era demasiado! ?Aque mujer era el infierno! ?Lo desquiciaba! Nathan mir¨® fijamente durante un instante antes de cruzar los diez cent¨ªmetros que los separaban y atrapa entre sus brazos para besa. Aquel primer beso fue una deraci¨®n de guerra, un desaf¨ªo, una amenaza. Fue duro y posesivo y autoritario, y Amelie lo recibi¨® con misma furia mientras luchaba por apartarlo. Nathan levant¨® sin esfuerzo y sent¨® en mesa cercana, y fuerza de su agarre era tal que casi le imped¨ªa respirar. En un solo minuto Nathan King ten¨ªa dos bofetadas en cara y Amelie una mordida en elbio. ¨C¨CPues para no gustarte ¨Cdijo ¨¦l con satisfi¨®n¨C ... pudiste resistirte m¨¢s. 1 Nathan sali¨® de all¨ª con un solo pensamiento: ¡°?Esta gan¨¦ yo, verdad? ?Verdad? Por desgracia para ¨¦l, respuesta era: ¡°NO¡± 1 LA NOVIA EQUIVOCADA CAP铆TULO 11 LA NOVIA EQUIVOCADA CAP¨ªTULO 11 CAPITULO 11. Una mina antipersona Nathan estaba a punto de saltaro si tuviera edad de Sophia. Se encerr¨® en el ascensor con el coraz¨®n desbocado y mir¨® su reflejo en el espejo del fondo. ¨C Joder! -sonri¨® viendo que ten¨ªa cara roja pors dos bofetadas, pero en cambio ¨¦l ten¨ªa en boca el sabor de Amelie. ?Es una mina antipersona! ¨C murmuro mientras el recuerdo de su boca enviaba al resto de su cuerpo una orden demasiado evidente. La quer¨ªa. O mejor dicho, deseaba. Eso era innegable. Le provocaba reiones que no pod¨ªa esconder. Nathan se qued¨® pensativo por un momento, frase¡± hace muchos a?os que no sent¨ªa esto¡± pas¨® por su cabeza; pero no era correcta, porque Marilyn hab¨ªa sabido contrr su fuego, mientras parec¨ªa que aque muchacha solo sab¨ªa hacerlo explotar. ¨C Pero es solo f¨ªsico¡­ ¨C pens¨® en voz alta mientras se pasaba el pulgar sobre losbios. Y mientras ¨¦l se iba a su oficina, Amelie se apoy¨® en mesa y not¨® ques manos le temban. ?Qu¨¦ diablos, le temba hasta el alma! Hab¨ªa pasado los ¨²ltimos ocho a?os de su vida en guerra, no hab¨ªa tenido tiempo para chicos y resultaba que aquel ¡°ogruto¡± ven¨ªa a darle¡­ a darle¡­ su primer beso. ?Y qu¨¦ primer beso! Lo odiaba con todo su coraz¨®n, pero al mismo tiempo sent¨ªa que arrastraba hacia ¨¦lo un im¨¢n. Se toc¨® losbios e hizo una mueca hab¨ªa mordido! -?Ese ogro del infierno¡­! ?Me mordi¨®¡­ me bes¨®..! ?Aaaaggggggrrrr! ?C¨®mo se supon¨ªa que superara eso? ?Evit¨¢ndolo! Pero por desgracia no pod¨ªa evitar pensar en ¨¦l. Pas¨® el resto del d¨ªa m¨¢s distra¨ªda y m¨¢s torpe de lo normal, as¨ª que se fue a casa en cuanto pudo. Stephanie le hab¨ªa avisado que deb¨ªa regresar temprano para cena con familia King, y muchacha suspir¨® pensando que ten¨ªa suerte, despu¨¦s de todo, le tocar¨ªa hacerle de ni?era a Sophia y no de sirvienta personal a su prima. Apenas dierons seis de tarde los King llegaron a mansi¨®n Wilde y fueron recibidos con todos los honores. -Creo que ser¨¢ mejor que llevemos a Sophia al cuarto de juegos ¨C der¨® Stephanie con una sonrisa forzada-. As¨ª los adultos podremos conversar con tranquilidad. -Yo no quiero estar s en un cuarto ni aunque sea de juegos ¨C murmur¨® Sophia aferrando con fuerza la mano de su padre. ¨C No estar¨¢s s, Amelie va a cuidarte -dijo Stephanie. ¨C?Ah, entonces s¨ª! ¨CYun segundo despu¨¦s Nathan sent¨ªa soltarse y correr emocionada hacia donde quiera que estuviera aque condenada mujer. Sophia senz¨® a los brazos de Amelie apenas vio, y luego mir¨® alrededor con un puchero. La habitaci¨®n estaba llena de todo tipo de juguetes y juegos, pero parec¨ªa que solo los hab¨ªan tirado en un cuarto cualquiera. -?Esta habitaci¨®n es horrible! ?Pero es lindo tenerte a ti! -dijo Sophia. ¨C ?Y no tienes idea de cu¨¢nto nos vamos a divertir! ¨C le asegur¨® Amelie mostr¨¢ndole todos los cachivaches que Stephanie hab¨ªa comprado. Y verdad era que Stephanie habr¨ªaprado tienda entera solo por alejar a ni?a de e. Aque noche era demasiado importante, porque usar¨ªa para seducir a Nathan. Llevaba su mejor vestido y sus joyas m¨¢s costosas. ¨C Te ves muy apuesto ¡ª le dijo a Nathan apenas se apartaron un poco de los dem¨¢s. Stephanie se acerc¨® a ¨¦l con una sonrisa de satisfi¨®n y levant¨® mano para acariciar su meji. ¨C T¨² tambi¨¦n te ves muy bien ¡ªrespondi¨® ¨¦l, pero su tono segu¨ªa siendo hdo. ¨C Esperaba que quisieras salir a dar un paseo conmigo despu¨¦s de cenar ¨C insisti¨® e y Nathan achic¨® los ojos con un gesto de sospecha, pero termin¨® forzando una sonrisa y asintiendo. -Ser¨ªa un cer ¡ªrespondi¨®. La cena fue un interminable suplicio, pero Stephanie ses arregl¨® para mantenerpostura. Era evidente que Nathan ignoraba ol¨ªmpicamente, pero e estaba segura de que era solo cuesti¨®n de tiempo antes de que sucumbiera a su encanto. En cuanto los mayores pasaron al sal¨®n a tomar el caf¨¦, Stephanie intent¨® llevar a Nathan a un lugar m¨¢s privado, pero fue detenida por una excusa del CEO. -Solo dame un momento para ver c¨®mo est¨¢ mi hija y luego salimos¡­ ¨C ?No! Yo puedo ir ¨C lo interrumpi¨® Stephanie. ?Lo ¨²nico que le faltaba era que chiqui le hiciera una escena a Nathan y ¨¦l decidiera irse antes!-. Ya regreso. Mientras sal¨ªa caminando apurada, Nathan neg¨® con frustraci¨®n y se dirigi¨® despacio hacia el supuesto cuarto de juegos. Ni siquiera necesitaba indicaciones porque poco despu¨¦s pod¨ªa escuchar las voces. -?Me alegro de que te est¨¦s divirtiendo, pero esos no son juegos para una ni?a! ? Qu¨¦ va a decir tu padre? -gru?¨ªa Stephanie, visiblemente molesta. -?Entonces para qu¨¦ mepraste pists de agua? ?Para ques viera ah¨ª y no jugara en absoluto? -replic¨® Sophia¨C. ?O solopraste cualquier cosa sin saber lo que era? Stephanie apret¨® losbios con impotencia. ¨C ?Eres una ni?a muy desagradable! ¨C le espeto. -Y t¨² eres una adulta muy m. Amelie estaba a punto de intervenir, cuando escuch¨® a su prima ponerse a altura del desaf¨ªo de una ni?a de siete a?os. ¨C Pues igual me voy a casar con tu pap¨¢. ?Y ser¨¦ tu nueva madre! ¡ª escupi¨®o si fuera una amenaza. ¨C Pues no s¨¦ qu¨¦ te vio mi pap¨¢ ¨C replic¨® ni?a apunt¨¢nd con pist de agua-. No eres nada amable y tampoco eres linda. Y con esos pelos estirados parece que te mbi¨®¡± una vaca. Amelie no pudo contener risa. ¡ªNo, mbi¨®¡± no. ?Lami¨®! ¨C exm¨® corrigi¨¦nd, pero ni?a hizo un gesto de asco. -?Iugh! ?Fuchi! ?Si-mi¨® entonces si necesita limpieza! -grit¨® Sophia y antes de que Amelie pudiera detene ya hab¨ªa apretado de gatillo y un chorro de agua sal¨ªa disparado contra cabeza de Stephanie, arruinando el trabajo de peluqueras y estilistas de todo un d¨ªa. De boca de mujer sali¨® un grito ahogado y luego se acerc¨® a Sophia, arranc¨¢ndole pist de agua des manos. a ¨C ?Eres una mocosa insolente! -grit¨®. -?Y t¨² eres una se?ora amargada! -replic¨® Sophia y el rostro mojado de Stephanie estall¨® de ira. ¨C ?Ahora vas a ver, ni?a insoportable! ¡ªamenaz¨®, pero en ese momento el cuerpo de Amelie se puso entre es, y bofetada que deb¨ªa ser para Sophia, se convirti¨® en un golpe al costado de muchacha que hizo gru?ir. ¨C ?Ni se te ocurra toca! ¡ªsise¨® Amelie mirando a su primao si estuviera a punto de devolverle aquel golpe-. ?No es una adulta peque?a, es una ni?a y est¨¢ jugando! -?T¨² no te metas es esto! ¨Cdr¨® Stephanie-. ?Es una chiqui irrespetuosa! ¨C El respeto es una calle de dos sentidos, no lo esperes de e si as¨ª eso tratas! -replic¨® Amelie y un segundo despu¨¦s una bofetada sorda resonaba en habitaci¨®n. ¨C ?No me repliques, est¨²pida! ?Eres una recogida en esta casa y si me vuelves a responder vas a ser una indigente esta misma noche¡­! ¨C siseo Stephanie v Amelie cerr¨® los pu?os con impotencia para no romperle narizo se merec¨ªa. En lugar de eso tom¨® mano de ni?a y puso detr¨¢s de su cuerpo para protege. ¨C A m¨ª me puedes golpear todo lo que quieras, ipero si le pones una mano encima a Sophia te juro que te corto! ¨C desafi¨® con ojos brintes y se aguant¨® segunda bofetada de su prima. Stephanie sali¨® de all¨ª hecha una furia, y Amelie cerr¨® los ojos por unrgo instante. Luego sinti¨® que la peque?a tiraba de e para que se agachara y se abrazaba a su cuello. -?Lo siento, lo siento, Meli, eso fue mi culpa! ¡ª solloz¨® y Meli le apart¨® el cabello de cara, d¨¢ndole un beso en cada meji. ¨C ro que no, mi amor, t¨² no tienes culpa de nada ¨C le asegur¨®-. Es el karma, que me est¨¢ haciendo pagars dos bofetadas que le di esta ma?ana al¡± ogruto¡± de tu padre¡­ Sophia se sorbi¨® nariz con un puchero. ¨C ?Qu¨¦ es un ¡°ogruto¡±? Pero aque explicaci¨®n, capaz de distraer a Sophia, no pudo escucha Nathan King, porque se alej¨® de aque habitaci¨®n con paso silencioso, despu¨¦s de ver escena m¨¢s inesperada de su vida. Entr¨® al sal¨®n donde estaban los mayores y se acerc¨® a Paul. ¨C Necesito que averig¨¹es lo que puedas sobre Amelie ¡ª le susurr¨®. -?Amelie? ¡ª Paul se hizo el desentendido. ¨C La de los tacones infernales ¡ª respondi¨® Nathan y Paul sonri¨®. ¨C ?Ah! ?Ya! Tu chispita personal. ro que s¨ª, pero ?pasa algo? 1 ¨C Todav¨ªa no lo s¨¦, pero lo poco que he visto no me gusta ¨C murmur¨® y Paul lo mir¨® con atenci¨®n. ¨C De acuerdo ¨C asinti¨® lentamente-. Lo har¨¦, para ma?ana te conseguir¨¦ lo esencial y¡­ -Shshshsh¡­ ¨C lo call¨® Nathan viendo que Stephanie se acercaba a ellos. En un solo segundo aque mujer hab¨ªa logrado revolverle el est¨®mago, pero forz¨® una sonrisa y cuando Stephanie Wilde hizo adem¨¢n de colgarse de su brazo, ¨¦l no se lo impidi¨®. -?Vamos por ese paseo? ¨Cpregunt¨® e y Nathan asinti¨®. Se hab¨ªa cambiado de vestido, pero todav¨ªa llevaba el cabello h¨²medo. Caminaron por los jardines en silencio y el CEO no se sorprendi¨® cuando e lo llev¨® a un sal¨®n apartado. La s de m¨²sica de mansi¨®n estaba desierta y en penumbra, y mujer supo que hab¨ªa llegado el momento, as¨ª que se acerc¨® a ¨¦l con una sonrisa sensual en los labios. ¨C ?Est¨¢ cansado, se?or King? ¨C le pregunt¨® en voz baja¡ª. D¨¦jeme darle un masaje para que se rje. Nathan no pudo evitar sonre¨ªr ante evidente insinuaci¨®n. Stephanie pas¨®s manos por su pecho, tocando sus m¨²sculos mientras se acercaba a ¨¦l y restregaba su cuerpo sensualmente contra el suyo. Nathan se sinti¨® inc¨®modo cuando Stephanie se inclin¨® para besarle. Intent¨® ignorar el sentimiento de malestar que surgi¨® en su interior cuando e apret¨® susbios contra los suyos, y para su m suerte no pudo evitarparar ese beso ins¨ªpido con el torrente de adrenalina que hab¨ªa sentido al besar a Amelie aque misma ma?ana. 2 Sin embargo, domin¨® todos sus instintos y se dej¨® besar. No era est¨²pido, sab¨ªa que el hecho de que Stephanie quisiera seducirlo en medio de aque habitaci¨®n vac¨ªa ten¨ªa un objetivo, pero si era justo,Copyright by N?v/elDrama.Org. ¨¦l ten¨ªa su propia agenda. Aparto despacio a Stephanie y se sent¨® en una des butacas con estudiada calma. ¨C Desn¨²date ¨C le orden¨® con tono neutro y mujer sonri¨® triunfante mientras deshac¨ªa el nudo que sujetaba su vestido. Lentamente, con gestos sensuales, fue dejando que el vestido resbra por su cuerpo. Stephanie era una mujer hermosa, dispuesta a hacer cualquier cosa con tal de conseguir lo que quer¨ªa, pero en ese momento Nathan solo ve¨ªa algo muy diferente a belleza de su desnudez. Stephanie se acerc¨® a ¨¦l sin prisas y se sent¨® a horcajadas sobre sus piernas y el CEO not¨® lo nca e inmacda que era su piel. -?Te gusta lo que ves? ¨C le pregunt¨® e con una sonrisi presumida. Nathan asinti¨® antes de echa a undo y ponerse de pie. -Es interesante, pero acaban de avisar que tengo una emergencia enpa?¨ªa ¡ªrespondi¨® levantando su tel¨¦fono-. As¨ª que otro d¨ªa ser¨¢. 4 Sali¨® de all¨ª sin decir otra pbra, dejando a Stephanie muda de impresi¨®n, sin imaginar que aquel hombre jam¨¢s hab¨ªa tenido intenci¨®n de caer en su juego. + Y aun as¨ª, ya Nathan King ten¨ªa lo que hab¨ªa ido a buscar: certeza de que Stephanie Wilde no ten¨ªa ni una s marca en su cuerpo, ni un solo moret¨®n¡­o si no hubiera tenido un idente hac¨ªa unos d¨ªas. LA NOVIA EQUIVOCADA CAP铆TULO 12 LA NOVIA EQUIVOCADA CAP¨ªTULO 12 CAP¨ªTULO 12. ?Qu¨¦ le pas¨® a Sophi? Nathan King era un hombreplicado y no se molestaba en ocultarlo. Al final, esa era su prerrogativao hombre poderoso. Pas¨® directamente a buscar a Sophia y se dio cuenta de que su hija ya estaba calmada, cantando mientras ¡°su ni?era¡± y e armaban un rompecabezas demasiado feo. ¨C Hora de irnos, mi amor ¨Cdijo con tono suave y Sophia abraz¨® a Amelie despidi¨¦ndose de e. ¨C Todav¨ªa no me s¨¦ ta del 8 ¨Cmurmur¨®. ¨C Te prometo que ma?ana te voy a ense?ar, ?de acuerdo? Mientras tanto, p¨®rtate bien en escu ¡ªrespondi¨® Amelie d¨¢ndole un beso y un abrazo apretado. Sophie tom¨® mano de su padre y Nathan mir¨® a Amelie por un segundo. La muchacha ten¨ªas mejis encendidas y ¨¦l sab¨ªa que era pors dos bofetadas que le hab¨ªa dado Stephanie. Solo recordarlo le arranc¨® un gru?ido de impotencia. ¨C Gracias por cuidar de mi hija ¨Cdijo con sinceridad y a Amelie casi se le desprendi¨® quijada de impresi¨®n. ¨C De... de nada. Sophia es una ni?a muy buena ¨Cmurmur¨®. Aquel hombre parec¨ªa un insensible hasta que se trataba de su hija. ¨C ?No hizo ninguna travesura? ¡ªpregunt¨® ¨¦l ys vio mirarse conplicidad. ¨C Hizo una ¨C dijo Amelie sin mentir¨C, pero esprensible que reionarao lo hizo, y prometi¨® que no volver¨¢ a hacerlo. Sophia asinti¨® con seguridad y los ojos de Nathan se cruzaron con aquellos ojazos azules de Amelie solo por un instante, suficiente para que los dos desviaran mirada inmediatamente, recordando todo lo que a¨²n no se hab¨ªan dicho. Nathan sali¨® de all¨ª con su hija, los Wilde los despidieron en puerta, y apenas el auto atraves¨® verja de entrada, cuando Stephanie desat¨® el esc¨¢ndalo en aque casa, quej¨¢ndose de todos los King por igual. Amelie fue a esconderse en su cuartito feo, y suspir¨® pensando en lo loco que deb¨ªa estar Nathan King para casarse con su prima. Cerr¨® los ojos y por un segundo pens¨® en ¨¦l. Le hab¨ªa dados gracias. Deb¨ªa ser un evento m¨¢gico, como escuchar cantar a un hipop¨®tamo o algo as¨ª de absurdo. Finalmente el cansancio venci¨® y se qued¨® dormida, sin imaginar que Nathan King ocupaba mucho m¨¢s que unos minutos en analizar todo lo que hab¨ªa visto y escuchado esa noche. Al d¨ªa siguiente,o Paul era un hombre de pbra, entr¨® a su oficina bastante temprano, llevando una hoja de vida en una carpeta. ¨CAcabo de sacar esto del archivo de Recursos Humanos. ?Y no lo vas a creer! ¨C exm¨® poniendo el documento frente a Nathan para que lo revisara. En parte superior hab¨ªa una foto de Amelie y debajo sus datos personales. Nathan escane¨® el documento en silencio, con los ojos muy abiertos al leer informaci¨®n de Amelie. Era una reci¨¦n graduada de un bachillerato p¨²blico. Hab¨ªa conseguido becas para varias universidades importantes, pero no hab¨ªa aceptado ninguna. Finalmente sus ojos se detuvieron en su nombre y diri¨®n. ¨C?Wilde?! ¨Cexm¨® con los ojos muy abiertos?Su apellido es Wilde? ¨C ?Por eso te dije que no lo ibas a creer! ¨C le record¨® Paul. ¡ª D¨¦jame adivinar, esta no es una casualidad. ?Amelie es familia de los Wilde? ¡ª sigui¨® Nathan, con incredulidad. ¨CSobrina biol¨®gica de Aquiles. ?C¨®mo lo ves? Nathan arrug¨® el ce?o con gesto sospechoso. ¨C ?Por qu¨¦ iba a querer trabajaro chica del correo en esta empresa siendo una Wilde? ?Y con tantas opciones universitarias? ¡ªpregunt¨® aturdido. ¨CY m¨¢s importante: ?por qu¨¦ los Wilde tratano una sirvienta a su propia sobrina? ¨Ca?adi¨® Paul od¨¢ndose en su si. A mente de Nathan llegaron aques pbras de Stephanie: ¡°?Eres una recogida en esta casa y si me vuelves a responder vas a ser una indigente esta misma noche...!¡± ¨C Algo no me gusta de todo esto, Paul. ¨C ?No me digas! ¡ªsuspir¨® este. ¨CCreo que los Wilde han estado tratando de jugar conmigo ¨C sentenci¨® Nathan ¨C, todos ellos. Tal vez podr¨ªamos descubrir qu¨¦ es lo que est¨¢ pasando si investigamos m¨¢s a fondo. ¨COK, dame algunos d¨ªas y te traer¨¦ el chismepleto ¨Cedi¨® Paul ¨C¨C ?Qu¨¦ vas a hacer mientras tanto? ¨C Dejar que sigan ¨C der¨® Nathan¨C. Me interesa saber hasta d¨®nde est¨¢n dispuestos a llegar para enga?arme. S¨¦ que est¨¢n tratando de para ganar algo, T¨ºxt belongs to N?velDrama.Org. solo espero que Amelie no sea parte de sus intrigas. Y aunque neaba dejar que los Wilde se confiaran, ¨¦l no se quedar¨ªa quieto. A partir de ese momentoenz¨® a vigr a Amelie mientras trabajaba. Siempre iba en aquellos tacones del demonio,o si no tuviera otro par. Era brusca y desafiante con ¨¦l, eso ya estaba demostrado, pero con suspa?eros era diferente. Amelie era trabajadora, apasionada y respetuosa con los dem¨¢s. La gente se sent¨ªa atra¨ªda por e y la apreciaba por su atenci¨®n y dedicaci¨®n. Sab¨ªa los nombres de todos, y los ayudaba incluso en cosas que no eran parte de su trabajo. La gente en general apreciaba mucho, aunque no faltabans chicas envidiosas que se quejaran de la atenci¨®n que recib¨ªa. Nathan tambi¨¦n ten¨ªa ganas de quejarse a veces, pero luego se obligaba a recordar que lo que deb¨ªa sentir era curiosidad y prevenci¨®n y no... nada m¨¢s! A Nathan le cost¨® un poco ceder, pero finalmenteenz¨® a ver a chica que hab¨ªa debajo de fachada. No solo era dulce con Sophia y el abuelo, era dulce incluso cons personas de limpieza o los visitantes extra?os. ¨C?O sea que con el ¨²nico que es contestona y rebelde es conmigo! ¡ª rezong¨® cruz¨¢ndose de brazos. 1 Su curiosidad se hab¨ªa despertado y estaba decidido a descubrir el misterio de Amelie Wilde. De hecho, aque situaci¨®n lo estimba mucho; nunca antes hab¨ªa tenido tanto inter¨¦s en alguien. Parec¨ªa que hab¨ªa un mundo lleno de sorpresas enterrado bajo aque loca fachada; y uno de los m¨¢s importantes era que Amelie no solo era amiga de su hija, tambi¨¦n era mujer que cuidaba ens tardes. Amelie sal¨ªa de su trabajo en empresa y esperaba en el estacionamiento, Stephanie pasaba por ni?a a su oficina y enseguida se dejaba a e. ¨C ?Y esa cara? ¡ªpregunt¨® Paul tres d¨ªas despu¨¦s, viendo a Nathan pensativo frente a su ventana. ¨C Amelie es que ayuda a Sophia cons tareas y los proyectos de se, que lleva a jugar y compra suida ¨Crespondi¨® Nathan¨C. Siempre he cre¨ªdo que mi hija era dif¨ªcil paraer, y en lugar de eso veoer con Amelie en esos... peque?os puestos de calle, con mayor felicidad del mundo. ¨CEntonces Stephanie est¨¢ usando de ni?era prendi¨® Paul. ¨C As¨ª es. Cuando tarde termina, vuelven a encontrarse en el estacionamiento y es Stephanie que trae conmigo ¨C dijo el CEO¨C, lo extra?o es que Sophia no me haya dicho nada. ¨CSolo tiene siete a?os, no tiene idea de por qu¨¦ su padre haces estupideces que hace,o comprometerse con una desconocida, por ejemplo. Nathan le torci¨® los ojos y Paul no sigui¨® hando, pero su expresi¨®n dejaba m¨¢s que ro un ¡°Te lo dije¡°. ¨CEntonces supongo que tendr¨¦ que preguntarle ¡ªsonri¨® con perspicacia. Esa misma tarde, Sophia lleg¨® de escu y Stephanie entr¨® un paso despu¨¦s de e con su sonrisa fingida. ¨C ?Lista para irte, Sophia? ¨C salud¨®. ¨C No, hoy no respondi¨® Nathan¡ª. Despej¨¦ mi agenda para poder almorzar con mi hija... ¨C?Perfecto! ?Ser¨¢ un momento excelente para que vayamos a almorzar los tres entonces! ¨Cexm¨® Stephanie y los rostros de Sophia y Nathan se oscurecieron en un segundo. Solo mujer pareci¨® no notar el inc¨®modo momento, pero padre e hija casi hicieron misma mueca de fastidio. Media hora despu¨¦s estaban sentados en el restaurante m¨¢s lujoso cerca de empresa. Nathan pidi¨® filete para ¨¦l y Stephanie, fingiendo aquel papel de madre que le quedaba demasiado grande, pidi¨® salm¨®n con verduras para e y para Sophia. ¨CA m¨ª no me gusta el salm¨®n ¨Cdijo Sophia arrugando el ce?o, pero Stephanie cerr¨® el men¨² con un gesto determinado. ¨C Esto no se trata de que te guste o no, se trata de que te alimente, y el salm¨®n es un alimento muy sano, debeserlo para que crezcas sana y fuerte. ¡ªNo, gracias ¡ªse neg¨® peque?a¨C. No quieroerlo. ¨CSophia... mi ni?a hermosa, debeser y cuidarte porque eres muy importante para m¨ª... y para tu pap¨¢ tambi¨¦n ¨Csuspiro Stephanie con una sonrisa forzada, pero Nathan intervino. ¨C No puedes obliga aer algo que no quiere ¨Csentenci¨® con tono firme y actitud decidida. A Stephanie se le borr¨® sonrisa de inmediato. ¨C?Esa es forma en que quieres que cr¨ªe, consinti¨¦ndole todos los caprichos? ¨Cmurmur¨® y Nathan estaba a punto de replicarle en muy mal tono cuando su hija lo toc¨® en el brazo. ¨C Est¨¢ bien, pap¨¢, me lo voy aer. ¨C No, ro que no. No debeser algo que no te gusta ¨C der¨® su padre. ¨CNo importa, solo es unaida, meer¨¦ hoy. La ni?a suspir¨® y Stephanie fue ¨²nica en almorzar con apetito. El silencio se hizo eterno durante todaida y al finalizar, cuando ya estaban listos para salir, Stephanie dio un paso adnte y puso una mano sobre el hombro de Sophia. ¨C?Ves que no estuvo tan mal? ¨C le pregunt¨® con tono satisfecho. ¨CNo, no estuvo mal, estuvo asqueroso ¨C replic¨® ni?a¨C. La pr¨®xima vez te vomitar¨¦ el vestido. ¨CLe dio espalda y se dirigi¨® a Nathan¨C. Pap¨¢, ?podemos irnos? Nathan carg¨® y ni?a le rode¨® el cuello con los bracitos, apoyando cabeza en su hombro. El CEO herv¨ªa de rabia y sus ojos se oscurecieron en un instante. ¨C Ser¨¢ mejor que te vayas en un taxi, yo voy a llevar a mi hija a casa ¨C sentenci¨® ¨C. ?Ah, y que sea ¨²ltima vez que le dices a Sophia qu¨¦er! Se subi¨® a su auto y se dirigi¨® a su casa con peque?a. Sophia siempre hab¨ªa tenido un est¨®mago delicado, ten¨ªa una dieta estricta y casi no probaba nada fuera de e, y Nathan sab¨ªa perfectamente lo que pod¨ªa provocarleer a disgusto. As¨ª que cuando seis horas despu¨¦s cocinera avis¨® que ni?a Sophia no hab¨ªa querido cenar, Nathan y el abuelo King se miraron con preocupaci¨®n. ¨C ?Sabes qu¨¦ es lo extra?o? ¨Cmurmur¨® Nathan-. Que en los ¨²ltimos d¨ªas he visto romper su dieta infinidad de veces y probar un mont¨®n de alimentos nuevos enpa?¨ªa de Amelie, incluso en calle, en puestecitos deida r¨¢pida... y ninguno le ha ca¨ªdo mal. James King suspir¨® con iodidad. ¨C Voy a decirte algo, muchacho:ida m¨¢s humilde te alimenta si tees con felicidad... ?Y por otrodo hay gente con que definitivamente no es centeroer! Nathan asinti¨® y se fue a pa?ar a su hija. Dos horas despu¨¦s ya era oficial: Sophia estaba enferma del est¨®mago, as¨ª que el CEO levant¨® el tel¨¦fono e hizo una s mada a casa de los Wilde. ¨C Mi hija est¨¢ enferma, voy a enviar un auto para que Stephanie venga inmediatamente a ocuparse de e. Esa fue ¨²nica orden que le dio a Aquiles Wilde antes de colgar y mandar el auto. Sin embargo aunque hab¨ªa pedido por Stephanie, Nathan King sab¨ªa muy bien qui¨¦n era persona que llegar¨ªa en ese coche. Media hora m¨¢s tarde figura asustada de Amelie se detuvo frente a ¨¦l en puerta, y lo increp¨®o si estuviera a punto de darle la paliza de su vida. ? ¨C?Qu¨¦ le pas¨® a Sophi? LA NOVIA EQUIVOCADA CAP铆TULO 13 LA NOVIA EQUIVOCADA CAP¨ªTULO 13 CAP¨ªTULO 13. ?C¨®mo testimaste? Cuando Aquiles entr¨® en el sal¨®n donde estaban su mujer y su hija y les cont¨® sobre mada que Nathan King acababa de hacerle, mansi¨®n Wilde se revolucion¨®. ¨C?No, yo no quiero ir! ¨C rezong¨® Stephanie. ¨C?Pues no es opcional! ¨C replic¨® su padre¨C. ?Fue una orden del se?or King! ¨C ?Pero es que yo no sabr¨ªa qu¨¦ hacer con una mocosa enferma! ¨Cprotest¨® Stephanie, asustada ante idea de tener que cuidar a alguien¨C.??Quieres que se nos caiga todo este teatro!? ?Porque te garantizo que si voy a esa casa Nathan terminar¨¢ d¨¢ndose cuenta de que yo de madre dedicada no tengo ni intenci¨®n! Despu¨¦s de una intensa discusi¨®n entre Aquiles y Stephanie, finalmente Heather decidi¨® intervenir y hacer lo que fuera necesario para ayuda. ¨C No te preocupes, lo lograremos. Tengo una idea y te prometo que todo saldr¨¢ bien ¨C le susurr¨®¨C. Ve a ponerte un pijama en lo que yo mo a una ambncia, si nos apuramos llegar¨¢ antes que el coche del se?or King. Cinco minutos despu¨¦s Amelie bajaba escalera para ver c¨®mo se llevaban a su prima al hospital. ¨C Stephanie ha tenido una intoxicaci¨®n alimenticia ¨Csentenci¨® su t¨ªo¡ª, y el auto del se?or King est¨¢ a punto de llegar. Amelie arrug¨® el ce?o sinprender. ¨CLa hija de Nathan al parecer enferm¨® y ¨¦l pidi¨® por Stephanie, pero e no puede ir, as¨ª que tendr¨¢s que ir t¨². ?M¨¢s vale que te apures! ¨Csentenci¨® su t¨ªa Heather pasando a sudo¨C.?Y no nos hagas pasar verg¨¹enza! La muchacha no se lo hizo repetir dos veces. Saber que Sophia estaba enferma le encog¨ªa el coraz¨®n, pero saber que el idiota de Nathan hab¨ªa mandado a buscar a in¨²til de Stephanie. ¡°?Es m¨¢s ogro de lo que pens¨¦ y m¨¢s bruto que el l¨ªmite permitido!¡°, rezongo mientras se sub¨ªa al coche de los King. 1 Poco despu¨¦s, Amelie estaba justo dnte de ¨¦l, con su mejor cara de leona cazadora, cuando el tel¨¦fono de Nathanenz¨® a sonar y enseguida identific¨® el n¨²mero de los Wilde. ¨CSe?or King ¨Cexm¨® Heather Wilde con tonostimero¨C. Lomento mucho, pero Stephanie est¨¢ en el hospital. Al parecer algo no le cay¨® bien y tiene una severa intoxicaci¨®n alimenticia. Estamos muy preocupados por e... iy por su hija, ro! Pero mandamos a nuestra ni?era, e es muy h¨¢bil para estos casos. . Nathan mir¨® a Amelie de arriba abajo, solo era otra ni?a de dieciocho a?os, ?qu¨¦ demonio de habilidad pod¨ªa tener? Pero lo que s¨ª ten¨ªa era mucha determinaci¨®n. ¨C??Qu¨¦ le pas¨® a Sophie!? ¨Cgru?¨® sin importarle que fuera su jefe, su superior o su due?o. Nadie pod¨ªa entender el v¨ªnculo tan importante que ten¨ªa con aque ni?a ni cu¨¢nto se necesitaban una a la otra. Nathan colg¨® sin responder y le hizo un gesto para que e lo siguiera. Se dirigi¨® a habitaci¨®n de Sophie y Amelie se acerc¨® a peque?a enseguida. ¡ª?Meli? ¨CSophie hizo un puchero y le ech¨® los brazos al cuello. Amelie acurruc¨® y se dio cuenta de que ten¨ªa fiebre. ¨C A ver, mi ni?a, ?qu¨¦ pas¨®? ?Qu¨¦ te sientes? ¨C le pregunt¨® con preocupaci¨®n. ¨C Com¨ª algo que no me gustaba... La fea de Stephanie me dijo que loiera.... Amelie mir¨® a Nathan como si quisiera asesinarlo all¨ª mismo y ¨¦l levant¨® los brazos a modo de rendici¨®n. ¨CYo tampoco estuve de acuerdo, pero Sophi insisti¨® ¡ª dijo ¨¦l y expresi¨®n de Amelie se suaviz¨® un poco. Estuvo hando con peque?a unos minutos y luego od¨® en cama. ¨C Ahora vengo, dame un momento para har con tu pap¨¢, ?s¨ª? ¡ª le pidi¨®. ¨C Est¨¢ bien, pero no te enojes con el ¡°ogruto¡°, de verdad no fue su culpa ¨C respondi¨® Sophia y Amelie sonri¨®. Tom¨® manga de Nathan al pasar y lo arrastr¨® afuera. ¨C Imagino que Sophi debe tener su pediatra... ¨C empez¨® y ¨¦l interrumpi¨®. ¨C ?T¨² qu¨¦ crees? ?Sophie es princesa de esta casa, por supuesto que tiene su m¨¦dico! ¨C Entonces ll¨¢malo ¨C dijo Amelie sin percatarse de que lo estaba tuteando y d¨¢ndole una orden, todo en dos pbras. Nathan se cruz¨® de brazos y mir¨® con sorna. ¨C Heather acaba de decir que eras h¨¢bil para tratar con enfermos. Cre¨ª que podr¨ªas lidiar con el malestar de Sophi... ¨CY esta soy yo lidiando con eso ¨Creplic¨® Amelie sin una s gota de antagonismo en voz¡ª. Soy mujer, no pediatra. No voy a hacer rde de conocimientos que no tengo, y menos voy a enfermar m¨¢s a Sophi d¨¢ndole un medicamento equivocado. ¨C Nathan mir¨® con curiosidad, segu¨ªa siendo una fiera, pero era una fiereci directa¨C. Sophi debe tener una indigesti¨®n fuerte. tiene fiebre, y para los ni?os ese medicamento va dosificado por peso y ta, eso tiene que recet¨¢rselo su doctor... El silencio que se hizo fue demasiado profundo y Amelie sinti¨® que aquellos ojos de Nathan estaban intentando ver incluso a trav¨¦s de su alma, pero justo en aquel momento e ya no ten¨ªa paciencia para sus juegos. ¨COye, verdad es que yo no tengo nada que demostrarte, no soy ni?era profesional, solo intento que tu hija se mejore, as¨ª que si quieres lo mejor para e, ma al m¨¦dico de una vez... por favor. Aquel ¡°por favor¡± hizo a Nathan pasar saliva y asentir. Ya hab¨ªa mado al m¨¦dico y deb¨ªa estar por llegar, pero le causaba alivio saber que e hab¨ªa tenido su misma rei¨®n en aque situaci¨®n delicada: mar a un profesional. El doctor lleg¨® en menos de quince minutos y le recet¨® a Sophia varios medicamentos para aliviar su malestar, sin embargo indigesti¨®n parec¨ªa agresiva. La ni?a vomit¨® dos veces y Amelie se ocup¨® de sostene y cuida. ¨C?Cu¨¢ndo bebi¨® algo por ¨²ltima vez?¨Cpregunt¨® el doctor. ¨C Hace unas horas, pero no mucha cantidad ¨Crespondi¨® Nathan. ¨C Tiene que tomar l¨ªquido para prevenir una deshidrataci¨®n. Mezcle este suero con agua y d¨¦selo en peque?os sorbos. T¨ºxt belongs to N?velDrama.Org. ¨C ro, ahora mismo ¨C dijo Amelie corriendo a cocina para buscar una bote de agua fresca. Por suerte ya hab¨ªa estado en aque casa y conoc¨ªa nevera. Regres¨® justo a tiempo para ver a ni?a incorporarse del todo y vomitar de nuevo, para luego llorar desconsda. Nathan se sent¨ªa impotente cada vez que ve¨ªa vomitar, pero Amelie puso una mano sobre su brazo y lo hizo estremecerse. ¨C Es mejor as¨ª ¡ª asegur¨® e intentando calmarlo¡ª. Es mejor si de una vez saca toda esaida m. Eso est¨¢ bien. ¨C E tiene raz¨®n ¨Cdijo el doctor mientras terminaba de anotar receta¨C, Sophia va a estar bien, solo tenemos que observa de cerca Poco despu¨¦s, cuando se asegur¨® de que todos estaban m¨¢s calmados, se retir¨®. ¨C ?Puedes ayudarme a lleva al ba?o? ¨C pregunt¨® Amelie¨C. Sophi pesa mucho y yo soy un poco torpe. ¡ª ¡°Por decirlo de buena manera¡°, pens¨® Amelie. ¨C ro ¨Crespondi¨® Nathan y carg¨® a su hija. Ya en el ba?o, Amelie ayud¨® a ni?a a incorporarse y meti¨® a ba?era. ¨C Tengo fr¨ªo ¨Cmurmur¨® Sophi. ¨CYa lo s¨¦, mi vida ¡ªrespondi¨® Amelie sent¨¢ndose en el borde de ba?era y d¨¢ndole un ba?o¨C, Es por fiebre, pero vas a vero este ba?o te hace sentir mucho mejor. La ni?a hizo un moh¨ªn, pero asinti¨® y permiti¨® que Amelie terminara de ba?a. Una vez que nena estuvo seca y en camis¨®n, su pap¨¢ llev¨® de vuelta a cama. Amelie levant¨® las s¨¢banas para cubri, pero Sophia le pidi¨® que se quedara y Amelie se acurruc¨® con e debajo des mantas. El resto de noche fuerga y preocupante. Sophia vomit¨® otras dos veces, pero gracias a los cuidados de Amelie, evitaron que se deshidratara. Nathan ni siquiera era capaz de cabecear en un sill¨®n, y Meli pudo notar lo importante que era aque peque?a para ¨¦l. ¨C Ahora parece que que tiene fiebre eres t¨² ¨Cdijo Nathan acerc¨¢ndose para tocar su frente y Amelie se estremeci¨® con su contacto. ¨CYa s¨¦, pero solo es calor ¨Crespondi¨® e levantando punta de manta y Nathan sonri¨® al ver que Sophia dormitaba cons piernas y brazos alrededor de Amelie,o si fuera un pulpito. Nathan se acost¨® del otrodo y tir¨® de su hija, que se abraz¨® a ¨¦l. ¨C Yo tambi¨¦n puedo pasar calor ¨C murmur¨®o si fuera lo m¨¢s natural del mundo¨C. No te preocupes, descansa un poco, yo me encargo de esto. Pero Amelie tambi¨¦n era incapaz de dormir, as¨ª que cuando amaneci¨®, ya Sophia se sent¨ªa mejor, pero Nathan y e parec¨ªan dos zombis. ¨C?Ya te sientes mejor, mi amor? ¡ªpregunt¨® ¨¦l. ¨CS¨ª papi. ?Tengo que ir a escu hoy? ¡ªpregunt¨® Sophi. ¡ªNo, ro que no. ?Qu¨¦ quieres hacer? ¡ª dijo Nathan. ¨C Quiero pasar el d¨ªa en mis pijamas de princesas, viendo pel¨ªcs de princesas ¨C dijo ni?a. ¨COK, eso haremos entonces. ¨C Emmm... creo que tus pijamas de princesas est¨¢n sucios ¨C murmur¨® Amelie recordando que los hab¨ªa echado al cesto de ropa sucia noche anterior. ¨C Primera re de paternidad ¨C dijo Nathan levantando un dedo alionador ¨C. Ten un repuesto de todo. En su vestidor, en tercera estanter¨ªa. ¨C Ya lo busco ¨C¨Cdijo Amelie y Nathan frunci¨® el ce?o. ¡°Tercera estanter¨ªa... ?Esta va a ir a parar al suelo!¡°, pens¨® y senz¨® de cama apurado, porque si de algo se hab¨ªa dado cuenta tambi¨¦n en todo el tiempo que hab¨ªa estado vigndo a Meli, era de que era bastante torpe. Y en efecto, lleg¨® justo a tiempo para atrapar ese cuerpecito tambaleante justo antes de que se cayera al suelo. Amelie se agarr¨® a ¨¦l con fuerza, y Nathan mir¨® sonriendo. ¨C?Mejor b¨¢jate de ah¨ª! ¨Cdijo cerrandos manos sobre sus costados para alza y escuch¨® ahogar un grito de dolor¨C.Sh sh sh. Te tengo ¨C dijo Nathan, pasando un brazo a su alrededor y sosteni¨¦nd contra su pecho mientras Amelie hac¨ªa una mueca de dolor. Ten¨ªas costis magudas por el idente, y se hab¨ªa aliviado bastante, pero aque manaza de Nathan apret¨¢nd con fuerza era demasiado. ¨C?Te duele aqu¨ª? ¡ªpregunt¨® ¨¦l pasando aque mano sobre su costado derecho mientrass pups de muchacha se dtaban¡ª. ?Te he hecho da?o? ¨C dijo suavemente, pasando de nuevo los dedos por su costado y haciendo que Amelie soltara un gemido involuntario. ¨¦l mir¨® con atenci¨®n, buscando cualquier se?al de dolor iy vaya que hab¨ªan muchas! El brazo izquierdo de Nathan pr¨¢cticamente inmovilizaba y con el derecho estaba acariciando. Aun por encima de ropa Amelie sent¨ªa que su piel estaba a punto de hacerbusti¨®n. Ni siquiera fue capaz de moverse en el instante en que ¨¦l baj¨® cabeza y encontr¨® su boca. Susbios se movieron contra los suyos, rob¨¢ndole el aliento, y su lengua se desliz¨® en boca de Meli, explor¨¢nd con una calma arrasadora. Pero aquel bes¨®enz¨®o un destello y as¨ª mismo termino. 2 ¨C?Qu¨¦ te pas¨® aqu¨ª? ¨C interrog¨® Nathan apret¨¢nd de nuevo, m¨¢s suave esta vez, y vio c¨®mo los ojos de Meli se cristalizaban, era evidente que todav¨ªa le dol¨ªa mucho¨C. Lo siento, lo siento... ?C¨®mo testimaste? Amelie pas¨® saliva y desvi¨® mirada de inmediato. ¨CSoy torpe ¨Cmurmur¨® tratando de agarrar el pijama de princesas y alejarse de ¨¦l. Sin embargo su mano se cerr¨® sobre el vac¨ªo. 5 Meli maldijo por lo bajo y a Nathan se le detuvo el coraz¨®n mientras ve¨ªa cerrar los dedos en el aire varias veces, intentando alcanzar un pijama que estaba m¨¢s de diez cent¨ªmetros a derecha de su mano. LA NOVIA EQUIVOCADA CAP铆TULO 14 LA NOVIA EQUIVOCADA CAP¨ªTULO 14 CAP¨ªTULO 14. ?Qui¨¦n fue? ¡ªCreo que necesitas descansar -dijo Nathan en voz baja mientras le alcanzaba el pijama de Sophia y Amelie lo agarr¨® con un gesto inc¨®modo. -S¨ª, ya Sophie est¨¢ bien. Ser¨¢ mejor que me vaya. ¨C No. ¨C Nathan solt¨® cuando estuvo seguro de que ten¨ªa los pies bien firmes en el suelo-. Qu¨¦date con Sophi hoy. Todav¨ªa no se recupera del todo, y no quisiera que estuvieras lejos si llegara a sentirse mal de nuevo. Amelie baj¨® los ojos y asinti¨®. Estaba aturdida por aquel nuevo beso, porque hab¨ªa sido excesivamente suave, y si era honesta no se atrev¨ªa a mirarlo o iba a ser e que se derritiera. ¨C Est¨¢ bien. Solo necesito echarme un poco de agua en cara y¡­ Copyright by N?v/elDrama.Org. Nathan trat¨® de no sonreir cuando vio que ten¨ªas mejis encendidas. ¡°?Para una vez que no se pone contestona! ?Debe ser un mgro!¡±, pens¨®. ¨C Mejor te das un ba?o en toda re. Voy a pedir que te traigan pijamas ¨C der¨® ¨¦l y Amelie asinti¨® mientras sal¨ªa de all¨ª apurada. El coraz¨®n let¨ªao el de un caballo de carreras y sent¨ªa que apenas pod¨ªa respirar. ?Qu¨¦ diablos le pasaba al ¡°ogruto¡± para volver a besa as¨ª? Ayud¨® a Sophia a cambiarse y a elegir algunas pel¨ªcs y luego una des chicas del servicio vino a avisarle que ten¨ªa el ba?o preparado. Amelie se dio una ducha r¨¢pida, soportando el dolor que de nuevo se extend¨ªa sobre su costado, y cuando se visti¨® y se mir¨® al espejo, se dio cuenta de que llevaba pijamas del Grinch. -?Esto es muy injusto! ¨Cse quej¨® Amelie al regresar al cuarto de Sophia y vio a ni?a desternirse de risa ¨C ?Por qu¨¦ tengo que ser yo el Grinch, si soy bien amable? ¨C Hizo todav¨ªa m¨¢s esc¨¢ndalo porque a Sophi parec¨ªa diverti-. ? Entonces que le toca llevar al ¡°ogruto¡± de tu padre? ?M¨ªnimo a Sam Bigotes! -?Ta-r¨¢n! ¨C exm¨® Nathan tras e y Meli se gir¨® sobresaltada para verlo enfundado en un pijama del Demonio de Tasmania. -Algo es algo ¨C suspir¨® Amelie encogi¨¦ndose de hombros y a Nathan no le pas¨® desapercibida aque peque?a mueca de dolor. Los dos se metieron en cama, uno a cadado de Sophia, y desayunaron algo ligero mientras ve¨ªan pel¨ªcs. A medida que ma?ana pasaba, ni?a se iba sintiendo mejor, y ellos dos m¨¢s cansados. -?Me pueden abrazar? ¡ª pidi¨® Sophia y Amelie asinti¨® acurruc¨¢nd. Su piel se eriz¨® cuando Nathan pas¨® un brazo sobre es dos y acabaron haci¨¦ndole un s¨¢ndwich a Sophi. ? Dos minutos despu¨¦s Nathan roncaba sonoramente y su hija le pellizcaba un cachete en nombre de Meli. Pero estaban tan cansados que no tardaron en quedarse profundamente dormidos. La pel¨ªc sigui¨® a bajo volumen y quince minutos despu¨¦s el abuelito James se asom¨® a puerta. Sophia estir¨® uno de sus bracitos y el abuelo ayud¨® a salir de aquel nudo de brazos y piernas. Un empujoncito por aqu¨ª, un jaloncito por all¨¢, y ni?a se pusos manos en cintura viendo el resultado de su arduo trabajo: Su padre estaba apachurrando a Amelie y chica casi babeaba en el quinto sue?o, abraz¨¢ndolo tambi¨¦n. ? El abuelo King le levant¨® los pulgares y Sophia apag¨® luz, saliendo de all¨ª para dejarlos dormir. ¨C ?Ah¡­! ?Los sacrificios que uno hace por los padres! -dijo ni?a con dramatismo, porque era una frase que le o¨ªa mucho a gente-. Abuelito, ?qu¨¦ es sacrificio? El abuelo King rio y se llev¨® a Sophie al cuarto de juegos para cuida por el resto del d¨ªa. Mientras, Amelie descansaba profundament¨¨ acurrucada en los brazos de Nathan, sin imaginar que el ¡°ogruto¡± era quien hac¨ªa sentirse tan c¨¢lida. Algunas horas despu¨¦s por fin abri¨® un ojo y pesta?e¨® aturdida. El dolor parec¨ªa haber desaparecido casi porpleto, pero aque almohada estaba demasiado dura¡­ Al principio no supo d¨®nde estaba, pero entonces imagen de Nathan durmiendo debajo de e devolvi¨® a realidad. ¡°?!¡±, pens¨® conteniendo el aliento, porque dormir sobre el pecho de su jefe definitivamente no deb¨ªa ser bueno. Sin embargo¡­ se sent¨ªa incre¨ªblemente bien. Se movi¨® un poco para observarlo mejor y vio que respiraba tranquilo, con una expresi¨®n de paz en el rostro que jam¨¢s se le ve¨ªa cuando estaba despierto. No se pod¨ªa permitir despertarlo, as¨ª que trat¨® de levantarse con cuidado para no hacer ruido, pero apenas se movi¨® cuando sinti¨® que ese brazo a su alrededor se tensaba. ¨C ?A d¨®nde crees que vas?-murmur¨® Nathan sin abrir los ojos. -Ya casi es casi de noche ¨C respondi¨® Amelie, nerviosa¡ª. Tengo que irme¡­ ¨C ?Por qu¨¦ hace rato que me est¨¢s observando? -pregunt¨® ¨¦l sonriendo y Amelie se ruboriz¨® y apart¨® la mirada, pero pronto se dio cuenta de que estaba tratando de burse de e. ¡ª Queria saber si maldici¨®n se romp¨ªa cuando dorm¨ªas y te convert¨ªas en un pr¨ªncipe o algo ¡ª contest¨® e-. Pero no, sigues siendo un ¡°ogruto¡± hasta dormido¡­ Amelie ahog¨® un grito cuando el cuerpo de Nathan se gir¨® bruscamente para quedar sobre el suyo, pero sin apoyarse en e. -?Qu¨¦ cosa es eso y por qu¨¦ me parece que no es bueno? ¨C pregunt¨® y Amelie se mordi¨® elbio, temblorosa. ¨C Bueno, es¡­ un bicho feo quee criaturitas inocentes ¡ª tartamude¨®. 3 Nathan se rio, pero antes de que e tuviera tiempo de reionar, sus dientes ya estaban sobre piel suave de su cuello. A Meli le fue imposible evitar el jadeo ahogado y casi le vino a mente imagen del lobo devorando a Caperucita, pero entonces ¨¦l se detuvo. -Shhh¡­ No te atrevas a protestar, yo solo estoy cumpliendo tus expectativas ¨C provoc¨® Nathan, acerc¨¢ndose lentamente. Un calor intenso se apoder¨® de todo el cuerpo de Amelie, que sinti¨® que su coraz¨®n estaba a punto de estar. El cuerpo de Nathan King era grande, parec¨ªa un giganteparado con e, cada m¨²sculo estaba perfectamente construido y tenso y de ¨¦l emanaba un maismo poderoso,o si pudiera doblega solo con sonre¨ªrle. Amelie tembl¨® sin saber exactamente qu¨¦ era aque corriente que recorr¨ªa, en ese momento s¨ª deseaba escaparse y nunca volver. ¨C Tengo¡­ tengo¡­ Por favor, d¨¦jame irme ¨C casi suplic¨® y Nathan mir¨® a los ojos por unrgo momento antes de echarse atr¨¢s y caer boca arriba en cama. Sonri¨® mirando al techo mientras escuchaba escapar de habitaci¨®n, pero ni siquiera imaginaba que diez minutos despu¨¦s, cuando ¨¦l se levant¨®, Amelie ya se hab¨ªa despedido de Sophia y tambi¨¦n hab¨ªa escapado de casa. ¨C Bueno, al menos ya s¨¦ c¨®mo ganar con e -rio al darse cuenta de que cuando estaba demasiado cerca de Amelie, chica perd¨ªa voluntad para discutir. Pocas horas despu¨¦s, el doctor regresaba y deraba que Sophie estaba perfectamente bien. Antes de que se fuera, Nathan lo detuvo. ¨C Doc, una pregunta. Esto va a parecerle muy extra?o, pero si alguien que no es ciega, no logra alcanzar un objeto que tiene dnte, digamos as¨ª¡­ ¨C Hizo adem¨¢n de agarrar un adorno que estaba a su derecha y cerr¨® los dedos en el aire ¨C ?Eso qu¨¦ puede ser? -?Sophia hace eso? ¡ªse preocup¨® el doctor. ¡ªNo, no. Es otra persona ¡ª respondi¨® Nathan. -?Y tiene alg¨²n otro s¨ªntoma? -Bueno¡­ no s¨¦ si sea un s¨ªntoma, pero por lo general es muy torpe. El doctor respir¨® profundamente y asinti¨®. ¨C Puede ser un problema de equilibrio o de coordinaci¨®n -explic¨®¡ª. Quiz¨¢s alg¨²n da?o en su o¨ªdo interno, provocado por alguna infi¨®n severa, o alg¨²n golpe. -?Un idente contar¨ªa? ¨C pregunt¨® preocupado. -S¨ª, por supuesto. Y si de verdad eso le provoc¨® problemas de equilibrio es mejor tratarlo con rapidez. Nathan cruz¨® los brazos y asinti¨®. La verdad era que ni siquiera estaba seguro de que Amelie hubiera ido al m¨¦dico despu¨¦s del idente. ¨C Doc, necesito que consiga el expediente m¨¦dico de una paciente lo m¨¢s pronto posible. Es parte de esta casa, as¨ª que a partir de ahora, yo me hago responsable de sus gastos m¨¦dicos. ?Puede revisarlo? ¨C Por supuesto, se?or King -edi¨® el doctor-. Solo deme el nombre y lo conseguir¨¦ a mayor brevedad. Despu¨¦s de eso Nathan se qued¨® m¨¢s tranquilo, pero no demasiado. Era evidente que Sophia y Amelie ten¨ªan un v¨ªnculo especial, y ten¨ªa una idea bastante precisa de cu¨¢ndo se hab¨ªa creado, pero certeza le lleg¨® al d¨ªa siguiente, cuando vio que en su oficina lo estaba esperando Paul Anders. ¨C ?C¨®mo sigue Sophie? Tu abuelo me dijo que estaba mejor, pero igual me preocup¨¦. 2 ¨C Hoy tampoco fue a escu, pero est¨¢ bien, quiso quedarse con el abuelo ¨C respondi¨® Nathan y sus ojos se detuvieron en el archivo que hab¨ªa sobre su escritorio, ?Esto qu¨¦ es? ¡ªpregunt¨®. -Eso, muchacho, es una historia de terror que no te va a gustar para nada ¨C asegur¨® Paul y cuando Nathan abri¨® primera p¨¢gina se encontr¨® foto de una ni?a sonriente con su madre. 1 ¨C?Amelie? -adivin¨® y Paul asinti¨®. ¨C Te lo resumo: El se?or Terrence Wilde, patriarca de familia, muri¨® de causas naturales hace veinte a?os, dejando dos hijos: Russell y Aquiles Wilde. La herencia pas¨® al mayor, Russell, y Aquiles lo llev¨® a corte para impugnar el testamento, pero sin conseguir nada ¨C le cont¨® Paul-. La guerra por herencia termin¨® aparentemente dos a?os despu¨¦s, cuando Russell muri¨® en un idente de esqu¨ª en Aspen. ¨C ?Ah¨ª fue cuando Aquiles se qued¨® con todo? ¡ªpregunt¨® Nathan. ¨C No, al contrario, ah¨ª fue cuando se enter¨® de que su hermano hab¨ªa estado ocultando a una esposa y una hija reci¨¦n nacida -apunt¨® Paul¡ª. Todo pas¨® a su heredera, Amelie Wilde, manejado por su apoderada: su madre, Melissa Wilde. A Nathan casi se le desprendi¨® quijada de sorpresa. -?Me est¨¢s diciendo que verdadera due?a de toda fortuna Wilde es Meli? Paul sonri¨® al darse cuenta de que ¡°Amelie¡± ya hab¨ªa pasado a ser ¡°Meli¡± para Nathan, posiblemente sin que ¨¦l mismo lo notara. -Pues s¨ª y no. Melissa Wilde muri¨® hace casi nueve a?os en un idente de tr¨¢nsito donde tambi¨¦n iba ni?a, Amelie se salv¨® y fue recogida por Aquiles, que en adnte se convirti¨® en su tutor legal y el apoderado de sus bienes ¨C le cont¨® Paul. Nathan cruz¨® los brazos, negando en silencio. ¨C Los Wilde mantuvieron a Amelieo su sirvienta en casa. Ya es mayor de edad, ?por qu¨¦ no rema su herencia? -murmur¨® pasandos hojas en aquel archivo hasta llegar a un sobre con fotograf¨ªas. ¡ª Es posible que no lo sepa ¡ªrespondi¨® Paul-. Se qued¨® hu¨¦rfana a los diez a?os, a esa edad no sab¨ªa de herencias, as¨ª que es probable que no tenga idea de todo lo que es suyo. Nathan no respondi¨®, sus ojos hab¨ªan tropezado con aque fotograf¨ªa de Amelie cuando ten¨ªa solo diez a?os, donde ni?a apoyaba meji en una mano. Pero lo que hab¨ªa en su mu?eca fue lo que realmente m¨® atenci¨®n del CEO: Una pulsera¡­ con cuatro medallitas de San Crist¨®bal, el protector de los ni?os. La reconoci¨® al instante, porque Sophia ten¨ªa una de esas medallitas colgando del cuello. ¨C Fue e¡­ ¨C murmur¨® en voz baja¨C. La que salv¨® a Sophia fue e. Levant¨® el tel¨¦fono y marc¨® directamente al departamento de Recursos Humanos. ¨C Cons¨ªgueme el contacto del antiguo guardaespaldas de Sophia ¨C le dijo al encargado del departamento-. C¨ªtalo, lo quiero aqu¨ª lo antes posible. Yo los deseos del CEO King eran ¨®rdenes, en cuesti¨®n de minutos hab¨ªan encontrado al hombre. Una hora despu¨¦s el viejo guardaespaldas se present¨® respetuosamente en oficina de Nathan y este puso frente a ¨¦l varias fotografias de mujeres. -De todas estas, se?me a que salv¨® a mi hija en ese idente ¨C le orden¨®. LA NOVIA EQUIVOCADA CAP铆TULO 15 LA NOVIA EQUIVOCADA CAP¨ªTULO 15 CAP¨ªTULO 15. ¡°Que quiera a tu hija, no significa que te quiera a ti¡± Aque sensaci¨®n de certeza invadi¨® a Nathan King incluso antes de que el hombre frente a ¨¦l se?ra foto de Amelie. -Esa es e ¡ªrespondi¨® sin titubear el guardaespaldas. -?Est¨¢s seguro? ¡ªpregunt¨® Nathan, solo como un reflejo condicionado. ¨C ro que s¨ª, yo mismo vi, se?or. Vio esta mujer corri¨® hacia el coche para salvar a Sophia de ¨¦l. La camia golpe¨®, mand¨® rodando unos metros¡­ Si no hubiese sido por e, su hija habr¨ªa muerto en ese idente. Nathan y Paul se miraron y poco despu¨¦s el guardaespaldas se retiraba. ¨C ?C¨®mo sab¨ªas que era e? ¨C le pregunt¨® el abogado. ¨C La pulsera de San Crist¨®bal que llevaba en foto ¡ªrespondi¨® Nathan-. Mi hija lleva una de esas medallitas colgando del cuello desde aquel d¨ªa. Nathan cerr¨® los ojos un instante, aque impactante revci¨®n lo estaba dejando sin aliento. Las pistas le hab¨ªan llegado lentas, pero antes que todo bastaba ver rei¨®n tan diferente de su hija cuando conviv¨ªa con Stephanie a cuando pasaba tiempo con Amelie. ¨C Entonces es oficial, los Wilde creyeron que pod¨ªan verte cara -dijo Paul-. No es por echar le?a al fuego pero debo decir que t¨² te lo buscaste con esa tonter¨ªa de casarte con una mujer que no conoc¨ªas. Nathan gru?¨® con frustraci¨®n. Odiaba escuchar un ¡°Te lo dije¡±, pero sab¨ªa que su abogado ten¨ªa raz¨®n. 1 -Vamos a repasar los hechos: Meli salv¨® a Sophia, sestim¨®. Probablemente lo haya contado en casa o ellos se hayan dado cuenta¡­ ¨C murmur¨®. ¨C Luego identificamos el autoo perteneciente a los Wilde y asumimos que era Stephanie quien hab¨ªa salvado a Sophia. Llegaste t¨² y les hiciste propuesta m¨¢s tentadora de historia para gente ambiciosao ellos ¨C a?adi¨® Paul. ¨C Y los Wilde aprovecharon oportunidad -gru?¨® el CEO¡ª. Hicieron pasar a Stephanieo- salvadora de mi hija para ganar un buen matrimonio, cuando realmente le correspond¨ªa a Meli.This belongs ? N?velDra/ma.Org. Probablemente le hayan ocultado esoo le ocultaron su herencia. ¨C ¡­O no -ar¨® el abogado encogi¨¦ndose de hombros¡ª. De nuevo, no es por avivar el fuego, pero¡­. -?Ya deja de decir eso! ¨C rezong¨® Nathan¡ª. T¨² eres un ¡°avivador¡± profesional, ya su¨¦ltalo. -Pues yo creo que chica s¨ª lo sabe y no ha dicho nada para no casarse contigo. Nathan se puso rojo ante aque deraci¨®n. ¡ª?C¨®mo se te ocurre decir eso? ?Olvidas que soy el hombre m¨¢s codiciado de ciudad? ¡ª le espet¨®¡ª. Menci¨®name una s mujer que no est¨¦ detr¨¢s de m¨ª. -Pues menci¨®name t¨² a una s mujer que te haya dado dos bofetadas por besa¡­ ?Ah, s¨ª, Amelie lo hizo! 2 -?C¨®mo sabes¡­? -Soy un diablo viejo, yo lo s¨¦ todo ¨C rio Paul-. La cuesti¨®n es que el hecho de que muchacha quiera a tu hija, no significa que te quiera a ti. Despu¨¦s de todo ustedes empezaron con muy mal pie¡­ o muy malos tacones. 2 Nathan gru?¨® con fastidio y se cruz¨® de brazos. ?Ser¨ªa cierto? Prefer¨ªa posibilidad de que los Wilde hubieran obligado a Amelie a carse, pero verdad era que dudaba que alguien pudiera hacer car a aque mujer. Entonces¡­ ?e lo estaba rechazando? -??Es una jodida broma!? ?E es una chiqui y yo soy un partidazo! -exm¨®. ¨C E es una mujer, no una chiqui ¨C le advirti¨® Paul-. Si yo fuera t¨², me asegurar¨ªa de esta vez mantener cerca a mujer QUE S¨ª le agrada a tu hija. El problema es que a esta no veo muy dispuesta a quedarse contigo. Te lo digo desde ahora: no vas a poder convence. Y el problema era que Nathan King no sab¨ªa c¨®mo convencer a una mujero Amelie. No pod¨ªa simplemente ir y decirle que deb¨ªa ser su esposa y madre de Sophia, porque probablemente e se reir¨ªa en su cara. ¡°Que quiera a tu hija, no significa que te quiera a ti¡±, esas pbras estuvieron resonando en el pensamiento de Nathan durante los siguientes d¨ªas, cada vez que ve¨ªa a Amelie llegar para visitar a Sophia tras su enfermedad. Pasabas tardes con ni?a, pero ni se inmutaba preguntando por ¨¦l. Stephanie, por supuesto, segu¨ªa en el hospital y Nathan estaba encantado con eso. Le hab¨ªa dicho a los Wilde que en cuanto fuera dada de alta deb¨ªa ir a cuidar de Sophi, as¨ª que ya imaginabas muchas dolencias que se estaba inventando para quedarse en el hospital. Mientras, Amelie ven¨ªa despu¨¦s del trabajo a quedarse con ni?a. Hac¨ªan tareas, aprend¨ªan materias. Parec¨ªan felices y unidas¡­ ?y ¨¦l no pintaba nada entre es dos! Amelie, por su parte, respiraba profundo cada vez que ten¨ªa que atravesars puertas de aque mansi¨®n. Ya no pod¨ªa negar que Nathan King pon¨ªa demasiado nerviosa. * ¨C Es que si no fueras tan bocona, ¨¦l no se ensa?ar¨ªa contigo, Meli, pero es que tienes que responderle a todo. ?Por qu¨¦ eres tan rebelde? -se rega?aba e misma, pero luego recordaba por qu¨¦, y se le pasaba. 2 Nathan King le produc¨ªa demasiadas reiones que no deb¨ªan ser muy correctas,o si se le aflojarans rodis junto con todo lo dem¨¢s en su cuerpo. Apenas cerraba los ojos volv¨ªa a sentir su aliento caliente sobre su cuello, sus dientes sobre su piel o su lengua dentro de su boca. Y aquel sentimiento de odiarlo por todo y pensar en ¨¦l cada segundo estaba volviendo loca. ¨C ?Puedes cocinar algo hoy para m¨ª? ¡ªpregunt¨® Sophia pocos d¨ªas despu¨¦s¡ª. ? Por favor? Amelie mir¨® con una sonrisa. ¨C ro, si me dices cu¨¢l es tuida casera favorita. -Pues no lo s¨¦¡­ ¨C murmur¨® ni?a-. Las mam¨¢s hacenida casera, pero yo no recuerdo a mi mam¨¢, as¨ª que soloemos gourmet en casa. Lo hace un chef. ¨C No te preocupes, podemos cocinar algo delicioso. ?Tienes algo en mente? Sophia frunci¨® el ce?o mientras pensaba en ello. ¨C No s¨¦¡­ ?quiz¨¢s algo con pasta? ¨C dijo con dudas¡ª. Podr¨ªamos tener una receta especial de nosotras o algo as¨ª. Amelie pens¨® en buscar en inte y hacer algo sencillo, pero record¨® una receta que sol¨ªa hacerle su madre. -S¨¦ exactamente lo que vamos a hacer -le dijo, con una mirada misteriosa en sus ojos¡ª. Mi madre sol¨ªa cocinar para m¨ª cuando era peque?a, y tenemos justo receta que necesitas. La ni?a audi¨® de emoci¨®n, y Amelie se puso manos a obra inmediatamente. Le encantaba cocinar y era agradable que Sophia ayudara con cosas simples. R¨¢pidamente hizo una lista y decidi¨® preparar pasta casera con tomates frescos y albahaca, junto con una ensda ligera y pan de nueces para pa?ar. -Meli¡­ ?podemos invitar a mi pap¨¢ aer? ¨C pregunt¨® ni?a con un puchero -. Es que ¨¦l trabaja mucho y se olvida deer, as¨ª que yo me encargo de alimentarlo. -S¨ª, ro que podemos invitar al ¡°ogruto¡± aer ¨C edi¨® Amelie-, pero solo si le pones una cinta en la boca para que no hable. -?Y por d¨®ndeer¨¢? ¨C Buen punto, pero a primera protesta lo env¨ªas aer solo al rinc¨®n. ?De acuerdo? ¨C ?De acuerdo! -exm¨® Sophia y Nathan sonri¨® detr¨¢s de puerta, escuchando c¨®mo pon¨ªan manos a obra. Sophia estaba entusiasmada. Sab¨ªa lo mucho que le gustaba a su padre buenaida y no pod¨ªa esperar a ver su rei¨®n cuando probara deliciosa receta de pasta casera de Amelie. Mientras trabajaban en cocina, Sophia parloteaba con entusiasmo sobre todass cosas que quer¨ªa hacer con su padre cuando llegara el fin de semana: ir de pic al parque o visitar uno de los muchos museos de ciudad. Finalmente,ida estaba lista. ¨C Invita tambi¨¦n al abuelo ¨C anim¨® Amelie, porque cuanta m¨¢s personas para distraer atenci¨®n del CEO, jmejor! Nathan no se hizo repetir dos veces invitaci¨®n y entr¨® en cocina sin decir ni una pbra. ¨C ?Ni una protesta! ¨C le record¨® Sophi. ¨C Ni una, lo prometo ¨C edi¨® ¨¦l, levantando sus ojos para mirar a Meli, pero e esquivaba su mirada en todo momento. Los King cenaron esa noche en cocina, por primera vez en muchos a?os. La mesa estaba llena de tos deliciosos y todos estaban disfrutando de ellos. Nathan estaba sentado junto a Sophia, quien no paraba de contarle sobre su aporte a receta, y ¨¦l prestaba atenci¨®n a cada detalle que su hija le contaba. Amelie observaba escena con un nudo en garganta. Era obvio que Nathan era un buen padre y que adoraba a ni?a, por eso era tan dif¨ªcilprender que quisiera darle una madreo Stephanie. De cuando en cuando Nathan miraba, en medio del silencio, pero era un silencio c¨®mplice en el que se pod¨ªa sentir magia de atri¨®n entre ellos. Cuando terminaron, Sophia se puso en pie y anunci¨® que quer¨ªa t¨¦. -Y deber¨ªas hacerlo t¨², pap¨¢. ¨C ?Yo? -se asombr¨® Nathan. -S¨ª, t¨². Dice Meli que toda familia debe aportar a los buenos momentos, e y yo cocinamos¡­ -?Y yovar¨¦ vaji! ¡ª dijo el abuelo King. ¨C ?Exacto, el abuelovar¨¢ vaji! -confirm¨® Sophia¡ª. T¨² eres el ¨²nico que no ha hecho nada, as¨ª que deber¨ªas hacer el t¨¦. Y era un razonamiento tan apropiado que Nathan no pudo negarse, as¨ª que cuando Amelie se puso de pie para ayudar al abuelo a recoger los tos, Nathan detuvo con un gesto. ¨C D¨¦jame hacerlo ¨C le dijo -. Sophia tiene raz¨®n, ustedes cocinaron as¨ª que el abuelo y yo nos encargaremos a partir de ahora. A Meli no le qued¨® m¨¢s remedio que asentir y se fue con Sophia a terraza, pero diez minutos despu¨¦s el abuelo James se les un¨ªa. -?Qu¨¦ pasa, abuelo? ¡ªpregunt¨® Amelie, viendo al anciano re¨ªrse por lo bajo. ¨C Ver a mi nieto tratando de hacer t¨¦ es demasiado gracioso ¡ª explic¨® ¨¦l, entre risas¡ª. ?Ese pobre muchacho no tiene ni idea! ?Terminar¨¢ incendiando cocina! ¨C ?Pero si solo es hervir agua! -rio Amelie. ¨C ?Pues te garantizo que hasta esa va a quemar! -El abuelo se desternillo de risa, pero Amelie sacudi¨® cabeza, porque para e realmente era probable que Nathan incendiara algo. ¨C Meli ?puedes ir a asegurarte? ¨C le pidi¨® ni?a con un puchero y luego le advirti¨® a su abuelo que iba a rega?arlo por burse de su pap¨¢. Amelie respir¨® profundo y regres¨® a cocina para ver por qu¨¦ Nathan demoraba tanto. Lo encontro de espaldas, con los brazos en jarras y contemndo teterao si fuera a ataca. Amelie pas¨® saliva cuando se fij¨® en forma tan sexy en que aquel su¨¦ter negro le delineaba espalda. Solo ten¨ªa afuera los antebrazos, fuertes y cubiertos por un vello muy fino y rubio. Se ve¨ªa hermoso y muy muy muy muy concentrado. -?CEO King! -exm¨® Amelie y ¨¦l dio un brinco asustado. -?La madre que par¡­! ¨C Nathan se volvi¨® hacia e y le dirigi¨® una mirada asesina mientras volcaba la tetera. -?Vio que cualquiera es torpe cuando lo asustan? ¨C dijo Amelie levantando una ceja y antes de que ¨¦l se le acercara, desvi¨® atenci¨®n¡ª. ?C¨®mo va ese t¨¦? -No s¨¦ qu¨¦ hacer ¨C reconoci¨® Nathan, volviendo mirada a tetera¡ª. He seguidos instriones al pie de letra y no pasa nada. ¨C ?Y le ha puesto agua? ¨C pregunt¨® Amelie, sonriendo ante expresi¨®n de incredulidad de Nathan. -?Pues ro! No soy tan idiota. ¨C No, solo va a hacer t¨¦ para un regimiento ¨C dijo Amelie-. Esa es demasiada agua. Meli desech¨® mitad del agua y puso tetera al fuego de nuevo. Luego se puso a preparars tazas ys bolsas. 2 ¨C Realmente parte m¨¢s dif¨ªcil es saber el gusto de cada cual ¡ª murmur¨® Amelie distra¨ªda¨C. Y recordar que nunca, nunca, debe agarrar tetera por¡­ -el pitido de tetera hizo girarse y vio el desastre justo un segundo antes de que pasara- . ?Nathan! LA NOVIA EQUIVOCADA CAP铆TULO 16 LA NOVIA EQUIVOCADA CAP¨ªTULO 16 CAP¨ªTULO 16. ?E lo sab¨ªa! ¨C Nathan! ¨C Amelie no pudo evitar el grito de susto cuando vio a Nathan agarrar tapa de tetera. Le sigui¨® un gru?ido sordo, una tapa cayendo y un poco de agua hirviendo derramada sobre su mano. ¨C ?Maldici¨®n! -exm¨® ¨¦l y antes de que pudiera reionar ya Amelie hab¨ªa tomado mano lastimada y met¨ªa debajo del chorro de agua del fregadero. ¨C No te muevas ¨C le dijo corriendo hacia nevera y sacando una bote de agua fr¨ªa. Enseguida verti¨® en un recipiente limpio y meti¨® mano de Nathan dentro, sosteni¨¦ndole mu?eca. -i?Por qu¨¦ no le ponen a eso que uno no debe tocar tapa?! ¨Cgru?¨® ¨¦l con rabia y Amelie suspiro. ¨C Porque no deber¨ªan necesitarse instriones para el sentido¨²n ¨C replic¨® e-. El asa de tapa no est¨¢ caliente, pero el vapor te puede quemar. Durante unos minutos Amelie dej¨® aque herida refrescarse y fue en busca de un botiqu¨ªn de primeros auxilios. Mantuvo calma y concentraci¨®n mientras ve¨ªa a Nathan rezongar en silencio, le sac¨® mano del agua con cuidado y examin¨® herida, suspirando aliviada al ver que no era demasiado grave. ¨C Esto va a escocer un poco ¨C dijo, aplicando con cuidado una pomada sobre quemadura. Nathan apret¨® los dientes y trat¨® de no estremecerse al sentir crema fr¨ªa en su piel-. Lo siento -murmur¨® Amelie con suavidad, encontrando su mirada con una sonrisa tranquilizadora-. Se ve peor de lo que es y con esta crema se arrer¨¢ pronto. -?Quieres decir que ni siquiera me quedar¨¢ una marca de guerra? ¨C pregunt¨® ¨¦l con iron¨ªa. ¨C No, por suerte te ahorrar¨¢s cicatriz de verg¨¹enza, porque el Guerrero Drag¨®n no sabe hacer t¨¦ - se rio e y luego sopl¨® despacio sobre su mano. Nathan respir¨® profundamente mientras Amelie segu¨ªa atendiendo su herida. A pesar del dolor, estaba agradecido por su rapidez mental y su comportamiento tranquilo en una situaci¨®n que, de otro modo, ser¨ªa estresante. La quemadura le escocia, peros manos peque?as de Amelie bajo suya le provocaban reiones miles de veces m¨¢s fuertes que quemadura. ¨C Listo, campe¨®n. ?Ah, espera! ¨C Amelie se meti¨® a despensa y sac¨® un par de dulces de reserva personal del abuelo King-. Ten, por no quejarte ni lloriquear. -Eres una bruja - murmur¨® ¨¦l mientras e volv¨ªa a poner tetera al fuego. ¨C Pero soy una bruja experta ¨C le sonri¨® Amelie-. ?Y ahora vete antes de que te ponga a hacer otro t¨¦! Nathan neg¨® con vehemencia. -?Est¨¢s loca? ?Quieres que mi abuelo se burle de m¨ª hasta el fin de los tiempos? ¨C increp¨®¡ª. Yo salgo con herida de guerra pero con el t¨¦ hecho, as¨ª que¡­ mejor t¨² lo haces y yo me llevo el cr¨¦dito. Amelie levant¨® una ceja desafiante, pero termin¨® haciendo el t¨¦ por ¨¦l. Estaba terminando de prepararlo cuando lo sinti¨® poner una mano a cadado de su cuerpo y pegarse a su espalda para mirar por encima de su hombro. ¨C A Sophi le gusta con m¨¢s az¨²car. Pero el az¨²car en el t¨¦ de Sophia era lo que menos ten¨ªa Nathan King en cabeza, solo quer¨ªa estar cerca de Amelie, evaluar cada una de sus reiones yprobar si de verdad era cierto eso de que sab¨ªa sobre mentira de los Wilde y se lo estaba cando. La sinti¨® estremecerse mientras le apartaba a undo el cabello y acercaba nariz a su nuca. -?Qu¨¦ haces? -susurr¨® e, tensa. -Solo te estoy mirando -respondi¨® ¨¦l con voz grave¡ª. ?Por qu¨¦ parece que est¨¢s¡­ nerviosa? Amelie tembl¨® cuando el cuerpazo enorme de Nathan se apret¨® contra su espalda. ¨C No hagas eso, no est¨¢ bien-susurr¨® e, gir¨¢ndose lentamente hacia ¨¦l y lo mir¨® a los ojos, sus labios estaban separados en un peque?o gesto que confundi¨® a Nathan porpleto. ¨C ?Por qu¨¦ no? -Para empezar porque me odias y yo te odio. ¨C No hables por m¨ª, yo no he dicho que te odio, en cambio t¨² sueles marme¡­ ? C¨®mo era? ?¡±Ogruto¡±? ?Eso qu¨¦ diablos es? ¨C pregunt¨® ¨¦l mientras muchacha se pon¨ªa l¨ªvida-. ?Qu¨¦ es, Amelie? -Es¡­ una mez entre ogro y bruto ¡ª susurro mirando al techo y tratando de aguantarse risa. 3 Nathan se mordi¨® elbio inferior con un gesto que sonroj¨® en un segundo. Apoy¨®s manos en encimera, a cadado de su cuerpo y se inclin¨® despacio sobre e, pero ni siquiera hab¨ªa llegado cerca de su boca cuando se tropez¨® con una mirada que no ten¨ªa nada de agradable. -No vuelvas a hacer eso ¨C dijo Amelie-. Ya te dije que no est¨¢ bien. Incluso si no nos odiamos, igual vas a casarte con Stephanie. -Eso no te molest¨® antes. -?Las dos bofetadas que te di no fueron lo bastante evidentes? -replic¨® e-, Pero si quieres saber verdad, tienes a Stephanie en tan poca estima que es f¨¢cil olvidar que es tu prometida, y no solo para m¨ª, sino para el resto de tu familia tambi¨¦n. Nathan arrug¨® el ce?o mientras se echaba atr¨¢s y se apoyaba en i de cocina. ¨C Honestamente no esperaba que defendieras a Stephanie. No parece que sea muy agradable contigo ¨C dijo Nathan achicando los ojos. ¨C Y no lo es, ni conmigo ni con nadie, pero m¨¢s importante que lo que yo pueda creer sobre e, es que est¨¢ aprendiendo Sophia de todo esto. -?Qu¨¦ quieres decir? ¨C pregunt¨® Nathan, frunciendo el ce?o. Amelie suspir¨® y se pas¨®s manos por el cabello, intentando ordenar sus pensamientos. ¨C Nathan, Stephanie es tu prometida y tienes que respeta, pero no est¨¢s enamorado de e ni tampoco te importa lo que le pase. Est¨¢s cas¨¢ndote con e porque les conviene a los dos y Sophia lo sabe. Es una ni?a pero no es tonta, y eso es lo que est¨¢ aprendiendo. ¨C Pues Stephanie es una mujer que puede ense?arle muchas cosas buenas ¡ª der¨® Nathan con determinaci¨®n y sonri¨® internamente al ver rei¨®n exasperada de muchacha frente a ¨¦l. -?Eh? -Pues, s¨ª. Es sofisticada, inteligente, elegante¡­ ¨C Caprichosa, malcriada y con cero instinto maternal termin¨® Amelie-. No puedo creer que est¨¦s defendiendo despu¨¦s de saber que no le agrada a Sophia. ?Acaso no te das cuenta de que solo est¨¢ usando para maniprte? Nathan mir¨® fijamente a los ojos durante unrgo minuto. ¨C Dime una cosa, Amelie. ?Tienes idea de por qu¨¦ meprometi con Stephanie? ¡ªpregunt¨® directamente. -Supongo que porque quieres una madre para Sophia ¨Crespondi¨® Amelie esquivando su mirada. -Eso es parte de ello, s¨ª, pero no es ¨²nica raz¨®n ¨C dijo Nathan con seriedad. Ni siquiera mi familia est¨¢ muy convencida de este matrimonio, pero hay algo que tienes que saber: Stephanie salv¨® a Sophia de una situaci¨®n muy peligrosa hace unas semanas, y yo le debo eso. Nunca podr¨¦ pagarle lo que hizo por mi hija, as¨ª que mepromet¨ª con e para darle lo ¨²nico que puedo ofrecerle en cambio: mi nombre y el respaldo de mi familia. Amelie lo mir¨® fijamente sin decir nada durante unrgo minuto. ¨C Entiendo -respondi¨® y Nathan sinti¨® que herv¨ªa de ira por esa respuesta. ¨C ?De verdad lo entiendes? ¡ª increp¨®¡ª. Voy a casarme con mujer que salv¨® vida de mi hija. Le dar¨¦ todo lo que tengo, mi dinero, mi apellido, posici¨®n de se?ora de esta casa, ser¨¢ mujer m¨¢s poderosa de ciudad solo por ser mi esposa¡­ ?Era mucho, era demasiado! ?Era lo que cualquier mujer so?ar¨ªa! Nathan sent¨ªa que deb¨ªa dejarlo bien ro, para que Amelie supiera todo lo que ganar¨ªa mujer que hab¨ªa salvado a su hija. ?Maldici¨®n y que todo eso pod¨ªa ser para e, deb¨ªa ser para e, solo ten¨ªa que remarlo! ¨C Va a ser mujer m¨¢s poderosa de esta ciudad, pero no va a ser una mujer feliz ¨C der¨® Amelie con una seguridad que le sent¨® a Nathan peor ques dos bofetadas. ¨C ?Disculpa? -Va a pasar el resto de su vida con una hija que no ama, un hombre que solo quiereo una sirvienta grdonada y una familia que solo respeta por obligaci¨®n -murmur¨® Amelie mir¨¢ndolo a los ojos ¡ª. Incluso si Stephanie tuviera madera de madre, tendr¨ªa que dedicarse por entero solo a cuidar a Sophia y a¡­ a los otros hijos que tenga con usted. T¨ºxt belongs to N?velDrama.Org. ¨C ?Eso ser¨ªa un honor! -gru?¨® Nathan, exacerbado porque de repente e lo trataba de ¡°usted¡±, marcando distancia. ¨C No, eso ser¨ªa un castigo. Porque quiz¨¢s con otro hombre ser¨ªa diferente, pero dudo que usted pueda entender que una mujer no deja de ser mujer cuando es madre. Nathan sent¨ªa que su cuerpo vibraba de impotencia. Cuando estaban grit¨¢ndose y peleando aque chiqui era m¨¢s manejable, pero cuando dejaba ro, de aque forma, que sab¨ªa lo que estaba rechazando y por qu¨¦, simplemente ese ego de magnate poderoso se le iba por el suelo. ¨C ?De verdad? ?Y por qu¨¦ crees que yo no ser¨ªa capaz de entender eso? -sise¨®. ¨C Porque usted no quiere una esposa, sino otra empleada a que gobernar, una que solo sirva para cuidar ni?os, y eso es triste, porque ser¨¢ exactamente lo que Sophia aprenda ¨C dijo Amelie con una mueca de tristeza-. Ser madre no significa perder nuestra esencia de mujer, se?or King, sino conserva y converti en un ejemplo que nuestras hijas puedan seguir y nuestros hijos respetar. ?A usted le gustar¨ªa que Sophia creciera para ser reina de King¡¯s Holding Corporation¡­ o yegua de cr¨ªa de alg¨²n otro hombre? Nathan se puso l¨ªvido. La quemadura le hab¨ªa dolido menos. Las bofetadas le hab¨ªan causado menos impacto. Amelie sab¨ªa perfectamente que pod¨ªa tenerlo a ¨¦l y lo estaba rechazando abiertamente, y lo peor era que Natha King sent¨ªa que no pod¨ªa rebatirle aque decisi¨®n. ¨C Deber¨ªa pensar un poco en eso ¨C murmur¨® Amelie antes de tomar bandeja de t¨¦ y salir de cocina, dej¨¢ndolo mudo y petrificado en su lugar. 1 Entonces era oficial: Amelie sab¨ªa que los Wilde lo estaban enga?ando. Amelie sab¨ªa todo lo que el ofrec¨ªa para salvadora de su hija. Amelie hab¨ªa decidido no remar ese derecho¡­ . porque Amelie no quer¨ªa casarse con ¨¦l. -?Maldici¨®n! Para pr¨®xima beso a fuerza y que me vuelva a golpear ¨C pens¨® en voz alta¡ª. ?Voy a salir mejor que con otra bofetada mental de estas! 2 Se mes¨® los cabellos con frustraci¨®n y respir¨® hondo antes de salir a terraza. Aques pbras de la chiqui eran demasiado profundas, demasiado maduras¡­ y demasiado ciertas. Se reuni¨® con su familia, desestim¨® quemadura y se dedic¨® a pasar un buen rato hasta que Amelie anunci¨® que deb¨ªa irse. Vio c¨®mo Sophia abrazaba con cari?o y protestaba porque no quer¨ªa que se fuera. Para Nathan era una sensaci¨®n extra?a: Las mujeres se acercaban a Sophia para tener eso a ¨¦l, y all¨ª estaba Amelie Wilde, rechaz¨¢ndolo a ¨¦l, prefiriendo a Sophia¡­ Y entonces Nathan supo que solo le quedaba algo por descubrir: ¨¦l estaba fuera de ecuaci¨®n, pero ?cu¨¢nto estaba realmente Meli dispuesta a hacer por su hija? 2 Apenas chica atraves¨® puerta, Nathan se llev¨® a Sophia a su habitaci¨®n para arropa, pero antes de que ni?a se durmiera se sent¨® a sudo. -Sophi, a ti te agrada Meli ?verdad? ¨C le pregunt¨® y su hija se sent¨® en cama de inmediato. -?Mucho, con M de much¨ªsimo! ¡ª respondi¨® apurada. Nathan asinti¨® y mir¨® con una sonrisa. -Entonces, ?qu¨¦ te parece si t¨² y yo hacemos un trato? Explicarle a Sophia lo que quer¨ªa hizo que los ojos de ni?a briran con emoci¨®n, y Nathan King no se sorprendi¨® para nada cuando Sophia rg¨® la manito para estrechar suya. 1 -?Trato hecho, pap¨¢! -sentenci¨®. Nathan le dio un beso y apag¨® luz antes de salir, viendoo su hija se acurrucaba con una sonrisa. ¨C T¨² vas a ser reina de King¡¯s Holding Corporation ¨C sentenci¨®. LA NOVIA EQUIVOCADA CAP铆TULO 17 LA NOVIA EQUIVOCADA CAP¨ªTULO 17 CAPITULO 17. ?Eres un p¨¦simo padre! Para Stephanie, aque semana en el hospital hab¨ªa sido como una agon¨ªa. No hab¨ªa podido salir hasta que no le hab¨ªan avisado que mocosita King hab¨ªa regresado a escu. ¨C ?Dios! ?Ya me estaba volviendo loca con esto! ¨C le rem¨® a su madre-. ii Tienes idea de cu¨¢ntos seguidores he perdido en mis redes sociales?! ¨C Bueno ya, ya¡­ lo importante es que ni?a volvi¨® a rutina y nosotros ganamos una semana m¨¢s, ya falta menos para boda -replic¨® Heather-, Ahora tenemos que seguir con el n. Tienes que acostarte con Nathan King, tienes que embarazarte de inmediato. Stephanie frunci¨® el ce?o, disgustada. No le hab¨ªa gustado idea desde el principio, pero se trataba de tener buena vida que se merec¨ªa y e estaba dispuesta a hacer lo que fuera necesario. ¨C Est¨¢ bien, mam¨¢ ¨C dijo con determinaci¨®n-. Har¨¦ lo que sea para embarazarme, pero es que el est¨²pido de Nathan ni siquiera me mira, no logramos tener un momento a ss¡­ Heather sonri¨® con satisfi¨®n y abraz¨® a su hija. ¨C Tranqu, tu cumplea?os ser¨¢ en una semana, soportalo hasta entonces y en esa fiesta te garantizo que podr¨¢s meterlo en tu cama. Stephanie se qued¨® en silencio, mientras su madre le explicaba los detalles de su n para poder asegurar su matrimonio con Nathan King. Ese d¨ªa volvi¨® a rutina de esperar a Sophia en empresa y cuida ens tardes. La ni?a se mostraba indiferente, pero siempre acababa haciendo algo que exasperaba. Amelie era quien cuidaba, pero ¨²ltimamente siempre hab¨ªa algo en empresa que lograba complicar su tarde, y para Stephanie quedarse s con Sophia era un suplicio. Odiaba tener que lidiar con una ni?a de siete a?os, y encima caprichosa. La peor parte empez¨® cuando Sophia decidi¨® que quer¨ªa pasars tardes en su propia casa, y a Stephanie no le quedaba m¨¢s remedio que pa?a, porque ah¨ª estaba bajo estricta vigncia del abuelo King. ¨C iStephanie! -gritaba Sophi-. Se me cay¨® un juguete en el retrete del ba?o. ¡°?Maldita mocosa!¡±, gru?¨ªa mujer para sus adentros mientras se ve¨ªa obligada a usar el destapa ca?os, algo que jam¨¢s hab¨ªa tocado en su vida. -?Stephanie! ¡ªera Sophi otra vez¡ª. Se me volc¨® el jugo en alfombra de mi habitaci¨®n -?Por qu¨¦ yo? -se quejaba Stephanie, mientras limpiaba, restregando a cuatro pataso peor de las sirvientas¡ª. ?No podr¨ªa ser m¨¢s responsable yer en cocina? Sophia levant¨® mirada de inmediato, con una sonrisa culpable. ¨C ?Stephanie! ¨C volvi¨® a gritar ni?a, esta vez con un tono de voz m¨¢s dulce y angelical. Stephanie se volvi¨® a mira, y en ese instante supo que estaba perdida. ¨C Qu¨¦eeeeeee!? ¡ª Tengo hambre, hazme algo deer. Comida casera, si eres tan amable. Y m¨¢s vale que sea buena porque mi padre viene aer. Tres horas, y media cocina incendiada despu¨¦s, mientras Stephanie se miraba sus cejas chamuscadas y trataba de no perder el control, Sophi se deten¨ªa junto a e. ¨C Mi pap¨¢ avis¨® que ya no va a venir aer, por suerte para ti, porque si llega a ver este desastre seguro se enoja -dijo ni?a con una sonrisa malvada. -?Eres¡­. eres¡­! ?Eres el demonio! -grit¨® Stephanie -?Eso no es muy agradable! -respondi¨® Sophia a vez, y luego hizo un puchero en diri¨®n a su abuelo, que mir¨® mal a Stephanie¨C ?Es muy dif¨ªcil ser mi mam¨¢, verdad? 1 Desde ese d¨ªa,s tardes en casa de los King fueron un aut¨¦ntico infierno para Stephanie. Nunca sab¨ªa que podr¨ªa estar haciendo Sophia paraplicarle vida, y obliga a hacer cosas que detestaba solo porce. Sin embargo por muy mal que estuvierans cosas, en el fondo sab¨ªa que aque ni?a pod¨ªa ser mucho peor. ¨C Hoy vamos a jugar as maquillistas. D¨¦jame peinarte. ¨C Nooooo, espera, mi cabeza solo toca mi estilista¡­ -se neg¨® Stephanie, pero despu¨¦s de una monumental perreta de Sophia, no le qued¨® m¨¢s remedio que dejarse peinar. Media hora despu¨¦s estabao un pollo desplumado y solo escuch¨® un peque?o: -?Oh, oh! -de Sophi. -?¡±?Oh, oh!¡± qu¨¦? ¨C pregunt¨® asustada y vio cara de fingida inocencia de ni?a en el espejo. ¨C Mi goma de mascar se me acaba de caer en tu cabeza¡­ y creo que acabo de peinar. ?Ups! ¨C iQue qu¨¦eeeeeeeee?! ¡ªgrit¨® Stephanie mientras ve¨ªa el amasijo de goma de mascar y trataba desesperadamente de saca de surgo cabello; pero manipci¨®n solo lograba extende m¨¢s¡ª. ?T¨² no eres una ni?a, eres una pesadi! Ese d¨ªa sali¨® de mansi¨®n King m¨¢s hist¨¦rica que de costumbre, Amelie escuch¨® hacer un esc¨¢ndalo en mansi¨®n Wildeo jam¨¢s hab¨ªa escuchado otro, y empez¨® a preocuparse seriamente. ¨C ?O vas ma?ana a cuida, o te juro que voy a terminarnzando a mocosa del demonio por un balc¨®n, aunque luego no me pueda casar con su est¨²pido padre! ¨C le vocifer¨® su prima esa noche. ¨C Pero¡­ ?qu¨¦ te ha hecho Sophia para que est¨¦s tan enojada? ¨C le pregunt¨® Amelie, sorprendida. ¨C No s¨¦¡­ ?todo! No soporto m¨¢s sus bromas, sus peque?os juegos malvados¡­ ?LO ¨²nico que quiero es que esta pesadi acabe! ?La detesssssssstooooo! Al d¨ªa siguiente Meli le suplic¨® a su supervisora que no le diera trabajo en horas extras, para poder ir a cuidar de Sophia por un rato. Se qued¨® con e mientras su prima sergaba depras y juntas hicierons tareas y haron. ¨C De verdad es muy m conmigo ¨C llorique¨® Sophie-. E no me quiere, solo es una bruja fea y malvada. ?Es madrastra fea y malvada! ?T¨² puedes ser mi hada madrina, por favor, Meli? Nunca,o en ese instante, Amelie dese¨® tener poder para cumplir con todos los sue?os de aque ni?a, pero por desgracia sab¨ªa que su prima no iba a cambiar, y con el paso de los d¨ªas, realmente empez¨® a temer que Stephanie llegara astimar a Sophia. Y todos sus miedos se hicieron realidad el d¨ªa que encontraron a peque?a y aNathan en el estacionamiento de empresa. El CEO tra¨ªa a su hija de escu, y se bajaron de su auto para reunirse con Stephanie. Amelie, que esperaba escondida en el coche de Stephanie, escuch¨® decir: -?Pap¨¢, hoy vi muchos videos de Stephanie en inte! Creo que tendr¨¦ queparti con mucha gente. -Bueno, Sophi, eso es porque yo soy una influencer muy importante¡­ ¡ªenz¨® a decir Stephanie, pero Nathan interrumpi¨® con tono tajante. ¨C Eras ¡ª sentenci¨®. -?Eh? ?Qu¨¦¡­? -Stephanie estaba aturdida¨C ?Pero qu¨¦ dices? _¡±Eras¡± influencer. Cuando nos casemos tendr¨¢s que dejar todo eso -confirm¨® Nathan. -?Pero por qu¨¦? ¨C exm¨® mujer, at¨®nita ¨C. Los influencers son personas importantes¡­ famosas¡­ que inspiran a otros, les dan consejos¡­ ¨C Y que pierden un tiempo muy valioso ¨C replic¨® el CEO-. Sophia tiene raz¨®n, e no tiene por quepartirte, despu¨¦s de boda todo tu tiempo debe ser para e, para atende, nada de videos ni seguidores ?entendido? Nathan se fue de all¨ªo si eso fuera un asunto zanjado, pero apenas desapareci¨® tras puerta de aquel ascensor cuando Stephanie se gir¨® hacia Sophia con el rostro desencajado. Meli apenas tuvo tiempo de reionar cuando vio a su prima agarrar a ni?a des asas de moch y levanta del suelo, gritando: -? mocosa! -?Su¨¦lt! -grit¨® Amelie y se quito des manos. -??Es que no escuchaste!? ¨C vocifero Stephanie-.i?C¨®mo puedes quitarme mi carrera, mi fama, mis seguidores¡­?! ?Te odio! ¨C ?E no te est¨¢ quitando nada, Stephanie! ¡ª defendi¨® Amelie-. Si no quieres perder nada de eso, con no casarte con Nathan King basta y sobra. -?Ya quisieras! ?Verdad, mugrosa? -escupi¨® Stephanie- . ?Pero no se les va a hacer! ?A ninguna des dos! ?Me voy a casar con Nathan King, y cuando eso pase mocosa del demonio se va a un internado y t¨² a calle! Stephanies dej¨® ss en aquel estacionamiento y Meli suspir¨® antes de agacharse junto a ni?a. -?Est¨¢s bien? -S¨ª, pero ?viste? Te dije que es muy m-murmur¨® Sophi ¡ª ?Y a ti por qu¨¦ siempre te amenaza con echarte a calle? Property ? N?velDrama.Org. Amelie hizo un puchero muy simr. -Bueno¡­ sus pap¨¢s pagaron mi escu y ahora quieren que les devuelva el dinero. As¨ª que les debo mucho -respondi¨® Amelie y enseguida cambi¨® de tema. Sin embargo preocupaci¨®n por ni?a era cada vez mayor, as¨ª que hizo que Sophia le pidiera al abuelito James que recogiera, y decidi¨® que e ir¨ªa a har con el Presidente King. -No es tu problema, Meli, no es tu problema, solo tienes que aguantar dos meses m¨¢s y luego podr¨¢s escapar de tus t¨ªos¡­ Pero por desgracia para e, Amelie no ten¨ªa coraz¨®n para ser indiferente al sufrimiento de una ni?a, as¨ª que termin¨® tocando a puerta de oficina principal y entrando. Nathan trat¨® de reprimir sonrisa y poner cara de p¨®ker cuando vio entrar. -Amelie, ?en qu¨¦ puedo ayudarte? -Bueno¡­ a m¨ª nada, pero quisiera harle de Sophia. E no se siente bien con Stephanie. -Soy consciente de lo que me vas a decir, pero si mi hija tiene quejas, puede venir a m¨ª y decis - replic¨® Nathan d¨¢ndole vuelta a su escritorio. -?Sophi no le va a decir, porque no quiere preocuparlo! Pero ya es demasiado evidente que est¨¢ pasando mal. ?Sophia es una ni?a buena, inocente y no merece sufrir por el ego¨ªsmo de su padre! Nathan frunci¨® el ce?o al escuchar aques pbras y se acerc¨® a e peligrosamente. -?Ego¨ªsmo? ?Dice que soy ego¨ªsta por querer darle a mi hija una madre que ame? -espet¨® con fiereza y Amelie temblo. ¨C ?Y qu¨¦ diablos le hace pensar que Stephanie pueda ama? ?Rayos, usted lo mismo me parece un buen padre que un hombre muy obtuso! -?Ten mucho cuidado en c¨®mo me has, ni?a! ¨C sise¨® Nathan peg¨¢ndose a e y apret¨® los dientes cuando sinti¨® dejar de respirar. ?Era tan linda cuando hac¨ªa eso!-. ?Puedes marloo quieras, pero estoy decidido a casarme para darle una madre a mi hija! ?Si tan preocupada est¨¢s porque Stephanie pueda ser una p¨¦sima madre, entonces ocupa su lugar! ¨C Nathan se inclin¨® sobre su boca con un gesto provocativo¡ª. ?Qu¨¦ me dices? A Meli se le dtarons pups y le temron los labios. ?De verdad le estaba proponiendo¡­? ¨C Nnn-no-susurr¨® y Nathan hizo una mueca antes de separarse de e. -Entonces ser¡­ ¡ª pero voz de su asistente en el telefonillo lo interrumpi¨®. -Se?or King, se?orita Wilde va hacia all¨¢. En un segundo Nathan tir¨® de mano de Amelie y meti¨® a empujones en su ba?o. -?Qu¨¦ hace?.-jade¨® Meli. ¨C Ten¨ªas raz¨®n: tengo que respetar a mi prometida, y seguro que a Stephanie no le gusta que yo est¨¦ hando con su sirvienta. No te atrevas a salir de aqu¨ª ¨C le advirti¨® encerr¨¢nd en el ba?o. Un momento despu¨¦s Amelie lo escuchaba har con su prima en el tono m¨¢s meloso del mundo. Stephanie hab¨ªa ido a llevarle al CEO una invitaci¨®n para su fiesta de cumplea?os, que ser¨ªa al d¨ªa siguiente, y Nathan, ni corto ni perezoso, hab¨ªa prometido ir sin falta icon toda su familia! Amelie solt¨® un suspiro mientras los escuchaba. Era evidente que Stephanie quer¨ªa impresionar a los King con esa fiesta, pero ?por qu¨¦ diablos Nathan ten¨ªa que caer en eso? Cuando Stephanie se fue, Nathan abri¨® puerta del ba?o de un golpe y Amelie sali¨®o un hurac¨¢n. -?Eres un p¨¦simo padre! ¡ª le reproch¨® con los pu?os apretados¡ª. ?Si hubiera algo peor que ¡°ogruto¡± te lo dir¨ªa! Se march¨® de all¨ª azotando puerta y Nathan levant¨® una ceja desafiante. ¨C ?A s¨ª? ?Pues ya me est¨¢s tuteando de nuevo! ¨C le espet¨® al camino por el que se hab¨ªa ido,o si e estuviera todav¨ªa ah¨ª ¡ª. ?Maldici¨®n! Creo que debo ser medio masoquista porque ya hasta me gusta cuando me grita¡­ LA NOVIA EQUIVOCADA CAP铆TULO 18 LA NOVIA EQUIVOCADA CAP¨ªTULO 18 CAPITULO 18. Pru¨¦batelo o te lo pruebo Lo odiaba, lo odiaba con todo su coraz¨®n. Amelie jam¨¢s hab¨ªa detestado a nadieo detestaba a Nathan King en ese momento. Si hubiera podido patearlo lo habr¨ªa hecho, pero por desgracia hab¨ªa una tendencia peligrosa a que algo tr¨¢gico pasara cuando se tocaban. ?Y s¨ª, un beso con aquel hombre ya era algo muy tr¨¢gico! -?C¨®mo puede decir que Sophi es lo m¨¢s importante para ¨¦l cuando es obvio que Stephanie detesta? ??Y el idiota no se da cuenta de eso!? -rezongaba Meli al d¨ªa siguiente mientras organizaba su peque?o almac¨¦n-. ?Es un ogro¡­ tarado¡­ idiota¡­ bruto¡­! ¨C ?¡±Ogruto¡±? ayud¨® una vocecita y Arnelie gir¨® sobresaltada para encontrarse a Sophia parada en su puerta. -?Sophi? ?Qu¨¦ est¨¢s haciendo aqu¨ª, cielo? ¡ªpregunt¨® Meli agach¨¢ndose junto a e, preocupada, porque no era normal que ni?a saliera de escu tan temprano. ¨C Pues tengo que hacer algo que no me gusta, pero dice pap¨¢ que es obligatorio, as¨ª que me sacaron antes de escu para que me aliste -respondi¨® Sophia con un puchero. Amelie arrug¨® el ce?o, porque ya se imaginaba qu¨¦ era lo que molestaba a ni?a. ¨C ?Es por invitaci¨®n para fiesta de cumplea?os de Stephanie? ¨C le pregunt¨® y peque?a le mostr¨® un sobre. ¨C Exacto. Tengo que ir, pero no quiero. E es una pesada y no me gusta¡­ pero tenemos que ir todos -respondi¨® Sophie encogi¨¦ndose de hombros¡ª. Pap¨¢ dijo que era importante. Amelie suspir¨® profundamente mientras miraba el sobre. Si Nathan pensaba que era un hombre inteligente estaba muy equivocado. Amelie sab¨ªa muy bien para qu¨¦ era aque fiesta: solo una oportunidad para que Stephanie lo montarao a semental designado y le sacara un embarazo. La s idea le revolv¨ªa el est¨®mago, pero sab¨ªa que no ten¨ªa derecho a opinar. -Lo siento, nena -murmur¨®¡ª. S¨¦ que es inc¨®modo, pero debes obedecer a tu pap¨¢. Igual yo estar¨¦ all¨ª para cuidarte mientras los adultos se divierten. Sophia neg¨® despacio y suspir¨®. -La verdad es que no, mi pap¨¢ dice que debo estar con los invitados durante toda fiesta, pero me dijo que me dejar¨¢ llevar una invitada para que me quede tranqu ¨C murmur¨® con los ojillos esperanzados¡ª. ?Podr¨ªas venir conmigo, Meli, por favor? ?Como mi invitada? Amelie estaba muy tentada a negarse, pero verdad era que le dol¨ªa el coraz¨®n al pensar que Sophia ten¨ªa que pasar tiempo con Stephanie y su mal car¨¢cter, as¨ª que no ten¨ªa m¨¢s remedio que ir. Tratando de ocultar su ansiedad, Amelie asinti¨® lentamente. ¨C Por supuesto que ir¨¦ contigo, cari?o -dijo suavemente-. Ser¨¦ tu invitada para fiesta y me asegurar¨¦ de que te diviertas. ¨C ?Podremos hacer maldades? ¡ªpregunt¨® ni?a con tono inocente. ¡ª Pues eso espero, porque de lo contrario no s¨¦ a qu¨¦ ir¨ªamos ¨C respondi¨® Amelie conplicidad. Sophia esboz¨® una sonrisa de alivio mientras echaba los brazos al cuello de muchacha. ¨C Muchas gracias, Meli ¨C dijo d¨¢ndole un beso¡ª. S¨¦ que va a ser horrible, pero saber que est¨¢s a mi lado lo hace un poco mejor. Ahora tenemos que prepararnos para fiesta. Amelie mir¨® alrededor y con mucha pena detuvo su entusiasmo. ¨C Nena, lo siento, pero es muy temprano, no puedo salir del trabajo todav¨ªa. -?Oh, no te preocupes, le ped¨ª a mi pap¨¢ que te hiciera un justificante, mira! Sophi le entreg¨® un papel inmacdo que dec¨ªa: ¡°A supervisora de log¨ªstica: Favor de darle el resto del d¨ªa libre a Miss Tropiezo. 4 Atentamente, Presidente King¡± Amelie abri¨® boca con sorpresa, porque abajo estaba ya firma de su supervisora, y eso significaba que lo hab¨ªa entendido. -?Me dice¡­ me dice¡­? i?Tu padre me dice Miss Tropiezo?! ¡ªescandaliz¨®. 2 -Creo que es justo ya que t¨² me dices ¡°ogruto¡± ¡ªse escuch¨® una voz ronca desde puerta y Amelie se puso l¨ªvida mientras Nathan trataba de aguantarse risa ¨C. Yo veo que ya est¨¢n listas, ser¨¢ mejor que nos vayamos. Amelie se qued¨® estupefacta. ?Irse? ?Con ¨¦l? ?A d¨®nde? Nathan pareci¨® leerle el pensamiento y se acerc¨® a e. -Sophia quiere un vestido nuevo, as¨ª que nos vamos depras¡­ Y s¨ª, yos voy a llevar ¨C der¨® con una sonrisa que a Meli se le antoj¨® siniestra¡ª. As¨ª que ap¨²rate, Miss Tropiezo, que nos vamos. La muchacha asinti¨® en silencio y se puso de pie, lista para salir, pero no sin antes sacarle lengua. -?Miss Tropiezo? ¨C le susurr¨® entre dientes mientras caminaban hacia el estacionamiento-. ?Te importar¨ªa marme Amelie en p¨²blico? ¨C ro, Miss Tropiezo -respondi¨® Nathan sonriendo. Sophia no pudo resistirse y estall¨® en carcajadas, y los dos adultos se quedaron mirando aque alegr¨ªa con una ternura infinita. Despu¨¦s de eso todo fue silencio amenazante y miradas asesinas entre el CEO y Amelie, y en cuesti¨®n de minutos ya estaban en el auto rumbo a tienda. ¨C Esta va a ser una tarde perfecta ¨C anunci¨® Sophia y su padre murmur¨®: ¨C De eso no tengo ninguna duda. Nathan llev¨® a Sophia aprar los vestidos de fiesta m¨¢s bonitos que jam¨¢s hubieran imaginado, y Meli ayud¨® a escoger varios que les gustaron mucho as dos. Se notaba que ni?a lo estaba pasando genial modndo aquellos trajecitos que parec¨ªan sacados de cuentos de hadas.. ¨C No te preocupes, Miss Tropiezo. Tengo un n para que esta tarde tambi¨¦n sea perfecta para ti ¨C dijo Nathan acerc¨¢ndose a su o¨ªdo. Amelie lo mir¨® con desconfianza, y no pudo evitar sorprenderse mientras entraban en primera tienda de vestidos para adultas. -?No, no, no, no! Yo ya tengo vestidos¡­ ¨C ?As¨ª de bonitos? ¨C pregunt¨® Sophia con una expresi¨®n inocente que le arranc¨® a Meli un puchero. ¨C Bueno¡­ a lo mejor no tan bonitos¡­ -?Por favor, Meli, eres mi invitada! -insisti¨® ni?a,. Yo tambi¨¦n quiero que t¨² parezcas una princesa. ?Por favor? ?Compl¨¢ceme! ?s¨ª? A muchacha no le qued¨® m¨¢s remedio que aceptar y enseguida Sophia y Nathan bombardearon con preguntas sobre su estilo y sus gustos, tratando de encontrar el vestido perfecto para e. Pero a pesar de sus esfuerzos, Amelie segu¨ªa sinti¨¦ndose inc¨®moda. Cuando pensaba ques cosas no pod¨ªan ir peor, Sophia se escap¨® hasta el otrodo de tienda y Nathan agarr¨® del brazo y apart¨®. La mir¨® profundamente a los ojos, haciendo que perdiera el aliento en un solo segundo, y luego puso dnte de e un vestido color azul marino que contrastaba con sus ojos ros. Amelie ya lo hab¨ªa visto, pero era excesivamente costoso, incluso ten¨ªa incrustada pedrer¨ªa de alto valor. Toda tienda era muy cara, pero ese vestido mucho m¨¢s. -No puedo dejar que mepres esto ¨C murmur¨® pegando espalda a pared y pasando saliva. ¨C ?Por qu¨¦ no? ¨C Porque tengo intenci¨®n de pag¨¢rtelo de regreso y siento que no me alcanzar¨ªa vida repartiendo paquetes para hacerlo ¨Crespondi¨® Meli con sinceridad. ¨C Bueno¡­ ¨C voz de Nathan King sali¨® de su garganta en un tono tan seductor que a Meli se le erizaron hasta los pensarnientos-, quiz¨¢s yo pueda encontrar otra forma de que me pagues. La muchacha se qued¨® aturdida. ?Le estaba¡­ le estaba coqueteando? ¨C Pru¨¦batelo ¨C insisti¨® Nathan. ¨C No¡­ ¨C Pru¨¦batelo o te lo pruebo ¨C amenaz¨®-. Y s¨¦ que yo voy a disfrutarlo mucho m¨¢s a mi modo. 2 Meli tom¨® el perchero y sali¨® huyendo de ¨¦l hacia el probador. Era un vestido exquisito, parec¨ªao si llevara encima una fortuna, pero sab¨ªa que no era precisamente eso lo que pon¨ªa nerviosa. ¨C Lo siento, pero no puedo venderle este vestido, se?or King ¨C le explic¨® poco despu¨¦s una des chicas de tienda al intentar pagarlo¡ª. Este es el mejor vestido de toda temporada, el principal de la coli¨®n¡­ ¨C ?Me est¨¢ viendo pesta?ear? ?Le pregunt¨¦ el precio acaso? -replic¨® Nathan. ¨C No¡­ no es eso, es que ya fue apartado, lo mandaron a pedir hace semanas, alguien debi¨® sacarlo as perchas por error ¨C se disculp¨® mujer nerviosa y Nathan le sonri¨® con condescendencia. ¨C Haga el favor, me a su gerente, y mientras, vaya empacando el vestido, porque me lo llevo ¨C le asegur¨® con tono confiado. 3 Pagar el triple de lo que costaba lo ten¨ªa sin cuidado, y al final, por mucho que protestara Meli o mucho que se asombrara el gerente de tienda por su oferta, Nathan King hizo lo que siempre hac¨ªa: salirse con suya, y no solo se llev¨® el vestido, sino tambi¨¦n los zapatos a juego. Luego de eso llev¨® as chicas aer. Les propuso llevas tambi¨¦n al sal¨®n de belleza, para que les arreran el pelo y maquiran, pero tanto Melio Sophi se negaron. -?Vamos a tener una tarde de chicas privada! ¡ª der¨® Sophia y Amelie le sigui¨® el juego, emocionada. El CEOs llev¨® de regreso a mansi¨®n, donde tuvieron su tarde de belleza, maquije, peinado, y lo que fuera que hicierans mujeres. Mientrass dos chicas empezaban a prepararse para fiesta, Amelie no pod¨ªa evitar sentirse inquieta por lo que le esperaba. Sab¨ªa que Stephanie estaba neando algo siniestro y tem¨ªa ques cosas se le fueran des manos durante fiesta. Adem¨¢s estaba segura de que iba a poner el grito en el cielo cuando viera llegar con los King. Justo as ocho de noche Nathan y el abuelo estaban esperando al pie des escaleras, cuandos chicas bajaron. Sophia llevaba un vestido rosa pastel con un granzo a espalda, llevaba el cabello onddo y parec¨ªa una peque?a princesita. Y Amelie parec¨ªa salida de una revista de modas con su vestido azul ajustado. Nathan no pudo evitar notar lo hermosa que era. Ten¨ªa una belleza suave y natural, que se notaba especialmente por ausencia de un maquije recargado. Era una muchacha preciosa y a ¨¦l le estaban aleteando mariposas, ¨¢gus y hasta dragones en el est¨®mago. ?! -?Maldici¨®n! -murmur¨® para s¨ª mismo-, ten¨ªa que haberleprado un vestido m¨¢s tapado. -?Pero qu¨¦ lindas est¨¢n estas dos damitas! -exm¨® el abuelo James y Nathan vio c¨®mo joven se sonrojaba y miraba sus pies para no cruzar mirada con ¨¦l. Amelie lo mir¨® de reojo, estaba enfundado en un esmoquin negro que resaltaba su piel ra y sus ojos profundos. Era un hombre muy atractivo, y no pod¨ªa negar que se sent¨ªa muy intimidada cuando se comportaba con amabilidad,o si nunca tuviera ras sus intenciones. ?Vaya, que era mejor cuando estaban discutiendo! Amelie tom¨® mano de Sophia y pocos minutos despu¨¦s sub¨ªan todos al Roll Royce y se dirig¨ªan hacia mansi¨®n Wilde. Al llegar, fueron recibidos por madre de Stephanie, quien salud¨® a los King con deferencia y estaba lista para hacerlos pasar al gran sal¨®n cuando se fij¨® en Amelie. ¨C ?Y esta qu¨¦ hace¡­ as¨ª? ¨C siseo mir¨¢nd de arriba a abajo y los ojos de Nathan se oscurecieron en un segundo. -Es una invitada de mi hija, ?alg¨²n problema? increp¨® y Heather apret¨® losbios con impotencia, porque lo primero que hab¨ªa notado en e era su vestido. Aquel no era un vestido cualquiera y sab¨ªa que iba a causar muchos problemas. * -Creo que lo mejor ser¨¢ que entren los se?ores King, y t¨² te quedes en los jardines, Amelie¡­ -Y yo creo que deber¨ªa darme vuelta y subirme de nuevo a mi auto -replic¨® Nathan con tono hosco ¡ª. ?Qu¨¦ parte de que es invitada de mi hija no se entendi¨®? Heather apret¨® los dientes y se hizo a un lado para dejarlos pasar. Sophia iba prendida de mano de Amelieo si fuera un peque?o pulpito. 1 En el sal¨®n encontraron a Stephanie y sus amigas, y a muchacha le bast¨® una s mirada para entender que su prima iba a descontrrse. 2 Copyright by N?v/elDrama.Org. Stephanie sonri¨® al ver a Nathan, pero en cuanto sus ojos tropezaron con Amelie su expresi¨®n se desencaj¨® de furia. -?Qu¨¦ est¨¢s haciendo aqu¨ª? ¡ª acus¨® siseando para que nadie m¨¢s oyera-.; Y sobre todo! ?Por qu¨¦ traes puesto mi vestido? ??C¨®mo pudiste rob¨¢rtelo!? LA NOVIA EQUIVOCADA CAP铆TULO 19 LA NOVIA EQUIVOCADA CAP¨ªTULO 19 CAP¨ªTULO 19. Nunca podr¨ªa ser se?ora de casa Para Aquiles Wilde era dif¨ªcil decirle que no a Stephanie, en especial porque hab¨ªa criadoo una ni?a superficial y caprichosa, y veinticinco a?os despu¨¦s ya no ten¨ªa arreglo, as¨ª que cuando su hija se hab¨ªa antojado de aquel lujoso vestido de la coli¨®n de Armani Priv¨¦, al viejo no le hab¨ªa quedado m¨¢s remedio que desembolsar una peque?a fortuna para hacer el pedido. Despu¨¦s de todo era el cumplea?os de su hija,prometida con el hombre m¨¢s rico de ciudad, no ten¨ªa dudas de que en alg¨²n momento lograr¨ªa que su futuro yerno le devolviera aquel dinero. Sin embargo aque misma tarde hab¨ªan mado de tienda para decirle que desafortunadamente alguien hab¨ªa tomado su vestido, tienda le hab¨ªa dado unapensaci¨®n del diez por ciento sobre el valor de prendao disculpa y Aquiles se hab¨ªa quedado encantado. Stephanie, por otrodo, estaba furiosa. Lo que ni e ni Aquiles pod¨ªan imaginar era que iban a ver ese mismo vestido, esa misma noche, en un cuerpo muy diferente. A Stephanie Wilde le ard¨ªan los ojos, sent¨ªa que se le quemabans pups solo de ver a su prima con un vestido que deb¨ªa ser suyo. ¨C ?Qu¨¦ est¨¢s haciendo aqu¨ª? ¨C acus¨® con rabia-. ?Y sobre todo! ?Por qu¨¦ traes puesto mi vestido? ??C¨®mo pudiste rob¨¢rtelo!? Meli apret¨® con fuerza mano de Sophia. -Yo no me rob¨¦ nada¡­ -?ro que s¨ª! -replic¨® Stephanie y Nathan sinti¨® que le herv¨ªa sangre ens venas. ?Stephanie pretend¨ªaprar un vestido con el dinero que su familia estaba rob¨¢ndole a Meli, la tratabao criada y encima ten¨ªa el descaro de madrona?-. ?Ese vestido es caro, car¨ªsimo! ?No hay forma de que lo tengas a menos que lo hayas robado! Nathan estaba a punto de responderle cuando su hija dio un paso adnte. -?Yo se lopr¨¦! ¡ª der¨® Sophia con fuerza y Stephanie mir¨®o si fuera un gremlin reci¨¦n mojado-. Meli no se rob¨® nada, yo se lopr¨¦ porque es mi invitada. 2 -?Qu¨¦¡­?Copyright by N?v/elDrama.Org. -?Mi pap¨¢ mie dio permiso para traer a una invitada y yo se lopr¨¦! ¡ªespeto ni?a y en ese mismo instante a Stephanie Wilde se le cay¨® todo el teatro, entendi¨® por qu¨¦ le hab¨ªan negado el vestido a e, obvio los King eran m¨¢s importantes, y adem¨¢s hab¨ªan preferido gastarse una peque?a fortuna en est¨²pida de Amelie. -?Al menos me trajiste un regalo de cumplea?os? ¨C le pregunt¨® a Nathan entre dientes, intentando no gritar. -?Ah, por supuesto! ?Eres mi prometida, Stephanie! ??C¨®mo podr¨ªa olvidar tu regalo de cumplea?os!? ¡ªrespondi¨® ¨¦l entreg¨¢ndole una caja cuadrada envuelta en lujoso papel de regalo. Med¨ªa unos veinticinco por quince cent¨ªmetros y pesaba un poco, as¨ª que Stephanie sonri¨® de oreja a oreja al imaginar un cor lleno de diamantes o algo exageradamente caro. Abri¨® el regalo con impaciencia y encontr¨® un libro dentro, un peque?o libro, hermoso y elegante. ¨C ?Qu¨¦ es esto? ¨C pregunt¨® confundida. -¡°La insoportable levedad del ser¡±, de Mn Kundera, iprimera edici¨®n! -dijo Nathan con orgullo¡ª. ?Lo eleg¨ª yo mismo! Stephanie parpade¨®o si hubieran golpeado. ?No pod¨ªa ser cierto! ?Ten¨ªa que ser una broma! -?No me gustan los libros! -gru?¨®-. ?Literalmente, el vestido de ni?era de tu hija cuesta diez mil veces m¨¢s que esto! Nathan mir¨® a Amelie. ¨C Invitada ¨C le record¨® a Stephanie-. Pero bueno¡­ es que ese lopro Sophia¡­ debe ser mejor compradora que yo¡­ -??T¨² crees!? -escupi¨® Stephanie fuera de s¨ª. Y en ese momento Aquiles se acerc¨® a e con una sonrisa forzada en losbios, intentando calma. ¨C Creo que no entiende lo que ha pasado aqu¨ª, se?or King ¨C le dijo con nerviosismo-. Ese vestido era el favorito de Stephanie, lo hab¨ªa pedido hac¨ªa semanas, pero tienda avis¨® que alguien m¨¢s lo hab¨ªa Nathan levant¨® una ceja sugerente. -?Y qu¨¦ me sugiere que haga, se?or Wilde? ?Deber¨ªa llevarme a Amelie a primera habitaci¨®n vac¨ªa, desnuda y echar afuera el vestido para que Stephanie se lo pueda poner? Y por m¨¢s educado que pareciera, a Stephanie le pareci¨® una amenaza,o si le dijera que en ese caso ten¨ªa intenci¨®n de quedarse en ese cuarto con una Amelie desnuda. -Ser¨¢ mejor que todos vayamos a disfrutar de fiesta ¨C intervino Heather-. ; Que corra champa?a! Pero a Stephanie no le importaba ni fiesta ni champa?a en ese momento. La ira ard¨ªa en sus ojos, como si sus pups fueran de fuego. Y los King se apresuraron a alejarse de e mientras los se?ores Wilde intentaban calmar a Stephanie. ¨C ?Me pa?as por champa?a, hija? ¨Cpregunt¨® el abuelo King ofreci¨¦ndole su brazo a Meli y e acept¨® con cortes¨ªa, alej¨¢ndose de all¨ª. -?Operaci¨®n ¡°¨²rs caer¨¢ esta noche¡± casi lista, papi! -exm¨® Sophia, chocando los cinco dedos con Nathan apenas se quedaron solos. 4 ¨C Ese es un nombre de operaci¨®n muyrgo, pero ?ya te dije que eres ni?a de siete a?os m¨¢s inteligente que conozco?-se rio Nathan d¨¢ndole un abrazo. -Soy ¨²nica que conoces -replic¨® Sophia- . Ya casi se vuelve loca bruja de Stephanie ?verdad? ¨C Pues no creo que le falte mucho ¡ª dijo Nathan aguantando risa¡ª. Poco m¨¢s y se convierte en drag¨®n. ¨C ?Y luego nos llevaremos a Amelie a casa y nos quedaremos para siempre? ¨C pregunt¨® ni?a con una sonrisa de esperanza. -S¨ª mi amor, eso espero -suspir¨® Nathan. ¨C Papi, tengo miedo -dijo Sophia con un puchero. ¨C ?De qu¨¦, mi amor? -Es que Meli es muy linda y buena. ?Mira, todo el mundo est¨¢ mirando! i Seguro que todas las personas aqu¨ª se quieren llevar tambi¨¦n! -dijo ni?a-, ?Y si no se quiere ir con nosotros? ?T¨² eres malo con e, papi! ¨C lo acus¨® de repente y Nathan abri¨® y cerr¨® varias veces boca sin saber qu¨¦ responderle. Suspiro pesadamente y se puso de pie, mirando en diri¨®n a Amelie. -No te preocupes ¨C dijo con una sonrisa¡ª. Encontraremos manera de ques cosas funcionen. Era verdad que todos los ojos estaban puestos en e, especialmente los ojos de los hombres. Incluso cuando haban con otras personas, sus miradas s? desviaban por un momento hacia Amelie. Nathan sab¨ªa que aquel vestido era lo de menos. Era una mujer joven y hermosa, y no ten¨ªa ni rastro del desagradableportamiento de Stephanie¡­ ?Y de verdad era loca, pero era una loca bastante razonable teniendo en cuenta que ten¨ªa que soportarlo a ¨¦l y ¨¦l no era nada f¨¢cil de soportar¡­! pero aun as¨ª Nathan experimentaba una sensaci¨®n de posesividad que le preocupaba. Las pbras de Sophia le retumbaban en mente: ?C¨®mo pod¨ªa contrr a todos estos extra?os? ?C¨®mo pod¨ªa asegurarse de que nadie se llevara a Amelie? ¨C Ir¨¦ a har con e ¡ª dijo, y sin esperar respuesta, se alej¨® entre multitud. Sophia se cubri¨® boca cons manos, riendo, y un segundo despu¨¦s el abuelo King estaba a sudo. -?Operaci¨®n ¡°Pap¨¢ caer¨¢ esta noche¡±, casi lista, abuelito! -exm¨® palmeando mano de su mano y el abuelo levant¨® una ceja acusadora. 