En un lugar oscuro y tétrico, lejos de donde nadie los pudiera hallar, se encontraban dos ángeles los cuales estaban en completo silencio, inmóviles, lo único que se escuchaba era el llanto de un bebé, quien lloraba fuertemente mientras movía sus peque?os brazos y piernas.
"No... no puedo creerlo." Dice la ángel preocupada con una voz desconcertada.
"Lo... lo logramos." Le responde el ángel que estaba junto a ella mientras caminaba hasta pararse frente a la bebe.
La ángel respira profundo aceptando la situación en la que estaban y un tanto curiosa le pregunta. "?Y bien? ?Qué nombre le vas a poner? Va a necesitar uno."
El ángel, cargando a la bebe entre sus brazos mientras la levantaba hacia los rayos de sol que entraban por un agujero que había encima de ambos, dice mientras la miraba fijamente. "?Un nombre?... ah... ya se, se llamará..."
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"Yukiharu, peque?a, ?dónde estás?" Preguntaba preocupado mientras caminaba por el bosque, buscando atentamente entre los arboles cuando de repente escucha la voz de la jovencita que buscaba.
"?Abuelito a que no me encuentras!" Ahí estaba ella, una peque?a ángel cuyas características físicas y personalidad sobresalían del resto de los ángeles en una aldea remota. Unos ojos dorados, largos cabellos, un color peculiar, gris y blancos es lo que le hacía resaltar. Aunque... no era el color de su cabello o sus dorados ojos lo que la hacían resaltar.
"?Mmm, donde se habrá escondido?" Dijo su abuelo, un ángel con el mismo color de pelo que su nieta, esa no era la única característica que compartía con ella, sus ojos eran igual de dorados y hermosos. Pero, el abuelo siempre llevaba una bufanda muy característica de él a la cual estaba utilizando para cubrir su boca la cual no paraba de sonreír ya que podía ver claramente las orejas felinas en la cabeza de su nieta y sus hermosas alas blancas resaltaban detrás del tronco donde estaba escondida.
Orgullosa de su escondite, la peque?a ángel se empezó a reír. "Jijiji, jamás me encontrará aqu-."
"Quien jamás te encontrará aquí?" Dijo su abuelo con un tono sarcástico mientras se reía, tomando desprevenida a la peque?a haciendo que esta saltara del susto, dándole la oportunidad perfecta para que su abuelo la agarrara y cargara.
"?NO ES JUSTO, HICISTE TRAMPA SEGURO, MI ESCONDITE ERA PERFECTO!" La peque?a estaba frustrada por lo acontecido, se quejaba con ojos aguados mientras agarraba a su abuelito por la bufanda.
El abuelo no puede con la ternura que le provoca y con voz consoladora le explica el defecto de su escondite. "Hubiera sido perfecto si no fuera porque tus alas y orejas sobresalían mucho, la próxima vez elije un escondite donde no seas visible."
"EHK." La peque?a miró detenidamente sus alas mientras sus orejas se caían.
"Una vez más." Dijo con determinación, volteando su mirada hacia su abuelito. "Esta vez no me encontraras." Tras decir eso, procedió a guardar sus alas para que de esa manera no fueran visibles y no la volvieran a delatar. El ver los ánimos que tenía al no rendirse llena de orgullo al abuelo.
"Tienes un gran espíritu y voluntad. ?Con esa mentalidad seguro llegaras lejos cuando crezcas!" Dijo mientras reía. "Pero lastimosamente tendrá que ser otro día, hoy nos toca ayudar a los demás aldeanos." La peque?a se entristece ya que en serio quería jugar una vez más.
Este gesto hace que el abuelo suspire y con un tono leve le diga. "No estes triste Yuki, jugaremos otro día, recuerda que es nuestra responsabilidad ayudar siempre a aquellos que lo necesitan."
Esto consuela y entusiasma un poco a Yuki, haciendo que le responda con una sonrisa. "Está bien abuelito, vamos a ayudar a los demás."
Tras escuchar esto, su abuelo solo puede devolverle la sonrisa y decirle. "Eres una buena ni?a."
