Heredera divorciada Juliany Linares
Les invito un hdo. ALEXANDER El inesperado regreso de Sarah, causó revuelo en más de una persona,
induyéndomey no era más por persona tan fría y dura en que se había convertido, una mujer fuerte que
no se dejaba intimidar de nadie.
Ya no quedaban rastros de Sarah de antes y me quedaba un mal sabor de boca al pensar quetuve mucho
que ver con su cambio.
Más de uno estaba maravido con e, hasta Alexis, de hecho, mostró un gran avance en sus terapias
desde aque noche en que vio, nosé de dónde había sacado fuerzas para regr a Gina por su
Por un momento pensé que había reconocido pors noticias, pues varias veces mencionaba su nombre,
hasta queme enteré de verdad de su propia boca y me sentí inexplicablemente incómodo y molesto.
Se conocieron aque noche en el lugar que jamás debí llevarlo, me resultaba sorprendente tanta
coincidencia.
Desde que Alexis me lo contó, me estuve preguntando por que e no me lo había contado, hasta que me
dijoque e no sabia que tenia un gemelo, entonces, llegué a conclusión que pensó que a quien vio hace
a?os fue a mí y no a él.
?Es por eso que en universidad supo mi nombre? Ahora le encontraba sentido.
No solo Alexis quedó fascinado con e, yo me sumaba a extensa lista cuando vi después de mucho
tiempo en el banquete de bienvenida.
shback.
Después de concluir el desfile de apertura con éxito, una representante de Doinel se acercó para
informarsobre el proyecto que llevarían a cabo.
No estaba enterado en lo absoluto de búsqueda de una marca estadounidense para cborar con Doinel,
de inmediato me interesé cuando dijo que mi empresa ér más calificada para este proyecto, solo debía
enviar una propuesta y har con encargada de cboración.
Copyright by N?v/elDrama.Org.
Sarah.
Me dijo que me esperaba en el banquete y de inmediato le ordené a mi asistenteque preparase una buena
propuesta y se apoyara en el proyecto más beneficioso y con un margen mínimo de riesgo, era lo mejor que
podía hacer en el menor tiempo, solo era cuestión de modificar.
En el salón de banquete, estaba terminando de darle instriones a mi asistente, cuando visilueta delicada
y elegante de una mujer en lista de baile, me resultaba imposible apartar mis ojos de e.
Aque mujer era naturalmente hermosa, su belleza me dejó con mente en nco por unos segundos.
-?Quién es esa mujer? - le pregunté a mi asistente que estaba sentada a mido en mesaasignada a los
Lancaster.
Tenía esperanza de que Cristina supiera algo sobre aque mujer con se que me teniamaravido y sin
ni siquiera poder observar su rostro con ridad, pues, yo jamás había visto, de lo contrario, hubiese
recordado.
Observé detenidamente su espalda que estaba al descubierto, gracias al escote de aquel vestido que
haciadestacar antes demás, su cabello casta?o estaba inmóvil sobre su hombro, dejándome una
maravillosa vista de su piel nca y delicada Su vestido teado se bnceaba de undo a otro mientras
baba pa?ada de un hombre mayor al que tampoco le pude ver el rostro.
Tal vez aquel hombre sea su padre, pues ambos baban pieza sumergidos en una
conversaciónque solo ellos sabían.
Pero esfumé aque idea cuando Cristina me respondió.
Es Sarah Petit, se?or, su ex esposa.-mi corazón dio un vuelco al escuchars pbras de Cristina,
miré sin poder creer queestaba hando de aque mujer de que me divorcié hace más de tres a?os.
La mujer que noche anterior vi pors cámaras de seguridad en el bar de Mike.
?Miexesposa?
Sarah Petit.
Fin del shback.
E despertó algo en mí y me desconcertaba porque era imposible no cabrearme cada vez que veía
con algún hombre y enloquecicuando misma mujer que se acercó a mi en el desfile, me dio una
noticia que no esperaba en lo absoluto.
Sarah tiene un hijo.
Y mi malhumor aumentó cuando e misma me lo confirmó.
Aproveché que Leonardo Doinel me citó en su casa para encara y que e misma me adararalo que
intento decirme por teléfono, tenía un vago presentimiento en mi pecho que no me abandonaba.
Estando frente a e, con ese ni?o en sus brazos, el mismo que hice llorar cuando tropecé con él y
ensució mi pantalónde aque crema.
Por alguna extra?a razón, me sentí miserable una hora después, una iodidad se alojó en mi
pecho y era mucho más queculpa por no medir mis actos con un inocente.
Lo entendí todo cuando soltó aques pbras.
-Tú eres el padre de mi hijo.
