《La Maldición de la Exensia - Español》 La Maldiciè´¸n de la Exensia - Introduccion. La Exensia lo es todo. No es magia. Es el origen y el final de todas las cosas. Algunos nacen con el don de sentirla. Otros pasan su vida ignorando su existencia. Y unos pocos... unos pocos desafiaban las reglas de la realidad misma al tocar su poder verdadero. This narrative has been purloined without the author''s approval. Report any appearances on Amazon. Pero la Exensia no solo es luz. Tambi¨¦n hay oscuridad. Cuando el equilibrio se rompe, las sombras se despiertan. Y cuando las sombras despiertan... algo m¨¢s viene con ella. Cap铆tulo 1: El Rugido en las Sombras La ciudad nunca dorm¨ªa. Las luces de los autos pintaban destellos en el asfalto mojado, y el sonido de la lluvia fina acompa?aba el murmullo de Buenos Aires. Lucas caminaba por una calle vac¨ªa, con las manos en los bolsillos de su campera,. La capucha apenas le cubria el cabello negro, que lo llevaba rapado por los costados y algo desordenado en la parte superior. No ten¨ªa prisa, la escuela hab¨ªa sido un fastidio, como siempre, y solo quer¨ªa llegar a su casa para jugar videojuegos. Pero entonces, el aire cambi¨®. Un escalofr¨ªo subi¨® por su espalda de golpe. No hac¨ªa mucho fr¨ªo, pero su cuerpo reaccion¨® como si la temperatura hubiera bajado de repente. Algo lo observaba. Se detuvo y mir¨® a su alrededor. La avenida estaba vac¨ªa para esa hora de la noche, salvo por el resplandor de un sem¨¢foro lejano. Pero sent¨ªa que hab¨ªa alguien ah¨ª. Un bajo gru?ido emergi¨® del callej¨®n. Lucas trag¨® saliva y retrocedi¨®. de entre las sombras, una figura se movi¨®. Primero vio los ojos: dos esferas brillantes y rojas, ardientes como el fuego. Luego, la silueta: alta, retorcida, deforme. Gracias a la luz de la luna llena, Lucas vio como la piel negra de la figura parec¨ªa moverse como si estuviera viva. El miedo lo paraliz¨®. La criatura avanz¨® con lentitud, arrastrando las garras por el suelo. Lucas quiso correr, pero el cuerpo no le respond¨ªa. En su interior gritaba que se moviera, que huyera de ah¨ª, pero sus piernas estaban clavadas al piso por el miedo. La criatura rugi¨® y salt¨® hacia ¨¦l. Lucas solo alcanz¨® a alzar un brazo en un inutil gesto de defensa antes de que un garra oscura se dirigiera directo a su pecho. Sin embargo, el golpe nunca lleg¨®. De repente, una explosion de luz azul ilumin¨® la avenida. La criatura sali¨® despedida contra una pared con un estruendo. Lucas jadeo, todav¨ªa aturdido, mientras intentaba entender qu¨¦ fue lo que sucedi¨®. ¡ªTienes suerte de que haya llegado a tiempo, Lucas Gonzales. Stolen content warning: this content belongs on Royal Road. Report any occurrences. Una voz relajada son¨® desde su espalda. Lucas se dio vuelta y lo vio. Un hombre de cabello rubio, con los costados rapados, vestido con un abrigo negro largo,caminaba hacia el con las manos en los bolsillos. Sus ojos celestes brillaban con intensidad, pero su expresi¨®n era despreocupada, como si todo esto fuera parte de su rutina. ¡ª?Q-que¡­?¡ªLucas apenas pudo balbucear¡ª?C¨®mo me conoces? ¡ªTe explicar¨¦ despu¨¦s. La criatura gru?¨® desde los escombros. Su piel chisporroteaba un l¨ªquido morado en donde la energ¨ªa lo hab¨ªa golpeado, pero a¨²n se mov¨ªa. El hombre suspir¨®. ¡ªT¨ªpico. Nunca mueren con el primer golpe. Alz¨® la mano, una esfera de luz azul crepit¨® en su palma, iluminando su rostro con un resplandor el¨¦ctrico. Lucas apenas pod¨ªa procesar lo que ve¨ªa. ¡ªEnerg¨ªa Positiva, Azul. El hombre ni siquiera se inmut¨®. Con un solo movimiento, lanz¨® la esfera contra la criatura. Un destello azul lo cubri¨® todo. Fue tan intenso que Lucas tuvo que cubrirse los ojos. Cuando la luz se disip¨®, lo que quedaba de la criatura era polvo. ¡ªTe has salvado por poco¡ªDijo el hombre. Lucas no entend¨ªa lo que vio. ¡ª?Qui¨¦n eres? ?Qu¨¦¡­ Qu¨¦ fue eso?¡ªTartamudeo, aun sin poder creer lo que pas¨®. El hombre sonri¨® de manera tranquila, como si estuviera acostumbrado a ver esos tipos de reacciones. ¡ªSoy Thiago. Y lo que acabas de ver no es algo que ocurrir¨ªa normalmente. Este tipo de ataques y esas criaturas no deber¨ªan pasar por aqu¨ª. ¡ª?Eso¡­ era real? ?Era un¡­ monstruo?¡ªPregunt¨® Lucas, que apenas pod¨ªa articular las palabras. ¡ªSi, algo asi, aunque solo es el comienzo¡ªThiago lo mira fijamente¡ªPero no te preocupes, no est¨¢s solo en esto. Lucas no pod¨ªa creer que estuviera hablando con alguien que parec¨ªa tan calmado despu¨¦s de matar a una criatura como esa. ¡ª?Que quieres decir con ¡°No est¨¢s solo¡±?¡ªPregunt¨® Lucas¡ª?Que¡­ qu¨¦ est¨¢ pasando aqu¨ª? Thiago hizo una pausa antes de responder. ¡ªEl mundo no es lo que parece. Y t¨²¡­ t¨² eres parte de algo mucho m¨¢s grande de lo que imaginas. No has llegado aqu¨ª por casualidad, y esa criatura no atac¨® sin raz¨®n alguna. Lucas frunci¨® el ce?o, sintiendo como el miedo y la confusi¨®n comenzaban a mezclarse con una creciente curiosidad. ¡ª?Y por qu¨¦ me est¨¢s ayudando? ?Qu¨¦ sabes de m¨ª?¡ªPregunto, aun con su voz temblorosa. Thiago lo mir¨® un momento, como si decidiera si deb¨ªa seguir explicando. Finalmente dijo: ¡ªNo te lo puedo explicar todo en este momento. Pero ven conmigo. En un lugar como este ya no es seguro estar solo. Y si realmente te interesa entender lo que est¨¢ sucediendo, acomp¨¢?ame al Templo Mahara, entrenaremos ah¨ª. Lucas se qued¨® pensando, <> ¡ª?Para qu¨¦ necesito entrenar?¡ªPregunt¨® Lucas extra?ado. Thiago sonr¨ªe, le da la espalda a Lucas y abre un portal al Templo Mahara. ¡ªVen a averiguarlo¡ªLe dijo Thiago, en un modo desafiante. Lucas, aun con dudas, decide cruzar el portal con miedo. <> Pens¨® Thiago antes de cruzar el portal detr¨¢s de Lucas. Cap铆tulo 2: Templo Mahara La sensaci¨®n de v¨¦rtigo desapareci¨®. Lucas parpade¨® varias veces, tratando de ajustar la vista a la penumbra que lo rodeaba. El aire era denso, m¨¢s pesado de lo normal, y ten¨ªa un leve aroma a piedra h¨²meda y fuego antiguo. Frente a ¨¦l se alzaba una construcci¨®n colosal, de proporciones que desafiaban toda l¨®gica, estaba en frente, del Templo Mahara. Era una fortaleza tallada en roca negra oscura, con pilares cicl¨®peos que parec¨ªan sostener el mismo cielo. Unas inscripciones en un idioma desconocido brillaban tenuemente en las paredes, pulsando como si respiraran. A pesar del evidente desgaste por los siglos pasados, el Templo no parec¨ªa abandonado. Lucas trag¨® saliva. ¡ªVaya¡­ no era lo que esperaba. Thiago sonri¨® levemente mientras avanzaba por los escalones de piedra. ¡ª?Acaso esperabas un castillo dorado con c¨²pulas que brillan? No es un cuento de hadas ni?o, aqu¨ª entrenamos para sobrevivir. Lucas lo sigui¨®, pero no pod¨ªa evitar mirar a su alrededor. Los pasillos eran amplios y oscuros, iluminados s¨®lo por antorchas de fuego. A los costados, hab¨ªa enormes estatuas de guerreros de piedra se ergu¨ªan en postura de batalla, con expresiones severas y espadas gigantes. No se mov¨ªan, pero Lucas ten¨ªa la extra?a sensaci¨®n de que lo observaban. ¡ª?Este lugar siempre ha estado aqu¨ª? Thiago pas¨® los dedos por una de las inscripciones ¡ªNo como es ahora. Antes era m¨¢s que ruinas. Se dice que el Templo se construy¨® para contener¡­¡ªThiago se detuvo de golpe. Lucas frunci¨® el ce?o. ¡ª?Contener que? Thiago desvi¨® la mirada, pero antes de que Lucas insistiera, una enorme puerta se abri¨® con un estruendo. Desde las penumbras, una figura emergi¨®. Lucas sinti¨® el pecho tensarse apenas vio al hombre que sali¨® del umbral. Alto, de cabello oscuro con mechones grises y mirada impenetrable. Sus ojos eran como el acero, fr¨ªos y calculadores. La ropa era simple, pero su porte lo hac¨ªa parecer alguien acostumbrado a la guerra. ¡ªThiago¡ªSu voz son¨® profunda, casi grave¡ªLlegas tarde. Thiago sonri¨® con confianza. ¡ªComo siempre, Tomas. Tomas no respondi¨®. Su mirada se dirigi¨® directo a Lucas, analiz¨¢ndolo de pies a cabeza, Reading on Amazon or a pirate site? This novel is from Royal Road. Support the author by reading it there. ¡ªAs¨ª que este es el chico¡ªDijo sin expresi¨®n¡ªNo parece ser gran cosa. Lucas sinti¨® un escalofr¨ªo. ¡ªBueno¡­ gracias por el recibimiento¡ªMurmur¨® Lucas con sarcasmo. Thiago lo vio con una leve sonrisa. ¡ªNo te lo tomes personal. Tomas no es de hacer fiestas de bienvenida. Tomas lo ignoro. ¡ªNo tiene sentido perder el tiempo con palabras. Si ¨¦l est¨¢ aqu¨ª, es porque algo dentro de ¨¦l es importante. Lucas sinti¨® que ese ¡°Algo¡± no sonaba alentador. ¡ªEh¡­ ?Qu¨¦ se supone que debo hacer aqu¨ª?