De camino a la aldea, ambos hablaban sobre lo peque?o que es el espacio que dispone la aldea, sobre que, a pesar de eso, tienen todo lo que necesitan. Granjas con animales extra?os las cuales son conocidas como criaturas místicas, las criaturas místicas son animales los cuales poseen habilidades o poderes que van más allá de lo que pueden conseguir biológicamente. En el mundo hay todo tipo de criaturas, pero estas específicamente les proporcionan comida de alta calidad. También tenían cultivos frescos, con frutas y vegetales, hasta tienen un rio que le da agua limpia a toda la aldea. El aire se sentía puro, el verde del paisaje estaba lleno de vida. Las mariposas volaban y ahí estaba la peque?a Yukiharu, corriendo alegremente entre toda la magia que proporcionaba el lugar, era una vista hermosa.
Ambos llegaron a la aldea y fueron recibidos cálidamente por todos los aldeanos. Con confianza y con sonrisas, saludaban a todos los que se encontraban en el camino. La manera en la que todos interactuaban entre si pareciera como si fueran una gran familia que se quieren mucho.
Llegaron a su primer destino, la casa de Aria, una ángel conocida por sus increíbles artes culinarias y por siempre llevar su delantal puesto en todo momento.
"Vaya, llegan justo a tiempo, necesito un poco de ayuda." Dijo Aria quien estaba a punto de salir de su casa con una canasta en su mano.
Yuki muy alegremente le pregunta, "En que te podemos ayudar hoy se?orita Aria." El abuelo queda expectante y observa detenidamente a su nieta para ver qué es lo que hará.
" ?En qué me puedes ayudar hoy...?" Dijo Aria pensativa pero de inmediato se le ocurre una idea. ?Entonces podrías recolectar unas manzanas por mí? Si haces un buen trabajo prepararé una tarta de manzana para ambos. ?Qué te parece?" Dijo con una sonrisa mientras se agachaba para estar a la altura de Yukiharu y le gui?aba con un ojo.
"?Por supuesto!" Le respondió exaltada.
"Muchas gracias, Yuki, puedes usar esta canasta para poner las manzanas ahí." Dijo mientras le extendía la mano para darle la canasta.
Yukiharu toma la canasta con una sonrisa y junto a su abuelo se dirigen a los cultivos de manzanos que se encontraba cerca del rio.
Una vez allí, el abuelo procede a cargar a Yuki en su hombro para que de esa manera pueda alcanzar las manzanas y las ponga en la canasta.
"?Puedes alcanzarlos así?" Preguntó el abuelo ya que Yuki le obstruía la vista.
"Si llego, solo no te muevas mucho." Le respondió mientras agarraba una manzana con dificultad, tambaleándose sobre el hombro de su abuelo.
Logran recolectar unas manzanas y mientras lo hacía una pregunta cruzó por la mente de Yuki. "?Como es que los cultivos se mantienen siempre vivos y frescos?"
A lo que su abuelo le responde. "Es simple mi peque?a, algunos de los aldeanos poseen habilidades para la cosecha, gracias a ellos es que hemos sobrevivido tanto tiempo."
"GRACIAS AGRICULTORES." Gritó con emoción ya que es gracias a ellos que siempre tiene comida deliciosa y fresca todos los días.
"?Ya está llena?" Pregunta el abuelo ya que pudo notar que había muchas manzanas en la canasta.
"?MHM!" Le responde sonriente. A lo que el abuelo dice. "Muy bien, volvamos con Aria entonces."
El abuelo la baja de su hombro y ambos caminan de vuelta a la aldea. En cuanto llegan, se encuentran con tres ni?os peculiares jugando con palos como si fueran espadas.
"?Mira abuelito!" Dijo Yuki quien apunta con su mano en dirección a los ni?os. "Son Javier, Helen y Código. ?Puedo ir a jugar con ellos?" Preguntó con una mirada de gatito perdido. Por muy responsable que sea el abuelo no puede resistirse a una petición así de su nieta. "Claro que sí, pero que sea rápido, recuerda que tenemos que llevarle las manzanas a Aria."