7 ¨C No tendr¨¢s una operaci¨®n por ah¨ª con mi nombre ?verdad? Sophia pens¨® un momento. ¡ªNo. -?Am¨¦n! ¡ª rio el abuelo antes de ponerse a vigr de nuevo a Amelie, Nathan y Stephanie. Sin embargo noche estaba lejos de acabarse y en pocos minutos todo se iba a descontrr. -?Est¨¢s bien? ¨C pregunt¨® Nathan acerc¨¢ndose a Meli ¡ª. Esa copa de champa?a debe estar hirviendo ya. ¨C Tengo dieciocho, no es edad legal para beber -respondi¨® e. -No me digas que eres des que sigues res porque a estas alturas del campeonato ya no te lo creo ¨C dijo Nathan inclin¨¢ndose sobre e¡ª. ?O no fuiste t¨² que me puso un par de tacones rojos en su primer d¨ªa? Meli se mordi¨® elbio inferior y Nathan King sinti¨® que se le aceleraba sangre ens venas por aquel simple gesto. ?Qu¨¦ diablos ten¨ªa aque chica que parec¨ªa gobernar su cuerpo en un solo segundo? -Estoy cuidando de Sophia ¡ªrespondi¨® Amelie. ¨C Eres una invitada, no una ni?era. -No me gustan estas fiestas ?contento? ¡ªreplic¨® Amelie levantando mirada hacia ¨¦l¡ª. Siento que la gente me mirao un fen¨®meno de circo, no me divierten sus conversaciones y me siento¡­ fuera de lugar ¨C termin¨® suspirando -.Yo no soyo ellos. Ning¨²n vestido puede cambiar eso. ¨C?Prefieres ser ni?era que se?ora de casa? -Nunca podr¨ªa ser se?ora de casa -replic¨® Amelie, y mirada insistente de Nathan hizo continuar-. ?Sabes por qu¨¦ sigo usando los tacones fat¨ªdicos aunque siempre me estoy cayendo de ellos? ¨C le dijo-. Porque son los ¨²nicos que tengo. Con lo que cuesta una de esas botes de champa?a podr¨ªaprar al menos seis pares de zapatos que no me hicieran caerme todo el tiempo. ?Ya s¨¦ que soy torpe pero verdad es que no tener con qu¨¦, tampoco ayuda mucho! A Nathan se le hizo un nudo en garganta. ?Si e supiera! Con un suspiro se acerc¨® a Amelie y le sonri¨®. ¨C No eres torpe, Miss Tropiezo ¨C le dijo, poniendo una mano reconfortante en su hombro-. S¨®lo tienes muy m suerte. Amelie solt¨® una peque?a carcajada y lo mir¨® sorprendida. Nunca hab¨ªa esperado escuchar a Nathan decir algo tan amable y tranquilizador. ¨C ?Gracias? -respondi¨®, sintiendo que se rjaba por primera vez desde que hab¨ªa llegado a fiesta, peroo si el universo quisiera desmentirlo, un segundo despu¨¦s aquel leve empuj¨®n en su espalda la hac¨ªa tambalearse peligrosamente y caer sobre Nathan. Amelie ahog¨® un grito. La copa de champa?a de Nathan fue a dar al suelo, rompi¨¦ndose en mil pedazos mientras intentaba sostene, y de e se volc¨® entre los dos, ensuci¨¢ndolos. -?Eres est¨²pida? ¡ªse escuch¨® detr¨¢s de ellos voz de Stephanie-. ?C¨®mo pudiste ensuciar al Presidente King, Amelie? Amelie estaba a punto de llorar de verg¨¹enza mientras Nathan sosten¨ªa fuertemente entre sus brazos. Se sent¨ªa demasiado humidao para mirarlo a los ojos, pero en vez de solta, Nathan solo abrazaba con fuerza. -?Es que acaso est¨¢s borracha? ¨C sigui¨® Stephanie con malicia, levantando voz para atraer atenci¨®n de todos¡ª. ?C¨®mo puedes estar borracha en un evento tan importante y encima ensuciar a mi prometido? ??Es que no tienes verg¨¹enza!? ¨C ?Y t¨² no tienes sentido¨²n? ¨C le espet¨® Nathan a Stephanie ¡ª ?Qu¨¦ talpasi¨®n? ?Empat¨ªa? ?Al menos intenci¨®n de preguntar? -escupi¨® con evidente molestia, haciendo que todos murmuraran sobre Stephanie-. Yo fui quien se tropez¨® y hizo caerse. ?Te atreves a preguntarme a m¨ª si estoy borracho, o reservas tu insolencia para gente que crees que no puede responderte? Stephanie se puso l¨ªvida en un segundo, porque todos miraban mal. ¨C Nathan¡­ -Es ¡°CEO King¡±, para ti ¨C dijo ¨¦l tomando mano de Amelie y dirigi¨¦ndose a e¡ª. Vamos a buscar donde limpiarnos, estar en una fiesta de porquer¨ªa y encima pegajosos es lo m¨¢s desagradable que hay. LA NOVIA EQUIVOCADA CAP铆TULO 20 LA NOVIA EQUIVOCADA CAP¨ªTULO 20 CAPITULO 20. (A calle! Amelie quer¨ªa que tierra se abriera y se tragara. Tropezar y caer en los brazos de Nathan ya se le estaba haciendo una fea costumbre. Camin¨® tras ¨¦l con rabia, sinti¨¦ndose avergonzada y frustrada por haber sido tan torpe dnte de todos. ¡°?Qu¨¦ demonios me pasa?¡±, pens¨® con amargura. ¡°?Por qu¨¦ parece que no puedo contrr mi propio cuerpo?¡±. Nathan mir¨® con simpat¨ªa y se dio cuenta de lo molesta que deb¨ªa sentirse en ese momento. ¨C No dejes que Stephanie te iode¡­ ¨C Tiene raz¨®n ¨C murmur¨® Amelie mientras Nathan se deten¨ªa sin saber a d¨®nde ir y e fue que tuvo que guiarlo por los interminables corredores de aque casa-. Quiz¨¢s no est¨¦ borracha, pero es cierto que soy muy torpe¡­ -?Oye! ¨C Nathan detuvo y peg¨® su espalda a pared, mando su atenci¨®n-, No vuelvas a decir eso, no eres torpe. ¨C Nathan¡­ ¨C dijo Amelie, y luego abri¨® mucho los ojos al darse cuenta de que tutearlo le sal¨ªa natural. -Sabes que no lo eres, aunque parece que cada vez que te veo me caes encima. ¨C Nathan se ri¨® y le pusos manos sobre los hombros¡ª. Por eso te digo que tienes una suerte terrible, pero no te preocupes: siempre te atrapar¨¦. 5 Amelie se sonroj¨® hasta ra¨ªz del cabello y abri¨® puerta m¨¢s cercana, se?ndo adentro. Hab¨ªa un cuarto devado muy amplio y los dos entraron sin decir pbra. E fue primera en actuar, fue directo a pileta para mojar un pa?o, Nathan se apoy¨® en una desvadoras y observ¨® c¨®mo e trataba de limpiarle el saco. ¨C ?Qu¨¦ haces? ¨C le pregunt¨® amablemente-. D¨¦jame limpiarme yo mismo, t¨² no tienes por qu¨¦ hacerlo. ¨C Pero es que.. Nathan levant¨® una mano para detene. -No te preocupes -dijo-, solo es champa?a. No me importa ropa, lo que no me gusta es estar pegajoso, as¨ª que en vez de ropa mejor nos limpiamos piel, ven ac¨¢. 2 Nathan se ri¨® y acerc¨® a ¨¦l mientras le quitaba el pa?o de mano y lo pasaba sobre su v¨ªc y luego despacio sobre uno de sus brazos. Sinti¨® que su coraz¨®n se aceleraba cuando su mano toc¨® piel de Meli y sus dedos se entrzaron en los mechones suaves de su cabello. Ten¨ªa el ce?o fruncido,o si estuviera concentrado en limpia cuando realmente estaba concentrado en contrr sus instintos m¨¢s primarios. Sigui¨® pasando el pa?o por el cuello de Amelie, notandoo se estremec¨ªa levemente al rozarle garganta. -Lo siento, no quer¨ªa estropearte fiesta ¨C dijo muchacha con frustraci¨®n, mirando al techo a ver si e tambi¨¦n se distra¨ªa. ¨C No me importa, en realidad -respondi¨® Nathan¨C. No es mi tipo de fiesta, y tampoco me gusta mucho esta gente. Amelie iba a responder cuando ¨¦l levant¨® vista y sus ojos se encontraron. De pronto todo lo dem¨¢s se volvi¨® irrelevante. Se quedaron as¨ª unrgo minuto, sin har ni moverse, sosteniendo el aliento. -La verdad ¨C dijo mientras levantaba el pa?o para enjuagarse cara-, me siento un poco¡­ raro. ¨C ?Raro? ¨C pregunt¨® Amelie, algo preocupada ¡ª ?Est¨¢s bien? -S¨ª, supongo -respondi¨® Nathan, haciendo una mueca-. No s¨¦, quiz¨¢s sea el cansancio o el exceso de champa?a, pero me siento mareado y¡­ no s¨¦, diferente. Amelie frunci¨® el ce?o y lo mir¨® fijamente a los ojos. ¨C ?Lo sab¨ªa! ?Sab¨ªa que esa bruja te iba a echar algo en bebida! ¡ªespeto sin poder contenerse ys pups de Nathan se dtaron de impresi¨®n, pero en lugar de hacer un esc¨¢ndalo se cubri¨® cara cons manos¡ª. ?Est¨¢s muy mareado? ?Qu¨¦ tan mareado? ¡ªpregunt¨® e despej¨¢ndole el rostro y acerc¨¢ndolo para mirarlo¨C ?Puedes caminar? ?Sabes qui¨¦n soy? ¨C Estoy muy muy mareado¡­ -minti¨® Nathan-. Y tengo el coraz¨®n¡­ acelerado¡­ Me siento muy caliente. 2 -iJooooder! ?Ven aca! Un segundo despu¨¦s Nathan casi ahogaba un grito porque Amelie le met¨ªa cabeza bajo un chorro de agua fr¨ªa en elvadero y luego le daba dos bofetadas que le concetrabans neuronas. 5 -?M¨ªrame, Nathan! ¨C lo increp¨®, pein¨¢ndole el cabello mojado hacia atr¨¢s con los dedos¡ª. ?Tienes que reionar! ?No te vayas a dormir! ?M¨ªrame! 2 Y ¨¦l estaba mirando. La estaba mirando mientras sus manos se cerraban alrededor de sus caderas, acarici¨¢nd hasta que Amelie sinti¨® que sus rodis casi no sosten¨ªan. Ahog¨® un gemido cuando lo vio sonre¨ªr despacio, mientrass gotas de agua ca¨ªan de su cabello sobre e, y un segundo despu¨¦s sinti¨® aquellosbios posesivos sobre su boca. Nathan: besaba apasionadamente, con una intensidad que casi quemaba. Sus manos se mov¨ªan sin descanso sobre su espalda, acarici¨¢nd, palpando, agarrando, y Amelie gem¨ªa contra su boca mientras sus propias manos se aferraban a los cabellos de Nathan. ¡°No se va a acordar de esto, no se va a acordar de esto¡­¡± se consba Meli para justificar que, por un instante, que¨ªa permitirse besar a aquel hombre. ¨¦l alz¨® en vilo y e le rode¨® cintura cons piernas, presion¨¢ndose contra ¨¦l mientras lo sent¨ªa crecer contra su cuerpo. Amelie no supo cu¨¢nto tiempo estuvieron as¨ª, perdidos el uno en el otro, pero cuando por fin ¨¦l solt¨® ten¨ªa losbios entumecidos y los ojos brintes. Nathan respiraba pesadamente y e temba un poco. -Creo que estoy¡­ ¨C susurr¨® contra su boca-, mejor. 1 ¨C S¨ª¡­ yo tambi¨¦n creo eso¡­ -respondi¨® Amelie sin aliento, aunque sus mejis segu¨ªan ardiendo y apoyaba los pies en el suelo-. Ser¨¢ mejor que nos vayamos. Alcanz¨® puerta casi corriendo y recorrieron el pasillo de regreso en silencio, pero si ten¨ªan alguna intenci¨®n de decir algo, pronto olvidaron, cuando llegaron al sal¨®n principal y no encontrarona Sophia. Se separaron para busca y Amelie se dirigi¨® a los salones de visita m¨¢s alejados. De repente una escuch¨® una voz que hizo detenerse y enseguida se desvi¨®, a medida que se acercaba pod¨ªa escuchars voces alteradas. -?T¨² empujaste! ?E no se cay¨®! ?Eres una mujer muy m! -gritaba Sohia con sus peque?os pu?os apretados mientras miraba a una enfurecida Stephanie. ¡ª?Y t¨² qui¨¦n te crees para meterte en esto, mocosa est¨²pida? ¡ª replic¨® Stephanie. -?Yo te vi! ?T¨² empujaste a Meli! ?Y se lo voy a decir a mi pap¨¢! -?Mira, ni?a! ¨C dijo Stephanie, mientras tomaba a Sophia por manga del vestido, sacudi¨¦nd-, ?Yo hago lo que quiera! ?O es que todav¨ªa no te has dado cuenta de que no debes fastidiarme? -?Eres una bruja! -grit¨® Sophia entre los esfuerzos de liberarse-, ino quiero que mi pap¨¢ se case contigo! ¨C ?Pues f¨ªjate que no se te va a hacer, mocosa ! Y si te atreves a decirle algo a tu padre, cuado me case con ¨¦l te va a ir muy mal ¨C dijo Stephanie amenazante, mientras Sophia se pon¨ªa p¨¢lida y sus ojos se llenaban de l¨¢grimas. -?Mentirosa! ?Mi pap¨¢ me quiere mucho! ¨C ?Pues yo me voy a asegurar de que no te quiera! ¨C le espet¨® Stephanie-. Le voy a dar otro hijo que sea mejor que t¨², y a ti te vamos a mandar a un internado en Europa, ?Muy lejos de nosotros! ?Y no vas a ver nunca m¨¢s a tu padre ni a tu abuelo! ¨C amenaz¨® Stephanie con maldad¡ª. ?As¨ª que no te metas en mi camino o si no¡­! Amelie estaba paralizada, pero pronto volvi¨® en s¨ª y corri¨® hacia donde estaban es. -?No te atrevas a toca! -grito, sin poder creer que Stephanie fuera capaz de tanto. Stephanie, al ve, solt¨® bruscamente a Sophia y ¨¦sta corri¨® hacia Amelie derramando l¨¢grimas por todas partes. -?C¨®mo te atreves? ¨C le espet¨® Stephanie furiosa- , ?c¨®mo te atreves a meterte en esto? ?Alguien tiene que poner a esa ni?a est¨²pida en su lugar! -?No me importa! ¡ª replic¨® Amelie-. No le har¨¢s da?o a Sophia, ni siquiera si yo tengo que¡­ -?Qu¨¦? ?Tienes que qu¨¦? ?Recibir nuevos golpes por e? -replic¨® Stephanie con sarcasmo¨C ?No te alcanzaron con los ¨²ltimos que te di? Stephanie se acerc¨® a e peligrosamente y Amelie apret¨® los dientes, porque muy en el fondo sab¨ªa que en cierto punto ya no ser¨ªa capaz de seguir tolerando todo lo que su prima hac¨ªa. ¨C No te arriesgues¡­ -sise¨® entre dientes con los ojos encendidos¡ª. Te he tolerado mucho, Stephanie, pero no voy a dejar questimes a Sophia y menos que amenaces con separa de su familia. ¡ª Stephanie se qued¨® mir¨¢nd fijamente por un momento, respirando pesadamente, a punto de explotar de ira y de impotencia-. ?No te arriesgues! -advirti¨® Amelie con m¨¢s fuerza, pero sab¨ªa que su prima no escuchar¨ªa. Vio el momento exacto en que Stephanie trat¨® de golpea. Sin pens¨¢rselo dos veces, Amelie agarr¨® por el brazo y le dio un fuerte golpe en cara que hizo que Stephanie cayera al suelo con expresi¨®n de espanto. 2 -? sea! ¨Cgrit¨® Stephanie sorprendida mientras se miraba el rostro cubierto de sangre por nariz rota-. ?Te voy a matar! -?Qu¨¦ diablos est¨¢ pasando aqu¨ª?-vocifero Aquiles y tras ¨¦l llegaron corriendo varios invitados, incluyendo a los King. -?Papi! ?Me golpe¨®, esa sirvienta me golpe¨®! acus¨® Stephanie y su t¨ªo se gir¨® hacia Amelie con rabia. Sin embargo no pudo hacerle nada, porque Amelie hab¨ªa cargado en brazos a Sophia, que lloraba, y con heredera de los King en sus brazos nadie pod¨ªa agredi. -?Alguien me quiere decir que est¨¢ pasando? ¨C gru?¨® Nathan-. ?Por qu¨¦ est¨¢ llorando mi hija? Property ? N?velDrama.Org. -?Por culpa de Amelie! ¨C grit¨® Stephanie tratando de ponerse de pie y Nathan se dio cuenta de que esta vez Amelie se hab¨ªa ahorrado cachetada y hab¨ªa atacado directamente a nariz con el pu?o cerrado- . ?Una ni?a no deber¨ªa ver actos de violencia! ?Eres una animal! j¡¯Te voy a denunciar! -?No es cierto! -grit¨® Sophia¡ª. ?Meli solo me defendi¨®! ?Bruja, bruja! ¨C ?Esto no es una fiesta, es un espect¨¢culo de circo para los medios! -protest¨® el abuelo James con irritaci¨®n-. Nathan, creo que es hora de que familia King se retire de esta casa. -Creo que tienes raz¨®n. Nos vamos ¨C acord¨® Nathan tomando a su hija de los brazos de Amelie. Sin mediar m¨¢s pbra, los King se dieron media vuelta y salieron del sal¨®n. Amelie los mir¨® por un instante y luego suspir¨® antes de ir tras ellos. ¨C Espera, papi, espera ¨C dijo Sophia apenas llegaron al estacionamiento. Nathan puso en el suelo, y la ni?a corri¨® hacia entrada, abrazando a Meli, que estaba all¨ª de pie-.?Tienes que venir con nosotros, Meli! ?Esa bruja te va a echar! ? Verdad? Amelie suspir¨® con tristeza. ¡ªNo lo s¨¦, Sophi -murmur¨® agach¨¢ndose junto a e¡ª. Pero tengo que quedarme a ver qu¨¦ sucede. Por desgracia, no se puede escapar de los problemas, nena, hay que enfrentarlos. La ni?a se abraz¨® a su cuello llorando con fuerza. -Esa bruja es muy m, Meli. ?No quiero que se case con pap¨¢! ?Por favor, ay¨²dame! Meli le limpi¨® el rostro con cari?o. ¨C Traqu, mi amor, nada de lo que dijo Stephanie es verdad. Nunca vas a separarte de tu familia ¨C le asegur¨®-. Pero ahora debes irte con tu padre, eso es lo correcto. Ve. Sophi se sorbi¨® los moquitos antes de darle un beso y correr hacia su padre, y Amelie los vio irse mientras se sentaba en una banca del jard¨ªn. Esper¨® cerca de media hora, mientras el esc¨¢ndalo crec¨ªa dentro de casa y los invitados se retiraban de all¨ª, pero cuando fue a entrar de nuevo a casa para escuchar aque reprimenda, ni siquiera se lo permitieron. Aquiles v Heather Wilde no solo estaban en puerta, sino que estabannzando afuera,o si fuera basura,s pocas cosas que Amelie ten¨ªa. Amelie ya estaba acostumbrada a sus miradas de odio y desprecio, y aquel desece tendr¨ªa que llegar tarde o temprano, as¨ª que simplemente sonri¨® con tristeza mientras recog¨ªas ¨²nicas cosas que le importaban. Una peque?a caja con pulsera que hab¨ªa heredado de su madre, un ¨¢lbum de fotos, su ropa de trabajo, y meti¨® todo en una bolsa negra de basura que lenzaron. 1 ¨C ?L¨¢rgate de aqu¨ª! ?A calle, mgradecida! ¡ªvocifer¨® Aquiles¡ª. ; Espero que te guste dormir debajo de un puente! LA NOVIA EQUIVOCADA CAP铆TULO 21 LA NOVIA EQUIVOCADA CAP¨ªTULO 21 CAPITULO 21. Fui yo Durante ocho a?os Aquiles Wilde, junto con su mujer y su hija, hab¨ªan ansiado deshacerse de Amelie, porque era un triste recordatorio de que solo eran gente pobre que cuidaban a una ni?a rica. Despu¨¦s de cumplir mayor¨ªa de edad, tanto Heathero Stephanie hab¨ªan querido saca de casa, pero Aquiles tem¨ªa lo que pod¨ªa pasar su Amelie descubr¨ªa que toda fortuna de la que se disfrutaba en esa mansi¨®n, incluyendo mansi¨®n misma, le pertenec¨ªa a e. 1 Sin embargo en ese momento, mientras nariz rota de su hija sangraba, ya no pod¨ªa soporta m¨¢s. -?Tu t¨ªa y yo te criamos despu¨¦s de que te quedaste hu¨¦rfana! ??Y as¨ª eso lo agradeces!? ??Lastimando a nuestra hija!? ¨C le escupi¨® con desprecio mientras ve¨ªa arrodida en el suelo recogiendo sus cosas. -Si no te gustaba c¨®mo me portaba, ?por qu¨¦ no me echaste hace a?os? ¡ªle espet¨® Amelie sin inmutarse-. Lo ¨²nico que quer¨ªas era otra sirvienta gratis, y te cansaste de ver c¨®mo tu mujer y tu hija me maltrataban. ?La golpe¨¦ porque me agredi¨®! ?Solo me estaba defendiendo y t¨² sabes muy bien que no es primera vez! -se defendi¨® Amelie aunque sab¨ªa que a nadie le importaba. ¨C ?Sal de mi casa! ?Y no vuelvas nunca m¨¢s! -grit¨® Aquiles mientras le daba una patada a bolsa negra-. Voy a reportar esto a polic¨ªa ?y si solo te acercas a nosotros de nuevo te voy a denunciar por agresi¨®n! ¨C ?Nos debes mucho dinero! ¨C le record¨® su t¨ªa¡ª. ?Y con esto que acabas de hacer tenemos mucho para denunciarte! ?L¨¢rgate de aqu¨ª! ?Y si te acercas a nosotros o si volvemos a verte te vamos a mandar a c¨¢rcel! Amelie suspir¨®, se puso de pie y agarr¨® su bolsa. No pod¨ªa quedarse all¨ª, no despu¨¦s de lo que hab¨ªa hecho Stephanie, pero ni siquiera pod¨ªa imaginar que sus t¨ªos solo hac¨ªan aquello para evitar que e remara su herencia. ¡°?Qu¨¦ familia de !¡±, pens¨® mientras se quitaba los tacones y se daba vuelta para marcharse. Mir¨® hacia verja de salida, no ten¨ªa a d¨®nde ir, ni siquiera sab¨ªa d¨®nde dormir¨ªa esa noche, y no pod¨ªa negar que se sent¨ªa un poco aterrada. Sin embargo antes de que pudiera dar el primer paso, un Roll Royce Phantom que ya e conoc¨ªa muy bien le dio vuelta a rotonda del jard¨ªn y se estacion¨® frente a ellos. De los asientos dnteros se bajaron el chofer y una mujer que Amelie enseguida reconoci¨®o el Ama de ves de mansi¨®n King. -Se?orita Amelie ¨C dijo mujer con amabilidad-. Por favor suba al auto, nosotros llevaremos sus cosas. Ante mirada asombrada de todos, el chofer sac¨® una maleta de dise?ador Luis Vuitton, y el Ama de ves pas¨®s cosas de bolsa de Amelie a costos¨ªsima maleta. Luego el chofer meti¨® en el maletero y le abri¨® puerta. -?Qu¨¦ diablos est¨¢ pasando? ?Qu¨¦ es esto? ¡ªgrit¨® Stephanie con tono nasal, sosteni¨¦ndose nariz rota. ? Pero ninguno de los dos empleados le respondi¨® a e. ¨C Por favor, se?orita Amelie. El abuelo King est¨¢ esperando. Suba ¨C le sonri¨® el chofer y Amelie se subi¨® al auto, un poco aturdida y otro poco temblorosa. 2 En cuanto se od¨® en el confortable asiento de piel, el chofer entr¨® y cerr¨® puerta. Lo siguiente que Amelie escuch¨® fue un motor potente poni¨¦ndose en marcha, mientras el auto se alejaba a toda velocidad hacia mansi¨®n King. Apenas llegaron, cuando Sophia sali¨® corriendo a su encuentro. Meli la abraz¨® con cierto alivio y ni?a arrastr¨® corriendo hacia su habitaci¨®n, -?Est¨¢s bien? Te echaron de casa de bruja, ?verdad? ?Yo lo sab¨ªa! Amelie sent¨® en cama y la arrop¨®. -?T¨² hiciste eso? ?Mandar por m¨ª? ?O fue el abuelo King? ¡ª le pregunt¨®, preocupada, porque no estaba bien que Sophia hicieras cosas a espaldas de sus mayores. ¨C En realidad fue mi pap¨¢. -?Tu pap¨¢? Pero ellos dijeron¡­ ¨C Pap¨¢ les dijo que iban por orden del abuelo, por si t¨² no quer¨ªas venir¡­ es que pap¨¢ sabe que no te cae bien. Amelie suspir¨® con resignaci¨®n y neg¨® mientras arropaba a Sophia. -No es que no me caiga bien, es que¡­ -?Por favor, Meli! ?Puedes har con ¨¦l? ?Esa bruja de Stephanie es peor que ¨²rs, me quiere lastimar y quitarme a mi pap¨¢! ¨C moque¨® ni?a,. ?Por favor, Meli, no dejes que se case con ¨¦l! ¨C Tranqu, cari?o, Te aseguro que despu¨¦s de lo que pas¨® hoy, seguro tu papi va a pensar mucho mejors cosas ¨C murmur¨® Amelie-. ¨¦l te quiere mucho, Sophi. La ni?a neg¨® con vehemencia y se abrazo a e. -?No es cierto! ?No va a dejar! ?Yo le pregunt¨¦ y me dijo que igual se va a casar con Stephanie! ¡ªexm¨® Sophia y Amelie sinti¨® que se le hba sangre ens venas-. ?Tienes que ayudarme a convencerlo! El coraz¨®n de Ameliet¨ªa fuertemente mientras trataba de tranquilizar a Sophia. ¨C Calma. Estoy segura de que al final vamos a poder hacerle cambiar de opini¨®n y no seguir con ese asunto de boda. Pero verdad era que Amelie no ten¨ªa ninguna confianza en eso. Nathan era testarudo y dif¨ªcil, y por alguna raz¨®n estaba encaprichado en darle una madre a Sophia,o si esa fuera soluci¨®n para todo. Acab¨® arropando a ni?a y en cuanto vio cerrar los ojitos con cansancio se dirigi¨® al despacho de Nathan. Por debajo de puerta vio luz encendida as¨ª que toc¨® suavemente y entr¨®. Nathan levant¨® mirada y le dirigi¨® una sonrisa enigm¨¢tica que hizo temr. La hab¨ªa visto llegar desde su ventana, cansada, descalza, desamparada y aun as¨ª¡­ T¨ºxt belongs to N?velDrama.Org. ¨C ?Es cierto que mandaste por m¨ª? ¡ªpregunt¨® Amelie sin preocuparse de los protocolos de respeto. ¨C Sophia me dijo que los Wilde iban a echarte de casa -respondi¨® ¨¦l -. Veo que no se equivoc¨®. Se apoy¨® en el escritorio mientras cruzaba los brazos sobre el pecho y vio asentir. -S¨ª, esa nariz rota me saldr¨¢ muy cara, pero pregunta es: ?por qu¨¦ mandaste a buscar por mujer que le rompi¨® nariz a tu prometida? ¨C lo interrog¨® e. ¨C Le agradas a mi hija, y adem¨¢s no me meto en asuntos de mujeres, con que se le sane nariz antes del d¨ªa de boda me doy por bien servido -respondi¨® ¨¦l encogi¨¦ndose de hombros. Amelie sinti¨® que su coraz¨®n se deten¨ªa. ?De verdad todav¨ªa segu¨ªa con misma idea? -?Est¨¢s loco o te haces? ¨C lo increpo, dando un paso adnte con rabia¡ª. ? Todav¨ªa piensas casarte con Stephanie? ¨C ?Por qu¨¦ no? Sophia todav¨ªa necesita una madre y e est¨¢ dispuesta ¨C contest¨® Nathan, mir¨¢nd fijamente. 1 Amelie qued¨® at¨®nita ante aques pbras y sinti¨® que se le pon¨ªa sangre al rojo vivo. -?Tu ama de ves tambi¨¦n estar¨ªa dispuesta y ser¨ªa mejor opci¨®n! ¨C exm¨® Amelie furiosa¡ª. ?Sophia detesta! ?Y Stephanie no puede odiar m¨¢s a tu hija! -Ya aprender¨¢n a entenderse ¨C dero Nathan con indiferencia¡ª. Cuando vivan juntas no les quedar¨¢ m¨¢s remedio que llevarse bien. Puede que Stephanie sea un poco mimada y le guste disciplina, pero conf¨ªo en que har¨¢ lo correcto con mi hija. Amelie mir¨® a Nathan, con el coraz¨®n palpitando de rabia. No pod¨ªa creer lo que estaba oyendo: ¨¦l segu¨ªa pensando que deb¨ªa casarse con Stephanie, a pesar de todo lo que hab¨ªa pasado. Sacudi¨® cabeza con frustraci¨®n. ?C¨®mo pod¨ªa Nathan estar tan ciego cuando se trataba de aque mujer? Sinti¨® un repentino deseo de darle un pu?etazo en cara talo hab¨ªa hecho con su prima. -?Est¨¢s loco? -exm¨® furiosa ¡ª ?No ves que Stephanie te est¨¢ utilizando por tu dinero, por posici¨®n que puedes darle? ?Solo trata de usar a Sophia para llegar a ti y ni eso lo hace bien! ?Acaba de amenaza con aleja de ti, porque seg¨²n e, te dar¨ªa un hijo mucho mejor! i?C¨®mo es que no puedes darte cuenta de que es novia equivocada para ti?! Nathan mir¨® con curiosidad,o si fuera primera vez que ve¨ªa. Se levant¨® lentamente del escritorio y camino hacia e. ¡ªNo, ?sabes qui¨¦n ser¨ªa novia equivocada para m¨ª? ?T¨²! -susurr¨® ¨¦l, acerc¨¢ndose m¨¢s a e¡ª. Eres inmadura e irrespetudsa, y no creo que seas capaz de cuidar bien de mi hija. Puede que Stephanie tenga sus defectos, pero me da impresi¨®n de que ser¨ªa una madre mucho mejor para Sophia que t¨². -?En serio, idiota? ¡ªpregunt¨® Amelie, sintiendo el est¨®mago revuelto. ¨C Justamente mi punto -afirm¨® Nathan con firmeza-. Eres malcriada, impulsiva, me tuteas¡­. todav¨ªa te atreves a presentarte frente a m¨ª sin zapatos. Sophia necesita una madre dedicada, no alguieno t¨². ?As¨ª que si alguien ser¨ªa una novia muy equivocada para m¨ª¡­ ser¨ªas t¨²! Amelie lo miro at¨®nita mientrass l¨¢grimas se acumban en sus ojos. ?C¨®mo hab¨ªa podido creer por un momento que Nathan King ser¨ªa razonable? ¨¦l nunca ver¨ªao alguien digno de nada y eso hizo sentirse completamente furiosa. ¨C Adem¨¢s, est¨¢ el otro asunto, el del idente -a?adi¨® ¨¦l con gesto indiferente, cruzando los brazos sobre el pecho. Parec¨ªa despreocupado por el enfado ys acusaciones de Amelie,o si ¨¦l supiera algo que e no sab¨ªa¡ª. Creo que ya te lo hab¨ªa dicho, pero Stephanie salv¨® vida de mi hija y yo jur¨¦ que mujer que lo hab¨ªa hecho ser¨ªa mi esposa y madre de Sophia. Soy un hombreplicado, lo s¨¦, pero al menos soy un hombre de pbra, as¨ª que nada va a cambiar mi decisi¨®n sobre este matrimonio -asegur¨® en voz baja, acerc¨¢ndose peligrosamente a e¡ª. Si no¡­ ¨C -?Es as¨ª? ¨C pregunt¨® Amelie mir¨¢ndolo con fiereza y Nathan achic¨® los ojos La mujer que salv¨® a Sophia en ese idente, podr¨¢ quedarse con e? -Y conmigo. -?T¨² eres obligatorio? ?No puede ser solo con Sophia? ¨C pregunt¨® e sarc¨¢sticamente, a lo que Nathan se encogi¨® de hombros. 1 ¨C No. Yo soy el primer adjunto de ese paquete -respondi¨® ¨¦l con determinaci¨®n -. Quien quiera ser madre de Sophia, tendr¨¢ que ser mi esposa primero. Amelie apret¨® losbios y pas¨® saliva. ?No quer¨ªa, no quer¨ªa dar su brazo a torcer, pero no pod¨ªa ser tan ego¨ªsta de mirar a otrodo mientras una ni?a tan peque?a e inocenteo Sophi sufr¨ªa! ¨C ?Y si¡­ y si yo hubiera sido que salv¨® a Sophia? -susurr¨® e, apretando losbios. Nathan mir¨® satisfecho y luego neg¨® con cabeza lentamente. -Eso es imposible ¡ªasegur¨®-. Stephanie fue quien salv¨®, no t¨². ¨C Imaginate que yo te dijera que fui quien salv¨® a Sophia -insisti¨® Amelie en voz baja, apretando los pu?os¡ª. Imaginate que te dijera que fui yo¡­ ?Qu¨¦ pasar¨ªa? ¨C Cancr¨ªa boda con Stephanie de inmediato -respondi¨®-. Pero t¨² tendr¨ªas que casarte conmigo. Amelie sinti¨® que los ojos se le llenaban de nuevas l¨¢grimas. ¨C Pero¡­ Podr¨ªa quedarme con Sophi, ?verdad? -S¨ª. Nathan contuvo el aliento cuando vio abrirse el cierreteral de ropa y aquel vestido se desliz¨® hasta el suelo. Y se estremeci¨® al ver, entres dos piezas de peque?a lencer¨ªa de dise?ador, a lo largo de todo su costado, aque mancha amarillenta de los hematomas de los golpes. -Stephanie no lo hizo¡­ fui yo¡­ yo salve a tu hija¡­ ¨C balbuce¨® Amelie y temblo cuando lo sinti¨® acercarse a e, pegarse a su cuerpo y susurrarle en el o¨ªdo: 11 -Lo s¨¦.. LA NOVIA EQUIVOCADA CAP铆TULO 22 LA NOVIA EQUIVOCADA CAP¨ªTULO 22 CAPITULO 22. ?Qu¨¦ va a pasar ahora? Estaba aterrada y era in¨²til negar eso. Estaba casi desnuda, vulnerable y expuesta al escrutinio de un hombre que hac¨ªa temr y casi le doba edad. Le acababa de confesar que lo hab¨ªa enga?ado, que e hab¨ªa sido que hab¨ªa salvado a su hija, y le estaba mostrando su propio cuerpoo evidencia, solo para que ¨¦l respondiera con un: -Lo s¨¦. A Meli se le escap¨® un jadeo ahogado mientras el calor que manaba de Nathan King paralizaba. Lo ¨²nico que separaba sus dos cuerpospletamente pegados, era ropa que Nathan llevaba, pero en cuesti¨®n de segundos ni eso fue suficiente. Losbios de Meli temron mientras sus pechos sub¨ªan y bajaban contra ¨¦l, y Nathan ya no pudo contrrlo. Su boca baj¨® con rapidez de un halc¨®n hambriento. Necesitaba apoderarse de eo si su vida dependiera de eso. Sus manos se agarraron a los cabellos de joven para sujeta mientras susbios se fund¨ªan uno contra otro y redobl¨® intensidad del beso. No pod¨ªa parar, no quer¨ªa parar. Su cuerpo ard¨ªa en deseo, y cuando finalmente logr¨® separar susbios de los de Meli, fue solo para permitirse respirar a ambos. -Me mentiste ¨C susurr¨® ¨¦l con voz ronca, acusadora. -S¨ª ¨Casinti¨® Meli sin poder hacer nada m¨¢s que reconocerlo. ¨C Porque no quer¨ªas casarte conmigo -gru?¨® Nathan. ¨C Porque no quiero ser esva de nadie nunca m¨¢s -respondi¨® e con losbios temblorosos, pero mir¨¢ndolo a los ojos con firmeza. Nathan frunci¨® el ce?o cuando escuch¨® eso. -?Crees que eso era lo que quer¨ªa para ti? increp¨®. -Era lo que quer¨ªas para Stephanie ?no? - replic¨® Meli y Nathan no pudo evitar sonre¨ªr mientras apoyaba frente en suya. -?Sabes qu¨¦? Si todav¨ªa no te has dado cuenta de que t¨² no eres nada parecido a Stephanie, en ning¨²n sentido, entonces t¨² eres m¨¢s tonta que yo -murmur¨® acarici¨¢ndole meji con punta de nariz y Amelie levant¨® cara hacia ¨¦l mientras se estremec¨ªa. No ten¨ªa idea de lo que estaba haciendo ni por qu¨¦, pero era bastante consciente que no estaba simplemente aceptando un destino. Su boca se encontr¨® de nuevo con de Nathan, losbios de ¨¦l se abrieron y los de e respondieron instintivamente, dej¨¢ndolo tomar el control de todo. Las manos de Nathan recorrieron veloces su cuerpo hasta posarse en sus nalgas, ajust¨¢nd contra ¨¦l para que no hubiera duda alguna sobre lo que quer¨ªa hacerle. Ni siquiera pod¨ªa recordar ¨²ltima vez que hab¨ªa deseado tan desesperadamente a una mujer, pero tene dnte y poder tocar su piel simplemente lo enloquec¨ªa. 1 Meli se agarr¨® a sus hombros mientras Nathan elevaba sin esfuerzo y sentaba en mesa de su despacho. Con un impulso, ¨¦l mismo se subi¨® encima de Meli y separ¨® sus piernas cons suyas, quedando completamente pegado a e. La respiraci¨®n entrecortada de ambos se mezba. Nathan no pod¨ªa dejar de besa, necesitaba tene cerca, y saborear su piel era el ¨²nico modo que se le ocurr¨ªa en ese momento. Meli se retorc¨ªa debajo de ¨¦l, sus manos atrapaban los mechones de su cabello mientras ¨¦l descend¨ªa por su cuello. El aroma de Meli inund¨® sus sentidos cuando finalmente encontr¨® un camino hasta su pecho. Meli gimi¨® cuando boca caliente de Nathan encontr¨® uno de sus pezones y lo chup¨® lentamente, disfrutandolo, mientras una de sus menos se cba entre los dos, debajo sus bragas. Por un segundo, uno solo, Nathan vio inseguridad en sus ojos. Era evidente que no estaba acostumbrada a que tocaran as¨ª, y ¨¦l se pregunt¨® cu¨¢ntos hombres hab¨ªa tenido antes. En realidad no le importaba, porque en ese momento Meli era solo para ¨¦l, pero su pregunta tuvo una r¨¢pida respuesta, cuando juguete¨® con su cl¨ªtoris por un momento y luego trat¨® de deslizar un dedo en su interior, notando que estaba demasiado estrecho. Sonri¨® contra su piel por aquel descubrimiento: Meli era virgen todav¨ªa. -?Maldici¨®n, ni?a, todo lo que quiero hacerte y no puedo! -gru?¨® casi burl¨¢ndose de s¨ª mismo. -?Qu¨¦¡­ qu¨¦ cosa¡­? ¡ª balbuceo e y Nathan pas¨® saliva. -?Est¨¢s segura de que quieres saberlo? - murmur¨® ¨¦l y Meli se qued¨® en silencio por un segundo, pero en cuanto ¨¦l hizo un gesto para apartarse e tir¨® des spas de su saco. ¨C ?Torpemente segura te vale? ¨C pregunt¨® y Nathan sinti¨® que se le aflojaban hasta los pensamientos. Despacio, con mucha suavidad, forz¨® el dedo coraz¨®n dentro de e y vio morderse elbio inferior ante aque invasi¨®n extra?a. Pronto, sin embargo, el cuerpo de Meli se rj¨® y sus gemidos fueron m¨¢s profundos cuando Nathan encontr¨® su ritmo. La respiraci¨®n se le agit¨® y su cuerpo se tens¨® debajo de Nathan al sentir que ¨¦l deslizaba dos dedos dentro de e, ajustando sus movimientos para acariciar justo el punto que necesitaba. Nathan apenas pod¨ªa respirar cuando los gemidos de Meli se hicieron m¨¢s fuertes y ¨¦l supo que estabapletamente en sus manos. Quer¨ªa todas sus primeras veces, y estaba seguro de que aque chica jam¨¢s hab¨ªa experimentado algo as¨ª con nadie. La acarici¨® con decisi¨®n, enterrando los dedos dentro de e mientras segu¨ªa bes¨¢nd apasionadamente. Amelie gimio suavemente y su cuerpo empez¨® a temr debajo de ¨¦l, anticip¨¢ndose a ese momento perfecto que estaba a punto de llegar. ¨¦l disfrutaba provocarle un cer tan intenso, y el cuerpo de Meli se arque¨® involuntariamente mientras llevaba al borde del precipicio. Nathan juraba que jam¨¢s en su vida hab¨ªa visto un cl¨ªmax tan hermosoo ese. La bes¨® en losbios una ¨²ltima vez y luego se levant¨®, quit¨¢ndose camisa para pon¨¦rs a Meli. La vio sonre¨ªr medio dormida, exhausta y satisfecha, y alz¨® en sus brazoso si fuera una pluma. Camino por todo el corredor y se detuvo dnte de una puerta. Mir¨® a que estaba al otrodo del corredor, su propia puerta, pero neg¨® internamente porque si met¨ªa a Meli en su habitaci¨®n no estaba muy seguro de poder contrrse de nuevo. As¨ª que abri¨® puerta de una des habitaciones de invitados y acost¨® en cama, arrop¨¢nd con el edred¨®n. ¨C Fue una noche muyrga, descansa ahora. Ma?ana a primera hora volveremos a pelearnoso Dios manda y podr¨¢s tirarme a cabeza cualquier objeto que no sea contundente -sonri¨® Nathan. 1 Le dio un beso fugaz y serg¨® a su propio cuarto, a meterse bajo una ducha hda digna de una neumon¨ªa. De verdad ten¨ªa que ser masoquista para quedarse con aques ganas. En pocas semanas Meli hab¨ªa pasado de ser unapleta desconocida a ser odiada, temida, evitada, y deseada. Nathan ni siquiera hab¨ªa podido prever lo mucho que lo descontrba hasta que hab¨ªa visto as¨ª, casi desnuda frente a ¨¦l. Apoy¨® frente en pared bajo ducha y se dio cuenta de que aque tensi¨®n no iba a desaparecer. El aguta hda no estaba haciendo su trabajo porque estabapletamente erecto y Nathan tuvo que aceptarlo; iba a tener que buscarse una forma de sacarse aquel calent¨®n o de lo contrario iba a estar. Empu?¨® su eri¨®n y acarici¨® lentamente, imaginando que era Meli que le hac¨ªa aquello. Gimi¨® sin poder evitarlo y cerr¨® los ojos, dej¨¢ndose llevar por el cer que sus manos le proporcionaban. Era una sensaci¨®n tan intensa que no pod¨ªapararse con nada. 1 Nathan disfrut¨® al m¨¢ximo el cer que sent¨ªa, tomando cada recuerdo de lo que acababa de hacerle a Melio un regalo. No quer¨ªa detenerse, quer¨ªa seguir gozando de esa sensaci¨®n hasta el ¨²ltimo segundo y desahogarse Sin embargo, si Nathan esperaba que Amelie se sintiera arrepentida al d¨ªa siguiente, pronto iba a decepcionarse, porque muchacha se despert¨® cansada, confundida, y muchas otras cosas, pero arrepentida ciertamente no era una de es. Durantergos minutos mir¨® al techo, recordando cada momento de noche anterior, y se estremeci¨® al recordar el cer que hab¨ªa sentido entre los brazos de Nathan. Era algo imposible de describir, Amelie jam¨¢s hab¨ªa imaginado que aques sensaciones exist¨ªan y ¨¦l parec¨ªa tan¡­ experimentado. Ahog¨® un gemido involuntario y se levant¨®, tratando de imaginar lo que ser¨ªa su vida de ah¨ª en adnte ahora que Nathan sab¨ªa que e hab¨ªa salvado a Sophi¡­ Meli achic¨® los ojos. ?El hab¨ªa dicho que lo sab¨ªa! Senz¨® de cama al ba?o y de ah¨ª al closet, lo ¨²nico que hab¨ªa eran pijamas as¨ª que se puso el primero aunque le arrastrara. Sali¨® corriendo en diri¨®n al sal¨®n, el despacho, eledor, hasta que finalmente lo encontr¨®. -?T¨²¡­! -sise¨® y Nathan abri¨® mucho los ojos con una sonrisa. ¨C Dije que nada de objetos contundentes -advirti¨®-. Suelta el florero, su¨¦ltalo¡­ Suelta cafetera¡­ Si me echas caf¨¦ encima me desnudo¡­ 1 Meli solt¨® lentamente cafetera y estaba a punto de gru?irle como una ardillita enojada cuando escuch¨® risa de Sophi. Property ? N?velDrama.Org. ¨C Buenos d¨ªas, Meli. -H mi amor. -Buenos d¨ªas, hija. -A-abuelo¡­ bue-buenos d¨ªas¡­ ¨C balbuceo Meli al darse cuenta de que toda familia estaba all¨ª. ¨C Hoy yo llevo a Sophia a escu, hasta luego -rio el se?or James. Sophi corri¨® a despedirse de Amelie con un beso y cuando se iban por el corredor, ni?a choc¨® un pu?o con su abuelo. ¨C La Operaci¨®n Liberen a Meli, ya est¨¢ lista ¨C der¨® satisfecha. ¨C En eledor, sin embargo, tercera guerra mundial estaba a punto de desatarse. ¡ª?Dijiste que lo sab¨ªas! ¨C lo acus¨® Meli. -Lo dije desde anoche -se burl¨® Nathan mientras caminaba hacia su despacho. -S¨ª pero anoche yo estaba¡­ ¨C Meli se detuvo en misma puerta sin atreverse a entrar. ¨C Ah¨ª ¨C termin¨® ¨¦l con una sonrisa p¨ªcara mientras se?ba su escritorio y Meli se estremeci¨®. ¨C ?C¨®mo lo supiste? ¨C pregunt¨® entrando pero qued¨¢ndose apoyada en puerta, lejos de ¨¦l. Nathan sac¨® una peque?a caja de su escritorio y Meli reconoci¨® al instante, se acerc¨® y abri¨® para sacar la pulsera de su madre. ¨C Le diste una de esas medallitas a Sophi el d¨ªa que salvaste ¨C dijo Nathan-, Hace poco vi en una foto tuya de cuando eras peque?a. -?Una foto m¨ªa? ?Me investigaste? ¨Cmurmur¨® Amelie, aunque no le sorprend¨ªa. ¨C Hay algo en lo que no tienes raz¨®n: no soy un p¨¦simo padre ¡ªrespondi¨® Nathan-. Hacer lo mejor para nuestros hijos es una tarea de titanes, pero mi hija es lo m¨¢s importante para m¨ª, necesitaba estar seguro de qui¨¦nes erans personas alrededor de e. Amelie pas¨® saliva. ¨C ?Y por qu¨¦ no dijiste nada, si lo sab¨ªas? ?Por qu¨¦ seguiste con el asunto delpromiso con Stephanie¡­? ?No lo entiendo! ¨C Porque quer¨ªa que me lo confesaras t¨² ¨Cmurmur¨® ¨¦l. Meli arrug¨® el ce?o con una expresi¨®n de decepci¨®n que le hizo un nudo en el est¨®mago al CEO. -Eso fue muy manipdor de tu parte. ¨C Lo s¨¦, pero un d¨ªa si est¨¢s en una situaci¨®no m¨ªa quiz¨¢s puedas entenderlo. Mi hija es mi punto d¨¦bil, todo el mundo quiere usa para acercarse a m¨ª ¨C dijo ¨¦l mir¨¢nd a los ojos¡ª. Para ti es diferente, t¨² no me quieres, no me dijiste verdad solo por no casarte conmigo¡­ y ser por primera vez el adjunto en el paquete de Sophi, se siente muy bien. Solo quer¨ªa saber qu¨¦ tanto quer¨ªas a mi hija, y si de verdad estabas dispuesta a sacrificarte por e. ¨C Est¨¢s asumiendo que eres un gran sacrificio -murmur¨® e. + -?Para ti? S¨ª, s¨¦ que lo soy ¨C murmur¨® ¨¦l con seriedad y a Meli le temron losbios antes de volver a preguntar. ? -Entonces. ?qu¨¦ va a pasar ahora? LA NOVIA EQUIVOCADA CAP铆TULO 23 LA NOVIA EQUIVOCADA CAP¨ªTULO 23 CAP¨ªTULO 23. Tendr¨¢s que ser t¨² Era peligroso ver c¨®mo susbios temban. Todo el cuerpo de Nathan se lo advert¨ªa. No sab¨ªa que ten¨ªa aque chiqui que lo estaba descontrndo, pero era evidente que algo ten¨ªa. -?Qu¨¦ va a pasar ahora? -repiti¨® apoy¨¢ndose en el escritorio y bajando un poco para quedar a su altura. Meli estaba a medio metro de ¨¦l y lo ¨²nico que quer¨ªa era pega a ¨¦l volver a besa desesperadamente¡ª. Para empezar vas a quedarte a vivir en esta casa ¨C determin¨® Nathan. -?Como tu prometida? ¨C Como mi prometida. No estar¨ªa bien que te quedaras en calidad de una invitada cualquiera. Ser futura se?ora de esta casa te dar¨¢ el respeto y el lugar que te corresponden. ¡ª Pero es que yo no necesito un lugar¡­ ¨C Todos necesitamos un lugar, Meli ¨C interrumpi¨® ¨¦l-. Eres joven, pero s¨¦ que no eres ingenua. Salvaste vida de mi hija, te debo mucho y solo quiero que est¨¦s bien. La muchacha apret¨® losbios. ¨C D¨¦jame adivinar: tendr¨¦ que dejar el trabajo en el grupo KHC-murmur¨® con impotencia. -S¨ª, tendr¨¢s que dejarlo. Quiero que pases tanto tiempo con Sophiao sea posible, y entre Universidad y nena no veo c¨®mo puedas tener tiempo para trabajar -respondi¨® Nathan y Amelie lo mir¨®o si acabara de darle una bofetada. 2 ¨C ?La¡­ universidad? ?De qu¨¦ has? ¡ª balbuceo. -Quiero que mi hija sea reina de King¡¯s Holding Corporation, y para eso necesita un buen ejemplo ¡ª dijo Nathan con una sonrisa¡ª. Vi que ganaste varias becas para universidad. ¨C Esas becas ya vencieron, y no puedo pagar una inscripci¨®npleta. i Demonios, ni siquiera puedo pagar mitad de una! -S¨ª puedes. Olv¨ªdate del dinero, tienes mucho y no quiero que te preocupes por ¨¦l ahora, nadie va a volver a pedirte que devuelvas nada, solo quiero que elijas estudiar algo que te guste estudiar y yo me encargar¨¦ del resto. ¨C Pero¡­ -Sin peros, Meli. Dije que yo me encargar¨¦ -sentenci¨® Nathan con voz ronca y e se estremeci¨®. -Entonces¡­ ?ya no crees que yo sea novia equivocada? Losbios de Nathan se curvaron en una sonrisa d¨¦bil, pero no minti¨®. ¨C Todav¨ªa lo creo, tienes dieciocho a?os, eres una chiqui, no est¨¢s ni por asomo preparada para ser madre¡­ pero tambi¨¦n tienes raz¨®n en algo: Sophi no necesita una madre impuesta, sino ques personas que tiene alrededor quieran y protejan. Mi hija te ama y t¨² ya demostraste cu¨¢nto quieres, as¨ª que si quieres ser parte de esta familia, entonces eres bienvenida. A Meli se le llenaron los ojos de l¨¢grimas y ses espant¨® con una mano. -Entonces ?lo de casarnos¡­? ¨C M¨ªnimo te quedan tres a?os de universidad -suspir¨® Nathan-. En ese tiempo solo ser¨¢s mi prometida y¡­ no s¨¦, supongo que veremos qu¨¦ pasa. 1 Se miraron a los ojos durante unrgo segundo y supieron que el mismo recuerdo estaba cruzando mente de los dos. -Anoche¡­ ?por qu¨¦ no me llevaste a tu habitaci¨®n?,-pregunt¨® e. Copyright by N?v/elDrama.Org. Por un instante los ojos de Nathan se encendieron, se levant¨®, conteniendo el aliento y se acerc¨® a e. ¡ªNo lo hice porque eres virgen. Y yo no voy a forzar de ninguna manera una decisi¨®n que solo te pertenece a ti ¡ªrespondi¨® con tono ronco-. Ya s¨¦ lo que puedo provocarte y t¨² ya sabes lo que puedo hacerte, pero si quieres conocer el interior de mi habitaci¨®n, tendr¨¢s que ser t¨² que cruce esa puerta¡­ y tienes que saber que cuando lo hagas, no permitir¨¦ que salgas de nuevo. ?Entendido? Amelie sinti¨® que el coraz¨®n se le desbocaba en el pecho, pero termino asintiendo. -S¨ª, se?or. Sinti¨® el aliento c¨¢lido de Nathan muy cerca de su boca y cerr¨® los ojos, porque a pesar de que siempre estaba peleando con ¨¦l, no pod¨ªa negar que le erizaba piel y su cuerpo reionaba como si ¨¦l fuera el sol y e tierra. Sin embargo Nathan no lleg¨® a besa. ¨C Tenemos muchas cosas de qu¨¦ har, Meli, pero todo debe ser a su tiempo, ahora ve a cambiarte, que vamos a salir. -?Ya empezaste a dar ¨®rdenes? -Sabes que esa es mi parte favorita de vida ¨C rio ¨¦l. -?Tengo que volver a marte ¡°se?or¡±? ¡ªNo a menos que quieras que te bese. ¨C Lo tendr¨¦ en cuenta¡­ Nathan-respondi¨® e y ¨¦l neg¨® mordi¨¦ndose losbios. Era especialista en provocarlo condenada. -?A cambiarte! ?Ya! Amelie sali¨® corriendo de su despacho y Nathan se dej¨® caer en una si cons manos en cara. -?Maldici¨®n! ?De verdad debo ser masoquista! Yo que solo quer¨ªa criar a una ni?a y ahora resulta que voy a criar dos -rio para s¨ª mismo, pero se fue a su habitaci¨®n y termin¨® de arrerse para salir. 2 Media hora despu¨¦s sal¨ªan de casa y Nathan se tomaba el d¨ªa para lleva oficialmente de compras. Lo que no imaginaba era que ser¨ªa una bata campal, porque Meli no dejaba que le comprara anda. ¨C Nathan, no puedesprarme todo esto lo rega?¨® asombrada ante cantidad de prendas que ¨¦l iba colgando de una percha. ¨C No, no voy aprarte todo esto, solo los que te gustan. -Pues no me gusta ninguno ¨C dijo e sonriendo. ¨C Mentirosa ¡ªrespondi¨® ¨¦l simplemente y sigui¨® caminando¡ª. Necesitas ropa apropiada para universidad, y adem¨¢s necesitas unos buenos zapatos para caminar ¨C dijo ¨¦l mirando por vidriera hacia una tienda de calzado que hab¨ªa en frente. -No necesito tantos zapatos, adem¨¢s esos son car¨ªsimos ¡ªse escandaliz¨® Meli. Nathan sab¨ªa que era in¨²til discutir con e cuando se pon¨ªa as¨ª, as¨ª que solo m¨® a encargada de tienda y puso a Meli dnte. -En esta ta, una muestra de todo lo que tenga -dijo entreg¨¢ndole una tarjeta -. me a ese tel¨¦fono y de su n¨²mero de cuenta, le pagar¨¢n y le dar¨¢n diri¨®n de env¨ªo. Gracias. -?No, Nathan! Yo estaba visto que e no iba a ceder, Nathan le dio vuelta y se ech¨® al hombro, entr¨® a zapater¨ªa y repiti¨® misma operaci¨®n: -En este n¨²mero, un par de todo lo que tenga. Diez minutos despu¨¦s descargaba en el asiento del copiloto de su auto y Meli le dec¨ªa que estaba loco de atar. ¨C Tenemos muchas cosas que hacer y a ti te gusta pon¨¦rm dif¨ªcil ¨C replic¨® Nathan. As¨ª que mejor nos llevamos todo a menos que quieras ponerte a modrme lencer¨ªa para que yo elija. De pronto Meli se detuvo y mir¨® a Nathan fijamente. ¨¦l supo en ese instante lo que quer¨ªa hacer, pero no dijo nada porque quer¨ªa que fuera e que tom¨¢ra iniciativa. Era lindo ve sonrojarse de un segundo al otro. ¨C Eso pens¨¦, nos vamos a Universidad entonces -sonri¨® ¨¦l, mientras suspiraba por quedarse con las ganas de besa. Dos horas despu¨¦s los recib¨ªa el rector de Universidad Leykand, m¨¢s prestigiosa de ciudad. -Se?or King, despu¨¦s de su mada estuve revisando el expediente y en efecto, universidad le ofreci¨® a se?orita Wilde una beca del cincuenta por ciento de matr¨ªc. En ese instante Amelie contuvo el aliento, impresionada, e jam¨¢s le hab¨ªa dicho su apellido a Nathan y ¨¦l no parec¨ªa sorprendido al escucharlo. Despu¨¦s de todo hab¨ªa investigado, pero ?ya sab¨ªa cu¨¢l era su rci¨®n con los Wilde? ¨C No se preocupe, se?or rector, el dinero de matr¨ªc no es un problema, solo me interesa que sea admitida lo m¨¢s pronto posible ¨C dijo Nathan con seriedad. ¨C Por supuesto. El semestre escrenz¨® hace tres semanas, pero si se aplica creo que Amelie podr¨ªa recuperar el tiempo perdido, ?no es as¨ª? La muchacha asinti¨® en silencio y el rector organiz¨® todo lo necesario. Por fortuna el primer semestre era de materias generales, le quedaban cinco meses para determinar lo que quer¨ªa estudiar. Amelie deb¨ªa estar emocionada, lo sab¨ªa, sin embargo cuando salieron de all¨ª, Nathan noto que estaba silenciosa y cabizbaja. ¨C ?Qu¨¦ pasa, Miss Tropiezo? ?Prefer¨ªas otra universidad? Esta es mejor, pero si no te gusta¡­ ¨C No es eso ¨C lo interrumpi¨® e con vista vada en el suelo. ¨C ?Entonces qu¨¦ es? ¡ªpregunt¨® ¨¦l levantando su barbi para que lo mirara a los ojos. -Escucha, no quiero sonar mgradecida, pero¡­ ¨C ?Pero qu¨¦? ¡ª insisti¨® Nathan. -No puedo permitir que me pagues universidad, no me siento c¨®moda con eso. -Mira, Meli, ya te dije que el dinero no es problema y menos para estudiar. ¨C Pero yo s¨ª lo soy-insisti¨® Amelie-. No es orgullo vac¨ªo, pero no quiero deberte esto. Nathan suspir¨® frustrado, pero enseguida record¨® una conversaci¨®n que hab¨ªa tenido con su hija. -Yo no soyo tus t¨ªos, no pienso cobrarte ni un solo centavo de esto. Amelie se puso p¨¢lida. -?C¨®mo sabes? -Sophia me dijo hace d¨ªas que ya no quer¨ªa ir m¨¢s a escu, porque luego deb¨ªa pagarmeo t¨² tienes que pagarle a los Wilde ¨C le explic¨® Nathan y Amelie no pudo evitar sonre¨ªr antes ocurrencias de ni?a¡ª. Tus t¨ªos se ocuparon de ti cuando te quedaste hu¨¦rfana, y ahora quieren cobrarte todo lo que gastaron en tu educaci¨®n. Por eso trabajabas para ellos en casa¡­ -Y en tu empresa ¨C dijo Amelie-. La cuenta a que depositan el dinero que gano en King¡¯s Holding Corporation es de mi t¨ªa Heather. -Losbios del CEO se volvieron una l¨ªnea fina de impotencia¨C. Ya debo mucho dinero, Nathan, no puedo deberte a ti tambi¨¦n¡­ . -?Y no lo har¨¢s! Hay muchas cosas que no sabes todav¨ªa, Meli, pero te garantizo que no le debes nada a nadie, ni siquiera a m¨ª. ?Entendido? ¨C dijo tom¨¢nd por los hombros¡ª. Ahora por favor, solo prep¨¢rate porque el lunesienzas universidad, y va a ser una des cosas m¨¢s importantes de tu vida. Amelie tembl¨® un segundo antes de rodearlo con sus brazos, y Nathan estrecho con fuerza, intentando contrr sangre que se le disparaba ens venas. ¨C Creo que es hora de que hablemos sobre¡­ ¡ªenz¨® a decir, pero fue interrumpido por su celr-. Perd¨®name un momento ¨C dijo porque al ver mada del pediatra de Sophia supo que deb¨ªa atende y se alej¨® unos pasos para hacerlo en privado-. Doctor Benson, ?c¨®mo est¨¢? -Muy bien, se?or King, espero que usted tambi¨¦n. Lo mo por el asunto que me pidi¨®. Tengo el expediente m¨¦dico de Amelie Wilde, y lo estuve revisando ¨C dijo el doctor-. Me gustar¨ªa har con usted sobre eso. ?Ser¨ªa posible que viniera? Nathan frunci¨® el ce?o con preocupaci¨®n pero termino asintiendo. -?A qu¨¦ hora podemos ir? ¡ª pregunt¨®. -A cualquier hora de ma?ana en tarde, se?or King, pero no solo quiero harle de se?orita Wilde¡­ as¨ª que creo que ser¨¢ mejor que venga solo. A Nathan se le hizo un nudo en el est¨®mago al escuchar al m¨¦dico porque sab¨ªa lo que eso significaba: que tambi¨¦n quer¨ªa har del enorme fantasma de su pasado, quer¨ªa har de¡­ ¡°e¡±. 3 -Est¨¢ bien, nos vemos ma?ana en tarde ¨C murmur¨® con el rostro sombr¨ªo, y un repunte de culpabilidad creci¨® en su pecho en cuanto se gir¨® a ver el rostro tranquilo de Amelie.. ?De verdad aque chica se merec¨ªa lo que le estaba haciendo? LA NOVIA EQUIVOCADA CAP铆TULO 24 LA NOVIA EQUIVOCADA CAP¨ªTULO 24 CAPITULO 24. Un hombre triste Nathan trat¨® de disimr, pero era evidente que no estaba tranquilo. -?Todo bien? ¡ªpregunt¨® Amelie al ver su cara de preocupaci¨®n. -S¨ª, solo son cosas del trabajo, cuando manejas una empresa tan grande parece que siempre hay algo saliendo mal ¨C minti¨®-. Y ahora vamos a casa, tienes que preparar mil cosas para empezar. Sobra decir que Sophia se cans¨® de dar saltos de alegr¨ªa al saber que Amelie se quedar¨ªa en casa, leparti¨® mitad de sus ¨²tiles escres y e misma puso el nombre de Meli en sus cuadernos. Sin embargo en mente Meli se qued¨® expresi¨®n de tristeza de Nathan al recibir aque mada. Conforme tarde avanzaba, Amelie empez¨® a sospechar que Nathan le ocultaba algo. Se daba cuenta de que hab¨ªa algo que le preocupaba, ya que se mostraba distante y retra¨ªdo cada vez que alguien intentaba har con ¨¦l. Era bueno para evadir cualquier pregunta o cambiaba de tema r¨¢pidamente, pero e se daba cuenta de que estaba ansioso. Nathan apenas durmi¨® esa noche, y en el trabajo al d¨ªa siguiente casi no pudo concentrarse, sobre ¨¦l pesaban ya demasiados secretos, secretos que hab¨ªa ocultado muy bien por los ¨²ltimos cinco a?os, por el bien de su familia, pero que en alg¨²n momento terminar¨ªan pas¨¢ndole factura. 2 Cuando por fin dierons cuatro de tarde, se subi¨® a su auto y condujo hacia una cl¨ªnica privada en las afueras de ciudad. Era un lugar tranquilo y hermoso, propiedad del doctor Benson, que el mismo Nathan ayudaba en gran parte a financiar. El doctor lo estaba esperando y poco tiempo despu¨¦s se sentaban en el consultorio del m¨¦dico. ¨C Se?or King, gracias por venir -dijo el m¨¦dico. ¨C Parec¨ªa muy serio lo que deb¨ªa decirme -respondi¨® Nathan sent¨¢ndose en si que el doctor le ofrec¨ªa. -S¨ª, de verdad lo es. Logr¨¦ rastrear el expediente m¨¦dico de Amelie Wilde, y de verdad no me gust¨® lo que vi ¨C dijo y Nathan frunci¨® el ce?o, ech¨¢ndose hacia adnte. -?Qu¨¦ quiere decir? ?Qu¨¦ le pasa? El m¨¦dico le mostr¨® el viejo archivo y algunas anotaciones que parec¨ªan muy antiguas. -Usted me dijo que Amelie tiene algunos problemas de equilibro-se aventur¨®. -S¨ª, tuvo un idente de auto hace m¨¢s o menos un mes¡­ -Pues lo que yo encontr¨¦ no es de hace un mes, sino de hace a?os. El coraz¨®n de Nathan se hundi¨® mientras escuchaba atentamentes pbras del m¨¦dico. Fuera lo que fuera lo que le hab¨ªan diagnoosticado a Amelie a?os atr¨¢s, parec¨ªa que su estado no hab¨ªa hecho m¨¢s que empeorar con el tiempo. ¨C Amelie ha sufrido problemas de equilibrio durante a?os-continu¨® el m¨¦dico -. Parece que tuvo un idente de coche cuando era peque?a ys lesiones que sufri¨® jam¨¢s se le atendieron. Despu¨¦s de eso empez¨® a entrar y salir des unidades de Urgencias por toda se de golpes. Nathan sinti¨® una oleada de impotencia al o¨ªr esas pbras. -?Quieres decir que sus t¨ªos lo sab¨ªan? ?La familia Wilde lo sab¨ªa y no hicieron nada? Nathan se removi¨® en silencio mientras el doctor hojeaba el viejo historial m¨¦dico, con el rostro ensombrecido por preocupaci¨®n. Finalmente, mir¨® a Nathan y suspiro. ¨C Aqu¨ª hay un consentimiento informado que firm¨® un tal Aquiles Wilde para saca del hospital despu¨¦s del idente¡­ Nathan se qued¨® pensativo. Property ? N?velDrama.Org. ¨C Despu¨¦s del idente ¨¦l se convirti¨® en su tutor legal ¨Cmurmur¨®. ¨C Pues el m¨¦dico que atendi¨® a ni?a en ese momento remiti¨® con un especialista en neurolog¨ªa, porque detect¨® problemas de motricidad, ens notas se especifica que se inform¨® al tutor de menor, pero luego de eso no hay ni una s constancia de que ni?a haya sido llevada a un neur¨®logo. 1 Nathan apret¨® los dientes con frustraci¨®n mientras pensaba en Sophia. Meli solo era unos a?os mayor que su hija cuando hab¨ªa ocurrido aquel idente que hab¨ªa dejado hu¨¦rfana. ?C¨®mo era posible que su propia familia le hubiera negado algo tan elementalo atenci¨®n m¨¦dica que necesitaba? ¨C ?Por eso es torpe? ¡ªpregunt¨®.. -S¨ª,mento tener que decirle esto, se?or King -dijo el m¨¦dico con gravedad, pero Amelie tiene una lesi¨®n cerebral desde que era una ni?a. Es probable que haya aprendido a vivir con un poco de falta de equilibrio, pero si tuvo un nuevo idente, es probable que eso haya agravado sus s¨ªntomas. 1 ¨C ?Qu¨¦ significa esto para e? ¨C pregunt¨® finalmente Nathan¨C. ?Podemos hacer algo para ayuda? ¨C Voy a mar a un colega que es neur¨®logo, le enviar¨¦ sus estudios y probablemente quiera hacerle unos nuevos ¡ª respondi¨® Benson-. Es un doctor muy ocupado, pero es el mejor. En cuanto tenga respuesta suya lo mar¨¦ para que traiga a Amelie. Esperemos que esto no sea algo con lo que tenga que lidiar por el resto de su vida. Nathan asinti¨® lentamente, con mente en estado de shock y confusi¨®n. ?C¨®mo era posible que nadie se hubiera dado cuenta de eso antes? Pens¨® en todos los a?os que Amelie hab¨ªa pasado luchando con sus problemas de equilibrio y coordinaci¨®n, sin darse cuenta de que pod¨ªa haber estado gravemente enferma. Suspir¨® con cansancio, era dif¨ªcil pero al menos era algo contra lo que todav¨ªa se pod¨ªa luchar, en cambio el otro tema por el que estaba all¨ª era mucho menos esperanzador. ¨C Me dijiste que tambi¨¦n quer¨ªas harme de otra cosa ¨C record¨® y vio que el m¨¦dico hacia un gesto afirmativo. ¨C Hemos estado teniendo dificultades para tratars ¨²lceras en piel de se?ora King. Por m¨¢s que nos apliquemos, ya son cinco a?os en ese estado ¨C dijo el m¨¦dico con suavidad. E est¨¢ sufriendo, usted est¨¢ sufriendo¡­ S¨¦ que no quiere escuchar esto, pero tiene que prepararse mentalmente para deja ir. Nathan neg¨® mientras sus ojos se cristalizaban. ¨C No puedo¡­ justed no entiende, esto es mi culpa, yo puse en esa cama! ¨C No, no lo es. Los identes pasan, se?or King. Ya todos piensan que est¨¢ muerta, usted no est¨¢ ayudando, ese sentido de culpabilidad que carga solo est¨¢ rgando el sufrimiento de esa pobre mujer¡­ 2 -?Hay personas que han despertado d! -replic¨® Nathan, desesperado. ¨C Pero este no es una cualquiera, empez¨®o un sgow 3, con los a?os ha escdo a un estado vegetativo y ya est¨¢ necesitando soporte vital. Tenemos que lidiar con trombosis en sus piernas todos los meses, infiones, ¨²lceras en su piel¡­ Su cuerpo ya se rindi¨®, y sus ¨²ltimos estudios ubican a un paso de muerte cerebral. -?Y qu¨¦ quiere? ?Que termine de mata? -gru?¨® Nathan con impotencia. El m¨¦dico puso frente a ¨¦l unos folletos con el nombre de una cl¨ªnica suiza mada Exit. -No se trata de eso, se?or King. Lo ¨²nico que queremos es lo mejor para e y tambi¨¦n para usted. Si usted no puede tomar decisi¨®n, entendemos, pero debemos hacer algo por que el sufrimiento de se?ora King por fin termine ¨C dijo con suavidad¡ª. Yo podr¨ªa alentarlo a que mantenga esta situaci¨®n, piense en cuanto me benefician sus contribuciones a esta cl¨ªnica, pero por encima de todo hice un juramento de vr por salud de mis pacientes y ahora mismo siento que usted es el m¨¢s afectado en todo esto. Nathan se ech¨® atr¨¢s en su asiento y se mes¨® los cabellos con el coraz¨®n encogido. -No puedo¡­ ¨C Por favor, revise esto y reflexione. Si despu¨¦s de ver este material no cambia de idea, le dar¨¦ todo el apoyo que necesite, pero debemos considerars alternativas. S¨¦ que no es una decisi¨®n f¨¢cil, menos cuando se am¨® tanto a una persona y se lleva a?os lidiando con esto¡­ Nathan no respondi¨®, su mente rebotaba en todass posibles opciones y todas lo hac¨ªan sentirse horrible. Era imposible decidir algo as¨ª, pero tampoco pod¨ªa ignorar realidad de situaci¨®n. Se sent¨ªa atrapado. -Hay una cl¨ªnica en Suiza -dijo finalmente el m¨¦dico-, ddesde hace muchos a?os ayudan a casos simres. Tienen los mejores psic¨®logos para usted, y una opci¨®n m¨¢s digna para se?ora King que morir lenta y dolorosamente. ¨C ?De verdad no cree que e despierte? -pregunt¨® Nathan en voz baja. - Su condici¨®n solo ha empeorado en los ¨²ltimos cinco a?os. Entiendo su sentido de responsabilidad, se?or King, pero tenga tranquilidad de saber que hizo todo lo posible por ayuda. El m¨¦dico extendi¨® su mano y Nathan estrech¨® firmemente mientras tomaba los folletos y se dirig¨ªa fuera de oficina. Busc¨® habitaci¨®n 4, una que ya conoc¨ªa muy bien, y se sent¨® junto a aque mujer. Nathan mir¨® alrededor, habitaci¨®n esta iluminada y fresca, ys m¨¢quinas as que estaba conectada mujer pitaban si parar. Mir¨® los folletos que ten¨ªa ens manos. Exit se trataba de una opci¨®n legal para aquellos que ya no pod¨ªan soportar m¨¢s el sufrimiento, para los casos sin soluci¨®n. ¨C ?C¨®mo podr¨ªa hacer esto¡­? ¨C murmur¨® Nathan, con los ojos llenos de l¨¢grimas -. Benson cree que ser¨¦ libre del dolor y angustia, y que t¨² podr¨¢s descansar en paz¡­ ?De verdad ser¨¢ as¨ª? Mir¨® el rostro p¨¢lido de aque mujer de treinta a?os, parec¨ªao si el tiempo se hubiera detenido en e. Estuvo all¨ª, en silencio, hasta que se hizo de noche, pero cuando se fue y el doctor Benson volvi¨® a entrar, se encontr¨® los folletos en el bote de basura,o una ra respuesta de que Nathan King no era capaz de solucionar aque situaci¨®n. Cansado, sombr¨ªo, triste, regres¨® a su casa y Meli lo vio pasar hacia su cuarto. Nathan se dio una larga ducha, se puso un pantal¨®n c¨®modo de algod¨®n y una yera oscura y se sent¨® frente a chimenea de su despacho,o si el fuego pudiera darle respuesta. Cinco minutos despu¨¦s, sin embargo, Sophia entrabao un peque?o hurac¨¢n y se pon¨ªa a mostrarle c¨®mo estaba preparando a Meli para que fuera tambi¨¦n a escu. Nathan se dej¨® contagiar por alegr¨ªa de su hija, cen¨® con familia y poco despu¨¦s arropaba para que se durmiera mientras Amelie le le¨ªa un cuento. Nathan mir¨® a muchacha de reojo, rogando por no encontrar ni un solo rasgo que le dijera que no estaba sustituyendo a una mujer por otra¡­ pero verdad era que no lo hab¨ªa. Meli era algo completamente diferente a lo que ¨¦l hab¨ªa conocido en su vida y quiz¨¢s eso fuera lo ¨²nico que lograra calmar su culpabilidad. Se sorprendi¨® un poco cuando vio entrar minutos despu¨¦s al despacho, se sent¨® en el sof¨¢ en silencio y tir¨® de ¨¦l para que apoyara cabeza en sus muslos. Ninguno de los dos dijo una s pbra, solo se quedaron all¨ª, mirando al fuego mientras Meli le acariciaba el cabello a aquel hombre triste hasta que lo sinti¨® respirar con normalidad, dormido. Lo cubri¨® con una manta y lo mir¨® por un largo segundo. ¡°Supongo que t¨² tambi¨¦n tienes tus problemas sin soluci¨®n, ?verdad, ogruto?¡± penso antes de irse a su habitaci¨®n. 3 3 Por raro que pudiera parecer, aunque Nathan despert¨® en el sof¨¢, al menos durmi¨® m¨¢s tranquilo esa noche. Al d¨ªa siguiente reparti¨® a sus chiquis, cada una a su escu; Sophi le dio beso en meji antes de irse y cuando Nathan se detuvo en universidad Meli levant¨® una ceja sugerente. ¨C ?Yo tambi¨¦n te tengo que besar en meji? -No es obligatorio pero si qui¡­ -se interrumpi¨® cuando vio inclinarse hacia ¨¦l y darle un beso nervioso en meji antes de bajarse del auto. Sonri¨® sin poder evitarlo y trat¨® de superar aquel d¨ªa, talo hac¨ªa cada vez que visitaba aque cl¨ªnica. Pero si Nathan King necesitaba distriones, pocas horas despu¨¦s conseguir¨ªa una muy poco agradable, cuando su asistente le anunci¨® que Stephanie Wilde hab¨ªa llegado a recoger a Sophia. . El CEO apret¨® los dientes, sin imaginar c¨®mo ten¨ªa tanta desverg¨¹enzao para presentarse ante ¨¦l, pero luego una idea cruz¨® por su mente, y forz¨® sonrisa m¨¢s falsa de su vida mientras le ordenaba a su asistente: . . ¨C Ha pasar. ? LA NOVIA EQUIVOCADA CAP铆TULO 25 LA NOVIA EQUIVOCADA CAP¨ªTULO 25 CAPITULO 25. Nombrecitos cari?ositos Nathan no pod¨ªa negarlo, ver entrar a aque mujer con nariz asegurada con una f¨¦r y todo morado alrededor era una felicidad. Aun as¨ª manten¨ªa una actitud distinguida y altiva,o si sirvienta de su casa no le hubiera roto nariz dnte de todos. -Stephanie ¨C dijo levant¨¢ndose-. Qu¨¦ sorpresa verte. ¨C Bueno¡­ ¡ªrespondi¨® e con voz neutra-. No deber¨ªa ser una sorpresa. Es d¨ªa de escu, sons tres de tarde, alguien tiene que cuidar de Sophia, ?no? Nathan casi se rio en su cara. Sab¨ªa que Stephanie s¨®lo trataba de averiguar si ¨¦l hab¨ªa roto su compromiso con e despu¨¦s de habe pido maltratando a Sophia o todo segu¨ªa en pie. Nathan sacudi¨® cabeza con disgusto. No confiaba en Stephanie, pero le sorprend¨ªa desverg¨¹enza con que se presentaba ante ¨¦l. Estuvo tentado a echa de su oficina con Seguridad del edificio, pero luego decidi¨® que a genteo e era mejor darle un tipo de li¨®n que no olvidar¨ªa jam¨¢s. -Creo que Sophia no se siente muy c¨®moda contigo ahora mismo, as¨ª que ser¨¢ mejor que no cuides por un tiempo ¨C dijo con calma. Stephanie abri¨® los ojos sorprendida y se ar¨® garganta mientras lo miraba fijamente. ¨C Pues¡­ es que se supone que es mi tarea cuida¡­ ¡ª le dijo, sin apartar mirada de su rostro desafiante. -En este punto, me parece mejor que tenga una ni?era -replic¨® ¨¦l. Stephanie se qued¨® enmudecida y frunci¨® el ce?o furiosamente. Mir¨® a Nathan con una molestia concentrada pero sab¨ªa que no pod¨ªa gritarle todo lo que estaba pensando de ¨¦l y de su hija. ¨C ??Entonces as¨ª sons cosas!? ?Sophia hace un esc¨¢ndalo, criada de casa me golpea y t¨² me desechaso si no fuera tu prometida? -se quej¨® Stephanie ¨C . Y adem¨¢s me parece muy mal educado que hayan aprovechado situaci¨®n para agenciarse a una des criadas de mi casa¡­ ?Sophia es muy manipdora¡­! Nathan achic¨® los ojos mientras sinti¨®o su cuerpo se tensaba. -No te atrevas a harme as¨ª ¨C dijo Nathan, con voz baja y amenazante-. Si a mi hija no le agradas sus razones tendr¨¢, y contrario a lo que crees, Amelie no se est¨¢ quedando en mansi¨®n King en calidad de sirvienta, sino de invitada. Stephanie se limit¨® a mirarlo fijamente, sin poder creer lo que estaba oyendo. No pod¨ªa ser cierto¡­ Nathan no permitir¨ªa nunca que una persona tan insignificanteo Amelie se quedara en su mansi¨®n y menos a¨²n trat¨¢nd de invitada. Sin embargo era evidente que bruja de Amelie los hab¨ªa embaucado con su actuaci¨®n de defensora de los ni?os. ?Est¨²pida! pero eso no significaba que Nathan no se casar¨ªa con e. -Entonces¡­ ?Qu¨¦ va a pasar con nuestropromiso? Porque esta no es forma correcta de iniciar un matrimonio¡­ ¨C Tienes raz¨®n, no lo es ¡ª respondi¨® ¨¦l sin inmutarse¡ª. Creo que por ahora pondremos en pausa el asunto delpromiso. Stephanie abri¨® los ojos sorprendida y se ar¨® garganta. ¨C ?Esto es un insulto! -exm¨®-. ?No s¨¦ c¨®mo est¨¦n acostumbrados a manejarse ustedes pero esto es una ofensa a familia Wilde! ?Espera pronto visita de mi padre, porque te aseguro que esto no se va a quedar as¨ª! ¡ª der¨® Stephanie con altivez antes de salir de aque oficina taconeando con fuerza y dando un portazo. Nathan estaba todav¨ªa ri¨¦ndose en su oficina cuando escuch¨® una conversaci¨®n interesante afuera. -?Lo siento, se?orita, pero de verdad no puede pasar! ?El se?or King dijo que ni siquiera se pod¨ªa acercar a este piso¡­! ¨C Pero es que ya yo no trabajo aqu¨ª, solo vengo de visita. Nathan apret¨® un bot¨®n en elunicador y orden¨® un simple: ¨C D¨¦j entrar. Un segundo despu¨¦s el pie de Meli, metido en una zapati deportiva nca, era lo primero que se asomaba por puerta. -?Ves? Nada de tacones, est¨¢s a salvo ¨C asegur¨® con picard¨ªa, haciendo re¨ªr a Nathan mientras entraba. ¨C ?Am¨¦n! -suspir¨® Nathan, apartando unos documentos de esquina del escritorio y e dud¨®, pero acab¨® subi¨¦ndose. -?C¨®mo sab¨ªas que quer¨ªa sentarme aqu¨ª? ¡ª lo provoc¨® Meli. ¡ª Porque para muchas cosas tienes edad mental hiper traviesa de Sophia. ?Por qu¨¦ hacer algo tan aburridoo sentarte educadamente en una si, cuando puedes sentarte en esquina de mi escritorio y provocarme? -replic¨® Nathan. -En mi defensa, te lo estoy dejando calentito para los pr¨®ximos documentos que quieras poner aqu¨ª- murmur¨® Meli y Nathan casi tosi¨® de risa-. ?Entonces esto ser¨¢ as¨ª? ?Ahora de repente me vas a dejar hacer lo que yo quiera? Nathan se levant¨® y pusos dos manos en mesa, una a cadado de sus muslos. Property ? N?velDrama.Org. ¨C ?Tengo opciones? ¨C No. ¨C Entonces es de sabios no discutir. ¨C Pues no se te nota sabidur¨ªa, porque acabo de ver a Stephanie salir de esta oficinao gallina desplumada, con el orgullo a tope pero bien enfadada. ?Qu¨¦ le hiciste? ¨C No todo lo que se merec¨ªa -gru?¨® Nathan-. Solo le dej¨¦ ro que eras una invitada en nuestra casa y que nuestropromiso estaba en pausa. -?No me jodas! -?Meli! ¨C Perd¨®n, perd¨®n¡­ ?Le dijiste que estaba en pausa? ?No lo terminaste? ¨C lo increp¨®. -?En privado y sin p¨²blico para que pase verg¨¹enza? ?Por supuesto que no! ¨C rio Nathan con malicia-. Pareciera que no me conoces, chiqui. No soy de los que acepta el enga?o con diplomacia, tu familia me va a pagar muy caro por mentira que me dijeron. A menos que a ti te moleste, ro. ¨C ?A m¨ª? ?No, no, no! T¨² haz lo que quieras con mis t¨ªos, yo si tuviera un premio hasta te lo daba. Vaya, que por esa vena saltando en frente de Stephanie te juro que te mereces hasta un besito¡­ 2 -?Gracias! ?Quieres que te tome pbra? -?Eh..? ¨C Meli pas¨® saliva y se qued¨® mir¨¢ndolo aturdida, porque no hab¨ªa un lugar mejor para perderse que en ese mar que eran los ojos de Nathan King. Su mirada era profunda y prante, y Meli se sent¨ªa atra¨ªda por aquel fuego que parec¨ªa siempre arder en su interior. Su boca tembl¨® solo un instante antes de que Nathan cerrara distancia y le diera un beso suave en losbios. Se estremeci¨® y le respondi¨® con una emoci¨®n que hizo temr a Nathan por dentro. Cada roce de susbios era ¨²nico, los consum¨ªa un deseo que era mejor no admitir para ninguno de los dos. Cuando Nathan se separ¨® para mira, nerviosa y con respiraci¨®n entrecortada, no pudo evitar ve con ternura. -Sophi ya va a llegar -dijo desviando su atenci¨®n¨C. Vayan aer algo rico y p¨®rtense mal. -?Puedo tomarte pbra? -?Mejor no, que t¨² eres muy literal! ¨C se asust¨® Nathan y Meli sonri¨® despidi¨¦ndose. Despu¨¦s de eso recogi¨® a Sophie y se fueron inmediatamente a casa, a hacer tareas y m¨¢s tareas mientras merendaban y hac¨ªan tareas y se quejaban y hac¨ªan m¨¢s tareas. La vida en mansi¨®n King se convirti¨® en una agradable sucesi¨®n de d¨ªas de colegio, risas pors noches y miradas furtivas entre Nathan y Meli. El abuelo y Sophi estaban m¨¢s que encantados y al menos por una semana los Wilde se mantuvieron a una respetuosa prudencia. Amelie se afanaba mucho en universidad para recuperars semanas que hab¨ªa perdido, pero estaba llevando los deberes al d¨ªa con mucha disciplina. Hab¨ªa hecho algunos amigos nuevos, no todos suspa?eros de se eran agradables, pero e pon¨ªa m¨¢s atenci¨®n a los profesores que a socializar. -?Hey, Amelie! ¨C le grit¨® un d¨ªa uno de suspa?eros mientras avanzaba hacia el auto de Nathan que ya estaba esperando. Rex se apresur¨® a alcanza y le entreg¨® uno de sus cuadernos-. Las notas de Ciencias Sociales. -?Gracias! ?Me est¨¢s salvando vida! Las ped¨ª a voces pero a nadie se le and¨® el coraz¨®no para prest¨¢rms ¨C agradeci¨® Meli-. Solo les saco copias y ma?ana tes devuelvo. Se despidi¨® de ¨¦l con un gesto y corri¨® hacia el auto. Obviamente no se fij¨® en que Rex Lenning, el apuesto capit¨¢n de f¨²tbol de universidad, se le hab¨ªa quedado mirando mientras se iba, pero alguien dentro de aquel auto si lo noto. : Nathan no dijo ni una s pbra al respecto, primero porque e no parec¨ªa darle menor importancia, y despu¨¦s porque ¨¦l ya estaba bastante grandecitoo para hacerle una escenita de celos a una universitaria¡­ iy lo peor del caso era que ganas no le faltaban! Pero se cuid¨® muy bien deportarse frente a e. Esa noche, sin embargo, mientras Meli hac¨ªa copias del cuaderno en su despacho, Nathan no pudo evitar mirarlo. ¨C ?Rex Lenning? ¨Cpregunt¨® leyendo el nombre en el cuaderno. -Unpa?ero que me presta sus apuntes -sonri¨® Amelie sin mirarlo¡ª. As¨ª le digo de cari?o. Al o¨ªr eso, Nathan sinti¨®o si acabaran de darle un pu?etazo en el est¨®mago y sus pups se dtaron. ¨C ?De cari?o? -sise¨® entre dientes tratando de contrrse¡ª. ?Hace una semana que est¨¢s en universidad y ya le tienes nombres cari?ositos a otro hombre? La carcajada de Meli reson¨® en el despacho, pero cuando se gir¨® hacia ¨¦l, vio que no hab¨ªa ni un rastro de humor en su rostro. ¨C Para empezar no ¨¦s ¡°otro hombre¡±, es el ¨²nicopa?ero de ses que me presta sus apuntes ¨C ar¨® Meli¡ª. Y el chico se ma Remintong ¨¢rnulo Lenning, ¨²nica raz¨®n por que no le hacen bulling es porque tiene tama?o para partirle cara a cualquiera, pero vamos¡­ Rex es lo mejorcito que le puedo mar. Nathan gru?¨® medio conforme y medio no y Amelie apret¨® losbios, intentando aguantarse risa. ¨C Aj¨¢, ya veo ¡ª dijo sin saber muy bien qu¨¦ responder. Suspir¨® profundamente y sali¨® del despacho para dirigirse a cocina. Mientras caminaba pensaba en lo tonto que era estar celoso de un cr¨ªo al que ni siquiera conoc¨ªa, pero ?qu¨¦ pod¨ªa hacer? Era obvio que Meli le gustaba a los chicos apuestos y ¨¦l era¡­ bueno, ¨¦l ya no era un chico. Estaba en medio de aques cavciones cuando su tel¨¦fono son¨®. ¨C ?Se?or Nathan King? ¡ªpregunt¨® persona al otrodo de l¨ªnea. Nathan frunci¨® el ce?o y acerc¨® el tel¨¦fono a su oreja para distinguir mejor voz del interlocutor. -Soy yo, ?qui¨¦n ha? Nathan no reconoci¨® aque voz, pero el hombreenz¨® a har inmediatamente. El CEO se puso r¨ªgido mientras sent¨ªa un escalofr¨ªo recorrerle toda columna vertebral hasta pararse en medio del camino e impedirle avanzar un solo paso m¨¢s. ¨C ?Es en serio? -?Por supuesto se?or King! -asegur¨® el hombre y Nathan colg¨® el tel¨¦fono. Sali¨® corriendo de vuelta al despacho y se dio cuenta de que primera persona con que quer¨ªapartir aquello era con e, con Meli. -Gan¨¦ un premio! -grito derrapando frente a puerta y Amelie grit¨® todav¨ªa m¨¢s, emocionada. -i?De qu¨¦?! ¨C El premio anual para desarrodores de videojuegos! ?Gan¨¦ el de este a?o! ¨C exm¨® levant¨¢nd por cintura mientras Meli alzaba los brazos en se?al de victoria. -?Eso se oye muy importante! ¨C ?Es muy importante! ¨C asegur¨® Nathan. ¨C ?Felicidades! ¨C ?Gracias! ?Ganamos!. Meli lo abraz¨® porque no hab¨ªa nada mejor quepartir felicidad de un triunfo y de repente ¨¦l se ech¨® atr¨¢s y mir¨® con picard¨ªa. + ¨C Tenemos que ir aprarte un vestido. -?Ya mepraste una tienda entera! ¨C No importa, te compro otra¡­ ?quieres? LA NOVIA EQUIVOCADA CAP铆TULO 26 LA NOVIA EQUIVOCADA CAP¨ªTULO 26 CAPITULO 26. ?Y tiene due?o! Cuando Aquiles Wilde rg¨® mano esta ma?ana para recibir el peri¨®dico del d¨ªa, y abri¨® primera p¨¢gina, casi se escupi¨® el caf¨¦ encima. Bajo el enorme titr que rezaba: PREMIO PARA DESAROLLADORES NOVELES ES OTORGADO AL GRUPO KING¡¯S HOLDING CORPORATION¡±, aparec¨ªa una breve noticia. ¡°Este a?o el codiciado premio para desarrodores noveles de videojuegos y apps ha sido concedido al empresario Nathan King, por su innovadora idea de construir apps de intercambio y juegos para sus influencers. Hasta ahorapa?¨ªa publicitaria se ha abierto camino en incontables sectores del marketing y publicidad, pero ofrecer a sus clientes sus propias apps de intercambio con sus fans, personalizadas y avocadas a lo que cada cliente necesita es ciertamente un gran salto en su esquema de ganancias. 1 En un mercado donde cada vez es m¨¢s dif¨ªcil hacer unercial exitoso, viralizar una venta y posicionar un producto, Kings Holding Corporation va a vanguardia al crear juegos con el producto de sus clientes. Actualmente empresa es que m¨¢s rendimiento ha conseguido en el mercado publicitario y maneja a los doce influencers m¨¢s importantes del pa¨ªs, con un total de m¨¢s de doscientos millones de apps descargadas. El evento de premiaci¨®n se realizar¨¢ en ma?ana en noche, en el sal¨®n Ggas de Arte y Dise?o. El se?or King ya ha confirmado su participaci¨®n, junto a toda su familia, incluyendo su prometida, se?orita Wilde¡­¡± 3. Aquiles sali¨® corriendo hacia habitaci¨®n y toc¨® a su puerta con vehemencia. ¨C ?Stephanie, despierta! ?No todo est¨¢ perdido, vamos! 1 Poco despu¨¦s tanto su esposao su hija sal¨ªan de sus habitaciones y le¨ªan aquel diario. -?Mira! -exm¨® Heather-. ?Aqu¨ª dice que ir¨¢ con su prometida al evento! i Hasta nuestro apellido pusieron! -se entusiasm¨® mujer. ¨C ?No puede ser! -grit¨® Stephanie, incapaz de disimr su felicidad¡ª. ?Eso significa que a¨²n estamos en el juego! -?No tan r¨¢pido! ¨C dijo Aquiles, tratando de calmars aguas¡ª. A¨²n no sabemos si realmente nos invitar¨¢ o solo fue espi¨®n de prensa. -?Qu¨¦ podemos hacer para saberlo? ¡ªpregunt¨® Stephanie. -Lo mejor ser¨¢ que mes y le preguntes directamente a ¨¦l -sugiri¨® Aquiles. -Eso, primero debes confirmar que Nathan te va a invitar ¨C le dijo su madre. Stephanie asinti¨® e inmediatamente marc¨® el n¨²mero de Nathan King. Al poco tiempo, mujer sonre¨ªa de oreja a oreja y daba saltos de emoci¨®n. -?Nathan? Acabo de ver noticia en el peri¨®dico, solo maba para felicitarte. i Es un gran logro! Al otrodo de l¨ªnea, desde su oficina, Nathan se ech¨® atr¨¢s en su si ejecutiva. -Te agradezco, realmente es algo importante para m¨ª -dijo con voz neutra. ¨C Me siento honrada de poder pa?arte, entonces. ?A qu¨¦ hora pasas por m¨ª? -pregunt¨® Stephanie cruzando los dedos. -Bueno, Sophia tambi¨¦n ir¨¢ conmigo, no creo que sea prudente pasar por ti ¡ª respondi¨® ¨¦l y Stephanie hizo una mueca de disgusto que por suerte Nathan no estaba viendo. -Entiendo -sise¨®- ?Entonces nos vemos en el evento? ?En entrada? -Eso s¨ª podemos hacerlo - consinti¨® Nathan-. Supongo que nos veremos all¨¢. El CEO del grupo KHC neg¨® luego de colgar. De verdad que exist¨ªa falta de verg¨¹enza¡­ y luego estaban los Wilde. Esa noche Sophi revolucion¨® casa con otra tanda de vestidos y al d¨ªa siguiente hubo de nuevo tarde de chicas. Sophia baj¨®s escaleras usando un vestido colorido y lleno de brillos, mientras Amelie se ve¨ªa divina en un modelorgo, negro con detalles teados. Las dos luc¨ªan sonrisas radiantes, y apenas vio, Nathan sinti¨® que no pod¨ªa apartar mirada de Meli. Le hizo un cumplido a su hija, que enseguida se colg¨® de mano de su abuelo James, y Nathan pas¨® saliva al girarse de nuevo hacia Amelie. ¨C ?Negro? Est¨¢s¡­ de verdad te ves muy hermosa, pero te hace parecer mayor ¡ª sonri¨® Nathan. -Esa es idea, queremos que atenci¨®n se concentre en tu premio y no en el hecho de que eres un asaltacunas ¨C replic¨® Meli con una sonrisa coqueta que le arranc¨® un puchero al CEO. 2 -?Eres una mujer terrible! -Pues t¨² te ves muy apuesto ¨C asegur¨® e con una sonrisa suave y Nathan le ofreci¨® su brazo. En pocos minutos limusina sali¨® en diri¨®n al evento y Amelie se qued¨® maravida de lo hermoso que se ve¨ªa el edificio apenas se acercaron. ¡® Cuando el homenajeado baj¨®, una multitud de fot¨®grafos y periodistas se arremolin¨® a su alrededor, llen¨¢ndolo de shes. Nathan se mantuvo tranquilo y aguanto firmes preguntas de los periodistas, hasta que vio que alguien intentaba abrirse paso entre ellos. -Se?or King, cre¨ªmos que vendr¨ªa con su prometida¡­ ¨C dijo un periodista. -?Y lo har¨ªa si me dejaran pasar! -gru?¨® Stephanie, apareciendo en escenao su novia- . ?Dios, esta gente no entiende! -se quej¨® mientras le abr¨ªan paso para que se llegara junto a ¨¦l. Justo detr¨¢s se aparecieron Heather y Aquiles ¨C ?Me cans¨¦ de decirles que ven¨ªa contigo, pero no me dejaron pasar! Stephanie estaba que echaba chispas por descortes¨ªa, pero ni as¨ª perdi¨® sonrisa: despu¨¦s de todo, ya hab¨ªa superado muchos obst¨¢culos para llegar hasta all¨ª y no iba a permitir que un simple desaire le arruinara su noche. Sin embargo pronto mirada g¨¦lida de Nathan dej¨® petrificada. ¨C Bueno, si no tienes invitaci¨®n para entrar, es evidente que no te lo permitan. Este es un evento privado. A los Wilde se les cayerons quijadas de impresi¨®n. S ¨C Pero¡­ ?me dijiste que nos ver¨ªamos aqu¨ª! -exm¨® Stephanie. -Y ya nos vimos. ?Necesitas algo m¨¢s? ¡ª replic¨® Nathan. ¨C Pero¡­ no entiendo¡­ ?en el peri¨®dico dec¨ªa que ven¨ªas conmigo¡­! ¨C balbuceo Stephanie poni¨¦ndose roja hasta ra¨ªz del cabello y un periodista secund¨®. ¡ª Es cierto, se?or Wilde, usted le confirm¨® a prensa que vendr¨ªa con su prometida, se?orita Wilde. Nathan sonri¨® haciendo sentir a Stephanie total estupidez en que hab¨ªa ca¨ªdo, y abri¨® puerta de limusina, ofreciendo su mano a una mujerpletamente diferente. A pesar de lo nerviosa que estaba, Amelie mantuvo calma ypostura, sonriendo suavemente a Nathan cuando ¨¦ste le ofreci¨® su brazo. Le admiraba que se mantuviera erguido en medio de conmoci¨®n, manejando todass preguntas de los periodistas con seguridad y gracia. ¨C Creo que ha habido unamentable confusi¨®n, se?ores. S¨ª, mi prometida es se?orita Wilde, Amelie Wilde -dijo se?al¨¢nd y todosenzaron inmediatamente a tomarle fotos, mientras Stephanie y sus padres se quedaban conmocionados. 1 -?Eso no puede ser cierto! -grit¨® Stephanie¡ª. ?No¡­ no puedes estar con e, es una sirvienta¡­! -?Ah! Yo cre¨ª que era tu prima -replic¨® Nathan pasando un brazo posesivo alrededor de Meli¡ª. Y sea lo que sea, prefiero mil veces a alguien humilde y con integridad que a una cazafortunaso t¨². ¡ª Mir¨® a los Wilde, que estaban roios de verg¨¹enza y sonri¨® con sorna¡ª. ?Cre¨ªste que no iba a darme cuenta? T¨² v tus padres trataron de utilizar a mi familia para su propio beneficio, y eso no es algo que piense tolerar. Stephanie lo miro fijamente, indignada y aturdida por sus pbras. Pero no iba a dejar que se saliera con suya al harle as¨ª. Apret¨® los dientes y lo mir¨® desafiante. -?C¨®mo te atreves a acusarme de cosas tan despreciables? -grit¨® enfadada-, Solo te dejastevar el cerebro por esta zorra, ?c¨®mo puedes juzgarme tan injustamente? ¨C Solo te trato con m¨¢s cortes¨ªa de que mereces ¨C dijo Nathan con frialdad. ? De verdad cre¨ªste que te ibas a salir con tuya? -Y adem¨¢s, yo no soy una zorra, lo que s¨ª soy es muy buena rompiendo narices, ?quieres otra muestra gratis? ¨C dijo Amelie sonriendo tan dulcemente que Nathan se ech¨® a re¨ªr, mir¨® intensamente a los ojos y luego le dio un beso en frente. ¨C ?Est¨¢s lista para entrar? ¡ª le dijo, ignorando porpleto a Stephanie y su familia. Amelie asinti¨® y ¨¦l le ayud¨® a subir escalinata mientras Sophia y el abuelo caminaban dnte de ellos. Los Wilde permanecieron all¨ª parados, estupefactos y humidos. ¨C ?Esto no se va a quedar as¨ª, Nathan! -sise¨® Stephanie mientras Amelie y Nathan se alejaban por alfombra roja¨C. No voy a dejar que est¨¦n tranquilos, ni t¨² ni e¡­ Nathan levant¨® una ceja pero no dijo nada, sabiendo perfectamente que Stephanie solo pod¨ªa lidiar con verg¨¹enza que estaba pasando con esas amenazas vac¨ªas. Y luego simplemente¡­ olvid¨®. A medida que el evento progresaba, sonaba una banda en vivo, los invitados baban y brindaban por Nathan. Era evidente que estaba disfrutando cada momento, pero tambi¨¦n era evidente que andaba en modo protector y posesivo con alguien: Amelie. -Una pregunta: ?Te parece que sea yo una pelota de rugby para que me andes llevando de un brazo al otro? ¡ª pregunt¨® Meli. -Ya me di cuenta, es que si se te acercan por ac¨¢, te paso para este brazo, y si se te acercan por ac¨¢, entonces para el otro¡­ 2 -?Y si se me acercan por espalda? -Entonces yo tambi¨¦n voy a romper narices porque toda esta zona de aqu¨ª¡­ ¨C dijo se?ndo su espalda y su trasero-, ?todo eso es zona prohibida! T¨ºxt belongs to N?velDrama.Org. -?Y tiene due?o! -?Exacto! -exm¨® Nathan y luego reion¨® al darse cuenta de lo que hab¨ªa dicho- . ?Digo, no¡­! No s¨¦¡­ ?Por qu¨¦ me haces esto? Meli se encogi¨® de hombros y se acerc¨® a ¨¦l, ajust¨¢ndole elzo de pajarita. ¨C Es lindo cuando se te salens verdades. Se miraron a los ojos durante unrgo segundo y Nathan se pregunt¨® si ser¨ªa verdad eso de que era el due?o o algo parecido de aque mujer. Porque ciertamente no parec¨ªa que hubiera quien pudiera contrr a Meli. M¨¢s tarde esa noche, Nathan recibi¨® su premio, pero se dio cuenta de que lo felicitaban m¨¢s por elpromiso que por el grd¨®n. Amelie hab¨ªa causado una impresi¨®n agradable en quienes conoc¨ªan y encima no se hab¨ªa ca¨ªdo ini una s vez en noche! E se ve¨ªa feliz. Su abuelo se ve¨ªa feliz y Sophia estaba radiante. Y ese era el mejor premio de todos. Regresaron a mansion King ya bien entrada madrugada, pero para su sorpresa, hab¨ªa una camia estacionada frente a verja, casi bloqueando el camino de entrada. ¨C 2iQu¨¦ demonios significa esto!? -rugi¨® Nathan saliendo de limusina para enfrentarse a Aquiles Wilde ¡ª ?Qu¨¦ hace en mi casa a esta hora? -?Vengo por una explicaci¨®n! -escupi¨® Aquiles sin ning¨²n respeto e inmediatamente Heather se baj¨® de camia tambi¨¦n. -?Una explicaci¨®n? -repiti¨® Nathan incr¨¦dulo¡ª. ?Una explicaci¨®n de qu¨¦, Wilde? -?De mi hija! Stephanie ¨C dijo Aquiles con el rostro lleno de ira¡ª. ?Qu¨¦ te hizo para que abandonaras as¨ª,o si fuera un pedazo de basura? -S¨ª, i?y c¨®mo se atrevi¨® a enga?ar Stephanie con otra mujer?! -exm¨® Heather¡­ ¨C ??Pero ustedes est¨¢n locos o realmente son tan descarados!? -rugi¨®¡¯Nathan haci¨¦ndole una se?al a la limusina para que pasara a casa. Amelie carg¨® a Sophia en brazos, que ven¨ªa dormida, y llev¨® de inmediato a su habitaci¨®n, meti¨¦nd en cama y arrop¨¢nd. ¨C Ser¨¢ mejor que no intervengas, hija -dijo el abuelo King cuando e hizo adem¨¢n de salir-. Deja que Nathan lo resuelva. -Lo s¨¦, abuelo, s¨¦ que Nathan puede resolverlo, pero ya no puedo permitir que mi t¨ªo venga a hacer acusaciones tan escandalosas ¡ª respondi¨® e con amargura -. No tiene derecho a cuestionar as¨ª a Nathan, y adem¨¢s yo tambi¨¦n soy responsable de lo que pas¨®. Baj¨® escalinata yenz¨® a acercarse a ellos cuandos pbras de todos los que estaban grit¨¢ndose a esa hora de madrugada dejaron vada en el suelo. ¨C ?C¨®mo un hombreo usted puede bajar tanto de categor¨ªa? ¡ªespetaba su t¨ªa Heather-. ?Solo es una criada, por amor de Dios! ?Mi hija a sudo es una reina! -??Reina!? -repiti¨® Nathan con sarcasmo-. ?Una reina que no tendr¨ªa ni d¨®nde caerse muerta si no viviera en casa de Amelie y disfrutara del dinero que tooooodos ustedes le roban a Amelie? -escupi¨® con rabia-.?O creyeron que no iba a descubrir que solo son una b dedrones mantenidos que han pasado los ¨²ltimos ocho a?os rob¨¢ndole lo que es suyo? LA NOVIA EQUIVOCADA CAP铆TULO 27 LA NOVIA EQUIVOCADA CAP¨ªTULO 27 CAPITULO 27. Lo ¨²nico que no puedo contrr Meli sinti¨® que sus rodis se aflojaban. Las pbras de Nathan erano golpes de agua fr¨ªa sobre su rostro. -?Qu¨¦¡­? ?De qu¨¦ est¨¢s hando¡­?-murmur¨® y todos se giraron para ver su rostro interrogante. . En un segundo Aquiles Wilde se puso livido. T¨ºxt belongs to N?velDrama.Org. ¨C ?De nada! ?De nada! ?Este hombre no sabe lo que dice! -escupi¨® con ansiedad y Heather v¨® en el suelo aquellos ojos abiertos y ansiosos. Nathan se cruz¨® de brazos con suficiencia y sonri¨®. ¨C S¨¦ muy bien de lo que estoy hando. Y ustedes tienen una tendencia errada a creer que gente es est¨²pida. Se volvi¨® hacia Amelie y tom¨® una de sus manos con fuerza,o si supiera que lo que estaba a punto de decir ser¨ªa muy dif¨ªcil para e-. Antes del idente con tu madre, hab¨ªas conocido a tus t¨ªos? Amelie neg¨® instant¨¢neamente. ¨C No se llevaban bien con mi mam¨¢, as¨ª que no los conoc¨ªa -murmur¨® Despu¨¦s del idente estuve un mes en el hospital, ellos me sacaron y me llevaron a su casa. -Y supongo que no te dijeron que esa casa, esa mansi¨®n a que te llevaron, se hab¨ªan acabado de comprar con tu herencia, porque antes viv¨ªan en un departamentito de m muerte en una zona cualquiera de ciudad -le dijo Nathan y Amelie lo mir¨® estupefacta. -?C¨®mo¡­? ?C¨®mo mi herencia? ¡ª Amelie se llev¨® una mano a cabeza sinprender. ¨C Tu abuelo se lo dej¨® todo a tu padre, y tu padre te hered¨® todo a ti ¡ª le explic¨® Nathan mientras miraba a aque genteo si quisiera asesinarlos en el acto ¨C Tu madre fue apoderada de todos tus bienes, e los manejaba, pero despu¨¦s de su muerte tu t¨ªo Aquiles se convirti¨® en tu tutor. ?Y hago ¨¦nfasis en ¡± tutor¡± porque no eras el heredero! ¨C espet¨® Nathan en diri¨®n al hombre-.i Solo te aprovechaste de situaci¨®n para robarle todos estos a?os! Aquiles abri¨® boca, pero no dijo nada. Su rostro segu¨ªa p¨¢lido y su mirada llena de rabia. Estaba completamente furioso y aturdido al escuchars pbras de Nathan. ¨C ?Eso es una mentira, una patra?a total! -grit¨® por fin, su rostro estaba contorsionado de rabia¡ª. ?Adem¨¢s nosotros cuidamos¡­ le dimos una educaci¨®n¡­! -?Y ahora se est¨¢n cobrando! ?O me equivoco? -gru?¨® Nathan¡ª. ?No quieras hacerme pasar por est¨²pido que no lo soy! Amelie debi¨® tener habitaci¨®n principal en esa casa porque es ¡°su¡± casa, es su propiedad, cada prenda de ropa que te pones es suya porque pagas con ¡°su¡± dinero, y aun as¨ª hace ocho a?os que trataso tu sirvientao si le estuvieras haciendo un favor, escondes deliberadamenteo si fuera un simple objeto mientras le robaso eldr¨®n que eres. Aquiles retrocedi¨® asustado. ¨C ?Eso es una calumnia! -espet¨®. -?L¨¢rgate de mi propiedad! ¨Crugi¨® Nathan y sacudi¨® cabeza mientras sosten¨ªa a Amelie con firmeza-. L¨¢rgate antes de que me a polic¨ªa. Meli ya sabe verdad y a partir de ahora se har¨¢ lo que e decida. ?L¨¢rguense! Furiosa y desconcertada, Amelie mir¨® a los Wilde con incredulidad. No pod¨ªa creer que su propio t¨ªo hubiera estado conspirando contra e todos esos a?os, rob¨¢ndole herencia y trat¨¢ndo a una enemiga. Con una furia ardiente en los ojos, Aquiles grit¨® lo ¨²nico que honestamente cre¨ªa: ¨C Esa no es su fortuna, es fortuna de familia Wilde y debi¨® dividirse en primer lugar, ?no ten¨ªa por qu¨¦ ser toda para e! ¨C ro, pero s¨ª hiciste que fuera toda para ti ¡ªespet¨® Nathan con un gesto de asco-. ?Vayanse de aqu¨ª! ?Ahora! Finalmente, cuando ira invadi¨® cada cent¨ªmetro de su cuerpo, Aquiles giro sobre sus talones y sali¨® furioso de casa con su esposa a sudo. Nathan se gir¨® hacia Meli y se dio cuenta de que estaba temndo y su coraz¨®nt¨ªa con fuerza. La abraz¨® por un instante pero dos segundos despu¨¦s Meli se ech¨® a llorar sin poder evitarlo y Nathan levant¨® en brazos. -Vamos, nena, vamos¡­ calma, no pasa nada¡­ ¨C murmur¨® en su o¨ªdo llev¨¢nd hacia el interior de casa. La sent¨® en biblioteca, en uno de los sof¨¢s frente a enorme chimenea y Amelie trat¨® de limpiarse las l¨¢grimas. -Lo siento, yo¡­ no quer¨ªa que esto sucediera -susurr¨®¡ª. No quer¨ªa que te hicieran tanto da?o. -Yo s¨¦ que no lo quer¨ªas ¨C susurr¨® e mientras Nathan se sentaba a sudo, acarici¨¢ndole los cabellos ¡ª. Pero no puedo dejar de pensar en lo que todo esto significa. Mi propia familia ha estado¡­ ?Dios! nada de lo que haga o diga cambiar¨¢ eso. ?Ni siquiera puedo entender porpleto lo que sucedi¨®! ¨C Como tu tutor, Aquiles pod¨ªa manejar tu dinero -susurr¨® Nathan-.Y han estado us¨¢ndolo para ellos. Desde que cumpliste mayor¨ªa de edad, deb¨ªan transferirte toda potestad sobre tu herencia, pero no lo hizo y honestamente creo que jam¨¢s pens¨® hacerlo. Creo que ¨¦l y tu t¨ªa imaginaron que si te tratabano una sirvienta toda vida, crecer¨ªas creyendo que el dinero era de ellos y jam¨¢s remar¨ªas nada. -Y no se equivocaron ?verdad? -murmur¨® e con el coraz¨®n roto por el dolor y decepci¨®n. Despu¨¦s de unos minutos de silencio, Nathan trat¨® de calmar a Amelie con pbras gentiles, abraz¨¢nd con fuerza mientras e segu¨ªa llorando. -?Puedo preguntarte algo? ?Desde cu¨¢ndo sabes esto? ¡ªpregunt¨® muchacha y el cuerpo de Nathan se tens¨®. ¨C Desde hace algunos d¨ªas ¡ª respondi¨® ¨¦l. -?Desde antes o despu¨¦s de decidir cambiar de prometida? -murmur¨® e y Nathan se ech¨® hacia atr¨¢s. ¨C Ni siquiera lo pienses, Amelie, esa no fue raz¨®n por que cambi¨¦ de opini¨®n. ¨C Entonces lo sab¨ªas desde antes ¨Cprendi¨® e-. ?C¨®mo quieres que no lo piense? ?S¨¦ que no necesitas para nada el dinero de nadie pero no soy est¨²pida, s¨¦ lo que representa el estatus en esta ciudad! -exm¨® Meli levant¨¢ndose y alej¨¢ndose de ¨¦l- . ?Una heredera enga?ada sigue siendo una heredera, y antes no quisiste terminar elpromiso con Stephanie..! 1 -?No quise terminar elpromiso con Stephanie para obligarte a decirme verdad! ?Porque quer¨ªa que fueras t¨² que viniera a m¨ª¡­! Amelie se sostuvo cabeza con desesperaci¨®n, sin conseguir calmarse. No sab¨ªa qu¨¦ creer o a qui¨¦n creerle. -S¨¦ que no tengo nada que ofrecer -solloz¨® con tristeza-, pero al menos ofrecerme a m¨ª misma era mejor que ofrecer dinero¡­ ?No puedo¡­ no quiero¡­ no contigo¡­! En un segundo Nathan atraves¨® los escasos pasos que los separaban y hizo girar bruscamente para estampar en su boca un beso desesperado. Cuando susbios encontraron boca de Nathan, su aliento se apresur¨® y sus piernas se volvieron d¨¦biles. ¨¦l sujeto con fuerza contra su cuerpo, intentando establecer su dominio sobre s¨ª mismo m¨¢s que sobre e. Nathan tuvo que recurrir a todo su autocontrol para no arrastrar a chica hasta ¨C ?Basta ya, Meli! ?La ¨²nica raz¨®n por que estoyprometido contigo y no con Stephanie no tiene nada que ver con ¨¦l dinero, es porque e no significa nada para m¨ª! ¨C gru?¨®, d¨¢ndole otro beso apasionado, esta vez con m¨¢s fuerza. Meli sinti¨®o todo el miedo desaparec¨ªa de su cuerpo. Su coraz¨®nt¨ªa desbocado y su mente hab¨ªa vdo hacia un lugar m¨¢s intenso y fascinante. La eri¨®n de Nathan se sent¨ªa feroz contra su cuerpo, haci¨¦ndole saber qu¨¦ era lo que ¨¦l quer¨ªa hacer con e. -?Crees que puedo fingir esto¡­ a esta velocidad? ¨C murmur¨® Nathan, mirando profundamente a los ojos de Meli mientras e sent¨ªa excitaci¨®n en su voz. Su respiraci¨®n se agitaba entrecortada y sus ojos briban con deseo-. Puedo contrr mil cosas en el mundo, Meli, menos forma en que me siento contigo. ¨C Roz¨® susbios suavemente y baj¨® por su garganta-. S¨¦ que soy un condenado ego¨ªsta pero no puedo evitar esto¡­ me gustas demasiado¡­ Meli no pod¨ªa creer lo que Nathan le estaba diciendo. ¨C ?De¡­ de verdad? ¡ªpregunt¨® en voz muy baja porque necesitaba que aquello fuera cierto. -?Quieresprobarlo?-murmur¨® ¨¦l. -?Co¡­? Envolviendo sus brazos firmemente alrededor de cintura de Meli, Nathan atrajo hacia ¨¦l hasta que no hubo ni siquiera el espacio de una hoja entre sus cuerpos. Se sent¨® en el sof¨¢ y llev¨® sobre ¨¦l, mientras e respiraba pesadamente y se sentaba horcajadas en su regazo. Meli sinti¨® presi¨®n violenta del miembro de Nathan contra su sexo, rebel¨¢ndose contra toda t que los separaba y no pudo evitar un jadeo de satisfi¨®n. Poco a poco, Nathanenz¨® a besa con m¨¢s calma mientras le acariciaba el cabello y espalda. E gimi¨® suavemente y se abrazo a ¨¦l por instinto, deseando que nada ni nadie tocara aquel momento. Las manos de Nathan sobre sus caderas, gui¨¢nd, movi¨¦nd despacio, fueron suficientes para hace estremecer y esta vez fue e que busc¨® su boca, ansiosa, mientras ¨¦l gobernaba con suavidad hasta que sus movimientos se convirtieron en un ritmo perfecto. Nathan sonri¨® al ve, aquello era una novedad tan grande para e que no pod¨ªa evitar excitarse con unos pocos roces. Meli no pod¨ªa dejar de moverse contra ¨¦l, mientras sus caderas baban haciendo que aque presi¨®n incluso bajo ropa fuera deliciosa. Respiraba pesadamente y pod¨ªa sentir el sudor resbndo por su espalda. ¨¦l estaba teniendo un efecto tan incre¨ªble en e¡­ Erao si hubiera estado esperando toda su vida para estar all¨ª. Pero de repente, tan prontoo hab¨ªa empezado, se termin¨®. Alguien toc¨® a puerta y Amelie se baj¨® r¨¢pidamente. Segundos despu¨¦s Sophia caminaba hacia e medio dormida y haciendo pucheros por no habe encontrado en su habitaci¨®n. Amelie llev¨® a dormir de nuevo y Nathan ech¨® atr¨¢s cabeza mirando al techo. Realmente no hab¨ªa mentido: lo que sent¨ªa por Meli poco a poco se convert¨ªa en algo que ya no pod¨ªa contrr. Al d¨ªa siguiente tuvo que irse muy temprano apa?¨ªa y el abuelo pa?¨® a Sophia a escu y a Amelie a universidad, despidi¨¦ndose des dos con el mismo cari?o, porque ya hab¨ªa asumido a Melio su nieta. Por su parte, muchacha estaba nerviosa y cansada. Apenas hab¨ªa conseguido pegar los ojos noche anterior. Pensaba en todo lo que estaba pasando con sus t¨ªos y sent¨ªa asco, pero si cre¨ªa que se hab¨ªan avergonzado cons acusaciones de Nathan, pronto descubrir¨ªa que aque gente no ten¨ªa l¨ªmites. ¨C E es, de moch morada, e es Amelie ¨Cescuch¨® una voz conocida y se gir¨® para ver c¨®mo su t¨ªa Heather se?ba hacia e. Que Stephanie pa?aba no era raro, pero que hubiera dos polic¨ªas con es, ciertamente s¨ª lo era. ¨C ?La se?orita Amelie Wilde? ¡ªpregunt¨® uno de los agentes. - S-s¨ª¡­ ?qu¨¦ pasa? ¨Cmurmur¨® e. -Queda arrestada por deudas depensaci¨®n econ¨®mica contra familia Wilde ¨C dijo el agente mientras esposaba. 1 ¨C ?Qu¨¦!? ?No, eso no es cierto! ?No es cierto! -Ser¨¢ interrogada en estaci¨®n y se le explicar¨¢n sus cargos. Tiene derecho a guardar silencio, y creo que es mejor que lo haga, porque su t¨ªo es un hombre poderoso y est¨¢ pidiendo a?os de prisi¨®n contra usted -sentenci¨® el polic¨ªa. Los ojos de Amelie se llenaron de l¨¢grimas, estabapletamente aturdida, sintiendo que el mundo se le ven¨ªa encima. No pod¨ªa creer lo que estaba escuchando, pero mientras met¨ªan en patru, pod¨ªa ver expresi¨®n de satisfi¨®n de su t¨ªa y su prima. ¨C Va a ser un poco dif¨ªcil que nos demande por herencia si est¨¢ en c¨¢rcel? verdad? ¡ªpregunt¨® Stephanie con alivio. + -As¨ª es, y no te preocupes, tu t¨ªo lo tiene todo muy bien nificado ¨C tranquiliz¨® Heather-. Hemos venido prepar¨¢ndonos para este d¨ªa, no vamos a dejar que esa mosca muerta se quede de nuevo con toda nuestra fortuna. LA NOVIA EQUIVOCADA CAP铆TULO 28 LA NOVIA EQUIVOCADA CAP¨ªTULO 28 CAPITULO 28. ?Amelie Wilde es m¨ªa! Hab¨ªa l¨¢grimas en sus ojos, pero si Heather y Stephanie imaginaban que era por debilidad estaban muy equivocadas. Aques l¨¢grimas en los ojos de Amelie eran pura impotencia y rabia. -Tengo derecho a una mada telef¨®nica -gru?¨® en cuanto metieron a una celda. -No te preocupes, muchacha, te asignaremos a un abogado de oficio ¨C le respondi¨® el polic¨ªa y Meli arrug¨® el ce?o. -?Yo no le ped¨ª un abogado de oficio! Es m¨¢s ?usted por qu¨¦ piensa que yo necesito uno? -replic¨® e y vio c¨®mos ventanas de nariz del hombre se dtaban. La ¨²nica raz¨®n para que eso pasara era que aquel polic¨ªa se estuviera entendiendo con sus t¨ªos. ¨C ?No molestes! ?No te conviene hacer esc¨¢ndalo con acusaci¨®n que tienes encima! ¡ªdr¨® el hombre. -?Quiero mi mada telef¨®nica! ¨C exm¨® e con determinaci¨®n, pero el hombre se dio vueltao si no le importara. ¨C La tendr¨¢s cuando tengas, ma?ana probablemente. Amelie pate¨® reja sin poder contenerse y luego se abraz¨® el cuerpo. Estaba s en una celda, sin poder har con nadie ni avisarle a nadie. Sus t¨ªos probablemente tuvieran manipdo a medio mundo, y si se dejaba llevar por desesperaci¨®n, Amelie se habr¨ªa vuelto loca, pero hab¨ªa un nombre en su cabeza, y se sorprendi¨® al darse cuenta de cu¨¢nta confianza ten¨ªa en ¨¦l. ¨C Nathan va a encontrarme -murmuro para s¨ª misma. Se sent¨® en fea camita de celda, apoy¨® cabeza ens rodis y trat¨® de consrse¡ª. Nathan va a venir por m¨ª. El problema era que a aque hora de ma?ana, Nathan no ten¨ªa ni idea de que Amelie estaba en problemas. No fue hastas tres de tarde, al cerrars ses ¨C cuando Amelie no se subi¨® al auto de mansi¨®n King que pasaba por e-, que Nathan recibi¨® aque mada del chofer. -Se?or King,mento molestarlo, pero hace mucho rato que estoy esperando a se?orita Amelie, y e no ha aparecido. -?Qu¨¦? ?A qu¨¦ hora pasaste por e? -pregunt¨® Nathan con un nudo en el est¨®mago. ¨C Llegu¨¦ haceo media hora. Normalmente solo demora unos minutos porque su sal¨®n de ses est¨¢ junto cruzando el jard¨ªn frontal, pero no lleg¨®, v ahora que me fijo ya no quedan chicos merodeando el edificio¡­ Lo siento much¨ªsimo, se?or King ¨C agreg¨® el chofer, apenado-, pero no encuentro, y ni?a Sophia ya se est¨¢ poniendo nerviosa. ¨C Lleva a mi hija a casa de inmediato -orden¨® el CEO¡ª. Yo me ocupar¨¦. Nathan trag¨® saliva y colg¨® el tel¨¦fono. Cancel¨® todo lo que ten¨ªa para el resto de tarde y se subi¨® a su auto, dirigi¨¦ndose a toda prisa a universidad. Cuando lleg¨®, en efecto, no hab¨ªa nadie en los salones. Las actividades en universidad ya hab¨ªan terminado, al menoss lectivas¡­ Nathan se detuvo por un momento. ¨C Pero el horario de los universitarios no se acaba cons ses, ?verdad? ¡ª murmur¨®. Atraves¨® el campus y se dirigi¨® a los terrenos deportivos, solo conoc¨ªa un nombre en aque universidad, pero por el tama?o que ten¨ªa el chico, era obvio que deb¨ªa ser deportista. Pregunt¨® por Rex Lenning y despu¨¦s de varias negativas por fin otro alumno le se?al¨® al campo de f¨²tbol americano. Nathan lleg¨® junto al entrenador y le dijo unas pocas pbras, inmediatamente el hombre hizo sonar su silbato y grit¨® con fuerza: -?Rex! ?Sal del campo! El muchacho corri¨® hacia uno de los extremos y se dio cuenta de que era Nathan quien lo estaba esperando. -?Rex Lenning? ?Estudias con Amelie? El chico entrecerr¨® los ojos y luego apreci¨® recordar algo. -Usted es el que viene a busca a veces, Es su pap¨¢ ?verdad? ?C¨®mo est¨¢ e? i He tratado de ma todo el d¨ªa pero no me responde¡­! Nathan apret¨® los dientes con frustraci¨®n. -?No, ro que no soy su padre! ?De d¨®nde sacas eso? -Bueno, es que es mucho mayor ?qu¨¦ otra cosa podr¨ªa ser? ?Su t¨ªo?