Capítulo 19: "NIKUSHIMI"
Ante la inmensa figura, no haría más que comenzar a caminar en círculos, mientras no despegaba la mirada de aquella cosa. Así mismo, lo haría también el monstruo, siendo quien repetiría los movimientos del guerrero. Al aumentar la velocidad, sus extremidades comenzaban a despegarse más rápido del piso, y el círculo que formaban con los pasos que daban se iba cerrando, hasta que estuvieran cara a cara. De ahí la batalla comenzaría al fin, siendo el monstruo quien lo atacaría primero, utilizando las mismas garras con las cuales puso a sus amigos en su contra, atacándolo con gran ferocidad.
A pesar de ser una figura de gran tama?o, su velocidad no era menor, siendo la incertidumbre su gran factor, saltando como mono en todo el escenario y atacando en los momentos menos esperados. No fue hasta que Kettei logró predecir su siguiente paso, haciéndolo tropezar con el gancho con cuerda que había creado, atando ambas piernas y encrucijándolas. Más sería útil; el monstruo cedería y caería a las aguas poco profundas. Estupendo, ya lo tenía controlado, o eso pensaba. Apenas cayó, se levantó y caminó un par de metros, solo para saltar y del suelo arrojarle un enorme trozo de escombro embuido en brasa ardiente.
Había intuido un ataque, pero ?cuál? Su enemigo tenía el don de la impredecibilidad. Aun así, lograría colocar frente a su cara sus espadas, y aunque el da?o de las piedras que casi se incrustaron en su piel fuera doloroso, fue suficiente esfuerzo y defensa como para no matarlo. Tras recomponerse, notaría que su sangre subiría de temperatura a punto de ebullición, así como la respiración se le pesaba; sin embargo, volvería a atacar, pero no se acercaría. Así fue, estirando una pierna y flexionando la otra, apuntando sus espadas a la cabeza de la bestia. No obstante, la gran aceleración no fue suficiente para batir su gran reacción, atrapando la unión de ambas espadas y arrojando al guerrero lejos con ellas.
Un gran esfuerzo, desperdiciado, tiempo perdido por haber perfeccionado una técnica, solo para darse cuenta de que tendría que usar algo más para vencerlo. Chocando contra un pilar, él quedaría apenas divisando con una vista borrosa al engendro que se estaba acercando; viéndolo fijamente a los ojos, observaría a Riley en ellos. ?Ya se había vuelto loco? ?O el golpe fue muy fuerte como para hacerlo alucinar? No... Ninguna de esas era la respuesta.
En los ojos de Riley se vería por momentos la misma llama con la que era tan característica aquella flameante abominación, llamada Nikushimi. Caminando ya hacia la salida, sin siquiera darse la vuelta para ver a nadie, ni mucho menos querer estar con alguien en ese momento. Era clara la sonrisa que no se podía ver de espaldas, pero que sí de frente; se marcaba de oreja a oreja y denotaba algo más que una simple satisfacción, y aquella persona que aguardaba en las gradas para una posible consideración lo tendría en cuenta.
-----Q-Que...cosa...s-si me voy a... enfrentar a-a ella...t-tendría que tener cuidado... ----se susurró a sí mismo el muchacho, quien cuando se levantó dejaría ver una férula que cubría toda su rodilla izquierda, caminando hacia la salida con un ligero cojear, que era poco perceptible al ojo humano.
Un fuerte sonido de una puerta cerrándose se escuchó en todo el campo de concentración; el eco llamó la atención de todos, quienes por un momento descuidaron la atención de la jugadora herida. Con el ce?o fruncido y a pisoteos, la entrenadora se iba acercando hasta la puerta, solo para ser detenida por alguien más. Al principio intentó apartarlo de su camino, aunque unas palabras tendrían que hacer el intento de cambiarla de opinión.
-----No tengo nada contra usted, pero es conmigo con quien necesita hablar. ----le explicó, con una voz suave y sin titubeos, mientras se colocaba en frente de la puerta. -----Gr... Bien. ?Solo no vayas a empeorarlo! ----advirtió, apuntándolo con el dedo.
