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Chapter 63

    Chapter 63


    Ya no soy su esposa.


    El chófer se detuvo en el aeropuerto privado donde esperaba el Jet privado de mi padre, listo para


    llevarnos de nuevo a Paris, mi


    hogar.


    Abby, Maga, Tristán y yo, fuimos los últimos en llegar, pues mi amiga quiso ir por el camino másrgo


    para darle un último vistazo a


    proyecto de cboración.


    Maga, quien estaba en el asiento de copiloto, fue primera en bajar de camia y tomós cosas


    de Tristán antes de alejarse.


    Abby y yo tardamos en bajar, pues mi amiga se estaba retocando el maquije y me pidió que


    esperara, mientras haba sin cesar


    sobre lo frio e indiferente que es Vincent con e, desde que e se atrevió a besarlo, él no volvió a


    dirigirle pbra, a menos que fuera


    para temas relevantes, lo cual se resumia a un par de ocasiones en el que le preguntó sobre algunos


    documentos de empresa.


    Tu dime, eres su prima, lo conoces mejor, ?por qué me rechaza? Acaso no le gusto, ?soy tan horrible


    para él? Digame Tony, ?soy


    horrible? -Abby le preguntó directamente al chofer sobre su apariencia y el hombre de mediana edad


    la miró por el retrovisor ocultando


    una sonrisa divertida, este negó con su cabeza.


    -Por supuesto que no Srta. Dubois, es usted muy guapa, cualquiera pondria los ojos en usted. -Tony le


    dio unas pbras de


    aliento a Abby, pero eso no fue suficiente para e, su m expresión seguia opacando aquel rostro


    alegre de siempre.


    -Cualquiera menos el ogro Lefevbre. En fin, gracias por tu sinceridad, Tony, espero verte de nuevo en


    un futuro. -Abby se despidió


    del chófer y salió del auto después de recuperar su habitual sonrisa.


    Por mi parte, me despedi y le agradeci por sus servicios, bajé junto a Tristán y caminé tomando su


    peque?a mano para que caminara


    conmigo.


    No vi a nadie más que a Paul y Vincent afuera del jet, por lo que supuse que el resto ya estaban en


    sus asientos.


    Ambos hombres tenian el rostro hosco y al parecer no se dirigieron pbra, el ambiente estaba tan


    tenso y sabia que era porque


    Vincent estaba queriendo enfrentar a Paul, pero no podia hacer nada, lo mejor era quedarse cado y


    evitando más minimal


    Abby llegó primero hasta ellos y luego de saludar a Paul e ignorar épicamente a Vincent, subió al


    avióno si se tratase de una


    celebridad, me tragué risa que estaba por salir, al igual que rabia que estaba sintiendo en este


    momento por todo mi cuerpo, al


    tener a Paul a metros de mio si no hubiese hecho algo tan cruel y perverso.


    Aún asi, no demostré que sabia más de lo que él pensaba y lo saludé después de que le regaló una


    sonrisa a Tristán, antes de tomarlo


    en sus brazos.


    Paul.


    –


    Lo siento por tardanza, ?falta alguien? -le pregunté a Vincent, quien se acercó a mi de manera


    protectora después de saludar a


    Solo faltaban ustedes, de hecho adentro están… -Paul fue quien respondió por Vincent y lo interrumpi


    antes de que siguiera


    hando, me sentia fastidiada con solo escucharle.


    -?Qué esperan? Entremos. -tomé el peque?o cuerpo de Tristán para quitarlo de sus brazos, no era


    cómodo para mi que Paul lo


    tuviera ni por un minuto, mucho menos que entrara al avión con él, sin embargo, Tristán se negó a


    volver conmigo y se aferró con sus


    peque?os brazos al cuello de Paul.


    Mamá, voy con Papaul. voz infantil de mi hijo me dejó hda, ya no me parecia tierno ni nada que


    se le parezca que él lo


    mara de esa manera.


    Antes de que pudiera negarme, Vincent extendió su mano se?ndo entrada del avión a Paul.


    Siga, siga.miré a Vincent con incredulidad y me gui?ó un ojoo para que guardara calma, lo que


    me pareció imposible, pero Paul subió tan rápido al Jet que no me dio tiempo de negarme.


    ?Qué estás haciendo? ?Se te ha olvidado con quién está mi hijo?-le dije entre molesta y preocupada,


    Vincent parecia tan imperturbable, incluso una sonrisa de mediodo adorno su rostro.