-pregunt¨® el chico y su expresi¨®n realmente era tan inocente que Nathan puso los ojos en nco. -?Sabes qu¨¦? Olv¨ªdalo. Solo quiero encontra, ?qu¨¦ es eso de que no vino a escu? ?sabes d¨®nde est¨¢? ¨C pregunt¨® apurado. ¨C No, s¨ª vino, pero se llevaron ¨Cexplic¨® Rex. -?Se llevaron? ¨C Nathan sinti¨® un escalofr¨ªo- ?C¨®mo que se llevaron, qui¨¦nes? ¨C Dos polic¨ªas. Vinieron en ma?ana temprano, dos mujeres ven¨ªan tambi¨¦n, dijeron algo de deudas y se llevaron a Meli esposada. Nathan apret¨® los pu?os y sus dientes rechinaron de rabia. Sac¨® su tel¨¦fono y mostr¨® una fotograf¨ªa al muchacho. -?Estas dos mujeres? -?S¨ª, esas mismas! Nathan no lo dudaba, Stephanie y Heather Wilde estaban metidas en aquello y por supuesto que el viejo Aquiles tambi¨¦n. Estaba seguro. Se dio vuelta para marcharse pero record¨® algo importante, agarr¨® a Rex por el casco y lo acerc¨® a ¨¦l. ¨C Para que conste, no soy su padre ni su t¨ªo. Soy su novio, su novio t¨®xicoo ustedes dicen, as¨ª que mejor teportas muy bien cuando est¨¦s cerca de e. ? Entendido? , -S-s¨ª se?or -atin¨® a decir el muchacho y Nathan sali¨® de all¨ª con frustraci¨®n bail¨¢ndole en el rostro. 1 Sac¨® su tel¨¦fono y de inmediato m¨® al jefe de su equipo de abogados. El hombre tard¨® muy poco en localizarisar¨ªa a que hab¨ªan llevado a Amelie, y Nathan se dirigi¨® all¨¢ sin pensarlo dos veces. Cuando le anunciaron al capit¨¢n de polic¨ªa que Nathan King estaba en su precinto, sali¨® de inmediato a recibirlo, pero en lugar de eso fueron ocho abogados lo que lo rodearon y se loieron a preguntas. ¨C ?Usted es familiar de Amelie Wilde? ¨C pregunt¨® el capit¨¢n, y Nathanprendi¨® que no todo el mundo estaba al tanto de su vida social. -S¨ª, e es mi prometida, ?d¨®nde est¨¢? -contest¨® r¨¢pidamente. ¨C Se?or King, creo que antes que nada debemos discutir sobre esto con sus abogados¡­ tranqumente. Esta joven ha sido acusada de algo muy serio, y quiz¨¢s usted deber¨ªa entender su situaci¨®n legal antes de que siga involucrado con e. Nathan tom¨® aire profundamente. ¨C Le agradezco su preocupaci¨®n, pero sea cual sea situaci¨®n legal de Amelie Wilde, estoy dispuesto a responsabilizarme por e. As¨ª que si es tan amable, pasemos a su oficina jy expliqueme de una vez por qu¨¦ demonios tienen a mi novia detenida y por qu¨¦ no han dejado marme hasta ahora! El capit¨¢n mir¨® con incredulidad a uno de sus polic¨ªas y ese se desapareci¨®. -Estoy seguro de que eso no es as¨ª¡­ -Si hubieran dejado mar a alguien, yo habr¨ªa estado aqu¨ª mucho antes, capit¨¢n, pero demanda por el incumplimiento de los derechos civiles de mi novia dejaremos para despu¨¦s de resolver este problema, ?le parece? Ahora haga el favor de decirme bajo qu¨¦ cargos tiene aqu¨ª. Quince minutos despu¨¦s Nathan ard¨ªa de rabia al escuchar aque sarta de acusaciones. Aquiles Wilde hab¨ªa metido cientos de peque?os gastos a lorgo de los ¨²ltimos ocho a?os en una cuenta a nombre de Meli, y hab¨ªa deradoo un pr¨¦stamo. La suma de lo que hab¨ªa costado mantene durante los ¨²ltimos ocho a?os, ahora los Wilde lo remaban de regreso y establec¨ªan una demanda contra Meli por deudas impagas. D -Entienda esto, es una demanda en toda re -explic¨® el capit¨¢n-. Mis agentes solo fueron a notifica, pero e se resisti¨® a autoridad, por eso trajeron¡­ ¨C Eso no es cierto ¨C apunt¨® Nathan. -?Se?or King! ?Yo no tengo por qu¨¦ mentirle¡­! ¨C Pero quiz¨¢s alguno de sus polic¨ªas s¨ª tenga motivos para mentirle a usted ¨C replic¨® Nathan con voz sombr¨ªa¡ª. Cr¨¦ame que si alguien sabe resistirse a autoridad es Amelie Wilde y faltan muchas narices rotas aqu¨ª para demostrar eso. S¨¦ que los Wilde pagan bien, capit¨¢n, y que est¨¢n acostumbrados a salirse con suya, pero Amelie ya no es ni?a a que pod¨ªanstimar. Ahora est¨¢ conmigo, bajo mi proti¨®n, y eso hace¡­ intocable. -Se gir¨® hacia el jefe de sus abogados y le hizo una s pregunta-: ?Cu¨¢l es forma m¨¢s r¨¢pida de sacar a Amelie de aqu¨ª? ¨C Pagando deuda ¡ªrespondi¨® su abogado-. No hay deuda, no hay demanda. ¨C P¨¢g entonces ¨C orden¨® Nathan sin inmutarse, sin siquiera preguntar cu¨¢nto era-. Pag y luego necesito que redactes algo para m¨ª. ?Capit¨¢n? ?Hay alguna oficina que nos pueda facilitar? Necesitamos poner en orden algunos documentos. El capit¨¢n asinti¨® de inmediato y les cedi¨® su propia oficina. Nathan le explic¨® al abogado exactamente lo que quer¨ªa y luego sali¨®. -Mis abogados est¨¢n preparando lo que necesito, pero quisiera ver a mi novia ahora mismo, si es tan amable ¨Cdemand¨® sin una s gota de amabilidad en voz. El capit¨¢n lo guio hacias celdas de custodia preventiva y a Nathan se le encogi¨® el coraz¨®n al ver a Amelie all¨ª, abraz¨¢ndoses piernas, con frente apoyada ens rodis. Solo levant¨® cabeza cuando escuch¨® el sonido de reja al abrirse y sus pups se dtaron cuando vio a Nathan. Se levant¨® para correr hacia ¨¦l, pero Nathan sab¨ªa que tendr¨ªa suerte de no irse de bruces al suelo y atrap¨® al instante, envolvi¨¦nd en un abrazo protector. -Ya, ya, todo est¨¢ bien -asegur¨® ¨¦l, besando su cabeza. -Lo sab¨ªa, sab¨ªa que me ibas a encontrar -suspir¨® e contra su pecho. ¨C No te preocupes ¨C murmur¨® ¨¦l, haciendo que se sentara y arrodill¨¢ndose dnte de e -. Vamos a sacarte de aqu¨ª en unos minutos. Siento mucho que esto haya pasado, s¨¦ que no te lo merec¨¦s. Amelie levant¨® cabeza lentamente, mir¨¢ndole con los ojos llenos de l¨¢grimas de impotencia. -?C¨®mo han podido hacerme esto? ¡ªsusurro-. Son mis t¨ªos, mi sangre¡­ Robarme es una cosa pero esto¡­ ?mandarme a c¨¢rcel? ?C¨®mo han podido acusarme as¨ª? stimarme as¨ª? Nathan tom¨® su mano entres suyas y apret¨® para tranquiliza. ¨C No te preocupes, no dejar¨¦ que te hagan da?o ¨C dijo con seriedad-. Solo necesito que hagas algo por m¨ª, Meli. Necesito que conf¨ªes en m¨ª con todo tu coraz¨®n ?puedes hacerlo? ¡ª Meli pas¨® saliva y asinti¨® mientras ¨¦l sacaba una hojapletamente nca-. Entonces firma esto. Amelie firm¨® aque hoja en nco lentamente y se apretuj¨® contra ¨¦l, llorando mientras Nathan le acariciaba el pelo. Pronto uno de los polic¨ªas lleg¨® para advertirle que los documentos de liberaci¨®n de Amelie estaban en proceso y que lo necesitaban afuera. Nathan se molest¨® por tener que deja, pero en cuanto sali¨® se dio cuenta de que era mejor as¨ª. Le envi¨® hoja firmada a su abogado para que imprimiera sobre e y fue a vero en una des ss de juntas estaba Aquiles Wilde haciendo un esc¨¢ndalo. -i?C¨®mo que van a libera?! -gritaba-. ?Esto es indignante! ?Ustedes se dedican a meter gente presa! ?C¨®mo pueden hacer tan mal su trabajo? ??Adem¨¢s c¨®mo es eso de que deuda est¨¢ pagada!? ?Esa chica no tiene ni d¨®nde caerse muerta, no ha podido pagar esa cantidad¡­! ?A saber de d¨®nde se rob¨® ese dinero! ¨C Tienes raz¨®n, Aquiles, e no pag¨® deuda -sise¨® Nathan-. Yo lo hice. Aquiles se volvi¨® hacia ¨¦l con el rostro desencajado. -?T¨²¡­? ?No te cansas de defender a esa? -?Y t¨² no te cansas de subestimarme? ?C¨®mo puedes ser un hombre tan necio? -murmur¨® Nathan acerc¨¢ndose a ¨¦l peligrosamente¡ª. ?No te das cuenta de que Amelie ya no es ni?ita indefensa a que le robabas? ?Amelie es ahora mi prometida, se?ora de familia King! ?Amelie Wilde es m¨ªa, y lo m¨ªo es intocable! ?Mucho m¨¢s para cerdosdroneso t¨²! -gru?¨® con fiereza mientras Aquiles retroced¨ªa. -?Te voy a demandar por calumnias y difamaci¨®n y¡­! ¨C Me parece bien, pero primero vas a tener que responder t¨² a una demanda m¨ªa -sonri¨® Nathan con maldad y uno de los abogados tras ¨¦l extendi¨® un documento que todav¨ªa ten¨ªa tinta caliente. ¨C ?Esto qu¨¦ es? ¨Cmurmur¨® Aquiles. ¨C La demanda de Amelie Wilde remando su herencia ¨C respondi¨® Nathan-. Pero no es lo ¨²nico. Tambi¨¦n hay una orden de auditor¨ªas, un peritaje econ¨®mico y la validaci¨®n de tu deuda por parte de un economista familiar. ¨C En su tono hab¨ªa una profundaCopyright by N?v/elDrama.Org. satisfi¨®n-. No s¨¦ si lo sabe?, pero los tutores legales no est¨¢n autorizados a gastar ni un dr m¨¢s del que requiera un heredero. Te agradezco que nos hayas ahorrado el trabajo, y hayas detado tan bien todos los gastos de crianza de Meli¡­ porque todo el dinero adicional a ese monto que t¨² mismo estipste jtendr¨¢s que devolverlo! ?Sin que falte ni un centavo! LA NOVIA EQUIVOCADA CAP铆TULO 29 LA NOVIA EQUIVOCADA CAP¨ªTULO 29 CAP¨ªTULO 29. Quiero que te quedes conmigo La expresi¨®n de Nathan King era de un depredador que acaba de cortar yugr de su presa y disfruta ver correr sangre. No le importaba nada que no fuera hundir al hombre que ten¨ªa enfrente y Aquiles pod¨ªa notarlo. -?Crees que voy a permitir que lleves a mi mujer y mi hija a miseria? -gru?¨® mir¨¢ndolo con una mueca de incredulidad- ?Crees que voy a permitir que mi familia se quede sin herencia que le corresponde por derecho? Nathan sonri¨® de mediodo. ¨C Te ver¨¦ en eledor de indigentes donde hago voluntariado antes de Navidad ¨C siseo-. ?Eso te lo puedo garantizar! Y si crees que eso es malo, no imaginas c¨®mo ser¨¢ si en lugar de quedarte en calle vas a c¨¢rcel. ?Pero te juro que esta ser¨¢ ¨²ltima vez que te atreves a faltarme al respeto, a m¨ª, a mi familia, y mucho menos a mi se?ora! -Se?or Wilde, consid¨¦rese notificado ¨C der¨® el jefe de abogados de Nathan, dejando junto a ¨¦l el documento de demanda antes de correr tras su jefe. Pocos minutos despu¨¦s el capit¨¢n de polic¨ªa se ocupaba de mantener a raya a Aquiles, mientras liberaban a Amelie y le entregaban sus pertenencias. Nathan vio rgar aque mano hacia su moch y cerra en el aire solo una vez, y supo que algo iba terriblemente mal. Camino hacia e mientras ve¨ªa bufar con frustraci¨®n mientras cerraba los dedos en el aire una y otra vez y de inmediato pas¨® un brazo protector alrededor de su cintura y quit¨® la moch des menos del hombre. -Lo siento¡­ lo siento -murmur¨® e apret¨¢ndose los ojos con el ¨ªndice y el pulgar, llena de frustraci¨®n. -Tranqu, shshshs, tranqu, yo estoy aqu¨ª. Amelie sinti¨® un alivio dif¨ªcil de describir,o si fuera cierto aquello de que ¨¦l siempre iba a estar ah¨ª para atrapa. Mientras Nathan sosten¨ªa en sus brazos, sinti¨® que una oleada de alivio invad¨ªa. Los sucesos deisar¨ªa hab¨ªan aterrorizado pero tambi¨¦n era horrible saber que sin su proti¨®n habr¨ªa estado perdida. Nathan sac¨® deisar¨ªa y estaba a punto de abrirle puerta de su auto cuando escuch¨® aquel susurro: ¨C Nathan¡­ Sinti¨® el momento exacto en ques piernas de Meli ced¨ªan y solt¨® todo solo para sostene. De inmediato pas¨® un brazo debajo de sus rodis y alz¨® para mete en el auto. Bast¨® una s orden para que uno de los abogados que lo pa?aba se subiera al vnte y los llevara al hospital m¨¢s cercano, donde atendieron de inmediato mientras ¨¦l maba al doctor Benson. Nathan estaba dando vueltas por aquel corredoro un le¨®n enjado cuando el m¨¦dico se le acerc¨®.. -?Qu¨¦ fue lo que pas¨®? ?E est¨¢ bien? ¨C pregunt¨® apurado. -S¨ª, solo estamos descartando que pudo producir ese desvanecimiento. Voy a pedir an¨¢lisis de sangre para descartar un embarazo¡­ ¨C No se moleste, no est¨¢ embarazada -dijo Nathan y ante mirada interrogante del doctor ar¨®-. No se acuesta ni conmigo ni con nadie, tendr¨ªa que haberse embarazo hoy mismo, as¨ª que no creo que eso cuente. ¨C Entiendo, entonces probablemente sea un desmayo por el estr¨¦s de todo lo que pas¨® ¨C dijo Benson-. Le aseguro que no es nada grave, solo debe tomarse el tiempo necesario para recuperarse completamente y estar¨¢ bien. -?Cu¨¢ndo puedo lleva a casa? ¨C En media hora le dar¨¦ el alta, estar¨¢ dormida pero se puede llevar. Yo ir¨¦ a ve en noche ¨C sentenci¨® el m¨¦dico, abriendo puerta para dejarlo entrar en habitaci¨®n de Meli. Nathan abraz¨® fuerte mientras esperaba a que despertara, se sent¨ªa triste al ve tan fr¨¢gil e impotente, sin su fuerza habitual y sus pesta?as oscuras mojadas de l¨¢grimas. Pero en cuanto el m¨¦dico le permiti¨® llev¨¢rs se devolvi¨® a mansi¨®n con e. ¨C Eso Be Durmiente ?verdad papi? ¡ªpregunt¨® Sophia al ver a su padre llevar a Meli en brazos. ¨C ?Exactamente as¨ª! -respondi¨® Nathan, agradecido de que misma nena le hubiera dado soluci¨®n. ¨C ?Y cu¨¢ndo le vas a dar el beso de amor para que se despierte? ¨C lo interrog¨® Sophia mientras ¨¦l acostaba en cama. ¨C Cuando t¨² no est¨¦s mirando ¨C der¨® ¨¦l. -?Ah, entonces me voy! ?Despi¨¦rt r¨¢pido! Nathan suspir¨® solo un poco aliviado por tener a Amelie en casa, y a¨²n m¨¢s cuando poco despu¨¦s vio despertarse y acurrucarse con Sophia para leerle un cuento. Cenaron en habitaci¨®n en una improvisada pijamada y Nathan crey¨® T¨ºxt belongs to N?velDrama.Org. que estaba bien, al menos hasta que el m¨¦dico vino a visita y le dijo lo que cre¨ªa sobre Amelie. ¨C Est¨¢ deprimida, eso es lo que m¨¢s me preocupa -explic¨®-. No importa que usted vea sonre¨ªr, o atender a Sophia, por lo que me ha contado, e est¨¢ pasando por un momento muy dif¨ªcil ahora y lo que sucedi¨® hoy solo fue una gota que derram¨® el vaso. -E ha tenido una vida dif¨ªcil -explic¨® Nathan, y ahora, con todo lo que est¨¢ pasando, probablemente se siente abrumada. No puedo culpa por eso. ¨C ro que no convino el m¨¦dico-. Pero tiene que hacer algo para ayuda a superarlo o va a empeorar. No quiero que tenga que interna, pero si no hace nada, es posible que no tenga otra opci¨®n. Las personas que niegan depresi¨®n sons que m¨¢s se deterioran. ¡ª?Y cree que eso es lo que le est¨¢ pasando ahora? ¡ªpregunt¨® Nathan-.?Cree que est¨¢ negando que se siente mal? -S¨ª ¨Crespondi¨® el m¨¦dico-, cuando una persona ha sido forzada a ocultar sus sentimientos por tantos a?os, es normal que se le convierta en un h¨¢bito. Necesita ayuda. Nathan suspiro de nuevo, sabiendo que el m¨¦dico ten¨ªa raz¨®n, pero sin saber muy bien qu¨¦ pod¨ªa hacer. -?Qu¨¦ puedo hacer? -S¨¢qu de aqu¨ª, ll¨¦ves a alg¨²n lugar diferente y agradable, y sobre todo h¨¢g sentir segura, es evidente que no tener el control sobre su propia vida es algo que est¨¢ afectando mucho. Nathan asinti¨®, despidi¨¦ndose del m¨¦dico, y se uni¨® a aque pijamada en calidad de invitado. Las chicas se durmieron poco despu¨¦s y Nathan llev¨® sigilosamente a Sophia a su cuarto. Cuando regres¨®, se acost¨® junto a Amelie y le apart¨® un mech¨®n de cabello del rostro. Por m¨¢s que le pesara aque era una verdad indiscutible: Meli no ten¨ªa control sobre su vida. Sus t¨ªos hab¨ªan decidido que fuera su sirvienta, ¨¦l hab¨ªa decidido que fuera su prometida. Nadie le preguntaba a Amelie qu¨¦ diablos quer¨ªa, solo llevaban a los tropiezos de undo para el otro y aunque fuera por su beneficio, no le quedaba m¨¢s remedio que obedecer. Nathan se sinti¨® peque?o y mezquino por ser parte de lo questimaba a Meli, as¨ª que le dio un suave beso en frente y decidi¨® que al d¨ªa siguiente cambiar¨ªa eso. Amelie despert¨® con un salto de Sophia sobre su cama y una enorme gu¨ªa de viajes. ¨C?Nos vamos de vacaciones! -exm¨® ni?a. -?Qu¨¦..? ¨C ?Pap¨¢ dijo que elijamos un lugar lindo, y yo quiero ver ballenas! -dijo Sophia. -?Ah s¨ª? ¡ª dijo Nathan, sonriendo desde puerta y a Meli se le cort¨® respiraci¨®n mientras ¨¦l se echaba en cama junto a es con desenfado-.Pues ya veremos que podemos hacer. Sophia se aferr¨® desesperadamente a mano de Meli mientras le rogaba que pa?ara a India. ¨C Por favor, Meli ¡ª dijo emocionada¡ª. Tienes que ayudarme, quiero ver ballenitas. Amelie sonri¨® y Nathan se encogi¨® de hombros. ¨C E quiere ver ballenas, el abuelo quiere meter sus artiones ens termas¡­ ¨C los ojos de Amelie se iluminaron-. Adivino: T¨² tambi¨¦n quieres ir as termas y yo terminar¨¦ con el trasero congdo por culpa de todos ustedes ¡ª fingi¨® que rezongaba, pero internamente sonri¨® al darse cuenta de que a e le entusiasmaba hacer ese viaje. -Pues nificamos todo y nos vamos esta noche. ?Verdad papi? ¡ª audi¨® Sophia. ¨C As¨ª es ¨C dijo ¨¦l mirando a Amelie a los ojos¡ª- ?De verdad quieres ir? E asinti¨®. La ¨²ltima vez que hab¨ªa estado de vacaciones todav¨ªa era peque?a, pero eso hab¨ªa sido hac¨ªa muchos, muchos a?os. Esa misma noche el avi¨®n privado sali¨® hacia India, para amanecer en medio de un hermoso invierno. El primer aterrizaje fue cerca de Geosea, donde el abuelo y Sophia fueron recogidos por un lujoso auto y llevados a su hotel. Mientras, Nathan sigui¨® con Amelie hasta el oeste de i, y cuando muchacha despert¨®, estaba en una enorme camia en movimiento, arropada con mantas y abrigos mientras un sonriente Nathan conduc¨ªa. ¨C ?Me despert¨¦ en otra dimensi¨®n? ¨Cmurmuro somnolienta. ¨C No, solo nos estamos escapando antes que tengamos que ir a nadar con todass ballenas de los fiordos ¨C rio Nathan. ¨C ?A d¨®nde nos estamos escapando? ¨C A Landbrotug -dijo ¨¦l ¡ª. El abuelo y Sophi se quedaron en Geosea, los encontraremos en el hotel esta noche, pero antes quiero visitar un lugar especial. ¨C Estamos a menos diez grados, a menos que me metas a una terma ahora mismo nada ser¨¢ especial ¨C murmur¨® Meli estornudando. -?Eso intento! ?Ya falta poco para llegar! Nathan se ve¨ªa muy entusiasmado as¨ª que Amelie tom¨® el termo de chocte caliente y se calent¨® para seguirle el ritmo. Poco despu¨¦s estacionaban en el parque de Landbrotug y caminaban casi medio kil¨®metro entre una nieve fina hasta llegar a una peque?a terma. Amelie estaba impresionada, el paisaje era absolutamente nco alrededor y estaba haciendo un fr¨ªo terrible, pero de aque terma sal¨ªa un vapor que era una invitaci¨®n. -Solo ser¨¢n dos segundos de congrnos hasta que nos metamos ¨C dijo Nathan y e no se lo hizo repetir. Aquel lugar era extremadamente privado y poceta era muy peque?a,o para dos o tres personas. Nathan de meti¨® enseguida y ayud¨® a Meli a meterse, viendo con una sonrisao su piel se pon¨ªa rosada en el acto, por los cuarenta grados que ten¨ªa el agua. Trat¨® de no mirar nada m¨¢s, pero el frio no le hab¨ªa dejado a Meli mucho espacio para el pudor y se hab¨ªa metido en brasier y bragas¡­ y eso era una factura de pago inmediato para Nathan. ¨C ?Dios! ?Esto eso el cielo! ¡ª murmur¨® e con un suspiro, apoyando cabeza en piedra, y Nathan no pod¨ªa estar m¨¢s de acuerdo. -S¨ª, definitivamente es una vista incre¨ªble ¨C dijo con voz ronca y Amelie sonri¨®. -?El paisaje queda hacia all¨¢! ¡ªrio se?ndo afuera de poceta porque ¨¦l solo estaba mirando a e. El calor del agua iba prando en su cuerpo y descongndo sus extremidades, mientras nieve se derret¨ªa a su alrededor y formaba una especie de toldo que los proteg¨ªa del mundo exterior. Era un momento perfecto, un lugar perfecto ¡­ y Nathan sent¨ªa que estaba con persona perfecta. Peros pbras de Paul le llegaron a mente justo en ese instante: ¡°que quiera tu hija, no significa que tambi¨¦n te quiera a ti¡±, y pas¨® saliva antes de atreverse a decir aquello. ¨C Ya no quiero que seas mi prometida -murmur¨® y Amelie levant¨® mirada bruscamente hacia ¨¦l. -?Eh¡­? ?Por qu¨¦¡­ hice.. hice algo? ¨C Por un segundo se sinti¨® aturdida, pero luego cerr¨® los ojos y apret¨® losbios en una l¨ªnea fina¡ª. Es por lo que pas¨®, acusaci¨®n de mis t¨ªos¡­ Entiendo, no es bueno que te rcionen conmigo¡­ -?No, no, no, Meli! ?Ni se te ocurra! ¨C interrumpi¨® Nathan acerc¨¢ndose a e -. Mi decisi¨®n no tiene nada que ver con eso¡­ o bueno s¨ª pero noo t¨² crees¡­ -?Entonces c¨®mo? Nathan pas¨® saliva y respir¨® profundamente. ¨C No quiero ser una m¨¢s des personas que te dicen qu¨¦ hacer sin darte opciones. S¨¦ que no quieres casarte conmigo y yo¡­ soy necio, lo s¨¦. Quer¨ªa una madre para Sophia, y luego te quer¨ªa a ti en ese lugar y termin¨¦ haciendo lo que me dio gana¡­ porque as¨ª soy yo. ¨C Por un segundo Meli vio c¨®mo barbi del CEO m¨¢s poderoso del pa¨ªs temba un poco¡ª. No quiero eso. No quiero hacerte eso. Quiero que te quedes conmigo¡­ pero no as¨ª. LA NOVIA EQUIVOCADA CAP铆TULO 30 LA NOVIA EQUIVOCADA CAP¨ªTULO 30 CAP¨ªTULO 30. ?Est¨¢ vivo? Meli no sab¨ªa exactamente que le aleteaba dentro. ¡°Quiero que te quedes conmigo¡­ pero no as¨ª¡±. Sent¨ªa que aque poceta era demasiado peque?a para pbras tan grandes. -?Entonces c¨®mo? Nathan neg¨® mientras cerraba los ojos. ¨C No lo s¨¦¡­ ?queri¨¦ndome? ?Ser¨ªa demasiado pedir? ¨C murmur¨®, pero luego se dio cuenta de lo que hab¨ªa dicho-. Por Dios, no puedo obligarte a quererme¡­ ? por qu¨¦ siempre se me olvid¡­?-pero no pudo terminar de har, porque Amelie cort¨® los pocos cent¨ªmetros de agua que los separaban y se acerc¨® a ¨¦l. Lo mir¨® despacio,o si necesitara reconocerlo. Jam¨¢s lo hab¨ªa visto sin camisa y era¡­ un espect¨¢culo dif¨ªcil de asimr, parec¨ªa que ten¨ªa cada m¨²sculo en el lugar justo para estremece a pesar del calor que hab¨ªa. Puso una mano peque?a sobre su pecho y sinti¨® el coraz¨®n de Nathan acelerarse en un segundo, ¨¦l ten¨ªa raz¨®n, hab¨ªa cosas que no se pod¨ªan fingir. ¡ªNo lo s¨¦ ¨C murmur¨®-. Por qu¨¦ quiero quedarme contigo¡­ no s¨¦ por qu¨¦. Lo que siento por ti, no s¨¦ qu¨¦ es¡­ No podr¨ªa poner nada de eso en pbras. ?Tengo que hacerlo? Pero cuando levant¨® los ojos hacia ¨¦l supo que no. No necesitaba har, erao si ¨¦l entendiera perfectamente su silencio. Nathan rode¨® lentamente con sus brazos y mir¨® pensativo, con los ojos llenos de emoci¨®n mientras consideraba lo que e dec¨ªa. Pod¨ªa percibir intensidad de todas sus dudas y sab¨ªa que, fuera lo que fuera lo que hab¨ªa entre ellos, no pod¨ªa expresarse f¨¢cilmente con pbras. ¨C ?C¨®mo puedo hacerte entender? -susurr¨® e en voz baja, pero tensi¨®n en el cuerpo de Nathan le dijo que ¨¦l ten¨ªa su propia forma de averiguars cosas.T¨ºxt belongs to N?velDrama.Org. Meli sinti¨® su nariz en meji, el roce suave cerca de su boca y estaba a punto de besa hasta que e tom¨® un peque?o impulso y lo hizo antes. El beso empez¨® lento y dulce,o si estuviera probando cada mil¨ªmetro de susbios mientras se abr¨ªa paso en su boca. Sinti¨® un calor abrasador que ascend¨ªa desde su vientre y abarcaba todo su cuerpo; sus pezones duros presionaban contra t y los muslos se tensaron, pr¨¢cticamente temndo de necesidad. Mientras sus lenguas danzaban juntas en un ritmo lento y sensual, Meli¡¯ temba de deseo y sus caderas se mov¨ªan contra ¨¦l en un esfuerzo por acercarse. Pod¨ªa sentir dura eri¨®n de Nathan presionando contra su muslo en un instante, mientras se apretaba contra e, y fri¨®n provocaba oleadas de cer que recorr¨ªan su cuerpo. Su contacto parec¨ªa encender un fuego dentro de e, gimi¨® suavemente en su boca mientras sus besos se hac¨ªan m¨¢s urgentes, y sus manos exploraban cada curva del cuerpo del otro. Cuando susbios se separaron por fin, tanto Melio Nathan respiraban con fuerza por excitaci¨®n. Sus corazonest¨ªan con fuerza en sus pechos mientras se miraban a los ojos, sus respiraciones calientes rozando su piel. ¨C Te necesito -dijo ¨¦l lentamente-. M¨¢s de lo que nunca hab¨ªa deseado a nadie. Debo estar loco pero no hay forma en que pueda dejar de pensar en ti. Meli sonri¨® ligeramente, sintiendo su propio deseo ardiente creciendo con cada pbra que escuchaba. -Se te nota. ¨C murmur¨® e, casi sin aliento¡ª. Mucho. Su mano se desliz¨® dentro de aquel b¨®xer y lo acarici¨® lentamente, viendo c¨®mo se mord¨ªa losbios para no gemir. Meli jam¨¢s hab¨ªa hecho algoo aquello, pero siempre hab¨ªa una primera vez. Lo rode¨® con su mano y sinti¨® que Nathan se estremec¨ªa ante el contacto, echando cabeza hacia atr¨¢s y dej¨¢ndose llevar mientras empezaba a masturbarlo. Meli trat¨® de seguir sus instintos, y por suerte Nathan era bastante evidente cuando se trataba de cer, su mano se movi¨® con un ritmo firme y apasionado, sintiendoo todo su cuerpo se estremec¨ªa mientras lo observaba en silencio. Empujaba hacia arriba y hacia abajo sobre sus dedos, sintiendo cada cent¨ªmetro de su miembro contra su mano mientras gem¨ªa con fuerza. Nathan se acerc¨® para besa de nuevo mientras tocaba salvajemente, necesitaba tene m¨¢s de los que necesitaba respirar, y cuando sinti¨® que se liberaba simplemente le dio vuelta, haciendo que apoyaras manos en el borde h¨²medo de roca. Se peg¨® a su espda y bes¨® su cuello y su hombro mientras sent¨ªa vibrar, tensao una cuerda de viol¨ªn¡­ y ¨¦l sab¨ªa perfectamenteo sacar m¨²sica de su boca. Acarici¨® sus pechos, metiendo los pulgares bajo su brasier, y sinti¨® contener el aliento. Sus manos bajaron despacio hacia su vientre y exploraron suavemente sus cederas mientras e se estremec¨ªa. Nathan estaba disfrutando cada segundo de toca, cada suspiro que sal¨ªa de susbios era una promesa de cer, y cuando por fin sus manos llegaron a sus bragas¡­ y luego m¨¢s abajo, hasta llegar a su sexo. Sinti¨® alquel primer instinto suyo de apretars piernas, pero sus dedosenzaron a moverse lentamente sobre su cl¨ªtoris, provoc¨¢ndole unos escalofr¨ªos y gemidos que casi lo volvieron loco. Era tan hermosa¡­ y ¨¦l quer¨ªa ser el ¨²nico en hace sentir as¨ª. Nathan estaba casi tan loco de deseoo Meli. Pudo ver c¨®mo su mano se contra¨ªa sobre roca, como sus pezones se endurec¨ªan con el cer¡­ y saber que era ¨¦l quien le estaba provocando aquello casi lo hizo explotar. Nathan quer¨ªa estar dentro de e, quer¨ªa senti apret¨¢ndose a ¨¦l mientras gem¨ªa su nombre¡­ pero tambi¨¦n quer¨ªa rgar aquel momento todo lo posible y sab¨ªa que aquel no era el lugar. La pr¨® despacio y se sorprendi¨® de lo mucho que apretaba un simple dedo, dos ya eran una invasi¨®n profunda, pero a medida que los mov¨ªa m¨¢s r¨¢pido pod¨ªa escucha casi gritando mientras sus manos aferradas a roca mientras Nathan susurraba pbras excitantes en su o¨ªdo. -?Quiero que te corras¡­!?Quiero que te corras ya¡­! ?Quiero escucharte! Y entonces, finalmente, sinti¨® que el orgasmo se apoderaba de e¡­ una de cer que inund¨® porpleto haci¨¦nd gritar y temr. Nathan no pudo aguantarse mucho m¨¢s y se liber¨® contra sus bragas, sintiendoo los ¨²ltimos espasmos recorr¨ªan todo su cuerpo. Meli permaneci¨® inm¨®vil durante unos minutos, incapaz de pensar o respirar siquiera, antes de que ¨¦l le diera vuelta y besara lentamente. ¨C No quiero que te vayas ¡ªsusurr¨® ¨¦l, escondiendo el rostro en curva de su cuello¡ª. No quiero que me dejes. Amelie lo rode¨® con sus brazos y neg¨®. ¨C No voy a ir a ning¨²ndo. ?C¨®mo era que todo hab¨ªa terminado en rtivo control? Solo Nathan lo sab¨ªa. Aquel era un lindo lugar para el recuerdo, pero no para uno donde pudiera darle todo lo que e necesitaba para una primera vez que no olvidara jam¨¢s. Tuvieron unrgo regreso en coche hasta Geosea,partieron unas hermosas vacaciones con Sophia y el abuelo, vierons ballenas, pero entre Nathan y Amelie no pas¨® nada m¨¢s all¨¢ de algunos besospartidos en oscuridad. Regresar a rutina fue un poco inquietante despu¨¦s de eso, como si ya no hubiera forma de liberar tensi¨®n que hab¨ªa entre ellos que no fuera estar juntos, pegados, bes¨¢ndose en alg¨²n rinc¨®n escondido de casa. Para Meli no hab¨ªa desaparecido preocupaci¨®n de lo que sus t¨ªos pod¨ªan hacer contra e, pero Nathan insist¨ªa en que lo dejara lidiar con ese problema en particr y que e se dedicara solo a estudiar y ser feliz. Y precisamente en eso estaba, en una de sus ses, cuando su celrenz¨® a vibrar y Amelie frunci¨® el ce?o al darse cuenta de que era el n¨²mero del abuelo King. Sali¨® inmediatamente del sal¨®n y contest¨® mada. -?Abuelo? -Hija¡­ ?est¨¢s bien? ¡ªpregunt¨® el abuelo James y Amelie contuvo el aliento. -S¨ª, ro, solo en mis ses. ?Qu¨¦ pasa? ¡ªpregunt¨®. ¨C Amelie, mi ni?a, necesito que hagas algo por m¨ª. Adem¨¢s de tu chofer habitual va a ir un auto adicionalo seguridad a buscarte en diez minutos. Necesito que pases por Sophia y lleves a casa de inmediato. Meli sinti¨® que su coraz¨®n se deten¨ªa y un mal presentimiento le recorri¨® espalda. ¨C Abuelo, ?qu¨¦ est¨¢ pasando? Se escuch¨® unrgo silencio del otrodo, pero finalmente el anciano le respondi¨®. ¨C Hija, Nathan tuvo un idente en su auto. Todav¨ªa no sabemos qu¨¦ tan grave es, pero definitivamente es algo serio y debemos tener cuidado. -?C¨®mo est¨¢ Nathan? ?Al menos est¨¢¡­? ¡ª ni siquiera se atrev¨ªa a preguntarlo. -Vivo, s¨ª. Yo estoy saliendo ahora mismo hacia el hospital. Ustedes por favor vayan a casa de inmediato -pidi¨® y. Amelie corri¨® dentro del sal¨®n para buscar el resto de sus cosas. Poco despu¨¦s un equipo de seguridad pasaba por e y luego por Sophia. ¨C Meli, ?por qu¨¦ salimos tan temprano de escu? -?Uf, es que convenc¨ª a tu pap¨¢ para que nos deje tener un d¨ªa de chicas! ¨C minti¨® Amelie tratando de que no se le notara preocupaci¨®n- . As¨ª que nos vamos a divertir t¨² y yo. Amelie pas¨® el resto del d¨ªa con el coraz¨®n en boca y el alma en un hilo. A su mente llegaba una y otra vez el idente que hab¨ªa tenido con su madre, los gritos, desesperaci¨®n, sangre, y luego el fuego, el silencio insoportable de mar a una persona que no te respond¨ªa. Intent¨® no transmitirle nada de aquello a Sophia, pero verdad era que ten¨ªa el ¨¢nimo destrozado. A pocos kil¨®metros de all¨ª, en el centro de ciudad, los m¨¦dicos dejaban entrar al abuelo King a habitaci¨®n de Nathan, donde una polic¨ªa estaba ya esperando para interrogarlo, pero en cuanto vio al abuelo enseguida de acerc¨® a ¨¦l. ¨C ?Podr¨ªa repasar los hechos para m¨ª, se?or King? ¨C pregunt¨® despu¨¦s de saludarlo.. -Mi nieto sali¨® esta ma?ana del trabajo y a eso des diez m¨® a casa para decirme que ven¨ªa a verme. ¨C Pero no lleg¨®. -No, no lleg¨®. Y cuando faltaban unos cinco minutos paras once, recib¨ª una mada del hospital dici¨¦ndome que hab¨ªa sido tra¨ªdo por un idente de coche. La polic¨ªa lo miraba fijamente y en su mente ya se ve¨ªa ro que algo andaba maquinando. ¨C ?Yusted cree que su idente fue¡­ intencional? El abuelo suspiro. ¨C Eso tendr¨ªa que pregunt¨¢rselo a ¨¦l. Era el que iba manejando, debe saber qu¨¦ pas¨®. Pocos minutos despu¨¦s Nathan abr¨ªa los ojos, aturdido y polic¨ªa lo saludaba y explicaba por que estaba all¨ª. -?Puede describirme c¨®mo ocurri¨® el idente, se?or? ¡ªNo lo s¨¦¡­ -respondi¨® Nathan visiblemente confundido-. Yo iba en mi auto y de pronto empez¨® a hacer un ruido muy extra?o¡­ trate de salir de carretera pero fueo si¡­o si perdiera diri¨®n. Ni siquiera s¨¦ contra qu¨¦ choqu¨¦. Estuve inconsciente unos minutos, pero cuando abr¨ª los ojos estaba aqu¨ª, en este hospital. ¨C ?Recuerda algo m¨¢s? Nathan neg¨® con cabeza y James suspir¨® frustrado. ¨C ?Lastim¨¦ a alguien? ¡ªpregunt¨®. ¨C No, por suerte no, y usted tampoco sufri¨® heridas graves seg¨²n los doctores. Fue ua suerte, peroenzaremos a investigar de inmediato. ¨C Le agradezco -murmur¨® Nathan y poco despu¨¦s se qued¨® solo con su abuelo. ¨C No me mientas, muchacho. ?Crees que fue un idente o fue intencional? ¨C lo increp¨® el abuelo. ¨C Escuch¨¦ un ¡°crac¡±,o de algo pesado parti¨¦ndose, abuelo. Un segundo despu¨¦s pod¨ªa mover el vnte en cualquier sentido, que el coche no lo obedec¨ªa. Ese Maybach tiene tres meses de comprado y es uno de los mejores de su gama, es imposible que se le hubiera roto diri¨®n ¨C dijo Nathan pensativo-, as¨ª que no, no creo para nada que haya sido un idente. ¨C La polic¨ªa va a investigarlo, no te preocupes¡­ ¨C No solo polic¨ªa. Necesitamos a un investigador interesado -se escuch¨® una voz desde puerta y los dos se giraron para ver a Paul Anders¨C. Voy a mar a ¨C Est¨¢ bien -edi¨® Nathan¡ª. Ahora solo s¨¢quenme de aqu¨ª, quiero irme a casa. LA NOVIA EQUIVOCADA CAP铆TULO 31 LA NOVIA EQUIVOCADA CAP¨ªTULO 31 CAP¨ªTULO 31. ?S¨ª recuerdas lo que te dije? ?Que si entrabas ya no te dejar¨ªa ir? Meli se sent¨ªa completamente impotente y odiaba eso, odiaba no ser capaz de contrr ese dolor profundo que asaltaba, y lo peor era tener que aceptar que gente se iba. Ni siquiera hab¨ªa conocido a su padre, pero recordaba el dolor terrible que era perder a su madre. Y ahora sab¨ªa que si perd¨ªa a Nathan pod¨ªa llegar a sentir ese mismo dolor. Sophi por suerte no sospechaba nada, pero apenas se abri¨® aque puerta y Meli sali¨® corriendo hacia entrada principal, ni?a corri¨® tras e. Meli sinti¨® que el alma volv¨ªa a su cuerpo cuando vio a Nathan entrar por sus propios pies a casa, pero sinti¨® que sus propias rodis se aflojaban. Se apoy¨® en un mueble mientras Sophia abrazaba a su pap¨¢, y el abuelo se acerc¨® a e, rodeando sus hombros con un brazo lleno de consuelo. ¨C ¨¦l est¨¢ bien, solo un poquito magudo, pero est¨¢ bien ¨C asegur¨® el abuelo y Meli asinti¨® con los ojos llenos de l¨¢grimas. Nathan mir¨® por encima del hombro de su hija y se le revolvieron los dragones en el est¨®mago. Era demasiado evidente que a Amelie le importaba en serio a pesar de todos aquellos ¡°peros¡± que hab¨ªa puesto al inicio. Se acerc¨® a e y apoy¨® frente en suya con un gesto cansado. Le dio un beso suave en meji para tranquiliza y luego todos se reunieron en el sal¨®n, junto a Sophia, intentando disimr el hecho para no asusta. Un par de horas despu¨¦s Amelie met¨ªa a nena en cama y esperaba a que se durmiera antes de irse a su habitaci¨®n. Se sent¨® en el borde de cama y apoyos manos ens rodis intentando contener un sollozo que finalmente se escap¨® de su boca. No pod¨ªa imaginar lo que era perder de nuevo a alguien que quer¨ªa, y se daba cuenta de que Nathan realmente era alguien que quer¨ªa, porque solo idea de perderlo era demasiado dolorosa. Ni siquiera escuch¨® que puerta se abr¨ªa, solo los brazos fuertes de Nathan a su alrededor. -Shshshsshs ?qu¨¦ pasa, nena? ?Qu¨¦ pasa? Calma¡­ ¨C murmur¨® ¨¦l un poco asustado y e enterr¨® cara en su pecho y dej¨® salir todass l¨¢grimas que hab¨ªa reprimido. -Lo siento, ?lo siento! -exm¨® e entre sollozos¡ª No quer¨ªa ser tan cobarde, pero no pude evitarlo. Es solo que¡­ -?Qu¨¦? ¡ªpregunt¨® Nathan mientras le acariciaba el cabello. ¨C No puedo perderte -susurr¨® e y ¨¦l estrech¨® m¨¢s contra su pecho. Nathan casi apret¨® los dientes para no gritar de alegr¨ªa y abraz¨® con m¨¢s fuerza si era posible. Levant¨® su barbi con un dedo y mir¨® a los ojos, llenos de un brillo especial. ¨C No vas a perderme, yo no voy a permitirlo ¨C dijo ¨¦l firmemente y Amelie le ech¨® los brazos alrededor del cuello, perdi¨¦ndose en lostidos tranquilos de su coraz¨®n. As¨ª permanecieron hasta que por fin Nathan se separ¨® y acarici¨® su rostro-. Descansa. Todo est¨¢ bien. Pero en cuanto Nathan King sali¨® de aque habitaci¨®n, fueo si de nuevo le hubieran quitado a Meli el aire con qu¨¦ respirar. De repente era una sensaci¨®n insoportable de estar sin ¨¦l. Se levant¨® y sali¨® al corredor. Lleg¨® a su puerta. Retrocedi¨®. Volvi¨® sobre sus pasos. Dud¨®. Pero finalmente acab¨® tocando a puerta. Nathan se qued¨® petrificado al ve all¨ª. Ni siquiera hab¨ªa abierto boca y ya estaba sonrojada y mirando al suelo. Era tan impropio de e que ¨¦l solo pudo sentir ternura ¨C ?Qu¨¦ pasa, nena? E se retorci¨® una esquina del vestido con nerviosismo mientras esquivaba su mirada. ¨C Bueno¡­ es que est¨¢s sucio¡­ -murmur¨®. ¨C En muchos sentidos, s¨ª lo estoy -sonri¨® ¨¦l. -Y¡­ este¡­ estaba pensando que a lo mejor necesitabas ayuda para¡­ para¡­ ¨C Ba?arme ¡ª termin¨® Nathan-. S¨ª¡­ pero verdad es que no estoy tan mal. Meli abri¨® boca con un gesto de sorpresa. ¨C Pero t¨² dijiste que si quer¨ªa¡­ -S¨¦ muy bien lo que dije ¨C replic¨® Nathan-. Que si quer¨ªas conocer el interior de mi habitaci¨®n deb¨ªas cruzar esa puerta t¨² misma, pero no permitir¨¦ que uses una excusa para hacerlo. ¨C ?Dis-cul-pa? ?Excusa? ¨C Meli pas¨® por debajo de su brazo y se meti¨® en su cuarto-. A ver si puedes sacarme ahora, Se?or identado ¨C lo ret¨® y Nathan cerr¨® puerta con suavidad, apoy¨¢ndose en e. ¨C ?S¨ª recuerdas el resto de lo que te dije, Meli? ?Que si entrabas ya no te dejar¨ªa ir? A Meli le temron losbios por un segundo y asinti¨®. -Estoy contando con eso. Nathan sinti¨® que apenas pod¨ªa respirar despu¨¦s de escuchar esas pbras, y le ech¨® el seguro a su puerta antes de acercarse a e lentamente. Pod¨ªa sentir el calor de su cuerpo y aquel deseo creciendo entre los dos. -?Est¨¢s segura de esto, nena? ¡ªsusurr¨® ¨¦l. Meli asinti¨® y sus ojos briron de determinaci¨®n cuando lo mir¨®. -S¨ª. Ahora mismo no quiero estar en ning¨²n otro lugar. Nathan se inclin¨® hacia e para robarle un beso, y entonces todo fue un torbellino. Sus manos recorrieron entera, acariciando cada rinc¨®n de su cuerpo mientras desvest¨ªa lentamente. E respondi¨® con igual intensidad, ansiosa por sentirlo. Y cuando ¨¦l pos¨® susbios sobre los suyos, e supo que ya no podr¨ªa imaginar una s noche en que no estuviera a sudo. Entre besos tropezaron un poco hasta el cuarto de ba?o. Nathan le sac¨® el suave vestido por cabeza mientras el aguaenzaba a caer sobre ellos y Meli lo ayudaba a desnudarse. Ni siquiera se atrev¨ªa a mirarlo bien sin sonrojarsepletamente. El agua ca¨ªa sobre sus cuerposo una invitaci¨®n y Meli sent¨ªa que estaba a punto de hacer combusti¨®n espont¨¢nea. ¨C ?Dios, estaba ahog¨¢ndome por hacer esto! -confes¨® Nathan mientras cerrabas manos sobre sus nalgas y empujaba hacia ¨¦l, adue?¨¢ndose de cada uno de sus gemidos. Meli se estremeci¨® ante intensidad de sus pbras, y jade¨® cuando Nathan levant¨® pors caderas, empotr¨¢nd contra aque pared y restregando ferozmente su miembro sobre el sexo h¨²medo de muchacha. Pero finalmente el agua se llev¨® todo el cansancio del d¨ªa y de repente Meli sinti¨® el colch¨®n hundirse bajo su espalda. La boca de Nathan sobre uno de sus senos, mordiendo suavemente y chupando mientras su mano se cba entre sus piernas hizo gritar. Quer¨ªa perder todo el control, dejarse llevar por el c¨²mulo de sensaciones que invad¨ªa¡­ pero algo a¨²n se lo imped¨ªa. -Est¨¢s asustada ¨Cmurmur¨® Nathan besando su vientre mientras bajaba por su cuerpo-. No lo est¨¦s. Te prometo que no har¨¦ nada que te du. ¨C Mentiroso¡­ no hay forma de que eso no me du¡­ ?Ah! Pero cuando boca de Nathan se cerr¨® sobre su cl¨ªtoris, ya Meli fue incapaz de pensar en nada m¨¢s. Sabore¨® sensaci¨®n de tener sus dedos dentro de e y cerr¨® los ojos con fuerza. Nunca antes hab¨ªa sentido nada tan excitante y perfectoo ese momento. Lo deseaba tanto que dol¨ªa, su espalda se arqueabao si fuera a romperse y su sexo lat¨ªa con dolorosos espasmos mientras se sent¨ªa profundamente ipleta. Gimi¨®, rem¨®, y lo odi¨® por ser un hombre mezquino por solo re¨ªrse mientras e sent¨ªa que estaba a punto de morir sin saber de qu¨¦. Nathan vio el puchero desesperado en susbios mientras le interrump¨ªa aquel orgasmo y acerc¨® con un gesto fuerte, haciendo chocar sus muslos con su pelvis. -Esto no va a dolerte nada, ?de acuerdo, nena? ¨C murmur¨® mientras hac¨ªa girar aquellos dos dedos dentro de su vagina y ve¨ªa retorcerse de cer -. Vamos a hacer esto muy despacio¡­ ¡ª dijo dirigiendo su miembro a su entrada antes deenzar a masturba con el pulgar. Estaba absolutamente mojada, lista, ansiosa y cada gemido era glorioso. Acarici¨® uno de sus senos y se empuj¨® despacio, mientras ve¨ªa abrir boca y buscar aire. Estaba al borde del orgasmo y su cuerpo se gobernaba solo, su vagina se contrar¨ªa y se rjaba en medio de espasmos que lo iban devorando sin que tuviera que forzarlo siquiera. -Eso, nena¡­ -gru?¨® intentando contrrse mientras sent¨ªa el calor con el e lo envolv¨ªa. Mil¨ªmetro a mil¨ªmetro se perd¨ªa dentro de e mientras Meli jadeaba envuelta en una vor¨¢gine de excitaci¨®n. ¨C Por favor¡­ ¨C gimi¨® e porque su cuerpo quer¨ªa estar de una vez. ¨C ?Por favor qu¨¦, nena? ¨C No lo s¨¦¡­ ¨C se quej¨® e y Nathan dej¨® sonrisa tierna para despu¨¦s mientras praba despacio pero sin detenerse. No dejaba de acaricia ni masturba y sangre sobre s¨¢bana haba de cualquier cosa menos de dolor. La verdad era que se estaba contrndoo un condenado porque lo ¨²nico que quer¨ªa era enterrarse en e con fuerza y hac¨¦rseloo un salvaje. ¨C M¨ªrame nena¡­ s¨ª¡­ eso¡­ ?Te gusta? ¨C Mmjjmmm Property ? N?velDrama.Org. -Bien¡­ ?quieres m¨¢s? ¨C pregunt¨® viendo que faltaba poco. Le roz¨® losbios con un beso y contuvo el aliento-. Vamos a hacerlo ahora. ?De acuerdo, nena? Vamos a empezar a movernos¡­ as¨ª¡­ eso¡­ no te asustes. -La pr¨® profundamente mientras escuchaba gemir su nombre y ya no volvi¨® a detenerse.. Encontr¨® su ritmo, aque danza que lo llevaba a tdrar el peque?o cuerpo de Meli con movimientos precisos y hondos que hac¨ªan gritar. Meli sent¨ªa que un dolor no y delicioso se extend¨ªa por sus caderas cada vez que praba. -As¨ª, nena¡­ s¨ª¡­ idios, eres perfecta! -gru?¨® mientras e arqueaba espalda y chiba. Nathan no dejaba de embesti ni un solo instante y sent¨ªao su propio cuerpo estaba a punto de reventar. - ?Por favor? ¡ªimplor¨® e al verlo erguido entre sus piernas¨C. No pares¡­ -?Quieres m¨¢s? ¨C pregunt¨® ¨¦l con una sonrisa llena de deseo-. Todav¨ªa falta un poco, nena. ?Puedes con m¨¢s? ¡ª murmur¨® acariciando su vientre mientras escuchaba respirar con fuerza y asentir ¨C ?Segura? -pero Meli solo asinti¨® mientras ¨¦l empujaba hasta encontrar su tope y luego¡­ un poco m¨¢s-. Esto quiz¨¢s s¨ª du un tilin, nena -gru?¨® mientras embest¨ªa sin piedad y segu¨ªa empujando hasta que tuvo toda dentro de su cuerpo. La vio cerrar los ojos y sinti¨® un espasmo de cer al o¨ª gritar. Nathan se qued¨® profundamente enterrado en e, jadeando y sintiendo el coraz¨®ntirleo loco en el pecho. Era una tortura dulce y los dos estaban disfrutando cada instante de ese momento. Luego todo se descontrol¨®. Los movimientos eran fuertes y profundos, pa?ados con los gemidos de cer de ambos, el sudor corr¨ªa entre los dos cuerpos y Meli gritaba al sentirse llena porpleto. Nathan tom¨® de nuevo por los hombros y levant¨® un poco para volver a embesti con fuerza, sintiendoo e respond¨ªa gimiendo cada vez m¨¢s r¨¢pido. Meli estaba en el paroxismo del cer y no pod¨ªa creer lo que estaba sintiendo. Se sent¨ªa tan viva, tan deseada¡­ Nathan hab¨ªa querido que aquel fuera un momento m¨¢gico, pero verdad era que se estaba fondo salvajemente y e lo estaba disfrutando. ¨C Quiero que te corras, ahora -susurr¨® ¨¦l en su o¨ªdo al sentir c¨®mo se acercaba su propio cl¨ªmax. Y al final, cuando sintieron que el orgasmo los arrastraba, Nathan se derrumb¨® sobre el cuerpo de Meli y ambos gritaron juntos en un ¨¦xtasis sin igual. -?Meli? ¡ª pregunt¨® ¨¦l gir¨¢ndose sobre su cuerpo para tene sobre ¨¦l¡ª- ?Meli? -?S¨ª? ¡ªrespondi¨® e en un susurro y Nathan se dio cuenta de que apenas pod¨ªa mantener los ojos abiertos¡ª. ?Ya toca otra vez? 3 -Shhh, en tus sue?os, golosa silenci¨® ¨¦l con un beso y luego tom¨® en sus brazos, acun¨¢nd contra su pecho. No quer¨ªa que hara, no quer¨ªa que pensara en nada. Solo quer¨ªa estar all¨ª, con e, sintiendo ese momento mientras e se dorm¨ªa en sus brazos. a Pocas horas despu¨¦s Nathan se despert¨® cansado, estir¨¢ndose bajos s¨¢banas mientras una sonrisa asomaba a susbios. Se sent¨ªa incre¨ªblemente bien, pero no quer¨ªa salir de cama. Sin embargo cuando tante¨® a sudo vio a muchacha sentada en el borde de cama con expresi¨®n desda. ¨C iJoder, Meli! ¡ª m¨® mientras gateaba sobre cama con rapidez y tomaba su cara entres manos ¡ª. ?Qu¨¦ pasa, nena? ?M¨ªrame, m¨ªrame¡­! ?qu¨¦ tienes? LA NOVIA EQUIVOCADA CAP铆TULO 32 LA NOVIA EQUIVOCADA CAP¨ªTULO 32 CAP¨ªTULO 32. Yo te creo Meli ten¨ªa respiraci¨®n entrecortada y si bien todav¨ªa no ten¨ªa los ojos llenos de l¨¢grimas, era evidente que estaba a punto. ¨C Meli, nena, ?qu¨¦ pasa? Dime qu¨¦ pasa ¨C le suplic¨® Nathan asustado mientras acariciaba su rostro. ¨C Es que¡­ no¡­ no me puedo parar -susurr¨® e y Nathan respiro aliviado, cerrando los ojos mientras la atra¨ªa hacia su pecho. . ¨C No pasa nada, nena. No pasa nada-sonri¨® bes¨¢nd-. Es normal. ?Te duele mucho? Meli arrug¨® el ce?oo si se estuviera autoevaluando y luego neg¨®. ¨C No¡­ no demasiado, pero me sientos piernas de mantequi -murmur¨®. -Y as¨ª tiene que ser, esas piernas ya no son para caminar, son para que yos cargue y te lleveo la princesa que eres a donde quieras ir-replic¨® ¨¦l con una mirada p¨ªcara y antes de que Meli pudiera protestar, ya ¨¦l estaba besando de nuevo. La acarici¨® despacio y acurruc¨® hasta que amaneci¨® del todo. Luego cumpli¨® su pbra y llev¨® hasta el ba?o, para darle una ducha deliciosa. Luego todo fueron idas y venidaso adolescentes. ¨¦l fue hasta su cuarto a buscarle ropa, se escap¨® a cocina por caf¨¦, el abuelo lo descubri¨® y Sophia se quej¨® porque Meli no bajaba a desayunar. Finalmente cuando los dos estuvieron bien presentables, y Meli se sent¨® en borde de cama, Nathan se arrodill¨® frente a e para luego alza en brazos y lleva con ¨¦l. Bajarons escaleras yo a Meli a¨²n le costaba un poco caminar, Nathan llev¨® hasta eledor y sent¨® sobre sus piernas. Meli trat¨® de apartarse r¨¢pidamente, pero antes de que pudiera hacer ning¨²n movimiento, Nathan le sostuvo el rostro y bes¨® en losbios,o si eso fuera suficiente para demostrarle que no se estaba escondiendo. -??Ya es tu novia!? ?Meli! ?Ya eres novia de mi papi? ¨C pregunt¨® Sophia tan emocionada que Nathan y Meli se miraron. ¨C Resp¨®ndele t¨² ¨C invit¨® ¨¦l¡ª. Yo ya dije que no decid¨ªa por ti. Meli se sonroj¨® pero termino asinti¨¦ndole a ni?a. -S¨ª, Sophi, soy novia de tu pap¨¢ ahora. -?S¨ª! -exm¨® Sophia¡ª. ?Todass operaciones cumplidas con ¨¦xito! Nathan se ech¨® a re¨ªr y neg¨® con una sonrisa. ¡ª No preguntes, te aseguro que no quieres saber ¨C le susurr¨® a Meli. Poco despu¨¦s Sophia se fue a la escu y Nathan regres¨® a Amelie a habitaci¨®n. -Oye, yo tambi¨¦n deber¨ªa ir a escu. ¨C De eso nada, t¨² te quedas hoy aqu¨ª para que yo pueda cuidarte ¨C murmur¨® ¨¦l besando una de sus piernas-, y consentirte, y besarte¡­ Se acurruc¨® con e y verdad fue que no tard¨® nada en ve dormirse otra vez,o si no lograra librarse del cansancio. Deb¨ªa ser quiz¨¢s mediod¨ªa cuando Nathan escuch¨® unos toques suaves en su puerta y fue a abrir. -Se?or, hay unos polic¨ªas en puerta de casa, dicen que quieren har con usted ¨C dijo una des muchachas de servicio. ¨C Est¨¢ bien, hazlos pasar, diles que bajo en un momento. Nathan se arregl¨® de inmediato y sali¨® de habitaci¨®n mientras Amelie se desperezaba poco a poco, pensando en donde habr¨ªa ido ¨¦l. Se puso de pie y se sostuvo de algo, medio sonriente y medio preocupada porque aquel hombre realmente le hab¨ªa dejados piernas temblorosas.. Atraves¨® el corredor y se acerc¨® a escalera, pero antes de que pudiera bajar, voz molesta de Nathan detuvo. -?Le digo que no fue un error m¨ªo! ?No soy est¨²pido! -sentenciaba Nathan y dos detectives se mov¨ªan ansiosos frente a ¨¦l. Tambi¨¦n hab¨ªa otro hombre, vestido con mucha elegancia, que observaba situaci¨®n. -Se?or King, su auto pas¨®s revisiones, pero no encontramos ning¨²n problema¡­ ¨C dec¨ªa un polic¨ªa. -Pues le puedo asegurar que yo iba en mis cinco sentidos y ese auto no estaba respondiendo al vnte -gru?¨® Nathan. ¨C Mire, lo hicimos revisar por los peritos y ah¨ª no hay ni un solo problema. ¨C El detective sac¨® una foto y ses mostr¨®¡ª. Los peritos examinaron cuidadosamente el coche y no encontraron ning¨²n indicio de sabotaje o fallo mec¨¢nico. No hubo manipci¨®n, no hay anda roto, diri¨®n est¨¢ intacta! El hombre junto a Nathan tom¨® carpeta de fotos ys mir¨® atentamente. -Eso es correcto, Diri¨®n del auto no se quebr¨®, est¨¢ intacta.., cuesti¨®n es que esa no es una diri¨®n de un Maybach S580. ¡ªLos polic¨ªas se le quedaron mirando at¨®nito y antes de que alguien pudiera preguntarle ¨¦l mismo se present¨® -. Edward Ramsey, perito certificado depa?¨ªa Mercedes-Benz. Vengoo parte del seguro del auto. Nathan se cruz¨® de brazos y Amelie se sent¨® en lo alto de escalera. Sab¨ªa que no estaba bien escuchar a escondidas pero por alguna raz¨®n aque conversaci¨®n pon¨ªa alerta. -Si quieren pueden contratar un consultor externo ¨C der¨® el hombre con seguridad. Pero le dir¨¢n lo mismo que yo: esa Diri¨®n no es que instal¨® el fabricante. -?Entonces el se?or King cambi¨®? -murmur¨® uno de los polic¨ªas. -i?Y yo para qu¨¦ diablos cambiar¨ªa una pieza original de un auto quepr¨¦ hace tres meses?! ¨C rugi¨®. -?Se?ores, se?ores! Creo que no est¨¢n viendo el panoramapleto -los detuvo el se?or Ramsey-. Algo en esto no va nada bien. El se?or King asegura hab¨ªa estado conduciendo perfectamente momentos antes, pero que el coche pareci¨® descontrrse de repente. Si ¨¦l dice que sinti¨®o diri¨®n del auto se romp¨ªa y no respond¨ªa despu¨¦s, deben creerle. Estas fotos solo significan que alguien cambi¨® luego pieza rota por una mucho m¨¢s barata, lo cual es l¨®gico teniendo en cuenta que ¡°diri¨®n¡± original de e?e auto puede costar cerca de treinta mil dres. Un experto en peritaje de tr¨¢nsito les dir¨¢ que pieza no ten¨ªa problemas, pero un experto en peritaje de Mercedes les dir¨¢ que esa pieza no fabricamos nosotros. ¨C Entonces es obviamente un intento de homicidio disfrazado de idente ¨C murmur¨® uno de los polic¨ªas¡ª. Pero ?c¨®mo? ?Cu¨¢ndo cambiaron pieza saboteada por una buena? ¨C ?A d¨®nde llevaron el auto cuando lo incautaron? -sugiri¨® Edward. ¨C Al dep¨®sito de ciudad, estuvo all¨ª toda noche hasta que fue llevado esta ma?ana ante los peritos -respondi¨® un detective. ¨C Tiempo m¨¢s que suficiente para hacer el cambio ¨C der¨® Ramsey-. Estoy seguro de que no debe ser muy dif¨ªcil sobornar a los guardias de un dep¨®sito de autos. Los polic¨ªas asintieron con seriedad. -?Usted tiene enemigos, se?or King? -pregunt¨® uno de los detectives. -?Por supuesto que tengo enemigos! ?Pero va a necesitar un cuaderno mucho m¨¢s grande que ese para anotarlos! Nathan estaba furioso, pero el se?or Ramsey manten¨ªa supostura., T¨ºxt belongs to N?velDrama.Org. -?Usted puede venir con nosotros y ayudarnos con investigaci¨®n? ¨C le pidieron al experto y este edi¨® al instante. Nathan los despidi¨® en puerta y estaba listo para subir de nuevo cuando vio a Amelie sentaba en el ¨²ltimo escal¨®n. Subi¨® escalera de dos en dos y se detuvo frente a e. -?Meli? ?Est¨¢s bien? ¨C pregunt¨® d¨¢ndose cuenta de que ten¨ªa mirada perdida. -Si¡­ lo siento por espiar. ¨C No pasa nada, no hay nada de esto que no puedas saber, pero ?por qu¨¦ est¨¢s as¨ª? Amelie pas¨® saliva antes de responderle: ¨C Es que esto me recuerda mucho al idente que tuve con mi madre ¡ª murmur¨®. Nathan sinti¨® un nudo en garganta. Se sent¨® a sudo y rode¨® por los hombros. ¨C ?Quieres har de eso? ¨C le pregunt¨® suavemente. Amelie asinti¨® yenz¨® a contarle: -Mi madre estaba manejando y yo iba sentada atr¨¢s, cuando de repente el coche se descontrol¨®. No pude hacer nada para ayuda y al final chocamos contra otro auto. El ¨²nico consuelo que tengo es que no sufri¨® mucho, mi madre muri¨® en el impacto. Nathan abrazaba mientras Amelie lloraba por lo sucedido. ¨¦l sab¨ªa lo doloroso que era recordar aquello. ¨C Lo siento, Meli ¨C susurr¨® Nathan acarici¨¢ndole el cabello mientras e se acurrucaba contra su pecho-. S¨¦ que deber ser dif¨ªcil recordar algo as¨ª¡­ Amelie se alej¨® de ¨¦l un poco y neg¨®. -S¨ª es dif¨ªcil, pero no estoy record¨¢ndolo por eso sino por lo mucho que se parece¡­ enz¨® a decir con voz temblorosa- . Yo iba con e y yo s¨¦ lo que vi, s¨¦ lo que escuch¨¦. La polic¨ªa culp¨® a mi mam¨¢, pero yo escuch¨¦ gritar que el auto no le respond¨ªa¡­ ?Todos dijeron que yo estaba traumatizada! ¨C exm¨® e ¨C ?Nadie me escuch¨®, nadie me crey¨®! ?La polic¨ªa dijo que el auto estaba bien, mi t¨ªo insisti¨® en que solo hab¨ªa sido un idente causado por mi madre pero¡­! Amelie se cubri¨® cara cons manos y solloz¨® amargamente pero Nathan abrazo de nuevo, esta vez con m¨¢s fuerza. ¨C Meli, yo te creo, no est¨¢s s-le susurr¨® al o¨ªdo¡ª. Juntos vamos a encontrar ¨C ?Nathan? Me acaban de decir que polic¨ªa estuvo en tu casa. -S¨ª, por eso te mo. Me preguntaron si tengo enemigos y uno en particr me viene ahora a cabeza, un enemigo y demasiada similitud con un viejo idente -murmur¨® Nathan. -Cu¨¦ntame sobre eso ¨C le pidi¨® Paul y ¨¦l no tard¨® en rtarle todo lo que le hab¨ªa contado Amelie ¡ª. Bueno, no se puede negar que Aquiles Wilde ten¨ªa un motivo fuerte para atentar contra su cu?ada, y en este momento t¨² eres su principal enemigo. ¨C Exacto, y los perros viejos no aprenden trucos nuevos ¨C sentenci¨® Nathan. ¨C Bueno, voy a empezar a cobrar favores -dijo Paul¡ª. Ver¨¦ si puedo hacer que me entreguen el expediente del idente de Melissa Wilde. Nathan se despidi¨®, agradeci¨¦ndole, y fue a reunirse con Meli en ba?era. Se sent¨® detr¨¢s de e y la hizo recostar espalda en su pecho mientras acariciaba lentamente. ¨C ?Est¨¢s bien? ¡ª le susurr¨® al o¨ªdo. Amelie asinti¨® y suspir¨®. -S¨ª, estoy mejor. Tenerte aqu¨ª conmigo¡­ me hace sentir segura. ¨¦l le bes¨® el cuello, provoc¨¢ndole escalofr¨ªos, y acarici¨® a sus pechos con espuma. Meli gimi¨® cuando ¨¦l jug¨® con sus pezones y arque¨® espalda para permitirle un mejor eso. Su mano descendi¨® hasta su cintura y luego entre sus piernas, frotando en c¨ªrculos su sexo mientras e jadeaba. El agua est¨¢ caliente y los dos necesitaban rjarse. Amelie pod¨ªa sentir eri¨®n de Nathan presionando su espalda y no pudo evitar darse vuelta para encontrar su boca. Un segundo despu¨¦s estaba sentada a horcajadas sobre ¨¦l, jadeando de pasi¨®n y deseo mientras se frotaba contra su cuerpo. Nathan acarici¨® su espalda y sus manos se cerraron poderosas sobre sus nalgas, avivando aquel fuego que hab¨ªa entre los dos. Meli ard¨ªao un peque?o volc¨¢n y Nathan no pudo contenerse por m¨¢s tiempo. La levant¨® en un impulso y baj¨® sobre su miembro, invadi¨¦nd de una s estocada. Nathan abrazo con fuerza, tom¨¢nd pors caderas y v¨¢ndose en e hasta el fondo. Era glorioso ve moverse sobre ¨¦l, gritar, gemir, pedir m¨¢s y anrse a su bocao si fuera lo ¨²nico que necesitara en vida. Poco despu¨¦s estaban rodando por alfombra, empapados y descontrdos, mientras Nathan levantabas piernas de Amelie sobre sus hombros, y praba salvajemente en esa posici¨®n. Amelie se sent¨ªa expuesta e indefensa con Nathan domin¨¢nd de ese modo, pero tambi¨¦n se sent¨ªa inexorablemente unida a ¨¦l. Casi llor¨® mientras lo segu¨ªa a un cl¨ªmax perfecto y devastador, y un segundo despu¨¦s solo sab¨ªa que intentaba no dormirse bajo ducha. Despertar fue casi un mgro. Meli sent¨ªa que le hab¨ªa pasado un tren por encima. ¡°Un tren sexy mado Nathan King¡±, pens¨® con una sonrisa, pero cuando abri¨® los ojos se encontr¨® una nota y una peque?a caja en sudo vac¨ªo de cama. ¡°No voy a obligarte a usarlo, pero quiero que sepas que siempre estar¨¢ esperando por ti¡±. 2 Ley¨® Meli y su mano temblo antes de abrir cajita de terciopelo negro. LA NOVIA EQUIVOCADA CAP铆TULO 33 LA NOVIA EQUIVOCADA CAP¨ªTULO 33 CAPITULO 33. ?No vuelvas a tocar esto! La cajita era peque?a y delicada. Al abri, Meli vio unanillo de oro nco con un zafiro en el centro. Era simple, pero hermoso y cuando lo tom¨® en su mano no pudo evitar que susojos se humedecieran. La verdad era que ni siquiera se atrev¨ªa a pon¨¦rselo, porque no estaba acostumbrada a usar joyas tan costosas, pero adoraba el gesto de Nathan. Se arregl¨® de inmediato, d¨¢ndose cuenta de que ya hab¨ªa amanecido, y guard¨® cajita en una des mesitas de noche del cuarto de Nathan. Al bajar aledor supo que ¨¦l hab¨ªa tenido que ir a empresa con urgencia, as¨ª que ey Sophia desayunaron sin prisas y luego se fueron cada una a sus ses. Para Meli el d¨ªa fue perfecto, envuelto en una sensaci¨®n de paz y de excitaci¨®n almismo tiempo. No pod¨ªa esperar a que fueran hora de salida y sus ses terminaran para ir a ver a Nathan. Esta vez nadie le impidi¨® entrar a su oficina y Amelie sigui¨® tradici¨®n de meter primero elpie y se?r que no llevaba los tacones fat¨ªdicos sino unos tenis bajos. -?Siempre vas a ense?arme el pie? ¡ªse rio Nathan. - Bueno, puedo ense?arte todass partes del cuerpo que le siguen -sonri¨® Amelie con picard¨ªa mientras cerraba puertaa su espalda y se acercaba a ¨¦l. Nathan recibi¨® con un beso suave en losbios y luego tir¨® de e hasta hace caer en su regazo. - La verdad es que me encantar¨ªa ver el resto de este cuerpo de nuevo ¨C murmur¨® mientras acariciaba despacio por encima de ropa y e sent¨ªa que se derret¨ªa. ¨C Me parece bien¡­ muy bien¡­ ?a qu¨¦ esperamos? - susurr¨® e bes¨¢ndolo profundamente y Nathan sinti¨® que toda su anatom¨ªa despertaba. - No lo s¨¦, si es que te lo quiero hacer aqu¨ª mismo sobre el escritorio -jade¨® ¨¦l, pero luegorespir¨® profundo y neg¨® con una sonrisa¡ª. Pero soy un hombrecito adulto y me s¨¦ contrr. Las cosas innombrables tes har¨¦ en casa; lo que me recuerda algo importante. ¨C ?Qu¨¦? -curiose¨® Meli. - Tengo que pedirte un favor - dijo Nathan muy serio entreg¨¢ndole una tarjeta -. Te hice una cita con ginec¨®loga para ma?ana. Necesito que me dejes llevarte. - ?Por qu¨¦ no te dejar¨ªa llevarme? - le dijo Meli. -Pues no s¨¦, quiz¨¢s te da verg¨¹enza -suspir¨® Nathan-. Lo ¨²nico que quiero es asegurarme de cuidarte. Est¨¢s muy chica para salir embarazada, tienes una carrera que terminar y un mundo por descubrir, y yo quieroencargarme de que todos esos sue?os que tienes se hagan realidad. Meli sonri¨® mientras cruzaba los brazos detr¨¢s de su cuello. ¨C Gracias ¨C murmur¨®-. Ya lo est¨¢s consiguiendo. Poco despu¨¦s les anunciaron que Sophia llegaba y Meli se llev¨® a casa. Se ve¨ªan muy tiernas haciendo los deberes juntas, y cuando terminaban siempre se embarcaban en alguna aventura prohibida, ya fuera inventar alguna receta de cocinao llenar de espuma piscina techada de mansi¨®n. Al d¨ªa siguiente Amelie sali¨® m¨¢s temprano de ses y Nathan pa?¨® a ginec¨®loga; y despu¨¦s de una revisi¨®n r¨¢pida, que puso m¨¢s inc¨®modo a Nathan que aMeli, doctora le recet¨® los anticonceptivos menos agresivos que ten¨ªa para su edad. - Escucha, s¨¦ ques inyiones generan menos preocupaci¨®n, pero p¨ªldora es muy efectiva y a nivel hormonal estas van a afectartemucho menos - dijo doctora¡ª. Prueba un par de meses y si de no no te gustan, entonces valoramoss inyiones. Solo debes ser cuidadosa y no olvidar tomar ninguna, ?de acuerdo? Amelie asinti¨® yenz¨® con el tratamiento ese mismo d¨ªa, mientras Nathan pon¨ªa siete rmas en su tel¨¦fonopara recordarlo ¨¦l tambi¨¦n. -Me encantar¨ªa que esa rma saltara en medio de una de tus reuniones y tus socios vieran el recordatorio -rio Meli mientras entraban en el garaje techadode mansi¨®n. Nathan mir¨® lo que hab¨ªa puesto y rezong¨®. ¨C ?Est¨¢ mal ser expl¨ªcito? ¨C Jajajajaja ¡°2:35 pm. Pasti para forme salvajemente a mi novia" ¨C ley¨® Meli muerta de risa-. Adem¨¢s de sucio y pervertido vas a parecer impotente. 1 -?Oye! ?Resp¨¦tame! ¨C protest¨® Nathan haci¨¦ndose el digno. - ?En serio? ?Quieres que te respete? - pregunt¨® e echando atr¨¢s bruscamente el asiento de Nathan y sent¨¢ndose sobre ¨¦l. -?Al diablo, no me respetes nada! -suspiro ¨¦l bes¨¢nd profundamente y de repente aquel juego se convirti¨®en un concierto de jadeos desesperados. Escabullirse en mansi¨®n, lleva a su cuarto y hacerle el amor salvajemente fue sin dudas mejor parte desu d¨ªa, pero cuando Amelie lo empuj¨® fuera de cama y le se?al¨® puerta, Nathan hizo un puchero. - ?Y t¨² por qu¨¦ me echas? - Porque si sigues rompi¨¦ndome ropa encima me vas a tener quprar otra tienda - lo rega?¨® e--. Pero lo m¨¢s importante, es que cada vez que entro a tu habitaci¨®n me quedo sin ropa, as¨ª que cruza elpasillo y tr¨¢eme algo porque no pienso hacer caminata de verg¨¹enza saliendo de tu cuarto. + Nathan volvi¨® a cama y se acurruc¨® con e. -?Y por qu¨¦ mejor no te mudas a este cuarto? ¨C pregunt¨® y Amelie lo mir¨® sorprendida. Nathan levant¨® mano yenz¨® a acariciarle el cabello mientras Meli se quedaba pensativa. ¨C ?Lo dices en serio? -murmur¨®. T¨ºxt belongs to N?velDrama.Org. -?ro! Ya est¨¢s durmiendo aqu¨ª todass noches. ?Qu¨¦ sentido tiene que cruces a vestirte a otra habitaci¨®n? Solo¡­ qu¨¦date, pon tu ropa en mi vestidor, tus tacones fat¨ªdicos frente a mi chimenea y tu coraz¨®n en mi cama. -Eso te sali¨® muy rom¨¢ntico -susurr¨® e¨C. Lo voy a pensar. ¨¦l era su hogar, con ¨¦l se sent¨ªa segura, amada y querida, y si eso significaba que ten¨ªa que lidiar con unos cuantos rumores, entoncesno le importaba en absoluto. Igual ya todos en casa sab¨ªan lo que hab¨ªa entre ellos. Al d¨ªa siguiente iba a ser un d¨ªa muy ocupado, as¨ª que Meli se levant¨® temprano para llevar a Sophia a la escu. Nathan se ofreci¨® a llevas, pero apenas estacion¨® en el paseo de universidad cuando se dio cuenta de que, entre el grupo de chicosque esperaban para entrar a los salones, Rex Lenning era uno de los que miraba con insistencia en su diri¨®n. -?Qu¨¦ te pasa? ¨C le pregunt¨® Amelie acerc¨¢ndose a ¨¦l y rode¨¢ndole el cuello con los brazos-. Est¨¢s muy cado esta ma?ana. - Nada, solo pensando -respondi¨® Nathan sin apartarse de e¡ª. ?Saldr¨¢s temprano hoy? - No, tengo que quedarme una hora m¨¢s para un trabajo de grupo, saldr¨¦ a las tres, para pasar directamente por Sophi. Nathan se puso celoso de inmediato, pero sab¨ªa que no pod¨ªa hacer nada al respecto. La escu era lo primero y ¨¦l ten¨ªa que respetar eso. Adem¨¢s ?qu¨¦ iba a decirle? ?Que estaba seguro de que el trabajo inclu¨ªa al capit¨¢n del equipo de f¨²tboluniversitario y eso le molestaba? - No te preocupes ¨C le dijo ¨¦l d¨¢ndole un beso en meji¡ª. Le dir¨¦ al chofer que pase por ti una hora m¨¢s tarde. -Oye¡­ - Meli acarici¨® su rostro y le sonri¨® con dulzura¨C. No intentes mentirme, ?qu¨¦ te pasa? Losbios de Nathan se convirtieron en una l¨ªnea fina. -Creo que me siento¡­ un poco decepcionado -murmur¨®-. No est¨¢ bien que lo admita y s¨¦ que es ego¨ªsta, pero esperaba que usaras el anilloque te regal¨¦. ¡ª Meli lo mir¨® a los ojos y ¨¦l los puso en nco en un segundo-. ?Agr! ?Ya s¨¦! ; Tambi¨¦n quiero orinarte en una pierna y hacerte un tatuaje en frenteque diga que eres m¨ªa! ?Ya s¨¦ que es mucho marcar el territorio, pero enti¨¦ndeme, soy un viejito rezong¨®n y t¨² est¨¢s rodeada de universitarios llenos de hormonas! Amelie se aguant¨®s ganas de re¨ªrse. -OK, ya que eres sincero conmigo yo tambi¨¦n lo ser¨¦. Me encant¨® tu anillo, pero no estoy acostumbrada a usar cosas tan valiosas ¨C admiti¨®-. Adem¨¢s para venir a universidad¡­ no s¨¦, me sentir¨ªa horrible si llego a perderlo. Pero te dir¨¦ qu¨¦,prame uno sencillo, con tu nombre incluido, y te prometo que no me loquitar¨¦. ?Por favor? Aquel "por favor" derriti¨®pletamente a Nathan y un segundo despu¨¦s estaba sonriendo. ¨C Est¨¢ bien-edi¨®. - Adem¨¢s, lo mejor para marcar territorio es traerme a escu y besarme apasionadamente antes dedejarme salir de tu auto - lo provoc¨® e y Nathan rode¨® con un gesto posesivo para tomar su boca. Enred¨® lengua con suya y no par¨® de devora hasta que sinti¨® temr. ¨C ?As¨ª? -?Ah! -suspir¨® Amelie¡ª. Voy a necesitar una dosis de esto todass ma?anas. Nathan dej¨® bajar del auto, pero mientras e se alejaba no pudo evitar sentir unnudo en el est¨®mago. No se sent¨ªa inseguro sobre e, confiaba en Meli, quiz¨¢s solo fuera esa sensaci¨®n de que a pesar de todo algo entre ellos no estaba del todo bien,del todo ro, pero despu¨¦s de todo no era culpa de Meli sino suya. Pas¨® ese d¨ªa entre reuniones, pero su cabeza se distra¨ªa a cada momento. Pensando en todo y en nada, preocupado, inquieto, sin saber bien por qu¨¦ estaba tan ansioso y desesperado. Sin embargo respuesta le lleg¨® casi al final del d¨ªa, cuando lleg¨® a mansi¨®ny le dijeron ques chicas ya hab¨ªanido. Nathan se dirigi¨® a su habitaci¨®n, y apenas entr¨® el desorden que hab¨ªa le arranc¨® una sonrisa. por todosdos hab¨ªa cosas de Meli, ropa, zapatos y libros de unversidad, y eso solo significaba una cosa: quee hab¨ªa decidido mudarse a su habitaci¨®n. Nathan estaba a punto de saltar de alegr¨ªa cuando se asom¨® en su closet y vio escena m¨¢s aterradora que un hombre quequiere a una mujer podr¨ªa presenciar: Meli hab¨ªa reorganizado el vestidor para poner sus cosas, y hab¨ªa encontrado algo suyo, algo muy suyo, que ocultaba muy bien porque nadie revisaba nunca su vestidor. La muchacha estaba sentada en una peque?a banqueta, hojeando con curiosidad aquel ¨¢lbum de fotos. Mientras Nathan observaba a Amelie examinar su ¨¢lbum, sinti¨® una mez de dolor y ansiedad en su interior. Siempre hab¨ªa protegido ese precioso recuerdo y lo hab¨ªa guardado cuidadosamente de cualquiera que intentara profundizaren su vida privada. Pero ahora que Amelie estaba vi¨¦ndolo, no pod¨ªa evitar sentir el impulso de proteger celosamente todos sus secretos m¨¢s profundos y oscuros. - ?Qu¨¦ haces!? -exm¨® Nathan, con tanta rabia vibrando en su voz que Amelie se sobresalt¨®. -Lo siento, t¨² me dijiste que me mudara aqu¨ª, y estaba organizando ¨C balbuceo e. - ?Y eso te da derecho a registrar mis cosas?! ¨C le grit¨®. Se acerc¨® y le arranc¨® el ¨¢lbum de fotos des manos mientras e retroced¨ªa. -No¡­ no estaba registrando, solo lo encontr¨¦ y yo¡­ -?No vuelvas a tocar esto! ?No es tuyo! ?No toques ninguna de mis cosas! ?Esto mucho menos!- exm¨® Nathan, pero cuando levant¨® los ojos del ¨¢lbum hacia e, se dio cuenta de que Amelie parec¨ªa desorientada. Ni siquiera se hab¨ªa dado cuenta de cu¨¢nto estaba levantando voz hasta que escuch¨® una puerta abrirse detr¨¢s de ¨¦l y su hija lo mir¨® con el ce?ofruncido. Meli pas¨® a sudo sin siquiera verlo y cuando ¨¦l intent¨® agarra e retrocedi¨® vivamente. ¨C Lo siento¡­ ¨C murmur¨® sin mirarlo-, esto fue un error. Lo siento. Pero apenas le dio espalda cuando Nathan cay¨® en cuenta de lo que hab¨ªa hecho. ¨C Meli¡­ ?Meli! -sali¨® al pasillo tras e, pero solo vio tomar mano de Sophia y llev¨¢rsde all¨ª mientras intentaba disimr con una sonrisa forzada lo mal que se sent¨ªa. Nathannz¨® aquel ¨¢lbum de fotos sobre cama y cerr¨® los ojos mientras se mesaba los cabellos. -?Maldici¨®n!-gru?¨® con impotencia. LA NOVIA EQUIVOCADA CAP铆TULO 34 LA NOVIA EQUIVOCADA CAP¨ªTULO 34 CAP¨ªTULO 34. Una ja de oro Era un idiota, nadie ten¨ªa que decirselo. Era un idiota insensible, pero el solo hecho de imaginar que Amelie pudiera ver todos aquellos recuerdos... erao si de repente Nathan fuera transparente y e pudiera ver a trav¨¦s de ¨¦l. Y no podia soportarlo simplemente porque hab¨ªa demasiadas cosas de s¨ª mismo que no lo enorgullecian, pero que por desgracia no podia cambiar. Busc¨® a Amelie por toda casa y se encontr¨® ley¨¦ndole a Sophia su cuento para dormir. Sab¨ªa que no pod¨ªa harle en ese momento, mucho menos dnte de ni?a, as¨ª que se fue a su despacho, a hundirse en el trabajo que era lo ¨²nico que sab¨ªa hacer cuando se frustraba. Una hora despu¨¦s, cuando pas¨® por habitaci¨®n de su hija,prob¨® que ya estaba dormida, pero en cuanto puso un pie en su propio cuarto, se apoy¨® en puerta y se cubri¨® el rostro cons manos. Todo estaba ordenado, sus cosas estaban en su lugar ys de Meli hab¨ªan desaparecido. El ¨¢lbum segu¨ªa sobre cama en misma posici¨®n en que ¨¦l lo hab¨ªa dejado, y Nathan solo atin¨® a guardarlo de nuevo en una de sus gavetas. Se dio una ducha a ver si se le araban los pensamientos y luego cruz¨® aquel corredor para tocar en su puerta. Nathan sab¨ªa que se hab¨ªaportadoo un idiota, y que no pod¨ªa dejar de pedirle disculpas a Amelie. ¨CMeli ¨C m¨® en voz suave. La muchacha abri¨® puerta ligeramente y se lo qued¨® mirandoo si fuera un extra?o, pero no se movi¨® ni un cent¨ªmetro. ¨C?Puedo pasar? ¨Cpregunt¨® ¨¦l, y por toda respuesta e se hizo a undo, sin mirarlo. Nathan entr¨® en silencio, aunque sab¨ªa que Meli estaba observ¨¢ndolo de reojo. Tendi¨® mano hacia e y not¨®o todass emociones le flu¨ªan por dentro cuando Meli esquivo. ¨CLo siento, no deb¨ª gritarte¡­ Y deb¨ª haberte pedido disculpas desde el momento en que lo hice ¨Cdijo el finalmente¨C. No queria ser tan brusco contigo. Lomento. Perd¨®name ¨Cmusito, algo en su voz era casi inaudible. Nathan tir¨® de e y estrech¨® contra ¨¦l, enterrando cara en su cabello. ¨CLomento ¨Csusurr¨®¨C, y no te imaginas cu¨¢nto me duele habertestimado. No s¨¦ c¨®mo pedirte que me perdones, creo que no lo merezco despu¨¦s de que te promet¨ª que nadie iba a volver a maltratarte nunca m¨¢s¨Csigui¨® Nathan¨C S¨®lo quiero que sepas que lo siento. De verdad. Meli permaneci¨® cada, pero acab¨® cediendo y lo abraz¨® tambi¨¦n. ¨CEst¨¢s disculpado ¨Cmurmur¨® con suavidad y Nathan sinti¨® que pod¨ªa respirar de nuevo. ¨C?De verdad? ¨Cpregunt¨® sin poder creerlo. ¨CTienes derecho a tener tus secretos. Todos tenemos los nuestros, y yo no deb¨ª husmear en los tuyos ¨Crespondi¨® Meli, pero su tono era tan neutro y contrdo que Nathan no sab¨ªa c¨®mo interpretarlo. ¨C?Entonces podemos olvidar esto, por favor? ¨Cle suplic¨®¨C. Solo... ven conmigo, yo mismo har¨¦ tu espacio en el closet y... ¨CNo.¨CLa negativa fue tan rotunda que Nathan se qued¨® mudo. ¨C?Eh? ¨CYa no quiero dormir contigo ¨Cdijo Meli en voz baja, y dio un paso atr¨¢s para alejarse de ¨¦l.. Y tampoco me quiero mudar a tu habitaci¨®n. Esto est¨¢ yendo demasiado r¨¢pido y yo.... me siento confundida. ¨CMeli... ¨CNathan sent¨ªa garganta apretada, porque sabia que todo el terreno que alguna vez hab¨ªa ganado con Amelie Wilde acababa de perderlo con tres gritos, ?Lo siento, de verdad lo siento! ?Fui muy est¨²pido, estaba enojado, y eso no es justificaci¨®n para gritarte pero por favor... perd¨®name! ¨CQue te perdone no quiere decir que te vaya a permitir repetirlo. ¨C?Y no lo voy a repetir, Meli! De verdad no s¨¦ c¨®mo decirte que lo siento, pero... ¨CNathan se mes¨® los cabellos con frustraci¨®n y luego le tom¨®s manos¨C. Por favor, nena, ven conmigo. Tu lugar est¨¢ all¨¢ conmigo. ¨CYo no tengo un lugar ¨Cmurmur¨® Meli dej¨¢ndolo mudo¨C. T¨² de verdad no entiendes. ¨CSu tono era tan cansado y lleno de hast¨ªo que Nathan solo pudo pensar en esa depresi¨®n de que hab¨ªa hado el doctor Benson¨C. Yo no tengo un lugar, nada ha cambiado. En casa de mis t¨ªos ocupaba una habitaci¨®n y en esta casa ocupo otra, pero ninguna es m¨ªa, soy... algo adicional. No pertenezco aqu¨ªo no pertenecia all¨ª. Nathan no pudo evitar aquel nudo en garganta que le llen¨® los ojos de l¨¢grimas. ¨CMeli, no digas eso. ¨CEs verdad. A gente no le gusta escucha, pero es verdad. Mis t¨ªos cre¨ªan que estaba bien gritarme en su casa y t¨² sentiste que estabas en tu derecho de gritarme en tuya por invadir algo tuyo, personal, y lo entiendo... De verdad lo entiendo, pero sensaci¨®n sigue siendo misma. S¨¦ que est¨¢s tratando de ayudarme pero en el fondo eso...o haber cambiado de due?o. Tengo un mejor amo ahora pero correa... ¨Cse toc¨® garganta mientras sus ojos se llenaban de l¨¢grimas¨C, correa sigue estando aqu¨ª. Nathan se restreg¨® los ojos mientras miraba al techo. Nunca, en sus m¨¢s de treinta a?os, se hab¨ªa sentido tan impotente e in¨²tilo en ese momento. ¨CMe lo merezco ¨Cmurmur¨®, antes de darse media vuelta y salir de habitaci¨®n. Sobra decir que no durmi¨® esa noche, no pod¨ªa dejar de dar vueltas en cama, mitad des veces porque recordaba sus pbras y otra mitad porque extra?aba demasiado su calor y sent¨ªa que no pod¨ªa descansar sin ¨¦l. Al d¨ªa siguiente vio llegar aledor con Sophie, con su sonrisa habitual, pero cada vez le era m¨¢s f¨¢cil identificar que aque sonrisa sobre susbios rara vez le llegaba al coraz¨®n. Era una buena actriz, muy buena, probablemente habr¨ªa tenido que aprenderlo a lorgo de los a?os, a fingir que estaba bien. Pero Nathan mejor que nadie sab¨ªa lo mal que eso le hac¨ªa al coraz¨®n de cualquier persona. Sigui¨® al auto ques llevaba a escu y Nathan vio poner exactamente misma sonrisa para sus amigos. ¨C?Maldici¨®n! ¨Cgru?¨® desesperado antes de dirigirse hacia empresa. De verdad tuvo que hacer un esfuerzo para no gritarle a medio mundo ese d¨ªa, pero cuando Paul Anders entr¨® a su oficina, era evidente que frustraci¨®n se hab¨ªa apoderado de ¨¦l. ¨C?Est¨¢s bien, muchacho? ¨Cpregunt¨® Paul con preocupaci¨®n¨C. Vengo a har de temas delicados y no puedo hacerlo con un hombre enojado. Nathan suspir¨®, se acerc¨® al peque?o bar que ten¨ªa en una esquina de oficina y sirvi¨® un trago para cada uno. ¨C?Al demonio! Deben sers cinco de tarde en alg¨²n lugar ¨Cdijo bajando su vaso de un solo trago y sirvi¨¦ndose m¨¢s. ¨COoooook, tampoco puedo har con un hombre borracho as¨ª que c¨¢lmate ¨C rio Paul ¨CYa, esc¨²pelo, ?qu¨¦ pasa? ¨CLa corte acept¨® demanda de Amelie ¨C le explic¨® el abogado¨C. Es algo que iba a pasar de todos modos, pero ahora es inevitable. Amelie est¨¢ en una muy buena posici¨®n para remar su herencia. ¨C?Y en cu¨¢nto tiempo? ¨Cpregunt¨® Nathan con un nudo en garganta. ¨CNo se sabe, depende del juicio y... bueno, ya sabes que no estamos peleando tanto remaci¨®n de herenciao el monto. La fortuna de los Wilde es fuerte y es suya, eso qued¨® perfectamente asentado cuando le dieron a Aquiles custodia de ni?a. Lo que se va a pelear en el juicio es cu¨¢nto de esa fortuna fue malversada por sus t¨ªos y cu¨¢nto tendr¨¢n que devolver los Wilde. Nathan asinti¨® con aire sombrio. ¨CSupongo ques cosas pueden ponerse feas. ¨CExacto. No quiseentar nada porque no quer¨ªa preocuparte ¨Ccontinuo Paul¨C. Pero tenemos que har des consecuencias y de c¨®mo se enfrenta esto. Esa gente no va a quedarse de brazos cruzados cuando hay millones de por medio. Esto es del todo a nada, de una mansi¨®n lujosa a buscarida en el cesto de basura, Nathan. Cualquiera matar¨ªa por eso ¨Cadvirti¨® el abogado. ¨CS¨ª, ro ¨Cmurmuro Nathan con un suspiro¨C. Entiendo. ¨CNo puedes quitarle los ojos de encima a Amelie ahora, porque es seguro que tratar¨¢n de hacer algo contra e ¨Cdijo Paul y expresi¨®n en el rostro de Nathan lo dt¨® enseguida¨C. ?Qu¨¦ pasa? Crei que las cosas estaban bien entre ustedes. El CEO mir¨® al fondo de su vaso de cristal,o si all¨ª estuvieran todass respuestas. ¨CYo tambi¨¦n, pero anoche le grit¨¦. ¨C?Ay, por favor! T¨² le gritas cada cinco minutos ¨Cse rio Paul. ¨CYa s¨¦, pero anoche le grit¨¦ en serio ¨Cmurmur¨® Nathan avergonzado-. La encontr¨¦ viendo un ¨¢lbum de fotos de Marilyn... y se me cruzaron todos los cables, le grit¨¦ y no deb¨ª hacerlo. Paul se ech¨® atr¨¢s en su asiento. ¨C?Al menos te disculpaste? ¨Clo increp¨®. ¨CS¨ª, pero no creo que eso resuelva nada. E dice que no tiene un lugar, que es algo adicional en casa, talo lo era en casa de sus t¨ªos ¨Csuspir¨® con frustraci¨®n ¨CBueno, no puedes negar que es una muchacha inteligente. ¨CiPaul! ¨CMira, muchacho, t¨² tambi¨¦n eres un hombre inteligente, no finjas que noprendes ¨Cle espet¨® el abogado¨C. Esa ni?a jam¨¢s ha pertenecido a ning¨²n lugar desde que perdi¨® a su madre. La maltrataban y humiban en casa de sus t¨ªos, y no pod¨ªa hacer nada al respecto; y ahora est¨¢ en tu casa, el cambio evidentemente fue para bien, pero sigue sin ser su casa. E sigue sin tener nada. ¨C?C¨®mo que no? ?Nos tiene a nosotros! ¨CNo, muchacho, no te tiene, solo vive con un hombre bueno capaz de repetir malos patrones. Y precisamente porque eres lo suficientemente bueno con e, solo est¨¢ m¨¢s obligada que nunca a no ¨C?C¨®mo puedes decir eso? ¨Cgru?¨® Nathan-. Yo solo quiero lo mejor para e. ¨CS¨¦ que es as¨ª, pero una ja de oro sigue siendo una ja ¨Creplic¨® el abogado antes de levantarse y salir de all¨ª. Nathan neg¨® con impotencia, pero pas¨® el resto del d¨ªa intentando descifrar aquello. Finalmente, para las ocho de noche, cuando decidi¨® irse a casa, ya ten¨ªa muy ro lo que deb¨ªa hacer. Sin embargo cuando atraves¨®s puertas de mansi¨®n, total ausencia de gritos y risas lo dej¨® paralizado. T Se asom¨® a habitaci¨®n de Sophia y encontr¨® viendo caricaturas, en silencio. Se fue a habitaci¨®n de Amelie, a suya, busc¨® por media casa pero no encontro, y cuando ten¨ªa el coraz¨®n a punto de estarle, se meti¨® al despacho y encontr¨® al se?or King leyendo. 1 ¨CAbuelo... ?Sabes d¨®nde est¨¢ Meli? ¡ªlo increp¨®. El abuelo lo mir¨® con curiosidad y luego asinti¨®. ¨C?Meli? ro. Meli se fue. LA NOVIA EQUIVOCADA CAP铆TULO 35 LA NOVIA EQUIVOCADA CAP¨ªTULO 35 CAPITULO 35. ?Est¨¢s seguro de esto? Nathan sinti¨®o si alguien lo hubiera golpeado en el pecho con m¨¢s fuerza de que pod¨ªa soportar. Se apoy¨® en el respaldo de una des butacas, porque erao si de repente hubiera perdido todo el aire. ¨C?Se fue...? ?C¨®mo que se fue? ¨C balbuceo y el abuelo se le qued¨® mirando con atenci¨®n al darse cuenta de que estaba l¨ªvido. ¨CS¨ª, se fue, un auto pas¨® por e, Meli se despidi¨® de m¨ª y de Sophia y sali¨® ¨C confirm¨® el abuelo, y Nathan definitivamente cay¨® sentado en si, llev¨¢ndose dos dedos al puente de nariz. No pod¨ªa creer el dolor que sent¨ªa solo por escuchar aquello. ?Irse? ?C¨®mo hab¨ªa podido irse? ¨C Por si te interesa, dej¨® diri¨®n de a d¨®nde iba a estar y e misma se puso hora de regreso as once ¨Cmurmur¨® el abuelo¨C. Creo que lo escribi¨® en un papel all¨ª por el escritorio. Nathan senz¨® sobre aque hoja y ley¨® con desesperaci¨®n. ¡°Park Avenue 307, Maddison¡± ¡°11:00 pm¡± ¨C?Te... dijo a qu¨¦ iba? ¨Cpregunt¨® preocupado. ¨CUn proyecto de universidad, seg¨²n entend¨ª ¨Cdijo el abuelo-. Pero creo que t¨² entendiste algo diferente. ?Qu¨¦ le hiciste, Nathan? Nathan respir¨® profundo y neg¨®. O ¨CAlgo que tengo que resolver lo m¨¢s pronto posible. Sali¨® de casa y se dirigi¨® al auto. Condujo hasta del 307 de Park Avenue y se estacion¨® afuera. No iba a interrumpir, solo quer¨ªa saber que estaba all¨ª y estaba bien. Mgrosamente, no pens¨® en que Meli bien pod¨ªa habersergado a una fiesta de fraternidad, aunque un susto de esos era exactamente lo que ¨¦l se merec¨ªa. En cambio, a trav¨¦s de ventana de aque casa solo se ve¨ªan a seis chicas reunidas, riendo y estudiando. Se regres¨® a casa, porque no hac¨ªa nada vigil¨¢nd, solo mand¨® al chofer por e, para cuando estuviera lista para regresar. Se asegur¨® de que Sophia se durmiera tranqu y luego se sent¨® en el sal¨®n, sin poder contener esa preocupaci¨®n que lo atenazaba. No supo cu¨¢ndo se durmi¨® ni cu¨¢nto tiempo lo hizo, solo que despert¨® varias horas despu¨¦s, cuando una mano le acarici¨® el cabello. ¨C?Nathan? Hey, no puedes dormirte aqu¨ª ¨Csusurr¨® Meli y ¨¦l se sento medio dormido. Tir¨® de e y abraz¨® su cintura, escondiendo cara en su vientre por un instante. ¨CSolo quer¨ªa asegurarme de que llegaras bien ¨Cmurmuro ¨¦l poni¨¦ndose de pie y besando su cabeza con gesto suave¨C. Descansa. Meli lo vio irse a su habitaci¨®n, sin hacer siquiera un intento por lleva con ¨¦l, y suspiro antes de irse a su cuarto. Pero saber que Meli estaba en casa, a un pasillo y un mundo de distancia, solo hizo que Nathan perdiera el resto del sue?o. La necesitaba, quer¨ªa y se sent¨ªa un idiota. Abri¨® suputadora y comenz¨® una b¨²squeda desesperada, hasta que muy cerca des seis de ma?ana por fin encontr¨® el sitio que estaba buscando Sali¨® antes que todo el mundo y se reuni¨® con Paul fuera de oficina. ¨C?Est¨¢s seguro de que quieres hacer esto? ¨Cpregunt¨® el abogado. ¨C?Te parece mal? ¨Crespondi¨® Nathan. ¨CNo, al contrario, creo que es lo m¨¢s sensato que has hecho en tu vida. Eso me hace sentirme orgulloso. ?Entramos? Entraron al edificio, firmaron lo que hab¨ªa que firmar y poco despu¨¦s Nathan sal¨ªa de all¨ª con el alivio reflejado en el rostro. Ese d¨ªa ¨¦l mismo pas¨® por Sophi y tante¨® el terreno. A peque?a hab¨ªan invitado a una pijamada as¨ª que despu¨¦s de hacer los deberes llev¨® directamente a casa de su amiguita. Deb¨ªan ser cerca des seis de tarde cuando busc¨® a Meli por toda mansi¨®n, hasta que encontr¨® en biblioteca, sentada en alfombra frente a chimenea mientras revisaba tres o cuatro libros a vez. ¨C?Puedo sentarme? ¨Cpregunt¨® el despacio. ¨Cro, solo estaba d¨¢ndole un repaso a mi trabajo en se ¨Crespondi¨® e sin levantar mirada del libro mientras lo encuadraba con su mano y escrib¨ªa algo en el cuaderno. ¨CMe gustar¨ªa har contigo un momento. ?Tienes tiempo? ¨CPor supuesto ¨Cdijo e con un suspiro suave y se qued¨® perpleja cuando Nathan se sent¨® en alfombra junto a e, pas¨® su brazo tras su espalda para apoyarlo en si y le puso ens manos el mismo ¨¢lbum de fotos por el que le hab¨ªa gritado dos d¨ªas antes¨C ?Qu¨¦ es esto? Nathan abri¨® primera hoja y le mostr¨® foto de una boda. ¨CYo, a los veinticuatro, por supuesto mucho menos lindo que ahora ¨Cdijo apunt¨¢ndose en foto y luego su indice se corri¨® hasta mujer¨C. Marilyn, mi esposa, mam¨¢ de Sophia. Amelie no hizo ni un solo gesto de sorpresa, ya se lo imaginaba. ¨CEra una mujer muy linda ¨Cmurmur¨®¨C. Sophia se parece mucho a e. ¨CY era buena ¨Ca?adi¨® Nathan¨C. Era mujer m¨¢s buena del mundo. Dulce y cari?osa. Fuimos novios un par de a?os antes de casarnos, su padre muri¨® pocos meses despu¨¦s de nuestra boda, as¨ª que solo me ten¨ªa a m¨ª, y luego a Sophia. ¨CPas¨® saliva y se dio fuerzas, pero sab¨ªa que necesitaba sacarse aquello ¨C Marilyn fue el amor de mi vida, era... perfecta para m¨ª en todos los sentidos. Y perde fue mi culpa, as¨ª que todas estas cosas, estos recuerdos... son m¨¢s dolorosos cada vez que los veo. Amelie vio el ligero temblor en sus manos mientras se?bas fotograf¨ªas. No quer¨ªa ser invasiva pero e tambi¨¦n necesitaba saber. ¨C?Por qu¨¦ dices que fue tu culpa? ¨Csusurr¨®. Nathan suspir¨® y abri¨® otra p¨¢gina del ¨¢lbum. ¨CEsta foto fue tomada unos d¨ªas antes de que todo pasara. Desde que Sophia naci¨® Marilyn solo viv¨ªa para nuestra hija, y yo no creia que eso fuera sano para e. Queria saca a pasear, hacer que se divirtiera, que recordara c¨®mo rjarse. Pero e era feliz en casa con Sophia, y quer¨ªa embarazarse de nuevo... ¨C?T¨² no quer¨ªas? ¨C pregunt¨® Amelie al ver su expresi¨®n y ¨¦l neg¨®. ¨CNo, yo queria esperar un poco para tener otro hijo, as¨ª que convenc¨ª para que fu¨¦ramos a pasar unas vacaciones en Aspen. Dije que necesit¨¢bamos un descanso, que quer¨ªa hacer algo divertido. Yo quer¨ªa... ¨CHizo una pausa y trag¨® saliva-. Yo quer¨ªa que e se divirtiera, as¨ª que insist¨ª en el viaje a Aspen y en lleva a esquiar, pr¨¢cticamente nos chantajeamos el uno al otro, el viaje por el segundo beb¨¦... creo que en el fondo cada uno estaba seguro de que har¨ªa cambiar al otro de opini¨®n. Amelie cerr¨® el ¨¢lbum y lo puso a undo. ¨C?Y qu¨¦ pas¨®? ¨C Marilyn no sab¨ªa esquiar, yo pas¨¦ algunos d¨ªas ense?¨¢ndole, realmente era divertido, pero inevitablemente el tema sali¨® y Marilyn se enoj¨® mucho cuando le dije que quer¨ªa esperar al menos tres o cuatro a?os por otro beb¨¦. Sophia ni siquiera habia cumplido los dos a?os, yo... todav¨ªa hoy no siento que deba justificar ese sentimiento, simplemente no quer¨ªa tener otro hijo en ese momento. ¨C Nathan se detuvo y respir¨® profundamente antes de continuar Era un dia perfecto, el cielo estaba despejado y ¨²nica nube negra era nuestra discusi¨®n. Yo me enfurru?¨¦ y Marilyn se fue as pistas para calmarse. ¨CLos ojos de Nathan se llenaron de l¨¢grimas¨C. Debi¨® tomar una des pistas de principiantes... no s¨¦ por qu¨¦ baj¨® por una des pistas profesionales. Solo s¨¦ lo que me contaron cuando llegu¨¦ al hospital a donde hab¨ªa llevado ambncia. Se despe?¨® en una des pistas de esqu¨ª, se golpe¨® cabeza muy fuerte contra un ¨¢rbol. No estuve ah¨ª cuando cerr¨® los ojos y luego... ya no los volvi¨® a abrir. 2 Meli sinti¨® que se le hac¨ªa un nudo en garganta, conoc¨ªa muy bien esa sensaci¨®n de auto culparse por p¨¦rdida de un ser querido. Lo abraz¨® despacio y le dej¨® un beso suave en meji. ¨CS¨¦ que es dif¨ªcilpartir cosas asi ¨Cmurmur¨®. ¨CNo quiero hacerlo ¨Cdijo ¨¦l-. Pero menos quiero que te vayas, no quiero perderte, Meli. Las cosas para m¨ª son muyplicadas, en demasiados aspectos siento que no soy un buen hombre y yo no... ?maldici¨®n no quiero que veas lo peor de mi! No t¨². Meli le acarici¨® el rostro y le apart¨® un mech¨®n de cabello de cara. Se ve¨ªa tan guapo as¨ª, descalzo, con aquel pantal¨®n de algod¨®n y una yera simple,o un dios pobremente disfrazado de mortal. ¨CNathan, desde el primer d¨ªa que te conoc¨ª me di cuenta de que no eras perfecto, eso me qued¨® muy ro. Y creo que t¨² tambi¨¦n entendiste que yo tampoco lo soy. T¨² eres un ogruto y yo soy Miss Tropiezo. La idea de perfi¨®n es linda, pero no hay ninguna rci¨®n que pueda sostenerse sobre e le asegur¨®. ¨C?Y por qu¨¦ no? ¨C?Porque eventualmente alguno de los dos se echar¨¢ un pedo! ¨Cexm¨® e haci¨¦ndolo re¨ªr y Nathan la arrastr¨® a sus brazos para estrecha con fuerza. a ¨CTengo algo que mostrarte, por favor ipuedes venir conmigo? ¨Cle pidi¨®. ¨C?A esta hora? ?A d¨®nde vamos? ¨Cpregunt¨® Meli. ¨CPues es medio sorpresa as¨ª que mejor te lo digo cuando lleguemos ¨Cinsisti¨® ¨¦l y poco despu¨¦s se sub¨ªan a uno de sus coches y sal¨ªan de mansi¨®n. Casi diez minutos m¨¢s tarde Nathan estacion¨® frente a un edificio y llev¨® hasta el piso ocho. Abri¨® puerta n¨²mero 227A y Meli vio que del otrodo hab¨ªa un departamento. ¨C?Qu¨¦ es este lugar? ¨Cpregunt¨® sinprender. El departamento era peque?o, pero daba una sensaci¨®n agradable y acogedora. Unos pocos pasos en el vest¨ªbulo y vio que s de estar era abierta. Los muebles eran sencillos pero c¨®modos, un sof¨¢, una mesa de centro, un televisor de panta na y un equipo de sonido. Las paredes eran de un tono pastel suave y los muebles de un marr¨®n intenso, a juego con los suelos de madera. Hab¨ªa una hermosa chimenea y una alfombra de pelo grueso dnte. Dos habitaciones con sus ba?os y una cocina perfectamente equipada. Todo era minimalista, preciso y hermoso, justoo e misma hubiera elegido todo. ¨C?Te gusta? ¡ªpregunt¨® Nathan y Meli arrug¨® el ce?o. N?velDrama.Org exclusive content. ¨CEs muy... ¨C T¨² ¨Csonri¨® ¨¦l y e asinti¨® mientras lo miraba a los ojos. ¨CS¨ª, es muy ¡°yo¡± ¨Cmurmur¨® antes de insistir¨C. ?Qu¨¦ es este lugar, Nathan? ¨¦l pas¨® saliva y se meti¨®s manos en los bolsillos, esperando que Amelie no malinterpretara aque decisi¨®n. ¨CS¨¦ que te debo una disculpa ¨Cmurmuro con tono determinado-. Pero una disculpa no servir¨ªa de nada si no te hubiera escuchado. Y quiero que sepas que te escuch¨¦, Meli. ¨C?A qu¨¦ te refieres? ¡ª pregunt¨® Meli sin dejar de mirarlo fijamente ¨CEscuch¨¦ lo que dijiste, que no tienes un lugar... as¨ª que este puede ser tu lugar ¨Cdijo Nathan y vio abrir los ojos, azorada. ¨C??Est¨¢s loco!? ?No puedo aceptar esto de ti! ¨Cexm¨® e. ¨CEs que no viene de m¨ª, es tuyo ¨Cexplic¨® Nathan-. De verdad es tuyo. Era una des propiedades que ten¨ªa tu madre, es parte de tu herencia, yo solo consegu¨ª que liberaran un poco antes, y mand¨¦ a arrer un poco, pero esto es tuyo. Jam¨¢s en su vida Nathan King hab¨ªa mentido m¨¢s ni mejor. Hab¨ªaprado el departamento esa misma ma?ana con asesor¨ªa de Paul, pero estaba seguro de que si le dec¨ªa a Meli que ven¨ªa de ¨¦l no lo aceptar¨ªa. ¨C?Es en serio? ¨Cmurmur¨® muchacha mientras miraba alrededor, emocionada¨C?Esto es... es m¨ªo? ?De verdad? Nathan suspir¨® y apoy¨® cabeza en pared, mientras observaba cada detalle del rostro angelical de aque chica. Por primera vez desde que conoc¨ªa parec¨ªa sinceramente feliz, en paz, plena. ?C¨®mo pod¨ªa decirle ahora que a pesar de tuviera su lugar, ¨¦l se mor¨ªa de ganas de que regresara a casa? LA NOVIA EQUIVOCADA CAP铆TULO 36 LA NOVIA EQUIVOCADA CAP¨ªTULO 36 CAPITULO 36. ?Qu¨¦ te parece si le cortamoss s? Quiz¨¢s una des cosas m¨¢s dif¨ªciles en el mundo es hacer lo mejor para persona que quieres, sabiendo que no ser¨¢ lo mejor para ti. Nathan era dolorosamente consciente de eso mientras ve¨ªa a Meli recorrer el departamento, emocionada, pero tambi¨¦n sab¨ªa que mientras tuviera amarrada a ¨¦l, jam¨¢s sabr¨ªa cu¨¢n ciertos eran los sentimientos os emociones de Amelie, y ya no quer¨ªa ve forzar una sonrisa que no sent¨ªa nunca m¨¢s en su vida. ¨C Puedes mudarte a aqu¨ª cuando quieras ¨C dijo cuando finalmente vio calmarse un poco ¨C. O puedes regresar a casa conmigo y escaparte aqu¨ª cuando yo te agote paciencia. ¨CEsos ser¨ªan muchos viajes ¨Cse rio Meli y ¨¦l asinti¨® un poco descorazonado. ¨CS¨ª ?verdad? ¨²ltimamente le tiento paciencia hasta a un santo ¨Csuspiro. ¨C M¨¢s o menos. Pero est¨¢ bien si regresamos a casa. No quiero que Sophie se despierte y no me vea ¨C dijo Meli¨C. No voy a tomar decisiones apresuradas que puedanstima, ni a e ni a nadie. Nathan suspir¨® despacio, sin molestarse en ocultar lo aliviado que se sent¨ªa. Esa noche, mientras dejaba a Meli en puerta de su habitaci¨®n, le dej¨® un beso suave en meji, pero no intent¨® nada m¨¢s. Para muchacha era gracioso verlo as¨ª, tan grande y tan indeciso, pero se merec¨ªa sufrir un poco m¨¢s a ver si pr¨®xima vez se mord¨ªa lengua antes de gritarle. Al d¨ªa siguiente en el desayuno, ¨¦l segu¨ªa mir¨¢ndo si e se fuera escapar, y Meli segu¨ªa haci¨¦ndose desentendida. Estaba perfectamente lista para irse a universidad cuando una mada hizo que Nathan volviera cabeza hacia e. ¨CHoys llevo yo ¨C der¨® con una sonrisa que Meli no le crey¨® para nada. Dejaron a Sophia en escu, y apenas ni?a entr¨® con su maestra, se gir¨® hacia Nathan. ¨C?Qu¨¦ fue lo que pas¨®? ¡ªlo interrog¨®. ¨C Me m¨® el detective del caso dijo Nathan¨C. Al parecer ya sali¨® el resultado del peritaje del idente, ?quieres venir conmigo aisar¨ªa? Amelie asinti¨® de inmediato y all¨¢ se dirigieron. Cuando Nathan y Meli llegaron a al precinto, un nuevo detective los saludo y los hizo pasar. ¨CDisculpe ?qu¨¦ pas¨® con los anteriores detectives que estaban investigando? ¨C pregunt¨® Nathan. ¨CSoy el sargento Honder, se?or King, y dado los resultados del peritaje, este caso acaba de ascender, as¨ª que yo lo asumir¨¦ a partir de ahora. ¨C?Qu¨¦ quiere decir con que el caso ha ascendido? ¨C pregunt¨® Amelie. ¨C El idente del se?or King no fue un idente, se?orita. ¨Cdijo el detective Honder con solemnidad¨C. Fue un intento de asesinato. Estuvimos trabajando en conjunto con los peritos y el se?or Edward Ramsey, del seguro del auto, y en efecto, pieza que contr diri¨®n del auto fue cambiada despu¨¦s del idente por una igual pero de otra marca y menor costo. Eso descarta el idente y lo convierte de inmediato en un intento de asesinato. Es evidente que hay mucha premeditaci¨®n en el asunto, as¨ª que se ha convertido en nuestra prioridad. Nathan no sab¨ªa si estar tranquilo o alterado por eso. A sudo vio a Meli recogerse sobre s¨ª misma con miedo. ¨CS¨¦ que le han preguntado esto antes, se?or King, pero ?tiene alg¨²n enemigo? ?Uno espec¨ªfico, capaz de hacer algoo esto? ¨C pregunt¨® el detective. ¨C Tengo muchos, es normal en el mundo empresarial, pero regrmente solo tratamos de aniqur empresa depetencia, no a los due?os ¨Crespondi¨® Nathan¡ª. Pero ya que lo pregunta, s¨ª, hace d¨ªas que me ha venido un nombre a cabeza: Aquiles Wilde, el t¨ªo de mi prometida. ¨C?Por qu¨¦ sospecha de ¨¦l? ¨C pregunt¨® el detective. Nathan respir¨® profundo y tom¨® mano de Amelie mientras respond¨ªa a pregunta del detective. ¨C Hace algunas semanas apoy¨¦ demanda de Amelie para recuperar el control de su herencia ¨C explic¨® Nathan¡ª. Aquiles Wilde fue su tutor desde que qued¨® hu¨¦rfana siendo una ni?a, pero fortuna es de Amelie y ellos no se lo dijeron, incluso ten¨ªan trabajandoo sirvienta de casa hasta que yo descubr¨ª verdad y ayud¨¦ a Amelie a interponer demanda. ¨C?Entonces habr¨¢ un juicio pronto? ¨CAs¨ª es. Creo que ninguno de ellos esperaba que Amelie supiera nunca verdad ni remara nada, pero ahora van a perderlo todo ¨C sentenci¨® Nathan. ¨C?Eso no lo decide el juez? ¡ªpregunt¨® el detective. ¨CEl juez no puede ir contra ley, y ¨²ltima voluntad del padre de Amelie fue dej¨¢rselo todo a su ¨²nica hija, realmente no hay dilema en cuanto al testamento, pero en el juicio se decidir¨¢ cu¨¢nto de lo que los Wilde malversaron tendr¨¢ que ser devuelto, y yo creo que realmente es mucho. ¨CEntonces si usted saliera del camino... ¨C Honder se qued¨® pensativo¨C. Quiz¨¢s piensen que es m¨¢s f¨¢cil que e retire demanda al no tener respaldo. El detective enarc¨® una ceja, ramente preocupado antes afirmaciones de Nathan. Pero antes de que pudiera decir algo m¨¢s, Amelie se adnt¨®. ¨CSargento, yo s¨¦ que quiz¨¢s sea inapropiado decirlo ahora, pero desde que pas¨® el idente de Nathan, no he podido dejar de pensar en el idente de mi madre. ¨C?Y eso por qu¨¦? ¨CMi madre muri¨® en un idente simr a este: e estaba conduciendo su coche cuando el auto dej¨® de responderle, le aseguro que no iba a exceso de velocidad porque iba conmigo, e jam¨¢s me habr¨ªa puesto en riesgo. Nadie me crey¨® porque yo era una ni?a, pero s¨¦ que no fue un error de mi madre. Si pudieran... si pudieran investigar, aunque solo fuera un poco. El sargento achic¨® los ojos mientras cavba. ¨CSe?orita Amelie, ?tienes idea de a cu¨¢nto asciende fortuna de los Wilde? Meli neg¨®. This belongs ? N?velDra/ma.Org. ¨CE no sabe pero yo s¨ª ¨C dijo Nathan . Las expresas de exportaci¨®n est¨¢n valoradas en unos doscientos millones, sin contar el patrimonio interno, joyas, cuentas de banco y bonos del Tesoro, del que s¨ª no sabemos nada. Amelie tosi¨® de impresi¨®n y mir¨® a Nathan con ojos desorbitados. ¨C¨C?Es broma? ¨C jade¨®. ¨C No, pero es un motivo ¨Cadvirti¨® Nathan y el detective asinti¨®. ¨CEn efecto, es un buen motivo, as¨ª que supongo que tiene raz¨®n con lo que ha dicho antes, se?or King ¨C dijo Honder ¨C. Aquiles Wilde podr¨ªa estar muy metido en esto para conservar fortuna que de alguna forma se agenci¨® hace algunos a?os. Bien, solicitar¨¦ una revisi¨®n del caso de... ¨C mir¨® a Amelie y e se apresur¨® a contestar. ¨C Melissa, mi madre se maba Melissa Wilde. ¨C Perfecto. Creo que el se?or Aquiles Wilde acaba de pasar a ser nuestro principal sospechoso ¨C dijo el detective¨C. Seguiremos esta nueva l¨ªnea de investigaci¨®n y en cuanto tenga algo les aviso, ?de acuerdo? Los pa?¨® afuera, pero despu¨¦s de que Amelie ya estaba en el auto, Nathan se gir¨® hacia el detective. ¨C Sargento, quiz¨¢s usted quiera ir un poco m¨¢s atr¨¢s en su investigaci¨®n. Terrence Wilde solo le dej¨® su fortuna a uno de sus hijos: Russell, el padre de Meli, quien casualmente tambi¨¦n muri¨® en un idente cuando e era muy chica ¨Cmurmur¨® Nathan¨C.0 esta familia tiene muy m suerte, o alguien ha estado sistem¨¢ticamente eliminando a los herederos. Y no s¨¦ usted, pero yo no creo en m suerte. El sargento asinti¨® mientras le daba mano y Nathan sac¨® a Amelie de all¨ª. La llev¨® a universidad y esper¨® a que se calmara antes de deja salir. Pero verdad era que tal yo estabans cosas, ser¨ªa dif¨ªcil que se mantuviera tranqu. ¨C ?Hey, Wilde! ?Est¨¢s bien? Amelie se desperez¨® dos horas despu¨¦s, reionando ante aque voz, y se gir¨® para ver sonrisa de Rex Lanning. El chico se sent¨® a sudo y subi¨® una pierna al asiento, abraz¨¢ndose rodi con gesto despreocupado. ¨CS¨ª... s¨ª, Rex, estoy bien. ¨CNo te creo. T¨² siempre andas ens nubes, pero hoy est¨¢s m¨¢s all¨¢, flotando en ¨®rbita,o luna ¨Cadvirti¨® Rex y e rio. ¨CTodos tenemos nuestros l¨ªos. No tengo ganas de contarlos ¨C suspir¨® Meli¨C ?Quieres contarme los tuyos? Rex sonri¨® con tranquilidad. ¨CYo no tengo l¨ªos, Meli, soy un hombre feliz. ¨CMmmmm ?y eso por qu¨¦? ¨CMe lleg¨® oferta de los Patriots ¨Cdijo y Meli abri¨® los ojos, emocionada. ¨C?En serio? ?Es un equipo profesional! ¨C exm¨®. ¨C?Ya s¨¦! Desde que se les fue Tom Brady han estado rastreando un nuevo quarterback y me ofrecieron un buen contrato de tres a?os. ¨C ?Dios! ?Eso es fant¨¢stico! ?Felicitaciones! ?En tu familia deben estar emocionados! ¨C exm¨® Meli y el rostro de Rex se ensombreci¨®. ¨C No, f¨ªjate que no les entusiasma mucho ¡ªrespondi¨®¨C. Mi padre se enorgullec¨ªa de que jugara f¨²tbol en universidad porque crey¨® que iba a terminar ah¨ª, no esperaba que decidiera ser jugador profesional. No es que el negocio familiar no sea interesante, pero prefiero tener lo mio. Meli asinti¨® porque lo entend¨ªa perfectamente. ¨C ?Cu¨¢ndo te vas? ¨CEn cuatro meses, tengo que cerrar algunas materias y luego me voy a Boston ¨Cdijo Rex. ¨C?Pues felicidades! Prometo que no me perder¨¦ ni un solo partido cuando empieces a jugar ¨C le sonri¨® Meli. ¨CDeber¨ªamos salir a celebrarlo. ¨CCuando quieras mientras no sea hoy¨Cedi¨® muchacha. ¨C?Est¨¢s ocupada? ¨CS¨ª, es d¨ªa de show des ballenas en el acuario, no hay forma de que Sophia se lo pierda. ¨Cro. Amelie se despidi¨® de ¨¦l despu¨¦s de felicitarlo diez veces m¨¢s y se fue por Sophia a escu. Hicieron los deberes apuradas y despu¨¦s se fueron corriendo al acuario. ?Por nada del mundo se perder¨ªan el show des ballenas! As¨ª que Amelie y Sophia se odaron en los asientos favoritos de ni?a. -?Nos ponemos los impermeables? ¡ªpregunt¨® Amelie. ¨C ?Y as¨ª qu¨¦ gracia tiene? ¨Cdijo una voz junto a es y Sophia apoy¨® elentario. ¨C ?Exacto, as¨ª qu¨¦ gracia tiene! ¨C dijo ni?a antes de girarse hacia el extra?o-. ?Y t¨² qui¨¦n eres? ¨CRex Lanning ¨C salud¨® ¨¦l con propiedad ¡ª. Estudio con Meli, y t¨² eres Sophia, e ha mucho de ti. Meli lo miro sorprendida. ¨C?Que est¨¢s haciendo aqu¨ª? ¡ª le pregunt¨®. ¨CLa verdad, matando el tiempo. No tengo entrenamiento en tarde y me picaste curiosidad con el show des ballenas. ?Dios, hac¨ªa siglos que no ven¨ªa al acuario! ¡ª rio Rex. ¨C??Yverdad que es lo mejor del mundo!? ¡ªexm¨® Sophia. ¨C?ro que s¨ª! apoy¨® Rex¡ª¨C ?Y sab¨ªas que lo mejor de lo mejor es que boca des ballenas es tan grandeo paraerte... y aun as¨ª no lo har¨ªan? ¨C?En serio? Meli sonri¨® al ver aque apasionada discusi¨®n sobre ballenas y disfrutaron el show, moj¨¢ndose hasta los huesos cada vez que los animales saltaban y salpicaban. Diez minutos despu¨¦s de que el espect¨¢culo terminara, parec¨ªan tres chiquillos vestidos con pijamas de ballenas de tienda del acuario. Y eso quiz¨¢s se sintiera agradable para ellos, pero no hab¨ªa ni el indicio de una sonrisa en el rostro de Nathan King mientras los observaba. No pod¨ªa explicar exactamente los sentimientos que le provocaba ver a Meli re¨ªr des estupideces de otro hombre, m¨¢s cuando ¨¦l mismo le hab¨ªa advertido a ese hombre que se alejara de e, porque era un novio t¨®xico. Al parecer el ni?ato de Rex Lenning no ten¨ªa ninguna intenci¨®n de escuchar sus advertencias. 