Chapter 93
Amantes.
Tras más de dos horas de carretera as afueras de ciudad, Alexander se estaciono afuera de un
restaurante que tenia un bonito
aspecto campestre, a pesar de que el cielo estaba oscuro, podia apreciar desde el auto,s áreas
verdes que rodeaban estructura de
madera y cristales.
Alexander no mentia al decir que estariamos alejados de todo y de todos, este lugar era perfecto para
escapar de realidad que nos
tenia el alma colgando en un hilo. Era un hermoso y cómodo lugar para pasar una noche en paz y
tranquilidad en familia yo siempre,
pensaba en mis padres.
Tristán estuvo inquieto en todo el camino en su asiento especial en parte de atrás yenzó a
celebrar en voz alta cuando se dio
cuenta que ya hamos llegado, por poco me uno a celebración, pues estaba ansiosa por llegar y
Alexander no me decía cuanto
faltaba ni donde era.
-?Cómo te has enterado de este lugar? Es precioso y diferente. -no pude evitar preguntar cuando
apagó el motor del auto con una
sonrisa de satisfión.
Giró su rostro para mirarme y pude notar un brillo en sus ojos a pesar de que solo nos alumbraba
débil luz del auto.
Me lo rendaron, es lejos, lo sé, pero valdrà pena cada minuto de camino. respondió Alexander
antes de entrzar sus dedos con los mios y dejar un tierno beso en mis nudillos que me hizo
estremecer, pero me mostre inexpresiva, pues seguia un poco sentida con él, tenia el leve
presentimiento que me estaba ocultando algo o tal vez estoy desconfiando demasiado. Compensaré el
mal
rato que te hice pasar, cari?o.
Eso espero. -dije sacando mi mano de suya y le mostré una sonrisa forzada antes de salir del auto,
la fresca brisa del ambiente
golpeó mi rostro y aspiré una gran bocanada de aire, sintiendo ques ms energías salian al
exhr, sin duda un lugar muy.
rjante.
Abri de inmediato puerta trasera en busca de Tristan que estaba desesperado por salir a disfrutar de
la naturaleza y por supuesto
entrar al restaurante.
Cuando dejé a Tristán en el suelo, lo primero que hizo fue salir corriendo aldo de Alexander que se
acercaba a nosotros sin prisa y
le rodeó pierna con sus peque?os brazos mientras lo miraba desde abajo con una sonrisa de oreja a
oreja.
-Papá, me gusta mucho este lugar, ?nos podemos quedar hasta ma?ana?-preguntó con voz tierna,
que usaba para convencer a
cualquiera de eder a sus caprichos.
Alexander esbozó una sonrisa genuina que le llegó hasta los ojos y se agachó para llegar a altura
de Tristán, su mano le revolvió su
cabello oscuro y lo miré detenidamente esperando que le diera una buena excusa para no eder a
su petición. No podiamos quedarnos, teniamos muchas cosas por hacer, él debia ir a Doinel a
continuar trabajando en colión y yo tenia que encargarme de L&J y estar al tanto de cada paso
del caso de Rachel.
No creo que tu madre esté de acuerdo, pero haré un esfuerzo por convence. -lo ultimo se lo dijo en
voz baja para que no lo
escuchara, pero no logró suetido. Lencé una m mirada y se dio cuenta que escuché todo. -
?No tienes hambre? Entremos. -le
dijo a Tristán para disimr y se levantó para tomar su peque?a mano.
Vamos, mamá. -Tristán tomó mi mano con su mano libre cuando me acerqué a ellos y no pude evitar
lanzarle una mirada de
advertencia a Alexander, recibiendo un gui?oo respuesta de su parte.
?Sabías que en este lugar hay caballos? -Alexander haba con Tristán mientras caminábamos los
tres hacia entrada del
restaurante.
?De verdad? ?Dónde están?-un exaltado Tristán observó todo el campo que estaba siendo alumbrado
por los focos antiguos que daban a un camino rodeado de árboles.
-Le tiene miedo a los caballos. -le informé a Alexander en un susurro y abrió su boca con asombro y
pena al enterarse de aquello. Había muchas cosas que aún no sa de su hijo, pero era cuestión de
tiempo para que estuviera enterado hasta del más minimo
detalle.