Me sumergí en un estado de shock del que por mera suerte salí a tiempo, mi cuerpotemblo en secreto
y mi corazón se encogió.
Soy padre.
Sarah tuvo a mi hijo.
Tengo un primogénito y hasta ahora me enteraba.
Me perdi una etapa tan maravillosa, me perdí del embarazo, el nacimiento y el crecimiento de mi
heredero.
Un Lancaster.
Me senti abrumado por mez de sentimientos.
Quería rega?ar a Sarah por haberme ocultado una información tan importante para mí, para ambos.
Quería abraza con ese ni?o en medio.
Quería arrebatarle al ni?o y gritarle en cara que no tenía derecho de apartarme de mi hijo por tantos
a?os.
A final, lo único que hice fue dejar escapar una lágrima sin apartar vista delpeque?o pelinegro que
se escondía de mi, tenía tanto miedo de mí, me mirabao si fuera un monstruo y en ese me
convertí sin darme cuenta.
El rechazo de Tristán fue tan doloroso,o una daga oxidada apu?ndo mi corazón una yotra vez
sinpasión.
Mi propio hijo me despreciaba, no quería ni verme.
Con Alexis me sentía miserable y peor persona del mundo por lo que le hice,pero nada era
comparado con ver el miedo en los ojos miel de mi hijo yo trataba a otro hombreo si fuera su
padre.
Eso lo iba a arrer hoy.
Los nervios burbujeaban en mi sistema y miré con una sonrisa en mi rostro el regalo que llevaba en
mis manos, lo escogí yo mismo y esperaba quele gustara, aunque no tenia ni idea de que podría
gustarle a un ni?o de tres a?os.
El parque para ni?os era grande, sin - embargo, ubicación que me dio Sarah era exacta y no fue
difícil encontrarlos.
H.
-saludé con los nervios a flor de piel.
-Lo siento si los hice esperar.
Miré por unos segundos a Sarah, que haba alegre con peque?a versión de miy una sensación de
calidez se instaló en mi pecho.
Desvié mirada hacia Tristán, con miedo de que volviera a rechazarme, para mi suerte, su tierna
mirada me estudio de pie a cabeza.
H, descuida, llegamos hace poco.
dijo Sarah borrando bonita sonrisa que tenia antes de que llegara y le susurro algo a Tristán queestaba
en sus brazos.
H.
-agito su peque?a mano en modo de saludo y mi corazón se derritió, esfumando los pensamientos
negativos enseguida.
Peque?o Tristán, te traje un regalo.
-le entregué caja envuelta en papel de regalo y sus ojos se iluminaron.
Estiró sus brazos para tomarlo, pero se detuvo antes de mirar a Sarah,o si estuvieraesperando su
aprobación.
-Adnte, es tuyo.
-dijo con una sonrisa que hacía lucir más hermosa de lo que por sí ya es.
Los ojos miel del peque?o me miraron con timidez y no pude evitar sonreírle.
No había duda que era mi hijo, era tan parecido a mi, incluso podríaparar con una fotografía cuando era
ni?o y cualquiera podía decir que eramisma persona.
Tristán tomó caja y con ayuda de Sarah lo abrió, su ce?o se frunció con confusión al ver el contenido
ySarah me miróo si estuviera loco.
?Una tableta? ?Para un ni?o de tres a?os? - aunque parecía un rega?o, se notaba divertida al ver mi
regalo.
Me senti apenado porque fue lo primero que se me ocurrió.
Repito, no sé que le puede gustar a un ni?o de tres a?os.
-Sí, bueno, para que vea dibujos animados, le instron más de cien juegos de ni?os.
?Está mal? - pregunté con temor de haber escogido un mal regalo.
Sarah aró su garganta y escondió su expresión divertida.
No, está bien para ser primera vez.
Lo has intentado y es lo que cuenta.
Pero mamá, va a guardar este regalo y lo usaremos en casa, ?verdad? -le habló a Tristáno si tuvieran su
propio lenguaje y los mire maravidos cuandoel pelinegro le entregó caja sin rechistar.
Si, mamá.
Gracias, se?or.-m? corazón se derritió por segunda vez en menos de
cinco minutos y quise alzarlo entre mis brazos, regrle un abrazo, sentirsu calor y su peque?o cuerpo, pero
eso podría asustarlo, así que me contuve.
Todo a su tiempo.
No es nada, hijo.
-aque pbra salió tan natural que me senti inexplicablemente feliz,o un ni?o en un parque de
diversiones.
Sarah me miró con sorpresa, su cuerpo estaba inmóvil y temí que dejara caer al ni?o de susbrazos, no se me
ocurrió nada más para saca de aquel estado que decir: - Antes de tener nuestra conversación, les invito un
hdo.