"?Eres el mejor abuelito!" Yukiharu muy entusiasmada fue corriendo con los ni?os para jugar con ellos y a pesar de ser un simple juego de espadas, Yuki los dominaba completamente sin lastimarlos, ella es una prodigio del combate, tanto sus habilidades físicas como inteligencia a la hora de pelear eran demasiado para los pobres ni?os.
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"?Como eres tan buena peleando?" Gritó Javier en frustración. "?Seguro que entrenas en secreto!"
Tras escuchar esto, Yuki apunta con su palo/espada en dirección a Javier de manera amenazante, pero decide soltarlo. "Es divertido jugar con ustedes, pero no me gusta pelear." Dijo Yuki en un intento de consolarlos.
Helen y Código no le creen ni un poquito después de la gran humillación que recibieron, así que ambos en coordinación dicen. "Claro y nosotros nacimos ayer."
A Yuki realmente no le importo el comentario de ambos, ya había pasado el tiempo que disponía para jugar así vuelve con su abuelo y mientras corre hacia él, ella gira su cabeza les dice con una sonrisa. "?Juguemos más a la próxima!"
Los ni?os motivados a mejorar responden a la vez. "?NO PERDEREMOS DE NUEVO!"
El abuelo estaba dichoso de la humildad y el carisma de Yuki, esto hace que cuando ella se pare a su lado le diga. "Tienes unos amigos muy peculiares, escucha, los amigos son de lo más importante que tenemos en la vida, haz muchos más y cuídalos."
"?Por supuesto!" Le respondió Yuki con una enorme sonrisa.
"Bien, ahora si vamos con Aria." Tras decir esto el abuelo toma de la mano a Yuki y ambos caminan hacia casa de Aria. En cuanto llegan, Aria estaba al frente de su casa, inmediatamente Yuki le entrega la canasta con las manzanas que ella les había encargado recoger. Aria muy agradecidamente acaricia la cabeza de Yuki haciendo que ella se sienta muy contenta de haberla ayudado.
"Gracias por su ayuda, como prometí prepararé una tarta de manzana para ambos. Vuelvan al atardecer para comer." Les dijo con una sonrisa.
"?No, gracias a ti, fue muy divertido!" Dijo Yuki sonriendo. "?Nos vemos, esperare con ansias la tarta!"
Después de despedirse, Yuki y el abuelo fueron al ganado de la granja para alimentar a las criaturas místicas ya que hoy les tocaba a ellos darles comida. Al llegar el abuelo nota que las criaturas sintieron su presencia, que sabían sobre su llegada. Ambos agarran el alimento y se dirigen hacia ellos para darles de comer.
"Recuerda Yuki, tienes que ser paciente y gentil con las criaturas místicas, si eres amable esa amabilidad será devuelta hacia ti." Dijo observando a su nieta e inmediatamente pudo percatarse del inusual comportamiento de las criaturas.
"Lo se abuelito, a ellos les gusta que sea amable, no sé por qué, pero puedo sentir lo que ellos sienten y quieren, es como si estuviera conectada con ellos de alguna manera." La peque?a, estaba rodeada de todas las criaturas del lugar. Era extra?o, pareciera que no querían la comida que les daban. Pareciera, como si quisieran mucho a Yuki, como si no la hubieran visto desde hace mucho tiempo.
"Puede que sí."Fue lo que pensó el abuelo.
El sol se empezó a poner y Yukiharu aún tenía en mente la tarta de manzana que les estaba preparando Aria así que fueron a su casa para comer.
"?LLEGAMOS!" Gritó llena de entusiasmo, aunque su estómago grito más fuerte hambre que tenía haciendo que se sonrojara en el proceso.
Aria se entristece un poco al escuchar su estómago lo que hace que diga. "Uy, pobrecita, debes estar hambrienta, pasen, la tarta está lista y servida esperando a ser comida."
"Sería un honor ser quienes lo coman." Dijo el abuelo lleno de humildad.
Todos tomaron asiento en la mesa del comedor y compartieron muchas risas. El apetito voraz de Yuki no dejo ni una migaja de la tarta y su rostro lleno de felicidad después de un arduo día de trabajo ser recompensado de esa manera era indescriptible. El abuelo estaba orgulloso de ella ya que se lo había ganado. Aria estaba satisfecha al ver la alegría de la peque?a ángel de la aldea disfrutar tanto de su comida. Sin duda alguna, fue un momento inolvidable para ellos.