1 Pero si Nathan cre¨ªa que Rex pod¨ªa convertirse en un problema entre ¨¦l y Meli, estaba muy lejos de imaginar que un problema m¨¢s grande y mucho menos imaginario se estaba gestando en aquel mismo momento, a pocos metros de ellos. ¨C?La ves? ?Es que es est¨²pida! ¨Cgru?¨® Aquiles, tomando mano de Stephanie y perdi¨¦ndose entre multitud que sal¨ªa del acuario. ¨C ?Y le viste cara a Nathan? ¨C rio su hija¨C. Es una l¨¢stima que no podamos quedarnos a ver el espect¨¢culo, te aseguro que no ser¨¢ bonito. ¨C Tenemos que aprovechar eso, Stephanie ¨C dijo Aquiles¡ª, ¨²nica raz¨®n por que esa desgraciada puede quitarnos todo es porque tiene a los abogados de Nathan King respald¨¢nd, pero si le quitamos eso... yo podr¨ªa sobornar a alguien, dejar un poco de dinero en el camino, pero fortuna de nuestra familia ser¨ªa finalmente para nosotros, sin discusi¨®n. Stephanie se cruz¨® de brazos con impotencia mientras sub¨ªa al auto con su padre. 1 ¨CBueno... ¡ª murmur¨® con una sonrisa maliciosa¡ª. Nathan apoya porque cree que Amelie es un angelito. ?Qu¨¦ te parece si le cortamoss s? LA NOVIA EQUIVOCADA CAP铆TULO 37 LA NOVIA EQUIVOCADA CAP¨ªTULO 37 CAP¨ªTULO 37. La felicidad est¨¢ adentro Meli no supo por qu¨¦, pero toda alegr¨ªa que llevaba se le asent¨® en el est¨®magoo una piedra al ver expresi¨®n de Nathan. Parec¨ªa molesto, pero ten¨ªa esa cara de cuando era capaz de contrrse aunque quer¨ªa explotar. ¡ª?Papi! ¨C grit¨® Sophia corriendo a sus brazos y ¨¦l levant¨®¡ª. ?Vimoss ballenas y nos mojamos! ?Fue muy divertido! ¨C?Tuvieron una buena tarde? ¨Cpregunt¨® Nathan con tono neutro. ¨C?S¨ª, fue un show muy bueno! ?Y Rex sabe mucho de ballenas! ¨C?En serio? ¨C Nathan forz¨® una sonrisa y Sophia se inclin¨® sobre su o¨ªdo para susurrar: ¨C No le digas a nadie, pero cuando yo crezca, quiero que sea mi novio. 1 Nathan sinti¨®o si le dieran una bofetada y respir¨® profundo. ¨CVine a recoges para llevas aer. ?Est¨¢ bien? ¨C pregunt¨® mientras bajaba a Sophia. ¨Cro ¨C edi¨® Meli y Rex se despidi¨® de es. Pero mientras ni?a tiraba de mano de Amelie hacia el restaurante, esta escuch¨®o Nathan se dirig¨ªa a su amigo. ¨C Crei haberte dicho que teportaras cuando estuvieras cerca de e¨Cgru?¨®. ¨CY me estoyportando ¨C replic¨® Rex con tono fr¨ªo¨C. Bien portado, respetuoso y amable, porque soy un hombre bien educado. Y precisamente porque estoy bien educado elijo pasar tiempo junto a gente que vale pena. No creo que tengas nada que remar. Con permiso. Le dio espalda y Nathan hizo una mueca de disgusto, pero cuando se gir¨® hacia el ascensor, el rostro de Meli estaba nudo por iodidad. Se miraron en silencio durante unrgo segundo y luego fueron al restaurante sin que ninguno de los dos dijera ni una s pbra. Ambos conversaron animadamente con Sophia y escucharon sobre su d¨ªa y todas sus ideas con ballenas. Pero apenas regresaron a casa y Sophia cerr¨® los ojos, Nathan se detuvo estupefacto ante puerta del cuarto de Amelie y vionzar cuatro o cinco piezas de ropa en su bolso de universidad ¨C?Meli..? ?Qu¨¦... qu¨¦ est¨¢s haciendo? ¨C Me dijiste que ten¨ªa un lugar al que pod¨ªa irme si me colmabas paciencia, ?no? ¨C murmur¨® e ¨C, Felicidades, ya me gan¨¦ el primer viaje ¨C dijo ech¨¢ndose bolsa al hombro, pero antes de que pudiera avanzar dos metros Nathan se lo quit¨® de mano,nz¨¢ndolo a undo, y arrastr¨¢nd fuera de casa. Camin¨® con eo si fuera un cachorro negado a pasear, hasta el invernadero que estabao a treinta metros de mansi¨®n y cerr¨® puerta tras ellos. ¡ª?De verdad, Meli? ?Solo porque tengas a d¨®nde escapar no significa que debas hacerlo! rega?¨®¨C ?Prefieresrgarte que har conmigo? Meli le dirigi¨® una mirada de sorpresa. ¨C¨C?En serio quieres har? ?Pues vamos a har! ?Qu¨¦ diablos fue eso que le dijiste a Rex?i Estuviste haci¨¦ndole advertencias a mi amigo? ¨C Nathan se qued¨® mudo de pronto y e se sent¨® en una desrgas mesas de m¨¢rmol y se cruz¨® de brazos¡ª. ?Ha! ?Estoy esperando! Nathan levant¨® un dedo y movi¨® losbios, pero ninguna pbra sali¨®. ¨CBu¨Cbueno... en teor¨ªa... no s¨¦... quiz¨¢s hamos... ¨C?Quieres hacer una frase coherente o esa es tu forma de har? ¨C sise¨® Meli y Nathan se mes¨® los cabellos. Lo ¨²nico que lo deten¨ªa de patear el suelo era que no ten¨ªa cinco a?os. ¨C?No me provoques, Meli! ¨C ?Estabas celoso, recon¨®celo! ¨C ?Bueno s¨ª, un poco! ?Est¨¢ mal eso? ¨C gru?¨® ¨¦l. ¨C?Est¨¢ mal cuando te metes cons personas cons que estudio! ?Eso no est¨¢ bien, Nathan! ; Rex solo es unpa?ero! ¨C?Pues eso dice ¨¦l! ¨C?Y lo digo yo tambi¨¦n! ? jo es que a m¨ª no me crees!? ¨Cexm¨® Meli furiosa. ¨C?No es eso! ¨Cgrit¨® Nathan mes¨¢ndose los cabellos ¨C. ?No es eso, maldit@ sea, es que no s¨¦ c¨®mo regresar! ¨C le abri¨® las piernas y se col¨® entre es, respirando pesadamente mientras apoyaba su frente en de Meli¡ª. No s¨¦ c¨®mo encontrar de vuelta mi camino hacia ti. No s¨¦ c¨®mo hacer que sonr¨ªas, que me quieras, que... ¨C Le acarici¨® el rostro con suavidad mientras e cerraba los ojos¡ª. Quiero deshacer el momento en que te grit¨¦, pero no s¨¦ c¨®mo. Quiero besarte otra vez, amarte otra vez, pero... No sab¨ªa c¨®mo terminar y por suerte no tuvo que hacerlo. Meli se movi¨® un poco, solo un poco y ya su boca estaba bajo suya mientras a Nathan se le deten¨ªa el coraz¨®n por un segundo. Ni siquiera lo dud¨® antes de besao si el mundo estuviera a punto de acabarse. Aquel beso fue apasionado y lleno de deseo, y Nathan no pudo reprimir un gemido mientras acariciaba. Meli le respondi¨® mientras forma suave en que su piel ard¨ªa mientras ¨¦l tocaba. Poco a poco, sus ropas fueron cayendo al suelo mientras Nathan recorr¨ªa con su lengua el cuello de Meli, marc¨¢ndoseloo un tatuaje invisible. ¨C Te quiero, Meli ¨Csusurr¨® contra su piel¨C. Ya s¨¦ que soy un ogro... y medio bruto, pero te quiero de verdad. Dime que sigo siendo tu ogruto, por favor. La muchacha rio mientras le peinaba el cabello con los dedos y los atra¨ªa a su boca. ¨Cro que s¨ª ¨Cmurmur¨®. Lentamente, los besos se hicieron m¨¢s apasionados y desesperados. Meli se arque¨® contra ¨¦l, sintiendo sus manos recorriendo cada cent¨ªmetro de su cuerpo. Cuando lo sinti¨® crecer contra e,s emociones se agolparon en su pecho. ¨C?Est¨¢s segura? ¨C le pregunt¨® Nathan, acarici¨¢ndole meji. E asinti¨® y ¨¦l no pudo resistir m¨¢s. ¨C Te quiero, mi ogruto. Nathan pr¨® con suavidad y Meli gimi¨® de cer. ¨¦l empez¨® a moverse despacio, con cuidado, pero e lo atrap¨® entre sus piernas y levant¨®s caderas para que se moviera m¨¢s r¨¢pido. Nathan sonri¨® mientras empujaba hacia atr¨¢s, y sus movimientos se volvieron m¨¢s ¨¢speros a medida que el deseo los consum¨ªa a ambos. Meli gem¨ªa su nombre y para Nathan aquel era el mejor sonido del mundo. Le dio vuelta y e ahog¨® un grito al sentir el m¨¢rmol fr¨ªo bajo su vientre, mientras sus Dezones se endurec¨ªan al ser acariciados. El estaba en todosdos, era grande, masivo, poderoso, y cada vez que entraba en e sent¨ªa que se romp¨ªa en peque?os estallidos de cer. Nathan embest¨ªa con pasi¨®n e intensidad, llen¨¢nd porpleto mientras iba cada vez m¨¢s r¨¢pido. Adoraba aquellos ojos llenos de deseo, esos gemidos de Meli que se tornaban m¨¢s fuertes. E estaba perdida en ese momento, deseando nunca salir de aquel lugar m¨¢gico donde solo exist¨ªan ellos dos. Era un frenes¨ª de pasi¨®n y lujuria, el invernadero nunca m¨¢s ser¨ªa apto para menores y veinte minutos despu¨¦s ya no hab¨ªa tierra o nta sobre que no hubieran rodado. Nathan sent¨® sobre ¨¦l se abraz¨® a su cuerpo mientras dejaba dominar al ritmo de su propio deseo. La sent¨ªa moverse, tensarse, gritar su nombre, y todo ello lo enloquec¨ªa, pod¨ªa sentir c¨®mo su propio cuerpo se tensaba y se desesperaba por liberarse. En un instante solo fueron una masa de piel ardiente y gemidos ahogados, hasta que alcanzaron el cl¨ªmax con un grito¨²n que los llen¨® porpleto. Estabanpletamente exhaustos, con el coraz¨®ntiendo a mil por hora, y esa era mejor sensaci¨®n del mundo. El trayecto de regreso a casa fueo el de dos adolescentes furtivos, solo que estos en vez de escapar quer¨ªan entrar. ¡ª Dime qu¨¦ quieres, Meli ¡ª le susurr¨® ¨¦l poco despu¨¦s, mientras ve¨ªa secarse el cabello frente al espejo y e lo mir¨® sinprender¨C. Dime c¨®mo podemos hacer esto bien, porque yo... ¨Cse detuvo un segundo para tragar saliva y respirar profundamente¨C, no puedo perderte otra vez. Meli levant¨® mirada hasta encontrar de Nathan, y en ese momento supo que tendr¨ªan que trabajar mucho en aque rci¨®n, pero si estaban juntos nada era imposible. ¨C ?Qu¨¦ te parece si nos acurrucamos y luego buscamos una soluci¨®n que no incluya un par de grilletes o un cintur¨®n de castidad? ¨C?Muy graciosa! ¨Crezong¨® Nathan¨C. Aunque no es tan m idea... puedo mandar a hacerte uno personalizado. ¨C No te entusiasmes, que para ti tambi¨¦n hay¨Crio Meli saltando sobre cama y ¨¦l atrajo para enredarse con e bajo el edred¨®n. ¨CSolo quiero que seas feliz, Meli ¨Cmurmur¨® contra su cabello. ¨CY yo lo soy, porque felicidad de una mujer est¨¢ en el interior. Nathan mir¨® con una ceja arqueada e incr¨¦d. ¨C?En serio? ¨C?ro! La felicidad de una mujer est¨¢ adentro, y luego afuera, y luego adentro, luego afuera, y as¨ª... 4 ¨C?Idiota! ¨Cse carcaje¨® Nathan mientras le hac¨ªa cosquis¨C. ?Esa es una forma traviesa de avisarme que necesitas m¨¢s de esta... felicidad? ¨CBuennnnnnouuuu ¨Csusurr¨® e y Nathan b?s¨® antes de que aquello se convirtiera en otra sesi¨®n de lenguaje de adulto, sexo y... mejor lo dejamos ah¨ª! Los d¨ªas que siguieron fueron rtivamente tranquilos. Nathan estaba sumergido en una nueva campa?a para su cliente m¨¢s importante, el due?o de varios equipos deportivos del pa¨ªs. Sophia se peleaba ferozmente con ta del 9. Y Meli hab¨ªa entrado en ex¨¢menes parciales, ¨C Hoy tengo que quedarme en residencia estudiantil de universidad ¨C le anunci¨® a Nathan un d¨ªa¡ª. Tenemos que entregar un proyecto ma?ana, as¨ª que tengo que ir a ayudar. El honorable CEO King disfraz¨® el puchero con un ce?o muy fruncido, pero Meli se sent¨® en su regazo. ¨C Tengo que ir. Ya s¨¦ que no puedes dormir sin m¨ª, pero no hagas berrinche. Piensa que esta noche voy a pasar hambre y ma?ana me vas a dar doble dosis de felicidad ¨C lo sonsac¨® e y ¨¦l termin¨® suspirando y asintiendo. ¨C ?Y no quieres traer a todas tus amigas aqu¨ª?¨Ctante¨® con fingida inocencia. ¨CA mis amigas s¨ª, que no podemos mover es maqueta de cuatro kilos de un rascacielos. No se puede sacar del sal¨®n de arquitectura, de hecho todo el mundo est¨¢ trabajando all¨ª en sus maquetas. ¨C?Ahahaha! Peroo no iba a resolver nada protestando, a Nathan no le qued¨® m¨¢s remedio que hacerse a idea de que Meli deb¨ªa pasar noche fuera de casa. Lo ¨²nico que lo tranquiliz¨® fue no ve demasiado entusiasmada. Y no era solo e. El sal¨®n entero estuvo ah¨ª todo el d¨ªa y as doce de noche los chicos estaban inc¨®modos y molestos. Aques cinco maquetas eran el infierno de asignatura de dise?o, pero hab¨ªa que haces. Deb¨ªan ser casis dos de madrugada cuando por fin cerraron el sal¨®n de arquitectura y los chicos se dividieron en peque?os grupos para marcharse. ¨C?Y si nos rjamos un poquito? ¡ªpregunt¨® una de suspa?eras¨C. En Kappa hay una fiesta hoy. Meli neg¨®. ¨C Nop nop. Yo me voy a dormir, estoy destruida. ¨C Yo tambi¨¦n, solo necesito un trago para rjarme. Vamos todas, diez minutos y luego a residencia. Meli estaba a punto de protestar cuando Rex pas¨® un brazo sobre sus hombros. ¨C Vamos, no es justo que pases por universidad y no conozcass fiestas de fraternidad. Solo ser¨¢n diez minutos. ¨CSe ech¨® bolsa de Meli al hombro y entre todos arrastraron a fiesta. No ten¨ªa nada del otro mundo, gente bando, bebiendo y haciendo estupideces. apenas llegaron a fiesta cuandos chicas se le pegaron a Rexo garrapatas, despu¨¦s de todo era el quarterback m¨¢s famoso de universidad, pero mientras lo acaparaban solo atin¨® a gritarle por encima de m¨²sica: Property ? N?velDrama.Org. -?Hey, Wilde! ?No bebas nada! ¨C?Solo ag¨¹ita! ¨Cprometi¨® Amelie mientras re¨ªa. Su amigo era un condenado rey feudal y lo disfrutaba. Sin embargo ese rey feudal empez¨® a preocuparse quince minutos despu¨¦s cuando no vio a Amelie entre gente. Busco as muchachas de su sal¨®n ys encontr¨® en una esquina, pero Amelie no estaba con es. Se solt¨® des garrapatas que llevaba y camino hacia es. ¨CjOigan, d¨®nde est¨¢ Wilde! ¨C pregunt¨® y una de es se encogi¨® de hombros. ¨C Yo vi subir al segundo piso... ya sabes, con alguien. Parec¨ªa muuuuuuy rjada. Rex arrug¨® el ce?o. 1 ¨C?¡°Alguien¡± qui¨¦n? ¨CUna chica, rubia, sexy, un poquito mayor. No sab¨ªa que Amelie jugara en esa liga pero... Rex dio dos pasos hacia atr¨¢s y ech¨® a correr escaleras arriba con un mal presentimiento, porque si de algo estaba seguro era de que no, Amelie Wilde no jugaba en esa liga. LA NOVIA EQUIVOCADA CAP铆TULO 38 LA NOVIA EQUIVOCADA CAP¨ªTULO 38 CAP¨ªTULO 38. ?Qu¨¦ le hiciste? Amelie no quer¨ªa beber, de verdad no quer¨ªa beber, solo estaba cansada, ten¨ªa hambre y quer¨ªa irse, pero no quer¨ªa caminar s de noche hasta residencia, as¨ª que mejor esperaba as siete borrachitas que iban con e. Busc¨® nevera y se dio cuenta de que ten¨ªa un dispensador de agua y otro de soda, Agarr¨® uno de los vasos pl¨¢sticos rojos que todav¨ªa hab¨ªa en un empaque limpio y ech¨® una soda en ¨¦l. Incluso beberse un refresco era una tarea tit¨¢nica, porque no hab¨ªan pasado ni cinco minutos cuando un chico tropez¨® con e y le volc¨® medio vaso de soda encima. ¨C?Maldici¨®n! ¨Cgru?¨® Meli poniendo el vaso a undo y alcanzandos toas de papel de cocina para secarseo mejor pod¨ªa. Por un momento se qued¨® quieta y luego levant¨® los ojos para ver que el apuesto muchacho segu¨ªa frente a e. ¨C H ¨C dijo con una sonrisa profundamente ebria-. Siento molestarte tan tarde, pero me he encontrado contigo esta noche por casualidad y quer¨ªa decirte que me pareces muy guapa. Amelie lo mir¨® sorprendida, y luego se ech¨® a re¨ªr. Property ? N?velDrama.Org. Y sin dudas es una casualidad que no repetiremos. Mejor si¨¦ntate. Meli volvi¨® al refrigerador por una bote de agua y se dio, y luego recogi¨® su refresco para ir a pararse en una des ventanas. Observ¨®s luces de ciudad parpadeando en distancia mientras se apoyaba en ventana, pero no hab¨ªan pasado ni diez minutos cuando sinti¨® que todo su cuerpo se rjaba demasiado. Sab¨ªa que no estaba borracha, aquello solo era un refresco, pero... Solo sinti¨® una mano que se afirmaba detr¨¢s de su cintura y alguien que tiraba de e. Escalones. Escalones. Tropiezo. Una puerta Su cuerpo rebotando sobre una cama. Meli trat¨® de aguzar vista y pens¨® que estaba so?ando. O mejor dicho, que estaba teniendo una pesadi. ¨C?Steph? ¨Cmurmur¨®. ¨C ?C¨¢te mosca muerta! ¨Cgru?¨® Stephanie con rabia mientras intentaba quitarle la ropa. Meli luch¨® con todas sus fuerzas para evitar que Stephanie desnudara. ¨C?Qu¨¦ haces..? ¨C trat¨® de gritar pero verdad era que apenas pod¨ªa mantener los ojos abiertos. Stephanie sac¨® su celr y se lo mostr¨®. ¨C?Ves esto? ?Tus malditas fotos de santurrona desnuda van a estar por toda red para ma?ana en ma?ana! ?Yo misma me voy a encargar de viralizarte, zorra! Y luego voy a abrir esa puerta para que te folle quien quiera. ?Veremos si despu¨¦s de esto el imb¨¦cil de Nathan te sigue respaldando! Amelie abri¨® los ojos horrorizada, pero sent¨ªa que no hab¨ªa nada que pudiera hacer para detene. Sus manos cada vez estaban m¨¢s pesadas y el mundo era demasiado suave... esponjocito.... ¨C?No! ?Stephanie! ¡ªgrito desesperada y llena de verg¨¹enza al sentir c¨®mo le quitaba blusa,s l¨¢grimas llegaron a sus ojos, pero antes de que pudiera gritar de nuevo algo pesado y grande cay¨® sobre e, tap¨¢nd porpleto. ¨C ?Qu¨¦ co?o te crees que est¨¢s haciendo!? ¨Cgrit¨® Rex echando un edred¨®n sobre Meli y sacudiendo a aque mujer por una mano. Hab¨ªa escuchados ¨²ltimas pbras que le hab¨ªa dicho a Amelie y no estaba dispuesto a permitir que le hiciera da?o. No ten¨ªa ni idea de qui¨¦n era, pero le quit¨® el celr y empuj¨® lejos de ¨¦l. ¨C??T¨² qu¨¦ haces meti¨¦ndote en esto, ni?ato!? ?No es tu problema, vete de aqu¨ª! ¨C?A e no vas a tocar! ¨C gru?¨® Rex¨C¨C ?Qu¨¦ quer¨ªas hacer con esta mierd@? ?Sacarle fotos desnuda, est¨¢s loca? ¨C ?Devu¨¦lveme el celr! ¨C?Ni de co?a! ?L¨¢rgate de aqu¨ª! ¨CY en cuanto Stephanie hizo adem¨¢n de arrebat¨¢rselo Rex levant¨® por el cuello y vio expresi¨®n de terror en sus ojos¨C. ?No te confundas, no soy de los que le pega a una mujer pero siempre hay una primera vez y estoy bastante seguro de que t¨² te lo mereces! La solt¨®, haci¨¦nd caer al suelo sobre sus rodis mientras tos¨ªa aterrada. ¨C?Te voy...! ?Te voy a demandar! ¨C grit¨®. ¨C?Pues dem¨¢ndame! ?Veremos qui¨¦n puede m¨¢s! Tu papi, el m¨ªo o el novio de Meli. ?Quieres apostar, est¨²pida? ¨Cgru?¨® con fiereza y a Stephanie no le qued¨® m¨¢s remedio que salir de all¨ª con c entre las piernas. Rex cerr¨® puerta con seguro y corri¨® hacia Amelie. Levant¨® blusa del suelo y no se puso delicado, e segu¨ªa en brasier y no le estaba viendo nada. ¨C Eso, mete el brazo, ahora el otro... ¨CRex le cerr¨® blusa y se fij¨® que no le faltara nada-. Pues con la pena, Wilde, no ser¨¢ al estilo princesa ¨Cdijo ech¨¢ndos al hombroo si fuera un saco de patatas y sac¨¢nd de all¨ª ¨C . ?Su moch! ¨C le grit¨® as dem¨¢s chicas del sal¨®n, que enseguida localizaron el bolso y se lo llevaron preocupadas ¡ª ?Todas saliendo, en f, a residencia, ya! Ni siquiera con los tragos que llevaban encimas muchachas se atrevieron a protestar. Varias intentaron despertar a Meli pero era evidente que estaba muy drogada. Los dormitorios en universidad eran mixtos, pero Rex noeti¨® el error de lleva al suyo, dej¨® con una des chicas y estaba decidido a buscar a un m¨¦dico o algo cuando un tel¨¦fono dentro del bolso de Amelie empez¨® a sonar. El muchacho sac¨® el celr y vio que era una mada de Nathan King. ¨Cijoder, esto se va a poner muy feo! ¨Cmurmur¨®, pero no contestar no era una opci¨®n. Quiz¨¢s Amelie necesitaba ayuda, despu¨¦s de todo aque hab¨ªa sido una se de agresi¨®n y no pod¨ªa ocult¨¢rselo a su familia¡ª. Digame ¨Ccontest¨®. A diez mis de all¨ª, Nathan se sent¨® en su cama de un tir¨®n, con el coraz¨®n desbocado y rabia alerta en un solo segundo. ¨C?Rex?¨Cgru?¨®¨C ?Rex Lanning? ¨CS¨ª, soy yo ¨C?D¨®nde est¨¢ Amelie y por qu¨¦ carajo est¨¢s t¨² contestando su tel¨¦fono? ¨C antes de haber terminado pregunta ya Nathan se hab¨ªanzado de cama. ¨C Meli... empez¨® a decir el muchacho. ¨C?P¨¢same con e! ?Ya! ¡ª No puedo. Meli est¨¢ bien, est¨¢ aqu¨ª conmigo ¨Ccontest¨® ¨¦l, intentando mantener calma Pero no te la puedo pasar porque est¨¢... bueno est¨¢... ¨C?Te dije que no te quer¨ªa cerca de e! ¨Cgrit¨® Nathan al otrodo de l¨ªnea¨C. ?Lanning, si le tocaste un solo pelo te juro que te matar¨¦ con mis propias manos! Colg¨® mada y aquel Mercedes jam¨¢s hab¨ªa corrido m¨¢s ni mejor que cuando Nathan pis¨® el acelerador para llegar r¨¢pido a universidad. En cuanto lleg¨® se dirigi¨® a residencia estudiantil, a habitaci¨®n donde Meli le hab¨ªa dicho que se quedar¨ªa, y apenas lleg¨® al extremo del corredor vio al muchacho caminando de undo a otro. Ni siquiera le dio tiempo a reionar, su pu?o se estamp¨® contra mand¨ªb de Rex, envi¨¢ndolo contra pared y sosteni¨¦ndolo all¨ª mientras miraba por puerta abierta a Meli sobre cama. La distri¨®n fue fatal, porque Rex se revolvi¨® contra ¨¦l y lo golpe¨® en el est¨®mago. Nathan se tambale¨®, intentando mantenerse de pie mientras Rex lenzaba un pu?etazo al rostro, y cuando consigui¨® recuperar el equilibrio terminaron ambos mir¨¢ndose con odio. ¨C?No eres lo bastante viejoo para preguntar antes de golpear? ¨Cespet¨® Rex¨C. Se supone que aqu¨ª el inmaduro soy yo. ¨C ?Qu¨¦ le hiciste a Meli?¨Cgru?¨® Nathan. ¨C?Salvarle el trasero! ¨C ?Emborrach¨¢nd? ¨C?Yo no emborrach¨¦, no est¨¢ borracha! ?Puedes ole y no le encontrar¨¢s alcohol porque no bebi¨®! ¨Cexm¨® Rex sin dejarse intimidar. Desvi¨® mirada hacia Meli, que estaba tumbada en cama, con la cara p¨¢lida y los ojos vidriosos pors drogas que hab¨ªa tomado-. i Maldici¨®n, yo nostim¨¦! ?Solo se quite a una loca que drog¨® y quer¨ªa sacarle fotos denuda! Nathan neg¨® con impotencia y se meti¨® a aquel cuarto. Revis¨® a Meli r¨¢pidamente, intentando desperta, pero e simplemente no reionaba. Era verdad que no ol¨ªa a alcohol, ten¨ªa toda ropa puesta pero estrujada y una manga de su blusa estaba rota. Nathan sinti¨® que un monstruo extra?o despertaba dentro de ¨¦l, con un instinto destructor que jam¨¢s en su vida hab¨ªa sentido antes. Levant¨® a Meli en sus brazos y se dirigi¨® a puerta. ¨C ?La vas a llevar a un hospital? ¨Cpregunt¨® Rex con preocupaci¨®n. ¨C?ro que voy a llevar a un hospital! ?Desapar¨¦cete de mi vista! ¨Csiseo Nathan, su voz goteaba de veneno ¨C. ?Tienes suerte de que no vaya a matarte ahora mismo, pero te garantizo que esta conversaci¨®n no se ha terminado! Nathan se apresur¨® a lleva a su auto y asegur¨® con el cintur¨®n, apenas tom¨® carretera cuando vio que un Ferrari teado lo segu¨ªa. Ni siquiera ten¨ªa que preguntar qui¨¦n era. Parec¨ªa que despu¨¦s de todo el ni?ato quer¨ªa morir esa noche. Sin embargo Amelie estaba primero. Nathan escuchaba susurrar su nombre y se le encog¨ªa el est¨®mago solo de imaginar que hubieranstimado, que le hubieran hecho algo. m¨® al doctor Benson y apenas lleg¨® a su cl¨ªnica ya lo estaban esperando. Ingresaron a Amelie de inmediato y Nathan acababa de explicarle al doctor por qu¨¦ deb¨ªa revisa cuando el Ferrari estacion¨® tambi¨¦n en entrada. El doctor vio ens caras de aquellos hombres que hab¨ªa entre ellos una pelea en ciernes y tom¨® el brazo de Nathan. Se?or King,s peleas, fuera de cl¨ªnica por favor. Nathan asinti¨®, saliendo y enfrentando a Rex a pocos pasos de su auto. ¨C?T¨² tienes que ser sordo, carajo! ¨Cespet¨® mientras avanzaba hacia ¨¦l amenazadoramente ?En cu¨¢ntos idiomas tengo que decirte que te alejes de mi novia? ¨CPues si te hubiera hecho caso habr¨ªa salido bastantestimada, imb¨¦cil ¨Csise¨® Rex-.?Yo no le hice nada! ?Pero hay gente all¨¢ afuera que evidentemente quierestima, y no me da gana quedarme de brazos cruzados solo porque un cel¨®patao t¨² me lo diga! ¨C?Cel¨®pata? ?Me niegas que andas detr¨¢s de eo cachorro enamorado? ¨C sise¨®. ¨C No te niego lo de cachorro, pero en lo de enamorado definitivamente te equivocas. ¨CRex respir¨® profundamente tratando de hacer acopio de paciencia-. Vamos a dejar algo ro, King: No soy el infeliz perdido por una mujer que no puede tener, no soy el hombre ens sombras, no soy el personaje secundario de historia ?de acuerdo? ?Me sobrans mujeres! i El problema es que me sobran para for! Lo que m¨¢s me gusta de Amelie es que es una mujer con que se puede har, simplemente porque e ya tiene su trozo de carne a que hincarle el diente, jo sea t¨²! As¨ª que para que quede ro, literalmente lo que me gusta de tu novia, eres t¨². ?Yo jam¨¢sstimar¨ªa a Meli! Nathan se mes¨® los cabellos con impotencia. ¨C?Entonces qu¨¦ mierd @ fue lo que pas¨®? ¨C Las chicas insistieron en pasar por fiesta de Kappa antes de irse a dormir y Meli se me perdi¨® entre gente. Le advert¨ª que no bebiera alcohol, me dijo que solo agua, y s¨¦ que no bebi¨® pero de alguna forma drogaron. Cuando encontr¨¦ hab¨ªa una mujer con e, estaba tratando de quitarle ropa y Meli no se ve¨ªa bien ¨C le cont¨® Rex¨C. La escuch¨¦ decirle que iba a tomarle fotos desnuda ys publicar¨ªa en inte, y que as¨ª t¨² dejar¨ªas de respalda. Nathan levant¨® vista y se puso p¨¢lido. Abri¨® y cerr¨® boca varias veces mientras su cerebro se aceleraba, pero no lleg¨® a har. ¨COK, me doy cuenta de que eso te suena ¨Cmurmur¨® Rex. ¨C?Qu¨¦ pas¨® despu¨¦s? ¨C Ech¨¦ a tipa, hasta amenac¨¦ con golpea y le quit¨¦ su celr por si acaso. Luego me llev¨¦ a las chicas de ah¨ª, a todas de regreso a residencia, son unas locas pero son mis Se lo entreg¨® a Nathan y ¨¦l lo encendi¨®, ten¨ªa contrase?a pero no necesitaba eder, porque en foto de bloqueo aparec¨ªa una pl¨¢stica y sonriente Stephanie Wilde. ¨C?Esta fue mujer que drog¨® a Meli? ¡ª ronc¨® con rabia. ¨CS¨ª, esa fue ¨Cconfirm¨® Rex al ver foto, pero antes de que Nathan pudiera explotar, el doctor se asom¨® a entrada de cl¨ªnica y le hizo un gesto para que se acercara. ¨C Se?or King... tenemos que har sobre Amelie ¨Cdijo el m¨¦dico con seriedad, haciendo que a Nathan se le encogiera el coraz¨®n del susto. ?Qu¨¦ diablos le hab¨ªa pasado? LA NOVIA EQUIVOCADA CAP铆TULO 39 LA NOVIA EQUIVOCADA CAP¨ªTULO 39 CAP¨ªTULO 39. Perd¨®name -Se?or King¡­ tenemos que har sobre Amelie. Aques erans peores pbras que Nathan pod¨ªa escuchar, y en un solo segundo sinti¨® que el mundo se convert¨ªa en un lugar fr¨ªo. Su mente lo llev¨® a aque misma frase cinco a?os atr¨¢s y el desece no era bueno, aun as¨ª se arm¨® de valor y se gir¨® hacia el m¨¦dico. ¨C?Qu¨¦ pas¨®? ¨C Acaban de salir los ex¨¢menes r¨¢pidos. Le mand¨¦ a hacer m¨¢s para asegurarme, pero estoy seguro de que saldr¨¢n iguales ¨Cdijo el m¨¦dico ¨C Amelie no tiene alcohol en sangre, nada de nada, lo cual es una buena noticia, sin embargo s¨ª fue drogada. Nathan se mes¨® los cabellos con impotencia. ¨C Pero e no fue agredida ¨C intervino Rex¨C. ?Estoy seguro de que llegu¨¦ a tiempo! ?Nadie toc¨®! ¨C As¨ª es, por suerte no fue agredida sexualmente, lo cual es una gran tranquilidad ¨C¨Cconfirm¨® el m¨¦dico y Nathan sinti¨® un alivio muy dif¨ªcil de describir¨C. Tiene moretones, rasgu?os y verdad es que est¨¢ pasando por un ¡°mal viaje¡°. Si intenci¨®n de quien hizo esto era abusar de e, no le dio droga correcta, quiz¨¢s no sab¨ªa bien lo que hac¨ªa 0... Nathan arrug¨® el ce?o. ¨C?Por qu¨¦ lo dice, doctor? ¨C Las drogas que facilitan manipci¨®n y el abuso de una v¨ªctima deprimen el sistema nervioso, ketamina, el rohypnol, el GBL... pero en lugar de eso le dieron LSD, es un alucin¨®geno, puso ¡°a vr¡± bien feo y lo menos que hizo fue calma. ¨CSe notaba, se estaba defendiendoo una fiera ¨Cdijo Rex. ¨C En fin, ser¨¢ mejor que avisen a polic¨ªa. Amelie va a pasar una m noche pero estar¨¢ bien en ma?ana, se los garantizo. ¨CEl m¨¦dico se gir¨® hacia Rex y le puso una mano en el hombro ¨C . jEres un buen muchacho! 1 El doctor Benson los dej¨® solos, dici¨¦ndole a Nathan que lo esperar¨ªa dentro, y este se dio vuelta hacia Rex, restreg¨¢ndose cara cons manos. ¨CCreo que te debo una disculpa ¨Cmurmur¨®. ¨C ?Una disculpa? ijoder! ?Me debes los siguientes diez a?os de tu vida de paz y tranquilidad! ¨C exm¨® el chico¨C. ?Se dice ¡°gracias¡°! ¨C Lomento ¨Cdijo Nathan¨C. Y gracias. Property ? N?velDrama.Org. rg¨® mano y Rex se mir¨® con gesto de duda antes de estrecha. ¨C?Bueno, igual te cobr¨¦ doble! ¨Csuspir¨® toc¨¢ndose mand¨ªb. ?A siguiente, por cara no! ?Soy un ni?o lindo, tengo una reputaci¨®n que mantener! Nathan sonri¨® con cansancio. ¡ªVoy a tenerlo en cuenta. Tengo que entrar. ?Vas a quedarte? ¨CNo. Las muchachas se quedaron preocupadas y adem¨¢s estoy seguro de que m¨¢s de una se pas¨® de tragos en serio. ?Maldici¨®n, esto de tener amigas y conciencia se est¨¢ robando mi juventud! ?Voy a tener que empezar a cobrar por el trabajo de Batman! ¨Crezong¨®-.?Qu¨¦ ganas de irme a Boston de una buena vez! Nathan lo vio subirse al Ferrari y no se molest¨® en decirle que si era buena persona en un lugar, ser¨ªa buena persona en cualquierdo. Ya lo descubrir¨ªa solo. Entr¨® a cl¨ªnica y lo dejaron pasar a habitaci¨®n de Amelie. Nathan se sent¨® junto a e y tom¨® su mano, y por primera vez en mucho tiempo sinti¨® que el coraz¨®n se le desanudaba. No pod¨ªa creer todo lo que hab¨ªa hecho esa noche, hab¨ªa salido corriendo de su casa por una chiqui de dieciocho a?os y hab¨ªa golpeado a un muchacho de veinte. ¨C ?Dios! Si el que parece adolescente soy yo ¨C murmur¨® besando su frente, pero no pod¨ªa ocultar lo asustado que estaba todav¨ªa. La noche pas¨®rga y tensa, mientras Nathan ve¨ªa a Meli salir poco a poco de los efectos de droga. Era evidente que Stephanie Wilde hab¨ªa seguido sus instintos:stimar, meterse entre ellos, tratar de indisponerlo contra Amelie. Nathan estaba seguro de que toda maldit@ familia estaba metida en eso y no iba a perdonarlo de ninguna manera. As¨ª que apenas estaba amaneciendo cuando Nathan sac¨® su celr y m¨® a Paul Anders. En menos de una hora el abogado hab¨ªa llegado a cl¨ªnica y despotricaba contra todos los Wilde por igual. ¨C Legalmente no podemos hacer nada ¨Cgru?¨® Paul¨C. La pbra de Meli no vale porque estaba drogada, as¨ª que solo ser¨ªa un careo entre Stephanie y Rex Lanning. El celr por desgracia tampoco es una prueba, porque no lleg¨® a tomarles fotos desnuda. No tenemos evidencia con que acusa. Al menos en el aspecto legal, tenemoss manos atadas. Nathan levant¨® una ceja porque hab¨ªa entendido perfectamente indirecta. Quiz¨¢s ley no pudiera hacer nada para castigar a los Wilde... ¨C Pero hay m¨¢s de un modo de despellejar a un gato, ?no es as¨ª? En pocos minutos ya le hab¨ªa pedido a su asistente que lounicara con los gerentes des grandespa?¨ªas de Social Media. ¨C Los quiero a todos, Twitter, Meta, ByteDance, OnlyFans, hasta el maldito Tinder quiero. Comun¨ªcamelos. Aunque asistente parec¨ªa algo sorprendida, hizo lo que Nathan le ordenaba. Stephanie hab¨ªa sido una estre muy pobre ens redes sociales. E cre¨ªa que su marca personal se basaba en su apariencia f¨ªsica y su sexualidad desinhibida, pero verdad era que unos cuantos miles de seguidores no representaban nada. Aun as¨ª, Nathan sab¨ªa que quitarle eso ser¨ªa lo peor que pod¨ªa hacerle. El siguiente paso era hace sufrir. Laspa?¨ªas de redes sociales no tardaron en responder, y en cuesti¨®n de horas, Nathan hab¨ªa sido contactado por los gerentes de cada una. ¨CHay algo que quiero que hagan por m¨ª ¨C les dijo¨C. Stephanie Wilde est¨¢ intentando extorsionar a mi familia y no voy a permitirlo. Quiero que le quiten todas sus cuentas de redes sociales. Y no solo eso: todos sus posts, snaps y fotos ser¨¢n borrados. Quiero que arrojen fuera del circo y conviertan en una desconocida para el mundo. Los gerentes se miraron entre s¨ª y luego asintieron lentamente. Nathan King ten¨ªa un imperio en el sector de publicidad, les reportaba m¨¢s ingresos en esa ¨¢rea que cualquier otro cliente y si aquellos directores ten¨ªan que besar el suelo que pisaba para no perder su cuenta, entonces eso har¨ªan. ¨CEstamos de acuerdo ¨C murmuraron¨C. Es muy f¨¢cil hacerlo, no nos costar¨¢ nada. En pocas horas se habr¨¢n eliminados cuentas de Stephanie de todas nuestras redes sociales y nos encargaremos de har con los directores des aplicaciones menos popres. Le garantizamos que para ma?ana a esta hora ser¨¢o si Stephanie Wilde nunca hubiera existido, se?or King Nathan sonri¨® satisfecho, lo ¨²nico quementaba era no estar ah¨ª para ver desesperaci¨®n en los ojos de Stephanie mientras se daba cuenta de que su vida virtual estaba siendo borrada porpleto. ¨¦l ya hab¨ªa ganado esta bata, y ahora le correspond¨ªa a Nathan dictar otras res. ¨CPaul, necesito que empieces a cobrar favores. El juicio est¨¢ porenzar, no ser¨¢ extra?o que metas un ¡°amparo¡± as empresas Wilde ¨C dijo Nathan¨C. Dile al juez que Aquiles est¨¢ tratando de escapar del pa¨ªs antes del juicio. ¨C?Quieres que le mienta a un juez? ¨Cse asombr¨® Paul. ¨C?Tienes problemas con eso? ¨C No, ninguno. Adem¨¢s, eso neutralizar¨¢ al viejopletamente, cuentas congdas, tarjetas declinadas, no podr¨¢ echar ni gasolina a su auto... ¨C Aseg¨²rate tambi¨¦n de poner una alerta sobres joyas de los Wilde. Ninguna puede venderse, todas deben pasar intactas a Meli ¨Csusurr¨® Nathan¨C. Me encantar¨ªa saber de qu¨¦ van a vivir a partir de ahora los desgraciados. Meli pas¨® el resto de ese d¨ªa medio dormida y medio son¨¢mb, estaba cansada y se quejaba de que le dol¨ªa todo el cuerpo, as¨ª que el doctor Benson termin¨® por seda para que pudiera descansar bien. Nathan fue a casa solo por un par de horas, para explicarle al abuelo lo que hab¨ªa pasado y tranquilizar a Sophia. ¨C Est¨¢ muy ocupada con sus ex¨¢menes ¨C le cont¨® Nathan¨C, pero ma?ana ya regresar¨¢ a casa, te lo prometo. Te voy a traer una foto de maqueta que hizo, jes un edificio grandote! ?Muy lindo, muy lindo! ¨C ?Me lo prometes, papi? ?Mira que pasado ma?ana es el show des ballenas y quiero llevar a Meli a verlo otra vez! ¡ª insisti¨® Sophia. ¨C ro que s¨ª, mi amor. Meli va a venir ma?ana, promesa de me?ique ¨Casegur¨® levantando el me?ique y ni?a lo cruz¨® con el suyo¨C. ?Y ahora a dormir! Nathan le dio un beso a su hija, y poco despu¨¦s se ba?¨® y cambi¨® de ropa para regresar a cl¨ªnica. Pero si cre¨ªa que tendr¨ªa un tr¨¢nsito tranquilo, supo que se equivocaba cuando vio a figura gorda y desagradable de Aquiles Wilde fuera de reja de su casa. Sab¨ªa que ven¨ªa una confrontaci¨®n, pero no pudo evitar sentirse satisfecho, porque eso significaba que Paul hab¨ªa cumplido con su parte del n. ¨C ?Eres una escoria! ¨Cgrit¨® Aquiles¡ª. ?S¨¦ que est¨¢s detr¨¢s de esto! ¨C?Y no est¨¢s t¨² detr¨¢s de lo que hizo tu hija? ¨Ccontratac¨® Nathan. ¨C?No s¨¦ de qu¨¦ has! ?Pero si crees que puedes congr mi dinero y quit¨¢rmelo est¨¢s muy equivocado! ¨Cchill¨® Aquiles. ¨C Para empezar no es tu dinero, y eso ya lo hice, no tocar¨¢s un solo dr m¨¢s hasta que el juicio se decida, y en cuanto a separarme de Meli...yo en tu lugar no me atrever¨ªa ni siquiera a intentarlo de nuevo ¨Csise¨® Nathan, acerc¨¢ndose peligrosamente a ¨¦l. Aquiles sacudi¨® cabeza y solt¨® un graznido hosco. ¨CTe has metido en un l¨ªo muy gordo, King. ?Esto no se va a quedar as¨ª! ¨C?Qu¨¦ vas a hacer, tratar destimar a Meli de nuevo? ?Te recuerdo que acabas de intentarlo y fracasaste miserablemente? ?L¨¢rgate de aqu¨ª y b¨²scate un trabajo recogiendo basura, que es lo ¨²nico para lo que sirve un gusanoo t¨²! ¨C?Te matar¨¦ por esto, te juro que te matar¨¦! ¨Cgrit¨® Aquiles sacudiendo los barrotes de rejao si pudiera romperlos. ¨CPuedes intentarlo ¨Cdijo Nathan con calma¨C, pero mientras tanto, nos vemos en el juicio, desgraciado. ?Ah! Y dale mis saludos a tu hija, dile que le mando el p¨¦same por muerte de sus redes. Nathan se subi¨® a su coche y sali¨® por otra des entradas de mansi¨®n, porque con el mal genio que llevaba era capaz de atroper a Aquiles Wilde si se le paraba enfrente. Lleg¨® a cl¨ªnica y vio a Meli dormida. Era peque?a, fr¨¢gil y suya, y jam¨¢s, por nada del mundo, permitir¨ªa que volvieran astima. Respir¨® profundo al darse cuenta de magnitud de lo que estaba sintiendo y se desvi¨® unos minutos hacia aque habitaci¨®n que ya conoc¨ªa tan bien. Se sent¨® en una si junto a cama y ocult¨® el rostro ens manos. ¨CSiempre ando pidi¨¦ndote perd¨®n. Pero esta es primera vez que tengo que pedirte perd¨®n por algo que siento, y no por algo que hice ¨C murmur¨®o si aque mujer pudiera escucharlo¨C. La encontr¨¦ ?sabes? Una mam¨¢ para Sophia, una nieta amable y cari?osa para el abuelo, una mujer de que me puedo enamorar... perdidamente. La encontr¨¦. Unas l¨¢grimas se deslizaron por sus mejis mientras su coraz¨®n se romp¨ªa un poquito m¨¢s. Con todo el dolor y ira del mundo, Nathan tom¨® mano de aque mujer y bes¨®. ¨C Perd¨®name por quere, por enamorarme de e a pesar de todo... pero es un poquito dif¨ªcil de evitar ?sabes? ¡ªse limpi¨®s l¨¢grimas y suspir¨®¨C. Siempre ser¨¢s mi amor, Marilyn... mis a?os contigo fueron los mejores de mi vida, pero ya no puedo seguir viviendo en ellos, amor. Lo siento. De verdad lo siento. Nathan le hizo una caricia suave y bes¨® en frente antes de salir de all¨ª. Quiz¨¢s si se hubiera quedado un minuto m¨¢s, solo un momento m¨¢s, habr¨ªa visto una peque?a onda, un movimiento de par¨¢metros en aquel monitor, que cambiar¨ªa sus vidas para siempre. LA NOVIA EQUIVOCADA CAP铆TULO 40 LA NOVIA EQUIVOCADA CAP¨ªTULO 40 CAP¨ªTULO 40. Usted solo es undr¨®n Amelie abri¨® los ojos despacio, y sonri¨® inconscientemente al darse cuenta de que estaba acurrucada con Nathan. Su mirada se adapt¨® alrededor y se dio cuenta de que estaba en un cuarto muy bonito, pero cama era rara. No ten¨ªa idea de d¨®nde estaba pero mientras estuviera con ¨¦l se sent¨ªa a salvo. ¨C Cinco minutos m¨¢s ¨C susurr¨® Nathan en su o¨ªdo y e aspir¨® su olor, peg¨¢ndose m¨¢s a ¨¦l. ¨C ?D¨®nde estamos? ¡ªpregunt¨® con voz rasposa y Nathan se desperez¨® en un instante al darse cuenta de que ten¨ªa un momento feo por dnte cont¨¢ndole todo lo que hab¨ªa sucedido. Le apart¨® un mech¨®n de cabello del rostro y abraz¨® con fuerza. ¨C Nena, estamos en una cl¨ªnica desde hace poco m¨¢s de un d¨ªa ¨Cmurmur¨® Nathan con suavidad¨C. Te drogaron en fiesta de fraternidad. El coraz¨®n de Amelie se hundi¨® al o¨ªr sus pbras, los recuerdos de lo que hab¨ªa sucedido volvieron a su mente ys l¨¢grimasenzaron a brotar de sus ojos. Pero incluso en medio del miedo y confusi¨®n que se agitaban en su interior, una cosa estaba ra: qui¨¦n lo hab¨ªa hecho. ¨C Stephanie! ?E lo hizo! ?E lo hizo! ?Verdad? ¨Cgrito desesperada¡ª. ?E quer¨ªa...! ?E me...! ¨Cse ahog¨® con sus propias pbras, pero Nathan calm¨® con pbras dulces. ¨C No te hizo nada. De verdad no te hizo nada, nena. Rex estaba ah¨ª, lleg¨® a tiempo y te sac¨® ¨C dijo Nathan apurado y le limpi¨®s l¨¢grimas¨C. Todo est¨¢ bien, chiqui. Todo est¨¢ bien. En historia Nathan se ahorr¨® parte en que hab¨ªa tomado represalias contra los Wilde y forma en que Aquiles lo hab¨ªa amenazado con matarlo. Solo quer¨ªa lleva a casa y protege de todo. Pocas horas despu¨¦s el doctor Benson der¨® lista para irse y Nathan llev¨® a casa m¨¢s custodiada que un diamante des joyas de corona inglesa. Sophia y el abuelo recibieron con alegr¨ªa, y Nathan ni se molest¨® en deja irse a su cuarto, en lugar de eso llev¨® directamente a su habitaci¨®n, y Amelie se qued¨® boquiabierta cuando vio todos los cambios que hab¨ªa hecho en aquel lugar. Ahora hab¨ªa un div¨¢n enorme frente a chimenea, en lugar de dos butacas. Todo era lindo y diferente,o un poco m¨¢s femenino. Incluso cama hab¨ªa sido cambiada por una de altos doseles de madera. Hab¨ªa un hermoso camino de p¨¦talos de rosas hasta e y en medio Amelie vio una cajita de terciopelo nco. ¨C Espero que este si te animes a usarlo ¨Csusurr¨® ¨¦l mientras Meli abr¨ªa cajita y encontraba un anillo precioso. Era una alianza simple, con decenas de diminutos diamantes incrustados, y por dentro ten¨ªa una s inscripci¨®n: Mi ¨¢ngel. Meli perdi¨® el aliento y se gir¨® hacia ¨¦l con los ojos h¨²medos. ¨C De rodis, King, haz estoo se debe ¨C lo rega?¨®. Nathan rio feliz y enseguida v¨® una rodi en el suelo. ¨CMeli ?quieres ser mi prometida y todo lo que venga despu¨¦s? ¡ªpregunt¨® con el coraz¨®n en mano. 3 ¨CS¨ª, se?or ¡°ogruto¡°, s¨ª quiero ¨Cacept¨® y ¨¦l le puso aquel simple anillo que era perfecto para e. Meli ya no quiso regresar a ses esa semana, solo estuvo hando con Rex para que le enviara los apuntes por correo y averiguar qu¨¦ tal hab¨ªa salido el proyecto de maqueta. Ese fin de semana lo pasaron en familia. Fueron a ver de nuevo el Show des Ballenas y esta vez hasta el abuelo sali¨® mojado. ¨C?Lo digo y lo repito! ?Esta tienda de regalos se est¨¢ haciendo rica a costa de los King! ¨Cse carcaje¨® el se?or James, que ni corto ni perezoso se pon¨ªa su pijama de ballenas junto a toda su familia y cenaban en el restaurante del acuario. Al d¨ªa siguiente Meli cocin¨®, y por noche prepararon una fogata en el jard¨ªn y acamparon. Estaban sentados en el c¨¦sped mirandos estres y los cuentos de terror de Nathan hac¨ªan re¨ªr a todos porque no asustaban a nadie. Meli sonri¨®, feliz por estar rodeada de una familia amorosa. Erao si por un instante pudiera olvidar todo lo malo que hab¨ªa pasado, y ahora, con Nathan a sudo, sab¨ªa que tenia a todo lo que necesitaba para ser feliz. Fue un fin de semana muy divertido, y en todo momento estuvieron rodeados de mayor seguridad, aunque solo Nathan lo sab¨ªa. ¨¦l solo quer¨ªa que Meli se sintiera segura y se divirtiera, porque en un par de d¨ªasenzar¨ªa el juicio por herencia y llegar¨ªan momentos muy estresantes. Era martes, apenass nueve de ma?ana cuando Amelie sali¨® del vestidor con un traje sastre de mujer en suave tono pastel. Se maquill¨® poco y se decidi¨® por unas balerinas, porque con el nerviosismo que llevaba, era poco probable que no se tropezara. Nathan le ofreci¨® su brazo y en el sal¨®n ya estaba esper¨¢ndolos Paul. ¨C Te deseo mejor des suertes, hija despidi¨® el abuelo y los vio salir de casa para dirigirse al juzgado. El juicioenz¨® ese d¨ªa, y talo Nathan pensaba, fue un hecho profundamente estresante. Cuando Meli y Nathan tomaron asiento en s, pudieron sentir el peso de anticipaci¨®n en el aire. Era oportunidad de Meli de recuperar por fin su herencia y librarse de los Wilde de una vez por todas. Su t¨ªo hab¨ªa conseguido un buen abogado, guiado por ambici¨®n de todo lo que pod¨ªa ganar si le quitabas empresas Wilde, pero ellos ten¨ªan a Paul Anders y el respaldo de ley de sudo. Meli agarr¨® con fuerza mano de Nathan mientras escuchabas deraciones de los testigos de ambas partes. Pero cuando oyeron que mayor¨ªa de evidencia estaba a favor de Amelie, se sintieron muy aliviados. El juez parec¨ªa un hombre severo ypletamente imparcial en el caso, adem¨¢s ten¨ªa reputaci¨®n de ser muy recto. ¨CSu Se?or¨ªa, mamos a derar a se?orita Amelie Wilde ¨C dijo el abogado de su t¨ªo. Mientras tensa s guardaba silencio, Meli contuvo respiraci¨®n y se preparo para subir al estrado. Con una mirada decidida, Meli jur¨® sobre Biblia. ¨CSe?orita Wilde. ?Conoci¨® usted a su padre? Meli arrug¨® el ce?o, pero no pod¨ªa mentir. ¨C No. No, mi padre muri¨® cuando yo era muy peque?a. S¨¦ que debo haberlo conocido, pero no lo recuerdo ¨C respondi¨®. ¨C?Su padre, Russell Wilde? ¡ª insisti¨® el abogado. ¨CS¨ª, mi padre Russell Wilde ¡ªrepiti¨® Meli. ¨CY si no lo conoci¨®, ?c¨®mo est¨¢ usted tan segura de que es su padre? ¨C?Porque mi madre me lo dijo! ¨Creplic¨® muchacha molesta. ¨C Pues su madre bien pudo mentirle ¨C asegur¨® el abogado ¨C. ?Digo, hay muchos millones en juego aqu¨ª! Al escuchars acusaciones del abogado, el coraz¨®n de Meli se hundi¨®. Estaba ro que su t¨ªo estaba utilizando todas sus armas para arruina y quitarle lo que le correspond¨ªa por derecho. Pero e no se dar¨ªa por vencida tan f¨¢cilmente. Su orgullo estaba en juego y estaba dispuesta a luchar hasta el final, aunque eso significara perder herencia de su padre. ¨C?Mi madre era una mujer honesta! ¨C der¨® con fuerza¨C?M¨¢s honesta de lo que fue su cliente al ocultarme durante a?os que yo era heredera de mi padre! ?Me llev¨® a su casa cuando ten¨ªa diez a?os y me mand¨® a vivir y trabajar con servidumbre! ?Y no es que me moleste trabajar, pero esa era MI casa,prada con el dinero de MI padre, un dinero que me dej¨® a M¨ª! ?Y todav¨ªa tuvieron el descaro de querer cobrarme educaci¨®n que me dieron! ¨CSe?orita Wilde, yo no le pregunt¨¦ por... ¨C?No, no no, usted si pregunt¨®, as¨ª que ahora se aguanta mi respuesta! ¨C sise¨® Amelie. El juez se encogi¨® de hombros y Nathan parec¨ªa un sapito hinchado del orgullo¨C. ?Para empezar me sacaron de mi escu y me mandaron a un colegio p¨²blico mientras mi prima iba a mi escu privada! ?Y cuando cumpl¨ª los dieciocho me dijeron que deb¨ªa salir a trabajar para devolverles todo lo que hab¨ªan gastado en m¨ª! ?O me va a negar que cuenta a que me pagaban mi srio en el grupo KHC era cuenta personal de t¨ªa Heather? ¨C?Nosotros no te lo exigimos! ¨Cgrito Aquiles¨C ?T¨² lo hiciste por tu cuenta...! ¨C?No me lo exigieron? ??Entonces c¨®mo explicas demanda que pusieron en mi contra por deudas impagas para mandarme a c¨¢rcel, para que no pudiera venir al juicio, para que no pudiera remar mi herencia!? ¨C lo increp¨® Amelie y Aquiles se puso l¨ªvido. Desde su asiento Paul le dio un codazo a Nathan. ¨C?Qu¨¦ temple tiene muchachita! ?La quiero en una pasant¨ªa, ya! ?Va a ser mejor abogada de este pa¨ªs! ¨C le susurr¨® emocionado. ¨C In¨²til, haz algo! ¡ª le grit¨® Aquiles a su abogado. ¡ªOrden, orden! ¡ªexm¨® el juez¨C. Abogado, ?tiene algo m¨¢s que preguntar? ¨C No, Su se?or¨ªa, pero nos gustar¨ªa solicitar de inmediato una prueba de ADN para demostrar que Amelie Wilde no es hija leg¨ªtima de Russell Wilde y por tanto no tiene derecho a su herencia. Sin embargo, antes de que el juez siquiera considerara idea, Paul Anders se puso de pie. ¨CSu Se?or¨ªa, respecto a eso, me gustar¨ªa tomarme cinco minutos para interrogar al se?or Aquiles Wilde, si usted lo permite. El juez consinti¨® y Amelie baj¨® del estrado para que subiera su t¨ªo. Ya habiendo jurado, Paul se le acerc¨® con una sonrisa y una carpeta de documentos ens manos. ¨CSe?or Wilde, ?es cierto o no que a Amelie ya se le practicaron dos pruebas de paternidad? ¨C pregunt¨® y Aquiles levant¨® barbi con orgullo. T¨ºxt belongs to N?velDrama.Org. ¨C No s¨¦ de qu¨¦ ha... ¨C Bueno, seg¨²n deraciones del antiguo abogado de su padre, el se?or Patrick Lisbon, a Amelie se le practic¨® una prueba al nacer,o protocolo de familia Wilde, y una tras muerte del se?or Russell, cuando se hizo primera lectura del testamento. ?No lo sab¨ªa? Aquiles apret¨® los dientes. ¨C No. ¨C?Qu¨¦ raro, porque usted figurao uno de los testigos en toma de sangre! ¨C?Pero nunca confi¨¦ en los resultados! ¨C Entonces s¨ª lo sab¨ªa o no lo sab¨ªa?! ¨C lo acos¨® Paul¨C.?Le recuerdo que el perjurio es penado por ley, se?or Wilde, y esta ser¨ªa su primera mentira! ?Lo sab¨ªa o no lo sab¨ªa!? ¨C?S¨ª, s¨ª lo sab¨ªa, pero no confiaba en que Amelie fuera hija de Russel! ¨Cexm¨® Aquiles. ¨C Quiero que repita eso de nuevo ¨C pidi¨® Paul. ¨C?Objeci¨®n! ¨C?No estoy pidiendo ninguna locura, solo que repita alto y ro lo que acaba de decir! ¨C siseo Paul. ¨C ?Bien! ?No confiaba ens pruebas! ¨CAquiles levant¨® voz,. ?Siempre estuve seguro de que Amelie no era hija de mi hermano! ?No es mi familia! ?Eso quer¨ªa o¨ªr? Paul Anders sonri¨®, y regres¨® a su escritorio por otra carpeta. ¨CS¨ª, exactamente eso quer¨ªa escuchar, se?or Wilde, porque me encantar¨ªa saber c¨®mo fue entonces capaz de poner en peligro vida de su propia hija. Aquiles arrug¨® el ce?o sonprender. ¨CInvierno de hace cinco a?os ¨C der¨® Paul levantando un documento¨C. Stephanie Wilde fue ingresada por una apendicectom¨ªa de emergencia. Problema: su hija tiene un tipo de sangre muy dif¨ªcil de conseguir, AB negativo. ¨C Aquiles palideci¨®¡ª. No hab¨ªa sangre en el hospital, no pod¨ªan opera, y usted mand¨® a que le sacaran sangre a Amelie. ¨CEso no fue as¨ª¡­ ¨C?Aqu¨ª est¨¢ deraci¨®n de todo el equipo de cirug¨ªa! ¨Cexm¨® Paul ¡ª. ?No se pod¨ªa hacer operaci¨®n, no hab¨ªa tiempo para ex¨¢menes de sangre! ?Aqu¨ª tengo el consentimiento que usted mismo firm¨® reconociendo el riesgo, usted hizo que Amelie le donara sangre a su hija porque sab¨ªa que ten¨ªa el mismo tipo de sangre rara...! ¨CObjeci¨®n! ¨C?Usted arriesg¨® vida de su hija! ¨C No... ¨C¨C?Usted pudo mata! ?Esa sangre es muy rara! ?A usted no le import¨®! ¨C le grit¨® Paul golpeando el estrado frente a ¨¦l. 2 ¨C?Yo jam¨¢s pondr¨ªa en peligro a mi hija! ¨Cgrit¨® Aquiles. ¨CEntonces no es cierto que no confiaba en esos resultados de paternidad, se?or Wilde ¨C sonri¨® Paul y Aquiles se dio cuenta de que lo hab¨ªa atrapado¨C. Usted sab¨ªa que Amelie ten¨ªa el mismo tipo de sangre que su hija, el mismo que su difunto hermano Russell. Usted siempre ha sabido que Amelie es la hija biol¨®gica y leg¨ªtima de su hermano. Usted solo es undr¨®n. LA NOVIA EQUIVOCADA CAP铆TULO 41 LA NOVIA EQUIVOCADA CAP¨ªTULO 41 CAP¨ªTULO 41. No eres torpe, nena El rostro de Aquiles Wilde iba del p¨¢lido cascar¨®n hasta el rojo rabioso cada pocos segundos. Y para rematar Paul Anders le dirigi¨® una mirada llena de desprecio. ¨C?Qu¨¦ pretend¨ªa hacer, se?or Wilde? ?Ganar tiempo? ?Ama?ar los resultados de alguna manera? ?Sobornar a uno de los pobres ticos deboratorio? ?Enga?ar a este tribunal? ¨C sise¨®. ¨C?Objeci¨®n! ¨C se levant¨® el abogado de Aquiles¨C. ?Que dos personas tengan el mismo tipo de sangre rara no significa que sean necesariamente familia! ¨C En eso tiene raz¨®n, abogado, y para que no hubiera malos entendidos en el asunto, se solicit¨® participaci¨®n del Fiscal de Distrito en el examen. ¡ª Paulle entreg¨® al juez un juego de documentos originales y un hombre de mediana edad, serio y adusto, se levant¨® para saludar al se?or juez¨C. Su Se?or¨ªa, el fiscal Higthower supervis¨® todo el proceso, desde exhumaci¨®n del cad¨¢ver del se?or Russell Wilde, hace diez d¨ªas hastas tomas de sangre de Amelie Wilde, avndo una cadena de custodia impecable. ?Es esto correcto? El fiscal se adnt¨® y asinti¨®. ¨CAs¨ª es confirm¨® el hombre¨C. Los ex¨¢menes se hicieron en elboratorio de medicina forense y no hay ninguna duda: La se?orita Amelie Wilde es hija biol¨®gica del se?or Russell Wilde. Aquilesnz¨® una maldici¨®n y s se llen¨® tanto de murmullos que el juez tuvo que mar al orden. Lo que sigui¨® fue un proceso agotador, conrgas horas de deliberaci¨®n e intensos interrogatorios a antiguos abogados, financistas, directores des empresas, notarios. Pero a pesar de todo, Meli se mantuvo firme, confiando en que se har¨ªa justicia. Por fin, el juez estuvo listo para dar su veredicto. E estaba nerviosa aunque Nathan y Paul parec¨ªan confiados. Sus t¨ªos miraban con odio y Stephanie miraba con... Meli ya ni sab¨ªa con qu¨¦ pero juraba que cada d¨ªa le ve¨ªa a su prima m¨¢s cara de psic¨®pata. ¨C?En el caso H4586F23A, Wilde vs Wilde por el patrimonio integro e indivisible del se?or Russell Wilde, esta corte fa... a favor de Amelie Wilde! ¨C pronunci¨® el juez y todos de levantaron, unos emocionados y otros furiosos¨C. Decreto con car¨¢cter inmediato el embargo amparado de todass propiedadesprendidas en herencia y su restituci¨®n inmediata a su legitima due?a; y Aquiles Wilde deber¨¢ pagar unapensaci¨®n de siete millones de dres por da?os punitivos. Desde este momento tiene prohibido el paso a cualquier residencia o empresa de se?orita Amelie Wilde. Meli sinti¨® una sensaci¨®n de alivio y triunfo, sabiendo que por fin se hab¨ªa hecho justicia, y Nathan abraz¨® con fuerza. Hab¨ªa ganado el caso, y ahora era oficialmente heredera de fortuna de los Wilde. Cuando salieron del juzgado, una avncha de periodistas los estaban esperando. Nathan trat¨® de proteger a Meli de los micr¨®fonos, los fot¨®grafos y el asalto de preguntas, pero estaba tan concentrado en evitarle a los periodistas que no se die cuenta de que detr¨¢s de ellos ven¨ªa una mujer furiosa y descontrda. Amelie solo fue consciente del pitido sordo que sinti¨® es su o¨ªdo, Sinti¨® un dolor agudo y sordo que resonaba en su cabeza despu¨¦s del golpe. Stephanie hab¨ªa descargado su bolso de mano contra su cabeza y venta pesado, muy pesado, le hab¨ªa dolidoo undrillo. Ni siquiera tuvo tiempo de gritar antes de caer al suelo, su cabeza golpe¨® contra uno de los escalones de entrada del Juzgado y luego solo ha ples por todosdos a su alrededor. Intent¨® retroceder al ver cara de satisfi¨®n de Stephanie, levantando de nuevo el pu?o hacia e Te dije que mes pagar¨ªas, m*****a! ??C¨®mo pudiste hacerme esto!? ¨Cgritaba hist¨¦rica mientras forcejeaba con Meli, tratando de golpea de nuevo ¨C¨C¨C ?Es mi herencia, es mi dinero, mio, zorra, m¨ªo! ?No le bast¨® quedarte con Nathan!? ??Por que ten¨ªas que meterte con mi dinero!? iTe odio, te odio! ?T¨² me obligaste a hacer esto! ¨C acus¨® Stephanie mientras agarraba el abrigo de Melicon fuerza. jTe estabas riendo de m¨ª con ¨¦l y ahora me lo quitas todo! ?C¨®mo has podido hacer eso? Stephanie trat¨® de golpear a Meli otra vez, Nathan levant¨® por cintura y empuj¨® a undo. Enseguida vinieron algunos polic¨ªas y el mismo abogado de Aquiles trat¨® de contene. Nathan levant¨® a Meli y revis¨® apresurado, verificando que no hubiera sangre por ning¨²ndo antes de girarse hacia Stephanie ¨C ?Vas a pagar por esto! ¨C¨Cse quej¨® mujer hist¨¦ricamente, luchando con todos los que conten¨ªan para volver a golpear a Amelie. ¡ª ?Es mi herencia, es mi dinero, y es m¨ªo, mio, todo es m¨ªo! ?Por qu¨¦ has tenido que meter tus narices en mi herencia? ¨C?Lo que vas a tener son tus narices en c¨¢rcel, maldit@ desquiciada! ¨Cgru?¨® Nathan con fiereza ¨C ?Esto es una agresi¨®n, as¨ª que m¨¢s vale que tu padre no despida a su abogado, porque ma?ana vas a tener una demanda tocando a tu puerta! ?A ver cu¨¢ntas seguidoras vas a tener en prisi¨®n! Nathan pas¨® un brazo protector alrededor de Amelie y sac¨® de all¨ª. Estaba furioso consigo mismo porque Stephanie hab¨ªa golpeado en sus narices, y ¨¦l estaba tan est¨²pidamente feliz por haber ganado el caso, que ni siquiera imaginaba que Stephanie pod¨ªa atreverse a ataca y menos dnte de toda aque gente, cons c¨¢maras,s noticias... Pero ciertamente era una mujer desequilibrada. ¨C ?Est¨¢s bien, cielo? M¨ªrame ¨C le pidi¨® Nathan cuando subieron al auto-. ?Est¨¢s bien? ¨CS¨ª, eso creo, solo es un chich¨®n, ya pasar¨¢ ¡ª respondi¨® e, pero una hora despu¨¦s Nathan sentaba en una banqueta alta de cocina y le pon¨ªa una bolsa de hielo en cabeza por si acaso. Sobra decir que fue un d¨ªa de celebraci¨®n. Paul lleg¨® poco despu¨¦s con todos los documentos de adjudicaci¨®n, y para manteners cosas calientes, tuvieron que ir aprobar el embargo de residencia Wilde para que Amelie pudiera recibir parte tangible de sus posesiones. En todo el camino Nathan vio entretenida con su celr, as¨ª que dej¨® distraerse, sin imaginar lo que estaba buscando en verdad. Los minutos de paz fueron escasos, porque cuando llegaron a propiedad aquello era un espect¨¢culo may¨²sculo, estaba prensa m¨¢s importante de ciudad, patrus de polic¨ªa y muchos peritos del departamento de Delitos Financieros del Juzgado. Afuera los Wilde vociferaban porque no nos dejaban entrar a su propia casa. ¨CS¨¦ que esto en muy inc¨®modo, nena, pero hay que pasarlo ¨C le dijo Nathan tomando su mano para darle fuerzas y Amelie asinti¨®. Aquiles estaba al borde del cpso y Heather despotricaba contra el juez, el abogado, y quien se le atravesara. Stephanie solo miraba a todos con odio, pero m¨¢s a los periodistas que estaban documentando aque verg¨¹enza. ¨C Bueno, al fin se te hizo ¨Cmurmur¨® Nathan acerc¨¢ndose¨C. La pr¨®xima vez que alguien escriba ¡°Stephanie Wilde¡± en un buscador de inte, lo ¨²nico que encontrar¨¢ ser¨¢n estos videos, donde dejas de ser una influencer consentida para convertirte en mujer pobre y trabajadora que siempre estuviste destinada a ser. Stephanie hizo un gesto agresivo hacia ¨¦l, pero aquellos oficiales saliendo de casa con varias maletas hizo enmudecer, estupefacta. ¨C ?Qu¨¦ es esto...? ?Qu¨¦ pasa? ¨Cmurmur¨® Heather con l¨¢grimas en los ojos. ¨CSe?ores Wilde, el juez ha autorizado a sacar una maleta de ropa para cada uno, pero solo eso ¨C der¨® uno de los peritos mirandos hojas del inventario¨C. Todo lo dem¨¢s, desde mansi¨®n, obras de arte, joyas, incluso el contenido de caja fuerte... todo es propiedad ahora de se?orita Wilde. ¨C?Esto es un atropello! ¨Cgrit¨® Aquiles¡ª. ?Es un atropello, un robo! ?C¨®mo puede echarnos a calle de esta forma? ¨C ?Y eso no fue lo que t¨² hiciste conmigo? ¡ªpregunt¨® Amelie con tono bajo pero firme y todos caron a su alrededor ¨C . Al menos los oficiales tuvieron delicadeza de meter tu ropa en una maleta. T¨² me echaste a calle en medio de noche, tiraste un poco de ropa m¨ªa aqu¨ª mismo ¨Cdijo se?ndo al suelo del jard¨ªn¨C, y menzaste a cara una bolsa de basura para que metiera mis cosas. Si mal no recuerdo dijiste algoo... ¡°Espero que te guste dormir debajo de un puente¡± ?No es as¨ª? Aquiles se puso rojo de rabia, pero antes de que pudiera replicar, varias oficiales femeninas se acercaron a su mujer y a su hija. ¨C Por favor, no se muevan, no queremos usar fuerza dnte de los periodistas, pero no dudaremos en hacerlo si se resisten ¨Casegur¨® mujer. Heather y Stephanie se quedaron petrificadas mientrass oficialess rodeaban y les retiraban todas las joyas. Incluso les quitarons carteras y cortarons tarjetas de cr¨¦dito con base ens Empresas Wilde. Era unapleta locura, pero por m¨¢s que gritaron y protestaron, no les qued¨® m¨¢s remedio que atravesar reja yrgarse solo con sus maletas, porque ni los autos les dejaron llevarse. Poco despu¨¦s los oficiales le entregaron a Paul toda documentaci¨®n y se fueron. Amelie mir¨® aque casa con tristeza. ¨C?No quieres entrar? ¨C pregunt¨® Nathan. ¨CQuiero vende ¨C dijo Amelie¨C. Todo lo que pueda donarse ir¨¢ a caridad, lo importante a una caja de seguridad en el banco que Paul estime m¨¢s conveniente, y la casa va a venta. ¨C ?No quieres quedarte mansi¨®n? ¨CEsta jam¨¢s fue casa de mi familia y nunca fui feliz aqu¨ª ¨C respondi¨® Amelie¨C. Solo quiero recuperar mi casa -. Le mostr¨® su celr a Nathan y ¨¦l vio lo que e hab¨ªa estado buscando. Un peque?o chalet de estilo victoriano que estaba en venta¨C. Ah¨ª nac¨ª y viv¨ª hasta que muri¨® mi madre ¨C dijo suavemente¨C. La quiero de vuelta. Nathan asinti¨® mientras besaba su cabeza. ¨CConsid¨¦ralo hecho ¨C le asegur¨®. Deiaron todo en manos de Paul y se dirigieron al auto para regresar a mansi¨®n King, pero antes de que Meli lo alcanzara, se llev¨® una mano a cabeza y se tambale¨® un poco. 1 ¨C ?Hey, hey! ¨C m¨® Nathan haciendo que se enfocara¡ª. Vamos, tranqu, deja que te lleve a casa. Todo el estr¨¦s de los ¨²ltimos d¨ªas le estaba pasando factura y eso era l¨®gico. Nathan oblig¨® a hacer reposo un par de d¨ªas, pero si esperaba ques cosas mejoraran con el descanso, se equivocaba. Meli segu¨ªa estando cansada, con dolores de cabeza y mareos frecuentes. El colmo fue cuando casi derram¨® el agua hirviendo de tetera porque no lograba alcanzar el mango. ¨C?Rayos! ¨Cgrit¨® con frustraci¨®n y se gir¨® solo para golpearse con uno de los cajones abiertos. Nathan lleg¨® junto a e en un segundo y sent¨® en una des banquetas, frotando su rodi ¨C ??C¨®mo puede caber tanta torpeza en una s persona!? ¡ªse quej¨® muchacha con impotencia. ¨CNo es torpeza, nena ¨Cdijo ¨¦l levantando su barbi-. Tienes problemas de equilibrio, que es muy diferente. Amelie arrug¨® el ce?o. ¨C ?De qu¨¦ has, Nathan? ¨C Desde que llegaste a casa me di cuenta de que a veces crees ques cosas est¨¢n donde no est¨¢n. Habl¨¦ con el doctor Benson y adicion¨® tu expediente m¨¦dico al de familia ¨C le explic¨® ¨¦l ¨C. Estuvo revisando viejos estudios tuyos y dice que pueden haberte quedado secus del idente que tuviste con tu madre. El m¨¦dico en ese entonces te deriv¨® con un neur¨®logo pero no hay registros de que los Wilde te hayan llevado. Amelie neg¨®, e tampoco recordaba nadao eso. N?velDrama.Org exclusive content. ¨C No, no me llevaron. ¨CEl doctor Benson contact¨® a un especialista y quiere hacerte nuevos estudios. ?Podemos hacer una cita? ¡ªpregunt¨® Nathan y e asinti¨®. ¨CS¨ª ro¡­ aunque no s¨¦ si es peor estar enferma o ser realmente torpe ¨Csusurr¨® Meli. ¨CiOye, siempre ser¨¢s Miss Tropiezo, pero prefiero asegurarme de que solo tropieces sobre m¨ª! ¨C rio ¨¦l antes de mar al doctor Benson y hacer una cita con el neur¨®logo. Ve¨ªa a Amelie sonre¨ªrle mientras haba con el m¨¦dico, pero de repente sus ojos se perdieron, su nariz se arrug¨® un poco con un gesto breve de dolor y Nathan tuvo que soltar el tel¨¦fono para alcanza mientras se ca¨ªa de espaldas de banqueta. 1 -?Meli! ¨CEl sonido del celr haci¨¦ndose pedazos le hizo de sonido de fondo y Nathan solo grit¨® m¨¢s alto mientras levantaba en brazos¡ª. ?Abuelo! ?Abuelo! LA NOVIA EQUIVOCADA CAP铆TULO 42 LA NOVIA EQUIVOCADA CAP¨ªTULO 42 CAPITULO 42. No te vayas Nathan sent¨ªa que se le saldr¨ªa el coraz¨®n del pecho del miedo que sent¨ªa. Un fino hilo de sangre se escurr¨ªa desde nariz de Amelie, y ¨¦l tuvo que hacer un esfuerzo sobrehumano para no paralizarse all¨ª mismo de terror. La sacudi¨®o pudo y acost¨® en el sof¨¢ mientras daba voces para que alguien fuera a ayudarlo. ¨C?Una ambncia! ¨C le grit¨® a su abuelo¨C. ?ma a una ambncia! El abuelo King se apresur¨® a mar mientras Nathan intentaba despertar a Meli, pero muchacha no reionaba de ninguna forma. ¨C?Por favor, nena, despierta, despierta! Sent¨ªa que estaba a punto de volverse loco cuando finalmente oy¨® sirena de ambncia que se acercaba. Los param¨¦dicos irrumpieron en casa y se llevaron a Amelie lo m¨¢s r¨¢pido posible, y Nathan no tuvo m¨¢s remedio que conducir detr¨¢s de ellos, sin saber qu¨¦ iba a pasar. Al llegar al hospital ya estaba esper¨¢ndolos el doctor Benson, y por cara que puso al ver a Meli, era evidente que estaba muy preocupado. ¨CSin respuesta ocr, pulso d¨¦bil, presi¨®n intracraneal alta... ¨Cgritaba uno de los param¨¦dicos a los doctores mientras entregaban a Meli. 1 El doctor Benson le hizo un gesto para que se quedara afuera y Nathan se mes¨® los cabellos. En pocos minutos llegaron corriendo por el pasillo de s de espera su abuelo y Paul, y los tres esperaron impacientes a que alguien saliera a decirles algo. Sin embargo pas¨® media hora, una hora, y solo ve¨ªan m¨¦dicos corriendo de undo a otro, enfermeras entrando y saliendo, m¨¢quinas port¨¢tiles siendo transportadas y finalmente alguien les grito que se quitaran del medio mientras sacaban a Meli en una cami. ¨C?Qu¨¦ van a hacer? ?A d¨®nde llevan? ??Qu¨¦ es lo que est¨¢ pasando!? ¨Cgrit¨® Nathan desesperado y el m¨¦dico lo hizo salir del camino. ¨CSe?or King... ?Nathan! ?Esc¨²cheme! La est¨¢n llevando al quir¨®fano. Necesita cirug¨ªa y yo necesito que firme esto, de inmediato ¨C dijo el m¨¦dico. ¨C ?A... a cirug¨ªa? ??A cirug¨ªa por qu¨¦!? ¡ªexm¨® ¨¦l desesperado. ¨C?Nathan, firma ahora, que te lo explique despu¨¦s! ¨C gru?¨® Paul, que ten¨ªa plena confianza en el doctor Benson. El m¨¦dico ech¨® a correr detr¨¢s de cami con el formrio de autorizaci¨®n, y pasaron al menos diez minutos antes de que volviera a salir, con el ce?o profundamente preocupado. ¨C ?Qu¨¦ est¨¢ pasando, Benson? ¡ªgru?¨® Nathan. ¨CAneurismas, Amelie tiene dos, acabamos de detectarlos con una resonancia. Ya est¨¢n operando. Nathan cay¨® sentado en una si y por m¨¢s que intentaba calmarse, parec¨ªa que sus manos no pod¨ªan dejar de temr. ¨C Yo... fue mi culpa... deb¨ª trae antes... Stephanie golpe¨®... yo... ¡ª balbuceo. ¨CjNathan, c¨¢lmate! ¨C orden¨® el doctor¨C T¨² no tuviste culpa de nada. Esto no lo produjo ning¨²n golpe, cr¨¦eme. Nadie pod¨ªa haber previsto esto. ¨C¨C?Pero... los aneurismas? Su falta de equilibrio... ¨CTampoco. Es cierto que el idente de auto pudo causar uno pero no los dos, no es algo seguro, as¨ª que es mejor no especr. ¨CLos aneurismas son muy peligrosos, ?verdad? ¡ªpregunt¨® su abuelo. ¨CS¨ª, muy peligrosos ¨C respondi¨® el doctor¨C, y si no se detectan a tiempo pueden ser fatales, pero en el caso de Amelie tenemos esperanza de que se recupere bien. Hasta ahora solo hubo una peque?a filtraci¨®n, as¨ª que creemos que estamos actuando a tiempo. ¨C?Creen? ¨C Nadie sabe verdad hasta que piel se corta, se?or King, por desgracia muchas veces es as¨ª ¨C explic¨® el m¨¦dico y se sent¨® a har con ellos sobre todo lo que iba a pasar, detando los riesgos y las posiblesplicaciones de operaci¨®n. Con el miedo y desesperaci¨®n corriendo por sus venas, Nathan se sent¨® en s de espera del hospital, retorci¨¦ndoses manos ansiosamente mientras esperaba noticias sobre Amelie. Aques fuerons horas m¨¢srgas de su vida. Estaba asustado y necesitaba culpar a alguien, pero por desgracia no ten¨ªa a qui¨¦n. Por fin seis horas despu¨¦s el neurocirujano sali¨® del sali¨® del quir¨®fano y les dijo que Amelie estaba siendo tradada a una habitaci¨®n, pero que deb¨ªan tener paciencia porque a¨²n estaba muy delicada. ¨C ?Delicada? ?Qu¨¦ quiere decir? ¨C La filtraci¨®n era un poco mayor de lo que sali¨® en los estudios iniciales, logramos contr a tiempo pero su estado es, por decirlo de alguna forma, delicado. ¨C?Est¨¢ en peligro? ?Est¨¢ grave, eso quiere decir? ?Se puede morir? ¨C lo interrog¨® Nathan desesperado-. ?Por favor, no me lo disfrace! ¨C Estamos esperando lo mejor, se?or King. Debemos esperar a que despierte. Por favor intente tener calmarse ¨C le pidi¨® el cirujano¨C. Nuestro trabajo est¨¢ hecho y operaci¨®n fue exitosa, pero entienda que le abrimos el cr¨¢neo con una sierra, hasta que no abra los ojos y empiece a har no estaremos seguros de nada. Nathan se mes¨® los cabellos y se dej¨® caer en aque si con cabeza entres manos. Necesitaba descargar aque impotencia contra alguien y ten¨ªa al sujeto perfecto para hacerlo. ¨CQuiero que redactes demanda contra Stephanie Wilde ahora mismo. La quiero trass rejas, y no me digas que no tenemos pruebas porque grabaron todass televisoras de ciudad mientras golpeaba a Amelie ¨Csiseo Nathan gir¨¢ndose hacia su abogado-. Quiero que tengan en B¨²squeda y Captura para ma?ana en ma?ana. ?Entendido? Paul sab¨ªa que no val¨ªa pena discutir con ¨¦l en ese momento, as¨ª que se limit¨® a asentir y seguir all¨ª, apoy¨¢ndolo, que era lo que realmente necesitaba. A medida que pasabans horas, Nathan se sent¨ªa cada vez m¨¢s angustiado. Sent¨ªa una profunda sensaci¨®n de desamparo mientras esperaba que Amelie se despertara de su operaci¨®n,o si con e se hubieran puesto en pausa inmensa mayor¨ªa des cosas felices de vida. Sab¨ªa que no pod¨ªa hacer nada m¨¢s que esperar y rezar por su recuperaci¨®n, pero incertidumbre y el miedo eran abrumadores, El abuelo volvi¨® a casa para cuidar de Sophia y Nathan se qued¨® all¨ª, en aque si fria, con el coraz¨®n ens manos, esperando. Y nadie tuvo que decirle que aquello que estaba sintiendo era amor. Doloroso. Infinito. Desesperado. Imposible de ocultar ni de evitar. Jam¨¢s en su vida, ni cuando hab¨ªa sabido del idente de Marilyn, Nathan se hab¨ªa puesto tan mal, y eso inevitablemente lo hac¨ªa preguntarse qu¨¦ era diferente entre es dos. Estaba amaneciendo al d¨ªa siguiente y todav¨ªa no hab¨ªa cambios. Paul regres¨® con ¨¦l y trat¨® de distraerlo con una noticia ajena a aquel hospital. N?velDrama.Org exclusive content. ¨C?Ingresaste demanda? ¨Cpregunt¨® Nathan casi sin prestarle atenci¨®n. ¨C Iba a hacerlo, pero cuando llegu¨¦ aisar¨ªa me encontr¨¦ con una novedad que no esperaba ¨C dijo Paul. ¨C?Cual? ¨CEl juzgado cit¨® a los Wilde para estipr el pago de deuda que tienen ahora, los siete millones... pero no se presentaron en corte¨Casegur¨® el abogado ¨C-. Los Wilde escaparon, y polic¨ªa los est¨¢ buscando. ¨C?Escaparon? ?A d¨®nde si esa gente literalmente se quedaron en calle? ¨C pregunt¨® Nathan. ¨C Nadie lo sabe, pero suponen que est¨¢n todav¨ªa en alg¨²n lugar del pa¨ªs. La polic¨ªa no tiene ninguna idea de donde podr¨ªan estar. Han desaparecido sin dejar rastro. ¨C?C¨®mo es posible? ¡ªse enfad¨® Nathan¨C.?C¨®mo pudieron escapar? ¨C Al parecer, lograron salir de ciudad sin ser vistos. Es imposible adivinar lo que nean hacer, pero es evidente que Aquiles no tieneo pagar siete millones de deuda punitiva y no estar¨¢ dispuesto a ir a c¨¢rcel por eso. ¨C Maldito cobarde, no sirve ni para enfrentars consecuencias de sus actos ¨C gru?¨® furioso. Estuvieron un poco m¨¢s hando sobre eso, pero nada, ni siquiera perspectiva de mejor venganza, pod¨ªa hacer que Nathan olvidara lo mal que se sent¨ªa. Paul tuvo que arrastrarlo a mansi¨®n para que se ba?ara y se cambiara, pero en media hora ya estaba de vuelta en el hospital. Sin embargo, aque mejor¨ªa que los m¨¦dicos esperaban, no lleg¨®. ¨CLo siento, se?or King ¨Cdijo uno de los cirujanos un par de madrugadas m¨¢s tarde ¡ª. Amelie parece debilitarse en lugar de fortalecerse. Su respiraci¨®n es cada vez m¨¢s agitada y verdad es que empezamos a temer lo peor. Nathan sinti¨® que se ahogaba y el doctor Benson puso una mano sobre su hombro. ¨CSer¨¢ mejor que entres, muchacho. Tu presencia ah¨ª solo puede hacerle bien as¨ª que... entra, ve. Nathan tembl¨® cada segundo mientras se pon¨ªa el uniforme est¨¦ril y entraba en aque peque?a habitaci¨®n nca. Meli todav¨ªa ten¨ªa su venda en cabeza, hab¨ªan tenido que cortar todo su cabello, y se ve¨ªa tan fr¨¢gil conectada a todos aquellos tubos. Nathan se sent¨® junto a e y tom¨® su mano. Las l¨¢grimas ca¨ªan sin control por sus mejis, pero no pod¨ªa hacer nada para detenes. ¨C?Ni se te ocurra! ?Me oiste? ¡ªsise¨® angustiado con tono de rega?o¨C. ?Ni se te ocurra dejarme! No puedes hacerme esto, eres una persona buena y yo... yo te amo. He tratado de darte lo que necesitas, he tratado de no ser egoista. ?Pero sabes qu¨¦? ?S¨ª soy un ¡°ogruto¡± y cuando te despiertes me voy a poner muy egoista y vas a tener que casarte conmigo de inmediato! Te guste o no. ?De inmediato! ?Me oyes? ¨C Nathan sinti¨® que su coraz¨®n se romp¨ªa un poquito y luego neg¨®¨C . Por favor, no me dejes, te lo suplico. Te quiero, eres todo lo que deseo en mi vida. Sin ti no soy nadie, as¨ª que por favor... ¨C Nathan lloraba sin parar y sus pbras se perdieron en un gemido angustiado¨C. Por favor no te vayas, Meli¡­ LA NOVIA EQUIVOCADA CAP铆TULO 43 LA NOVIA EQUIVOCADA CAP¨ªTULO 43 CAPITULO 43. Tengo algo que decirte El abuelo King jam¨¢s hab¨ªa esperado ver a su nieto en aquel estado cuando lleg¨® a aquel hospital. ¨C Gracias por quedarte con e ¨Cmurmur¨® Nathan cabizbajo. Ten¨ªa grandes ojeras, voz ronca y los hombros ca¨ªdos por el cansancio. Estaba ro que no hab¨ªa dormido en d¨ªas. ¨CTranquilo, todos entienden que tienes que ba?arte ¨Crespondi¨® el abuelo. ¨CNo es eso, es que quiero ver a Sophia, s¨¦ que est¨¢ preocupada y tengo que encontrar forma de explicarle a mi hija que Meli... que Meli est¨¢ enferma. S¨¦ que no se lo va a tomar bien El abuelo asinti¨® y puso una mano en su hombro. ¨C ?Y t¨² c¨®mo te lo est¨¢s tomando, hijo? ¨C le pregunt¨® y Nathan se dej¨® caer en una si con expresi¨®n derrotada. ¨C No lo s¨¦, no tengo ni idea. Estoy tan asustado... nunca me hab¨ªa imaginado que pod¨ªa a perder a Meli de esta forma. Digo... ?Por dios, es una ni?a, es muy joveno para que le pase esto! ¨Csusurr¨® Nathan llorando. ¨CEs una bata en que no podemos darnos por vencidos ¨Cdijo el abuelo tratando de infundirle un poco de esperanza a su nieto ¨C. La operaci¨®n tiene d¨¦bil, peroo dices, es joven, es fuerte, y estoy seguro de que tiene muchas ganas de luchar. ¨C Meli es una guerrera ¨C asinti¨® Nathan con determinaci¨®n. ¨CAs¨ª es. Ahora ve, qu¨¦date un poco con Sophia y yo me encargo aqu¨ª. ¨C Sab¨ªa que era dif¨ªcil para Nathan irse, pero era necesario que se ocupara de su hija, no pod¨ªa permitirse el lujo de dejarse caer ahora. Nathan sali¨® del hospital y pas¨® por Sophia a su escu. Explicarle a ni?a que Meli estaba delicada fue dif¨ªcil, pero crecer sin una madre definitivamente hac¨ªa a Sophia una ni?a muy madura para su edad. ¨C?Me prometes que se pondr¨¢ bien? ¡ªpregunt¨®. ¨CLo siento, cari?o, no puedo prometerte eso ¨Cmurmur¨® Nathan con voz entrecortada. ¨C Entonces... ?me llevas a ve? ¨Cpidi¨® ni?a y a eso Nathan s¨ª edi¨®. Llegaron al hospital un par de horas despu¨¦s y Sophia tuvo cuidado mientras su pap¨¢ sub¨ªa a camita de Meli. Estuvo all¨ª poco tiempo, porque el doctor no le permiti¨® m¨¢s, pero ni?a aprovech¨® el tiempo para contarle a Meli todo lo que hab¨ªa hecho en esos d¨ªas y recordarle que no deb¨ªa faltar al pr¨®ximo Show des ballenas. Sophia se despidi¨® y ni siquiera hab¨ªan caminado tres metros fuera de la habitaci¨®n cuando escucharon un pitidorgo y fuerte. Todoenz¨® a sonar de repente y Nathan abraz¨® a Sophia mientras varias enfermeras y doctores corr¨ªan hacia Meli. ¨C?Papi! ?Pai! ?Qu¨¦ pasa? -?Benson! ¨Cgrit¨® Nathan mientras dejaba a Sophi con el abuelo y corr¨ªa tambi¨¦n hacia puerta. Paletas de resucitaci¨®n, gritos, ¨®rdenes, gente corriendo por todosdos... Nathan se cubri¨® boca con una mano al entender lo que significaba aque l¨ªnea delgada un constante. ¨C?Meli! ¨Ccrey¨® que gritaba pero solo pod¨ªa susurrar. Una descarga. Gritos. Maldiciones. Dos descargas. Nathan se dej¨® resbr por pared. Tres descargas. Y un ¡°ya d¨¦je¡± que aturdi¨® a Nathano si lo hubieran golpeado con una piedra en cabeza. ¨C?Alguien quiere derar hora de m...? ¡°BIP¡± ¡°BIP¡± ¡°BIP¡± ¡°BIP¡± ¡°BIP¡± ¨C ?Doctor Benson! M¨¢s gritos. ¨C?Amelie? ?Amelie me est¨¢s escuchando? Nathan solo reion¨® cuando escuch¨® aque pregunta. Meli estaba a¨²n conectada al monitor, sus p¨¢rpados se mov¨ªan d¨¦bilmente pero susbios temblorosos se mov¨ªan. Corri¨® hacia los pies de cama y vio con los ojos abiertos, perdida aun pero tratando de enfocarse, y eso lo hizo darse cuenta de por un instante lo hab¨ªa perdido todo. ¨C?Amelie? ?Puedes har? ¨C pregunt¨® uno de los doctores retirando los tubos de su boca¡ª. ? Puedes reconocer a alguien aqu¨ª? Los ojos de muchacha recorrieron desorientados habitaci¨®n hasta que se centraron en ¨¦l. ¨C?¡°Ogruto¡°? ¨Cmurmur¨® y los m¨¦dicos se miraron. ¨C?Tendr¨¢ problemas del ha? Pero sonrisa en el rostro de Nathan era demasiado amplia. ¨C ?Soy yo! ¨Cexm¨® emocionado¨C.?El ogruto soy yo! ?As¨ª me dice! ?As¨ª me dice! ¨Cgrit¨® Nathan a punto de dar saltos de felicidad cuando e le sonri¨®. Mientras los m¨¦dicos ys enfermeras se agitaban a su alrededor, Meli yac¨ªa indefensa en cama del hospital, rodeada de monitores que pitaban y de goteros. Se esforzaba por abrir los ojos y tos¨ªa d¨¦bilmente mientras intentaba recuperar el aliento, pero estaba viva y despierta. Nathan se apresur¨® a acercarse a e y le agarr¨® mano con fuerza. ¨C Miss Tropiezo¡­ Mel¨ª, ?puedes o¨ªrme? ¨C le suplic¨® desesperadamente ¨C. Est¨¢ bien, peque?a, aguanta ¨C le dijo tranquilizador mientrass l¨¢grimas corr¨ªan por su rostro. Los m¨¦dicos empezaron a trabajar r¨¢pidamente con Meli, inyect¨¢ndole medicamentos y manteni¨¦nd desplerta a toda costa. Parecia que sus esfuerzos ser¨ªan rpensados, porque pronto qued¨® ro que Meli iba a sobrevivir, Una hora despu¨¦s, por suerte, los ¨¢nimos se hab¨ªan calmado, ¨C¨C?Puedo? ¨C le pregunt¨® Nathan al m¨¦dico, El doctor Benson asinti¨® y ¨¦l se acerc¨® cautelosamente a cama de Meli, tomando su mano entres suyas. ¨CH, peque?a ¨C ledijo dulcemente ¨C C¨®mo te encuentras? ¨C Mareada ¡ª respondi¨® e debilmente. Los ojos del hombre se llenaron de l¨¢grimas ¨C Yun poco aturdida. ?Qu¨¦ ha pasado? Los efectos del sedante empezaban a desvanecerse, Nathan le cont¨® todo lo que hab¨ªa sucedido, sin omitir ning¨²n detalle, y e asinti¨® con cabeza en silencio mientras lo escuchaba. Al final, llor¨® un poco de alivio y otro poco de miedo y ¨¦l abrazo. ¨C Ni siquiera me di cuenta de lo que pasaba hasta que te vi caer ¨Cdijo ¨¦l ¨C Me asust¨¦ tanto... pens¨¦ que te hab¨ªa perdido para siempre. Meli lo abraz¨® tambi¨¦n y suspir¨®. ¨C No es tan f¨¢cil deshacerte de m¨ª, ¡°ogruto¡± ¨C le sonri¨®. ¨C Hay alguien que todav¨ªa est¨¢ all¨¢ afuera muy asustada ¨C dijo Nathan. ¨C ?Trajiste a Sophia aqu¨ª? ??Quieres que te pegue!? ¨Cse enoj¨® Meli cons pocas fuerzas que ten¨ªa. ¨C E insisti¨®, sabes que es dif¨ªcil de persuadir ¨Csonri¨® Nathan antes de hacer pasar a Sophia solo por un par de minutos. En cuanto Sophi se dio cuenta de que Amelie estaba bien, edi¨® irse a casa con su abuelito James, y Nathan se qued¨® a ss con Meli. ¨C?Nunca, nunca vuelvas a hacerme esto! ?De acuerdo? ¨C le suplic¨® d¨¢ndole un beso suave en los labios-. Te amo, Meli, me morir¨ªa sin ti. ?No vuelvas a asustarme de esta manera! Meli suspir¨® con cansancio, pero logr¨® rescatar una sonrisa. ¨CLo intentar¨¦, ogruto, de verdad lo intentar¨¦. Las semanas que siguieron despu¨¦s de eso fueron realmente agotadoras. El m¨¦dico les hab¨ªa explicado que despu¨¦s de una operaci¨®n de ese tipo era posible tener secus. ¡ªSer¨¢n normaless n¨¢useas, v¨®mitos. Vas a estar muy cansada, con sue?o y puede dolerte un poco la cabeza. Si tienes visi¨®n borrosa o problemas de equilibrio no te asustes, incluso puedes sentirs extremidades muy pesadas ¨C lesent¨® el doctor Benson¡ª. Lo bueno es que el se?or King parece que no te dejar¨¢ mover ni un dedo as¨ª que esta es su oportunidad para consentirte. Meli sonri¨® y Nathan levant¨® un indice de advertencia. ¨CYa lo escuchaste, toca consentirte, no te levantas sin mi permiso ¨C dijo bes¨¢nd. ¨C Tu cabelloenzar¨¢ a crecer pronto, no te preocupes ¨C termin¨® el m¨¦dico¨C. Todav¨ªa debemos tenerte en observaci¨®n por varias semanas as¨ª que mejor ponte c¨®moda, de acuerdo? Meli asinti¨® con un suspiro, solo quer¨ªa recuperarse y salir de all¨ª. Cada dia se sentia un poquito mejor, aunque talo hab¨ªa dicho el doctor, segu¨ªa estando d¨¦bil. Sophia visitaba todos los d¨ªas despu¨¦s de escu y e ayudaba con los deberes. Seg¨²n el doctor Bensons materias de una ni?a de primer grado eran un buen ejercicio mental de recuperaci¨®n. Nathan ya se sent¨ªa m¨¢s tranquiloo para ir algunas horas al trabajo cada d¨ªa, pero cundo ¨¦l sal¨ªa de aque habitaci¨®n, en puerta se quedaba un hombre gigante de guardia. ¨C?Lo siento, lo siento! ¨Cdijo Nathan un par de semanas despu¨¦s. Entr¨® apresurado y le dio un beso en losbios ¨C. Me demor¨¦ porque estaba lidiando con el fin de mes de mi empresa, directiva de tuya y el banco de Gringotts. ¡ª Ja! ?Sophia te hizo ver Harry Potter! ¨C Ni lo menciones, verdad es que he tenido que ser mago estos d¨ªas, pero te tengo una buena noticia ¨Csonri¨® Nathan. ¨C Cuenta¨Cse anim¨® Meli. ¨C Mi empresa, o sea el Grupo KHC tiene un directorercial muy bueno desde hace casi diez anos. Hay otro esperando para tomar su lugar. ¨C?Como un director de reserva? ¨C?Eso! Pero verdad es que nunca he podido darle un puesto tan bueno porque ya me va muy bien con mi directorercial, as¨ª que me tom¨¦ el atrevimiento de darle el puesto de Director General de Empresas Wilde ¨C dijo Nathan¨C. Se ma Harrison Crove y te aseguro que es un as, muy bueno. A partir de ahora solo tendr¨¢s que lidiar con ¨¦l, y ¨¦l se encargar¨¢ de mantener funcionando y produciendo tupa?¨ªa hasta que t¨² s puedas hacerlo. Amelie sonri¨® de oreja a oreja. ¨C ?En serio? ?Eso es bueno! ?No? ¨C Muy bueno, nena. Harrison es de toda mi confianza y del abuelo y est¨¢ m¨¢s que feliz con ese ascenso. Te garantizo que Empresas Wilde tendr¨¢ m¨¢s rendimiento que nunca. Meli estaba feliz y tranqu con aque noticia. Adquirir una gran herencia era dif¨ªcil, pero mantene lo era a¨²n m¨¢s. Le agradaba saber que pod¨ªa apoyarse en personas que s¨ª sab¨ªan c¨®mo manejar esas grandespa?¨ªas. ¨CGracias, amor ¨C le susurr¨® y Nathan sinti¨® que se derret¨ªa con aques dos pbras. ¨CBueno, bueno, pero guarda los ausos para siguiente sorpresa ¨Cdijo Nathan dirigi¨¦ndose a puerta¡ª. Redoble de tambores por favor... ?Ta¨Cr¨¢n! ¨CLa abri¨® y del otrodo le sonri¨® Rex y media docena de chicas de su se Todos entraron en tropel y se odaron cerca de e. En cuesti¨®n de segundos ya estaban haciendo esc¨¢ndalo y cont¨¢ndose novedades. ¨C?Meli! ?Lamento que vayas a perder el semestre! ¨Cdijo una des chicas. ¨CNo importa, tengo mucho tiempo para estudiar ¨Casegur¨® e. ¨CiOye! ?Adivina con qui¨¦n est¨¢ saliendo la profesora Truff! ¡ª dijo otra y enseguida empezaron a correr los chismes ys risas. Nathan miraba aliviado desde puerta y Rex se apoy¨® en pared a sudo, cruz¨¢ndose de trazos. ¨CEste fue un lindo gesto. Trag¨¢ndote tus celos t¨®xicos, muy maduro de tu parte ¨Cse burl¨®. ¨CEso, t¨² prov¨®came ¨C replic¨® Nathan, pero verdad era que no pod¨ªa disimr sonrisa. ¨C Me alegro de que est¨¦ bien¨Csuspir¨® Rex¨C. Lamento que los dos hayan tenido que pasar por esto. ¨C Bueno, supongo que nos ense?a a priorizar y decid¨ª que t¨² no eres una amenaza de que tenga que cuidarme ¨C asegur¨® Nathan extendiendo mano y Rex se estrech¨® con un gesto sincero antes de ir a reunirse con Meli y el resto des chicas. Ya era de noche cuando se fueron y Nathan se acost¨® junto a Amelie en su peque?a cama. ¨C ¨CGracias¨Csusurr¨® e con suavidad. Esto de verdad fue muy importante para m¨ª. Fue bueno ver a los chicos. ¨C Lo s¨¦, necesitas hacer algo m¨¢s que mirar a pared, procurar¨¦ tra¨¦rtelos m¨¢s seguido. Meli se qued¨® pensativa por unrgo momento y luego se aferr¨® con fuerza al brazo de Nathan. ¨COye ogruto, hay algo que he querido decirte desde que despert¨¦ ¨Cmurmur¨® y Nathan mir¨® fijamente,o si presintiera que fuera lo que fuera que saliera de losbios de Meli, cambiar¨ªa su vida. CAP¨ªTULO 44. ?C¨®mo decirle que era muy posible que estuviera...? Nathan parpade¨® despacio, tragando saliva. ?Decirle algo? ?Decirle qu¨¦? ¨C ?Te sientes mal? ?Dime verdad, nena, no te puedes car estas cosas...! ¨CTe quiero ¨Cconfes¨® Meli y al hombre frente a e se le eriz¨® hasta el alma. ¨C?Eh...? ¨C Losbios de Nathan se mov¨ªan pero no sal¨ªa nada¡ª. ?Es en serio? ?J¨²rame que lo dices en serio, Meli, por favor! ?Dime que no est¨¢s mintiendo! ¨CNo estoy mintiendo ¨Crespondi¨® Meli, con un nudo nervioso form¨¢ndose en su est¨®mago. Su coraz¨®nt¨ªa con fuerza en su pecho mientras miraba los salvajes ojos de Nathan King. Pod¨ªa sentir el temblor nervioso de sus extremidades mientras respiraba profundamente y por fin pronunciabas pbras que hab¨ªa estado reteniendo durante tanto tiempo. ¨C Nathan ¨Cdijo en voz baja, mirando sus manos que se retorc¨ªan nerviosas en su regazo¨C. Te quiero. S¨¦ que es una locura y algo repentino, pero no me quiero car lo que siento. Nathan mir¨® fijamente, con el rostropletamente congdo. Parec¨ªa sorprendido, incapaz de encontrars pbras para responder a confesi¨®n de amor de Meli. Finalmente, dej¨® escapar un suspiro tembloroso, atrajo a Meli hacia sus brazos y una sonrisa tentativaenz¨® a aparecer en su rostro. Mir¨¢nd profundamente a los ojos, susurr¨® con suavidad: ¨C ?S¨ª sabes que te tardaste mucho en decirlo? ¨C acus¨®¨C. ?Dios, yo tambi¨¦n te quiero, Meli! ¨C murmur¨® contra su pelo mientras e enterraba cara en su cuello y sonre¨ªa¨C. M¨¢s que a nada. Durantes siguientes semanas, Nathan y Meli trataron de mantener cordura el tiempo que les quedaba en el hospital. Pasaban horas hando de todo, desde su infancia hasta sus esperanzas para el futuro, y Nathan sent¨ªao si Nathan hubiera estado con e desde siempre. Se estaban enamorando hasta los huesos y los dos lo sab¨ªan. Por fin, nueve semanas despu¨¦s de su operaci¨®n, el doctor Benson acept¨® darle el alta con rendaci¨®n de que no hiciera esfuerzos. Nathan llev¨® a casa, carg¨® pors escaleras estilo princesa y fue categ¨®rico cuando acost¨® en la cama. ¨C ?De aqu¨ª no te bajas! ¨C le advirti¨®. ¨CNo hay problema, yo obedezco ¨C rio Meli.. ¨C?En serio? ¨C?ro que s¨ª! Yo no me bajo si t¨² te subes-lo ret¨®. Por desgracia, el regreso a casa de Meli era algo importante que celebrar, as¨ª que pasaron al menos un par de d¨ªas antes de que Sophia dejara de dormir entre ellos. Cuando por fins cosas se normalizaron Amelie se anim¨® a ir a un sal¨®n y luego hizo una inmersi¨®n peligrosa en su guardarropa. Paras ocho de esa noche, cuando Nathan lleg¨®, se dej¨® caer el portafolio sobre un pie y ni siquiera se dio cuenta. Meli llevaba una bata cortita de dormir en satin color celeste y le hab¨ªan hecho un cortecito pixie con iluminaciones que hac¨ªa parecer un hada. ¨C?Dios, solo te falta el polvito de hadas y te juro que te cambiar¨¦ el ¡°Miss Tropiezo¡± por¡± Campanita¡°! 1 E sonri¨® y Nathan rode¨® con sus brazos, bes¨¢nd con una delicadeza que se fue perdiendo a medida que pasi¨®n entre ellos crec¨ªa. ¨C?Est¨¢s segura de que est¨¢s bien? ¨C le susurr¨® entre besos porque e ni siquiera ten¨ªa que decirle lo que quer¨ªa, ¨¦l pod¨ªa intuirlo. ¨CS¨ª, estoy segura ¨C respondi¨® Meli, atrapando subio entre los dientes para impedirle que hara m¨¢s. Nathan tom¨® entonces en sus brazos y llev¨® hasta cama, dej¨¢nd delicadamente sobres s¨¢banas. E gimi¨® cuando ¨¦l se alej¨®, pero contuvo el aliento cuando se dio cuenta de que solo lo hac¨ªa para quitarse ropa con movimientos lentos y sensuales, dejando que e lo admirara mientras iba desnud¨¢ndose. Trep¨® sobre e yenz¨® a besa despacio, desnud¨¢nd. Iba cubriendo su cuerpo de caricias, explorando cada cent¨ªmetro de su piel hasta que e se estremeci¨® y gimi¨® implorando m¨¢s. Era hermoso conquistar su cuerpo cent¨ªmetro a cent¨ªmetro con lengua y los dedos. Meli arque¨® espalda cuando ¨¦l le mordisque¨® un pecho y gimi¨® cuando sinti¨® su eri¨®n contra su muslo. Se sent¨ªa tan impaciente por tenerlo dentro de e que temba de deseo, pero sab¨ªa que Nathan quer¨ªa ir despacio, as¨ª que se oblig¨® a esperar. Por fin, cuando ambos estaban al borde del delirio, ¨¦l se coloc¨® entre sus muslos y e lo rode¨® cons piernas, atray¨¦ndolo hacia s¨ª. Lentamente, cent¨ªmetro a cent¨ªmetro, fue pr¨¢nd hasta estarpletamente dentro de e. Fue movi¨¦ndose, despacio al principio, para ir aumentando el ritmo a medida que el fuego iba creciendo imparable entre ellos. Meli estabapletamente entregada a ¨¦l, sus cuerpos se mov¨ªan con misma urgencia y deseo de siempre. Mientras su piel ard¨ªa de pasi¨®n, Nathan le acariciaba losbios con punta de su lengua y e se sent¨ªao si estuviera en el cielo. E le suplicaba sin inhibiciones, abraz¨¢ndolo con fuerza mientras ¨¦l llenaba una y otra vez. Los gemidos y los gritos de cer de Meli se mezron con los profundos y roncos gemidos de Nathan hasta que ambos llegaron al cl¨ªmax de forma explosiva, derram¨¢ndose el uno en el cuerpo del otro. Nathan sonri¨® al escucha gritar su nombre mientras se corr¨ªa y ¨¦l no tard¨® en segui. Jade¨® su nombre mientras terminaba, apoy¨¢ndose sobre sus manos para no caer encima de e. Luego hizo una graciosa voltereta para caer a sudo y suspiraron juntos, felices, exhaustos y sonrientes. E estaba tan cansada que solo quer¨ªa dormir acurrucada contra ¨¦l. ¨C ?T¨² crees en los cuentos de hadas, Nathan? ¨C le susurr¨®. ¨CYo creo en el nuestro ¨Crespondi¨® ¨¦l, y Meli sinti¨® que sus ojos se llenaban de l¨¢grimas ante belleza de aques pbras. Se besaron suavemente,o si les sobrara el tiempo, hasta que Meli simplemente se qued¨® dormida en sus brazos. Nathan mir¨® por algunos minutos antes de cerrar los ojos y entregarse tambi¨¦n al sue?o. Era m¨¢s feliz de lo que hab¨ªa sido nunca en su vida y sent¨ªa que nada podr¨ªa superar eso. A ma?ana siguiente, a pesar de todass protestas de Nathan, Amelie se arregl¨® para salir. ¨C De verdad tengo que ir susurr¨® e. ¨C?Por qu¨¦? ¨C pregunt¨® Nathan, preocupado¨C. Lo que necesites de universidad puedo hacer que te lo traigan. ¨CLo s¨¦, amor, pero llevo casi tres meses encerrada y me volver¨¦ loca si sigo as¨ª ¡ªrespondi¨® e sonriendo¨C. Solo ir¨¦ a saludar a los chicos y ver si pueden admitirme de nuevo en el pr¨®ximo semestre porque es obvio que este lo perd¨ª. ¨C No te preocupes, estoy seguro de que te van a readmitir sin problemas ¨C dijo Nathan sonriendo. ¨C ?Por qu¨¦? ?Porque eres capaz deprar universidad solo para que yo vaya? ¨Cpregunt¨® Meli con un gesto sugerente. ¨C?C¨®mo me conoces! ¨C rio Nathan bes¨¢nd¨C.?Y t¨² sabes que s¨ª! Meli se despidi¨® de ¨¦l y el chofer llev¨® hasta el campus de Universidad. Sin embargo pronto Meli se dio cuenta de que su primera salida deb¨ªa ser m¨¢s corta y preferiblemente a un sitio con menos gente. La universidad era un hervidero de actividad y gente parec¨ªa estar en todas partes. Se sent¨ªa mareada y aturdida por los sonidos ys conversaciones a su alrededor, y m¨¢s de una vez tuvo que detenerse para que se le pasara n¨¢usea. ¨C?Amelie? ¨Coy¨® que alguien dec¨ªa su nombre, pero cuando intent¨® responder, no sali¨® ning¨²n sonido de su boca¨C. ?Est¨¢s bien? ¡ªpregunt¨® voz, y Meli supo que era de Rex¨C. Jade me dijo que hab¨ªas venido a universidad, as¨ª que vine a buscarte para enviarte de regreso a tu casa porque seguro viniste sin permiso del ogro ese tuyo. ¨CVine con permiso ¨C suspir¨® Meli¨C. Pero ni as¨ª deb¨ª hacerlo. Me siento aturdida, ser¨¢ mejor que de verdad regrese. Nathan pa?¨® hasta el coche y Meli regres¨® de muy mal humor a casa. 1 ¨CNo es justo ¨C rezongaba todav¨ªa dos horas despu¨¦s mientras organizaba una gaveta por cent¨¦sima vez¨C. Solo quer¨ªa salir un rato, ?ipor qu¨¦ diablos no me puedo sentir bien!? ¨C?Qu¨¦ tan mal te sientes? ¨Cescuch¨® voz de Nathan, preocupado, y Meli se gir¨® hacia ¨¦l con un puchero. ¨C No es que me sienta mal de salud, amor es solo... no lo s¨¦, me molesta el ruido, gente, los olores, que hablen, que caminen, que respiren... N?velDrama.Org exclusive content. Nathan sonri¨® mientras estrechaba contra su pecho. ¨C Ja ja ja. Malhumorada, inc¨®moda y odiando al mundo. Seguro ya vienen ¡°tus d¨ªas¡± ¨Cintent¨® cons, pero el rostro que Meli escond¨ªa en su pecho solo se tenso. ¡°Sus d¨ªas¡°... Aquello fueo un balde de agua hda. ?Ni siquiera pod¨ªa recordar ¨²ltima vez que hab¨ªa tenido ¡°sus d¨ªas¡±. No hab¨ªa tenido su periodo en el hospital, ¨²ltima p¨ªldora anticonceptiva que se hab¨ªa tomado hab¨ªa sido el d¨ªa antes de su operaci¨®n, despu¨¦s de eso no recordaba... Las piernas le faron y se sent¨® en el borde de cama mientras Nathan se arrodiba frente a e. ¡ª Nena, tienes que decirme qu¨¦ te slentes ¨C insisti¨® ¨¦l y Meli lo mir¨® a los ojos con ansiedad. ?C¨®mo pod¨ªa decirle que era muy posible que estuviera embarazada? LA NOVIA EQUIVOCADA CAP铆TULO 44 LA NOVIA EQUIVOCADA CAP¨ªTULO 44 CAP¨ªTULO 44. ?C¨®mo decirle que era muy posible que estuviera...? Nathan parpade¨® despacio, tragando saliva. ?Decirle algo? ?Decirle qu¨¦? ¨C ?Te sientes mal? ?Dime verdad, nena, no te puedes car estas cosas...! ¨CTe quiero ¨Cconfes¨® Meli y al hombre frente a e se le eriz¨® hasta el alma. ¨C?Eh...? ¨C Losbios de Nathan se mov¨ªan pero no sal¨ªa nada¡ª. ?Es en serio? ?J¨²rame que lo dices en serio, Meli, por favor! ?Dime que no est¨¢s mintiendo! ¨CNo estoy mintiendo ¨Crespondi¨® Meli, con un nudo nervioso form¨¢ndose en su est¨®mago. Su coraz¨®nt¨ªa con fuerza en su pecho mientras miraba los salvajes ojos de Nathan King. Pod¨ªa sentir el temblor nervioso de sus extremidades mientras respiraba profundamente y por fin pronunciabas pbras que hab¨ªa estado reteniendo durante tanto tiempo. ¨C Nathan ¨Cdijo en voz baja, mirando sus manos que se retorc¨ªan nerviosas en su regazo¨C. Te quiero. S¨¦ que es una locura y algo repentino, pero no me quiero car lo que siento. Nathan mir¨® fijamente, con el rostropletamente congdo. Parec¨ªa sorprendido, incapaz de encontrars pbras para responder a confesi¨®n de amor de Meli. Finalmente, dej¨® escapar un suspiro tembloroso, atrajo a Meli hacia sus brazos y una sonrisa tentativaenz¨® a aparecer en su rostro. Mir¨¢nd profundamente a los ojos, susurr¨® con suavidad: ¨C ?S¨ª sabes que te tardaste mucho en decirlo? ¨C acus¨®¨C. ?Dios, yo tambi¨¦n te quiero, Meli! ¨C murmur¨® contra su pelo mientras e enterraba cara en su cuello y sonre¨ªa¨C. M¨¢s que a nada. Durantes siguientes semanas, Nathan y Meli trataron de mantener cordura el tiempo que les quedaba en el hospital. Pasaban horas hando de todo, desde su infancia hasta sus esperanzas para el futuro, y Nathan sent¨ªao si Nathan hubiera estado con e desde siempre. Se estaban enamorando hasta los huesos y los dos lo sab¨ªan. Por fin, nueve semanas despu¨¦s de su operaci¨®n, el doctor Benson acept¨® darle el alta con rendaci¨®n de que no hiciera esfuerzos. Nathan llev¨® a casa, carg¨® pors escaleras estilo princesa y fue categ¨®rico cuando acost¨® en la cama. ¨C ?De aqu¨ª no te bajas! ¨C le advirti¨®. ¨CNo hay problema, yo obedezco ¨C rio Meli.. ¨C?En serio? ¨C?ro que s¨ª! Yo no me bajo si t¨² te subes-lo ret¨®. Por desgracia, el regreso a casa de Meli era algo importante que celebrar, as¨ª que pasaron al menos un par de d¨ªas antes de que Sophia dejara de dormir entre ellos. Cuando por fins cosas se normalizaron Amelie se anim¨® a ir a un sal¨®n y luego hizo una inmersi¨®n peligrosa en su guardarropa. Paras ocho de esa noche, cuando Nathan lleg¨®, se dej¨® caer el portafolio sobre un pie y ni siquiera se dio cuenta. Meli llevaba una bata cortita de dormir en satin color celeste y le hab¨ªan hecho un cortecito pixie con iluminaciones que hac¨ªa parecer un hada. ¨C?Dios, solo te falta el polvito de hadas y te juro que te cambiar¨¦ el ¡°Miss Tropiezo¡± por¡± Campanita¡°! 1 E sonri¨® y Nathan rode¨® con sus brazos, bes¨¢nd con una delicadeza que se fue perdiendo a medida que pasi¨®n entre ellos crec¨ªa. ¨C?Est¨¢s segura de que est¨¢s bien? ¨C le susurr¨® entre besos porque e ni siquiera ten¨ªa que decirle lo que quer¨ªa, ¨¦l pod¨ªa intuirlo. ¨CS¨ª, estoy segura ¨C respondi¨® Meli, atrapando subio entre los dientes para impedirle que hara m¨¢s. Nathan tom¨® entonces en sus brazos y llev¨® hasta cama, dej¨¢nd delicadamente sobres s¨¢banas. E gimi¨® cuando ¨¦l se alej¨®, pero contuvo el aliento cuando se dio cuenta de que solo lo hac¨ªa para quitarse ropa con movimientos lentos y sensuales, dejando que e lo admirara mientras iba desnud¨¢ndose. Trep¨® sobre e yenz¨® a besa despacio, desnud¨¢nd. Iba cubriendo su cuerpo de caricias, explorando cada cent¨ªmetro de su piel hasta que e se estremeci¨® y gimi¨® implorando m¨¢s. Era hermoso conquistar su cuerpo cent¨ªmetro a cent¨ªmetro con lengua y los dedos. Meli arque¨® espalda cuando ¨¦l le mordisque¨® un pecho y gimi¨® cuando sinti¨® su eri¨®n contra su muslo. Se sent¨ªa tan impaciente por tenerlo dentro de e que temba de deseo, pero sab¨ªa que Nathan quer¨ªa ir despacio, as¨ª que se oblig¨® a esperar. Por fin, cuando ambos estaban al borde del delirio, ¨¦l se coloc¨® entre sus muslos y e lo rode¨® cons piernas, atray¨¦ndolo hacia s¨ª. Lentamente, cent¨ªmetro a cent¨ªmetro, fue pr¨¢nd hasta estarpletamente dentro de e. Fue movi¨¦ndose, despacio al principio, para ir aumentando el ritmo a medida que el fuego iba creciendo imparable entre ellos. Meli estabapletamente entregada a ¨¦l, sus cuerpos se mov¨ªan con misma urgencia y deseo de siempre. Mientras su piel ard¨ªa de pasi¨®n, Nathan le acariciaba losbios con punta de su lengua y e se sent¨ªao si estuviera en el cielo. E le suplicaba sin inhibiciones, abraz¨¢ndolo con fuerza mientras ¨¦l llenaba una y otra vez. Los gemidos y los gritos de cer de Meli se mezron con los profundos y roncos gemidos de Nathan hasta que ambos llegaron al cl¨ªmax de forma explosiva, derram¨¢ndose el uno en el cuerpo del otro. Nathan sonri¨® al escucha gritar su nombre mientras se corr¨ªa y ¨¦l no tard¨® en segui. Jade¨® su nombre mientras terminaba, apoy¨¢ndose sobre sus manos para no caer encima de e. Luego hizo una graciosa voltereta para caer a sudo y suspiraron juntos, felices, exhaustos y sonrientes. E estaba tan cansada que solo quer¨ªa dormir acurrucada contra ¨¦l. ¨C ?T¨² crees en los cuentos de hadas, Nathan? ¨C le susurr¨®. ¨CYo creo en el nuestro ¨Crespondi¨® ¨¦l, y Meli sinti¨® que sus ojos se llenaban de l¨¢grimas ante belleza de aques pbras. Se besaron suavemente,o si les sobrara el tiempo, hasta que Meli simplemente se qued¨® dormida en sus brazos. Nathan mir¨® por algunos minutos antes de cerrar los ojos y entregarse tambi¨¦n al sue?o. Era m¨¢s feliz de lo que hab¨ªa sido nunca en su vida y sent¨ªa que nada podr¨ªa superar eso. A ma?ana siguiente, a pesar de todass protestas de Nathan, Amelie se arregl¨® para salir. ¨C De verdad tengo que ir susurr¨® e. ¨C?Por qu¨¦? ¨C pregunt¨® Nathan, preocupado¨C. Lo que necesites de universidad puedo hacer que te lo traigan. ¨CLo s¨¦, amor, pero llevo casi tres meses encerrada y me volver¨¦ loca si sigo as¨ª ¡ªrespondi¨® e sonriendo¨C. Solo ir¨¦ a saludar a los chicos y ver si pueden admitirme de nuevo en el pr¨®ximo semestre porque es obvio que este lo perd¨ª. ¨C No te preocupes, estoy seguro de que te van a readmitir sin problemas ¨C dijo Nathan sonriendo. ¨C ?Por qu¨¦? ?Porque eres capaz deprar universidad solo para que yo vaya? ¨Cpregunt¨® Meli con un gesto sugerente. ¨C?C¨®mo me conoces! ¨C rio Nathan bes¨¢nd¨C.?Y t¨² sabes que s¨ª! Meli se despidi¨® de ¨¦l y el chofer llev¨® hasta el campus de Universidad. Sin embargo pronto Meli se dio cuenta de que su primera salida deb¨ªa ser m¨¢s corta y preferiblemente a un sitio con menos gente. La universidad era un hervidero de actividad y gente parec¨ªa estar en todas partes. Se sent¨ªa mareada y aturdida por los sonidos ys conversaciones a su alrededor, y m¨¢s de una vez tuvo que detenerse para que se le pasara n¨¢usea. ¨C?Amelie? ¨Coy¨® que alguien dec¨ªa su nombre, pero cuando intent¨® responder, no sali¨® ning¨²n sonido de su boca¨C. ?Est¨¢s bien? ¡ªpregunt¨® voz, y Meli supo que era de Rex¨C. Jade me dijo que hab¨ªas venido a universidad, as¨ª que vine a buscarte para enviarte de regreso a tu casa porque seguro viniste sin permiso del ogro ese tuyo. ¨CVine con permiso ¨C suspir¨® Meli¨C. Pero ni as¨ª deb¨ª hacerlo. Me siento aturdida, ser¨¢ mejor que de verdad regrese. Nathan pa?