El muchacho se volteó en dirección a la puerta y divisó a lo lejos cómo ella se alejaba por la vereda de la calle. Tras una corta carrera, logró alcanzarla, aunque apenas se dio cuenta de quién se trataba. Su actitud cambió abruptamente a la misma que quiso mantener en su presencia. Apenas lo saludó bien, recordando su nombre con suerte. Este no tardó en hacerle saber su error dentro de la pista. Riley detuvo su paso en seco, mientras empezaba a apretar los pu?os dentro de los bolsillos de su polerón.
-----Ahora tú estás contra mí, ?no es así? ----le preguntó, y aunque su tono parecía tranquilo, no era más que una fachada. -----Riley, ví lo que pasó allá dentro, no sé qué intentas demostrarles, y si estoy contigo, el potencial que tienes es excepcional, pero no tienes por qué usar estos métodos...menos contra tus compa?eras. ----le exclamó con voz firme, esperando algún cambio, pero sin embargo, este no llegaría, por no decir nunca. -----Entonces, ?me vas a explicar por qué estás de su lado?! ----preguntaba, siendo su voz cada vez más chillona, y aunque le costaban las palabras, tenía que decirle la verdad sobre lo que se convirtió. ----Por Porque son las únicas que sí tienen sentido común, mientras tú perdiste el control intentando demostrar algo que no das pista alguna de lo que es, pero estoy seguro de que debe ser algo inútil y absurdo, como cada cosa que haces, y no intentas ser mejor persona. En cambio, intuyo que quieres impresionar a alguien con tu individualidad, pero te estás perdiendo en el proceso.
Aunque las palabras le golpearon peor que cualquier da?o físico, solo gru?ó y comenzó a pisotear el suelo, alejándose más de él. A medida que se alejaba, además de las lágrimas que se secaba mientras mantenía su actitud, en sus ojos se podía observar un reflejo, imágenes de todo lo que hizo, que la llevaron a una clara conclusión.Did you know this text is from a different site? Read the official version to support the creator.
El fuego que antes se percibía en su mirada se apagaba con el agua de sus lágrimas que iban saliendo y que limpiaba justo cuando salían. Este fuego provocaría que, mientras ocurría la batalla interna, aquella figura que sobresalía por su brasa ardiente se apagara de forma gradual, durante unos minutos. Kettei alzaría la mirada al oír al mounstro torcerse de dolor mientras se desvanecía gradualmente. Inmediatamente se alzó y, con una patada, bajó la cabeza del espectro hasta que llegó a su mano, para clavarla con fuerza en uno de sus ojos y uno de sus brazos, recortándolo como si fuera una hoja de cartón. El brazo se desintegraría tan pronto como cayó al suelo, transformándose en cenizas que volaban y se dispersaban entre el aire.
Mientras tanto, en el cuartel general se notaron los cambios. La roca dura como el diamante y ardiente como la lava cubría toda la superficie de la consola, haciendo imposible su uso y, con ello, cualquier intento de tomar el control. Una gran lástima era el hecho de que solo podían observar cómo la persona que por tantos a?os habían cuidado se corrompía paulatinamente, sin que ellos pudieran hacer algo al respecto.
El dolor atenuaba en la mayoría, quienes aún no podían procesar todo el cautiverio que estaba ocurriendo en tan poco tiempo. Todavía era extra?o todo este suceso; esa abominación que se había formado dentro de la consola había absorbido a un par de compa?eros, y ahora estaba peleando con Kettei. Rezaban para que la muerte no fuera el destino del guerrero, el cual tenía en sus hombros el peso de la fe de esas personas que juró proteger. Este último, un hormigueo sentía en su cabeza; una se?al de peligro apareció en su mirada como una letra japonesa marcada en colores rojos y negros.
En ese momento, el demonio impactó el suelo, fracturándolo y mandando a volar unos metros al espadachin, que amortiguaría la caída con el escudo en su mano. ----No es normal… —----se murmuraba a sí mismo, adoptando una posición más agachada a la previamente ajustada. El engendro tenía su mano en el mu?ón del brazo que había perdido, y de ahí mismo unas llamas empezaron a salir de él. Después de unos instantes, las llamas habían sustituido completamente su brazo, y no solo eso, sino que lo habían convertido en un arma volátil.
