Chapter 57
Cana de negocios.
Que mi padre haya considerado realizar el proyecto en New York, me dejaba realmente desconcertada,
Alexander tuvo que haber rogado de rodis y eso ni siquiera bastaba para que mi padre siquiera lo
pensara, pero me aliviaba que gracias a mi primo, recapacitó, aunque me dejaba con un mal sabor de
boca por lo que sacó a luz de Paul.
Tristán estaba tan profundamente dormido, que preferi no despertarlo. Aseguré su cama y junto a
Vincent, salimos de habitación para unirnos a cena que estaba porenzar.
Antes de bajars escaleras, Vincent me detuvo para har.
– Sarì, sea lo que sea que esté tramando Paul, tú actúa normal, de pronto se rma y no sabremos que
se trae entre manos. -asentí con mi cabeza estando de acuerdo con su n y retomamos nuestro
camino hasta s de estar, dónde ya se encontraban todos reunidos.
Por supuesto que Alexander ya había llegado y apenas nos saludamos con un: Buenas noches. Me
pregunto que se inventaría para persuadir a mi padre.
Mi padre nos invitó a pasar aledor, cuando Maga avisó que mesa ya estaba servida, no me
separé ni por un segundo de mi primo, pues sentía que era única persona, aparte de mis padres, en
la que podia confiar.
Despreocupada,í de mi cena en silencio, mientras mi padre intercambiaba algunas pbras con los
nuevo socios, aunque haba más con Julián que con Alexander.
El hombre de ojos azules, se tensó cuando mi padre soltó una pregunta. ?Cómo nació idea de
construir su propia empresa?
Resulta que el joven empresario, empezó desde muy abajo, creció en una familia muy humilde y a los
doce a?os, cuando sus padres murieron, quedópletamente solo, hasta que su medio hermano, que
es mayor por nueve a?os, se hizo cargo de él, gracias a él y su familia, pudo graduarse en
universidad con honores e iniciar su propia empresa en memoria de su madre, que siempre so?ó con
tener su propia marca de ropa.
El peque?o resumen de su vida, realmente me conmovió, mi corazón se encogió con solo imaginar lo
dificil que debió ser para él perder a sus padres y seguir su camino sin su amor, sin calidez de
familia, sin sus consejos. Por otrodo, me sentía feliz por él, porque nunca torció su camino, y, a través
de él, su madre estaba cumpliendo su sue?o.
De pronto me sentí satisfecha de que su marca formara parte del proyecto, aunque se lo había ganado
con su brinte propuesta y calidad de su marca.
No cabe duda que es un hombre capaz, inteligente y audaz.
– ?A qué se dedica su medio hermano? —Vincent se unió a conversación, interesado en saber más
sobre vida de Julián, al parecer, él también resultó conmovido por su trágica infancia.
– Es abogado, tiene su propio bufete, me atrevo a decir que es el mejor de New York. —respondió
después de tomar el último trago de su copa con agua.
Mis cejas se elevaron al recordar que me había rendado un bufete de abogados para mi caso,
ahora sabia que se trataba del bufete de su medio hermano.
Al levantar mi vista, me encontré con un par de ojos color miel que me mirabano si fuera única
persona en mesa, rápidamente aparté mirada con indiferencia y seguí disfrutando de cena,
haciendo de cuenta que él no estaba presente en esta reunión.
Una vez que cena llegó a su fin, mi padre mandó a servir vino para todos, brindamos yenzó con
su cha sobre el proyecto, destacó algunos términos y condiciones, habló sobre linea que íbamos a
lanzar con nuestro dise?ador Patrick y los tiempos pautados en el contrato, calidad de los materiales
y por último, tocó el tema que tanto esperaba.
– Considere propuesta de Lancaster para iniciar el proyecto en New York, él mismo nos ha ofrecido
sus amplias instciones. -miré a Alexander, quien teníasisuras de susbios ligeramente
curvados en una sonrisa casi inexistente.
Seguramente estaba pensando que mi padre aprobaría aque idea. Por otrodo, Abby estaba más
que sorprendida por reciente noticia y Paul se tensó enseguida.
– Pero, Sr. Doinel, en el contrato firmado dice específicamente que será en empresa de origen, es
decir, en Doinel, todo está listo para recibir a los representantes y trabajadores asignados de ambas
empresas. No podemos cambiar todo a última hora y por una propuesta de una des partes. -Paul
mostró su desacuerdo por el tema. Dejó su copa vacía en mesa y miró con cara de pocos amigos a
Alexander, este último no se quedó atrás y le devolvió mirada con fastidio.
La tensión en el ambiente era más que evidente, sin embargo, mi padre seguía imperturbable.
– Desde luego que sí, Paul, tienes toda razón, por eso, aquí y ahora, les informo que el proyecto
seguirá su curso normalmente en París. Doinel estará partiendo en dos días y estaremos esperando a
los cboradores fecha pautada. -mi padre informó su decisión final y Alexander se levantó de su
asiento inmediatamente, mirando incrédulo a mi padre.
Le di un rápido vistazo a Vincent y lo descubrí mirando de más a Paul, quien había bajado guardia
después de escuchar última pbra de mi papá.
– Sr. Doinel… -Alexander estuvo a punto de quejarse y mi padre lo interrumpió.
– Agradezco su oferta, Sr. Lancaster, pero tengo prioridades. ?Están de acuerdos dos partes?-mi
padre miró a Alexander y luego a Julián quien estuvo cado escuchando atentamente todo lo que mi
padre decía.
