Capítulo467
Cira, tomada por sorpresa, tropezó repentinamente. Su paraguas chocó con otro, haciendo ques
gotas de lluvia salpicaran y cayeran en peque?os charcos en el suelo.
Sin embargo, pronto sus pasos firmes rompieron superficie de los charcos. E se quedó perpleja al
levantar vista y encontrarse con los guardaespaldas de Gerardo formando un semicirculo frente a
ellos.
Los pasos de Morgan se detuvieron de repente, su expresión volviéndose repentinamente sombría.
La confrontación inminente finalmente se develó, y Gerardo dijo: A partir de ahora, e ya no va
contigo.
Morgan miró a los guardaespaldas que bloqueaban su camino, con una mirada. afda: ?Crees que
puedes llevárt frente a mí?
Gerardo sonrió: -Inténtalo.
Entonces, intentémoslo.
Morgan ya quería actuar.
Con orden de ?traer a mi esposa de vuelta?, sus guardaespaldas de confianza aparecieron de
inmediato, enfrentándose a los hombres de Gerardo bajo lluvia.
?Cira pensó que estaban locos!
-?Qué están haciendo? ?Van a pelear aquí? ?Estamos en plena calle!
Aunque debido a repentina lluvia,s calles estaban desiertas, el cielo aún no estaba oscuro ys
carreteras no estaban cerradas. En cualquier momento podría aparecer alguien, y si los descubrían, si
alertaban a policía, si salían ens noticias… ?Ignorarían todo porpleto?
-?Ignorarían todo porpleto!
Cira ni siquiera pudo ver quién fue el primero en actuar. ?Estalló en una pelea caóticao nunca
antes había presenciado!
Los guardaespaldas selionados para proteger a Morgan y Gerardo eran expertos entrenados en
brutalidad del arte marcial israelí. Cada uno de ellos. era más feroz que el otro al atacar.
Truenos retumbabán en el cielo, pu?os resonaban en el suelo, rugidos y gritos de fuerza explosiva,
lamentos y gritos de dolor por manos y pies rotos. En ese
momento, Cira tuvo un instante en el que creyó estar parado en el Coliseo
romano, con golpes de codo, patadasterales,nzamientos y rodizos, cada movimiento mortal.
En este momento, ?cuál era diferencia entre ellos al intentar poner al otro en una situación mortal?
La sangre estaba bajo los pu?os, salpicando en charcos de agua y liberando un olor nauseabundo.
Cira ya se sentía incómoda y, con el olor a sangre, su rostro palideció. Quería detener pelea, pero
no sabía cómo hacerlo. El olor a sangre hizo sentir tan mal que no pudo evitar vomitar.
Iván trajo el coche, Gerardo tiró de Cira para subi al coche, Iván giró bruscamente el vnte, dando
la vuelta en el lugar. Las ruedas levantaron un spray de agua, ?y se fueron directamente!
El cuerpo de Cira, que no estaba bien sujeto, golpeó puerta del coche. Gerardo atrajo hacia él, y
e, un poco lenta en darse cuenta de lo intimo de ión, lo apartó de un empujón y se refugió
junto a puerta del coche.
Con nubes oscuras sobre sus cabezas y sin luz dentro del coche, los ojos color té de Gerardo
parecían más profundos en ese momento.
-Cira, ven conmigo primero.
Cira apartó mirada hacia el paisaje que pasaba velozmente por ventana, sin saber a dónde se
dirigía el coche. Susbios carecían de color mientras le preguntaba: ?Por qué debería ir contigo?
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E sospechaba de Morgan, pero eso no significaba que confiara en él, esas dos cosas no tenían una
rción lógica. También tenía preguntas para él. Después de todo, ?cómo un hombre que
desapareció porpleto durante diez a?os ahora tenía autoridad para exigirle que lo siguiera?
-Cuando me fui al extranjero, tenía mis razones. Poco a poco te lo explicaré…
Pero Iván murmuró en voz baja: -?Nos están alcanzando!
En el retrovisor, había un lujoso coche que los perseguía tenazmente. No, no era solo uno. La cortina
de lluvia parecía agujas puntiagudas cayendo
constantemente, y en velocidad del viento, detrás del coche se desdorono en un jutsu de
clones, apareciendo cuatro coches más.
Sherón era ciudad de Morgan, ese era su escenario. ?Podia tener tantas personaso quisiera!
Aunque carretera estaba resbdiza debido a
Iluvia, nadie redujo velocidad. Varios coches seguían persiguiéndolos sin dar tregua.
Gerardo dijo: -Deséchalos.
Iván lo entendió. Sacó algo de una hendidura en puerta del automóvil, bajó ventani y lo arrojó
directamente afuera. Mientras hacía eso, sus ojos seguían mirando hacia adnte, su pie en el
acelerador no aflojó. Al mismo tiempo, calcba en su mente, tres, dos, uno…
Con una mano en el vnte, giró bruscamente hacia derecha.
Cira no llevaba puesto el cinturón de seguridad y casi fue arrojada fuera del coche debido a
maniobra brusca. Entonces escuchó el sonido estridente de frenos detrás de ellos, el chirrido de
neumáticos contra el pavimento, y se asomó por
ventana trasera.
Lo que Iván arrojó eran vos que podían perforar los neumáticos. Los coches que los seguían no lo
vieron a tiempo, varios perdieron el control y chocaron contra rotonda de intersión, pronto se
escucharon sirenas de policía. Era de noche, y habían conducido lo suficientemente lejoso para
que Cira no pudiera ver ramente si el coche de Morgan estaba involucrado en el idente. Aunque
tenía sus dudas sobre Morgan, eran solo dudas. Nunca imaginó que algo le pudiera suceder. Su
corazón se apretó, agarró el asiento dntero con fuerza y gritó: ?Detente! ?Detén el coche!
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Capítulo468