Capítulo455
El coche no se detuvo, pasó directamente junto a ellos y entró en familia Guzmán.
Luego, se escucharon los sonidos des puertas del coche abriéndose y cerrándose en el patio,
seguido por voz baja de un sirviente de familia Guzmán que decía: Joven se?or.
Un suave <
Ramón pensó que saldría para saludarlos:
ha regresado al país.
Ese debe ser Gerardo, parece que ya
El rostro ya frío de Morgan se volvió aún más hdo: -Vámonos.
El conductor ya había traído el coche. Ambos subieron por undo. Ramón estaba pensando en el
fugaz vistazo que tuvo cuando el automóvil pasó cerca de ellos y sonrió inexplicablemente: -Todavía
es muy guapo.
Morgan sacó su teléfono y le echó un vistazo.
Ramón sonrió ligeramente. Aunque los hombres no suelen prestar mucha atención a apariencia de
otros hombres, cara de Gerardo era realmente inolvidable desde su juventud, y después de diez
a?os, seguía siendo atractivo.
-Había oído antes del A?o Nuevo que estaba manejando activos en el extranjero. y adquiriendo
empresas nacionales, neaba cotizar mediante una fusión inversa para ingresar rápidamente al
círculo financiero nacional. Pensé que su regreso oficial sería un gran evento, pero resulta que es tan
discreto.
Morgan no respondió. Desde que vio a Gerardo, inconscientemente frunció el ce?o y decidió mar a
Cira.
Sin embargo, no obtuvo respuesta del otrodo. mó dos veces seguidas, pero solo recibió voz
mecánica que indicaba que otra persona estaba ocupada.
Cambiando a una mada de voz a través de WhatsApp, aún no recibió respuesta de Cira.
Sus párpados temron ligeramente.
Ramón se apoyó en frente, sin darse cuenta de que algo andaba mal con él, y le preguntó: Tienes
una buena rción con el se?or Guzmán, pero parece que no tienes mucho contacto con Gerardo.
No estamos en el mismo circulo, por supuesto que no tenemos mucho contacto respondió Morgan
mientras abrías cámaras de vigncia de zona
residencial Costa Be. No había rastro de Cira en s de estar, eledor, el pasillo del segundo
piso o el estudio.
?Aún no había vuelto a casa a esa hora tan tarde? No había vuelto y tampoco le había dicho nada.
Al pensar en que Gerardo también volvía a casa tan tarde, Morgan apretó losbios.
Ramónentó: -Sí, él se fue al extranjero hace diez a?os. Sus rciones están todas fuera del país.
De lo contrario, con su rción depa?eros de escu secundaria, debería estar cerca de
nosotros ahora.
Morgan envió otro mensaje por WhatsApp preguntando a Cira dónde estaba, peroo esperaba, no
recibió respuesta.
Finalmente, no pudo contener su impaciencia y le dijo al conductor: -?Ve más rápido!
Fue entonces cuando Ramón notó que algo no estaba bien y le preguntó: -?Qué sucede?
Con mirada baja, vio que en panta de WhatsApp de Morgan se detenía en Cira, y su enfoque
volvió a lo anterior: -Cira probablemente no sabe su propia identidad, ?verdad?
-Ahora no lo sabe–respondió Morgan.
Después de estar oculto durante más de veinte a?os, ?seguiría siendo un secreto para siempre o se
revría algún día? Nadie lo sabía.
El coche se precipitó hacia zona residencial Costa Be, y cuando Morgan entró en su casa,
recorrió rápidamente nta baja, no encontró a Cira, así que subió rápidamente al segundo piso.
Ramón, ahora consciente de que estaba buscando a Cira, también ayudó a busca en nta baja.
Morgan abrió puerta de habitación principal, pero no estaba allí. Luego fue a habitación de
invitados, tampoco estaba allí. Marcó el número de Enrique con una expresión fría, pero en ese
momento, Enrique y Luis estaban borrachos y not contestaron el teléfono.
La paciencia de Morgan se estaba agotando.
El antiguo reloj de pared en habitación seguía tic–tac, algo que a Cira le
gustaba. E decía que era hipnótico. Al principio, a Morgan no le importaba, pero lo dejó allí porque a
e le gustaba. Ahora, cada tic–tac le parecíal inquietante, cada segundo se estiraba demasiado.
Morgan mó a Helena de nuevo.
Helena.
-Sí, se?or Vega.
-Envíame los números de teléfono de Isabel, ra y Ximena de inmediato.
Morgan buscaba a Enrique para obtener el número de teléfono de Isabel. La última vez que Cira se
puso en contacto con él, e dijo que iba a desayunar con
es.
En menos de diez minutos, todos esos números estaban en su teléfono.
Morgan mó primero a Isabel.
-H, ?quién es?
La voz de Isabel siempre sonaba calmada y profesional.
Soy Morgan. ?Está Cira contigo?
-?Se?or Vega?
Belonging ? N?velDram/a.Org.
Isabel se quedó un poco sorprendida por un momento, y luego respondió rápidamente: -Cira no está
conmigo. Nos separamos después de almorzar. ?Qué le sucede?
Como abogada astuta, Isabel ya tenía una sensación de que algo no estaba bien. sin que Morgan
dijera nada.
-No ha vuelto a casa, he intentado ma y no responde -dijo Morgan.
-mé a e esta tarde, respondió y me dijo que ra vendría a pa?arme… ra, ?dónde te
separaste de Cira? ?Dijo a dónde iba en ese momento?
La voz de ra también se escuchó en el auricr.
-Nos separamos en el hospital, en ese momento dijo que iba de regreso a zona residencial Costa
Be, ?aún no ha vuelto? ?Podría haber ido a nuestro antiguo apartamento?
Morgan escuchó información y se dio vuelta para bajars escaleras: -Voy a busca ahora
mismo.
Capítulo456