¡ªPregunt¨®, tratando de no sonar nervioso. Tomas se cruz¨® de brazos. ¡ªRespirar. Sobrevivir. Aprender. Y si tienes suerte, salir con vida de aqu¨ª. V¨¢yanse ya. Lucas trag¨® saliva. Thiago le dio una palmada en la espalda. ¡ªVamos, tienes que ver algo. [...] Lucas nunca hab¨ªa visto un lugar as¨ª. El suelo era de piedra lisa, marcado por cortes profundos y rastros de quemaduras antiguas. En el centro, un enorme s¨ªmbolo circular brillaba tenuemente, como si estuviera latente, esperando activarse. A los costados, hab¨ªan armas antiguas clavadas en las paredes, algunas oxidadas, otras aun relucientes como si no les afectar¨¢ el tiempo. ¡ªBien, Lucas¡ªDijo Thiago poni¨¦ndose en el centro del campo de entrenamiento¡ªVamos a ver de que estas hecho. Lucas mir¨® a su alrededor, inc¨®modo. ¡ªEsto parece un mal chiste. No se pelear, y si esperas que empiece a hacerlo ahora, mejor dime dime donde est¨¢ la salida. Thiago sonri¨®. ¡ªNo necesitas pelear. Solo quiero que lo sientas. Lucas frunci¨® el ce?o. ¡ª?Sentir que? Thiago se?al¨® el s¨ªmbolo en el suelo. ¡ªP¨¢rate ah¨ª. Lucas lo mir¨® con sospecha, pero obedeci¨®. Apenas sus pies tocaron el centro del c¨ªrculo, una corriente el¨¦ctrica recorri¨® su cuerpo. El aire alrededor vibr¨®, y un cosquilleo se desliz¨® por sus brazos. Lucas sinti¨® su respiraci¨®n volverse err¨¢tica. Algo dentro de el p¨¢lpito. Fue como un latido. No en su pecho, sino m¨¢s profundo, en su propia Esencia. Y entonces, una chispa de energ¨ªa salt¨® de sus dedos. Lucas se apart¨® de golpe. ¡ª?Qu¨¦ mierda fue eso? Thiago observ¨® con inter¨¦s. ¡ªInteresante¡­ Lucas mir¨® sus manos. A¨²n sent¨ªa el eco de lo que hab¨ªa sucedido. ¡ªEsto no es normal¡ªDijo con una voz tensa. ¡ªNada de lo que est¨¢ por llegar lo es¡ªRespondi¨® Thiago. Lucas respir¨® hondo. ¡ªEntonces, ?Eso significa que¡­? Thiago no lo dej¨® terminar. ¡ªEso significa que ya no hay vuelta atr¨¢s. Lucas sinti¨® un escalofr¨ªo diferente esta vez. Algo m¨¢s oscuro. [...] Todav¨ªa no terminaba de procesar lo que hab¨ªa sucedido cuando sinti¨® un cambio de aire. No hubo advertencia. Solo puro instinto. Lucas dio un salto hacia atr¨¢s justo a tiempo para esquivar el golpe de Thiago. El golpe cort¨® el aire a tal velocidad que Lucas sinti¨® la presi¨®n pasar junto a su rostro. Se reincorpor¨® y abri¨® los ojos, sorprendido. ¡ª?Qu¨¦ carajos est¨¢s haciendo? Thiago lo miro con calma. ¡ªTu entrenamiento empieza justo ahora. Antes de que Lucas pudiera reaccionar, Thiago volvi¨® a abalanzarse hacia Lucas. Esta vez, sin contenerse. Cap铆tulo 3: Instinto de Supervivencia El primer golpe cay¨® como un trueno. Lucas ni siquiera lo vio venir. Solo sinti¨® el impacto devastador en su costado, seguido por la sensaci¨®n de su cuerpo saliendo disparado por los aires. El dolor de su cuerpo lleg¨® de inmediato, como una corriente helada quemando sus m¨²sculos. Rod¨® por el suelo varias veces antes de detenerse. Todo le dol¨ªa. Thiago no se conten¨ªa con sus golpes. Lucas apenas hab¨ªa logrado incorporarse cuando otro golpe lo atraves¨® como una bala. No tuvo tiempo de reaccionar. Solo dolor. Solo el impacto. Esta vez fue el abdomen el que recibi¨® la embestida. Sus piernas perdieron fuerza y se dobl¨® sobre s¨ª mismo, sintiendo como el aire se escapaba de sus pulmones en un jadeo ahogado. Si esto segu¨ªa as¨ª, lo iba a matar. Thiago lo observ¨® con una expresi¨®n neutra, con los brazos relajados. No mostraba signos de esfuerzo. Ni siquiera estaba sudando. Lucas apenas se pod¨ªa mantener de pie. ¡ª?Eso es todo?¡ªThiago inclin¨® levemente la cabeza¡ªSi te quedas en el suelo, no voy a detenerme. Lucas sinti¨® un escalofr¨ªo. Thiago no bromeaba. el suelo fr¨ªo contra su piel, sus manos temblando. Su respiraci¨®n entrecortada. Era un entrenamiento. Pero tambi¨¦n era una lecci¨®n. [...] Lucas se oblig¨® a ponerse de pie. Cada m¨²sculo protestaba cada vez que hac¨ªa fuerza. Su visi¨®n se nublo por un momento. Pero el miedo se mezclaba con otras cosas. Algo en lo profundo de su pecho palpitaba. Como una llama d¨¦bil que nunca antes hab¨ªa notado. Thiago avanz¨®. Lucas levant¨® los brazos, pero su defensa no sirvi¨® de nada. Thiago desapareci¨® de su vista y apareci¨® a su costado en un instante. ?Boom! Un codazo le impact¨® en la espalda y lo hizo impactar contra una de las paredes del campo de entrenamiento. Un dolor punzante recorri¨® su columna. Pero algo cambi¨®. No era solo dolor. Era rabia. Una furia desconocida que no ven¨ªa de su mente. Ven¨ªa de otro lugar. Era algo m¨¢s profundo. Algo m¨¢s antiguo. [...] Lucas sinti¨® el cosquilleo en su pecho extenderse por sus brazos. Era como si la electricidad recorriera sus venas. This story has been taken without authorization. Report any sightings. Sin pensarlo, intento usar esa energ¨ªa. No pas¨® nada. Thiago lo vio. Su expresi¨®n no cambi¨®. ¡ªSi piensas demasiado, te romper¨¦ todos los huesos. Lucas rechino los dientes y lo volvi¨® a intentar. Nada. Thiago movi¨® la cabeza de un lado a otro. ¡ªEres como un libro abierto. Se nota cuando intentas hacer algo. Lucas intent¨® golpearlo. Su pu?o corto el aire. Pero Thiago ya no estaba ah¨ª. Un brutal golpe en el costado lo lanz¨® como si fuera un simple papel. Rod¨® por el suelo y sinti¨® sangre caliente resbalando por su labio. ¡ªMaldito¡­¡ªSusurro con la voz rota. Thiago lo miro. ¡ªSigues usando tu cuerpo. pero no est¨¢s usando lo que tienes realmente dentro. Lucas no entend¨ªa. <> Se pregunt¨®. Se puso de pie nuevamente. Cada respiraci¨®n era un tormento. Thiago avanz¨®. Lucas cerr¨® los ojos por instinto. Intent¨® concentrarse en esa sensaci¨®n extra?a dentro de ¨¦l. Y por primera vez¡­ Algo reaccion¨®. [...] Lucas sinti¨® un calor desconocido recorrer todo su cuerpo. No era el mismo ardor del dolor. Era otra cosa. Cuando abri¨® los ojos, algo se manifest¨® alrededor de su cuerpo. No era azul como la de Thiago. Era negra y dorada. Thiago se detuvo en seco. Por primera vez en la pelea, su expresi¨®n cambi¨®. Lucas no lo noto. Su mente estaba en otra parte. Su sangre ard¨ªa. Su respiraci¨®n se aceler¨®. Cuando Thiago volvi¨® a moverse, Lucas levant¨® la mano instintivamente. Una onda de energ¨ªa negra y dorada se expandi¨® por su alrededor. Thiago impact¨® sobre ella. Por un segundo, no pudo avanzar. Lucas aprovech¨® la apertura que logr¨®. Se lanz¨® hacia adelante como un rayo. Antes de que Thiago pudiera reaccionar, el pu?o de Lucas se le clav¨® como una estaca en el abdomen. Una explosi¨®n reson¨® en el campo de entrenamiento. Por primera vez