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AliNovel > Heredera divorciada Novela de Juliany Linares > chapter 89

chapter 89

    chapter 89


    Mi hada.


    La mirada de Alexander reflejaba preocupación mezda con fastidio, no nos atrevimos a movernos ni


    un centimetro de nuestro lugar e intentabamos regr nuestra respiración, de mi parte, no me sentia


    capaz de alejarme de su cuerpo, a pesar de que era mi hijo. quien maba a puerta y que de ir a


    atenderlo.


    El rostro de Alexander se hundió en mi cuello mientras su cálido aliento chocaba con mi piel


    haciéndome erizar y sin tener más minima intención de dejarme ir, susurró acariciando mi cabello


    rjándome porpleto, tanto, que por un segundo olvidé que Tristán estaba del otrodo de


    puerta.


    –


    No vayas, mi amor, Maga se encargará de él. -dijo con su voz ronca y profunda, logrando que cerrara


    los ojos y me dejara llevar por el camino de besos que dejaba en mi cuello.


    Volvi a abrir mis ojos cuando volvió a tocar puerta y el sentimiento de culpa se alojó en mi pecho,


    pues, mientras Tristán me maba con insistencia, yo estaba de este modo tan intimo con su padre,


    olvidándome de mis responsabilidades.


    Mamá. su voz adormda volvió a sonar del otrodo de puerta y no tuve el corazón de dejarlo


    mando a mi puerta sin obtener respuesta. Empujé el cuerpo de Alexander para ir por mi hijo


    después de vestirme, pero este se aferró a mi cintura y me inmovilizó con sus piernas, mostrándose


    reacio a dejarme ir y persuadiéndome con más besos en el cuello.


    -Alexander, es nuestro hijo quien ma, no le puedo hacer esto, me necesita. -le remé al recuperar


    el aliento y resistiéndome a tentación de quedarme a terminar lo que habiamosenzado y su


    agarre se aflojó solo un poco, pero no lo suficiente para


    escapar.


    -Yo te necesito. -susurró en mi oido haciéndome estremecer, no obstante, negué con mi cabeza, mi


    hijo es más importante. ?Qué se de padres somos para dejar a nuestro hijo abandonado? -Si


    vuelve a mar, yo mismo iré por él. –dijo en el hueco de mi cuello y no estuve de acuerdo con su


    idea, pero cuando estuve a punto de levantarme, escuché voz de Maga afuera de habitación.


    – Peque?o Tristán, ?ha acabado tu siesta? Vamos por un vaso de chocte caliente.-Alexander


    levantó su cabeza para mirarme aliviado y con una sonrisadeada llena deplicidad, pues lo


    habia salvado campana.


    Ya lo ves. dijo antes de dejar un fugaz beso en misbios. -Sa que Maga no me defraudaria, ahora


    me cae mejor. Santa Maga me hizo el mgro y mi hada Sarah me está cumpliendo mi más anhdo


    deseo. -solté una risa divertida por sus locas pbras y pronto fue interrumpida por losbios de


    Alexander que volvieron a posarse sobre los mios en un beso desesperado, devolviéndome al paraiso


    del que habiamos salido hace un momento.


    En cuestión de segundos, volvió a encender el fuego que se habia extinto por interrupción de


    nuestro hijo, quería más de él con cada segundo que pasaba con susbios devorando los mios y sus


    manos tocandos partes más sensibles de piel,s que me daban escalofrios. Deseaba todo lo que


    tenia para darme y lo hice notar cuando movi mis caderas contra él, robándole un jad?o de cer que


    fue reprimido por misbios, por el contacto de nuestros cuerpos que ardiano el infierno.


    Mi mente estaba nuda por centera sensación de tenerlo sobre mi de esta manera sintiéndolo


    en su máximo esplendor, ni siquiera pude pensarlo dos veces cuando deslicé mis manos con prisa por


    su marcado abdomen hasta llegar a su virilidad y mi cuerpo se encendió aun más al sentir toda su


    gloria…


    Alexander soltó un leve gemido antes de retomar tarea de deshacerse de mi brasier y su


    desesperación por quita sin éxito alguno fue tan grande, que terminó sorprendiéndome al romper


    t de encaje, dejando mis senos a su merced, de inmediato atrapo uno de mis pezones con sus


    dedos haciéndome gemir sobre susbios sin importar que pudieran escucharme, pero es que me


    resultaba imposible pensar con ridad.


    Dejó de besarme para emprender rumbo, pasando por mi cuello hasta llegar a mi seno libre. Cerré mis


    ojos mientras arqueaba mi espalda, al sentir que atrapaba mi pezón con susbios, antes de juguetear


    con su lengua, llevándome al máximo punto de excitación y descontrol.