¨® hasta el coche y Meli regres¨® de muy mal humor a casa. 1 ¨CNo es justo ¨C rezongaba todav¨ªa dos horas despu¨¦s mientras organizaba una gaveta por cent¨¦sima vez¨C. Solo quer¨ªa salir un rato, ?ipor qu¨¦ diablos no me puedo sentir bien!? ¨C?Qu¨¦ tan mal te sientes? ¨Cescuch¨® voz de Nathan, preocupado, y Meli se gir¨® hacia ¨¦l con un puchero. ¨C No es que me sienta mal de salud, amor es solo... no lo s¨¦, me molesta el ruido, gente, los olores, que hablen, que caminen, que respiren... Nathan sonri¨® mientras estrechaba contra su pecho. This belongs ? N?velDra/ma.Org. ¨C Ja ja ja. Malhumorada, inc¨®moda y odiando al mundo. Seguro ya vienen ¡°tus d¨ªas¡± ¨Cintent¨® cons, pero el rostro que Meli escond¨ªa en su pecho solo se tenso. ¡°Sus d¨ªas¡°... Aquello fueo un balde de agua hda. ?Ni siquiera pod¨ªa recordar ¨²ltima vez que hab¨ªa tenido ¡°sus d¨ªas¡±. No hab¨ªa tenido su periodo en el hospital, ¨²ltima p¨ªldora anticonceptiva que se hab¨ªa tomado hab¨ªa sido el d¨ªa antes de su operaci¨®n, despu¨¦s de eso no recordaba... Las piernas le faron y se sent¨® en el borde de cama mientras Nathan se arrodiba frente a e. ¡ª Nena, tienes que decirme qu¨¦ te slentes ¨C insisti¨® ¨¦l y Meli lo mir¨® a los ojos con ansiedad. ?C¨®mo pod¨ªa decirle que era muy posible que estuviera embarazada? LA NOVIA EQUIVOCADA CAP铆TULO 45 LA NOVIA EQUIVOCADA CAP¨ªTULO 45 CAPITULO 45. ?Pasaste prueba? Inventar excusas no era parte de su car¨¢cter, pero definitivamente era mejor que soltar una bomba como aque sin estar segura. Le hab¨ªa prestado suficiente atenci¨®n as ses de publicidad en preparatoriao para saber c¨®mo funcionaba el cuerpo humano, as¨ª que sabia que se hab¨ªa cuidado muy bien antes de operaci¨®n. Nathan y e hab¨ªan hecho el amor un d¨ªa antes, as¨ª que hab¨ªa un terrible margen de 72 horas despu¨¦s de eso en que e no se hab¨ªa tomado ni una s p¨ªldora y en que aquel beb¨¦ pudo haberse gestado. Invadida por esa preocupaci¨®n se acurruc¨® con Nathan y trat¨® de dormir. No quer¨ªa tener un beb¨¦, y no sab¨ªa si ¨¦l quer¨ªa un beb¨¦ tampoco, pero no hab¨ªa sido culpa de ninguno de los dos, solo des maldit@s venas cas de su cerebro El d¨ªa siguiente lo pas¨® agotada y ansiosa hasta que lleg¨® hora de ir a escu por Sophia. Le pidi¨® al chofer que se detuviera en una farmacia y tembl¨® en silencio mientraspraba varias pruebas de embarazo, necesitaba saber si de verdad ten¨ªa que asustarse tanto o todo aquel malestar solo eran secus de operaci¨®n. Si el resultado resultaba positivo. ?Qu¨¦ har¨ªa? Era lo ¨²ltimo que hab¨ªa esperado y estaba segura de que Nathan tambi¨¦n, as¨ª que no ten¨ªan ni un solo n. Guard¨®s pruebas en su bolso y siguieron su camino hacia escu de Sophia. La ni?a se subi¨® enseguida y le cont¨® a Meli todass cosas importantes que hab¨ªa aprendido ese d¨ªa. Al llegar a casa se pusieron a hacer los deberes en mesa de terraza, mientras Meli le preparaba a Sophia algo que merendar, pero cuando muchacha lleg¨® junto a e casi se le cay¨® bandeja de los bocadillos de mano. ¨C?Sophi, deja eso! ¨Csusurr¨® con nerviosismo mientras le quitaba una des cajitas de mano a ni?a. ¨CEstaba buscando una pluma azul, y me encontr¨¦ esas cajitas. ?Qu¨¦ cosa son, Meli? ¨C pregunt¨® Sophia con curiosidad?Qu¨¦ es ¡°embarazo¡°? ?Ay! ??Es una prueba muy dif¨ªcil!? ?i Est¨¢s estudiando!? A Amelie se le llen¨® el coraz¨®n de ternura cuando se dio cuenta de que ni?a no entend¨ªa qu¨¦ era aquello. ¨C Bueno nena... es para saber si vas a tener un hermanito. Sophia se llev¨®s manos a los cachetes y sus ojitos briron de emoci¨®n. ¨C?En serio? ?Un hermanito? ?Si pasas prueba voy a tener un hermanito? ¨C pregunt¨® entusiasmada. ¨C?Shshshshssh! ¡ª Meli suspir¨® pero termin¨® asintiendo¨C. S¨ª, eso creo. ¨C?Entonces ponte a estudiar! ?Yo quiero un hermanito ahora mismo! ?Estudia para que te lo den! impuls¨® Sophia. Meli sonri¨® despacio, para ser primera rei¨®n y quiz¨¢s una des m¨¢s importantes era muy buena. Tom¨® mano de ni?a y su bolso y se llev¨® a su habitaci¨®n, no era algo que pudiera seguir demorando despu¨¦s de todo. Dej¨® a Sophi jugando en cama y se meti¨® al ba?o. Dej¨®s pruebas sobre el lavamanos y despu¨¦s de miras durante unrgo rato se dio cuenta de que solo pod¨ªa sacar dos conclusiones: o estaba embarazada o estaba demasiado nerviosa todav¨ªa por operaci¨®n, as¨ª que lo mejor eraprobar. Meli sostuvo una des cajitas, tom¨® el test y sigui¨® al pie de letra todass instriones. Un segundo despu¨¦s hizo lo mismo con otra y en menos de un minuto ten¨ªa cuatro pruebas trabajando, mientras e esperaba impaciente ver qu¨¦ se?ban aquellos marcadores Si al menos uno, uno solo de aquellos cuatro resultados hubiera sido diferente, Meli se habr¨ªa tranquilizado, pero cuando por fin los vio, los cuatro ten¨ªan misma conclusi¨®n. Meli sinti¨® un nudo en el est¨®mago y supo que tendr¨ªa que contarle a Nathan antes de nada. ?Estaba embarazada! ?Dios, estaba embarazada! ¨CNo pasa nada, no pasa nada... ¨C murmur¨® mientras sus ojos se llenaban de l¨¢grimas ¨C. Solo dile a Nathan, entre los dos lo van a resolver... Meli sali¨® del ba?o para enfrentarse a Sophia. Quiz¨¢s era e que m¨¢s feliz estaba con todo aquello ¡ª?Sabes qu¨¦? Si pas¨¦ prueba para sacar un hermanito para ti. ¨C?En serio? ¨C pregunt¨® ni?a dando saltos de alegr¨ªa. Meli se sent¨® en cama y asinti¨®. ¨CS¨ª, pero... hay un problema. ¨C?Qu¨¦? ¨Cpregunt¨® Sophia preocupada. ¨C Todav¨ªa tengo que decirselo a tu pap¨¢, as¨ª que necesito que me guardes el secreto. ?Puedes guardarme el secreto? ¨C le pidi¨®. ¨C?Est¨¢ bien, pero d¨ªselo r¨¢pido porque ya quiero decirle a todo el mundo que voy a tener un hermanito! ¨Cdijo Sophia d¨¢ndole un beso y abraz¨¢nd. 1 Meli estaba aterrorizada, no pod¨ªa negarlo. No estaba lista para tener un beb¨¦, y de repente le lleg¨® a la cabeza el hecho de que le hab¨ªan abierto el cr¨¢neo hac¨ªa menos de tres meses. Estaba en manos de los doctores decirle si pod¨ªa o no tener aquel beb¨¦. Sin embargo confiaba en Nathan y en que podr¨ªan resolverlo juntos. Se fue a cocina y se puso a preparar cena con algo que no le diera nauseas. No ten¨ªa s¨ªntomas demasiado fuertes, pero prefer¨ªa no darle noticia a Nathan mientras le vomitaba sobre los zapatos. As¨ª que prepar¨® una cena deliciosa y esper¨® a que ¨¦l regresara. Cuando lo vio entrar estaba tan nerviosa que casi se le cayeron todos los tos, pero ver aque sonrisa enamorada en su cara hizo que lo olvidara todo. ¨C?Oh Dios! ?C¨®mo te extra?¨¦ hoy! ¡ªsuspir¨® ¨¦l enterrando cabeza en curva de su cuello antes de besa apasionadamente ¨C¨C ?Preparaste esto para nosotros? ¡ªQueria que tuvi¨¦ramos una cena rom¨¢ntica ¨Csusurr¨® Meli ¨C. Porque tengo que darte una noticia y estoy muy nerviosa as¨ª que me puse a cocinar, as¨ª que al final result¨® todo esto... Nathan le regal¨® una sonrisa tranquilizadora. ¨C No hay raz¨®n en este mundo para que est¨¦s nerviosa conmigo, Meli. Te amo, eso jam¨¢s va a cambiar ¡ª le asegur¨® Nathan-. Pero ?te digo algo? ?Esta cena se ve deliciosa y quiero aprovecha porque cuando seas una super ejecutiva y est¨¦s manejando tu propiapa?¨ªa ya no vas a consentirme as¨ª! La muchacha rio y se sentaron a cenar, pero por m¨¢s que Meli intentaba que aques pbras salieran de su boca, eso no pasaba, era demasiado irreal,o un sue?o de esos que hab¨ªa tenido con anestesia. Sin embargo sab¨ªa que no pod¨ªa demorarlo. ¨C Nathan... sabes que he estado un poco inc¨®moda en estos d¨ªas y ya s¨¦ por qu... El tel¨¦fono de Nathan empez¨® a sonar en ese momento y ¨¦l se disculp¨®. ¨C Perd¨®n... Perd¨®n, nena, ya apago esto, de inmediato, d¨¦jame apagarlo... pero cuando Nathan mir¨® la panta se dio cuenta de que era el doctor Benson. Le tom¨® solo un instante preocuparse y se levant¨® de mesa¨C. Lo siento, amor, necesito responder esto ¨C dijo alej¨¢ndose un poco ¨C. Doctor. S¨ª. ?Sucedi¨® algo con los ex¨¢menes de Meli? 1 Cada semana le hac¨ªan una resonancia para seguir evoluci¨®n de operaci¨®n, pero el tono preocupado del doctor Benson le sorprendi¨®. ¨CSe?or King, lo siento mucho, pero necesito que venga de inmediato a cl¨ªnica. No se trata de Meli... es sobre... sobre se?ora King ¨C dijo el doctor y Nathan sinti¨® que el mundo se achicaba a su alrededor. ¨C?Qu¨¦ pas¨®? ¨C pregunt¨®. ¨CEs mejor si hamos aqu¨ª, por favor, venga lo m¨¢s pronto posible. Nathan apret¨® losbios. ¨C Ahora mismo salgo para all¨¢ ¨C dijo Nathan y colg¨® mada. Se gir¨® hacia Meli y se arrodill¨® frente a e. ¨CLo siento, nena, tengo que salir ¨Cmurmur¨®¨C. Es algo urgente. Meli lo mir¨® confundida. ¨C?Es algo que yo deba saber? Property ? N?velDrama.Org. Nathan mir¨® por unrgo segundo y luego pas¨® saliva. ¨CS¨ª, definitivamente es algo que debes saber. En un rato, cuando regrese, lo conversaremos todo. ?De acuerdo? 1 Meli asinti¨®, porque Nathan parec¨ªa demasiado preocupado y verdad era que no sab¨ªa exactamente que era lo que ten¨ªa que remar. Nathan sali¨® de casa y en pocos minutos lleg¨® a cl¨ªnica. Desde que el doctor hab¨ªa mencionado a Marilyn solo una cosa hab¨ªa llegado a mente de Nathan: que hab¨ªa empeorado. Era normal en su condici¨®n que empeorara, pero apenas lleg¨®, escena que se encontr¨® fue totalmente diferente. Nathan tuvo que sostenerse del marco de puerta cuando vio moverse. Estaba rodeada de m¨¦dicos, abr¨ªa y cerraba los ojos de cuando en cuando y trataba de quitarse los tubos. ¨C?Qu¨¦...? ¨CEst¨¢ reionando ¨Cdijo el doctor¨C. Le confieso que no lo cre¨ª posible pero el cuerpo humano... solo Dios sabe de lo que es capaz. ¨C ?Puedo... puedo har con e?¨Cmurmur¨® Nathan. ¨CPuede intentarlo, pero que est¨¦ despierta no significa que est¨¦ l¨²cida ¨Cexplic¨® el m¨¦dico Nos tomar¨¢ un tiempo evaluar todos los da?os, rehabilitaci¨®n tardar¨¢ a?os, pero al menos est¨¢ despierta. Los m¨¦dicos se apartaron y lo dejaron pasar. Nathan se inclin¨® sobre e y llor¨® al ver sus ojos abiertos y su respiraci¨®n pesada. ¨C Lyn¨CLyn... ¡ªsusurr¨® besando su frente, pero e solo miraba a todosdos aturdida, sin demostrar que lo reconoc¨ªa. Y en aquel mismo segundo Nathan entendi¨® que a pesar de paz que sent¨ªa porque Marilyn hubiera despertado, ¨¦l ya nunca m¨¢s volver¨ªa a ser feliz. LA NOVIA EQUIVOCADA CAP铆TULO 46 LA NOVIA EQUIVOCADA CAP¨ªTULO 46 CAP¨ªTULO 46. ?Me enga?aste! Si hab¨ªa algo dif¨ªcil para Nathan King, era no saber exactamente c¨®mo deb¨ªa sentirse, y por desgracia no lo sab¨ªa. El aliviopart¨ªa espacio con desesperanza en su coraz¨®n. Hab¨ªa esperado a?os a que Marilyn despertara, espec¨ªficamente cinco a?os, y ahora que por fin estaba reionando ¨¦l no... Se dej¨® caer en el peque?o sof¨¢ de consulta del doctor Benson, apoyando los codos ens rodis. ¨C?Usted est¨¢ bien, se?or King? ¡ªpregunt¨® el m¨¦dico. ¡ª No. No, no lo estoy¨Cmurmur¨® Nathan ¨C Tengo mucho que conversar con mi familia. Debo irme. ?E...? ¨C Todav¨ªa no sabe ni qui¨¦n es, se?or King. Estaremos con e hasta que logre despertar y comunicarse, y a partir de ah¨ª empezaremos a evaluars consecuencias de todos estos a?os en coma. ¨C Entiendo ¨Cmurmur¨® Nathan despidi¨¦ndose. El camino de regreso a casa se le hizo extremadamentergo. Aun as¨ª lleg¨® antes de medianoche y por luz encendida supo que el abuelo segu¨ªa en el estudio, probablemente leyendo. Explicarle lo que estaba sucediendo y ver expresi¨®n decepcionada en sus ojos fue quiz¨¢s conversaci¨®n m¨¢s dif¨ªcil que Nathan hab¨ªa tenido hasta ese momento. Pero ten¨ªa que empezar por alguien y era mejor que ese alguien fuera su abuelo. ¨C??Pero c¨®mo se te ocurri¨®, Nathan!? ¨C lo increp¨® el se?or James¨C¨C ?C¨®mo pudiste ocultarnos todos estos a?os que Marilyn segu¨ªa viva? ¨C?Los m¨¦dicos dijeron que no iba a mejorar! ¨C se defendi¨® Nathan¨C.?Dijeron que nunca iba a despertar de nuevo, incluso hace pocos meses el mismo doctor Benson me sugiri¨® lleva a Suiza y...! ¨C Nathan se llev¨®s manos a los cabellos¨C. ?Y por supuesto no pude hacerlo! ?E no estaba muerta, no ten¨ªa muerte cerebral, estaba ena, respiraba por s¨ª s! ?Hacer eso erao...o mata! ?Abuelo! ?Es imposible que no lo entiendas! ?Habr¨ªa sidoo matar a madre de mi hija! ¨C ?Eso no justifica lo que hiciste! ¨C Abuelo ¨Cdijo Nathan despu¨¦s de unrgo silencio¨C, entiendo tu frustraci¨®n y tu decepci¨®n. S¨¦ que hice mal al ocult¨¢rtelo, pero te pido que me ayudes a vers cosas desde mi perspectiva. Yo estaba desesperado, asustado y solo. No sab¨ªa qu¨¦ hacer... ¨C?Lo s¨¦! ?Lo entiendo! ¨Cexm¨® su abuelo¨C. Pero ocultarlo, Nathan? ?Nosotros somos tu familia, yo tambi¨¦n quer¨ªa mucho a Marilyn y sufr¨ª cuando me dijiste que hab¨ªa muerto! i Nosotros debimos pa?arte en esto! ?Y Sophia...! ??C¨®mo pudiste hacerle eso a tu hija!? Nathan reprimi¨® una maldici¨®n, porque sin importar lo desesperado que estaba, no pod¨ªa faltarle al respeto a su abuelo. ¨CSi hice todo esto, si lo ocult¨¦, fue precisamente para no hacerle da?o a mi hija. ?Crees que lo hubiera entendido? ?ro que no! ?Solo habr¨ªa pasado cinco a?os llorando porque su mam¨¢ no regresa a casa, y esper¨¢nd! ?Esper¨¢nd con misma angustia y misma esperanza que yo he tenido por cinco a?os! ¨Cexm¨® Nathan¨C.?De verdad crees que eso era lo mejor para mi hija? ¨CNo¡­ ¨C musit¨® su abuelo, y Nathan supo que en ese momento lo hab¨ªa convencido. ¨CLamento mucho haberte mentido, abuelo. Lamento mucho no haberte contado nada ¨C dijo Nathan mientras una l¨¢grima resbba por su meji ¨C¨C ?Me perdonas? Su abuelo se levant¨® del sill¨®n y fue hacia ¨¦l para estrecharlo en un fuerte abrazo. ¨C ro que te perdono, hijo. ro que te perdono ¡ªsusurr¨® el se?or James¨C. Pero yo soy el menor de tus problemas. Tienes que decirle a tu hija, y tienes que decirle a Meli. ?Qu¨¦ va a pasar con Meli, Nathan? ¡ªNo lo s¨¦ ¨C murmur¨® ¨¦l con desesperaci¨®n¨C. No lo s¨¦. Marilyn es mi leg¨ªtima esposa, y madre de mi hija. Y est¨¢ viva, est¨¢ sana y est¨¢ bien y va a regresar a esta casa porque... porque esta es su casa y su lugar. No puede ser de otra manera. ¨C Esto va a afectar mucho a Meli. Lo sabes ?verdad? Nathan se mes¨® los cabellos intentando conteners l¨¢grimas. ¨CS¨ª, lo s¨¦, pero ?qu¨¦ puedo hacer, abuelo? Har¨¦ todo lo que est¨¦ en mi mano para cuida y protege, pero s¨¦ que voy a acabarstimando a alguien. ?Maldit @ sea, haga lo que haga siempre voy astimar a alguien! ?Siento que no tengo salida! ?Ni siquiera s¨¦ c¨®mo decirle a Sophia que su madre est¨¢ viva! ¨C ?Mi mam¨¢ est¨¢ viva? Aque vocecita hizo que el abuelo y Nathan se giraran espantados para ver a Sophia de pie en puerta, con aque carita de sue?o llena de incertidumbre y su ballena de peluche agarrada de c. Sophia era una ni?a inteligente, y mir¨® a su padre haciendo un puchero acusador. ¨C?Mi mam¨¢ est¨¢ viva!? ¨Cgrit¨® mientras sus ojitos se llenaban de l¨¢grimas. Las l¨¢grimas corr¨ªan por el rostro de Nathan mientras observaba a su hija mir¨¢ndole con confusi¨®n y miedo. No pod¨ªa soportar ver la mirada de devastaci¨®n en su peque?o rostro, sabiendo que era ¨¦l quien hab¨ªa causado. ¨CSophi ¡ªdijo suavemente, con voz temblorosa por angustia. Al principio, Sophia parec¨ªa aturdida, con los ojos muy abiertos e incr¨¦dulos. Pero luego sorpresa se convirti¨® en rabia y empez¨® a llorar, su cuerpo temba de sollozos mientras miraba a su pap¨¢ ¨C. Ven, tenemos que har. ¨C?No, yo no quiero har contigo! ¨Cgrit¨® ni?a¨C. ?Me dijiste que mi mam¨¢ estaba muerta! ?Mentiroso! ¨C Sophi! ¨C¨CNathan se arrodill¨® frente a e¡ª. Mi vida, perd¨®name, tu mam¨¢ estaba enfermita, muy enfermita, pero ya est¨¢ mejorando. ¨C??Por qu¨¦ no quer¨ªas que estuviera con mi mam¨¢!? ¨C llor¨® Sophia tratando de esquivar sus abrazos ¡ª. ?D¨¦jame! ?Te odio! ?Me quitaste a mi mam¨¢! Chill¨® y golpe¨® a su padre para que no abrazara y sali¨® huyendo hacia su habitaci¨®n. Nathan persigui¨® desesperadamente, m¨¢nd mientras corr¨ªa por los pasillos de su casa. Finalmente alcanz¨® a Sophia en su dormitorio, donde estaba acurrucada en cama abrazando su preciosa ballena de peluche. ¨CLo siento, mi amor ¨C susurro Nathan arrodill¨¢ndose frente a su cama¨C. Por favor perd¨®name, pero eres muy ni?a para entenders decisiones de los adultos. Lomento. tratar¨¦ de arrers cosas tantoo pueda. Nathan se dirigi¨® a puerta, pero sab¨ªa que no hab¨ªa mucho que pudiera hacer mientras Sophia no quisiera escucharlo. ¨¦l tambi¨¦n estaba abrumado por el shock y incredulidad, Hab¨ªa pasado a?os llorando y esperando a mujer que hab¨ªa perdido, sin imaginar que alg¨²n d¨ªa despertar¨ªa. Nathan desando el camino hacia el estudio, pero en el cubo de escalera, a dos metros de puerta, una sombra lo detuvo. Nathan perdi¨® el aliento al ver a Meli all¨ª, acurrucada en oscuridad, abraz¨¢ndose las rodis, con frente apoyada en es mientras se sentaba en uno de los primeros escalones. Property ? N?velDrama.Org. Nadie tuvo que dec¨ªrselo, lo hab¨ªa escuchado todo. Ya sab¨ªa todo. Y Nathan no supo por qu¨¦, peros ganas de devolver el est¨®mago y el resto de sus ¨®rganos se le asent¨® en garganta. ¨C Meli... La muchacha neg¨® despacio, a punto de cubrirse los o¨ªdos cons manos para no escucharlo. Las l¨¢grimas corrieron por sus mejis mientras luchaba por asimr revci¨®n. Se sent¨ªa traicionada, abandonada y confundida, pero a pesar de todo el dolor y incertidumbre que se agolpaban en su interior, tambi¨¦n hab¨ªa un deseo ardiente de salir corriendo de all¨ª. Se levant¨® despacio, tambale¨¢ndose, y camino hacia el cuartoo si fuera una zombi. Nathan avanz¨® tras e, creyendo que se desmayar¨ªa de un momento a otro. Pero e mgrosamente lleg¨® a habitaci¨®n y se apoy¨® en uno de los doseles. No se hab¨ªa dormido, no pod¨ªa, estaba esperando a Nathan para darle noticia m¨¢s importante de su vida, al menos de e. Las voces altas en el estudio hab¨ªan mado su atenci¨®n y estaba llegando al final de escalera cuando hab¨ªa reconocido de Nathan. Sin embargo aque frase: ¡°?C¨®mo pudiste ocultarnos todos estos a?os que Marilyn segu¨ªa viva?¡± hizo caer sentada en ese mismo escal¨®n, incapaz de dar un paso m¨¢s. Meli no sab¨ªa exactamente que se hab¨ªa roto dentro de e. A su mente llegaban miles de pbras y expresiones de Nathan al referirse a Marilyn: el amor de su vida, una mujer dulce y buena, una mujer maravillosa... y esa mujer maravillosa ahora estaba de regreso. Se apresur¨® a llegar al ba?o y cerr¨® puerta con seguro para que Nathan no entrara. Vomito absolutamente toda cena y trat¨® de que aquellos sollozos que le estaban rompiendo el pecho no se oyeran demasiado altos. Cuando sali¨® del ba?o, casi media hora despu¨¦s, Nathan segu¨ªa de pie frente a aque puerta sin moverse un cent¨ªmetro. ¨CMeli... ¨CTu esposa est¨¢ viva ¨C susurr¨® e con dolor. ¨CLo siento, mucho, jam¨¢s fue mi intenci¨®nstimarte. ?Te juro que no! ¨Cexm¨® Nathan No se lo dije a nadie en cinco a?os, solo el doctor y yo lo sab¨ªamos. Siempre dec¨ªan que jam¨¢s iba a despertar y yo lo cre¨ª pero... simplemente no pod¨ªa terminarlo, ?entiendes? Meli lo mir¨® a los ojos y sinti¨® que su coraz¨®n se romp¨ªa en millones de pedacitos. S¨ª, lo entend¨ªa. Lo entend¨ªa porque e tampoco ser¨ªa capaz de rendirse con ¨¦l, y Nathan amaba a Marilyno Meli lo amaba a ¨¦l. ¨CEntiendo... ¡ªSusurr¨®. Pas¨® a sudo y se dirigi¨® al vestidor, sacando unos pocos vestidos y ech¨¢ndolos en una bolsa. ¨C?Meli...? ?Qu¨¦..? ?Qu¨¦ vas a hacer? ¡ªbalbuce¨® ¨¦l con desesperaci¨®n. ¨C?Qu¨¦ esperas que haga, Nathan? ?Que me acueste en esa cama contigo, y siga siendo otra, amante de un hombre casado, solo que esta vez conscientemente? ¨C pregunt¨® con tristeza. ¨C?No te mes as¨ª! ?T¨² no eres eso..! ¨CEso fue lo que t¨² me hiciste. ?Eso fue en lo que t¨² me convertiste cuando me ocultaste verdad! ¨C Meli... ¨C?Yo merec¨ªa saberlo! ¨Cgrit¨® Meli con el rostro ba?ado en l¨¢grimas¨C, ?Yo merec¨ªa saberlo y decidir! ?Decidir si quer¨ªa estar contigo a pesar de eso! ¨CNo cre¨ª que... ¨C?Ese es tu maldito problema: creer por los dem¨¢s, pensar por los dem¨¢s, sentir por los dem¨¢s! ¨C le espet¨® ¨C. ?A m¨ª me importa un cuerno lo que cre¨ªste! ?Me enga?aste! Nathan apret¨® los labios y sinti¨® que le temba barbi. ¨C?Entonces no me hubieras querido? ¡ªsusurr¨® con voz quebrada¨C. Si lo hubieras sabido, ? no me hubieras querido? ¨CS¨ª, te habr¨ªa querido igual... pero me habr¨ªa aguantadoo una mujercita porque no eres un hombre libre! ?Tienes una esposa, maldit@ sea! ?No me importa si es Be Durmiente o Rapunzel pero tienes una esposa! ?Y me lo ocultaste! Meli tom¨® bolsa y se dirigi¨® a puerta, pasando a su lado. ¨C No... Meli, espera... vamos a har de esto... no te vayas todav¨ªa, esta es tu... ¨C?No te atrevas a decirlo! ¨Cgru?¨® Meli con fiereza¡ª. ?Esta no es mi casa! Esta es casa de tu esposa, de madre de tu hija... esta es su casa y su lugar ¨Cdijo cit¨¢ndolo y luego se apoy¨® en una pared porque sentir¨ªa que se caer¨ªa¡ª. Necesito irme... necesito pensar... por favor. 2 Se dio vuelta y se perdi¨® en oscuridad del corredor. Poco despu¨¦s Nathan mir¨® por ventana y vio c¨®mo el auto con el chofer de guardia de esa noche atravesaba reja de entrada, mientras felicidad se iba de su vida tan intempestivamenteo hab¨ªa llegado. LA NOVIA EQUIVOCADA CAP铆TULO 47 LA NOVIA EQUIVOCADA CAP¨ªTULO 47 CAPITULO 47. E tambi¨¦n quer¨ªa desaparecer El chofer dej¨® justo en el estacionamiento de su edificio y esper¨® educadamente hasta que e se subi¨® al ascensor. ?Qu¨¦ iron¨ªa! Ahora que ten¨ªa tantos lugares a donde ir, era cuando no quer¨ªa irse a ninguno de ellos, pero por desgracia no pod¨ªa quedarse en casa de Nathan. Sab¨ªa que Sophia estaba sufriendo, pero no pod¨ªa quedarse all¨ª. Quiz¨¢s erans hormonas, o el dolor, o aque sensaci¨®n profunda de sentirse traicionada, pero Meli no pod¨ªa hacer otra cosa que irse. Se acurruc¨® en el mismo sof¨¢ de s y llor¨® hasta quedarse dormida. Por desgracia al otro d¨ªa en ma?ana, todav¨ªa no estaba segura de lo que deb¨ªa hacer. Su tel¨¦fono estaba lleno de madas perdidas de Nathan, as¨ª que prefiri¨® apagarlo antes de seguir martiriz¨¢ndose. Para empezar deb¨ªa asegurarse de que en verdad estaba embarazada, as¨ª que lo primero que hizo fue ir a un hospital, hasta donde sab¨ªa, lejos de cualquier influencia del doctor Benson. Amelie no recordaba haber puesto jam¨¢s un pie en un hospital privado, pero sab¨ªa que era donde m¨¢s r¨¢pido pod¨ªa conseguir los resultados. Efectivamente, una hora despu¨¦s ya estaba acostada en una peque?a camita mientras una doctora le practicaba un ultrasonido. ¨C Bien, creo que podemos confirmarlo. Tienes once semanas de embarazo, feto ¨²nico ¨C explic¨® doctora¨C. Peso y ta normal, se est¨¢ desarrondo bien. ¨C Tuve una cirug¨ªa, creo que cuando ten¨ªa pocos d¨ªas de embarazo. ?Eso pudo afectar al beb¨¦? ¨C pregunt¨® Meli preocupada. ¨C No, hasta ahora no se ve nada anormal. En el ultrasonido des diecis¨¦is semanas se buscar¨¢n defectos de formaci¨®n, pero no creo que haya problemas ¨C le sonri¨® mujer, tranquiliz¨¢nd¡ª. Ahora solo vamos a cuidar tu dieta y tomar tus vitaminas. ?De acuerdo? Amelie asinti¨®, pero cuando sali¨® de all¨ª se sinti¨® totalmente perdida. ?C¨®mo pod¨ªa solucionar aquello? Estaba.embarazada, de un hombre casado, cuya esposa ena acababa de despertar. Lo que Meli no sab¨ªa era que si e no ten¨ªas respuestas, Nathan ten¨ªa mucho menos. No durmi¨® en toda noche, dando vueltaso un le¨®n enjado y tratando de mar a Meli, y aunque darse por vencido no era parte de su car¨¢cter, pronto se dio cuenta de que e no le responder¨ªa. En ma?ana se ba?¨® y regres¨® a cl¨ªnica. El doctor Benson estaba de buen humor, no todos los d¨ªas un paciente despertaba despu¨¦s de cinco a?os ena, lo que Nathan no sab¨ªa era por qu¨¦ ¨¦l no sent¨ªa lo mismo. Se detuvo frente al cristal de habitaci¨®n de Marilyn y observ¨®, estaba despierta y ya haba con algunos de los doctores. ¨CEso un mgro ¨C dijo el doctor Benson¨C. Lleva mucha rehabilitaci¨®n muscr, pero cada vez est¨¢ m¨¢s l¨²cida. Ha estado preguntando por usted. Nathan pas¨® saliva. Medio a?o atr¨¢s habr¨ªa dado cualquier cosa porque su esposa despertara y ahora ten¨ªa tantos sentimientos encontrados respecto a eso que se sent¨ªa una m persona. ¨C ?Puede... har bien,unicarse? ¨C Perfectamente. Todav¨ªa tiene problemas con algunos recuerdos de su ni?ez, pero sabe qui¨¦n es y los recuerda a usted y a su hija, incluso al abuelo King ¨Cexplic¨® el m¨¦dico¨C. Su nivel de atenci¨®n todav¨ªa es bajo, debemos trabajar en su atrofia muscr, pero s¨ª, est¨¢ plenamente consciente y muyunicativa. ¨CComprendo ¨Cmurmur¨® Nathan. El doctor lo invit¨® a entrar mientras le ped¨ªa a los otros doctores que salieron y el rostro de Marilyn se ilumin¨® al ver a Nathan. Extendi¨® los brazos hacia ¨¦l y Nathan estrech¨® con fuerza mientras escuchaba llorar bajito. ¨CH Lyn¨CLyn... ?c¨®mo te sientes? ¨CMe siento... un poco mareada, pero estoy bien ¨Crespondi¨® e con voz ronca. ¨C?Te duele algo? ¨C No, no mucho. Solo estoy un poco d¨¦bil. El doctor Benson les dijo que pod¨ªan har un rato y Nathan asinti¨®, Marilyn no quer¨ªa soltarlo y ¨¦l no sab¨ªa por qu¨¦ su piel se sent¨ªa r¨ªgida con su contacto. La ayud¨® a sentarse en cama y Marilyn se acurruc¨® contra ¨¦l,o si necesitara su calor para sobrevivir. ¨CMe dijeron que ha pasado mucho tiempo. ¡ª susurr¨® e¡ª. Cinco a?os... ?C¨®mo he podido perderme cinco a?os? Nathan intent¨® sonre¨ªr, pero fue un gesto forzado. ¨CLo importante es que ya est¨¢s mejor¨Crespondi¨®. ¨CY t¨² est¨¢s¡­ diferente. ¨C?A qu¨¦ te refieres? ¨Cpregunt¨® Nathan y Marilyn le acarici¨® cara. Nathan sab¨ªa lo que quer¨ªa decir, pero pronto se dio cuenta de ques cosas entre los dos no hab¨ªan cambiado: ambos disfrazabans cosas que pensaban intentando que el otros dijera. ¨C Tienes una barba muy bonita¨Cmurmur¨® e, deline¨¢ndole barbi. Lo mir¨® a los ojos, pero ese beso que esperaba no lleg¨®. En cambio Nathan solo sonri¨® suavemente y se sent¨® frente a e, alej¨¢ndose. ¨C ?Por qu¨¦ no estabas aqu¨ª cuando despert¨¦? ?Debiste estar aqu¨ª, Nathan! ¨Cmurmur¨® e. ¨C Estuve, los m¨¦dicos te estaban revisando, todav¨ªa no estabas bien despierta. Pero tuve que volver a casa para har con Sophia. Nuestra hija... e no sab¨ªa que segu¨ªas viva. Marilyn lo mir¨® con los ojos desorbitados. ¨C ?Le dijiste a mi hija que estaba muerta? ¨C lo acus¨®. ¨C Se lo dije a todos, no solo a e. ¨COh, Nathan... ?C¨®mo pudiste? ¡ªsusurr¨® mujer. Nathan sinti¨® que se ahogaba, pero sab¨ªa que no pod¨ªa decirle verdad. Pod¨ªa contarle lo mal que hab¨ªa estado sin e, lo mucho que hab¨ªa llorado, o lo mucho que hab¨ªa luchado para sacar adnte a su hija solo. Pero verdad era que ya no era as¨ª, hac¨ªa tiempo que hab¨ªa dejado de llorar por no tene en su vida y su nombre solo le provocaba un enorme hueco de culpabilidad en el pecho. ¨CNo fue una decisi¨®n f¨¢cil ¨Cmurmur¨® ¨¦l finalmente¨C. Sophia era una beb¨¦... y creci¨® muy r¨¢pido. Y yo...yo no pod¨ªa...T¨ºxt belongs to N?velDrama.Org. ¨C?No ten¨ªas derecho a decirle que estaba muerta! ¨CNo ten¨ªa opci¨®n, ?c¨®mo le iba a decir a una ni?a tan peque?a que su madre segu¨ªa viva y no pod¨ªa venir a ve? No quer¨ªa que Sophi se hiciera falsas esperanzas, Marilyn, para eso va bastaba conmigo. ¨C?Bastaba? ¨C lo increp¨® Marilyn enojada¨C. ?Bastaba contigo? ?Yo no ten¨ªa derecho a que nadie m¨¢s me quisiera o me llorara? Nathan se mes¨® los cabellos con una sonrisa cansada. ¨CSabes que no quise decir eso, ?por qu¨¦ tergiversas mis pbras...? De repente Nathan mir¨® a los ojos. Se hab¨ªa sentido tan culpable que hab¨ªa pasado los ¨²ltimos cinco a?os idealizando solo lo bueno de aque mujer dormida. Pero bastaba un segundo para que e le recordara hasta ¨²ltima confrontaci¨®n que hab¨ªan tenido antes que de que todo pasara. ¨C?Quiero ver a mi hija! ¨Cdijo Marilyn desviando mirada y Nathan asinti¨®. ¨C ro, ro ¨C respondi¨®¨C, solo necesitas un poco de tiempo para recuperarte. Y luego traer¨¦ a verte, te lo prometo. ¨C Tr¨¢ hoy mismo. ¨C Marilyn... ¨C?Quiero ver a mi hija, Nathan! ?Soy su madre, tengo derecho, a menos que hayas hecho estupidez de darle otra madre...! ¨C Marilyn se interrumpi¨® de pronto, sintiendo el peso de aques pbras. Despu¨¦s de todo hab¨ªan pasado cinco a?os¨C. Nathan... ?t¨²...? ?T¨² tienes otra mujer? Nathan no hizo ni un solo sonido pero su silencio era respuesta suficiente. ¨C ??Por eso le dijiste a todos que estaba muerta!? i?Para poder casarte con otra!? ¨C No, ro que no ¨C dijo ¨¦l r¨¢pidamente, por supuesto que no. Estuve solo por cinco a?os, Marilyn. Crie a nuestra hija solo. Yo no estaba buscando a nadie, cr¨¦eme, pero... ¡ª?Pero e lleg¨®? ¨C pregunt¨® e en voz baja y Nathan apret¨® losbios. ¨C Ser¨¢ mejor que hablemos de esto en otro momento. Todav¨ªa est¨¢s recuper¨¢ndote. Voy a traer a Sophia cuando el doctor lo autorice.... ¨C ?Y mientras vas a ver c¨®mo te odas entre tu esposa y tu amante? ¨C Marilyn... por favor. ¨C?Ya tuviste hijos con e o yo era ¨²nica con que no quer¨ªas tener m¨¢s hijos? ¨C sise¨® Marilyn con los ojos llenos de l¨¢grimas. Nathan se restreg¨® los ojos con un gesto desesperado y suspir¨® con cansancio. ¨CDe verdad estoy feliz de que hayas despertado y te est¨¦s recuperando. Traer¨¦ a Sophia lo m¨¢s r¨¢pido posible. Ir¨¦ a pedirselo al doctor ¨Cmurmur¨® Nathan sin llegar a contestarle porque se daba cuenta de que si lo hac¨ªa, estar¨ªan en una discusi¨®n hasta noche Le dio un beso en el cabello y sali¨® de habitaci¨®n con un suspiro. Sab¨ªa ques cosas iban a ponerse muy dif¨ªciles a partir de ah¨ª, pero no ten¨ªa intenci¨®n de mentirle a Marilyn cuando era obvio que cuando hara con cualquiera en casa se enterar¨ªa de verdad. El tel¨¦fonoenz¨® a sonar en su bolsillo y Nathan lo respondi¨® de inmediato al darse cuenta de que era una mada del abuelo. ¨C?Nathan, tienes que venir a casa de inmediato! ¨C?Qu¨¦ pas¨®? -No encontramos a Sophia. Esta ma?ana dijo que no quer¨ªa ir a escu y dejamos por todo lo que est¨¢ pasando, pero hace unos minutos una des chicas del servicio fue a llevarle una merienda y no encontr¨® ¨C le dijo el abuelo¨C. Ven ya. ¨C Estoy saliendo para all¨¢ ¨C respondi¨® Nathan antes de correr hacia su auto. Un escalofr¨ªo recorri¨® espalda de Nathan mientras conduc¨ªa hacia mansi¨®n. No pod¨ªa imaginar d¨®nde podr¨ªa estar Sophia, pero le preocupaba que algo le hubiera pasado. Apret¨® el paso mientras sub¨ªas escaleras de casa y se encontr¨® con su abuelo, que lo mir¨® con ojos ansiosos. ¨C?Qu¨¦ dijerons chicas? ¨C pregunt¨® Nathan sin perder tiempo. ¨CDijeron que no encontraban por ning¨²ndo ¨Crespondi¨® el abuelo¨C. Est¨¢n revisandos c¨¢maras, y el muchacho dijo que se escap¨® por una des rejas traseras. ?Qu¨¦ hacemos? ?No tengo idea de a d¨®nde pudo ir! ¨C T¨² ma a polic¨ªa, yo voy a buscar a alguien que s¨ª tenga idea. Nathan subi¨® al auto y condujo apresurado hacia el departamento de Meli. Toc¨® fuerte, con el dorso del pu?o, y cuando muchacha abri¨® se quedaron mir¨¢ndose durante unrgo segundo con expresi¨®n desencajada. ¨CSophia se escap¨® de casa ¨C dijo Nathan porque sent¨ªa que estaba a punto de caer de rodis dnte de aque muchacha y urgencia de encontrar a Sophia era lo ¨²nico que pod¨ªa evitar que lo hiciera¨C. No puedo creer que Sophi se haya ido, pero no tengo idea de d¨®nde est¨¢ y no s¨¦ a qui¨¦n m¨¢s acudir. Meli se abraz¨® el cuerpo. ¨CEs evidente que est¨¢ muy asustada y quiz¨¢s no quiera estar cerca de nadie despu¨¦s de todo lo que hab¨ªa pasado ¨C le respondi¨® e. ¨C?Puedes ayudarme a encontra? ¨C suplic¨® Nathan¡ª. ?Por favor, s¨¦ que t¨² conoces mejor que nadie...! ?Por favor! ¨CEst¨¢ bien. Dame un minuto. Meli tom¨® su bolso y sali¨® del departamento. Un nudo se hizo en su garganta cuando se subi¨® a su auto y rez¨®, rez¨® con todo su coraz¨®n para que pudieran encontrar pronto a Sophia, porque sab¨ªa exactamente lo que sent¨ªa ni?a: e tambi¨¦n quer¨ªa desaparecer. LA NOVIA EQUIVOCADA CAP铆TULO 48 LA NOVIA EQUIVOCADA CAP¨ªTULO 48 CAPITULO 48. ??Y qu¨¦ esperabas!? CAPITULO 48 Los dos estaban angustiados, pod¨ªa disimrlo. Nathan hac¨ªa un esfuerzo supremo por no tomar mano de Meli y deshacerse en disculpas, pero e parec¨ªa distante, fr¨ªa y muy cansada. Recorrierons calles, buscando desesperadamente a Sophia, pero no hab¨ªa ni rastro de ni?a, hasta que Meli cerr¨® los ojos por un segundo y murmur¨®: ¨CEl acuario. Vamos al acuario, Sophi lo conoce tan bieno conoce mansi¨®n. ¨C?El acuario? ?C¨®mo pudo Sophi llegar al acuario? ¨C¨Cpregunt¨® Nathan. ¨C Se ha subido a taxis conmigo varias veces, sabe c¨®mo funcionan y tiene una tarjeta de cr¨¦dito que sabe dios por qu¨¦ cre¨ªste que era bueno darle a una ni?a de siete a?os ¨C murmur¨® Meli. ¨C Tiene l¨ªmite de cr¨¦dito ¨C replic¨® Nathano si ponerle un tope en cinco mil dres fuera suficiente para ¨¦l. Meli respir¨® profundamente y no dijo nada m¨¢s, pero en siguiente esquina lo vio girar y dirigirse al acuario. Nathan luchaba por mantenerpostura y no ceder al abrumador sentimiento de culpa que le consum¨ªa. Meli, por su parte, se retorc¨ªas manos en el regazo. Por fin llegaron al acuario y subieron corriendos escaleras. Por supuesto, Sophia estaba all¨ª, sentada en un banco, con mirada perdida en el enorme tanque des ballenas. ¨C Sophia ¨C m¨® Nathan en voz baja. ¨C No quiero verte ¨Crespondi¨® e sin volverse. Nathan sinti¨® que su coraz¨®n se desmoronaba al o¨ªr esas pbras, pero Meli le dijo¨C D¨¦jame harle a e, por favor. Nathan asinti¨® y se alej¨® un poco, pero no mucho, para poder escuchas. Meli se sent¨® junto a ni?a y le acarici¨® el cabello. N?velDrama.Org exclusive content. ¨C?C¨®mo supiste que estaba aqu¨ª? ¨C le pregunt¨® Sophia ¨CBueno, ya sabes, soy maga, y s¨¦ que te gustan muchos ballenas ¨Crespondi¨® Meli abraz¨¢nd-. Princesa, siento mucho lo que est¨¢s pasando, pero te prometo que tu pap¨¢ no quer¨ªa hacerte da?o. Eres muy peque?a para entenderlo todav¨ªa, pero un d¨ªa entender¨¢s que tu pap¨¢ te ama y solo quiere protegerte. Sophia abraz¨® mientras sollozaba. ¨C¨CPero mi mam¨¢ est¨¢ viva y ¨¦l no me lo dijo ¨C se quej¨® ni?a. ¨CLo s¨¦, pero tu mam¨¢ estaba dormidita,o Be Durmiente, y tu pap¨¢ no quer¨ªa que sufrieras por eso. ¨CEntonces... ?mi pap¨¢ despert¨® con un beso de amor? ¨C pregunt¨® Sophia. Meli sinti¨® que se le hac¨ªa un nudo en garganta y Nathan se puso l¨ªvido. ¨CS¨ª, mi amor, supongo que s¨ª ¨C respondi¨® Meli con voz quebrada. ¨C¨CYo quiero ir a ver a mi mam¨¢. ¨CLo s¨¦, mi amor, lo s¨¦ ¨Casinti¨® Meli mientras abrazaba con fuerza ¨C. Estoy segura de que tu pap¨¢ te llevar¨¢ pronto. Pero ahora quiero que descanses y pienses ens hermosas ballenas del acuario. Necesitas estar tranqu y feliz para poder ver a tu mam¨¢, ?de acuerdo? Sophia asinti¨® y Meli le sonri¨® con dulzura. Nathan se arrodill¨® frente a es, tratando de aguantarses l¨¢grimas y tom¨® mano de su hija. ¨CVamos, princesa, yo te voy a llevar. ¨C?No, contigo no quiero! ¨Cse rehus¨® Sophia rechazando su mano¨C. Quiero ir con Meli. ¨C Nena, creo que es mejor que tu pap¨¢ te lleve ¡ª trat¨® de decir Amelie, pero ni?a estaba negada. ¨C?No! ?Ll¨¦vame, Meli, ll¨¦vame t¨²! ¨C exmaba sorbi¨¦ndose los moquitos y Meli abraz¨®, tratando de calmar el dolor y confusi¨®n de ni?a. ¨CEst¨¢ bien ¨Cedi¨® con suavidad ¨C Yo te llevo, pero pap¨¢ debe conducir, ?est¨¢ bien? Sophia asinti¨®, con una expresi¨®n de alivio en su rostro. Se aferr¨® con fuerza a Meli mientras sal¨ªan del acuario y volv¨ªan as bulliciosas calles de ciudad. Aquel viaje fue un suplicio para Nathan y para Meli, sobre todo porque Sophia no parec¨ªa tener intenci¨®n de soltar mano de muchacha por nada del mundo. El doctor Benson los guio hacia habitaci¨®n de Marilyn y muches se ech¨® a llorar en cuanto vio a su hija. Le tendi¨® los brazos al instante, pero Sophia se qued¨® paralizada. ¨C Hey, nena. E es tu mami ¨Cle sonri¨® Meli agach¨¢ndose junto a e¨C. Ve y dale un abrazo, y p¨®rtate muy bien con e. ?S¨ª, mi amor? Sophia asinti¨® y se dirigi¨® hacia cama. Marilyn estir¨® los brazos para abrazar a su hija, y Sophia se dej¨® caer en ellos. ¨CMi ni?a ¨Csusurr¨® Marilyn, enterrando su rostro en el cabello de peque?a¨C. Te he echado tanto de menos. ?Me alegro tanto de verte otra vez! ¡ªYo tambi¨¦n me alegro de verte, mam¨¢ ¡ª respondi¨® ni?a entre sollozos. ¨C No llores, mi vida. Ahora est¨¢s aqu¨ª conmigo, y no te voy a soltar nunca m¨¢s. Al senti tan cerca, Marilyn se puso a llorar de nuevo. Hab¨ªa cerrado los ojos cuando Sophia apenas caminaba, y sin embargo all¨ª estaba, abrazando a una ni?a que ya sab¨ªa leer. Sent¨ªa que hab¨ªa perdido toda una vida en vez de cinco a?os. ¨C?C¨®mo has estado, cari?o? ¨C le pregunt¨® a Sophia entre l¨¢grimas. ¨CBien ¡ªrespondi¨® ni?a¨C, pap¨¢ me cont¨® que te has puesto muy m. ¨CS¨ª, un poco. Pero ahora estoy mucho mejor. ?T¨² c¨®mo te has portado con pap¨¢? ¡ªle pregunt¨® Marilyn. ¨CYo me porto muy bien respondi¨® ni?a sonriendo y despu¨¦s lo pens¨®¨C. Bueno, casi siempre. Ya voy a escu y no me gustans matem¨¢ticas, as¨ª que Meli siempre tiene que ayudarme cons tas de multiplicar. ¨C Meli... ¨Cmurmur¨® Marilyn levantando cabeza por encima de su hija para mira. No hab¨ªa una gota de antagonismo en sus ojos pero Marilyn no ten¨ªa que preguntarlo: aque era mujer por que Nathan hab¨ªa cambiado, mujer que estaba usurpando el cari?o de su marido y de su hija. ?Maldici¨®n y encima era una chiqui! ¨C. Supongo que deber¨ªa dartes gracias por cuidar de mi hija todo este tiempo. ¨CSolo han sido pocos meses, pero cada segundo ha sido bueno. Sophia es mejor ni?a del mundo. No hay nada que agradecer, Marilyn¨Crespondi¨® Meli con suavidad. De verdad se le encog¨ªa el coraz¨®n al ver a Sophia con su madre. E habr¨ªa sido ni?a m¨¢s feliz de la tierra si hubiera podido alguna vez recuperar a su mam¨¢. ¨CDe cualquier forma, te agradezco mucho que hayas cuidado... Y no es ¡°Marilyn¡°, es¡± se?ora King¡°. . Aques pbras pusieron a Meli l¨ªvida y a Nathan rojo hasta ra¨ªz del cabello. ¨C?Marilyn! ¨C sise¨® con frustraci¨®n mientras ve¨ªa a Meli retroceder. ¨CLo... lo siento ¨C balbuceo muchacha¨C. Debo irme. Espero que se mejore pronto, se?ora King Se dio vuelta y sali¨® corriendo de all¨ª, porque aque mujer hab¨ªa dejados cosas m¨¢s que ras en una s pbra. Nathan le dirigi¨® una mirada furiosa a su esposa y se dirigi¨® a puerta. ¨C ?Nathan, no te atrevas a irte! ¡ª le grit¨® Marilyn y ¨¦l se detuvo en puerta. Se gir¨® despacio y camin¨® hasta cama. TOS ¨C Sophi ¨C dijo mando atenci¨®n de su hija¨C. Meli no se ha sentido bien y voy a lleva a casa ?est¨¢ bien? ¨CS¨ª, papi ¨C edi¨® ni?a¡ª. Dile que esta noche vamos a ver Moana, me prometi¨® que meprar¨ªa pijamas de Moana. ¨C ro, cari?o, se lo dir¨¦. ¨C ?Nathan! ¨Cgru?¨® Marilyn y ¨¦l le dirigi¨® una mirada desafiante. ¨C Dijiste que quer¨ªas estar con tu hija, y ah¨ª tienes ¨C respondi¨® ¨¦l ¨C. Vengo a recoge m¨¢s tarde. Sali¨® de all¨ª buscando a Meli en todosdos, pero ya no encontr¨® en cl¨ªnica, as¨ª que se subi¨® a su auto y fue al peque?o departamento. Lleg¨® tan pocos minutos despu¨¦s de e que alcanz¨® justo cuando empujaba puerta. ¨C Meli! ?Meli, espera, tenemos que har! A Nathan se le encogi¨® el coraz¨®n cuando le vio los ojos y la nariz coloreados de un rosa fuerte pors l¨¢grimas. ¨C?Y de qu¨¦ se supone que vamos a har, Nathan? ¨C De lo que pas¨® en cl¨ªnica ¡ªrespondi¨® ¨¦l con tono angustiado. ¨CNo vamos a har de eso. No hay nada que har ¨C dijo e intentando empujarlo hacia puerta, pero ¨¦l no se lo permiti¨®. ¨CLomento, Marilyn no debi¨® decirte eso ¨Cmurmur¨® ¨¦l¡ª. Fue muy inapropiado, fue desagradable... ¨CjiY qu¨¦ esperabas!? ¨C le grit¨® e mientras limpiabas l¨¢grimas con el dorso de mano¨C. ?La pobre mujer se despierta despu¨¦s de cinco a?os ena y descubre que otra mujer est¨¢ ocupando su lugar, en su casa, con su hija, con su marido... ?en maldit@ cama de su marido! ? ?Qu¨¦ esperas que haga!? Nathan se mes¨® los cabellos con desesperaci¨®n. ¨CAun as¨ª, no es justificaci¨®n para ser cruel... ¡ªNo lo fue ¨C murmur¨® Meli con tristeza¨C. Solo fue realista, me puso en mi lugar y yo lo entend¨ª. Lo que no tiene justificaci¨®n es que t¨² est¨¦s aqu¨ª mientras tu esposa est¨¢ en el hospital. Est¨¢s casado, tienes una familia y yo... Yo soy solo fui tu amante por tiempo limitado. ¨C?Eso no es cierto! ¨C replic¨® ¨¦l ¡ª ?T¨² sabes que eso no es cierto! ?T¨² eres muy importante para m¨ª! ¨C?C¨®mo puedes decirme eso? ¨C murmur¨® Meli con un acento profundamente decepcionado ¨C. Cada d¨ªa me lo creo menos. Porque si fuera importante para ti, si de verdad me hubieras querido un poquito, Nathan, me habr¨ªas dicho verdad. ¨C?No supe! ?No supe c¨®mo, jam¨¢s he sabido lidiar con lo que le pas¨® a Marilyn! ?Y maldici¨®n, tampoco s¨¦ c¨®mo lidiar con esto! No s¨¦ qu¨¦ se supone que debo hacer... Meli dej¨® caer los hombros con un gesto cansado. ¨CEstuviste esperando por e durante cinco a?os, Nathan.... esa deber¨ªa ser toda respuesta que necesitas. Acabas de ve con tu hija. ?Ustedes son una familia! Y yo no soy nadie, solo alguien que est¨¢pletamente fuera de esa ecuaci¨®n. ¨C Meli¡­ ¨C Por favor, Nathan, vete. D¨¦jame descansar, d¨¦jame olvidar. ¨C No... espera... Meli solt¨® un gru?ido frustrado ynz¨® su bolso contra el hombro de Nathan. ¨C?Vete, maldit@ sea! ¡ªexm¨® mientras ¨¦l se sobresaltaba¨C. ?No perteneces aqu¨ª, perteneces con tu mujer y con tu hija! ?Ya no te estoy pidiendo ninguna explicaci¨®n, solo quiero que te vayas! ?L¨¢rgate! Desde los ojos de Nathan corrieron un par de l¨¢grimas de impotencia, pero Meli estaba al borde de histeria y ¨¦l sab¨ªa que no pod¨ªa hacer nada para cons. Sali¨® de all¨ªo si estuviera dejando su alma detr¨¢s y los d¨ªas que siguieron fuerono unarga y oscura sombra en conciencia de Nathan King. Se ocupaba de lo que hac¨ªa falta para sobrevivir. Casa. Trabajo. Sophia. Visitas al hospital, siempre con ni?a. Pero en cada segundo de su d¨ªa no pod¨ªa evitar pensar en Meli, en aque decepci¨®n que hab¨ªa visto en su mirada, en el dolor que le estaba causando. A veces se estacionaba debajo de su edificio,o si solo esperara a poder ve salir, pero si Meli salia o no, lo cierto era que ¨¦l no hab¨ªa podido ve ni se atrev¨ªa a busca. Sophia cada vez se llevaba mejor con su mam¨¢, aunque segu¨ªa preguntando por Meli cada cinco minutos. Nathan trataba de darle excusas sobre universidad y Marilyn se aguantaba molestia que le causaban esas preguntas de ni?a. Finalmente el doctor Benson le dio permiso a Marilyn de irse a casa. Sophia le hizo un enorme cartel de bienvenida y Nathan se ocup¨® de que instran todas sus cosas en rec¨¢mara principal de casa. Sin embargo esa noche, si mujer pensaba pasa con su esposo, vio que se equivocaba cuando Nathan ayud¨® a pasar de si de ruedas a cama y luego Sophia se subi¨® a sudo. ¨C?Vamos a ver mejor pel¨ªc, mami! ¨Cdijo Sophia y Marilyn mir¨® a Nathan, consternada. ¨CSophia quiere dormir contigo ¨Crespondi¨® ¨¦l a pregunta que vio en los ojos de su esposa ¨C. Ser¨¢ mejor que yo me quede en otra habitaci¨®n. Sali¨® de all¨ª, cruz¨® el corredor y se dirigi¨® al closet de aquel cuarto, donde hab¨ªan guardado todass cosas de Meli. Tom¨® una peque?a camiseta suya y se llev¨® a nariz mientrass l¨¢grimas inundaban sus ojos. 2 ¨C?Maldici¨®n, Miss Tropiezo, que falta me haces! LA NOVIA EQUIVOCADA CAP铆TULO 49 LA NOVIA EQUIVOCADA CAP¨ªTULO 49 CAPITULO 49. ?Tu "que"? Era un lindo espect¨¢culo sin dudas, Sophia ten¨ªa de nuevo a su mam¨¢, y Marilyn hab¨ªa vuelto a suportamiento normal, haciendode e el centro del mundo. La pasaban bien juntas, y aunque Marilyn ten¨ªa que pasar mucho tiempo en fisioterapia, lo hacia mientras ni?a estaba en escu,as¨ª que todos los d¨ªas se tomaban un tiempo para estar juntas. Sophia sentia mucho carino por su madre y le gustaba contarle sus logros de escu,o hab¨ªa sacado excelentesnotas en todas sus materias y c¨®mo hab¨ªa hecho amigos nuevos. Marilyn escuchaba atentamente, asintiendo con cabeza y mostrando gran orgullo por todo lo que su hija lograba, El abueloKing sonre¨ªa al ves juntas, pero no pod¨ªa evitar ver c¨®mo Nathan se ensombrec¨ªa cada dia, - Este es realmente un mgro, hijo -dijo el abuelo poco despu¨¦s-. Me alegra que puedan estar juntas, pero me preocupas t¨². -Yo estoy bien, abuelo. This belongs ? N?velDra/ma.Org. - Cargaste con ese secreto por demasiados a?os, Nathan, esperaste por demasiados a?os, y ve despertar no fueohab¨ªas esperado -murmur¨® el se?or King-. A m¨ª no puedes enganarme. ¨C Estoy haciendo lo correcto abuelo. Sophia est¨¢ con su madre y¡­ -Y t¨² ya no tienes esposa. No has dormido con e desde que lleg¨®, y no tienes intenci¨®n de hacerlo. Siempre est¨¢s animando a tu hija a que duerma con su mam¨¢, o te quedas en el despacho, ote quedas trabajando, o te sientas en el antiguo cuarto de Meli amerte unas heridas que no va a cerrar. -?Abuelo...! James King se dio vuelta, poni¨¦ndole una mano en el hombro y mir¨¢ndolo a los ojos. - Hijo, no quisiera decirte esto, pero Marilyn es prueba de que el tiempo curas peoresenfermedades, incluso el amor. El anciano palme¨® su hombro y se fue de all¨ª, dejando a Nathan pensando en algo que ya no ten¨ªa soluci¨®n: no amaba aMarilyn, ya no amaba, todo lo que sent¨ªa por e era culpa, arrepentimiento, alivio de que hubiera despertado, pero el amor ya no exist¨ªa y si era honesto no sab¨ªa c¨®mo revivirlo. Y por desgracia el abuelo King no era el ¨²nico que lo notaba. Marilyn ya se hab¨ªa dado cuenta de ques cosas no iban camino a mejorar. ---?Esta noche tampoco vas a quedarte? -gru?¨® molesta cuando Nathan apag¨® el televisor, arrop¨® a Sophia y selevant¨® para marcharse otra vez. Marilyn lo alcanz¨® en el corredor y lo detuvo. ¡ª Tengo trabajo que hacer ¨Crespondi¨® ¨¦l. -?M¨¢s trabajo? -salt¨® e-.?Otro negocio que te necesita m¨¢s que yo? No sabes c¨®mo estar aqu¨ª, Nathan, no sabes c¨®moser mi esposo, y tampoco sabes c¨®mo ser el padre de Sophia. -?Eso no es cierto! -sise¨® ¨¦l, cansado de sus reproches. Marilyn se qued¨® hda al ver frustraci¨®n en su mirada, pero Nathan no pod¨ªa evitarlo¡ª. ?No soy un mal padre, jam¨¢s he sido un mal padre para Sophia! La he criado por cinco a?os y es una ni?a educada, inteligente, sana y feliz. ¨C Sophia necesita a sus padres juntos. - ?Sophia necesita amor! - replic¨® Nathan-.Y los dos se lo estamos dando. - ?Y lo que yo necesito? - murmur¨® Marilyn -- ?Y lo que yo necesito, Nathan? ?Yo me dormi un d¨ªa am¨¢ndote y me despert¨¦ al otro,am¨¢ndote igual, solo para darme cuenta de que t¨² ya no me quieres! Nathan apret¨® los dientes mientras su mand¨ªb se convert¨ªa en una l¨ªnea tensa. Al menos no hab¨ªa tenido que decirlo ¨¦l. -Me duele en el alma, te lo juro, pero para m¨ª pasaron cinco a?os, cinco a?os de todo, simplementeno puedo borrarlos. Le dio espalda y se dirigi¨® al despacho mientras Marilyn se cubr¨ªa el rostro cons manos ylloraba. Lo estaba perdiendo, lo sab¨ªa y no pod¨ªa hacer nada contra eso. Regres¨® a habitaci¨®n y pens¨® que al menos ¨¦l dorm¨ªa en casa toda noche, no estabay¨¦ndose con e, con otra. O al menos eso pensaba Marilyn, pero lo cierto fue ques pbras del abuelo hicieron que esa noche Nathan se renteara absolutamentetodo lo que estaba viviendo. Sali¨®, por suerte con chofer, y lo hizo detenerse en el primer bar que vio. Pidi¨® un trago, el primero de muchos, y para medianoche ya estaba perdido sobre su whiskey. Sab¨ªa que era un buen hombre, pero a vecess cosas no sal¨ªano uno quer¨ªa y Nathan se sent¨ªa atrapado enuna vida que no le pertenec¨ªa. Estaba cansado de luchar, de pelear contra los demonios que lo hab¨ªan arrastrado hasta ah¨ª. Pero en el fondo sab¨ªa que todo estaba perdido, sin Meli nunca volver¨ªa a ser elmismo. ¨C Al edificio¡­ -intent¨® recordar pero no funcion¨®-. Al edificio de Meli. ?Entiendes? -S¨ª, se?or, s¨¦ cu¨¢l es respondi¨® el chofer ayud¨¢ndolo a subir. El alcohol le dio una falsa sensaci¨®n de valent¨ªa y decidi¨® ir en busca de Meli. Lo hab¨ªa estado evitando durante semanas, pero ya no pod¨ªa m¨¢s. Toc¨® a su puerta con m¨¢s fuerza de que cre¨ªa y trat¨® de sonre¨ªr al ver que e abr¨ªa. -?Nathan? ¡ªsu voz era un suspiro¡ª. ?Qu¨¦ haces aqu¨ª? - pregunt¨® asustada al verlo borracho - Nathan, ?qu¨¦ pasa? -M¨ªrame ¡ª le pidi¨® ¨¦l mientras trataba de no perder el equilibrio -. M¨ªrame y dime que no soy un desastre. E lo observ¨®, sin saber qu¨¦ decir o hacer. ¨¦l estaba ebrio y frustrado, Meli jam¨¢s le hab¨ªa visto esabinaci¨®n, pero a¨²n as¨ª era el hombre que amaba,el padre de su hijo, y solo queria ayudarlo. -No eres un desastre-termin¨® por decir acerc¨¢ndose para sostenerlo¨C. No eres un desastre, Nathan. Todo va a estar bien¡­ Meli lo tom¨® del brazo y lo ayud¨® a entrar. Lo sent¨® en el sof¨¢ y se sent¨® junto a ¨¦l, tratando de limpiarle cara mientras ¨¦l llorabadesconsdo sobre su hombro. ¨C Nathan, ?qu¨¦ sucede? -T¨² sucedes, Meli. T¨² sucedes ¨C murmur¨® ¨¦l -. Es muy dif¨ªcil no tener con qui¨¦n tropezar. A Meli se le fue una sonrisa involuntaria. El gran CEO Nathan King parec¨ªa un ni?o grande acurrucado sobre sus muslos. Pero si mucho ten¨ªa para decir, el alcohol no lo dej¨®, y en pocos minutos estaba rendido. Meli lo od¨® en el sof¨¢ lo mejor que pudo y lo cubri¨® con una manta, antes de irse a su propia habitaci¨®n a dormir. Se mor¨ªa de ganas de quedarse all¨ª con ¨¦l, aunque apenas cupieran en el sof¨¢ y fueran a dormir torcidos. Meli habr¨ªa estado con ¨¦l en cualquier lugar, aunque no fuera CEO, aunque no tuviera dinero,e lo habr¨ªa querido de cualquier manera, pero ahora simplemente no ten¨ªa derecho a ¨¦l. Estaba apenas amaneciendo cuando el olor a caf¨¦ reci¨¦n hecho despert¨® a Nathan. Se sent¨® en el sof¨¢ con un gru?ido de dolor, porque su cabeza estaba a punto de reventar. Mir¨® a todosdos y de repente se dio cuenta de d¨®nde estaba. -?Meli! -dijo levant¨¢ndose y cuando se gir¨® vio all¨ª, todav¨ªa en pijama mientras pon¨ªa sobre barra un par de aspirinas, un vasode agua hda con gas y otro de caf¨¦ oloroso. - H -susurr¨® e empujando el caf¨¦ hacia ¨¦lo una invitaci¨®n a que se acercara. Ni siquiera le pregunt¨® si estaba bien porque era evidente que no, pero por desgracia e no pod¨ªa hacer nada al respecto. Nathan se tom¨®s pastis con el agua y luego se bebi¨® el caf¨¦ de un tir¨®n,o si lo necesitara pararevivir. La mir¨® despacio mientras pon¨ªa taza de regreso en encimera. -Lamento si anoche te preocup¨¦ -murmur¨®-. Espero no haber dicho ninguna tonter¨ªa. -Solo que extra?abas tropezarte - respondi¨® muchacha y ¨¦l sonri¨® con tristeza. -Eso no es una tonter¨ªa. Es verdad¡­ Te extra?o mucho. A Meli se le llenaron los ojos de l¨¢grimas en un segundo. E tambi¨¦n lo extra?aba demasiado. Cada vez que despertaba solo pensaba en ¨¦l y cuando se daba cuenta de que tendr¨ªanque hacer sus vidas separados sent¨ªa que se ahogaba. Ni siquiera hab¨ªa podido decirle que estaba embarazada. ¨C Nathan¡­ Pero aquel nombre en susbios fue demasiado para el hombre. Cruz¨® los pocos metros que los separaban y abraz¨® con fuerza, besando su cuello y su meji. -No te alejes de m¨ª -susurr¨® ¨¦l¨C. No me dejes¡­ ¨C No puedo, Nathan, no puedo estar contigo. Nathan baj¨® cabeza con rapidez y se apoder¨® de su boca, bes¨¢ndo si aquel fuera a ser su¨²ltimo beso. Meli sinti¨® sus l¨¢grimas en sus mejis ys de ¨¦l en susbios, pero no pod¨ªa hacer nada para detenerlo. No era justo que e lo amara tanto cuando sab¨ªa que nunca podr¨ªa ser suyo. Se apart¨® de ¨¦l y trat¨® de ser fuerte. --Lo siento, Nathan, pero te dije que no podemos estar juntos. ¨C D¨¦jame intentar resolverlo ¨C dijo ¨¦l frustrado. -No hay nada que resolver ¨C interrumpi¨® e ¨C. No es tu culpa, y no es mi culpa tampoco, y no es culpa de Marilyn por haber despertado,e es un ser humano, jam¨¢s podr¨ªa desearle nada malo... ?Solo vete, Nathan por favor! Est¨¢s haci¨¦ndome da?o, ?vete! Nathan sali¨® de all¨ª con el dolor bail¨¢ndole en los ojos, y en cuanto atraves¨® puerta d mansi¨®n supo que todo pod¨ªa ser peor. Porque si Meli no lo culpaba, no pod¨ªa decirse lo mismo de Marilyn. - ?C¨®mo puedes llegar a esta hora? - lo increp¨® apenas entr¨® aledor. Por suerte no hab¨ªa todav¨ªa nadie de familia, pero no tardar¨ªan en bajar a desayunar. -?Estabas con e, verdad? ?Con tu amante? -No es mi amante, Marilyn -respondi¨® Nathan agarr¨¢ndose con dos dedos el puentede nariz. Ya no estabao para seguir mintiendo-. S¨ª, fui a har con e porque ten¨ªa que disculparme por muchas cosas, pero me pas¨¦ de tragos y acab¨¦ durmiendo en su sof¨¢. No pas¨® absolutamente nada entre nosotros. -?No porque t¨² no lo quisieras, me imagino! -dr¨® Marilyn furiosa y Nathan se le qued¨® mirandoo si fuerauna extra?a. - ?De verdad quieres que te responda eso? - sise¨® ¨¦l muy bajo y mujer se pusop¨¢lida. -??C¨®mo puedes harme as¨ª!? ?No te das cuenta de lo bajo que est¨¢s cayendo por ir detr¨¢s de esa z¡­! Nathan se gir¨® bruscamente, con los ojos encendidos y ese detuvo al instante. -?Ten mucho cuidado con forma en que has de Meli! Esa,o t¨² mas, le salv¨® vida a tu hija en un idente cuid¨® con amor y ha estado dispuesta a sacrificarse por e en m¨¢s de un sentido. ?As¨ª que ni bes¨¢ndole el trasero, ni t¨² ni yo, tendr¨ªamos c¨®mo pagarle a Meli! ?Entendiste? ¨C Marilyn hizo un gesto de impotencia mientrassus ojos se humedec¨ªan Lamento herir tus sentimientos, de verdad, peroo parece que sin importar lo que haga todos vamos a salir heridos, entonces es mejor que todos sepamos de una vez que terreno estamos pisando. A partir de ahora, si no va a ser con respeto, no vuelvas a har de Meli¡­ -??Meli vino!?-grit¨® una vocecita emocionada mientras Sophia corr¨ªa escaleras abajo. Nathan neg¨® con tristeza y le dio un beso a su hija antes de pasar a sudo. -Lo siento, nena, Meli no pudo venir. La ni?a hizo un puchero cuando lo vio irse y sac¨® su celr. Escribi¨® un mensaje r¨¢pido y su madre increp¨®. -Sophi, ?qu¨¦ haces? - Quiero ver a Meli, invit¨¦ al acuario, hoy hay show de ballenasy e siempre viene conmigo - dijo ni?a. ¨C No. No, Sophi, no, mami puede ir contigo, yo voy contigo ¨C dijo Marilyn quit¨¢ndole el tel¨¦fono a ni?acon un gesto de impotencia. -?Lo s¨¦, mami, pero es que yo tambi¨¦n quiero que Meli venga! Quiero ve, y preguntarle por mihermanito, Marilyn se puso p¨¢lida y cay¨® sentada en una si frente a su hija. --?Tu qu¨¦? Mi hermanito, Meli me dijo que hab¨ªa pasado prueba para traerme uno -repiti¨® ni?a con firmeza-. LA NOVIA EQUIVOCADA CAP铆TULO 50 LA NOVIA EQUIVOCADA CAP¨ªTULO 50 CAPITULO 50. ?T¨² eres una m persona! Marilyn sent¨ªa que le sonaban los o¨ªdos,o si tuviera unrgo y estridente silbato de tren en los o¨ªdos. -?Tu qu¨¦? ¡ª balbuceo. - Mi hermanito, Meli me dijo que hab¨ªa pasado prueba para traerme uno su hija con seguridad-. ?Ya quiero saber cu¨¢ndo va a llegar! escuch¨® decir a La mujer mir¨® a todosdos y tom¨® a Sophia por unamano para arrastra a un sal¨®n alejado. - ?De qu¨¦ est¨¢s hando, Sophia? ?Meli est¨¢ embarazada? La ni?a asinti¨® con una sonrisa. - Me dijo que ten¨ªa que ver si pasabas pruebas -explic¨® Sophia sent¨¢ndose-. Yo estaba con e cuandos hizo ys pas¨®. -?D¨®ndes hizo, Sophi? -En el ba?o de pap¨¢. Marilyn se cubri¨® el rostro cons manos al darse cuenta de lo que eso significaba. ?Amelie estaba embarazada! ?Era un desastre! -?Tu pap¨¢ lo sabe? ¨C balbuceo asustada. ¨C No, papi no, todav¨ªa. Meli me dijo que le guardara el secreto hasta que e le dijera a mi pap¨¢¡­ peroo no he visto m¨¢s no s¨¦ si le dijo as¨ª que yo no lo dije¡­ pero a ti s¨ª te dije porque eres mi mami. ?Verdad, mami? Marilyn sacudi¨® cabeza porque ni?a le hab¨ªa dado jaqueca en un segundo. Pas¨® saliva y cerr¨® los ojos, pensando con rapidez qu¨¦ iba a hacer al respecto. Era horrible, lo sab¨ªa, pero desde su perspectiva, necesitaba proteger lo poco que le quedaba y eso era su familia. -Sophi, esc¨²chame -dijo Marilyn arrodill¨¢ndose frente a e y tomando sus manos¡ª. No puedes decirle a pap¨¢ que Meli te traer¨¢ un hermanito. ¨¦l no puede saberlo. -?Por qu¨¦? ¨C Porque no es buena idea. Meli no puede regresar a esta casa. Sophia se solt¨® de sus manos y mir¨® con los ojos muy abiertos. ¡ªN¡­ pero a m¨ª me gusta Meli, yo quiero mucho, je tambi¨¦n va a ser mi mam¨¢! ¨C No, Sophi, no. ¨C Marilyn apret¨® los dientes¡ª. N?velDrama.Org exclusive content. En una casa solo hay una mam¨¢ y un pap¨¢. Yo soy tu mam¨¢, y Nathan es tu pap¨¢. No puedes tener dos mam¨¢s aqu¨ª. -Pero¡­ pero mi hermanito. -Meli es su mam¨¢, pero ellos no pueden estar aqu¨ª con nosotros. Es muy simple hija, una casa, un ni?o, una mam¨¢. Si tu pap¨¢ sabe que Meli est¨¢ embarazada, nosotras ya no podremos estar aqu¨ª. - Pero ?por qu¨¦? -?Ya te lo dije, Sophia! -exm¨® frustrada mujer¨C. En una casa solo hay una mam¨¢ y un pap¨¢. Si pap¨¢ se entera de que Meli est¨¢ embarazada, ¨¦l nos va a abandonar a nosotras. No querr¨¢ que estemos aqu¨ª. -No entiendo¡­ mi pap¨¢ no nos echar¨ªa - Sophia lloraba ahora, y Marilyn sinti¨® su coraz¨®n desgarrarse en pedazos. - S¨¦ que es dif¨ªcil de entender, mi amor, pero as¨ª sons cosas. No podemos arriesgarnos a que tu pap¨¢ se entere. As¨ª que debes prometerme que no le dir¨¢s nada a ¨¦l, ?s¨ª? Si Meli y tu hermanito est¨¢n aqu¨ª, t¨² y yo no podremos estar aqu¨ª. En esta casa habr¨¢ otra mam¨¢ con otro ni?o y tu pap¨¢ va no podr¨¢ verte. Tampoco podr¨¢s ver a tu abuelito, ni a tus amigos. Tendremos que irnos lejos, Sophi. ?Lo entiendes? 2 Sophia asinti¨® con cabeza lentamente, con los ojos llenos de l¨¢grimas. Marilyn abrazo y acuno mientras e lloraba. -Shh, todo va a estar bien. No te preocupes, cari?o. Todo va a salir bien, te lo prometo - le susurr¨® Marilyn-. Solo tienes que hacer algo por m¨ª, algo muy peque?o, y te aseguro de que todos seremos felices, y nuncanunca m¨¢s nos separaremos. ?De acuerdo? ?S¨ª? Marilyn King sab¨ªa que lo que estaba a punto de hacer era una bajeza, pero desesperaci¨®n le hace cosas extra?as as personas. As¨ª que esa tarde pa?¨® a su hija al acuario, pero se asegur¨® de no quedarse junto a e mientras elshow des ballenasenzaba. Subi¨® al palco privado de los King y vio c¨®mo all¨¢ abajo Sophia se encontraba con Amelie. La ni?a le dio un abrazo fuerte y Meli frunci¨® el ce?o, preocupada. Sophia se ve¨ªa triste y eso le romp¨ªa el coraz¨®n a muchacha. -?Qu¨¦ tienes mi amor? ?Qu¨¦ te pasa? Sophia hizo un puchero y Meli sac¨® de all¨ª, llev¨¢nd a un lugar m¨¢s privado para har. -?Qu¨¦ pasa, mi ni?a? ¨C insisti¨® Meli. ¡ª Voy a hacer algo malo y no me siento bien con eso ¨C solloz¨® Sophia. -?Qu¨¦ cosa vas a hacer, Sophi? ¡ªpregunt¨® Meli, algo nerviosa. - Ya no quero conocer a mi hermanito - dijo Sophia y Meli se cubri¨® boca con una mano para evitar un grito ahogado-. Ya no quiero conocerlo, porque si lo traes, entonces mi pap¨¢ ya no me va a querer. -Sophi eso no es cierto. ?Tu pap¨¢ jam¨¢s dejar¨ªa de quererte! ¡ª le asegur¨® Meli. -?No lo puedes devolver? -pregunt¨® ni?a con l¨¢grimas en los ojos ¡ª ?A mi hermanito? Solo devu¨¦lvelo y ya. Amelie apret¨® losbios con el coraz¨®n roto y neg¨®. -Lo siento, nena, ya no puedo devolverlo -murmur¨®. -?Entonces te puedes ir? Mi mam¨¢ dice que si te vas de ciudad pap¨¢ ya nopodr¨¢ verte, pero que si te quedas aqu¨ª, mi pap¨¢ nos abandonar¨¢ a e y a m¨ª. A Meli se le hizo un nudo en garganta mientras intentaba espantarses l¨¢grimas. -?Tu mam¨¢ te dijo eso? La ni?a asinti¨®. - Dice que nosotras ya no podremos vivir con pap¨¢ si ustedes dos viven aqu¨ª tambi¨¦n, porque pap¨¢ los va a preferir a ustedes. ?Y yo no quiero irme de mi casa! ?Yo quiero estar con mi pap¨¢! Meli abraz¨®mientras permit¨ªa ques l¨¢grimas rodaran por sus mejis. -No te preocupes, mi amor, te prometo que voy a irme. Yo me encargo de todo, ?entendido? Ahora vamos a irnos de aqu¨ª, ?s¨ª? No te quiero ver m¨¢s triste. ?D¨®nde est¨¢ tu mam¨¢? Sophia se?al¨® al palco privado y Meli tom¨® su mano para dirigirse all¨ª. Antes de tocar a puerta se agach¨® junto a ni?a. - Necesito que me des un abrazo muy fuerte ?s¨ª? Porque ya no nos vamos a ver m¨¢s y te voy a extra?ar mucho, mi cielo. Sophia abrazo con fuerza y cuando aque puerta se abri¨®, pas¨® aldo de su madre llorando, sin mira siquiera. ¨C T¨² no eres una buena persona-escupi¨® Meli y Marilyn frente a e se puso l¨ªvida-. Si me lo hubieras dicho directamente yo solita me hubiera ido, pero ?manipr tu hija de esa manera, infundirleese miedo a que su padre abandone...? Eres una maldit@ ego¨ªsta de m*** *a y no te mereces a Sophia. Pero tu hija va a crecer, y va a entender, y un d¨ªa se va a dar cuenta de lo queobligaste a hacer. 2 Meli le dio espalda y sali¨® de all¨ª llorando. Estaba apenas saliendo del acuario cuando un cuerpo literalmente atrap¨® para hace detenerse. -?Oye, oye! ?A d¨®nde vas corriendo as¨ª? ?Se te olvida que tienes m suerte emboteda y en tubolsillo? - La voz era risue?a y Meli suspir¨® con alivio al reconocer a Rex, pero expresi¨®n del muchacho cambi¨® en un segundo al ver que estaba llorando-. ?Diablos, Meli! ? Qu¨¦ pas¨®? Meli neg¨® mirando a todosdos. ¨C Necesito irme de aqu¨ª ¡ªsusurr¨®. -Bueno, yo ven¨ªa a despedirme de ti y de Sophi, pero para eso cualquier lugar esbueno, v¨¢monos. Rex pas¨® un brazo sobre el hombro de su amiga y se llev¨® de all¨ª. Media hora despu¨¦s estaban sentados en su departamento, tomando t¨¦ mientras Meli le contaba todo lo que estaba sucediendo. -i Joder! ?Eso s¨ª que es un mal rollo! No es por echarle le?a al fuego pero elidiota de King al menos debi¨® decirtelo para que estuvieras preparada -gru?¨® Rex. 1 -Lo s¨¦, pero ya no vale llorar sobre leche derramada, ?verdad? ¨C Linda, est¨¢s llorando sobr leche, el suelo, alfombra y hasta el t¨¦ que te est¨¢s tomando - replic¨® su amigo-. La pregunta es ?qu¨¦ vas a hacer con eso? ?Cu¨¢ndo le vas a decir? ¨C No puedo decirle-murmur¨® Meli. -?C¨®mo que no!? -Sophi me pidi¨® que "devolviera" a su hermanito. Cree que si su padre sabe de ¨¦l,s va a echar de casa a ey a su mam¨¢, y se quedar¨¢ con nosotros. -?Es que eso no es as¨ª! ?Qui¨¦n le meti¨® esas porquer¨ªas en cabeza, bruja resucitada? ?Eso no es as¨ª! -protest¨® Rex. Meli suspir¨® y se acurruc¨® m¨¢s en el sof¨¢. -Lo jodido es que s¨ª lo es. Yo tambi¨¦n me enoj¨¦ pero en el fondo s¨ª lo es, Rex. Nathan no puede tener a dos mujeres viviendo bajo el mismo techo, una des dos no podr¨¢ estar a sudo. Marilyn no va a renunciar a Sophia despu¨¦s de perder cinco a?os con e, lo s¨¦ porque yotampoco renunciar¨ªa a mi hijo para dej¨¢rselo a ninguna otra mujer. As¨ª que si Marilyn sale de esa casa se llevar¨¢ a Sophia con e y Nathan perder¨¢. Rex dej¨® escapar un gru?ido de impotencia. - ?Pues s¨ª es jodido, Meli, pero no puedes sacrificar a tu hijo por hija de alguien m¨¢s! -Yo acept¨¦ que Sophia tambi¨¦n fuerami hija hace mucho. No puedo cambiar eso, no puedostima solo porque es lo mejor para m¨ª, Rex. Mi hijo puede crecer feliz sin Nathan, pero Sophia ya no puede hacerlo -replic¨® Meli. -?Odio que seas tan buena! ?Te lo juro! -rezong¨® el muchacho- ?Por qu¨¦ no est¨¢s odiando al idiota y a la bruja resucitada? Meli sonri¨® contristeza. - Porque gente no es en nco y negro, Rex. Le debo mucho a Nathan. Si ahora puedo decidir qu¨¦ hacer con mi vida o a d¨®nde ir con mi hijo sin preocuparme porsi tengo dinero para hacerlo, es gracias a ¨¦l. Me ayud¨® a recuperar herencia de mi padre, y gracias a eso mi beb¨¦ y yo tendremos unbuen futuro sin depender de nadie -murmur¨® pensativa. -?Entonces de verdad te vas a ir de ciudad? ¨C ?Y por qu¨¦ no? ¨C Meli se encogi¨® de hombros¡ª. Nunca he salido de esta ciudad. Estar¨ªa bien conocer el mundo que hay all¨¢ afuera. Rex se qued¨® pensativo por un momento y asinti¨®. -Entonces ven a Boston conmigo ¨C invit¨®. - ?A Boston? -?Por qu¨¦ no? Es tan buen lugaro otro cualquiera. Yo voy a empezars pr¨¢cticas para temporada que viene, el pr¨®ximo Super Bowl es en diez meses ¨C le cont¨® ¨¦l¡ª. Tengo una residencia m¨¢s que adecuada y el dinero no es problema para ninguno de los dos. Ven conmigo. ¨C La vio dudar un segundo y despu¨¦s der¨®-. LA NOVIA EQUIVOCADA CAP铆TULO 51 LA NOVIA EQUIVOCADA CAP¨ªTULO 51 CAPITULO 51. AMELIE WILDE Meli lo pens¨® un poco y luego trat¨® de sonre¨ªr, despu¨¦s detodo Rex ten¨ªa raz¨®n, daba lo mismo una ciudad que otra si ten¨ªa que irse de all¨ª. Boston era tan buen lugaro cualquiera. ¡ª Est¨¢ bien-edi¨®-. Supongo que tendr¨¦ que poner algunas cosas en orden antes de irme, har con el se?or Harrison Crove. Hasta ahora Nathan se ocupaba de todo lo de empresa, pero ahora tengo que hacerlo yo y si te soy honesta no s¨¦ ni pord¨®nde empezar. -No te preocupes, yo te voy a hacer de caballero al rescate. Voy a ser futbolista profesional por pura rebeld¨ªa, pero verdad es que mi padre todav¨ªa quiere matarme porque deb¨ªa estar ahora miso dirigiendopa?¨ªa familiar-sonri¨® Rex-. Para eso me educaron, as¨ª que si alguien puede ayudarte con tus cosas, nena, ese soy yo. Meli forz¨® una sonrisa llena de tristeza y Rex supo que ten¨ªa que saca de all¨ª deinmediato, asi que al d¨ªa siguiente as diez de ma?ana los dos estaban apareci¨¦ndose en oficina de Harrison Crove. - Se?ora Wilde -salud¨® ¨¦l extendiendo mano para estrechars de Meli y Rex-. Se?or Lanning, un cer tenerlos por aqu¨ª, ?C¨®mo puedo ayudarlos? Harrison Crove era un hombre de unos treinta ycinco a?os, muy atractivo, pero tambi¨¦n parec¨ªa un hombre muy severo. Ten¨ªa un semnte amable y una expresi¨®n feroz,o si fuera capaz de amenazar con mucha educaci¨®n. ¨C Se?or Crove¡­ ¨C Harrison, por favor ¨C insisti¨® ¨¦l. -OK, Harrison, tengo intenci¨®n de mudarme a Boston de manera definitiva, y queria saber qu¨¦ tan factible ser¨ªa mudar directiva de empresa hasta all¨¢ ¡ªpregunt¨® M. 1 El hombre se qued¨® pensativo y luego se encogi¨® de hombros. ¨C Bueno, verdad no ser¨ªa mucho problema. Nuestro segundo puerto de exportaci¨®n m¨¢s grande est¨¢ en Boston, y tambi¨¦n tenemos un edificio de oficinas all¨ª, as¨ª que ser¨ªa solo cuesti¨®n de ajustarmuy poco. Solo tendr¨ªamos que movernos unas pocas personas de principal junta directiva y yo. Digamos que en dos semanas podr¨ªa estar resuelto -asegur¨®. Era evidente que a Crove le gustaba demasiado su puesto, inclusoo para hacer el sacrificio de mudarse. - Muy bien, entonces prep¨¢relo todo, por favor ¡ª le pidi¨® muchacha. -Otra cosa se adnt¨® Rex¡ª. Meli necesita una tarjeta de gastos de empresa. En Boston ya tiene una residencia, as¨ª que no debe preocuparse por eso, pero es probable queocupe una camia -ro, nos encargaremos de eso, deme un minuto -habl¨® con su asistente y un instante despu¨¦s mujer entraba por puerta con un sobre sedo. Ya ten¨ªa esto preparado para se?ora Wilde -dijo entreg¨¢ndole una tarjeta de cr¨¦dito-. Como Director de esta empresa he establecido un l¨ªmite de gasto mensual. Por supuesto, si quiere retirar m¨¢s no hay ning¨²n problema, pero esto es solo por su propia seguridad, cr¨¦ame. -Entiendo sonri¨® Meli¡ª. ?Cu¨¢l es el l¨ªmite? -Cincuenta mil dres. ¡ªMeli escupi¨® el agua que estaba bebiendo de impresi¨®n- ?Es muy poco? -?Es demasiado! ?No podr¨ªa gastarme ese dineral al mes! -expres¨® e. Jam¨¢s en su vida hab¨ªa visto tanto dinero junto. - Es lo normal para una ionista mayoritaria -rio Rex-. Es una buena cantidad, est¨¢ bien - le confirm¨® para tranquiliza y le dio un sobre que ¨¦l mismo llevaba. Meli sac¨® los documentos que hab¨ªa dentro y se los mostr¨® al director. ¨C Bien, se?or Harrison, esto es para usted. El hombre lo revis¨® con rapidez y neg¨®. - No, lo siento se?ora Wilde, pero no puedo aceptar esto. -S¨ª que puede -asegur¨® Meli-. Le estoy cediendo el uno por ciento de mis iones, ahora esta tambi¨¦n es su empresa. La empresa prospera, usted prospera; empresa pierde, usted pierde. Harrison se ech¨® atr¨¢s en su si y le sonri¨®, era bueno tener una due?a queno fuera una in¨²til. -Y adivino que el se?or Lanning aqu¨ª presente, debe habe instruido en c¨®mo fidelizar adecuadamente a un Director ejecutivo. -Rex se encogi¨® de hombros con gesto inocente y los tres rieron-. Su padre estar¨ªa orgulloso, se?or Lanning, apuesto a que no ve hora de que usted est¨¦ dirigiendo sus empresas. -As¨ª es, pero yo me tomar¨¦ mi tiempo primero. - Est¨¢ bien, le agradezco mucho el detalle, se?ora Wilde, me asegurar¨¦ de tener todo en orden y nos veremos en Boston en dossemanas. Rex y Meli se despidieron de ¨¦l y muchacha sali¨® con cabeza un poco aliviada, era bueno tener hombreso aquellos de su parte. Rex llev¨® a casa, pero apenas estaban dondo por el corredor cuando vieron a Nathan depie frente a puerta del departamento. -?Quieres que me quede? - pregunt¨® el muchacho con preocupaci¨®n. ¡ªNo, te lo agradezco, pero es mejor si resuelvo esto s-murmur¨® e. ¨C Bien, te veo en tarde entonces. Rex se despidi¨® de e y Meli camin¨® con paso cansado hasta su departamento. Abri¨® puerta y se apart¨® para dejar que Nathan pasara, no ganaba nada con evitarlo -?Algo que quieras decirme? -pregunt¨® Nathan con el coraz¨®n encogido,porque se estaba muriendo de celos y sab¨ªa que no deb¨ªa. -Rex me est¨¢ ayudando con algunas cosas de empresa, ya ves que no s¨¦ nada de eso ¨C murmur¨® Meli esquivando su mirada-. ?Y t¨²? ?Necesitas algo? Nathan sinti¨®o si un hierro candente le traspasara el pecho. -Todo, lo necesito todo de ti. Te amo, Meli. Te amo tanto que me duele¡­ -susurr¨® con los ojos cristalizados. Sab¨ªa que no ten¨ªa derecho a sentirse as¨ª, pero amaba a Meli m¨¢s que a nada en el mundo y no pod¨ªa evitar que nostalgia por e lo consumieran. Desesperado por demostrarle lo mucho que significaba para ¨¦l, se inclin¨® y captur¨® susbios en un beso abrasador. La pasi¨®n se desat¨® en un instante y en otro termin¨® mientras Meli apretaba los pu?os y daba unpaso atr¨¢s. Extendi¨® mano y tom¨® de Nathan entres suyas, mir¨¢ndole profundamente a los ojos. -No hay nada que no dar¨ªa por ti - susurr¨®-. Yo tambi¨¦n te amo. Pero no hay nada que hacer con esto, los dos lo sabemos. -?S¨ª hay qu¨¦ hacer! - exm¨® Nathan con desesperaci¨®n -. El abuelo tiene raz¨®n, no tengo por qu¨¦ vivir as¨ª. Yo te amo, Meli, no puedo cambiar eso. Por desgracias cosas con Marilyn no¡­ yo cambi¨¦, e no, ya no puedo seguiro antes, no amo, para eso se hizo el divorcio¡­ Meli retrocedi¨®, recordando cada pbra de Sophia. -?Y qu¨¦ va a pasar con tu hija? Nathan arrug¨® el ce?o. -?C¨®mo que qu¨¦ va a pasar con Sophia? -repiti¨® ¨¦l sinprender¡ª. ?Es mi hija, se quedar¨¢ con nosotros...! -?Se vas a quitar a su madre? ¨C lo increp¨® Meli. -?No ro que no¡­! Digo¡­ -?Y c¨®mo pretendes que vivamos, Nathan? ¡ªsonri¨® Meli con tristeza¡ª?Vamos a vivir todos en misma casa? ?Vas a sacar a Marilyn de tu casa? -Sabes que no puedo hacer eso. -Entonces te ir¨¢s t¨² y dejar¨¢s a tu hija atr¨¢s. ¨C No¡­ -??Entonces que demonios piensas hacer, Nathan!? - le grit¨® e desesperada-. ?B¨¢jate de esa maldit@ nube porque no hay soluci¨®n! ?No puedes ganar esto! ?Ninguno de nosotros puede! ?Lo ¨²nico quepuedes hacer ahora es pensar en Sophia! -??Pero y nosotros qu¨¦, Meli!?- exm¨® Nathan alcanz¨¢nd y envolvi¨¦nd en sus brazos --?Y nosotros qu¨¦? ?Qu¨¦ hago con esto que siento? Meli no respondi¨®,s l¨¢grimas corr¨ªan por sus mejis sin que pudiera evitarlo. Se sent¨ªa destrozada y ¨¦l no estaba mejor. Nathan bes¨® de nuevo, perdi¨¦ndose en su sabor, en eltido de su coraz¨®n. No quer¨ªa perde, pero e se resist¨ªa con todas sus fuerzas. -?Por favor, Meli, te lo suplico! ?Vamos a buscar forma de arrer esto! ¨C le rog¨®, intentando que e lo escuchara. - No hay forma de arrerlo Nathan -repiti¨® Meli apart¨¢ndose de ¨¦l. No podemos estar juntos. Es imposible y t¨² lo sabes. Pod¨ªan pasar horas discutiendo, pero era una causa perdida, ambos lo sab¨ªan. El amor que sent¨ªan el uno por el otro era demasiado fuerte y a¨²n as¨ª no alcanzaba porqu situaci¨®n en que se encontraban era imposible. No hab¨ªa forma de evitarlo, por mucho que lo intentaran. ¨C Voy a irme -susurro e finalmente. This belongs ? N?velDra/ma.Org. -??Qu¨¦!? -Me voy de ciudad, me voy con Rex a Boston. ¨¦l va a jugar en los Patriots y yo voy a estudiar en universidad all¨¢. Nathan sinti¨®o si le hubieran vertido un cubo de hielo encima. Tir¨® de su mano y abrazo con fuerza mientras negaba. 2 -Te amo, Meli, no me hagas esto, por favor. ?Te lo suplico, no te vayas¡­ no puedes hacerme esto¡­ no te vayas...! E solloz¨® en su pecho y ¨¦l le acarici¨® el pelo, intentando pensar en algo, en cualquier cosa que pudiera quitarles aquel dolor. Pero no hab¨ªa nada. Meli finalmente rompi¨® el silencio. ¨C Deber¨ªas irte -susurr¨®, con voz temblorosa-. Deber¨ªas volver con Sophia. ?Por favor vete! ¨C llor¨® con desesperaci¨®n . ?Vete! Meli corri¨® hacia puerta y abri¨®. Cuando lo vio irse sinti¨® que el mundo se volv¨ªa un lugar m¨¢s oscuro y m¨¢s fr¨ªo, llor¨® todo lo que deb¨ªa llorar y luego se rpuso,porque ya no quer¨ªa seguirstimando a su beb¨¦. Dos d¨ªas despu¨¦s cerraba de modo permanente aquel departamento y se dirig¨ªa al aeropuerto junto a Rex. - ?Te sientes bien? Est¨¢s muy p¨¢lida -se preocup¨® el muchacho. ¨C No dorm¨ª bien anoche -respondi¨® e-. De hecho hace tiempo que no duermo bien, y ens ma?anass n¨¢useas me matan, pero supongo que as¨ª es, ?no? Estoyen etapa de vomitar salvajemente cualquier cosa que meo. -Pues menos mal que nos vamos en avi¨®n y no en el Ferrari, porque si no me leibas a dejar un nuevo aroma patentado. Meli le sac¨® lengua y se sentaron en s de espera. Ninguno de los dos llevaba mucho, solo un par de maletas con ropa y algunos recuerdos. En Boston les esperaba una nueva vida y deb¨ªa ser nueva en todos los sentidos. Muy pronto hicieron mada para el vuelo BST-5623, des cuatro de tarde y Meli y Rex lo abordaron enseguida. Primera se, asientos preferentes. -Champa?a para m¨ª y juguito para ti ¡ª advirti¨® Rex- Juguito de qu¨¦ quieres? Mientras, Nathan hund¨ªa la cabeza en cientos de documentos, intentandoahogar con el trabajo toda impotencia y soledad que sent¨ªa por perder a mujer que amaba. Quer¨ªa gritar, maldecir y tomar ms decisiones. Por desgracia, sentado en el escritorio de su despacho, ninguno de esos era una opci¨®n. Estaba de tan mal humor que nadie se hab¨ªa atrevido a acercarse a aque puerta en todo el d¨ªa. Deb¨ªa haber anochecido ya cuando escuch¨® pasos apurados en el corredor, y una des chicas deservicio se meti¨® al despacho sin siquiera avisar. -Se?or King, jel abuelo lo est¨¢ mando! ?Dice que corra, que es urgente! ¨C lo apremi¨® mujer y Nathan sali¨® disparado hacia uno de los saloncitosprivados donde estaba el abuelo. Estaba a punto de preguntar qu¨¦ pasaba cuando vio imagen de algo que parec¨ªa un incendioen el televisor. -Lo est¨¢n pasando en todos los canales¡­ ¨C murmur¨® su abuelo con voz entrecortada. Nathan prest¨® atenci¨®n y noticia de presentadora lo dej¨® mudo. ..."Es una des grandes tragedias de aeron¨¢utica civil de ¨²ltima d¨¦cada. El vuelo nacional BST-5623, con destino a Boston, Massachussets, de aerol¨ªnea Baltic Air, ha sufrido un catastr¨®fico idente hace un par de horas. Como pueden ver ens im¨¢genes, el avi¨®n se estrell¨® y se incendi¨® con ochenta y seis almas a bordo, incluyendo pasajeros y tripci¨®n. Hasta ahora ha sido imposible har de recuperaci¨®n de los cuerpos, ya que los bomberos ni siquiera han logrado apagar el incendio. Mientras,s autoridades intentanunicarse con los familiares de los fallecidos. A continuaci¨®n publicamos lista de pasajeros, si usted tienes informaci¨®n o rci¨®n con alguno deellos, por favorun¨ªquese al tel¨¦fono que aparece en panta..." Una lista de ochenta y seis nombres aparecieron en enorme panta y a Nathan no supo en qu¨¦ momento perdi¨® toda fuerza y cay¨® de rodis en alfombra.1 All¨ª, entre los primeros nombres, Asiento 3A, Primera se, aparec¨ªa un nombre: AMELIE WILDE. LA NOVIA EQUIVOCADA CAP铆TULO 52 LA NOVIA EQUIVOCADA CAP¨ªTULO 52 CAPITULO 52. ?Fue mi culpa! Temba. Se ahogaba. La opresi¨®n en su pecho era tan grande que Nathan ni siquiera pod¨ªa articr unsolo sonido. Las l¨¢grimas no son solo algo que sale de los ojos, en ese momento se dio cuenta de que esuna sensaci¨®n de dolor que sube por garganta, se apodera del rostro y simplemente se escurre desde los ojos pero el dolor no se va, sigue ah¨ª,tiendo con ferocidad mientras el alma se rompe. ¨C Nathan¡­ -el abuelo intent¨® hacerlo reionar pero simplemente no lo logr¨®-. ?Nathan! ¨C ¨¦l tambi¨¦n lloraba con desesperaci¨®n, porque hab¨ªa querido mucho a Amelie y no pod¨ªa creer que hubiera muerto. -No puede ser¡­ no es cierto, abuelo¡­ dime que no¡­ - susurr¨® aferr¨¢ndose con violencia a su brazo mientras el abuelo King intentaba sostenerlo. Ya estaba de rodis, pero si no lo aguantaba pronto estar¨ªa del todo en el suelo y no pod¨ªa dejar que Sophia lo viera as¨ª. ¨C Hijo lev¨¢ntate¡­ por favor¡­ -?No es cierto! ?Dime que no es verdad, abuelo! ?No puede ser verdad! ?Meli no puede estar¡­ no...! - Era imposible que sus gritos no llenaran casa. El cuerpo de Nathan temba sin control ys l¨¢grimas no paraban de brotar de sus ojos, manchandosu camisa y el suelo a su alrededor. No pod¨ªa creer que Amelie estuviera muerta, era imposible. E no pod¨ªa estar muerta, no despu¨¦s de todo lo que hab¨ªan pasado juntos. Erao si el mundo se hubiera detenido en ese instante y ¨¦l no pod¨ªa hacer nada para evitarlo. Intent¨® respirar pero sus pulmones parec¨ªan incapaces de funcionar correctamente y solo consegu¨ªa hacer que su coraz¨®ntiera m¨¢s r¨¢pido. Ten¨ªa sensaci¨®n de que iba a desmayarse o a vomitar, o tal vez a enloquecer,ya no lo sab¨ªa. -Abuelo¡­ -dijo con mirada suplicante de un ni?o perdido y le agarr¨® mano¨C. Abuelo, por favor¡­ dime que no es verdad - Nathan, por favor, lev¨¢ntate... -susurr¨® una y otra vez el abuelo, pero era in¨²til. ¨¦l ni siquiera parec¨ªa escucharlo, solo se sosten¨ªa cabezao si fuera a estarle. -No puede ser abuelo, e no puede estar muerta, Meli no puede estar muerta¡­ Detr¨¢s de ellos algo cay¨® al suelo, haci¨¦ndose pedazos, y el abuelo vio con horror c¨®mo Marilyn y Sophia estaban e puerta del sal¨®n, viendo azoradass im¨¢genes. Una bandeja de bocadillos yac¨ªa rota en pedazos con todaida regada por el suelo, probablemente una merienda que madre e hija hab¨ªanpreparado para el abuelo. Nathan trat¨® deponerse cuando vio a Sophi, pero era casi imposible. -Ven Sophi, vamos, ven¡­ -intent¨® llev¨¢rs Marilyn pero ni?a se solt¨® bruscamente de su mano. -jD¨¦jame! -chill¨® corriendo hacia su padre y se?ndo al televisor con una manito temblorosa ¡ª ?Meli¡­? ?D¨®nde est¨¢ Meli? -pregunt¨® porque hab¨ªa escuchados pbras desu padre. Nathan llor¨® a¨²n m¨¢s fuerte, incapaz de levantarse del suelo. -Lo siento mucho, mi amor. E¡­ e ya no est¨¢, Sophi¡­ ¨C tartamude¨® su padre tomando sus manos. La peque?a no parec¨ªa entender y se qued¨® mir¨¢ndolo fijamente ¨C E¡­ e iba a hacer un viaje y su avi¨®n tuvo un idente, mi ni?a, as¨ª quee, bueno... Meli se qued¨® en el cielo, mi amor¡­ -?No, pa No, papi, no! -musit¨® Sophia mientras hac¨ªa esa mueca llorosa que presagiaba un estallido del¨¢grimas. Marilyn trat¨® de alcanza y saca de all¨ª, pero ni?a trataba de librarse de sus brazos. - D¨¦jame ir, mam¨¢, quiero ver a Meli - solloz¨®--. ?Quiero a Meli! ?Esto es mi culpa! -?Sophi, basta, v¨¢monos! ¨C se apresur¨® Marilyn tratando de carga pero un chillido de su hija detuvo. -?Te odio! ?Tambi¨¦n es tu culpa! - grito descontrda y corri¨® anzarse en los brazos desu pap¨¢, abraz¨¢ndolo y llorando desconsda sobre su hombro. El coraz¨®n de Nathan estaba destrozado y no sab¨ªa qu¨¦ hacer ni c¨®mo ayuda, pero quer¨ªa cons lo mejor que pod¨ªa, porque nada ninadie podr¨ªa hacerlo por ¨¦l en ese momento. This belongs ? N?velDra/ma.Org. ¡ªNo, mi amor, ro que no es tu culpa, ni de mam¨¢. Solo fue un idente. -?No es cierto! ¨C chill¨® ni?a¡ª. ?S¨ª es mi culpa! ?S¨ª es mi culpa...! - ?Sophia! ¡ªse adnt¨® Marilyn y peque?a solt¨®a su padre y enfrent¨®. 1 -?C¨¢te, d¨¦jame! ?Tambi¨¦n es tu culpa porque quer¨ªas que se fuera! -grit¨® al borde de una crisis, tanto que Nathan se asust¨® y sostuvo contra su pecho. Sophia se acurruc¨® en sus brazos y baj¨® cabeza-. Meli se fue por mi culpa, porque yo le ped¨ª que se fuera¡­ -susurro en voz baja, triste y avergonzada y Nathan levant¨® su barbi para que lo mirara. - ?De qu¨¦ has, hija? Sophi lloraba desconsda y tard¨® unos minutos en poder pronunciar pbra,pero cuando lo hizo, el coraz¨®n de Nathan qued¨® a¨²n m¨¢s destrozado. ¨C Yo¡­ yo le ped¨ª a Meli que se fuera y que no volviera nunca m¨¢s¡­ -susurr¨® entre l¨¢grimas y su padre mir¨® sin saber qu¨¦ decir-. Le dije que devolviera a mi hermanito, porque yo ya no lo quer¨ªa. Marilyn se puso l¨ªvida y el abuelo se cubri¨® boca con una mano mientras se dejabacaer en un sill¨®n. Sophia temba y Nathan sent¨ªao si su alma entera se hubiera congdo. -?Her¡­ hermanito¡­ Sophi¡­ que...? - hab¨ªa un grito hondo y desesperado en el pecho de Nathan que sab¨ªa que no deb¨ªa pronunciar frente a su hija. -E pas¨®s pruebas para traerme un hermanito - solloz¨® Sophia¨C. Yo le guard¨¦ el secreto porque e te lo quer¨ªa decir¡­ pero luego lleg¨® mam¨¢, y me dijo que t¨² nos ibas a echar de casa. ?Y yo le ped¨ª a Meli que se fuera! ?Mam¨¢ me dijo que aqu¨ª solo pod¨ªa vivir una mam¨¢y un ni?o, y que t¨² los preferir¨ªas a ellos...! -Sophi hipaba desconsda¨C. ?Y yo le dije que se fuera, yo no quer¨ªa que t¨² dejaras de quererme, papi! ?Yo le dije que se fueraaaaaaaa! ¨Caque ¨²ltima pbra sali¨®o un ag¨®nico chillido y Nathan abraz¨® con fuerza, intentando calma o contene, no sab¨ªa, porque lo cierto era que ¨¦l sent¨ªa que estaba muri¨¦ndose tambi¨¦n all¨ª mismo. ?Meli embarazada! ?Dios, Meli embarazada con un hijo suyo!-. ?Lo siento mucho, pap¨¢, lo siento! E¡­ e me dijo que s¨ª, que iba a arrers cosas para que yo pudiera ser feliz de verdad¡­ ?Lo siento, es mi culpa...! ?Es mi culpa! ?Yo le dije que no quer¨ªa a mihermanito, es mi culpa...! Nathan sinti¨® un dolor tan profundoo jam¨¢s hab¨ªa sentido en su vida, pero separ¨® a Sophia de ¨¦l y tom¨® su peque?o rostro entres manos. -No, mi amor, ro que no. Esc¨²chame, jesc¨²chame! Meli no se fue por tu culpa, te lo aseguro. Nosotros acordamos que pod¨ªamos vivir todos juntos -minti¨® Nathan, pero por ahorrarle aquel dolor a su hija era capaz de decir cualquiermentira -. Meli no se fue por ti, se fue por m¨ª, yo le ped¨ª que fuera a buscar un regalo hermoso y e iba a traerlo, mi amor, perono fue tu culpa, cr¨¦eme. Sophia sigui¨® llorando, pero hab¨ªa un rayito de luz al final de aque mirada. -Me est¨¢s mintiendo. -ro que no, mi amor, yo jam¨¢s te mentir¨ªa. Meli tuvo un idente, mi ni?a, diosito se quiso llevar pero te prometo que no fue tu culpa. - i J¨²ramelo, pap¨¢! - suplic¨® ni?a y Nathan sab¨ªa que su hija necesitaba escuchar aquespbras, aunque le dolieran tantoo un pu?al en el coraz¨®n. ¨C Te lo juro, mi amor. Te lo juro por vida de tu madre - dijo mirando a Marilyn, que se apoyaba temblorosa en el marco de la puerta. Sophia asinti¨® y se apoy¨® en ¨¦l, exhausta, pero sin dejar de sollozar. Nathan cerr¨® los ojos y trat¨® de no pensar en c¨®mo hab¨ªa llegado a aquel momento tan horrible. Pasaron dos horas en absoluto silencio, hasta que finalmente Sophia se calm¨®, rendida por el cansancio. Nathan carg¨® hasta su habitaci¨®n. Sophia ya no lloraba, pero segu¨ªa apretando fuerte ropa de su pap¨¢. Nathan acost¨® en cama y le dio un beso en frente. ¨C Duerme un poco, mi amor ¨C le susurr¨®-. Te prometo que ma?ana te sentir¨¢s mejor. Desde puerta el abuelo le hizo una se?al de que ¨¦l se quedar¨ªa a cuidar a Sophia y por si acaso, hab¨ªa mado al doctorBenson. Nathan se dirigi¨® a su despacho y se sent¨® all¨ª, en un sof¨¢, mirando al vac¨ªo. - Las cosas no sono Sophias dijo -escuch¨® una voz a sus espaldas, pero no se movi¨®. ¨CLos ni?os no mienten¡­ ya deber¨ªas saberlo¡­ -sise¨® ¨¦l. -?Solo est¨¢ confundida...! -?No, no lo est¨¢! - Nathan se levant¨® bruscamente y enfrent¨®-. No est¨¢ confundida! i Sophia sab¨ªa perfectamente lo que estaba diciendo y t¨² tambi¨¦n! ?Meli estaba embarazada! -No es cierto¡­ -??C¨®mo pudiste caer tan bajo!? -vocifero Nathan con los ojos llenos de nuevas l¨¢grimas¡ª.1. Estaba embarazada de mi hijo! ?Y t¨² le llenaste cabeza de porquer¨ªas a Sophia para que alejara! - ?ro que lo era! -grit¨® ¨¦l ¡ª. ?Has estado peleando con u?as y dientes por algo que a no existe entre t¨² y yo! ?Quer¨ªas que Meli desapareciera, pero eres tan cobarde y tan mezquina queusaste a Sophia para eso! ?Y ahora Meli est¨¢ muerta y nunca podr¨¦ perdonarte por lo que has hecho! -icYque quer¨ªas que hiciera?! -grit¨® e¡ª. T¨² mismo dijiste que no quer¨ªas otro hijo¡­ Me lo restregaste en cara justo antes de quedarme ena, y regreso y ?qu¨¦ meencuentro? ?A tu amante embarazada! - ?Eso no te daba derecho a hacer esto! -grit¨® Nathan, acerc¨¢ndose peligrosamente a e. Marilyn retrocedi¨® asustada- C¨®mo pudiste hacerme esto? ??C¨®mo pudiste arrebatarme vida de mi mujer y de mi hijo!? -?Yo soy tu mujer,y Sophia es tu hija! -vocifer¨® Marilyn. -Si, Sophia es mi hija -sise¨® Nathan-?Pero t¨² eres criatura m¨¢s rastrera, ruin y sucia que un ser humano puede ser! ?Te odio, Marilyn! ?Y te garantizo que novas a ser se?ora de esta casa por mucho tiempo m¨¢s! Marilyn lo mir¨® horrorizada mientras retroced¨ªa. -?No puedes hacer eso! ?No voy a darte el divorcio! ?Me oyes? ?Me debes cinco a?os de mivida! ?No te voy a dar el divorcio! Nathan mir¨® de arriba abajo con expresi¨®n de asco. -Eso no lo decides t¨². Est¨¢s muy confundida si creer que puedes ganarme, Marilyn. ?Y yo ya no te debo nada! ?Fue tu maldit@ decisi¨®nnzarte por una pista de profesionales, haciendo el mismo sucio berrinche de siemprepara obtener lo que quer¨ªas! - le espet¨® ¨¦l¡ª. Me voy a divorciar de ti, voy a sacarte de esta casa y mi hija se va a quedar conmigo, porque t¨² eres una maldit @ serpiente y nuncam¨¢s dejar¨¦ que vuelvas a manip -dijo en un susurro, antes de marcharse de habitaci¨®n y cerrar puerta de golpe. Nathan no era capaz de soportar su presencia ni un solo minuto m¨¢s. Erao si mujer que una vez am¨® se hubiera convertido en un monstruo ante sus ojos. Y tal vez era cierto, despu¨¦s de todo. Lo ¨²nico que sab¨ªa con certeza era que Marilyn hab¨ªa usado a Sophia para alejar a Meli, a Meli y a su hijo. Y ahora ninguno de los dos estaba. 1 Nathan se derrumb¨® en el suelo, llorando amargamente. Se qued¨® all¨ª, en antigua habitaci¨®n de Meli, solo con su dolor y su rabia,y supo que ya nunca volver¨ªa a ser el mismo. LA NOVIA EQUIVOCADA CAP铆TULO 53 LA NOVIA EQUIVOCADA CAP¨ªTULO 53 CAP¨ªTULO 53. ?No iba a permitirlo! Durante horas,rgas y tortuosas horas, Nathan King se encerr¨® en aque habitaci¨®n, consumido por el dolor. No pod¨ªa creer todo lo que hab¨ªa pasado, todo lo que hab¨ªa perdido en unos pocos d¨ªas. No ten¨ªa ni idea de que Meli estaba embarazada, y luego le lleg¨® a mente aque cena donde e estaba tan nerviosa y hab¨ªa tratado de decirle algo: encambio ¨¦l se hab¨ªa ido a cl¨ªnica a ver c¨®mo estaba aque mujer que en el fondo no pensaba en nadie m¨¢s que en e misma. Porque Marilyn pod¨ªa defenderseo quisiera, pero ¨¦l sab¨ªa muy bien c¨®mo hab¨ªa manipdo a Sophia y lo mal que hab¨ªahecho sentirse a ni?a por eso. Ni siquiera sab¨ªa qu¨¦ hacer. ?Deb¨ªa remar su cuerpo? ?Para qu¨¦? Ens noticias lo dec¨ªan, que no hab¨ªan podido recuperar a nadie. Despu¨¦s de explosi¨®n el avi¨®n y todo dentro se hab¨ªa incinerado por elbustible tan potente. Cuando logr¨® calmarse un poco se meti¨® en ducha y se fue a habitaci¨®n de Sophia areemzar al abuelo. Apag¨® su tel¨¦fono y abraz¨® a su hija, que iba y ven¨ªa del sue?o, llorosa todav¨ªa. Marilyn se par¨® en puerta varias veces pero Nathan solo le dirig¨ªa aque mirada que significaba"l¨¢rgate de aqu¨ª". La mujer se sent¨ªa mal, pero tambi¨¦n estaba furiosa. No esperaba que chica se matara en un idente, solo quer¨ªa aleja de Nathan. Y por m¨¢s que quisiera, no pod¨ªa evitar sentirse traicionada por su esposo. Despu¨¦s de su idente le hab¨ªa dicho a todos que estaba muerta y hab¨ªa metido en una cl¨ªnica a ser olvidada. Y encima hab¨ªa embarazado a otra mujer, cuando se hab¨ªan cansado de discutir por eso. Nathan estaba pasando por un mal momento y era terco, pero ya entender¨ªa. Al final Dios sab¨ªa por qu¨¦ hac¨ªas cosas. Pero definitivamente no iba a permitir que Nathan se alejara de e. Camin¨® hasta cocina y vio al abuelo preparando t¨¦. Hab¨ªa mucha gente capaz de hacer aquel t¨¦, pero el anciano parec¨ªa necesitar esa actividad. Marilyn se acerc¨® a ¨¦l con expresi¨®n preocupada. ¨C Abuelo¡­ Necesito har contigo, por favor¡­ necesito tu ayuda. El abuelo King puso dos tazas y sirvi¨® t¨¦ en ambas, empujando suavemente una hacia Marilyn. ¨C ?Ayuda para qu¨¦, Mary? ¨C pregunt¨®. La mujer dud¨® un momento antes de responder: -Nathan est¨¢ dolido y enojado, pero no puedes permitir que nos separe. No puede destruir a esta familia solo porque su amante muri¨®. -Est¨¢s perdi¨¦ndote en tu ego¨ªsmo, Marilyn. Amelie no era solo su amante, era su prometida y era madre de uno de sus hijos y t¨² lo sab¨ªas - respondi¨® el abuelo¡ª. T¨² eres madre de su otra hija, ?qu¨¦ te hizo creer que eras m¨¢s importante que Meli? El tono era suave, peros pbraseran profundamente hirientes para mujer. -?Abuelo! ?Yo soy esposa de Nathan! -Ye era mujer que amaba y ning¨²n papel que haya firmado contigodiez a?os atr¨¢s cambiar¨¢ eso - replic¨® el abuelo. Marilyn se puso roja hasta ra¨ªz del cabello. --C¨®mo puedes tratarme as¨ª? ?Soy tu nieta, se?ora de esta casa! -exmo. -Ese papel lo perdiste esta noche y ya no vas a volver a recuperarlo. Lo que le hiciste a Nathan no tiene perd¨®n, y debes entender esto: cualquier decisi¨®n demi nleto respecto a ti,enzando por terminar con ese matrimonio, apoyar¨¦. Marilyn retrocedi¨® furiosa ynz¨® taza de t¨¦ contra una des paredes. La poa se hizo pedazos pero el abuelo no se inmut¨®. -?Y qu¨¦ hay de m¨ª? i?Qu¨¦ hay de lo que ¨¦l me hizo a m¨ª?! ?Estuve cinco a?os ena por su culpa, porqueno quer¨ªa tener otro hijo conmigo! El abuelo hizo una mueca. - Vaya, desconoc¨ªa que esa era causa de tu enfermedad, es un mgro entonces que todos los milesde mujeres en el mundo cuyos maridos no quieren tener m¨¢s hijos no est¨¦n ena tambi¨¦n - respondi¨® con sarcasmo. 2 -iJames, ¨¦l me ocult¨®, dijo que yo estaba muerta, ni siquiera mi familia pudo llorarme y extra?arme¡­!:-escupi¨® Marilyn. -?Entonces eso es lo que te molesta? ?Que no seguiste siendo el centro de esta casa aun ena? ?Que Nathan no permiti¨® que tu hija sufrieray te extra?ara? ?Ese es el problema? ¨C gru?¨® el abuelo-. Que te quede ro algo, no apruebo lo que Nathan hizo pero s¨¦ que protege a su hija a toda costa, yeso es mucho m¨¢s de lo que se puede decir de ti. - Avanz¨® hacia e con expresi¨®n determinada y Marilyn retrocedi¨® -. Nada, enti¨¦ndeme bien, inada! justifica lo que le hiciste a tu hija. ?Solo una muy m madre pone esa carga en los hombros de una ni?a, y a ti no te import¨®!?Tu hija est¨¢ sufriendo, culp¨¢ndose por una maldad que es solo tuya, y no se lo merece! -?Yo tambi¨¦n estoy sufriendo...! - ?Pues d¨¦jame decirte que a nadie le importa un cuerno! -rugi¨® el abuelo-.?El centro de esta casa es Sophia ahora, no t¨²! ?La persona inocente a que hay que cuidar y proteger es esa ni?a de siete a?os, por eso su padre se est¨¢ aguantando el dolor para estar con e! ?Incluso Meli entendi¨® eso y eligi¨® protege m¨¢s que t¨²! ?Meli fue m¨¢s madre de Sophia que t¨², as¨ª que si mi nieto decide echarte de esta casa esta noche, yo mismo har¨¦ con gusto tus maletas para que tergues! ?Entiendes? Marilyn retrocedi¨® vivamente y se fue de cocina sin decir otra pbra. ?C¨®mo pod¨ªan ser as¨ª con e? Hab¨ªa tenido un idente y despertaba para vero todos en aquecasa, incluso su hija, prefer¨ªan a otra mujer. Pas¨® madrugada dando vueltas, furiosa, frustrada, desesperada, as¨ª que estaba m¨¢s despierta que nadie cuando aqueltel¨¦fono del sal¨®n son¨®. -?Qui¨¦n es? ?Se cree que estas son horas de mar a una casa de familia? ¨Cdr¨®. -Este¡­ lo siento, estoy tratando de localizar al se?or King, pero no responde a su tel¨¦fono ¨C escuch¨® una voz masculina-. No quiero molestar, solo mo para avisar que Meli est¨¢ bien¡­ Marilyn sinti¨® que se le aflojabans piernas. Hasta ese momento se hab¨ªa sentido mal por muerte de chica, pero por esas cosas horribles que ten¨ªa el car¨¢cter humano, saber que no loestaba hac¨ªa desear lo que no hab¨ªa deseado hasta ese momento: que realmente se hubiera muerto. 1 El futuro pas¨® por su mente en un solo segundo. Ahora ni siquiera estaba bien con Sophia as¨ª que si Nathan se enteraba de que su amante segu¨ªa viva, e tendr¨ªaque salir de aque casa, divorciada, sin su hija y sin ning¨²n apellido o dinero que respaldara. -El se?or King, con su esposa, su hija y el abuelo, salieron de vacaciones ayer hacia Europa, por eso est¨¢n apagados sus tel¨¦fonos- der¨® contrndo su voz-. Le dar¨¦ su mensaje en cuanto me puedaunicar con ellos, no se preocupe. Gracias por avisar. 2 Del otrodo se escuch¨® un sonido breve antes de que colgaran mada y Marilyn seagarr¨® de una si con el coraz¨®n acelerado. No pod¨ªa permitir que le quitaran su lugaro se?ora King, ino pod¨ªa permitirlo! ******** Doce horas antes. Meli estaba sentada en aquel avi¨®n, le gustaba aquel asiento tan c¨®modo ys sonrisas de gente. Rex parec¨ªa muy animado y todo iba perfectamente bien hasta que pidi¨® champa?a para ¨¦l y jugo para Meli. Era jugo de manzana, nada extraordinario, pero cinco minutos despu¨¦s Meli sinti¨® primera nausea, la desagradable sensaci¨®n enel est¨®mago y el regusto ¨¢cido del v¨®mito en su garganta. Corri¨® hacia el ba?o y vomit¨® el jugo y algo m¨¢s. Por desgracia no se detuvo ah¨ª. Se sent¨® y trat¨® de respirar con calma para contrrs n¨¢useas que atormentaban, perodos minutos despu¨¦s todo se repiti¨®. Los minutos pasaban y Meli se sent¨ªa peor, el v¨®mito no paraba y sensaci¨®n de mareo se hac¨ªa cada vez m¨¢s fuerte. Estabapletamente roja y temblorosa, y le dol¨ªa todo el cuerpo. -?Por Dios! ??Se habr¨¢ intoxicado!? - exm¨® una des azafatas mientras el Primer Oficial del vuelo seacercaba a ellos, preocupado. Estaban a punto de despegar y no era bueno hacerlo con una persona enferma. - ?Est¨¢ bien se?orita? -Solo le dimos un jugo -dijo azafata. ¨C No se preocupen -los tranquiliz¨® Rex-. Es que est¨¢ embarazada y casi todo le cae mal. La tripci¨®n suspir¨® con alivio y azafata se sent¨® junto a Meli, tomando su mano. ¨C Felicidades, coraz¨®n. ?Est¨¢s en tu primer trimestre, verdad? ¨C Meli asinti¨®-. Entonces ser¨¢ mejor que no vueles. El cambio de presi¨®n puede hacerte sentir todav¨ªa peor. Meli mir¨® a Rex con un puchero. -Oye, los viajes por carretera son lindos, no importa si me vomitas el Ferrari ¨C consol¨® ¨¦l. El Primer Oficial les dijo que les reintegrar¨ªan su dinero en mis y Meli y Rex bajaron de aquel avi¨®n pocos minutosantes de que despegara. Fueron a buscar el Ferrari a transportadora que iba a llevarlo hasta Boston yenzaron su viaje por carretera. La verdad era que sentir el aire en cara hac¨ªa que se sintiera mejor, mucho mejor. Durantes primeras horas todo fue bien, Meli contrbas n¨¢useas y Rex iba cantando a todo pulm¨®n co radio. Pero a medida que avanzaba tarde ya el muchacho fue buscando d¨®nde quedarse hasta que se detuvieron para descansaren un lindo hotel a pocas mis de carretera. -?Aqu¨ª vamos a dormir hoy? - le pregunt¨® Amelie-.?Es hermoso! -?Bello, pero yo estoy rendido! ?Solo quiero cenar y dormir! -murmur¨® ¨¦l acerc¨¢ndose a recepci¨®n-. La mejor habitaci¨®n que tenga, por favor. -?Vas a dormir conmigo? ¡ªpregunt¨® Meli, incr¨¦d. -?Y qui¨¦n m¨¢s te va a agarrar ese cabello, por detr¨¢s, en cuatro, salvajemente¡­ cuando tengas cabeza hundida en el excusado vomitando? -se burl¨® Rex y Amelie hizo un puchero abraz¨¢ndolo. 3 ¨C Gracias. Se fueron a su habitaci¨®n, pidieron deer y lograron dormir bastante. Meli se puso verde un par de veces pero lo peor vino casi amaneciendo. ¨C T¨² tieness n¨¢useas matutinas muy adntadas - se burl¨® Rex toc¨¢ndole el est¨®mago-1 Oyebeb¨¦, ponte en hora! Prendi¨® el televisor para entretenerse en lo que por fin amanec¨ªa, peros noticias que estaban saliendo casi lo hizo caer de bruces en el suelo. ¨C Meli¡­ nuestro avi¨®n se cay¨®¡­ ¨C murmur¨® asustado. Se miraron por unrgo segundo, sin saber muy bien qu¨¦ sentir, si alivio o terror, porque ellos deb¨ªan ir en ese avi¨®n y ahora todosesos pasajeros estaban muertos. Diez minutos despu¨¦s todav¨ªa estaban aturdidos pero Rex tom¨® su celr. ¨C Tenemos que avisarle a nuestras familias. Yo me pele¨¦ con mis padres antes de irme, y t¨²¡­ Meli pas¨® saliva y asinti¨®. -S¨ª, hay que avisarle a Nathan, pero ha t¨², por favor. Trataron de localizarlo pero solo pudieronunicarse a l¨ªnea fija de casa. -Los King est¨¢n de vacaciones en Europa - dijo Rex-. La mujer que me contesto dijo que les avisar¨ªa de inmediato. 