"Gracias por la tarta de manzana, Se?orita Aria" Dijo mientras le hacía reverencia.
"No hay de que, Yuki. Es lo mínimo que puedo hacer por ustedes. Pueden volver cuando quieran, siempre serán recibidos en esta casa." Le respondió Aria.
El abuelo asiente la cabeza y sonríe "Fue muy divertido, nos veremos la próxima vez."
"Nos vemos." Dijo Yuki para luego despedirse y partir caminos.
El cielo había oscurecido pero una idea a la peque?a le había surgido. "Vamos al río abuelito, las estrellas se ven bien desde ahí y parece que estarán bonitas hoy, sería una lástima no verlas."
El abuelo estaba de acuerdo con Yuki ya que miró hacia la estrellada noche. "Si, sería una lástima no aprovechar la oportunidad."
"?SIII!" Gritó Yuki llena de felicidad.
Ambos se dirigen al río que estaba dentro del peque?o bosque. Al llegar utilizan el tronco de un árbol ya cortado como asiento y hacen una peque?a fogata para darles calor e iluminación. Y para por si acaso, el abuelo saco sus alas como refuerzo contra el calor, sus alas eran muy parecidas a las de Yuki, solo que más grandes y no tan blancas.
"Que bonitas son las estrellas." Los ojos dorados de Yuki brillaban con fuerza y reflejaban las estrellas que tan bonitas veía en el cielo. "Me pregunto de donde salieron."
"Puede que yo tenga la respuesta a esa pregunta" Dijo el abuelo con un tono leve y confiado.
"??ENSERIO!?" Los ojos de la peque?a brillaron con aun más intensidad por la curiosidad y emoción. El abuelo le sonríe y con voz de sabio le dice. "Acomódate porque voy a contarte la historia del origen de este mundo y sus estrellas."
Toda la atención de Yukiharu fue dirigida hacia su abuelo, sus orejas felinas estaban bien en alto para no perderse de ni un solo detalle.
"Hace muchos a?os, incluso antes de que este vejestorio naciera, existía una sola entidad en todo el universo conocida como El Dios Original. Nadie sabe de dónde viene, solo sabemos que mantenía el balance de la existencia misma. Dentro de este ser se encontraban las esencias de luz y oscuridad. Un día sin ninguna razón aparente, El Dios Original se dividió en varios fragmentos, creando así lo que conocemos como nuestro mundo, las lunas, y las estrellas." Dijo el abuelo mientras Yuki se quedaba asombrada al escuchar la historia.
"Pero eso no fue todo, principalmente nacieron dos entidades más conocidos como El Dios de la Luz y el Dios de la Oscuridad, dos entidades cuyos flujos de energía eran opuestos. Ambos querían acabar con el otro, más bien, absorberlo para volver a ser uno, pero no podían chocar directamente ya que si eso ocurriera destruirían el mundo, las estrellas y todo lo que lleva consigo. Por eso los Dioses tomaron la decisión de crear a tres seres con su propia energía para que esos seres debilitaran al otro Dios por ellos y cuando este débil absorberlo. Estos tres seres de cada Dios son conocidos como los Primordiales de Luz y los Primordiales de Oscuridad, son quienes están por encima de su raza, con poderes y habilidades que van más allá de la imaginación. Con el tiempo los Primordiales hicieron lo mismo que sus creadores y se reprodujeron, ya que no lograban avanzar en la conquista del otro, creando así a Los ángeles y a los Demonios. Ambos nacieron con características únicas y distintivas, Los ángeles nacían con alas en la espaldas mientras que los demonios nacían con marcas en el rostro. Con el tiempo y en la descendencia de ángeles y demonios de sangre pura, la sangre iba siendo cada vez más débil y los hijos igual, a pesar de eso, crecían en números y les daban más oportunidad de conquistar al otro. Así fue como empezó la guerra de este mundo. Desde que empezaron a reproducirse, los Dioses comenzaron a darles ventajas a sus descendientes, dándoles poder a cambio de sacrificios o tratos que les otorgaba habilidades únicas y poderosas. La batalla no favorecía a ningún lado, ambos estaban parejos tanto en tácticas de combate como en poder. Hasta un día, hace diez a?os que uno de los ángeles Primordiales desapareció sin dejar rastro ninguno, haciendo que se desequilibrase la balanza y dándoles oportunidad a los demonios de ganar la guerra."