Se estaba esforzando por ser un buen padre para Tristán.
-En este momento, los caballos están durmiendo, han tenido un dia muy productivo paseando a los
ni?os peque?os y fuertes
dificil lograr calmarlo.
No.-respondió Tristán antes de agachar su miradao si no le interesara el tema, pero sabia que le
avergonzaba decir que le
tenia miedo a algo, no lo admitiría en voz alta.
Alexander, no. -dije para que no siguiera insistiendo y él asintió con su cabeza.
Al llegar a entrada, nos recibió un mesero que nos llevó hasta el segundo piso cuando Alexander dio
su nombre, ahora me
enteraba que hasta tenia una reservación.
Por dentro, el lugar era mejor de lo que se veia por fuera, aunque lucia ostentoso y enorme, el
ambiente era acogedor y el olor a madera inundaba mis fosas nasales, los grandes ventanales de
cristal nos permitia observars lejanas luces de ciudad y una parte del campo que rodeaba el
restaurante.
Hermoso.
Nuestra mesa quedaba justo aldo de uno de los ventanales con vista a ciudad, Tristán estaba
más que emocionado admirandos luces que para él, parecian estres y Alexander no podia ocultar
su sonrisa al verlo disfrutar del lugar al que nos trajo.
Después de hacer nuestro pedido, me uni a Tristán que estaba sentado a mido, para disfrutar de
vista y me preguntéo es que no supe antes de existencia de este lugar tan liberador, un lugar
que te transmitia paz y te hacia olvidar de todass preocupaciones, lejos de los problemas, lejos de
tanta maldad, lejos des personas inescrupulosas.
-Esto tiene que ser una broma, hasta en sopa.-escuché el murmuro lleno de frustración de
Alexander y mi vista viajó automáticamente a él con curiosidad, lo encontré mirando fijamente hacia
otrodo dentro del restaurante, cubriendo susbios con su mano empu?ada.
La curiosidad por saber que era lo que lo habia hecho reionar de esa manera me ganó y no dudé
un segundo en seguir su mirada que estaba vada al otrodo del restaurante y mi cuerpo se tenso
al descubrir el motivo de sus pbras y su frustración,
La paz y tranquilidad fue reemzada por un desbordante sentimiento de odio y rabia. Me resultaba
dificil de creer lo que estaba viendo, ?acaso no se podia escapar de realidad con éxito?
Unas cuantas mesas más allá, a una gran distancia de nuestra, estaba el causante de todas mis
desgracias, el hombre que consideré un buen amigo y resultó ser peor escoria, el ser que más
despreciaba en el mundo. Paul estaba sentado despreocupado con una copa de vino en su mano,
pero no estaba solo, lo pa?aba una mujer que me resultaba vagamente conocida y, mientras
buscaba
en mi memoria, me percaté que ambos estaban coqueteando descaradamente mientras haban de
dios sabrá qué.
Paul tenia una sonrisa de mediodo con una postura recta, mostrándoseo un hombre imponente
y mujer acariciaba su hombro con sus dedos sin vergüenza alguna.
Era ro que no tenian ni menor idea de que estábamos en el mismo lugar, de lo contrario, se
hubiera acercado a perturbar nuestro momento familiar, aunque de cierto modo, ya lo habia
conseguido.
Pellizcame que no puedo creer lo que estoy viendo. -murmuré dejando mi brazo sobre mesa sin
apartar mirada de aque mesa y lencé dagas con los ojos a Alexander cuando senti que me
pellizcó de verdad. -No lo decia en serio. -dije sobando mi brazo con el ce?o fruncido y Alexander me
miró con una leve sonrisa de vergüenza.
-Lo siento cari?o, es que dejaste tu brazo tan cerca que pensé que lo pedias de verdad. -respondió en
voz baja y volvió su vista hacia el desgraciado, pero tomó carta del restaurante para cubrir su rostro
indiscretamente, cualquiera se daria cuenta que se estaba ocultando.