    A estas alturas, mi feminidad ya estaba muy húmeda y por impulso movi mis caderas contra su


    erión con intención de sentirlo mejor, logrando que soltara un gru?ido sobre mi seno y lo atrapó


    con suavidad entre sus dientes por unos segundos, antes de separarse de mi, lo suficiente para que


    sus manos se detuvieran en t de única prenda que me cubria.


    No aguanto más, voy a hacerte mia.-una oleada de calor viajó desde mi pecho hasta mi feminidad al


    escuchar su voz dominante


    y ronca, mientras se deshacia de aque prenda que impedia sentirlo porpleto.


    Sus ojos color miel recorrieron cada parte de mi cuerpo sin vergüenza alguna y no pude evitar echar


    un rápido vistazo a su erión tan dura, que me humedecia aun más de solo imaginarlo dentro de mi,


    de solo recordarlo a?os atrás haciéndome suya, y volví a mirarlo con una sonrisa de mediodo en mi


    rostro, mi pulso se habia acelerado más de lo normal y mis pbras salieron casi en automático.


    -Hazne tuya, Alexander. -Alexander se rmió losbios cuando solté aquello en voz baja y volvió a


    posicionarse entre mis piernas, manteniendo su peso en un brazo, mientras que su mano libre se


    deslizó con una lentitud torturante desde mi pecho hasta mi feminidad.


    Cerré mis ojoso si de aque manera pudiera disfrutar aún más de los movimientos que sus


    dedosenzaron a hacer en mi clitoris, los gemidos se escapaban de mi boca y Alexander tuvo que


    estampar susbios con los mios para reprimirlos besándome sin piedad, su lengua se deslizó sin


    prisa por mi boca hasta que se encontró con mia, desatando una dulce guerra que me hacia perder


    el


    Mi hada.


    raciocinio y tomé con fuerza sábana entre mis pu?os mientras sus dedos segn moviéndose con


    más intensidad en mi centro,o si de aque manera pudiera contenerme de llegar a mi máximo


    punto, sin antes siquiera sentir su gloria llenándome por


    Justo cuando mis piernasenzaban a temr sin control alguno, al sentir que estaba alcanzando el


    máximo punto, Alexander dejó de tocarme y me separé de susbios para mirarto furiosa por


    detenerse en el mejor momento,


    Mi respiración era totalmente irregr, cuando de misbios salieron unas pbras de súplica.


    – Sigue, por favor. -dije con mi voz irreconociblemente ronca y entrecortada.


    Mis deseos fueron órdenes, pero en vez de sentir sus dedos torturándome nuevamente, senti punta


    de su erión rozando pacientemente en mi entrada y mis piernas temron sin poder evitarlo,


    sintiendo los nervios que burbujeaban en mi sistema mezdos con excitación. Alexander me miró


    fijamente a los ojos y lo vi tragar grueso, mientras mo sus caderas contra mi cuerpo, en un intento


    por hundirse en mi.


    Mordi misbios evitando gemir demasiado fuerte, al sentirlo entrando despacio y con dificultad, no


    sabia si era por los nervios o es que tal vez estaba muy estrecha por tantos a?os sin sentirlo dentro de


    mi, sin embargo, Alexander ejerció un poco más de fuerza y con ayuda de su mano logró hundirse


    por fin con una lentitud desesperante pero necesaria, pues no queriastimarme, pronto, me llenó por


    completo, llegando hasta el lugar más recóndito y fue imposible seguir reprimiendo los gemidos por


    centera sensación quento echaba de menos, al mismo tiempo que él jadeó sobre misbios.


    -Estás tan estrecha, cari?o, me encantas. -tras sus calientes y tiernas pbras,enzó a


    embestirme lentamente y me aferré a su espalda antes de que susbios interrumpieran los


    incesantes gemidos y jadeos que se escapaban de mi boca.


    Ha perdido noción del tiempo, solo era capaz de pensar en nuestros cuerpos unidos nuevamente


    después de cuatro a?os y sus embestidas que aumentaban con cada segundo que pasaba.


    Su mano viajó hasta mi seno y con sus dedos jugó con mi pezón sin piedad, apretándolo y tirando de


    él, regalándome múltiples sensaciones indescriptibles que me recorria todo el cuerpo, en el siguiente


    segundo, su mano dejó mi pezón y descendió por mi cintura hasta llegar a mi muslo, el cual apretó con


    sus manos hacia su cintura, logrando sentir con mayor intensidad su virilidad dentro de mi, entonces,


    me embistió con más fuerza,o si eso fuera posible y me aferré a su espalda con mis manos al


    mismo tiempo que separé misbios de los suyos para poder gemir de cer que era lo único que se


    escuchaba en habitación, a parte del choque de nuestros cuerpos, a estas alturas no me importaba


    lo más minimo si nos escuchaban.