en el entrenamiento, Thiago retrocedi¨®. Luca sonri¨®. Y luego, toda su vista se volvi¨® negra. [...] Lucas despert¨® entre el fr¨ªo y el dolor. Cada parte de su cuerpo le ard¨ªa. Thiago estaba sentado cerca, observando con calma. ¡ªDespertaste antes de lo que ten¨ªa previsto. Lucas lo mir¨® con dificultad. ¡ª?Q-que¡­ paso? Thiago cruz¨® los brazos. ¡ªLo que pas¨® es que desataste un poder que no deber¨ªas de haber desatado. Lucas intent¨® incorporarse, pero el cuerpo no le respondi¨®. ¡ª?Qu¨¦ fue eso? Thiago lo mir¨® fijamente. ¡ªEso quisiera saber. Lucas trag¨® saliva con dificultad. ¡ªLo sent¨ª. Sent¨ª como si algo dentro de mi se prendiera, como si¡­ ¡ªComo si algo m¨¢s estuviera despertando contigo¡ªCompleto Thiago. Lucas se qued¨® en silencio. ¡ªLo que usaste es la Exensia¡ªContinu¨® Thiago¡ªEs la energ¨ªa que fluye en todo lo que existe. Es la conexi¨®n entre la vida y lo que est¨¢ m¨¢s all¨¢. Lucas lo mir¨® con desconfianza. ¡ª?Todos pueden usarla? Thiago lo neg¨®. ¡ªNo. Solo los que nacen con un v¨ªnculo a la Exensia la pueden despertar. Pero t¨² eres diferente a todos ellos. Lucas sinti¨® un escalofr¨ªo. ¡ª?Qu¨¦ significa eso? Thiago exhalo. ¡ªEso es lo que quiero descubrir. Lucas sinti¨® que el aire en la habitaci¨®n se volv¨ªa m¨¢s fr¨ªa. [...] Un zumbido se instal¨® en su mente. Y luego, una voz dentro de su cabeza. <> Lucas contuvo la respiraci¨®n. Esa voz no le pertenec¨ªa. No era un eco de su pensamiento. No estaba solo. No sab¨ªa qui¨¦n le hab¨ªa hablado. Su piel se erizo. Y lo peor¡­ No sab¨ªa c¨®mo esa voz lleg¨® dentro de ¨¦l. Cap铆tulo 4: Ecos en la Oscuridad La noci¨®n del tiempo se desvaneci¨®. Lucas flotaba en una neblina de dolor y fatiga, atrapado en un vaiv¨¦n entre la consciencia y la inconsciencia. Cada intento de despertar se sent¨ªa como si nadara contra una corriente invisible. A veces, abr¨ªa los ojos lo suficiente para ver las inscripciones del techo del Templo Mahara, pero la presi¨®n en su pecho lo arrastraba de nuevo a la oscuridad. Los recuerdos de su enfrentamiento contra Thiago llegaba en destellos: Golpes brutales. Su cuerpo siendo lanzado contra las paredes de piedra. El instante en que una fuerza desconocida estall¨® dentro de ¨¦l. Y luego¡­ nada. <> La frase de Thiago flotaba en su mente, junto con una sensaci¨®n opresiva que no pod¨ªa explicar. Lucas no ten¨ªa fuerzas como para cuestionar lo que hab¨ªa sucedido. Su cuerpo se rend¨ªa al agotamiento. Y mientras su consciencia se deslizaba hacia el sue?o, una sombra observaba a la distancia. Una presencia que no le pertenec¨ªa y ni conoc¨ªa. [...] Mientras Lucas permanec¨ªa inconsciente, Thiago buscaba respuestas. ¨¦l sab¨ªa que la Exensia no era algo simple. No todos los humanos pod¨ªan despertarla, y cuando lo hac¨ªan, siempre hab¨ªa una l¨®gica en su manifestaci¨®n. Pero Lucas¡­ Lucas era diferente. Su energ¨ªa no era azul, ni siquiera de un tono variante de lo habitual como rojo o verde. Era negra y dorada. Un color antiguo. Si hab¨ªa una explicaci¨®n, se encontraba en su pasado. Por eso, Thiago se dirigi¨® a su casa, acompa?ado por Matias y Grace. Alumnos suyos. Matias era met¨®dico, calculador, con mirada afilada y una expresi¨®n que rara vez cambiaba. Daba la impresi¨®n de que nada lo sorprend¨ªa. Grace, en cambio, irradiaba confianza. Caminaba con ligereza, con su cabello rubio atado en una coleta alta y una expresi¨®n divertida en sus ojos verdes. Siempre parec¨ªa que estaba a punto de hacer un comentario sarc¨¢stico. Se detuvieron frente a la casa de Lucas. ¡ª?As¨ª que este es su casa?¡ªPregunt¨® Matias con indiferencia. ¡ªLo era¡ªCorrigi¨® Thiago. Grace inclin¨® la cabeza, inspeccionando la fachada. ¡ª?Qu¨¦ estamos buscando exactamente? Thiago mantuvo su mirada frente a la puerta. ¡ªAlgo que nos diga que es Lucas en realidad. Matias frunci¨® el ce?o. ¡ª?A qu¨¦ te refieres con ¡°que es ¡°? Thiago desvi¨® su mirada hacia ¨¦l. ¡ªCuando Lucas despert¨® su poder, su aura no era normal. Era negra y dorada. Matias y Grace intercambiaron miradas. Eso no era un detalle menor. La Exensia pod¨ªa manifestarse de distintas maneras, pero ninguno de los dos hab¨ªa escuchado sobre un aura negra y dorada. Grace suspiro, sacando un alfiler de su campera. ¡ªPodr¨ªas haberlo dicho antes. Unos segundos despu¨¦s, la cerradura hizo clic. ¡ªEntren¡ªOrden¨® Thiago. Los tres atravesaron el umbral. [...] El aire de la casa estaba denso, estancado. ¡ªLucas no ha estado aqu¨ª por d¨ªas¡ªMurmur¨® Matias. Love this story? Find the genuine version on the author''s preferred platform and support their work! ¡ªMejor¡ªRespondi¨® Thiago¡ªAs¨ª nadie hab¨ªa tocado nada en el lugar. Era un lugar modesto. Un sill¨®n gastado, una mesa con marcas de golpe, un televisor apagado¡­ Pero lo que llam¨® la atenci¨®n de Thiago fueron unas fotos sobre la mesa. Tom¨® una de ellas. Era Lucas, de ni?o, junto a una mujer de pelo negro y con ojos cansados. ¡ªSu madre¡­¡ªSusurr¨®. Grace se acerc¨® y mir¨® la imagen. ¡ª?D¨®nde est¨¢ ahora? Thiago dej¨® la foto en su lugar. ¡ªDesapareci¨® cuando Lucas ten¨ªa 6 a?os. Matias, que se hab¨ªa separado del grupo, revisaba una peque?a biblioteca en una esquina. Pas¨® los dedos por los lomos de libros, que eran mayormente de la Escuela, hasta que encontr¨® uno que le llam¨® la atenci¨®n. Era m¨¢s viejo y descuidado que los dem¨¢s. Lo sac¨® con cuidado y lo revis¨®. Sus ojos se entrecerraron al ver el interior, ¡ªProfesor. El hechicero se acerc¨® de inmediato. Las p¨¢ginas no estaban ni en espa?ol ni en ingl¨¦s. Eran s¨ªmbolos extra?os, garabatos en tinta negra, trazados con una caligraf¨ªa muy antigua. Thiago reconoci¨® algunos al instante. No era un libro cualquiera. Era un registro de sellos. Sellos de protecci¨®n. Pero tambi¨¦n¡­ sellos de contenci¨®n. Matias pas¨® las p¨¢ginas hasta que se detuvo en una ilustraci¨®n. Una figura oscura, de ojos carmes¨ª, envuelta en llamas negras. Y debajo, un nombre casi borrado por el tiempo. Magorath. El aire se volvi¨® m¨¢s pesado. Grace silb¨® suavemente. ¡ª?Qu¨¦ carajos significa esto? Thiago agarr¨® el libro y lo cerr¨® de golpe. ¡ªSignifica que Lucas est¨¢ m¨¢s ligado a Magorath de lo que pens¨¢bamos. Y eso¡­ Era un problema. [...] El mundo a su alrededor se desmoron¨®. Lucas despert¨® en un lugar que no conoc¨ªa. El suelo bajo sus pies no era suelo. Era un espejo negro, con sombras liquidas desliz¨¢ndose en si superficie. El aire era espeso, cargado de una presencia sofocante. Levant¨® la vista¡­ Y vio el trono. Un trono de huesos y calaveras apiladas. Cada cr¨¢neo parec¨ªa estar esculpido por el sufrimiento, con sus ojos vac¨ªos mir¨¢ndolo. Y sentado sobre ¨¦l¡­ Magorath. Su figura era imponente, con una armadura negra adornada con inscripciones que parec¨ªan moverse. Su piel ten¨ªa el color de ceniza, endurecida como piedra. Pero lo peor¡­ Era sus ojos. Dos abismos rojos y profundos, sin rastros de humanidad. Lucas quiso moverse. Pero no pudo. Era como si el aire mismo lo estuviera reteniendo. ¡ªFinalmente¡­ me ves, Mosoco. Lucas sinti¨® una presi¨®n en el pecho. La voz de Magorath no sonaba en el aire. Sonaba en su cabeza. Lucas rechaz¨® la idea de que fuera real esta pesadilla. ¡ª?Qu¨¦ eres?¡ªLogr¨® preguntar. Magorath sonri¨® levemente. ¡ªEsa es la pregunta equivocada¡ªSe inclin¨® hacia adelante¡ª Lo que deber¨ªas preguntarte es¡­ que eres tu. Lucas sinti¨® un escalofr¨ªo. ¡ªNo se de que hablas. ¡ªOh¡­ claro que lo sabes¡ªSu voz vibr¨® en el aire, fr¨ªa y poderosa¡ªSolo que aun no quieres aceptarlo. Lucas sinti¨® un dolor agudo en la cabeza. Como si algo intentara meterse en su mente. ¡ª?Largo de aqu¨ª!