Capítulo 181
Capitulo 0181
La asistente miro instintivamente hacia atras. El vehiculo acababa de entrar al tunel, y el rostro del hombre desaparecié en
oscuridad, sin poder verlo ramente.
Asi que solo pudo ver vagamente mano que tenia en Ia rodi, girando intermitentemente un mechero.Content is property ? N?velDrama.Org.
El mechero erapletamente teado, sin ningun adorno, no era de marca ni tenia ningun sentido de disefio destacado. Eral
simplemente un mecheroun, antiguo, con rueda giratoria.
Si habia algo especial en él, probablemente era incrustacién de una piedra preciosa de color naranja en parte inferior,
como el oro fundido al atardecer.
Este mechero no coincidia en absoluto con su identidad, pero lo llevaba consigo durante muchos afios y nunca se separé de él
ni un solo dia.
El vehiculo salié del tunel, el hombre con mascari examin6 los carriles a izquierda y derecha, no habia ningUn vehiculo, asi
que piso el acelerador directamente, superando el limite de velocidad, y se
precipité hacia el bosque al este.
En el bosque, los arboles y arbustos eran densos, bloqueando el camino del vehiculo, asi que tuvieron que abandonar el
automovil y caminar.
La asistente se maba Sandra Santos, con una chaqueta y pantalones de cuero, llevaba un par de botines, pelo corto y muy
competente. Al mismo tiempo que el hombre de mascari sacaba rapidamente una linterna de emergencia del
compartimientoteral del automovil, instba rapidamentes baterias y levantabas linternas al unisono, iluminando el
bosque.
Se volvié hacia el hombre y dijo: -Jefe, yo iré a busca con Ivan Navas, usted espérenos en el coche,
Antes de que terminara frase, el hombre ya habia pasado junto a e, tom6 linterna de emergencia de sus manos y entro
primero en el bosque.
El hombre de mascari, lvan, encogié los hombros, guard6 sus emociones y también entré en el bosque, protegiendo al jefe
a sudo.
El bosque estaba demasiado oscuro, demasiado sombrio y sinuoso. Las luces se usaban exclusivamente para iluminar el
camino, siendo. mezquinas al dar solo un poco de luz as personas. El rostro del hombre permanecia en oscuridad todo el
tiempo.
Sus pasos eran rapidos, rozando constantemente arboles que crecian de manera irregr y salvaje. El abrigo barrié los
arbustos en el suelo, sin importar que t se rasgara.
Sandra apenas lograba seguirle el paso, sintiendo que el jefe, en este momento, erapletamente diferente a su habitual
actitud. imperturbable e inmutable frente a todo.
Pero también eraprensible, después de todo, esa era Cira.
El hombre de piernasrgas cruz6 un pequefio arroyo, recordandos pbras de Cira antes de irse al extranjero: -Cuando te
vayas esta vez, ya no te perseguiré.
Un viento nocturno pas a través de su pecho, frio y prante.
Levanto cabeza y miré hacia adnte, sintiendo una fuerte
premonicion.
Cira estaba alli.
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Los arboles dispersos se tocaban uno a uno,s copas de los arboles se conectaban, ocultando el cielo y bloqueando luz de
la luna ys estres.
Cira caminaba por el bosqueo una persona ciega sin vision.
No solo no podia ver nada, también sentia mucho frio.
Cuando subio al coche, se quité el abrigo. Ahora solo llevaba un suéter de punto, suelto y con un tejido bastante grueso que no
proporcionaba mucho calor. Sentia ramente cdmo el viento se cba por cada rendija del suéter, haciénd tiritar y temr
constantemente.
Guiandose por memoria, avanz6 en una dirién durante un buen trecho, pero todo seguia siendo una oscuridad total. Sin
sefiales de civilizacion, se dio cuenta de que no podia seguir adnte.
Decidio dar vuelta hacia el lugar donde habian dejado abandonada. Alli encontré un arbol con una tenue luz, se agachd
junto a él, abrazandoses rodis para conservar el calor.
Cira estaba segura de que Lidia no se atreveria a deja realmente alli, no se atreveria a hacerle dafio de verdad. No tenia el
valor para
eso.
Ya sea en una 0 dos horas, 0 tres o cuatro, seguramente vendrian a
busca.
En el peor de los casos, si Ramon y los demas no vieron regresar, preguntarian a Lidia y al conductor.
En resumen, estaba segura de que seria rescatada.
Asi que en lugar de andar a tientaso una persona ciega, vagando sin rumbo, decidié esperar en el mismo lugar. No queria
que quienes vinieran a rescata tuvieran dificultades para encontra, evitando que ambas partes dieran vueltas en el bosque,
perdiendo tiempo
Cira no se molest6 en pensar ens razones pors cuales Lidia hizo esto. Sin importar razon, estaba segura de que si Lidia
se atrevia a hacerlo, también se atreveria a enfrentars consecuencias.
Después de un rato, sus piernas se adormecieron y decidié sentarse en el suelo.
Afortunadamente, era invierno, y mayoria de los animales estaban hibernando. De lo contrario, en este paisaje primitivo y
agreste, habia una alta probabilidad de encontrarse con serpientes y criaturas
venenosas.
Mientras pensaba en esto, se escucharon susurros y crujidos en maleza,o si algo estuviera moviéndose rapidamente
entre
hierba.
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