    Alexander se detuvo por un momento y lo miré con el ce?o fruncido por haberme dejado de este modo


    por segunda vez, pero rjé mi entrecejo cuando en un hábil movimiento me dejó sobre sus piernas,


    mientras que él se mantuvo sentado trazando un camino con sus dedos desde mi espalda hasta mi


    trasero y me exalte en el momento que me dio una nalgada que lejos de molestarme, me habia


    encantado.


    Aquello despertó fiera que dormia en mi y sin más,encé a cabalgar sobre él, con ayuda de


    sus manos que no abandonaban mis nalgas ni por un segundo. En esta posición, podia mirar su rostro


    directamente y noté que una peque?a capa de sudor adornaba su frente y sus mejis estaban


    sonrojadas, mientras que sus ojos reflejaban to mucho que estaba disfrutando este momento, tanto


    como yo, lucia tan glorioso, tan endemoniadamente guapo con su cara llena de excitación.


    -Me encantas, Sarah.-murmuro mirándome fijamente yo si no tuviera suficiente de él, aumente el


    movimiento de mis caderas y Alexander envolvió mi cintura con un brazo, mientras su mano libre se


    encargaba de explorar mi cuerpo.


    Cerre mis ojos cuando senti que mis músculosenzaban a tensarse y temperatura de mi


    feminidad aumentaba, entonces, losbios de Alex atraparon uno de mis senos y mis quejidos


    resonaron con fuerza por toda habitación cuando su lenguaenzó a bar sobre mi pezón.


    Las contriones involuntarias de mi zona aparecieron de repente y mis piernasenzaron a


    temr, aque sensación me


    incitó a moverme más rápido, sintiéndome en el mayor punto de excitación, estaba llegando a cima,


    estaba a punto de llegar al orgasmo, lo sabía por tensión en mi zona pélvica y los espasmos que


    aparecieron cuando Alexander se movió debajo de mi, dándome muy duro.


    Mi espalda se arqueó al mismo tiempo que cerré mis ojos para concentrarme en monta?a rusa que


    estaba atravesando, tensión se liberó arrasando con todo a su paso y todo mi cuerpo tembló al


    quedarpletamente rjado. Segundos después, Alexander hundió su rostro en el de mi cuello y


    gru?ó antes de dar última embestida y salir de mi, dejándome vacia, con respiración agitada, pero


    muy


    rha por el momento tan maravilloso y centero que acabamos de tener,o un trago de Irenesi,


    que nos


    embriagaba ents


    Nos quedamos en aque posición, entonces, Alexander me abrazo por cintura pegando aun más


    mi cuerpo al suyo y dejé caer mi cabeza sobre su hombro, mientras recuperábamos el aliento y trate


    de calmar los aceleradostidos de mi corazón, antes de que Alexander 16 escuchara.


    Alexander acarició mi cabello suavemente y pensé en lo que acabábamos de hacer.


    Si meses atrás, alguien me hubiese dicho que iba a reencontrarme con mi exesposo y que


    terminariamos recordando viejos tiempos y creando nuevos recuerdos haciendo el amor con tanta


    pasión, entregándonos al desco, muriéndonos por tener más el uno del otro, probablemente me


    hubiese reido en su cara.


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    Si esto era un crimen, no me importaria pagar mi condena.


    Mis parpadosenzaban a pesarme por el estado de rjación en el que me encontraba, además,


    el calor que emanaba del cuerpo de Alexander me hacia sentir en el mismisimo paraiso, el cual no


    queria abandonar jamás. Alexander se dio cuenta que estaba


    por quedarme dormida y me dejó reposando sobre cama antes de cubrirme cons mantas.


    Lo miré perezosamente y tomé su mano al ver que tenia intención de irse.


    – Quédate conmigo. -dije aun voz agitada y Alexander edió de inmediato acostándose a mido.


    Un suspiro se escapó de misbios cuando me abrazó por cintura y dejó un beso en misbios y


    otro en mi frente.


    Me quedaria toda vida contigo.-mi sonrisa se ensancho por sus tiernas pbras y apoyé mi cabeza


    en su pecho, escuchando. lostidos acelerados de su corazón, al siguiente segundo, mis ojos se


    cerraron por si solos y el sue?o me invadió porpleto. Lo siguiente que escuché, no sabia si era


    producto de mi imaginación o si salió de losbios de Alexander, ya no estaba en condiciones para


    pensar con ridad, más que en lo cansada y rjada que me sentia. -Te amo, mi hada, siempre te he


    amado y esta es mi oportunidad para demostrártelo realmente.
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