Capítulo 158
ATRACCIóN PELIGROSA. CAPíTULO 7. Te advierto que el pudor no es lo mío
Nahia juraba que se estaba quemando, que Aaron Orlenko tenía los dedos tan calientes que e sentía
como si su cara estuviera ardiendo… y lo que no era su cara también. Podía sentir su respiración tan
cerca, dureza de su cuerpo apretánd contra pared, y no era capaz de describir todass
sensaciones que recorrían en ese momento.
Solo supo que cuando volvió a har, su tomo salió menos molesto de lo que quería.
-?Sueltame! No creo que parte de tu contenido de trabajo sea restregarte contra mi pierna.
-No, contra tu pierna no -replicó Aaron-. Pero tengo autorización para restregarme contra todo lo demás.
2
Nahia abrió mucho los ojos.
-??Autorización de quién!?–siseó.
-Eso es sificado -sonrió Aaron soltánd, dio un paso atrás. 3
Nahia negó mientras se cruzaba de brazos.
-No te voy a poner fácil -le advirtió y él apretó losbios.
-?Para empezar ni siquiera tienes razón para ponérm difícil! -rezongó él quitándose el saco y
lanzándolo sobre el sofá. Se desabotonó camisa y empezó a subirses mangas con un gesto tan
sexy que Nahia casi se tuvo que aguantar el suspiro-. ?Ya sé que no hices cosas de mejor forma,
pero estaba tratando de hacer lo mejor para ti! Austin solo es un cuerpo guiado por un basurero
cerebral, solo intentaba buscar forma de que renunciaras a tu sue?o de venir a estudiar aquí.
La muchacha cerró los ojos y respiró profundo.
-?Y crees que yo no sé eso? -le espetó, dejándolo paralizado-. ?Crees que no sé que dio el salto de
mojigato a imbécil olímpico en seis meses? -replicó Nahia y Aaron se quedó mudo porque de verdad no
entendía nada. La próxima vez que quieras hacer lo mejor para alguien, sería bueno que te aseguraras
que tu concepto de “mejor” es igual que el suyo.
Se dio vuelta y se fue a su habitación, pero no cerró puerta. En lugar de eso regresó con mantas y
una almohada quenzó hacia sus brazos.
-No es un sofá cama, no se abre, así que creo que vas a dormir un poquito incómodo pero eso te servirá
para estar muy alerta -le dijo con una sonrisa tan falsao provocativa-. No cocino, novo, no
ncho y no echo flores en el camino de nadie.
-No hay tregua entonces -entendió Aaron mientras sus ojos briban con un reflejo peligroso.
-Por supuesto que no sentenció Nahiao si aquello fuera una deración de guerra.
Se fue a su habitación y esta vez sí cerró puerta y trató de aguantarse aque sonrisa de oreja a oreja
hasta que estuvo s.
“?Está aquí!“, gritó mentalmente agarrándoses mejis. “??Qué demonios vino a hacer de allá aqui!? ?
Cómo fue que James lo encontró?! ?No me jodas que no había buenos guardaespaldas en Interra y
tuvo que ir a buscar uno a Boston…! ?Pero está aquíiiiiii!”
Ni siquiera Nahia entendía por qué estaba tan emocionada con eso. Después de todo era algo inusual,
tenía ganas de besarlo y matarlo al mismo tiempo.
Nahia se detuvo en aquel pensamiento, era cierto, tenía ganas de besarlo. Por un segundo recordó lo
cerca que lo había tenido y se estremeció.
-?Ay, Jesús! -exmó por lo bajo-. ?Era justo lo que necesitaba de un viaje a Interra: tentación en
casa! 2
Y tentación realmente iba a ser el menor de sus problemas, porque el mayor era que aquel
departamentito solo tenía un ba?o y estaba en su habitación. Pero si creía que eso iba a ser un
problema para Aaron, entonces estaba muy equivocada. 1
Poco después lo escuchó har por teléfono, dando instriones a diestra y siniestrao si fuera
mucho más que un simple guardaespaldas, pero aunque estaba muerta de curiosidad, no se atrevió a
salir. Sin embargo, cerca des ocho de noche, un olor delicioso empezó a crse a su habitación.