¡ªGrit¨®. Magorath sonri¨® a¨²n m¨¢s. ¡ªDespertaste algo que desatar¨¢ un caos en el mundo humano. Y ahora, te estar¨¦ observando. El trono vibr¨®. El mundo se rompi¨® en pedazos. Y Lucas despert¨® bruscamente. [...] Lucas se incorpor¨® con un jadeo. Su piel estaba empapada en sudor fr¨ªo. El eco de la voz de Magorath segu¨ªa resonando en su mente. ¡ªVaya¡­ si que dorm¨ªas profundamente. Lucas levant¨® la vista. Matias y Grace lo observaban desde otro lado de la habitaci¨®n. ¡ª?Quienes¡­?¡ªLucas frunci¨® el ce?o. Thiago entr¨® en la habitaci¨®n. ¡ªLucas, te presento a Matias y Grace, alumnos mios. Desde hoy, entrenar¨¢n contigo. Lucas no dijo nada. Matias lo mir¨® con indiferencia. ¡ªSi en verdad despertaste un poder prohibido, esperaba que tuvieras una presencia m¨¢s¡­ imponente. Lucas lo fulmin¨® con la mirada. ¡ªPerd¨®n si no parezco intimidante despu¨¦s de que tu profesor casi me mate. Grace solt¨® una sonrisa. ¡ªMe encanta este chico. Tiene car¨¢cter. Matias no reaccion¨®. Lucas suspir¨®, pas¨¢ndose una mano por la cara. ¡ªBueno¡­ supongo que estar¨¦ atrapado con ustedes. Thiago sonri¨®. ¡ªS¨ªgueme. Lucas lo mir¨® con desconfianza. ¡ª?A d¨®nde? ¡ªA ver si puedes controlar tu poder. [...] El lugar era un enorme sal¨®n circular, con paredes cubiertas de inscripciones brillantes. Pero lo que realmente llamaba la atenci¨®n era el suelo. Un c¨ªrculo de s¨ªmbolos antiguos pulsaba en el centro con una luz tenue. ¡ªBienvenido al Sal¨®n de Resonancia¡ªDijo Thiago. Lucas sinti¨® un nudo en el est¨®mago. ¡ªAqu¨ª es donde quiero ver si puedes controlar tu poder. Lucas trago saliva. Porque en lo m¨¢s profundo de su mente. La voz de Magorath resonaba todav¨ªa. <> Y eso era lo que m¨¢s le aterraba. Cap铆tulo 5: El Despertar de la Exensia El sal¨®n de Resonancia estaba envuelto en un silencio absoluto. Lucas se encontraba en el centro del c¨ªrculo de s¨ªmbolos brillantes. Las paredes de piedra reflejaban la tenue luz de las inscripciones, d¨¢ndole al lugar una sensaci¨®n m¨ªstica y antigua. Frente a ¨¦l, Thiago esperaba con los brazos cruzados. Arriba, en un palco de piedra con barandas talladas, Matias y Grace observaban la escena con inter¨¦s. Lucas respir¨® hondo. ¡ªBien, vamos a intentarlo¡ªDijo Thiago con calma¡ªCierra los ojos y conc¨¦ntrate. Lucas obedeci¨®. Intent¨® recordar lo que hab¨ªa sentido en su pelea contra Thiago. Esa fuerza dentro de ¨¦l¡­ la explosi¨®n de energ¨ªa negra y dorada. Trat¨® de alcanzarla. De atraerla. De forzarla a salir. Nada. La frustraci¨®n creci¨® en su pecho. Volvi¨® a intentarlo. Se enfoc¨® en su respiraci¨®n, en el cosquilleo en su piel. Pero nada sucedi¨®. Lucas abri¨® los ojos, con los pu?os apretados y los dientes tensos. ¡ªNo funciona¡ªMurmur¨®. Desde el palco, Matias resopl¨®. ¡ªEra algo obvio. Si no puedes ni despertar tu Exensia en calma, ?C¨®mo esperas usarla en combate? Grace le dio un combate. ¡ªNo lo ayudes tanto, Matias, se va a motivar m¨¢s. Lucas los mir¨® con el ce?o fruncido, pero antes de poder responder, Thiago dio un paso adelante. ¡ªTranquilo. Era lo esperado. Lucas lo mir¨® con incredulidad. ¡ª?Esperado? Thiago sonri¨®. ¡ªNo es tan f¨¢cil como apretar los ojos y desear que la energ¨ªa fluya. D¨¦jame explicarte c¨®mo funciona. Thiago levant¨® la mano derecha. El aire del alrededor parec¨ªa vibrar. En un instante, una corriente de energ¨ªa azul rode¨® su cuerpo, formando un aura densa y estable. Lucas observ¨® con asombro c¨®mo la Exensia de Thiago flu¨ªa con naturalidad, como si fuera parte de ¨¦l. ¡ªLa Exensia¡ªComenz¨® Thiago¡ªes la manifestaci¨®n de la energ¨ªa vital en su estado m¨¢s puro. If you come across this story on Amazon, it''s taken without permission from the author. Report it. El aura azul se confes¨® en su palma, tomando la forma de una esfera luminosa. ¡ªNo es solo la fuerza bruta. No lo activamos con la mente, sino con el cuerpo, la emoci¨®n y la voluntad. Lucas observ¨® con detenimiento. ¡ªPero¡­ yo la use antes. ?Por qu¨¦ no puedo? Thiago cerr¨® la mano y la esfera de Exensia desapareci¨®. ¡ªPorque la primera vez, no lo hiciste por control, sino por instinto puro. Lucas frunci¨® el ce?o. ¡ªEntonces¡­ ?C¨®mo se activa? Thiago sonri¨® levemente. ¡ªCada persona tiene una forma propia de canalizarla. Algunos necesitan calma, otros furia. Depende de qui¨¦n eres y qu¨¦ cargas dentro de ti. Desde el palco, Grace hizo un comentario en tono relajado. ¡ªEs por eso que cada Exensia es diferente. Lucas mir¨® sus manos. ¨¦l sab¨ªa que ten¨ªa el poder dentro de s¨ª. Solo deb¨ªa encontrar el c¨®mo sacarlo. [...] Lucas cerr¨® los ojos nuevamente. Se enfoc¨® en su respiraci¨®n. En su interior. En el fuego que sinti¨® en la pelea. Esta vez¡­ algo se agit¨® dentro de ¨¦l. Un leve cosquilleo en su pecho. Una chispa parec¨ªa querer encenderlo. Lucas exhalo. El aire alrededor del c¨ªrculo de Resonancia parec¨ªa cambiar. Y entonces¡­ El mundo se quebr¨®. Lucas sinti¨® un golpe en su cabeza, como si alguien hubiese puesto una mano dentro de su mente y se lo hubiera apretado con mucha fuerza. Sus ojos se abrieron. Pero no eran sus ojos. Eran dos pozos de lava con un brillo carmes¨ª. Marcas negras aparecieron en su rostro. Dos l¨ªneas descendieron desde sus ojos hasta su mand¨ªbula. Otras marcas se extendieron por su cuello, como unas grietas oscurecidas. Y sus venas se marcaron, brillando con un rojo opaco. El aire de la sala se volvi¨® espeso. Thiago se puso tenso inmediatamente. Desde el palco, Grace se inclin¨® hacia delante, con los ojos muy abiertos. ¡ªProfesor¡­ ?eso es lo que creemos? Matias no dijo nada. Solo se puso en guardia. Lucas no era Lucas. Una sonrisa cruel se dibuj¨® en su rostro. ¡ªCurioso¡­¡ªsu voz son¨® diferente, m¨¢s grave, m¨¢s profunda¡ªEste mocoso tiene potencial. Thiago no dud¨®. Extendi¨® su mano y una rafaga de Exensia explot¨® en direcci¨®n a Lucas. Pero Lucas¡­ o lo que fuera lo que lo controlaba en ese momento¡­ Bloqueo el ataque con una sola mano. Thiago dio un paso atr¨¢s. Lucas lo mir¨® con una sonrisa retorcida. ¡ª?As¨ª es como tratas a tus disc¨ªpulos? Que decepci¨®n. Y entonces, se movi¨®. Lucas desapareci¨® en un parpadeo y apareci¨® frente a Thiago en un momento. Lanz¨® un golpe envuelto en una Exensia oscura y carmes¨ª. Thiago levant¨® una barrera en el ¨²ltimo segundo. ?Boom! El impacto hizo que el suelo del Sal¨®n de Resonancia se fracturara. Thiago sinti¨® la fuerza en el golpe. No era Lucas. Era Magorath. Pero¡­ ?como? Lucas no pod¨ªa haber cedido su cuerpo voluntariamente. Eso significaba que Magorath ten¨ªa una conexi¨®n m¨¢s profunda con Lucas de lo que pensaba. Thiago no pod¨ªa dejar que esto contin¨²e. Sin perder tiempo, liber¨® una onda de Exensia azul con fuerza, empujando a Lucas hacia atr¨¢s. El cuerpo de Lucas se sacudi¨® violentamente. Las marcas de su cara se desvanecieron. Lucas cay¨® de rodillas al suelo. Su respiraci¨®n era agitada. El aura oscura y carmes¨ª se disip¨®. Y cuando levant¨® la mirada¡­ Era ¨¦l mismo otra vez. Pero algo cambi¨®. Cuando levanto la mano¡­ Su cuerpo se envolvi¨® en una energ¨ªa negra y dorada. Esta vez¡­ no se sent¨ªa ajena. Esta vez¡­ no se sent¨ªa fuera de control. Lucas hab¨ªa despertado su Exensia. Pero lo hab¨ªa hecho despu¨¦s de que Magorath tomara su cuerpo. Cap铆tulo 6: La Caza del Demogron Dos d¨ªas despu¨¦s. El Templo Mahara estaba envuelto en un silencio absoluto. Hab¨ªan pasado dos d¨ªas desde que Magorath tom¨® el cuerpo de Lucas en el sal¨®n de Resonancia. Durante ese