    – Primero, Paul no tendrá oportunidad de hacerle algún da?o a Tristán en el Jet, y segundo, quiero


    comprobar con mis propios ojos, qué tanto influye paternidad y si es digno de estar en el mismo Jet


    que nosotros. -después de decir aquello, no pude estar más


    confundida que en ese momento. No entendia a qué se refería con lo de paternidad. ?Acaso cree


    que voy a dejar que Paul haga un papel de padre? Se ha vuelto loco. Nunca. -Sube, estamos


    atrasados.


    Vincent me hizo avanzar, sin darme oportunidad de har y hacers respectivas preguntas.


    Te volvistepletamente loco, él no es el padre de mi hijo, cómo crees que va a influir una


    paternidad que no existe ni existirà. Ni en sus sue?os. No permitiré que mi hijo se quedé en sus brazos


    ni un segundo más y… -no dejé de quejarme ni un segundo mientras subia al Jet, pero mis pbras


    quedaron en el aire, sin creer lo que mis ojos estaban viendo.


    De un momento a otro, le encontré sentido as pbras de Vincent y entendi porque permitió que


    Paul se llevara a mi hijoo si no fuera un problema,o si no tuviéramos suficientes sospechas


    sobre él.


    Mi cuerpo se congeló y senti que mis piernas queaban al ver un par de ojos color miel que miraban


    con desprecio y rabia a Paul. Miré a mi primo sobre mi hombro, queria saber si él estaba viendo lo


    mismo que yo o si el dolor persistente de cabeza me estaba haciendo alucinar, pero su sonrisa y


    mirada de satisfión, me daban a entender que no, no era una alucinación.


    -?Quién eres tú para decirme que hacer con Tristán? -Paul preguntó a mitad de camino, dónde se


    habia detenido gracias a que el robusto cuerpo con traje costoso e impecable estaba impidiendo que


    diera una paso más.


    Creo que no nos han presentado antes. Soy el padre de Tristán, ahora suéltalo. -su voz gélida me


    causó un escalofrio que me recorrió de pie a cabeza.


    Cualquiera podria sentirse realmente intimidado,o si fuera una sentencia de muerte, sin embargo,


    Paul permaneció impasible,o si no le importara en lo absoluto que Alexander estuviera frente a él,


    demostrando sudo de padre sobreprotector, y sin importarle que todos estaban de pie observando


    escena sin saber que decir o qué hacer.


    ?Qué hacia Alexander Lancaster aqui?


    Papau, él es pap? Ales.  tierna voz de Tristán fue lo único que pudo disminuir solo un poco el


    ambiente de tensión que se habia


    formado.


    Tristán era el único que no se daba cuenta del enfrentamiento de ambos hombres y mucho menos fue


    consciente de lo mal que Alexander tomó manera en que maba a Paul, aunque era el modo en


    el que Tristán se acostumbró a marlo desde el momento queenzó a har.


    Antes de que disputa siguiera, me acerqué a espalda de Paul y luego de tocar su hombro, le hice


    una se?a para que me diera a mi hijo, lo que menos queria era que presenciara tan bochornosa


    escena en que lo estaban involucrando.


    -Paul, no hace falta que te molestes en llevar a Tristán. -le dije en voz baja cuando lo tuve en mis


    brazos y Paul ocultó su sorpresa por mis pbras, antes denzarle una mirada de odio a Alexander.


    – Está bien, Sari. No quiero ocasionar problemas, estaré en mi asiento por si necesitas algo. -Paul


    hablóo si hace un momento no hubiese tomado adrede a Tristán para subir al Jet y provocar a


    Alexander, esa era su intención, lo supe cuando vi tal enfrentamiento.


    No respondi a sus pbras, aún asi, dejó un beso en mi cabeza y se sentó en los primeros asientos,


    lejos de todos, dejando el


    ambiente tenso.


    Volvi mirada a Alexander que ahora estaba frente a mi, su mirada era indescifrable, sus ojos miel


    tenian cierto brillo, pero podia notar que seguía alterado al ver a Paul con nuestro hijo, detrás de él


    estaban mis padres, Abby, Jack, Maga e incluso Cristina, asistente de Alexander, y Julián Ferrer,


    que hasta ahora me daba cuenta de su sorpresiva presencia en el Jet.


    Alexander abrió boca para har, pero interrumpi cualquier cosa que estaba por decir.


    -Sr. Lancaster, ?qué hace usted aqui?-pregunté con indiferencia y solte a Tristán cuando abnzó su


    peque?o cuerpo hacia Alexander y este to recibió con gusto, antes de corresponder el elusivo abrazo


    de su hijo.


    Aque escena logró conmoverme, pero lo oculté tras mi rostro inexpresivo.