Nahia hizo un puchero y su estómago rugió. Se había olvidado deer y aquello olía a gloria.
Finalmente no pudo resistirse y abrió puerta, para quedarse casi babeando y no era porida. Su
guardaespaldas se había quitado camisa para quedarse en camiseta sin mangas, ?y estaba
cocinando! Con el saco aquel cuerpazo no se le notaba, pero con camiseta se veía diferencia
abismal entre el ancho de su espalda y el de sus caderas. ?Joder que estaba bueno!
-?Tienes hambre? -murmuró él sin mira y Nahia se sobresaltó.
-No, ro que no respondió e yo si quisiera desmenti su estómago rugió.
Aaron se humedeció losbios y trató de no reírse.
Content protected by N?v/el(D)rama.Org.
Se dio vuelta y cruzó los brazos después de poner aque cazu entre los dos.
-Son varenikis provocó. Nahia no tenía idea de qué diablos era aquello pero olía a gloria y él pareció
adivinar su pensamiento-. Si crees que huele bien, te advierto que sabe mucho mejor.
Nahia achicó los ojos viéndolo tan zmero.
-?Qué es lo que quieres de mí, Robocop? ?Escúpelo! -le dijo.
-Tu ba?o. Mis varenikis por tu ba?o, necesito ba?arme.
-?Para ponerte cómodo? -preguntó Nahia con tono inocente y él asintió.
-Exacto.
La muchacha se acercó a i de cocina mirando aque cazu que se veía tan hermosa… y
luego sacó un bote de hdo de nevera.
-Preferiría pasar hambre, Robocop -replicó antes de darse vuelta y encerrarse de nuevo en su
habitación.
Aaron bufó con fastidio. Realmente era difícil cuando quería muchachita. ?De verdad se creía que él
se quedaría sin ba?arse? Cenó tranquilo, peroo había hecho para dos dejó una parte en el
microondas. Se acostó temprano en su sofá duro y cerró los ojos.
Una hora después escuchó aque puerta abrirse en medio de oscuridad y no movió ni un músculo
mientras e se escurría hasta cocina y probaba sus varenikis. Se revolvió un poco y casi se ahogó
de risa cuando se dio cuenta de que e se había tirado al suelo y gateaba por detrás del sofá con
aque cazu hasta llegar a su habitación. (2)
En cuanto se encerró de nuevo Aaron pegó oreja a aque puerta y escuchó suspirar media
docena de veces mientrasía.
“Bueno… tú teiste miida… hora de entregar tu ba?o“, pensó él.
Abrió su maleta y en aque perfecta organización encontró justo lo que estaba buscando: “Mi fiel amigo
el destornidor“.
Debía ser cerca des dos de madrugada cuando por fin el departamento estuvo en perfecto silencio
y Aaron se puso a trabajar. Apenas puso un pie en habitación de Nahia contuvo el aliento, solo había
luz que salía de una peque?a lámpara pero era más que suficiente para iluminar aquel trasero
respingón. Daban ganas de mordérselo… pero eso tendría que esperar.
Se metió al ba?o y trató de hacer el menor ruido posible, pero en el fondo sabía que era inevitable que
e se despertara, Sonrió de oreja a oreja cuando al vio levantar cabeza aturdida sobre esa almohada
que estaba abrazando, y más cuando vio abrir los ojos de par en par.
-?Cristo Divino! -gritó Nahia abriendo mucho los ojos cuando lo vio salir de su ba?o, con una toa
alrededor des caderas y el agua goteándole desde el cabello mojado. ?Cómo te metiste aquí,
Robocop!?
-Pues tú teiste mis varenikis, así que lo justo es lo justo. Solo me ba?é -respondió él haciéndole un
gui?o y Nahia pesta?eó con incredulidad.
-?Mi puerta estaba cerrada, por dentro! ?La forzaste?