"?Entonces los demonios ganaron?" Su atención se había desviado completamente de las estrellas hacia la guerra, la cual era la fuente de la preocupación que le empezó a surgir en ese momento.
"No, aun no, el mundo sigue en guerra." Le respondió su abuelo con un rostro deprimido. "Lastimosamente este mundo fue construido con el conflicto y las peleas, si no peleas no podrás vivir..." De repente este se anima y grita. "?Pero no hay de que preocuparse! Nosotros estamos seguros aquí en la aldea, hace mucho creé una barrera dimensional que nos separa del mundo. Nadie ni nada puede entrar, pero en el momento que alguien ponga un pie fuera de la barrera ya no estaremos seguros. Si no fuera por el trabajo de todos los aldeanos para mantenernos con alimentos y materiales no hubiéramos sobrevivido tanto tiempo."
Yukiharu se deprime un poco tras escuchar lo contado por su abuelo.
"?Que pasa mi peque?a?" Le pregunta preocupado.
"Algún día me gustaría salir de la aldea y ver el mundo contigo abuelito." Le responde con una voz triste.
Ese comentario provoca ternura en el abuelo haciendo que le acaricie la cabeza. "Está bien, cuando crezcas y seas más fuerte, saldremos juntos a ver el mundo."
Esto anima mucho a Yuki provocándole una cálida sonrisa.
"Bien, ?quieres escuchar otra historia?" Le pregunta su abuelo mientras le devuelve una sonrisa con la misma calidez.
"?SI QUIERO!" Grita Yuki exaltada.
Con el transcurso de la noche, mientras la llama de la fogata seguía viva, el abuelo contó muchas historias de aventura y sobre el origen de las criaturas místicas, de cómo nacieron de la tierra después de la creación de los Primordiales. Y mientras contaba una de las historias un evento único en la historia del mundo estaba ocurriendo.
"Realmente, eres muy especial, Yuki"Fue lo que pensó tras contemplar lo que estaba haciendo su nieta.
A muy temprana edad, la joven ángel, sin haber sacrificado nada, sin hacer ningún trato con su respectivo Dios, había despertado sus propios poderes. Un poder único que jamás en la vida del abuelo había visto. Había creado unas mariposas de luz, pero lo más impresionante era que estaban vivas.
"Son muy bonitas." Le dijo su abuelito con un tono leve y cálido. A lo que Yuki le responde mientras la mira con detenimiento. "Si, me gustan mucho y como el fuego estaba apagándose creí que necesitaríamos un poco más de luz."
"Que considerada eres, bien, ?quieres escuchar una última historia antes de dormir?" Le pregunta su abuelito.
Yuki asintió con la cabeza.
"Muy bien, hace mucho tiempo un viajero caminaba vagamente por el mundo. El viajero era precavido, la sangre derramada por la guerra llegaba a cada sendero de la tierra así que caminaba silente, invisible. Hasta que un día dicho viajero encontró en medio de todo, pero a la vez en medio de nada, algo que cambiaría su vida para siempre, el viajero... encontró esperanza. Algo que había perdido hace mucho tiempo fue devuelta a él ese día. Y como flor, el viajero se la llevó para regarla y que florezca en su jardín. Para cuidarla de todo mal y darle calor en el solitario y frio invierno. El tiempo paso y-"
*THUD*
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Con una sonrisa consoladora el abuelo le acaricia la cabeza y dice. "Buenas noches mi peque?a, en mis largos a?os en este mundo, eres lo mejor que ha pasado en mi vida." Tras decir esto el abuelo acuesta a Yuki sobre sus alas para que así duerma más cómoda, y con ella acurrucada le da un beso de buenas noches en la frente para luego decirle.
"Descansa... mi peque?a flor."
Fin del capítulo.