tiempo, Thiago no mencion¨® ni una palabra de lo ocurrido. Lucas tampoco pregunt¨®. Pero en lo profundo de su mente¡­ sab¨ªa que algo en ¨¦l hab¨ªa cambiado. Ya no escuchaba la voz de Magorath con claridad, pero sent¨ªa su presencia latente. Como si estuviera esperando el momento adecuado para hablar nuevamente. Sin embargo, Lucas no pod¨ªa quedarse con el miedo. Ten¨ªa que controlar su poder desconocido. Y por eso, en ese momento, estaba entrenando con Thiago nuevamente en el sal¨®n de Resonancia. [...] Lucas estaba meditando en el centro del c¨ªrculo de inscripciones, tratando de estabilizar su Exensia. A su alrededor, la energ¨ªa negra y dorada se arremolinaba, pero era inestable, vibrante, como si no terminara de obedecerlo. Thiago, con los brazos cruzados y atento por si Magorath vuelve, lo observaba en silencio. ¡ªControla tu respiraci¨®n¡ªOrden¨®. Lucas frunci¨® el ce?o y exhal¨® lentamente. Intento canalizar su Exensia con calma. Sentirla en su interior. Dominarla. Pero cuando pens¨® que lo estaba logrando, su aura se desvaneci¨® al instante. Lucas se tir¨® al suelo y resopl¨® con frustraci¨®n. Thiago suspiro. ¡ªNo se trata de fuerza bruta, Lucas. La Exensia es como un r¨ªo. Si intentas obligarlo a seguir un solo camino, se desbordar¨¢. Lucas se sent¨®, agarrandose la cabeza del cansancio. ¡ªEs lo que intento. ¡ªNo. Lo est¨¢s forzando. Thiago extendi¨® su mano y, al instante, su Exensia azul lo rode¨® con fluidez y precisi¨®n perfecta. ¡ªTu Exensia no es un arma que simplemente enciendes. Es una extensi¨®n de ti. Lucas intent¨® concentrarse nuevamente. Pero antes de que lo pueda hacer nuevamente¡­ La puerta del sal¨®n se abri¨® de golpe. Un hechicero del templo entr¨® apresurado. ¡ª?Profesor Thiago! Matias y Grace llegaron a la misi¨®n. Pero algo sali¨® mal. [...] Horas antes. Matias y Grace caminaban por las calles de un pueblo al sur del Templo Mahara. El cielo estaba nublado, cubriendo la zona con una peque?a leve neblina. ¡ªNo puedo creer que el profesor Thiago nos haya mandado a esta misi¨®n sin Lucas¡ªDijo Grace, cruz¨¢ndose de brazos. Unauthorized usage: this narrative is on Amazon without the author''s consent. Report any sightings. Matias caminaba con las manos en los bolsillos, mirando el camino sin expresiones innecesarias. ¡ªLucas no est¨¢ listo¡ªRespondi¨® sin emoci¨®n. Grace gir¨® los ojos. ¡ªAun as¨ª. pudimos haber esperado. ¡ªSer¨ªa una p¨¦rdida de tiempo. Grace suspiro, pero no discuti¨® m¨¢s. Se detuvieron en frente de una taberna. Dos personas los esperan: Un anciano nervioso y un hombre con una escopeta en la mano. ¡ªUstedes deben ser los hechiceros. Matias simplemente asinti¨®. ¡ªD¨ªganos que paso. El anciano trag¨® saliva. ¡ªEl demonio de la monta?a¡­ apareci¨® hace dos noches. Ya se ha llevado a dos personas del pueblo. Gace se inclin¨® hacia Matias. ¡ªDefinitivamente suena a Demogron. Matias asinti¨®. ¡ªNosotros nos encargamos. El anciano parec¨ªa aliviado y aterrorizado al mismo tiempo. El hombre de la escopeta les se?al¨® el camino. ¡ªSuban por la colina, ah¨ª hay una vieja mina. Si sigue con la rutina, atacar¨¢ esta noche. Matias y Grace se miraron y comenzaron a caminar sin dudarlo. [...] La mina era oscura y h¨²meda. El sonido del viento se filtraba por las grietas de la monta?a, generando un eco extra?o. Matias caminaba adelante, atento a cada sombra. Grace iba detr¨¢s, con una leve sonrisa. ¡ªEsto me recuerda a la vez que nos mandaron a cazar a aquel Demogron de categor¨ªa 2. ¡ªEse era m¨¢s f¨¢cil¡ªRespondi¨® Matias. ¡ªLo dices porque lo mataste de un solo golpe. Matias no dijo nada, pero una leve sonrisa se form¨® en su cara. Grace lo not¨® y ri¨® entre dientes. ¡ªSab¨ªa que te hab¨ªa gustado. ¡ªNo fue dif¨ªcil. Pero justo en ese momento¡­ Un ruido los alert¨®. Matias levant¨® una mano y ambos se detuvieron. El silencio se hizo m¨¢s profundo. Y entonces¡­ Algo rugi¨® desde lo profundo de la mina. Matias gir¨® sobre sus talones. Pero fue demasiado tarde. El Demogron de Categor¨ªa 1 salt¨® desde las sombras con una velocidad monstruosa. Matias logr¨® esquivarlo por cent¨ªmetros. El suelo se quebr¨® bajo el impacto del Demogron. Grace salt¨® hacia atr¨¢s, liberando su Exensia verde de inmediato. ¡ª?Eso fue r¨¢pido! Matias se recuper¨® y se puso en guardia, activando su Exensia p¨²rpura. Frente a ellos, la criatura se par¨® sobre sus patas traseras. Era enorme. Su piel estaba cubierta de escamas oscuras. Sus ojos brillaban con un rojo hambriento. Sus garras goteaban un l¨ªquido negro y espeso. Y en el suelo, donde hab¨ªa aterrizado, la piedra estaba corro¨ªda. ¡ªVeneno¡­¡ªSusurro Matias. Grace apret¨® los dientes. ¡ªGenial. Como si no fuera lo suficientemente aterrador. El Demogron los mir¨®. Y se lanz¨® hacia ellos sin aviso. Grace logr¨® saltar hacia atr¨¢s justo a tiempo. Pero Matias no reaccion¨® a tiempo y fue lanzado hacia las paredes de piedra de la mina. ¡ª?Matias!¡ªGrace intent¨® reaccionar, pero el Demogron giro su mirada hacia ella y rugi¨® con fuerza. Grace se qued¨® paralizada por el fuerte rugido y no pod¨ªa moverse ni defenderse. El Demogron se lanz¨® hacia ella con sus garras con veneno. Grace cerr¨® los ojos, esperando a que las garras le corten. Pero el golpe no lleg¨®. Cuando Grace abri¨® los ojos, el Demogron estaba siendo empujado hacia atr¨¢s con una leve cortadura en su brazo. Grace mir¨® en frente suyo. Ah¨ª estaba Lucas, sosteniendo una espada envuelta en Exensia negra y dorada. ¡ª?Llegue tarde?¡ªLe pregunto a Grace d¨¢ndose vuelta. Thiago lo hab¨ªa enviado a ayudar. Y, como no pod¨ªa usar a¨²n su Exensia en su m¨¢xima precisi¨®n, le dio una espada de energ¨ªa para combatir. Matias se puso de pie, con una cortadura chica en su brazo derecho, respirando un poco agitado. ¡ª?Desde cu¨¢ndo usas armas?¡ªLe pregunt¨® Matias con una leve sonrisa. Lucas envaino su espada y se llev¨® la mano a la cabeza, sonriendo. ¡ªDesde que no puedo usar mi Exensia con precisi¨®n. Grace sonri¨®. ¡ªAl menos llegaste a tiempo. Los tres miraron al Demogron, que se incorporaba lentamente. Lucas dio un paso adelante. ¡ªSupongo que ahora es un tres contra uno. Matias cruji¨® los rodillos. ¡ªEntonces, acabemos con esto r¨¢pido¡ªDijo, mientras su Exensia p¨²rpura lo rodeaba. Grace sonri¨® con confianza. ¡ª?Alguien tiene un plan¡ªPregunt¨®, mientras su Exensia verde la rodeaba. Lucas desenvaino la espada, rode¨¢ndola con Exensia negra y dorada. ¡ªSi. Matar al Demogron. Cap铆tulo 7: El Instinto de un Hechicero El rugido del Demogron sacudi¨® la cueva, lanzando polvo y fragmentos de roca en todas direcciones. Matias y Grace estaban listos para pelear. Pero, Lucas no lo estaba. Sosten¨ªa la espada cubierta de Exensia negra y dorada, pero era torpe con ella. Le resultaba inc¨®modo el peso, lo cual le dificulta hacer movimientos h¨¢biles. Nunca hab¨ªa peleado con un arma antes. Mientras el titubeaba, Matias y Grace entraron en acci¨®n. Matias se mov¨ªa con precisi¨®n quir¨²rgica. Usaba su Exensia p¨²rpura de manera calculadora, buscando golpear puntos estrat¨¦gicos en el cuerpo del Demogron con r¨¢fagas de energ¨ªa cortas y certeras. En cambio Grace, era bastante veloz y flexible. No intentaba da?ar directamente al enemigo, sino distraerlo, atacando desde la distancia con rafagas de Exensia verde y movi¨¦ndo sin descanso. Lucas no ten¨ªa estilo. El Demogron gru?o y atac¨® con brutalidad. Lucas intent¨® reaccionar, pero el agarre de la espada fue bastante d¨¦bil. La criatura desvi¨® el filo con una de sus garras y embisti¨® a Lucas de lleno en el est¨®mago. ¡ª?Lucas!