Tras volver a recuperar el equilibrio, observaría de frente la anomalía que estaba ocurriendo frente a sus ojos. El aspecto del monstruo estaba cambiando, y no solo fue su brazo; también fue su pelaje, el cual se redujo a solo un mo?o en el pelo. Al guerrero se le cortó la respiración por unos instantes, puesto que vio una figura conocida en semejante oponente.
Exclamó en voz baja un nombre peculiar. Sus brazos comenzaron a tiritar, comportamiento extra?o en el, sentía algo que hace mucho tiempo no sentía, y... no era felicidad.
Unas risas se escucharon debiles y graves, provenían del mounstro que con una sonrisa, observaba detenidamente cualquier posible movimiento de su rival, aunque este solo yace parado frente a el. Sin tiempo para reaccionar, este se abalanzó sobre el, siendo evitado a duras penas. Los pasos se Kettei comenzaron a pesar, asi como sus movimientos, los cuales eran mas lentos, mientras su duda crecia, evitaba atacar al ente, el cual tenía el aspecto de alguien familiar.
-----Pero que me está pasando?! ---pensaba, en la posible opcion de que podía estar siendo manipulado a traves de una magia especial, o quizá solo se negaba a atacarlo.
El mounstro se abalanzaria sobre el y lograría agarrarlo, estampándolo como un mu?eco hacia el piso, varias veces, por poco y no separa su torso de sus piernas. Lo lanzaría con fuerza hacia el pilar, mientras alzaba al aire el brazo izquierdo, el cual emitia un brillo que se hacía cada vez mas potente y brillante con el pasar de los segundos, siendo con este el cual destruye toda creencia de la joven a su paso. El cuerpo del guerrero se paralizó por segundos, y aunque luchaba por moverse del inminente ataque, su cuerpo no respondía y solo tiritaba ante cualquier intento.
El entre flamígero golpeó el suelo creando una onda que desbordaba fuego en linea recta en direccion a Kettei, quien solo podía observar como el ataque se iba acercando a el. Con fuerzas que aun se desconoce de donde se originaron, pudo despegar las rodillas del suelo, y moverse ligeros centimetros a la derecha, y aunque insistia en ir mas rapido, la fatiga y exceso de cansancio le habían pasado la cuenta.
Un gran silencio se escuchó, aunque era interrumpido por breves momentos por el sonido de un veloz tajo, que cortaba simple papel. Un dolor inmenso creció en el, y observaba como la mayoria de su cuerpo pudo salvarse del ataque, pero su brazo izquierdo no tendría la misma suerte, siendo cortado con gran facilidad, como el ya lo había hecho, siendo el mounstro quien lo consideraría como una venganza por lo que le hizo, provocando que el sufriera el mismo destino que el, solo con la diferencia de que el no era tan resistente fisicamente, ni inmune a la muerte.
El guerrero, que su mirada parecia haberse desvanecido en la oscuridad, cayó sobre sus rodillas, mientras por instinto, su brazo derecho agarraba su mu?on izquierdo, mientras la sangre brotaba por doquier, manchando el suelo que estaban pisando. Tras recuperar su forma mas peque?a y controlada, lo que era una criatura horrible y espeluznante, no era mas que una figura humana imbuida en fuego. Este se acercó a Kettei, mientras este apenas contaba con las fuerzas para susurrar unas palabras. ----M-Maldito... C-Cobarde...----musitaba, observando el vacio, mientras sus ojos, los cuales antes gozaban de un color amarillo claro en ellos, ahora había desaparecido, y convertido en total oscuridad.
Con una ultima risa el espectro se alejó, tomando el ascensor por el cual ascendería hasta donde las emociones pensaban, saldría Kettei victorioso, pero no podrían estar mas alejados de la realidad. Sin mas fuerzas para vivir, su cuerpo se desplomó boca abajo, mientras aun mantenía los ojos abiertos, y la sangre aun salía de su brazo, aunque con menos intensidad. Su boca dió un ultimo suspiro en su lecho de muerte, y un fuerte sonido sería el fin de todo.... Su palpitar. Su corazon se detuvo en cuanto exhaló, y pidió perdon a todos, por no haber podido evitar el fatídico destino que ahora les esperará a todos. O eso Nikushimi era lo que quería que ellos pensaran.