4 ¡ª Est¨¢ bien-susurr¨® Meli. No sab¨ªa qu¨¦ sentir al o¨ªr eso. Despu¨¦s de todo Nathan hab¨ªa seguido adnte con su familia. Rex m¨® a sus padres y despu¨¦s de muchos gritos y ntos le prohibieron moverse de all¨ª. Cuarenta y cinco minutos despu¨¦s un helic¨®ptero bajaba a treinta metros del hotel y los Lanning corr¨ªan hacia ellos. N?velDrama.Org exclusive content. Los dos besaron a su hijo y lo abrazaron mientras lloraban de alegr¨ªa y de terror, y luego se?oraLanning tir¨® de Meli y abrazaron entre todos tambi¨¦n. -Meli, ellos son mis padres, Leticia y Archibald Lenning - present¨®-. Pap¨¢s, ellos son Meli Wilde y Beb¨¦ Wilde. El se?or Lanning le dio un beso en cada meji y pas¨® un brazo protector sobre sus hombros. - ?Entonces este hermoso Beb¨¦ Wilde fue el que los salv¨®? ¨C rio lloroso -. ?Pues bienvenido a familia! ?Bienvenida a familia, hija! Amelie sonri¨® con dulzura y se?ora Lanning abraz¨®tambi¨¦n. Parec¨ªao si despu¨¦s de aque tragedia tan grande a los Lanning les importara unino si Rex dirig¨ªa o no empresa. ¨C Tenemos mucho que discutir, mucho que discutir. LA NOVIA EQUIVOCADA CAP铆TULO 54 LA NOVIA EQUIVOCADA CAP¨ªTULO 54 CAPITULO 54. James Rex Wilde Meli sonri¨® al ver residencia que los esperaba a e y a Rex. Era unapeque?a vi de estilo victoriano, y decimos peque?a porque solo ten¨ªa siete cuartos. Se instron enseguida y los se?ores Lanning consiguieron su propia mansi¨®n a que mudarse, lo suficientemente cercao para estar presentes cuando los necesitaran, y lo suficientemente lejos comopara dejarlos desarrorse. ¨C Me gustan tus pap¨¢s. Son lindos - sonri¨® Meli un par de semanas despu¨¦s. 1 - T¨² tambi¨¦n les gustas, lo cual es un mgro porque no les gustan ninguna de mis novias ¨C suspir¨® Rex. - Precisamente por eso les gusto, porque no soy tu novia ¨C se rio Meli-. Voy a ser rci¨®n que m¨¢s te dure en tu vida solo por eso. -?Tonta! -gru?¨® Rexnz¨¢ndole una almohada -. Ma?ana empiezo los entrenamientos con el equipo. ?Vas a venir a verme? -?ro que s¨ª! ?T¨² eres mi prioridad n¨²mero uno, Lanning! ¨C Mentirosa, lo que pasa es queno tienes nada m¨¢s que hacer. Y Rex sab¨ªa que eso no era lo ¨²nico que le pasaba. Meli estaba triste, estaba deprimida en todos los aspectos y el cambio de aires solo ser¨ªa novedad porpoco tiempo. Al d¨ªa siguiente se encontraron con el se?or Archibald Lanning en el estadio y los dos pa?aron a Rex ensu primera pr¨¢ctica, realmente parec¨ªa haber nacido para aquello, le encantaba y era un jugador excelente. En poco tiempo conquist¨® simpat¨ªa y el respeto de los dem¨¢s jugadores y para el final de pr¨¢ctica su padre solo pod¨ªa audir. -?Y lo hizo solo! -sonri¨® Archibald dirigi¨¦ndose a Meli con orgullo¡ª. Yo solo quer¨ªa que me sustituyera en empresa, pero mi muchacho de veinte a?os gan¨® un contrato millonarioo futbolistaprofesional. Deb¨ª estar m¨¢s orgulloso de esto mucho antes. -M¨ªrelo por eldo bueno, est¨¢ aqu¨ª, en su primera pr¨¢cticao profesional ¨C lo anim¨® Meli ¨C No se ponga a pensar en lo que no hizo, mejor al¨¦gresede que pueden estar juntos. Adem¨¢s piense que esto no le va a durar para siempre, ser¨¢ futbolista unos a?os, ganar¨¢ muchos Super Bowl y luego ir¨¢ a dirigir empresa familiartalo estaba neado. Se lo aseguro. Archibald sonri¨® y pas¨® un brazo sobre tus hombros. - ?Y t¨², mi ni?a, qu¨¦ vas a hacer? ?Y no me digas que solo ser¨¢ venir as pr¨¢cticas de este baboso! - ?ro que no! -rio Meli-. Quiero ir a universidad, pero con todo el asunto del beb¨¦¡­ no quiero empezar algo para dejarlo de nuevo a mitad. -Me cont¨® Rex que eres due?a de empresas Wilde. -As¨ª es, pero por ahoras dirige Harrison Crove, es muy buen Director. Quiero aprender de ¨¦l tantoo pueda -confes¨® Amelie. 1 -Eso s¨ª que es lo mejor - dijo Archibald-. S¨¦ que ser¨¢s una gran empresaria, te tengo confianza. ?Y qu¨¦ te parece si mientras esperas al Beb¨¦ Wilde, primero aprendes sobre administraci¨®n de empresas con el mejor profesordel mundo. -?Con usted, en serio? ¡ª lo hg¨® Meli. -?C¨®mo me conoces! ¡ª rio el se?or Lanning-. La universidad es muy importante, hija, pero hay cosas sobre los negocios que no te ense?ar¨¢n enun sal¨®n de ses. Ven conmigo ma?ana a empresa. D¨¦jame mostrarte c¨®mo se dirige una transnacional. 1 Meli edi¨® encantada, y de ah¨ª en adntes semanas se le fueron mientras aprend¨ªa no solode Archibald, sino tambi¨¦n de Harrison Crove. La sede de empresas Wilde era hermosa, y e ten¨ªa all¨ª oficina principal. Su entrenamientoenz¨® en Lanning Enterprise y mientras Meli escuchaba a Archibald har de sus aventuras empresariales, no pod¨ªa sino maravirse de suslogros. Le ense?aba no solo el manejo b¨¢sico de sus empresas, sinoo desenvolverse entre los ejecutivos. Meli se llenaba de orgullo y admiraci¨®n por aquel hombre, que cada vez m¨¢s tratabao una hija, y quer¨ªa presenta con todos. - Pero Leticia -suspir¨® un d¨ªa Meli cuando mujer se empe?aba enprarle un vestido de g y llevaal coctel de una des adquisiciones de su esposo - Ya tengo cinco meses, se me ve pancita, ?no deber¨ªa quedarme descansando? - Esc¨²chame bien, querida - dijo se?ora Lanning atrapando su barbi-. Con pancita, con hijos, con periodo, con cansancio, desgre?ada,o sea, tienes que salir al mundo y hacer tu trabajo y sacar adntetu empresa porque es tuya. Tienes que ser una mujer fuerte y determinada, para que nunca tengas que vivir de nuevo bajo sombra de nadie m¨¢s. ?Se acuerdo? 1 Meli sonri¨® y termin¨® de probarse aquel vestido. Rex le puso los ojos en nco cuando vio llegar con percha, pero se puso lindo y le ofreci¨® su brazopara ir a g. Meli observaba con entusiasmo c¨®mo se desenvolv¨ªan en el mundo des grandes empresas, dominando todo, desde el marketing ys finanzas hasta los asuntos legalesy nificaci¨®n estrat¨¦gica. -?Te voy a robar, te juro que te voy a robar! -dijo una voz en su o¨ªdo y Meli rompi¨® en carcajadas al ver a Harrison ¡ª ?C¨®moest¨¢ ese heredero? ¡ªpregunt¨® se?ndo su pancita. -Escondido. Todav¨ªa no quiere dejar saber si es ni?o o ni?a -respondi¨® Meli. - D¨¦jalo, solo es una estrategia de bajapensaci¨®n de iones para darnos una sorpresa ¨C se rio Harrison. -?Oye, mi ni?o jam¨¢s ser¨ªa tan financieramente enga?oso! - ?Pero entendiste referencia a primera! -exm¨®Harrison. Todo era as¨ª con ¨¦l. Dirig¨ªa empresa con habilidad y confianza, y se asombr¨® de c¨®mo guiaba por el intrincado mundo des finanzas y gesti¨®n con tanta facilidad. A pesar de los retos que supon¨ªa ser una madre joven, Meli se volc¨® en su trabajo, aprendiendotodo lo que pod¨ªa de esos dos experimentados l¨ªderes empresariales. Harrison cada vez involucraba m¨¢s en empresa, haci¨¦nd tomar decisiones dif¨ªciles pero gui¨¢nd porel camino correcto. 2 A medida que Meli aprend¨ªa de Archibald y de Harrison Crove, se convert¨ªa poco a poco en una experta en el mundo de los negocios. T¨ºxt belongs to N?velDrama.Org. Y a medida que crec¨ªa su confianza en s¨ª misma y en sus habilidades, se encontr¨® con que estaba sanando de una forma hermosa. Extra?aba much¨ªsimo a Nathan, eso no pod¨ªa negarlo. Sent¨ªa que su coraz¨®n se romp¨ªa un poco cada vez que lo ve¨ªa salir en alguna revista. Siempre lo fotografiaban solo, pero e sab¨ªa que su esposa y su hija estaban esper¨¢ndolo en casa. Mientras m¨¢s tiempo pasaba sin Nathan. m¨¢s se sent¨ªa fuerte y decidida a no dejar que su amor volviera vulnerable. Jam¨¢s podr¨ªa olvidar todos los momentos hermosos que hab¨ªanpartido juntos, pero ¨¦l nunca hab¨ªa sido suyo. Por desgracia vida era as¨ª, y a pesar de todo ese dolor, Meli se sent¨ªa feliz. Estaba luchando por sus sue?os y sobre todo por su hijo. Y eso le daba fuerza necesaria para seguir adnte. - ?Es ni?o! -grit¨® Rex saliendo del cuartito de ultrasonidos cuando lleg¨® el de los siete meses ¨C ?Y solo advierto, no se mar¨¢ ni Archibald, niHarrison, ni Remington, ni Leticio! ¨C amenaz¨® levantando el dedo en diri¨®n a familia y amigos que estaban esperando afuera -. Y el que quiera ser padrino se tiene que pasar por casa a ayudar, hay cunas que armar, nubecitas que pintar ens paredes¡­ cosas as¨ª. 21 Todos rieron emocionados y felicitaron a Meli por esperar un varoncito. Los ¨²ltimos meses de su embarazo obligaron a descansar, pero hab¨ªa tanto que preparar para llegada delbeb¨¦, de deprimirse. La se?ora Leticia siempre estaba con e, cuid¨¢nd y ayud¨¢nd, y Rex sal¨ªa muy poco despu¨¦s de sus pr¨¢cticas. Meli ya no era capaz de dormir mucho, y cada vez que llegaba pasado de medianoche, ya muchacha sab¨ªa lo que ten¨ªa que hacer. Se levantaba en su pijama de panzona y se paraba en puerta con un sart¨¦n en mano. -?Remington Lanning! ?Es que no respetas ni a tu mujer embarazada!? ??T¨² no tienes verg¨¹enza!? ?C¨®mo puedes estarpor ah¨ª de fiesta con una zorra...? Rex senzaba del taxi y zorra en cuesti¨®n sal¨ªa despavorida sin siquiera pedirle su n¨²mero de tel¨¦fono. -?C¨®mo me sali¨®? - pregunt¨® Meli contone¨¢ndose mientras entraba a casa. -?Te est¨¢s perfionando, Wilde! ¨C rio ¨¦l abraz¨¢nd¡ª. T¨² eres el mejor escape que un solterazoo yo puede pedir. - ?Pues a ver qu¨¦ te haces cuando nazca el nene, porque ah¨ª s¨ª ya no voy a poder gritar! ¨Cle advirti¨® Meli. -No te preocupes, yo me programo para llegar en una des tomas de leche, paraque lo escuchen gritar. Meli puso los ojos en nco y se pusieron a ver una pel¨ªc para aguantar el insomniode Meli y resaca de Rex. Finalmente una de esas noches Rex baj¨® solo del taxi bastante temprano y corri¨® a casa. -?Ya viene? ?En serio que ya viene el beb¨¦? ?Qu¨¦ hago? ?Qu¨¦ hago? ¨Cexm¨® nervioso. -?ma a tu pap¨¢, porque con todo el alcohol que traes, si abres m¨¢s boca me dejas desinfectada para ces¨¢rea! ¨Csecarcaje¨® Meli antes de que una contri¨®n hiciera car y gru?ir- . ?Ya vamos al hospital! 1 Rex hizo lo que le dijo Meli, y en cuesti¨®n de minutos estaban todos en uto camino al hospital. Dado su historial m¨¦dico, los doctores decidieron que Meli fuera sometida a una ces¨¢rea y antes de que Rexpudiera protestar Meli le ense?¨® un sart¨¦n. -?T¨² entras conmigo! ?Ni se te ocurra escaparte! -??C¨®mo es que traes un sart¨¦n al hospital!? ¡ªle grit¨® Rex. -?Porque te conozco, cobarde! ¡ª rio e a pesar del dolor. La operaci¨®n fue m¨¢s f¨¢cil de lo que todos esperaban, y en menos de dos horas Meli yaera madre. -?Es hermoso? - le pregunt¨® a Rex medio somnolienta por los sedantes. -?ro que es lindo, si sali¨® a su t¨ªo! -dijo ¨¦l mientras le entregaba al beb¨¦. A Meli se le hizo un nudo en garganta cuando vio a su hijo. -Mentiroso, se parece a m¨ª -sonri¨® e acariciando cabecita de su hijo, y tambi¨¦n pod¨ªaver otros rasgos muy especiales en ¨¦l -. ?Eres precioso mi vida, eres el ni?o m¨¢s bello del mundo! Aquello s¨ª era amor a primera vista. ¨C ?Ya pensaste en un nombre? ¡ªpregunt¨® Rex. ¨C James ¡ª o su bisabuelo¡±, pens¨® Meli¡ª . James Rex Wilde. A Rex se le humedecieron los ojos e hizo un puchero mientras Meli le pasaba al beb¨¦y ¨¦l lo llevaba a conocer a familia. ¨C ?Soy t¨ªo! ¨Cexm¨®. ¨C ?Soy abuelo! -grit¨® Archibald. -?Y yo abu! -se emocion¨® Leticia tomando al beb¨¦. -?Y yo padrino! -exm¨® Harrison. -?Pues empiecen a pasar manutenci¨®n que toda esa familiaridad no es gratis! -dijo Rex y todos se reunieron en torno al beb¨¦ para verlo. Realmente era un ni?o hermoso, sano y fuerte. Estuvieron pocos d¨ªas en el hospital y luego regresaron a casa. La vida de aque familiaenz¨® a girar alrededor del peque?o James, y aunque a veces Meli no pod¨ªa evitar aque oscura punzada de dolor al vertanto de Nathan en ¨¦l, se sent¨ªa tranqu porque sab¨ªa que su hijo estaba rodeado de amor y fuera peligro, sin que nadie lo vierao una amenaza o lo odiara. Los Patriots quedaron en cuartos de finales esa temporada, pero para el inicio de siguiente ya Rex estabamejor preparado. A medida que James iba creciendo, abu Leticia se quedaba m¨¢s con ¨¦l, Meli hizo su espacio para universidad y empresa; y distri¨®nllegaba con los partidos de Rex. Meli no se perd¨ªa ni uno, pero estaba lejos de imaginar que ser¨ªan aquellos mismos partidos los que pondr¨ªan su vida de cabeza otra vez. LA NOVIA EQUIVOCADA CAP铆TULO 55 LA NOVIA EQUIVOCADA CAP¨ªTULO 55 CAP¨ªTULO 55. Hasta pronto campe¨®n Jam¨¢s en toda su vida Marilyn hab¨ªa esperado ver dnte de e un documentoo aquel.Todo, absolutamente todo lo que hab¨ªa hecho desde que hab¨ªa conocido a Nathan King v se hab¨ªa enamorado de ¨¦l, hab¨ªa sido ¨²nica y exclusivamente para no perderlo. Y ahora estaba all¨ª, frente a una demanda de divorcio, mientras el hombre que una vez hab¨ªa besado el suelopor donde e pisaba, miraba con frialdad. -F¨ªrmalo -dijo ¨¦l con tono contrdo¡ª. Ser¨¢ lo mejor para ti. Marilyn hab¨ªa sido citada al despacho mientras Sophia volv¨ªa a su escu. Hab¨ªa cre¨ªdo que tendr¨ªa oportunidad de har con Nathan a ss, pero en lugar de esohab¨ªa llegado a lo que parec¨ªa una reuni¨®n ejecutiva. El abuelo le¨ªa en uno de los sof¨¢s,o un testigo mudo del hecho, y Paul Anders estabade pie junto a Nathan con misma cara de p¨®ker que jam¨¢s dejaba adivinar sus intenciones. -?De verdad crees que te voy a firmar una demanda de divorcio? ¨C sise¨® e. -Si firmas ahora, me ocupar¨¦ de que sigas siendo madre de Sophia -der¨® Nathan sin siquiera mira-. Te dar¨¦ custodiapartida de nuestra hija: Sophia elegir¨¢ con qui¨¦n quiere vivir y el otro tendr¨¢ los fines desemana, oo e decida, no voy a forza a hacer nada que no quiera. Firma el divorcio y me asegurar¨¦ de darte una casa decente en que puedas vivir y una pensi¨®n mensual digna¡­ aunque no te lo merezcas. Marilyn enrojeci¨® de rabia, tom¨® el documento y lo rasg¨® en pedazos, pero antes de que pudiera acabar aquel berrinche, Paul sac¨® otro id¨¦nticoy lo puso frente a e. -?No te voy a dar el divorcio! -grito frustrada. Se sent¨ªa impotente ante decisi¨®n de Nathan y su evidente desprecio hacia e. No quer¨ªa perder vida que hab¨ªa ganado con su matrimonio, y no era justo que ahora ¨¦l pretendiera divorciarse para castiga por muerte de suamante. ¨C Sigues siendo una mujer necia. ?C¨®mo es que nunca lo vi? -murmur¨® Nathan con hast¨ªo No puedes obligarme a seguir casado contigo si no quiero. T¨ºxt belongs to N?velDrama.Org. -Pero¡­ -Firmalo ¨C orden¨® ¨¦l de nuevo¡ª. F¨ªrmalo ahora que te lo estoy ofreciendo amablemente, porque si tengo que arrancar decisi¨®n de un juez, te juro por vidades personas que m¨¢s amo que te voy a dejar en calle, y que jam¨¢s dejar¨¦ que vuelvas a acercarte a Sophia. -?No puedes hacer eso! ?E es mi hija! -?Tu hija est¨¢ siendo tratada por un psic¨®logodesde hace semanas por tu culpa! -rugi¨® Nathan-. Firmalo ahora que todav¨ªa tengo un rastro de piedad por ti¡­ Marilyn sab¨ªa que estaba perdiendo bata. Nathan contrba todos los puntos a su favory parec¨ªa estar dispuesto a hacer cualquier cosa porque e se fuera para siempre, pero no le importaba, aunquetuviera que pelear, no estaba dispuesta a darle ese gusto. -Solo voy a firmarlo si edes a vivir conmigo por un mes ¨C dijo con tono m¨¢s suaveSophia, t¨² y yo, viviremos juntoso una familia por un mes, y luego si todav¨ªa quieres divorciarte, firmar¨¦ ese documento. Nathan se acerc¨® a e, mir¨¢nd a los ojos, escrut¨¢nd hasta que una carcajada llena de sarcasmo estall¨® en su pecho. -?De verdad te crees que soy idiota? - le espet¨®- ?Un mes? ?Un mes para qu¨¦? ?Para que te perdone? ?Eso no vaa pasar! ?Para que me vuelva a enamorar de ti? ?Primero muerto! ?Para que me emborraches y me saques otro hijo? ?Literalmente prefiero forme una maldit@ cabra antes que acostarme contigo! - sise¨® con asco y Marilyn se puso roja de rabia¡ª. Deja de ver esas telenovs est¨²pidas, que esto es vida real y yo no soy ning¨²n ingenuo. - Marilyn - se adnt¨® Paul para evitar que aque mujer agrediera a Nathan-. No puedes mantener el matrimonio por fuerza. Si no lo firmas nos iremos por v¨ªa contenciosa, el juicio puede durar uno o dos a?os, pero igual el juez tieneque otorgar sentencia de divorcio. Y si eso pasa pors ms, entonces te quedar¨¢s sin nada. Marilyn apret¨® los dientes con una mueca de desprecio. -?Pues pors ms ser¨¢! Sin embargo no ten¨ªa ni idea de c¨®mo pod¨ªan ser s ms¡± con Nathan King. Esa misma tarde se encontr¨® una maleta en puerta de casa y instri¨®n de muda a uno de los peque?os estudios queusaban los empleados de mansi¨®n, y que quedabano a trescientos metros de casa principal. Era una s habitaci¨®n cuadrada de cinco por cinco metros, con una cama, una encimera y unba?o. ?El maldito vestidor de Nathan era m¨¢s grande que eso! Pero en cuanto trat¨® de hacer un esc¨¢ndalo, dos hombres de seguridad empujaron fuera depropiedad y no dejaron poner un pie dentro de nuevo hasta que no se call¨®. Era humici¨®n m¨¢s grande del mundo. ?Vivir con el resto de los empleados cuando e hab¨ªa sido se?ora de casa! Pero no ten¨ªa otro lugar. Finalmente no le qued¨® m¨¢s remedio que vender varias de sus joyas para tener con qu¨¦ mantenerse. Contrat¨® a un abogado de fuera de ciudad, -porque dentro de e nadie se atrev¨ªa anzarse contra Nathan King y su abogado Paul Anders-;y entonces fueron a juicio. Talo Paul hab¨ªa vaticinado, aquel asunto se extendi¨®. Marilyn remaba de todo, y cada mes su abogado se aparec¨ªa con una idiotez diferente que Paulrebat¨ªa, y pasaban a algo m¨¢s, pero Anders estaba seguro de que m¨¢s tarde o m¨¢s temprano todo terminar¨ªa. Lo m¨¢s duro ser¨ªa el momento de pelear custodia, as¨ª que en cierto punto, a Paul le conven¨ªa que Sophiafuera un poco m¨¢s grande y m¨¢s madura, porque ciertamente iban a interroga. Un tiempo despu¨¦s, Nathan ech¨® ¨²ltima pieza de ropa en su maleta de viaje y cerr¨®. Los ¨²ltimos meses hab¨ªan sido oscuros, y lo ¨²nico que lo sosten¨ªa era su hija. Sophi hab¨ªa querido hacer un viaje por su cumplea?os y Nathan hab¨ªa decididoce. -??Es en serio!? ?Es el cumplea?os de mi hija y me vas a dejar aqu¨ª? ?Lejos de e? -espeto Marilyn entrando sin permiso a habitaci¨®n del hombre. -Te permito entrada a esta casa una hora al d¨ªa para que est¨¦s con Sophia, y en cambio t¨² desperdicias tiempo tratando de hacerme sentir culpable-murmur¨® ¨¦l - ?Todav¨ªa no te has dado cuenta de que no funciona? -?Yo tengo derecho a estar con mi hija en su cumplea?os! ?Va a cumplir ocho y me los he perdido todos! -rem¨® mujer. -Sophia fue que organiz¨® el viaje y nos invito. Yo no tengo poder de decisi¨®n en eso. Si e no quiere que est¨¦s, entonces no est¨¢s y punto. Nathan pas¨® a sudo y Marilyn le golpe¨® espalda con frustraci¨®n. -?Eres un hijo de put@!?Es tu culpa que mi hija no me quiera! ¡ª le grit¨®. Nathan se dio vuelta y mir¨® con l¨¢stima. ¨C No, Marilyn, es tu culpa. Dada nuestra situaci¨®n el psic¨®logo determin¨® que era conveniente explicarle a Sophia c¨®mo funciona una familia, qu¨¦ es un divorcioo son los hermanastros. Sophia conoci¨® a otros ni?os de padres divorciados y convivi¨® con ellos¡­ y se dio cuenta de lo que le hiciste. Nadie tuvo que manip esta vez, e s entendi¨® que le mentiste. As¨ª que ahora asume esas consecuencias. Sali¨® de mansi¨®n y se subi¨® al auto, donde ya lo esperaban Sophi y el abuelo,y se fueron de viaje. Todo un mes estuvieron en los fiordos noruegos, en unrgo crucero, avistando ballenas, pero Nathan estaba dispuesto a cualquier cosa para hacer sentir bien a Sophia. -Creo que ya quiero regresar --- dijo ni?a un d¨ªa mientras se apoyaba en baranda del barco. ¨C ?Extra?as a tu mam¨¢? ¨C pregunt¨® Nathan. Sophia se qued¨® en silencio por un momento y suspiro. -?Est¨¢ mal decir que no? -pregunt¨®. ¨C Est¨¢ bien decir c¨®mo te sientes. ¨C Hubiera preferido que Amelie fuera mi mam¨¢ -dijo. Hac¨ªa tiempo que ni?a hab¨ªa empezado a ma por su nombrepleto,o si quisiera respeta m¨¢s¡ª. No deb¨ª pedirle que se fuera. -Sophi, ya hamos de esto -murmur¨® Nathan. - Lo s¨¦, pero el psic¨®logo tambi¨¦n me explic¨® lo que le ped¨ª, que devolviera a mi hermanito¡­ eso no estuvo bien -murmur¨® ni?a con tristeza, pero sin llorar. ¨²ltimamente se hab¨ªa vuelto retra¨ªda y pensativa, y para Nathan aque era una forma terrible de que madurara-. Vamos a volver a casa ya. No deber¨ªa perder el a?o en escu. Aque fue ¨²ltima vez que Sophia vio as ballenas. Cada vez que Nathan intentaba lleva al acuario de nuevo, e le dec¨ªa que ten¨ªa deberes, hasta eld¨ªa en que simplemente hab¨ªa respondido que ya era demasiado grande para ver ballenas, y Nathan supo que infancia de su hija se hab¨ªa terminado. El juicio sigui¨®, vida sigui¨®. Nathan enterraba cabeza en el trabajo de d¨ªa,part¨ªa con Sophia tantoo e se lo permit¨ªa y ensnoches, hasta medianoche, se encerraba en aque habitaci¨®n donde guardaba todos los recuerdos de Meli. Su coraz¨®n se destrozaba cada vez que recordaba, sab¨ªa que no estaba viviendo, que soloexist¨ªa por Sophia, y en lo que su hija crec¨ªa, el intentaba ahogar el dolor ocup¨¢ndose, as¨ª que lo ¨²nico que realmente estaba creciendo era empresa. 1 -Nos lleg¨® una solicitud que no podemos rechazar -dijo Paul un d¨ªa, entrando a su oficina: ?Mira esto!Viene del mism¨ªsimo Robert Kraft, due?o de los New Ennd Patriots. Quiere que manejemos cuenta publicitaria del equipo. ?Un rnzamiento! Eso dijo. Nathan revis¨® propuesta y asinti¨®. ¨C Bien, mandar¨¦ a uno de los directores¡­ ¡ª?No, no, no, no, no! ¨C lo interrumpi¨® Paul-. ?Estamos hando de millones aqu¨ª! No puedes mandar a un director, tienes que ir t¨² personalmente a har conKraft. Nathan mir¨® diri¨®n. El coach, Bill Belichick, propon¨ªa una reuni¨®n ens oficinas del estadio, quer¨ªa que Nathan viera jugar al equipo mientras abr¨ªan el primer juego de temporada delSuper Bowl. -?Ya te dije que odio los deportes? - pregunt¨® Nathan en voz baja. Ya s¨¦, pero el dinero y publicidad los aman. Prep¨¢rate - le avis¨® Paul -- ?Nos vamos en cuatro d¨ªas! Nathan suspiro pero no pudo negarse, era una cuenta enorme. As¨ª que cinco d¨ªas despu¨¦s llegaban al Gillette Stadium, hogar de los New Ennd Patriots, a quien animaban m¨¢s de sesenta y ocho mil espectadores. Las oficinas del due?o, Robert Kraft, no estaban demasiado alejadas de aquel bullicio, aunque por los pasillos internos solo transitaba el staff deljuego. Quiz¨¢s por eso a Nathan le sorprendi¨® tanto ver aque figurita peque?a agarrada des paredes. Una chicao de catorce o quince a?os caminaba tras ¨¦l, mientras el beb¨¦, probablemente de nueve o diez meses,intentaba dar algunos pasitos. Nathan no pudo evitar que se le enterneciera el coraz¨®n. Se agach¨® a pocos metros de ¨¦l y lo anim¨® con un gesto. Por aqu¨ª, campe¨®n, por aqu¨ª, ven. -El beb¨¦ se desprendi¨® de pared y se tambale¨® hacia ¨¦l, tropez¨® y Nathan lo agarr¨® antes de que se cayera-. ?Eso, eres muy fuerte! - le sonri¨® Seguro que ya pronto aprendes a caminar. -Es bien valiente, no le da miedo caerse - dijo muchachita. -?Es tu hermano? ¡ªNo, soy su ni?era solo por un ratito¡­ Bueno, ni muy ni?era, pero sus pap¨¢s me traen a los juegos, y a James legusta estar conmigo. 2 - James? -pregunt¨® Nathan al recordar el nombre de su abuelo-. James es un gran nombre -dijo d¨¢ndole un beso en cabecita y poni¨¦ndolo en los brazos de chica ¡ª. LA NOVIA EQUIVOCADA CAP铆TULO 56 LA NOVIA EQUIVOCADA CAP¨ªTULO 56 CAPITULO 56. ?Viva! Nathan se qued¨® mirandoo aque chica se llevaba al beb¨¦. Era un ni?o hermoso y fuerte. muy vivaz y risue?o. Se ve¨ªa muy lindo con aque mini camiseta del equipo con el n¨²mero 20, No pudo evitar pensar que si su hijo con Meli hubiera nacido quiz¨¢stendr¨¢ misma edad de ese beb¨¦. 1 -Y probablemente tambi¨¦n le habr¨ªamos puesto James -murmuro para s¨ª mismo con tristeza. 1 Pocos minutos despu¨¦s Paul lleg¨® junto a ¨¦l y juntos entraron as oficinas de Robert Kraft. Afuera el juegoenzaba, pero verdad era que Nathan no segu¨ªa ni ese ni ning¨²n otro deporte,as¨ª que realmente no le interesaba nada de lo que pudiera pasar ah¨ª. Robert Kraft ya pasaba de los setenta a?os y era un hombre muy agradable, pero muy firme con respecto a lo que quer¨ªa. Para alivio de Paul, Nathan y ¨¦l se entendieron de inmediato, pero se notaba que el due?o de los Patriots estaba ansiosopor terminars negociaciones. -Va a tener que disculparme, se?or King. Todo esto pueden arrerlo nuestros abogados y lo revisamos ma?ana si gusta, para firmar el contrato, pero debo ir a ver este juego. Es el primero de temporada para nuestro equipo y no me lo puedo perder ¨C sonri¨®el hombre. -Se ve emocionado. ?Hay buen pron¨®stico para este a?o? ¡ªlo anim¨® Paul. - ?Pues ro que s¨ª! De hecho me gustar¨ªa que vinieran conmigo a ver el juego. El a?o pasado no nos fue muy bien, pero fue porque Belichick se empe?¨® en mantener dereserva a nuestro quarterback estre -suspir¨® Kraft mientras caminaban hacia el palco principal¡ª. ?Pero este a?o no ser¨¢ as¨ª! ?Este a?o ese muchacho va a arrasar, tengo muchas esperanzas puestas en ¨¦l! i Lanning es un quarterback excepcional! Aquel apellido hizo que Nathanse detuviera en un segundo y agarr¨® firmemente del brazo a Kraft, deteni¨¦ndolo. -??Lanning!? ??Rex Lanning!? ¡ª Nathan no sab¨ªa si exmaba, demandaba o se ahogaba. ¨C ?Lo conoces? ¨C pregunt¨® Kraft -. Rex es nuestro quarterback, ha estado con nosotros por m¨¢s de un a?o ya, pero apenas ahora jugar¨¢ como titr en el equipo¡­ Nathan y Paul se miraron con expresi¨®n desencajada y Nathan solt¨® el brazo de Kraft para correr hastasalida m¨¢s cercana hacia el estadio. Ni siquiera ve¨ªa por d¨®nde iba, solo buscaba el final de aquellos corredores mientras aquel nudo en su garganta le imped¨ªarespirar. El bullicio del estadio era ensordecedor, y cuando Nathan lleg¨® al exterior sus ojos recorrieron el campo con desesperaci¨®n. Estaba aturdido y desesperado, y esa era una mbinaci¨®n. Los jugadores corr¨ªan, gente gritaba, y ¨¦l no ten¨ªa ni idea de qui¨¦n era qui¨¦n. De repente gente se levant¨®. Los Patriots estaban haciendo primera jugada importante de temporada. La enorme panta segu¨ªa imagen del quarterback corriendo, con el n¨²mero 20 en su camiseta. El quarterback corr¨ªa hacia adnte con pelota en mano, esquivando a un defensa mientras otro lo agarraba por camiseta. Lanning sigui¨® avanzando, intentando zafarse de aque garra, pero no pudo. El defensa estaba a punto de derribarlo cuando, con un movimiento de mu?eca, hizo que pelota vra por los aires. Fue unnzamiento perfecto, y el receptor alcanz¨® pelota en el aire mientras corr¨ªa por l¨ªnea de fondo. ?Los Patriots anotaban su primer Touchdown de temporada, a pocos minutos de empezar el partido! Todos los aficionados gritaban y vitoreaban. Nathan vio al quarterback quitarse el casco y tuvo que agarrarse de baranda porque ya no hab¨ªa dudas: aquel jugador era Rex, Rex Lanning. Era incre¨ªble, era imposible, pero all¨ª estaba ¨¦l, en carne y hueso. No estaba muerto. Nathan intent¨® abrirse paso entre multitud para llegar hasta ¨¦l, estaba a unos quince, quiz¨¢s veinte metros¡­ pero cuando lo vio correr hacias gradas se qued¨® paralizado de nuevo. Rex se acerc¨® a baranda m¨¢s baja, se impuls¨® sobre e para besar meji de una chicay le quit¨® a un beb¨¦ des manos. A Nathan le bast¨® un segundo para reconocer a aque mujer, y a aquel ni?o que re¨ªa sobre los hombros de Rex, mientras el muchacho hac¨ªa subaile de victoria. Era el beb¨¦, el que hab¨ªa visto en el corredor... "James...", pens¨®, "iMeli!" ?Era e! ?Estaba all¨ª, sonriendo, celebrando, cargando a su hijo! ?Su hijo¡­!¡± Las piernas simplemente le faron,s l¨¢grimas corr¨ªan por susmejis sin que pudiera evitarlo. ?Meli estaba viva! Paul lleg¨® junto a ¨¦l y lo sostuvo, porque de lo contrario parec¨ªa a punto de desmayarse, pero Nathanse desprendi¨® de sus manos y atraves¨® aque multitudo si su vida dependiera de eso. Alcanz¨® el pasillo entre los asientos, diez o doce fs por encima de donde Meli recib¨ªa de nuevo a su hijo para que Rex siguiera jugando. E se gir¨® para colocarlo de nuevo en su sillita con una sonrisa y no supo por qu¨¦, jam¨¢s lo sabr¨ªa, pero eraosi algo mara, algo que hizo pasear mirada sobre aques gradas llenas de gente y detene en ¨¦l. ¨C Nathan¡­ - Meli sinti¨® que el aire se escapaba de su cuerpo mientras se ve¨ªan fijamente a losojos,o si el mundo alrededor no existiera. Hab¨ªa pasado tanto tiempo, y ahora estaban de nuevo frente a frente. La mirada de Nathan pas¨® de Meli al beb¨¦ y e se estremeci¨®, viendoo ¨¦lse llevabas manos a la cabeza, mes¨¢ndose los cabellos, y retroced¨ªa. -?Qu¨¦date con el beb¨¦! ¨C le dijo a chica que ven¨ªa con e y que le hac¨ªas veces de ni?era de James. Corri¨® gradas arriba y empez¨® a marlo, pero entre el griterio de gente no sab¨ªa si ¨¦l no escuchaba o no quer¨ªadetenerse. Alcanz¨® los corredores internos y grit¨® su nombre con desesperaci¨®n, sin saber si ir a izquierda o a la derecha. -?Nathan...! ?Nathan! Una mano se cerr¨® sobre su brazo y alguien tir¨® de e. Meli ni siquiera tuvo que pensarlo, su espalda se estamp¨® violentamente contra pared y ese cuerpo que ten¨ªa prisionera en un segundo y esas manos y esa bocaque remaba suya... todo eso era de Nathan. Sinti¨® el sabor de sus l¨¢grimas mezdas con aquel beso feroz y cuando sus manos acariciaron, fueo si quemaran. ¨C iNathan¡­! -exm¨® e contra susbios. No pod¨ªa pensar, no pod¨ªa respirar y mucho menos cuando ¨¦l levant¨® una de sus piernas y se enrosc¨® alrededor de su cintura para fundia¨²n m¨¢s contra ese cuerpo duro y musculoso. N?velDrama.Org owns this. Susbios se separaron un poco y los de Nathan temron con aquel sollozo reprimido. -?Nathan! - exm¨® Meli, asustada mir¨¢ndolo a los ojos, ?Qu¨¦ pasa, qu¨¦ haces aqu¨ª..?? -Est¨¢s viva¡­ -susurr¨® Nathan aturdido,o si aques dos pbras fueran suficientes para confundirlo. Tom¨® cara de Meli entre sus manos y apoy¨® su frente en e, cerrando los ojos mientras lloraba en silencio- ?Por dios, est¨¢sviva! Meli lo miro fijamente y sinti¨® ques l¨¢grimas volv¨ªan a brotar de sus propios ojos. ?Qu¨¦ quer¨ªa decir con eso? ?C¨®mo que "viva"? -?Nathan! Pero ¨¦l solo tante¨® pared tras e, abri¨® la primerapuerta que encontr¨® y meti¨® en un cuarto que ni sab¨ªa de qu¨¦ era, solo que los dejaba apartados de gente. -?Est¨¢s viva! - solloz¨® contra su cuello mientras abrazaba y Meli se puso r¨ªgida. -?Pero ro que estoy viva, Nathan! ??De qu¨¦ has!? ?M¨ªrame! ¨C Meli lo sacudi¨®, rode¨¢ndoles mejis cons manos y vio lo destrozado queestaba. -??Por qu¨¦ no me lo dijiste!? - le rem¨® ¨¦l con desesperaci¨®n-. ??Tanto te costaba marme y decirme que no estabas muerta, que no te hab¨ªa pasado nada enese idente!? ?i Tienes idea de c¨®mo hemos estado Sophia y yo todo este tiempo!? Meli se puso l¨ªvida en un segundo, retrocediendo. :-i?De qu¨¦ has?! ?C¨®mo que muerta...? ?Yo no...? E y Nathan se quedaron mir¨¢ndose, confundidos, durante un instante que pareci¨® eterno. -?No estabas en ese avi¨®n? -murmur¨® Nathan con los ojos inundados en l¨¢grimas. -Subimos, pero tuvieron que bajarnos porque yo no paraba de vomitar por el¡­ ¨C Meli se detuvo, temblorosa. ¨C Por el beb¨¦ -termin¨® Nathan por e¡ª. Sophia me lo dijo. ?Me lo dijo ese mismo d¨ªa cuando supimos del idente! ?Por qu¨¦ me lo ocultaste? ?Por qu¨¦ no maste¡­? -?ro que m¨¦! -replic¨® Meliy luego se abraz¨® el cuerpo con impotencia¨C. ro que m¨¦. Intentamosunicarnos muchas veces pero tu tel¨¦fono estaba apagado. Cuando mamos a l¨ªnea fija de casa, una mujer le contest¨® a Rex, le dijo que t¨² estabasde vacaciones en Europa con toda tu familia, y que te avisar¨ªa tan pronto pudiera contactarte... -?Eso no es cierto! ?No est¨¢bamos en Europa, est¨¢bamos en casa, est¨¢bamos todos en casa, destruidos! ?Nadie pod¨ªa decirte que¡­! ¨C Nathanse detuvo, sintiendo que todass fuerzas por fin se le terminaban, y Meli corri¨® hacia ¨¦l, sosteni¨¦ndolo y ayud¨¢ndolo a sentarte. -Lo siento -susurro e-. Jam¨¢s quisestimarte, jam¨¢s. De verdad pens¨¦ que sab¨ªas que estaba viva, y hab¨ªas decidido seguir con tu vida. -No me dijiste que estabas embarazada -murmur¨® Nathan mir¨¢nd a los ojos. --Iba a hacerlo, pero luego pas¨® todo lo de Marilyn y yo¡­. le promet¨ª a Sophia que no te lo dir¨ªa, que no separar¨ªa de ti. Lo siento, pero los dos sabemos que e siempre ha estado primero para m¨ª ¨Cmurmur¨® Meli y Nathan asinti¨® con una sonrisa llena de l¨¢grimas. -Es incre¨ªble c¨®mo lo primero que me enamor¨® de ti, fue lo que te hizo alejartede m¨ª ¨C murmur¨® ¨¦l acariciando su rostro-. ?Dios, te extra?¨¦ tanto! ?He estado ahog¨¢ndome sin ti! Nathan tir¨® de e, encontrando susbios en un nuevo beso lleno de necesidad. Estaba viva y eso era todo lo que le importaba. La rode¨® con sus brazos en una espiral posesiva y llena de deseo, y Meli no se resisti¨®. Se rindi¨® a sus besos, a sus caricias y a aque sensaci¨®n de plenitud que solo era capaz de sentir cuando estaba con ¨¦l. Sus lenguas se encontraron y exploraron mutuamente, hambrientas de sentir y de recordar. La necesidad se convert¨ªa en un deseo ardiente que amenazaba con consumirlos, y sus cuerpos reionaron al un¨ªsono ante aque ma. En un instante, no supo cu¨¢ndo, Meli se encontr¨® sentada sobre ¨¦l, a punto de olvidar al resto del mundo, cuandopuerta de aquel peque?o cuarto se abri¨® y escucharon el sonido de un obturador al mismo tiempo que se encend¨ªa el sh de una c¨¢mara. 3 -??Paul!? ?Est¨¢s loco? ? ?Qu¨¦ haces!? ¡ª le grit¨® Nathan y desde puerta el abogado rio a carcajadas.s -?Yo??Nada! -dijo con alegr¨ªa recordando el pasado -. Solo estoy reuniendo evidencia de que ese fuego tuyo¡­ LA NOVIA EQUIVOCADA CAP铆TULO 57 LA NOVIA EQUIVOCADA CAP¨ªTULO 57 CAPITULO 57. ?Lo eres? ?Eres su mujer? Meli sonri¨® emocionada y se baj¨® de encima de Nathan mientras iba a colgarse del cuello de Paul, que abrazo con fuerza. -?Todav¨ªa no me lo creo! -exm¨® el hombre emocionado ¡ª ?De verdad est¨¢s viva, muchacha! This belongs ? N?velDra/ma.Org. Meli mir¨® a Nathan y pudo ver el mismo alivio triste en los ojos de los dos. -Yo avis¨¦ que estaba bien, Paul, te juro que yo avis¨¦ ¨C le dijo y el abogado frunci¨® el ce?o mirando a Nathan. -Una mujer les contest¨® cuando maron, les dijo que mi familia y yo est¨¢bamos de vacaciones en Europa ¨C le explic¨® ¨¦l, y ni por un momento se le ocurri¨® poner en duda aquello. -?Pero nadie en casa se atrever¨ªa a decir algo as¨ª! ?Qui¨¦n podr¨ªa¡­? ?Marilyn! -gru?¨® Paul furioso mientras negaba-. ?Maldita bruja! ?Es que no se cansa de hacer da?o? Meli los observ¨® con una mirada interrogante. Al asumir que Nathan hab¨ªa seguido con su vida, tambi¨¦n hab¨ªa asumido que estaba de vuelta con su esposa, pero escuchar a Paul decir aquello era extra?o. Por suerte no tuvo que preguntar, porque el abogado se fue de lengua en un segundo. ¨C Nathan y e se est¨¢n divorciando desde ese d¨ªa. Las cosas est¨¢n muy tensas. A Meli se le encogi¨® el coraz¨®n. -Sophi -murmur¨®. Meli no pod¨ªa describir todass mariposas que reviv¨ªan en su est¨®mago mientras escuchaba que Nathan estaba divorci¨¢ndose, pero sab¨ªa que Sophia deb¨ªa estar pas¨¢ndolo mal. ¡ª Est¨¢ siendo dif¨ªcil para e, pero no precisamente por separaci¨®n. Creo que tener a su madre cerca no le ha hecho ning¨²n bien -murmur¨® Nathan -. Por desgracia es algo que no puedo arrer al cien por ciento. Pero ya haremos de eso m¨¢s tarde. ¨C Nathan pas¨® lo brazos alrededor de e y bes¨® su cabeza-. Ahora, por favor, d¨¦jame ver a James. Meli lo mir¨® sorprendida. ¨C ?C¨®mo sabes que se ma James? -Ya lo conoc¨ª, hace un rato, ni?era de medio tiempo lo persegu¨ªa por un corredor cuando intentaba caminar solito -respondi¨® Nathan con el coraz¨®n enternecido¨C ?Puedo verlo? Cualquier otro hombre en su lugar estar¨ªa dando gritos y remando que Meli no le hubiera hado sobre su hijo, pero no ¨¦l, porque Nathan ya hab¨ªa probado durante m¨¢s de un a?o el dolor de creerlos muertos,o para ponerse a remar cualquier cosa menor que esa. ¡ªro que s¨ª, vamos¡­ ¡ªMejor tr¨¢elo con nosotros. Tenemos un palco privado en el segundo nivel ¡ª interrumpi¨® Paul y luego mir¨® a Nathan-. Est¨¢s pasando por un divorcio contencioso, es mejor si esto no sale en televisi¨®n nacional, Paul le dio a Meli el n¨²mero del palco y diez minutos despu¨¦s el abogado hac¨ªa un puchero al ver a Meli entrar con aque preciosura de ni?o. Mientras Meli observaba en silencio, Nathan lloraba de alegr¨ªa al sostener a su hijo, por primera vez sabiendo que era suyo. Sus ojos briban mientras lo abrazaba y le hac¨ªa mimos. ¡ª?Te dije que nos ver¨ªamos pronto, campeon! ¡ªdijo d¨¢ndole un beso en cada meji mientras el beb¨¦ re¨ªa-.?Qu¨¦ hermoso eres, hijo! ?Est¨¢s hecho un ni?o fuerte y grande! Nathan lo tuvo en brazos, apreci¨¢ndolo y disfrut¨¢ndolo hasta que Paul se lo quit¨®. -A ver a ver, que yo tambi¨¦n tengo derecho a ver al nieto -y de ah¨ª en adnte nadie se lo pudo quitar a Paul. El juego pas¨® demasiado r¨¢pido mientras Nathan disfrutaba de aque alegr¨ªa inmensa de estar con su hijo; pero cuando solo faltaban unos pocos minutos para terminar el partido, Meli carg¨® a su beb¨¦. ¨C Debo irme -murmur¨®¡ª. Tengo que estar en el final del juego con Rex. A Nathan le volvi¨® a cabeza lo que le hab¨ªa dicho muchacha que cuidaba a su hijo, pero Meli le entreg¨® una tarjeta con un tel¨¦fono y sonri¨®. ¨C Escr¨ªbeme. Vamos a vernos de nuevo -dijo d¨¢ndole un beso en meji, tan cerca de boca que Nathan se estremeci¨®. No pudo decir nada mientras ve¨ªa salir y volver a su puesto ens gradas. El partido termin¨® a favor de los Patriots, que ganaban su primer juego en esa temporada. Vio a Rex abrazar a Meli, cargar a su hijo y celebrar con ellos esa victoriao si fueran su mujer y su hijo, y no pudo evitar que aque punzada de celos y miedo lo atenazara. Dos horas despu¨¦s estaba tenso, cuatro horas despu¨¦s estaba simplemente desesperado, as¨ª que dej¨® de pensar y simplemente escribi¨® un mensaje al n¨²mero que Meli le hab¨ªa dado. ¡°?Podemos vernos?¡± La respuesta fue una diri¨®n, y en cuesti¨®n de minutos Nathan estaba listo para salir. Estacion¨® el auto de renta frente a una peque?a vi en un hermoso barrio residencial de ciudad, y todos sus temores se vieron justificados cuando ley¨® aquel nombre en el buz¨®n de entrada: Familia Lanning. Se arm¨® de valor para tocar a puerta y se sorprendi¨® cuando Meli le abri¨®, descalza, con un pijama de animalitos y una enorme sonrisa. Cualquier otra lo habr¨ªa recibido en lencer¨ªa fina, solo e era capaz de conquistarlo con un pijama de animalitos. 2 ¡ª H -murmur¨® Nathan y e le hizo una se?al para que entrara. ¨C H ¨Crespondi¨® Meli con los ojos brintes y una enorme sonrisa. -?Est¨¢s bien? Digo¡­ ?d¨®nde est¨¢ Rex? Vives con ¨¦l ?no? Mir¨® alrededor del sal¨®n, estaba lleno de fotos de ellos tres, aunque mayor¨ªa eran de Meli con el beb¨¦. ¨CS¨ª, Rex y yo vivimos juntos -dijo Meli sin arar nada m¨¢s ¡ª ?Quieres ver a James? Nathan asinti¨® con el coraz¨®n encogido y sigui¨® hasta habitaci¨®n de James. El beb¨¦ ya estaba ba?adito y cenado, as¨ª que le faltaba poco para dormirse. En siguiente hora Nathan se dedic¨® a corretearlo por toda habitaci¨®n mientras el beb¨¦ intentaba caminar y correr. ¨C?Dios, es Mister Tropiezo! ?Igualito a ti! -se rio Nathan levant¨¢ndolo en brazos por fin.. Meli lo acun¨® para dormirlo y se burl¨® de Nathan cuando pas¨® por sudo. ¨C?C¨®mo est¨¢ esa cadera, se?or Viejito? ¨C Oye! ?M¨¢s respeto! En pocos minutos ya James estaba dormido y muchacha lo acostaba en su cunita y apagaba luz. ¨C Meli¡­ Me gustar¨ªa que Sophia lo conociera, que los viera a los dos. ?Y el abuelo tambi¨¦n! i Demonios, todos nosotros hemos estado extra?¨¢ndote mucho! Amelie apoy¨® espalda en pared del corredor y se qued¨® pensativa. ¨C Entonces tr¨¢elos. Porque yo no voy a regresar all¨¢. Nathan frunci¨® el ce?o. -?Esto te molesta? Nosotros somos su familia¡­ -?Nathan, te est¨¢s divorciando! De una mujer que ha demostrado no estar muy equilibrada, porque si de verdad fue e que contest¨® al tel¨¦fono ese d¨ªa, tiene que ser muy m o estar muy loca para hab¨¦rselo cado sabiendo que su propia hija estaba sufriendo-sentenci¨® Meli -. ?As¨ª que no me pidas que arriesgue a mi hijo frente a una mujero esa! Yo tambi¨¦n quiero que James conozca a su otra familia, porque debes entender que nosotros tambi¨¦n tenemos una familia aqu¨ª, pero no voy a poner a mi hijo en medio de tu divorcio. ?Entendido? Nathan se estremeci¨®. Aque voz era firme y determinada. La ni?a rebelde hab¨ªa quedado atr¨¢s hac¨ªa dos a?os, ahora hab¨ªa una mujer madura, seria, capaz de valorars consecuencias des decisiones que tomaba. -Entiendo ¨C der¨®, pero aque espina de duda estaba mat¨¢ndolo- . ?Puedo preguntarte algo? Rex¡­ ?d¨®nde est¨¢? -Sali¨® a festejar primera victoria de temporada con los dem¨¢s jugadores ¨C respondi¨® e. Nathan dud¨® por un momento, luego tom¨® mano de Meli y se acerc¨® a e, aprision¨¢nd suavemente contra pared mientras cerraba los ojos. No sab¨ªa c¨®mo preguntarle aquello, ten¨ªa miedo de respuesta pero sab¨ªa que deb¨ªa hacerlo. ¨C La chica que estaba cuidando a James dijo que ¡°sus padres¡± llevaban a los juegos. ?Es as¨ª, Meli? ?Rex es el padre de mi hijo? ?Est¨¢s¡­ est¨¢s con ¨¦l de verdad? ¡ªpregunt¨® tratando de contener aque desesperaci¨®n que amenazaba con consumirlo. -?Quieres saber si me acuesto con ¨¦l? Quiero saber si eres su mujer ¨Csentenci¨® ¨¦l mir¨¢nd a los ojos¡ª. S¨¦ que no tengo derecho a remarte nada¡­ pero estoy muri¨¦ndome por besarte de nuevo ¨C Meli cerr¨® los ojos y ahog¨® un gemido mientras sent¨ªa punta de nariz de Nathan paseando por su meji¡ª. Me estoy muriendo por faltarte al respeto y no puedo hacerlo si le perteneces a otro, as¨ª que resp¨®ndeme. ?Lo eres? ?Eres su mujer? Por toda respuesta Meli se impuls¨® ens puntas de los pies y tom¨® su boca. Pas¨® los brazos alrededor de su cuello y enred¨® su lenga con de Nathan en una demostraci¨®n perfecta de pasi¨®n y deseo. Nathan atrajo m¨¢s contra su cuerpo, mientras una eri¨®n salvaje de desataba contra el calor h¨²medo de su sexo a trav¨¦s de t del pijama. La deseaba con una intensidad que casi lo asustaba. No le importaba nada m¨¢s en el mundo en ese momento, solo quer¨ªa estar dentro de Meli, fundirse con e y olvidar todo lo dem¨¢s. -Tu hijo se ma James Rex Wilde -susurr¨® Meli sobre susbios ¨C Rex lo adora,o se quiere a un sobrino, ya m¨ª jam¨¢s me ha tratado de otra forma queo su hermana. As¨ª que no, no soy su mujer. Nunca lo he sido. Y aunque lo hubiera sido, no le pertenezco a nadie. Nathan tom¨® cara de Meli entre sus manos y mir¨® a los ojos. Le costaba creer lo que estaba oyendo, porque no pod¨ªa entender que otro hombre simplemente no se derritiera por Melio ¨¦l, pero sab¨ªa que era verdad porque e jam¨¢s le mentir¨ªa. Y aunque no ten¨ªa derecho a remarle nada, no pod¨ªa resistirse al deseo de provoca. 1 -?Mentirosa! -murmur¨® antes de atrapar susbios en un beso violento-. ?T¨² eres m¨ªa¡­ solo necesitas que yo te lo recuerde!. LA NOVIA EQUIVOCADA CAP铆TULO 58 LA NOVIA EQUIVOCADA CAP¨ªTULO 58 CAP¨ªTULO 58. Quiero que vuelvas a ser feliz Meli no pod¨ªa pensar, ya no era capaz. Lo ¨²nico que sab¨ªa era que despu¨¦s de todo aquel tiempo, Nathan King segu¨ªa despertando en e sensaciones que no pod¨ªa ignorar. Su piel vibraba bajo su calor, sangre se descontrba en sus venas y a pesar de que estabanpletamente pegados, para e no era suficiente. Jade¨® cuando sinti¨® sus besos bajando por su cuello, sus manos por su espalda y Nathan levant¨® pors nalgas para hace cerrars piernas a su alrededor. -A izquierda ¨C dijo Meli entre besos, ¡­tu otra izquierda. La puerta¡­ Nathan abri¨® cerr¨® luego con el pie, mientras llevaba a cama. La bes¨® con desesperaci¨®n, porque el hambre que hab¨ªa sentido por e durante todos aquellos meses hab¨ªa despertado a aque fiera que hab¨ªa en ¨¦l. Acarici¨® y bes¨® cada cent¨ªmetro de su piel mientras desnudaba, deseando que no terminara nunca. Se sent¨ªa completamente vulnerable, dej¨¢ndose llevar pors sensaciones que aque mujer despertaba en ¨¦l, pero tambi¨¦n adoraba eso. La hizo caer de espaldas en cama y escuch¨® re¨ªr. ¨C Solo te falta m¨²sica, viejito-susurr¨® e. ¨C No te r¨ªas, que s¨¦ que esto te encanta. Meli se mordi¨® elbio inferior mientras ¨¦l se quitaba ropa con movimientos lentos y sensuales. Ten¨ªa los m¨²sculos definidos y tensos,o para pasarle lengua hasta gastarlo. Pero ni siquiera hab¨ªa terminado y Meli no pudo aguantarse m¨¢s. Tir¨® de ¨¦l y comenz¨® a besarlo de nuevo mientras sus manos recorr¨ªan incansablemente su cuerpo y acababa de desvestirlo. -Oye¡­ yo me quer¨ªa poner tierno -se quej¨® Nathan y Meli lo mir¨® a los ojos. -?En serio? ?Y si te pones tierno para todos los otros asaltos, campe¨®n? -?Me parece justo! ¨Cedi¨® ¨¦l devorando su boca. La deseaba tanto que aquello de ternura iba a matarlo de sobre excitaci¨®n. Bastaban dos besos para tenerlo duroo una piedra contra e. La apoy¨® en primera pared que hab¨ªa y Meli solt¨® un gemido cuando sinti¨® que Nathan tocaba con suavidad su centro palpitante. Se estremeci¨® entre gritos y jadeos mientras aquel deseo se concentraba en su vientre y entre los dos se desataba el caos. Jadeos, besos sudor, manos que no alcanzaban para acariciar y bocas que no alcanzaban para morder. -?Este es el maldito cielo! -gru?¨® desesperado mientras se met¨ªa una des rosadas ares en boca y chupaba con un suspiro de gusto. La sinti¨® tensarse mientras met¨ªa un par de dedos dentro de e y los mov¨ªao si intentara rascarle unaez¨®n muy antigua. ¨C?Espera¡­ ?Qu¨¦¡­? ?Nathan! ¨Cgiro e sintiendoo aqueltigazo de deseo se concentraba en su vientre con ferocidad. Jam¨¢s hab¨ªa sentido algoo aquello, Nathan siempre le hab¨ªa provocado orgasmos maravillosos pero aquello era distinto. Era morbosa forma en que le recorr¨ªa el cuerpo desnudo con los ojos, y cuando sinti¨® su boca en su sexo supo que estaba a punto de gozaro nunca. Nathanm¨ªa, chupaba y saboreaba mientras sus dedos jugaban en su cl¨ªtoris y baban en su interior, haci¨¦nd retorcerse de cer. N?velDrama.Org exclusive content. ¨CNathan, por favor¡­ ¡ª-suplic¨® e, sintiendoo su cuerpo ard¨ªa de deseo. -?Quieta, mu?eca, no te muevas! ¨C le orden¨® ¨¦l, manteni¨¦nd pegada a pared con su cuerpo. Eso, beb¨¦, d¨¢melo¡­ ¨C le dijo mientras masturbaba con fuerza su vagina h¨²meda y resbalosa-. As¨ª¡­ d¨¢melo, nena¡­ En cuesti¨®n de segundos Meli sinti¨® que toda fuerza de su cuerpo que escapaba en aquel cl¨ªmax maravilloso junto a una cantidad perfecta squirt que hizo re¨ªr a Nathan. E gimi¨® en su boca cuando ¨¦l levant¨® una de sus piernas y se coloc¨® en cintura para poder pra profundamente. Nathan entr¨® en e, cent¨ªmetro a cent¨ªmetro, sintiendoo sus cuerpos se fund¨ªan en uno solo a medida que avanzaba. -?Este viejito todav¨ªa tiene sus trucos, ni?a! -susurr¨® en su o¨ªdo mientras Meli se aferraba a su cuerpo y ¨¦lenzaba a moverse a un ritmo salvaje. Meli grit¨®, perdida en aquel torrente de cer que era el miembro de Nathan desliz¨¢ndose dentro de e, abri¨¦nd en canal mientras su sexo lo abrazaba y lo apretabao si quisiera devorarlo. -?Dios, te deseo tanto! -gimi¨® e, perdi¨¦ndose ens sensaciones de su cuerpo una vez m¨¢s ¨C ?Ahhh! ?M¨¢s¡­, Nathan¡­! -?M¨¢s, nena, en serio? -?Por favor¡­! -suplic¨®. Mientras Nathan praba, Meli sent¨ªa que su cuerpo temba y palpitaba de cer. Arque¨® espalda y grit¨® mientras ¨¦l empujaba con m¨¢s fuerza. En un segundo estaba al borde del ¨¦xtasis, y al otro Nathan cargaba hasta el borde de cama. ¨CDame tus piernas-susurr¨® con voz ronca y Meli obedeci¨®, conteniendo el aliento mientras Nathan pasaba aquellos dos brazos poderosos bajo sus rodis y abr¨ªapletamente para ¨¦l. Aque posici¨®n dejabapletamente vulnerable, y ¨¦l no dud¨® en aprovecharlo embisti¨¦nd con fuerza, empujando aquel miembro dentro de e una y otra vez, generando un sonido pegajoso a medida que su sexo se resbba contra el suyo. ¨C ?Dios, Nathan¡­!-grit¨® e cuando ¨¦lenz¨® a bombear de nuevo. Sent¨ªa c¨®mo tocaba su final y presionaba todav¨ªa. El mundo se detuvo para Meli mientras sent¨ªa el cer recorrer su. cuerpo, y lo ¨²nico que pudo hacer fue agarrarse a Nathan y dejarse llevar por aque locura -?Eso, nena¡­!-gru?¨® ¨¦l mientras o¨ªa gemir desesperada. Los movimientos de Nathan eran cada vez m¨¢s salvajes y apresurados. El ¨²nico pensamiento que rondaba por su mente era hace gozar lo m¨¢ximo posible, quer¨ªa ve correrse mil veces m¨¢s y correrse dentro de e. Meli gem¨ªa entrecortadamente, agarrada as s¨¢banas, sintiendo todo el cuerpo palpitando mientras segu¨ªan movi¨¦ndose fren¨¦ticamente, con cada potente embestida, sent¨ªa que su deseo aumentaba, subiendo m¨¢s y m¨¢s, hasta que finalmente se vio consumida por un orgasmo cegador. La boca de Nathan se encontr¨® con suya, sus cuerpos chocaron en un abrazo perfecto y lo escuch¨® gru?ir su nombre mientras se corr¨ªa con un cl¨ªmax poderoso que estall¨® dentro de e. Agotado y sin aliento, se derrumb¨® a sudo y atrajo para abraza. Aquel hab¨ªa sido el mejor sexo del mundo para ambos; esabinaci¨®n salvaje y apasionada que los hab¨ªa hecho sentiro si ninguna otra persona pudiera llegar a satisfacerlos nunca m¨¢s. -Te amo, Meli ¨CSusurr¨® contra su cabello y acarici¨® su rostro mir¨¢nd a los ojos¨C. No he dejado de amarte ni un solo d¨ªa. -Yo te amo m¨¢s-murmur¨® e. Nathan acarici¨® despacio,o si quisiera aprender todo su cuerpo en memoria de sus dedos y de repente se detuvo sobre su sexo. -Oye, ?por d¨®nde rayos sali¨® mi hijo? iporque por aqu¨ª no fue! -se rio. ¨C No, no fue parto natural -dijo e mostr¨¢ndole una cicatriz sobre su abdomen que casi no se ve¨ªa . Los doctores decidieron que fuera ces¨¢rea por¡­ bueno, ya sabes¡­ -Se toc¨® cabeza y Nathan se incorpor¨® sobre un codo para mira. -?Y c¨®mo va eso, nena? ?Est¨¢s bien? ¡ªpregunt¨® preocupado. - S¨ª, hasta ahora s¨ª. Me hacen chequeos cada dos meses, pero hasta ahora estoy bien. -Gracias a Dios ¨C murmur¨® ¨¦l bes¨¢nd. Se acurrucaron juntos y el cansancio los venci¨® al menos por una hora, hasta ques luces de un coche despertaron a Meli, que senz¨® apurada de cama. -?Mi marido! ?Corre! ?Lev¨¢ntate! -grit¨® y Nathan empez¨® a ponerse ropa apurado hasta que se detuvo. 6 ¨C ??C¨®mo que tu marido!?-gru?¨® al ve muerta de risa. -?Ven, te voy a ense?ar! ?Hay que salvarle el trasero a Rex! Nathan se puso solo el pantal¨®n y sigui¨® a Meli, que ya en pijama fue a cocina y agarr¨® un sart¨¦n. Un minuto despu¨¦s abr¨ªa puerta y le apuntaba con el sart¨¦n a Rex, que se besaba con una rubia en un auto. -?Rex Lanning! -grit¨® Meli¨C ??C¨®mo te atreves a llegar a esta hora y con una zorra!? ??Es que no tienes ning¨²n respeto por madre de tu hijo!? Rex sali¨® del auto del auto a tropezones mientras rubia le gritaba. ¨C?Eres casado, infeliz? ??Tienes esposa!? ¡ª-?Tiene esposa, hijo y marido! -exm¨® Nathan afinando voz detr¨¢s de e y poni¨¦ndoses manos ens caderas con un gesto teatral y luego llev¨¢ndose una al pecho-. ?C¨®mo puedes hacernos esto, Rex!? ?Los tr¨ªos no se pueden hacen entre cuatro! ?Solo te digo eso! 9. Rex se puso a toser a todo lo que daba y rubia lenz¨® un tac¨®n a cabeza. -Asqueroso! ?Borra mi n¨²mero, no se te ocurra marme! ¨C le grit¨® mientras aceleraba el auto. Meli levant¨® mano y Nathan choc¨® los cinco. -?Misi¨®n cumplida! Rex camin¨® hasta casa y se nt¨® dnte de Nathan, observ¨¢ndolo con severidad. ¡ªMeli me cont¨® lo que pas¨®. Lamento que tu hija haya pasado unos a?os malos por eso, pero de verdad avisamos. -Lo s¨¦ ¨Crespondi¨® Nathan. ¨C Dicho eso, ese ni?o que est¨¢ all¨¢ adentro tambi¨¦n es m¨ªo. Lo vi nacer, le he limpiado el culo y me ha meado encima. Mis padres son sus abuelos. Esta es su casa, y yo tambi¨¦n soy su familia. Antes de que te d¨¦ un ataque de celos pendejos de esos que te dan solo te lo advierto: no vas a alejarlo de m¨ª ¨C der¨® y no hab¨ªa en su tono ni una gota de humor. Nathan se meti¨®s manos en los bolsillos y asinti¨®. -Lo entiendo. Y no tengo ninguna intenci¨®n de separar a tu familia ¨C respondi¨® Nathan-. Pero si me permites, me gustar¨ªa sumar m¨ªa a ecuaci¨®n. Rex asinti¨® conforme. -Bien¡­ Vamos a necesitar una casa m¨¢s grande -murmuro mientras empezaba a sonre¨ªr-. Y me viene bien que hagan turnos para espantarme as mujeres. -?No te preocupa tu reputaci¨®n? -se burl¨® Nathan. ¨C No, eres bastante bonito, aqu¨ª lo importante es tener buen gusto. Si creen que no soy gay se van a acostar conmigo, y si creen que soy gay yo me acuesto con es para demostrarles que no lo soy ¨Crio Rex. -?Y eso es tener mentalidad ganadora! ¨Cse carcaje¨® Nathan palmeando su espalda mientras entraban a casa-. Ahora vamos a tomarnos el whisky de paz. Dos d¨ªas despu¨¦s, cuando los asuntos con Kraft y cuenta publicitaria de los Patriots estuvieron concluidos, Meli pa?¨® a Nathan al aeropuerto. ¨C Voy a estar de vuelta lo m¨¢s pronto posible -dijo Nathan cargando al peque?o James-. Dios, me cuesta en el alma separarme de ustedes! -murmur¨® con los ojos cristalizados mientras besaba cabecita de su hijo y abrazaba a Meli. -Solo ser¨¢n unos d¨ªas -dijo e. -S¨ª, solo unos d¨ªas ¡ª asegur¨® Nathan. Paul tambi¨¦n se despidi¨® y casi tuvo que arrastrarlo para que se subiera al avi¨®n, pero Nathan sab¨ªa que haber encontrado a Meli y a su hijo con vida solo era mitad de su felicidad, porque tambi¨¦n ten¨ªa otra hija que desde hac¨ªa demasiado tiempo ya que era infeliz. ¨C?Papi? ¨CSophia se sorprendi¨® cuando lo vio haci¨¦ndole el mismo maleta ¡ª ?Qu¨¦ pasa? Nathan se agach¨® frente a e y sonri¨® con una mirada luminosa. 2 -Vamos de viaje, mi amor. El abuelo, t¨² y yo nos vamos de viaje ¨C le dijo abraz¨¢nd-. Voy a llevarte al lugar m¨¢s hermoso del mundo, porque quiero que vuelvas a ser feliz, hija. Solo quiero que vuelvas a ser feliz, LA NOVIA EQUIVOCADA CAP铆TULO 59 LA NOVIA EQUIVOCADA CAP¨ªTULO 59 CAP¨ªTULO 59. Esto eso un sue?o El avi¨®n privado era algo normal para Sophia, pero no dejaba de preguntarse cu¨¢l era ese lugar maravilloso donde su pap¨¢ dec¨ªa que iba a ser feliz de nuevo. Se puso a dibujar y a escuchar m¨²sica mientras despegaban y Nathan se llev¨® al se?or King hacia el fondo del avi¨®n. Le tom¨® poco tiempo y un buen vaso de bourbon explicarle lo que hab¨ªa pasado con Meli, y el pobre anciano estaba conmocionado, pero indudablemente feliz. -??Es en serio, hijo!? -Te lo juro, abuelo. Paul tambi¨¦n estuvo con ellos -respondi¨® Nathan y Paul asinti¨® palmeando el hombro del abuelo-. Ahora mismo vamos a verlos. El abuelo estaba m¨¢s emocionado que nunca al saber aque noticia, y en especial que ten¨ªa un nietecito que ya casi caminaba. Llegaron a Boston en poco tiempo y fueron directamente a casa de Meli. En ese momento Rex estaba en pr¨¢cticas y muchacha estaba esper¨¢ndolos, ansiosa. Estaba preocupada por rei¨®n de Sophia, Meli sab¨ªa lo mal que se hab¨ªa sentido al saber que le hab¨ªan ocultado que o queria que pensara que e tambi¨¦n hab¨ªa estado escondi¨¦ndose. AS Pero finalmente aque puerta se abri¨® y Sophia entr¨® de mano de su padre. En medio de s, sobre alfombra, hab¨ªa un ni?o jugando, y sentada frente ¨¦l estaba¡­ Sophia se agarr¨® fuertemente de mano de su padre y Nathan se agach¨® junto a e. -Mi vida. Te dije que te iba a dar una sorpresa que te iba a hacer muy feliz ¨C le dijo Nathan al ver c¨®mo los ojos de su hija se llenaban de l¨¢grimas -. Cuando vine de viaje a Boston hace unos d¨ªas los encontr¨¦, Meli no muri¨® en el idente, y tu hermanito tampoco. Ellos trataron de avisarnos, pero por desgracia nosotros no nos enteramos IOS I0 La ni?a estaba paralizada, no sab¨ªa qu¨¦ decir. Su peque?a boca solo se mov¨ªa pero no sal¨ªa ning¨²n sonido. Meli camin¨® hacia e y se agach¨® tambi¨¦n a sudo. -H, mi amor ¨C le sonri¨® y eso solo bast¨® para que Sophia le echara los brazos al cuello llorando-. Ya, mi coraz¨®n, ya, todo est¨¢ bien¡­ ¨C susurr¨® Meli abraz¨¢nd pero verdad era que no pod¨ªa evitar llorar tambi¨¦n. Hab¨ªa amado a aque ni?a desde que hab¨ªa conocido, y el coraz¨®n de Amelie Wilde no olvidaba con facilidad. ¨C iLo siento, Meli, lo siento¡­! -moqueaba Sophia prendida de su cuello-. ?Lo siento mucho! ?Lo que te dije¡­! -Oye, oye, todo est¨¢ bien. Todo est¨¢ bien mi amor. M¨ªrame, m¨ªrame¡­ ¡ª Tom¨® cara de peque?a entre sus manos y bes¨® ens mejis-. Todo est¨¢ bien mi amor, no pas¨® nada. Yo te adoro. -?Lo siento¡­! ¡ªNo tienes nada que sentir, t¨² eres mi ni?a adorada y yo te quiero con todo mi coraz¨®n. ¡ª?Y yo te quiero a ti, Meli, yo te quiero mucho! ?Lo siento¡­! -Ya, ya, m¨ªrame. ?Ya pas¨®! ?Yo estoy bien, t¨² est¨¢s bien! Todos estamos aqu¨ª juntos de nuevo. Eso es lo que importa, ?verdad? ?Verdad que s¨ª? Sophia trat¨® de calmarse, y mir¨® con tristeza. -Entonces¡­ no subiste a ese avi¨®n¡­ -murmur¨®. -S¨ª me sub¨ª, pero tuvieron que bajarme porque ten¨ªa muchos v¨®mitos por tu hermanito ¨C le cont¨® Meli y Sophia volvi¨® a hacer un puchero que e cort¨® enseguida¡ª. ?Eso es bueno, ?no?! -?Yo te ped¨ª que lo devolvieras¡­! -?Pero yo no te hice caso! -sonri¨® Meli¡ª. ?Mira, all¨ª est¨¢! ?Y se parece mucho a ti! Meli abraz¨® a Sophia y le dio muchos besos. Sab¨ªa que le costar¨ªa mucho calmarse, pero quiz¨¢s James lograra distrae lo suficienteo para que dejara de llorar. -?Quieres conocerlo, mi amor? ¨C pregunt¨® Nathan y Sophia se limpi¨® cara con torpeza. ¨C No lo quiero asustar, estoy fea¡­ ¨C susurr¨®. -ro que no, mi amor, si t¨² eres ni?a m¨¢s linda del mundo ¨C le dijo Meli con cari?o y tom¨® su mano para lleva junto al beb¨¦. Se sent¨® en alfombra con ellos y Sophia tom¨® uno de los peque?os autos del ni?o con gesto tentativo. La curiosidad fue ve de todo, eso y quiz¨¢s que siendo su hermana una ni?a, James no ve¨ªa como una gigante,o al resto de los adultos. Se desprendi¨® del sof¨¢ para ir con e y en pocos minutos ya hab¨ªa mordido, pellizcado y besado, todo a vez. N?velDrama.Org owns this. -Creo que me est¨¢ probando -se rio Sophia, cargando a su hermanito. -?Ya s¨¦! ?Conmigo tambi¨¦n lo hace! -exm¨® Meli ense?¨¢ndoles marcas de los dos dientecitos frontales del beb¨¦ sobre su antebrazo ys dos rieron emocionadas. Meli se gir¨® hacia Nathan y vio otra figura que se perfba detr¨¢s de ¨¦l. ¨C ?Abuelo¡­? ?Abuelo! -grit¨® levant¨¢ndose y corriendo hacia ¨¦l. Meli lloraba de felicidad, besando cada meji del abuelo King. El abuelo abrazo con fuerza y sonri¨®, con los ojos llenos de l¨¢grimas. -?Te extra?¨¦ mucho, abuelo! -?Y yo te extra?¨¦ a ti, mi ni?a! ¡ªrespondi¨® ¨¦l con dulzura-. ?No quiero que vuelvas a subirte nunca m¨¢s a un avi¨®n¡­! ??Entendido!? Meli asinti¨® mientras tiraba de ¨¦l y lo llevaba al centro de s. ¡ªAbuelo, ¨¦l es James. El abuelo se hinch¨® de orgullo y emoci¨®n al saber que su bisnieto se mabao ¨¦l, y pronto estuvo haciendo rde de eso con Paul. Meli y Nathan se miraron por encima de algarab¨ªa de gente, ¨¦l extendi¨® su mano y e fue a abrazarlo, viendoo su familia estaba arm¨¢ndose de nuevo poco a poco. Todo estaba bien otra vez, y ahora no habr¨ªa nada ni nadie que pudiera separarlos. 1 Todos se odaron en vi de Meli y Rex y en tarde los se?ores Lanning y Harrison llegaron. ¨CSite soy sincero, me sorprendi¨® que nunca m¨¢s me maras para saber de empresa ¨C le confes¨® Harrison a Nathan y este neg¨®. ¨CLo ¨²nico ¡°Wilde¡± que me interesaba en este mundo era e -dijo se?ndo a Meli¡ª. Lo que pasara con sus empresas o su dinero despu¨¦s de que e muriera, me ten¨ªa sin cuidado. Supongo que si me hubiera importado aunque fuera un poco, nos habr¨ªa ahorrado a m¨ª y a mi familia mucho sufrimiento. ¨CBueno, ya no vale pena llorar por lo que pas¨®. Mejor vamos a pensar en el presente y en el futuro ¨C lo anim¨® Harrison-. ?Y por cierto, soy el padrino de tu hijo y me debess quinientas nubecitas ncas que hay pintadas en su habitaci¨®n! Mes vas a pagar con cervezas. -?Hecho! -rio Nathan y se reuni¨® con Sophi y con James en el jard¨ªn. Poco despu¨¦s lleg¨® Rex y Sophia corri¨® a sus brazos emocionada. ¨¦l levant¨® y le dio una vuelta en el aire. ¨C ?Ballenita! ?Como creciste! -exm¨® emocionado d¨¢ndole un beso en meji-. Me dijeron que ven¨ªas ypr¨¦ un regalo para ti. ¨C Le entreg¨® una caja y Sophi abri¨® emocionada, sin embargo cuando vio el regalo su sonrisa se apag¨® poco a poco. 1 Era un hermoso libro ilustrado sobre ballenas. ¨CYa no voy a ves-confes¨® y Rex le hizo un gui?o a Nathan, porque este ya le hab¨ªa contado por qu¨¦ Sophia hab¨ªa dejado de ir al acuario -. Estoy muy grande paras ballenas. -Pues s¨ª ¨C dijo Rex-. T¨² ya eres una ni?a grande, pero ?qu¨¦ hay de James? ?Sabes que jam¨¢s ha ido a un acuario? ?Y jam¨¢s ha visto ballenas?! Sophi abri¨® boca sorprendida. -Jam¨¢s, jam¨¢s? ¨C lo increp¨®. -?No, jam¨¢s jam¨¢s, te lo juro! ¨C asegur¨® ¨¦l ¨C . As¨ª quepr¨¦ estos ¨CRex abri¨® el libro y le mostr¨® varias entradas¡ª. Son para el New Ennd Aquarium Whale Watch. Iremos todos, nos subiremos a un barco y t¨² llevar¨¢s a tu hermanito a conocers ballenas. ??Te imaginas cara que va a poner!? -?Le van a encantar! -exm¨® ni?a con los ojitos brill¨¢ndole de emoci¨®n. ¨C Perfecto! ?Entonces ma?ana mismo vamos! El resto de tarde pas¨® entre una gran alegr¨ªa. Sophia no se separaba de su hermanito y esa noche entre Nathan y Rex armaron una peque?a cama para e, porque quer¨ªa dormir en el cuarto de James. Sophia les ley¨® un cuento, mientras Nathan mec¨ªa al beb¨¦ en un brazo y a Sophia en el otro, hasta que los dos se quedaron dormidos y felices. Los acostaron en sus camitas y fueron a asegurarse de que toda familia estuviera descansando ya. -Esto eso un sue?o -murmur¨® Nathan abraz¨¢nd en el balc¨®n de su habitaci¨®n, mientras miraban una luna hermosa que se alzaba sobre ellos. -Todav¨ªa no lo hemos hecho realidad ¨C respondi¨® e-. Estoy preocupada por Marilyn. ¨CPaul est¨¢ tratando de adntars ¨²ltimas audiencias. Se le ha dadorgas por m¨¢s de un a?o, pero ya no quiero esperar m¨¢s ¨C le cont¨® ¨¦l -. Cuando me enter¨¦ de lo que Marilyn le hizo a Sophia, forma en que manipul¨®¡­ no quise concederle nada en el divorcio. Pero ahora no me importa. No me importa que se lleve mitad de todo lo que tengo, solo quiero obtener custodia de Sophia y ser libre. ¨C Marilyn no es una buena persona ¡ªsusurr¨® Meli¡ª, No puedo creer lo que le hizo a Sophia, saber que su hija estaba sufriendo, culp¨¢ndose por muerte de alguien que quer¨ªa y no decirle verdad¡­ no hacer nada¡­ es monstruoso, Nathan. Esa mujer no deber¨ªa ser rpensada. Nathan bes¨® su meji y descans¨® cabeza en su hombro. ¨¦l tambi¨¦n lo cre¨ªa, pero hab¨ªa otras cosas m¨¢s importantes. -Lo s¨¦, pero no hay nada que pueda hacer. Marilyn puede acusarme de adulterio y eso canc el contrato prenupcial. Paul va a tratar de lleva por otrodo, cree que es posible evitar eso pero¡­ -?Y si no lo haces? ¡ªpregunt¨® e de repente, mir¨¢ndolo a los ojos con expresi¨®n sugerente ¨C ?Y si en vez de tratar de evitarlo, lo provocas? Nathan le dirigi¨® una mirada interrogante, porque noprend¨ªa y e se encogi¨® de hombros. ¨C Estrategia de bajapensaci¨®n de iones ¨Csonri¨® Meli. Nathan abri¨® boca, no sab¨ªa si asombrado u orgulloso. Aque mujer realmente hab¨ªa estado aprendiendo mucho. -?Quieres que¡­ que enga?e? ¨C le pregunt¨®. 1 ¨C Marilyn quiere sangre, ?no?- dijo Meli ¡ª. Entonces deja que se sirva e s, preferiblemente, dnte de todo el mundo. LA NOVIA EQUIVOCADA CAP铆TULO 60 LA NOVIA EQUIVOCADA CAP¨ªTULO 60 CAP¨ªTULO 60. ?Estoy aqu¨ª para decir verdad! Por primera vez en su vida, a pesar de todo, Nathan King se sent¨ªa realmente bendecido. Ten¨ªa dos hijos hermosos que estaban juntos, y justo en aquel momento re¨ªano locos viendo as ballenas. ?S¨ª, Sophi por fin hab¨ªa vuelto as ballenas! Nathan abrazo a Meli y bes¨® susbios con suavidad. -Esto va a ser muy extra?o -murmur¨® en su o¨ªdo y e se gir¨® para verlo. -?Qu¨¦ cosa? Nathan se ajust¨® gorra y los lentes oscuros. Eso, en conjunto con su ropa informal, lo hac¨ªa pr¨¢cticamente irreconocible. -Estar escondi¨¦ndonoso si fu¨¦ramos adolescentes -dijo ¨¦l. ¨C Paul dijo que debemos hacerlo hasta que acabe el juicio. En dos semanas se reanudans audiencias. Ya falta poco ¨C dijo Meli. Y eso era lo ¨²nico que lo tranquilizaba, pasara lo que pasara, en dos semanas estar¨ªa divorciado. El asunto de custodia de Sophia, por desgracia, no estaba tan definido, pero trabajadora social que hab¨ªa hecho investigaci¨®n hab¨ªa determinado que era mejor que custodia provisional fuera para Nathan, as¨ª que Paul cre¨ªa que ten¨ªan buenas posibilidades de obtener custodiapleta de nena. -Vamos a estar bien ¨C lo tranquiliz¨® Meli. Aquel fue un fin de semana perfecto, sin embargo, explicarle a Sophia por qu¨¦ no deb¨ªa decirle a nadie que Meli estaba viva, no fue tan f¨¢cil. -?Pero por qu¨¦ no? -Sophi, alguien en casa sab¨ªa que Meli estaba viva, pero no quiso decirnoslo, por eso no podemos confiar en nadie todav¨ªa, hasta que no descubramos qui¨¦n fue -dijo el abuelo con calma. La ni?a lo mir¨® con un gesto de sorpresa y luego se cruz¨® de brazos. ¨C Est¨¢ bien, no dir¨¦ nada, pero quiero regresar aqu¨ª, con Meli y mi hermanito ¨C der¨® con firmeza. ¨C Te prometo que har¨¦ todo lo posible para conseguir eso, mi vida ¨C le dijo Nathan. Sophia asinti¨®, un poco dudosa y un poco conforme, y familia King regres¨® a su hogar, tristes por otra mitad de familia que dejaban en Boston. ! La preparaci¨®n para el juicio empez¨® de inmediato. Por si acaso Nathan ten¨ªa un tel¨¦fono diferente para que pudieran har con Meli y el beb¨¦ todos los d¨ªas, y cuando ya sent¨ªa que se ahogaba sin e, se sub¨ªa a un avi¨®n y se le aparec¨ªa de madrugada, le hac¨ªa el amor salvajemente, ve¨ªa a James, y regresaba paras primeras horas de ma?ana. 1 Por fin dos semanas despu¨¦s el juicioenz¨®. ¨C Tenemos muchas buenas noticias ¨Cder¨® Paul llegando a casa para pasar por ellos. Nathan puso el tel¨¦fono en altavoz, porque estaba hando con Meli, y e lo escuch¨® todo. ¡ªDs para Miss Tropiezo. ¡°iOye!¡± ¨Cse quej¨® Meli. -Bueno para empezar, el juez ya se hasti¨® del caso, as¨ª que decidi¨® cerrarlo en tres sesiones. Dice que ya no aceptar¨¢ ni una prueba m¨¢s ¨C les cont¨® Paul ¡ª. As¨ª que en los siguientes tres d¨ªas esto terminar¨¢. ¡°Eso es genial¡± ¨C La otra buena noticia es que, por rendaci¨®n del psic¨®logo, ninguno de los abogados des partes interrogar¨¢ a Sophia. Ser¨¢ solo una conversaci¨®n entre el juez y nena, supervisada por trabajadora social y el doctor Brooks. Los padres tampoco podr¨¢n estar presentes ¨C dijo Paul-. Esperemos que todo salga bien.. Salieron hacia el juzgado y all¨ª encontraron a Marilyn y a su abogado. Nathan mir¨® con curiosidad, m¨¢s por s¨ª mismo que por e. Iba vestida con una sencillez forzada, con poco maquije y ojeras, casi parec¨ªa enferma, pero Nathan sab¨ªa que solo era una estrategia para provocar l¨¢stima del juez. As¨ª que no pudo evitar preguntarse que hab¨ªa visto en e. Hab¨ªa pasado tanto tiempo que ya no lo sab¨ªa. Entraron a s y de inmediatoenz¨® aquel juicio. El asistente de corte ley¨®s demandas: Nathan King demandaba el divorcio y custodia total de su hija, Sophia King. Marilyn King se negaba al divorcio, pero sabiendo que igualmente suceder¨ªa, demandaba custodia total de ni?a y una pensi¨®n de veinte mil dres mensuales. Como el juez sab¨ªa que para los King el dinero no era un problema, decidi¨®enzar por lo m¨¢s conflictivo: custodia de menor. As¨ª que mand¨® a despejar s, y se qued¨® solo cons principales personas. ¨C H, Sophia, buenos d¨ªas ¨C salud¨® el juez con una sonrisa amable. Habiendo sido juez de corte de familia por tantos a?os, ya sab¨ªa lo estresados que estaban los ni?os en un momentoo aquel ¨C H -dijo Sophi cohibida. -?Sabes por qu¨¦ est¨¢s aqu¨ª? ¡ªpregunt¨® el juez. -Usted va a decidir si vivo con mi pap¨¢ o con mi mam¨¢. ¨C As¨ª es. Eres una ni?a muy inteligente. ¨CYa casi tengo nueve a?os. Se supone que entienda esto -respondi¨® Sophia mirando a su psic¨®logo y el m¨¦dico le sonri¨® con dulzura. ¡ªTe quer¨ªa preguntar¡­ ?est¨¢ siendo dif¨ªcil para ti que tus pap¨¢s se separen? ¨C pregunt¨® el juez. ¡ªMmmm¡­ nunca los he visto juntos. Yo siempre viv¨ª con mi pap¨¢, porque mi mam¨¢ estaba enferma ¨C le cont¨® Sophia- . Luego e lleg¨®¡­ Y ausencia de emoci¨®n al terminar ah¨ª su frase, le dijo al juez que ni?a no estaba muy feliz con eso. ¡ª?Y c¨®mo te llevas con tu mam¨¢, Sophi? ?E te cuida? Sophia mir¨® al doctor Brooks, y ¨¦l le hizo un gesto de asentimiento se?ndo al juez. -Puedes decirle verdad a ¨¦l ¨C le dijo con confianza. La ni?a suspir¨® y dej¨® caer los hombros con cansancio. ¨C Mi mam¨¢ grita mucho. Siempre le grita mucho a todo el mundo. Me dijeron que estuvo cinco a?os dormida as¨ª que a lo mejor se le acumron los gritos. -Bueno¡­ a vecess mam¨¢s gritan, ?sabes? Pero apuesto a que hace muchas cosas interesantes contigo. La ni?a se qued¨® en silencio y no respondi¨®. El juez era capaz de ver cu¨¢nto le iodaba har de su mam¨¢. -Sophi, s¨¦ que esto es dif¨ªcil, pero necesito saber c¨®mo te llevas con tu mam¨¢ ¨C dijo con suavidad. ¨C E me hizo decir cosas horribles ystimar a mi pap¨¢. Luego el doctor Brooks me explic¨® que no era mi culpa, pero yo igual me siento mal, porque mi pap¨¢ me quiere mucho, y no se merec¨ªa lo que yo le hice ¨C murmur¨® Sophia con mirada baja. -Entonces, si t¨² pudieras elegir con qui¨¦n vivir ?con qui¨¦n te quedar¨ªas? ¨C pregunt¨® el juez. -Yo quiero vivir con mi pap¨¢ y con mi abuelo. Siempre he vivido con ellos y me quieren mucho ?sabe? Mi pap¨¢ es el mejor pap¨¢ del mundo, y yo jam¨¢s lo cambiar¨ªa por nadie. -Entiendo. ?Y tu mam¨¢? ?Te gustar¨ªa que te visitara? -pregunt¨® el juez, pensando en una posible custodiapartida. -S¨ª, me gustar¨ªa ve en mis cumplea?os y en i¨®n de Gracias. El juez pesta?e¨®, confuso. -?Solo esos d¨ªas? ¡ª?Tienen que ser m¨¢s? ¡ªpregunt¨® Sophia juntandos cejas, con cara de susto, y el juez comprendi¨® perfectamente. 3 -Gracias, Sophi. Fuiste de gran ayuda para m¨ª, eres una ni?a muy valiente. Ahora vas a ir con se?orita Mildred afuera, e te llevar¨¢ por un hdo ?de acuerdo? Sophia se despidi¨® de ¨¦l con educaci¨®n y sali¨® de mano de trabajadora social. Diez minutos despu¨¦s el juez permit¨ªa que todos los dem¨¢s entraran a s. -Muy bien, he escuchado deraci¨®n de Sophia y parece que e tiene muy ro con qui¨¦n desea vivir ¨C der¨® el juez, pero antes de que pudiera terminar, Marilyn se puso de pie, bruscamente. -?Usted no puede hacer simplemente lo que diga Sophia! ?Los ni?os no saben lo que quieren, ni siquiera entiende bien todav¨ªa! ?Mi hija es muy chiquita, aunque ahora no lo sepa, lo mejor para e es estar con su madre! ¨Cexm¨® furiosa, porque nadie ten¨ªa que decirle que Sophia hab¨ªa elegido a su pap¨¢. -?Si¨¦ntese, se?ora King! ?Nadie le ha dado permiso para har! ¨Corden¨® el juez-.?Y por supuesto que se debe escuchar a los ni?os!, ?si no por qu¨¦ hacemos esto? ¨C?Pero es que Sophia est¨¢ confundida! ?Su padre ha manipdo toda vida para que no me quiera! ?Incluso le dijo que yo estaba muerta! ¨C grit¨® Marilyn y Paul se puso de pie. -Su Se?or¨ªa, ?y si en vez de escuchar arrebatos pasionales,enzamos cons deraciones? -pregunt¨® con indiferencia y el juez asinti¨®. ¨C ?Eso ser¨ªa excelente! ?Quiere mar a alg¨²n testigo, se?or Anders? ¡ª pregunt¨®. -S¨ª, quisiera mar a derar al doctor Brooks. El psic¨®logo subi¨® al estrado y jur¨® sobre Biblia. -Doctor Brooks, ?desde cu¨¢ndo es usted el psic¨®logo de Sophia? -Desde que se?ora King tuvo el idente de esqu¨ª. Sophia ten¨ªa poco m¨¢s de dos a?os y a su padre le preocupaba no saber lidiar con e y con ausencia de su madre -respondi¨® el doctor. -?Y su padre sab¨ªa qu¨¦ hacer? ¨C No, el se?or King estabapletamente perdido en cuanto a c¨®mo ser un padre solo, pero tuvo el buen juicio de rodearse de personas que pod¨ªamos asesorarlo bien en la crianza de su hija. -?Usted sab¨ªa de decisi¨®n del se?or King de ocultarle a su hija que su madre estaba viva? ¨C lo interrog¨® Paul, adnt¨¢ndose as preguntas malintencionadas del abogado de Marilyn. -S¨ª, lo sab¨ªa. ¨C ?Y cu¨¢l es su opini¨®n profesional sobre eso? ¨C Revis¨¦ el expediente de se?ora King, habl¨¦ con sus m¨¦dicos y decid¨ª apoyar decisi¨®n del se?or King. Para Sophia no era beneficioso saber que su madre estaba ena y que probablemente jam¨¢s despertar¨ªa, no es algo que una ni?a de cuatro a?os sea capaz de entender, y no encontr¨¦ razones suficientes para provocarle un estr¨¦s semejante. ¨C Gracias ¨C concluy¨® Paul dejando paso al abogado de Marilyn. -Se?or Brooks, ?s¨ª se da cuenta de que se?ora King est¨¢ despierta? ¨C ?Es una pregunta ret¨®rica, verdad? -respondi¨® el psic¨®logo. -?C¨®mo cree que se sienta se?ora King al saber que volver¨¢n a separa de su hija, despu¨¦s de haber perdido cinco a?os de su vida? -No tengo idea, se?ora King no es mi paciente, no acostumbro a especr ¡ª respondi¨® el . m¨¦dico-. Lo que s¨ª puedo decirle es que se?ora King ha tenido casi dos a?os para construir una buena rci¨®n con su hija y no lo ha hecho. Hablemos ro, Sophia no se siente a salvo con su madre¡­ ¨C?Yo no le pregunt¨¦ eso! -sentenci¨® el abogado. -?Pero es que yo no vine aqu¨ª solo a responderle a usted, sino a decir verdad! ¨C replic¨® el doctor-. Sophia es una ni?a y los adultos responsables por e estamos en el deber de protege. Como su m¨¦dico soy uno de esos adultos, y estoy en todo el derecho de derar a favor de mi paciente. En los cinco a?os en que se?ora King estuvo ena, yo ve¨ªa a Sophia cada tres o cuatro meses. Segu¨ªa su desarrollo y me sent¨ªa tranquilo al ver que estaba viviendo infanciao deb¨ªa, feliz, protegida, y querida. Desde que se?ora King despert¨® Sophiaenz¨® a venir a mi consulta con mucha m¨¢s frecuencia, ahora tengo que ve hasta tres veces por semana y he sido testigo del deterioro de su ni?ez. 2 lo ¨C ?Pues por supuesto! ?No cree que sea dif¨ªcil para e saber que su padre le minti¨®? increp¨® el abogado. Lo que est¨¢ pasando con Sophia no ha tenido nada que ver con mentira del se?or King, sino con manipci¨®n de su madre ¡ªreplic¨® el m¨¦dico. ¨C?Le gustar¨ªa ofrecernos un ejemplo? ¨Clo ret¨® el abogado. ¡ªUsted sabe muy bien que no puedo, eso ser¨ªa romper con el privilegio m¨¦dico-paciente. Pero s¨ª puedo decir que se?ora King manipul¨® a Sophia de tal forma que provoc¨® un episodio de gran culpabilidad en e, ya que estuvo asociado a muerte de una persona muy querida para ni?a. Sophia todav¨ªa no logra recuperarse de eso, as¨ª que no se lleva bien con su madre, porque siente que fue enga?ada por una mujer que supuestamente deb¨ªa protege. ¨C?Usted no es qui¨¦n para juzgar el comportamiento de mi cliente! ¨C sise¨® el abogado. ¨C Tiene raz¨®n. Deber¨ªa hacerlo un jurado, por maltrato psicol¨®gico -sonri¨® el doctor Brooks y el abogado se puso l¨ªvido. -?Su Se?or¨ªa! Solicito un receso -pidi¨® enseguida. N?velDrama.Org owns this. Tomaron un receso de diez minutos y el abogado de Marilyn se le acerc¨® con un gesto frustrado. ¨C A este paso perder¨¢s custodia, y si pierdes custodia, puedes olvidarte de esa pensi¨®n exorbitante que est¨¢s pidiendo. 1 Marilyn apret¨® los pu?os con impotencia. 2 ¨C No, ro que no -sise¨®-, s¨²beme al estrado. Quiero derar. LA NOVIA EQUIVOCADA CAP铆TULO 61 LA NOVIA EQUIVOCADA CAP¨ªTULO 61 CAP¨ªTULO 61. ?Ni creas que vas a ganar, Nathan, ni creas! Para Nathan y Paul no fue nada extra?o ver a Marilyn subir a aquel estrado y jurar sobre biblia con l¨¢grimas en los ojos solo para tratar de victimizarse. Su abogado, por supuesto, fue el primero en interroga. ¨C Se?ora King, ?c¨®mo fue para usted despertar y saber que su hija cre¨ªa muerta? ¨C Fue horrible, es sensaci¨®n m¨¢s¡­ -?Objeci¨®n! ¨C se levant¨® Paul-. Esta no es una sesi¨®n de psicoterapia. La se?ora King deber¨ªa exponer sus sentimientos frente un terapeuta,s cortes son para los hechos. -?Ha lugar! ¨C der¨® el juez- . Abogado, ?tiene otra pregunta? -S¨ª, ro. Se?ora King. ?No es verdad que el se?or King apenas le permite poner un pie en su casa y ver a su querida hija¡­? -?Objeci¨®n! -Se levant¨® Paul de nuevo -. EL abogado est¨¢ respondiendo su propia pregunta, pero yo lo puedo hacer mejor. El se?or King tiene custodia provisional de menor y se?ora King est¨¢ autorizada para visita. -?Ni siquiera puedo vivir ah¨ª! -exm¨® Marilyn. N?velDrama.Org exclusive content. ¨C Y no tiene por qu¨¦, casa le pertenece al se?or King, y es ¨¦l quien decide qui¨¦n vive o no en su propiedad. Adem¨¢s el se?or Nathan King le permite entrada a su casa durante una hora al d¨ªa, como demuestrans grabaciones des c¨¢maras de seguridad que hay por toda casa. ¨C Marilyn se puso l¨ªvida cuando lo vio sacar una memoria USB y entrega al asistente del juez -. Aunque no s¨¦ si le convenga que el se?or juez vea esos videos, se?ora King, ?quiere decirle qu¨¦ hace usted durante esa hora en que tiene eso a casa? Ayuda a su hija con los deberes? ?Juega con e? ?Se ocupa de e al menos? -?Eso no es problema suyo! ¨C le grit¨® Marilyn con fiereza y ah¨ª mismo termin¨® el teatro de indefensi¨®n. -Bueno, cuando el se?or asistente de Su Se?or¨ªa los revise, encontrar¨¢ que usted pasa ese tiempo husmeando, pele¨¢ndose con el abuelo o con el se?or King e incluso robando en casa. De todo menos ocuparse de su hija -se rio Paul en su cara. -?Esto es huminte! -grit¨® Marilyn fuera de s¨ª¡ª- ?C¨®mo puedes hacerme esto? -?Porque ya va siendo hora de que lo enfrente, se?ora King, puede rgar este juicio tantoo quiera, pero al final el juez est¨¢ obligado a dictar el divorcio, su hija no quiere ver ni en pintura y no le va a sacar a mi cliente ni un dr! provoc¨® Paul-. ?Ni un dr, Marilyn! ¨C?Tiene que d¨¢rmelo, ese maldito me lo debe! ?Me debe cinco a?os de mi vida! ?Por su culpa me qued¨¦ ena! -grit¨®. ¡ª-?Eso no es cierto! ?El se?or King ni siquiera estaba cerca de usted cuando se ident¨®! ¨C?No me importa, me lo debe! ?Y si no me lo da pors buenas se lo sacar¨¦ pors ms! ¨C vocifero. ¨C ?Te vas a quedar en calle, exactamenteo estabas cuando Nathan te recogi¨®! ¨Cse burl¨® Paul en su cara¨C. ?Jam¨¢s tuviste nada, y adem¨¢s firmaste un prenupcial, no vas a quitarle nada! ¡ª Ese prenupcial no sirve! ?La mitad de todo lo que tiene ese infeliz es m¨ªo! ¨C?ro que sirve! ?Es un documento v¨¢lido! -?¨¦l lo rompi¨®! -grit¨® Marilyn se?al¨¢ndolo con violencia- . ¨¦l lo incumpli¨®, no puede dejarme en calle despu¨¦s de serme infiel! -?Esa es una acusaci¨®n muy grave, se?ora King! ?Es adulterio, y mi cliente jam¨¢s har¨ªa eso! ¨C der¨® Paul. -?S¨ª lo hizo! ?Me enga?¨®! -?Eso es mentira! ??Con qui¨¦n seg¨²n usted!? -?Con Amelie Wilde! ?La zorra que ten¨ªa mientras yo me mor¨ªa en una cama se ma Amelie Wilde! - vocifer¨® Marilyn. -?No puede probar eso! ¨C ret¨® Paul.¡± -?ro que s¨ª, preg¨²ntele a quien quiera en casa! ¡ª exm¨® Marilyn desesperada. -?Ya tengo deraciones de todos y todos dicen que usted miente! ¨C ?¨¦l se acostaba con e, hasta dej¨® embarazada! -?Usted no puede probar eso! -?S¨ª, s¨ª puedo! -?Esa mujer esta muerta! -?No, no lo est¨¢! ?Est¨¢ viva! ?Solo tiene que busca a e y a su mocoso y hacerle una prueba de ADN para que vean que Nathan es el padre! ¨C Marilyn se cubri¨® boca cons manos al darse cuenta de lo que hab¨ªa dicho. En s se hizo un silencio sepulcral, pero persona de que menos esperaban una rei¨®n se levant¨®. ¨C ?Amelie Wilde est¨¢ viva? ¨C pregunt¨® el doctor Brooks mientras se pon¨ªa de pie. El juez levant¨® el mazo para mandarlo a sentarse de nuevo pero curiosidad fue m¨¢s fuerte y lo dej¨® continuar-. ?Amelie Wilde, mujer por que Sophia se culpa de su muerte, est¨¢ viva? Marilyn apret¨® los dientes con rabia, sabiendo que ya no hab¨ªa vuelta atr¨¢s, y mir¨® a Nathan a los ojos antes de responder: ¨C m¨® para avisar que estaba bien, que no se hab¨ªa muerto. ¡ª?Ya usted no se le ocurri¨® decirle nada a su hija sabiendo cu¨¢nto estaba sufriendo? ¨C increp¨® el doctor. -Cre¨ª que se le pasar¨ªa. ?Esa zorra no es su madre despu¨¦s de todo! -?Y usted s¨ª es tan buena madre que prefiri¨® dejar a su hija sufriendo en lugar de decirle verdad! ¨C El doctor Brooks se aboton¨® el saco y se gir¨® hacia el juez-. Su Se?or¨ªa, decisi¨®n de este caso es suya, pero debo advertirle que si custodia de Sophia King queda en manos de su madre, el Colegio M¨¦dico de Psicolog¨ªa y Psiquiatr¨ªa de esta ciudad se reunir¨¢ para demandar a esta corte por ipetencia. El juez levant¨® una ceja sorprendida y luego sonri¨®. ¨CNadie deber¨ªa amenazar as¨ª a un juez, doctor Brooks¡­ pero me gusta su actitud. Dos mil dres de multa por amenaza, ahora salga de s y d¨¦jeme trabajar: ¡ª El doctor Brooks sali¨® y el juez se volvi¨® hacia los abogados -. Muy bien, a?adimos adulterio a lista del divorcio, ?tiene algo que a?adir a esto, se?or King? Nathan se puso de pie. ¨CNo, Su Se?or¨ªa. No voy a negar a Amelie Wilde ni al hijo que tengo con e. Hace solo dos semanas supe que los dos estaban vivos y no pretendo ocultarlos. ¨CSu Se?or¨ªa, si nos lo permite, nos gustar¨ªa mar a derar al doctor Benson, ha sido el doctor de familia durante m¨¢s de quince a?os y cuid¨® de se?ora King los ¨²ltimos cinco a?os -se adnt¨® Paul ¨C . Aceptamos acusaci¨®n por adulterio, pero dada situaci¨®n de ambas partes, hay demasiadas circunstancias atenuantes. El juez asinti¨®. ¨C Est¨¢ bien, pero yo personalmente interrogar¨¦ al doctor Benson, que ¨²ltimamente los m¨¦dicos que pasan por mi corte est¨¢n muy agresivos. Poco despu¨¦s el viejo galeno entraba y juraba sobre biblia. -Doctor Benson, ?puede describirme c¨®mo fue estad¨ªa de se?ora King en su cl¨ªnica? ¨C pidi¨® el juez. ¨C Dif¨ªcil -dijo el doctor-. Era una paciente ena profundo y con los a?os su condici¨®n parec¨ªa deteriorarse. Sin embargo el se?or King se negaba a rendirse con e, visitaba cada semana¡­ El m¨¦dico continu¨® describiendo los cuidados que Nathan hab¨ªa tenido para Marilyn durante los ¨²ltimos a?os, contando lo dedicado que hab¨ªa sido a asegurarse de que recib¨ªa el mejor tratamiento y los mejores cuidados posibles en todo momento. -En cierto punto, yo mismo le suger¨ª una cl¨ªnica en Suiza donde podr¨ªan ayudar a se?ora King con su condici¨®n. -?A recuperarse? ¨C A morir -ar¨® el m¨¦dico-. S¨¦ c¨®mo puede sonar, pero junta m¨¦dica de cl¨ªnica determin¨® que era un consejo apropiado, sin embargo el se?or King se neg¨®. Si Marilyn est¨¢ viva y sana hoy es por ¨¦l, pero no debemos subestimar el da?o psicol¨®gico de su familia. En todass ocasiones, el paciente ena es el que menos sufre. En el caso del se?or King, pas¨® cinco a?os, solo, cuidando a su hija y a su esposa ena, con certeza de que esta jam¨¢s volver¨ªa a despertar. Psicol¨®gicamente era comprensible que no hubiera insistido en divorciarse, pero seguir solo no era lo m¨¢s sano para ¨¦l. Amelie Wilde fue su pareja por un tiempo muy breve antes de recuperaci¨®n de se?ora King, pero en ning¨²n momento dej¨® de preocuparse por su esposa. Paul se levant¨® y se dirigi¨® al Juez. ¡ªSu se?or¨ªa, solicitamos que acusaci¨®n de adulterio se juzgue a luz del hecho que provoc¨®: el idente y posteriora de se?ora King, y por tanto sea desestimada. -?Est¨¢s loco! ¨Cse levant¨® Marilyn furiosa-. ?Nathan me fue infiel! ¨CYusted abandon¨® sus obligacioneso esposa -replic¨® Paul. ¨C?Yo estaba ena! ¨CExacto, y ese hecho es un atenuante para los dos errores. No fue culpa de ninguno de los dos, pero produjo un efecto que ya no podemos echar atr¨¢s. ?No es cierto? Marilyn estaba que echaba chispas por los ojos, especialmente porque el juez parec¨ªa estar pensando en aquello. ¡ªMa?ana tendr¨¢n mi veredicto -sentenci¨®-. Se levanta sesi¨®n. Apenas abandonaron s, cuando vieron a Sophia abrazada al cuello del doctor Brooks. El que estaba lloroso esta vez era el hombre, mientras e le mostraba su nuevo libro de ballenas. -Es lindo ve ser feliz otra vez -dijo el m¨¦dico. -En el pr¨®ximo viaje que hagamos a Boston te llevar¨¦ para que conozcas al m¨¢s peque?o ¨C sonri¨® Nathan estrechando su mano con agradecimiento, justo antes de quitarlo de en medio y recibir ¨¦l el pu?etazo de Marilyn que iba dirigido al m¨¦dico. Nathan ni siquiera se tambale¨®, solo mir¨® con aquellos ojos feroces mientras e le devolv¨ªa una mirada asesina. ¨C Son unos infelices los dos! ?Todos, todos ustedes! -vocifero mientras su abogado trataba de detene¡ª. ?C¨®mo se atreven a hacerme esto? ?Ni creas que vas a ganar, Nathan, ni creas! El abogado logr¨® llev¨¢rs con mucho esfuerzo y el doctor se gir¨® hacia Nathan. -Te juro que esa mujer me preocupa. Deber¨ªan obliga a ir a un psiquiatra, no es normal forma en que se est¨¢ portando ¨C der¨® preocupado-. Ocultarles todo este tiempo que Meli estaba viva, aun viendo sufrir a su hija, ya es un indicio peligroso de sociopat¨ªa, Nathan, espero que el juez mantenga lo m¨¢s lejos posible de Sophia. Nathan tambi¨¦n esperaba lo mismo, pero por desgracia en casoso aquellos siempre uno ten¨ªa que salir perdiendo. Esa noche pas¨® m¨¢s nervioso que nunca, pero por m¨¢s que deseaba subirse al avi¨®n y descansar entre los brazos de Meli, sab¨ªa que no pod¨ªa dejar a Sophia y al abuelo solos. Al d¨ªa siguiente, as diez de ma?ana, estaban todos en el juzgado, y Nathan trataba de calmar a Sophia mientras ni?a se abrazaba a su cuello; porque a cada minuto que pasaba, ell parec¨ªa darse cuenta de que su vida estaba a punto de decidirse. -Estoy seguro de que todo va a estar bien, mi amor, estoy seguro. -?Yo me quiero quedar contigo, papi! ?No dejes que mi mam¨¢ me lleve! ?Por favor, papi! ¡ªCari?o, estoy seguro de que ese juez es muy inteligente, no te va a alejar de nosotros. ?D acuerdo? 1 Se sentaron, esperando el veredicto del juez y apenas el asistente lo anunci¨®, Su Se?or¨ªa hiz sonar el mazo. -En el caso King vs King, este tribunal dicta sentencia de divorcio con car¨¢cter inmediat con el fallo de primera demanda¡­ a favor de Marilyn King. LA NOVIA EQUIVOCADA CAP铆TULO 62 LA NOVIA EQUIVOCADA CAP¨ªTULO 62 CAPITULO 62. Bienvenidos a familia Nathan sinti¨® que su coraz¨®n se deten¨ªa al escuchar aquello. Hab¨ªa un mont¨®n de demandas de por medio y ¨¦l nos hab¨ªa enumerado, pero el terror de que Marilyn pudiera quedarse con su hiia era suficienteo para hacerlo contener el aliento con desesperaci¨®n. Yo si eso no fuera suficiente, sonrisa victoriosa en el rostro de Marilyn era como un pu?al en su costado. Nathan apret¨® con fuerza mano de Sophia, y sigui¨® escuchando al juez. ¨CLa demanda de divorcio contencioso se resuelve a favor de Nathan King, ya que seg¨²n ley ning¨²n c¨®nyuge debe mantener a otro obligado alpromiso del matrimonio. Sin embargo demanda de manutenci¨®n se resuelve a favor de se?ora Marilyn King, esta corte le estipr¨¢ una cifra adecuada, digna y acorde as necesidades de se?ora Marilyn King, que en adnte deber¨¢ serle entregada cada mes por su exmarido. La sonrisa en el rostro de Marilyn se expandi¨® a¨²n m¨¢s hasta que se dio cuenta de que su abogado no estaba particrmente feliz. ¨C?Qu¨¦? ?Qu¨¦ pasa...??Me van a dar manutenci¨®n, idiota! ¨Csise¨® satisfecha. ¨Cro, se?ora, porque eso es lo ¨²nico que le van a dar ¨Cgru?¨® su abogado y mujer abri¨® mucho los ojos. ¨C ?Qu¨¦eee? Se gir¨® hacia el Juez, que continuaba sin prestarle atenci¨®n. ¨C En el caso de demanda de adulterio contra el se?or Nathan King, corte ha decidido desestimar la acusaci¨®n, teniendo en cuentas circunstancias atenuantes. ¨CY entonces Marilyn entendi¨® qu¨¦ quer¨ªa decir su abogado con eso de que ya no le dar¨ªan nada m¨¢s¡ª. Por tanto, el contrato prenupcial todav¨ªa es considerado por esta corteo un documento legal ypletamente v¨¢lido, y el se?or King conservar¨¢ intactos todos sus activos y propiedades. ¨C??Qu¨¦!? ?Es una locura! ?Es una injusticia, una falta de respeto, una...! ¨Cvocifer¨® Marilyn. ¨C?Silencio! ¨C orden¨® con voz potente el asistente del juez¨C. Las apciones al terminar sentencia. El juez mir¨® a s entera con expresi¨®n severa y se dispuso a continuar. Cualquiera dir¨ªa que en aquel momento Nathan se sent¨ªa aliviado por conservar su fortuna y su empresa intactas, pero verdad era que el dinero le importaba muy poco, lo ¨²nico que le importaba era su hija. ¨C Finalmente, en demanda de custodia de menor Sophia King, esta corte fa a favor de... su padre, Nathan King. 1 Nathan ahog¨® un grito de alivio mientras cargaba a su hija y estrechaba con fuerza. ¨C?Te quedas conmigo, mi amor, te quedas conmigo! ¨C susurr¨® en su o¨ªdo con emoci¨®n y ni?a hizo un puchero mientras sus ojitos se llenaban de l¨¢grimas. ¨C ?De verdad, papi? ¨C?S¨ª, mi cielo, s¨ª, te quedas conmigo, y mami Meli, y tu hermanito! ¨C asegur¨® ¨¦l y Sophia lo abraz¨® con fuerzao si fuera una peque?a ko. 2 ¨C?Te quiero, papi, te quiero mucho! ¨C ?Y yo a ti mi ¨¢ngel, eres persona que m¨¢s amo en el mundo! ¨C dijo Nathan tratando de aguantarses l¨¢grimas. ¨C?Espera! ?Y mi hermanito? ¨C iLos amo igual a los dos! ¨C ?Y a mami Meli? ¨C Hija, tu padre tiene coraz¨®n de condominio. ?Los amo a todos, con todo mi coraz¨®n! ?Te quiero! El juez sonri¨® al verlos y continu¨® con voz severa, ¨CEl se?or King tendr¨¢ custodia exclusiva de Sophia King, se?ora King tendr¨¢ derecho a dos visitas supervisadas al mes, y cuando digo supervisadas me refiero a su psic¨®logo y trabajadora social a cargo ¨C sentenci¨®¨C.?Esta corte dera el caso cerrado y sin derecho a apci¨®n! ¨C Golpe¨® con su mazo en madera de su estrado y se ech¨® atr¨¢s en su si para escuchar todos los gritos que Marilyn King le regba a su abogado. Lo bello del caso era que estaban a punto de empeorar. 1 El asistente del juez se acerc¨® a Nathan y le entreg¨® varios documentos que deb¨ªa firmar, pero cuando este vio cifra que se hab¨ªa estipdo para pensi¨®n mensual de Marilyn, le hizo un gesto al asistente para que se acercara. ¨C ?Esto est¨¢ bien? ¨C pregunt¨® en voz baja se?ndo cifra¨C¨C ?No le falta un cero? El asistente reviso y neg¨®. ¨C No, as¨ª lo estipul¨® el se?or juez. ¨C Pues esto est¨¢ a punto de ponerse muy malo muy pronto ¨C le asegur¨® Nathan yo si el universo quisiera reforzar su presentimiento, en cuesti¨®n de segundos escucharon un grito hist¨¦rico. ¨C?A esto le falta un cero! ¨Cvocifer¨® Marilyn¨C?Me dijeron que me conced¨ªan manutenci¨®n! Entonces ?iqu¨¦ diablos es esto?! El asistente se acerc¨® a e y suspir¨® tratando de calmarse, no era primera loca que pasaba por aquel juzgado. ¨CSe?ora King... O quiz¨¢s deber¨ªaenzar a ma se?ora Pax ¡ªhasta el condenado apellido de soltera lo ten¨ªa feo¨C. La cuesti¨®n es que Su Se?or¨ªa lo decidi¨® as¨ª. 4 Marilyn mir¨® con rabia al juez, que parec¨ªa estar esperando justamente aque discusi¨®n, pero no se molest¨® en perder su c¨®moda posici¨®n en su si. ¨C ?Esto tiene que ser un error! ¨Cespet¨® Marilyn. ¨C Pero no lo es ¨C der¨® el juez, ya evidentemente molesto por sus remos¡ª. Le dije que iba a ser una pensi¨®n mensual digna, y acorde a sus necesidades. El se?or King ya paga su fisioterapia, ni siquiera ha dejado de hacerlo mientras usted amenazaba con quitarle a su hija, as¨ª que dos mil dres al mes es bastante digno y suficiente para que usted se mantenga. Sobra decir que es casi el doble del srio m¨ªnimo en Estados Unidos, as¨ª que usted, solo por el hecho de existir e iodar as personas con sus gritos, ya gana m¨¢s que el resto de los vagos de este pa¨ªs. Marilyn se puso p¨¢lida. ¨C?No puedo vivir con esto! ¨Cgrit¨® con frustraci¨®n¡ª. ?Mi ex marido puede darme mucho m¨¢s que esto! ?C¨®mo puede creer que dos mil m¨ªseros dres me alcanzar¨¢n para vivir? El juez sonri¨® ante el panorama y se encogi¨® de hombros. ¨C Tal vez deba buscar un trabajo ¨Csugiri¨® sarc¨¢sticamente¨C. Despu¨¦s de todo usted es una mujer capaz, joven, y tiene muchos a?os por dnte para trabajar. Ahora, si no le importa, tengo otros casos que atender. Sali¨® de all¨ª muy orondo y Nathan tom¨® mano de Sophia para marcharse de aque s mientras Marilynnzaba carpetas y papeles por el aire y se peleaba con todo el mundo. ¨C?Ni creas que esto se va a quedar as¨ª! ?Usaste a mi hija contra m¨ª, pero esto no se va a quedar asi! ¨C le grit¨® a Nathan y este le entreg¨® a Sophia al abuelo para que se llevara de inmediato mientras ¨¦l le bloqueaba el paso a Marilyn. ¨C ?D¨¦janos en paz de una vez! ¨C le espet¨® Nathan. OS ¨C ?S¨¦ que quieres hacerme da?o! ¨C le grit¨® Marilyn¨C. ?Pero yo te prometo que te voy a destruir! ?Te vas a arrepentir de haberte metido conmigo! Nathan mir¨® fijamente mientras pensaba en todass cosas horribles que le hab¨ªa hecho, pero no le tembl¨® voz cuando respondi¨®: ¨CMarilyn, nunca me has asustado y tampoco lo vas a lograr ahora. Ahora vete, antes de que pierda paciencia contigo. No me importa lo que digas o hagas, pero jam¨¢s, nunca, volver¨¢s astimar a Sophia. Y estar¨¢s pagando el resto de tu vida por todo el da?o que le has hecho ¨C le dijo con rabia. Marilyn levant¨® barbi y se alej¨® con una sonrisa malvada en el rostro. ¨C?Te vas a arrepentir de esto! ¨Cgrit¨® por ¨²ltimo antes de salir de aque s. 2 ?Que a Nathan le preocupaba? ?Por supuesto! Por eso iba a hacer todo lo posible porque Sophia no tuviera que ve. Pero no se iba a dejar intimidar por Marilyn y tampoco iba a permitir que e le arruinara vida. As¨ª que sac¨® su tel¨¦fono y le marc¨® a persona que m¨¢s quer¨ªa escuchar en aquel momento. ¨C ?Tenemos a nuestra nena! ¨C exm¨® y del otrodo Meli sinti¨® que el coraz¨®n le crec¨ªa en el pecho. ¨C?De verdad? ?J¨²ramelo, Nathan! ?J¨²rame que tenemos custodia de Sophi! ¨C le pidi¨® con l¨¢grimas en los ojos. ¨C?Te lo juro mi amor! ?Tenemos custodia de Sophi! ?Tenemos a nuestra ni?a! ?Por fin todo esto termin¨®! ¨Cdijo Nathan exhndo con alivio. ¨C??Cu¨¢ndo vienen!? ?Ya quiero que vengan! ¨C le suplic¨® Meli. ¨C Ma?ana, hoy todav¨ªa tengo que llenar medio mill¨®n de formrios y firmar documentos pero ma?ana temprano vamos para all¨¢, debemos llegar al mediod¨ªa. ¨C Est¨¢ bien, amor, los espero. Dale el tel¨¦fono a Sophi, por favor, quiero har con e. Meli estuvo hando un buen rato con Sophia. Las dos estaban llorosas y emocionadas de que le hubieran dado la custodia de ni?a a su pap¨¢. En cuanto colgaron, Meli sali¨® corriendo y empez¨® a hacer madaso una loca. Menos de una hora despu¨¦s ya ten¨ªa reunido al escuadr¨®n de asalto y les explicaba su n. El dinero no es problema ¨C le dijo Harrison¨C, solo tienes que elegir con rapidez. Lo bueno de tener dinero es que tienes muchas opciones para escoger. ¨C?Pero todo tiene que estar listo para ma?ana al mediod¨ªa! ¨C¨Cles dijo Meli emocionada. ¨C?Entonces elige una que tenga pintura fresca! ¨C¨Cle advirti¨® el se?or Lanning ¨C Leticia y yo somos muy buenos para eso. ?Empezamos? ¨C?Ahora mismo! ¨Cse alegr¨® Meli y senzaron todos a sus autos. Pasaron mitad del d¨ªa buscando, otra mitad en papeleos y esa noche haciendopras y ajustes, y al otro d¨ªa en ma?ana Meli parec¨ªa una zombi feliz mientras miraba todo lo que hab¨ªan logrado. -?Ya me voy al aeropuerto! ¨Cdijo Harrison cerca del mediod¨ªa¨C . ?Preparen todo que regreso pronto! Los abuelos Lanning, Meli y Rex pusieron manos a obra y para cuando aque camia atraves¨® la puerta y los King se bajaron, se quedaron estupefactos frente a hermosa mansi¨®n donde les daban bienvenida. No era tan grandeo mansi¨®n King, pero era luminosa, fresca, pintada en tonos suaves de color pastel y en entrada hab¨ªa un cartel enorme que dec¨ªa: BIENVENIDOS A LA FAMILIA WILDE ¨C KING ¨C LANNING ¨CANDERS ¨C CROVE ¨C No s¨¦ si parecemos equipo de f¨²tbol o bufete de abogados ¨Cse rio Harrison d¨¢ndole un codazo a Nathan y ¨¦l sonri¨® con los ojos brintes por emoci¨®n mientras ve¨ªa a Sophia correr hacia Meli y su hermanito. 