¡ªGrito Grace, lanzando una onda de Exensia para hacer retroceder al monstruo. Lucas cay¨® de rodillas, tosiendo sangre. Era un in¨²til en la batalla. Intent¨® levantarse, pero la pelea se volvi¨® peor. El Demogron se gir¨® y con una velocidad inhumana, golpe¨® brutalmente a Matias. ?Boom! Matias sali¨® disparado contra una pared de roca y cay¨® semi inconsciente. ¡ª?Matias!¡ªGrito Grace, pero el Demogron ya estaba sobre ella. ?Crack! Un solo golpe bast¨® para hacerla volar e impactar contra unas rocas, dej¨¢ndola inconsciente. Lucas vio como sus dos compa?eros ca¨ªan¡­ y se qued¨® solo. El miedo lo paraliz¨®. El Demogron lo mir¨® con sus ojos rojos y avanz¨® lentamente, disfrutando el momento. Lucas apret¨® los dientes. Siempre hab¨ªa sido el m¨¢s d¨¦bil. Siempre depende de otros. Pero algo dentro de ¨¦l se encendi¨®. Matias peleaba con precisi¨®n, Grace peleaba con agilidad y el Demogron era brutalidad pura.Pero, ?Y el? Lucas cerr¨® los ojos un segundo¡­ y dej¨® de pensar, La Exensia negra y dorada lo envolvi¨®. Y cuando abri¨® los ojos, su cuerpo se estaba moviendo solo. [...] El Demogron rugi¨® y se lanz¨® sobre ¨¦l con las garras listas para despedazarlo. Love this novel? Read it on Royal Road to ensure the author gets credit. Lucas lo esquiva inclinando instintivamente el cuerpo, sin pensarlo, sin dudarlo. Sinti¨® el aire moverse a su alrededor. Logr¨® sentir el peligro antes de que llegara. El monstruo gir¨® con un coletazo devastador. Lucas salt¨® hacia atr¨¢s en el momento exacto. La espada ya no le pesaba. Era como una extensi¨®n de su cuerpo. El Demogron atac¨® nuevamente. Lucas se dej¨® guiar por su instinto. No bloqueo como hac¨ªa antes. No contraataco como Matias y no mantuvo la distancia como Grace. Simplemente, dej¨® que la pelea lo guiara. El Demogron atac¨® por la izquierda. Lucas gir¨® en el ¨²ltimo instante. El Demogron rugi¨® y lanz¨® una segunda embestida. Lucas desliz¨® su espada en un corte ascendente sin esfuerzo alguno. ?Shrrk! La hoja atraves¨® el brazo del monstruo. El rugido del Demogron sacudi¨® toda la cueva. Pero Lucas no se detuvo. Salto sobre el monstruo, deslizando la espada con un corte diagonal perfecto. ?Splash! La sangre negra cay¨® sobre ¨¦l. Lucas aterriz¨® y gir¨® sobre su propio eje, aprovechando la inercia del movimiento. El Demogron rugi¨® de dolor, pero Lucas ya no estaba ah¨ª. Lucas canaliz¨® su Exensia en la espada. Un resplandor negro y dorado ilumino toda la cueva. ¡ªNo dependas de la fuerza. No dependas de la velocidad. ?D¨¦jate guiar por tus instintos en la pelea! Cort¨® de un solo tajo. El Demogron se qued¨® paralizado. Y luego¡­ se desplom¨®, ya muerto. Lucas mantuvo la espada al frente, su respiraci¨®n era agitada. Lo hab¨ªa logrado. Pero cuando mir¨® sus manos¡­ la Exensia negra y dorada a¨²n lo rodeaba. No se desvanec¨ªa. [...] Matias abri¨® los ojos con dificultad. Su cabeza daba vueltas y su visi¨®n estaba borrosa. Apenas pudo levantar la mirada cuando vio a Lucas pelear. ¡ª?Que¡­?¡ªSusurro. Vio como Lucas se mov¨ªa sin esfuerzo, esquivando los ataques del Demogron con fluidez. No estaba bloqueando. No estaba atacando de manera agresiva y/o estrat¨¦gica. Se estaba adaptando. Matias observ¨® como Lucas cortaba al Demogron sin problemas y con una precisi¨®n mortal. Y entonces, el monstruo cay¨®. Lucas bajo la espada con la respiraci¨®n entrecortada. Matias se apoy¨® sobre una roca y lo mir¨® con asombro. ¡ªNo peleaste como yo o como Grace. T¨² te moviste como un depredador. Lucas volteo, sorprendido. ¡ªah, Matias, ?Est¨¢s bien?¡ªPregunto preocupado y con un poco de asombro¡ª?C¨®mo sabes eso? Matias se puso de pie, con una leve sonrisa. ¡ªPorque te vi. Esquivaste antes de pensar. Atacaste con una fluidez que no usa t¨¦cnica, sino instinto puro. Grace se despert¨® y se frot¨® la cabeza. ¡ª?Lucas¡­ lo hiciste? Lucas asinti¨®. Grace sonri¨®. ¡ªEntonces oficialmente me das miedo. Lucas resopl¨®. ¡ªNi yo s¨¦ c¨®mo lo he hecho. [...] El camino al Templo Mahara estuvo envuelto de preguntas. Lucas no pod¨ªa dejar de sentir su Exensia en su cuerpo. A¨²n no la entend¨ªa. Cuando llegaron al Templo, Thiago los estaba esperando. Lucas sinti¨® un escalofr¨ªo. La expresi¨®n de Thiago no era de orgullo ni de alivio alguno. Era de preocupaci¨®n. ¡ªBien hecho. Derrotaron al Demogron. Matias cruz¨® los brazos. ¡ªLucas lo venci¨®. Logr¨® controlar su Exensia durante la batalla. Thiago observ¨® a Lucas en silencio. ¡ªSab¨ªa que este d¨ªa llegar¨ªa. Lucas frunci¨® el ce?o. ¡ª?De qu¨¦ hablas? Thiago exhalo ¡ªEs hora que conozcas la verdad sobre tu pasado. Lucas sinti¨® que el aire se volv¨ªa m¨¢s pesado. Thiago lo mir¨® fijamente. ¡ªLucas¡­ t¨² no eres un humano com¨²n y corriente. Lucas sinti¨® que el mundo se deten¨ªa. ¡ª?Qu¨¦? ?De qu¨¦ hablas? Thiago suspiro. ¡ªEres el ¨²ltimo descendiente de la sangre de Magorath. Cap铆tulo 8: Un Linaje Maldito El silencio se volvi¨® insoportable. Lucas sent¨ªa su cuerpo fr¨ªo, como si el mismo aire lo estuviera aplastando. Matias lo miraba con una expresi¨®n dura, sus ojos oscuros analizaron cada reacci¨®n de Lucas. Grace parec¨ªa la que menos desconfiaba de Lucas, pero su mirada mostraba una duda clara. Thiago se mantuvo impasible. ¡ªLucas¡­¡ªMurmur¨® Grace, pero no supo qu¨¦ decir. Lucas intentaba procesar lo que acababa de escuchar. ¡°Eres descendiente de Magorath.¡± Eso no ten¨ªa sentido. El no pod¨ªa serlo. No era un monstruo. ¡ªNo puede ser cierto¡­¡ªSusurr¨®. Thiago no apart¨® la mirada. ¡ªNo lo digo para asustarte¡ªDijo con firmeza¡ªLo digo porque es la verdad, y debes de saberla. ¡ªPor eso tu Exensia es diferente¡ªDijo Matias. Lucas apret¨® los dientes. Y entonces, la voz volvi¨®. <> Lucas contuvo la respiraci¨®n. <> Lucas sinti¨® un escalofr¨ªo en la nuca. Era Magorath. Estaba ah¨ª. Dentro de ¨¦l. Observando lo que pasaba. <> Magorath desbordaba una sonrisa siniestra. Lucas cerr¨® los ojos con fuerza. ?sal de mi cabeza idiota! Cuando abri¨® los ojos, Matias lo observaba fijamente. Lucas evit¨® su mirada. Thiago exhal¨® con calma. ¡ªVengan. Es hora de que conozcan la verdad. [...] Thiago los llev¨® a trav¨¦s de los pasillos del Templo Mahara, hasta que llegaron a una puerta de piedra tallada con s¨ªmbolos antiguos. Lucas sinti¨® una presi¨®n en su pecho. Thiago levant¨® la mano, las inscripciones se iluminaron con un color dorado y con un sonido profundo, la puerta se abri¨®. Dentro hab¨ªa una sala iluminada por antorchas. Lo que ocultaba esa sala eran pergaminos y libros antiguos. Pero lo que llam¨® la atenci¨®n de los chicos, fue un gran muro de piedra sobre la mesa. En ella hab¨ªa una figura impotente. Unauthorized usage: this tale is on Amazon without the author''s consent. Report any sightings. Un hombre de cabellera oscura, cubierto con una t¨²nica de hechicero. A su alrededor, una energ¨ªa oscura parece devorarlo. Y sobre su cabeza¡­. Una corona maldita. Lucas se qued¨® sin aliento. ¡ªMagorath¡­¡ªSusurr¨®. [...] ¡ªEscuchen con atenci¨®n¡ªDijo Thiago mientras se volteaba hacia los chicos.¡ªEste es el verdadero origen de Magorath. Thiago se?al¨® el mural. ¡ªHace siglos, Magorath no era un demonio. Era el hechicero m¨¢s fuerte de su ¨¦poca. Grace lo mir¨® confundida. ¡ª?Un hechicero? ?C¨®mo lleg¨® a convertirse en esa cosa? ¡ªPor la misma raz¨®n por la que la mayor¨ªa termina cayendo en el lado oscuro¡ªThiago hizo una pausa¡ªFue corrompido. Lucas sinti¨® un escalofr¨ªo. ¡ª?Por qui¨¦n? Thiago se?al¨® la otra parte del mural. A la izquierda de Magorath, hab¨ªa una silueta de otra persona. Una figura encapuchada, con las manos levantadas como si estuviera manipulando algo. ¡ªPor un brujo¡ªDijo Thiago¡ªSu nombre fue borrado de la historia. Pero se conoce que lo llamaban ¡°El Susurrador.