Dos días después.
El Templo Mahara estaba envuelto en un silencio absoluto.
Habían pasado dos días desde que Magorath tomó el cuerpo de Lucas en el salón de Resonancia.
Durante ese tiempo, Thiago no mencionó ni una palabra de lo ocurrido.
Lucas tampoco preguntó.
Pero en lo profundo de su mente… sabía que algo en él había cambiado.
Ya no escuchaba la voz de Magorath con claridad, pero sentía su presencia latente.
Como si estuviera esperando el momento adecuado para hablar nuevamente.
Sin embargo, Lucas no podía quedarse con el miedo.
Tenía que controlar su poder desconocido.
Y por eso, en ese momento, estaba entrenando con Thiago nuevamente en el salón de Resonancia.
[...]
Lucas estaba meditando en el centro del círculo de inscripciones, tratando de estabilizar su Exensia.
A su alrededor, la energía negra y dorada se arremolinaba, pero era inestable, vibrante, como si no terminara de obedecerlo.
Thiago, con los brazos cruzados y atento por si Magorath vuelve, lo observaba en silencio.
—Controla tu respiración—Ordenó.
Lucas frunció el ce?o y exhaló lentamente.
Intento canalizar su Exensia con calma.
Sentirla en su interior.
Dominarla.
Pero cuando pensó que lo estaba logrando, su aura se desvaneció al instante.
Lucas se tiró al suelo y resopló con frustración.
Thiago suspiro.
—No se trata de fuerza bruta, Lucas. La Exensia es como un río. Si intentas obligarlo a seguir un solo camino, se desbordará.
Lucas se sentó, agarrandose la cabeza del cansancio.
—Es lo que intento.
—No. Lo estás forzando.
Thiago extendió su mano y, al instante, su Exensia azul lo rodeó con fluidez y precisión perfecta.
—Tu Exensia no es un arma que simplemente enciendes. Es una extensión de ti.
Lucas intentó concentrarse nuevamente.
Pero antes de que lo pueda hacer nuevamente…
La puerta del salón se abrió de golpe.
Un hechicero del templo entró apresurado.
—?Profesor Thiago! Matias y Grace llegaron a la misión. Pero algo salió mal.
[...]
Horas antes.
Matias y Grace caminaban por las calles de un pueblo al sur del Templo Mahara.
El cielo estaba nublado, cubriendo la zona con una peque?a leve neblina.
—No puedo creer que el profesor Thiago nos haya mandado a esta misión sin Lucas—Dijo Grace, cruzándose de brazos.
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Matias caminaba con las manos en los bolsillos, mirando el camino sin expresiones innecesarias.
—Lucas no está listo—Respondió sin emoción.
Grace giró los ojos.
—Aun así. pudimos haber esperado.
—Sería una pérdida de tiempo.
Grace suspiro, pero no discutió más.
Se detuvieron en frente de una taberna.
Dos personas los esperan: Un anciano nervioso y un hombre con una escopeta en la mano.
—Ustedes deben ser los hechiceros.
Matias simplemente asintió.
—Díganos que paso.
El anciano tragó saliva.
—El demonio de la monta?a… apareció hace dos noches. Ya se ha llevado a dos personas del pueblo.
Gace se inclinó hacia Matias.
—Definitivamente suena a Demogron.
Matias asintió.
—Nosotros nos encargamos.
El anciano parecía aliviado y aterrorizado al mismo tiempo.
El hombre de la escopeta les se?aló el camino.
—Suban por la colina, ahí hay una vieja mina. Si sigue con la rutina, atacará esta noche.
Matias y Grace se miraron y comenzaron a caminar sin dudarlo.
[...]
La mina era oscura y húmeda.
El sonido del viento se filtraba por las grietas de la monta?a, generando un eco extra?o.
Matias caminaba adelante, atento a cada sombra.
Grace iba detrás, con una leve sonrisa.
—Esto me recuerda a la vez que nos mandaron a cazar a aquel Demogron de categoría 2.
—Ese era más fácil—Respondió Matias.
—Lo dices porque lo mataste de un solo golpe.
Matias no dijo nada, pero una leve sonrisa se formó en su cara.
Grace lo notó y rió entre dientes.
—Sabía que te había gustado.
—No fue difícil.
Pero justo en ese momento…
Un ruido los alertó.
Matias levantó una mano y ambos se detuvieron.
El silencio se hizo más profundo.
Y entonces…
Algo rugió desde lo profundo de la mina.
Matias giró sobre sus talones.
Pero fue demasiado tarde.
El Demogron de Categoría 1 saltó desde las sombras con una velocidad monstruosa.
Matias logró esquivarlo por centímetros.
El suelo se quebró bajo el impacto del Demogron.
Grace saltó hacia atrás, liberando su Exensia verde de inmediato.
—?Eso fue rápido!
Matias se recuperó y se puso en guardia, activando su Exensia púrpura.
Frente a ellos, la criatura se paró sobre sus patas traseras.
Era enorme.
Su piel estaba cubierta de escamas oscuras.
Sus ojos brillaban con un rojo hambriento.
Sus garras goteaban un líquido negro y espeso.
Y en el suelo, donde había aterrizado, la piedra estaba corroída.
—Veneno…—Susurro Matias.
Grace apretó los dientes.
—Genial. Como si no fuera lo suficientemente aterrador.
El Demogron los miró.
Y se lanzó hacia ellos sin aviso.
Grace logró saltar hacia atrás justo a tiempo.
Pero Matias no reaccionó a tiempo y fue lanzado hacia las paredes de piedra de la mina.
—?Matias!—Grace intentó reaccionar, pero el Demogron giro su mirada hacia ella y rugió con fuerza.
Grace se quedó paralizada por el fuerte rugido y no podía moverse ni defenderse.
El Demogron se lanzó hacia ella con sus garras con veneno.
Grace cerró los ojos, esperando a que las garras le corten.
Pero el golpe no llegó.
Cuando Grace abrió los ojos, el Demogron estaba siendo empujado hacia atrás con una leve cortadura en su brazo.
Grace miró en frente suyo.
Ahí estaba Lucas, sosteniendo una espada envuelta en Exensia negra y dorada.
—?Llegue tarde?—Le pregunto a Grace dándose vuelta.
Thiago lo había enviado a ayudar.
Y, como no podía usar aún su Exensia en su máxima precisión, le dio una espada de energía para combatir.
Matias se puso de pie, con una cortadura chica en su brazo derecho, respirando un poco agitado.
—?Desde cuándo usas armas?—Le preguntó Matias con una leve sonrisa.
Lucas envaino su espada y se llevó la mano a la cabeza, sonriendo.
—Desde que no puedo usar mi Exensia con precisión.
Grace sonrió.
—Al menos llegaste a tiempo.
Los tres miraron al Demogron, que se incorporaba lentamente.
Lucas dio un paso adelante.
—Supongo que ahora es un tres contra uno.
Matias crujió los rodillos.
—Entonces, acabemos con esto rápido—Dijo, mientras su Exensia púrpura lo rodeaba.
Grace sonrió con confianza.
—?Alguien tiene un plan—Preguntó, mientras su Exensia verde la rodeaba.
Lucas desenvaino la espada, rodeándola con Exensia negra y dorada.
—Si. Matar al Demogron.