3 ¨C Me da igual. ?Soy jodidamente feliz en este momento! ¨Crespondi¨® y levant¨® a Meli en sus brazos, haci¨¦nd dar una vuelta en el aire antes de abraza y tomar susbios en un beso perfecto-. Te amo, Miss Tropiezo. N?velDrama.Org exclusive content. ¨CTe amo, mi ¡°ogruto¡± ¨Crespondi¨® e acariciando su rostro y bes¨¢ndolo de nuevo. Luego todos siguieron a Rex que muy emocionado les mostraba casa. ¨COK, este es el pasillo principal, a derecha est¨¢ns habitaciones de todos los abuelos, a izquierdas habitaciones de los t¨ªos. En el segundo piso est¨¢ns rec¨¢maras de los pap¨¢s y de los nenes y a m¨ª me toca casita de hu¨¦spedes que est¨¢ al fondo, insonorizada espero para que no se escuchen mis m¨²ltiples logros rom¨¢nticos. No se pueden perder, est¨¢ muy f¨¢cil. ¨C Esto es incre¨ªble ¨Cmurmur¨® Nathan viendo los hermosos cuartos que hab¨ªan preparado para Sophia y para James. ¨C ?No, lo incre¨ªble es que lo hicimos todo en menos de un d¨ªa! ¨Csonri¨® Meli¨C. Pero de verdad quer¨ªa que tuvi¨¦ramos todos un lugar donde reunirnos. Nathan arrincon¨® contra una pared y bes¨® apasionadamente, sin poder contenerse, hasta que alguien tir¨® de su chaqueta y ¨¦l se apart¨® de Meli, carraspeando, para ver a su hija. ¨C ?Qu¨¦ pasa mi amor? ¡ª le pregunt¨®, sorprendi¨¦ndolo. ¨C Papi ?nos podemos mudar aqu¨ª? ¨C le pidi¨® la ni?a¨C. Ya s¨¦ que vamos a vivir todos juntos, pero ?podemos hacerlo aqu¨ª, por favor? ?Ya no quiero regresar a! LA NOVIA EQUIVOCADA CAP铆TULO 63 LA NOVIA EQUIVOCADA CAP¨ªTULO 63 CAPITLO 63. Operaci¨®n ¡°Los t¨®rtolos caen esta noche¡± Nathan se qued¨® mudo por un instante. La idea ya le hab¨ªa pasado por mente. La verdad era que Meli y su hijo ya se hab¨ªan odado perfectamente en Boston, e ten¨ªa su empresa y universidad y a sus amigos, y ahora Sophia tambi¨¦n parec¨ªa necesitar un cambio de aires. ¡ªBueno... supongo que podemos discutirlo en familia ¨C edi¨® Nathan mientras Meli iba a buscar al abuelo para que se reunieran todos en biblioteca. Sophia nte¨® su idea y defendi¨®o si estuviera defendiendo su candidatura a presidencia y el abuelo King sonri¨®. ¨CYo he vivido toda mi vida en misma casa, estar¨ªa bien pasar los ¨²ltimos a?os descubriendo un lugar distinto. As¨ª que estoy de acuerdo. Meli se sent¨® en el regazo de Nathan y pas¨® un brazo sobre sus hombros. ¨C Solo quedar¨ªas t¨², amor. ?Quieres venir a vivir aqu¨ª? ?Crees que puedas mover empresa hasta ac¨¢? ¨C Tu pudiste ¨Crespondi¨® Nathan con sencillez¨C. Y no hay nada que yo no har¨ªa por verlos felices. ¨C?Entonces s¨ª nos mudamos?! ¨C exm¨® Sophia dando saltos emocionada. ¨CS¨ª, nos mudamos, mi amor ¨Cedi¨® Nathan y aque celebraci¨®n creci¨® a¨²n m¨¢s cuando le dieron la noticia al resto de familia. ¨C ?Ahora s¨ª voy a poder ir a todos tus partidos! ¨C le dijo Sophi a Rex, muy entusiasmada¨C. ?No me voy a perder ni uno, pero t¨² no puedes dejar que otras chicas te molesten porque yo voy a ser tu novia! ?de acuerdo? ¨C?Qu¨¦ dices, mocosa? ?Si eres una ni?a! ¡ªYa s¨¦, pero cuando crezca voy a ser tu novia, as¨ª que mejor teportas ¨Cdijo Sophi con mucha propiedad y Rex le abri¨® los ojos a Nathan mientras ve¨ªa irse. 2 ¨C?Ya me asust¨® enana! ¨C se rio y Nathan se encogi¨® de hombros. ¨CYo que t¨² iba busc¨¢ndome una i remota a que mudarte antes de que cum los dieciocho, porque ya van dos a?os de conocerte y no se le pasa el caprichito ¨Cse burl¨®¨C. Es una King, te va a hacer vida muy dif¨ªcil. 3 Nathan palme¨® su hombro y se fue, pero verdad era que Rex Lanning no ten¨ªa ni idea de lo dif¨ªcil que le iba a hacer vida aque ni?a dentro de unos a?os. 9 La siguiente semana fue de mudanza. Solo Nathan y el abuelo regresaron a su ciudad y arreron todo. Los camiones salieron en diri¨®n a Boston y poco despu¨¦s se fueron ellos tambi¨¦n. Mudar Kings Holding Corporation no era tan sencillo, pero Nathanenzar¨ªa con mudar solo directiva. Poco a poco vidaenz¨® a asentarse. Sophia iba a su nueva escu y Meli y Nathan no pod¨ªan estar m¨¢s aliviados de ve en paz, feliz, animada. El acuario de ciudad no ten¨ªa show de ballenas, pero todos los fines de semana sal¨ªan en el tour del barco a avistas en el mar. La ni?a hab¨ªa vuelto a sacar aque genuina sonrisa tan hermosa y sus padres estaban encantados. Nathan y Meli se ocupaban de sus respectivas empresas ens ma?anas. Ens tardes Meli iba a Universidad hastas cuatro de tarde, y en ese tiempo Nathan o el abuelo llevaban a los ni?os a ver las pr¨¢cticas del t¨ªo Rex. N?velDrama.Org exclusive content. En casa siempre hab¨ªa gente. Los abuelos Lanning sacaban a pasear a Sophi y James tres o cuatro veces por semana y en los fines de semana, nadie se perd¨ªa los partidos de Rex. Los Patriots avanzaban en el Super Bowl gracias a su liderazgo y eso los ten¨ªa orgullosos. Un par de semanas despu¨¦s el abuelo sali¨® de casa muy sigiloso y regres¨® con una bolsa peque?a que puso en el escritorio de biblioteca, entre Rex, Sophia y ¨¦l. ¨C?Todo listo, abu? ¡ªpregunt¨® nena. ¨C?Todo listo! ?Rex? ¨C?Todo listo, se?or King! ¨C Operaci¨®n Los t¨®rtolos caen esta noche... jen marcha! ?Todos a sus posiciones! 1 El abuelo y Rex rieron pero le siguieron corriente. Los ni?os se quedaron con los abuelos Lanning mientras Rex pas¨® por Meli a universidad y el se?or James pas¨® por Nathan a empresa. ¨CAbuelo, ide verdad estoy muy grande para esto! ¨Cse asust¨® Nathan mirando aque venda negra. ¨CO te pones o te noqueo ¨C lo amenaz¨® el abuelo levantando los pu?os¨C, pero te garantizo que no vas a espiar. 2 ¨C Bueno, bueno, no te pongas violento que a tu edad no te puedes alterar ¨C rio Nathan cubri¨¦ndose los ojos¨C¨C ?Puedo preguntar a d¨®nde vamos? ¨C ro, t¨² puedes preguntar lo que quieras, cosa es que yo te lo diga ¨Crespondi¨® el abuelo echando a andar el auto¨C. Bien, tenemos media hora de camino, as¨ª que presta mucha atenci¨®n a lo que te voy a explicar... En siguiente media hora Nathan recibi¨® una c¨¢tedrapleta de c¨®mo hacer feliz a una mujer, incluyendo todass formas de terminar una discusi¨®n con e, cons dos estrategias m¨¢s distintivas: Huye o Hazte el muerto. 4 Finalmente el abuelo se detuvo y Nathan sinti¨® que met¨ªa algo en el bolsillo de su chaqueta. ¨C?No lo andes revisando ahora! ?Anda, baja del auto! ?Y buena suerte! Nathan escuch¨® c¨®mo el motor del deportivo arrancaba de nuevo y se quit¨® venda, mirando alrededor. Estaba en una carretera, rodeaba de bosque por todosdos. ¨C?Este viejo loco me dej¨® en medio de nada! ¨Cmurmur¨® Nathan sin poder creerlo, hasta que se dio la vue eque?o cartel al inicio de un camino de tierra. OUD ¡°?POR AQU¨ª, IDIOTA!¡± 2 Y debajo en letras peque?as dec¨ªa: ¡°CAMINA. NO IBA A ENSUCIAR EL FERRARI POR TI¡± 1 Nathan rio y avanz¨® por el camino de tierra, rodeado de hermosos ¨¢rboles, por cerca de trescientos metros. Al fondo divis¨® una hermosa caba?ita, tan r¨²stica que ten¨ªa el techo lleno de enredaderas y flores. En el port¨®n estaba Meli, con mirada confusa y preocupada hasta que lo vio llegar y corri¨® hacia ¨¦l. ¨C H, amor, ?est¨¢s bien? ¡ªpregunt¨® Nathan besando suavemente susbios. ¨CS¨ª... ?Bueno, no s¨¦! ?Rex me trajo y me dej¨® tirada aqu¨ª! ¨C?Tambi¨¦n te hizo usar esto? ¨Cpregunt¨® ¨¦l ense?¨¢ndole su venda negra y Meli le mostr¨® una igual¡ª. Creo que nos han tendido una trampa, solo quisiera saber para qu¨¦. Se dieron mano y empezaron a caminar alrededor. El lugar era hermoso, hab¨ªa un peque?ogo, un muelle y una mecedora en terraza de caba?ita. Nathan se toc¨® el bolsillo del saco y encontr¨® una peque?a cajita, ni siquiera tuvo que saca, porque por su tama?o ya sab¨ªa lo que era, y sonri¨® mirando a Meli mientras le abr¨ªa puerta de caba?a. ¨CCreo que nos prepararon una escapada rom¨¢ntica. Veamos si es cierto. Se asomaron a caba?a y adentro parec¨ªa preparado directamente para luna de miel. Estaba decorada con p¨¦talos de rosas por todos, hab¨ªa champa?a en una cubitera y una hermosa torre de bombones de chocte. ¨C?Wow! ?Cu¨¢l ser¨¢ ocasi¨®n especial? ¨C pregunt¨® Meli. ¨C?Oh, te aseguro que ocasi¨®n ser¨¢ muy pero muy especial! ¨Csonri¨® Nathan acerc¨¢ndose a e con una copa de champa?a. Brindaron y bebieron, y Nathan abraz¨® con fuerza,o si quisiera envolve. ¨C?Te amo tanto, Meli! ?No tienes idea del infierno que fueron estos a?os sin ti! ?Qu¨¦ me hiciste, eh? ?Me diste agua de calz¨®n? 2 La carcajada de Meli retumb¨® en caba?a, pero agarr¨® un peque?o impulso y cruz¨®s piernas alrededor de su cintura. Sus bocas se encontraron y Nathan jade¨® de deseo cuando sinti¨® sus manos peque?as y calientes quit¨¢ndole camisa. ¨C?Dios, Meli, necesito esto! ¨Csusurro Nathan contra su boca. ¨C Nathan, no seas goloso, te hago el amor diario ¨Crespondi¨® e riendo y Nathan baj¨®,enzando a desnuda mientras Meli lo apoyaba en mesa. ¨CS¨ª, pero en casa hay que hacerlo bajito para que nadie nos oiga... y aqu¨ª s¨ª te puedo oir gritar ¨C replic¨® ¨¦l. Los bombones cayeron al suelo cuando Meli lo empuj¨® contra mesa y le abri¨® el pantal¨®n; y Nathan ahog¨® un gemido cuando e lo introdujopletamente en su boca. ¨C ?Dios, Meli! ?C¨®mo puedes hacer esto tan bien? ¡ªpregunt¨® ¨¦l con voz ronca, y e solo sonri¨® mientras lo chupaba lentamente. Nathan casi perdi¨® el control cuando mir¨® hacia abajo y se encontr¨® con los ojos de Meli. Sus mejis estaban sonrojadas y sus ojos briban de deseo mientras su miembro se perd¨ªa en aque boca peque?a y traviesa. -?Mierda! ¨Cjade¨® ¨¦l levant¨¢nd, arranc¨¢ndole poca ropa que le quedaba y subi¨¦nd a mesa, haci¨¦nd caer de espaldas¡ª. ?Me vuelves loco! ?Ya te he dicho que me vuelves loco? ¨C susurr¨® Nathan deslizando un par de dedos dentro de e mientras mordisqueaba sus senos, turgentes y necesitados. Meli era un volc¨¢n en erupci¨®n y Nathan no se molest¨® en taparle boca para que no gritara m¨¢s fuerte. La bes¨® apasionadamente mientras sus dedos iban y ven¨ªan dentro de e. Sobre aque mesa, entre jadeos y gemidos de cer, Nathan pr¨® profundamente. haci¨¦nd gritar su nombre entre otras diez mil maldiciones. Nathan saboreaba sus gemidos mientras tomaba con fuerza des caderas y sus manos recorr¨ªan todo su cuerpo ardiente. E vabas u?as en su espalda y sus movimientos iban creciendo hasta que alcanzaron perfi¨®n. El sudor recorr¨ªa sus cuerpos. Nathan no pod¨ªa creer cu¨¢nto deseaba y cu¨¢nto necesitaba aquello. Sus embestidas se hicieron m¨¢s salvajes e intensas a medida que sus orgasmos se acercaban; hasta que finalmente llegaron juntos, explotando en una liberaci¨®n perfecta. Fue un encuentro salvaje, lleno de desesperaci¨®n y anhelo, y ambos sab¨ªan que no ser¨ªa suficiente. ¨C?Nathan...!¨Cgimi¨® Meli cuando sinti¨® que su cuerpo se estremec¨ªa de cer y ¨¦l sigui¨® pocos segundos despu¨¦s, llen¨¢nd con su calor. Nathan permaneci¨® inm¨®vil dentro de e durante unrgo momento, hasta que sus respiraciones se odaron y Meli abri¨® los ojos. Sonre¨ªa d¨¦bilmente y sus mejis estaban enrojecidas. Nathan enterr¨® cara en su cuello y suspiro profundamente, sintiendo que su coraz¨®n estaba de felicidad. ¨C Eres incre¨ªble ¨Cmurmur¨® besando su nariz¡ª. Absolutamente incre¨ªble. Te amo tanto. -Yo te amo m¨¢s, ogruto ¨Creplic¨® Meli con respiraci¨®n convulsa. ¨C ?De verdad? ?Entonces te casar¨¢s conmigo? Meli perdi¨®pletamente el aliento y lo mir¨® sorprendida. ¨C?Qu¨¦? ¨CNo me digas que no lo imaginabas, nena, porque esto entre nosotros no puede tener otro desece que no sea t¨² pasando el resto de tu vida conmigo ¨Csonri¨® ¨¦l contra su boca y antes de que Meli pudiera siquiera imaginarlo, ya ¨¦l hab¨ªa deslizado aquel precioso anillo en su dedo ¨C Dime que s¨ª, Meli, dime que s¨ª, y d¨¦jame hacerte mujer m¨¢s feliz del mundo. LA NOVIA EQUIVOCADA CAP铆TULO 64 LA NOVIA EQUIVOCADA CAP¨ªTULO 64 CAP¨ªTULO 64. El d¨ªa m¨¢s feliz de su vida ¨C?Dime que si! ¨Csonri¨® Nathan levant¨¢nd en sus brazos ynz¨¢ndose con e a cama¨C. ?Dime que s¨ª! ?Dime que s¨ª! ?Dime que s¨ª! Meli rio y lo estrech¨® entre sus brazos con fuerza. ¨C ?De verdad tienes que preguntarlo? ?ro que s¨ª! ?Por supuesto que s¨ª! ¨Cexm¨® mientras sus labios se encontraban en un beso ¨²nico, suave, que transmit¨ªa todo el amor que sent¨ªan el uno por el otro. Nathan bes¨® su mano, su frente, y acab¨® haci¨¦ndole el amor de nuevo porque... bueno porque ¨¦l todav¨ªa no estaba tan viejito y ten¨ªa que aprovechar. Pasaron esa noche en caba?a, que luego supieron era propiedad exclusiva de Rex. ¨C ?Pero t¨² eres un sucio! ¨C le grit¨® Meli al tel¨¦fono mirando aque carna con espanto, mientras e y Nathan preparaban el desayuno juntos. ¨C?No seas payasa! ?Jam¨¢s he llevado a nadie a esa caba?a! ?Es una deraci¨®n de intenciones que hice hace unos meses, de que un d¨ªa me enamorar¨¦ de veras y llevar¨¦ ah¨ª a mujer de mi vida! ?Pero eso todav¨ªa no pasa! ¨Crespondi¨® Rex poniendo los ojos en nco, pero cuando los abri¨® se encontr¨® a Sophia mir¨¢ndolo desde puerta cons manos ens caderas-. Mejor me voy que tu hija ya me est¨¢ asustando. ?Adiosito! 1 Despu¨¦s de desayunar juntos yer en cama, Meli se levant¨® para ir a ducharse. Nathan observaba con adoraci¨®n mientras e se mov¨ªa por habitaci¨®n, su cuerpo tan lleno de curvitas y tan perfecto. Cada uno de sus movimientos era gr¨¢cil y coqueto, y ¨¦l no pod¨ªa imaginar una mejorpa?era para el resto de su vida. ¨C?Te vas a quedar ah¨ª todo el d¨ªa mir¨¢ndome? ¨C le pregunt¨® Meli sonriendo mientras se met¨ªa en ducha. ¨C No, pero ?te importar¨ªa si me quedara aqu¨ª un ratito m¨¢s para admirarte? ¨Crespondi¨® Nathan riendo. ¨CS¨ª, porque tenemos que irnos, para que podamos darle noticia a toda familia y luego ponernos a preparar boda. ¨C?Ah, pues entonces s¨ª me apuro! Algunas horas despu¨¦s ya estaban con el resto de familia, y todos celebraban emocionados porque muy pronto tendr¨ªan una gran boda en casa. Desde ese momento se desat¨® el esc¨¢ndalo. ?Cu¨¢ndo hacer boda? ?D¨®nde har¨ªan? ?Qu¨¦ tipo de ceremonia quer¨ªan los novios? ?Qui¨¦n ser¨ªa el padrino, dama de honor, el de los cojines, el de los anillos, el de...? ¨C ?A d¨®nde van!? ?No huyan, cobardes! ¨Cgrit¨® el abuelo James mientras ve¨ªan a Nathan y a Meli salir corriendo. Aquello estaba a punto de convertirse en una bata campal con ellos doso rehenes. As¨ª que se encerraron en biblioteca muertos de risa. ¨C A este paso mejor nos casamos en el ayuntamiento ¨Cmurmur¨® Meli. -?Ni se te ocurra! ¨C le advirti¨® Nathan¨C. ?Yo me quiero vestir de ping¨¹ino y babearme a tus pies cuando te vea con ese vestido nco! ¨C Te vas a babear m¨¢s cuando me lo quite ¨C replic¨® e. ¨C ?Pues dosificos babas, pero yo quiero una boda en toda re! ¨Cdijo ¨¦l. Rode¨® a Melicon sus brazos y estrech¨® con dulzura hasta besar susbios¨C. T¨² te lo mereces, Meli. Tener un gran d¨ªa, tirar casa por ventana,s flores, banda de m¨²sica, los brindis... t¨² te mereces todo eso. ¨C Nathan yo quiero un matrimonio, no una boda ¨C sonri¨® e acariciando su rostro. ¨CY yo te voy a dar los dos. ?Pero boda va! Finalmente Meli gan¨®: La boda ser¨ªa simple pero preciosa, con todos los detalles cuidadosamente neados solo por e. Los invitados disfrutar¨ªan de una hermosa ceremonia en medio de un jard¨ªn, rodeados por flores y m¨²sica suave. Y despu¨¦s bar¨ªan toda noche antes de irse a su luna de miel a... Disnend. -?En serio? ?No puedes hacerme esto! ??C¨®mo que Disnend!? ¨C Nathan hizo un puchero. ¨CS¨ª, t¨² s¨ªgueme corriente ¨C le dijo Meli ¨C. No quiero que los ni?os se sientan descuidados rtunidad perfecta para sacarlos de paseo. Una semana en Disnend y regresar¨¢n tan cansados que t¨² y yo nos podremos ir a Grecia son cargos de conciencia. ¨C?Una semana en Disnend y tendr¨¢s que irte a Grecia sin m¨ª, porque yo estar¨¦ m¨¢s cansado que los ni?os! ¡ªprotest¨® ¨¦l, pero Meli le hizo el amor y con eso le call¨® boca en dos segundos. 1 Preparar aque boda fue unapleta y hermosa locura. Solo ten¨ªan dos semanas para eso, porque no hab¨ªan querido demorarse, pero a medida que se acercaba el gran d¨ªa, Meli no pod¨ªa evitar sentirse m¨¢s y m¨¢s nerviosa. ¨COye, no te estar¨¢s arrepintiendo. ?Verdad? ¨C pregunt¨® Nathan un par de noches antes, mientras caminaban de mano hacia su habitaci¨®n despu¨¦s de acostar a los ni?os. ¨C?No, ro que no! ?C¨®mo dices eso!? ¡ªlo rega?¨® Meli. ¨C Es que est¨¢s tensa, preocupada. Hace d¨ªas que sonr¨ªes pero no r¨ªes. Extra?o tus carcajadas, Miss Tropiezo. Nathan arrastr¨® a cama y Meli se od¨® sobre su pecho, delineando con punta de un dedo aquellos abdominales perfectos mientras se quedaba pensativa. ¨C No me estoy arrepintiendo, quiero casarme contigo m¨¢s que nada en el mundo, pero no puedo evitar pensar que todo est¨¢ demasiado tranquilo. ?Sabes? ¨C murmur¨® muchacha¨C. Hace casi dos meses que se dict¨® tu divorcio y Marilyn no se ha aparecido a hacer ning¨²n esc¨¢ndalo. ¨CLo s¨¦ ¨C respondi¨® Nathan¨C . Yo tambi¨¦n esperaba que diera un poco m¨¢s de guerra. Incluso falt¨® a visita supervisada con Sophia. Ya viste que nosotros vmos all¨¢, esperamos dos horas en consulta del doctor Brooks, pero nada que apareci¨®. La trabajadora social ni siquiera logr¨® contacta para hacer una nueva cita, as¨ª que en lo que respecta a Sophi, al menos me siento bastante tranquilo. ¨CS¨ª, yo tambi¨¦n. ?No me hagas caso! Deben ser solo los nervios. 1 Pero los nervios solo fueron en aumento y cuando por fin lleg¨® el gran d¨ªa, Meli apenas pod¨ªa contener su emoci¨®n. La boda iba a celebrarse en una preciosa finca en el campo, rodeada de extensos jardines y brintes fuentes. Ese s¨¢bado amaneci¨® con el mejor clima. Los ncos manteles iban cubiertos de exquisitas flores mientras los invitados tomaban fotos en el jard¨ªn, ys copas briban al sol. Meli se miraba al espejo y no pod¨ªa evitar re¨ªrse de su propia felicidad, tan radiante con aquel vestido de encaje nco,rgo y vaporoso. No llevaba guantes ni velo ni esorios recargados, De su cuello colgaba un fino cor de diamantes y en su mu?eca llevaba pulsera de su madre. ¨C?Est¨¢s lista, preciosa? ¨C pregunt¨® el abuelo, tocando antes de asomarse a puerta del vestidor ¨C. La m¨²sica ya est¨¢ sonando abajo y todos los invitados ya est¨¢n en sus lugares. ¨CS¨ª, estoy lista ¨C respondi¨® Meli, d¨¢ndole un beso en meji¨C. Gracias por entregarme, abuelo. Los dos bajarons escaleras, y Meli iba sonriente y nerviosa, pero m¨¢s que lista para dar el ¡°s¨ª quiero¡± m¨¢s bonito de todos. ¨C?Qu¨¦ lindo d¨ªa para casarse! ¨Cse emocion¨® el abuelo ajust¨¢ndose pajarita yenzaron a caminar por aquel peque?o pasillo entres flores. Frente a ellos Shopia llevaba de mano a su hermanito y los dos iban regando p¨¦talos de una canastita, y al final, bajo un arco de flores y enredaderas, estaba Nathan, muy nervioso en su traje de novio, pero en cuanto vi¨® aparecer fueo si se le espantara toda ansiedad. Meli camin¨® hacia ¨¦l y el abuelo se entreg¨®. ¨CYo rendar¨ªa firmemente una cadena. Si pierdes eres hombre muerto ¨C der¨® el abuelo. ¨CY yo me encargar¨¦ de que mis fan¨¢ticos le tiren huevos podridos a tus coches por el resto de tu vida ¨Csise¨® Rex en su o¨ªdo del otrodo¡ª. As¨ª que m¨¢s te valeportarte. ¨C No, pues con esas amenazas, ?qui¨¦n no? ¨C Nathan trat¨® de aguantarse risa, pero cuando su mano toc¨® de Meli simplemente fueo si el mundo dejara de existir alrededor. ¨C Te amo ¨C le susurr¨® emocionado y e asinti¨®. ¨CYo tambi¨¦n te amo... La ceremonia fue breve y dulce, se firm¨® el acta de matrimonio y el juez de paz les pidi¨® que dijeran sus votos. Nathan se ar¨® garganta yenz¨®: ¨CMeli, desde el primer d¨ªa en que te vi supe que ¨¦ramos almas gems. ¡ªMeli abri¨® boca con incredulidad y ¨¦l se encogi¨® de hombros¨C. ?Vamos, no puedes negarlo, del odio al amor solo hab¨ªa un tropiezo de tus fat¨ªdicos tacones rojos! ¨C Meli dej¨® escapar una carcajada sincera que enterneci¨® a Nathan¨C. Nunca antes me hab¨ªa sentido as¨ª por nadie, Miss Tropiezo, y ahora no puedo imaginar mi vida sin ti. Prometo amarte y cuidarte siempre, ens buenas y ens ms. Siempre estar¨¦ a tudo para apoyarte y cuando necesites un hombro para llorar, ser¨¢ el m¨ªo el primero en estar all¨ª para ti. Esta es mi promesa para ti, mi amor eterno. Los invitadosenzaron a audir y Meli sonre¨ªa con l¨¢grimas de felicidad en los ojos. E quer¨ªa decirle tantas cosas a Nathan, pero sus pbras se quedaban atoradas en su garganta. Se sent¨ªa como si tuviera los nervios de punta, y todo su cuerpo estaba temndo. ¨C Tranqu ¨Csusurr¨® Nathan mientras le acariciaba meji¨C, solo dime lo que sientes. E asinti¨® y tom¨® un profundo respiro para calmarse. ¨C¨C Nathan ¨Cenz¨®¨C, yo nunca hab¨ªa cre¨ªdo en el amor hasta que te conoc¨ª a ti. Era algo que no entend¨ªa, pero ahora... ahora s¨¦ que el amor es real, y que no se parece en nada a lo que gente cuenta ens pel¨ªcs. El amor es sacrificado, y paciente, y muy dif¨ªcil. Pero todo, absolutamente todo vale pena cuando est¨¢s con persona correcta, y lo s¨¦ porque yo estoy enamorada de ti. As¨ª que estar¨¦ a tudo siempre, y dar¨¦ lo mejor de m¨ª para hacerte feliz. Los ojos de Nathan estaban cristalizados de emoci¨®n, y se intercambiaron los anilloso una muestra de su amor. This belongs ? N?velDra/ma.Org. ¨C Ahora puede besar a novia. Pero Nathan no pudo hacerlo con teatralidad requerida, porque apenas tuvo el permiso, Meli salt¨® a su cuello, le susurr¨® un ¡°te amo¡± apasionado y lo bes¨® con emoci¨®n, mientras ¨¦l re¨ªa contra esa boca traviesa. Entoncesenzarons celebraciones, los brindis, los bailess fotos. La m¨²sica era alegre,ida era deliciosa y champa?a corr¨ªa libremente. El abuelo ten¨ªa raz¨®n, era un d¨ªa perfecto para una boda llena de amor, y todos los presentes estaban disfrutando de ocasi¨®n. Nathan y Meli baron juntos durante toda vda, y se les ve¨ªa muy felices. Cada vez que se miraban a los ojos, sab¨ªan que hab¨ªan hecho eli¨®n correcta, y que estaban listos para enfrentar el futuro juntos. Lo que no sab¨ªan era lo r¨¢pido que llegar¨ªa el futuro, porque paras diez de noche, Meli se quit¨® sus murosos tacones y Nathan rio al ve ponerse un par de zapatis deportivas ncas bajo el vestido. ¨C?Eres una loca! ¨Cdijo bes¨¢nd. ¨C?Lo s¨¦! Pero es que ya es hora de dormir a James y no puedo hacerlo en tacones. ¨C ?D¨®nde est¨¢? ¨C pregunt¨® Nathan, mirando alrededor. Sophia ya cabeceaba junto a abu Leticia, pero a James no lo ve¨ªa afuera. ¨C Entr¨® a casa, con Rex. Dijo ¡°pipi¡± hace quince minutos y su t¨ªo determin¨® que era mejor llevarlo antes de que literalmente nos regaras flores de boda ¨C rio Meli¨C. Solo lo duermo y vengo enseguida, Leticia dice que se quedar¨¢ con ¨¦l. 1 Nathan asinti¨® y le dio un beso antes de que entrara a casa. Era feliz, era el hombre m¨¢s feliz del mundo y de verdad hab¨ªa cre¨ªdo que aquel ser¨ªa el d¨ªa m¨¢s feliz de su vida, hasta que aquel grito agudo y desesperado sali¨® del interior de mansi¨®n. ¡ªNaaaaaaaaaaathaaaaaaaaaaaannnnnn! LA NOVIA EQUIVOCADA By Day Torres CAP铆TULO 65 LA NOVIA EQUIVOCADA By Day Torres CAP¨ªTULO 65 CAP¨ªTULO 65. Un hijo por un hijo ¨C?Naaaaaaaaaaathaaaaaaaaaaaannnnnn! El infierno era mejor que aquel grito, y a Nathan se le eriz¨® hasta otro ¨²ltimo vello de nuca al escucharlo, porque sal¨ªa de garganta de mujer que m¨¢s amaba en el mundo y ven¨ªa cargado de dolor. ¨¦l fue el primero en salir corriendo hacia casa, y Harrison lo sigui¨®. Vrons escaleras hacia el segundo piso, donde Meli no dejaba de gritar por ayuda, y se quedaron paralizados un segundo al ve sacudiendo el cuerpo de Rex, que estaba tirado en el suelo, en medio de un charco de sangre. Harrison m¨® a una ambncia de inmediato y Nathan corri¨® hacia e. Meli lloraba a l¨¢grima viva y trataba de resta?ar sangre de una herida que Rex ten¨ªa en el costado. El muchacho apenas si estaba consciente y Meli ya ten¨ªa el vestido todo sucio de sangre. N?velDrama.Org exclusive content. ¨C James! ¨Cgrit¨® entres l¨¢grimas¨C jJames no est¨¢! ?James no est¨¢! ?Busca a Sophia! ?A Sophia...! Nathan sali¨® corriendo hacia habitaci¨®n de su hija y encontr¨® sentada en su cama, con los ojos muy abiertos y asustada por el griter¨ªo. ¨CNo te muevas de aqu¨ª, Sophi, el abuelo vendr¨¢ enseguida. ?No te muevas de aqui! Nathan volvi¨® con Meli, usando sus manos grandes y su fuerza para tapar mejor herida de Rex. Harrison tuvo que sostener a se?ora Lanning, que lloraba desconsda, pero en pocos minutos los param¨¦dicos apartaron a todos y se ocuparon de Rex. La ambncia sali¨® de all¨ª haciendo un gran esc¨¢ndalo y Meli se desplom¨® en un rinc¨®n, cons temblorosas manos llenas de sangre. ¨C ?E se lo llev¨®! ?Se llev¨® a mi hijo, Nathan! ?E se lo llev¨®! ¨Cgrit¨® con desesperaci¨®n mientras Nathan levantaba para lleva a habitaci¨®n. Lev¨® sangre des manos lo mejor que pudo y hizo cambiarse por ropa informal mientras ¨¦l hac¨ªa lo mismo. En cinco minutos polic¨ªa estaba all¨ª y Nathan y Meli se sentaban en aquel sof¨¢, cons cabezas entres manos y los corazones destrozados, intentando explicarle a polic¨ªa. ¨C?Tienen idea de qui¨¦n...? ¨C Marilyn, Marilyn Pax, mi exesposa ¨C der¨® Nathan con firmeza. ¨C ?Qu¨¦ tiene se?ora Pax contra usted? ¨Cpregunt¨® uno de los detectives. ¨C?Mejor preg¨²nteme que no tiene! ?Nos divorciamos hace dos meses, yo me qued¨¦ con custodia de nuestra hija, el juez mantuvo intacto el acuerdo prenupcial as¨ª que no pudo llevarse mitad de mi dinero y pensi¨®n alimenticia que le dio el juez es... ¨ªnfima, por decirlo de alguna manera! ¨C espet¨® Nathan desesperado¨C. Marilyn se meti¨® a mi boda, hiri¨® a uno de nuestros amigos y se llev¨® a nuestro hijo. El detective asinti¨®, escribiendo en su libreta. ¨C?Hay alguien m¨¢s que quisiera hacerles da?o? ¨Cpregunt¨® y Meli y Nathan se miraron. ¨C¨CBueno... mi t¨ªo. Aquiles Wilde¨Cmurmur¨® Meli¨CLa familia se dividi¨® en muy malos t¨¦rminos cuando yo rem¨¦ herencia de mi padre. El juez dictamin¨® que ¨¦l hab¨ªa malversado mi dinero, por eso yo me qued¨¦ con todo y lo obligaron a pagarme una indemnizaci¨®n de varios millones... por supuesto que no pod¨ªa, as¨ª que ¨¦l y toda su familia escaparon de ciudad. ¨C?Ha sabido de ¨¦l recientemente? ¨C No recientemente... Hace dos a?os, cuando pas¨® lo del idente del avi¨®n y mi nombre sali¨® en lista de pasajeros... ellos creyeron que yo estaba muerta y vinieron hasta aqu¨ª a remar herencia, pero ni siquiera se acercaron, cuando me vieron viva volvieron a desaparecer de inmediato. ¨C?Yusted cree que..? Una oficial toc¨® en el hombro del detective, interrumpi¨¦ndolo, y le pas¨® una nota escrita a mano, guardada en una bolsa de evidencia. El detective ley¨® y se entreg¨® a Meli. ¨C ?Me equivoco al pensar que esto es para usted? Aque nota de letra apresurada dec¨ªa: ¡°Un hombre por un hombre. Un hijo por un hijo. Todo lo que me quitaste, har¨¦ que lo pierdas tambi¨¦n¡± Meli se cubri¨® boca mientras sollozaba al leer aquello. ¨C ?S¨ª es de e! ?Es de e! ¨C solloz¨® desconsda¨C ?Es de Marilyn, por eso trat¨® de matar a Rex y se llev¨® a James! El detective se gir¨® hacia varios oficiales yenz¨® a dar ¨®rdenes. ¨CCierren todos los caminos en un radio de veinte mis, distribuyan fotos de sospechosa. ma a todos los hoteles, moteles y hostales del ¨¢rea, incluso a los Airbnb, todos debes estar atentos al ingreso de una mujer con un ni?o de un a?o. El beb¨¦ no conoce aqu¨ª que probablemente est¨¦ inquieto y llorando. Abre diez l¨ªneas de reportes y esperen madas. El hombre se gir¨® hacia los afligidos padres y pens¨® en c¨®mo decirles aquello sin que los llevara a cometer ninguna locura. ¨C Estamos contando con que esto sea un caso de secuestro por dinero ¨Cdijo por fin¨C. Esa ser¨ªa nuestra mejor posibilidad. Montaremos un puesto de mando y esperaremoss demandas de se?ora Pax... Nathan achic¨® los ojos y se adnt¨®. ¨C ?Qu¨¦ es lo que no nos est¨¢ diciendo? ?Cu¨¢l es otra posibilidad? ¨C increp¨® al detective. ¨C¨COue esto sea solo una venganza ¨Cdijo el detective con preocupaci¨®n, mirando a Amelie ¨C. Si se?ora Pax decidi¨® matar a Rex Lanning en retribuci¨®n por haberle quitado a su marido, no podemos asegurar que el beb¨¦ estar¨¢ a salvo tampoco. Meli se cubri¨® boca cons manos para ahogar aquel grito desesperado. ¨C¨C¨C?Quiere decir que e....? ?Quiere decir que e va a matar a mi hijo? ??Que va a matar a James..!? ?No..! ?Nathan...! Pero Nathan no pod¨ªa hacer otra cosa que abraza con fuerza mientras Meli lloraba y gritaba de impotencia contra su pecho. La polic¨ªa decidi¨® que se procesara aque escena, interrogaron y liberaron a los invitados y familia debi¨® volver a su casa para que se estableciera el puesto de mando all¨ª. Peros horas pasaban y no hab¨ªa ni una s noticia, los reportes llegaban por docenas, pero ninguno hab¨ªa dado frutos. En madrugada ya Meli ni sabia que exist¨ªa, el dolor que sent¨ªa era tan grande que cre¨ªa que iba a romperse de un momento a otro. ¨CAbuelo... ?mi hermanito va a volver? ¨C pregunt¨® Sophia y su abuelo la abrazo para calma. ¨CEso espero, mi amor. Eso espero. ¨C ?Y por qu¨¦ se lo llev¨® mi mam¨¢? ?Fue e, verdad? ¨C murmur¨® ni?a. ¨CS¨ª mi amor ¨C respondi¨® el abuelo porque no ve¨ªa el caso de mentirle¨C. Al parecer tu mam¨¢ est¨¢ enojada con Meli por casarse con tu pap¨¢ y ser tu nueva mam¨¢, por esostim¨® a Rex y se llev¨® a James. ¨C?Rex se va a morir? ¨Cpregunt¨® Sophi. ¨C Espero que no, mi ni?a. Rex es grande y fuerte,o un superh¨¦roe de esos, pero si me das un momento voy a ir a preguntar por ¨¦l ¨C dijo el abuelo¨C ?Te parece? Sophia asinti¨® y el abuelo dej¨® en su cuarto para ir a averiguar noticias sobre todo lo que estaba pasando. Sin embargo ni?a se calz¨® unas zapatis y sali¨® tras ¨¦l, silenciosa. Se asom¨® a cocina y vio a su abuelo hando con Harrison Crove. ¨C ?Ya saben algo de Rex? ¨C Nada todav¨ªa, solo que est¨¢ en el quir¨®fano, lo est¨¢n operando desde hace horas pero dicen que hayplicaciones. Marilyn lo apu?al¨® tres veces, perdi¨® demasiada sangre... Est¨¢n haciendo todo lo posible, pero los m¨¦dicos no le dieron muchas esperanzas a los Lanning ¨C murmur¨® Harrison. El abuelo se mes¨® los cabellos con impotencia. ¨C ?Dios! ??C¨®mo Marilyn pudo hacer esto!? ?Es... es... inaudito! ¨CEso no es lo peor de todo¨Csuspir¨® Harrison¨C. El detective cree que Marilyn no pedir¨¢ rescate. Cree que esto es solo por venganza, para hacer sufrir a Meli y a Nathan, as¨ª que no tiene ninguna intenci¨®n de devolver a James. ¨C ?Y qu¨¦ va a hacer con ¨¦l? ?Marilyn no tiene el instinto para cuidar a un beb¨¦ suyo, menos uno que no lo es! ¨CLo s¨¦, y el detective tambi¨¦n lo sabe. No quiere decirselo a Nathan y a Meli pero ¨¦l cree... el detective cree que Marilyn matar¨¢ al beb¨¦. Sophia dio un respingo al escuchar aquello, se cubri¨® poquita cons manos y sali¨® corriendo hacia su habitaci¨®n. Al pasar por escalera mir¨® abajo, donde sus pap¨¢s se abrazaban con desesperaci¨®n, llorando, y luego sigui¨® corriendo hacia su habitaci¨®n. Era dif¨ªcil para una ni?a entender que su mam¨¢ era tan m, pero por desgracia Sophi no hab¨ªa tenido con su madre aque conexi¨®n que jam¨¢s separaba a una hija de su madre. La realidad era que si Marilyn hubiera sido una madre desesperada por estar con su hija, habr¨ªa aprovechado boda para llevarse a Sophia, pero en lugar de eso hab¨ªa aprovechado para vengarse. Por supuesto, Sophia no pod¨ªa entender nada de eso, solo que Marilyn hab¨ªastimado a Rex y ahora era posible que mandara a su hermanito al cielo... y e no quer¨ªa eso. Fue a su armario y sac¨® una cazadora rosa que le gustaba mucho, y se puso antes de sentarse en su peque?o escritorio y garabatear una nota apresurada. Despu¨¦s tom¨® su moch del colegio, ech¨® adentro a su ballenita y se desliz¨® fuera de su habitaci¨®n. La casa estaba llena de gente, pero nadie conoc¨ªao e. Lleg¨® al primer piso por una des escaleras de servicio y se escabull¨® hasta casita de Rex, al fondo del jard¨ªn. De ah¨ª tom¨® el camino entre los ¨¢rboles hacia el fondo de propiedad,nz¨® moch y cazadora entre los barrotes de una des rejas traseras, y luego, aunque con dificiltad, pas¨® e misma. Volvi¨® a ponerse todo y corri¨® en medio de oscuridad. Las calles cercanas estaban llenas de patrus de polic¨ªas, pero Sophi sab¨ªa muy bien a d¨®nde estaba yendo. A diez calles de casa hab¨ªa un parque enorme, con caminos, ungo y muchos ¨¢rboles y juegos para los ni?os. Los abuelos llevaban ah¨ª casi todos los d¨ªas, as¨ª que e se sab¨ªa muy bien el camino, y no par¨® hasta alejarse de las luces y llegar ah¨ª. Se detuvo en primera banca, jadeando, cons manos ens peque?as rodis, y luego puso moch en banca y sac¨® su celr. Marc¨® un n¨²mero viejo que ten¨ªa de su mam¨¢ y esper¨®, pero no le contest¨® nadie. Entonces pas¨® un mensaje simple y se sent¨® en aquel lugar, abrazando con fuerza su moch y esperando mientras madrugada avanzaba. Ni siquiera ten¨ªa sue?o, solo miedo y determinaci¨®n, era una mez extra?a, pero era todo lo que ten¨ªa Media hora despu¨¦s un auto se detuvo en calle del frente, a unos cinco metros, y Sophia corri¨® hacia ¨¦l. ¨CSube ¨C le orden¨® una voz familiar, y Sophia mir¨® al asiento trasero antes de abrir puerta y subir. Pocos minutos antes de que esto pasara, el pobre abuelo James bajabas escaleras con tanta prisa que estuvo a punto de caerse. ¨C?Nathan... Meli... Nathan...! Tuvieron que sostener al anciano entre dos polic¨ªas mientras ¨¦l intentaba entregarle una nota a su nieto. ¨C?Sophi se fue! ?Se fue...! Nathan y Meli sintieron que el abismo se abr¨ªa bajo sus pies. ¨C??C¨®mo que se fue!? ¨Cgrit¨® Meli. ¡ªEncontr¨¦... encontr¨¦ esto en su habitaci¨®n... Nathan tom¨® nota y ley¨® antes de maldecir y pas¨¢rs a Meli. En torcida caligraf¨ªa de ni?a se pod¨ªa leer: ¡°Mami, papi, no se preocupen, yo voy a traer a mi hermanito. Los amo. 5 Sophi.¡± LA NOVIA EQUIVOCADA By Day Torres CAP铆TULO 66 LA NOVIA EQUIVOCADA By Day Torres CAP¨ªTULO 66 CAP¨ªTULO 66. Solo media calle¡­ ¡° ?Por qu¨¦ no me llevaste a m¨ª tambi¨¦n?¡± Ese era el encabezado del mensaje que Marilyn Pax recibi¨® en su viejo celr justo cuando estaba a punto de abandonar ciudad. Abajo su hija dec¨ªa que estaba en un parque s, esper¨¢nd. Marilyn sab¨ªa cu¨¢l era, porque desde hac¨ªa tres semanas hab¨ªa estado espiando a familia, as¨ª que sab¨ªa que all¨ª llevaban a los ni?os todos los d¨ªas. Marilyn dud¨® un momento, no estaba segura de si era seguro llevar a Sophia con e. Su hija hab¨ªa estado actuando de forma malcriada y desafiante ¨²ltimamente, y a Marilyn le preocupaba que pudiera haberle tendido alg¨²n tipo de trampa para vengarse de e. Pero luego pens¨® que Nathan ses daba demasiado de dignoo para usar a Sophiao carnada. Le dio vuelta al auto y zigzague¨® entres calles. Hab¨ªa patrus por todosdos, pero el parque en cuesti¨®n se ve¨ªa vac¨ªo y cado. La mujer se asegur¨® bien de que no hubiera nadie alrededor y despu¨¦s de segunda vuelta a manzana, divis¨® a ni?a sentada s en un banco y estacion¨® en calle del frente. La vio correr hacia el auto y baj¨® ventani para decirle una s pbra: ¨C Sube. Sophia mir¨® al asiento trasero, su hermanito estaba all¨ª, de verdad su mam¨¢ era que se lo hab¨ªa llevado. Abri¨® puerta y se sent¨® junto a ¨¦l, poni¨¦ndole un chupete que se hab¨ªa llevado de su cuarto para calmarlo. ¨CShshshshs, ya, mono, soy yo... soy yo, ballenita, ya no llores. 2 Sophia abraz¨® a su hermano y se estremeci¨® cuando el auto ech¨® a andar de nuevo. Marilyn sonri¨® con malicia. Tener al mocoso de zorra con Nathan era genial, pero tener a los dos ni?os, jeso era sacarse loter¨ªa! 1 Trat¨® de salir de la ciudad, pero cada vez era m¨¢s dif¨ªcil esquivar todass patrus de polic¨ªa, iban en todas diriones y parec¨ªa que estaban buscando algo. Marilyn se estres¨® un poco, no sab¨ªa c¨®mo conseguir escapar de ciudad con dos ni?os en el asiento trasero. Volvi¨® a mirarlos y se le escap¨® una mueca de asco al verlos abrazados entre s¨ª. De pronto, vio una f de moteles muy solitarios a lo lejos. Inspirada por un impulso repentino, decidi¨® que ese ser¨ªa su mejor n. Se dirigi¨® hacia ellos con decisi¨®n, llevando a los ni?os en el asiento trasero del auto. No ten¨ªa otra opci¨®n, no hab¨ªa imaginado que polic¨ªa se mover¨ªa tan r¨¢pido, as¨ª que no le quedaba m¨¢s remedio que esconderse por unos d¨ªas. Iba a tener que quedarse en un motel con los ni?os hasta que llegara oportunidad de irse, Marilyn aparc¨® el coche dnte del motel m¨¢s alejado y encerr¨® con cuidado a Sophia y James en el interior, con una simple advertencia: ¨C Procura no intentar nada, Sophia, o te aseguro que tu hermanito va a pasar muy mal. R¨¢pidamente se registr¨® en una habitaci¨®n, y meti¨® a los ni?os sin que nadie se diera cuenta. ¨C Nos quedaremos aqu¨ª por un tiempo. Voy a buscar algo deida, procura que tu hermano no llore ¨C le escupi¨® Marilyn y cerr¨® puerta con ve tras e. De inmediato Sophia corri¨® hacia puerta y trat¨® de abri, prob¨® cons ventanas pero nada, ¨²nica que estaba abierta era del ba?o, pero estaba demasiado altao para que pudieran salir. Sentadito en cama, James lloraba desconsdo mando a su mam¨¢, y Sophia lo abraz¨®, d¨¢ndole muchos besos y cant¨¢ndole una canci¨®n que sab¨ªa que le gustaba. Al menos de momento no sab¨ªa c¨®mo pod¨ªan escapar, pero ten¨ªa que hacer que su hermanito se calmara. Lo acun¨® un ratito y James acab¨® durmi¨¦ndose por el cansancio de llorar. Mientras, en casa de familia, Nathan y Meli estaban desesperados. ¡ª?Tiene que haber algo que puedan hacer! ?Esa mujer tiene a mis dos hijos! ?Los tiene! ¨C vociferaba Nathan pele¨¢ndose con uno de los polic¨ªas. Al abuelo le hab¨ªa subido tensi¨®n y Meli lloraba desconsda sobre usa si. ¨C Estamos haciendo todo lo posible, se?or King, pero entienda, no somos magos. ¨C i?C¨®mo es posible que mi hija haya podido localiza y ustedes no?! El detective se mes¨® los cabellos. ¨C?Usted no puede asegurar que Sophia est¨¦ con Marilyn Pax en este momento! No tenemos bases para creer eso... ¨C?Yo no necesito bases, estoy seguro! Harrison se acerc¨® para tratar de calmarlo, pero sab¨ªa que lo que Nathan y Meli estaban viviendo en aquel momento era muy dif¨ªcil. El d¨ªa pas¨® sin que tuvieran una s noticia, y expresi¨®n del detective cada vez se ensombrec¨ªa m¨¢s porque segu¨ªan sin mar para pedir rescate, y eso solo pod¨ªa significar que Marilyn Pax pensaba deshacerse de los ni?os, porque criarlos definitivamente no deb¨ªa ser parte de su n. ¨CVan a aparecer, amor, los vamos a recuperar, te lo prometo ¨C murmur¨® Nathan siguiendo a Meli hasta la cocina. La vio poner aque tetera al fuego en silencio y poner su mano sobre e hasta que el calor lo hizo imposible. Meli busc¨® refugio en su pecho y ¨¦l abraz¨®o si quisiera fundirse con e. ¨C ?C¨®mo pudo hacernos esto, Nathan? ?Son nuestros hijos! Y yo no le quit¨¦ a Sophia, yo me alej¨¦ cuando me lo pidieron para que mi ni?a pudiera ser feliz. ?E s alej¨® a Sophia! ??Por qu¨¦ quiere ahora a mi hijo!? ?Por qu¨¦? ?Por qu¨¦? ¨C solloz¨® aferr¨¢ndose a su yera y manch¨¢ndole de l¨¢grimas el pecho. ¨C?Porque es una loca infeliz! ¨C gru?¨® Nathan con rabia y con impotencia¨C. Pero no se va a salir, con suya, te lo prometo. ?No va a conseguirlo, Meli! Para empezar no logr¨® matar a Rex. Meli asinti¨® mientras pensaba en eso. Rex hab¨ªa abierto los ojos esa ma?ana, todav¨ªa estaba muy d¨¦bil, pero los m¨¦dicos hab¨ªan dicho que se salvar¨ªa.1 ¨C¨C J¨²ramelo, Nathan. ?J¨²rame que vamos a tener a nuestros hijos de regreso con nosotros! ¨C suplic¨® Meli desesperada. ¨C?Te lo juro, mi amor, te lo juro! ¨Cexm¨® ¨¦l, besando tembloroso sus mejis, intentando borrar sus l¨¢grimas. Ninguno de los dos imaginaba que en aquel mismo momento, Sophie estaba hecha un mar de nervios porque James no hab¨ªaido nada en todo el d¨ªa. ¨C?Tienes que traer algo diferente para ¨¦l! ?Es un beb¨¦! ?No se va aer un s¨¢ndwich! ¨C demand¨® Sophia a su madre. ¨C?Pues que noa y punto! ??A qui¨¦n le importa!? ¨Creplic¨® Marilyn con impaciencia. ¨C ?Pues deber¨ªa importarte! Porque mi hermanito tiene hambre y va a empezar a gritar muy fuerte, muy fuerte... ¨C?Entonces lo camos as¨ª! ¨Cgru?¨® Marilyn encendiendo el televisor de habitaci¨®n y subiendo el volumen a todo lo que daba. Sophia hizo un puchero mientras sus ojos se llenaban de l¨¢grimas y golpe¨® a su madre en el rostro con fuerza. ¨C?Eres una mujer horrible! ?Por eso nadie te quiere! ?D¨¦janos ir! ?D¨¦janos ir! ¨Cchiba mientras forcejeaba con su madre y Marilyn acab¨® propin¨¢ndole una bofetada que mand¨® al suelo. La mujer ahog¨® un grito y mir¨® a su hija, que ve¨ªa con ojos espantados. ¨C?T¨² te lo buscaste! ¨Csise¨® en un tono que ped¨ªa disculpas mientras intentaba justificarse a s¨ª misma el haber golpeado a su hija. La vio llorar y buf¨® de impotencia¨C ??Qu¨¦ m****a quieres que le traiga al mocoso est¨²pido ese!? ¨C sise¨® tomandos ves del auto. ¨CLeche... ¨Cmurmur¨® Sophia¨C. Leche y un biber¨®n para d¨¢rs. Marilyn sergo de all¨ª en dos segundos y Sophia llor¨® desconsda mientras se levantaba, pero de repente un nombre que conoc¨ªa muy bien detuvo, una mujer lo dec¨ªa por el televisor y Sophia mir¨® noticia con ojos ¨¢vidos. * * * ¡°Rex Lanning, quarterback de nuestro equipo de f¨²tbol favorito, quien fuera brutalmente atacado y apu?do el d¨ªa de ayer, por fin se considera en estado de menor gravedad. Sus m¨¦dicos anunciaron que si bien todav¨ªa no est¨¢pletamente fuera de peligro, al menos es un alivio saber que no estar¨¢ en Unidad de Cuidados Intensivos por m¨¢s tiempo. De acuerdo con nuestras fuentes, el jugador de f¨²tbol estar¨¢ dando una rueda de prensa en los pr¨®ximos minutos para hacer una solicitud especial a todos sus seguidores, sin embargo dado lo delicado de su estado de salud, solo unos pocos han sido escogidos para participar... Nos anuncian que pronto saldr¨¢ en vivo... perfecto... vamos a conectarnos...¡± La imagen pas¨® inmediatamente a una habitaci¨®n de hospital llena de susurros y en c¨¢mara apreci¨® Rex, desmejorado pero vivo. Cuando sus ojos se encontraron con c¨¢mara... todo lo dem¨¢s qued¨® en silencio. ?El resto de aque ciudad estaba en silencio! ¡°Lo siento, pero no puedo responder preguntas todav¨ªa. Solo quisiera dar una deraci¨®n importante. Anoche, mujer que me apu?al¨® se llev¨® a mis ni?os, mis sobrinos. Se los llev¨® a los dos y los va astimar, necesito ayuda para encontrarlos¡°. A medida que haba en una esquina de panta iba saliendo foto de Marilyn. ¡°El estadio de los Patriots se llena en cada juego de sesenta y ocho mil fan¨¢ticos, y yo los necesito ahora. Necesito que salgan de sus casas, de sus oficinas, de donde est¨¦n, necesito que vistan el uniforme de los Patriots, que se pintens caras con insignia de los Patriots y que encuentren a mis ni?os. ?De sesenta y ocho mil personas alguien tiene que verlos! ?Est¨¢n en esta ciudad, polic¨ªa dice que esa mujer no ha podido sacarlos! ?As¨ª que yo necesito que ustedes encuentren a mis ni?os! ?Salgan a calle y N?velDrama.Org exclusive content. encuentren a mis ni?os!... Ballenita, si est¨¢s viendo esto, corre hacia estre, donde quiera que veas, corre hacia estre, Ballenita¡°. 3 Despu¨¦s de eso lo hab¨ªan visto sofocarse y rueda de prensa hab¨ªa terminado all¨ª mismo. Minutos despu¨¦s otros periodistasenzaban a filmar c¨®mo gente se estabanzando a calle, vistiendos yeras azul y nco del equipo de f¨²tbol. Sophia se limpi¨®s l¨¢grimas con un puchero. Rex estaba vivo y todos los estaban buscando a e y a su hermanito, estaban busc¨¢ndolos, hab¨ªa gente que pod¨ªa ayudarlos por todosdos, pero encerrados en aquel cuarto de motel no los iban a encontrar. Sophia mir¨® desesperada alrededor, sin saber qu¨¦ hacer, hasta que vio aque pnca roja que siempre dec¨ªa: no toques. ¡°A menos que sea importante¡± dec¨ªa el abuelo. ¨C?Ahora es importante! ¡ªexm¨® ni?a colg¨¢ndose de rma anti incendios. En un segundo una sirenaenz¨® a sonar con fuerza y e se ech¨® su moch al hombro corriendo hacia su hermanito. Se escuch¨® algarab¨ªa, gente saliendo de sus habitaciones, y pocos minutos despu¨¦s una enfurecida Marilyn entraba al cuarto. Agarr¨® a Sophia por el cuello de cazadora y empuj¨® afuera mientras ni?a trastabiba con su hermanito en brazos. Los subi¨® al auto y sali¨® conduciendo de all¨ª lo m¨¢s r¨¢pido que pudo. ¨C?Demonios, demonios! ¨Cgritaba golpeando el vnte¨C. ?Alguien ten¨ªa que joder el d¨ªa! Por suerte no ten¨ªa idea de en qu¨¦ parte del motel se hab¨ªa generado rma, pero no iba a esperar a polic¨ªas y bomberos. Condujo tratando de esquivar a gente, pero deb¨ªa haber alg¨²n est¨²pido partido o algo porque hab¨ªa demasiados idiotas pintarrajeados en medio de calle. Marilyn son¨® el xon con fuerza, pero no le qued¨® m¨¢s remedio que estacionarse en un callej¨®n. ¨C?Maldita sea, as¨ª no llegaremos a ning¨²n lugar! ¨Cgru?¨® baj¨¢ndose del auto y pateando una des ruedas con impotencia. Sophia mir¨® hacia atr¨¢s, hab¨ªa muchas personas pintadas con estre de los Patriots, solo estaban a media calle, solo a media calle. Abri¨® otra puerta sigilosamente, mientras Marilyn se perd¨ªa en sus insultos, y ech¨® a correr con James en los brazos. 2 Ech¨® a correr hacias estres... ?Solo era media calle... solo media calle...! LA NOVIA EQUIVOCADA By Day Torres CAP铆TULO 67 LA NOVIA EQUIVOCADA By Day Torres CAP¨ªTULO 67 CAP¨ªTULO 67. M¨¦tame en ese cuarto con e. Sophi ech¨® a correr hacias estres... Solo era media calle... solo media calle...! Pero media calle para una ni?a de ocho a?os, con un ni?o en brazos, era mucho. ¨C?Sophia! ¨Coy¨® gritar a su madre con una rabia que estaba a punto de explotar a¨²n m¨¢s, pero ni siquiera volte¨® cabeza, solo sigui¨® corriendo, corriendo, dici¨¦ndose que faltaba poco. La sangret¨ªa en sus o¨ªdos por el esfuerzo, pero no se detuvo. pod¨ªa escuchar el sonido de los zapatos de Marilyn acerc¨¢ndose, pero no se detuvo. ¨C ?P¨¢rate mocosa in¨²til! ¨Cgrit¨® Marilyn agarr¨¢nd de capucha de cazadora y del tir¨®n a Sophia se le cay¨® el ni?o de los brazos. ¨C?Corre, James, corre! ¨C grit¨® mientras pateaba a Marilyn con todas sus fuerzas ¨C. ?Corre mono! Pero James era demasiado peque?o para entender, as¨ª que solo se qued¨® ah¨ª paradito, llorando, mientras Sophia trataba de empujar a su madre para mantene alejada de ¨¦l. Sin embargo era imposible, porque mujer era m¨¢s fuerte que e, y cuando se dio cuenta de que era imposible, apret¨® los peque?os pu?os a cadado de su cuerpo y grit¨®. Un chillidorgo, sonoro, violento, se escap¨® de su pecho mientras rezaba para que alguien escuchara, y Marilyn se gir¨® hacia e tratando de tapar su boca. ¨C?C¨¢te, ni?a, c¨¢te! ¨C le grito, pero Sophia mordi¨® su mano con fuerza y corri¨® hacia James mientras gritaba de nuevo. La mano de Marilyn volvi¨® a detene, pero cuando mir¨® al fondo de calle, vio que dos hombre se hab¨ªan detenido all¨ª, uno era un chico joveno de trece o catorce a?os, y el otro era un hombre grande, barbudo y con chaqueta de motociclista y un enorme perro enojado en el frente de su camiseta negra. Los dos tra¨ªans caras pintadas con los colores de los Patriots, con estre nca pintada sobre meji. N?velDrama.Org exclusive content. ¨C Auxilio! ¨Cgrit¨® Sophia con todas sus fuerzas+. ?Corre, mono, corre! ?Auxilio! ¨C?Oiga, p¨¢rese! ¨Cgrit¨® el hombre alto mientras el chico sal¨ªa corriendo. Marilyn se puso l¨ªvida pero despu¨¦s enrojeci¨® de rabia. ¨C?No se meta en esto que no es problema suyo. ?L¨¢rguese! ¡ªrg¨® Marilyn con impotencia mientras sacud¨ªa a Sophia ¨C Solo son mis hijos malcriados! ¨C?No es cierto! ?No es cierto!... ?Yo soy Ballenita! ?Yo soy ni?a de Rex! ?Ayuda! ?Yo soy ni?a de Rex! ¨Cgrit¨® Sophia con todas sus fuerzas y el hombre ech¨® a correr hacia ellos. Marilyn trat¨® de adntarse para llegar a James, pero aquel hombre enorme levant¨® al beb¨¦ en brazos. ¨C?Suelte a ni?a! ¨Cdemand¨® con voz ronca. ¨C?Usted suelte a mi hijo! ?D¨¦jelo yrguese! ¡ª replic¨® Marilyn mientras sacud¨ªa violentamente capucha de Sophia, pero en pocos segundos m¨¢s gente apareci¨® en esquina 1.5 de calle. El muchachito ven¨ªa seguido de m¨¢s de una docena de hombres igualmente pintados. ¨C?Deje a ni?a! ?Ahora! ¨Cgrit¨® el hombre con voz potente y toda aque genteenz¨® a correr hacia ellos. ¨C ?Su¨¦ltame, bruja! ¨Cgrit¨® Sophia pateando a Marilyn violentamente, hasta que mujer no tuvo m¨¢s remedio que solta con un graznido de impotencia. ¨C?Maldita mocosa! ¨Cexm¨® viendoo Sophia corr¨ªa hacia el hombre que ten¨ªa a su hermanito. Sophia tendi¨® sus brazos con expresi¨®n determinada. ¨C?Mono... mono! El hombre le entreg¨® a James y luego los levant¨® en brazos a los dos ¨C ma a polic¨ªa ¨C le dijo al muchacho y Marilyn dej¨® escapar un grito de impotencia antes de darse la vuelta y correr hacia su auto. ¨C ?No dejen que escape! ¨Cgrit¨® alguien. ¨C?men a polic¨ªa! ¨C?Atr¨¢pe! Pero Marilyn encendi¨® el coche y se apresur¨® a escapar lo m¨¢s r¨¢pido que pudo, perdi¨¦ndose entres calles cercanas. El hombre grande se gir¨® hacia el chico con car¨¢cter autoritario. ¨CVoy con polic¨ªa. T¨² av¨ªsales a los chicos que encuentren ese auto. ¨C ?Puedo usar tu moto, papa? ¨Cse emocion¨® el chico. ¨C Avisa con lengua y ve a piecito, que mi moto te astar¨ªa ¨Cse rio el hombre y se dirigi¨® a salida de calle mientras les sonre¨ªa a los ni?os. ¨C?Est¨¢n bien, chicos? Ballenita y Mono, ?verdad? ¨CSophia y James ¨C respondi¨® ni?a abrazando m¨¢s a su hermano¨C. Nuestros pap¨¢s son Amelie Wilde y Nathan King. Somos sobrinos de Rex... somos los ni?os de Rex... Las l¨¢grimas empezaron a caer de sus ojos y aquel gigante los abraz¨®. ¨CYa, no llores, Ballenita. Eres una ni?a muy valiente. Ya est¨¢n a salvo. Ahora solo vamos a dar un lindo paseo de regreso con tus pap¨¢s. ?De acuerdo? Sophi asinti¨®, abraz¨¢ndose a su cuello, y el hombre sali¨® a avenida principal, donde enseguidaenzaron a rodearloss personas. Una patru de polic¨ªa lleg¨® en pocos minutos, e inmediatamente identificaron a los ni?oso James y Sophia King. En segundos hab¨ªa c¨¢maras, periodistas y gritos de victoria por todosdos. Pero si polic¨ªa cre¨ªa que pod¨ªa llevarse a los ni?os, estaban muy equivocados, porque Sophia se prendi¨® del cuello de aquel gigante y dijo que no iba a ninguna parte a menos que ¨¦l llevara. Poco despu¨¦s el detective a cargo del caso recib¨ªa una mada y corr¨ªa hacia el sal¨®n donde estaba reunida familia. ¨C ?Tienen que venir a ver esto! ¨Cgrit¨® emocionado y todos lo siguieron apurados hasta el televisor m¨¢s cercano. En panta apareci¨® imagen de un barbudo motociclista llevando a Sophia y a James, que re¨ªan entre una multitud de gente. ¨C?Los encontraron! ¨Cgrit¨® Meli con alivio mientras e y Nathan se abrazaban con fuerza¨C Los encontraron! ?Los encontraron! ¨C?Est¨¢n bien, amor...! ?Nuestros hijos est¨¢n bien! ¨C¨Csusurr¨® Nathan con el pecho hinchado de esperanza, estrech¨¢nd entre sus brazos. El abuelo y Harrison suspiraron aliviados y enseguida todos avisaron a los Lanning. ¨C ?Saben qu¨¦ pas¨®? ¨C pregunt¨® el abuelo. ¨C Dijeron que estaban en un callej¨®n. La ni?a estaba peleando con Marilyn Pax y el beb¨¦ junto a es, Sophia pidi¨® ayuda, y uno de los fan¨¢ticos movilizados escuch¨® ¨C le cont¨® el detective. ¨C ?Qu¨¦ pas¨® con Marilyn? ¨C pregunt¨® Nathan¡ª. ?Por dios, d¨ªganme que atraparon! ¨C No, todav¨ªa no, pero uno de los que estuvo en escena identific¨® positivamenteo secuestradora de los ni?os, nos dio los datos del coche en el que se mueve, ya lo estamos rastreando ¨C dijo el detective¨C. Solo es cuesti¨®n de tiempo, ciudad est¨¢ cerrada, no tiene c¨®mo salir. Meli y Nathan se abrazaron mientras ve¨ªan panta de su televisor. James y Sophia iban asegurados con arneses en el pecho de dos motociclistas que encabezaban aquel improvisado desfile a paso de tortuga, con sus peque?os cascos negros y unas yeras de los Street Dogs, el club de motociclistas que los estaban escoltando. 3 James se tomaba un biber¨®n pintarrajeado con cabeza del perro insignia y Sophia saludaba a todos con mano. Todass televisoras transmit¨ªan aque noticia, que iba en camino a convertirse en uno de los momentos m¨¢s recordados de historia de ciudad. Meli, Nathan y toda su familia iban a recibir a sus hijos con los brazos abiertos, y nadie pod¨ªa decir que aque historia no ten¨ªa un final feliz. Quince minutos despu¨¦s una procesi¨®n de miles de personas llegaban a su calle y Nathan y Meli salieron a abrazar a sus hijos. ¨C?Mami! ?Mami! ¨Cgrit¨® Sophia en cuanto puso los pies en el suelo. Meli se arrodill¨® frente a e y abraz¨® mientras Nathan recib¨ªa a James, que parec¨ªa m¨¢s tranquilo. ¨C?Mi amor! ?Est¨¢s bien? ?M¨ªrame! ?Est¨¢s bien?¨C¨Cpregunt¨® Meli mirando a los ojitos llorosos de ni?a. ¨C?Traje a mi hermanito! ?Dije que iba a traer a mi hermanito y lo traje! ¨Cexm¨® ni?a y Nathan se agach¨® junto a es, para que Meli pudiera estrechar tambi¨¦n al peque?o James. 2 ¨CSophi, est¨¢s castigada hasta el fin de los tiempos ¨C¨Cmurmur¨® Nathan besando su frente mientras abrazada con fuerza ys l¨¢grimas sal¨ªan de sus ojos. ¨CMentiroso ¨C rio ni?a¨C. No me puedes castigar por ser valiente y hacer lo correcto ¨Cdijo e mientras besaba meji de su padre. ¨C?Bueno, dos semanas de castigo! ¨Ci?Sin ir al acuario?! ¨CSophia hizo un puchero. ¨CBueno, yendo al acuario... ¨C?Entonces solo de lunes a viernes? ¨COK, de lunes a viernes... ¨C?Y si mejor no me castigas? ¨CSophi se encogi¨® de hombroso queriendo decirle que era in¨²til. ¨C?Bueno, no te castigo entonces! ¨Crio Nathan y volvi¨® a abrazar a toda su familia. 2 El abuelo King tambi¨¦n sali¨® y sus nietos lo abrazaron con alegr¨ªa. Meli y Nathan agradecieron a todass personas que hab¨ªan ayudado a encontrar a sus hijos, especialmente al se?or Bishop, que erao se maba el gigante del club de motociclistas. Justo estaban hando con ¨¦l cuando su hijo se acerc¨® corriendo. ¨C?Pap¨¢! ?Los muchachos est¨¢n hando en radio! ?Vieron el auto de mujer esa en calle 34, dondo hacia autopista Halloway! El detective se acerc¨® de inmediato yenz¨® a dar ¨®rdenes, mando a todass unidades. En pocos minutos varias des patrus que estaban estacionadas frente a casa corr¨ªan calle abajo, para unirse as otras. Pronto anunciaron por televisi¨®n persecuci¨®n del auto de Marilyn. La mujer escapaba de polic¨ªa desesperadamente, pero iban cerc¨¢nd poco a poco. 1 Las sirenas sonaban en todas partes y los carros patrulleros estaban rodeados por multitud de gente que estaba mirando persecuci¨®n desde sus ventanas. Marilyn sab¨ªa que no ten¨ªa escapatoria. De repente se vio completamente rodeada. Impacto contra uno de los coches patrulleros pero logr¨® seguir unas calles m¨¢s antes de que interceptaran. Se baj¨® del auto y corri¨® hacia un callej¨®n cercano, solo para darse cuenta de que no ten¨ªa salida. Su suerte hab¨ªa llegado a su fin, y ahora estaba a merced de polic¨ªa. Estaba a punto de entrar pors puertas traseras de un edificio cuando un agente sali¨® de no sab¨ªa d¨®nde y empuj¨® contra pared del callej¨®n, apunt¨¢ndole con su arma. ¨C?Marilyn Pax! ?Queda detenida por el secuestro de dos menores! ¨Cdijo el oficial mientras muchos otros llegaban corriendo. 1 La esposaron mientras le dec¨ªan sus derechos, pero por desgracia e no parec¨ªa dispuesta a usarlos. Grit¨® y maldijo a todo pulm¨®n mientras se llevaban presa, y en todass televisoras transmitieron el momento justo en que met¨ªan en patru de polic¨ªa. ¨C Tengo que ir¨Cdijo Nathan mientras abrazaba a Meli¨C. Tengo que ir aisar¨ªa a derar, y tengo que har con e. A Meli no le gustaba idea, pero sab¨ªa que Nathan tambi¨¦n ten¨ªa preguntas que hacer y c¨ªrculos que cerrar. ¨CVe tranquilo, amor ¨C¨Csusurr¨® sobre susbios y se llev¨® a los ni?os a darse un buen ba?o, a ¨CAs¨ª vino todo el camino, ni siquiera le han hecho primera pregunta y ya quiere un abogado. No creo que puedan sacarle una confesi¨®n. Nathan mir¨® al detective y apret¨® los dientes. ¨C?Quiere una confesi¨®n? ¨C sise¨®¨C. M¨¦tame en ese cuarto con e. Cap铆tulo 68 Cap¨ªtulo 68 CAPITULO 68. Arr¨¦lo Marilyn parec¨ªa una fiera herida. Hab¨ªa pensado que llevarse al mocoso de Amelie muy lejos de all¨ª y dejarlo en cualquier orfanato donde no pudieran encontrarlo, pero no hab¨ªa contado con que Sophia le mandara aquel mensaje, y luego ya hab¨ªa sido demasiado tarde para dejar ciudad. Se revolvi¨® en si mientras esposaban a?a mesa y tir¨® des esposaso si realmente esperara rompes. ¨C?Quiero a mi abogado! ?Quiero un jodido abogado ahora mismo! ?S¨¢quenme de aqu¨ª! ¨Cgrit¨® y una voz ronca y contrda le respondi¨® desde puerta. ¨CEn eso tienes raz¨®n, jodido s¨ª va a estar porque te asignaron un abogado de oficio ¨C siseo Nathan¨C. Me imagino que con los dos mil dres que te llevas por pensi¨®n alimenticia no es suficiente para pagar a un buen abogado que te saque de aqu¨ª. Marilyn se puso de pie de inmediato. ¨C?No cantes victoria, que esto no se ha terminado! ¨Cescupi¨® e¡ª. ?Voy a hacer que te arrepientas de todo, empezando por el hecho de haberme dejado! ¨CEn eso tienes raz¨®n. Solo estoy arrepentido de no haberlo hecho antes. Pero nunca es tarde para reparar los errores en vida, ?no es verdad? Y t¨² eres el error m¨¢s grande que yo pudeeter. Pero todo eso cambi¨® ¨C sonri¨® Nathan con sorna¨C. Vas a ir a c¨¢rcel, Marilyn. ?Te vas a podrir en una celda hasta que seas vieja, fea, y arrugada, y no te quiera nadie..! ¨C?Ya quisieras, infeliz! ¨C ?Crees que no puedo conseguirlo? ?Secuestraste a mis hijos! ¨Crugi¨® Nathan¨C ?Se los arrancaste a su madre de los brazos y nos hiciste pasars peores horas de nuestras vidas! ¨C?Entonces al menos sirvi¨® para algo! ¨C replic¨® Marilyn¨C. ?De lo ¨²nico que me arrepiento es de no haberle visto cara! ?Debi¨® estar sufriendoo una condenada cuando perdi¨® al mocosito! ¨C ?No lo perdi¨®! ?T¨² te lo llevaste! ¨C acus¨® Nathan con fiereza. ¨C?T¨² no tieneso probar eso! ?Nadie me vio! ¨Cse rio Marilyn con un sarcasmo lleno de satisfi¨®n¨C. No me agarraron con los ni?os encima, jnegar¨¦ hasta muerte que me los llev¨¦! Pondr¨¦ mi mejor cara de v¨ªctima para el jurado y veremos si me condenan cuando hay tanta gente m y poderosa tratando de inculparme. ¨C?jInculparte!? ?Eres una rata, Marilyn! ro que te vieron! ?Rex te vio! ?Rex Lanning te vio y est¨¢ vivo! ?Vivito y coleando, as¨ª que esto ya se acab¨®! ¨Cgrit¨® ¨¦l golpeando mesa. N?velDrama.Org owns this. Marilyn trat¨® de retroceder, espantada, peros esposas atadas a mesa no dejaron. ¨C?Eso no es cierto! ?No es verdad! ¨Cneg¨® con rabia. ¨C?Te va a identificar, va a derar contra ti! ¨Crugi¨® Nathan-. ?Vas a podrirte en c¨¢rcelo basura que eres! ¨C?No puede, ¨¦l no me vio, no puede decir que fui yo! -?Si puede, te vio a los ojos cuando lo apu?ste, maldit@ asesina! ¨C?Lo apu?al¨¦ por detr¨¢s imb¨¦cil, y llevaba un pasamonta?as, no pudo haberme Visto! ¨C¨CEU Marilyn desquiciada y Nathan se incorpor¨® con el desprecio reflejado en el rostro. 2 Mir¨® hacia el cristal detr¨¢s del cual estaban los polic¨ªas y Marilyn se dio cuenta de que acababa de confesar el intento de asesinato de Rex Lanning. O POI Ildce ¨C Infeliz! ¨C le grit¨® a Nathan mientras intentaba alcanzarlo, pero varios polic¨ªas entraron, incluyendo el detective del caso, y le dio mano a Nathan un agradecimient hace confesar¨C. ?Eres una basura! ¨C vocifer¨® Marilyn¨C ?Pero te vas a arrepentir de esto te lo juro! ¨C Gu¨¢rdate tus amenazas, Marilyn, no te hundas m¨¢s ¨C sise¨® ¨¦l, pero mujer se desembarazo de un violento empuj¨®n de los polic¨ªas y apoy¨®s dos manos en mesa, inclin¨¢ndose hacia ¨¦l. ¨C?Quieres saber por qu¨¦ quer¨ªa otro hijo, Nathan? ?Quieres saber por qu¨¦? ??Por qu¨¦ estaba tan desesperada porque me embarazaras!? ¨C le gru?¨® con toda intenci¨®n de herir y Nathan apret¨®s mand¨ªbs con tensi¨®n vibrando en todo su cuerpo. Ni siquiera quer¨ªa imaginar lo que iba a decir, pero incluso antes de que Marilyn abriera boca, ya sab¨ªa se de veneno que saldr¨ªa de e. ¨C ?No es tu hija! ¨Cexm¨® mujer con una risa honda y maligna¨C ?Sophia no es tu hija! ?No es tu sangre! ?T¨² no me dabas hijos as¨ª que fui a acostarme con el primero que me pas¨® por dnte, solo para asegurar mi matrimonio contigo! Nathan se puso l¨ªvido. Entres muchas bajezas que jam¨¢s hab¨ªa esperado de e, esa era peor de todas. ¨C?Eso es mentira! ¨C?Corre a hacerte una prueba de paternidad! ?Y vas aprobarlo en un segundo! ?Sophia no es tu hija, y te voy a denunciar para que te quiten! ?E no va a estar conmigo, pero contigo tampoco! ?Te van a quitar y mocosa va a pasar su vida en un orfanato por traidora! 3 No era veneno, era desechos radioactivos lo que sal¨ªa de boca de Marilyn Pax, y el detective se apresur¨® a sacar a Nathan de all¨ª antes de queetiera una locura. ¨C?No le haga caso! Solo est¨¢ tratando de descontrrlo ¨C le dijo el detective¨C. Despu¨¦s de lo que acaba de confesar, Marilyn sabe que ni un abogado bueno ni uno malo podr¨¢ salva del destino que le espera. V¨¢yase tranquilo, e no podr¨¢ hacer nada contra ustedes. Talo hab¨ªa dicho el detective, Marilyn fue procesada y enviada a c¨¢rcel, a esperar un juicio que se celebrar¨ªa en tres o cuatro meses, pero el juez retir¨® el derecho a fianza porque ten¨ªa buenas posibilidades de escapar. Si el Fiscal llevaba bien sus acusaciones, era probable que Marilyn se quedara en una celda por el resto de sus d¨ªas. Sin embargo Nathan no regres¨® a su casa con tranquilidad que hab¨ªa ido a buscar a aque comisar¨ªa. S¨ª, Marilyn estaba encerrada, pero aquello que hab¨ªa dicho sobre Sophia... a ¨¦l ni por un segundo se le habr¨ªa ocurrido pensar en eso. # Los ni?os ya estaban dormidos cuando ¨¦l lleg¨®. Inquietos, pero dormidos. Meli lo hizo meterse al ba?o de inmediato, dejando que el agua cayera sobre los dos mientras se abrazaban. Lo acarici¨® despacio, delineando cada m¨²sculo maravillosamente construido, y sinti¨® toda tensi¨®n y tristeza que hab¨ªa en ¨¦l. ¨C ?Qu¨¦ est¨¢ pasando, amor? ¨C le pregunt¨®¨C ?En qu¨¦ piensas? ¨C¨C Marilyn ¨Cmurmur¨® ¨¦l. ¨C¨CYa no puede hacernos da?o ¨C le dijo Meli ¡ª. Est¨¢ en c¨¢rcel y ah¨ª se va a quedar. Ya no puede hacernos ning¨²n da?o... ¨CYo tambi¨¦n cre¨ªa eso ¨Creplic¨® el limpi¨¢ndose el agua de los ojos con una mano¨CYo cre¨ªa eso pero acaba de decirme algo... Me dijo que Sophi no era mi hija. Meli abri¨® los ojos espantada. ¨C?Qu¨¦? ¨Cexm¨® sin poder creer lo que estaba oyendo. ¨C Marilyn me dijo que Sophi no era mi hija y que iba a denunciarme para que me quitaran. Me dijo que si Sophia no se iba a quedar con e, que yo tampoco podr¨ªa quedarme con mi hija. ¨C Eso es una estupidez, una mentira... ¨C dijo Meli tratando de convencerse a s¨ª misma m¨¢s que a Nathan¨C. No puede ser verdad, e est¨¢ celosa, enferma... No sabemos lo que est¨¢ diciendo, no le hagas caso. Pero Nathan no parec¨ªa escucha. Sus ojos se hab¨ªan llenado de l¨¢grimas y sent¨ªa una impotencia horrible, porque aquello solo significaba que Marilyn pod¨ªa seguirstimando a Sophia. ¨C ?Y si es cierto? ¨C pregunt¨® en un susurro. Meli neg¨® con cabeza. ¨C No, tiene que ser mentira. Marilyn est¨¢ enferma, no podemos fiarnos de nada de lo que diga. Pero por mucho que tratase de convencerse de eso mismo, Nathan no pod¨ªa sacar aques pbras de su cabeza. Y si era verdad... ?y si Sophi no era su hija? ¨C De repente todo ese af¨¢n que ten¨ªa por embarazarse de nuevo tiene sentido ¨C murmur¨®-. i Y yo no quiero creerlo, pero si Marilyn pone una denuncia diciendo que Sophia no es mi hija, todo se va a ir al demonio! Meli neg¨® tomando su cara entres manos. ¨C No, Nathan, no va a pasar nada. Sophia es nuestra hija, no importa si lo es de sangre o no. Yo amo, y s¨¦ que t¨² jam¨¢s vas a quere de una manera diferente... ¨C ?Por supuesto que no, Meli! ¨Cdijo ¨¦l con vehemencia¨C . ?Sophia siempre ser¨¢ mi hija, sin importar qu¨¦! Pero ya ha sufrido demasiado, no quiero que Marilyn haga una denuncia y e empiece un nuevo ciclo de desesperaci¨®n con duda de si es mi hija o no. ?No quiero que eso pase! ?Te imaginas que venga un trabajador social a llevarse a Sophia? ?Yo me muero, Meli, yo me muero¡­! Meli apret¨® los pu?os con impotencia, aque mujer no dejaba de hacer da?o ni siquiera estando vencida. Abraz¨® a Nathan y lo apret¨® con fuerza contra su pecho porque e tampoco pod¨ªa imaginar perder a Sophia, pero Meli ten¨ªa mucha m¨¢s confianza que ¨¦l en ese momento. ¡ª Entonces vamos a adntarnos ¨C le dijo a Nathan¨C. Hazte prueba de paternidad con Sophia, ha con trabajadora social que le asignaron, con el psic¨®logo, reafirma custodia. Vamos a hacer eso, ?de acuerdo? Nathan asinti¨®, ocultando cara en curva de su cuello y refugi¨¢ndose en e porque al final Meli era eso, su amor, su refugio y su mayor apoyo. ¨C Te juro que no s¨¦ qu¨¦ har¨ªa sin ti ¨C¨CSusurr¨® ¨¦l estrech¨¢nd y bes¨¢nd en losbios ¨C Te amo, Meli. ¨CY yo a ti, mi amor. Todo va a estar bien ¨C le asegur¨® Meli. Dos d¨ªas despu¨¦s Nathan y e llevaban a los ni?os a ver a Rex al hospital, pero antes pasaron por el laboratorio a solicitar una prueba de paternidad para Nathan y Sophia. La explicaci¨®n que le dieron a nena fue simple: iban a restregar un hisopo en su boca y de su hermano para asegurarse de que no hubieran agarrado un resfriado en el motel feo en el que hab¨ªan estado. Sophia asinti¨® y se acerc¨® a Nathan para que ¨¦l sostuviera mientras le hac¨ªan prueba. Una vez que terminaron, fueron directo a ver a Rex. ¨C?Ballenita! ¨C dijo Rex con emoci¨®n en cuanto vio y ni?a enseguida se subi¨® a su cama. ¨C?H, Rex! ¨Crespondi¨® e feliz¨C?C¨®mo est¨¢s? ¨C Bien¨Csusurr¨® ¨¦l ¨C, pero mejorar¨¦ cuando me lleves a casa con ustedes. ¨C El doctor dijo que ya falta poquito, en un rato ya te podr¨¢s ir con nosotros. Pero lo cierto era que faltaba al menos una semana para que le dieran el alta a Rex. Ese mismo d¨ªa, mientras Nathan llevaba a los ni?os por un hdo, Meli le cont¨® lo que estaba ocurriendo. A ¨¦l no pod¨ªa ocultarle su preocupaci¨®n. ¨CLo arreremos¨Cle asegur¨® ¨¦l tomando su mano ¨C. No vamos a perder a Ballenita, te lo garantizo. Salga lo que salga en ese examen, te juro que lo arrer¨¦, Meli ¨C le dijo Rex con determinaci¨®n y e suspir¨® con alivio porque Dios hab¨ªa sido bueno con e al darle un amigoo Rex. De vuelta a casa, Nathan y Meli trataron de distraer a los ni?os, y junto a toda su familia decidieron near una gran fiesta para darle bienvenida a Rex. Una semana despu¨¦s Meli entr¨® en habitaci¨®n de Rex, que ya estaba a punto de recibir el alta del doctor. Ens manos llevaba el sobre con el resultado des pruebas de paternidad, pero todav¨ªa no lo hab¨ªa abierto. Nathan lleg¨® segundos despu¨¦s y mir¨® a Meli con expectaci¨®n. ¨¦l tampoco se atrevia a abrir aquel sobre as¨ª que Meli se arm¨® de valor y lo rasg¨®. Ley¨® el resultado y suspir¨® con alivio. ¨C?Si eres el pap¨¢ de Sophia, s¨ª lo eres! ?No van a quitarnos a nuestra ni?a! ¨Cdijo con una sonrisa radiante y Nathan levant¨® por cintura, abraz¨¢nd con fuerza. ¨C ?Dios, gracias! ?Todo est¨¢ bien! ?Todo est¨¢ bien! ?No volvamos a mencionar esto nunca m¨¢s! Menos dnte de Sophia! 1 ¡ª?Nunca m¨¢s, amor! ¨Csonri¨® Meli bes¨¢ndolo con dulzura¨C. Ahora ve a buscar el auto que tenemos que llevarnos al inv¨¢lido este ¡ª rio se?ndo a Rex y ¨¦l protest¨®. ¨C?Oye! ?Un poquito de respeto para el h¨¦roe! Nathan sali¨® de aque habitaci¨®no si le hubieran devuelto el alma al cuerpo y Meli se gir¨® hacia Rex. Le entreg¨® el sobre sin que mano le temra ni una s vez, y dijo una s pbra: ¨CArr¨¦lo. # ¨CConsid¨¦ralo hecho. Next Chapter Cap铆tulo 69 Cap¨ªtulo 69 CAPITULO 69. ?Pero apaga estufa, Christian Greyl La casa era un hervidero de invitados, todos estaban felices por el regreso de los ni?os y recuperaci¨®n de Rex. Sophia le hab¨ªa hecho un enorme cartel de bienvenida y hab¨ªan organizado una verdadera celebraci¨®n. en el jard¨ªn trasero, el equipo de los Patriots jugaban contra un improvisado equipo de los Street Dogs, los motociclistas que hab¨ªan recuperado a Sophia y James. ?Entonces a ti es a quien tenemos que agradecer! ¨C salud¨® feliz Rex cuando le presentaron a Wayne Bishop ¨C Para nada, verdad fue mi muchacho el que estaba atento, yo solo impresion¨¦ con estatura dijo se?ndo a su hijo, que corr¨ªao un venado entre los jugadores esquiv¨¢ndolos ¨C ?Will, ven a saludar! El muchacho de trece a?osnz¨® pelota y se acerc¨® corriendo a su padre. 2 ¨C Hijo, este es Rex Lanning ¨C lo present¨® y William Bishop se restreg¨® siete vecess manos en el pantal¨®n antes de saludarlo. ¨C?Un cer, se?or! ?Un cer! ¨Cel chico sacudi¨® su mano con admiraci¨®n, Rex hizo un puchero y Meli estall¨® en carcajadas. ¨C?C¨®mo que ¡°se?or¡°!? ?Es que no te ganas el aut¨®grafo, Will, no te lo ganas! Las risas no se hicieron esperar, porque Rex Lanning todav¨ªa se consideraba un ni?oo para que lo estuvieran mando ¡°se?or¡°. Lo odaron en una tumbona del jard¨ªn y pasaron tarde m¨¢s maravillosa de todas. Sophia no se mov¨ªa deldo de Rex, y juntos le encontraban todass fas de estrategia as jugadas de los dos equipos. ¨C Me gusta verte feliz, ballenita ¨CRex le dio un codazo amistoso¨C. Pero ya es hora de que te vayas a jugar con los ni?os de tu edad, para atender enfermos ya est¨¢ tu madre, que con edad que tiene tu pap¨¢, tiene que ir agarrando experiencia en identificaci¨®n de infartos y reanimaci¨®n. 4 Se r¨ªo de s¨ª mismo y luego de Sophia. ¨C ?Qu¨¦ es infarto? ¨CLo que le provoca tu madre a tu padre cada vez que le dice: ¡°tenemos que har¡°. 1 Enseguida alguien se par¨® entre ellos y Nathan habl¨® con una voz que pretend¨ªa ser seria. ¨C?Hey! ?Respeta a tu marido, o no te espanto m¨¢s mujeres, te lo aviso..! ¨Cadvirti¨® Nathan y se sent¨® junto a ¨¦l. ¡ª?Entonces no me arriesgo, no puedo quedarme sin alguien que me espante as futura novias..! ¨C Ni siquiera hab¨ªa acabado de decirlo cuando Sophia se par¨® frente a ¨¦l con una escoba. ¨C?A qui¨¦n hay que espantar? ¨Cgru?¨® arrugando nariz y poni¨¦ndose una mano en cintura ¨C. Rex no puede tener novia. ¨¦l es m¨ªo. ?Por qu¨¦ no lo acaba de entender? ?Papi, d¨ªselo! 1 Nathan se aguanto risa y neg¨®. ¨CEs porque no lo est¨¢s amenazando con el instrumento adecuado, hija. Vete a cocina a por una des sartenes de tu madre y ver¨¢s que con eso s¨ª te obedece ¨C le dijo y Sophia abri¨® los ojos como si hubiera tenido una epifan¨ªa. ¨C?OK! ?Ya vuelvo! Corri¨® hacia cocina y Rex hizo una mueca. ¨C Nathan King, criando hijas para ser acosadoras desde 2014. ¨CY ser¨¢ mejor que aproveches porque tus d¨ªas de favorito est¨¢n contados ¨C le advirti¨® Nathan y se?al¨® a unas enormes cajas de regalos que tra¨ªa el chico Bishop. Apenas Sophia volvi¨® y Meli trajo a James, William los invit¨® a abrirlos. El de James era m¨¢s peque?o: un lindo triciclo que parec¨ªa una peque?a moto. Le pusieron su casco y sus rodilleras y Meli lo empuj¨® por todo el jard¨ªn mientras el beb¨¦ re¨ªa de gusto. ¨C ?Pedalea, mono, pedalea! ¨C le gritaba Sophia emocionada, pero James solo encog¨ªa los piecitoso un peque?o sapito y re¨ªa de cara al viento mientras su mam¨¢ lo paseaba. Todos estaban impresionados con el hermoso regalo, pero cuando Sophia abri¨® el suyo, no hubo nadie en aquel jard¨ªn que no se quedara boquiabierto. Era una Harley en miniatura, exacta en cada detalle a una original, solo que en tama?o Sophia. ¨C?Wooooooow! ¨Cexm¨® ni?a mientras daba vueltas alrededor de moto¨C. ?En serio es para m¨ª, Will? ¨CCuando te subiste con mi pap¨¢ a moto me di cuenta de que te gust¨® mucho, as¨ª que hice esta para ti. Es casi igual a de mi padre, solo que esta es el¨¦ctrica y va m¨¢s despacio. ?Quieres probar? ¨Cdijo el muchacho. ¨C?ro que s¨ª! ?Gracias Will! ¡ªexm¨® Sophi colg¨¢ndose de su cuello y d¨¢ndole un beso en meji antes de subirse a su mini moto y que William le explicara c¨®mo usa. N?velDrama.Org owns this. ¨C?Ves?¨Cse rio Nathan d¨¢ndole un codazo a Rex¨C . ?Ya perdiste! ¨C?Eso es tan injusto! ¨C rezong¨® Rex¨CMis ballenas no podr¨¢npetir con esa moto. ¨C?Por lo menos te ahorraste los sartenazos! ¨Crio Nathan antes de levantarse e ir con Bishop padre¨C. Oye, ?de verdad Will hizo eso? ¨C pregunt¨® con curiosidad. ¨CYo le mand¨¦ a hacer todass piezas, por supuesto ¨Cexplic¨® su padre orgulloso¨C. Pero els dise?¨® y las arm¨®. ?Es un chico inteligente, dice que quiere dise?ar autos cuando crezca! ¨CY no dudo que lo logre ¨Cmurmur¨® Nathan¨C¨C ?Qu¨¦ tal le va en escu? ¨C?Oh, Will no va a escu! Siempre est¨¢ conmigo en el taller. ¨C Nathan lo mir¨® con expresi¨®n confusa y el hombre sonri¨®¨C. Nunca se adapt¨®, desde chiquito le diagnosticaron cien problemas diferentes por no poner atenci¨®n en se, as¨ª que decidi que estudiara en casa, solo rinde los ex¨¢menes estales y vence los a?os escres cuando quiere. El pr¨®ximo a?o ya debe cerrar preparatoria. ¨C?En serio? ?Con catorce? ¨Cse asombr¨® Nathan. ¨CCon catorce. Ah¨ª donde lo ves es un nerd, solo que es un nerd des motos y los autos... y quiere hacerse el rudoo su padre, pero tiene coraz¨®n de pollo ¨C sonri¨® Wayne. ¨C Como su padre ¡ª a?adi¨® Nathan. Se qued¨® pensativo por un minuto y luego puso una mano en el hombro del motociclista¨C . ?Sabes qu¨¦, Wayne? T¨² y yo tenemos que har de educaci¨®n superior de ese peque?o nerd. ?Algo tendr¨¢ que estudiar cuando termine preparatoria, y creo que eso de dise?ar autos le vendr¨ªa muy bien, pero si lo va a hacer, tiene que hacerlo con estilo...! Mientras Nathan debat¨ªa con Bishop todass escus a donde quer¨ªa mandar a estudiar a Will, tarde pas¨® y termin¨® en perfecta armon¨ªa. Era dif¨ªcil imaginar tanta paz, tanto amor, tanta felicidad Por fin estaban todos juntos, sanos, felices y con muchos nuevos amigos que se iban adicionando a familia. Dos semanas despu¨¦s Nathan mand¨® el avi¨®n para que tanto trabajadora socialo el doctor Brooks viajaran a Boston. Lesent¨® en detalle todo lo que estaba sucediendo con Marilyn, y se?ora Mildred se encarg¨® de ratificar ante un juez de corte de familia en Boston aque prueba de paternidad que ten¨ªa un gran ¡°Positivo¡± escrito a pie de p¨¢gina. De esa forma garantizaba que nada, absolutamente nada de lo que hiciera Marilyn de all¨ª en adnte, pudiera afectar a Sophia de nuevo o separa de sus padres. Hab¨ªa pasado casi un mes y medio de los sucesos del secuestro de los chicos, cuando Nathan se dio vuelta en cama, buscando a Meli, y no encontr¨®. No pudo evitar levantarse asustado, porque a pesar de todo segu¨ªa tenso y atento por todo lo que hab¨ªa pasado. Se puso un pantal¨®n pijama y busc¨® primero en habitaci¨®n de los ni?os. All¨ª encontr¨®, meci¨¦ndose en uno de los sillones mientras cantaba bajito. Cuando vio a Nathan, Meli baj¨® luz de l¨¢mpara y fue hacia ¨¦l. ¨C ?Est¨¢ todo bien, amor? ¨CS¨ª, es solo que Sophia tuvo una pesadi, y vine a acosta de nuevo hasta que se durmiera. Y ahora la que me desvel¨¦ fui yo. Nathan envolvi¨® en un abrazo y llev¨® a cocina. La levant¨® pors caderas y sent¨® sobre encimera. ¨C Te voy a hacer un t¨¦... ?porque ya s¨¦ hacer t¨¦! i ¨C ?Sin quemarte? ¨C?Sin quemarme! S¨ª, se?ora. Y como eso no te va a hacer dormir, usted y yo vamos a hacer el amor desesperadamente hasta que logre rendirte de cansancio ¨C asegur¨® ¨¦l. ¨C?Entonces mejor nos saltamos el t¨¦! ¨C le coquete¨® e. Nathan acarici¨® sus brazos, baj¨® por sus caderas, sus muslos, hasta separarles piernas y crse entre es. Roz¨® su meji con nariz mientras buscaba su boca y bes¨® suavemente, mordiendo sus labioso si invitara una y otra vez a devorarlo. ¨C ?S¨ª! ?Mejor nos saltamos el t¨¦! ?Que t¨² lo que quieres es que yo te cuelgue del techo y le haga ¡°el helic¨®ptero¡°! ¨Cgru?¨® levant¨¢nd bruscamente para que enroscaras piernas alrededor de su cintura. ¨C ?Pero apaga estufa, Christian Grey, que vas a incendiar casa! ¨C se rio e vi¨¦ndolo ir muy dispuesto hacia puerta. ¨C?Ah, caramba! ?Cierto, cierto! Nathan parec¨ªa un adolescente mientras llevaba a habitaci¨®n. La bes¨®, c¨¢lida y apasionadamente. E suspir¨® de cer cuando Nathan le pas¨®s manos por el pelo y baj¨® hasta parte baja de espalda, atray¨¦nd contra ¨¦l. Apret¨® su cuerpo contra el suyo, disfrutando de la sensaci¨®n de su excitaci¨®n contra su piel. Nathan sab¨ªa c¨®mo llegar a cada punto sensible de su cuerpo, a cada parte de e que respond¨ªa a cada toque. Pod¨ªa hace gritar de cer. Sinti¨® que un temblor recorr¨ªa su cuerpo mientras le hac¨ªa el amor y escuch¨® el cer en su voz cuando grito de pasi¨®n una vez m¨¢s en sus brazos. Meli acarici¨® los hombros de Nathan y recorri¨® su pecho cons manos, luego se inclin¨® para besarlo apasionadamente en boca y probar dulzura de su lengua. No era justo que e tuviera todo el poder en su rci¨®n, pero no lo mantuvo por mucho tiempo. Con un r¨¢pido movimiento, Nathan sac¨® a Meli de cama y empuj¨® contra una des paredes con frescos, sujet¨¢nd con sus fuertes brazos mientras se deslizaba dentro de e. Permaneci¨® as¨ª durante un momento antes de retirarse con una lentitud insoportable; luego volvi¨® a introducirse en e y golpe¨® con m¨¢s fuerza y rapidez, meci¨¦ndose el uno contra el otro hasta que ambos alcanzaron esa explosi¨®n seguida de cansancio que tanto necesitaban los dos. ¨C V¨¢monos ¡ªsusurr¨® ¨¦l en su o¨ªdo-. Nos debemos unas vacaciones con los ni?os, y una luna de miel. V¨¢monos de viaje. ¨C?Cu¨¢ndo? ¡ªpregunt¨® Meli. -?Ma?ana mismo! ?V¨¢monos ma?ana! Yo parec¨ªa que no necesitaban tantos preparativos, cada uno hizo una peque?a maleta y al d¨ªa siguiente el avi¨®n despeg¨® hacia Disnend. La familia tuvo un tiempo incre¨ªble a. Se pasaron los d¨ªas recorriendo los parques tem¨¢ticos, montando ens atriones y disfrutando de todos los espect¨¢culos. Los ni?os estaban encantados con todo lo que ve¨ªan y no quer¨ªan irse a casa. Meli y Nathan se sent¨ªano ni?os peque?os tambi¨¦n, sinti¨¦ndose libres de sus preocupaciones y disfrutando depa?¨ªa del otro. Fueron unos d¨ªas perfectos para todos y familia volvi¨® a casa con muchos recuerdos felices. El abuelo y Rex estaban esper¨¢ndolos en el aeropuerto, pero solo los ni?os se quedaron. ¨C?No, no, no, no! ?T¨² subes de nuevo! ¨C¨Cexm¨® Nathan arrastr¨¢nd hacia escaleri. ¨C Pero... 1 ¨C Pero nada ¨C dijo Nathan bes¨¢nd¨C. ?Usted, se?ora, me debe una luna de miel! Next Chapter Cap铆tulo 70 Cap¨ªtulo 70 CAPITULO 70. Te amo, Miss Tropiezo Nathan insisti¨® en que volviera a subir escalera primero, y e finalmente cedi¨® con una risa. ¨¦l sigui¨® de cerca, con sus manos recorriendo su cuerpo a medida que avanzaban. Solo cuando estuvieron a salvo en privacidad del avi¨®n, se permiti¨® besa de verdad, profunda y apasionadamente. ¨C Me debe una luna de miel, se?ora King, y tengo intenci¨®n de cobr¨¢rs. Meli sonri¨® feliz, se od¨® en su regazo y pas¨® los brazos alrededor de su cuello. ¨C?Ahora s¨ª nos vamos a Grecia? ¨C pregunt¨®. ¨CA donde t¨² quieras, mi amor. A donde quieras ¨C¨Csonri¨® ¨¦l con acento feliz. Descansaron en el avi¨®n tantoo pudieron y en pocas horas ya estaban en un lugar muy especial para los dos. ¨C ?Por qu¨¦ me est¨¢s llevando en brazos?... ?Y por qu¨¦ hay tanto fr¨ªo? ¨Cprotest¨® Meli acurruc¨¢ndose contra ¨¦l. ¨C ?Shshssh! Sigue durmiendo, es una sorpresa muy especial, pero no quiero que lo sepas todav¨ªa ¨C susurr¨® Nathan en su o¨ªdo. -?No puedo abrir ni un ojito? ¨C pregunt¨® Meli con una risa baja. ¨C No, ni uno, ni un poquito. Meli sinti¨® que odaban en el asiendo de un auto y el clima se volv¨ªa c¨¢lido y acogedor. Se aguant¨®s ganas de espiar y en pocos minutos el auto se puso en marcha. La verdad fue que no tard¨® en dormirse de nuevo, y cuando volvi¨® a despertar fue porque los besos de Nathan ya estaban calent¨¢ndole piel. ¨C Abre los ojos, nena, ya est¨¢ tu sorpresa. Meli sonri¨® y abri¨® los ojos, para encontrarse con un hermoso paisaje nevado. Al fondos monta?as se ve¨ªan altas y oscuras, y frente ellos se levantaba un vapor suave y tentador. ¨C ?No puede ser!¨Cexm¨® Meli con el coraz¨®n acelerado al darse cuenta de d¨®nde estaban ?India? ?Vinimos a India? Nathan sonri¨® porque sab¨ªa cu¨¢nto iba a gustarle eso. De alguna forma verdadera pasi¨®n entre ellos, la que no ten¨ªa l¨ªmites ni fronteras y ya ninguno de los dos hab¨ªa podido detener, se hab¨ªa desatado en aquel lugar, ens aguas termales de aque poceta. ¨C ?Te gusta nuestra primera parada de luna de miel? ¨C pregunt¨® Nathan. ¨C?La amo! ?La amo! ?Me encanta! ¨Cexm¨® Meli bes¨¢ndolo con emoci¨®n y los dos salieron del auto de inmediato ¨C. iJoder, qu¨¦ fr¨ªo! ?Qu¨¦ fr¨ªo, qu¨¦ fr¨ªo! Deb¨ªan estar bajo cero, y Nathan y Meli se quitarons ropas dando saltitos desesperados antes de meterse en peque?a poceta de agua caliente. ¨C Aaaaahhh! ?Esto es gloria! ¨C¨Csuspiro Nathan hundi¨¦ndose hasta el cuello y cerrando los ojos. ¨C?C¨®mo es eso, King? Pens¨¦ que tu gloria era yo ¨C lo provoc¨® Meli y Nathan tir¨® de su mano para pega a ¨¦l, estrech¨¢nd contra su cuerpo con necesidad. ¨C T¨² eres mi para¨ªso, Meli ¨C susurr¨® contra susbios¨C. Eres el amor de mi vida, lo mejor que me ha pasado. La muchacha encontr¨® su boca en un beso tierno y lleno de dulzura. ¨CTe amo, Nathan. Con todo mi coraz¨®n. Quiero que sepas que todo lo que hago, absolutamente todo, solo es por hacerte feliz. ?Lo sabes verdad? Nathan asinti¨®, y ninguno de los dos mencion¨® por que estaban dici¨¦ndose aquello. Solo se enredaron en un abrazo necesitado y un beso queenz¨® a calentarse de inmediato. Meli cerr¨® los ojos y abri¨® losbios, disfrutando de aque lengua invasora de Nathan en su boca. Suspir¨® con sus caricias y vibr¨® con cada toque suave de sus dedos sobre su piel. Nathan iba envolviendo todos sus sentidos y sin darse cuenta estaban desnudos ens aguas, e sobre ¨¦l, dej¨¢ndose llevar por cada exquisito instante. Meli sinti¨®o el deseo le recorr¨ªa cada cent¨ªmetro y fue e quien lo arrastr¨® hacia el borde de poceta yenz¨® a besar todo su cuerpo con hambre, ansiando probarlo entero. Ambos sab¨ªan que aquel viaje era para abrirse y desplegarse sin ning¨²n tipo de preocupaci¨®n, para ser ¨ªntimos en todos los sentidos posibles y explorarse a fondo hasta encontrar aquel punto donde estaban uno en el otro. Meli pod¨ªa sentir dureza de eri¨®n de Nathan contra su vientre y su boca desliz¨¢ndose hasta sus pechos, chupando y besando desesperadamente, mordiendo hasta hace gemir de necesidad. El cuerpo de Meli se arque¨® involuntariamente para encontrarse con boca de Nathan, ansiosa por sentir sus besos. Las manos fuertes del hombre le dieron vuelta y estrech¨® con su brazo izquierdo, sosteni¨¦ndoles manos contra el pecho para que no pudiera moverse, mientras su mano derecha bajaba hasta su sexo, haciendo c¨ªrculos suaves sobre su cl¨ªtoris hasta que e apoy¨® cabeza en su hombro rindi¨¦ndose. ¨C ?Nathan...! ¨Cgimi¨® y ¨¦l sonri¨®, pr¨¢nd despacio con sus dedos y estableciendo un ritmo constante para hace enloquecer¡ª. Por favor, por favor... ¨C Dime qu¨¦ quieres, Meli. Dime c¨®mo te gusta ¨Cle dijo en voz baja contra su o¨ªdo mientras sus caricias no cesaban. La muchacha levant¨® mirada y lo vio a los ojos, y supo que aquellos eran los ojos de un hombre que pod¨ªa darle todo lo que necesitaba. ¨C Te quiero a ti... Quiero que me hagas el amor... ¨CEntonces no te muevas ¨C le susurr¨® Nathan y e asinti¨®, atrapada en tormenta de sensaciones que ¨¦l estaba provocando en su cuerpo. Nathan se movi¨® lentamente, alineando su miembro con entrada tensa ytente de su sexo y se empuj¨® dentro de e con fuerza, atrapando sus gritos de cer cuando se sumergi¨® en lo m¨¢s profundo de su ser. La escuch¨® gritar, gemir y pedir m¨¢s y eso era lo m¨¢s hermoso de todo. Se retir¨® un poco para volver a pra con cuidado. Era un ritmo perfecto, un baile de cuerpos que se deslizaban el uno en el otro y se encontraban sin parar, sosteni¨¦ndose en lo m¨¢s profundo del cer. Meli pod¨ªa escuchar sus jadeos mezdos con los suyos y sab¨ªa que era imposible separarse. ¨C?M¨¢s! ?M¨¢s, por favor! ¨Cgimi¨® Meli y Nathan sonri¨® extasiado, decidido acer a aque mujer para el resto de su vida. N?velDrama.Org exclusive content. La agarr¨® por cintura yenz¨® a moverse con m¨¢s fuerza, sac¨¢nd de su mundo de sensaciones para envolve en una tormenta de cer donde no hab¨ªa nada m¨¢s que los dos. Le dio vuelta para quedar cara a cara y hizo enredars piernas alrededor de sus caderas. La pr¨® de nuevo mientras se beb¨ªa sus gemidos de satisfi¨®n. Tocaba lo m¨¢s hondo de su sexo y aunque chocaba all¨ª, e solo se mord¨ªa losbios, perdida en el ¨¦xtasis. Aument¨® rapidez, potencia de cada embestida, sus cuerpos se mov¨ªan en sincron¨ªa y pronto Meli sinti¨® que se estaba acercando al borde, que su cuerpo se estremec¨ªa de anticipaci¨®n. ¨C?As¨ª te gusta, nena? ¨C jade¨® Nathan sobre su boca y e asinti¨®, incapaz de har. ¨C?S¨ª! ¨C jade¨® finalmente¨C. ?S¨ªiiii! Nathan sigui¨® movi¨¦ndose dentro de e mientras Meli se tensaba, sus cuerpos estaban entes por el sexo y el agua v respiraban entrecortadamente. ¨¦l levant¨® mirada para encontrar sus ojos llenos de deseo, envolvi¨® en un abrazo posesivo y poderoso, y Meli pusos manos sobre su pecho, sintiendo el ritmo acelerado de su coraz¨®n mientras praba una y otra vez, cada embestida m¨¢s fuerte que anterior. El cer era intenso, abrumador, pero no quer¨ªa parar. Quer¨ªan estar juntos para siempre. ¨C?Nathan! ¨Cgrit¨® finalmente cuando no pudo aguantar m¨¢s. ¨C D¨¦jate ir, mi amor ¨C casi orden¨® Nathan contra su o¨ªdo y e no pudo hacer nada m¨¢s que rendirse a la sensaci¨®n de cer que inund¨®, sacudi¨¦nd con fuerza y dej¨¢nd sin aliento. Nathan respondi¨® a su grito movi¨¦ndose con un ritmo perfecto que los llevaba a ambos al borde del precipicio, hasta que sus cuerpos estaron juntos en una de cer intenso y absoluto. Meli grit¨® cuando el cl¨ªmax se apoder¨® de e, abraz¨¢ndose a Nathan mientras ¨¦l respond¨ªa con gemidos ahogados, derram¨¢ndose en su interior y llen¨¢nd de un calor que hizo sentirse viva. Nathan enterr¨® cara en el cuello de Meli y rio, rioo si fuera un ni?o feliz porque as¨ª se sent¨ªa. Realmente feliz por primera vez en su vida. ¨C?Te amo! ¨Cexm¨® jadeando y riendo¨C. ?Te amo, Miss Tropiezo, te amo con toda mi alma! ¨C Te amo, mi ogruto ¡ªsonri¨® e acariciando su rostro y bes¨¢ndolo despacio, mientras los dos intentaban calmarse-. Te amo. Aquel solo fue el punto de partida. A primera noche en India le sigui¨® un hermoso recorrido por Europa. Ese era el viaje m¨¢srgo que hab¨ªan hecho juntos, pero tambi¨¦n el m¨¢s hermoso porque pod¨ªan aprovechar cada segundo para estar juntos. Nathan ten¨ªa raz¨®n: Meli era su destino, y no solo porque al principio e se tropezara sobre el cada cinco minutos. Meli era su destino porque le hab¨ªa dado una nueva perspectiva sobre vida y sobre los peque?os momentos quepon¨ªan. E era su novia equivocada, que no hab¨ªa esperado, que no hab¨ªa querido, pero que era perfecta para ¨¦l. Meli era su destino, y amaba con todo su coraz¨®n. Pero aunque fue un viaje incre¨ªble, lleno de momentos intensos y hermosos, no pudo durar m¨¢s que un par de semanas, porque verdad era que los dos extra?aban demasiado a los ni?os. Y ahora estaban en el avi¨®n de regreso, listos paraenzar nueva etapa de su vida juntoso el maravilloso matrimonio que eran. ¨C ?Ya vuelven?! ¨C se escandaliz¨® Rex cuando Meli m¨® para darle noticia ¨C¨C iTan r¨¢pido!? ¨C?Llevamos dos semanas fuera! ¨Creplic¨® Meli¨C. ?Qu¨¦ tan mal te est¨¢s portandoo para que no quieras que regresemos? ¨C¨CBueno... volv¨ª a jugar ¨Csolt¨® Rex con una mueca esperando griter¨ªa del otrodo. ¨C ?jEn serio!? ?Y los doctores te dieron permiso?¨Clo increp¨® Meli. ¨C?Te juro que s¨ª! ?Ya estoy entero! ?Incluso ganamos el juego del fin de semana pasado! ¨Cdijo Rexo si eso lo justificara todo. ¨C ?De verdad? No lo vi ens noticias ¨C¨Cmurmur¨® Meli tratando de hacer memoria. ¨C No, no sali¨® nada, todass noticias de ese fin de semana fueron sobre el idente que mat¨® al gobernador¨Crespondi¨® Rex¨C. La ¨²nica raz¨®n por que esta ciudad se revoluciona m¨¢s que con el deporte, es por pol¨ªtica. Meli suspir¨® mientras se encog¨ªa de hombros, al final todos los pol¨ªticos eran iguales as¨ª que le daba igual qui¨¦n fuera el nuevo gobernador. 1 Se despidi¨® de Rex asegur¨¢ndole que en pocas horas estar¨ªan de regreso en casa y olvid¨® aquel asunto porpleto... sin imaginar que el nuevo gobernador de aque ciudad, ese que no le interesaba para nada, llegar¨ªa a convertirse en su peor pesadi. Next Chapter Cap铆tulo 71 Cap¨ªtulo 71 CAPITULO 71. La se?ora King... no es generosa Viajar era espectacr, pero no hab¨ªa nada, absolutamente nadao esa sensaci¨®n de regresar a casa. En cuanto Nathan y Meli atravesaron puerta, se vieron envueltos en una oleada de abrazos y besos de sus hijos. Felices de estar de vuelta, los dos pasaron el resto del d¨ªa poni¨¦ndose al d¨ªa con los ni?os y disfrutando de emoci¨®n de estar de nuevo en casa. Durantes siguientes semanas, Nathan y Meli se encontraron con una c¨®moda rutina de trabajo, escu y tiempo con sus queridos hijos. Todass ma?anas, se levantaban temprano y desayunaban todos juntos, escuch¨¢ndole a Rexs peripecias de su noche anterior. R¨¢pidamente volv¨ªan anzarse de cabeza a todas sus responsabilidades sin saltarse nada, pero aprovechaban todass oportunidades para crear recuerdos duraderos juntos, ya fuera para ir a tomar un hdo o para hacer una excursi¨®n de fin de semana a alg¨²n lugar nuevo y emocionante. A medida que pasaban los d¨ªas, Nathan y Meli se sent¨ªan m¨¢s agradecidos que nunca por todass bendiciones que ten¨ªan en sus vidas. No pod¨ªan dejar de maravirse por suerte que ten¨ªan de contar con una familia tan maravillosa que siempre les apoyaban y les hac¨ªan sentirse queridos y apreciados. Y aunque vida era ajetreada y a veces estresante, sab¨ªan que al final todo merec¨ªa pena. No sab¨ªan si los Bishop se hab¨ªan incorporado a los Bishop, pero lo cierto era que todos los viernes en la noche, ninguno se perd¨ªa los juegos de Rex en el Super Bowl, y los s¨¢bados, era el se?or Wayne el ¨²nico que pod¨ªa tocar aquel asador so pena de escobazo de Sophia. Sobra decir que los Patriots estaban arrasando en el campeonato de ese a?o, y cuando ten¨ªan que moverse para jugar fuera de ciudad, familia entera se mov¨ªa en masa. Meli iba ya con su semestre de universidad bien adntado y Nathan ya se sent¨ªao un pez en el agua en ciudad. ¨²ltimamente los negocios iban muy bien, y eso hac¨ªa que se sintieran m¨¢s rjados. Unos meses de paz erano una bendici¨®n, pero todav¨ªa les quedaba preocupaci¨®n sobre el juicio de Marilyn. El fiscal hab¨ªa tenido que retrasarlo en dos ocasiones por solicitudes del abogado defensor, y eso ya estaba poniendo a Nathan un poco nervioso. Sin embargo confiaban en que el fiscal pudiera mantener a aque mujer en c¨¢rcel durante bastante tiempo. Mientras, vida segu¨ªa, feliz y simple para aque familia, pero por desgracia no ser¨ªa por mucho tiempo. Meli supo en el mismo momento en que abri¨® aquel sobre. La familia estaba regresando de uno de los juegos de Rex, cuando Meli sac¨® correspondencia del buz¨®n y fue revis¨¢nd hasta llegar a casa. Un sobre color crema de aspecto lujoso estaba entre otras cartas, y Meli lo abri¨® con curiosidad, sacando una invitaci¨®n de bodas. De inmediato sus ojos se dirigieron a Nathan y ¨¦l supo lee, interpreta y ocupar a los ni?os para subirs escaleras tras e y encerrarse juntos en el despacho. ¨C ?Qu¨¦ pasa? ¨C pregunt¨® preocupado. ¨C Nos lleg¨® una invitaci¨®n ¡ª respondi¨® Meli sacudiendo el sobre ¨C Parece que es muy importante ¨Cmurmur¨® Nathan¨C¨C ?De qui¨¦n es? 1 ¡ª El gobernador y su futura esposa nos invitan a su boda. Nathan arrug¨® el ce?o porque ten¨ªa que haber m¨¢s, mucho m¨¢s, aque expresi¨®n molesta de Meli no era por gusto. 1 ¨C?Y eso es malo por...? ¨C pregunt¨® ¨¦l ¨CMira qui¨¦n es novia ¨C sise¨® Meli entreg¨¢ndole lujosa invitaci¨®n en nco y dorado¨C. Creo que ni siquiera soy capaz de asimr noticia. La invitaci¨®n era para boda del gobernador Thomas Bharon, el mismo hombre que hab¨ªa sustituido al antiguo gobernador, fallecido en un idente automovil¨ªstico hac¨ªa poco m¨¢s de dos meses. Nathan ley¨® invitaci¨®n y maldijo entre dientes. ¨C 2?Es una put@broma!? ?Stephanie!? ??El gobernador se va a casar con tu prima!? Debajo del nombre de Thomas Bharon, figurabao novia de boda Stephanie Wilde. ¨C?No puedo creerlo! ??Qu¨¦ demonios puede ver cualquier hombre en Stephanie!? ¨Cexm¨® Nathan¨C. Bueno, es un pol¨ªtico, eso deber¨ªa ser respuesta suficiente ¨C rezong¨® mientras Meli lo miraba interrogante¨C. Cari?o, si ese hombre est¨¢ en pol¨ªtica solo significa que es una basura rastrera,dr¨®n por naturaleza, envidioso por convi¨®n, traidor por deporte y vividor por hobby. Alguien as¨ª ro que se fijar¨ªa en Stephanie y m¨¢s si ve posibilidad de apoderarse de algo que no es suyo a costa de otros. 2 ¨C?Ah! ?Lo olvidaba! ¨Cexm¨® Meli audiendo con sarcasmo¨C. ?Esa es especialidad de mis t¨ªos! ¨C?Exacto! ¨Cgru?¨® Nathan apoy¨¢ndose en uno de los escritorios con los brazos cruzados¡ª. La cuesti¨®n es por qu¨¦ diablos nos invitaron. Tu t¨ªo tuvo que salir huyendo de ciudad por todo el dinero que te deb¨ªa. ?Por qu¨¦ invitarte ahora a boda de Stephanie? Meli se encogi¨® de hombros. ¨CQuiz¨¢s ahora ya tienen con qu¨¦ pagarme, despu¨¦s de todo tendr¨¢n un yerno poderoso ¨C murmur¨®. 1 ¨C Lo dudo, los pol¨ªticos viven de patrocinadores, Meli, dudo que el tipo tenga esa cantidado para pagar por deuda de su suegro querido. Hicieron silencio durante algunos minutos, pensativos los dos, hasta que Nathan hizo pregunta del milenio. ¨C ?Vamos a ir? N?velDrama.Org owns this. ¨C No lo s¨¦ ¨C suspir¨® Meli con indecisi¨®n ¨C. No s¨¦ c¨®mo podr¨ªamos mirar a cara a esa gente despu¨¦s de todo lo que hicieron, pero es peor no saber lo que est¨¢n tramando. ?Porque te lo aseguro, Nathan, algo est¨¢n tramando! ¨CCreo que tienes raz¨®n ¨Casinti¨® Nathan con determinaci¨®n¨C. Y si nos quedamos al margen de situaci¨®n, no lo podremos detener. Vamos, vayamos y averig¨¹emos qu¨¦ es lo que sucede. As¨ª, decidieron asistir a boda para tratar de descubrir en qu¨¦ andaba Stephanie. Las dos semanas que siguieron fueron rtivamente tranqus hasta que lleg¨® aquel domingo. La boda del gobernador era toda una noticia, as¨ª que Nathan y Meli se hab¨ªan vestido en consecuencia. Nathan llevaba un traje negro y Meli un vestido azul de seda que le llegaba hasta los pies. Nathan estaba ansioso e irritable. No pod¨ªa dejar de pensar en ¨²ltima vez que hab¨ªan interactuado con los Wilde, hac¨ªa ya dos a?os. Aquiles y Heather eran gente despreciable, miserables ladrones, y Stephanie no era mejor. Meli, por su parte, no pod¨ªa evitar sentirse nerviosa. No era solo por ver a Stephanie otra vez, sino tambi¨¦n por tener que confrontar a sus t¨ªos. Sin embargo, estaba determinada a descubrir qu¨¦ es lo que estaban tramando y para eso deb¨ªan poner su mejor cara de p¨®ker. ¨C No dudo para nada que nos echen en misma puerta de iglesia, solo por darse el gusto de hacernos un desprecio p¨²blico ¨Cgru?¨® Nathan¨C?Seguro que tenemos que entrar? ¡ª Bueno, si nos echan nos vamos aer una hamburguesa y listo, pero mientras tanto yo voy a meter mi carota en esa iglesia y voy a iodar a est¨²pida de Stephanie con mi existencia. ?Te parece? ¨CS¨ª, se?ora ¨C rio Nathan ofreci¨¦ndole su brazo y poco despu¨¦s entregaban su invitaci¨®n. Para su sorpresa los dejaron entrar a iglesia y ellos se odaron para presenciar ceremonia, Las siguientes dos horas fueron un sufrimiento eterno para Nathan, que se durmi¨® dos veces oyendo al cura. Stephanie de verdad se ve¨ªa radiante, y Aquiles Wilde solo hab¨ªa mirado en diri¨®n a su sobrina una s vez, y con expresi¨®n m¨¢s despectiva del mundo. Heather, por su parte, no paraba de moverse nerviosa en su asiento y solo parec¨ªa estar pendiente de puerta. ¡ª Parece un perro con bichos ¨C murmur¨® Nathan en el o¨ªdo de Meli. ¨C Debe estar esperando a que polic¨ªa entre por esa puerta y arreste a su marido ¨Crespondi¨® Meli en un susurro¨C. Honestamente yo espero lo mismo. Al finalizar ceremonia, Meli tuvo que despertar a Nathan para que se levantara y siguiera a multitud. ¨C?Est¨¢s bien? ¨C le susurr¨® Meli al o¨ªdo mientras caminaban¨C, ?te has dormido? ¨CS¨ª, pero es que es insoportable ¨C murmur¨® ¨¦l devolvi¨¦ndole el gesto¨C. No soporto ve tan ... feliz. Si supieran todo lo que hizo para llegar hasta aqu¨ª... ¨C Ya lo s¨¦ ¨C dijo Meli¨C, pero si no nos contrmos vamos a terminar haciendo una escena y no podemos... al menos no todav¨ªa. Se dirigieron junto al resto de los invitados hacia el sal¨®n de recepci¨®n, y toleraron por un breve tiempo todo el espect¨¢culo. Sin embargo no tendr¨ªan que esperar por mucho tiempo, porque poco despu¨¦s los mismos novios se acercaron a ellos. ¨C Se?or y se?ora King ¨Csalud¨® el gobernador¨C. Un cer conocerlos. No ten¨ªa idea hasta hace muy poco de que estamos emparentados. Nathan y Meli saludaron con educaci¨®n estrechando su mano. ¨CGobernador Bharon, un cer. Pero creo que hay una confusi¨®n ¨Cdijo Meli con suavidad Compartimos apellido, pero no estamos emparentados. Vine hoy con mi esposo para honrar su invitaci¨®n, pero con darle mis felicitaciones a usted, doy por cumplido con mipromiso social. Felicidades, se?or gobernador, por su boda. Ahora con su permiso, nos retiramos. Se colg¨® del brazo de Nathan, pero apenas hizo adem¨¢n de irse cuando el gobernador hizo otro para detene. ¨CSe?ora King, por favor... ¨C?S¨ª? Meli lo mir¨® con frialdad, y el Gobernador se dio cuenta de que no ser¨ªa una mujer f¨¢cil de llevar. ¨CSi me disculpa, por favor ¨Cfarfull¨® intentando sonre¨ªr ¨C. Pero hoy es realmente un d¨ªa muy especial, ?no cree que ya es tiempo de limar asperezas con su familia? De boca de Meli sali¨® una s pbra: ¨C No. Nathan mir¨® atentamente al Gobernador. Deb¨ªa tener unos cuarenta a?os, se ve¨ªa ambicioso y acostumbrado a salirse con suya, cuesti¨®n era cu¨¢l era suya¡± en aquel caso. ¨C Se?ora King... el rencor no es bueno ¨Csonri¨® Bharon con una expresi¨®n encantadora que hizo a Meli achicar los ojos con sospecha¨C. Hay cuestiones que es mejor dejar en el pasado... ¨C?De verdad? ?C¨®mo cu¨¢les? ¨C pregunt¨® Meli sonriendo con sorna¨C.?Como el hecho de que me hayan tratadoo una criada toda mi vida mientras se robaban mi herencia? Stephanie se puso roja de rabia, pero el gobernador no se inmut¨®, lo cual le confirm¨® a Nathan sus sospechas: el tipo ya lo sab¨ªa. ¨C Fue un hechomentable ¨C le dijo el Gobernador, intentando mantener intacto su encanto frente al muro de sarcasmo que era Meli¡ª, pero es de sabios perdonar. ¨C?Por qu¨¦ mejor no va al grano, se?or gobernador? ¨C siseo Nathan con impaciencia¨C. Si est¨¢ intentando que mi esposa le perdone a Aquiles Wilde los siete millones de dres por da?os punitivos que le impuso el tribunal, ?por qu¨¦ no se lo pide directamente? La cara del Gobernador se ensombreci¨® y el hombre apret¨® los dientes. Estaba acostumbrado as sonrisas falsas de pol¨ªtica, no a que le haran de frente. ¨C Ese ser¨ªa un gesto muy generoso de parte de se?ora King ¨Cdijo finalmente. Despu¨¦s de todo e no necesita ese dinero y le facilitar¨ªa mucho vida a mi suegro. Meli sonri¨®, se acerc¨® a ¨¦l despacio y lo mir¨® a los ojos antes de decirle: ¨C Hay algo que debe saber, se?or Bharon. La se?ora King no es generosa, y no tiene ninguna intenci¨®n de facilitarle vida a Aquiles Wilde. ¨CCon eso quise decir que facilitar¨ªas mi vida ¨C siseo el hombre tute¨¢nd y Nathan dio un paso de advertencia hacia ¨¦l. No ten¨ªa que librars batas de Meli pero no iba a dejar que aquel imb¨¦cil se propasara¨C. Deber¨ªas pensarlo bien, despu¨¦s de todo, yo soy el gobernador ahora. ¨CEntonces debi¨® pensar mejor con qu¨¦ familia se un¨ªa, se?orrrrr gobernadorrrr ¨C sise¨® Meli ¨C. Y si tanto quiere facilitarle vida a undr¨®n... entonces pagueme usted mismo. Cap铆tulo 72 Cap¨ªtulo 72 CAP¨ªTULO 72. ?Yo no me quedo con los brazos cruzados! Thomas Bharon paso por todos los colores del arco¨ªris mientras Amelie lo miraba a los ojos. ¨C?Est¨¢ segura de lo que est¨¢ diciendo, se?ora King? ¨C sise¨® entre dientes y Meli achic¨® los ojos¡ª. Usted parece una mujer inteligente, ?le parece inteligente enemistarse con el gobernador? Meli sonri¨® con incredulidad. Era el mismo discurso de arrogancia vac¨ªa de su t¨ªo Aquiles, el ejercicio de poder de quien quiere creer que realmente lo tiene. Solo era copia m¨¢s joven de Aquiles Wilde, con raz¨®n se hab¨ªa interesado en Stephanie, estaban todos cortados por misma tijera. ¨C D¨ªgame una cosa, se?or Bharon, ?usted c¨®mo lleg¨® a gobernador? ¨C pregunt¨® Nathan y aquel hombre se puso l¨ªvido mientras apretaba los pu?os con impotencia¨C. ?Est¨¢ olvidando que su posici¨®n es temporal, solo hastas siguientes eliones, que ser¨¢n en tres meses? ¨C ?Qu¨¦ est¨¢ insinuando, se?or King? ¨Cgrit¨® Thomas enfurecido, haciendo que muchos invitados se giraron hacia ellos. Yo soy el gobernador, ?acaso no lo entiende? ?Est¨¢ tratando de difamarme? ¨C Para nada, solo quer¨ªa hacerle notar que no deber¨ªa ponerse c¨®modo en un cargo que no va a durarle mucho tiempo ¨C sentenci¨® Nathan¨C, pero ahora que me fijo bien, su nerviosismo no lo ayuda, se?or Bharon. ¨C?Largo de aqu¨ª! ¡ªespet¨® el hombre con rabia mientras Stephanie levantaba barbi a sudo, orgullosa y satisfecha-. ?Vayanse de mi boda! ?No permitir¨¦ que me insulten! Nathan y Meli se miraron a los ojos y se encogieron de hombros antes de darse vuelta y marcharse de all¨ª con paso calmado. N?velDrama.Org exclusive content. ¨C La verdad yo no lo insult¨¦, solo dije que su posici¨®n es temporal¡­ ¨CAdem¨¢s no dijiste ninguna mentira ¨Creplic¨® Meli cuando sal¨ªan del edificio -. La muerte del anterior gobernador fue un idente, pero sin e, Thomas Bharon no habr¨ªa podido eder a ese puesto como suplente ¨Cmurmur¨® pensativa¨C. No s¨¦ t¨², pero cuando Aquiles y Stephanie est¨¢n en medio, yo ya no dudo nada. Nathan le abri¨® puerta del auto y luego se miraron. ¨CArranca suavecito y prueba los frenos, solo por si acaso ¨Cmurmur¨® Meli y Nathan obedeci¨®, porque ¨¦l tampoco dudaba nada ya. Pasaron por su hamburguesa, y ni se inmutaron por estar en medio de un restaurante casual con aque ropa, Meli era persona m¨¢s desinhibida del mundo y lo hac¨ªa sentirse de misma manera. 