¡± Los chicos se miraron, confundidos. ¡ª?El Susurrador?¡ªPregunt¨® Grace. ¡ªLo llamaban as¨ª debido a que no atacaba a sus v¨ªctimas. Lucas sinti¨® un nudo en su est¨®mago. ¡ªEntonces¡­ ?qu¨¦ hac¨ªa?¡ªPregunt¨® Lucas, a¨²n confundido. Thiago se gir¨® hacia ¨¦l. ¡ªLas convenc¨ªa de que se destruyeran solos. El aire se volvi¨® denso. ¡ªEl Susurrador se acerc¨® a Magorath en uno de sus momentos de debilidad¡ªContinu¨® Thiago¡ªLe habl¨® de un poder prohibido que multiplica su poder y lo ayudar¨ªa a acabar con los Demogrons de una vez por todas. Lucas apret¨® sus pu?os. ¡ª?Magorath acept¨® de inmediato? Thiago suspir¨®. ¡ªNo, Magorath no se dej¨® influenciar en ese momento por el Susurrador. Pero el brujo le plante¨® la duda en su mente. Matias cruz¨® los brazos. ¡ªDejame adivinar. Con el tiempo, Magorath dejo de ver esto como una trampa¡­ y lo empez¨® a ver como la opci¨®n m¨¢s viable. Thiago asinti¨®. ¡ªAs¨ª es. Finalmente, cedi¨®. Lucas sinti¨® una presi¨®n en el pecho. Grace se cruz¨® de brazos y se apoy¨® en una estanter¨ªa. ¡ªPero hab¨ªa un precio, ?verdad? Thiago la mir¨® directamente. ¡ªSi. Ese inmenso poder no era gratuito. Lucas trag¨® saliva. ¡ª?Cu¨¢l era el precio? Thiago hizo una pausa antes de responder. ¡ªA cambio de ese poder, Magorath, de apoco, fue entregando su humanidad¡ªThiago continu¨® serio¡ªFue perdiendo su esencia como hechicero. Su Exensia cambio. Su cuerpo cambi¨®. Lucas sinti¨® que un escalofr¨ªo subi¨® por su espalda. ¡ªY cuando se dio cuenta, ya no era un hombre. Thiago se?al¨® el mural. ¡ªSe hab¨ªa convertido en un demonio sin sentimientos. Se convirti¨® en el Rey de los Demogron. Lucas quiso decir algo, pero antes de que hablara¡­ <> La voz de Magorath reson¨® en su mente. Matias lo mir¨®. Pero esta vez¡­ su mirada no ocultaba su desconfianza en Lucas. [...] Lucas se mir¨® las manos. No era como Magorath. No quer¨ªa terminar como ¨¦l. Thiago lo mir¨® con seriedad. ¡ªNecesitamos saber si puedes controlar tu Exensia. Lucas lo mir¨® serio. ¡ª?Qu¨¦ quieres decir? Thiago hizo una pausa. ¡ªEscucha, Lucas¡­¡ªEmpez¨® Thiago¡ªEn este templo tenemos la orden de asesinar a cualquier descendiente de Magorath si se llegara a descontrolar y no logra controlar su Exensia. Los chicos miraron a Thiago, incr¨¦dulos por lo que acaban de escuchar. ¡ªEspera¡ªDijo Matias¡ª?Piensas matar a Lucas por ser descendiente de Magorath? Thiago exhalo. ¡ªSe que es algo que no se toma a la ligera, Lucas¡ªThiago lo mir¨® fijamente¡ªPor eso necesitamos saber si puedes controlar tu Exensia sin liberar a Magorath. Lucas, que estaba en shock por lo que estaba escuchando, habl¨®. ¡ªEntiendo¡ªDijo Lucas¡ªVayamos a la sala de Resonancia. Thiago se volte¨® y abri¨® la puerta. ¡ªUna cosa m¨¢s¡ªDijo Lucas¡ª?Qu¨¦ pasar¨¢ si logro controlar mi Exensia? Thiago gir¨® levemente su cabeza. ¡ªSi eso llegara a pasar, nos dar¨ªa bastante tiempo de entrenar para¡­ Thiago hizo una breve pausa. ¡ª?Para qu¨¦?¡ªPregunto Grace. Thiago empezo a caminar lentamente. ¡ªPara la futura Guerra de Mundos. La cual decidir¨¢ qui¨¦n gobernar¨¢ esta dimensi¨®n. Cap铆tulo 9: El Asedio al Templo Mahara (Parte 1) El aire de la Sala de Resonancia vibraba con energ¨ªa pura. Lucas estaba meditando en el centro del c¨ªrculo de inscripciones antiguas, con los ojos cerrados y sintiendo su Exensia. Esta vez era diferente. No la forzaba, no la empujaba, simplemente la dejaba fluir. El aura negra y dorada comenz¨® a expandirse lentamente a su alrededor. Matias lo observ¨®, con un poco de impresi¨®n. ¡ªLo est¨¢ logrando¡­ Lucas estir¨® su mano y la energ¨ªa se condens¨® en su palma, tomando la forma de un n¨²cleo vibrante. Por primera vez, Lucas sent¨ªa que pod¨ªa tener el control. Pero justo cuando estaba por canalizar la Exensia por completo¡­ Una explosi¨®n sacudi¨® el Templo Mahara. La onda expansiva destruy¨® parte del techo y las paredes se resquebrajaron como un vidrio fr¨¢gil. Lucas perdi¨® la concentraci¨®n y su Exensia se desestabiliz¨®. El ataque al Templo Mahara hab¨ªa comenzado. [...] La Sala de Resonancia tembl¨® mientras el polvo se disipaba. Desde los escombros, criaturas con cuerpos deformes, ojos brillantes y dientes afilados hacen su aparici¨®n. Los Demogrones. Lucas se tambale¨® hacia atr¨¢s, con su respiraci¨®n agitada. Dos Demogrones de Categoria 2 rugieron al un¨ªsono, con sus garras rezumando un l¨ªquido espeso y venenoso. Pero lo peor no hab¨ªa llegado. El suelo se parti¨® en dos, y desde las sombras, una figura emergi¨®. Un Demogron de Categor¨ªa Especial. Su piel carmes¨ª parec¨ªa estar en llamas, su musculatura era como el de una persona com¨²n que est¨¢ hace un a?o en el gimnasio. Thiago reconoci¨® al Demogron al instante. ¡ªTrikor. El Demogron lo mir¨® con una sonrisa cruel. ¡ªEs un honor volver a enfrentarme a ti, Thiago¡ªDijo con una voz grave y distorsionada. Thiago dio un paso adelante y su Exensia azul estall¨® como un rel¨¢mpago. ¡ªTu no eres un honor. Eres un estorbo. This text was taken from Royal Road. Help the author by reading the original version there. La batalla en el Templo Mahara¡­ acaba de comenzar. [...] Trikor despareci¨® en un parpadeo, movi¨¦ndose a una velocidad inhumana. Thiago levant¨® una barrera de Exensia azul antes del impacto, pero fue tan brutal que el suelo se quebr¨® bajo sus pies. Thiago retrocedi¨® varios metros, pero mantuvo el equilibrio. ¡ªInteresante¡­ se hizo m¨¢s fuerte desde hace un a?o, en aquella noche¡­¡ªSusurr¨® Thiago, con la vista fija en Trikor. Trikor salto hacia lo que quedaba de techo y rebotaba entre las paredes como una sombra antes de caer con una fuerza devastadora. Thiago gir¨® en el ¨²ltimo momento, esquivando el golpe y descargando una explosi¨®n de Exensia en su rostro. Trikor sali¨® volando contra una columna, pero se recuper¨® de inmediato. ¡ªVas a tener que hacerlo mejor si no quieres terminar como tu amiguito, ja ja ja. Trikor dec¨ªa eso mientras su Exensia corrupta lo rodeaba. Thiago frunci¨® el ce?o, enojado. ¡ªNo te atrevas a hablar de ¨¦l. Thiago era rodeado por su Exensia azul, listo para pelear. [...] En otro lugar, Dos Demogrones rugieron y cargaron hacia Matias y Grace con una gran velocidad. Matias no se movi¨®, se qued¨® quieto. Analiz¨® cada paso, cada tensi¨®n en sus m¨²sculos deformes. Cuando el primer Demogron intent¨® atacar, Matias inclin¨® su cuerpo milim¨¦tricamente hacia la derecha y esquiv¨® el golpe. Su mano envuelta en Exensia p¨²rpura impact¨® directamente en el cuello de la criatura. Matias no peleaba con fuerza bruta. No peleaba con velocidad. ¨¦l peleaba con precisi¨®n absoluta. El Demogron chill¨® y retrocedi¨®. Matias se movi¨® r¨¢pidamente detr¨¢s del monstruo. Tres golpes precisos a los puntos debiles¡­ y la criatura cay¨® de rodillas. Grace, por su parte, manten¨ªa al otro Demogron a raya con r¨¢fagas de Exensia verde. Pero la bestia se regeneraba demasiado r¨¢pido. ¡ªMatias, ?necesito una distracci¨®n! Matias mir¨® a su enemigo debilitado y dio un salto mortal hacia atr¨¢s, aterrizando junto a Grace. Juntos, combinaron su Exensia. Matias lo mantuvo inmovilizado¡­ Grace dispar¨® una r¨¢faga concentrada directamente en su n¨²cleo. ?Boom! El Demogron explot¨® en una lluvia de ceniza. ¡ªUno menos¡­¡ªSusurr¨® Grace, mirando al otro Demogron reincorporarse y curando sus heridas. [...] Lucas segu¨ªa apartado de la pelea, intentando recuperar la estabilidad de su Exensia para poder ayudar. Pero no tuvo tiempo. De repente, siente un golpe en su rostro, mandandolo a volar contra una pared. Lucas tosi¨® con dificultad. ¡ª?Qu¨¦ mierd¡­? No lleg¨® a terminar la frase cuando otro golpe llega e impacta en su abdomen. Lucas cae de rodillas, escupiendo sangre. ¡ªVaya¡­ El descendiente del Rey Magorath es una decepci¨®n total. Una voz semi corrompida se burl¨® de Lucas. Lucas levant¨® la vista y vio a otro Demogron. Pero este era de Categor¨ªa Especial. Su cuerpo era negro, como una sombra viviente, con runas carmes¨ª brillando en su piel. ¡ª?Qui¨¦n eres? ?Y para que estas aqu¨ª?