-Nop. Hice algo mejor -replicó el marchándose y Nahia senzó de cama para ir a ver por qué su
habitación estaba tan… abierta-, Ups, parece que ya no tienes puerta.
Nahia se llevós manos a cabeza cuando vio que Aaron había sacado puerta de sus goznes y
había desaparecido.
-?No puedes hacer esto! ?Necesito mi puerta! ?Esta es mi privacidad! -rezongó.
-Pues hasta que no aprendas a convivir sanamente no hay privacidad en esta casa -replicó él-. Y mejor
métete a tu cuarto porque me voy a cambiar y te advierto que el pudor no es lo mío.
-?Estás hando en ser…? ?Jesús! -Nahia se dio vuelta y se puso de cara a paredo ni?a
rega?ada cuando vio que de verdad se iba a quitar toa. Luego se fue, tanteando con los ojos
cerrados hasta encontrar abertura del cuarto-. ?Te juro que esta me pagas, Robocop! 2
Nahia estuvo despierta otro buen par de horas, rezongando y quejándose, hasta que finalmente se
quedó dormida porque ya era un hecho que no le iban a devolver su puerta.
Al día siguiente estaba lista para empezar ma?ana en guerra, sin embargo apenas salió de su
habitación cuando se encontró a Aaron perfectamente vestido y arredo. Si era honesta tenía que
reconocer que no sabía cómo le gustaba más: si serio y en traje, o sin traje y en serio. $
Estaba ya ideando primera bata cuando vio aquel sobre en su mano.
-?Qué es eso? -preguntó un poco nerviosa porque ya lo imaginaba.
-Uno de tres. Creo que son cartas de respuesta des universidades porque vienen con los sellos –
respondió Aaron y sonrió internamente cuando vio aquellos ojitos brir.
Nahia se acercó y miró los sobres. Habían sido enviados des universidades de Manchester,
Cambridge y Lancaster. La muchacha contuvo el aliento antes de abrir el primero…
-Entré a Manchester -murmuró y Aaron le pasó otro animánd a abrirlo.
Tres cartas, tres aceptaciones.
-?Wow! ?Debes ser muy inteligente! elogió Aaron con sinceridad.
-La de Oxford todavía no llega… eso no es buena se?al, ?verdad? -murmuró e con preocupación y
Aaron negó.
-Oye, hay gente que no entra ni a una y tú ya entraste a tres–le dijo Aaron-. Oxford va a llegar, si el
decano no es estúpido te aseguro que ya estará firmando tu carta de aceptación. Y en el peor de los
casos… te riendo Cambridge.
E suspiró mientras intentaba mantenerse tranqu, pero aque afirmación hizo levantar cabeza
con curiosidad.
?Por qué Cambridge? -preguntó.
Porque ahí estudié yo.
No me jodas! ?Estudiaste en Cambridge?!
Te he dicho que te ves muy linda cuando te ponès grosera?
-Pues con razón me provocas tanto, pero respóndeme–insistió e-. ?Cómo un graduado de una des
mejores universidades de Europa acaba siendo guardaespaldas?
La carcajada de Aaron llenó el peque?o departamento y luego le hizo un gui?o.
-Tú no tienes ni más mínima idea de lo que yo soy respondió-. ?Va a querer ir a algúndo hoy,
se?orita King?
Nahia le sacó lengua pero aceptó salir; y Aaron se dio cuenta de que estaba nerviosa por aque
carta que no acababa de llegar.
Hacerse desntes y hacerse bromas pesadas fue parte normal del día, unas veces echaba humo él
y otras era e que estaba a punto de estar, pero cuando llegarons diez de noche y ya él
estaba odadito, ba?adito y rico en ese sofá del demonio viendo una pelea de campeonato de
UFC… escuchó tararear muy feliz… ?y eso definitivamente debía ser malo!
Se asomó a su puerta y vio revolver en su closet.
-?Qué haces? increpó y e se giró con un gesto de desafío.
-Estoy revisando qué me puedo poner para salir a un club.
-Yo te digo–le sonrió Aaron-: Ponte triste, porque no vas a ir. (21)