-Qué buen camuje, nadie te reconoceria de esa manera. -dije con tono sarcástico y le quité carta
des manos antes de que se dieran cuenta que estábamos aqui. -Lo único que estás logrando es
mar atención, si no lo miramos demasiado ni se darán cuenta de nuestra presencia, su mesa está
muy lejos.
Pero Sarah, ?no ves que están muy intimos? Esa mujer puede ser su amante o su cómplice. -al
escuchar pbra amante, recordé de donde habia visto a esa mujer y rápidamente cubri mi rostro
con carta que le quité a Alexander para mirarlos sin que me pillen.
Mis ojos se abrieron desmesuradamente al ver que Paul dejaba un beso en el dors de su mano que
duró más tiempo del que imaginé.
-Alexander, lo mé en un susurroo si pudieran escucharnos desde aqui, lo que era imposible, no
solo por distancia, sino
porque el lugar era inundado por una suave melodia de piano. Desvié mi mirada hacia Alexander para
decirle quien era esa mujer y lo
encontré mirándome con los ojos entrecerrados.
-?Ahora quien está mando atención?-preguntó antes de que pudiera soltarle lo que sabia y sonrei
con inocencia mientras
dejaba carta sobre mesa.
Me acerqué hasta él disimdamente sobre mesa, para susurrarle sin necesidad de mar
atención con una carta cubriéndonos
indiscretamente.
-Esa mujer es abogada Richman. -los ojos de Alexander se abrieron al igual que los mios cuando
recordé y volvió a mirarlos. disimdamente, en cambio yo, me dediqué a darles espalda mientras
te prestaba atención a Tristán que me se?ba el cielo oscuro
adornado cons brintes estres.
– Son amantes, está besando. -Alexander me informó sobre los movimientos que no podia
presenciar por discreción y lo vi
sacando su móvil para tomar una foto disimda y quise que tierra me tragara cuando se activò el
sh. —Ay, no.
??Qué has hecho, Alexander Lancaster?!-grité en un susurro y Alexander apartó mirada de mesa
de Paul y disimuló
tomándome fotos con Tristán.
-Actúao si no supieras que estábamos en el mismo lugar. -dijo entre dientes sin mover susbios
que esbozaban una sonrisa
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fingiendo que disfrutaba del momento.
-?Qué? ?Por qué? ?Se ha dado cuenta? -pregunté rmada, pero sin apartar mirada del exterior a
través de ventana del restaurante, no me atrevia a mirar atrás, aunque me estuviera muriendo de
ganas por saber lo que estaba pasando, perdón, lo que causó
Alexander.
Peor que eso, se está acercando. -murmurò disimdamente, antes de tomar otra foto y cerré mis
ojoso si eso fuera
suficiente para desaparecer de faz de tierra.
-?Qué? me quedé inmóvil en mi lugar y quise ahorcarlo por imprudencia que acaba deeter, lo
que menos queriamos era
mar atención y fue lo primero que hizo Alexander.
Cuando abri mis ojos me encontré con curiosa mirada de Tristán y al siguiente segundo miró a
Alexander.
Mamá, ?por qué están hando bajito? –Tristán preguntó en voz baja, ignorando lo que pasaba a su
alrededor.
La ignorancia es un privilegio que casi nadie sabe apreciar.
Es que los caballos están durmiendo y nos pueden escuchar. -inventé lo primero que se me vino a
mente y ahora que lo
pensaba detenidamente, fue excusa más barata y estúpida que pude haber dicho jamás, pero es
que los nervios me superaban de solo
saber que en cualquier momento Paul llegaria a nuestra mesa.
–Actúa con naturalidad. -escuché el ultimo susurro de Alexander y los nervios aumentaron cuando
senti un desagradable escalofrio que me recorrió de pie a cabeza al escuchar aque asquerosa y
profunda voz que me daban ganas de vomitar.
?Qué sorpresa! La familia Lancaster Doinel están hoy reunidos fingiendo ser una familia feliz. -abracé a
Tristán por espalda en modo protector y me giré para observar el sonriente rostro de aquel
desvergonzado. ?Enhorabuena! Pronto habrá boda por segunda vez. Tengo el privilegio de conocer a
la primera pareja que se casan, se divorcian y se vuelven a casar. ?Cómo se le puede decir?
?Tropezar dos veces con misma piedra?