Chapter 59
No más traiciones.
Rachel se mantuvo en silencio por unrgo tiempo, su expresión cambiaba gradualmente, a tal punto
que sus ojos se cristalizaron ligeramente.
Una chispa de esperanza nació en mi pecho, sus ojos se detuvieron en los míos y cuando abrió su
boca para har, volvió a cerrar en el momento que puerta de s se abrió, dejando a vista
el par de abogados de Rachel.
– Buenas tardes, Sra. Doinel, ?hay algún problema con mi cliente? -el abogado habló de inmediato,
posicionándose detrás de Rachel.
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Me pare firme en mi lugar, sintiéndome irritada por inoportuna llegada de los abogados. Era evidente
que no iba a decir nada estando ellos presentes, así que guardé silencio, mientras le dedicaba una
mirada a Rachel.
– Ninguno, ?cierto Rachel? –me atrevi a hacer aque pregunta directamente a e, solo asi me daría
cuenta si consideraba mi propuesta.
Sus ojos seguían vados en mi rostro y vi tragando en seco, antes de responder.
– Abogado y abogada Richman, pueden estar tranquilos, no está pasando nada. -una de sus cejas se
movió de arriba a abajo y mi cuerpo se quedó inmóvil por unos segundos al escuchar aquel apellido.
Mire al abogado de cabello canoso y a mujer muy bien arreda, no me llegué a imaginar que
pudieran ser esposos. Pronto, mada que Paul estaba atendiendo última noche del desfile llegó
a mi cabeza y quedé atónita.
Me resultaba imposible formr pbras alguna, ?esta era una especie de pista? Porque si era así,
todo apunta a qué Paul es quien está coludido con Rachel.
?Cuántos abogados se apellidan Richman? ?Acaso es coincidencia que los “dos” abogados Richman
estén al tanto del caso de difamación?
?Era eso lo que Vincent tanto sospechaba de él? Esto tiene que ser una broma, un malentendido, una
gran coincidencia. Paul no sería capaz de da?arme, él ha sido un gran
amigo por muchos a?os y sin mencionar que su familia es amiga de mi familia.
?Qué carajos está pasando?
— Gracias, Rachel, esta conversación me sirvió de mucho. – su rostro palideció y se movió inquieta en
su asiento,o si se hubiese dado cuenta que dijo algo que no debia. – Abogado y abogada, con su
permiso. -le dediqué una sonrisa sin ánimos y sali de s, sin esperar que dijeran una s pbra.
De camino al auto, senti que el aire me faltaba y que un dolor aparecia en mi cabeza, me sentia
realmente traicionada, aunque no tenia entera certeza de que Paul estuviera
involucrado con el sicario que me tenía en mira. No queria creer que mis sospechas eran ciertas,
pero todass flechas apuntaban hacia él.
Apresuré mi paso hasta el auto, donde me esperaba el chofer, pues necesitaba llegar lo
más rápido posible a mansión, esto lo tenía que har con Vincent antes de tomar cualquier
decisión al respecto.
El chófer abrió puerta trasera para mí y entré sin dudar, justo cuando el auto estuvo por ponerse en
marcha, unos golpes se escucharon en ventana, al subir vista, me encontré con el rostro de
Alexander.
Solté un suspiro cansado y aunque no tuve más mínima intención de intercambiar pbras con él,
bajé luna al ver que estaba pa?ado de Alexis.
– Sarah, ?me permites unas pbras? -Alexis fue el primero en har y lo miré dubitativa.
Lo que más quería en este momento era llegar lo más pronto posible a casa, pero no iba a ser tan
descortés con Alexis, no después deo terminó nuestro último encuentro en casa de Alexander y
sabiendo que ma?ana partiría a París por tiempo indefinido.
Alexis me agradaba, no quería quedar en malos términos con él y menos siendo el tío de Tristán y el
que mejor me cae de todos los Lancaster.
– Espera un momento, Tony. -me dirigi al chófer y este asintió con su cabeza. Salí del auto, dejando
mis cosas adentro. – Qué bueno verte, Alexis, ?cómo va terapia? – pregunté ignorando por
completo a Alexander quien sostenía su si de ruedas.