1 ¨C Nathan, ?finalmente llegaron a alguna conclusi¨®n sobre el asunto del idente que tuviste hace un par de a?os? ¨C pregunt¨® Meli de repente, ¡ªNo, solo que no fue un idente ¨Cel detective Hollis trat¨® de investigar el caso de tu madre, pero fue hace demasiado tiempo, apenas se dict¨® el informe oficial del idente, el auto fue devuelto al due?o que correspond¨ªa, o sea a ti, manejado por tu t¨ªo, y acab¨® destrozado en un dep¨®sito de chatarra pocas semanas despu¨¦s. El detective no pudo hacer nada para profundizar en esa investigaci¨®n. Lo siento, Meli. La muchacha suspir¨® con frustraci¨®n, verdad no esperaba otra cosa, pero era insoportable no poder probar sus sospechas. ¨C No importa, igual tengo esta sensaci¨®n de que mi t¨ªo y Bharon metieron mano en muerte del pobre gobernador. ¨C ?Y yo tengo sensaci¨®n de que esto solo acaba de empezar! ¨C replic¨® Nathan y no se equivocaba. Las siguientes semanas fueron tensas, inc¨®modas, mientras ellos permanec¨ªan atentos y trataban de no transmitirle aque ansiedad a los ni?os. Thomas Bharon todav¨ªa no hac¨ªa ning¨²n movimiento, pero eso los ten¨ªa todav¨ªa m¨¢s alertas. Finalmente, bomba estall¨® casi tres semanas despu¨¦s, cuando Meli entr¨® a oficina de Nathan y lo encontr¨® grit¨¢ndole a otro hombreo un poseso. ¨C?Eso no puede ser! ?Es imposible! Meli lo mir¨® asustada y se dio cuenta de que el hombre que estaba frente a ¨¦l era el Fiscal de Distrito. ¨C?Nathan? ?Qu¨¦ est¨¢ pasando? ¨C pregunt¨®. ¨C?Marilyn! ¨C replic¨® el furioso. ?Dice el Fiscal que va a salir! Meli se puso l¨ªvida de inmediato. ¨C ?Salir? ?C¨®mo que salir...?¨Csise¨® Meli¡ª. ?Esa mujer secuestr¨® a mis hijos! ¨CLo s¨¦, pero no capturaron llevando a los ni?os, solo tiene en contra deraci¨®n de varias personas al azar, y por desgracia Rex no pudo ver cara de quien lo apu?al¨® ¨C le explic¨® el fiscal, frustrado tambi¨¦n. ¨C ?Pero e confes¨®! ?E confes¨®, lo hizo dnte de m¨ª, dnte des c¨¢maras de la polic¨ªa! ¨Cexm¨® Nathan y el Fiscal pas¨® saliva con impotencia. ¨C La grabaci¨®n desapareci¨® del dep¨®sito de evidencias de polic¨ªa y ahora e lo niega todo. Voy a intentar procesa, pero verdad es que tiene muchas posibilidades de ganar el juicio y salir en libertad... eso si alguien no mueve antes sus hilos y no llegamos a juicio. 1 ¨C ?Qu¨¦ quiere decir con eso? ¨C No s¨¦, pero creo que alguien muy poderoso est¨¢ protegiendo a Marilyn. Quiz¨¢s sea su abogado o... no lo s¨¦, pero hacer desaparecer evidencia del dep¨®sito no es un trabajo de principiantes. Algo me dice que e no va a ir a c¨¢rcel, sus posibilidades de ganar ahora son muy altas, y si e sale en libertad podr¨ªa llegar a hacer mucho da?o. Meli mir¨® con horror a Nathan y sinti¨® un escalofr¨ªo fr¨ªo recorrerle espalda, porque sab¨ªa exactamente qui¨¦n estaba detr¨¢s de todo aquello. Les dio espalda y sali¨® corriendo de all¨ª. Nathan apenas alcanz¨® a ve cuando se sub¨ªa a su auto y ya imaginaba a d¨®nde iba, as¨ª que sigui¨®. Veinte minutos de tr¨¢fico despu¨¦s, Meli empujaba puerta de oficina del gobernador en el ayuntamiento, sin importarle todass personas que hab¨ªa adentro. ¨C ??T¨² hiciste esto!? ¨Cdijo sin molestarse ens f¨®rms de respeto. ¨C No s¨¦ de que has sonri¨® con sorna Bharon y e se dio cuenta de inmediato de que s¨ª lo sab¨ªa. 2.4 ¨C?Marilyn! ?Marilyn Pax! ¨C sise¨® Meli¡ª. ??La est¨¢s ayudando, verdad!? El gobernador hizo una mueca y luego les pidi¨® a todos que los dejaran solos. ¨C Le advert¨ª que no deb¨ªa enemistarse con el gobernador, se?ora King ¨Cdr¨® el hombre con satisfi¨®n. A veces genteo usted no sabe que debe salir del camino de hombreso yo. Meli lo mir¨® con incredulidad. ¨C??Manipste evidencia de un caso criminal de secuestro de menores solo para demostrarme que no deb¨ªa meterme contigo!? ¨Cespet¨® Meli ¨C ??Vas a permitir que una secuestradora y asesina salga libre solo para validar tu punto!? ¨C No se trata de validar un punto, se trata de demostrar un hecho, esta es mi ciudad ahora, yo soy el gobernador, y si no me trata con respeto, tendr¨¢ que asumirs consecuencias. Meli lo mir¨® a los ojos por un segundo y lo que vio le revolvi¨® el est¨®mago. ¨CPues el hecho que acaba de demostrar es que es un corrupto asqueroso, egtra de mierd@ con complejo napole¨®nico, que usa el poco poder que tiene ens manos para astar a los que no lo obedecen. ?Pero sabe qu¨¦? Este pa¨ªs es una pu?etera democracia, y no hay nada m¨¢s hermoso que libertad de expresi¨®n ¨Csise¨® Meli ¨C¨C ?Usted quiere jugar? ?Bien! ?Vamos a jugar! Que tenga buen d¨ªa, gobernador. Meli sali¨® de all¨ª hecha una furia, solo para encontrarse con su esposo que corr¨ªa hacia puerta. ¨CAmor... ?est¨¢s bien? ¨C Perfectamente ¨Cdijo Meli apretando los dientes¡ª. Fue ¨¦l, Nathan. ¨¦l est¨¢ ayudando a Marilyn solo porque no quise someterme a su deseo, porque no le perdon¨¦ deuda a Aquiles. i Marilyn va a salir libre por su culpa! 1 Nathan gru?¨® apretando los pu?os, ¨¦l tambi¨¦n se sent¨ªa muy impotente por eso. Con Marilyn suelta, tendr¨ªan que estar mirando por encima del hombro toda vida, no habr¨ªa descanso para ellos ni para sus hijos, porque solo estar¨ªan esperando el momento en que e losstimara de nuevo. ¨C Tenemos que hacer algo, Meli... ¨C?Pero ro que vamos a hacer algo! ¨Cexm¨® e¡ª. ?Yo no me quedo con los brazos cruzados viendoo esa asesina sale libre! ¨C Se qued¨® pensativa por algunos segundos y luego vio sonre¨ªr a Nathan¨C¨C ?Qu¨¦? ¨C ?Sabes cu¨¢l es el problema de genteo Thomas Bharon? ¨C ?Cu¨¢l? ¨CQue son demasiado arroganteso para dudar de s¨ª mismos, creen que gente tiene que obedecerlos solo porque ellos lo dicen, y no pueden aceptar que otras personas sean m¨¢s inteligentes. ?Qu¨¦ crees si le damos a Bharon una probadita de opini¨®n p¨²blica, a ver si se le bajan los humos? Meli sonri¨® y esa misma noche se pusieron a prepararlo todo. Estaban enojados y frustrados, y m¨¢s que eso, estaban preocupados por posible liberaci¨®n de Marilyn. Nathan y Meli no pod¨ªan permitir que el gobernador manipra el sistema judicial de aque forma, y ellos estaban decididos a hace caer. Convocaron a una rueda de prensa para el d¨ªa siguiente, y cada periodista se ciudad se apresur¨® a confirmar su participaci¨®n, porque Amelie y Nathan King eran un par de personalidades en aque ciudad. Cuando lleg¨® hora de conferencia, s estaba abarrotada de periodistas. Meli fue que se acerc¨® al podio lleno de micr¨®fonos y se dirigi¨® a ellos, mientras Nathan se deten¨ªa tras e, mostrando su respaldo. ¨C Como muchos de ustedes sabr¨¢n, mis hijos Sophia y James fueron secuestrados hace pocos meses. Gracias a los valientes habitantes de esta ciudad, lograron ser rescatados des garras de mujer que los secuestr¨®: Marilyn Pax, quien est¨¢ esperando su juicio en el corrional de ciudad. Sin embargo, el Fiscal de Distrito nos anunci¨® ayer que el caso posiblemente ni llegue a juicio, ya ques evidencias y la confesi¨®n de secuestradora de mis hijos ha desaparecido. Todos los periodistas escuchaban atentamente, anotando con rapidez en sus libretass preguntas que quer¨ªan hacerle despu¨¦s de que e terminara su deraci¨®n. ¨C Probablemente se pregunten por qu¨¦ estoy aqu¨ª, si para denunciar corrupci¨®n en el sistema o para pedir justicia ¨C continu¨® Meli¨C. Pero no es as¨ª, estoy aqu¨ª para denunciar al hombre detr¨¢s de todo esto: el gobernador Bharon. ¨C Los murmullos y exmaciones se extendieron por todo el sal¨®n y los camar¨®grafos y periodistas parec¨ªan emocionados porque aque noticia era una bomba¨C. Para que puedan entenderme deben saber algo sobre m¨ª: qued¨¦ hu¨¦rfana a los diez a?os, mi tutor legal desde entonces, mi t¨ªo Aquiles Wilde, malverso herencia de mis padres y trat¨® de rob¨¢rm; hasta que un tribunal me devolvi¨® y le impuso un pago de siete millones de dres en da?os punitivos ¨Cder¨® Meli con voz pausada¨C. Hace algunas semanas, durante boda de Thomas Bharon con mi prima Stephanie Wilde, el gobernador me exigi¨® que perdonara deuda de su suegro para que no siga siendo un pr¨®fugo de justicia. Yo me negu¨¦, a pesar de sus advertencias de que era un hombre poderoso y no deb¨ªa enemistarme con ¨¦l. Ayer me demostr¨® que s¨ª, es un hombre poderoso, pero su poder radica en corrupci¨®n de un sistema que deber¨ªa protegernos, iporque dejar libre a una secuestradora y asesina no es poder, es corrupci¨®n...! La puerta del sal¨®n se abri¨® con violencia y todos vieron entrar al gobernador Bharon, rojoo de ira, rodeado por su equipo de seguridad y varios polic¨ªas. ¨C?Arreste a esta mujer! ¨Cexm¨® Bharon mirando a uno de ellos y el oficial dud¨®. ¨C?Bajo qu¨¦ cargos, se?or gobernador? ¨C le sonri¨® Meli¨C. Me acojo a Primera Enmienda, solo ejerzo mi derecho a libertad de pbra, de prensa y de reuni¨®n. Y si tiene dudas, aqu¨ª hay un sal¨®n lleno de expertos en ese tema ¨C dijo muchacha se?ndo a los m¨¢s de cincuenta periodistas, que giraron los micr¨®fonos hacia ¨¦l en un segundo y lo miraron con desagrado. ¨C?Te voy a acusar por difamaci¨®n! ¨C le escupi¨® Bharon. ¨C?H¨¢galo! ¨Creplic¨® Meli ¨C. Veremos qu¨¦ le preocupa m¨¢s a opini¨®n p¨²blica de esta ciudad: una madre remando justicia, o un gobernador apoyando a una asesina. ?Quiere apostar, se?or Bharon? Cap铆tulo 73 Cap¨ªtulo 73 CAP¨ªTULO 73. ?Es una trampa! El problema con opini¨®n p¨²blica era justamente ese: no hab¨ªa que tener pruebas, solo bastaba con que una madreprometidao se?ora King abriera boca para hacer semejante denuncia, para que todo el mundo escuchara, porque todos en aque ciudad hab¨ªan estado pendientes del secuestro de sus hijos. Thomas Bharon no hab¨ªa esperado que Amelie ventra aquello en una rueda de prensa, estaba acostumbrado a presi¨®n spada ys pu?das traicioneras, as¨ª que no hab¨ªa imaginado que aque mujer reunir¨ªa a los periodistas m¨¢s importantes de ciudad y pondr¨ªa en evidencia todo su mugrero familiar. Los ricos siempre se cuidaban mucho de los esc¨¢ndalos. Al parecer e no era de esos. Y aunque el gobernador Bharon trat¨® de convencerse de que aquello no lo afectar¨ªa, lo cierto fue que sus estad¨ªsticas de aceptaci¨®nenzaron a bajar de inmediato. ¨C?Te dije que esa zorra nos iba a hacer vida dif¨ªcil Tom! ?Por qu¨¦ no me cre¨ªste? ¨Cdr¨® Stephanie con frustraci¨®n, porque no pod¨ªa darse el lujo que de su marido perdiera aquel puesto. Thomas apret¨® los pu?os mientras respond¨ªa en voz baja y furiosa: ¨C Ten¨ªas raz¨®n, Stephanie. No te deb¨ª haberme confiado. Ahora mismo voy a mar a quien tenga que mar, y te juro que le arruinar¨¦ vida. ¨C?Eso, amor! ?Haz que se arrepientan para siempre de haberse metido en tu camino! ¨Clo azuz¨® Stephanie¨C. ?T¨² eres el gobernador, nadie est¨¢ por encima de ti! ?No dejes que te humillen! ¡ª Ya ver¨¢s ¨C dijo ¨¦l, con esa calma que a e siempre le hab¨ªa mado atenci¨®n¨C. Muy pronto van a saber qui¨¦n es Thomas Bharon. ¡°Eso espero¡°, pens¨® Stephanie, porque para e significaba todo. Su padre hab¨ªa sacrificado mucho para que Thomas Bharon se convirtiera en gobernador, pero todav¨ªa segu¨ªa siendo un fugitivo de justicia. Stephanie no pod¨ªa permitir que aquello sucediera. Mientras, Meli y Nathan intentaban prepararse paras represalias del gobernador, porque estaban seguros de que no tardar¨ªan en llegar. Para empezar hab¨ªan mado a Paul, que ahora estaba con ellos en Boston, para lo que pudiera ofrecerse, y para acabar, Nathan hab¨ªa contratado seguridad extra, as¨ª que casa siempre estaba rodeada de hombres atentos. ¨C Las ¨®rdenes de restri¨®n ser¨¢n de parte de toda familia ¨C dijo el Fiscal pocos d¨ªas despu¨¦s, haci¨¦ndolos firmar numerosos documentos ¨C. Ni Marilyn, ni Aquiles, Heather o Stephanie podr¨¢n acercarse a ustedes, al menos legalmente, pero si les soy honesto me tranquiliza que hayan contratado seguridad, porque igual esta gente se limpia el trasero cons disposiciones legales. ¨CYa lo s¨¦ ¨Cmurmur¨® Nathan¨C. Pero no vamos a escatimar esfuerzos en que toda familia est¨¦ lo m¨¢s protegida posible. En eso estaban cuando tocaron a puerta del despacho con prisa y Harrison se asom¨® con expresi¨®n preocupada. ¨C Meli ?podemos har un momento, por favor? ¡ªro, ?qu¨¦ pasa? ¡ªpregunt¨® e. ¨C La polic¨ªa irrumpi¨® en uno de nuestros puertos ¡ªle explic¨® Harrison¨C. El capataz dice que Je dieron una orden de inspi¨®n. Tienen los barcos detenidos y mandaron a cerrar los dem¨¢s puertos. ¨C?Inspi¨®n? ?Y a qu¨¦ viene eso? ?Tenemos absolutamente todos nuestros documentos en re...! ¨C Ya s¨¦, pero se metieron inspectores de Salubridad, de Salud ambiental y hasta de Seguridad Laboral ¨Csise¨® Harrison¨C. No van a poder encontrar nada contra nosotros, peros exportaciones definitivamente se van a detener unos d¨ªas. Tenemos que decidir c¨®mo paliar esas p¨¦rdidas Meli se gir¨® hacia el Fiscal. ¨C?Esto es obra de Bharon! ?Ya ve por qu¨¦ no me agrada el imb¨¦cil? El hombre neg¨®. ¨CS¨ª, ya me estoy dando cuenta. Meli y Nathan intercambiaron una mirada nerviosa, pero sab¨ªan que aquello era obra de Bharon para fastidiarlos. ¨C?Maldito gobernador! ¨Csuspir¨® Meli¨C. Me voy a los puertos, es mejor enfrentar situaci¨®n directamente antes que esperar a ques cosas se salgan de control. N?velDrama.Org exclusive content. En los d¨ªas que siguieron Meli estuvo intentando contrarrestar aquel ataque, a simple vista parec¨ªa una estupidez, pero lo cierto era que ten¨ªa sus barcos andos en los muelles sin poder movers exportaciones, incumpliendo con los clientes. Por fin el ¨²ltimo inspector serg¨® de all¨ª, y Meli sent¨ªa que estaba a punto de respirar de nuevo cuando una patru se detuvo frente a entrada. Un oficial se acerc¨® a e y le entreg¨® una orden. ¨C iQu¨¦ es esto!? ¡ªexm¨® e con frustraci¨®n. ¨CUna orden de cateo en los almacenes ¨Crespondi¨® el polic¨ªa y de inmediatoenzaron a llegar varias camias llenas de hombres uniformados. ¨C?Harrison, ma a Nathan de inmediato, dile que venga! ¨Corden¨® y de repente se vio rodeada de aque cantidad de hombres grit¨¢ndose y registrando todo, abriendo los contenedores, meti¨¦ndose en los barcos y haciendo estropicio por todosdos. Sab¨ªa que todo esto formaba parte del n de Bharon para interrumpir sus operaciones y provocar el caos, pero no ten¨ªa ni idea de c¨®mo contrarrestarlo. De repente uno de los polic¨ªas se acerc¨® al que estaba al mando y le entreg¨® una caja que parec¨ªa importante. Los dos se metieron en elberinto de contenedores y cuando Meli intent¨® seguirlos, otros oficiales detuvieron. ¨C?Qu¨¦ es lo que est¨¢ pasando? ?Por qu¨¦ no me dicen? ¨Cdemand¨®, pero ¨²nica pbra que corr¨ªao un murmullo entre los polic¨ªas era ¡°contrabando¡°. Entre los gritos y el alboroto, oy¨® que alguien maba su nombre desde lejos. Era Nathan, finalmente hab¨ªa llegado. Se abri¨® paso entre multitud hasta llegar a ¨¦l. ¨C Nathan, esto es un desastre ¨C le dijo en cuanto lo tuvo cerca¨C Bharon est¨¢ detr¨¢s de todo esto, tiene que ser ¨¦l. ¨CLo s¨¦ ¨C respondi¨® Nathan mirando por encima de su hombro a los polic¨ªas que andaban por all¨ª¨C, pero no podemos hacer nada por ahora, tienes que permitir que esto siga su curso. ¨C?C¨®mo? ?Est¨¢n diciendo que uso empresa para transportar contrabando! ¨Cexm¨® Meli y Nathan arrug¨® el ce?o. ¨C ?No puede ser...! Sin embargo no tuvieron mucho tiempo para sorpresa, porque quince minutos despu¨¦s el oficial a cargo sal¨ªa muy orondo. Estaba a punto de pavonearse ante ellos cuando una voz tajante lo increp¨®. ¨C?Me gustar¨ªa saber bajo qu¨¦ evidencia se firm¨® una orden de cateo contra mis clientes! ¨C demand¨® Paul. ¨C Una mada an¨®nima, y al parecer muy acertada, porque hemos encontrado un contenedor lleno de contrabando ¨Creplic¨® el polic¨ªa. ¨C?Contrabando? ??Contrabando de qu¨¦!? ¡ªse espant¨® Meli. ¨C De todo: sustancias contrdas, alcohol, arte, electr¨®nica... lista esrga, pero usted ya debe conoce, se?ora King, despu¨¦s de todo, esta es su empresa, este es su muelle y este es su contenedor ¨C dijo el polic¨ªa con una sonrisa maliciosa¡ª. Adem¨¢s, su firma est¨¢ en hoja de aduana y en orden de despacho, as¨ª que no intente fingir que no sab¨ªa lo que hab¨ªa ah¨ª dentro. ¨C ?Pues ro que no lo sab¨ªa! ¨C exmo Meli desesperada, pero el oficial solo se encogi¨® de hombros. ¨CPues de eso convenza a un juez, mi trabajo termina con arresta ¨Cgru?¨® el hombre. Meli se sinti¨® como si todo el mundo se derrumbara a su alrededor. All¨ª, en un a contenedor de transporte rodeado de agentes de polic¨ªa, hab¨ªan encontrado mercanc¨ªas ilegales que se transportaban a trav¨¦s del puerto de su empresa. Se esforzaba porprender lo que estaba ocurriendo, pero simplemente no lo consegu¨ªa. ¨CEsto no tiene sentido ¨Cmurmur¨® en voz baja¡ª. Debe haber alg¨²n tipo de error... ¨CSe?ora Amelie King ¨Cdijo el oficial acerc¨¢ndose a e y sacando sus esposas¡ª. Dese vuelta,s manos a espalda. Queda arrestada por el delito de... ¨C?E no lo hizo! ¨Cse escuch¨® una voz perentoria y mirada del polic¨ªa se dirigi¨® a Nathan con desprecio. ¨C D¨ªgaselo al jurado... ¨C No, usted no entiende, e no lo hizo, jfui yo! ¨C sentenci¨® Nathan¡ª. ?E es inocente porque fui yo quien... arregl¨® todo el asunto del contrabando! Meli se revolvi¨® contra el polic¨ªa mientras negaba. ¨C?Nooooo! ?No, Nathan, no puedes confesar algo que no hiciste! ¨Cexm¨® desesperada pero el oficial mand¨® a car. ¨C ?Silencio, se?ora! Se?or King, ?eso es una confesi¨®n? ¨CS¨ª, se?or. Yo fui quien arregl¨® todo para pasar contrabando a trav¨¦s des empresas de mi esposa. Todo esto es obra m¨ªa. A m¨ª es a quien debe arrestar¨Csentenci¨® Nathan mientras los ojos de Meli se llenaban de l¨¢grimas, porque sab¨ªa que Nathan tambi¨¦n era inocente, solo estaba asumiendo culpa por libra a e. El oficial le quit¨®s esposas y se dirigi¨® a Nathan, espos¨¢ndolo y ley¨¦ndole sus derechos mientras lo llevaba hacia patru, lo meti¨® dentro y se perdieron pors calles mientras Harrison y Paul trataban de contener a Meli. ¨C?Tienes que calmarte! increp¨® el abogado¨C. ?Nathan sabe lo que est¨¢ haciendo y por qu¨¦! Voy a llevarte a verlo, pero tienes que prometerme que vas a ser fuerte y te vas aportar. Meli asinti¨®, limpi¨¢ndoses l¨¢grimas que ca¨ªan por sus mejis y poco despu¨¦s entraban al precinto de polic¨ªa. El fiscal estaba anonadado con lo que suced¨ªa, y cada vezprend¨ªa m¨¢s lo peligroso que era el gobernador Bharon, porque ahora tambi¨¦n ¨¦l estaba seguro de que todo eso hab¨ªa sido un teatro suyo. Gracias a algunos hilos que movi¨® el fiscal, Meli tuvo algunos minutos a ss con Nathan y los dos se abrazaron con desesperaci¨®n. ¨C?No puedes hacer esto, amor! ¨Cexm¨® e bes¨¢ndolo y acurruc¨¢ndose en su pecho¨C. No puedes cargar con culpa de algo que no hiciste, Nathan, porque yo tampoco hice nada. Somos inocentes los dos. ?Esto es una trampa de Bharon! ?Es una trampa! ¨C?Lo s¨¦, nena, lo s¨¦! ¨C Respondi¨® Nathan acunando su rostro entres manos ¨C. Pero tambi¨¦n s¨¦ que fue una trampa que montaron para ti, amor. Esc¨²chame, eres una mujer inteligente y sabes que si fuera contra m¨ª, habr¨ªan hecho algo en mi eso te implicaron a ti. Quieren que seas t¨² que vaya presa, porque quieren que seas t¨² que vaya a c¨¢rcel a esperar un juicio ¨C dijo Nathan y los ojos de Meli se abrieron de sorpresa porqueenzaba aprender. ¨C Marilyn... 1 ¨C Exacto. Marilyn todav¨ªa no sale de c¨¢rcel. ?Qui¨¦n sabe qu¨¦ neaba hacerte una vez que llegaras all¨ª!? Y yo no puedo permitir eso, nena¨Cdijo Nathan bes¨¢nd con desesperaci¨®n-. Jam¨¢s permitir¨¦ que vuelvan a hacerte da?o, amor! ijam¨¢s! Cap铆tulo 74 Cap¨ªtulo 74 CAP¨ªTULO 74. ?Esa gente no saben con qui¨¦n se metieron! Meli sent¨ªa que iba a volverse loca. No pod¨ªa creer que de nuevo estuvieran pasando por una crisiso aque. ¨C ?Dios, esto es una pesadi! ¨Csolloz¨® acurruc¨¢ndose en los brazos de Nathan, que estrech¨® con fuerza contra su pecho,o si jam¨¢s quisiera deja ir ¨C¨C ?Cu¨¢ndo esa gente va a dejar de hacer da?o, Nathan? ?Cu¨¢ndo? : ¨¦l suspir¨® con impotencia, pero no pod¨ªa responderle, porque ¡°nunca¡± no era lo que Meli necesitaba escuchar en aquel momento. ¨C Todo va a estar bien, nena, tranqu. Paul se est¨¢n encargando¨Csusurr¨® en su o¨ªdo. ¨C Me dijo que iba a pedirle a un detective amigo suyo que viniera ¨Cmurmur¨® Meli sec¨¢ndoses l¨¢grimas¡ª. Te vamos a sacar de aqu¨ª amor, te lo aseguro. Aunque tenga que ir yo misma y ahorcar a Stephanie y al pu?etero gobernador! ?Pero te juro que algo voy a hacer! 1 ¨C No quiero que te metas en esto, Meli. Deja que Paul se ocupe... ¨C?Que no me meta en esto?¨Cexm¨® e indignada apart¨¢ndose de ¨¦l ¨C¨C ?C¨®mo puedes decirme eso? Si yo fuera que estuviera encerrada aqu¨ª y t¨² estuvieras afuera, sabr¨ªas lo que se siente. No puedes ni imaginarlo. Y yo no pienso irme a casa a sentarme a ver c¨®mo te destrozan vida... ¨C?C¨¢lmate, nena, hay que hacers cosas con calma! ¨C?Con calma un cuerno! ¨Cexm¨® e y Nathan acarici¨® su meji, orgulloso de mujer tan fuerte que era. ¨C T¨² no te mereces esto, Meli ¨C dijo ¨¦l acarici¨¢ndole meji ¨C. No quiero que te metas en esto m¨¢s de lo necesario, recuerda que ahora los ni?os son prioridad... ¨C No vas a impedirme que haga lo que sea para sacarte de aqui ¨Creplic¨® Meli con vehemencia ¨C. Yo te amo, y no voy a permitir que estos animales te traten as¨ª. ?Esa gente no saben con qui¨¦n se metieron, Nathan, pero te juro que lo van a averiguar pronto! Y lo dec¨ªa en serio, muy en serio. Seis horas despu¨¦s el Sargento Honder aterrizaba, sin jurisdi¨®n pero en calidad de asesor, y se reun¨ªan con el fiscal, Paul y Harrison en el despacho. ¨CEsto es m¨¢s peligroso de lo que pensamos. Estamos hando de un caso serio de corrupci¨®n ¨Cexplic¨® el fiscal ¡ª. Si de verdad Bharon est¨¢ detr¨¢s de todo esto, significa que tiene suficientes conexiones como para hacer desaparecer evidencia de un dep¨®sito legal de polic¨ªa y ntar evidencia en tus instciones. ¨C La pregunta es ?c¨®mo? ?C¨®mo diablos meti¨® un contenedor de mercanc¨ªa ilegal en el puerto sin que nadie se diera cuenta? ¨C pregunt¨® Harrison. ¨CNo lo hizo ¨Cel Sargento Honder revisaba los expedientes¡ª. Viendo c¨®mo pasaron los hechos, te dir¨ªa que lo fue llenando poco a poco. Tuviste gente entrando y saliendo del puerto durante d¨ªas. ¨C Pero eran inspectores... ¨C murmur¨® Meli. ¨C ?Y crees que esos no se puedenprar? ¨C replic¨® el detective casi con pena¡ª. ?Has visto el N?velDrama.Org exclusive content. sueldo de un inspector de salubridad? Si yo hubiera neado esto, habr¨ªa usados inspioneso una distri¨®n, mientras, esa gente iba metiendo poco a poco toda se de mercanc¨ªa sin que lo notaran, luego solo tuvo que hacer una mada an¨®nima, y no dudo que tambi¨¦n tenga genteprada en polic¨ªa. Todos se quedaron pensativos, hasta que Meli habl¨®. ¨CBueno, por desgracia saber c¨®mo pasarons cosas no nos ayudar¨¢ a corregis¨Csentenci¨® ¨C ?Qu¨¦ vamos a hacer? ¨CSi Bharon tiene en el bolsillo a los locales, lo ¨²nico que podemos hacer es pedir ayuda a gente externa ¨Cdijo el Fiscal con una sonrisa ¡ª. Despu¨¦s de todo, esto se trata de un caso de contrabando internacional, no hay raz¨®n para que no ascienda, no deber¨ªa llevarlo polic¨ªa local. ¨CEso est¨¢ muy bien ¨Cmurmur¨® el Sargento ¨C. Adem¨¢s, en estos casos solo hay que seguir el dinero, el dinero no miente. ¨¦l nos llevar¨¢ a quien sea que est¨¦ recibiendo dinero de Bharon. Har¨¦ una lista con todos los inspectores y polic¨ªas asociados al caso, empezar¨¦ a investigar sus finanzas. ¨CY yo voy a conseguir una orden del juez para eso ¨C dijo el fiscal poni¨¦ndose de pie. Apenas los vio salir, Meli se gir¨® hacia Paul. ¨C ?Hiciste lo que te ped¨ª? ¡ª le pregunt¨®. ¨CS¨ª, ya est¨¢n todos aqu¨ª. Te est¨¢n esperando en s de reuniones n¨²mero cuatro. ¨CBien. D¨¦jame har s con ellos ¨C le pidi¨® Meli y camin¨® con determinaci¨®n hasta aque s. Adentro hab¨ªa doce personas, mujeres y hombres, el m¨¢s joven de diecisiete, mayor de veinticinco, que miraron con expresi¨®n curiosa. ¨C¨CCreo que todos saben qui¨¦n soy, ?verdad? ¨Cdijo sin rodeos ¡ª. Y yo los conozco porque mi marido los hanzado a una fama que ni siquiera ustedes esperaban. Los doce influencers m¨¢s exitosos de estapa?¨ªa, trescientos ochenta y dos millones de seguidores en total. ¨CSupimos que el se?or King est¨¢ en problemas ¨C¨C¨Cdijo uno de ellos con preocupaci¨®n. ¨CAs¨ª es, estoy a punto de darles todos los detalles, desde los m¨¢s escabrosos hasta los m¨¢s simples, para que puedan entender lo que voy a pedirles ¨C les dijo Meli ¡ª¨C ?Est¨¢n dispuestos? Sobra decir que no hubo una s persona en aque s que se negara, sus carreras depend¨ªan en gran medida de Nathan King, y adem¨¢s de los contratos, ten¨ªan una gratitud especial con ¨¦l. As¨ª que el n se fragu¨® en poco tiempo y cada uno sali¨® a ocuparse de su propia tarea. 1 Los dos d¨ªas que siguieron fueron pesados. James no entend¨ªa todav¨ªa, pero explicarle a Sophia lo que estaba pasando fue algo muy dif¨ªcil para Meli. ¨C?Por favor, no dejes que mi pap¨¢ siga en c¨¢rcel! ?Por favor! ¨Cdijo ni?a llorando. ¨C?No lo voy a permitir, mi amor! ?Te prometo que no! Pero ahora necesito que seas fuerte y me ayudes con algo ¨C le dijo Meli¨C ?Puedes hacerlo? ¨CS¨ª, mami. ?Qu¨¦ tengo que hacer? ¨C Necesito que vayas a pa?ar a Rex a sus juegos ¨C le dijo. E y Rex hab¨ªan hado, con Marilyn a punto de salir de c¨¢rcel, y todo lo que estaba pasando con Nathan, lo m¨¢s seguro era alejar a los ni?os de ciudad. Los juegos que faltaban de temporada del Super Bowl eran todos fuera de ciudad, as¨ª que hab¨ªan acordado que era mejor llev¨¢rselos¨C. Los abuelos ir¨¢n con ustedes, y tambi¨¦n Will y el se?or Bishop ¨Cy toda seguridad que hab¨ªan contratado para ellos¡ª. Rex va a estar siempre con ustedes, nena, pero necesito que seas fuerte y los cuides a todos, ?de acuerdo? Sophia se abraz¨® a su cuello, pero termino asintiendo. ¨C Est¨¢ bien, mami ¨Cedi¨®¨C. Nos vamos a ver pronto ?verdad? ¨CM¨¢s pronto de lo que te imaginas ¨C le dijo Meli. Pocas horas despu¨¦s los desped¨ªa en el aeropuerto y Rex le prometi¨® cuidar de los ni?os. Al menos por esa parte Meli se quedaba tranqu, porque sus hijos estar¨ªan alejados del peligro mientras verdadera guerraenzaba. Esa misma tarde Harrison volvi¨® a reunir a cada periodista de ciudad y Meli se prepar¨® para comenzar a responder preguntas. ¨C ?Se?ora King! ¨CUna des periodistas m¨® su atenci¨®n apenasenz¨® rueda de prensa ¨C ?Qu¨¦ puede decirnos sobre el reciente encarcmiento de su esposo? ¨C Podr¨ªa decirles exactamente lo que ustedes esperan escuchar ¨Cdijo Meli, mirando fijamente a mujer a los ojos¨C, que mi esposo no es un criminal y que jam¨¢s har¨ªa nada parastimar a nadie, que estoy segura de que fue todo un montaje y estoy dispuesta a luchar para descubrir qui¨¦n est¨¢ detr¨¢s de todo esto. La mujer frunci¨® el ce?o mientras volv¨ªa a preguntar: ¨C?Yno es eso lo que quiere decir en verdad, se?ora King? increp¨®. ¨C No, verdad no. Yo ya soy muy consciente de qui¨¦n es el responsable de todo este circo, y de que ¨¦l cree que puede salirse con suya. Respecto a eso lo ¨²nico que quiero decirle es que yo no soy una cobarde, y voy a luchar hasta que pueda limpiar el nombre de mi esposo. ¨C?Usted cree que su esposo est¨¢ siendo injustamente acusado? ¨C pregunt¨® otra periodista. ¨C Absolutamente ¨Crespondi¨® Meli sin dudarlo un segundo¨C. Mi esposo es un buen hombre, un gran padre y un marido incre¨ªble. No hay forma de que ¨¦l sea el responsable de todo esto. Pero mejor vamos directo al grano: ?Qui¨¦n de ustedes sabe qu¨¦ cargos se levantaron contra ¨¦l? Otro periodista se adnt¨®. ¨CContrabando internacional. ?Es as¨ª? ¨C As¨ª es ¡ª respondi¨® Meli sin perder el temple¨C, A mi esposo lo est¨¢n acusando de contrabando de mercanc¨ªas il¨ªcitas a nivel internacional, sin embargo su caso est¨¢ siendo procesado por polic¨ªa local. Mi pregunta es simple: ?Por qu¨¦? ?Por qu¨¦ no est¨¢ns autoridades federales a cargo de un caso de contrabando internacional? Los periodistas se miraron entre ellos y luego uno pregunt¨®: ¨CSe?ora King. ?Usted est¨¢ pidiendo directamente intervenci¨®n del FBI? Meli asinti¨® con firmeza mientras miraba directamente as c¨¢maras. ¨C ?Exacto! Estoy pidiendo ques autoridades correspondientes se encarguen de esto. El contrabando internacional es un crimen federal, as¨ª que s¨ª, si fueran tan amables, espero ver al Bur¨® Federal de Investigaciones metido en esto lo m¨¢s pronto posible. Aque deraci¨®n fue una ma que se prendi¨® ens televisoras nacionales en cuesti¨®n de pocas horas. La esposa de Nathan King no ten¨ªa intenciones de minimizar el asunto, al contrario, estaba haci¨¦ndolo m¨¢s grande a cada minuto y poco despu¨¦s el Director del FBI en persona se giraba hacia uno de sus agentes del departamento de Fraudes. ¨C?Alcott! ??Me quieres explicar por qu¨¦ diablos yo no ten¨ªa ni idea de que hab¨ªa un caso de contrabando internacional en Boston!? ¡ªBueno... jefe¡­ es que yo tampoco ten¨ªa... ?Esa gente no aviso...!?Yo no soy adivino! ¨C ?Pues se va a hora mismo para all¨¢! ¡ª sise¨® el director¨C. Ll¨¦vese al mejor equipo que tenga trabajando en Fraude. Nathan King es una personalidad en este pa¨ªs, si lo vamos a meter a c¨¢rcel mejor que sea con buenas evidencias. ??Me oy¨®!? 1 ¨CS¨ª, se?or. Ya mismo re¨²no al equipo y salgo para all¨¢. En cuesti¨®n de horas el agente Alcott aterrizaba en Boston, nada menos que con un equipo de los mejores nerds que trabajaban en el departamento de Fraude del FBI, y se presentaban enisar¨ªa correspondiente para asumir el caso. ¨C?Esto es una falta de respeto! ¨Cexm¨® el capit¨¢n de polic¨ªa¡ª. ?Este es un caso importante, no voy a dejar que nos lo roben! ¨CEsa no es decisi¨®n suya, Capit¨¢n ¨Cdijo una voz desde puerta y todos se giraron para ven entrar a Amelie King¨C. Este es un caso federal ahora, y ellos investigar¨¢no se debe, y castigar¨¢n a los que haya que castigar. ¨CLa esposa del se?or King, me imagino ¨Csalud¨® el federal ¨C. Soy el agente Alcott. ¨CUn cer, agente. Veo que le est¨¢n dando problemas as¨ª que ser¨¦ breve. Solicito una auditor¨ªa financierapleta de mis empresas ys de mi marido ¨Csentenci¨® Amelie. ¨C ?Eso es una locura! ¡ª replic¨® el capit¨¢n de polic¨ªa¡ª. ?Eso tomar¨ªa meses! ?Usted solo quiere retrasar el juicio de su esposo! ¨C A m¨ª me sobra el tiempo, Capit¨¢n ¨Creplic¨® Meli ¡ª. La justicia no est¨¢ para ser r¨¢pida, est¨¢ para ser justa, y no voy a permitir que lleven a mi esposo a un juicio apresurado solo para satisfacer sus intereses. ¨C??Mis...!? ??Mis intereses, qu¨¦ est¨¢ insinuando!? ¨CExactamente lo que parece. Usted est¨¢ m¨¢s interesado en conseguir una condena que en encontrar verdad ¨Csise¨® Meli¡ª, pero para eso el FBI mand¨® a su gente. Y si el agente Alcott es mitad de inteligente de lo que parece, ya debe estar tramitando orden para hacer una auditor¨ªa porque ese debe ser el protocolo. ?No es as¨ª, agente? El hombre sonri¨® con suspicacia. ¨CAsies, se?ora. En unas horas ir¨¦ a tocar a su puerta con una orden de auditor¨ªa ¡ªrespondi¨®. ¨CPues ni espere, mis puertas est¨¢n abiertas desde ahora. Lleve a su equipo y revise lo que tenga que revisar. Cap铆tulo 75 Cap¨ªtulo 75 CAP¨ªTULO 75. ?Lo tengo en mis manos! ¡°Est¨¢n haciendo todo lo que pueden¡°. Meli se repet¨ªa aquello un d¨ªa s¨ª y otro tambi¨¦n, pero por desgracia no era suficiente. Nathan hab¨ªa sido tradado a una c¨¢rcel de seguridad m¨ªnima a esperar el juicio, porque el juez no hab¨ªa querido establecer una fianza, despu¨¦s de todo era un multimillonario que pod¨ªa escapar en cualquier momento. Dos semanas pasaron lentas, insufribles, mientras Meli trataba de que Sophia mantuviera esperanza y luchaba por no perde e misma. ¨C?Otra vez aqu¨ª, se?ora King? ¨C suspir¨® uno de los guardias, cuando vio llegar a firmar el libro de entrada de prisi¨®n. ¨C Otra vez aqu¨ª, oficial Suarez. No puedo dejar de ver a Nathan ni un d¨ªa. El hombre, ya mayor, sonri¨® suavemente y le hizo un gesto para que se acercara. ¨C?Sabe qu¨¦? Si¨¦ntese por all¨¢, bien cadita, y espere a que yo me, ?de acuerdo? ¨C le dijo. Meli no sab¨ªa de que se trataba pero aquel oficial siempre hab¨ªa tratado con amabilidad, desde el primer d¨ªa, as¨ª que obedeci¨®. Se qued¨® en uno de los asientos m¨¢s alejados del sal¨®n, esperando pacientemente, hasta que media hora despu¨¦s el hombre le hizo un gesto para que lo siguiera. La llev¨® a un cuartucho feito, pero el entorno y hastas cucarachas vdoras eran lo de menos, porque ah¨ª adentro estaba Nathan esper¨¢nd. ¨C Por lo menos en una visita conyugal no van a tener a un guardia grit¨¢ndoles cada cinco minutos: ¡°?Sep¨¢rense, sep¨¢rense!¡± ¨Cse rio el oficial Suarez y Meli le agradeci¨® infinitamente antes de entrar y lanzarse a los brazos de Nathan. ¨C ?Dios, extra?aba tanto hacer esto! ¡ªexm¨® ¨¦l bes¨¢nd. ¨C ?Y yo te extra?aba a ti! Los dos se abrazaron y se besaron con pasi¨®n, mientras todo su amor y su deseo los consum¨ªa. No importaba que estuvieran en medio de una prisi¨®n, ni que fuera visita conyugal m¨¢s breve de historia; lo ¨²nico que pod¨ªan sentir era el calor del otro. El hecho de estar juntos, aunque s¨®lo fuera por un rato, ya era un regalo, y sab¨ªan que estaban haciendo todo lo que pod¨ªan para luchar contras adversidades y ser felices, a pesar de todo. ¨CMeli, tengo miedo de todo eso que nearon ¨C¨Cmurmur¨® Nathan antes de deja ir. ¨CVa a salir bien, tiene que salir bien ¡ªrespondi¨® Meli¨C. Conf¨ªa en mi. Meli sali¨® de aque prisi¨®n m¨¢s decidida que nunca a conseguir justicia, y parec¨ªa literalmente que el destino estaba poniendos piezas en su lugar, porque antes de que pudiera entrar por puerta del edificio de oficinas una figura le sali¨® al paso. La muchacha se qued¨® estupefacta al ver a Marilyn frente a e. Por fin hab¨ªan liberado. ¨C Fuiste muy inteligente ¡ªsonri¨® Marilyn¨C¨C, pero deber¨ªas saber que siempre hay alguien en el mundo que es m¨¢s inteligente que t¨². ¡ª Tengo una orden de restri¨®n contra ti¨Csise¨® Meli¨C. ?L¨¢rgate si no quieres que me a polic¨ªa! ¨C?Y me vas a acusar de qu¨¦? ¨Cse rio Marilyn en su cara¨C¨C?Quieres saber lo m¨¢s triste de todo? ?Secuestr¨¦ a los mocosos, apu?al¨¦ a Rex Lanning y aun as¨ª me sal¨ª con m¨ªa! ?Aqu¨ª estoy! ¨Cse pavone¨® con descaro¡ª. Y a partir de ahora tu vida va a ser un infierno solo porque yo lo quiero. Meli dio dos pasos hacia e y luego se dio cuenta de que hab¨ªa gente mir¨¢nds. ¨C?Eres una asesina y una secuestradora ¨Cgru?¨® con rabia¨C, as¨ª que no te acostumbres a libertad, que no vas a pasar mucho tiempo fuera de c¨¢rcel! ¨C Ya veremos¨Cescupi¨® Marilyn con arrogancia¨C. Recuerda que tengo amigos poderosos ahora. Le dio espalda y se dirigi¨® hacia un auto lujoso que estaba esperando en acera. De ¨¦l se baj¨® un muchacho joven y muy atractivo, con un uniforme de chofer, y le abri¨® puerta a Marilyn para que subiera. Meli se aguant¨® sonrisa de desprecio, pero no pbra. N?velDrama.Org owns this. ¨C?Est¨²pida! ¨Cgru?¨® antes de entrar a paso r¨¢pido al edificio. Adentro ya estaban esperando el Sargento Honder y el fiscal. ¨C Tenemos buenas noticias ¨Cdijo este ¨²ltimo ¨C?En serio? ?Qu¨¦ pas¨®? ¨C¨Cse apresur¨® Meli. ¨C El dinero, seguimos el dinero y nos llev¨® hasta un oficial de polic¨ªa, Nelson Siro que recibi¨® una suma considerable el mismo d¨ªa que el se?or King fue arrestado ¨C le dijo Honder ¨C Pasamos investigaci¨®n al FBI y ya lo est¨¢n interrogando. ¨C ?Y c¨®mo va? ¨C Todav¨ªa no ha dicho nada, pero lo est¨¢n presionando, igual lo van a acusar de corrupci¨®n, ya har¨¢ ¨Csuspir¨® el fiscal ¡ª¨C ?Y sabes qu¨¦ es lo m¨¢s interesante de todo? Que estudi¨® con el gobernador Bharon, al parecer eran grandes amigos cuando iban a secundaria. ¨C Mmmmm, eso s¨ª es interesante. Esperemos que esto resulte bien. Sin embargo dos d¨ªas despu¨¦s el hombre todav¨ªa no soltaba ni una pbra y Meli estaba desesperada, porque sin m¨¢s pruebas que transferencia de dinero, les quedaban pocas horas de retener al oficial de polic¨ªa. Juntos, en el despacho de Meli, ve¨ªan por en¨¦sima vez y uno y tras otro, todos los interrogatorios ¨C?No puede ser, no puede ser que estemos tan cerca y no podamos atrapar al gobernador y probar que ese infeliz est¨¢ detr¨¢s de todo esto! ¨Cexm¨® desesperada mientras caminaba por habitaci¨®n. ¨CSe?ora King... ?y si le permiten al Sargento Honder interrogarlo? ¨C pregunt¨® una des influencers depa?¨ªa que se hab¨ªa quedado mirando aquel video con actitud pensativa-. Yo le dir¨ªa espec¨ªficamente que preguntas hacer y qu¨¦ respuestas conseguir, y le garantizo que podr¨ªa armarle una confesi¨®n en cuesti¨®n de minutos. ¨C?Eres psic¨®loga o algo? ¨C pregunt¨® el fiscal. ¡ªNo, soy Blue, mucho gusto, y soy editora de video, por eso dije: ¡°armar¡± una confesi¨®n, no¡± sacarle¡± una confesi¨®n ¨Creplic¨® muchacha. El fiscal neg¨® con vehemencia. ¨C?No, por supuesto que no, nada editado, nada de evidencias falsas, solo nos ir¨ªa peor en un tribunal! ?La ley es ley, no vamos a romper! ¨C ?C¨¢lmate, Mr. Ley absoluta! ¨C rio muchacha haci¨¦ndolo dar un respingo¨C. No estoy hando de manipr evidencia, estoy hando de crear p¨¢nico, terror. Si algo aprendes en este negocio es que a lo que m¨¢s le teme gente es a que se sepan sus secretos sucios. Y cuando eso pasa hacens locuras m¨¢s grandes para ocultarlos. La chica y Meli se miraron con una expresi¨®n de acuerdo inmediato, y e le puso dnte una pluma. ¨C Escribes preguntas ¨C le dijo a Blue¨C. Ya buscaremos forma de que el FBI le permita a Honder interrogar al polic¨ªa. La muchacha instruy¨® al Sargento en lo que deb¨ªa preguntar y obtener, mientras el fiscal cobraba todos los favores de su carrera para conseguirle diez minutos con el sospechoso. La joven aconsej¨® que Honder entrara en habitaci¨®n con una actitud amenazante yenzara a gritarle al hombre, porque el ¡°polic¨ªa malo¡± le serv¨ªa mejor. ¨C??Usted conoce o no conoce a los se?ores King!? ¨C lo atacaba constantemente el Sargento. ¨C ?Pues ro, ro que los conozco! ¨Crespond¨ªa el polic¨ªaprado. ¨C?Y usted los incrimin¨®! ¡ª asegur¨® Honder. ¨C?No, yo no lo hice! ?Todo ese asunto del contrabando fue cosa de ellos! ?Yo no tuve nada que ver con eso! ¨Cexm¨® el polic¨ªa y una tras otra Honder fue obteniendos respuestas que le hab¨ªan pedido. Sali¨® de aque salita de interrogatorios sin haber conseguido una confesi¨®n, pero seg¨²n lo que estaba neando Meli, probablemente aquello fuera mucho mejor. Pocas horas despu¨¦s Blue sal¨ªa de su habitaci¨®n y pon¨ªa en panta el video m¨¢s interesante que el fiscal hab¨ªa visto en su vida. ¨CYa s¨¦ lo que est¨¢s pensando... ¨Csusurr¨® Blue en su o¨ªdo¨C. Te preguntaso algo tan ilegal puede excitarte tanto. 1 El fiscal tosi¨®, poni¨¦ndose colorado y chica rio palme¨¢ndole espalda. ¨C Dios, eres un adicto a justicia ¨Cmurmur¨® solo para ¨¦l¡ª. T¨² debes ser de los que da unas cogidas monumentales cada vez que ganas un caso. 1 El fiscal pas¨® del rojo al morado mientras Blue le hac¨ªa un gui?o. 3 ¨CCuando ganemos este, yo me ofrezco. ¨C?Bueno, bueno! ??Varnos a hacer esto o qu¨¦!? ¨Cexm¨® el fiscal saliendo de sudo para ir con el Sargento antes de ahogarse con su propia lengua por culpa de aque chica tan loca. ¨CYo estoy lista ¨C dijo Meli, respirando profundamente. Es ahora o nunca ?verdad? Honder asinti¨®. ¨C As¨ª es. Meli se fue a casa, se cambi¨® y se puso ropa de abrigo, porque ya el invierno de Boston estaba enfriando. Se dio cuenta de ques manos le temban un poco cuandos puso sobre el vnte, pero no estaba dispuesta a retroceder. Condujo hasta una des zonas residenciales as afueras de ciudad, y se meti¨® por el camino que llevaba a mansi¨®n Bharon. Enseguida una chica joven y sonriente anunci¨® con el gobernador, y Meli entr¨® a su despacho, encontr¨¢ndose cons sonrisas satisfechas de aquel par de descarados. ¨C ?D¨¦jame adivinar! ¨Cdijo el gobernador¨C. ?Viniste a suplicar clemencia para tu marid...! ¨C?T¨² c¨¢te, imb¨¦cil, que no vine a negociar contigo! ¨C lo interrumpi¨® Meli con un gesto de asco y un tono firme¨C. Todos sabemos que el verdadero cerebro detr¨¢s de esto son los Wilde.i T¨² solo eres un pat¨¢n in¨²til que estaba en posici¨®n correcta y al que usaron a su antojo! Bharon se puso rojo al instante. ¨C?Desgraciada insolente! ?C¨®mo te atreves a harme as¨ª...!? ¨C??Y acaso es mentira!? ¨Creplic¨® Meli ¨C ?Crees que no s¨¦ que llegaste a gobernador solo porque Aquiles mat¨® al anterior? ?Disc¨²lpame pero sus identes de auto cada vez son m¨¢s evidentes! ?Mi t¨ªo se ocup¨® de eso por ti, y luego se ocup¨® de todo lo dem¨¢s porque eres un in¨²til que no sabe ni limpiarse el trasero solo! ?As¨ª que vine a har con mi prima, que me imagino que es jefa de todo! ¨C?Aqu¨ª el jefe soy yo! ¨Cgrit¨® Bharon desaforado¨C. ?El cerebro de todo soy yo y lo mismo Stephanie que los Wilde hacen lo que yo les digo! ¨C?Ay por favor! T¨² solo eres el mu?ec¨®n del carnaval, pero ni los que trabajan para ti te respetan ¨C le escupi¨® Meli con desprecio, mir¨¢ndoloo si ¨¦l fuera el ser m¨¢s inferior del mundo¨C.?O si no por qu¨¦ ese imb¨¦cil al que le pagaste para ntar mercanc¨ªa en mis puertos te est¨¢ traicionando? Bharon apret¨® los pu?os con impotencia. ¨C?Eso es mentira! Siro no ha dicho ni una s pbra ¨Cexm¨® el gobernador. ¨C?ro que lo hizo, le vomit¨® todo a mi detective! ?Que le pagaste para que ntara mercanc¨ªa en el contenedor, que usaste a varios inspectores para eso...! La carcajada satisfecha del gobernador llen¨® el despacho. ¨C ?De verdad crees que puedes enga?arme? ?Siro no ha dicho ni una pbra! ?Crees que es el ¨²nico al que tengoprado? ¨C le escupi¨® Bharon, acerc¨¢ndose a e¡ª. ?El maldito capit¨¢n de polic¨ªa est¨¢ en mi bolsillo, est¨²pida! ?Y el oficial que requisa los videos de los cuartos de interrogatorio tambi¨¦n! ?Y los dos me tienen muy bien informado! ?Mi hombre no ha dicho ni una pbra! Meli se cruz¨® de brazos y sonri¨® con sorna. ¨C?En serio? ?Entonces c¨®mo explicas esto? Sac¨® su celr y reprodujo un video r¨¢pido. ¡°?jUsted conoce o no conoce al gobernador Bharon y a su esposa!?¡± le preguntaba un polic¨ªa a Siro, de espaldas a c¨¢mara del cuarto de interrogatorios. ¡°?Pues ro, ro que los conozco!¡± ¡°?Y usted les dio idea de incriminar a los King!¡± ¡°No, yo no lo hice! ?Todo ese asunto del contrabando fue cosa de ellos! ?Yo no tuve nada que ver con eso!¡± El gobernador se puso l¨ªvido en un segundo y mir¨® a Stephanie, que apretabas u?as sobre el respaldo de una butaca. ¨CYa no tiene salida, se?or Bharon ¨Csise¨® Meli¡ª. ?Lo tengo en mis manos! Cap铆tulo 76 Cap¨ªtulo 76 CAP¨ªTULO 76. ?Decide! El rostro del gobernador Bharon se puso l¨ªvido al escuchar aques pbras. Era una locura que Siro lo hubiera dtado.i?Por qu¨¦ nadie le hab¨ªa avisado?! Se gir¨® hacia Stephanie y e pudo ver indecisi¨®n en s¨² rostro. ¨C?No te atrevas a traicionarme, Thomas! ¨Cgrit¨® Stephanie al darse cuenta de que el cobarde del gobernador hab¨ªa estado a punto de quebrarse solo con aque estupidez. ¨Ci?No est¨¢s viendo el maldito video, Stephanie?! ¨C increp¨® ¨¦l ¨C. ?Eso lo cambia todo! ¨C ?Eso no cambia nada! ??No pagaste ya a un polic¨ªa para que desapareciera confesi¨®n de Marilyn?! ¨C lo increp¨®-. ?Pues hazlo de nuevo! ?Mi padre ya mat¨® a un hombre para conseguirte posici¨®n de gobernador, pero tienes que empezar a buscarte vida! El gobernador se mes¨® los cabellos con desesperaci¨®n. Cuando se hab¨ªa enredado con Stephanie Wilde hab¨ªa cre¨ªdo que resolver¨ªa todos sus problemas, porque que Wilde no parec¨ªan gente nada escrupulosa, pero ahora se daba cuenta de que eran m¨¢s inestables de lo que hab¨ªan imaginado. ¨C?S¨ª..! ?S¨ª, puedo hacerlo! ¨Cmurmur¨® caminando de undo a otro ¨C. Puedo hacer desaparecer evidencia otra vez... ¨C Se detuvo y mir¨® a Meli de arriba abajo con expresi¨®n de superioridad ¨C¨C ?Pero a la que hay que desaparecer es a ti, que eres una maldit@ piedra en el zapato de todos! Meli le devolvi¨® una mirada g¨¦lida y vio que Stephanie se contoneaba para acercarse a su marido. ¨C?Eso yo lo puedo resolver! ¨Csise¨® mientras sacaba su celr y hac¨ªa una mada¨C. Necesito que te ocupes de esto ¨C fue lo ¨²nico que gru?¨® antes de colgar y Meli se adnt¨®. ¨CTe dije que ven¨ªa a negociar contigo, Stephanie. Este video a cambio de que retiren los cargos contra Nathan, si nosotros nos hundimos ustedes tambi¨¦n ¨Creplic¨® levantando voz ¨C¨C ?Ya me conoces, no voy a irme sin pelear! A su espalda se abri¨® una puerta y Meli se gir¨® para enfrentarse cara a cara con Marilyn. La mujer parec¨ªa m¨¢s que satisfecha mientras le apuntaba con un arma. No era nada que no esperara ya, pero eso no hac¨ªa su situaci¨®n menos peligrosa. ¨C ?As¨ª que estos son los amigos poderosos de los que habas? ¨Csise¨® Meli¡ª. El gobernador te sac¨® de c¨¢rcel. ¨C?Ya ves! ¨Crio Marilyn con arrogancia¨C . Manipr evidencia, pagarles a polic¨ªas y sacar de c¨¢rcel a tu peor enemiga fue panido para el se?or gobernador. Los hombreso ¨¦l siempre necesitan qui¨¦n les haga el trabajo sucio. ¨CY sobre todo que no lo hagan bajo mi techo ¨Cdr¨® el gobernador mirando a reci¨¦n llegada¨C. Oc¨²pate de esto pero fuera de aqu¨ª. Meli lo mir¨® con deprecio. ¨C?¡°Oc¨²pate¡°? ?Es en serio, imb¨¦cil? ?Le est¨¢s pidiendo que me mate y ni siquiera tienes los huevos para decirlo con todas sus letras? ?Eres un maldito cobarde in¨²til! ¨C?M¨¢t! ¨C grit¨® el gobernador pose¨ªdo por rabia, y lo siguiente que Meli sinti¨® fue el ca?¨®n de aque pist contra sus costis¡ª. ?M¨¢t de una vez, s¨¢c de mi camino! ?Solo no me ensucies alfombra con su cochina sangre! Marilyn se acerc¨® a e y apret¨® pist contra su cuerpo mientras le quitaba el celr con el video des manos y hac¨ªa caminar fuera de all¨ª. ¨CNo sabes con qui¨¦n te has metido; idiota. ?De verdad cre¨ªste que pod¨ªas negociar con ellos? ¨C sise¨® mujer entre dientes¨C. No eres nadie para enfrentarte a nosotros. ¨C?¡°Nosotros¡°?¨Cse burl¨® Meli con sorna¨C. No hay un ¡°nosotros¡°, querida. Hay un ¡°ellos¡°, y t¨² solo eres un pe¨®n que usan para su beneficio y del que van a deshacerse muy pronto. ¨CEso ya lo veremos... Marilyn llev¨® hasta su coche y hizo meterse en caju a punta de pist. Cerr¨® los ojos en medio de oscuridad y sinti¨®o el auto se pon¨ªa en movimiento mientras bull¨ªa de ira y frustraci¨®n. Sab¨ªa que se hab¨ªa ganado enemigos poderosos pero nunca hab¨ªa imaginado que fueran tan despiadados y crueles. Mientras conduc¨ªan por los sinuosos caminos del bosque, Meli luchaba por mantener calma a pesar de su creciente sensaci¨®n de p¨¢nico. Nunca hab¨ªa estado tan cerca de muerte, y sab¨ªa que Marilyn era m¨¢s que capaz de apretar el gatillo en cualquier momento. Pero aunque ten¨ªa miedo, Meli se niegaba a rendirse. Apret¨® los dientes y decidi¨® terminar con aquello costara lo que costara. Finalmente, despu¨¦s de lo que le pareci¨® una eternidad, el coche se detuvo y oy¨® pasos que se acercaban desde el exterior. Marilyn abri¨® puerta del maletero y sac¨® a Meli a tenue luz de un peque?o ro del bosque. Con una fr¨ªa sonrisa en el rostro volvi¨® a enca?ona y le indic¨® a Meli que siguiera carretera. Mientras caminaban con los densos ¨¢rboles a cadado, Marilynenz¨® a re¨ªrse suavemente, disfrutando ramente de cada momento de ese oscuro juego que estaba a punto deenzar. ¨C Esto es un poco clich¨¦, ?no te parece?¨Cgru?¨® Meli ¨C ¨C ?Tambi¨¦n me vas a dar una p para que cave mi propia tumba? Marilyn estaba a punto de replicarle cuando un auto pas¨® y se detuvo junto a es, y Meli no pudo disimr sorpresa cuando se dio cuenta de que ¨¦l sal¨ªan sus t¨ªos, Aquiles y Heather. ¨CStephanie nos dijo que estar¨ªan aqu¨ª ¡ªdr¨® su t¨ªo con molestia. ¨C Nos mando para que no fueras a meter pata ¡ªgru?¨® Heather. ¨CVaya, vaya, t¨ªa querida ¨Csise¨® Meli mirando a Heather¨C. Yo siempre te cre¨ª demasiado arrogante, pretenciosa y bastante in¨²til... no imaginaba que tambi¨¦n pa?abas a tu marido en sus cr¨ªmenes. La bofetada reson¨® en medio de noche y Meli sinti¨® que le ard¨ªa piel, pero no era primera que recib¨ªa de parte de Heather. ¨C?Siempre fuiste una ni?a asquerosa! ¨C respondi¨® su t¨ªa con altivez¨C. Tener que ocuparme de ti fue lo peor que me pudo pasar en el mundo, pero ahora por fin vas a pagarnos todass que nos debes, mosca muerta. ?Ahora s¨ª se te acab¨® suerte! ?Disp¨¢rale de una vez, Marilyn! ?i A qu¨¦ est¨¢s esperando!? ¨C?No, esperen, esperen! ¡ªs interrurnpi¨® Aquiles¨C. No podemos mata as¨ª, tiene que parecer un idente o un suicidio. Si le disparas ser¨¢ un asesinato y polic¨ªa tendr¨¢ que investigarlo. Es mejor si lo hacemos parecer un idente. Meli sinti¨® que se le aceleraba el coraz¨®n. Ahora pod¨ªa ver ramente el verdadero rostro de sus t¨ªos. Todos los oscuros secretos de su familia iban a salir a luz y le daba igual lo que pudiera pasar despu¨¦s, Meli estaba decidida a terminar con aque mara?a de mentiras y enga?os. ¨CMis padres no se murieron en identes, ?verdad? ?Ustedes los mataron! ¡ªexm¨® furiosa. ¨C ?Pues ro que lo hice! ¨C le dijo Aquiles con calma¡ª. Yo organic¨¦ los ¡°identes¡± que mataron a tus padres. Con mi hermano fue m¨¢s f¨¢cil, pero ni siquiera imagin¨¦ que tendr¨ªa una hija, el cabr¨®n se cas¨® a escondidas y te mantuvo oculta, jsi no te aseguro que los hubiera matado a los tres! ¨CTu madre y t¨² nos quitaron todo lo que era nuestro ¨C le escupi¨® Heather¨C. ?Esa era nuestra herencia, no tuya! Y por tu culpa tuvimos que esperarnos ocho a?os para poder orquestar otro idente sin que se notara que est¨¢bamos detr¨¢s del dinero. ?Ocho a?os en put@ miseria... y aun as¨ª tampoco te moriste con tu madre! ¨C ?Eso una cucaracha! ¨Cse rio Marilyn¨C . ?Nada m¨¢s no se muere infeliz! As¨ª que vamos a hacer lo posible por cambiar eso. ?Te parece bien un suicidio, mi querido Aquiles? Su t¨ªo asinti¨® con rapidez, porque al final solo era un gusano rastrero que no podr¨ªa mata de frente y menos apretar el gatillo. ¨CUn suicidio est¨¢ muy bien. ¨CEntonces voy a poder disfrutar esto m¨¢s de lo que pensaba ¡ªsonri¨® Marilyn mientras le hac¨ªa un gesto con pist para que empezara a caminar. Avanzaron por carretera en medio de oscuridad, pero luna estaba llena y alta, suficiente para que todo se viera perfectamente. Apenas unos pasos m¨¢s y se encontraron frente a un ancho puente sobre un r¨ªo. La ca¨ªda era de al menos cuarenta metros hasta el agua, as¨ª que era una muerte segura y Meli prontoenz¨® a darse cuenta des intenciones de Marilyn. ¨C ?Si piensas que voy anzarme desde aqu¨ª est¨¢s loca! ¨C le grit¨®¨C. Si me quieres matar vas a tener que darme dos tiros, pero no voy anzarme. ¨CBueno... ¨C Marilyn suspir¨® con teatralidad¡ª. Ya me hab¨ªa imaginado un hermoso escenarioo este. ?Sabes? El problema de c¨¢rcel es que tienes mucho tiempo para pensar todass formas en que puedes destruir a tus enemigos, a una se le ocurren ideas muy boras y hermosas, y gracias a ti, yo tuve bastante tiempo. Meli vio sacar su celr y hacer una mada. ¨C?Est¨¢s cerca de ¨¦l? Bien, b¨²scalo y prep¨¢rate. Si en diez minutos no te he mado de vuelta, m¨¢talo ¨C sise¨® y Meli sinti¨® que el terror se adue?aba de su coraz¨®n. ?Qu¨¦ significaba aquello? ¨C?Qu¨¦...? ?Que maten a qui¨¦n? ?Qu¨¦ hiciste!?¨Cgrito desesperada porque eso era algo con lo que no hab¨ªa contado. ¨CQue maten a Nathan. ?Obviamente! ¨Cexm¨® mujer con una risa satisfecha-. El se?or gobernador no solo tiene conexiones en polic¨ªa, tambi¨¦n tiene conexiones dentro de prisi¨®n, basta con pagarle un poco a uno de los presos y enseguida hacen todo lo que quieres. Ya ver¨¢s, mi querida Meli. Ahora vas a sufriro yo he sufrido todos estos a?os. ?Alguien por fin va a pagar por todo el dolor que me has causado! ¨C termin¨® con un grito y Meli supo que estaba ¨C?C¨®mo puedes hacer algoo esto? ¨C le pregunt¨® Meli angustiada¨C. ?Nathan es el padre de tu hija! ?Sabes cu¨¢nto va a sufrir Sophia sistiman a su padre? ¨C?Esa mocosa traidora me tiene sin cuidado! ?Que sufra, es lo que se merece por darle espalda a su madre! ¨Cgrit¨® Marilyn¨C. Pero todo lo que pase ahora depende de ti. ?Hoy vas a demostrarme lo mucho que amas a Nathan! L¨¢nzate del puente y ¨¦l vivir¨¢. Meli sinti¨® que se ahogaba. Su vida por de Nathan. ?Eso era lo que le estaba pidiendo! ¨C ?Y si no lo hago? ¨C pregunt¨® temndo de impotencia y el miedo. 1 ¨C Entonces tus amados hijos perder¨¢n a su padre, porque si t¨² sigues con vida, entonces Nathan estar¨¢ muerto en menos de diez minutos ¨C sentenci¨® Marilyn sacudiendo el tel¨¦fono frente a eo una amenaza¨C. ?Vamos a ver qu¨¦ tanto lo amas de verdad! ?O ¨¦l o t¨², zorra! i Decide! N?velDrama.Org exclusive content. Next Chapter Cap铆tulo 77 Cap¨ªtulo 77 CAPITULO 77. ?Prefiero morir antes que volver a c¨¢rcel! Meli sent¨ªa que su coraz¨®n se saldr¨ªa de su pecho. Nathan estaba en peligro, en peligro de muerte, solo por locura y maldad de genteo Marilyn y sus t¨ªos que eran capaces de hacer cualquier cosa por dinero. : Se acerc¨® al borde de aquel puente y mir¨® abajo. El agua corr¨ªa feroz y e solo pod¨ªa pensar en Nathan. Sus ojos se llenaron l¨¢grimas cuando se dio cuenta que era muy probable que jam¨¢s se volvieran a ver, porque por m¨¢s que hab¨ªa neado forma de hacer caer al Gobernador Bharon, jam¨¢s se hab¨ªa imaginado que Marilyn pudiera amenazarlo de aque manera. El r¨ªo pasaba m¨¢s all¨¢ y el agua corr¨ªa con rapidez, pero e lo vio distinto. Las im¨¢genes de ciudad se le aparec¨ªano si fuera primera vez ques ve¨ªa. Las l¨¢grimas resbban por sus mejis y pregunta que le martirizaba no ten¨ªa respuesta: ?Volver¨ªa a ver a Nathan aunque s¨®lo fuera una vez m¨¢s? ¨C?No hay mucho que pensar, zorra! ?O s¨ª? ¡ª le gru?¨® Marilyn¨C.?No te has cansado de decir lo mucho que lo adoras!? ??No le juraste amor eterno el d¨ªa que te casaste con ¨¦l!? Meli mir¨® mientras apretaba los pu?os y el coraz¨®n se le romp¨ªa en pedazos. ¨C?Qu¨¦ me garantiza que si yo me muero, vas a dejar ir a Nathan? ¨C pregunt¨®, pero era solo un intento por encontrar respuesta correcta a aque situaci¨®n. ¨C Nada, desgraciada. Solo mi pbra. ¨CYo no conf¨ªo en ti, mucho menos en tu pbra ¨C¨Csise¨® Meli con rabia. ¨C ?Pues no est¨¢s en posici¨®n de pedir garant¨ªas, zorra! ¨Cvocifer¨® Marilyn perdiendo paciencia¨C. ?Acaba de saltar de una m*****a vez o te juro que lo van a matar ahora mismo! Meli apret¨® losbios mientras su cuerpo dejaba de temr. Jam¨¢s en su vida hab¨ªa tenido que tomar una decisi¨®n tan dif¨ªcil, y probablemente nadie conseguir¨ªa entenderlo por m¨¢s que lo explicara, pero se dio vuelta y se alej¨® de aque baranda con tres pasos seguros. ¨C No ¨C sentenci¨®¨C. No voy a saltar. Los ojos de Marilyn se abrieron desmesuradamente. N?velDrama.Org exclusive content. ¨C??C¨®mo que no!? ¨Cgrit¨® furiosa ¨C 12 Cu¨¢l es parte que no entiendes de que lo matar¨¦?! i Lo voy a matar...! ¨CEst¨¢ bien ¨Crespondi¨® Meli¨C. Pero yo todav¨ªa voy a pelear... ¨C?Eres una cochina mentirosa! ?No lo amas nada...! ¨Cdr¨® Marilyn y Meli sonri¨® con tristeza. ¨CS¨ª lo amo... pero amo m¨¢s a mis hijos y no los dejar¨¦ sin madre y sin padre en un solo d¨ªa ¡ª solloz¨® con fiereza¨C. Amo a Nathan con todo mi coraz¨®n, envejecer¨¦ pensando en ¨¦l, esperando el momento de encontrarlo de nuevo, pero no morir¨¦ por ¨¦l cuando debo vivir por mis hijos. ?Por nuestros hijos! Marilyn hizo un gesto de rabia, porque en ning¨²n momento hab¨ªa esperado que Meli se resistiera de aque manera, pero de formas no le importaba. -?Pues de todas formas vas a morirte! ¡ªgrit¨®¡ª. ?Aquiles, ¨¦ch por el puente! Su t¨ªo camin¨® hacia e y Meli retrocedi¨® lentamente por carretera. ¡ª¨CInt¨¦ntalo, y te juro que te vas a ir conmigo ¨C le advirti¨® Meli ¨C. No estoy dispuesta a morirme esta noche, no voy a dejar que se salgan con suya. ¨CNo puedes amenazarme, zorra ¨Csise¨® su t¨ªo mientras daba un paso hacia e. ¨C?Ah, no? ¨Crepiti¨® Meli con desprecio¨C. Entonces te equivocas, porque te aseguro que estoy dispuesta a todo. ¨C?Ya deja de so?ar! ¨Cgrit¨® Marilyn¨C. ?Te vamos a matar y cualquier evidencia desapareceremos, el gobernador se encargar¨¢ de eso! ?Ya lo ha hecho un mont¨®n de veces! i Aquiles, m¨¢t ya! Aquiles agarr¨® por los brazos y Meli sinti¨®o sus dedos se vaban en su piel. Intent¨® zafarse, pero era in¨²til. ¨¦l era mucho m¨¢s fuerte que e. Marilyn observaba escena con una sonrisa malvada en el rostro; disfrutaba viendo c¨®mo Meli luchaba por su vida, sabiendo que aquel ser¨ªa su final. Meli intent¨® gritar, pero Aquiles le tap¨® boca con una mano y arrastr¨® hasta baranda. ¨C?Nadie se va a acordar de ti, nadie se va a preocupar por ti! ?Como siempre debi¨® ser! ¨C siseo Aquiles con un acento malvado, pero en ese mismo momento risa de Meli se levant¨® entre ellos y lo hizo detenerse. ¨C?Nadie, nunca, va a olvidar este momento! ¨Cgrit¨® a todo pulm¨®n¨C. ?Pasar¨¢n d¨¦cadas y el mundo no va a olvidar eso jam¨¢s! ¨Cempuj¨® a Aquiles con todas sus fuerzas y lo alej¨® de e ?Nadie los va a olvidar, porque ahora mismo, en este mismo instante... hay m¨¢s de cuatrocientos millones de personas vi¨¦ndoless maldit @s caras! ¨Cgru?¨® se?ndo al logo oscuro de su abrigo hasta que Aquiles, Heather y Marilyn se dieron cuenta de lo que era¨C. i Saluden a c¨¢mara, infelices! 1 En cuesti¨®n de segundos se escucharons sirenas des patrus de polic¨ªa acerc¨¢ndose desde los dosdos del puente, cort¨¢ndoles cualquier intento por escapar. Los Wilde y Marilyn se miraron espantados y Meli apret¨® los dientes. ¨C ma y diles que no le hagan da?o! ¨Cgrit¨®¡ª ?Diles que no le hagan da?o a Nathan o polic¨ªa te culpar¨¢ esta vez de asesinato! ?Diles que no le hagan da?o! Pero en lugar de hacer eso, Marilyn sac¨® su tel¨¦fono y lo estrell¨® contra el suelo mientras le apuntaba de nuevo con pist. ¨C ?Nunca! ?Prefiero verlo muerto, igual que a ti! Los autos de polic¨ªa, camias y patrus derraparon cerca de ellos. Las puertas se abrieron y los oficiales del FBI salieron, apuntando sus pists contra ellos. ¨C?Marilyn Pax! ?Baje su arma! ?Baje su arma de inmediato! ¨Cgrit¨® el agente Alcott. ¨C?Al suelo! ?Manos a cabeza! ?Baje el arma! Los polic¨ªas le gritaban que se rindiera mientras Marilyn los miraba con actitud desafiante. ¨C?No! ¨C grit¨®, girando pist hacia Meli¡ª ?Nunca me rendir¨¦! ¨C?No hagas una estupidez, Marilyn! ?No hay salida, para esto! ¨C le grito Meli con fuerza. Est¨¢s rodeada, ya le confesaste tus cr¨ªmenes a todo el mundo. La ¨²nica forma de salir de aqu¨ª es con un par de esposas ens manos. ?Vas a ir a c¨¢rcel por el resto de tu vida! ¨C ?Prefiero morir antes que volver a c¨¢rcel! ¨Cgrit¨® Marilyn desquiciada¡ª. ?Pero te aseguro que no me ir¨¦ s! En ese instante, Marilyn dispar¨® contra e. Meli cerr¨® los ojos y esper¨® el impacto des bs, su cuerpo se fue hacia atr¨¢s por fuerza y call¨® sobre carretera, golpe¨¢ndose con fuerza en cabeza. El sonido de los disparos retumb¨® en sus o¨ªdos mientras observaba c¨®mo sobre e desteba el fogonazo des armas. Marilyn le hab¨ªa disparado y en ese mismo momento polic¨ªa hab¨ªa respondido al fuego. La mujer fue abatida por los agentes del FBI antes de que pudiera dar un paso, y justo as¨ª fueo mayor amenaza para los hijos de Nathan y Amelie King desaparec¨ªa para siempre, en un charco de sangre y rencor sobre un puente cualquiera. 3 El agente Alcott se acerc¨® corriendo a e y trat¨® de mantene tranqu. ¨C No se mueva... vamos, no se mueva, todo va a estar bien ¨Cdijo el hombre¨C. Los param¨¦dicos ya vienen, aguante. ¨C?Na... Nathan...! ¨Csusurr¨® Meli, sent¨ªa que casi no pod¨ªa respirar. Los param¨¦dicos llegaron, quitando al agente del medio y trabajando sobre e, con cuidado le quitaron la chaqueta y le abrieron blusa, para encontrar debajo un chaleco antibs. ¨CEsto le va a doler un poquito, ?s¨ª? Vamos a sacarlo a una,s dos,s tres... jeso! Meli grit¨® cuando le sacaron el chaleco. Estaba viva pero le dol¨ªao el demonio, y sus manos temban violentamente. ?Le hab¨ªa disparado! ?Marilyn le hab¨ªa disparado! Los param¨¦dicos subieron a privacidad de ambncia para revisa. ¨C Tiene una costi rota, pero nada m¨¢s serio que eso, por suerte. ¨CPues deme unos cuantos analg¨¦sicos, porque tengo que salir de aqu¨ª ¨Csentenci¨® Meli. ¨C Pero se?ora... ¨C ?Pero nada! ?Tengo que salir de aqu¨ª! ?men al agente Alcott! ?Agente! ¨C Meli estaba desesperada y no pudo evitar los sollozos por m¨¢s que le doliera llorar. Un param¨¦dico sali¨® y pocos minutos despu¨¦s regresaba con el agente a cargo del operativo. ¨C?Se?ora King? ¨C?Nathan! ? ?C¨®mo est¨¢ Nathan!? ¨C¨Cpregunt¨® Meli entre l¨¢grimas. ¨CEst¨¢ en custodia, se?ora King. Recuerde que nosotros tambi¨¦n est¨¢bamos viendo transmisi¨®n en vivo, en cuanto escuchamos que Marilyn hab¨ªa mandado a matarlo, el director de prisi¨®n y varios guardias de confianza lo pusieron en custodia preventiva ¨C le dijo el 1 agente Alcott¨C. Est¨¢ solo, aido en una celda hasta que yo mismo vaya a sacarlo. Est¨¢ a salvo. ¨C?Gracias a Dios! ¡ªsolloz¨® Meli asustada, pero sab¨ªa que ah¨ª no terminar¨ªans cosas Quiero ir con usted ¨C le dijo. ¨C Puede ser peligroso... ¨CNo lo ser¨¢. Ese hombre es un cobarde, y lo ¨²nico que sabe hacer es levantar su distinguida nariz y decir lo poderoso que es. Pero no va a hacer nada m¨¢s! ¨Csentenci¨® Meli ¨C. ?Yo voy! ¨CDe acuerdo ¨Cedi¨® el agente¨C, pero qu¨¦dese a mido todo el tiempo. ?Est¨¢ bien? Meli asinti¨® y se puso chaqueta para salir de ambncia. Le dol¨ªan los golpes de los disparos, pero no iba a perderse el final de aque historia. Pas¨® junto a patru donde hab¨ªan metido a Aquiles y a Heather y les dedic¨® una sonrisa antes de seguir al agente. 1 Quince minutos despu¨¦s aque caravana de m¨¢s de dosce camias y patrus irrump¨ªan en mansi¨®n Bharon. ¨C ?Pero qu¨¦ es esto!?¨Cgrit¨® el gobernador saliendo pa?ado de su esposa¨C.i?Qu¨¦ es lo que est¨¢ pasando?! El agente del Bur¨® de Investigaciones sac¨® su identificaci¨®n y se restreg¨® ens narices. ¨C Agente Alcott del FBI ¨Cgru?¨® mientras le pon¨ªa una mano tras espalda violentamente y lo escuchaba gritar¨C. Queda arrestado por soborno, corrupci¨®n, obstri¨®n de justicia, por conspiraci¨®n para cometer varios asesinatos,enzando por el del anterior gobernador... ¨C ?Eso es una infamia, no pueden probar nada de eso! ?Soy inocente! ?No tienen pruebas contra m¨ª! ¨C grit¨® Bharon hist¨¦rico. Otro agente espos¨® tambi¨¦n a Stephanie y Alcott le dio vuelta el gobernador para enfrentarlo a Meli. ¨CEst¨¢s muy lejos de ser inocente¨Cgru?¨® muchacha mientras sacaba una tableta y le mostraba un juego de doce pantas, y en todas, desde diferentes ¨¢ngulos, sal¨ªa ¨¦l. ¡°Mi nombre es Bruno Moretti, terminamos de transmitir desde casa del gobernador¡± dec¨ªa uno de sus choferes. ¡°Ya escucharon su confesi¨®n, ahora estamos viendo su arresto...¡± ¡°Mi nombre es Sabrina Hitman¡± dec¨ªa una des empleadas dom¨¦sticas de casa, ¡°vimos en nuestra transmisi¨®n c¨®mo el Gobernador Bharon daba orden de matar a se?ora Amelie King...¡± Y as¨ª, uno tras otro, todos los influencers que Meli hab¨ªa cdo en vida del gobernador, en polic¨ªa o entre los inspectores, todos estaban transmitiendo a misma vez. 3 ¨CGrabaron absolutamente todo lo que has estado diciendo der¨® Meli¡ª. Y desde que llegu¨¦ a tu casa esta noche,s c¨¢maras que pusieron en tu despacho han estado transmitiendo en vivo desdes cuentas de los doce influencers m¨¢s vistos del grupo KHC. Todo el mundo escuch¨® de tu propia boca lo que hiciste, eres un asesino y un corrupto. Quiz¨¢s seas bueno para eliminar evidencia, pero quiero ver c¨®mo eliminas tus pbras del recuerdo de cuatrocientos millones de personas. El agente Alcott lo empuj¨® hacia el auto patru y por un segundo Stephanie mir¨® a Meli con fiereza. ¨C?Esto no ha terminado! ¨C siseo. ¨CTienes raz¨®n ¨Creplic¨® Meli¨C. Se va a terminar el d¨ªa que te sentencien a todos los a?os de prisi¨®n que te mereces, y te prometo que voy a estar ah¨ª para verlo en primera f. Meli vio c¨®mo se llevaban presa tambi¨¦n y se apoy¨® en una des columnas de entrada, porque sent¨ªa c¨®mo sus fuerzas poco a poco se iban acabando. ¨CPor favor... ll¨¦veme con mi esposo. Necesito ver a mi esposo ¨C le pidi¨® al agente y este de inmediato hizo que los llevaran al Corrional. Nathan no entend¨ªa nada de lo que estaba pasando, solo que aque puerta se abri¨® y frente a ¨¦l estaba Meli con una enorme sonrisa en losbios. AC ¨CAmor! Amor, ?est¨¢s bien? ¨CMeli asinti¨® con un puchero mientras se acurrucaba contra su pecho. ¨CYa est¨¢ todo bien... ¨Csusurr¨® sintiendo c¨®mo sus ojos se cerraban¨C. Creo que me voy a desmayar... pero est¨¢ todo bien... Nathan pas¨® una mano bajo sus rodis y levant¨® en brazos, d¨¢ndole un beso suave en losbios. 3 ¨C Desm¨¢yate mi amor... no pasa nada. Shshshshsh... todo est¨¢ bien... CAP铆TULO 78 CAP¨ªTULO 78 CAP¨ªTULO 78. Usted no tene idea de lo que voy a hacerle Cuando Meli volvi¨® a abrir los ojos, estaba en una habitaci¨®n del hospital de ciudad. Junto a e, Nathan ten¨ªa cara de cansado y estaba ojeroso, pero lo primero que hizo fue sonre¨ªrle. ¨C Dime que de verdad ya se acab¨® todo¨Csusurr¨® Meli con un puchero. ¨CS¨ª, mi amor, ya se acab¨® todo ¨C le sonri¨® Nathan besando su mano, y se od¨® junto a e para besa suavemente en losbios. Meli cerr¨® los ojos durante un instante y revivi¨® todo lo que hab¨ªa ocurrido. N?velDrama.Org exclusive content. ¨C Marilyn... Marilyn est¨¢ muerta ¨Cdijo con tristeza, no por e, sino porque sab¨ªa que tendr¨ªan que decirle eso a Sophia. Fuera quien fuera, aque mujer hab¨ªa sido su madre¨C, Vamos a necesitar que el doctor Brooks se mude a tiempopleto con nosotros ¨C murmur¨®. ¨C Ya s¨¦ ¨C suspir¨® Nathan¨C. Pero Sophi es fuerte y tiene una familia que adora. Va a estar bien. ¨CSolo espero que esta sea ¨²ltima vez que tengamos que pelear de esta manera, porque te juro que ya no valgo para sustos, Nathan. ¨CBueno amor, dicen que Dios les das m¨¢s grandes batas a sus mejores guerreros...¡® ¨C?S¨ª, pero no! ?A m¨ª me confundi¨® con Rambo, entonces! Que se rje porque yo as¨ª no puedo seguir ¨C rezong¨® Meli y Nathan se rio emocionado porque tene sana y salva despu¨¦s de todo lo que hab¨ªan pasado erao un mgro. 13 La peque?a costi rota de Meli no dar¨ªa muchos m¨¢s problemas, as¨ª que los m¨¦dicos dejaron salir en pocas horas. Nathan se llev¨® a casa, le dio el ba?o m¨¢s casto de historia y se acurruc¨® con e debajo des mantaso si hubiera esperado por ese instante toda vida. ¨C Te amo, Miss Tropiezo ¨Csusurr¨® el su o¨ªdo. ¡ª Te amo, mi ¡°ogruto¡± ¡ªsonri¨® e qued¨¢ndose dormida de inmediato sobre su pecho. Los d¨ªas que siguieron fueron muy especiales. Nathan y Meli se subieron al avi¨®n de inmediato y sorprendieron a Sophia y James en Texas, donde estaba jugando Rex ese fin de semana. La familia en pleno se reuni¨® en medio de alegr¨ªa y pudieron celebrar no solo que ganaran aquel partido, sino tambi¨¦n el hecho de que por fin sus enemigos ya no pod¨ªan hacerles da?o. Contarle a Sophia todo lo que hab¨ªa ocurrido con su mam¨¢ fue mucho m¨¢s duro. Meli y Nathan intentaban disfrazarle verdad para nostima, pero Sophia ya era una ni?a grande, y hab¨ªa visto la peor cara de su madreo para no intuir que le estaban mintiendo. ¨C No lo hagan ¨C les dijo Rex un par de d¨ªas despu¨¦s, viendo a Sophi ensimismada y pensativa ¨C. Al final todo est¨¢ ens redes, Sophia lo va a descubrir tarde o temprano. ¨CEsto va astima mucho ¨C dijo Nathan. ¨C M¨¢s va astima ques personas en quienes m¨¢s conf¨ªa le hayan mentido. Saber lo que pas¨® le va a doler un tiempo, pero va a ser mucho menos de lo que le doler¨ªa no saber de verdad qu¨¦ fue lo que pas¨® con Marilyn y tener que enterarse de m manera. ¨CEst¨¢ bien ¨Cedi¨® Meli¡ª. Voy a... d¨¦jame pensar qu¨¦ decirle. ¨C?Me dejan har con e? ¨C pidi¨® Rex. Nathan y Meli se miraron, pero terminaron asintiendo. Una hora despu¨¦s Rex se llevaba a Sophi de paseo al puerto y sentaba en su regazo mientras le pon¨ªa su tel¨¦fono en mano. ¨C Ballenita... lo que vas a ver aqu¨ª va a ser muy duro, nena, pero te aseguro que un d¨ªa te vas a sentir mucho mejor. Nathan y Meli no te quieren mentir, as¨ª que voy a ense?arte verdad, para que sepas como pas¨® todo ¨C le dijo Rex ¨C Tu mam¨¢ y tu pap¨¢ no quer¨ªa ques cosas pasaran as¨ª, pero por desgracia hay gente en el mundo que no es buena, Ballenita. Lo ¨²nico que importa es que todos te amamos y vamos a estar aqu¨ª para ti. Sophia asinti¨® y vio en silencio todo aquel video. Llor¨®, porque era normal que llorara, pero Rex estrech¨® en sus brazos con fuerza, consol¨¢nd. ¨CYo sab¨ªa que e iba a tratar destimar a mi mam¨¢ y a mi pap¨¢... ?Yo lo sab¨ªa! ¨Cexm¨® Sophi con los ojos llenos de l¨¢grimas. ¨C Pero no lo consigui¨®, Ballenita ¨C le dijo ¨¦l, limpi¨¢ndoles l¨¢grimas¨C. Lamento mucho que Marilyn haya muerto, pero debes saber que todos vamos a estar aqu¨ª contigo, y que tu hermano y t¨² son lo m¨¢s importante para nosotros. Sophia suspiro mientras lo abrazaba. ¨C?Y nunca vas a querer a otra ni?a m¨¢s que a m¨ª?¨Cmurmur¨®.5 ¨CNo, mi amor, ro que no. Jam¨¢s. T¨² eres sobrinita de mi coraz¨®n y nunca jam¨¢s de los jamases tendr¨¦ otra sobrinita a que quiera m¨¢s que a ti ¡ªrespondi¨® Rex con cari?o. 2 Atravesar aquel mal momento ciertamente le llev¨® a familia un par de meses, porque por desgracia el coraz¨®n no admite parches; pero finalmente lleg¨® el d¨ªa en que Sophi, sin que nadie estuviera empujando, se sent¨® dnte de su pap¨¢ con una hermosa revista n¨¢utica y le se?al¨® un velero de cincuenta pies ¨C?Me lopras, por favor? ¨Cpidi¨® con una sonrisa y Nathan levant¨®s cejas. ¨C?Quieres que te compre un velero? ¨C sonri¨®. ¨CBueno, no quiero esperar a los fines de semana cuando haya tour des ballenas en el acuario. Si tenemos un velero, podemos ir a ves nosotros mismos ¨Cdijo ni?a encogi¨¦ndose de hombros. ¨C Tu pap¨¢ no sabe manejar un velero¨Crio Nathan. ¨C No pasa nada, podemos tomar ses todos ¨Cdijo Sophia y Nathan levant¨® en brazos, emocionado. _¨Cro que s¨ª! ?Ve a cambiarte y ma a tu mam¨¢! ?Tenemos un velero queprar! ¨C exm¨® Nathan y pocas horas despu¨¦s sal¨ªan de uno de los astilleros de ciudad con el velero que Sophi quer¨ªa. Sobra decir que aprender a manejar aquello no fue coser y cantar, pero durante varios meses familia se uni¨® m¨¢s tomando ses y finalmente les dieron su licencia privada para avistar ballenas. Rex gan¨® su primer Super Bowl ese a?o, el primero de muchos, y se llev¨® el Premio al jugador m¨¢s valioso de NFL. Sobra decir que James pase¨® sobre sus hombros por todo el campo despu¨¦s de victoria, y que ni siquiera lleg¨® a ver el anillo, porque Sophia lo rem¨®o suyo, as¨ª que Nathan le palme¨® el hombro con condescendencia, ¨CYo tepro una r¨¦plica ¡ªse burl¨®. Pero al final lo ¨²nico que importaba de verdad era que estaban unidos,o familia hermosa que eran, y que los malos tiempos por fin estaban pasando. Quiz¨¢s por eso a Meli se le eriz¨® piel el dia que le anunciaron que el agente Alcott estaba en su puerta. ¨C Pase, por favor ¨C lo invit¨®. ¨C S¨¦ que han estado al tanto de los juicios de los Wilde y del ex gobernador Bharon ¨Cexplic¨® Alcott ¨C. Solo quer¨ªa venir personalmente a decirles que ya fueron sentenciados. ¨C?Y? ¨C pregunt¨® Nathan cauteloso. ¨CVeinte a?os de prisi¨®n, fuerons condenas m¨ªnimas para Stephanie y Heather Wilde, cumplir¨¢n en diferentes penitenciar¨ªas as¨ª que mucho tiempo pasar¨¢ antes de que vuelvan a verse ¨C le inform¨® Alcott y Nathan suspiro aliviado, sabiendo que su familia estar¨ªa a salvo. ¨C?Y qu¨¦ hay del gobernador? ¨C pregunt¨® Meli. ¨C Thomas Bharon recibi¨® veinticinco a?os, los cargos contra el fueron mayores porque quisieron convertirlo en un escarmiento, corrupci¨®n dentro del sistema se est¨¢ pagando muy cara en estos d¨ªas Meli apret¨® suavemente mano de Nathan. ¨C ?Y mi t¨ªo? ?Qu¨¦ va a pasar con Aquiles? ¨C Aquiles Wilde ha sido sentenciado a cadena perpetua por los asesinatos de Russell y Melissa Wilde, y del anterior gobernador ¡ªrespondi¨® Alcott¨C. Pero no importa el tiempo que pase ah¨ª, nunca podr¨¢ pagar por todo el da?o que caus¨®. ¨C?Cree que esto ser¨¢ suficiente para los Wilde? ¨C pregunt¨® Meli dubitativa. ¨C No lo s¨¦ ¨C dijo Alcott encogi¨¦ndose de hombros¨C, pero al menos tendr¨¢n un par de d¨¦cadas para pensar en ello. Ya pueden dormir tranquilos, de todas formas, voy a tener un ojo pendiente de ustedes, para asegurarme de que siguen bien. ¨CGracias por venir a decirnoslo ¨C dijo Nathan mientras se levantaba y estrechaba su mano. El agente Alcott se march¨®, y apenas se quedaron solos, Nathan y Meli se abrazaron. No pod¨ªan creerlo, pero hab¨ªan pasado a?os desde que se hab¨ªan conocido, y todo hab¨ªa sido una cadena terror¨ªfica de obst¨¢culos para poder estar juntos. ¨C No puedo creer que por fin estemos libres, que estemos bien, que ya no haya peligro ¨C murmur¨® Meli acurruc¨¢ndose junto a ¨¦l en el sof¨¢. ¨C Yo tampoco, los ¨²ltimos a?os parecen una pesadi. No s¨¦ c¨®mo hemos conseguido sobrevivir ¨C suspir¨® ¨¦l. ¨CPor los ni?os. Porque nos amamos. Porque cuando gente tiene lo que nosotros tenemos: una familia por que pelear, entonces todo vale pena. Nathan asinti¨® bes¨¢nd despacio, porque ahora ten¨ªan todo el tiempo del mundo para amarse. ¨CAs¨ª es, y nunca m¨¢s, nada ni nadie va a meterse en el camino de nuestra felicidad. Meli suspir¨® cuando sinti¨®s manos de Nathan alrededor de sus caderas, pero antes de que ¨¦l pudiera hacer un solo movimiento para pone sobre ¨¦l, muchacha lo detuvo y se levant¨®. ¨C ?Espera un momento! ?Te tengo una sorpresa y llevo demasiado tiempo guard¨¢nd para un momento tan importanteo este! ¡ªexm¨® Meli y Nathan se enderez¨® en su asiento ¨C?En serio? ?Caramba hasta me empezaron a sudars manos! ¨Cse rio ¨¦l. ¨C?Ya vuelvo, no te muevas de ah¨ª! ¨C le advirti¨®. Meli sali¨® corriendo y se encontr¨® a primera chica del servicio de casa. ¨C?Todas est¨¢n libres hoy! ¨C?Eh? ¨Cse asust¨® muchacha. ¨C?Libres, no trabajan! ?Tienen diez minutos, vacaciones pagadas hasta ma?ana! ?Sh¨²! i V¨¢yanse! 2 La chica sali¨® corriendo alborotada y diez minutos despu¨¦s casa estaba totalmente vac¨ªa. Nathan contuvo el aliento cuando aque puerta del despacho se abri¨® de nuevo y lo primero que vio entrar fue esa pierna sexy, desnuda, deliciosa que acababa en un... ¨C?Nooooooo! ¨Cgrit¨® Nathan muerto de risa mientras Meli mov¨ªa seductoramente su pierna arriba y abajo por toda puerta, pero ese piececito estaba metido en un tac¨®n rojo que Nathan recordaba a perfi¨®n¨C¨C ??Me vas a atacar con los tacones rojos del demonio!? ¨Cle pregunt¨® y vio sonre¨ªr con picard¨ªa. 2 ¨C?Usted no tiene idea de lo que voy a hacerle con estos tacones rojos, se?or King! CAP铆TULO 79 CAP¨ªTULO 79 CAPITULO 79. La novia equivocada Nathan sonri¨® y se recost¨® en aquel sof¨¢ viendo el bailecito sexy de victoria que Meli le har¨ªa sobre aquellos tacones rojos. Segu¨ªa siendo nona, torpe y descoordinada, pero era suya, tan suyao el primer d¨ªa aunque no hubiera podido reconocerlo entonces, Amaba a aque mujer con todo su coraz¨®n, adoraba, eso jam¨¢s cambiar¨ªa Se mordi¨® losbios cuando no pudo soportarlo m¨¢s y rg¨® una mano que Meli tom¨®, T¨ªr¨® de e hasta hace caer sobre si regazo y cerr¨® los ojos mientras sus manos exploraban, trepando desde sus muslos, a sus caderas, curva suave de su cintura y luego sobre sus serios, ¨C Nunca he podido dejar de sentirme as¨ª, ?sabes? ¨C?As¨ª c¨®mo? ¨C le susurr¨® e en una voz entrecortada, ¨C Loco por ti. Siempre te he deseado, desde aquel primer d¨ªa en que te vi ¨C le dijo y enterr¨® cara en su cuello. ¨C?En serio? ¨C inquiri¨® e riendo¨C. No se te notaba. ¨C ?Ah no? Entonces dame cinco minutos que te lo voy a demostrar... ¨CSolo cinco!? ?Ech¨¦ a todo el mundo de casa por cinco minutos de griter¨ªa? ¨C se burl¨® Meli y Nathan sonri¨®o si fuera un chico malo. ¨C?Echaste a todo el mundo de casa? ?En serio? ¨C murmur¨® sosteniendo sus caderas con firmeza¨C. ?No sabes lo que hiciste! La acerc¨® a ¨¦l y susbios corrieron despacio sobre curva de sus senos para luego bajar por su vientre. Meli se estremeci¨® y su cuerpo entero se arque¨® hacia atr¨¢s mientras ¨¦l sionaba aque dulce piel, disfrutando de su sabor dulz¨®n. ¨C?Nathan! ¨Cjade¨® e cuando sus dedos se movieron con precisi¨®n en aquel lugar h¨²medo y caliente. ¨C Calma, preciosa ¨C le susurr¨® ¨¦l entre risas¡ª. Deja que disfrute de mis cinco minutos. Las manos de Nathan se movieron sin prisa sobre cintura de Meli, acerc¨¢nd m¨¢s a ¨¦l y sintiendo su eri¨®n crecer contra el calor de su piel. Se sent¨ªa al borde del precipicio y sabia que solo un gesto bastar¨ªa para que ambos cayeran. Sabore¨® su cuerpo, explorando cada cent¨ªmetro con losbios y lengua mientras e se retorcia sobre ¨¦l. Desliz¨® dos dedos entre sus muslos, sintiendo lo h¨²meda y resbdiza que estaba mientras acariciaba su cl¨ªtoris. E gimi¨® y se agarr¨® a su pelo, arque¨¢ndose contra ¨¦l mientras lo sent¨ªa invadi. Todo su cuerpo temba y se estremec¨ªa de necesidad mientras ¨¦l segu¨ªa haciendo su magia entre sus piernas, volvi¨¦nd loca de deseo. Finalmente, sin poder resistirse m¨¢s, Nathan le rasg¨®s bragas bajo el vestido y hizo descender sobre su miembro, pr¨¢nd profundamente. E grit¨® cuando llen¨® porpleto, moviendo sus caderas con movimientos r¨ªtmicos que los volv¨ªan locos de deseo. Meli lo cabalgaba pidiendo m¨¢s a cada instante y ¨¦l agarr¨® por los muslo impulsarse dentro de e, cada embestida m¨¢s dura y profunda que anterior. Ver sus ojos CANTULO 79. La novia equivocada llenos de lujuria mientras se hund¨ªa aquel miembro duro y grueso en su interior volv¨ªa loca. Pod¨ªa sentir aquel ritmo fuerte y salvaje, invadiendo su cuerpo y haciendo que el cer inundara. Pero e estaba igual de loca. Le agarr¨®s manos para que tocarao quisiera, bes¨¢ndolo con pasi¨®n mientras ¨¦l continuaba foll¨¢nd sin piedad, llev¨¢nd al borde del orgasmo una y otra vez. ¨C ?Nathan...! ?Por favor no pares...! ?No pares! ¨Cgrit¨® Meli desesperada. Nathan sali¨® de e solo por un instante, para apoya en manos y rodis sobre aquel sof¨¢ y perderse dentro de e de una embestida deliciosa. Sus movimientos eran cada vez m¨¢s profundos y r¨¢pidos, y se agarr¨® a sus caderas para tener m¨¢s impulso. Meli gritaba sin poder contrrse, mientras su cuerpo temba y sent¨ªa fuerza y el grosor de aquel ariete que se empujaba dentro de e. Pod¨ªa sentir el deseo de Nathan, su ansiedad y su necesidad de liberarse dentro de e. La pr¨® salvajemente, arranc¨¢ndole un gemido de cer mientras e se aferraba al sof¨¢ para no caerse. El calor y humedad de su cuerpo lo envolv¨ªan y lo volv¨ªan loco, haciendo que sus embestidas fueran cada vez m¨¢s fren¨¦ticas. Meli se sentia desfallecer por el cer, pero no quer¨ªa soltarlo, quer¨ªa sentir todo aquel poder enterrado dentro de su cuerpo hasta el final. Sus cuerpos se mov¨ªan en perfecta armon¨ªa, sus respiraciones se entremezban mientras alcanzaban el ¨¦xtasis juntos. Con un ¨²ltimo grito de cer, Nathan se corri¨® dentro de e con un estremecimiento que hizo temr de pies a cabeza. Meli grit¨® su nombre cuando lo sinti¨® terminar, llen¨¢nd de un calor intenso que hizo temr contra ¨¦l. Un segundo despu¨¦s se dejaban caer exhaustos y felices en aquel sof¨¢. ¨C T¨² eres todo para m¨ª, Miss Tropiezo, no lo dudes nunca. Mi mundo entero giraba a tu alrededor y no me di cuenta hasta que te perd¨ª ¨C le confes¨® y sinti¨®o Meli se estremec¨ªa en sus brazos¡ª. Siempre ser¨¢s mi gran amor, nadie podr¨¢ cambiar eso. ?Te amo, te amo y eres m¨ªa! E sonri¨® suavemente y asinti¨®. ¨CY t¨² eres m¨ªo, se?or ¡°ogruto¡°. ?Qui¨¦n iba a decir que debajo de ese cavern¨ªc maleducado hab¨ªa un hombre tan tiernoo t¨²? ¨C?Oye, todav¨ªa no se me olvida que no quer¨ªas ser mi novia! acus¨® Nathan¨C¨C. Tuve que enga?arte, ponerte entre espada y pared... ¨C Yo recuerdo que fue entre t¨² y el escritorio ¨Cadvirti¨® Meli. ¨C|Cierto! ?Pero igual! ?Chantaje, manipci¨®n, s¨²plicas! Tuve que usar todos mis trucos para conquistarte. ?Solo me faltarons cadenas! ¨Crezong¨® Nathan¨C. No me quer¨ªas Mis Tropiezo, bien que te resististe. ¨CPues es que t¨² dec¨ªas que yo no era para ti ?recuerdas? Dec¨ªas que yo era novia equivocada. Me maste inmadura, irrespetuosa, malcriada, impulsiva... ?Te quejabas porque te tuteaba y andaba descalza frente a ti! ¨C ?Dije alguna mentira? ¡ª rio Nathan. ¨C?No, ro que no, solo eras un hip¨®crita porque adorabas que yo te perdiera el respeto! ¨C replic¨® Meli acost¨¢ndose sobre ¨¦l y apoyando barbi sobre su pecho. Nathan acarici¨® su rostro y le apart¨® un mech¨®n de cabello mientras miraba a los ojos. ¨C Era yo el que estaba equivocado entonces ¨Cmurmur¨® pensativo¨C, porque jam¨¢s habr¨¢ una mujer m¨¢s perfecta para m¨ª que t¨². Te amo. La bes¨® despacio, disfrutando de cada segundo mientras le daba gracias a vida, al destino y todos los dioses por haber puesto a aque extraordinaria mujer en su camino, y supo que jam¨¢s hab¨ªa sido m¨¢s feliz, ni si hab¨ªa sentido m¨¢spleto que con e a sudo. N?velDrama.Org owns this. ¨COye, por cierto, tengo una terrible curiosidad ¨Csonri¨® Nathan con picard¨ªa¨C. ?Cu¨¢ndo me vas a dejar hacerte una mini t¨²? Cap铆tulo 80 Cap¨ªtulo 80 CAPITULO EXTRA 80. En tu casa que manda es tu mujer Tres a?os despu¨¦s. ¨C?Nathaaaaaaannnnn! Aquel grito de Meli sali¨® coqueto, peligroso y amenazante. Dos segundos despu¨¦s lo ve¨ªa asomarse por la puertao un ni?o que hubiera hecho una travesura. ¨C ?Soy inocente! ¨C dio nada m¨¢s entrar a habitaci¨®n. ¨C T¨² s¨ª, pero ¨¦l no ¨Cdijo Meli se?ndo a Rex, que sonre¨ªa muy odado sobre su cama Ll¨¦vatelo contigo, porque puedes estar seguro de que yo no me voy a hacer cargo de ¨¦l esta noche. Nathan hizo un puchero mientras Meli se maquiba dnte del espejo del tocador con toda su calma. ¨C??Y por qu¨¦!? ?Yo me lo llev¨¦ ¨²ltima vez! ¨Crezong¨®¨C. ?Ahora te toca a ti, acordamos que custodia erapartida! ¨C?Ya s¨¦, amor! ?Pero es que nosotras vamos a una despedida de soltera solo para mujeres, ¨¦l quiere venir y yo no puedo dejarlo! ¨C le explic¨® Meli con calma de una madre¨C. La idea es divertirnos esta noche, pasa bien, jno que Harrison cancele boda ma?ana porque el mu¨¦rgano este se tir¨® a su novia! ?Me explico? 1 N?velDrama.Org owns this. Nathan mir¨® a Rex, que sonre¨ªa de oreja a oreja viendo c¨®mo se lo repart¨ªan. ¨C?OK! Me lo llevo yo, ipero es tuyo en fiesta del Super Bowl y en el cumplea?os de Archibald! ¨C negoci¨® Nathan¡ª. Y adem¨¢s cuando regresemos esta noche me tocapensaci¨®n sexual. Meli rg¨® una mano hacia ¨¦l y estrech¨® suya con un gui?o. ¨C Hecho, campe¨®n ¨Cedi¨®¨C. Ahora sh¨², v¨¢yanse, que tengo que terminar de arrerme. Nathan suspir¨® y se gir¨® hacia Rex. ¨C Vamos, ni?o, b¨¢jate de cama que pap¨¢ te va a llevar a una despedida de solteros a ver estripers y eso... ¨C murmur¨® ri¨¦ndose mientras Rex se tiraba de cama, agarraba su saco y lo segu¨ªa. Se juntaron con Paul, Harrison, Wayne, el fiscal Herson y varios amigos m¨¢s, hasta el abuelo James se visti¨® de etiqueta para no perderse una despedida de solteros inolvidable. 1 Rjados en el VIP de discoteca, y viendo as chicas m¨¢s calientes del mundo en biquini pasear por escenario, se dedicaron a re¨ªrse de vida de casado que le esperaba a Harrison. ¨C?No s¨¦ de qu¨¦ se r¨ªen! ¨C brome¨® Harrison¨C. Yo ya encontr¨¦ mi medio filete... ¨C ?No era media naranja? ¨C pregunt¨® Rex. ¨C?Pues cada uno see lo que m¨¢s le gusta! ?No? ¨Cse rio el abuelo. 2 ¨C ilgual el medio filete lo va a maltratar! ?Menos mal que tiene una empresa que dirigir, porque en su casa va a mandar su mujer! ¨C se burl¨® Nathan. ¨C?Lo dices por experiencia? ¨C pregunt¨® el fiscal, ¨C?Completamente! ¨C acept¨® Nathan¨C. Y t¨² no te r¨ªas que a todos nos queda bastante ro que Blue te tiene dominado. Si tu romance fuera una pel¨ªc se vender¨ªa bien: ¡°El Fiscal y Influencer¡°. + ¨C ¡°Sometiendo al Fiscal¡°! ¡ª;¡°Bajo el peso de ley¡°! ¨C??Pero qu¨¦ peso!? ?No ves lo co que est¨¢? ?Esa mujer no le cocina...! ¨CLa tuya tampoco... Una bote de brandi despu¨¦s ya cre¨ªan haber espantado lo bastante a Harrison, pero el ¨²nico que ten¨ªa cara de agraviado era Rex. ¨CEntonces aqu¨ª el ¨²nico que se salva soy yo ¨C der¨® y Wayne Bishop se parti¨® de risa. ¨C?T¨²? ?T¨² est¨¢s peor que todos! ?A ti te espantas moscas una ni?a de doce a?os, m¨¢s posesiva que cualquier mujer! 1 ¨CiOye, oye, deja a Ballenita tranqu! Esa es ni?a de mi coraz¨®n, e es ¨²nica que me puede gobernar. ¨C Aparte de Meli... ¨CEso. ¨CY de tu madre... ¨C?Soy un hijo obediente! ¨C?T¨² lo que eres menos malo de lo que te crees! Otra bote y cuandos chicas en tanga empezaron a desfr alrededor de ellos, ya pasaron a fase de preocupaci¨®n. ¨COigan... ¨Cdijo Harrison apartando una nalga de dnte de su cara¨C. Las chicas no estar¨¢n haciendo esto mismo ?verdad? ¨C?Nooooooo! ro que no se rio el fiscal ¡ª. A ti te est¨¢n restregando lo de atr¨¢s y a tu novia le deben estar restregando lo de adnte... ?Pero lo mismo no! 3 Un segundo despu¨¦s Harrison sal¨ªa corriendo hacia puerta y Nathan se doba de risa. ¨C ??C¨®mo le dices eso al pobre hombre que se casa ma?ana!? iJoder... qu¨¦ velocidad! ?Vamos! i Agarren al novio! Igual era in¨²til, porque no ten¨ªan idea de a d¨®nde hab¨ªan idos chicas, as¨ª que, se repartieron en varios taxis y acabaron regresando a casa. Las chicas ya estaban all¨ª, esper¨¢ndolos, y ¨²nica de todos que parec¨ªa medianamente l¨²cida era Meli. ¨C?Te traje casta y pura, Harri! ?La cuid¨¦ toda nooooohhheeeeee! ¨Cdijo Meli se?ndo a Sara, que re¨ªa tirada sobre uno de los sof¨¢s. ¨C?Esa jam¨¢s ha sido casta ni pura! ¨Cdijo Harrison con una sonrisa sugerente. ¨C?iQui¨¦n me m¨®!? ¡ªgrit¨® Blue. ¨C A ti nadie, loca! ¨Cdijo el fiscal sent¨¢ndose junto a e mientras chica se le sub¨ªa encima ¨C ?Aqu¨ª no, oye, esp¨¦rate, aqu¨ª no...! Nathan envolvi¨® a Meli en sus brazos y dio gracias a dios a que apunt¨® bien aquel besito a su boca. ¨C ?La pasaron bien, Miss Tropiezo? ¨C De marrrrravi, mi ogruto. Y regresamos todos sanos y salvo... ¨Cmir¨® alrededor¨C ?S¨ª estamos todos, no? ¨Ci?Estamos todos!?¨Cgrit¨® Nathan¨C. ?Que levante mano el que no est¨¦! ¨C ?D¨®nde est¨¢ mi amado hijo? ¨Cpregunt¨® el se?or Lanning. ¨C?Caramba, se nos qued¨® Rex! ¨C?Ahahahaah! ?Ya llegar¨¢...! Yo para confirmarlo un auto deportivo de lujo estacion¨® frente a casa. Se asomaron pors ventanas y vieron a Rex besar a una rubia deste?ida muy deste?ida. ¨C?A qui¨¦n le toca espantarle a Barbie? ¨C pregunt¨® Nathan. ¨C Piedra, papel o tijera... ¨C propuso Meli. Pero antes de que cualquiera de los dos empezara siquiera, oyeron un par de estruendos en cocina y luego puerta del frente abri¨¦ndose. ¨C11¡ãREX LANNING!!!! ??Qu¨¦ horas de llegar son estas!? ¨Cgritaba Sophia apunt¨¢ndole con el sart¨¦n m¨¢s grande que hab¨ªa en toda casa. La rubia deste?ida abri¨® mucho los ojos. ¨C?Y esa qui¨¦n es, Rex? ¨CMi... _hija adoptiva...?¨Cmurmur¨® Rex y segundos despu¨¦s lo pateaban fuera del auto. ¨C??Tienes una hija, infeliz!? ??Est¨¢s casado!? ¨C?S¨ª, y tiene mujer! ¨Cgrit¨® Meli asom¨¢ndose por la ventana. ¨C?Y marido! ¨Cgrit¨® Nathan y dos segundos despu¨¦s el deportivo marcaba ntas alej¨¢ndose de all¨ª. Rex se tambale¨® hacia casa y le sonri¨® a Sophia. ¨C?Gracias, Ballenita! ?Lo haces mejor que tu mam¡­! ¨Cel sartenazo le entumeci¨® oreja y lo hizo caer sentado¨C. ?Oye, tu mam¨¢ nunca me peg¨®! ¨Cprotest¨® Rex. ¨C?Y eso es lo m¨¢s chiquito que te voy a hacer! ¨C le gru?¨® Sophi¡ª. ?A dormir, Rex, que ma?ana hay una boda a que ir! ?Mu¨¦vete! ?Ahora! 2 Yo si hubiera sido una orden generalizada cada uno agarr¨® a su mujer y salieron corriendo hacia sus habitaciones, mientras Sophia se cruzaba de brazos, molesta, viendo aquel desmadre. ¨C?Aqu¨ª ni?a soy yo... aqu¨ª ni?a se supone que soy yo...! ¨Crezong¨® poniendo todos los despertadores electr¨®nicos de casa paras cinco de ma?ana¨C. ?Ya van a ver! Cap铆tulo 81 Cap¨ªtulo 81 CAPITULO 81 EXTRA. ?SOPHI, NO PUEDE SER! Otros tres a?os despu¨¦s. ¨C Amor, despierta. Aques pbras dulces susurradas en su o¨ªdo hicieron que Meli sonriera. ¨CCinco minutos ¨C pidi¨® con un puchero. : ¨CY diez tambi¨¦n, pero recuerda que hoy es el cumplea?os de James, y algo me dice que el ambiente all¨¢ afuera anda revolucionado sonri¨® Nathan. ¨C?Lo dices por el ruido des motos o por los chillidos de tu hijo dentro del castillo inble? ¨Crezong¨® Meli. ¨C Lo digo precisamente porque ya inron hasta el castillo ¨C dijo Nathan¨C, ya muy pronto van a empezar a llegar los invitados y t¨² todav¨ªa andas de remolona. Meli se gir¨® hacia ¨¦l, bes¨¢ndolo y acurruc¨¢ndose contra su pecho, y sonri¨®. ¨C Yo tengo derecho. Me voy a poner remolona y floja a partir de ahora, y t¨² me vas a consentir mucho, much¨ªsimo,o todo esposo deber¨ªa consentir a su esposa en esta situaci¨®n. 3 Nathan arrug¨® el ce?o, confundido. ¨C?De qu¨¦ has? ?Qu¨¦ situaci¨®n? ¡ªpregunt¨®. Meli tom¨® su mano y baj¨® hasta su vientre calentito y suave. ¨C ?Esta situaci¨®n! ¨Cdijo Meli y Nathan sinti¨® que su coraz¨®n despegaba del suelo con s m¨¢s grandes ques de Pegaso. ¨C ??Es en serio!? ?Est¨¢s embarazada, Miss Tropiezo? ¨CS¨ª, es en serio. Estoy embarazada. Y en unos meses vamos a ser pap¨¢s otra vez ¨Cdijo Meli, mientras los ojos de Nathan empezaban a brir con l¨¢grimas de felicidad. 3 ¨C?Meli! ¨C exm¨®, abraz¨¢nd y girando sobre cama con e en brazos¡ª. ?Es incre¨ªble! dijo Meli riendo ante mirada llena de ternura ¨C Ya lo s¨¦, y tu rei¨®n es incre¨ªble tambi¨¦n y amor que Nathan le dedicaba. ¨C?Es que llevo siete a?os esperando a que te decidas, mujer! ¨Csusurr¨® Nathan contra su cabello. Era un d¨ªa para celebrar muchas cosas, entonces, as¨ª que Meli y Nathan se levantaron y r¨¢pidamente se pusieron a ayudar con los preparativos. El cumplea?os de James fue un hermoso evento al que asistieron muchos amigos y familiares. El ni?o estaba encantado con todos los juguetes y los regalos que le hab¨ªan tra¨ªdo, y sobre todo con el enorme castillo inble que llenaba el patio trasero. La mesa estaba llena de dulces y pasteles, el t¨ªo Bishop era el rey de tres asadores y atm¨®sfera era de total felicidad. Paul anunci¨® que definitivamente ya se mudaba a Boston, a pasar sus ¨²ltimos a?os con familia. El abuelo James anunci¨® que hab¨ªa conseguido novia y hasta present¨®. Por supuesto todos se quedaron impactados porque era una se?ora muy distinguida, solo unos poquitos a?os menor que el abuelo y que tra¨ªa incorporada su propia tropa de cinco nietos. 2 El se?or Bishop estaba emocionado porque Will regresaba en esos d¨ªas. Hac¨ªa cuatro a?os que hab¨ªa conseguido una beca especial en Alemania para estudiar Dise?o Automotriz, v Nathan hab¨ªa estado m¨¢s que orgulloso de cubrir todos los gastos del chico para que pudiera estudiar. Ahora regresaba, reci¨¦n graduado y con incre¨ªbles ofertas de trabajo. Rex, por su parte, ya hab¨ªa ganado cuatro anillos del Super Bowl, y estaba pensando en su retirada de los Patriots, para por fin hacerse un hombre serio y ocuparsepa?¨ªa familiar. Ese mismo d¨ªa Meli anunci¨® su embarazo a todos. All¨ª, rodeada de gente que m¨¢s quer¨ªa, se sent¨ªa feliz y protegida,o si nada malo pudiera pasarle nunca m¨¢s. La familia estabapleta y creciendo, pero por m¨¢s ques cosas fueran bien, solo hab¨ªa una cosa que le preocupaba a Meli. ¨C?Nena, est¨¢s bien? ¨CDeb¨ªan sers ocho de noche cuando Nathan le pregunt¨® aquello a su esposa, rode¨¢nd con sus brazos y estrech¨¢nd. ¨CS¨ª, solo... No, verdad estoy preocupada ¨Cconfes¨® e. ¨C ?Por qu¨¦? Meli le hizo un gesto para que siguiera y se asom¨® con sigilo desde cocina de casa, mostr¨¢ndole c¨®mo en s Sophia caminaba de undo a otro con impaciencia y con fastidio. ¨C Est¨¢ as¨ª otra vez porque Rex va a salir ¨C le dijo Meli ¨C Estuvo todo el d¨ªa con los ni?os, pero ya ves que es fin de semana, a esta hora sale de fiesta y... Creo que el momento que est¨¢bamos esperando no va a llegar, Nathan, el capricho que Sophi tiene con Rex no se le va a quitar. ¨C ¨¦l no ve de esa forma ¨C dijo Nathan-. Estoy seguro de eso. ¨CYo lo s¨¦. Pero con que e s¨ª lo haga es m¨¢s que suficiente. Ya no es una ni?a chiquita, y si no resolvemos esto,s cosas pueden ponerse muy feas a partir de ahora ¨C dijo Meli. Nathan suspir¨® profundamente. N?velDrama.Org owns this. ¨C Tienes raz¨®n, tenemos que har con Sophia ¨Cacord¨®. ¨CY tenemos que har con Rex¡­ ¨C?Conmigo? ¨C Aque voz hizo que los dos se giraran y se encontraron con Rex, abriendo nevera para sacar una bote de agua. Ya iba de etiqueta y listo para salir ¨C¨C ?Qu¨¦ pas¨®, t¨®rtolos? ?Para qu¨¦ soy bueno? Nathan y Meli se miraron con seriedad y cada uno fue a cerrar una des puertas de cocina. ¨CEs sobre Sophia ¨Cdijo Nathan. ¨C?La ballenita? ¡ªse preocup¨® Rex¨C?Qu¨¦ pasa con e? ¨CCreemos que especie de... crush que tiene Sophia contigo se est¨¢ saliendo de control ¨C dijo Meli y Rex perdi¨® la sonrisa en un instante. El quer¨ªa a Sophia y Sophia lo quer¨ªa a ¨¦l, pero crush ya era una pbra demasiado fuerte para su gusto. ¨CEs una broma, ?verdad? ¨C murmur¨® azorado¨C. Sophi es mi sobrina t¨®xica pero vamos, ies mi sobrina! Yo jam¨¢s mirar¨ªa de otra forma... ?Pero mira, ni muerto! Yo adoro a Sophi, es ni?a de mis ojos, pero es eso, es una ni?a... ?Es tu hija, Meli! Rex negabao si le estuvieran dando bofetadas y Nathan puso una mano en su hombro. ¨CEntendemos eso. A Meli y a m¨ª nos consta que jam¨¢s mirar¨ªas a Sophia de esa manera... ¨C le dijo con preocupaci¨®n¨C. Pero c¨®mo te vea e es una cosa muy diferente. Rex se desembarazo de mano de Nathan con una negativa. ¨C No... No, no puede ser verdad, tienen que estar confundidos¨Cmurmur¨®¨C. La ballenita no me mirar¨ªa as¨ª... Empuj¨® puerta de cocina y Nathan y Meli se pegaron a rendija para verlos, aunque por distancia no eran capaces de escuchar lo que haban. Muy pronto, sin embargo pareci¨® que aque conversaci¨®n se convert¨ªa en una discusi¨®n y vieron a Rex levantars dos manos junto a su cabeza antes de mesarse los cabellos. ¨C?Maldici¨®n! ¨Cgru?¨® retrocediendo¨C. ?Maldici¨®n, Sophi! $ Dos segundos despu¨¦s lo ¨²nico que quedaba de ¨¦l era su sombra atravesando puerta para marcharse, y Meli supo que uno de los cap¨ªtulos m¨¢s dif¨ªciles de sus vidas estaba a punto de