– Estoy de acuerdo. – Julián fue el primero en responder, parecia no tener problema con cualquier
decisión y es que esta era su oportunidad de oro, por supuesto que edería sea cual sea el cambio si
eso To beneficiaria.
Alexander se quedó en silencio por unos segundos y su mirada se posó en mi mientras volvía a
sentarse, me sentí sofocada por su expresión, no era de bu o de fastidio, no, más que eso, era de
preocupación, dejándome confundida y totalmente aturdida por su inesperada reión.
– También estoy de acuerdo. -fue lo único que dijo, antes de que mi padre diera paso al siguiente tema.
Cuando mi padre dio por terminada reunión, me despedí de todos antes de ir a habitación de
Tristán, pues minutos antes, Maga me informó que se había despertado de su siesta.
Estando a ss con mi hijo, lo miré con ternura, admirando lo grande, hermoso y panchin que es
ahora, el tiempo pasaba muy rápido, me parece que fue ayer cuando lo tuve por primera vez en mis
brazos.
Le respondía todo lo que me decía, hasta que se quedó en silencio mirando detrás de mí y sonrió de
oreja a oreja antes de gritar con gran emoción.
This content is ? N?velDrama.Org.
– ?Ales! -me levante rápidamente del mueble aldo de su cama y miré en dirión a dónde mi hijo
miraba, encontrándome con los ojos miel de Alexander.
Carajo, ?qué hace aqui?
-?Quién lo dejó pasar?–pregunté molesta por su atrevimiento de venir hasta aquí sin antes consultarlo.
– Tu padre. -frunci mi ce?o ante su respuesta y miré a Tristán que se bajó de cama para ir
corriendo a abrazar pierna de Alexander, este último lo cargó en sus brazos. –iPeque?o! Qué grande
estás hoy, {creciste mientras dormias?
-Si! Estoy grande, ?verdad, mama? -Tristan me miró desde los brazos de su padre y le regale una
sonrisa, mientras asentia con mi cabeza.
– Me parece que es muy tarde para su visita. –dije fingiendo una sonrisa para Tristán y que no se diera
que presencia de Alexander a esta hora me molestaba de sobremanera.
– Pasaba a saludar a mi hijo, espero no haya inconveniente con eso. -respondió antes de besar
suave meji de Tristán.
Solo entonces me di cuenta que no estaba siendo empática con él, en dos días me iría con Tristán a
Paris y no sabia si Alexander podría ir a visitarlo, y hoy, ambos estuvimos tan ocupados que fue
imposible acordar un tiempo para que él estuviera con su hijo. Ahora solo lo estaba saludando, no era
cosa de otro mundo.
– Les daré su espacio. – dije cruzada de brazos y lo único que hice fue alojarme en el balcón, estaba
lejos pero atenta a cualquier cosa.
No me perdí de lo más mínimo, Alexander se sentó dónde yo estuve sentada antes y jugó con los
dinosaurios que su hijo le entregó. No podía negar que era una escena muy tierna, no me hubiese
imaginado jamás ver al hombre más frío de todos, derretido de aque manera con peque?a versión
de
él.
Aproveché para revisar los mensajes de mi celr, mientras disfrutaban depa?ía el uno del otro.
Mi abogado me informó ques víboras ya tenían sus abogados y que ma?ana se haría el juicio.
Es un alivio saberlo, pues me preocupaba que el juicio se atrasara y tuviera que quedarme en New York
por más tiempo, descuidando mis obligaciones y mi familia.
No fui conciente de cuánto tiempo pasó, cuando escucho leves pisadas detrás de mí, al voltearme, me
llevo con sorpresa que Tristán se quedó dormido y Alexander se acercaba a mí.
– ?Ya te vas? —pregunté en voz baja, para que Tristán ni se inmutara, ya es tarde y prefiero que siga
durmiendo hasta ma?ana.
– Sí. -respondió simple y cuando estuve por pasar por sudo para guiarlo hasta puerta, me detuvo al
tomar mi brazo con susrgos dedos. -Debemos llegar a un acuerdo por Tristán, ?te estás dando cuenta
que lo vas a alejar de mi nuevamente? No es justo, soy el padre, no me quiero perder más etapas de su
vida.
Miré su manoo si su tacto me quemase y me solté de un tirón.
ro que lo sabía, pero habían más opciones para que ambos disfrutemos de Tristán, sin necesidad de
quedarme en esta ciudad.
– No puedo quedarme, Sr. Lancaster, usted más que nadie sabe lo serio que es un contrato y más que
eso, pbra de mi padre. Pero, ?podemos har luego de esto? Es muy tarde y no es el lugar
adecuado, ele parece ma?ana?- él pareció de acuerdo y asintió con su cabeza.
– Entonces, ma?ana será. -retomé el camino a puerta y cuando estuve por abrir, Alexander me mó.
-Sarah…
Me giré para mirarlo y su mirada se detuvo por unos segundos en mi rostro, enarqué una ceja
esperando que hara, pero lo único que hizo fue eliminar repentinamente el espacio que había entre
nosotros, y susbios se presionaron en los míos tomándome por sorpresa.
Mi cuerpo se tensó ys ganas de golpearlo hasta el cansancio burbujearon dentro de mí y no fui capaz
de darle pie a algo tan estúpido, asqueroso e inadecuadoo un beso de él.
Lo empujé con todas mis fuerzas, alejando su rostro del mio y estrellé mi mano en su meji haciendo
que su rostro se volteara. Me pasés manos por misbios, sintiendo que en cualquier momento
devolvería cena que acaba deer.
?Por qué carajos hizo eso? ?Está borracho? – No vuelvas a besarme. No tienes idea de cuánto me
repugna.