Para ser sincera, Alexis se veía mejor que última vez que lo vi, podia moverse con más facilidad y
su semnte había mejorado considerablemente. A ese paso, es probable que pueda caminar más
rápido de lo que cualquiera se pueda imaginar.
– Muy bien verdad, cada vez hay más resultados, los avances son notorios. – respondió hando
con fluidez, lo cual me impresionó, pues antes, le costaba pronunciars pbras. -Alexander, ?me
permites un momento a ss con Sarah? —Alexander me miró afligido y luego de unos segundos, se
alejó a una distancia considerable.
– Alexis…
– Sarah… -ambos hamos al mismo tiempo y le hice una se?a apenada cediendo pbra. —No
he tenido oportunidad, pero quiero disculparme por si te has sentido ofendida o incómoda de mi parte,
también por los da?os causados de parte de mi madre y mi hermana, no volverá a ocurrir algoo
esto, han llegado demasiado lejos y se tendrán que atener as consecuencias. -efectivamente, su
ha mejoró rápidamente. Nadie se daría cuenta que estuvo ena por tantos a?os.
Me aliviaba saber que también quería tocar aquel tema y dejar aque idea, de estar juntos, atrás,
– Acepto tus disculpas, Alexis. Creo que a estas alturas ya habrás entendido porque no puede haber
algo entre nosotros. Tuve un hijo de Alexander después de divorciarnos y no seria correcto ni bien
visto que tú y yo…
– Lo entiendo y créeme que ahora me siento avergonzado, de haber sabido antes que había un hijo de
por medio, no hubiese sido tan atrevido. -me rei avergonzada, mas que todo porque fui yo que
oculté a mi hijo por a?os. —Me gustaría conocer a mi sobrino algún día, si me lo permites,
| Asentí con mi cabeza más veces des que debería.
– ro que sí. Ma?ana volvemos a París, ?te parece hoy?-edí a su petición y su boca se abrió en
una perfecta O.
– No me digas, es una pena que te vayas tan pronto, pero tienes un proyecto por el cuál dar cara.
Dime hora y lugar, ahí estaré. -le di dirión de mi casa y lo cité as seis de tarde. Lo hubiese
invitado de inmediatamente, pero me urge har con Vincent de lo que acabo de descubrir.
Alexis hizo una se?a con su mano y Alexander se acercó a nosotros. Los ojos de Alexis iban de su
hermano hacia mí, una y otra vez, seguramente se dio cuenta de tensión que había entre nosotros y
no es para menos, ni siquiera nos saludamos.
No podía ni mirarlo sin sentir rabia burbujeando en mi sistema después del beso de anoche, bien
merecido tenía bofetada.
– Entonces, te veo as seis. – le dije a Alexis después de unos segundos en los que nos sumergimos
en un silencio realmente incómodo. Cuando estuve a punto de volver al auto, voz de Alexander me
detuvo.
– Supongo que también debo asistir, tenemos una conversación pendiente por Tristán, ?lo recuerda? -
miré inexpresiva a Alexander, conteniendos ganas de volver a voltearle cara de una bofetada, con
la de anoche no fue suficiente para descargar mi rabia.
Tomé una bocanada de aire disimdamente y me centré en lo realmente importante, mi hijo. Por
supuesto que debíamos llegar a un acuerdo paras visitas a Tristán, debía cooperar o lo peor que
puede pasar es que llevemos el caso a tribunales y no sería muy agradable para ninguno.
– ro que sí, espero que no vaya a confundirs cosas nuevamente, Sr. Lancaster. – respondi
fingiendo estar tranqu. Sus cejas se elevaron ligeramente y esbozó una peque?a sonrisa de medio
lado.
– ?Acaso no me conoce? No soy persona de confundirs cosas. —respondió con voz suave y no
supe cómo tomar sus pbras.
?Qué intentaba decirme?
Grandísimo imbécil, está realmente equivocado si cree que por tener un hijo enún tiene el camino
libre para hacer y deshacer conmigo, eso quedó en el pasado y no volvería a
Le dediqué una falsa sonrisa y sin más, volví al auto para desaparecer de vista de los gemelos y
volviendo a sentirme aturdida al recordar el tema de Paul, Rachel y los abogados.
Que no sea lo que estoy pensando. No más traiciones.