¡ªPregunt¨® Lucas con dificultad. ¡ªOh, perd¨®n por mi falta de respeto.¡ªDijo la criatura¡ªMi nombre es Haraki y estoy aqu¨ª para liberar al rey Magorath. Haraki desbordaba una sonrisa de oreja a oreja. Lucas se puso de pie, aun con dolor en el abdomen. ¡ªEso no te lo permitir¨¦¡ªDijo Lucas, desenvainando su espada con Exensia negra y dorada¡ªAunque no tenga mucha pr¨¢ctica en el combate con la espada, te matare con ella. Haraki mostr¨® una risa, emocionado por la batalla. ¡ªBien, descendiente de Magorath, veamos de qu¨¦ est¨¢s hecho. Lucas y Haraki se posicionaron para luchar. Lucas pens¨® <> Cap铆tulo 10: El Asedio al Templo Mahara (Parte 2) El Templo Mahara temblaba. Las paredes estaban cubiertas de grietas. El suelo, destruido, el fuego consum¨ªa las antiguas inscripciones en piedra y los rugidos de los Demogrones resonaban por todos lados como un eco de muerte. Los hechiceros que estaban en el Templo lo proteg¨ªan con todo lo que ten¨ªan, pero eso no iba a ser suficiente, la horda enemiga parec¨ªa ser infinita. En medio de todo ese caos infinito, cuatro figuras se alzaban en combate, cada uno con su respectiva misi¨®n, matar al enemigo. Lucas Vs. Haraki. Thiago Vs. Trikor. Matias y Grace Vs. Demogrones de Categoria 2. Cada uno peleaba por proteger su vida y al Templo. [...] Ola de Demogrons, zona Oeste del Templo Mahara. Matias y Grace se encargaban del frente, batallando contra una oleada de Demogrones de Categor¨ªa 2. Eran bestias humanoides, cubiertas de espinas y con ojos brillantes. R¨¢pidas. Feroces. Implacables. Matias se mov¨ªa con precisi¨®n mortal, usando su Exensia p¨²rpura para cortar los puntos d¨¦biles de las criaturas. Grace, m¨¢s ¨¢gil, saltaba entre los escombros, disparando r¨¢fagas de energ¨ªas verdes con cada giro. ¡ªLlevamos tres muertos m¨¢s¡ªDijo Grace, cansada. ¡ª?A¨²n quedan dos m¨¢s!¡ªRespondi¨® Matias, justo antes de hundir su pu?o en el cr¨¢neo de otro Demogron. La criatura se desplom¨® sin vida. El ¨²ltimo monstruo carg¨® hacia ellos con un gran rugido. Matias salt¨® hacia un lado, mientras que Grace le disparaba un rayo de energ¨ªa a la cabeza del Demogron. El monstruo explot¨® en cenizas. Matias y Grace cayeron de rodillas, muy exhaustos. ¡ª?C¨®mo crees que est¨¢ Lucas?¡ªDijo Grace, preocupada por su compa?ero. ¡ªNo lo s¨¦¡ªRespondi¨® Matias¡ªPero lo que s¨¦¡­ es que esto aun no acaba. Ambos chicos miraron hacia el frente, viendo que m¨¢s Demogrones de Categor¨ªa 2 hac¨ªan presencia. ¡ªBien¡ªMatias se levant¨® con dificultad¡ªVamos por ellos. ¡ªNi?os. Tomen. Una voz familiar les habl¨® por las espaldas. ¡ªAh¡­ ?Director Tomas?¡ªDijo Grace, confundida por ver al director ah¨ª. [...] Zona Este del Templo Mahara. El Pasado del m¨¢s fuerte Regresa¡­ Thiago se mov¨ªa r¨¢pido. Su Exensia azul brillaba a su alrededor como rel¨¢mpagos, iluminando su silueta en la oscuridad. Frente a ¨¦l, Trikor, el Demogron de Categor¨ªa Especial, lo esperaba con una sonrisa asesina. ¡ªVaya, mira quien decidi¨® pelear en serio contra mi. El cobarde que no pudo salvarlos. Unlawfully taken from Royal Road, this story should be reported if seen on Amazon. El est¨®mago de Thiago se encogi¨®. ¡ªC¨¢llate. Trikor se rio con burla. ¡ª?Todav¨ªa te duele? ?Todav¨ªa ves sus rostros en tus pesadillas? Thiago sinti¨® un nudo en la garganta. Porque s¨ª. A¨²n los ve¨ªa. [...] Un A?o Atr¨¢s - Las Muertes que cambiaron a Thiago¡­ Las Monta?as de Sangre, ubicadas en el sur de Argentina, estaban cubiertas de nieve. Pero esa noche, la nieve se ti?¨® de rojo. Thiago estaba de rodillas. Sus manos temblaban mientras intentaba moverse. Pero su cuerpo no respond¨ªa. La energ¨ªa oscura que Trikor que le hab¨ªa lanzado lo hab¨ªa dejado paralizado. Y lo peor¡­ Estaba obligado a verlo todo. Frente a ¨¦l, sus dos mejores amigos, Santino e Isabella, estaban rodeados. Ambos jadeaban, heridos. con sus Exensias casi agotadas. ¡ª?Thiago¡­ ay¨²danos!¡ªGrit¨® Isabella, con su voz desesperada. Thiago intent¨® moverse, pero no hac¨ªa efecto alguno. ¡ªNo podr¨¢s salirte de ese hechizo, idiota. Trikor apareci¨® detr¨¢s suyo, con una risa malvada y se le acerc¨® al odio. ¡ªDisfruta el espect¨¢culo, Thiago.¡ªLe susurr¨® Trikor. ¡ªNo¡­ ?Detente! Ya era tarde, Trikor, en un r¨¢pido movimiento se apareci¨® detr¨¢s de Santino. ¡ª?SANTINO!¡ªGrito Thiago, con su voz quebr¨¢ndose. Antes de que Santino reaccione, Trikor le atraves¨® el pecho con su garra carmes¨ª. ¡ª?NOO! La sangre salpic¨® hacia la nieve, ti?¨¦ndose de rojo. Santino cay¨® de rodillas, su boca abierta en un ¨²ltimo suspiro le dijo algo a Thiago. ¡ªIn¡­ int¨¦ntalo¡­ Thiago¡­ Luego de decir esas palabras, Santino cay¨®, sin vida. Thiago vio como la luz de los ojos de Santino desapareci¨®. Trikor no se detuvo. Giro hacia su pr¨®xima v¨ªctima, Isabella. La chica retrocedi¨®, aterrorizada por lo que vio. ¡ªNo¡­ Thiago grit¨® con todas sus fuerzas. ¡ª?ISABELLA. CORRE! Pero fue inutil. Con un movimiento brutal y mortal, Trikor no solo le hundi¨® sus garras en el est¨®mago de la chica, sino que tambi¨¦n, para hacer sufrir m¨¢s a Thiago, le arranc¨® la cabeza a la chica pelirroja. El cuerpo de la chica cay¨® junto al de Santino. Trikor ri¨®. ¡ªMisi¨®n cumplida. Por cierto¡ªMiro a Thiago, en shock por lo que vio¡ªMe la quedar¨¦ como recuerdo. Trikor sonri¨® con maldad, mientras tiraba y agarraba la cabeza de Isabella como si fuera una bola. ¡ªNos vemos, idiota. Trikor atraves¨® un portal y desapareci¨®. Thiago por fin se pudo mover, pero¡­ ?A qu¨¦ costo? [...] El Presente Thiago volvi¨® en s¨ª, con los pu?os temblando, derramando un par de l¨¢grimas. Trikor sonre¨ªa con burla. ¡ªRecuerdo bien sus gritos. En especial el tuyo¡ªDijo burl¨¢ndose¡ªy la cabeza de esa mocosa, la tengo en una vitrina. Trikor se re¨ªa con fuerzas. Hasta que¡­ La Exensia de Thiago estall¨® en una tormenta de furia. El suelo se quebr¨® bajo sus pies. El aire se volvi¨® sofocante. Thiago desapareci¨® en un destello azul. Y en menos de un segundo¡­ Su pu?o impact¨® en el rostro de Trikor con tanta fuerza que le fractur¨® la mand¨ªbula al Demogron. Trikor sali¨® volando contra una pared, destroz¨¢ndola. Pero Thiago no hab¨ªa terminado. Antes de que el demonio pudiera reaccionar, Thiago ya estaba sobre ¨¦l. ¡ª??TE MATARE MALDITO!! [...] Zona Norte del Templo Mahara. Un Inexperto contra un Categor¨ªa Especial Mientras Thiago se sumerg¨ªa en su furia¡­ En la zona norte del Templo, otro enfrentamiento estaba por empezar. Lucas respiraba con dificultad. Frente a ¨¦l, Haraki, sonre¨ªa con arrogancia. ¡ªEn ese estado y con esa experiencia mediocre, no vas a durar mucho, descendiente de Magorath. Lucas apret¨® su espada con fuerza. Sab¨ªa que Haraki era mucho m¨¢s fuerte. Sab¨ªa que no dominaba su Exensia. Pero no le importaba. Porque en ese momento, lo ¨²nico que le pasaba por la cabeza era una sola cosa¡­ Ganar. Sea como sea.