    Buenos dias, Sarah. Lamento lo ocurrido…


    Hija, yo les he pedido a ambos representantes de marca que vinieran con nosotros, son nuestros


    invitados. -mi padre dio un paso hacia adnte, interrumpiendos pbras de Alexander.


    Enarqué una de mis cejas, pues no estaba enterada del asunto, ni siquiera Vincent me lo dijo, aunque


    hizo referencia de ello hace unos minutos y sospechaba que era lo que Paul queria decirme cuando


    llegué pero no lo quise escuchar un segundo más.


    Miré a Julián que estaba de pie inexpresivo y me senti avergonzada porque presenció una escena que


    hubiese podido evitar de


    haber estado informada de esto.


    -Buenos dias, Sr. Ferrer, le pido una disculpa por lo ocurrido, espero que se sienta agusto.-saludé al


    hombre bien vestido, ignorando solo un poco a Alexander, y me regaló una sonrisa sin mostrar sus


    dientes.


    – Buenos dias, Sra. Doinel. Puede estar tranqu, me siento muy agusto. -no sabia si lo dijo con


    sarcasmo o si lo decia en serio, pues siempre tenia misma expresión, no se sabia si estaba enojado


    o todo lo contrario.


    Bueno, tomen asiento, ya nos hemos atrasado lo suficiente. -dije para que todos volvieran a sus


    asientos y dejarán de mirarnoso si estuvieran esperando que ocurriera algo más.


    Me giré para encontrarme con Vincent y le pedi que se quedara un momento con Tristán, él aceptó y lo


    aparto de los brazos de Alexander con una sonrisa casi inexistente, luego se sentó junto a Maga.


    Alexander seguia de pie, sin moverse ni un poco y le hice una se?a con mi cabeza para que me


    siguiera lejos de todos, dónde nadie pudiera escucharnos.


    Cuando me detuve, giré sobre mis talones y lo miré con cara de pocos amigos.


    -Espero que ahora si pueda decirme con sus propias pbras, qué hace aqui, Sr. Lancaster. -le solté


    la pregunta en voz baja, sin esperar que terminara de llegar.


    -El Sr. Doinel ya lo ha dicho, nos ha invitado de último momento para llegar juntos a Paris, está


    entusiasmado con ense?arnoss instciones y darnos los primeros detalles del proyecto, de no ser


    asi, ?cree usted que llegaria sin invitación, al igual que el Sr. Ferrer? se explicó pacificamente, con un


    tono más amable que el que usó con Paul.


    No pude evitar sentirme irritada con mi padre por hacer tal cosa sin antes informarme, estaba siendo


    muy generoso con mi exesposo, y sabia que invitación a Julián no era más que para estar


    preparado en el momento que yo preguntara por presencia de Alexander.


    Había algo más que no me querian decir.


    —


    -?Qué ha hado con mi padre? Porque él no es des personas que puede dar su brazo a torcer y


    mucho menos con usted. – repliqué molesta pero tranqu. -?Acaso no podia tomar un vuelo por su


    parte y encontrarse con mi padre? ?No era cierto que iba usted. a mudarse a Paris? -Alexander


    esbozó una sonrisa al escuchar mis preguntas y miró hacia los asientos antes de mirarmeo si le


    causara gracia. -?Se está bundo de mi, Sr. Lancaster?


    -?Por qué estás tan molesta? ?No puedes soportar mi presencia por unas horas? ?Qué te hace


    pensar que no cumpliré con mi


    pbra? Por si quieres saber, una vez que esté en Paris, no volveré a New York a menos que surja


    una emergencia que requiera de mi


    asistencia. No sé si se te haya olvidado algo que tanto te gustó de mi, Sarah. Lo que digo o me


    propongo, lo cumplo. -mi cuerpo se tens?


    al escuchar aquello y cuando quise negarlo, él continuó. -No me estoy bundo de ti, es solo que… -


    hizo una breve pausa ys


    hace tan familiar. Sigues luciendo tan hermosa cuando te molestas y tratas de ocultarlo, pero tus


    mejis sonrojadas te dejan en


    evidencia, cuando eras mi esposa…


    Su mano subió para tocar mi meji derecha, pero me aparté rápidamente haciendo que dejaras


    pbras en el aire.


    Senti mi sangre hirviendo en mi sistema y no era más que de rabia por lo que estaba intentando.


    Antes de dar conversación por finalizada y marcharme de sudo para ir a mi asiento, lo miré sin


    una pizca de gracia.


    No siga, Sr. Lancaster. Ya no soy su esposa.
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